Aprender a equivocarse

Una de las virtudes-defecto más cuestionables: el perfeccionismo. Virtud, porque evidentemente, lo es el tender a hacer todas las cosas perfectas. Y es un defecto porque no suele contar con la realidad: que lo perfecto no existe en este mundo, que los fracasos son parte de toda la vida, que todo el que se mueve se equivoca alguna vez.

He conocido en mi vida muchos perfeccionistas. Son, desde luego, gente estupenda. Creen en el trabajo bien hecho, se entregan apasionadamente a hacer bien las cosas e incluso llegan a hacer magníficamente la mayor parte de las tareas que emprenden.

Pero son también gente un poco neurótica. Viven tensos. Se vuelven cruelmente exigentes con quienes no son como ellos. Y sufren espectacularmente cuando llega la realidad con la rebaja y ven que muchas de sus obras -a pesar de todo su interés- se quedan a mitad de camino.

LO PRIMERO PARA ENSEÑAR A LOS NIÑOS.

Por eso me parece que una de las primeras cosas que deberían enseñarnos de niños es a equivocarnos. El error, el fallo, es parte inevitable de la condición humana. Hagamos lo que hagamos habrá siempre un coeficiente de error en nuestras obras. No se puede ser sublime a todas horas. El genio más genial pone un borrón y hasta el buen Homero dormita de vez en cuando.

Así es como, según decía Maxwel Brand. “todo niño debería crecer con convicción de que no es una tragedia ni una catástrofe cometer un error”. Por eso en las persona siempre me ha interesado más el saber cómo se reponen de los fallos que el número de fallos que cometen.

Ya que el arte más difícil no es el de no caerse nunca, sino el de saber levantarse y seguir el camino emprendido.

Temo por eso la educación perfeccionista. Los niños educados para arcángeles se pegan luego unos topetazos que les dejan hundidos por largo tiempo. Y un no pequeño porcentaje de amargados de este mundo surge del clan de los educados para la perfección.

Los pedagogos dicen que por eso es preferible permitir a un niño que rompa alguna vez un plato y enseñarle luego a recoger los pedazos, porque “es mejor un plato roto que un niño roto”.

Es cierto. No existen hombres que nunca hayan roto un plato. No ha nacido el genio que nunca fracase en algo. Lo que sí existe es gente que sabe sacar fuerzas de sus errores y otra gente que de sus errores sólo casa amargura y pesimismo. Y sería estupendo educar a los jóvenes en la idea de que no hay una vida sin problemas, pero lo que hay en todo hombre es capacidad para superarlos.

No vale, realmente, la pena llorar por un plato roto. Se compra otro y ya está. Lo grave es cuando por un afán de perfección imposible se rompe un corazón. Porque de esto no hay repuesto en los mercados.

Fuente: aciprensa.com

La bondad en la conducta

Hemos comprobado que la bondad está en las cosas; que no es una invención de la mente o fruto del capricho de la voluntad. Sobre lo que es bueno o malo no caben opiniones, a no ser por ignorancia de la realidad. Precisamente concluíamos que existe un criterio objetivo: es bueno lo que acerca a Dios; es malo lo contrario.

Porque Dios es nuestro último fin, es decir, donde, en último extremo, se halla nuestra perfección. De modo que en la medida en que podemos saber qué es lo que acerca a Dios, podemos también saber qué es lo bueno.

Ahora bien, una cosa es la bondad de “las cosas”, y otra la bondad de los actos humanos que inciden sobre las cosas o permanecen en el interior de nosotros mismos. Esta última es la que nos ha de ocupar en este artículo; y es del mayor interés, porque con nuestras acciones es como nos labramos la perfección personal o la ruina. La cuestión es: ¿cuándo son buenos los actos humanos? ¿qué condiciones se requieren para poder calificar de moralmente buenos a nuestros actos? ¿de qué depende su bondad? ¿cuándo nos acercan o separan del último fin, que es Dios?

Lo primero que hemos de tener en cuenta al examinar nuestra conducta en vistas a su calificación moral es lo que hemos hecho, es decir, el “objeto” de nuestro acto: ¿Es bueno ese objeto?, porque ya vimos que el bien es algo objetivo, como “la propia ley divina, eterna, objetiva y universal, por la que Dios gobierna el mundo universo y la comunidad humana” . Por eso se dice
que “el objeto es la primera fuente de moralidad”. ¿Está conforme lo que he hecho con la objetiva ley divina, natural o evangélica?.

Esta es la primera pregunta necesaria; pero no sólo el objeto -lo que hacemos- es fuente de moralidad. No basta la consideración del objeto para saber si un acto humano es moralmente bueno o malo. Es más -enseña Juan Pablo II-“la moral -lo que es moral- es cosa esencialmente íntima, interior”, reside en la conciencia y en la voluntad, que es donde, con sus actitudes y elecciones se expresa el “hombre interior” .

Importancia de la interioridad

El Papa advierte que “lo moral” de nuestras obras tiene, como es obvio, una dimensión exterior, digamos visible, apreciable desde fuera (pasear, comprar, comer, trabajar), que está en relación con las normas objetivas de la conducta humana (no robar, no atentar contra la vida propia o ajena, etc.). Sin embargo, este hecho -la existencia de esta dimensión exterior- en nada modifica el hecho precedente, a saber, que la moral es un asunto de conciencia y que sus exigencias incumben a la interioridad del hombre.

“Cristo enseñaba moral. El Evangelio y los demás textos del Nuevo Testamento lo demuestran sin lugar a dudas”. Sabemos que el Decálogo, o sea, los Diez Mandamientos de la ley moral natural -indicados expresamente por Dios a Moisés-, fue confirmado por el Evangelio.

Y recuerda Juan Pablo II que, al enseñar la moral, Cristo tenía en cuenta estas dos dimensiones: la exterior, o sea, visible, social e, incluso, “pública” y la interior. Pero, conforme a la naturaleza misma de la moral, de “lo que es moral”, el Señor concedia importancia primordial a la dimensión interior, a la rectitud de la conciencia humana y de la voluntad, es decir, a lo que en términos bíblicos, se llama “corazón”.

En diversos momentos y de diferentes maneras, Jesucristo enseñó que: “lo que sale de la boca procede del corazón y eso hace impuro al hombre. Porque del corazón provienen los malos pensamientos, los homicidios, los adulterios, las fornicaciones, los robos, los falsos testimonios, las blasfemias. Esto es lo que contamina al hombre” : el mal que reside en el corazón, es decir, en la conciencia y en la voluntad.

El Señor, por tanto, indica lo que está mal, las obras que son malas – y en consecuencia contaminan al hombre, lo dañan -, y que son externas, visibles. Pero indica también donde se encuentra la causa, la raíz de esas obras que, en definitiva, son una manifestación de lo que hay en el interior. Si se extirpara la mala raíz no habría malos frutos. Gráficamente lo expresaba el Papa en su mensaje de paz de 1984: “es el hombre quien mata y no su espada y sus misiles”; “la guerra nace del corazón del hombre”.

Es lógico pues que se afirme que de las dos dimensiones de la moralidad de los actos humanos, la que posee importancia primordial sea la interior: la dimensión “hacia adentro” del hombre. Además, “existen normas – dice Juan Pablo II – que atañen de un modo directo a actos exclusivamente interiores.

Vemos ya en el Decálogo dos mandamientos que empiezan por estas palabras: “No desearás…” y “No codiciarás…” y que, por consiguiente no se refieren a ningún acto exterior, sino sólo a una actitud interior, relativa, en el primer caso, a ‘la mujer de tu prójimo’; y, en el segundo, a ‘los bienes ajenos’.

Cristo lo subraya con más fuerza todavía. Sus palabras pronunciadas en el monte de las Bienaventuranzas, cuando llama ‘adúltero de corazón’ al que mira a una mujer deseándola, fueron para mí – dice el Papa – punto de partida de largas reflexiones sobre el carácter específico de la moral evangélica en esta materia” .

Importancia pues de la dimensión interior de “lo moral”; importancia de la interioridad, de las intenciones, de las actitudes. “Pero – continúa Juan Pablo II- no es eso todo. Sabemos que el Sermón de la montaña habla también de las buenas obras, como la oración, la limosna, el ayuno, que el Padre ve en lo oculto”.

Que la dimensión interior del acto humano tenga primordial importancia no quiere decir que la exterior – “lo que se hace” – no afecte a la persona y no tenga relevancia moral. La tiene, y mucha. “La ética católica no es sólo un conjunto de normas, mandamientos y reglas de conducta” . No es sólo eso, pero es también eso. Cristo tenía en cuenta las dos dimensiones del acto humano; que son justamente dos dimensiones de un acto que es uno, aunque complejo.

Por tanto, una simple “moral de intenciones” o “de actitudes” que no valorase el objeto, las obras en las que se plasman las actitudes e intenciones, seria una moral mutilada y, por tanto, falsa, como un folio rasgado por cualquiera de sus lados ya no es un folio. El folio tiene dos dimensiones, largo y ancho; si lo rompo por cualquiera de las dos deja de ser lo que era. Un plato o manjar exquisito, con ingredientes de primera calidad, pero aderezado con unos gramitos de arsénico, todo él resulta mortal de necesidad, aunque se haya elaborado con la “buena intención” de alimentar al cliente.

Cualquier cosa mala, por muy buena que sea la intención con que se haga, no deja de causar el mal; y el acto humano que la realiza – compuesto de lo subjetivo y lo objetivo – resulta enteramente malo y daña siempre a la persona.

En efecto, el mismo Papa, que subyaraba la importancia de la dimensión interior de los actos humanos, aclara que “no es suficiente tener la intención de obrar rectamente para que nuestra acción sea objetivamente recta, es decir, conforme a la ley moral. Se puede obrar con la intención de realizarse uno a sí mismo y hacer crecer a los demás en humanidad; pero la intención no es suficiente para que en realidad nuestra persona o la del otro se reconozca en su obrar” . Hace falta, además, que lo que se quiere sea de verdad bueno.

La libertad: condición de bondad moral

Juan Pablo II sigue ahondando en la cuestión: “¿En qué consiste la bondad de la conducta humana? Si prestamos atención a nuestra experiencia cotidiana, vemos que, entre las diversas actividades en que se expresa nuestra persona, algunas se verifican en nosotros, pero no son plenamente nuestras; mientras que otras no sólo se verifican en nosotros, sino que son plenamente nuestras.

Son aquellas actividades que nacen de nuestra libertad: actos de los que cada uno de nosotros es autor en sentido propio y verdadero. Son, en una palabra, los actos libres (…) La bondad es una cualidad de nuestra actuación libre. Es decir, de esa actuación cuyo principio y causa es la persona; de lo cual, por tanto, es responsable” .

No significa esto que por el hecho de ser libre el acto humano sea moralmente bueno, sino que la libertad es una de las condiciones varias de la bondad moral. Una condición también importante, porque “mediante su actuación libre, la persona humana se expresa a sf misma y al mismo tiempo se realiza a sí misma” es decir, va realizando en sí misma un incremento de bondad, si la conducta es moralmente buena; si fuera mala, el sentido de la libertad se vería frustrado.

Importancia de las obras

En efecto, “la fe de la Iglesia fundada sobre la revelación divina, nos enseña que cada uno de nosotros será juzgado según sus obras” . Son muchos, por cierto, los momentos de la Sagrada Escritura en que se afirma que Dios retribuirá a cada uno según sus obras; por ejemplo: Mt 5, 16; Apoc 2, 23; 22, 12; cfr. Rom 2, 6; Eccli 16, 15; 2 Tim 4; Sant 1, 21-25.

“Nótese – indica el Papa – : es nuestra persona la que será juzgada de acuerdo con sus obras. Por ello se comprende que en nuestras obras es la persona que se expresa, se realiza y – por así decirlo – se plasma. Cada uno es responsable no sólo de sus acciones libres, sino que, mediante tales acciones se hace responsable de si mismo” .

No parece que se pueda iluminar mejor la relevancia moral de lo objetivo, de las obras, de los actos externos. Seremos juzgados por nuestras obras, porque ellas son “criaturas” de nuestra libertad en las que nos hemos expresado y forman parte de nosotros mismos.

“Es necesario – insiste el Romano Pontífice – subrayar esta relación fundamental entre el acto realizado y la persona que lo realiza”. Nuestras obras expresan siempre lo que somos o, al menos, algo de lo que somos; y con ellas no sólo “hacemos cosas”, “nos hacemos” también a nosotros mismos: sabios o ignorantes, justos o injustos, prudentes o imprudentes, lujuriosos o castos.

Pues bien, “a la luz de esta profunda relación entre la persona y su actuación libre podemos comprender en qué consiste la bondad de nuestros actos, es decir, cuáles son esas obras buenas que Dios de antemano preparó para que en ellas anduviésemos” (…). Cuando el acto realizado libremente es conforme al ser de la persona, es bueno”.

“La persona está dotada de una verdad propia, de un orden intrínseco propio, de una constitución propia. Cuando sus obras concuerdan con ese orden, con la constitución propia de persona humana creada por Dios, son obras buenas, que Dios preparó de antemano para que en ellas anduviésemos.

Fuente: aciprensa.com

10 consideraciones para descansar mejor

Terminadas las vacaciones, José Benigno Freire, psicólogo y profesor de la Universidad de Navarra, habla del llamado síndrome posvacacional. Según explica, “todo esto es un poco exageración. Le sacamos chispa psicológica a lo más normal”. El experto analiza los principales motivos por los que aparece este síndrome tan actual. “Mucha gente no sabe descansar. Cree que el descanso está hecho para disfrutar de la vida y el trabajo es lo atroz del resto del año”. De este modo, “muchos llegan al trabajo cansados y desentrenados. Las vacaciones sirven para remansar fuerzas para el resto del año. Si uno lo piensa bien, la vida se disfruta más por el trabajo, pues las vacaciones son un mes y el trabajo 11”.

Por otro lado, resalta la necesidad de cambiar la mentalidad con la que vamos de vacaciones. “Son el tiempo del año que se necesita para poder estar bien psicológicamente, disfrutar y ampliar el patrimonio familiar durante los otros 11 meses. Debemos programar las vacaciones pensando en el trabajo posterior. Son un tiempo de paso, lo estable es el resto”.

10 consideraciones para descansar mejor

El profesor Freire ofrece diez observaciones en torno al descanso:

1. El hombre es un ser para la acción. Lo genuino del hombre es hacer.

2. Incluso la contemplación es una acción.

3. El descanso es una inevitable necesidad de la limitación del ser, no de la condición del ser.

4. El descanso es una actividad del hombre cansado para reponer fuerzas para volverse a cansar. El “arte de descansar” consiste en encontrar actividades que   faciliten y no entorpezcan el trabajo posterior. No supondría un descanso aquella actividad que impida, lesione o entorpezca el trabajo posterior.

5. El descanso es una necesidad de la persona, no sólo del cuerpo. Uno de los mejores descansos son aquellas actividades que refrescan el hecho de que somos criaturas, nos distancian momentáneamente de lo material y nos reponen fuerzas psicosomáticas.

6. La pereza no descansa; por el contrario, cansa.

7. El aburrimiento cansa todavía más que la pereza.

8. En condiciones de normalidad, para reparar el cansancio habitual no se necesita mucho tiempo de descanso.

9. El trabajo que más cansa es el que se realiza mal o sin orden.

10. La vida no se disfruta tanto por el descanso como por el trabajo gustoso

Fuente:  aciprensa.com

Acentuación, ¿cuáles son las reglas?

Las palabras se acentúan gráficamente dependiendo de donde esté la sílaba fuerte. Todas las palabras tienen acento, pero no todas llevan acento gráfico o tilde.

¿Cómo saber dónde poner el acento?

Si el acento prosódico está en la última sílaba, es palabra aguda.

Si el acento prosódico está en la penúltima sílaba, es palabra llana.

Si el acento prosódico está en la antepenúltima sílaba, es palabra esdrújula.

Si el acento prosódico está en la anterior a la antepenúltima sílaba, es palabra sobresdrújula.

¿Cómo se clasifican las palabras según su acentuación?

PALABRAS AGUDAS

Las palabras agudas (acento en la última sílaba) llevan tilde si acaban en vocal, n o s :

 

 

reiré, melocotón, cantarás; caracol, ciudad, motor

No se acentúan las palabras agudas acabadas en n o s precedida de consonante:

robots, Casals, Isern

Tampoco llevan tilde las palabras agudas terminadas en y:

guirigay, jersey, convoy

PALABRAS LLANAS

Las palabras llanas (acento en la penúltima sílaba) llevan tilde si no acaban en vocal, n o s :

árbol, cáliz, cráter; margen, cantas, lata, cantaseis, hicierais

También llevan tilde las palabras llanas acabadas en s precedida de consonante:

bíceps, gángsters, cómics

PALABRAS ESDRÚJULAS

Las palabras esdrújulas y sobresdrújulas (acento en la antepenúltima sílaba o la anterior) siempre llevan tilde:

múltiple, intríngulis, gráfico, cántaselo

LAS MAYÚSCULAS LLEVAN TILDE

Las mayúsculas se ajustan a las mismas reglas de acentuación que las minúsculas, por tanto se escribe la tilde siempre que la requieran:

África, Índico, Úrsula

Las siglas y acrónimos no suelen llevar acento:

Comecon, Ceseren, Insalud

MONOSÍLABOS Y DIACRÍTICOS

En general, los monosílabos no se acentúan. Sólo llevan tilde cuando hay que diferenciarlos de otras palabras homónimas (acento diacrítico):

de (preposición) / dé (verbo dar)

el (artículo) / él (pronombre)

mas (conjunción) / más (adverbio)

mi (adjetivo) / mí (pronombre)

se (pronombre) / sé (verbos ser y saber)

si (conjunción) / sí (adverbio de afirmación y pronombre)

te (pronombre) / té (bebida)

tu (adjetivo) / tú (pronombre)

Otros casos de acento diacrítico:

aun / aún (incluso / todavía)

solo / sólo (único, solitario / solamente, es acento opcional).

Errores frecuentes en la acentuación de monosílabos: no llevan tilde:

fue, dio, vio

DIPTONGOS

Las dos vocales débiles, i, u, forman diptongo delante y detrás de cualquier otra vocal.

Cuando el acento recae sobre i, u acompañadas de a, e, o, las vocales i, u llevan tilde para deshacer el diptongo:

caída, creído, aúna, oído, mío, pío, río, reúne, geografía, jugaría, acentúa, continúa

En los casos ui, ii, dos vocales débiles seguidas, no se pone tilde:

huida, atribuido, ruido, cuido, fluido, jesuita; priista

La h intercalada no influye en las reglas de acentuación; así:

prohíbe, rehúsa, cohíbe, ahínco

Otros casos de errores frecuentes:

dieciséis, jugaréis, delegáis, tenéis (son palabras agudas acabadas en -s, por tanto llevan tilde)

veis, deis (son monosílabos, por tanto no llevan tilde)

contiguo, continuo, historia, ganancia (son palabras llanas acabadas en vocal, por tanto no llevan tilde)

TRIPTONGOS

Los triptongos están formados por una vocal fuerte entre dos vocales débiles. Para los triptongos se siguen las reglas generales de acentuación, teniendo en cuenta que la tilde siempre recae sobre la vocal fuerte:

estudiáis, despreciéis, averigüéis

PRONOMBRES ENCLÍTICOS EN VERBOS

En los casos de verbo con pronombre enclítico se siguen las normas generales de acentuación, independientemente de si la forma verbal simple llevaba o no tilde antes de adjuntarle el pronombre:

cayose, dame, deme, dímelo, mírala, cántamelas

PALABRAS COMPUESTAS

Palabras compuestas: cuando se unen dos palabras, si la primera llevaba tilde, la pierde:

decimoquinto, decimoséptimo, videojuego

Cuando se unen dos o más palabras con tilde por medio de guion, ambas conservan el acento:

físico-químico, histórico-filosófico

Los adverbios terminados en -mente conservan la tilde del adjetivo, si la lleva, a partir del cual se ha formado el adverbio:

cortésmente, fríamente, hábilmente, rápidamente; dulcemente, solamente

Fuente: lavanguardia.com

¿Cuándo se acentúan las esdrújulas?

¿Qué son las palabras esdrújulas?

Las palabras esdrújulas son las que tienen su acento en la antepenúltima sílaba

¿Cuándo se acentúan las esdrújulas?

Se acentúan siempre. Es decir, contando por detrás, la tercera sílaba (antepenúltima) tiene el acento prosódico y tiene que llevar también acento gráfico o tilde.

Es el caso de la misma palabra esdrújula (es-drú-ju-la). Esta norma ortográfica de la lengua española es así de sencilla porque hay relativamente pocas palabras así, a diferencia de la alta presencia de palabras agudas y sobre todo llanas.

Ejemplos de palabras esdrújulas

Veamos algunos casos:

cábala (cá-ba-la)

patógeno (pa-tó-ge-no)

ridículo (ri-dí-cu-lo)

Sobreesdrújulas

Aún hay otro caso aún más infrecuente, el de las palabras sobresdrújulas, que llevan el acento en la sílaba anterior a la antepenúltima; la cuarta empezando por detrás.

La palabra se puede escribir con una e (sobresdrújula), escritura preferente, o con dos (sobreesdrújula).

Este caso solamente se da en casos de formas verbales con pronombres aglutinados:

comunícasela (co-mu-ní-ca-se-la)

díganoslo (dí-ga-nos-lo)

tráigamelo (trái-ga-me-lo)

Adverbios acabados en -mente

Los adverbios acabados en -mente son excepción a la regla de acentuación. Para simplificar, a la hora de acentuar, las dos sílabas de -mente no cuentan.

El adverbio rápidamente lleva tilde porque rápida también la lleva. Pero fugazmente , a pesar de ser palabra esdrújula, no lleva tilde porque fugaz no se acentúa gráficamente.

Fuente: lavanguardia.com

¿Qué es una sílaba átona y tónica?

Diferencias entre sílaba átona y tónica

Dentro de una palabra de más de una sílaba siempre hay una sílaba tónica. Las otras, por definición, son átonas. Ahora bien: la sílaba tónica, que es la que está marcada por el acento prosódico, no debe llevar necesariamente un acento gráfico.

ACENTO PROSÓDICO Y ACENTO GRÁFICO

En el artículo sobre las normas de acentuación, se describe en qué ocasiones las palabras deben o no llevar tilde. Pero que no luzcan el acento gráfico no significa que no haya acento prosódico o de intensidad.

En los ejemplos siguientes, la sílaba tónica está marcada en negrita, y lo es independientemente de que lleve o no acento gráfico:

 

 

ca-sa, ca-mión, pi-mien-ta, ár-bol, -lla-te, bom-ba, ca-cás-pi-ta, an-tes, cés-ped

PALABRAS COMPUESTAS

Las palabras compuestas también tienen una sola sílaba tónica. La segunda palabra compositiva mantiene su sílaba tónica, mientras que la sílaba tónica de la primera palabra unida pasa a ser un acento secundario. Solamente se acentúa gráficamente la segunda palabra compositiva si las normas de acentuación así lo indican:

an-te-a-yer, ciem-piés, su-per-or-de-na-dor (pero: -per), vein-ti-dós, in-fra-mun-do, me-ga-cár-cel

Fuente: https://www.lavanguardia.com/

¿Cuándo debemos escribir ‘por qué’, ‘porque’ y ‘porqué’?

En este campo existen tres casos, que se corresponden con tres grafías distintas: por quéporque porqué.

A la hora de escribir, hay tres tipos de porqués:

Dos se escriben juntos y uno, separado. Dos llevan tilde y uno, no. Pero no son los mismos.

Veamos:

Cuándo usar por qué

POR QUÉ

Separado y con tilde, es la locución adverbial que empleamos cuando queremos preguntar algo. Es decir, se suele escribir entre signos de interrogación, aunque no siempre.

–¿Por qué no te callas?

–¿Por qué hay tres manzanas si solamente necesitas dos para hacer el pastel?

–Y entonces se preguntó por qué no había reservado mesa, sabiendo que estaría lleno.

 

 

 

Cuándo usar porque

Junto y sin tilde, es la conjunción causal, que indica la causa o la razón de algo y que suele ser la respuesta al caso anterior.

Ejemplos a partir de los anteriores:

–Porque no me da la gana.

–Porque con tres manzanas queda más bueno.

–No había llamado al restaurante porque no tenía el teléfono.

También puede ser una conjunción final, equivalente a para que, aunque su uso no es tan frecuente.

–Le traigo manzanas porque haga el pastel.

O bien:

–Le traigo manzanas para que haga el pastel.

Cuándo usar porqué

Junto y con tilde, es un sustantivo que significa causa, razón o motivo. Como es un nombre, se usa con artículo y puede tener plural: el porqué, un porqué, los porqués.

–Cuéntame el porqué de tu decisión.

–En el informe están los porqués del accidente.

Fuente: lavanguardia.com

¿Qué es una sílaba?

“La ele con la a: la”, estudiaban nuestros mayores. Las sílabas formadas por una consonante y una vocal son las más fáciles de separar e identificar, pero para que haya sílaba, basta con una vocal.

La palabra oía (del verbo oír) tiene tres sílabas y sólo se compone de tres letras: o-í-a.

Según el diccionario de la RAE y Asale, una sílaba es la “unidad de la lengua compuesta por uno o más sonidos articulados que se agrupan en torno al de mayor sonoridad, que por lo común es una vocal”.

 

 

 

Ejemplos de sílabas

Veamos algunos casos:

• La palabra pelota tiene tres sílabas formadas por una consonante más una vocal: pe-lo-ta.

• Hay sílabas formadas en orden inverso, primero la vocal y luego la consonante, como la primera de ártico : ár-ti-co.

• Sílabas con una vocal entre dos consonantes, como las dos de mármol : már-mol.

• Sílabas con dos consonantes ante la vocal, como en la primera de claca*: cla-ca.

• Sílabas con dos consonantes por delante de la vocal y una por detrás: crac *.

• Sílabas formadas únicamente por una vocal, como hemos visto en las tres de oía o como la primera de épica : é-pi-ca.

En resumen, para que haya sílaba ha de haber como mínimo una vocal. Exacto: como mínimo, porque cuando se juntan dos vocales se puede dar el caso de que sean dos sílabas o bien que formen diptongo y entonces sólo contemos una.

En el caso de caos , hay dos vocales juntas pero forman dos sílabas: ca-os (2). Este fenómeno se denomina hiato.

En el caso de pues , hay dos vocales juntas pero forman una sola sílaba porque las dos vocales forman diptongo: pues (1).

Vocales fuertes y débiles

Para saber si dos vocales forman diptongo, primero hay que tener en cuenta que hay dos categorías de vocales: las abiertas o fuertes (a, e, o) y las cerradas o débiles (i, u).

Para que se forme un diptongo, una de las dos vocales ha de ser débil, o bien las dos:
cien-to (2), pei-ne (2), cues-ta (2), cau-sa (2).

Ahora bien, si la vocal débil es tónica (lleva tilde), se deshace el diptongo, se convierte en hiato y ya tenemos dos sílabas:
rí-o (2), pa-ís (2), pú-a (2), a-ú-na (3).

En algunas formas verbales se da el fenómeno del triptongo: vocal débil más vocal fuerte más vocal débil, caso de iai en una palabra como espiáis : es-piais (2).

CUADRO

VOCALES FUERTES

a, e, o

VOCALES DÉBILES

i, u

DIPTONGOS

ai, au

ei, eu

iu

oi, ou

ui

Fuente: lavanguardia.com

12 manualidades para no aburrirse en vacaciones

Las vacaciones son una epóca para jugar, correr, saltar…¡no estar quieto ni un momento! Pero también hay ratos de calma y tranquilidad en los que no hay porqué quedarse de brazos cruzados. ¡Las actividades creativas son la mejor opción en estos casos!

Además, es una estupenda manera de que los más pequeños aprendan casi sin darse cuenta, lo que puede servir para que no pierdan todo lo aprendido durante el curso escolar y mantengan el coco ocupado.

A continuación te presentamos 12 recursos para crear divertidas manualidades, ¡elige la que más te guste!:

Infantil (de 3 a 6 años)

  • Crea tu propio juego para entrenar la memoria: Este juego es totalmente adaptable a los más pequeños, pudiendo modificarlo según su edad y capacidades. ¡Pon a prueba tu memoria con estos helados tan especiales!
  • ¡Aprende a atarte los cordones con esta manualidad!:Un original recurso con el que practicar de forma sencilla (y con materiales fáciles de conseguir) a atarse las zapatillas. ¿Lo mejor? Podrán personalizarlo como más les guste.
  • Pasándolo en grande con plastilina: Porque no hacen falta caros juguetes para divertirse, con tan solo un poco de plastilina podrás aprender a crear divertidas figuras. En este caso, podrás crear paso a paso un curioso pato, ¡no te lo pierdas!
  • Una pandereta suena…: ¿Y para qué comprar un instrumento cuando puedes fabricarlo tú mismo? Con poco más que una cajita de quesos y unos cascabeles, podrás crear la pandereta más bonita de todas.
  • Las estaciones del año: Seguro que nunca antes has visto un calendario como éste. Ten siempre a la vista los días y meses del año con esta original propuesta. ¡Necesitarás solo un poco de papel y unas tijeras!

Primaria (de 6 a 12 años)

  • Haz tu propia hucha con material reciclado: Es probable que las botellas de plástico se amontonen en tu casa sin saber muy bien qué hacer con todo ello. ¡Aprovéchalas para crear una genial hucha personalizada!
  • Un marcapáginas monstruoso: ¿Y si fomentamos la lectura también durante las vacaciones? Con estos curiosos marcapáginas será difícil que alguien no quiera estrenarlo en un nuevo libro para leer entre juego y juego.
  • Crea con fieltro tus propias fracciones: Una genial propuesta para aprender matemáticas de la forma más divertida. Un poco de fieltro bastará para que los más pequeños descubran los misterios de las fracciones.
  • Crea una avioneta de cartón: Instrucciones (en inglés) para aprender a crear una bonita avioneta, que podrá convertirse en la protagonista de unas cuantas actividades vacacionales. ¿Jugamos a ser pilotos?
  • ¡Personaliza el vaso para tus lápices!: Con tan solo algunas pinzas de tender la ropa podrás crear un original posalápices de forma fácil y sencilla. Seguro que todo el mundo en tu clase te acabará preguntando cómo pueden hacerlo…

Secundaria (de 12 a 16 años)

  • ¿Y si reciclamos las botellas usadas?: Este vídeo nos enseña a aprovechar las botellas de plástico de una forma que seguramente antes no te habías imaginado. ¡Podrás crear una moderna lámpara de pie!
  • Crea un original tablero de 3 en raya…¡en tu mantel!: Aprende a hacer un tablero y fichas para jugar al tres en raya con materiales reciclados, y aprovecha el mantel de la mesa para algo más divertido que su uso habitual. ¡Cualquier momento será bueno para jugar un rato!

Ya no hay excusas para no parar de aprender, tampoco en vacaciones. 😉

Fuente: http://blog.tiching.com/

Diseña tu plan de carrera y triunfa en tus estudios

En este artículo te voy a contar sobre la importancia de tener un plan de carrera. Y, a propósito, ¿tú lo tienes? ¿Tienes un plan de carrera?

Si dudaste en la respuesta es porque entonces no lo tienes. Pero no te preocupes. Para eso está este artículo. Voy a explicarte primero qué es un plan de carrera y luego cómo conviene pensarlo. Pero antes de ver el tema puntualmente, hay que tener claro el objetivo final.

El gran objetivo a largo plazo

Es super importante que tengas un objetivo final a largo plazo. Supongamos de acá a 5 años. ¿Cómo te ves? ¿Cómo te imaginas? ¿Dónde vives? ¿Qué haces día a día? ¿Tienes un empleo? ¿Estás estudiando un posgrado?

Cierra los ojos e imagínate cómo quieres estar para esa fecha que por ahora es bien lejana.

Fijar un objetivo de largo plazo es fundamental porque luego, todas las metas a mediano plazo estarán definidas con la idea de alcanzar ese gran logro.

Pero hay algo más que es importante acerca de plantear un gran objetivo.

Lo describe muy bien Stephen Covey en su libro Los 7 Hábitos de la Gente Altamente Efectiva. Sí, lo sé, ya te he comentado bastante sobre este libro en Mentes Liberadas. Pero lo hago porque lo considero realmente importante.

El segundo hábito que plantea Covey es “Comenzar con un fin en mente” y no me alcanzan las palabras para explicarte lo importante y fundamental que es esto no sólo para tu carrera sino para tu vida.

Tener un gran fin en mente hace que todas las actividades de tu vida se ordenen y predispongan para servir hacia ese fin. Esto te da un nivel de claridad mental y de confianza que no es fácil de conseguir de otro modo. Lo podría resumir como si los planetas se te alinearan, o como si por fin pudieras ver la matrix.

Una vez que el objetivo a largo plazo está claro, todo el resto, se acomoda, pero no significa que no haya nada por hacer. Al contrario, hay mucho que hacer para asegurar el éxito.

Pero ya sé qué estás pensando…

¿Qué pasa si no tienes claro tu objetivo de largo plazo?

Tienes que seguir buscando un gran objetivo. Es así de sencillo.

En algún momento encontrarás alguna actividad que te apasione. Algo que te guste. Verás a un profesional de un área determinada, lo señalarás como si estuvieras bajo hipnosis y dirás “Quiero ser ese o esa”.

Cuando eso te ocurra, vuelve a hacerte todas esas preguntas que planteaba antes. Y cuando tengas las respuestas, ¡felicitaciones! Ya tienes un objetivo a largo plazo.

Ahora, sí, volveré con el tema del plan de carrera.

¿Qué es el plan de carrera?

En el ámbito académico el plan de carrera es una tabla que te dice qué asignaturas tienes que ir haciendo a lo largo de los años. Está perfecto que eso exista. Pero no es a lo que me refiero en este artículo.

El plan de carrera es la serie de hitos que se tienen que dar para que te conviertas en esa persona que quieres ser de aquí a 5 años.

Es muy importante que entiendas que no tiene que ver única y exclusivamente con la universidad, sino que es algo mucho más general. Sí, es cierto que si estás cursando una carrera, la mayoría de los hitos de los que hablo estarán vinculado a esa carrera. Sin embargo, hay muchos más aspectos a tener en cuenta.

Uno de ellos son los cursos y aprendizajes complementarios. Quizás en 5 años te imaginas viviendo en el exterior y hablando 3 idiomas. Bueno, eso significa que debes considerar hitos que son extracurriculares.

Lo mismo puede pasar para quien tiene un empleo, o planea tenerlo. Si en 5 años te imaginas como el jefe o la jefa de todo un sector, déjame decirte que no te darán ese puesto de la noche a la mañana. Deberás también ir pensando cómo llegar allí.

¿Cómo planificar tu carrera?

La gran pregunta. ¿Cómo construir un plan de carrera? Bueno, en realidad, hay muchas formas. Yo te voy a indicar algunos aspectos a tener en cuenta, pero puedes diseñarlo como prefieras. Te recomiendo mucho que anotes todo ya sea en papel o, mejor, en un medio digital.

Te sugiero que dividas el plan en corto, mediano y largo plazo. Y para explicarlo, iré de atrás hacia adelante.

Largo plazo

Es el gran objetivo final, pero que si lo analizas bien, puede a su vez estar compuesto de grandes metas.

Completar tu carrera universitaria es seguramente el más fácil de identificar. Pero también puedes incluir tener cierta cantidad de años de experiencia laboral, dominar un idioma o tener tu propio negocio.

Siempre que me refiero a largo plazo estoy hablando de más de un año hacia adelante. El horizonte de tiempo puede variar. A mí me gusta pensar siempre a 5 años, pero si te parece mucho, puedes pensar en 2 ó en 3. Es tu plan de carrera el que estás diagramando así que hazlo a tu medida.

Mediano plazo

El plazo mediano es el que se compone de hitos que tienes que realizar para que se puedan lograr los grandes objetivos que te mencioné antes.

Trazando un paralelo con una carrera universitaria, los objetivos de mediano plazo son los de aprobar las asignaturas. De este modo, cuando apruebes, 30, 40 ó 50 materias, según tu carrera, podrás cumplir ese gran objetivo de recibirte.

El mediano plazo me gusta calcularlo de 3 meses a un año en adelante, pero nuevamente, esto depende mucho de cada uno. Tal vez te guste pensarlo en otros términos.

Corto plazo

El corto plazo es ahora mismo. Son las tareas que tendrías que estar realizando ahora mismo para poder cumplir con las actividades que en un lapso de tiempo determinado (meses seguramente) te aseguren cumplir con los hitos de mediano plazo.

En otras palabras, estudiar para el examen que se viene la semana próxima es algo del corto plazo. Asistir a una entrevista laboral en dos días es también parte del corto plazo.

La mayoría de los estudiantes que no diseñan su plan de carrera viven en el corto plazo y no pueden ver más allá. Eso es un gran error, puesto que cuando te pierdes no tienes un horizonte para orientarte. El plan de carrera es un mapa que te dice donde estás y hacia donde vas.

Comienza la planificación de tu carrera

No esperes más, al primer momento de tranquilidad que tengas, siéntate y comienza a diagramar este plan. Piensa en función de hitos, como si fueran postas hasta llegar al gran objetivo.

Cuando tengas el mapa completo, concéntrate en el corto plazo, mirando lo que se viene luego en el mediano. Y todos los días, al menos un minuto visualiza el gran objetivo.

Obviamente que el detalle de las tareas a realizar sólo lo vas a poder planificar para el corto plazo. Para el mediano y el largo, manéjate siempre con hitos.

Recuerda que un hito puede ser una materia aprobada o algún tipo de logro o progreso. No te puedo decir exactamente cómo son porque depende de lo que quieras ser en el futuro.

Por último, quiero insistir nuevamente, no asocies el plan de carrera con una carrera universitaria. Todo lo que te expliqué aquí sirve tanto para quienes van a la universidad como para los que no.

Y eso es todo por este artículo. ¿Y tú? ¿Tienes un plan de carrera? Déjame un comentario y cuéntame al respecto.

Fuente: Mentes Liberadas.