¿Cómo enseñar? La formación de maestros y maestras

Emelinda Padilla
Santo Domingo, RD

La mayoría de las instituciones que forman maestros y maestras, están conscientes de las nuevas demandas que las reformas educativas irán exigiendo en las aulas a los docentes. En este sentido, formar un docente que enseñe a sus alumnos a aprender, que desarrolle en los niños y niñas su creatividad, sus capacidades de comprensión; que promueva los cambios y acepte las diferencias y divergencias, incorporando la diversidad en el aula como un valor positivo, entre otros, son de los retos que tienen por delante los centros de educación superior.

Indudablemente para que un educador pueda realizar esta labor, necesita vivenciarla en su propia formación como docente. Dicho de otra forma “no puede reclamársele a los docentes que apliquen en sus aulas lo que no aprendieron ni vieron puesto en práctica en su preparación”. En consecuencia, el nuevo docente también requiere de nuevas formas de aprender, en una institución superior donde también se viva la reforma educativa desde su misma práctica.

Al igual que el educador de niños y niñas, el formador de formadores en su rol de educador como “mediador eficiente”, debe ejercer una práctica estructuradora de un conjunto variado de situaciones que permitan que sus alumnos (docentes en formación) observen, analicen, formulen hipótesis, investiguen y tomen decisiones en conjunto con sus pares en múltiples interacciones, y actúen conforme a ellas, construyendo así socialmente, niveles de conocimiento progresivamente más avanzados; fomentando la comunicación verbal entre ellos, puesto que gran parte del proceso educativo sistemático posterior se basará en la interacción entre iguales, la negociación y el intercambio de significados y experiencias.

Pero ¿es esa la forma en que se les enseña a los maestros en las instituciones formadoras? ¿aprenden nuestros maestros a reflexionar regularmente sobre sus prácticas, con el conjunto de los otros educadores?

Las investigaciones sobre instituciones formadoras de calidad, indican que la reflexión de los docentes sobre sus prácticas, impacta positivamente en la calidad de la educación que imparten. Es necesario, por tanto, que desde las aulas donde estamos formando maestros, cada alumno, como parte de un equipo que aprende, reflexione sobre la coherencia y efectividad de sus creencias sobre la práctica pedagógica. Es desde esta instancia donde el futuro maestro evalúa y se autoevalúa, compartiendo las decisiones pedagógicas de sus “estudiantes imaginarios” con otros. ¿Preparan las universidades a los futuros maestros para dialogar con profesionales de otras especialidades (psicólogos, nutricionistas, asistentes sociales?, ¿dialogan los maestros universitarios con sus alumnos, sobre casos reales o imaginarios que se presentan o podrían presentarse en aula?

Mucho se ha hablado y escrito sobre fomentar el desarrollo del trabajo en equipo y el aprendizaje colaborativo. Sin embargo, en las distintas realidades educativas que conozco, prevalece una práctica educativa aislada, donde brillan las cualidades y habilidades de las personas en forma individual. Esto lo hace el docente universitario con sus alumnos y luego éstos replican esa práctica en sus escuelas.

Los cambios en educación no pueden construirse en este contexto. Una verdadera reforma educativa supone la reflexión pedagógica, la práctica colectiva, nuevos hábitos de trabajo y aprendizaje, en que la experiencia común es fundamental. El aprender a aprender supone ayudar a los demás a ser efectivos en las acciones que emprendemos en conjunto, y aprender de los demás. Eso sólo se logra si se crean e institucionalizan espacios de intercambio y reflexión pedagógica. Para la educación este es un desafío, por cuanto significa formar educadores que establezcan equipos de trabajo con sus pares.

Una tendencia humana es que los maestros “enseñen como fueron enseñados”. Estando de acuerdo todos en esa premisa, llegó la hora de prestar más atención a la forma en que son enseñados nuestros maestros a aprender, porque de ella dependerá la forma en que enseñarán a sus alumnos. Nadie da lo que no tiene.

¿Para qué sirve la escuela?

Dr. Ángel Palacio

Una pregunta trivial para la que todo el mundo tiene la respuesta. La escuela sirve para enseñar, porque a la escuela se va a aprender.

Si usted es una persona pragmática, que no le gusta perder el tiempo metiéndose en berenjenales especulativos, filosóficos, entonces puede quedarse tranquilo: termina de alistar a los muchachos, los mete en el carro, los deja a la puerta del colegio y se va feliz, porque sus muchachos se quedaron aprendiendo. Pero si a usted le gusta de vez en cuando incordiar la paciencia y darle mente a las cosas, entonces puede usted seguir preguntando: Y ¿para qué aprendemos? Porque sólo así sabríamos realmente para qué sirve la escuela.

El conocimiento no sucede en el aire. Es vectorial. Siempre conocemos, buscamos información, aprendemos para algo. Por lo pronto, conocemos con fines prácticos. El ser humano necesita el conocimiento para subsistir, para mantenerse en la vida. Saber defenderse de los animales, y de las inclemencias del clima. Saber recolectar frutos, cazar animales. También se usa para mejorar las condiciones de nuestra vida. Cultivar el mejor vino, producir más  cereales, construir casas más grandes y más cómodas.

Pero conocemos para otras cosas más. Conocemos para disfrutar del conocimiento. El hecho de conocer es sumamente satisfactorio. Vamos a conocer las cataratas del Niágara porque observar ese espectáculo nos da satisfacción.

No piense usted que esto de conocer para contemplar es una tontería. Las penas se mitigan con la contemplación, dice Santo Tomás. Y por eso nos gusta tanto viajar. Y de la contemplación sale la curiosidad, que es la madre de todas las ciencias.  La mayor parte de los descubrimientos científicos de que disfrutamos fueron descubiertos por pura  curiosidad. Volta no pensaba en baterías eléctricas cuando experimentó con las ranas. Y Thompson pensaba que nunca se le sacaría utilidad al descubrimiento del electrón.

Conocemos además para comprender el mundo. Comprender tiene dos estadios: entender e interpretar:

Entender las cosas es conocer cómo suceden y qué las causa. ¿Por qué llueve? ¿Cómo respiran los peces?

Interpretar las cosas, el mundo, la vida, la existencia es tratar de encontrar las razones por las que suceden. Es tratar de darle sentido. Dar sentido, aunque usted no lo crea, es una necesidad básica de los humanos. Conocemos, finalmente, para conocernos a nosotros mismos. El conocimiento nos sirve para entender nuestras emociones, dominar nuestros miedos, saber de qué se componen nuestros sueños, nuestras pasiones. Y así nos ayudan a la hora de tomar decisiones. Importante conocer lo que nos está permitido, lo que aparenta ser apetecible, pero es dañino. Cómo puedo establecer relaciones sanas con la naturaleza, la sociedad y conmigo mismo. Distinguir lo que es importante de lo que no lo es.

Los ilustrados ingleses, franceses y alemanes entendieron claramente que el ser humano nace incompleto y tiene que desarrollarse.  A ese desarrollo lo llamaron formación. Entendieron también que ese desarrollo, esa formación, se hacía adquiriendo conocimientos, a lo que llamaron instrucción. Y así la formación se basa en la instrucción y la instrucción tiene como finalidad la formación.  Instrucción + formación = educación. Pensaban que desarrollando seres autónomos, independientes física y moralmente, críticos, conocedores de que no están solos en el mundo, que necesitan del otro y el otro necesita de ellos, de que la existencia está llena de espejismos y podemos equivocarnos, estaban desarrollando la persona humana que traemos en germen cuando venimos a la vida. Y formando personas se obtenían seres felices y ciudadanos productivos.

Esta forma de pensar se vio contrapuesta a otra más pragmática. Lo importante es instruir. olvidándose de otras tonterías, preparar soldados para enfrentarse al invencible ejército de Napoleón, preparar obreros para trabajar en las minas del Rhin.

Al final este enfoque se impuso y pronto se extendió con el favor americano por todo el mundo con el nombre de educación progresiva.

Hoy, la educación que se imparte en las escuelas es pragmática, utilitarista y mercantilista -en palabras de Freire-. Y por eso está en crisis. Por eso vive en continua reforma. Ha descuidado la finalidad contemplativa, y por eso es aburrida. Y trata de evitarlo hablando de enseñanza lúdica. Como si la diversión más grande no fuera aprender. Conocer. Como si la satisfacción más grande de nuestro cerebro no fuera la adquisición de conocimientos. Como si algo valioso se pudiera conseguir sin esfuerzo y sin disciplina. Como si la “alegría de la escuela” no fuera otra que la cara de felicidad de los niños cuando aprenden. Ha matado el asombro y la admiración. Y por eso no prepara poetas, ni científicos ni mucho menos sabios, ni santos. La escuela de hoy mata la creatividad.

Ha olvidado la formación, desconociendo la advertencia de Rousseau: no se pueden conseguir ciudadanos productivos sino sobre la base de personas libres, responsables e inteligentes.

Quedan algunas escuelas humanistas. Muy pocas. Que Dios las proteja. Porque la sociedad monetizada de hoy no las valora.

PERFIL

“La escuela de hoy mata la creatividad”
El autor tiene más de 50 años en la enseñanza. Durante su estancia en el país ha impartido docencia en el Seminario Santo Tomás de Aquino, PUCMM, UNPHU, Colegio La Salle y Decroly.

Generación Z reta al sistema educativo actual

Nathalia Romero
Santo Domingo

Revolución. Al ser una generación digital, ellos esperan que las herramientas digitales estén en el día a día de su vida estudiantil. El hecho de ser así les hace pensar que la tecnología no es ajena a ninguna de sus actividades.

José Díaz tiene 18 años y recientemente terminó el bachillerato. Este joven describe sus años de vida escolar como muy demandantes, tanto en el aspecto académico como el técnico, ya que estudió en un politécnico.

Narra que  en las enseñanzas se compartía una misma constante, el autoaprendizaje, ser autodidacta era la clave, y que al estudiante se le daba la introducción, se le explicaban los términos básicos o esenciales, se le daba una meta, y él mismo debía continuar solo, con su propia determinación de querer aprender y superarse. El ideal era que el maestro estuviera al lado para acompañarlo y guiarlo, pero no siempre era así. “Me habría gustado tener un mejor sistema de enseñanza, o al menos uno más personalizado” dice. Por las mismas enseñanzas, puntualiza, al final se acostumbró a ser autodidacta, por lo que es su forma favorita de aprender. Así como José, se expresan otros jóvenes pertenecientes a la generación Z.

Un reto para los docentes
Ruth Contreras es profesora desde hace más de 25 años y forma parte del grupo de maestros que se han tenido que adaptar a esta generación que ha crecido en la época de la inmediatez. Según lo que le ha tocado experimentar, asegura que hay una diferencia del cielo a la tierra entre la generación de estudiantes de hace 20 años con los de ahora. “Actualmente a los estudiantes no les gusta leer, y solo están interesados en lo digital. Les gusta lo inmediato, lo fácil. Se deprimen con facilidad, y no les gusta seguir las reglas”.

Ante esta situación, la psicóloga y terapeuta familiar Laura Rivas opina que para los docentes es difícil muchas veces mantener la atención de chicos que de alguna forma ya lo han visto todo. “Aún las referencias más obscuras siguen siendo de uso común.  Una clase de pizarra y marcador se queda corta y debe ser suplementada con actividades vivenciales, recursos didácticos  divertidos, y enfoques novedosos”, puntualiza.

Asimismo, para la docente e investigadora Martha Rodríguez, la mayoría de los/as docentes, son “migrantes digitales”, por lo tanto, esta condición hace que tengan, primero que efectuar la transición en el aprendizaje constante de uso de tecnologías, de redes sociales, y de comprender su uso como parte de los beneficios para la docencia, en cualquiera de los niveles educativos: escolar (inicial, primaria y secundaria), superior universitario, formación técnica.

Resalta que los/as docentes de este tiempo, que son los que han trabajado con los millenials y ahora trabajan con la generación Z, tienen el reto de desarrollar competencias digitales como integrar el uso de las tecnologías en la planificación docente, utilizar el conocimiento para resolver problemas reales y complejos, brindando conocimiento que tenga valor añadido para la sociedad, y construir conocimientos que sean de provecho para los/as estudiantes.

Aterrizando el tema a nuestro país, para Rodríguez las limitantes que actualmente tiene el sistema educativo dominicano para conectar con la generación Z, como la falta de recursos tecnológicos en la mayoría de  escuelas y la poca conectividad a la internet, se pueden mejorar con el alcance de la conectividad con la coordinación entre instituciones y programas, por ejemplo: labores que se realizan desde República Digital, continuar con los procesos formativos en el uso e integración de las TIC dirigidos hacia los/as docentes, enseñándoles cómo integrar de forma efectiva el uso de las TIC en su planificación docente.

GENERACIÓN Z
Características
. Expertos en la comprensión de la tecnología. Multitarea. Abiertos socialmente desde las tecnologías. Rápidez e impacienia. Interactivos.

Ante lo educativo. Se sentirán más motivados/ as para realizar actividades, ejercicios, en las que tengan que hacer uso de sus dispositivos y de servicios en la web.

Plan LEA cierra ciclo de talleres

Elizahenna Del Jesús
Santo Domingo

Desde el martes 7 hasta el lunes 20 del mes de mayo, Plan LEA realizó la dinámica: “Lee, diviértete y aprende con el periódico LISTÍN DIARIO”, en los siguientes centros educativos: Colegio Creciendo, Colegio Padres y Maestros, Colegio Nuevo Sol,  Escuela Parroquial Santo Socorro y Escuela Hogar Mercedes Amiama, todos pertenecientes a la Regional 15 del Ministerio de Educación (Minerd).

Los talleres fueron impartidos por la Coordinadora Administrativa Docente de Plan LEA, la Licda. Elizahenna del Jesús. Los niños y niñas participantes tuvieron la experiencia de formar parte de una clase innovadora y amena, donde aprendieron utilizando el juego como medio para propiciar un aprendizaje significativo.

El taller inició con un recorrido histórico por el Decano de la Prensa Nacional,  sus inicios y evolución. Las dinámicas se desarrollaron de forma interactiva y los ejercicios incluyeron lectura, actividad memorística, comprensión lectora y  participación activa.

Este taller puede ser impartido en todas las áreas y niveles.

Actualmente, se realiza en centros educativos pertenecientes a las regionales educativas 10 y 15.

Beneficios de la dinámica “Lee, Diviértete y Aprende con el Plan LEA”
Esta actividad se caracteriza por ser lúdica, promover el respeto a la opinión ajena, la discusión, el desarrollo de competencias comunicativas y de conciencia ciudadana, además propicia un ambiente de trabajo colaborativo.

APORTES
Formación

Este taller teóricopráctico tiene como intención pedagógica estimular la lectura y el aprendizaje significativo, fomentar el hábito de lectura, desarrollar el pensamiento crítico, la capacidad de escucha y el trabajo cooperativo.

 

Método Singapur revoluciona sistema educativo

Nathalia Romero
[email protected]

El método Singapur está presente en más de 50 países y ha revolucionado la forma de enseñanza. Los estudiantes con quienes se implementa el método sacan las mejores en la evaluación PISA.

Estrés, frustración, miedo, poca comprensión y falta de motivación, son parte de  las emociones que sienten muchos estudiantes al enfrentarse a las matemáticas. Esta ciencia, que ha jugado un papel fundamental en el desarrollo de la humanidad y que forma parte del día a día, ha sido por muchos años el dolor de cabeza para muchos escolares.

En República Dominicana, las cifras sobre el buen desempeño en esta materia por parte de los alumnos ha ido en baja año tras a año. Así lo demostró la última evaluación Diagnóstica Nacional para estudiantes de sexto grado de Primaria, realizada por el Ministerio de Educación, donde solo un 32.10%  de estudiantes del sexto grado calificaron con resultados “aceptables” y el 63.81% alcanzó la meta de logros “elemental”, mientras que en el nivel “satisfactorio” apenas lo consiguen un 4.10%.

Ante esta situación, Henry Oviedo, representante en el país de la fundación Wise Education, expresa que se necesita una revolución en la forma de enseñanza de los números, que por años se ha caracterizado por la memorización y autoritarismo. El experto en educación conversó con Plan LEA sobre el “método Singapur”, una técnica que se originó en ese país asiático y  que cambió por completo su sistema educacional, y está presente en países como Chile y Finlandia.

A diferencia del método tradicional de enseñanza, el método Singapur consiste en que los profesores trabajen en equipos utilizando objetos y materiales concretos para enseñar matemáticas.

La idea es centrarse en la resolución de problemas, entender el razonamiento lógico que hay detrás, más que la memorización del procedimiento para llegar a un resultado.

“Es necesario que los estudiantes vean las matemáticas como un juego, algo divertido y no como un deber. Desde pequeños nos enseñan a memorizar solo para exámenes pero no nos enseñan para la vida”, puntualiza Oviedo.

Muchos trabajos del futuro están relacionados con el dominio matemático. “Estudios han vaticinado que existe una clara relación entre el éxito a la hora de dominar las matemáticas y el nivel socioeconómico alcanzado años después”.

 

 

 

La tarea de educar: Compartida entre maestro y familia

Emelinda Padilla
Santo Domingo

Acostumbro a recalcar en mis cursos y talleres a maestros y equipos de gestión que “cada niño o niña que llega a la escuela, no lo hace solo/a. Con él/ella viene también su familia y todo lo que ese sistema representa y significa”.

Este reiterado énfasis resulta de una práctica repetida que observo en la realidad de nuestra escuela: “Los maestros y otros actores del quehacer educativo están llenos de prejuicios y creencias con relación a la validez y conveniencia de integrar y dar participación a las familias en los procesos de enseñanza”. Cuando pienso en cómo aportar para lograr cambios en ese sentido, me pregunto si estarán esos maestros formados para que puedan dialogar con las familias u otros adultos sobre sus niños.

Así como en la tarea de educar convergen especialistas de diferentes áreas, es innegable que la familia es determinante en el desarrollo socioemocional, psicomotor y lingüístico del niño. No todas las familias educan a sus hijos de igual forma, la educación de la familia va generando en los niños valores, actitudes, temores, alegrías.  Mientras más se alejan los valores que impone el centro educativo de las formas de crianza de la familia, más difícil será acercarse a ella y a los niños.

Este proceso se torna más complejo cuando la educación está dirigida a familias y niños provenientes de los sectores económicos y sociales menos favorecidos, ya que entran en relación “expectativas, supuestos y mitos recíprocos, provenientes de mundos con códigos culturales distintos”.

Entonces surge otra pregunta: ¿Están los docentes preparados para relacionarse con un mundo cultural distinto de aquel del cuál provienen? Desde ese punto de vista, y reconociendo a este profesional como un ser humano, con creencias y actitudes propias, y no como un mero transmisor de conocimientos, es indispensable que en su formación autoevalúe su desarrollo como persona, de tal forma que reconozca sus fortalezas y debilidades, y se valore a sí mismo, para que de este modo pueda aquilatar a los otros en sus fortalezas, y descubrir también sus limitaciones.

Estoy segura de que muchos de nosotros hemos conocido centros educativos donde está prohibida la entrada de los padres a las aulas de clases y donde sólo se les convoca para informarles sobre tal o cual tema de interés particular o común (“Mientras menos metan sus narices en la escuela, mucho mejor”). Indudablemente esto es el reflejo de los miedos e incertidumbres de los docentes, quienes perciben a las familias de sus alumnos como enemigos y amenazantes para el establecimiento y la cultura que se les entrega.

No obstante, la manera de vivir que tiene la familia es la primera fuente de aprendizaje para los niños y las niñas, y la vida democrática también se aprende en la práctica familiar. En consecuencia, se requiere aprender a integrar la cultura de la familia y los recursos del medio natural y social, como bases fundamentales del proceso educativo.

No podemos continuar enseñando las mismas cosas a niños y niñas de contextos, realidades y culturas diferentes. La estandarización de los contenidos hace que “lo que se enseña” esté muy alejado de los conocimientos, intereses y motivaciones de los estudiantes. Al tiempo de que dificulta cada vez más las posibilidades de integración y participación de las familias en los procesos del aula y en el ambiente diverso que en ella se conjuga.

Pretender contar con familias participativas y cercanas a la vida de la escuela, implica que aceptemos y aprovechemos la riqueza de sus diferencias, valorarlas en vez de rechazarlas, promoverlas en vez de ocultarlas y validarlas en vez de descalificarlas.

Al igual que sus hijos, los padres y todo el sistema familiar que rodea a los alumnos, deben sentirse cómodos en la escuela, aceptados en lo que son y en lo que creen, identificarse con la comunidad educativa y sentirse parte importante de ella.

Así y no de otra forma, la tarea de educar será compartida felizmente entre escuela-familia y comunidad.  Donde todos crecemos, aprendemos y somos parte de un espacio que se relaciona armónica y constructivamente. Una escuela que enseña a todos y con todos..

Cierra por todo lo alto Feria de Semana de la Geografía

  Celebración. La VIII Feria Semana de la Geografía se llevó a cabo en la Sala de Eventos de Plaza Sambil, del Distrito Nacional el 23 y 24 de abril. Los asistentes pudieron disfrutar de charlas, foros y obras de teatro.

Nathalia Romero
[email protected]
Santo Domingo

“La experiencia de estudiar en el aula los temas tratados de los cuadernillos de la Semana de la Geografía 2019, fue conscientizadora y sumamente educativa. No nos basamos en solo leer el cuadernillo sino que, mediante actividades lúdicas como obras de teatro, declamación de poesías, aprendimos cómo cuidar el Medioambiente”, dijo con emoción la docente Wendy Mendoza, quien asistió a la Octava Feria de la Semana de la Geografia 2019, acompañada con sus alumnos del Centro Educativo San José.

Mendoza, al igual que otros profesores y estudiantes de distintas escuelas a nivel nacional, tuvieron la oportunidad este año, de tratar en las aulas el tema “El manejo de los residuos sólidos: Un desafío urgente”.

Con un contenido diseñado por Plan LEA, en conjunto con expertos Medioambientales para concienciar a las escuelas, las familias y toda la comunidad, sobre la importancia de cuidar nuestro Medio Ambiente, con la eliminación de los plásticos y residuos sólidos en las calles y zonas costeras.

La Semana de la Geografía 2019 fue un proceso de trabajo de cuatro meses, que empezó con la capacitación de profesores y que culminó con la tradicional Feria Semana de la Geografía, que se lleva a cabo durante dos días. Ofrecida en su octava edición, recibió a cuarenta y cinco recintos educativos y alrededor de 800 estudiantes por tanda.

Los asistentes tuvieron la oportunidad de aprender sobre el manejo de los residuos sólidos, mediante charlas, foros, teatro y presentaciones artísticas. Asimismo, pasearse por los ‘stands’ del Grupo Jaragua, Anamar, Propagas, Gildan, Fundación Popular, Instituto de Formación Docente Salomé Ureña (Isfodosu) e Industrias San Miguel. Además de estas entidades la feria tuvo el apoyo de Fundación Rica, Inafocam y Grupo Ramos.

Las charlas estuvieron a cargo de profesionales en temas de conservación y preservación de la biodiversidad, entre las que se cuentan Eladia Gesto, de Fundación Propagas; Emely Rodríguez, del Consejo Nacional para el Cambio Climático y Mecanismo de Desarrollo Limpio (CNCCMDL); Ana Lidia Montes de Oca, de Gildan y Bolívar Ramos, de la Autoridad Nacional para Asuntos Marítimos (Anamar). Por otro lado, Pamela Pichardo, de la Fundación Popular impartió la charla: “Finanzas con propósito” y Reydi Moreta y Omar Shamir, de la Fundación Global Democracia y Desarrollo (FUNGLODE), proyectaron el documental “¿Basura o Recurso?”.

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Concurso
75 centros educativos de todo el territorio nacional participaron en el concurso de la Semana de la Geografía, siendo preseleccionados 4 equipos.

Evaluación
Los videos y ensayos recibidos fueron evaluados por jurados expertos en medio ambiente, quienes tomaron en cuenta la calidad, originalidad y creatividad de los participantes.

Premios
Fueron entregados más de 100 mil pesos en bonos de CCN.

18 escuelas de Santiago reciben cuadernillos

Dieciocho centros de la provincia Santiago recibieron la donación de cuadernillos de la Semana Geografía 2019, gracias a nueve empresas que contribuyeron al desarrollo de los estudiantes con la modalidad de apadrinamiento.
Reina Rosa, coordinadora administrativa de la oficina de Listín Diario en la región Cibao, hizo entrega del material didáctico en compañía de las instituciones donantes, en las que se encuentran: Banco de Reservas, Corporación de Zonas Francas de Santiago, Envases Antillanos, Pimentel y Compañía, Bojos Tanning, Cemento Cibao, Cooperativa San Miguel, Baltimore Dominicana (Baldom), y Cooperativa La Altagracia, los cuales apadrinaron a los centros educativos: Colegio Leonardo Da Vinci, Colegio Quisqueya (CEQUISA), Instituto Tecnológico México, Liceo Carmelo Sandoval en Cienfuegos, Escuela Eugenio Deschamps, Escuela Ismael de los Santos, Escuela Fausto Pimentel, Politécnico Julio Alberto Hernandez, Escuela Bartolo Tavarez, Escuela La Zanja Sabana Iglesia, Escuela primaria Elisa Genao, Boca de Bao, Escuela Básica Generosa Ferreira, y Escuela Pedro Mahamud.A parte de esto, se han realizado en Santiago otras actividades de la Semana de la Geografía.

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Tradición
Todos los años diversas instituciones se unen a la misión educadora del Plan LEA para donar a varios centros educativos los cuadernillos de la Semana de la Geografía.

La creación expectante espera por ti

Margarita Beato
Especial para LISTÍN DIARIO
Santo Domingo

Plenitud. ¡Enamórate de la vida, enamórate de la creación, enamórate de Dios!

La búsqueda de Dios, que es necesaria para todo creyente, define muy bien la vida contemplativa. Hasta el punto de que podemos definir al contemplativo como el que «busca a Dios». Todos los pasos que se dan a lo largo de la vida contemplativa tienen como razón fundamental la búsqueda de Dios y el estar dispuesto a todo para encontrarle. Sin esta búsqueda de Dios, todos los demás elementos de la vida contemplativa carecen de sentido.

¿Para qué sirve la oración, el silencio, la lucha contra las tentaciones, el discernimiento o el apostolado, si no es porque buscamos a Dios?

Frecuentemente, la rutina, la mediocridad, los pequeños o grandes fracasos, las propias limitaciones, etc., van haciendo que pongamos la búsqueda apasionada de Dios en un segundo plano, y que nos permitamos dedicarnos simplemente a realizar unas tareas, cuidando lo exterior de las mismas, mientras dejamos que se desvanezca esa atracción hacia Dios, que es la única razón que sustenta una entrega radical, como la que supone la vida contemplativa.

Si no tenemos esa sed de Dios, corremos el peligro de que todo lo que realicemos, por bueno y santo que sea, se convierta en un sucedáneo de esa búsqueda apasionada, en algo que disimula la sed de Dios y nos da la falsa seguridad de haber llegado a la meta, cuando realmente hemos abandonado el camino de la sincera y arriesgada búsqueda permanente de Dios.

El papa Francisco nos invita en su carta de Cuaresma 2019 a que: “Por la celebración de los misterios que nos dieron nueva vida, lleguemos a ser con plenitud hijos de Dios, de Pascua en Pascua, hacia el cumplimiento de aquella salvación que ya hemos recibido, gracias al misterio pascual de Cristo: ‘Pues hemos sido salvados en esperanza’» (Rm 8,24). Este misterio de salvación, que ya obra en nosotros durante la vida terrena. Es un proceso dinámico, que incluye también a la historia y a toda la creación. San Pablo llega a decir: «La creación, expectante, está aguardando la manifestación de los hijos de Dios» (Rm 8,19).

La celebración del Triduo Pascual de la pasión, muerte y resurrección de Cristo, culmen del año litúrgico, nos llama una y otra vez a vivir un itinerario de preparación, conscientes de que ser conformes a Cristo (cf. Rm 8,29) es un don inestimable de la misericordia de Dios.

Si el hombre vive como hijo de Dios, si vive como persona redimida, que se deja guiar por el Espíritu Santo (cf. Rm 8,14), y sabe reconocer y poner en práctica la ley de Dios, comenzando por la que está inscrita en su corazón y en la naturaleza, beneficia también a la creación, cooperando en su redención. Por esto, la creación —dice san Pablo— desea ardientemente que se manifiesten los hijos de Dios, es decir, que cuantos gozan de la gracia del misterio pascual de Jesús disfruten plenamente de sus frutos, destinados a alcanzar su maduración completa en la redención del mismo cuerpo humano”.

(+) Recomendaciones de un niño escritor

 

Elvin Roque Beltrán es un niño de 12 años de edad, que cursa el séptimo grado en el Liceo Secundario Pueblo Arriba, en Boca de Nigua. La asignatura favorita de Elvin Roque Beltrán es el español.

Reconoce que una de sus profesoras lo motivó a participar en un concurso de literatura, porque veía en él una gran pasión por los libros, dice ser un asiduo asistente a la biblioteca y que le dedica aproximadamente media hora al día.

Le recomienda a los niños que lean mucho, que escriban, que dejen los celulares y que les dediquen tiempo a la lectura. “El Sueño de Rafael” es un libro que él escribió y con el que ganó el segundo lugar en el concurso de literatura.

(+) Emprendiendo desde la escuela 

Nueve jóvenes emprendedores del Liceo Francés de Santo Domingo han creado la mini empresa Carbiorante, con el fin de participar en el concurso francés “Emprender para aprender”. Para eso los estudiantes deben crear una mini empresa, que venda un producto o servicio conforme a la ética del desarrollo sostenible. Por ejemplo, al recuperar el aceite en los restaurantes, Carbiorante evita que se termine contaminando el mar, y lo transforma en una fuente de energía.

Las constructoras de la ciudadanía

Ylonka Nacidit-Perdomo

El presente, y el futuro de la mujer,  desde el Siglo de las luces y la proclama de la Declaración Universal de los Derechos Humanos,  opera desde un paradigma  único: el tiempo histórico como reconstrucción abstracta de la experiencia de las generaciones, donde leemos fragmentos de vidas, testimonios y una cronología de hechos que configuran paradójicas efemérides políticas, proclamas de derechos, gestas y un credo de emancipación e igualdad, así como de pensamiento propio.

Tejer y destejer los cánones y prolijidad del espacio  público en el cual han actuado las mujeres dejando sus huellas en asuntos de política y gobiernos, requiere de una densa síntesis o de un ideario que legitime con evidencias significativas nuestras heredades y postulados, independientemente del entorno heterogéneo, fragmentado, o bien, dividido por estereotipos o posiciones mitificantes de una cultura de opresión.

Puesto que, las memorias colectivas se mezclan con las ideas  para pulsarlas, en las hendiduras casi imperceptibles de la Historia se puede leer el pasado, no sólo con un sentido de orden, sino también con un sentido de los hechos, de lo heroico y de la hazaña, que convierte a los hechos en el arma privilegiada de un proyecto de deber y gloria.

La mujer dominicana posee una peculiar manera de percibir las circunstancias históricas, una gran capacidad batalladora como coordenadas de su imaginario y de su orden simbólico femenino, exhibiendo y explicando su  plena conciencia de sentirse  existencialmente vinculadas las unas a las otras, en especial, porque es ésta una época en la cual hay una urgente necesidad de escuchar a los demás, de captar las realidades, y los matices que expresa la nación.

Derrumbando las concepciones falocéntricas de Occidente,  Abigail Mejía (1895-1941), una de las pioneras de la construcción de nuestra ciudadanía,  inicia   a fines de la década del 20 del siglo pasado sus intensas campañas de alfabetización para las obreras nocturnas, proporcionándole orientación para su avance político, social, cultural, económico y laboral.

Posteriormente, en el contenido de su Ideario Feminista (1933) plantea las herramientas para hacer frente al pensamiento coercitivo y misógino, dando cuentas  del status de la mujer como un subgrupo social marginado, cuestionando los principios constitucionalistas del naciente Estado liberal burgués del siglo XVIII, traspasando al terreno social el concepto de la diferencia de los roles masculino y femenino.

Cuando se inicia el movimiento del sufragismo de vanguardia en la década del 30 del siglo XX en la República Dominicana,  las mujeres éramos una mayoría sin oportunidades sociales, sin derecho a hacer críticas públicas, sin incidencia en el gobierno, sin referentes políticos, invisibles, sólo con la responsabilidad de la maternidad.

La Acción Feminista Dominicana (AFD), fundada en 1931, lideró el movimiento feminista durante dos décadas junto a Las Sufragistas. Fue al decir de Abigail Mejía  la «primera colectividad femenina que se lanza a la política entre nosotras», ya que  entendía que «La mujer, sin derechos no podrá cumplir todos sus deberes. Si hay buenos gobernantes no podrá prestarle su cooperación;   si lo hubiere malos no podría evitar que surgieran ni tratar de que enmendasen desmanes con suaves meditaciones, benéficas sin duda. Por ello, respecto a la política nacional, nuestro propósito, ya inmediato, debe ser la conquista de nuestros derechos. Es algo que reclama la febril hora presente.»

Desde el 15 de marzo al 5 de mayo, se muestra en la Sala María Ugarte del Centro Cultural de España en Santo Domingo (CCE), en ocasión del centenario de  su  diario «Hojas de un Diario Viajero» (1919), la historia de vida de Abigail Mejía (1895-1941), una dominicana educada en Barcelona, artística e intelectualmente, pionera del movimiento sufragista en la República Dominicana, escritora  y fotógrafa, humanista, feminista, políglota, Maestra Normal y biógrafa. La exposición cronológica sobre una de las constructora de nuestra ciudadanía se denomina: Abigail Mejía: «No le pongamos alas a la imaginación», y cuenta con la curaduría de Ylonka Nacidit-Perdomo,  auspiciada por el Centro Cultural  de España (CCE), y  dividida en cuatro ámbitos:

  1. «¿Quién sabe el destino, por qué sufrir hace? ». 1882 a 1908

Abigaíl Mejía Solière nació en Santo Domingo en 1895, en la calle Consistorial No. 68  (hoy Arzobispo Meriño). Sus padres Juan Tomás Mejía y Cotes y Carlota  Solière de Wint  casaron en 1882, divorciándose en 1904. Sus primeros estudios los realizó en el Liceo Dominicano, y en el Instituto de Señoritas «Salomé Ureña».  Es en agosto de 1908 que, junto a su madre  y a sus hermanos, viaja a Vinaroz, y de allí a Barcelona donde se establecen.

  1. «No hay como viajar para ver las cosas en sus verdades magnitudes. » 1908 a 1919

Abigail realiza su  Primera Comunión en la iglesia  del Colegio de las Religiosas de la Compañía de Santa Teresa de Jesús (1909). Se gradúa en la Escuela Normal de Maestras de Barcelona (1912), ciudad donde empieza a publicar en «El Hogar y la Moda» en 1914. Cuando estalla la Primera Guerra Mundial, reside en París;  aprovechando la neutralidad de España se traslada a San Felipe de Llobregat, donde inicia su labor  docente en el Colegio Ibérico.

III.   «Anda, anda, y mira con toda la fuerza de tus ojos. » 1919  a 1930

Abigail regresa a la República Dominicana, luego de once años de ausencia.  A bordo del vapor Clyde escribe «Hojas de un Diario Viajero» (1919). Publica su primer libro Por Entre Frivolidades  en Barcelona (1922). Viaja a Roma, Lourdes y Madrid en 1925. Es nombrada profesora de la Escuela Normal de Santo Domingo (1926). Funda el «Club Nosotras» (1927). En 1929 viaja para la Exposición Internacional de Barcelona, sigue  a Granada, Sevilla  y luego  a París, de visita a los museos.

  1. «No deberíamos dormir, sino soñar despiertas. » 1930 a 1941

Abigail contrae matrimonio con el asturiano Senén Fernández Valle (1930). Nace su único hijo, Abel, en 1931 y, funda la «Acción Feminista Dominicana»; participa en manifestaciones patrióticas, escribe para el Listín Diario sus artículos sobre el Código Penal (1932); es nombrada Directora del Museo Nacional y da a conocer su tratado ideológico denominado Ideario Feminista (1933);  organiza el Voto de Ensayo de la Mujer (1934). Se divorcia en 1938 y, fallece en 1941 a causa de una pulmonía renal.

Es urgente que cambiemos la forma de enseñar

Emelinda padilla Faneytt
Especial para LISTíN DIARIO

Reto. Esto implica transformaciones serias en todos los que guiamos el proceso de enseñanza-aprendizaje.

Hemos escuchado mucho sobre la capacidad que tiene nuestro cerebro de modificarse y ajustarse a los cambios (neuroplasticidad). Esto quiere decir que nuestro cerebro está permanentemente haciendo adaptaciones y remodelaciones a partir de lo que vivimos y aprendemos en el transcurso de nuestras vidas. La desactualización frente a los últimos descubrimientos sobre nuestro “cerebro plástico” ha resultado en estereotipos y prácticas perjudiciales de enseñanza por parte de los maestros y en las creencias de los estudiantes sobre su propia capacidad de aprender.

Pareciera que conocer el desarrollo de nuestro cerebro para potenciar las condiciones de aprendizaje fuera tarea exclusiva de los maestros del nivel inicial y de los primeros grados educativos. Los estudios más recientes realizados con neuro-imágenes dan cuenta que durante la adolescencia en nuestro cerebro se produce una gran reorganización de las redes neuronales, que lo hace funcionar de forma diferente al de la infancia o la adultez. Es un período donde el cerebro es tremendamente plástico y donde conocer su desarrollo durante esta etapa, es una gran oportunidad para el aprendizaje, el crecimiento personal y la creatividad del estudiantado.

Que “todos aprendemos de forma diferente” no es un cliché. Y aunque algunos autores aseguran que “existen ciertos patrones de activación del cerebro que pueden ser singulares entre unas personas y otras” (Giedd et al., 2015), el ritmo de aprendizaje y maduración cerebral es singular. Por lo que en la práctica, es auténtica la necesidad educativa y social de que estudiantes totalmente diferentes puedan aprender juntos, tal como sucede en la vida cotidiana.

Es oportuno abandonar el discurso inclusivo y atender “verdaderamente” la diversidad que tenemos en nuestras aulas, priorizando los ritmos de aprendizaje de nuestros estudiantes, creando así nuevos espacios donde se fomente y ejercite la cooperación, la actividad, la autonomía y la autogestión de sus aprendizajes por parte de los alumnos. No se trata solo de que en un aula convencional integremos alumnos con necesidades específicas o discapacidades, sino aulas donde conviven y aprenden personas que son diferentes, sin importar esas diferencias.

Atender la diversidad de los alumnos implica que los maestros los observen de forma individual y grupal, para poder seleccionar acertadamente los estímulos que deben priorizar a través de su práctica pedagógica, logrando en ellos/as lo que conocemos como “nivel adecuado de activación” donde no se caiga en los perjudiciales extremos de aburrimiento o sobre-estimulación. Y es precisamente este reto, el que muchos de nuestros maestros no están en actitud de asumir, resultando frecuente encontrarnos con una práctica de enseñanza generalizada, donde se entiende que “todos aprendemos lo mismo y de la misma forma”.

En mis cursos, talleres y charlas, siempre comparto la afirmación “nuestro cerebro es social” (Smith et al., 2009). Es clave cooperar, dialogar y compartir para aprender.

Cuando un maestro entiende esto, permite que sus alumnos se conviertan también en “maestros de otros” (tutoría entre iguales) beneficiando el aprendizaje de todos ellos.

Uno de los aportes más relevantes de las neurociencias en educación es la importancia de desarrollar las funciones ejecutivas en el aula. Estas funciones vitales para la vida cotidiana están vinculadas al proceso madurativo de la corteza prefrontal y resultan imprescindibles para el éxito académico y el bienestar personal del estudiante. Con la intención de simplificar el concepto, me atrevo a resumir como las más importantes, las que permiten el desarrollo de funciones complejas como el razonamiento, la resolución de problemas y la planificación.

Algunos autores sugieren que “las intervenciones educativas más beneficiosas son aquellas que trabajan las funciones ejecutivas de forma indirecta, incidiendo en lo que las perjudica —como el estrés, la soledad o una mala salud— y provocando mayor felicidad, vitalidad física y un sentido de pertenencia al grupo”, (Diamond y Ling, 2016). Seguramente, el entrenamiento puramente cognitivo no sea la forma idónea de mejorar la cognición. El éxito académico y personal requiere atender las necesidades sociales, emocionales y físicas de los niños y las niñas.

Hoy más que nunca entiendo que el progreso de mis alumnos/as requiere trabajar en equipo, saber comunicarse, empatizar, controlar los impulsos o establecer relaciones adecuadas. Se necesita una buena educación emocional, aquella que nos permite potenciar toda una serie de competencias emocionales y sociales básicas que no han de sustituir a las cognitivas sino que, las han de complementar.

Ya no hay excusas, es urgente que cambiemos nuestra forma de enseñar. Esto implica transformaciones serias por parte de todos los que tenemos la responsabilidad de guiar y acompañar a otros a aprender. Empezando por la necesaria formación basada en el conocimiento de las evidencias empíricas que provienen de las investigaciones científicas, que irán vinculando cada vez más y mejor, neurociencia y educación.