¿Cuáles son las principales enfermedades que afectan al corazón?

El Día Mundial del Corazón se celebra cada año el 29 de septiembre, y se hace desde que en el año 2.000 la Federación Mundial del Corazón, con el apoyo de la Organización Mundial de la Salud (OMS) designara este día, con el objetivo de concienciar sobre las enfermedades cardiovasculares, su prevención, control y tratamiento.

Las enfermedades cardiovasculares son la primera causa de muerte en el mundo. Los infartos de miocardio y los accidentes cerebro vasculares se cobran más de 17 millones de vidas al año. Y se estima que la cifra ascenderá a 23 millones para el año 2030.

Día Mundial del Corazón

Una gran proporción de estas muertes podría evitarse con una alimentación saludable que reduzca el consumo de sal, con ejercicio físico y evitando el consumo de tabaco.

Lema 2021: Usa el corazón para conectarte

Hoy en día somos más conscientes que nunca de la importancia de la salud y la de nuestros seres queridos. Por eso este 2021 la campaña del Día Mundial del Corazón se centra en estar conectados con nuestro propio corazón para mantenerlo sano, nutrirlo y cuidarlo, y usar el poder de lo digital para conectarse con todos los corazones del mundo, en todas partes.

El lema del Día Mundial del Corazón para 2021 es: “Usa el corazón para conectarte”.

Principales enfermedades que afectan al corazón

Existen muchas enfermedades o afecciones del corazón, aunque las más comunes son:

  • Ataque al corazón o infarto de miocardio: se caracteriza por el estrechamiento de los vasos sanguíneos encargados de llevar sangre al corazón.
  • Enfermedades cerebro vasculares: es causada por un sangrado intracerebral o por un coágulo de sangre depositado en el cerebro.
  • Hipertensión: es la presión arterial alta, y se trata de uno de los mayores riesgos de padecer un infarto.
  • Angina de pecho: es un tipo de dolor de pecho provocado por la reducción del flujo sanguíneo al corazón.
  • Arritmia: es una alteración del ritmo cardiaco.
  • Insuficiencia cardiaca: sucede cuando el corazón no es capaz de bombear la sangre suficiente para cubrir las necesidades del organismo.

¿Cómo cuidar tu corazón?

La OMS pretende convencer a las personas en todo el mundo de que se puede hacer un cambio positivo y cuidar tu corazón y el de tus seres queridos, con un compromiso para nuestra salud.

Algunas de las cosas que puedes hacer para cuidar tu corazón son:

  • Cocinar y comer sano: dieta mediterránea evitando el consumo de grasas saturadas y aumentando la ingesta de omega 3 y pescado.
  • Hacer ejercicio físico, al menos media hora diaria.
  • Limitar el consumo de sustancias perjudiciales como la sal, el tabaco o el alcohol.
  • Controla el colesterol.
  • Controla tu peso. La obesidad es un riesgo cardiovascular importante.

 

Sobre las cualidades de un buen docente

“Enseñar no es transferir conocimiento, sino crear las posibilidades para su propia producción o construcción.”
Paulo Freire
Por: Paulo Freire 
 
Me gustaría dejar bien claro que las cualidades de las que voy a hablar y que me parecen indispensables para las educadoras y para los educadores progresistas son predicados que se van generando con la práctica. Más aún, son generados de manera coherente con la opción política de naturaleza crítica del educador. Por esto mismo, las cualidades de las que hablaré no son algo con lo que nacemos o que encarnamos por decreto o recibimos de regalo. Por otro lado, al ser alineadas en este texto no quiero atribuirles ningún juicio de valor por el orden en el que aparecen. Todas ellas son necesarias para la práctica educativa progresista.
Comenzaré por la humildad, que de ningún modo significa falta de respeto hacia nosotros mismos, ánimo acomodaticio o cobardía. Al contrario, la humildad exige valentía, confianza en nosotros mismos, respeto hacia nosotros mismos y hacia los demás.
La humildad nos ayuda a reconocer esta sentencia obvia: nadie lo sabe todo, nadie lo ignora todo. Todos sabemos algo, todos ignoramos algo. Sin humildad, difícilmente escucharemos a alguien al que consideramos demasiado alejado de nuestro nivel de competencia. Pero la humildad que nos hace escuchar a aquel considerado como menos competente que nosotros no es un acto de condescendencia de nuestra parte o un comportamiento de quien paga una promesa hecha con fervor: «Prometo a Santa Lucía que si el problema de mis ojos no es algo serio voy a escuchar con atención a los rudos e ignorantes padres de mis alumnos». No, no se trata de eso. Escuchar con atención a quien nos busca, sin importar su nivel intelectual, es un deber humano y un gusto democrático nada elitista.
De hecho, no veo cómo es posible conciliar la adhesión al sueño democrático, la superación de los preconceptos, con la postura no humilde, arrogante, en que nos sentimos llenos de nosotros mismos. Cómo escuchar al otro, cómo dialogar, si sólo me oigo a mí mismo, si sólo me veo a mí mismo, si nadie que no sea yo mismo me mueve o me conmueve. Por otro lado, si siendo humilde no me minimizo ni acepto que me humillen, estoy siempre abierto a aprender y a enseñar. La humildad me ayuda a no dejarme encerrar jamás en el circuito de mi verdad. Uno de los auxiliares fundamentales de la humildad es el sentido común que nos advierte que con ciertas actitudes estamos cerca de superar el límite a partir del cual nos perdemos.
La arrogancia del «¿sabe con quién está hablando?», la soberbia del sabelotodo incontenido en el gusto de hacer conocido y reconocido su saber, todo esto no tiene nada que ver con la mansedumbre, ni con la apatía del humilde. Es que la humildad no florece en la inseguridad de las personas sino en la seguridad insegura de los cautos. Por eso es que una de las expresiones de la humildad es la seguridad insegura, la certeza incierta y no la certeza demasiado segura de sí misma. La postura del autoritario, en cambio, es sectaria. La suya es la única verdad que necesariamente debe ser impuesta a los demás. Es en su verdad donde radica la salvación de los demás. Su saber es «iluminador» de la «oscuridad» o de la ignorancia de los otros, que por lo mismo deben estar sometidos al saber y a la arrogancia del autoritario o de la autoritaria.
Ahora retomo el análisis del autoritarismo, no importa si de los padres o de las madres, si de los maestros o de las maestras. Autoritarismo frente al cual podremos esperar de los hijos o de los alumnos posiciones a veces rebeldes, refractarias a cualquier límite como disciplina o autoridad, pero a veces también apatía, obediencia exagerada, anuencia sin crítica o resistencia al discurso autoritario, renuncia a sí mismo, miedo a la libertad.
Al decir que del autoritarismo se pueden esperar varios tipos de reacciones entiendo que en el dominio de lo humano, por suerte, las cosas no se dan mecánicamente. De esta manera es posible que ciertos niños sobrevivan casi ilesos al rigor del arbitrio, lo que no nos autoriza a manejar esa posibilidad y a no esforzarnos por ser menos autoritarios, si no en nombre del sueño democrático por lo menos en nombre del respeto al ser en formación de nuestros hijos e hijas, de nuestros alumnos y alumnas.
Pero es preciso sumar otra cualidad a la humildad con que la maestra actúa y se relaciona con sus alumnos, y esta cualidad es la amorosidad sin la cual su trabajo pierde el significado. Y amorosidad no sólo para los alumnos sino para el propio proceso de enseñar. Debo confesar, sin ninguna duda, que no creo que sin una especie de «amor armado», como diría el poeta Tiago de Melo, la educadora o el educador puedan sobrevivir a las negatividades de su quehacer. Las injusticias, la indiferencia del poder público, expresadas en la desvergüenza de los salarios, en el arbitrio con que son castigadas las maestras y no tías que se rebelan y participan en manifestaciones de protesta a través de su sindicato —pero a pesar de esto continúan entregándose a su trabajo con los alumnos—.
 Sin embargo, es preciso que ese amor sea en realidad un «amor armado», un amor luchador de quien se afirma en el derecho o en el deber de tener el derecho de luchar, de denunciar, de anunciar. Es ésta la forma de amar indispensable para el educador progresista y que es preciso que todos nosotros aprendamos y vivamos.
Pero sucede que la amorosidad de la que hablo, el sueño por el que peleo y para cuya realización me preparo permanentemente, exigen que yo invente en mí, en mi experiencia social, otra cualidad: la valentía de luchar al lado de la valentía de amar.
La valentía como virtud no es algo que se encuentre fuera de mí mismo. Como superación de mi miedo, ella lo implica.
En primer lugar, cuando hablamos del miedo debemos estar absolutamente seguros de que estamos hablando sobre algo muy concreto. Es decir que el miedo no es una abstracción. En segundo lugar, creo que debemos saber que estamos hablando de una cosa muy normal. Otro punto que me viene a la mente es que, cuando pensamos en el miedo, llegamos a reflexionar sobre la necesidad de ser muy claros respecto a nuestras opciones, lo cual exige ciertos procedimientos y prácticas concretas que son las propias experiencias que provocan el miedo.
A medida que tengo más y más claridad sobre mi opción, sobre mis sueños, que son sustantivamente políticos y adjetivamente pedagógicos, en la medida en que reconozco que como educador soy un político, también entiendo mejor las razones por las cuales tengo miedo y percibo cuánto tenemos aún por andar para mejorar nuestra democracia. Es que al poner en práctica un tipo de educación que provoca de manera crítica la conciencia del educando, necesariamente trabajamos contra algunos mitos que nos deforman. Al cuestionar esos mitos también enfrentamos al poder dominante, puesto que ellos son expresiones de ese poder, de su ideología.
Cuando comenzamos a ser asaltados por miedos concretos, tales como el miedo a perder el empleo o a no alcanzar cierta promoción, sentimos la necesidad de poner ciertos límites a nuestro miedo. Antes que nada reconocemos que sentir miedo es manifestación de que estamos vivos. No tengo que esconder mis temores. Pero lo que no puedo permitir es que mi miedo me paralice. Si estoy seguro de mi sueño político, debo continuar mi lucha con tácticas que disminuyan el riesgo que corro. Por eso es tan importante gobernar mi miedo, educar mi miedo, de donde nace finalmente mi valentía. Por eso es que no puedo por un lado negar mi miedo y por el otro abandonarme a él, sino que preciso controlarlo, y es en el ejercicio de esta práctica donde se va construyendo mi valentía necesaria.
Es por esta razón que hay miedo sin valentía, que es el miedo que nos avasalla, que nos paraliza, pero no hay valentía sin miedo, que es el miedo que, «hablando» de nosotros como gente, va siendo limitado, sometido y controlado.
Otra virtud es la tolerancia. Sin ella es imposible realizar un trabajo pedagógico serio, sin ella es inviable una experiencia democrática auténtica; sin ella, la práctica educativa progresista se desdice. La tolerancia, sin embargo, no es una posición irresponsable de quien juega el juego del «hagamos de cuenta».
Ser tolerante no significa ponerse en connivencia con lo intolerable, no es encubrir lo intolerable, no es amansar al agresor ni disfrazarlo. La tolerancia es la virtud que nos enseña a convivir con lo que es diferente, a aprender con lo diferente, a respetar lo diferente.
En un primer momento parece que hablar de tolerancia es casi como hablar de favor. Es como si ser tolerante fuese una forma cortés, delicada, de aceptar o tolerar la presencia no muy deseada de mi contrario. Una manera civilizada de consentir en una convivencia que de hecho me repugna. Eso es hipocresía, no tolerancia. Y la hipocresía es un defecto, un desvalor. La tolerancia es una virtud. Por eso mismo si la vivo, debo vivirla como algo que asumo. Como algo que me hace coherente como ser histórico, inconcluso, que estoy siendo en una primera instancia, y en segundo lugar, con mi opción político-democrática. No veo cómo podremos ser democráticos sin experimentar, como principio fundamental, la tolerancia y la convivencia con lo que nos es diferente.
Nadie aprende tolerancia en un clima de irresponsabilidad en el cual no se hace democracia. El acto de tolerar implica el clima de establecer límites, de principios que deben ser respetados. Es por esto por lo que la tolerancia no es la simple connivencia con lo intolerable. Bajo el régimen autoritario, en el cual se exacerba la autoridad, o bajo el régimen licencioso, en el que la libertad no se limita, difícilmente aprenderemos la tolerancia. La tolerancia requiere respeto, disciplina, ética. El autoritario, empapado de prejuicios sobre el sexo, las clases, las razas, jamás podrá ser tolerante si antes no vence sus prejuicios. Por esta razón el discurso progresista del prejuiciado, en contraste con su práctica, es un discurso falso. Es por esto también que el cientificista es igualmente intolerante, porque toma o entiende la ciencia como la verdad última y nada vale fuera de ella, pues es ella la que nos da la seguridad de la que no se puede dudar. No hay cómo ser tolerantes si estamos inmersos en el cientificismo, cosa que no debe llevarnos a la negación de la ciencia.
Me gustaría ahora agrupar la decisión, la seguridad, la tensión entre la paciencia y la impaciencia y la alegría de vivir como cualidades que deben ser cultivadas por nosotros si somos educadores y educadoras progresistas.
La capacidad de decisión de la educadora o del educador es absolutamente necesaria en su trabajo formador. Es probando su habilitación para decidir como la educadora enseña la difícil virtud de la decisión. Difícil en la medida en que decidir significa romper para optar. Ninguno decide a no ser por una cosa contra la otra, por un punto contra otro, por una persona contra otra. De ahí que toda opción que sigue a una decisión exija una meditada evaluación en el acto de comparar para optar por uno de los posibles polos, personas o posiciones. Y es la evaluación, con todas las implicaciones que ella genera, la que finalmente me ayuda a optar.
Decisión es ruptura no siempre fácil de ser vivida. Pero no es posible existir sin romper, por más difícil que nos resulte romper. Una de las deficiencias de una educadora es la incapacidad de decidir. Su indecisión, que los educandos interpretan como debilidad moral o como incompetencia profesional. La educadora democrática, sólo por ser democrática, no puede anularse; al contrario, si no puede asumir sola la vida de su clase tampoco puede, en nombre de la democracia, huir de su responsabilidad de tomar decisiones. Lo que no puede hacer es ser arbitraria en las decisiones que toma. El testimonio de no asumir su deber como autoridad, dejándose caer en la licencia, es sin duda más funesto que el de extrapolar los límites de su autoridad.
Hay muchas ocasiones en las que el buen ejemplo pedagógico, en la dirección de la democracia, es tomar la decisión junto con los alumnos después de analizar el problema. En otros momentos en los que la decisión a tomar debe ser de la esfera de la educadora, no hay por qué no asumirla, no hay razón para omitirla.
La indecisión delata falta de seguridad, una cualidad indispensable a quien sea que tenga la responsabilidad del gobierno, no importa si de una clase, de una familia, de una institución, de una empresa o del Estado.
Por su parte, la seguridad requiere competencia científica, claridad política e integridad ética. No puedo estar seguro de lo que hago si no sé cómo fundamentar científicamente mi acción o si no tengo por lo menos algunas ideas de lo que hago, de por qué lo hago y para qué lo hago, si sé poco o nada en favor de qué o de quién, en contra de qué o de quién, hago lo que estoy haciendo o haré. Si esto no me conmueve para nada, si lo que hago hiere la dignidad de las personas con las que trabajo, si las expongo a situaciones bochornosas que puedo y debo evitar, mi insensibilidad ética, mi cinismo me contraindican para encarnar la tarea del educador, tarea que exige una forma críticamente disciplinada de actuar con la que la educadora desafía a sus educandos. Forma disciplinada que tiene que ver, por un lado, con la competencia que la maestra va revelando a sus alumnos, discreta y humildemente, sin alharacas arrogantes, y por otro lado con el equilibrio con el que la educadora ejerce su autoridad —segura, lúcida, determinada—.
Nada de eso, sin embargo, puede concretarse si a la educadora le falta el gusto por la búsqueda permanente de la justicia. Nadie puede prohibirle que le guste más un alumno que otro por x razones. Es un derecho que tiene. Lo que ella no puede es emitir el derecho de los otros a favor de su preferido.
Existe otra cualidad fundamental que no puede faltarle a la educadora progresista y que exige de ella la sabiduría con la que debe entregarse a la experiencia de vivir la tensión entre la paciencia y la impaciencia. Ni la paciencia por sí sola ni la impaciencia solitaria. La paciencia por sí sola puede llevar a la educadora a posiciones de acomodación, de espontaneísmo, con lo que niega su sueño democrático. La paciencia desacompañada puede conducir a la inmovilidad, a la inacción. La impaciencia por sí sola, por otro lado, puede llevar a la maestra a un activismo ciego, a la acción por sí misma, a la práctica en que no se respetan las relaciones necesarias entre la táctica y la estrategia. La paciencia aislada tiende a obstaculizar la consecución de los objetivos de la práctica haciéndola «tierna», «blanda» e inoperante. En la impaciencia aislada, amenazamos el éxito de la práctica que se pierde en la arrogancia de quien se juzga dueño de la historia. La paciencia sola se agota en el puro blablá; la impaciencia a solas, en el activismo irresponsable.
La virtud no está, pues, en ninguna de ellas sin la otra sino en vivir la permanente tensión entre ellas. Está en vivir y actuar impacientemente paciente, sin que jamás se dé la una aislada de la otra.
Junto con esa forma de ser y de actuar equilibrada, armoniosa, se impone otra cualidad que vengo llamando parsimonia verbal. La parsimonia verbal está implicada en el acto de asumir la tensión entre paciencia e impaciencia. Quien vive la impaciente paciencia difícilmente pierde, salvo casos excepcionales, el control de lo que habla, raramente extrapola los límites del discurso ponderado pero enérgico. Quien vive con preponderancia la paciencia, apenas ahoga su legítima rabia, que expresa en un discurso flojo y acomodado. Quien por el contrario es sólo impaciencia tiende a la exacerbación en su discurso. El discurso del paciente siempre es bien comportado, mientras que el discurso del impaciente en general va más allá de lo que la realidad misma soportaría.
Ambos discursos, tanto el muy controlado como el carente de toda disciplina, contribuyen a la preservación del statu quo. El primero por estar mucho más acá de la realidad; el segundo por ir más allá del límite de lo soportable.
El discurso y la práctica benevolentes del que es sólo paciente en la clase hace pensar a los educandos que todo o casi todo es posible. Existe una paciencia casi inagotable en el aire. El discurso nervioso, arrogante, incontrolado, irrealista, sin límite, está empapado de inconsecuencia, de irresponsabilidad.
Estos discursos no ayudan en nada a la formación de los educandos. Existen además los que son excesivamente equilibrados en sus discursos pero de vez en cuando se desequilibran. De la pura paciencia pasan inesperadamente a la impaciencia incontenida, creando en los demás un clima de inseguridad con resultados indiscutiblemente pésimos.
Existe un sinnúmero de madres y padres que se comportan así. De una licencia en la que el habla y la acción son coherentes pasan, al día siguiente, a un universo de desatinos y órdenes autoritarias que dejan a sus hijos e hijas estupefactos, pero principalmente inseguros. La ondulación del comportamiento de los padres limita en los hijos el equilibrio emocional que precisan para crecer. Amar no es suficiente, precisamos saber amar.
Me parece importante, reconociendo que las reflexiones sobre las cualidades son incompletas, discutir un poco sobre la alegría de vivir, como una virtud fundamental para la práctica educativa democrática.
Es dándome por completo a la vida y no a la muerte —lo que ciertamente no significa, por un lado, negar la muerte, ni por el otro mitificar la vida— como me entrego, con libertad, a la alegría de vivir. Y es mi entrega a la alegría de vivir, sin esconder la existencia de razones para la tristeza en esta vida, lo que me prepara para estimular y luchar por la alegría en la escuela.
Es viviendo —no importa si con deslices o incoherencias, pero sí dispuesto a superarlos— la humildad, la amorosidad, la valentía, la tolerancia, la competencia, la capacidad de decidir, la seguridad, la ética, la justicia, la tensión entre la paciencia y la impaciencia, la parsimonia verbal, como contribuyo a crear la escuela alegre, a forjar la escuela feliz. La escuela que es aventura, que marcha, que no le tiene miedo al riesgo y que por eso mismo se niega a la inmovilidad. La escuela en la que se piensa, en la que se actúa, en la que se crea, en la que se habla, en la que se ama. Se adivina aquí la escuela que apasionadamente le dice sí a la vida, y no la escuela que enmudece y me enmudece.
Realmente, la solución más fácil para enfrentar los obstáculos, la falta de respeto del poder público, el arbitrio de la autoridad antidemocrática es la acomodación fatalista en la que muchos de nosotros nos instalamos.
«¿Qué puedo hacer, si siempre ha sido así? Me llamen maestra o me llamen tía continúo siendo mal pagada, desconsiderada, desatendida. Pues que así sea». Ésta en realidad es la posición más cómoda, pero también es la posición de quien renuncia a la lucha, a la historia. Es la posición de quien renuncia al conflicto sin el cual negamos la dignidad de la vida. No hay vida ni existencia humana sin pelea ni conflicto. El conflicto hace nacer nuestra conciencia. Negarlo es desconocer los mínimos pormenores de la experiencia vital y social. Huir de él es ayudar a la preservación del statu quo.
Por eso no veo otra salida que no sea la de la unidad en la diversidad de intereses no antagónicos de los educadores y de las educadoras en defensa de sus derechos. Derecho a su libertad docente, derecho a hablar, derecho a mejores condiciones de trabajo pedagógico, derecho a un tiempo libre remunerado para dedicarse a su permanente capacitación, derecho a ser coherente, derecho a criticar a las autoridades sin miedo de ser castigadas —a lo que corresponde el deber de responsabilizarse por la veracidad de sus críticas—, derecho a tener el deber de ser serios, coherentes, a no mentir para sobrevivir.
Es preciso que luchemos para que estos derechos sean, más que reconocidos, respetados y encarnados. A veces es preciso que luchemos junto al sindicato y a veces contra él si su dirigencia es sectaria, de derecha o de izquierda. Pero a veces también es preciso que luchemos como administración progresista contra las rabias endemoniadas de los retrógrados, de los tradicionalistas —entre los cuales algunos se juzgan progresistas— y de los neoliberales, para quienes la historia terminó en ellos.
Fuente: https://www.bloghemia.com/

Cada cosa por su nombre

Detrás de cada nombre, se esconde un mundo de mensajes. Indagar sobre el asunto, puede resultar una aventura significativa para cada uno de nosotros al tiempo que nos ayudará a comprender algunas actitudes cuyo origen desconocíamos.

Esa tarde fue de fiesta. Mamá y papá dijeron su nombre y la beba, por primera vez, volvió la cabeza y sonrió como diciendo “soy yo”.

Un día, el niño descubre su nombre. Esa palabra que irá adhiriéndose firmemente a su identidad. Es difícil precisar el momento exacto. También es difícil señalar cuándo una nueva criatura deja de ser para todos la beba, el nene, el chiquito… y todos la empiezan a llamar por su nombre. Pero… ¿qué hay detrás de un nombre?

El nombre de una persona es su credencial de identificación social. El origen del nombre está inspirado en la intención de poder distinguir a las personas por el mismo.

¿De quiénes elegimos el nombre de nuestros hijos?

– Mi hija mayor lleva mi nombre.

– Nuestro primogénito se llama como el abuelo paterno fallecido.

– Bautizamos a nuestros mellizos con nombres de príncipes.

Podrían añadirse muchas otras respuestas distintas. Es importante tener en cuenta también el sobrenombre, apodo o seudónimo que adquiera una persona. Interesa saber como lo llaman en su casa y fuera de la misma. La primera, se pone de manifiesto por ejemplo en colectividades como la judía, que determinan los nombres de sus hijos, reiterando nombres familiares fallecidos.

Según una costumbre española de antaño, los primogénitos llevaban el nombre de sus abuelos. También en nuestro ámbito cultural hubo una época en que se generalizó bastante el ponerle a los hijos mayores los nombres de sus progenitores respectivos.

En otras ocasiones, se usó elegir el nombre del santoral correspondiente a la fecha de nacimiento. Cuando en la elección del nombre actúa una influencia de tipo netamente familiar puede distinguirse entre: móviles conscientes e inconscientes entre estos últimos, consideramos los nombres que no han sido preseleccionados por determinantes predominantemente socioculturales, sino que ha pesado más el factor subjetivo de las personas que participan de la elección.

Entre los móviles conscientes figuran todos los porqués que podemos dar para explicar las elecciones “Porque estaba de moda, porque fue un personaje de una obra que nos impacto, o simplemente porque nos gustó.” Los móviles inconscientes se esconden en el: “No sé el por qué”. Yacen tras los móviles conscientes, e incluso, junto a nombres predeterminados por la tradición sociocultural.

Muchas veces han puesto a una persona un segundo nombre, además del heredado, que se ha elegido con mayor libertad y puede pasar a tener más vigencia. Detrás de un nombre, sobrenombre o apodo, puede haber mucho más de lo que a primera vista puede captarse. ¿Quiénes eligen el nombre? Quizás los padres, los abuelos, tíos y amistades, siempre y cuando el nombre no esté ya preelegido por tradición.

Es tan importante saber quiénes participan de la elección como la procedencia del nombre elegido. La finalidad es obtener la mayor información posible sobre los móviles conscientes que incidieron en su elección. Podemos preguntar a las personas que eligieron nuestro nombre, por el significado que tenía para ellas.

Suele haber un deseo o móvil inconsciente, que sólo aparece al analizar con cuidado las influencias que más han repercutido en nuestra forma de ser, asociadas hasta cierto punto con el nombre; vale decir, ése nos da una pista para descubrir y entender mejor aspectos condicionados de nuestra conducta, que se reiteran automáticamente a través del tiempo.Aspectos que distorsionan nuestra forma auténtica de ser. Porque con el nombre se nos da, directa e indirectamente un modelo para identificarnos.

Algunos ejemplos: personas que han recibido el nombre de Salvador, han adoptado a través de su vida una preferencia marcada por el rol de “salvador” para con los demás y en análisis terapéutico han descubierto que no era mera coincidencia: sus conductas estaban “programadas” en función del modelo que el nombre sugería. A veces se han comprobado asociaciones no fortuitas entre el significado del nombre y la carrera o actividad sugerida. Otras personas que han recibido el nombre de algún progenitor, han vivido buena parte de su vida imitándolo o luchando por ser lo opuesto, bien porque hayan recibido elogios o críticas por tal parecido.

Los nombres tienen su eco. No debemos desestimar la importancia de los lazos afectivos que tenemos con nuestro nombre y con los elegidos para nuestros hijos. ¿Cómo me gusta que me llamen o cómo me disgusta? ¿Por qué? Si no tenemos clara la razón. ¿con qué asociamos el nombre que me agrada y con qué el que me desagrada?. A veces nos puede atraer tener apodos que sin embargo son perjudiciales a nuestro crecimiento personal.

Algunos como: Nena, Chiquita, Beba o diminutivos del nombre (Pepito, Anita, etc.) son apodos para personas dependientes o inmaduras, a las cuales, generalmente, se les ha impedido desarrollar su autonomía. Recapitulando: vale la pena indagar lo que nos resulte accesible en torno a nuestro nombre y los que elegimos para nuestros hijos. Las preguntas básicas giran alrededor de los móviles conscientes y el significado del nombre para quien lo puso; sobre la procedencia del mismo y su trayectoria histórica; sobre el sentido y aceptación que tiene para quien lo lleva. Las respuestas nos remitirán a posibles móviles inconscientes que, a partir de ese momento, podremos asociar con lo descubierto.

Configurarán un perfil de un modelo rector en nuestra vida, que quedó desdibujado en nuestra mente, pero que sin duda ha incidido sobre nosotros.

Tomado de “Cristo Hoy”
Por María Antonia Bell

Fuente: aciprensa.com

Las 4 diferencias entre inteligencia fluida e inteligencia cristalizada

La inteligencia cristalizada hace uso de lo ya aprendido, mientras que la inteligencia fluida da respuestas improvisadas y ágiles sin que medien los conocimientos previos. Hablamos de sus diferencias.

La inteligencia es un constructo psicológico que hace referencia a aquella capacidad para resolver problemas, aprender, comprender, razonar…  Sin embargo, no existe un único tipo de inteligencia, sino muchos de ellos. En este artículo, analizamos las 4 diferencias entre inteligencia fluida e inteligencia cristalizada.

Existen múltiples definiciones para la inteligencia, aunque a grandes rasgos podemos decir que la inteligencia nos permite adaptarnos al entorno y sobrevivir. Pero, ¿a qué se refieren cada uno de estos tipos de inteligencia?

De forma muy general: la inteligencia fluida es aquella que nos permite resolver problemas de forma espontánea y ágil sin que medien los conocimientos previos. En cambio, la inteligencia cristalizada engloba todos aquellos conocimientos ya aprendidos que nos permiten también resolver problemas. En este segundo caso, hablamos de la cultura en general; de todo aquello que aprendemos durante la vida. ¡Descubre más sobre estos dos tipos de inteligencia!

“La capacidad de concentrarse en las cosas importantes es una de las características determinantes de la inteligencia”.

-Robert Shiller-

Inteligencia fluida e inteligencia cristalizada: ¿qué son?

La inteligencia fluida se refiere a aquella capacidad que tenemos para pensar de forma abstracta, y también para adaptarnos y enfrentarnos a situaciones nuevas sin que la experiencia previa suponga una ayuda determinante para ello.

Este tipo de inteligencia tiene que ver con la agilidad, la rápida respuesta ante los problemas y la capacidad para improvisar y resolver situaciones complejas, pero sin necesidad de recurrir al conocimiento previo, ya consolidado.

Es una inteligencia similar a lo que de manera intuitiva la mayoría entendemos por inteligencia (o la primera que nos viene a la cabeza cuando hablamos de este concepto). Por ejemplo, cuando decimos que alguien es vivo, listo, espabilado, etc.

Mujer con pensando en las diferencias entre inteligencia fluida e inteligencia cristalizada

Inteligencia cristalizada: todo lo aprendido

En cambio, la inteligencia cristalizada es todo aquello que tiene con ver con lo ya aprendido: experiencias, conocimientos, lenguas, datos… Así, este tipo de inteligencia engloba los conocimientos ya consolidados.

La inteligencia cristalizada es más “académica”; en el sentido de que se va formando a medida que vamos aprendiendo en la escuela, por ejemplo. Tiene que ver también con la cultura general, con lo que ya sabemos porque lo hemos aprendido, memorizado o integrado.

Además, la inteligencia cristalizada incluye estrategias. De esta forma, integra las capacidades, los conocimientos y las estrategias que configuran nuestro desarrollo cognitivo, a través de nuestra historia de aprendizaje.

Las 4 diferencias entre inteligencia fluida e inteligencia cristalizada

En psicología diferencial y de la personalidad son muchos los autores que han intentado explicar en qué consiste la inteligencia y para ello han optado por parcelar sus dominios.

La inteligencia fluida y la inteligencia cristalizada fueron propuestas en uno de los modelos más importantes de la inteligencia: la teoría de Cattell-Horn. Te contamos cuáles son las 4 diferencias entre inteligencia fluida e inteligencia cristalizada más relevantes.

Función

Una de las principales diferencias entre inteligencia fluida e inteligencia cristalizada tiene que ver con su función. Mientras que la inteligencia fluida nos ayuda a resolver situaciones o problemas novedosos (sin que “necesitemos” necesariamente el aprendizaje previo para resolverlos), la inteligencia cristalizada nos permite aglutinar información.

Este último tipo de inteligencia nos ayuda así a ser más “sabios” o cultos. Además, nos permite utilizar esos conocimientos o experiencias previas para resolver los problemas.

Evolución

Otra de sus diferencias tiene que ver con su evolución. Así, mientras que la inteligencia fluida alcanza su punto álgido (máximo) en la adolescencia, la inteligencia cristalizada siempre va in crescendo, porque nunca dejamos de aprender (a no ser que padezcamos alguna enfermedad o patología que nos lo impida, como una demencia o algún tipo de amnesia).

Eso sí, una puntualización. Parece que la inteligencia fluida puede seguir aumentando hasta los 40 años, aunque de forma más lenta y progresiva. Esto también dependerá de cada persona.

Peso de la genética y el ambiente

La siguiente de las diferencias entre inteligencia fluida e inteligencia cristalizada tiene relación con el peso de la genética y el ambiente. Aunque ambos factores influyen en los dos tipos de inteligencia, lo cierto es que en la inteligencia fluida el peso de la genética es mucho mayor.

Es por ello que en la inteligencia fluida tiene más peso la genética. Además, es difícil de modificar una vez se ha alcanzado su “pico” (como decíamos antes, durante la adolescencia). Por su parte, la inteligencia cristalizada depende mucho más del ambiente.

Momento del declive

El momento en el que empiezan a declinar estas inteligencias también difiere. En el caso de la inteligencia fluida, esta empieza a decaer a partir de los 40 años, y su decaimiento se acelera a partir de los 60 años.

En el caso de la inteligencia cristalizada, su disminución varía mucho de una persona a otra (en los casos de deterioro cerebral el declive es mucho más notorio). Sin embargo, si no hay daño cerebral, lo que suele ocurrir es que las personas tenemos la capacidad de seguir aprendiendo incluso más allá de los 70 años.

Cerebro con mecanismos

Nunca dejamos de aprender

La inteligencia está muy influenciada por la genética, sobre todo, la inteligencia fluida. Sin embargo, también es una capacidad que podemos entrenar y mejorar. Por su parte, la inteligencia cristalizada no depende tanto de la genética, sino más bien del ambiente.

Los dos tipos de inteligencia aumentan sobre todo durante la infancia y la adolescencia (el pico de la inteligencia fluida se produce en esta etapa evolutiva). En cambio, la inteligencia cristalizada suele crecer durante toda la vida porque nunca dejamos de aprender.

¿Cuáles alimentos son beneficios para nuestro cerebro?

Para mantener nuestro cerebro joven, en buena forma y más resistente al envejecimiento prematuro, necesitamos ‘darle de comer’ vitaminas, minerales y micronutrientes adecuados a través de los alimentos cotidianos.

Con el paso de los años nos preocupamos cada vez más por la evolución de nuestro peso, el estado de nuestra piel o la pérdida de tono muscular, agudeza visual o capacidad auditiva, pero ¿vigilamos y cuidamos de igual modo al cerebro?

La manera en que ese gran director de la orquesta orgánica “mueva la batuta” puede influir mentalmente en que nos veamos o sintamos más o menos jóvenes y si ese órgano enferma o envejece prematuramente, debido a dolencias neurodegenerativas o cardiovasculares, puede propiciar el declive del resto de nuestro cuerpo.

Por eso es fundamental hacer todo lo posible para mantener nuestro cerebro en buena forma y prevenir que se enferme, atrofie o deteriore, en consonancia con el aumento de la esperanza de vida. Vivimos más años, pero solo nos serán útiles si conseguimos vivirlos con una buena calidad de vida. 

“La buena alimentación es una de las claves para reducir el riesgo de que a nuestro cerebro “le salgan arrugas”, es decir para sentar una condiciones orgánicas que puedan ayudar a prevenir, retrasar o reducir el envejecimiento cerebral”, aseguran desde la Clínica Neolife (www.neolifesalud.com), especializada en gestión médica de la edad.

“Según  el ensayo clínico PREDIMED, se demuestra la eficacia de la dieta mediterránea en la prevención de la enfermedad cardiovascular y sus principales factores de riesgo, siendo capaz de reducir significativamente la incidencia de complicaciones”, indican desde Neolife.

 “Este estudio sugiere que la adherencia a un tipo de dieta mediterránea reduce los eventos  cardiovasculares, incluido el ictus, lo que directa e indirectamente podría influir en el desarrollo de demencia”, según Alejandro Monzó, dietista-nutricionista de la Unidad de Nutrición de esta clínica.

“La incidencia de eventos cardiovasculares mayores fue menor entre quienes siguieron una dieta mediterránea suplementada con aceite de oliva virgen extra o frutos secos, según comprobó el estudio PREDIMED”, afirma el especialista.

“De este estudio se desprende que la dieta mediterránea podría tener un carácter protector ante el deterioro cognitivo, al promover un menor deterioro vascular y a una diminución de la oxidación celular”, de acuerdo a Monzó.

“Otra investigación sugiere que quienes siguen una pauta de comida saludable podrían tener cerebros de mayor tamaño que aquellos que se alimentan de un modo no saludable, por ejemplo con demasiadas bebidas azucaradas”, según este especialista en nutrición clínica, hospitalaria y geriátrica.

“Esto puede traducirse en una mayor capacidad de pensamiento y de gestión de las herramientas que nos ofrece el cerebro: cálculo, razonamiento, memoria y deducción”, reflexiona.

Monzó se refiere a una investigación poblacional del Centro Médico de la Universidad Erasmus (Rotterdam, Países Bajos), sobre los factores que determinan la aparición de distintas enfermedades, incluidas las neurológicas, en las personas mayores.

Según Monzó, el denominado ‘Estudio de Rotterdam’ comprobó que seguir una dieta saludable es beneficioso para el cerebro, y que “especialmente el consumo de frutas y verduras está relacionado con mayores volúmenes en regiones específicas del cerebro”.

Según indica el nutricionista, los investigadores neerlandeses encontraron que el consumo de fruta “se asoció de manera más prominente con un mayor volumen total del cerebro, el volumen de materia blanca y el volumen del hipocampo, mientras que el consumo de lácteos se relacionó con un mayor volumen de materia gris”.

CLAVES DE LA NUTRICIÓN CEREBRAL

La dieta es un factor determinante del deterioro cognitivo y de la demencia que puede ser modificable, según los expertos de Rotterdam, algo con lo que coincide Monzó, quien recomienda incluir de modo habitual en nuestra alimentación cotidiana los siguientes nutrientes “amigos del cerebro”:.

Ácidos grasos monoinsaturados.- “Estas grasas alimentarias saludables ejercen un relevante papel protector de las membranas celulares. Se encuentran presentes en el aguacate, los frutos secos (almendras, anacardos y nueces), el aceite de oliva y las aceitunas”, según explica Monzó a EFE.

Ácidos grasos Omega-3.- “Estos ácidos grasos poliinsaturados, abundantes en los pescados grasos de agua fría (salmón, caballa, atún, arenques y sardinas) y las nueces, ejercen su carácter protector gracias a sus efectos beneficiosos, mediante distintos mecanismo sobre nuestro sistema circulatorio, los vasos sanguíneos y el metabolismo de las grasas”, según Monzó.

“Dado que se ha descrito una relación directa entre la enfermedad cardiovascular y la aparición de demencia, incluido el Alzheimer, la reducción del riesgo cardiovascular podría disminuir el riesgo de demencia”, corrobora.

Vitamina A.– “Contribuye a la plasticidad de las sinapsis , es decir, las conexiones entre las neuronas en el hipocampo, la parte del cerebro vital en la consolidación de la memoria. Está presente en los huevos y  en la carne magra,  entre otros alimentos”, según Monzó.

Hierro.- “Es importante en la regulación del desarrollo cerebral y el metabolismo energético. Lo encontramos en las legumbres y espinacas, entre otros alimentos”, señala.

Zinc.- “Implicado en el desarrollo cognitivo y los sentidos del gusto y el olfato, podemos obtenerlo a través del consumo de mariscos, avellanas y almendras”, según Monzó.

Vitamina  C.– “Es un antioxidante por antonomasia, interviene en la transformación de sustancias de la química cerebral como la dopamina y la noraderenalina. Los cítricos, la remolacha o la espinaca tienen cantidades importantes de esta vitamina”, según Monzó.

Vitamina E.- “Está implicada en la protección de la membrana lipídica de las células cerebrales y tiene una gran capacidad antioxidante. La encontramos en los frutos secos, nueces, semillas, aceites vegetales de maíz, hortalizas de hoja verde y los cereales fortificados”, señala el nutricionista.

Vitamina D.– “Además de ejercer una función antioxidante, esta vitamina, regula la capacidad de mantener la correcta función del tejido nervioso cerebral”, explica Monzó.
Señala que algunos alimentos ricos en vitamina D son: los pescados grasos (salmón, atún, caballa), los aceites de hígado de pescados, el hígado de vacuno, el queso y la yema de huevo.

Vitamina B12.- “Está vitamina es necesaria para preservar la vaina de la mielina alrededor de las neuronas y para la síntesis de sustancias cerebrales”, señala Monzó.

Indica que la vitamina B12 “se encuentra naturalmente en alimentos de origen animal (hígado de vacuno, almejas, pescado, carne de ave, huevos y lácteos) y que los alimentos de origen vegetal no la contienen salvo que sean fortificados”.

 

Fuente: EFE

¿Qué hacer en caso de un terremoto?

Un terremoto es el movimiento brusco de la Tierra (con mayúsculas, ya que nos referimos al planeta), causado por la brusca liberación de energía acumulada durante un largo tiempo.

¿Qué hacer antes?

  • Preparar un plan de emergencia familiar y realice simulacros.
  • Conozca la ruta de evacuación e identifique las zonas seguras o salidas de emergencia de su casa, trabajo y centros educativos.
  • Elimine obstáculos en la ruta de evacuación.
  • Establezca un lugar de reunión para después del terremoto.
  • Tenga a mano todos los teléfonos de los organismos de Protección Civil y de familiares cercanos y asegúrese que los niños lo sepan.
  • Tenga preparado un botiquín de primeros auxilios, linterna, radio con pilas, extintos y acostúmbrese a portar un silbato.
  • Asegure objetos que pudieran ocasionar daños al caerse: libreros, cuadros, espejos, etc.
  • No coloque objetos pesados en la parte superior de armarios o estantes ni cercanos a la cama o puertas de salida.
  • Conozca donde se encuentran el interruptor de la energía eléctrica, la llave del cilindro de gas y el paso del agua.
  • Conozca previamente la ubicación de los hospitales y la ruta más segura para llegar a los mismos.
  • Coloque en un lugar accesible sus documentos personales.

¿Qué hacer durante?

  • Conserve la calma y tranquilice a los demás.
  • Ubíquese en un lugar seguro, agáchese y protéjase la cabeza.
  • Si es necesario evacuar el lugar, no utilice ascensore4s, solo las escaleras.
  • Si está en el interior de una edificación aléjese de ventanas de vidrio, lámparas, armarios, libreros, estantes, estibas de sacos o de cualquier objeto que pudiera caerle encima.
  • Si está en silla de ruedas, colóquese en lugar seguro, franela y protéjase la cabeza con los brazos.
  • Si está en un lugar de asistencia masiva, colóquese al lado de sillas o mesas en posición fetal. No salga despavorido hacia la puerta de salida, ya que esto puede ocasionar avalanchas de personas.
  • Si está en el exterior aléjese de postes del tendido eléctrico, edificios, árboles y muros.
  • Si está conduciendo debe estacionarse en lugar seguro, ponga las luces de emergencia y permanezca dentro del vehículo. Asegúrese de no estacionarse debajo o encima de puentes, elevados o pasos a desnivel.
  • Si va en un autobús, el conductor debe detenerse en un lugar seguro y los pasajeros deben permanecer sentados hasta que todo vuelva a la normalidad.

¿Qué hacer después?

  • Dirigirse a la zona segura, previamente establecida.
  • No utilice ascensor, solo escaleras.
  • Si está atrapado, no grite, mantenga la calma, toque un silbato o algo metálico para indicar su posición.
  • Cierre la llave del cilindro de gas y revise posibles fugas.
  • No se ilumine con fuego, solo con focos o linternas.
  • Preste colaboración a alguna persona que le requiera y en casos de heridos graves, repórtelo a los organismos de Protección Civil. No movilice ningún herido a menos que su ubicación le represente un peligro inminente.
  • No tocar cables de energía eléctrica que hayan caído.
  • No use el teléfono a menos que sea estrictamente necesario (congestiona la línea e imposibilita la obtención de ayuda especializada).
  • Solo préstele atención a las informaciones oficiales y orientaciones de los organismos de Protección Civil.
  • No regrese a las zonas afectadas sin previa autorización de los organismos de Protección Civil.
  • No entre a estructuras afectadas.
  • Este alerta ante posibles réplicas.
  • Si se encuentra en zonas costeras trasládese a un sitio alto, lejos de la playa, puede ser posible que se produzca un TSUNAMI, luego de pasado el terremoto.

 

 

Fuente: defensacivil.gob.do

Hoy es el Día Mundial de Internet

El 17 de mayo se celebra el Día Mundial de Internet en gran parte del mundo, promovido por la Asociación de Usuarios de Internet e Internet Society.
El objetivo de esta efeméride es dar a conocer las posibilidades que ofrecen las nuevas tecnologías y promover su accesibilidad a la red.

En la actualidad se observa el incremento de la conectividad a la red y la consolidación de la economía digital, entre otros aspectos. Sin embargo, se destacan brechas o diferencias significativas en el acceso y velocidad de las redes, generando condiciones de desventaja y desigualdad en el uso de la red en varios países del mundo.

Apasionante documental que habla de la historia de internet

Origen del Día Mundial de Internet

El Día Mundial de Internet se celebró por primera vez el 25 de octubre de 2005, con un notable éxito de participación.

Poco tiempo después, la Cumbre de la Sociedad de la Información celebrada en Túnez en noviembre de 2005, decidió proponer a la Organización de las Naciones Unidas (ONU) la designación del 17 de mayo como el Día Mundial de las Telecomunicaciones y de la Sociedad de la Información, trasladando el Día Mundial de Internet a dicha fecha.

Actualmente ambas fechas se celebran el 17 de mayo, ya que la ONU decretó el 17 de mayo como Día Mundial de las Telecomunicaciones y de la Sociedad de la Información.

¿Cómo ha cambiado Internet nuestra vida?

El uso de internet ha cambiado la forma de relacionarnos con el mundo, traspasando las barreras de la comunicación y las fronteras geográficas. Diversos sectores (comercio, gobierno, educación, salud, entre otros) han sido impactados por las redes de información, generando avances que benefician a la humanidad.

Quien iba a pensar en los años 70 y 80 se podría utilizar la tecnología como herramienta de apoyo en nuestra vida cotidiana, como buscar una receta de cocina al instante y con un solo clic, reservar un vuelo o hacer compras online. Estas facilidades son solo una de las ventajas de la universalización de Internet.

Aspectos esenciales como la educación o la sanidad han registrado notables avances gracias a las nuevas tecnologías y el acceso a Internet: estudios y avances en el control y erradicación de enfermedades y aplicación de tratamientos y procedimientos médicos, telemedicina, fomento de la alfabetización digital y audiovisual, desarrollo del autoaprendizaje.

En el séptimo Informe Especial emitido por la Comisión Económica para América Latina (CEPAL) se analizan los avances y limitaciones en el uso de las tecnologías e Internet, como un elemento clave en la actual pandemia por COVID-19, así como la aplicación de soluciones digitales en la disminución del impacto por las medidas de contención del virus, cuarentena y distanciamiento social.

En el ámbito laboral se destaca el mejoramiento en las condiciones de trabajo, simplificando los procesos de producción así como el desempeño de tareas y funciones, favoreciendo la comunicación y el intercambio de información.

Derecho de acceso a Internet

El derecho de acceso a internet es reconocido por la Organización de las Naciones Unidas como un derecho humano fundamental de las personas, vinculado a la libertad de expresión.

La Relatoría Especial para la Libertad de Expresión de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), establece que el derecho de acceso a Internet debe garantizar la conectividad y el acceso universal a la infraestructura de Internet y a los servicios de las tecnologías de la información y la comunicación de manera equitativa, económicamente accesible y con una calidad adecuada.

En tal sentido, los estados y naciones de todo el mundo deben garantizar el acceso a internet sin restricciones, entre otros derechos humanos fundamentales, contemplado en su normativa legal y jurídica:

  • Promover el acceso universal a Internet para garantizar el disfrute de derechos humanos como la libertad de expresión, la educación, la atención de la salud y el trabajo.
  • Generar mecanismos regulatorios que fomenten el acceso a Internet, especialmente en las poblaciones más vulnerables, zonas rurales y áreas alejadas de los centros urbanos.
  • Promover puntos de acceso públicos a tecnologías de información y comunicación.
  • Concienciar a la población sobre el uso adecuado de Internet, así como sus beneficios.
  • Asegurar el acceso equitativo a Internet para personas con discapacidad, adultos mayores.

 

Fuente: diainternacionalde.com

Datos interesantes sobre el ajusticiamiento a Rafael Leonidas Trujillo

Rafael Leonidas Trujillo gobernó la República Dominicana con mano de hierro durante casi 30 años antes de ser asesinado en una oscura carretera el 30 de mayo de 1961.

Imbert es oficialmente un héroe nacional porque hace 50 años fue uno de los hombres que emboscó y mató al gobernante dominicano.

Su esposa, Giralda, lo lleva a la sala y él se dirije lentamente hacia una pequeña silla mecedora. Giralda le enciende un cigarrillo al tiempo que él me pregunta: “¿Qué quieres saber?”.

Era tarde en la noche cuando Trujillo fue asesinado en un tiroteo en la carretera que conduce de la capital, llamada entonces Ciudad Trujillo, a San Cristóbal, donde el ex líder militar tenía una joven amante.

“Le disparé de nuevo”

El drama lo aborda el escritor peruano ganador del Premio Nobel de Literatura Mario Vargas Llosa en su novela “La Fiesta del Chivo”, que fue publicada en el año 2000.

Imbert y otros tres conspiradores estaban esperando en su automóvil a que pasara el Chevrolet con chófer en el que viajaba Trujillo. Dos vehículos con otros tres hombres armados estaban apostados más adelante en la carretera.

A sus 90 años, la memoria de Imbert no es lo que era. Pero sí se acuerda de haber perseguido el automóvil de Trujillo y también recuerda los primeros disparos.

Antonio Imbert (Foto: Tim Mansel)
Pie de foto,Imbert es oficialmente un héroe nacional por matado a Rafael Trujillo.

Lo que también recuerda bien Imbert es el momento en que el chófer de Trujillo redujo la velocidad y decidió atravesar su vehículo para bloquearle el camino. “Luego comenzamos a disparar”.

Trujillo y su conductor se defendieron. Imbert narra cómo eventualmente él y uno de los otros se bajaron del coche para acercarse a su objetivo.

“Trujillo estaba herido, pero todavía podía caminar, así que le disparé de nuevo”, cuenta.

El cadáver del gobernante, conocido simplemente como “El Jefe”, quedó tendido sobre la carretera. “Luego lo pusimos en el coche y se lo llevaron”.

Nadie me mandó a matarlo

Cincuenta años más tarde, me pregunto si Imbert todavía se enorgullece de haber sido uno de los que disparó.

“Claro”, responde. “Nadie me dijo que fuera a matar a Trujillo. La única manera de deshacerse de él era matarlo”, asegura.

El general Imbert -obtuvo ese rango militar más tarde para que pudiera recibir una pensión del Estado- no es el único en sacar esta conclusión.

“Si yo fuera dominicano, que gracias a Dios no lo soy, estaría en favor de la destrucción de Trujillo como el primer paso necesario para la salvación de mi país y, de hecho, lo consideraría como mi deber cristiano”, escribió Henry Dearborn -el jefe de facto de la oficina de la CIA en República Dominicana- en una carta a sus superiores del Departamento de Estado en octubre de 1960.

“Si recuerdan a Drácula, recordarán que era necesario clavar una estaca en su corazón para evitar la continuación de sus crímenes. Creo que la muerte súbita sería más humana que la solución del nuncio, que una vez me dijo que pensaba que debía rezar para que Trujillo tuviera una enfermedad larga y persistente”, continuaba la misiva.

“La Guerra Fría en el Caribe”

Rafael Leonidas Trujillo había tomado el poder en 1930. Se trataba de un poder absoluto que no admitía oposición. Los que se atrevieron a oponerse fueron encarcelados, torturados y asesinados. A menudo, sus cuerpos desaparecían y se decía que eran utilizados para alimentar a los tiburones.

“Tengo que comparar su régimen con el de Stalin o con el actual gobierno en Corea del Norte”, señala el historiador dominicano y ex embajador en Washington Bernardo Vega.

Zapatos utilizados por Antonio Imbert la noche que dio muerte a Rafael Leonidas Trujillo (Foto: Tim Mansel)
Pie de foto,Cada 30 de mayo, Imbert se coloca los zapatos que se puso para matar al ex gobernante militar.

En 1937, Trujillo ordenó la masacre de varios miles de haitianos en un intento por realizar una “limpieza étnica” y luego a regañadientes pagó una indemnización.

Además, cambió el nombre de la capital a Ciudad Trujillo, así como el de la montaña más alta del país, a la cual denominó Pico Trujillo. Coleccionó medallas y títulos, expropió propiedades y negocios para sí mismo y su familia.

Durante esa época, mantuvo relaciones cordiales con Estados Unidos. Una fotografía tomada en 1955 lo muestra sonriente con el entonces vicepresidente Richard Nixon.

Sin embargo, la relación se agrió y, en 1960, Estados Unidos cerró su embajada y retiró a su embajador. La gota que colmó el vaso había sido un intento de asesinato patrocinado por Trujillo contra el presidente de Venezuela, Rómulo Betancourt.

El presidente Dwight Eisenhower ya había aprobado un plan de contingencia para eliminar a Trujillo si un sucesor adecuado podía ser inducido a tomar el relevo.

En ese caso, el único material de apoyo proporcionado por EE.UU. a los conspiradores eran tres carabinas M1 -que habían quedado en el consulado de EE.UU. tras la retirada del personal de la embajada- que fueron entregadas con la aprobación de la CIA.

Sin apoyo

Placa en conmemoración de la muerte de Trujillo (Foto: Tim Mansel)
Pie de foto,El asesinato de Trujillo es denominado “ajusticiamiento” y para conmemorar el evento, esta placa…

El nuevo gobierno de Kennedy retiró su apoyo formal al atentado contra la vida de Trujillo en el último minuto.

La fracasada invasión de Cuba en Bahía de Cochinos había tenido lugar sólo tres semanas antes y Kennedy estaba preocupado de que un vacío de poder en la vecina República Dominicana pudiera ser llenado por otro Castro.

“La Guerra Fría se había trasladado al Caribe”, explica Bernardo Vega.

El complot para matar a Trujillo fue un desastre. A los pocos días casi todos los involucrados en la conspiración habían sido detenidos, junto con los miembros de sus familias. Fueron encarcelados, torturados y en muchos casos, asesinados.

Pero todos ellos son recordados como héroes. Una placa cerca del lugar donde Trujillo murió conmemora el sacrificio de estos hombres y se refiere a la muerte del ex gobernante militar no como un “asesinato” sino como “ajusticiamiento”.

“Nosotros los dominicanos reaccionamos muy negativamente cuando a los que mataron a Trujillo los llaman asesinos”, dice Bernardo Vega.

“El ajusticiamiento es una forma de darle un giro positivo, decir que era algo bueno”, aclara.

El sombrero y los zapatos

Antonio Imbert le debe su supervivencia a la valentía del cónsul italiano en Santo Domingo, quien le permitió esconderse en su casa durante seis meses.

...así como esta escultura.
Pie de foto,…así como esta escultura.

Él fue el único de los siete hombres que, tras participar en el tiroteo, sobrevivió el año 1961. Dos de ellos murieron tras resistirse a ser detenidos.

A los otros cuatro los sacaron de la cárcel y les dispararon en un acto de venganza personal ordenado por Ramfis, el hijo mayor de Trujillo.

Imbert aún conserva una de las carabinas M1 estadounidenses, pero no me permite verlas. “Ese tipo de cosas no se muestran”, justifica.

Pero sí me deja ver el sombrero que utilizó para disfrazarse en los agitados días después del ataque, mientras caminaba por las calles de la capital en busca de refugio.

Imbert cuenta una historia de cómo tomó un autobús público y el conductor lo reconoció, pero no aceptó que pagara nada por respeto a lo que había hecho.

Su esposa trae el par de zapatos marrones que calzaba la noche que le disparó a Trujillo.

Son sorprendentemente pequeños -talla 37 y medio- y están visiblemente desgastados. “Nunca han sido reparados”, confiesa su esposa.

“Él se los pone cada 30 de mayo y, a veces, los lleva durante varios días”.

Fuente: bbcmundo.com

Hoy es el Día de la Igualdad Salarial

¿Sabías que en muchas ocasiones los hombres y mujeres no ganan un sueldo en igualdad de condiciones por su género? ¿A pesar de realizar un mismo trabajo o similar de igual valor?Es por ello la relevancia de esta efeméride denominada Día de la Igualdad Salarial, creada con la finalidad de concienciar y sensibilizar a la sociedad española sobre la brecha salarial de género. Se celebra cada 22 de febrero a partir del año 2010.Esta situación ha persistido en el tiempo, a pesar de contar con un marco normativo, así como los avances y logros obtenidos en la igualdad de trato y oportunidades laborales, sin distinción de sexo o género.Igualmente se celebra el Día Europeo de la Igualdad Salarial en el mes de noviembre, para generar y promover acciones por parte de los Estados miembros de la Unión Europea hacia este tema tan controvertido, en materia de igualdad de género salarial y laboral.

Declaración de Silvia Buabent, Directora del Instituto de la Mujer y para la Igualdad de Oportunidades

El primer Día Europeo de la Igualdad Salarial se celebró el 5 de marzo de 2011, haciendo referencia a que las mujeres debían trabajar 64 días adicionales para percibir las mismas retribuciones anuales que los hombres. Ya en el año 2015 esta efeméride se trasladó al mes de noviembre, señalando así el momento simbólico del año en el que las mujeres dejan de percibir sus remuneraciones, en comparación con los hombres.

Organismos que proclamaron la conmemoración del Día de la Igualdad Salarial

El Día de la Igualdad Salarial en España ha sido promovido por la Comisión de Igualdad del Senado (aprobado por el Consejo de Ministros) y la Secretaría del Estado de Igualdad y contra la Violencia del Género (a través de Instituto de la Mujer), adscrita al Ministerio de Igualdad del Gobierno Español.

En cambio, la Comisión Europea conmemora el Día Europeo de la Igualdad Salarial, celebrado en el mes de noviembre, cuyo día varía anualmente en función de los datos publicados por Eurostat, sobre la brecha salarial de género medida en cómputo de hora trabajada en la Unión Europea.

El objetivo de ambas efemérides es el mismo: generar conciencia y sensibilización cerca de las diferencias salariales que han seguido persistiendo en Europa entre hombres y mujeres, promoviendo la adopción y ejecución de medidas para su debida nivelación.

Es importante destacar que el derecho fundamental a la igualdad de remuneración por género ha sido reconocido por la Organización Internacional del Trabajo (OIT) desde el año 1919, pero en el presente ha seguido persistiendo esta desigualdad salarial entre géneros.

Brecha salarial y de género en Europa

Se estima que el origen de la brecha salarial proviene de la desigualdad en materia de educación y oportunidades, que han recibido hombres y mujeres.

Asimismo, la desigualdad salarial se refleja en la cotización a la Seguridad Social y, por ende, en las prestaciones sociales percibidas a lo largo de su vida laboral (desempleo, incapacidad temporal), especialmente al alcanzar la edad de jubilación, donde la brecha de género de las pensiones ronda el 35%.

En promedio, las mujeres de la Unión Europea ganan un 16,4% menos que los hombres. Para que el salario medio de una mujer en Europa sea igual al salario anual percibido por un hombre, deberá trabajar durante 418 días (53 días más de los 365 días naturales del año). Ello se traduce en que una mujer debería trabajar hasta el 22 de febrero del año siguiente, para igualar el salario masculino.

Acciones ejecutadas en pro de la igualdad salarial

A través de la Secretaría del Estado de Igualdad y Contra la Violencia de Género del Gobierno de España se han celebrado seminarios, foros de debate, documentos en materia de igualdad retributiva y ediciones especiales del Boletín Igualdad en la Empresa (BIE).

Mención especial merecen las acciones ejecutadas por la Red DIE (Distintivo Igualdad en la Empresa), para reconocer y estimular la labor de las empresas comprometidas con la igualdad. Igualmente se ha presentado un cupón de la ONCE, para conmemorar esta efeméride.

Actualmente esta brecha salarial y de género ha disminuido considerablemente, pero no se ha erradicado, debiendo generarse compromisos y acuerdos por parte de los Estados Miembros de la Unión Europea, para promover y aplicar políticas de igualdad en materia de salario mínimo y contratación colectiva, crear empleos de calidad e incorporar a la empresa privada en la adopción de tales medidas.

 

Fuente: diainternacionalde.com

Aspectos geográficos de la República Dominicana

República Dominicana ocupa la porción oriental de la isla La Española o de Santo Domingo, con una superficie de 48,442.23 kilómetros cuadrados. Se localiza en la América Media o Central, formando parte de las Antillas Mayores, en el arco antillano.
 
El relieve o geomorfología del país es el más complejo de todas las Antillas, constituido por tres cordilleras (Central, Septentrional o sierra de Monte Cristi y Oriental o sierra de El Seibo); cinco sierras (Samaná, Yamasá, Neiba, Martín García y Baoruco); tres regiones cársicas o calizas (Los Haitises, Promontorio de Cabrera y Procurrente de Barahona); cuatro llanos costeros o litorales (del Atlántico: Bajabonico, Puerto Plata, Yásica y Nagua-Boba; Sabana de la Mar y Miches; Suroriental o del Caribe y Llano o Plena de Azua); cuatro valles (del Cibao, San Juan, Villa Altagracia y Bonao); una hoya o depresión tectónica (Hoya de Enriquillo); y más de veinte valles intramontanos (de la cordillera Central: Jarabacoa, Constanza, Tireo, Rancho Arriba, San José de Ocoa, Catanamatías, Río Limpio, del Bao, El Tetero, El Macutico, etc.; de la sierra de Neiba: Vallejuelo, El Cercado, Hondo Valle, El Guayabal y Los Pinos del Edén; de la sierra de Baoruco: Polo, Puerto Escondido y La Guázara); varias islas en sus litorales (Saona, Beata, Catalina, Catalinita y Alto Velo); tres islas en el lago Enriquillo (Cabritos, Chiquita o Barbarita y la Islita); gran cantidad de cayos: Los de la bahía de Samaná (Levantado con un resort de playa, Calvario, Vigía,  Arenas y Chico); los del litoral norte de la península de Samaná (Canas, Limón, Ballenas y Jackson); los de Monte Cristi (Cabras y los Siete Hermanos: Arenas, Tercero, Ratas, Muertos, Monte Grande, Monte Chico y Tororú); cayos de la isla Saona (Ratón y El Cayito); y los cayos de la provincia de Pedernales (Los Frailes y Piedra Negra).