Caperucita Roja

Autor:

Los hermanos Grimm

Edades:

Hasta 8 años

Valores

Discreción en el trato con desconocidos y obediencia a los consejos maternos

Resumen

Una niña recibe de su madre el encargo de llevar una cesta a su abuela enferma que vive en el bosque, advirtiéndole que no hable con desconocidos. Pero por el camino se encuentra un lobo y se para a hablar con él, dándole detalles de lo que va a hacer. El lobo aprovecha para engañar a caperucita y llegar antes a casa de la abuelita, a quien se come, y luego ocupa su lugar para engañar a caperucita y comérsela también. Afortunadamente, un leñador que andaba por allí descubre al lobo durmiendo tras su comida, y rescata a caperucita y su abuelita de la tripa del lobo, sustituyéndolas por piedras que hacen que el lobo se ahogue al ir a beber al río.

Fuente: Kidskioske

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Biografía de Matías Ramón Mella Castillo

Matías Ramón Mella

Matías Ramón Mella Castillo nació el 25 de febrero de 1816 en Santo Domingo. Fue un militar, político y activista dominicano. Es considerado uno de los Padres de la Patria de la República Dominicana junto a Juan Pablo Duarte y Francisco del Rosario Sánchez.

Como miembro del movimiento independentista, Mella encarnó la expresión militante y decidida siendo conocido por haber disparado su trabuco la noche del 27 de febrero del 1844 en la Puerta de la Misericordia dando comienzo de esta forma a la revuelta por la independencia del país.

De los fundadores de la República, Mella fue el más apto para las actividades militares. Su habilidad como estratega contribuyó significativamente a lograr la independencia dominicana, hecho que puso fin a la ocupación haitiana.

Más tarde se incorporó al movimiento restaurador contra la Anexión a España, realizada por el terrateniente Pedro Santana en 1861. Fue vicepresidente del país entre 1863-1864.

Familia y primeros años

Hijo de Antonio Mella Álvarez y Francisca Castillo.

En 1835, en plena dominación haitiana, fue nombrado “Preposé”, o encargado de la común de San Cristóbal. Allí se dedicó al negocio del corte de madera, actividad de la que también se ocupaba Antonio Duvergé, lo que hace suponer que ambos líderes se conocieron desde entonces. Mella era hábil con el sable y la espada.

Hacia 1836, contando con veinte años de edad, Mella contrajo matrimonio con Josefa Brea, quien pertenecía a una familia importante del país, y con quien procreó 4 hijos: Ramón María, Dominga América María, Antonio Nicanor e Ildefonso. Según un testamento del 5 de mayo de 1859, ninguno de los dos aportó grandes bienes al matrimonio. Al parecer adquirió sus bienes y propiedades estando casado, parte de ellos por vía hereditaria tras el fallecimiento de su padre en febrero de 1837.

Vida política y militar

El 1 de marzo de 1844 se integró como miembro de la recién creada Junta Gubernativa Provisional durante la Primera República y pocos días después partió para el Cibao donde asumió el cargo de gobernador de Santiago y delegado de la Junta Central Gubernativa, convirtiéndose en el jefe político y militar de la región más importante del país. Ostentó el rango de General del Ejército Nacional e hizo venir a José María Imbert desde Moca, quien lo auxilió como “mano derecha” en el mando militar.

Al dar comienzo la Batalla de Santiago, Mella, que no se encontraba en el campo de batalla, impartió las primeras instrucciones y escogió a Imbert como lugarteniente.

Cuando Faustin Soulouque invadió el país, Mella se incorporó al ejército, destacándose en la Batalla de Las Carreras y pasó a ser secretario de Pedro Santana. Luego de la renuncia del presidente Jimenes y la elección de Buenaventura Báez como presidente, en septiembre de 1849, Mella es nombrado Secretario de Estado de Hacienda y Comercio.

Al surgir la enemistad entre Santana y Báez, Mella decidió seguir al lado del primero. No obstante, la obstinación de Santana por querer anexar el país a España los enemistó para siempre. Entre 1849 y 1861, Mella rechazó a Santana y su proyecto de anexión.

Mella desempeñó los cargos de Comandante de Armas, Ministro de la Guerra, Gobernador de Santiago, Ministro Plenipotenciario y Enviado Extraordinario en Misión Especial frente al Gobierno español. En julio de 1856 se le encomendó preparar un proyecto de ley para organizar el ejército.

Miembro de La Trinitaria

Aunque no se sabe cuándo conoció a Duarte, una vez fundada La Trinitaria, se adhirió a ella en calidad de miembro mediante un comunicado, junto a Sánchez y Félix María del Monte. Duarte vio en Mella un discípulo de condiciones excepcionales y lo designó como sustituto de Juan Nepomuceno Ravelo cuando éste fracasó en las gestiones de llegar a un acuerdo con los dirigentes haitianos con la finalidad de organizar el movimiento de “La Reforma”.

Guerra de independencia

En enero de 1843 fue comisionado por Duarte para trasladarse a la villa haitiana de Los Cayos de San Luis, al sur de la isla, para hacer contactos con los revolucionarios reformistas adversos al presidente Boyer.

Convocó e hizo posible una alianza entre los trinitarios y los reformistas haitianos que combatían a Boyer. Esto trajo como consecuencia, el 16 de enero de 1844, la firma del acta de separación, que proclamó la necesidad de separarse de la opresión haitiana y oficializó la unión de liberales y conservadores. Durante la guerra de independencia ocupó la región norte para impedir la penetración haitiana. Misericordia Puerta donde Mella disparó el trabucazo la noche del 27 de febrero de 1844, siendo este el principio del fin de la invasión haitiana en la República Dominicana.

Guerra por la Restauración

Luego de declarada la independencia, Mella proclamó a Duarte presidente de la Junta Central Gubernativa con la finalidad de evitar que algún partidario del colonialismo ocupara el poder. Esta actitud provocó que Pedro Santana lo expulsara del país.

Mella regresó al país en 1848 amparado en la amnistía del presidente Manuel Jimenes. Al regresar se unió a los conservadores liderados por Pedro Santana, hasta que en 1861, ya ante la eminente Anexión a España, se unió a los restauradores.

En agosto de 1863 viajó al sur, atravesando la Cordillera Central por Constanza, con el encargo de organizar las tropas restauradoras dirigidas por Pedro Florentino. Durante la restauración fue designado Ministro de la Guerra y elaboró un manual de guerra de guerrillas en enero de 1864.

Muerte

Restos de los padres de la patria. Altar de la Patria, donde reposan los restos de Matías Ramón Mella junto a Duarte y Sánchez. Mella se desempeñaba como vicepresidente de la República Dominicana cuando, en pleno Grito de Capotillo, enfermó de disentería. En las cercanías de su muerte pidió que sus restos fueran envueltos en la Bandera Nacional y pronunció estas palabras: “Aún hay patria, viva la República Dominicana”.

Murió el 4 de junio de 1864, en extrema pobreza, en una pequeña casa cercana a la Fortaleza San Luis, en Santiago; siendo enterrado cubierto por la bandera dominicana como fuera su deseo. Sus restos se encuentran, junto a los de Duarte y Sánchez, en el Altar de la Patria.

 

Biografía de Francisco del Rosario Sánchez

Francisco del Rosario Sánchez

Francisco del Rosario Sánchez nace en Santo Domingo el 9 de marzo de 1817, tuvo su gloria en la puerta del Conde el 27 de Febrero de 1844 día de la proclamación de la independencia dominicana.

Luego de haber enarbolado la Bandera Nacional es expulsado del país hacia Inglaterra, de ahí pasó a Nueva York, Curazao, Antillas Holandesas, donde se entera del fusilamiento de su tía, la también patriota María trinidad Sánchez. Regresa al país en la goleta “27 de Febrero” y ejerce varias funciones en el país como comandante de armas, fiscal, defensor público. Es expulsado nuevamente en 1855 hacia Curazao pero regresa en el 1856.

En 1859 fue desterrado hacia Saint Thomas, donde sufrió múltiples vicisitudes, un año después se entera de los planes de anexión a España preparados por Pedro Santana. El 20 de Enero de 1861 Sánchez como jefe del movimiento nacional de la parte sur contra la Anexión a España llega a Haití junto a otros dominicanos desde Saint Thomas y lanza una patriótica proclama.

Su Captura

El que Sánchez entrara por Haití fue explotado por el gobierno de Santana para presentar a Sánchez ante el pueblo dominicano como un traidor. Penetra a territorio dominicano por las montañas Hondo Valle, Vallejuelo y El Cercado, donde fue herido en una ingle, capturado y trasladado junto a sus compañeros a San Juan de la Maguana donde fueron juzgados por una corte militar y condenados a muerte.

Sánchez hace una brillante defensa exonerando de toda culpa a sus compañeros y dijo: “para enarbolar el pabellón dominicano fue necesario derramar la sangre de los Sánchez, para arriarlo se necesita también la de los Sánchez”.

Su Fusilamiento

El 4 de Julio de 1861, donde hoy se encuentra el cementerio de San Juan de la Maguana se cumplió la sentencia de muerte. Momentos antes había hecho un último encargo: “Decid a los dominicanos que muero con la patria, por la patria y a mi familia, que no recuerde mi muerte para vengarla”. El fusilamiento de Sánchez ayudó al pueblo dominicano a recuperar la soberanía poco después gracias a La Restauración.

El Día de la Raza en la República Dominicana

Remembranza de un pasado que repercute en el presente. En el marco de esta celebración, como dominicanos, debemos revalorizar nuestra identidad porque no somos españoles, ni africanos, ni aborígenes, sino dominicanos.

La celebración del “Día de la Raza” en las diferentes instituciones públicas y privadas de la República Dominicana, discurre con la realización de bellas y pintorescas actividades cargadas de emotivas evocaciones de un hermoso y apacible pasado de los aborígenes.

Pero en esta fecha también se pone de relieve el martirio a que fue sometida esta población, luego de lo que se ha llamado el descubrimiento de América, el 12 de octubre de 1492 y más específicamente el descubrimiento de la Española o la isla de Santo Domingo el 5 de diciembre del mismo año, cuando el conquistador, Cristóbal Colón, pisó este suelo por primera vez.

La recreación de los espacios en que vivieron nuestros aborígenes, las charlas, conferencias, mesas redondas, actividades lúdicas, son sólo algunas de las acciones que se realizan en nuestro país para conmemorar la fecha.

A la llegada de Colón a la isla, también llamada Quisqueya, se encontraba dividida en cinco cacicazgos: Marién, Maguá, Maguana, Higüey y Jaragua.

Los habitantes de este territorio eran tribus fundamentalmente agrícolas, en las cuales el bajo nivel de desarrollo de las fuerzas productivas no había provocado una división de la sociedad en clases sociales.

Sin embargo, había una cierta diferenciación social entre los caciques, señores, behíques, el pueblo y los naborías (estos últimos eran los más pobres).

La llegada de los españoles dio al traste con la exterminación de los pobladores que encontraron debido a que estos fueron sometidos a maltratos por los trabajos forzados que realizaban.

El exterminio de los aborígenes provocó que para realizar los trabajos forzados de la colonia se trajeran a la Española, esclavos africanos.

El encuentro primeramente de las culturas europeas y la aborigen y posteriormente la de los esclavos africanos, incidieron en la creación de una nueva identidad que conformó los rasgos que hoy caracterizan al dominicano.

La fusión de elementos de estas culturas han originado la conformación del tipo de música, alimentación, vestir y un estilo de pensar en los criollos, diferente al de las demás naciones que han influido en nosotros.

En el marco de esta celebración, como dominicanos, debemos revalorizar nuestra identidad porque no somos españoles, ni africanos, ni aborígenes, sino dominicanos con influencia de cada una de esas razas.

¿Qué heredamos de las culturas que formaron nuestra identidad?

De nuestros aborígenes heredamos cientos de palabras que forman parte del idioma español, entre estas palabras se encuentran: Quisqueya, Amina, Bao, Bonao, Cotuí, Cutupú, Dajabón, Damajagua, Guajaca, Guayubín, Inoa, Jacagua, Licey, Magua, Maguana, Mao, Nagua y Samaná.

La mayoría de los ríos, en el país, tienen nombres Taínos, incluyendo: Haina, Maimón, Ozama, Sosua, Tireo, y Yaque. La mayoría de los árboles y frutas tienen nombres Taínos como: Anacajuita, Caimito, Cajuil, Cana, Caoba, Ceiba, Cuaba, Guacima, Guaño, Guao, Guayaba, Guanábana, y Guayacán.

Además de flora, hay cientos de insectos, aves, peces, y otros animales conocidos por nombres Taínos. Incluyendo: Bibijagua (hormiga), Comején (termita), Carey (tortuga marina), Hicotea (tortuga de rio), Guaraguao (águila) y Jaiba (cangrejo).

De los españoles su mayor legado lo constituye el idioma que nos caracteriza como país y nación, la devoción a la Virgen de la Altagracia, la religión, y el haber despertado del letargo existencial en el que estábamos ante los ojos del mundo.

En nuestra música típica “El Merengue”, tenemos incidencia de los europeos con el acordeón y con la tambora y la güira de los africanos.

De todas las culturas que influyeron en la formación del pueblo dominicano tenemos influencia en la alimentación, con una serie de platos que tienen sus orígenes en los aborígenes, españoles o africanos.

El 12 de octubre “Día de la Identidad”, o de “La Raza” debe interpretarse como el encuentro de varias culturas que han dado como resultado un hombre diferente a los aborígenes, españoles, africanos o franceses.

Los dominicanos debemos celebrar esta fecha enalteciendo lo que somos y como pueblos hermanos, con la vista puesta en que tenemos un futuro promisorio que puede ser alcanzado por todos juntos.

Fuente: EDUCANDO

 

Biografía de Juan Pablo Duarte

De joven, Juan Pablo Duarte fue apegado a la lectura, traducía del francés y latín al español, y siempre fue un preocupado por la independencia de la República Dominicana.

Juan Pablo Duarte, Padre de la Patria,

Orígenes

Los padres de Juan Pablo Duarte fueron, Juan José Duarte un negociante oriundo de Vejer de la Frontera en la provincia española de Cádiz, quien se casó en Santo Domingo con Manuela Diez Jiménez, oriunda de El Seibo, hija a su vez de padre español y madre dominicana.

Luego de la invasión de Toussaint en 1801, los Duarte emigraron hacia Puerto Rico, residiendo en Mayagüez. La familia regresó al país luego de terminada la guerra de la Reconquista en 1809, cuando el país volvió a ser colonia española.

Juan José Duarte instaló un negocio de efectos de marina y ferretería, único en su género en la ciudad de entonces, situado en la margen occidental del río Ozama, en la zona conocida con el nombre de La Atarazana.

Niñez

Juan Pablo Duarte y Diez nació en la ciudad de Santo Domingo el 26 de enero de 1813. Fue bautizado en la Iglesia de Santa Bárbara el 4 de febrero de 1813. Sus primeras enseñanzas las recibió de su madre.

Viaje formador

En 1828 o en 1829, con apenas quince años de edad, y acompañado del señor Pablo Pujols, comerciante ligado a su familia, sale vía Estados Unidos, Inglaterra, y Francia rumbo a España, radicándose en Barcelona, donde tenía parientes. Poco se conoce de Duarte durante su permanencia en España pero se asegura que incidió inmensamente en su formación.

Vida social en Santo Domingo

En 1832 aparece de nuevo en Santo Domingo y trabaja en el negocio de su padre. Entonces realiza una intensa vida social que le liga a importantes sectores de la pequeña burguesía urbana. Es testigo de matrimonios, apadrina bautizos y asiste a reuniones de carácter cultural.

Esa vivencia de la sociedad es la que le permite percibir que existe un sentimiento patriótico que rechaza la presencia de los haitianos en el país.

Inicio en la política

Ya en esa época el gobierno de Boyer había envejecido y de un gobierno liberal y progresista, pasó a ser una dictadura con graves problemas económicos y resistencia interna en su territorio original.

Juan Pablo era un joven apegado a la lectura y ávido de conocimientos, traducía del francés al español, así como del latín. Debió haberse entusiasmado con la cadena de independencias que se sucedían en el continente americano y en las cuales el país no participaba.

La Trinitaria y La Filantrópica

El 16 de julio de 1838, fundó la Sociedad Secreta “La Trinitaria” con intenciones de independizar el país. Los primeros miembros de La Trinitaria fueron Juan Pablo Duarte, Juan Isidro Pérez, Pedro Alejandro Pina, Jacinto de la Concha, Félix María Ruiz, José María Serra, Benito González, Felipe Alfau y Juan Nepomuceno Ravelo.

Debido a que necesitaban promocionarse de manera velada surgió otra sociedad llamada “La Filantrópica” que hacía presentaciones de piezas teatrales para concientizar a los ciudadanos de la separación de Haití.

Años atrás el gobierno de Jean Pierre Boyer había descubierto una conspiración en Los Alcarrizos, un poblado cercano a Santo Domingo y ordenó ahorcar a los involucrados. Los Trinitarios sabían que arriesgaban la vida con sus actividades.

La Reforma Haitiana

En 1843 un grupo haitiano liderado por Charles Herard inicia una revuelta contra Boyer que repercutió en la parte oriental de la isla, Duarte encabeza el movimiento reformista en la ciudad de Santo Domingo y envía a Matías Ramón Mella a negociar con Herard al poblado haitiano de Les Cayes. Por su parte, Duarte contacta a los hermanos Santana en El Seybo y los atrae a su causa.

Primer Exilio

Cuando Charles Herard llega triunfante a Santo Domingo en 1843 desata una cacería contra Duarte y Los Trinitarios. Juan Pablo se ve obligado a partir en una goleta rumbo a Saint Thomas y de allí a “La Guaira” cerca de Caracas, Venezuela.

El padre de Duarte murió en Santo Domingo el 25 de noviembre del 1843 estando Juan Pablo exiliado.

Trinitarios en acción

Los Trinitarios encabezados por su presidente en funciones, Francisco del Rosario Sánchez y Matías Ramón Mella, llevaron a cabo las gestiones del movimiento independentista. Redactaron el Manifiesto del 16 de enero de 1844 en el cual quedaron plasmados los principios republicanos y liberales que Duarte predicó durante años y ratificaron, en ese documento, la firme voluntad de crear un Estado soberano.

La noche del 27 de febrero del 1844 los Trinitarios encabezados por Sánchez y Mella hicieron realidad el sueño Trinitario al proclamar la independencia dominicana enarbolando los principios que habían aprendido de Duarte.

Regreso a la patria

Juan Pablo regresó a Santo Domingo el 14 de marzo e inmediatamente se integró a la Junta Central Gubernativa dominada por sectores que no creían en la integridad del país.

Enfrentamiento con Santana

La Junta Central Gubernativa nombra a Duarte General y lo envía a Azua donde se realizaba un enfrentamiento con las tropas de Charles Herard. Duarte no está de acuerdo con las tácticas militares de Pedro Santana y ambos se enemistan. La Junta Central Gubernativa llama a Duarte a Santo Domingo.

Proclamado Presidente

El 4 de julio de 1844 en Santiago el Coronel Matías Ramón Mella, Comandante en Jefe del Departamento Central (Cibao), aclama a Juan Pablo Duarte como Presidente de la República Dominicana. Los Trinitarios gozaban de mucha simpatía en toda la región cibaeña. Seis días más tarde Duarte es proclamado Presidente en Puerto Plata.

Pedro Santana arrebata el poder. Al enterarse de la situación Pedro Santana, héroe de la Batalla de Azua, llega a Santo Domingo y el día 14 de julio disuelve la Junta Central Gubernativa existente y crea una nueva excluyendo a los Trinitarios. Santana ordena arrestar a Sánchez y Mella. Duarte es perseguido y finalmente arrestado en Puerto Plata.

Días después Santana declara traidores a los Trinitarios y los expulsa del país.

Segundo Exilio

El 10 de septiembre de 1844 Juan Pablo Duarte parte al exilio embarcándose para Hamburgo – Alemania. Emprende su viaje de regreso para reunirse con su familia y llega a Saint Thomas el 24 de diciembre para proseguir a Venezuela.

En Caracas le sorprende la noticia del fusilamiento de la líder interna de los trinitarios, María Trinidad Sánchez, justamente el 27 de febrero de 1845, en el primer aniversario de la independencia.

Asumiéndose culpable de esta muerte, y evitando una guerra civil, Duarte desaparece de la vida pública, internándose en la selva venezolana, radicándose en la ciudad de Angostura (hoy Ciudad Bolívar), donde pierde todo contacto con amigos y familiares durante más de quince años.

Duarte restaurador

Luego de enterarse de las acciones durante la Guerra de Restauración Duarte desembarca en Montecristi en 1864 para ponerse a las órdenes del gobierno restaurador en armas de Santiago de los Caballeros. La Guerra Restauradora estaba decidida a favor de los dominicanos y el gobierno decidió nombrar a Juan Pablo como su representante en el exterior con la misión de obtener apoyo de Venezuela y las demás naciones americanas en la lucha militar contra España.

Última etapa

Duarte se quedó con su familia en Caracas, subsistiendo de una fábrica de velas hasta su fallecimiento el 15 de julio de 1876 a los 63 años de edad.

Sus restos fueron trasladados al suelo dominicano en 1884, por el gobierno de Ulises Heureaux (Lilís), que lo había declarado Padre de la Patria junto a Francisco Sánchez del Rosario y a Matías Ramón Mella.

Fuente: Educando

 

Biografía de Salomé Ureña de Henríquez

Salomé Ureña de Henríquez

(Nombre de nacimiento Salomé Ureña Díaz; 21 de octubre de 1850 – 6 de marzo de 1897) fue una reverenciada poetisa y educadora dominicana, siendo una de las figuras centrales de la poesía lírica del siglo XIX e innovadora de la educación femenina en su país.

Alumna aventajada de Eugenio María de Hostos, sus obras se centran en el amor a la patria y en su entorno familiar. Aunque no escribía muy a menudo, logró llamar la atención de gran parte de Latinoamérica por la profundidad de sus obras. Entre sus trabajos más notables se encuentran: A La PatriaEl Ave y El Nido, Sombras, entre otros.

BIOGRAFIA

Ureña nació en Santo Domingo, República Dominicana el 21 de octubre de 1850. Era hija del abogado y también escritor Nicolás Ureña de Mendoza y Gregoria Díaz de León, quien dio a su hija sus primeras lecciones educativas. A temprana edad, Salomé fue influenciada también por la literatura. Su padre le enseñó las obras clásicas de autores españoles y franceses que ayudaron a la joven Salomé a desarrollar su propia carrera.

Comenzó a escribir sus versos a los quince años de edad, publicando posteriormente sus primeras obras a la edad de diecisiete años y haciéndose conocida por su espontaneidad y ternura. En 1867 publicó sus primeras obras bajo el seudónimo «Herminia», nombre que usó hasta 1874. Mientras iba pasando el tiempo se volvía más trágica y triste con poemas como En horas de angustia o muy patriótica y fuerte en poemas como A La Patria y Ruinas. En los años posteriores incluiría temas de su propia vida en sus poesías, como se puede ver en Mi Pedro (dedicada a su hijo, tal vez su poema más cariñoso), La llegada del invierno, y un libro que se hizo muy popular llamado Esteban, donde habla de su país, su familia, las plantas y flores, y de la propia isla.

INSTITUTO DE SEÑORITAS

Alrededor de 1881, Salomé fue animada por su marido para abrir el primer centro de educación superior para mujeres jóvenes en la República Dominicana, lo cual hizo el 3 de noviembre de ese año bajo el nombre de «Instituto de Señoritas». En los próximos cinco años, las primeras seis mujeres se graduaron de maestras en el Instituto, algo poco común en ese momento. Años después de su muerte, el instituto fue bautizado con su nombre.

VIDA PERSONAL

El 11 de febrero de 1880, a la edad de veintinueve años, se casó con el doctor Francisco Henríquez y Carvajal (más tarde presidente de la República Dominicana), quien también fue escritor, y una figura importante en la política.1 Tuvo cuatro hijos con él: Francisco, Pedro, Max y Camila. Sus hijos más tarde se convertirían en figuras altamente respetadas de la literatura contemporánea de mediados y finales del siglo XX como escritores, filósofos, poetas, humanistas y críticos de arte.

MUERTE Y LEGADO

Ureña murió debido a complicaciones de tuberculosis en 1897, a la edad de 46 años. Fue enterrada en la iglesia de Nuestra Señora de las Mercedes y trasladada en 1972 al Panteón de la Patria.

Es considerada por muchos como la escritora más excelsa de la República Dominicana; inyectaba profundos sentimientos en cada uno de sus poemas. Salomé no fue solo una prominente escritora y educadora dominicana, sino también una gran luchadora por la igualdad de derechos entre mujeres y hombres. Su lucha la convirtió en una mártir en su país y es recordada por su arduo trabajo en favor de la educación femenina.

Acerca de ella se ha escrito mucho y sus poemas forman parte del patrimonio literario dominicano.

OBRAS

Sus obras poéticas, cerca de sesenta composiciones, incluyen la épica y la lírica, entre las que se encuentran:

1873 – La gloria del progreso

1876 – Ruinas

1877 – La llegada del invierno

1878 – La fe en el porvenir

1880 – Anacaona

1880 – Poesía de Salomé Ureña de Henríquez

1881 – Sombras

1897 – Mi Pedro