¿Es bueno que tus hijos estudien en vacaciones?

Llegaron las vacaciones de Navidad, y éstas son las dos semanas en donde los niños solo quieren disfrutar y olvidarse del colegio. Pero son muchos los padres que se encuentran en la duda si es bueno o no reforzar las materias débiles, y estudiar en vacaciones de invierno.

 Investigando sobre si es bueno o no estudiar en vacaciones de invierno, recopilamos a través de la red las distintas visiones de un grupo de profesionales, y sus opiniones sobre el tema.

Amanda Céspedes, neurosiquiatra infanto-juvenil, es una férrea defensora de que las vacaciones de invierno son un derecho de los niños y están destinadas a darles un descanso intelectual. “En esa perspectiva, yo soy contraria a que sigan trabajando en repasar materias. El actual currículo es extraordinariamente extenso, recargado y  exigente, de modo que los alumnos han desarrollado  anticuerpos y sólo desean descansar de tanto contenido”, afirma.

Pero esto no significa, aclara Amanda Céspedes, que no sea saludable que los alumnos, especialmente en enseñanza básica, ejerciten habilidades olvidadas en lo que ella llama “maraña de contenidos”. Destaca que “es preciso que los niños lean durante las vacaciones, siempre lectura por placer. Las matemáticas también pueden ejercitarse a través de juegos de mesa que invitan a razonar, como naipes o Metrópoli, entre muchos otros”.

La psicopedagoga María Eliana Yrarrázaval coincide con Amanda Céspedes en la necesidad de ejercitar estas habilidades y hace un llamado a los docentes para que se preocupen de enviar una pauta o minuta a los padres en la que se incluyan sugerencias de libros atractivos para que sus hijos lean en las vacaciones de invierno.

Señala, además, que “hay que considerar que todo aprendizaje deja una huella en el cerebro y, por lo tanto, es bueno seguir con este hilo de aprendizaje, ejercitando la memoria, repitiendo algo que se ha enseñado… Los niños estarán dos semanas sin ir al colegio y ésta es una excelente oportunidad para estimular sus cerebros a través de otras vías más recreacionales, por ejemplo, iniciándolos en la práctica de algún instrumento que les gusta y al que no han podido dedicarle tiempo durante el primer semestre del año”. Estas recomendaciones, simples y concretas, pueden ser incorporadas a la pauta o minuta que se entrega a los padres.

Sin embargo, María Eliana Yrarrázaval considera que este tiempo de descanso también es una oportunidad para reforzar contenidos del programa de estudios, siempre y cuando se haga con prudencia pues “no se puede pretender ejercitar todos los ramos en vacaciones de invierno”. Propone a los docentes de enseñanza básica diseñar un breve cuadernillo de actividades, que incluya dos o más asignaturas, y cuya realización por parte de los alumnos sea voluntaria. “Se puede informar a los niños que al regresar de vacaciones los mejores trabajos recibirán un premio, que puede consistir en una buena nota para quienes lo hayan hecho y diplomas al trabajo más completo, al más creativo, al más ordenado, etc”.

La psicóloga de la Clínica Cordillera, Jessica Sosa, explica que “las vacaciones son un período en que los niños y jóvenes deben recargar las pilas, porque ellos también se estresan en el año por las clases, pruebas, trabajos, entre otros deberes”.

“Lo importante es que exista un espacio para que los niños y adolescentes descansen y no es conveniente recargarlos con estudios, reforzamientos o repasando materias”, sostiene Sosa. La experta subraya que “los escolares tienen derecho a desconectarse de los estudios y si han tenido un mal rendimiento, lo que conviene es que los padres reflexionen con ellos y vean en que fallaron y por qué a fin de remediarlo para la segunda parte del año”.

En el blog InformED, publicaron este listado de 20 razones por las cuales esto puede no ser una buena idea:

  1. Los estudiantes aprenden todo el tiempo en el siglo XXI. Gracias a las computadoras, el aprendizaje ocurre todos los días y a toda hora. El acceso a programas, conexiones internacionales y sitios de aprendizaje permiten que los estudiantes puedan aprender en cualquier momento. Según un artículo publicado en Mindshift, en los próximos diez años veremos cómo las fronteras que separan la escuela y el hogar desaparecen. Intenta tender un puente entre la escuela y el hogar, haciendo que tus estudiantes investiguen por sí mismos durante las vacaciones. En lugar de asignar tareas, crea un interés genuino por aprender. Ellos buscarán aprender sobre temas que les gustan.
  2. Más tareas no implican necesariamente mayores logros. Según un estudio realizado en Estados Unidos, por la Universidad de Duke, se encontró poca relación entre los logros y las tareas en los primeros años de la primaria y solo beneficios moderados en los últimos años de la primaria. Otro estudio, realizado por la misma universidad, concluyó en que las tareas son beneficiosas, pero asignar cantidades excesivas de tareas resultaba contraproducente. Otra de las conclusiones fue que había más beneficios para los estudiantes más grandes que para los jóvenes. Harris Cooper, autor del libro “La batalla por las tareas: área común entre administradores, docentes y padres” (The Battle over Homework: Common Ground for Administrators, Teachers, and Parents), agrega que para los estudiantes más jóvenes, las tareas deberían estar enfocadas en mejorar sus habilidades para estudiar. En general, Cooper sugiere que las tareas deberían ser sencillas y breves, involucrar familias, y ser acordes con los intereses de los estudiantes.
  3. Los países que asignan mayor cantidad de tareas no se desempeñan mejor que aquellos que asignan menor cantidad de tareas. Un estudio de la Universidad de Stanford encontró que los estudiantes de países como Japón, Dinamarca y la República Checa, a quienes les asignaban pocas tareas, se desempeñaron mejor que los estudiantes de Grecia, Tailandia e Irán, que solían tener grandes cantidades de tareas. Los de Estados Unidos e Inglaterra también suelen tener muchas tareas y aún así se mantienen en el promedio de las estadísticas internacionales. De hecho, Japón ha establecido políticas de no asignar tareas a los estudiantes más jóvenes, permitiendo un mayor tiempo para la familia y los intereses personales. Finlandia, líder en exámenes internacionales, limita las tareas a media hora por noche. Por supuesto, existen otros factores que no son tenidos en cuenta en el estudio, pero en general, es interesante ver este tema desde una perspectiva global.
  4. En lugar de asignarles tareas, sugiéreles que lean por diversión. Existen historias y libros ideales para que recomiendes a los padres y estudiantes. Puedes comenzar por leer el primer capítulo en clase, para generarles intriga y que luego continúen durante las vacaciones.
  5. No asignes gran cantidad de trabajo. Es mejor no asignar grandes cantidades de actividades fotocopiables que no aporten demasiado al aprendizaje. Además, no querrás perder gran parte de tu valioso tiempo corrigiendo papeles sin sentido.
  6. Haz que los estudiantes concurran a algún evento cultural local. Puedes comentarles a los padres que, en lugar de asignarles tareas, les sugerirás a tus estudiantes que asistan a algún evento en particular que se relacione con los temas vistos en clase.
  7. El tiempo en familia es más importante durante las vacaciones. Si los niños tienen menos tareas, será más fácil que la familia pase más tiempo junta. Y es innegable que este tiempo es muy importante para el desarrollo de cualquier niño.
  8. Para aquellos estudiantes que viajan durante las vacaciones, las tareas podrían impedir que aprendan durante su viaje. Viajar ya es, en sí misma, una actividad de aprendizaje. Pero hacerlo viajando con una tonelada de libros y obligaciones por cumplir, puede impedir aprovechar al máximo esta experiencia.
  9. Los niños necesitan tiempo para ser niños. Necesitan tiempo para jugar. Sugiéreles que realicen alguna actividad física, ya que muchos no realizan la suficiente.
  10. Algunos expertos en educación recomiendan acabar con cualquier tipo de tareas. Los autores Etta Kralovec y John Buell, sugieren que las tareas pueden ser una forma de intrusión en la vida familiar.
  11. Envía una carta a los padres explicando por qué no asignarás trabajo. Puedes aprovechar para comprometer a los padres para que jueguen juntos un juego educativo o realicen algún tipo de arte con sus niños. Si las familias saben que no asignarás trabajos, podrán dedicar más tiempo a sus hijos.
  12. Puedes hacer que las vacaciones sean un tiempo para un proyecto abierto que brinde créditos extra. Los estudiantes pueden tomarse el tiempo para hacer algo que les gustaría bajo sus propias condiciones. Aprender por diversión e interés puede producir un compromiso más significativo que las tareas asignadas.
  13. En lugar de darles tareas, sugiere que visiten un museo. Con las familias en casa, las vacaciones son el momento ideal para que los estudiantes visiten una exhibición que sea de su interés o realicen alguna actividad en algún museo cercano. A veces, alentar este tipo de visitas puede ser más beneficioso que asignarles tareas.
  14. Aliéntalos a realizar algún voluntariado durante las vacaciones. Las vacaciones son también un buen momento para que los estudiantes contribuyan con la comunidad. Los estudiantes pueden aprender mucho del servicio comunitario.
  15. Desarrolla un juego en clase. Pueden jugar algún juego didáctico la última semana de clases y hacer que lo continúen en casa con sus familias.
  16. Los estudiantes pueden aprender más al observar el mundo real. Aprender no se trata solo de actividades en papel. Los docentes deberían inspirar a los estudiantes a encontrar formas de aprender de las experiencias del mundo real. Puedes pedirles que observen algún trabajo en la casa o que pregunten a sus padres por sus trabajos durante las vacaciones. De esta forma, podrán entender mejor el mundo real y los diferentes trabajos que podrán realizar en el futuro. Tal vez algunos estudiantes puedan acompañar a sus padres al trabajo en lugar de realizar tareas.
  17. Organiza una caminata. Los estudiantes aprenden mucho de la naturaleza. Diles a los estudiantes que salgan y compartan sus experiencias al volver. Será muy enriquecedor.
  18. Diles a tus estudiantes que visiten un parque de atracciones. Si enseñas física o matemáticas, los parques de atracciones brindan excelentes ejemplos sobre las leyes de la física y las probabilidades matemáticas. También puedes planificar una clase sobre el tema para que luego terminen de entenderla en el parque.
  19. ¡Los niños necesitan descansar! Todos necesitan un respiro y las vacaciones son para que los estudiantes jueguen y se tomen un descanso de la escuela. Los niños necesitan dormir y descansar al menos 10 horas. Con las salidas familiares y los viajes, tienen menos tiempo para hacer tareas durante las vacaciones.
  20. A muchos padres y estudiantes no les gustan las tareas para las vacaciones. Siempre necesitarás el apoyo de los padres. Asignar tareas no suele ser bien recibido por ellos porque las vacaciones suelen ser el único momento que tienen para dedicarles su atención. En lugar de esto, puedes hacer una encuesta entre los padres, para saber qué les parece y así tomar en cuenta sus opiniones. Los estudiantes también prefieren tener un poco de tiempo libre. Si no les das tareas durante las vacaciones, es posible que trabajen más duro cuando regresen.

Biohacking, el movimiento que hace temblar la industria biotecnológica

María Hidalgo

Hay un movimiento DIY (“Do It Yourself”, “Hazlo tú mismo”) desconocido por la mayoría pero que cada vez acumula más fuerza y polémicas: la Biología de garaje (en referencia a los comienzos de la revolución informática). Es un movimiento internacional de ciencia ciudadana que trata de crear una versión accesible y distribuida de la biología, a través de soluciones tecnológicas de bajo coste y suele ser externa, y en cierto modo ajena, de los entornos convencionales en los que podemos encontrar el estudio y desarrollo de la biología como pueden ser las universidades y las empresas de biotecnología.

Como muestra de ello, a diferencia de la biología institucional, muchos de los desarrolladores de esta biología DIY no poseen una formación académica en esta ciencia sino que adquieren sus nociones y la practican gracias al conocimiento abierto y el apoyo de una comunidad.

Al democratizar la experimentación de las prácticas biológicas, ha surgido un fenómeno paralelo a este DIY: el biohacking. Tras este concepto encontramos todo un movimiento de acercamiento de la ciencia a la ciudadanía que ha conseguido trasladar los laboratorios de investigación a los “garajes” de todo aquel quiere acercarse a esta ciencia y sumarse a la experimentación colectiva y en abierto.

Los participantes de esta biología casera se identifican por una estética biopunk así como con el movimiento transhumanista y el techno-progresismo. Para aunar no sólo esta estética sino también sus principios, cuentan incluso con un Manifiesto Común, en el que podemos encontrar algunas de sus reivindicaciones, como son por ejemplo, la alfabetización científica de la sociedad para que esta pueda ser colaboradora activa de su propia salud, sus interacciones con sus propios cuerpos y medio ambiente, la calidad de su comida, agua o aire.

Pero el biohacking va mucho más allá y aspira también a la gestión de la propia biología utilizando una serie de técnicas médicas, nutricionales y electrónicas con objeto de ampliar las capacidades físicas y mentales del sujeto.

Esto puede sonar a simple ciencia ficción pero ya hay ejemplos y casos muy reales que han podio llevar a la práctica como por ejemplo “Circadia”, un dispositivo de código abierto implantable en el cuerpo y que puede leer datos biomédicos y transmitirlos a Internet a través de bluetooth. Cualquier usuario puede descargárselo, modificarlo o utilizarlo para sí mismo. El implante, no solo acumula datos médicos, también puede mostrar (mediante Leds a través de la piel) mensajes, advertencias o textos desde un Smartphone con Android al implante.

¿Increíble? Pues como os decíamos, Circadia es solo un pequeño ejemplo. Estos nuevos hackers se experimentan en todos los campos imaginables de la biología genética como la extracción de ADN en casa con fines didácticos pero también, planteando polémicos problemas de bioseguridad.

¿Existirían problemas relacionados con el biohacking? Estandarizar los protocolos de seguridad ha de ser una obligación para cualquier investigador, profesional o amateur, para garantizar que los experimentos ofrecen buenos resultados, y no perjuicios en el futuro. Aunque como también explica Markus Schmidt en este artículo, la filosofía hacker aplicada a la biología presenta los siguientes principios:

Be safe, do not damage anything, do not damage anyone, either physically, mentally or emotionally, be funny, at least to most of the people who experience it.

 El movimiento de biología DIY, al igual que la biología sintética, ha sido el objeto de numerosos artículos de prensa en los que se utilizan argumentos como el síndrome de Frankenstein para crear un estado de alarma alrededor de él, asociándolo al bioterrorismo. En realidad los principales laboratorios de biología DIY son vigilados por las agencias del estado de diferentes países para asegurarse que sus actividades no presentan ningún peligro, y a veces llegan a colaborar con ellas.

En junio de 2013 el laboratorio estadounidense BioCurious propuso un proyecto en la plataforma de financiamiento participativo Kickstarter para crear plantas genéticamente modificadas que brillaban en la oscuridad. A raíz de la polémica que se generó a partir de él sobre los usos apropiados de las biotecnologías, Kickstarter decidió prohibir las campañas que prometieran organismos genéticamente modificados como recompensa.

Otra de las polémicas parten de los movimientos grinder (modificación corporal destinada a aumentar las capacidades sensoriales del ser humano) y transhumanista también se han apropiado del término biohacker, que entienden como la experimentación biológica sobre uno mismo por medio de diferentes implantes electrónicos y de nuevos modos de alimentación. Sin embargo, la mayoría de laboratorios de biología DIY tiende a desvincularse de estas corrientes ideológicas a causa de los riesgos sobre la salud humana que éstas podrían conllevar.

Además de causar polémicas, los biohacker, al igual que sus compañeros informáticos y periodistas, también están organizándose para desvelar las prácticas poco éticas del mundo empresaria. En particular, los miembros de Four Thieves Vinegars, se definen como un grupo de biohackers cuyo objetivo es desarrollar métodos que permitan a cualquier ciudadano con unos conocimientos básicos, fabricar sus propios medicamentos y luchar de esta forma contra un sistema que termina privando a muchos de sus derechos de acceso a la medicina por varias razones.

Según detallaba eldiario.es, este mismo verano estalló otra polémica vinculada al precio de las inyecciones de epinefrina comercializadas por la compañía Mylan y conocidas como EpiPen, que se utilizan como tratamiento de emergencia para tratar reacciones alérgicas graves. En la actualidad cada pack de dos unidades se vendía a 600 dólares, sin embargo, un equipo de biohackers consiguió crear una dispositivo similar por menos de 30 dólares.

Four Thieves Vinegar (traducido como el vinagre de los cuatro ladrones) y ha utilizado componentes que se pueden comprar a través de internet por un precio que ronda los 30 dólares. El colectivo ha colgado un documento con instrucciones en su página web y ha publicado un vídeo en el que explican cómo crear el dispositivo autoinyectable, que han bautizado como EpiPencil.

Con esta acción los activistas han demostrado que el dispositivo es relativamente sencillo y barato de producir, algo que ya habían reconocido varias fuentes del sector farmacéutico según informó la cadena americana NBC.

Estas son algunas páginas esenciales para conocer algo más sobre ellos:

Biocurious, hackerspace for biotech in Sunnyvale

Biofoundry, Australia’s first biohacking space based in Sydney

Bricobio, Montreal’s first BioTech Biohacker Space

Counter Culture Labs, biohacking space in Oakland (EE.UU.)

Genspace, community based lab in Brooklyn, New York providing scientific education

Hackteria, Open Source Biological Art, DIY Biology, open source software, open source hardware

La Paillasse, Paris (France)

London Biohackspace, London (United Kingdom)

Open Wetlab, Amsterdam (Holland)

SyntechBio, Latin American Network of Biohacker Spaces

TheLab, biohackerspace and community lab in Los Angeles (EE.UU.)

Univercité, Renens (Switzerland). It includes the Hackuarium laboratory

Fuente: muhimu.es

Tiempo fuera: el gran error que cometen los padres

Karina González Fauerman

Tras romper una regla o tener un comportamiento indebido, muchos padres recurren al tiempo fuera y mandan a sus pequeños a un rincón o a una esquina, en penitencia. Sin embargo, no sospechan que podrían cometer un gran error. Descubre más.

Un castigo, ¿que funciona?

¡Te vas al rincón! Es una frase frecuentemente usada por los padres cuando sus hijos muestran una mala conducta. Sin embargo, podrían equivocarse al aplicar la técnica del tiempo fuera, según se menciona en la revista “Parents”.

De acuerdo con la misma fuente, existe un estudio publicado en 2016 en la revista científica Academic Pediatrics que lo comprueba. Tras analizar a un grupo de 400 padres con hijos de entre 15 meses y 10 años, los investigadores descubrieron que tres de cada cuatro recurrirían a esta estrategia, pero el 85 % no lo haría de forma efectiva.

“El error más grave, desde mi experiencia clínica, es que los padres hablan mucho durante el tiempo fuera”, explica Andrew Riley, autor de la investigación mencionada. “De esta forma, el niño no se aburre y, por lo tanto, el método no funciona bien. Las explicaciones son válidas, pero deben esperar hasta que el tiempo fuera se haya terminado”.

También se observó que esta pausa funciona mejor cuando los adultos le dan una advertencia al menor para detener el mal comportamiento, luego ponen en práctica el lapso establecido sin entrar en detalles y después retiran la atención del niño hasta que finalice.

Un aprendizaje efectivo

El objetivo del tiempo fuera es alejar al pequeño de una situación que se ha salido de control y darle tiempo para que se tranquilice, según se explica en el sitio Healthy Children de Academia Americana de Pediatría (AAP por sus siglas en inglés).

Es importante, refiere ese sitio, considerar los siguientes puntos:

– Explicar con anticipación. Decirle al menor qué comportamientos ocasionarán que se merezca una pausa obligada, le permitirá recordar lo que puede ocurrir después y así prevenir una conducta indeseada.

– Fijar un lugar estratégico. El sitio del tiempo fuera debe estar lejos de personas y sin estímulos, como una silla en una esquina. Si está enfrente de un videojuego, por ejemplo, es probable que no aprenda de la experiencia.

– Fomentar la comunicación. Después de esta pausa, es importante explicarle al niño qué es lo que no ha cumplido bien. Y los padres deberían mostrarle más afecto cuando tenga una buena conducta. De lo contrario, podría pensar que portarse mal es la única forma de recibirlo.

¿De qué forma crees que es posible disciplinar a tus hijos de forma efectiva?

Fuente: Vida y estilo

 Los niños necesitan calidad, no cantidad

La Navidad es sinónimo de regalos, de ilusión y sobre todo de niños. En estas fechas los pequeños de la casa son los indudables protagonistas y gran parte de las fiestas están dedicadas a ellos. Tanto que, a veces, en las familias se les inunda de regalos con los consiguientes problemas. Los niños se saturan, no saben por dónde empezar, se aburren antes de comenzar a jugar e incluso a los pocos días se olvidan de los presentes que han recibido.

La culpa no es sólo de los pequeños que pueden pecar de caprichosos, es más de los adultos que les dan todo lo que piden. La psicóloga Helena Sancho reclama sentido común. «Hay que conocer a los niños. Dejarles pedir lo que quieran no es malo. Es bueno que aprendan que las cosas no se consiguen a la primera.

A veces a quienes hay que educar es a la familia. Los abuelos, los tíos, piensan que cuanto más grande y caro sea el regalo más les van a querer los niños. Se llega, incluso, a regalar objetos que no son adecuados a determinadas edades.

«Los adultos compran y compran y los niños desenvuelven un regalo tras otro, con auténtica ansiedad, sin darle valor a ninguno. En su mayoría son juguetes que al poco tiempo terminan en algún rincón o en el fondo del armario de los juguetes. O bien porque no ha cumplido sus expectativas, o simplemente porque entre tantos juguetes, quedan olvidados» dice Sancho.

Patricia Fernández corrobora la opinión de la psicóloga. «El problema radica mucho más en los adultos que en los niños. A veces quieren darles todo lo que ellos no tuvieron, o pretenden suplir ausencias, e incluso quedar por encima de otras familias. Y eso no es bueno para los niños, que en realidad no necesitan casi nada.

Cuando se trata de varios hermanos también se puede optar por hacer algún regalo común. Algo que todos deseen pero con lo que no puedan jugar solos. Juegos de mesa, canicas, pelotas… hay miles de opciones que necesitan más de un niño para ser divertidas.

Algunas ideas para no regalar sólo juguetes:
  1. Equipamiento para ejercicio

En general, los niños no tienen una apreciación especial por ejercitarse en tanto no sea divertido o lúdico. Es por eso que una buena idea es estimular las ganas de ejercitarse regalándoles un mini trampolín para uso en interiores o un modelo más grande (y más caro) para uso en exteriores, por ejemplo. De esta manera se divierten, se entretienen y al mismo tiempo se ejercitan. Los más chicos también pueden encontrar diversión en otros equipos como un aro de basket (para interior o exterior), una soga de saltar, una bici o un hula hoop.

  1. Diario personal

Casi a todos los niños les gusta dibujar o escribir cuando descubren que pueden hacerlo y que mejoran con la práctica. Un buen método de estimular su imaginación, su inventiva, su creatividad y su autoexploración es un simple cuaderno en blanco que les permita expresarse. Incluso a muchos niños y niñas les llaman la atención aquellos que vienen con bloqueo como llaves o claves electrónicas para que sea un cuaderno íntimo.

  1. Ropa

La ropa es una necesidad, pero no tiene porqué ser aburrida. Las fiestas son un buen momento para “derrochar” en ropa un poco más cara que la que se acostumbra usar, para dar el gusto de comprar “esa” prenda que estuvieron deseando todo el año o comprar ropa especial que los chicos necesitan para sus actividades como la danza, el fútbol, o incluso ir a esquiar.

  1. “Cómo hacer”

A muchos chicos les gusta cocinar, hacer jardinería o experimentos. Para este tipo de niños existen opciones como libros de pastelería que vienen con ingredientes y utensilios, libros que enseñan a trabajar el jardín y otros que permiten aprender de química. Es una buena forma de acercarlos con esa actividad que tantas ganas tienen de desarrollar y estimular sus pasiones.

  1. Música

Ya se ha comprobado que la música tiene efectos espectaculares en el desarrollo de un niño y que cuando el sentido rítmico y musical es estimulado desde pequeños eso tiene un gran impacto positivo en su intelecto. Regalarles discos, parlantes para su cuarto o hasta un isntrumento es una excelente idea.

  1. Muebles

Si bien es probable que los niños no se entusiasmen cuando la familia adquiere por ejemplo un nuevo sofá para el living, los niños sí aprecian un lindo espacio para jugar y disfrutar tanto del tiempo libre como de hacer sus tareas. Una cómoda silla, un escritorio nuevo, una mesa de tamaño infantil, decoración para su cuarto o hasta un baúl donde poner sus juegos también son buenas opciones.

  1. Libros

Los libros son un regalo común pero el momento adecuado para regalarlos son las fiestas. Los chicos están de vacaciones y tienen más tiempo para prestarle atención a una buena historia de ficción o un libro que les interese. De esta manera se crea el hábito de lectura que tanto bien hace en su desarrollo académico y personal.

Fuente: Ojodeltiempo.com

Las consecuencias de que un niño vea televisión

En los últimos años se han creado canales televisivos exclusivos para bebés y niños pero, ¿qué tan recomendable es que tu hijo vea televisión?

En términos generales, la Asociación Americana de Pediatría (AAP) invita a que los menores de dos años no vean televisión ya que en esta etapa “no ayuda al desarrollo motor y mental”. El organismo apunta a que “si se quiere mantener tranquilos a los niños es mejor que sus papás les lean, hablen o canten, pues estas actividades los ayudan a apreciar el componente social de la actividad e interactividad”.

Las consecuencias de que un niño vea televisión

Lo anterior se debe a que se encuentran en una etapa crucial de su desarrollo en la que adquieren habilidades físicas y mentales y a los niños a quienes se les otorga la libertad de explorar y conocer su entorno naturalmente, tendrán un mejor control sobre su cuerpo y beneficiarán a su mente.

Diferentes estudios realizados por instituciones reconocidas como la Universidad de Washington y la Universidad de Glasgow de Inglaterra, demuestran que ver televisión más del tiempo recomendado es un factor que puede dejar consecuencias en niños.

Complicaciones más comunes:
  1. Obesidad: Dada la relación directa entre pasividad y el consumo de alimentos chatarra.
  2. Falta de atención: Se ha detectado que quienes más pasan viendo tele entre uno y tres años, desarrollan más problemas de atención al cumplir siete años.
  3. Asma: Más de dos horas de exposición representan el doble de posibilidades de desarrollar este padecimiento respiratorio.

Por lo tanto, a partir de que tu hijo cumpla tres años, la Asociación Americana de Pediatría te recomienda permitirle entre una y dos horas diarias como máximo.

En nuestros días, es prácticamente imposible que tu bebé no vea televisión. Aun cuando en casa tengas reglas, él estará expuesto cuando vayan de visita con tu familia, al súper, al centro comercial etc. Por eso, lo mejor es aprender a usarla, para que motive su desarollo.

Pon atención a lo que tu hijo ve en televisión:

¿Qué pasaría si dejas a tu hijo frente al televisor sin tu supervisión? Según la Asociación Americana de Pediatría (APP) en 24 horas se transmiten:

  • 27 actos de violencia, uno de cada 4 incluye armas
  • 45 mensajes con contenido sexual
  • 3 violaciones, homicidios y asaltos
  • 5 comerciales sobre bebidas alcohólicas
  • 55 comerciales sobre juguetes, videojuegos y otras cosas
  • 27 comerciales de comida, la mayoría de alimentos “chatarra”
Tips de la APP
  1. Limita su uso. Sólo permítele verla una o dos horas diarias
  2. Evita ponerla en su cuarto. Así lo podrás vigilar con más facilidad
  3. Planea qué verá. No le estés cambiando constantemente
  4. Acompáñalo y elige programas de acuerdo a su edad
  5. Pon atención a los estereotipos y explícale cómo son las cosas en realidad
  6. Háblale de la diferencia entre las caricaturas y la gente, aunque sea pequeño empezará a distinguirlos
  7. Explícale el propósito de los comerciales: Hacer que la gente compre cosas que quizá no necesita
  8. Predica con el ejemplo. Como eres su modelo a seguir, limita también el tiempo que ves de tele y elige cuidadosamente tu programación
  9. Ofrécele realizar otras actividades. Leer, hacer ejercicio, tocar un instrumento, entre otros
  10. La televisión no es buena ni mala, todo depende del uso que se le dé.

Fuente: bbmundo.com

Los Reyes Magos son verdad

Papá llegó a casa y se sentó con su hija para escuchar cómo le fue el día. La niña en voz baja y misteriosa le preguntó: ¿Existen los Reyes Magos?

– ¿Papa?

– Sí, hija, cuéntame.

– Oye, quiero… que me digas la verdad.

– Claro, hija. Siempre te la digo, respondió el padre un poco sorprendido.

– Es que… titubeó Cristina.

– Dime, hija, dime.

– Papá, ¿existen los Reyes Magos?

El padre de Cristina se quedó mudo, miró a su mujer, intentando descubrir el origen de aquella pregunta, pero sólo pudo ver un rostro tan sorprendido como el suyo que le miraba igualmente.

– Las niñas dicen que son los padres. ¿Es verdad?

La nueva pregunta de Cristina le obligó a volver la mirada hacia la niña y tragando saliva le dijo:
– ¿Y tú qué crees, hija?

– Yo no se, papá: que sí y que no. Por un lado me parece que sí que existen porque tú no me engañas; pero, como las niñas dicen eso.

– Mira, hija, efectivamente son los padres los que ponen los regalos pero…

– ¿Entonces es verdad?, cortó la niña con los ojos humedecidos. ¡Me habéis engañado!

– No, mira, nunca te hemos engañado porque los Reyes Magos sí que existen, respondió el padre cogiendo con sus dos manos la cara de Cristina.

– Entonces no lo entiendo. Papá.

– Siéntate, cariño, y escucha esta historia que te voy a contar porque ya ha llegado la hora de que puedas comprenderla -dijo el padre, mientras señalaba con la mano el asiento a su lado.

Cristina se sentó entre sus padres ansiosa de escuchar cualquier cosa que le sacase de su duda, y su padre se dispuso a narrar lo que para él debió de ser la verdadera historia de los Reyes Magos:

– Cuando el Niño Dios nació, tres Reyes que venían de Oriente guiados por una gran estrella se acercaron al Portal para adorarle. Le llevaron regalos en prueba de amor y respeto, y el Niño se puso tan contento y parecía tan feliz que el más anciano de los Reyes, Melchor, dijo:

– ¡Es maravilloso ver tan feliz a un niño! Deberíamos llevar regalos a todos los niños del mundo y ver lo felices que serían.

– ¡Oh, sí! -exclamó Gaspar-. Es una buena idea, pero es muy difícil de hacer. No seremos capaces de poder llevar regalos a tantos millones de niños como hay en el mundo.

Baltasar, el tercero de los Reyes, que estaba escuchando a sus dos compañeros con cara de alegría, comentó:
– Es verdad que sería fantástico, pero Gaspar tiene razón y, aunque somos magos, ya somos ancianos y nos resultaría muy difícil poder recorrer el mundo entero entregando regalos a todos los niños. Pero sería tan bonito.

Los tres Reyes se pusieron muy tristes al pensar que no podrían realizar su deseo. Y el Niño Jesús, que desde su pobre cunita parecía escucharles muy atento, sonrió y la voz de Dios se escuchó en el Portal:
– Sois muy buenos, queridos Reyes, y os agradezco vuestros regalos. Voy a ayudaros a realizar vuestro hermoso deseo. Decidme: ¿qué necesitáis para poder llevar regalos a todos los niños?

– ¡Oh, Señor! -dijeron los tres Reyes postrándose de rodillas. Necesitaríamos millones y millones de pajes, casi uno para cada niño que pudieran llevar al mismo tiempo a cada casa nuestros regalos, pero. no podemos tener tantos pajes., no existen tantos.

– No os preocupéis por eso -dijo Dios-. Yo os voy a dar, no uno sino dos pajes para cada niño que hay en el mundo.

– ¡Sería fantástico! Pero, ¿cómo es posible? -dijeron a la vez los tres Reyes con cara de sorpresa y admiración.

– Decidme, ¿no es verdad que los pajes que os gustaría tener deben querer mucho a los niños? -preguntó Dios.

– Sí, claro, eso es fundamental, asistieron los tres Reyes.

– Y, ¿verdad que esos pajes deberían conocer muy bien los deseos de los niños?

– Sí, sí. Eso es lo que exigiríamos a un paje, respondieron cada vez más entusiasmados los tres.

– Pues decidme, queridos Reyes: ¿hay alguien que quiera más a los niños y los conozca mejor que sus propios padres?

Los tres Reyes se miraron asintiendo y empezando a comprender lo que Dios estaba planeando, cuando la voz de nuevo se volvió a oír:

– Puesto que así lo habéis querido y para que en nombre de los Tres Reyes de Oriente todos los niños del mundo reciban algunos regalos, YO, ordeno que en Navidad, conmemorando estos momentos, todos los padres se conviertan en vuestros pajes, y que en vuestro nombre, y de vuestra parte regalen a sus hijos los regalos que deseen.

También ordeno que, mientras los niños sean pequeños, la entrega de regalos se haga como si la hicieran los propios Reyes Magos. Pero cuando los niños sean suficientemente mayores para entender esto, los padres les contarán esta historia y a partir de entonces, en todas las Navidades, los niños harán también regalos a sus padres en prueba de cariño. Y, alrededor del Belén, recordarán que gracias a los Tres Reyes Magos todos son más felices.

Cuando el padre de Cristina hubo terminado de contar esta historia, la niña se levantó y dando un beso a sus padres dijo:
– Ahora sí que lo entiendo todo papá. Y estoy muy contenta de saber que me queréis y que no me habéis engañado.

Y corriendo, se dirigió a su cuarto, regresando con su hucha en la mano mientras decía:
– No sé si tendré bastante para compraros algún regalo, pero para el año que viene ya guardaré más dinero.

Fuente:  En buenas manos

Pautas para crear un rincón de las emociones en tu aula

El rincón de las emociones es un espacio en el aula en el que el niño puede vivir sus emociones sin reprimirlas y sin interrumpir la dinámica de la clase. Les damos las pautas necesarias para que se animen a crearlo en su aula y disfrutar de los resultados.

El cerebro da prioridad a la emoción y no puede focalizar su atención en otro asunto hasta haber resuelto ese tema. Así, por mucho que se esfuerce, el alumno tendrá serias dificultades para concentrarse llegando incluso a sentirse culpable y frustrado.

Pero la realidad es que no puede luchar contra su organismo. De ahí la importancia de crear un espacio en el que pueda atender esta urgencia. Un espacio para atravesar su emoción sin reprimirla. Un espacio en el que recuperar la tranquilidad. Un espacio en el que volver a estar disponible mientras los compañeros continúan con sus tareas sin interrupciones.

Crea tu propio rincón de las emociones

Para niños a partir de 6 años: no confundir con el “rincón de pensar”, pues se trata de sentir.

Búsqueda de un lugar íntimo. Elige un lugar apartado e íntimo en tu aula.

Crea conciencia de respeto. Éste es un lugar sagrado donde nadie debe ser molestado. Cualquier burla o interrupción puede estropear el proceso.

Diseña y construye una casita. Hazlo con la ayuda de tus alumnos. De madera, de cartón o de tela. También puedes delimitar una esquina con un mueble. Lo más importante es que el niño no se sienta observado.

Introduce un cojín. Para abrazar, golpear o acurrucarse. La forma de expresión de los niños puede provocar rechazo en muchos adultos, pero debemos respetarlas como son y cambiar nosotros nuestra manera de verlas en vez de intentar cambiarlos a ellos. Al ir creciendo se regula sólo si pudieron ser expresadas. Lo ideal sería que estuvieran acompañados por una persona cualificada en emociones, pero al menos este lugar supone un primer paso para no reprimir.

Pautas para actuar

Entramos cuando nos sentimos inquietos, sin paz ; salimos cuando recuperamos la calma. Puedes ayudar al niño si lo notas alterado y él no identifica qué le pasa reflejándole gestos y comportamientos: “te noto agitado”, “tu cara ha cambiado”, “pareces triste…” A muchos niños les cuesta identificar porque ya están desconectados de sus emociones, con lo cual ármate de paciencia e insiste en reflejar con cariño. El ejemplo de otros compañeros más conectados puede servirles de gran ayuda.

Identificación de la emoción: antes de entrar, el niño ha de identificar la emoción y situarla en su cuerpo: dónde la siente en su cuerpo y cómo la siente. Por ejemplo; si siente un dolor en el pecho, o un calor en el estómago… ¿Qué es ese dolor?, ¿Estoy triste?…

Observación de la emoción: sensaciones físicas y pensamientos, de qué tengo ganas en estos momentos: gritar, llorar, abrazar…

Identificación del conflicto: Ponemos palabras a todas esas sensaciones y pensamientos: “Estoy enfadado porque mi mamá olvidó meter mi bocadillo en la mochila…”

Expresión y búsqueda de soluciones: comparto con el profesor o con el grupo.

Busco mi parte de responsabilidad en el problema: ¿Qué puedo hacer yo para calmar mi enfado?

Expreso: “Por favor mamá, no olvides meterme hoy el bocadillo, pues ayer me puse muy triste y enfadado, cuando lo olvidaste”, por ejemplo.

Cómo mejorar la caligrafía

Mariló Góngora

La mala caligrafía suele ser muy usual entre adultos, con las prisas y el poco tiempo no nos paramos en escribir de forma correcta y legible, lo cual puede ocasionar problemas considerable en nuestro entorno: desde falta de comunicación a problemas laborales. Por ello, es aconsejable que desde pequeños se eduque a los niños en la buena caligrafía, vigilando que no cometan faltas y que escriban de forma clara. Esto les ayudará a adquirir este hábito y añadirlo a sus vidas de forma fácil y natural. En el siguiente artículo  te explicamos cómo mejorar la caligrafía.

  1. La primera tarea necesaria para mejorar la caligrafía es practicar y dedicarse a escribir, a ser posible de forma constante y regular. Hay que empezar adquiriendo y desarrollando dicho hábito para ejercerlo con ganas y de una forma adecuada que te permita mejorar tu letra de manera progresiva.
  2. Una vez que te sientes a escribir, debes hacerlo de forma tranquila, fijándote en lo que escribes y cómo lo haces. Esto te permitirá ser consciente de tus limitaciones y de tus errores más comunes, un paso esencial para modificarlos y mejorar así tu caligrafía.
  3. En este caso, es necesario dejar de lado la tecnología y concentrarse en escribir a mano, con papel y lápiz. Ello permitirá potenciar el ejercicio y desarrollarlo de forma autónoma, mejorando todo aquello que cuenta con fallas. En muchas casos, la mala caligrafía tiene mucho que ver con la forma en la que coges el lápiz, por lo que será bueno que repares en ello e intentes tomar el lápiz o el bolígrafo de la siguiente forma: deja que la parte inferior repose sobre la base del dedo pulgar y para sostenerlo ayúdate del dedo pulgar, índice y corazón.
  4. En otros casos, el problema principal reside en la velocidad de escritura. Así que si notas que tu caligrafía es difícil de entender o te equivocas con demasiada frecuencia, lo mejor es que intenten bajar un poco el ritmo con el que escribes habitualmente. Verás que al ir más lento, tu concentración en hacer bien las letras será mayor y, por consiguiente, conseguirás una caligrafía mucho más legible y sin tantos errores.
  5. Es imprescindible leer. De esta forma, te darás cuenta de cómo se escriben las palabras, adquirirás vocabulario nuevo y tu escritura posterior será más enriquecedora y fructífera, lo que te ayudará a mejorar tu caligrafía.
  6. Se aconseja dibujar y colorear figuras ya realizadas para fortalecer las manos y de esta forma ponerse límites en el momento de utilizar un lápiz. Existen libros adaptados para adultos que te permitirán adquirir este hábito y mejorar tu escritura.
  7. En el caso que sea necesario, puedes ayudarte de cuadernos especializados en caligrafía sin importar cual sea tu edad. Pues este tipo de librillos son muy útiles para mejorar la letra, ya que suelen incluir renglones que te ayudarán a hacer las letras con el tamaño y la proporción adecuada. Esta es, sin duda, una forma directa y sencilla de comenzar a tratar el problema.

Fuente: Un como

Una forma diferente de acercar la ciencia

Hainan Reynoso Uribe

Los expertos y analistas coinciden en señalar que la educación dominicana necesita nuevos modelos y perspectivas vanguardistas para reformar el proceso obsoleto de enseñanza-aprendizaje que la coloca en los niveles más bajos de los estándares mundiales. Una manera dinámica, divertida y emotiva de acercar los alumnos a la ciencia es la propuesta de Marti Montferrer, estudiante de Geología en la Universidad de Barcelona, quien se dedica de manera profesional a su canal educativo de YouTube, llamado C de Ciencia.

El canal está orientado, además de explicar los conceptos teóricos, a despertar la curiosidad por el estudio de la ciencia.

La novedosa propuesta de Marti Montferrer replantea el proceso enseñanza aprendizaje desde un interesante y moderno enfoque pedagógico que combina la docencia moderna con la tradicional.

Motivar a los alumnos con preguntas interesantes como, por ejemplo, si podría llover diamantes o por qué los mangos caen del árbol en lugar de irse hacia arriba, despertaría su curiosidad de investigar al respecto. En consecuencia, estarían estudiando motivados, sin sentirse forzados a hacerlo o sin saber por qué razón lo hacen.

Mediante la educación moderna, los estudiantes pueden acceder a recursos tecnológicos como el internet, para ver videos sobre interesantes procesos científicos y luego ir al aula, a la educación tradicional, a aprender o reforzar los conceptos básicos de matemática, física y ciencia en general, que los explican. “El objetivo es que sientan deseos de utilizar las matemáticas y la ciencia para satisfacer su curiosidad” establece Marti Montferrer.

Sin emoción no hay atención. La atención es el punto de partida para lograr adquirir conocimiento, y de donde se colige que “sin emoción no hay aprendizaje”. Es entonces función de los maestros lograr cautivar la atención de los estudiantes.

Despertar la curiosidad
En ese sentido Marti Montferrer propone tres técnicas para despertar la curiosidad en el aula:
  1. Libros más atractivos. Marti establece que la curiosidad y la teoría son complementarias, a la vez que propugna por libros más atractivos, con más imágenes, recursos y experimentos que teoría. Es partícipe de títulos cargados de experimentos para que los niños realicen en casa y luego discutan en clase la teoría que los da lugar.
  2. Ejercicios interesantes. Plantear problemas atractivos, que interesen a los estudiantes y los motive a investigar y experimentar. Proponer ejercicios que los ayuden a satisfacer sus dudas. Dejar un espacio para la exposición de los resultados y su comparación con la realidad.
  3. Docentes proactivos. Despertar la curiosidad en los alumnos y plantear las clases de una forma más atractiva usando la docencia moderna, “Que el niño entienda que es necesario hacer toda la parte aburrida o difícil de las matemáticas, hacer toda esa ciencia, para llegar a la respuesta que busca”, aseguró Marti Montferrer.

Como decía Albert Einstein, no podemos continuar con la locura de seguir haciendo lo mismo una y otra vez esperando obtener resultados diferentes.

La apuesta es por centros educativos donde los estudiantes vayan a aprender y no a ser enseñados. Replantearse la educación desde esta perspectiva pondría al país a la altura de países como Chile y Costa Rica.

Plan LEA conversó con el genio YouTuber de ‘C de Ciencia’ luego de que expusiera su forma fresca de acercar la ciencia ante más de 1200 profesionales de la docencia en La XX edición del Congreso Internacional de Educación Aprendo, organizado por Educa y el Plan LEA.

El cónclave,  celebrado en un hotel de esta capital del 11 al 13 de noviembre pasado, reunió además de los maestros, a técnicos y tomadores de decisiones del sector público y privado.

Asimismo, participaron reconocidos expertos de Latinoamérica, Estados Unidos y Europa.

¿Por qué se llama babor y estribor a los lados de los barcos?

Los primeros barcos eran guiados por dos enormes remos colocados uno a cada lado del timón. Sin embargo, la gran cantidad de remeros que se precisaba para mover estas naves dejaba muy poco espacio para la carga. Los soberbios barcos vikingos incorporaron después un único remo y, para que el timonel pudiera maniobrar con más facilidad, se fijó a la pértiga un timón horizontal.

Por motivos que todavía se ignoran, este remo se situó al lado derecho del timón, de frente a la proa. En inglés antiguo, a la parte derecha del barco se la denominó steorborde (lado de la dirección). Este término dio lugar al de starboard (estribor). El área izquierda de la nave, por su parte, fue bautizada al principio como laddeborde (lado de carga), para terminar siendo llamada larboard.

La Marina británica resolvió en 1844 prohibir el uso del término larboard y sustituirlo por el de port (babor). Esta nueva denominación fue introducida en EE. UU. dos años después. La razón fundamental de este cambio se debió a las desastrosas consecuencias que trajo consigo el hecho de que algunas tripulaciones confundían el significado de larboard y starboard. Se especula con que el término Port quizá provenga del original port-side, que hacía referencia al lado por el que se anclaba el barco al muelle.