Biografía de Bartolomé Colón

 Primer Gobernador de la Española (1461 – 1514)

Navegante, cartógrafo, hermano mayor de Cristóbal Colón llega a la isla durante el 1494.  Nombrado por su hermano Gobernador de la Hispaniola, se traslada, desde la villa La Isabela, hacia la costa sur de la isla buscando las minas de oro de Haina de les que una taína les había contado.  Explora la desembocadura del río Ozama y al borde de su orilla oriental, funda la Nueva Isabela, cimiento de la Ciudad Colonial de Santo Domingo y donde aún se conserva la primera iglesia.  Como gobernador debe enfrentar la sublevación de un grupo de españoles de la isla encabezados por Francisco Roldán.  Las noticias llegan a España y envían como Juez y Gobernador a Francisco Bobadilla quien apresa, tanto a Bartolomé Colón, como a sus hermanos Diego y al mismo Don  Cristóbal Colón.  Al llegar a España son liberados por los Reyes.  Nuevamente regresa al Nuevo Mundo acompañando a Cristóbal Colón durante el Cuarto y Último Viaje y a su sobrino el Virrey Don Diego Colón.  Se le atribuye la confección de tres mapas de las nuevas tierras.

Cristóbal Colón Almirante de la Mar Océana y Virrey de las Indias Occidentales (1451 – 1506)

Marinero y cartógrafo de origen probablemente genovés obtiene, después de varios intentos, el apoyo de la Reina Isabel la Católica mediante las Capitulaciones de Santa Fe, para encontrar una ruta hacia la tierra de las especias de Oriente a través del Occidente.

Con algunos grados de diferencia en la circunferencia de la tierra y luego de 36 días ininterrumpidos de navegación, Colón abre las puertas de un Nuevo Mundo hoy llamado Las Américas.

Se instala en la Hispaniola, la tierra amada e intenta establecer el orden y la búsqueda de oro en el Nuevo Mundo, enfrentando a los españoles en la isla y expone a trabajos forzados a los indígenas provocando la sanción y caída en desgracia ante los reyes.

Realizó Cuatro Viajes  por el Mar Caribe llegando a tocar las costas de tierra firme, hoy Venezuela.  Vaticinó huracanes, eclipses.  A la hora de su muerte pide su cuerpo sea enterrado en su tierra amada La Hispaniola. Hasta el 1992 descansaron sus restos en la Ciudad Colonial de Santo Domingo.

Biografía Isabel La Católica (1451 – 1504)

Reina de Castilla y León, esposa de Fernando de Aragón.

Creyó y apoyó el proyecto de Cristóbal Colón de viajar hacia Oriente a través de Occidente a pesar de las críticas de las cortes, la iglesia y los científicos de su época.  Una vez descubierto el Nuevo Mundo en nombre de Castilla y León, proclama como sus súbditos a los indígenas por lo que no deben ser esclavizados.  Durante su reinado se produjeron la Toma de Granada, restablecimiento de la Inquisición, expulsión de musulmanes y judíos, la unificación de raza, lengua y religión de lo que hoy conocemos como España; la conquista del Atlántico, el Descubrimiento de las Américas y la Firma del Tratado de Tordesillas.

Recibe junto a Fernando el título de Reyes Universales de la Cristiandad o Reyes Católicos. En su testamento nombra como heredera a su hija Juana la Loca y ratifica a los indígenas como súbditos de Castilla y León y ordena sean protegidos y evangelizados.

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Para criar hijos resilientes, debes ser un padre resiliente

Muchos padres queremos que nuestros hijos sean resilientes emocionalmente, que sean capaces de superar los altibajos de la vida. Pero nuestra capacidad para fomentar la resiliencia depende, en gran medida, de nuestra propia resiliencia emocional.

“La resiliencia de los padres funciona como un patrón para que el niño pueda identificar cómo enfrentar los desafíos, cómo comprender sus propias emociones”, afirma Dan Siegel, autor de The Yes Brain, que se enfoca en cultivar la resiliencia en los niños.

Sin embargo, poder afrontar con filosofía los berrinches y rabietas representa un reto para muchos padres, en especial, si tenemos expectativas poco realistas sobre lo que es la infancia.

“La idea de que la crianza debe ser la maravillosa, feliz y perfecta culminación de nuestras esperanzas y sueños es parte de eso”, comenta Katherine Reynolds Lewis, autora del libro próximo a publicarse The Good News About Bad Behavior.

Lewis dice que el enojo, las lágrimas y otros arrebatos son parte natural del desarrollo de cualquier niño; es lo que ella llama “el caos de la niñez”.

No obstante, los padres que son incapaces de enfrentar ese caos o que no están dispuestos a hacerlo podrían considerar los arrebatos del niño como un problema que debe resolverse de inmediato.

Laura Markham, psicóloga clínica y editora del sitio AhaParenting.com, dice que, cuando eso sucede, “ridiculizamos a los niños, los culpamos y les decimos que es culpa suya; los aislamos al enviarlos a su habitación”.

La naturaleza de la respuesta de los padres puede variar, aseveró Markham, pero el mensaje es el mismo: el enojo, la tristeza o la frustración son inaceptables.

Según Markham, eso es lo contrario a la resiliencia; se trata de imponer una frágil rigidez que hace que padres e hijos se sientan temerosos de que las emociones intensas los destrocen.

En contraste con esa fragilidad, los padres que no evaden el poder de emociones como el enojo tienen una mayor capacidad para asimilar las interacciones desafiantes con sus hijos, expuso Siegel, quien es director ejecutivo del Instituto Mindsight. Además, no hay que preocuparse si este tipo de resiliencia no llega de forma natural, añade, pues con la práctica se vuelve más sencillo.

A continuación, ofrecemos algunos consejos para que esas interacciones complicadas sean más sencillas de asimilar.

Respira profundo

Para responder con inteligencia a los arrebatos de un hijo, primero debemos apagar las alarmas que se encienden en nuestra cabeza. Markham aconseja a los padres “presionar el botón de pausa” antes de ejercer cualquier acción, aun ante el escenario de un niño gritando.

En su investigación, Lewis descubrió que padres e hijos a menudo sincronizan los latidos de su corazón, su respiración y otras funciones fisiológicas, de modo que calmarnos puede tener un efecto físico mensurable en nuestro hijo, sin mencionar que también puede ayudarnos a enfrentar la situación con serenidad.

Deja que las emociones se presenten

La resiliencia depende de comprender que las emociones —incluso aquellas que se consideran “negativas”, como la tristeza, el sufrimiento o el enojo— no son un problema que debe resolverse, sino una consecuencia natural de ser humano.

“El asunto con las emociones es que no duran para siempre; hay un comienzo, un desarrollo y un final en todas ellas”, dice Carla Naumburg, trabajadora social clínica y autora de Ready, Set, Breathe: Practicing Mindfulness With Your Children for Fewer Meltdowns and a More Peaceful Family.

Más allá de eso, permitirnos (y permitirles a nuestros hijos) experimentar y expresar un amplio rango de emociones es vital para nuestro bienestar. Markham resaltó que cuando no expresamos nuestras emociones perdemos el control sobre ellas.

Sé curioso

Como padres, nos preguntamos con mucha frecuencia “¿por qué?” cuando observamos alguna conducta no deseada (“¿Por qué no puede recordar poner los calcetines en el cesto?”). Pero Naumburg afirma que preguntarnos por qué reaccionamos de esa manera podría ser más útil, en especial, cuando nos sacan de nuestras casillas. “Date cuenta de lo que está sucediendo contigo y comienza a responsabilizarte de eso”, sugirió Markham.

Establece límites con compasión

Establecer reglas y límites y apegarse a ellos puede convertirse en uno de los momentos más desagradables en la relación entre padres e hijos, pero actuar con compasión y amabilidad en esos momentos puede ayudar a mantener bajo el nivel de tu presión sanguínea.

Markham y Naumburg indican que reconocer verbalmente los sentimientos de tu hijo y consolarlo no necesariamente va de la mano con ceder ante sus exigencias. “Hay ocasiones en las que me siento con mi hija en el regazo, mientras llora, y la abrazo mientras le digo: ‘No’”, dice Naumburg. “Continúa llorando pero seguimos conectadas”.

Analiza tus respuestas

Susan Newman, psicóloga social y autora de The Book of No: 365 Ways To Say It and Mean It, afirma que los padres deben estar especialmente conscientes de las ocasiones en las que es más probable que cedan ante los arrebatos de su hijo y agrega: “Si puedes reconocer lo que te hace decir que sí de manera automática, es hora de retroceder y pensar: ‘Espera, ¿por qué lo hago?’”.

Newman continúa: “Vivimos en una cultura de los padres que dicen: ‘Sí’ y es más fácil decir que sí que batallar con el berrinche de un niño”. Sin embargo, los padres pueden considerar una negativa como una manera de explorar los límites y así poder comprenderlos mejor.

Toma distancia

Cuando nos identificamos demasiado con nuestros hijos o los consideramos un barómetro de nuestra propia autoestima, estamos preparando el terreno para la decepción (o algo peor) cuando las cosas no salen como las planeamos.

“Nuestro ego está muy atado a nuestro modo de crianza”, dice Julie Lythcott-Haims, autora de How to Raise an Adult. Naumburg señala que esto se debe en parte a una narrativa cultural que sugiere que “si los niños no están bien, entonces es porque nos hemos equivocado como padres”.

Como lo describe Lythcott-Haims: “Si nosotros logramos vivir nuestra vida, quizá nuestros hijos también puedan hacerlo”.

Cómo ponernos de acuerdo de forma efectiva

La mayoría de las parejas han experimentado esta situación en un momento u otro, que creo que se debe disciplinar a su hijo de una manera determinada, y su cónyuge quiere manejar la situación de manera diferente. Cada uno de ustedes se afiance en su posición, y eso es cuando la lucha comienza.

En lugar de enseñar a su hijo cómo comportarse y resolver problemas, el foco se convierte en los padres contra padres, en vez de los hijos.

En algún momento, la mayoría de las parejas discuten sobre cómo disciplinar a sus hijos. Después de todo, usted y su cónyuge son diferentes personas que se acercarán a la crianza natural de manera diferente, a veces, o tal vez con más frecuencia de lo que quisiera. Entender que un cierto desacuerdo es de esperar. Los matrimonios, después de todo, son las uniones entre personas de diferentes orígenes y creencias familiares, que pueden conducir fácilmente a las tensiones de los padres.

Vamos a parar aquí por un minuto y crea una distinción importante entre tener diferentes creencias y estilos de comunicación frente al no ser capaz de ponerse de acuerdo sobre qué decisiones tomar con respecto a sus hijos.

Cada uno tiene su propio estilo de relacionarse con sus hijos. Usted puede ser muy hablador y charlar mientras que su cónyuge podría ser más silencioso y reservado acerca de su hijo. Ambos estilos son bien. Es las diferencias en los alrededores de decisiones de los padres respecto a un niño que puede ser problemático. Por ejemplo, digamos que usted cree que su hijo debe ser castigado severamente por la mentira, mientras que su cónyuge se siente que la mentira no es un gran problema. Como resultado, usted reacciona de manera diferente y no está en la misma página cuando se trata de consecuencias.

Esta es la verdad: Los niños pueden sentir cuando sus padres no están en sincronía en sus decisiones en torno a la disciplina. Su hijo sentirá la falta de unidad entre el usuario, que puede crear una sensación de inestabilidad para él. Esto también dará a los niños una abertura; que a veces se utilizan para provocar una pelea. Esto nos lleva a su hijo fuera del gancho y se vuelve en contra de los padres.

Fuente: Dr. Bárbara Palmer.  Universidad Estatal de Florida

Frente a los desacuerdos: ¿Cómo encontrar un terreno común?

Los desacuerdos entre los padres pueden causar ataques de asma leves o una grave guerra total en su hogar. A raíz de estas 10 pautas sencillas puede ayudar a evitar batallas cuando se trata de criar a sus hijos.

  1. 1. Proporcionar respaldo

Que sea una regla que si uno de los padres disciplinas los niños, el otro padre deben realizar copias de seguridad, incluso si no están de acuerdo. Si no lo hace, se mostrará a su hijo que sus padres no son un equipo unificado y socavar su autoridad. Su niño verá que puede moverse por cualquier decisión de crianza que realice. (Nota: esto no se aplica a los padres que descuidan o abusan de sus hijos.  Si usted siente que algo que su cónyuge está haciendo es perjudicial para sus hijos en alguna forma física o emocional, entonces usted necesita poner su pie en el suelo y decir: “Yo no puede estar de acuerdo con esto” y a continuación, tomar las medidas necesarias para asegurarse de que su hijo estará seguro

  1. Llegar en el mismo lugar

Encontrar una manera de llegar en el mismo lugar sobre cómo proceder con su hijo. Tenga en cuenta que sus peleas sobre cómo criar a sus hijos están perturbando a sus hijos. Los niños no les gusta ver a sus padres no llevarse bien, y estas batallas pueden tener efectos a largo plazo. Entender también que cada vez que se discute con su pareja sobre la paternidad, el foco se desplaza lejos de su hijo. En lugar de enseñar a su hijo cómo comportarse y resolver problemas, el foco se convierte en los padres contra padres. Volver unos a otros en el momento, incluso si no lo hace totalmente de acuerdo. Más tarde, cuando las cosas están en calma, (y que están fuera del alcance del oído de su hijo), se puede discutir mejores formas de manejar la situación con su cónyuge, y luego presentar un frente unificado.

  1. ¿Quién se siente más fuertemente sobre el tema en cuestión?

Si usted y su cónyuge realmente están en diferentes páginas de algo y ninguno de los dos puede llegar al otro lado de la cuestión, entonces el padre que se siente más empoderado es quién  podría hacer el llamado. Digamos, por ejemplo, que está bien, con su hijo de 12 años de edad, ir a dormir en casa de un buen amigo, pero su pareja está aún reacia a conceder a su hijo a tener ese tipo de independencia. Usted podría decir: “Me siento tan fuertemente sobre esto. Realmente me gustaría que me apoyaras en esto, incluso si usted no lo ve de la misma manera. “O:” ¿Puedo pedirle que me apoye en este caso, incluso si usted no está de acuerdo? ” yo: “no puedo decir con certeza que esta es la mejor decisión, pero mi instinto me está diciendo que debo darle una oportunidad. ¿Me puedes apoyar en esto? ”

  1. Hablar sobre las decisiones en la crianza cuando usted está en calma

Cuando esté tranquilamente escuchando un punto de vista de otra persona sin ser crítico, tendrá una mejor oportunidad de influir en la opinión de su cónyuge. Recuerde, no hay tal cosa como el pensamiento.  Hay muchas maneras de pensar acerca de las cosas, no sólo a su manera. Cuando pueda ser respetuoso de la verdad y hacer espacio para los pensamientos de otra persona que son diferentes a su cuenta, usted tendrá la oportunidad de mantener a su compañero abierto a sus formas de pensar, también. De lo contrario, su actitud contribuirá a hacer su muro a subir. Entonces se polarizan sobre el tema, cuando eso no es siempre lo que la lucha es.

  1. Identifíquese con su hijo, pero no tire su cónyuge debajo del autobús

Si su cónyuge se siente más fuertemente sobre algo y ha decidido ir junto con su decisión, puede decirle a su hijo: “Yo sé que es difícil para ti  cuando mamá no te dejará ir a una fiesta de pijamas. Veo que te molesta porque sientes que estás  listo para esta independencia” “Está bien empatizar con los sentimientos de su hijo, pero no se debe romper la postura unificada”.  Al mostrar empatía, su hijo también siente que ha entendido y no está tan solo. Su hijo debe estar de acuerdo con la decisión que ha tomado con su pareja. Una vez más, después, Papá puede discutir con mamá sus diferentes puntos de vista y tal vez se puede llegar a una decisión diferente juntos  sobre la mejor manera de manejar las cosas la próxima vez que se presente otra situación.

  1. Conozca la historia de la familia de su cónyuge

Tal vez sea difícil para que usted pueda entender la perspectiva de su compañero en la crianza de los niños, porque es tan diferente de la suya, por lo que terminan sintiéndose crítica de su manera de pensar. Recomiendo que conozca su historia familiar y hasta qué punto están enraizadas esas creencias. Puede ayudar a ver las cosas de manera más objetiva y menos personalmente, y que entonces será capaz de responder con menos juicio. Tratar de ayudar a los demás ver que las cuestiones de seguridad, las preocupaciones ambientales y las normas culturales cambian con el tiempo. Lo que podría haber funcionado de nuevo cuando su esposo era un niño podría no tener sentido. O lo que funcionó en su familia de regreso a continuación, podría ser diferente de lo que va a trabajar en su familia en este momento. La ansiedad por el cambio y las diferencias a menudo puede hacer que los padres con la mejor de las intenciones que atenerse a lo que es familiar y cómodo, en lugar de pensar en lo que es mejor para la situación actual

  1. Cuando los padres se pelean, los niños están fuera del gancho

A veces los niños utilizarán el hecho de que usted no está en la misma página de manipularlo. Puede ser que incluso te prepara para luchar entre sí para salir del apuro. Digamos que su marido es muy estricto con su hijo sobre el trabajo escolar, pero cree que él está poniendo demasiada presión sobre su hijo.

He aquí un escenario:

Cuando es el momento de hacer su tarea, su hijo dice que “huele mal en matemáticas” y se queja de su maestro. Su esposo le grita y le dice que él necesita para abrir su grado de matemáticas. En lugar de responder, a su hijo le mira en busca de ayuda. Como si fuera una señal, de saltar y decir: “Bajar la espalda-que está haciendo bien.” Su marido responde: “Si él estaba haciendo bien él habría conseguido una mejor puntuación.” Ahora la lucha está aumentando. Usted responde con: “Eres demasiado estricto, por eso él es así, porque eres demasiado duro con él.” Mientras tanto, su hijo sigue viendo la televisión y no hace la tarea que tenía que hacer. En esta situación, el foco va al lugar equivocado. Cuando los niños provocan estos argumentos, es que no están recibiendo la disciplina que necesitan y que no están siendo considerados responsables. Además, la tensión causada por la lucha va a aumentar la tensión en su casa, que a menudo hace que el niño actúe (o “no actuar”) más. Su comportamiento no cambiará si están más centrados en combatir entre sí que educar para que sus hijos sean responsables de su comportamiento.

  1. Tomar un tiempo de espera.

En lugar de entrar en una batalla de quién tiene la razón y quién está equivocado, se centran en trabajar en un plan. Tome un tiempo de espera, si lo necesita. Trate de tomar un paseo, ir a hacer otra cosa, o dar un paseo. Cuando vuelvas más tarde, establecer un tiempo para hablar. Se puede decir, “Vamos a dedicar unos minutos a hablar de esto. Yo sólo voy a escucharte y no voy a decir una palabra. No voy a interrumpirte. Sólo déjame escuchar lo que es tan importante para ti.

  1. ¿Cómo escuchar?

Se ayuda a las parejas para dar y recibir unos minutos y solo hablen de por qué un determinado tema es importante. Cada uno tiene sus propios deseos, sus anhelos, sus propias tradiciones, sus propias visiones del futuro. Si podemos pasar unos minutos con sólo escuchar a la otra persona sin nuestra ansiedad y sin tratar de hablar a nuestro compañero en nuestra forma de hacer las cosas, defender o culpar-y en lugar de escuchar de dónde vienen,  una gran cantidad de veces podrás encontrar un terreno común. Se puede decir, “¿Qué podemos hacer para negociar sobre esto?” O, “Te escucho. Ahora entiendo por qué esto es tan importante para ti. No me siento tan fuerte, pero yo voy a apoyar su decisión. “Lo más importante, para cualquiera de los dos, es saber que ha sido escuchado.

  1. ¿Es hora de ayuda profesional?

Si usted siente que ha intentado todo y todavía no es capaz de coincidir en la misma página con su pareja, es posible que necesite un poco de ayuda personal en la forma de un terapeuta. Un buen terapeuta le ayudará a encontrar la manera de hablar entre sí en lugar de luchar sobre todos los temas de crianza que se acercan.

Lo creas o no, las diferencias naturales entre los cónyuges pueden ser tratados como puntos fuertes, no como causas de argumentos. Las diferencias pueden ayudar a expandir nuestra propia perspectiva y entendernos  mejor unos a otros. El resultado final es que todos tenemos diferentes formas de comunicación y diferentes sistemas de creencias – y eso está bien. No hay dos personas que vivan juntos con las mismas opiniones y valores exactos un 100 por ciento del tiempo. Lo importante es encontrar una manera de unirnos para que su niño no se detenga en medio de sus diferencias.

Fuente: Dr. Bárbara Palmer, de la Universidad Estatal de Florida

Acerca de Debbie Pincus, MS LMHC

Durante más de 25 años, Debbie ha ofrecido terapia compasiva y efectiva y la asistencia, las personas, las parejas y los padres para curarse a sí mismos y sus relaciones. Debbie es el creador del programa de AM y PM Padres calma y es también el autor de numerosos libros para jóvenes sobre las relaciones interpersonales.

Fascículo #3: Escritura correcta de ciertas palabras y frases  

Existe preocupación por el uso correcto de nuestro idioma. Así lo atestiguan muchos hechos que todos conocemos. Para acceder a una posición ejecutiva, es necesario expresarse y escribir bien; para ser aceptados como asistentes de cualquier oficina mediamente importante, poseer una buena ortografía es una condición indispensable; para tener una buena imagen profesional, hay que escribir bien.

Algunos podrían pensar que no es así, pero están equivocados. La lengua es un medio de comunicación que ha de funcionar bien. Si ese instrumento no se usa con corrección, lo más probable es que no se consigan los resultados esperados.

Si nos detenemos a compartir con personas que trabajan o están buscando trabajo, que estudian o son maestros, que por gusto o por oficio están obligados a escribir algún tipo de documento (carta, currículo, ensayo, informe, aviso, anuncio, cheque, entre otros), observamos que todas, al momento de una duda en cuanto a la ortografía de alguna palabra, piensan o preguntan: ¿cómo se escribe?

En verdad, todos los hablantes, aun los más eruditos y preparados, en un momento dado pueden tener dudas sobre la escritura correcta y preguntarse cómo se escribe una que otra palabra. Sobre todo, esto ocurre cuando nos toca alguna de ésas que a veces, correctamente o por error, hemos visto juntas y también separadas.

Este fascículo ha sido preparado con la finalidad de llamar la atención sobre esa realidad, de presentar el uso correcto de tales palabras y expresiones y de dejar un material de referencia a qué acudir en los momentos de necesidad.

 

Vamos a empezar…

 

Por el momento, centremos nuestra atención en esas palabras o grupos de palabras que habitualmente utilizan para estructurar párrafos y para establecer relaciones.

Además, se integran a los textos para permitir que las ideas queden expresadas de una manera clara, precisa y ordenada.

 

¡Éstas siempre van separadas!

 

Hay una serie de frases o expresiones que, aunque tienen unidad de significado, están formadas por palabras que se escriben separadas. Estas frases o expresiones, por lo general, tienen una función muy especial: son elementos que indican enlace, vinculación, relación. Por eso, con frecuencia se les da el nombre genérico de nexos.

Estas frases o expresiones pueden manifestar diversos tipos de relaciones. Veamos algunos ejemplos:

  1. Sin embargo
  2. De repente
  3. A pesar de
  4. En efecto
  5. En seguida
  6. Luego que
  7. A menudo
  8. Por tanto
  9. A propósito
  10. A través de
  11. Por fin
  12. Entre tanto
  13. En donde
  14. Tal vez
  15. A veces
  16. No obstante
  17. En verdad
  18. En síntesis

 

Estas frases o expresiones pueden manifestar, como se ha dicho, diversos tipos de relaciones. Veamos algunos ejemplos:

 

  • Sin embargo: indica una relación de oposición parcial entre dos términos: se acepta lo primero, pero se niega lo segundo. Un significado parecido tienen las expresiones no obstante, pero,…

 

  • En síntesis: señala que el autor va a terminar un tema y quiere reunir los puntos más importantes.

 

  • En efecto: es una relación de casualidad, en la que se muestran las causas y las consecuencias de algo. Muestran una relación parecida frases o expresiones como en verdad, por tanto…

 

En lo que respecta a la ortografía de estas frases o expresiones debemos destacar que, en general, la Academia no acepta como correcta su escritura como si se tratara de una sola palabra.

 

Este planteamiento tiene dos excepciones entre las voces que aparecen en el listado que antecede.

 

  1. En su página 363, el Diccionario de Dudas y Dificultades de la Lengua Española de Manuel Seco explica la diferencia entre a propósito y apropósito en los siguientes términos.

 

Apropósito

Nombre masculino que significa breve pieza teatral de circunstancia, que se escribe en una sola palabra: Se representó un apropósito

 

A propósito

Locución adverbial, se escribe en dos palabras: Hemos cambiado la fecha a propósito.

 

  1. Tal vez:

En América es frecuente escribir el adverbio tal vez como una sola palabra (talvez), por lo que la Academia ha incluido la forma talvez en el diccionario. Pero en España la norma sigue siendo escribir siempre tal vez.

 

Ejercicios

¡Comprueba cuanto sabes!

 

Completa las oraciones siguientes colocando en el lugar indicado la expresión que corresponde. Selecciona la frase en la lista que aparece en la página anterior.

 

  1. ,todos concluyeron que debía ser operado de inmediato.
  2. Quitaron el aviso de NO PASAR; todavía, el piso esta mojado.
  3. del aguacero torrencial que caía, todos los estudiantes llegaron a tiempo.
  4. Mi amiga y yo nos encontramos en el parque y conversamos largamente.
  5. El dijo que volvería.
  6. El orador dijo para terminar “ ,no estoy de acuerdo con la clonación humana”.
  7. Caminábamos despreocupados; ,los demás se angustiaban por cruzar la calle.
  8. llegan cartas que no quisiera recibir.

 

Ejercicio corregido

Compara tus soluciones con las que te damos aquí. Es posible que haya más de una solución aceptable. Lo importante es que lógicamente la expresión tenga sentido.

 

  1. En efecto, todos concluyeron que debía ser operado de inmediato
  2. Quitaron el aviso NO PASAR; no obstante, todavía el piso estaba mojado.
  3. A pesar del aguacero torrencial que caía, todos los estudiantes llegaron a tiempo.
  4. A menudo mi amiga y yo no encontramos en el parque y conversamos largamente.
  5. El dijo que tal vez volvería.
  6. El orador dijo para terminar: “En síntesis, no estoy de acuerdo con la clonación humana”.
  7. Caminábamos despreocupados; entre tanto, los demás se angustiaban por cruzar la calle.
  8. A veces llegan cartas que no quisiera recibir.

¿Juntas? A veces si, a veces no…

En ocasiones encontramos palabras que, para nuestra sorpresa, podemos verlas escritas tanto juntas como separadas.

 

Sin embargo, es importante aclarar que, para asegurarnos de que estamos haciendo el uso debido, una consulta al diccionario puede ser conveniente. Nos servirá para confirmar su corrección y esto es particularmente importante porque estamos hablando de la existencia de significado distintos.

 

Aquí tenemos un conjunto de frases. Seguramente las has visto escritas así, con cada uno de sus componentes por separado:

 

Sin fin

Si no

Tan poco

Así mismo / a si mismo

Tan bien

Sin número

Sobre todo

Por qué / por que

 

Para algunas personas puede resultar confusa la existencia de palabras que resultan total o parcialmente homófonas, es decir, que se pronuncian básicamente igual que las frases indicadas anteriormente. Estas palabras tienen su sentido propio, totalmente independiente del que puedan tener las que conforman las frases enunciadas anteriormente.

 

Este hecho tiene interés desde el punto de vista de la ortografía, porque puede inducir a quién escribe a confundirse.

 

Observemos las distinciones

Sinfín

Sino

Tampoco

Asimismo

También

Sinnúmero

Sobretodo

Porqué / porque

 

Vamos a practicar

 

De las dos palabras encerradas en el paréntesis, escoge la palabra o expresión correcta y escríbela en la línea que se deja para esos fines:

 

  1. Hoy busco los finales sorpresivos. (tan poco / tampoco)

 

  1. Pocos escritores pueden decir con certeza Sólo saben que es necesidad de expresión. (por qué /porqué)

 

  1. Me sentía en ese ambiente que no quería irme. (también / tan bien)

 

  1. El se veía elegante y apuesto con aquel         (sobre todo / sobretodo)

 

  1. Se aborrecía porque no terminaba lo que comenzaba. (asimismo / a si mismo)

 

  1. La ciudad se veía oscura, en los barrios más pobres (sobretodo/ sobre todo)

 

  1. Un de personas participaba en la manifestación antiterrorista. (sin fin/ sinfín)

 

  1. Yo creía en la verdad de sus intenciones. (tan bien / también)

 

  1. Yo manejo bien; , llame a AMET (sino / si no)

 

  1. No pienses en lo difícil del tratamiento, en que vas a recuperar tu salud. (si no/ sino)

 

Ejercicio corregido

¿En cuántas acertaste?

 

Compara tus soluciones con las que te damos aquí. Recuerda que lógicamente la expresión tenga sentido.

 

  1. Hoy tampoco busco los finales sorpresivos.

 

  1. Pocos escritores pueden decir con certeza por qué escriben. Sólo saben que es necesidad de expresión.

 

  1. Me sentía tan bien en ese ambiente que no quería que el tiempo pasara.

 

  1. El se veía tan elegante y apuesto con aquel sobretodo negro.

 

  1. Se aborrecía así mismo porque nunca terminaba lo que comenzaba.

 

  1. La ciudad se veía oscura, sobre todo en los barrios más pobres.

 

  1. Un sinfín de personas participaban en la manifestación antiterrorista.

 

  1. Yo también creía en la verdad de sus intenciones.

 

  1. Yo manejo bien; si no, llama a AMET.

 

  1. No pienses en lo difícil del tratamiento, sino en que vas a recuperar tu salud.

Siempre bien juntitas…

 

Aunque no vamos a elaborar un tratado acabado y completo acerca de esta posibilidad, queremos colaborar con lo lectores para que adquieran mayor seguridad al momento de utilizar algunas palabras cuyo componente van siempre juntos.

Daremos a continuación ejemplos de algunas de esas palabras que siempre se deben escribir juntas:

Vicepresidente

Verbigracia

Viceversa

Ejercicio

Para que puedas practicar con toda seguridad la escritura de este tipo de palabras te entregamos una lista de ellas con su significado. Puedes ampliar el conocimiento de las mismas investigando aún más en el diccionario. Únete a un grupo y escriban oraciones en las que las utilicen. ¡Vamos a trabajar!

 

  • Subsecretario

Persona que hace las veces de secretario // Secretario general de un ministerio o de una antigua secretaria de Despacho.

 

  • Subdirector

Persona que sirve inmediatamente a las órdenes del director o lo sustituye en sus funciones.

 

  • Antemano

(De ante- y mano). Con anticipación, anteriormente.

 

  • Aprisa (de prisa)

Con celeridad, presteza o prontitud.

 

  • Detrás

En la parte posterior o con posterioridad de lugar, o en sitio delante del cual está alguien o algo.

 

  • Adiós

(De a Dios) interjección utilizada para despedirse, usada para denotar que no es ya posible evitar un daño, despedida al termino de conversación, misiva, etc.

 

  • Antebrazo

Parte del brazo desde el codo hasta la muñeca.

 

  • Aparte

Diferente, distinto, singular.

 

  • Bienvenido

Recibimiento cortés que se hace a alguien.

 

  • Afuera

Fuera del sitio en que se está. En lugar público, en la parte exterior.

 

  • Anoche

En la noche entre ayer y hoy

 

  • Anteayer

En el día que precedió inmediatamente al de ayer.

 

Algunas notas de actualidad

 

Afuera

 

Según el Diccionario de Dudas y Dificultades de la Legua Española, este adverbio significa preferentemente “hacia lo exterior” y se usa acompañando a verbos (u otros términos) que expresan movimiento: Vámonos afuera.

 

También se usa en el sentido de “en lo exterior”. (Afuera hay un árbol). Pero en este caso se prefiere fuera.

 

Precedido de las preposiciones hacia y para, y sobre todo por, se prefiere también la forma fuera. La preposición a nunca se antepone a afuera, puesto que ya está incluida en la composición y en el significado de esta palabra.

 

La distinción señalada entre afuera y fuera es normal en España, pero en Hispanoamérica tiende a neutralizarse a favor de un uso generalizado de afuera.

 

 

De mal humor

 

Nos llamó la atención la explicación que de este término hace el  Diccionario ya citado.

 

“El significado es estado de irritación o enfado. Afirma que es preferible la escritura en dos palabras, mal humor, ya que la fusión ente los dos componentes no es completa. Así lo  demuestra la posibilidad de sustituir el primer elemento por algún sinónimo o casi sinónimo, incluso cambiar su posición. No solo decimos estar de mal humor, sino también estar de pésimo humor, de muy mal humor, de malísimo humor, de un humor muy malo, de un humor pésimo, de un humor detestable, de un humor endemoniado, de un humor de mil demonio, de un humor de perros. ¡Que mal humor!

 

Esta inflexibilidad es incompatible con la escritura malhumor, que implica una unidad léxica cerrada. Nótese que como plural usamos malos humores, no malhumores.

 

Por otra parte, la expresión antónima buen humor, nunca se escribe como una sola palabra.

 

La grafía malhumor es aceptada, pero no preferida por la Academia.

Esto tiene probablemente su explicación en la existencia del adjetivo malhumorado, el adverbio malhumoradamente y el verbo malhumorar en los cuales la escritura unitaria es obligatoria”.