Por qué el docente debe tener buena ortografía

Escribir de forma correcta no es sólo respetar las reglas ortográficas que nos indican el uso adecuado del lenguaje, va más allá, habla bien de la persona que redacta determinado texto para presentarlo, sin importar la profesión o ámbito en que se desarrolle.

La ortografía como parte de la gramática es la base del lenguaje y es el principio de una comunicación correcta; ésta acompaña a la redacción en la ardua tarea de escribir adecuadamente.

En la actualidad no tenemos el hábito de leer y desconocemos nuestro propio lenguaje, por tal motivo ignoramos como se escriben las palabras. Esto afecta en esos momentos en que por necesidad o por cumplimiento tenemos que escribir algún texto, como un informe, un memorándum, un ensayo o simplemente un correo electrónico.

Hoy en día la tecnología nos ha ayudado, y a la vez perjudicado, en hacernos más sencillas las tareas, el uso de la computadora ahora nos permite corregir de manera automática las faltas de ortografía, aunque en ocasiones incluso teniendo estas herramientas podemos equivocarnos, porque simplemente no conocemos nuestro idioma español.

Una excelente ortografía y una buena redacción son tan necesarias ya que nos comunicamos más de manera escrita que por otros medios.

En la tarea educativa es fundamental la escritura correcta de las palabras y el uso adecuado del español pues nos ayudará a una mejor comunicación.

El problema de los errores ortográficos y de redacción corresponde no sólo a un problema escolar, también a un problema personal, se necesita de mucho empeño y dedicación en las aulas, así como de toda la disposición de las personas que aspiren a tener una excelente ortografía.

Lo que va escrito tiene que estar impecable, por lo menos en lo que a ortografía se refiere, eso debería de suceder en todos los campos, educativos, laborales o profesionales donde el uso de escritos es fundamental.

Refiriéndonos al campo educativo no sólo es la enseñanza en las aulas sino también las actividades que se realizan fuera de los salones, pero aún dentro de las escuelas. Una persona que trabaja en una escuela necesariamente debe tener una buena forma de comunicación escrita y por tal motivo trabajar diario en tener una buena ortografía, incluso si no forma parte del cuerpo docente.

Administrativos, directores, prefectos, orientadores, coordinadores y todos los que trabajamos en un recinto educativo debemos crearnos el hábito de leer y, no sólo aprender ortografía en un curso sino, practicar la escritura correcta de las palabras día con día.

La excelente ortografía se obtiene con la lectura y con la práctica diaria de la escritura, tareas que deben de realizarse no sólo en un curso por obligación sino por convicción.

En el ámbito docente tendría que ser un requisito indispensable, aunque en muchas ocasiones nos hemos encontrado con pizarrones repletos de información y una que otra palabra mal escrita, ¿en realidad podemos predicar con el ejemplo sí el error es de nosotros?

El docente tiene por obligación conocer su idioma y conocer la forma correcta de escribir las palabras, sólo así podemos hablar de docentes bien preparados para enfrentar los problemas de lenguaje en los alumnos.

No seamos irresponsables culpando a otros, mejor ayudemos a los demás a que logren sus objetivos, incentivemos a los alumnos y compañeros a que lean para que enriquezcan su vocabulario y escriban correctamente. Contar en nuestros días con una excelente ortografía, más allá de ser un requisito académico, debe convertirse en un hábito.

Fuente: bbc.com

14 juegos para enseñar a leer a los niños

Cuando un niño está motivado, aprende deprisa. Eso es algo que todos sabemos. Por eso… ¿por qué no utilizar los juegos para que aprendan a leer? Además, si disfrutan a la vez que aprenden a leer, estaremos incentivando su interés por la lectura y los libros.Y ya sabemos la cantidad de beneficios que tienen los cuentos, las poesías y los libros para los niños…

Te ofrecemos una lista de 14 juegos para enseñar a leer a los niños. Son juegos que incentivan al niño a leer, que le motivan para que encuentre de la lectura una actividad maravillosa.

Los mejores 14 juegos para enseñar a leer a los niños

Estaremos todos de acuerdo en que los niños (también los adultos) muestran más interés por las actividades lúdicas a las que puedes optar con libertad que aquellas que se imponen de forma obligatoria. Por eso, para ellos será mucho más gratificante aprender a leer desde el juego y la diversión, que si le imponen de forma imperativa la lectura. Para hacer de este momento un encuentro mucho más atractivo entre el niño y la lectura, puedes utilizar todos estos juegos:

  1. Palabras en la sopa. Puedes utilizar esa divertida pasta con forma de letras cada vez que prepares sopa y jugar a crear palabras. ‘Oso’, ‘Flor’… a los niños les parecerá divertido e irán familiarizándose con las letras y las palabras casi sin enterarse.
  2. Galletas con mensaje. ¿Y si cocináis juntos unas deliciosas galletas con forma de letras? Existen moldes de letras con las que luego podréis formar divertidas palabras.
  3. Letras con las manos. Podemos jugar con las manos y con el cuerpo a formar letras. Pueden participar dos o más jugadores. Pide a tu hijo que haga una letra con el cuerpo. Luego será tu turno. Si participan varios niños, pueden jugar a crear palabras con el cuerpo y las manos.
  4. El contador de sílabas. Para que los niños se familiaricen con las sílabas, nada mejor que jugar al contador de sílabas. ¿Cómo? ¡Con palmadas! Descompón cada palabra en sílabas y por cada sílaba da una palmada. Así, si dices en voz alta ‘ma-ri-po-sa’, tendrás que dar cuatro palmadas.
  5. El juego del ‘ahorcado’. Piensa en una palabra. El niño tendrá que adivinar cuál es la palabra en la que pensaste. Para ello, dibuja un palo de ‘ahorcado’ y abajo, una rayita por cada letra de la palabra. El niño debe decir una letra y si la lleva tu palabra, colocarla en el lugar adecuado. Cada vez que falle, dibujas una parte del ‘ahorcado’.
  6. Libros con pictogramas. Cuando están aprendiendo a leer, los dibujos entre varias palabras pueden darle una pista. Aunque siempre viene bien que después le muestres la palabra del dibujo.
  7. Crucigramas y pasatiempos. Busca crucigramas adaptados a su edad, con atractivos dibujos para que tengan alguna pista. Deberán rellenarlo buscando las letras adecuadas. Un juego fantástico que les ayuda a reconocer palabras y es muy beneficioso para su agilidad verbal. También existen pasatiempos con letras, juegos para unir palabras con su dibujo correspondiente o de letras punteadas que el niño tendrá que repasar y colorear.
  8. El cazador de letras. Escribe varias palabras en una hoja, con colores llamativos. Luego, nombras a tu hijo ‘cazador de letras’. Tendrá que reconocer y rodear con un rotulador la letra que pidas. Por ejemplo, si le pides que cace la letra ‘R’, tendrá que buscar entre todas las palabras que escribiste en la hoja y rodear solo las ‘R’ que encuentre. Luego, cambiará de color y le pedirás que busque otra letra.
  9. Letras de plastilina. La plastilina es un juego fabuloso. Además de mejorar la psicomotricidad fina del niño y avivar su imaginación, también puede ser muy útil para crear letras divertidas para crear palabras.
  10. El coleccionista de palabras. En este juego pueden participar varios niños a la vez. necesitan una hoja de papel, un lapicero y un cronómetro. Tú dirás una letra. Cuando digas ‘tiempo’, el cronómetro comienza a funcionar. Los niños deberán escribir todas las palabras que recuerden que empiecen con la letra que dijiste. Gana el niño que más letras apuntó en un minuto.
  11. Escrito en la arena. ¿Alguna vez jugaste a escribir palabras en la arena? Puede ser en un parque, en la playa, en un bosque… Tu hijo solo necesita una ramita o palo. Juntos, podéis escribir palabras de diferentes tamaños.
  12. Canciones. Existen muchas canciones para aprender las letras, tanto el abecedario completo como las letras. También canciones que enseña a los niños los días de la semana, los colores… No dejes de jugar con ellas para que tu hijo comience a reconocer las letras y las palabras.
  13. Círculo o cuadrado. Para enseñar a tu hijo que algunas palabras se escriben con minúscula y otras empiezan con mayúscula, puedes usar el juego del círculo y el cuadrado. Sobre un texto corto y sencillo, pídele que rodee con un círculo las palabras que comienzan con minúscula y que encierre en un cuadrado aquellas que empiezan con mayúscula. Puedes usar diferentes colores para círculos y cuadrados.
  14. El bingo de las palabras. Escribe y recorta en forma de círculo o cuadrado las letras del abecedario. Crea tus propios cartones de bingo sustituyendo los números por letras. Las letras que recortaste, las guardas en una bolsa. ¡¡¡Y que comience el bingo!!! Sacarás una letra y el niño tiene que comprobar si la tiene en el cartón. En el momento en el que tenga todas las letras de una línea, deberá cantar ‘línea’. Si rellena todo el cartón, deberá cantar ‘bingo’. Lo divertido en este caso es que jueguen varios niños.

Fuente: guiainfantil.com

Día de la Independencia Nacional

El día 27 de Febrero está instituido como el Día de la Independencia Nacional de la República Dominicana. En lo que es hoy la República Dominicana, se conmemora pues la declaración de separación de la parte de habla española de esta isla de Santo Domingo respecto a la parte occidental ocupada desde mucho tiempo atrás por los habitantes de habla francesa que poblaban la parte occidental de la isla a la que se llamó Haití.

Estos habían sido colonizados y esclavizados tras varios pactos y acuerdos entre Francia y España, que eran, como lo son hoy, dos grandes potencias colonialistas. Eso fue así hasta los años 1803 y 1804 en que Toussaint y Dessalines, dos esclavos haitianos, se rebelaron y declararon la separación hecha por Toussaint primero y la independencia después de Haití proclamada por el analfabeto Dessalines respecto a Francia, que fue su país colonizador y esclavista, como ya hemos dicho anteriormente.

Por razones que ameritan ponderarse y discutirse para ser bien esclarecidas, el 27 de Febrero de 1844 se produjo la declaración de separación dominicana de Haití, y a esto, andando el tiempo, se ha querido llamar fecha de la Independencia.

En Haití, desde el 1804 en adelante se desarrolló uno de los procesos más espectaculares de las epopeyas por la independencia libradas en Indoamérica y El Caribe.

Haití fue escenario de un proceso histórico en que se vinculó la lucha nacional por la independencia con la lucha social contra la esclavitud y los esclavistas y colonialistas, así como en contra de los agentes del colonialismo que allí eran representados por los mulatos o “afransechices” como los negros esclavos y ya en libertad les llamaban despectivamente con toda justicia y razón de sobra.

Tras muchas vicisitudes históricas caracterizadas por grandes sucesos y verdaderas tragedias, los mulatos haitianos hicieron causa común con los negros de a verdad y se unificaron en Haití alrededor de la idea de arremeter contra la nación emergente de la parte oriental de la isla -la futura República Dominicana- que seguía aún precariamente en manos de los colonialistas españoles, y que estaba ya cuajando como lo que es la República Dominicana, esto es, como una nación con todas y cada una de sus atribuciones esenciales.

Así, encabezando a las fuerzas haitianas, un general mulato llamado Charles Boyer invadió la parte oriental y que hoy es la República Dominicana. Esto aconteció en el 1822. La ocupación duró formalmente hasta el 27 de Febrero de 1844 cuando también de manera formal y con actos significativamente simbólicos se declaró inicialmente, poniéndose de común acuerdo los que de una y otra forma no comulgaban con la coyunda de los haitianos sobre los dominicanos, la separación, esto es, que los dominicanos nos liberamos definitivamente del dominio de los haitianos, reivindicando así los derechos de la nación dominicana de organizarse y vivir en forma distinta y separada de los haitianos, ya que a pesar de compartir el territorio de una misma isla con éstos, de por medio habían incalculables por numerosos otros factores que nos distinguían y separaban de los haitianos, fuesen éstos negros puros o mulatos, fuesen casi salvajes o ilustrados o medianamente ilustrados. La parte de República Dominicana estaba ya compuesta para entonces por blancos criollos de habla española, mulatos en forma muy acentuada de hábitos, costumbres e idioma próximos o casi iguales a los de los blancos criollos y negros puros que con los haitianos sólo compartían el color de la piel y un lejano origen africano, ya que en cuanto a la opresión, aunque los haitianos al invadirnos declararon abolida la esclavitud al imponer su Constitución y sus leyes, que se oponían a ésta, sobre esa abigarrada masa de mulatos, negros criollos y blancos criollos las cosas seguían igual o peor que antes, ya que soportar la forma de ser de los haitianos y su haitianidad nunca ha sido fácil de tragar y mucho menos de digerir y asimilar por los dominicanos y la dominicanidad.

La Iglesia Católica, Apostólica y Romana, como institución, favoreció y aplaudió todo el tiempo que duró la invasión haitiana, y al efecto consta en los documentos de la historia que en 1835, por ejemplo, el representante de la Iglesia, el Arzobispo Portes, ofreció una misa Tedeum en la Catedral Primada de América en conmemoración y bendición de la llegada de las tropas haitianas, encabezadas por Charles Boyer, que no era buena cosa, consagrando así la Iglesia que la presencia de los invasores se efectuaba por obra y gracia de la voluntad divina de su dios, Jesucristo y Espíritu Santo.

Cuando ya la efervescencia de los calderos en que se cocinaba la nacionalidad dominicana llegaba al punto crítico de ebullición, la gran prostituta, la ramera, la Iglesia de Roma, ordenó dar un giro hacia el respaldo del movimiento emancipador, sólo con el objetivo de permearlo, infiltrarlo y terminar mediatizándolo, como en efecto aconteció.

El movimiento emancipador así queda teniendo un criollo español como su líder formal, que ya había demostrado, en los limitados objetivos que había trazado al movimiento, así como en su maridaje espúreo con la Iglesia Católica, que era la principal accionista de la compañía negrera del tráfico de esclavos negros robados en el Africa, llamada la Compañía de Senegal, que era vacilante e inseguro.

Este líder inconsistente y de escasa visión y de grandes compromisos con los poderes tradicionales del colonialismo español, que guardaba discriminatoria distancia de la masa de mulatos y negros criollos, era Juan Pablo Duarte, que no fue capaz de imbuir al movimiento emancipador de ideas libertarias como las que desde mucho tiempo atrás inundaban a Europa, sobre todo a Francia que había visitado, respecto al oscurantismo religioso encarnado en la Iglesia Católica ni mucho menos fue capaz de darle a dicho movimiento independentista que imponía y reclamaba la marcha de la historia, un sustento material ni filosófico, a pesar de que había vivido en Europa y hasta en la mismo España, que aún siendo hasta hoy en día trasero del viejo continente colonial, en donde ya se conocía la Constitución de Cádiz.

Rápidamente, por los compromisos evidentes de Duarte con los poderes coloniales y sus prejuicios complementarios, la Iglesia Católica y sus huestes como Santana, Bobadilla, etc., le acorralaron, y se le aisló, pasando a tener dicha camarilla el control del conjunto del movimiento que, de emancipador, independentista y libertario fue reducido a la limitadísima “separación”, e imponiéndosele el viejo separatismo como bandera, sólo del odioso yugo haitiano, pero sin confianza en el futuro de la nación próxima a nacer o ya nacida; y esperando que la República pasare de nuevo a estar bajo el dominio odioso de España.

En tanto Duarte, víctima de sus propias limitantes conservadoras, le entrega la hegemonía del movimiento a la Iglesia, a Santana, al sacerdote católico Bobadilla, etc., hay un hombre mulato criollo, perteneciente por parte de su familia a grupos que sí confiaban y estaban interesados en la independencia y en los derechos económico-sociales y políticos de los mulatos y negros esclavos y vejados, y que no tenía resentimiento hacia los blancos criollos distanciados del coloniaje oneroso, brutal, afrentoso y vergonzoso de la maldita España negrera, baluarte inquisitorial del cristianismo esclavista. Este era Francisco del Rosario Sánchez, el único y verdadero Padre de la Patria dominicana y de la independencia nacional, ejemplo de la lucha contra los traidores, contra los lacayos, contra los entreguistas y contra todos aquellos cuyo mercenarismo les empuja a conspirar permanentemente contra las aspiraciones de la nación dominicana y su pueblo.

Francisco del Rosario Sánchez jamás transigió con las fuerzas del coloniaje ni del entreguismo, por ello estuvo permanentemente perseguido desde el mismo 27 de Febrero y aún desde muchos años antes por las huestes antinacionales y anti-dominicanas de los haitianos invasores, de Santana, de Bobadilla, los españoles y la Iglesia Católica, Apostólica y Romana.

Estos reaccionarios anti-dominicanos persiguieron implacablemente a los familiares y allegados a Francisco del Rosario Sánchez. Y el funesto déspota que fuera Pedro Santana lo fusiló junto a sus compañeros de armas tras lanzarse a la lucha armada por rescatar a la Patria vendida por los energúmenos y bestias entreguistas, dirigidas como siempre por la perversa Iglesia Católica, a través del anti-dominicano y traidor, judas, Pedro Santana.

Del mismo modo Santana hizo asesinar a María Trinidad Sánchez, tía del Padre de la Patria dominicana, Francisco del Rosario Sánchez, quien en su acción, su propaganda y su postura trazó el camino de que todo aquel que en nuestro país quiera alcanzar una patria libre e independiente, debe estar dispuesto a los más grandes sacrificios, incluido abonar con su sangre el árbol de la justicia social contra entreguistas, déspotas y traidores, y jamás reducirse a un anacoreta cobarde y ruin que da las espaldas a las responsabilidades históricas para refugiarse en las supercherías oscurantistas.

Fuente> virtual.uasd.edu.do

Artículo del Listín Diario para trabajar en Ciencias Sociales

Rosario Vásquez

Las actividades  que hoy les  proponemos corresponden al área de Ciencias Sociales y ayudarán a los estudiantes a: Valorar el impacto que tuvo el efímero gobierno de los trinitarios.

– Apreciar los lugares históricos de su comunidad y su país e interés por su cuidado y conservación.

-Mostrar interés por conocer las festividades que celebra su comunidad.

– Valorar  e identificar  quienes fueron los miembros de la nueva junta Gubernativa – Tener una participación entusiasta  en los equipos de trabajo y en los proyectos con sus compañeros y compañeras de aula.

Artículo que se propone: El efímero gobierno de los trinitarios

Género: Artículo histórico

Tema: Las dificultades que presentaron los liberales duartianos y los conservadores.

Redactado por: Juan Daniel Balcácer

Fecha de publicación: miércoles 20 de febrero del 2019.

Actividades sugeridas:

Lea en voz alta la noticia publicada en el impreso Listín Diario miércoles 20 de febrero del 2019   y que se encuentra también en Listín Diario.com:

https://listindiario.com/puntos-de-vista/2019/02/20/554299/el-efimero-gobierno-de-los-trinitarios

-Hable con sus estudiantes sobre  lo que narra el primer párrafo de esta historia, pregúnteles ¿qué pasó? ¿Por cuánto tiempo los trinitarios llegaron a ejercer completo control del gobierno? ¿Qué nombre recibió ese gobierno? ¿Por qué el sector de vanguardia se ve precisado a poner en vigor medidas radicales?  ¿Qué medidas drásticas tuvieron que imponer?  ¿Por qué Francisco del Rosario Sánchez alertó a sus antiguos compañeros de gobierno?

¿Qué cuestión se plantea en el segundo párrafo?  ¿Quiénes son los actores principales mencionados?

En el tercer párrafo se habla del jefe supremo ¿A quién se refiere?  ¿Cómo lo consideraban los soldados bajo su mando?  ¿Por qué el ejército era considerado como algo personal de Santana?  ¿Cuál fue el factor que hizo que no triunfara el llamado golpe de estado propiciado por los trinitarios? ¿Por qué?

Sugerencias para el uso del periódico Listín Diario como recurso pedagógico:

1- Lea el artículo antes de presentarlo a los estudiantes.

2- Determine cómo va a dar a conocer el contenido de la información: lectura en voz alta, narración de las partes más significativas o lectura silenciosa por parte de los alumnos.

3- Presente la página completa o el sitio web donde está ubicado el artículo. Sugerimos no recortar la noticia, pues el espacio que ocupa y la ubicación en la página, también ofrecen elementos de análisis.

4- Aproveche todas las partes del artículo: textos, gráficos, ilustraciones, fotografías y videos, en el caso del digital listindiario.com.

5- Permita que niños y jóvenes exploren el periódico o el sitio web para identificar su estructura: los tipos de historias y la manera como las presentan.

Docente una lectura al periódico Listín Diario todos los días te puede actualizar en  los contenidos a trabajar.

 

 

25 de febrero: Día del Natalicio de Ramón Matías Mella

Ramón Matías Mella es uno de nuestros padres de la patria. Nacido en Santo Domingo el 25 de febrero de 1816, este hombre de fuertes sentimientos patrióticos fue una pieza clave en la independencia nacional. Hoy se conmemora un año más de su nacimiento y lo recordamos con este resumen de su vida.

Su rol en la Independencia 

Su participación en la independencia dominicana fue muy importante ya que de los tres padres de la patria él era el militar, conocedor de estrategias de batalla, Duarte era el ideologo, y Sánchez era el político que con su carisma lograba convencer a las multitudes de la necesidad de separación.

Convocó e hizo posible una alianza entre los trinitarios y los reformistas haitianos que combatían contra Boyer. Esto trae como consecuencia de que el 16 de enero de 1844 firme el Acta de Separación, en la cual se proclama la necesidad de separarse de la opresión haitiana y se hace oficial la unión de liberales y conservadores.

Durante la guerra de independencia ocupó la Región Norte para impedir la penetración haitiana. En la proclamación de independencia el 27 de febrero de 1844, Mella dispara el famoso trabucazo que consagró el nacimiento de la República Dominicana. Mella es quien proclama a Duarte como presidente de la Junta Central Gubernativa para evitar que alguno de los afrancesados, que eran partidarios del colonialismo en lugar de la república, ocupara el poder. Por esta actitud Pedro Santana lo expulsa del país.

Mella regresa al país en 1848 amparado en la amnistía del presidente Manuel Jiménez. Al regresar se une a los conservadores junto a Pedro Santana, hasta que en 1861, ante la eminente anexión a España, se une a los restauradores. Ramón Matías Mella es uno de los aguerridos luchadores, participó en dos grandes guerras: La Independencia y La Restauración. Murió el 4 de junio de 1864 en Santiago. Sus restos descansan en el Altar de la Patria junto a los de Juan Pablo Duarte y Francisco del Rosario Sánchez.

De las tres grandes figuras próceres del siglo 19, fundadores de la República, Matías Ramón Mella representa la expresión militante y decidida y el más adaptado a las actividades políticas de una sociedad precapitalista.

Fuente: virtual.uasd.edu.do

Actividades Patrias en la Escuela

La escuela tiene la gran labor de difundir e incentivar los valores patrios en toda la comunidad educativa. La Sociedad de padres, madres y amigos de la Escuela, los y las docentes, los y las estudiantes tienen el deber de participar en las actividades patrias.

Los directivos de la escuela son los llamados a organizar y liderar estas importantes actividades.

Plan LEA invita a las y los directores de escuelas públicas y colegios privados a utilizar esta guía como recurso u orientación para llevar a cabo este gran proyecto.

A continuación te presentamos una serie de actividades que podrías realizar en tu centro educativo con la finalidad de incentivar los valores patrios.
  1.  Realizar diariamente el Acto a la Bandera.
  2. Recopilar varios pensamientos de Juan pablo Duarte y después del acto de la bandera, un niño los leerá, pasando luego a publicarlos en el mural del centro.
  3.  Buscar imágenes de Juan Pablo Duarte y relacionarlas con diferentes etapas de su vida, escribiendo acciones del Padre de la patria que se adapten a estas.
  4.  Escribir sobre una cartulina y colocar en el Mural la rendición de cuentas de Duarte, en la campaña militar al sur.
  5.  Colocar en diferentes lugares de la escuela pensamientos de Duarte.
  6.  Las y los jóvenes, niños/as dramatizan el Juramento Trinitario en sus aulas.
  7. Campaña Duartiana en la comunidad con la ayuda de la Sociedad de Padres y Amigos de la Escuela.
  8.  Niños vestidos como Trinitarios reparten pequeños volantes con pensamientos de Duarte a las personas.

Fuente: educando.edu.do

 

Himno a la Bandera Nacional

La bandera dominicana es el más sublime símbolo de la libertad y la soberanía nacional. Su diseño fue aprobado por Los Trinitarios el 16 de junio de 1838. Ondeó airosa por vez primera el 27 de febrero de 1844, día de la Independencia Nacional. La misma fue elaborada por la señorita Concepción Bona y su prima la señorita María de Jesús Pina.

La Bandera Nacional contiene los colores: azul ultramar y rojo bermellón, en cuarteles esquinados y alternados de tal manera que el azul debe quedar en la parte superior del asta, separados por una cruz blanca, de un ancho igual a la mitad de la altura de cada cuartel, llevando en su centro el escudo de armas de la República.

Los colores de la bandera nacional poseen un significado particular. El rojo representa la sangre vertida por nuestros libertadores; El azul expresa nuestros ideales de progreso y libertad y que Dios protege la nación dominicana; y La cruz blanca es el símbolo de la lucha de nuestros libertadores para legarnos una patria libre. Su color blanco nos recuerda que la paz y la unión deben prevalecer entre todos los dominicanos.

La bandera dominicana nacional dispone de su propio himno. En concreto, la letra del himno a la bandera de la República Dominicana fue escrita por Ramón Emilio Jiménez, mientras que la melodía y notas de la música que lo acompañan fue compuesta por el maestro Juan Francisco García. Este himno dedicado a la enseña nacional dominicana se canta en  todas las escuelas de la República Dominicana.

Ya empezó su trabajo la Escuela

Y es preciso elevarte a lo azul

Relicario de viejos amores,

Mientras reine la mágica luz.

¡No sentimos arder a tu influjo

La luz viva de un fuego interior,

Cuando flotas alegre, besada

Por los cálidos rayos del sol!

¡Dios! parece decir, ¡Oh bandera!,

La sublime expresión de tu azul;

¡Patria! el rojo de vívida llama,

¡Libertad!, dice el blanco en la cruz.

Mientras haya una escuela que cante

Tu grandeza, Bandera de amor,

Flotarás  con el alma de Duarte

Vivirás con el alma de Dios.

Fuente: elbauldelconsumidor.blogspot.com

Historia del Escudo Nacional

El escudo de la República Dominicana fue creado en la época de la proclamación de independencia nacional, en 1844. El mismo ha experimentado un largo proceso de modificaciones sucesivas. La historia registra 21 escudos incluyendo el actual.

El primer escudo de armas tenía dos ramas exteriores de laurel y debajo de éstas, formando un arco, aparecía una serpiente mordiendo y tragando su cola (signo de eterna evolución). En un tercer plano aparecía, abierto y en el centro, el libro de los Evangelios; detrás del libro había un trofeo de armas (una lanza y un fusil con bayoneta calada a la derecha, y un sable y una corneta a la izquierda); arriba del libro había una bandera dominicana. En segundo plano habían dos banderas dominicanas y, en el cruce de las astas, había un gorro frigio (símbolo de la libertad). En primer plano, en la parte inferior, había una cinta ancha con las palabras “República Dominicana” y, a ambos lados en la parte inferior, dos cañones con sus respectivas balas esféricas en forma piramidal.

Constituciones, leyes y decretos posteriores fueron modificando la estructura del escudo: se eliminaron los cañones (Constitución del 6 de noviembre de 1844), sustitución de una rama de laurel (primero por una de parra en 1848 y luego por una hoja de palma desde 1853), la bandera central fue sustituida por una cruz (1853), desaparición del trofeo de armas, del gorro frigio y de la serpiente, cuatro banderas cruzadas en lugar de dos, etc.

Solamente a partir del año 1913 se oficializó una uniformidad heráldica mediante el decreto del 6 de febrero de 1913, expedido por el gobierno de Monseñor Nouel, que establecía la forma actual. En el mismo decreto aparecía un diseño, hecho por Casimiro Nemesio de Moya, reproduciendo el “Gran Sello de la Nación”.

Además de la forma, dicho decreto fijó, en su artículo segundo, los colores actuales: azul ultramar y rojo bermellón.

ESCUDO ACTUAL

La existencia del escudo está consagrada en la constitución de la república, que lo describe de la manera siguiente:

Artículo 32.- El Escudo Nacional tiene los mismos colores de la Bandera Nacional dispuestos en igual forma. Lleva en el centro la Biblia abierta en el Evangelio de San Juan, capítulo 8, versículo 32, y encima una cruz, los cuales surgen de un trofeo integrado por dos lanzas y cuatro banderas nacionales sin escudo, dispuestas a ambos lados; lleva un ramo de laurel del lado izquierdo y uno de palma al lado derecho. Está coronado por una cinta azul ultramar en la cual se lee el lema “Dios, Patria y Libertad”. En la base hay otra cinta de color rojo bermellón cuyos extremos se orientan hacia arriba con las palabras “República Dominicana”. La forma del Escudo Nacional es de un cuadrilongo, con los ángulos superiores salientes y los inferiores redondeados, el centro de cuya base termina en punta, y está dispuesto en forma tal que resulte un cuadrado perfecto al trazar una línea horizontal que una las dos verticales del cuadrilongo desde donde comienzan los ángulos inferiores

Primer Escudo Nacional

Escudo Nacional actual

Fuente: presidencia.gob.do

Entender a tu hijo adolescente no es imposible (si sabes cómo hacerlo)

Ni es una mala época, ni tenemos que prepararnos para nada, ni entramos en un calvario, ni hay que asistir a un curso específico… Simplemente, nuestro niño crece y ahí debemos seguir estando nosotros, como padres, para acompañarlo en esta nueva etapa de su vida. Aunque a veces lo parezca, entender a tu hijo adolescente no es imposible, aunque debes conocer las siguientes claves para que resulte un poco más sencillo.

Cuando un niño llega a la adolescencia

Lo primero a tener en cuenta es, que TODOS hemos pasado por ahí, y ahora, le toca a nuestro hijo. Lo segundo es que afortunadamente ACABA, es decir, tiene un principio y un fin. Estas dos ideas son motivo para, a partir de ahora, sentir algo más de tranquilidad como para sonreír.

La adolescencia es una época que dura desde los 12 años hasta los 17-18 años, más o menos. Cierto es que el mayor cambio se produce de los 13 a los 15 años. Y que a partir de los 16, el tema se empieza a llevar mejor, puesto que empiezan a disminuir los cambios físicos y emocionales de nuestro hijo facilitando un poco su trato y acompañamiento.

La función principal de nosotros, los padres, es darle herramientas suficientes a nuestros hijos, en este desarrollo de sus vidas, para que cuando tengan 20 años echen a volar. En ese momento, como padres, tendremos otro aprendizaje: aprender a dejarlos volar, pero ese será otro momento…

Volviendo a la adolescencia, hay varias cuestiones a tener en cuenta:

– Somos sus padres, así que, el amor incondicional por ellos siempre va a prevalecer, hagan lo que hagan. Efectivamente, habrá consecuencias cuando su comportamiento no sea el más adecuado.

– Somos sus padres, así que para ellos, como hijos adolescente que se están autodescubriendo, somos los que les estamos amargando sus vidas. Por aquello de recordarles los limites y ponerles normas a cumplir.

– Y por último, somos sus padres, no sus amigos.

Así que, se trata de hacer una buena combinación de estas tres ideas, para llevarnos bien en este ciclo evolutivo que supone la adolescencia.

Juego para entender a tu hijo adolescente

Para empezar a entender a tu hijo adolescente, te propongo un juego de empatía que te ayudará a comprender por qué tiene dichos comportamientos. Te sugiero que trates de ponerte en su piel y pensar como te sentirías tú si te ocurriera todo esto, a la vez:

– Estás teniendo cambios físicos, importantes, en tu cuerpo.

– Te sientes inestable emocionalmente.

– Dudas de ti.

– No te sientes seguro/a en las relaciones personales.

– No sabes quién eres.

– Te opones a cumplir las normas.

– Crees que nadie te puede comprender…

A ellos, todo esto, les provoca comportamiento distantes, irritantes, egoístas, desafiantes, deprimidos… y todo lo que quieras añadir. Pero, ¿cómo te sentirías tú? ¿Te atreves a expresarlo?

6 consejos para lidiar con un adolescente

Así que para lograr una convivencia tranquila y armonía en casa, debes tener en cuenta y aprender a:

1. Ármate de paciencia
Puede resultarte muy útil asistir a a clases de yoga, aprender a meditar o controlar el Mindfulness.

2. Procura estar disponible para tu hijo
Intenta que, siempre que te necesite, estés ahí para tu hijo (aunque él no lo esté nunca para ti). Saca siempre tu mejor lado, tu mejor sonrisa y tu predisposición.

3. Aprende a negociar
Los adolescentes saben negociar muy bien, y es probable que en esta época os pongan a prueba con sus negociaciones continuamente, para TODO.

4. Deja que tu hijo aprenda a equivocarse
Deja que elija, decida y por supuesto, se equivoque. Ten en cuenta que no siempre le podemos sacar las castañas del fuego y, además, es su vida y, por tanto tiene que aprender.

5. Respeta su privacidad
Respeta su “cueva”, su intimidad y déjalo en su aislamiento. Lo sé, siempre están encerrados en su habitación, pero hay que aprender a respetarlo, no hay otra.

6. Dile y demuéstrale que le quieres
Y por supuesto, no olvides mostrarle siempre tu interés y amor que sientes por él. Te lo rechazará, pero si tú le rechazas, tu hijo pensará que no te importa.

Es un gran momento para descubrir a tu hijo adolescente, acompañarle y para conocer una nueva versión de nosotros mismos. ¡Ánimo!

Fuente: guiainfantil.com

Próceres, héroes y mártires de nuestra independencia

Juan Daniel Balcácer

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Tres categorías clásicas

Un somero examen en torno de quiénes conforman el panteón de nuestros héroes nacionales permitirá constatar que existen tres categorías históricas según las cuales son distinguidas y valoradas, postreramente, las personalidades extraordinarias de una nación. En tiempos modernos se considera prócer al individuo que, en el plano de la civilidad o del intelecto, logra descollar entre la generalidad de sus coetáneos y, en virtud de su accionar público, realiza aportes trascendentales a beneficio de su comunidad. En ciertas esferas del quehacer humano, para alcanzar la categoría de héroe es preciso estar dotado de virtudes singulares y haber acometido proezas memorables que hayan tenido un impacto determinante en el colectivo al que pertenece el individuo. Se dice que héroe o heroína es quien protagoniza un poema, un relato, que deviene personaje central de una narrativa o lleva a cabo, de manera arriesgada, una acción fuera de lo común defendiendo la soberanía e independencia de su patria, principalmente en la guerra. En cambio, el mártir se eleva a planos de reverencias excepcionales en vista de los sufrimientos que le han sido infligidos por sus adversarios en medio de persecuciones, encarcelamientos y torturas físicas provocadas por diferencias políticas, filosóficas, religiosas y étnicas, entre otras causas. Por lo general, la víctima de tantas iniquidades humanas nunca reniega de sus convicciones y llega hasta el extremo de ofrendar su propia vida en defensa de los principios y valores que ha enarbolado en el curso de su lucha, deviniendo así en mártir de una comunidad o un pueblo.  Entre prócer, héroe y mártir existen ciertas similitudes, razón por la cual quienes clasifican en una de esas tres categorías devienen en lo que Emerson denominó “hombres representativos” y, aun cuando no siempre lo logran, pueden pasar a formar parte de la privilegiada nómina de los ocupantes del Panteón Nacional de cada nación.

Las grandes personalidades

 Que los individuos excepcionales son quienes en determinadas circunstancias históricas se destacan por encima de la generalidad de sus contemporáneos, no es materia de discusión. Lo que sí debemos tener presente es que, independientemente de sus condiciones también extraordinarias, esas “grandes personalidades”, como las llamó Carlyle, no imponen sus criterios y forma de pensar de manera caprichosa. La teoría que concibe el proceso histórico únicamente en función de la voluntad de personajes determinados soslaya la circunstancia de que a esos individuos privilegiados no les es dable cambiar voluntariamente el rumbo fundamental del desarrollo social; ni, mucho menos, decidir la forma del régimen social y político en el que habrán de actuar. A tales individuos no les es posible evitar el colapso de un modo de producción caduco ni tampoco crear otro nuevo, por el simple hecho de aspirar a que los fenómenos sociales se subordinen a sus voluntades e intereses personales o de clase.  Jorge Plejánov observó que “el gran hombre lo es no porque sus particularidades individuales imprimen una fisonomía individual a los grandes acontecimientos históricos, sino porque está dotado de particularidades que le hacen el individuo más capaz de servir a las grandes necesidades sociales de su época, surgidas bajo la influencia de causas generales y particulares.” Carlos Marx, en cambio, fue aun mucho más preciso al consignar que: “Los hombres hacen su propia historia, pero no la hacen a su libre arbitrio, bajo circunstancias elegidas por ellos mismos, sino bajo aquellas circunstancias con que se encuentran directamente, que existen y transmite el pasado”.

Hacia un Panteón Nacional

Conviene repasar brevemente cómo fue conformándose nuestro panteón de la Patria. En la primera mitad del siglo XIX, entre nuestros antepasados hubo preclaras personalidades que realizaron aportes significativos al proceso de definición de lo dominicano y a la vertebración de lo que, andando el tiempo, se constituiría en la nación dominicana. En efecto, un período clave para comprender los cimientos sobre los que se edificó “el ethos” dominicano es el transcurrido entre las postrimerías del siglo XVIII y el año de 1822. Pues bien, de entre los dominicanos que primero se esforzaron por resaltar la importancia de la isla de Santo Domingo para España; luego los que se opusieron a las invasiones haitianas de principio de siglo XIX, después los que lucharon contra la “Era de Francia en Santo Domingo” y, finalmente, los que pudieron fin a la llamada “España Boba”, se destacaron el padre Antonio Sánchez Valverde, Juan Sánchez Ramírez, Andrés López Medrano y José Núñez de Cáceres. De acuerdo con Roberto Cassá, Sánchez Valverde fue el intelectual del criollismo; Sánchez Ramírez, el caudillo de la Reconquista; Núñez de Cáceres, precursor de la independencia dominicana; y López Medrano, un precursor de la democracia. De esas cuatro grandes personalidades, solo los restos de Juan Sánchez Ramírez y de José Núñez de Cáceres yacen en el Panteón de la Patria, el primero como héroe de la Reconquista y, el segundo, en su calidad de prócer de la primera independencia dominicana.

Fuente: listindiario.com