Amigos del colegio: buenas y malas influencias

No todos los niños tienen dotes de liderazgo, aunque a algunos les gusta más manejar el cotarro, otros prefieren no tomar la iniciativa y sumarse y compartir las propuestas ajenas. Muchas veces, los niños son sometidos a presiones por parte de loscompañeros, que intentan influir, más o menos descaradamente, en su forma de actuar. Esto es algo con lo que nuestros hijos tienen que lidiar ya desde pequeños.

Algo enojado, mi hijo de nueve años me contó que un amigo suyo le acusó de ser un ‘friki’, ya que decidió junto a otros compañeros de curso hacer un club de ciencias. Supongo, que este amigo viendo en riesgo su relación con mi hijo y la afición que ambos comparten por el fútbol, procuró darle este malintencionado juicio de valor para que no se apartara de él y de sus gustos comunes. Y es que también entre los amigos del colegio se ejercen buenas y malas influencias.

Cuándo los amigos del colegio ejercen buenas y malas influencias

Naturalmente, yo le expliqué el porqué su amigo le hizo aquel comentario y, por supuesto, le animé a diversificar su campo de juego, a no ser sumiso o dependiente de un único amigo, sino que le invitara también a participar de su nuevo proyecto.

Los compañeros de clase y amigos tienen también una influencia positiva en el niño. Yo recuerdo tener una amiga a la que le encantaba dibujar y lo hacía realmente bien, ella me enseñó a hacer caras divertidas y aprendí muchísimo imitándola.

De la misma manera, creo posible que cuando en una clase hay bastantes niños que sonbuenos estudiantes y destacan por ello, el resto de los niños, que quizás en otro ambiente, no trabajarían, se esfuerzan por estar a la altura de los más admirados. Unos niños pueden servir de estímulo positivo para otros.

La motivación es mayor y más efectiva, cuando viene del ejemplo de un igual. Por desgracia, la influencia de los iguales también puede ser negativa, cuando el líder o líderes del grupo no dan buen ejemplo o no se comportan bien. En estos casos, debemos preparar a nuestros hijos para que no cedan a la solicitud de acciones contrarias a su sentido común y a sus convicciones.

Cómo ayudar a los niños a alejarse de las malas influencias

Es fácil que los niños cedan ante la presión de otros por la curiosidad que se despierta en ellos o, simplemente, por necesidad de sentirse aceptados como parte del grupo, para caer bien, para que no se burlen de ellos, para no meterse en problemas si van contracorriente. Podemos ayudarles, dándoles algunos consejos para que puedan alejarse de las malas influencias:

– Potenciar su autoestima y buen criterio.

– Conocer a los amigos de nuestros hijos.

Enseñarles a elegir los amigos, según aficiones y comportamiento.

– Invitarles a que hablen con nosotros o cualquier persona responsable ante cualquier presión o abuso.

Aliarse con algún otro compañero o amigos para decir con poder decir más fácilmente “no”.

No limitar la amistad a un solo grupo o persona. Enseñar a los niños a que se lleven bien con todos los compañeros.

– Avisarle de los riesgos de ceder a las malas influencias y hacerse respetar.

Fuente: Patro Gabaldón. Guiainfantil.com

Cuando niñas malintencionadas acosaron a mi hija debido a sus dificultades de aprendizaje

Al igual que otros padres, he escuchado historias de chicos maliciosos. He visto entrevistas en televisión de padres con lágrimas en los ojos hablando de humillaciones hechas en grupo. Pero el bullying es algo que nunca pensé que podría ocurrirle a mi hija, hasta que sucedió.

Nuestra hija tiene 12 años y está en sexto grado, y es una niña increíble: divertida, cariñosa, generosa, dulce e inteligente. Me hace reír todos los días. Abraza a la familia alrededor de 10 veces al día y termina cada llamada telefónica con “te quiero”.

Pero también tiene dificultades del funcionamiento ejecutivo. Empezó a mostrar señales de estas dificultades al principio de la primaria. Notamos que era desorganizada y tenía dificultad para seguir instrucciones de varios pasos.

También tiene dificultad para entender las pautas sociales. En ocasiones habla sin esperar turno, o no sabe qué decir o hacer en una situación social. Y debido a que se interesa tanto por las demás personas, puede ser muy sensible y susceptible. Todo esto le genera mucha ansiedad en la escuela.

Afortunadamente, ha tenido excelentes maestros de primaria. Hemos trabajado en colaboración con la escuela en sus habilidades organizativas y haciendo horarios para administrar su tiempo. También hemos hablado con ella acerca de su ansiedad y la hemos ayudado a poner en práctica estrategias para que esté calmada en diferentes situaciones.

Todo nuestro trabajo fue recompensado cuando nuestra hija ingresó en cuarto y quinto grado. Era un mucho más organizada y obtenía buenas calificaciones en la escuela. Y en cuanto a lo social, tenía muchos buenos amigos. Practicaba dos deportes, tenis y natación, y pasaba mucho tiempo con sus compañeros de equipo.

Pero al comenzar sexto grado empezamos a darnos cuenta de cambios sutiles en su personalidad. Estaba más distraída y todo el tiempo parecía como si estuviera pensando en otra cosa. Empezó a poner excusas para no ir a las reuniones con el equipo. Y me hacía preguntas extrañas e inesperadas como: “Si le digo X a mi amiga, no pasará nada, ¿verdad?”.

Luego un día me pidió que la llevara a la escuela en lugar de ir en el mismo auto con sus amigas. Mientras conducía me preguntó si podía llevarla al día siguiente y al siguiente. Fue ahí cuando detuve el auto y le pregunté qué estaba ocurriendo.

Al principio le daba vergüenza hablar. “No quiero que ni tú ni papá sientan pena por mí”, dijo. Pero seguí presionando y una vez que empezó a hablar, lo soltó todo.

Resultó que una de sus “amigas” en deportes, a quien conocía desde hace varios años, decidió que nuestra hija era “tonta”. Esa niña hacía comentarios sobre mi hija como: “Tú no eres la más lista, ¿cierto?”. O, “juegas tenis, pero ni siquiera eres buena en eso”.

Nuestra hija dijo que todo comenzó como una broma. Intentó reírse, pero seguía ocurriendo y se puso peor.

Influenciado por esta niña maliciosa, el grupo empezó a burlarse de nuestra hija. En una ocasión, cuando nuestra hija se sentó para almorzar, todos se levantaron y se alejaron. En otra oportunidad, la niña le ordenó: “Haz esto o no volveré a hablar contigo”.

Nuestra hija intentó hablar con esta niña para preguntarle qué había hecho mal. “¡Solo estamos bromeando contigo!”, le dijo la niña. Cuando m hija me lo contó estaba a punto de llorar.

Estaba impactada. Conocíamos a esas niñas y a sus familias de años.

Lo que lo hizo más complicado fue que a veces las chicas eran amables con mi hija. Y cuando la acosaban lo hacían de manera sutil. No era como los textos y tuits malintencionados que en ocasiones se ven en las redes sociales. Nuestra hija decía que a veces no la acosaban durante varios días, pero luego empezaban de nuevo.

Nuestra hija no entendía por qué ocurría, así que mi esposo y yo decidimos que necesitábamos hablar con ella. Le dijimos que era difícil saber lo que pasaba por la cabeza de la niña.

A la mejor estaba celosa de sus logros en deportes o de sus buenas calificaciones. Quizás la vio como “presa fácil” debido a sus dificultades de aprendizaje y de socialización. Podía tratarse de un juego de poder, comentamos. Sin importar cuál fuera la razón, le dijimos, “está mal y no es tu culpa”. Y tiene que ver con otras cosas más allá de “bromear” o del “mal humor” de la niña.

Al principio queríamos confrontar a los papás de la niña, pero nuestra hija nos pidió que no lo hiciéramos y no lo hicimos.

Sabíamos que los padres de la niña se harían los desentendidos y dirían que el bullying era “una broma”. Y si las niñas del grupo descubrían que nuestra hija las había “delatado”, podía ser peor para nuestra hija.

Así que decidimos intentar manejarlo por nuestra cuenta. Enseñamos a nuestra hija estrategias para lidiar con niñas malintencionadas. Practicamos jugar a los roles en diferentes situaciones y qué decir cuando la niña líder hiciera comentarios crueles. Practicamos cómo podía reaccionar si el grupo empezaba a molestarla. Era como un equipo deportivo para habilidades sociales, la entrenábamos todos los días, analizando qué hacer y qué no hacer.

También sabíamos que ese grupo de niñas no era buena compañía para nuestra hija. Así que limitamos el tiempo que pasaba con ellas y la animamos a que hiciera nuevas amigas. Eso también ayudó.

Lentamente, nuestra hija hizo nuevas amigas y aprendió a controlar el estrés social que le causaba el grupo de “amigas” maliciosas. También aprendió una dura lección acerca de cómo las personas pueden actuar de maneras dañinas. Es una lección que hubiésemos deseado que no hubiese tenido que aprenderla, pero que gracias a ella nos hemos vuelto más fuertes.

Fuente: understood.org

Cómo detectar si nuestros hijos son víctimas de acoso escolar

Durante la niñez los niños se pelean, en muchas ocasiones se enfadan e incluso se llegan a insultar. No se trata de que esas conductas queden impunes o que no tengan consecuencias, pero tampoco se pueden confundir con el bullying. Para hablar de bullying, tiene que haber un acoso continuado en el tiempo de un niño hacia otro. No se trata de una pelea puntual, normalmente, el agresor tiene un comportamiento provocador y de intimidación permanente.

Detectar si el niño sufre bullying

El bullying puede ser sexual, cuando existe un asedio, inducción y abuso sexual; puede tratarse de una exclusión social cuando se ignora, se aísla y se excluye al otro; puede ser psicológico, cuando existe una persecución, intimidación, tiranía, chantaje, manipulación y amenazas al otro; y puede ser físico, cuando se golpea, empuja o se organiza una paliza al acosado.

El acoso escolar tiene como escenario los centros educativos. Como se trata, en su mayoría, de un acoso invisible para los adultos, los profesores difícilmente tendrán conocimiento de lo que está sucediendo a través de los padres. El agresor acosa a la víctima en los baños, en los pasillos, en el comedor, en el patio, reservando sus acciones durante la ausencia de mayores. En algunos casos, el acoso sobrepasa las paredes del colegio, pasando a ser telefónico e incluso por correo electrónico.

Es importante que los padres mantengan siempre una comunicación abierta y positiva con sus hijos, y con el colegio, de esta forma, conseguiremos que los niños se sientan más seguros y puedan contar a sus adultos de referencia lo que les está pasando.

No obstante, conviene que estemos atentos si detectamos algunas señales en el niño:

1. Cambios en su comportamiento.

2. Cambios de humor, tristeza o irritabilidad.

3. Trastorno en el sueño. Que le cuesta más dormir y suele tener pesadillas.

4. Cambios en los hábitos alimentarios: comen compulsivamente, o les falta el apetito

5. Presentan síntomas psicosomáticos. Frecuentemente tienen dolores de tipo somático como dolor de cabeza o de tripa sin una causa orgánica que lo justifique.

6. Presentan señales físicas. Vigilemos en el caso de que aparezca de forma frecuente con golpes, o rasguños y diga que se ha caído.

7. Rechazo continuado al colegio. Cuando verbalice que no quiere ir al colegio, una y otra vez, especialmente en las tardes de los domingos.

8. Presenta problemas para relacionarse y se aísla. El niño protesta para no acudir a las excursiones o visitas culturales, no quiere relacionarse con sus compañeros y quiere ir acompañado a la entrada y a la salida del colegio.

9. Cambios en su rendimiento escolar. El niño puede empezar a desinteresarse por los estudios. Le faltará no solo interés como también concentración y atención.

Actitud de los padres frente al acoso escolar de su hijo

Si hemos detectado que nuestro hijo es víctima de acoso, lo primero de todo es no culpabilizarle ni a él ni a nosotros mismos, eso no implica ser peores padres. Es importante que el niño se sienta seguro y confiado en su casa, que haya un buen clima de confianza donde pueda desahogarse y contar que le pasa.

Otro paso fundamental será hablar con el colegio, en ocasiones pueden ignorar lo que ocurre porque las agresiones se llevan a cabo en ausencia del adulto.

Es importante que el niño cuente con habilidades sociales y con recursos, no solo enfocados a defenderse, sino a mostrarse más seguro. Que aprenda a ser asertivo, a ser capaz de decir lo que el quiere, lo que el piensa, sin imponérselo a los demás, y sabiendo que su opinión es tan válida como la de los demás.

Que aprenda a ignorar al agresor, que no le demuestre que le afecta llorando o enfadándose, sino que le pueda responder con tranquilidad y firmeza, diciéndole por ejemplo: “No, eso es sólo lo que tú piensas”.

Que sepa que no está solo y que siempre puede pedir ayuda.

Fuente: guiainfantil.com

Reconocimiento a la Excelencia Académica

Por: Carolina Jiménez

Gildan reconoció a la Excelencia Académica y entregó útiles escolares a los niños y niñas de las escuelas de la Comunidad de San Antonio de Guerra y Bayaguana, pertenecientes a su Programa de Responsabilidad Social y de Escuelas Apadrinadas: Educando.

Los estudiantes reconocidos en edades comprendidas entre los 6 y 12 años, obtuvieron calificaciones sobresalientes durante el año académico 2016-2017. La finalidad de este programa es incentivar a los estudiantes para que inicien y finalicen exitosamente el año escolar. Además crear en los docentes un ambiente escolar limpio y seguro bajo el programa de Educación Ambiental, Eco-Escuelas.

Al igual que estudiantes, fueron reconocidos maestros y directores que se destacaron durante el año escolar. La animación estuvo a cargo de dos representantes de la marca, así como cuatro estudiantes entre los 10 y 12 años que aportaron como co-conductores. Dentro de la presentación artística se pudo disfrutar de un folklore dominicano y dramatizaciones por parte de los estudiantes, también la participación de un mago que contagió de alegría a los niños.

La actividad se realizó en la Planta Gildan de Guerra y contó con la participación de importantes autoridades del Ministerio de Educación, sector empresarial, líderes comunitarios, estudiantes, directores de escuelas, regionales y distritales, así como residentes de las zonas.

Los problemas de lectura más comunes en niños

La lectura es el proceso por el cual se produce una decodificación, significación y comprensión de cierta información reflejada en un soporte y que se transmite a través de algún código, generalmente el lenguaje.

En ocasiones, este proceso de lectura y escritura no se desarrolla como debería, lo que podría deberse a diferentes causas, como factores ambientales, metodología de enseñanza inadecuada y problemas de lenguaje o de habla, entre otros. ¿Cuáles son los problemas más comunes que se dan cuando el niño está aprendiendo a leer?

¿Cómo se adquiere la lectura?

La adquisición de la lectura requiere de un aprendizaje que pasa por una serie de etapas:

1. Logográfica: el niño en este periodo el niño es capaz de reconocer escrituras conocidas de forma global, es decir, logos. Ejemplo: Sabe reconocer el logo de ciertas marcas.

2. Alfabética: durante esta etapa el niño comienza a comprender el principio alfabético y a asociar el grafema con el fonema correspondiente. Este estadio se conoce como la etapa de codificación fonológica, en la cual el niño lee por fonemas o sílabas.

3. Ortográfica: en esta fase, el niño es capaz de reconocer patrones ortográficos necesarios para llegar a adquirir una lectura fluida.  El niño empieza a reconocer grupos de letras y palabras con solo un golpe de vista.

Algunos autores añaden una cuarta etapa, que sería la siguiente:

4. Fluida-expresiva: en este momento, el niño es capaz de leer un texto, atendiendo a la puntuación, expresión y contexto.

Problemas durante el aprendizaje de la lectura

Retraso lector: se puede definir como un desfase en el desarrollo en la adquisición de la lectura y la escritura que aparece generalmente en niños entre 6 y 8 años sin que presenten ningún tipo de patología. Se manifiesta como una demora en la adquisición de habilidades y aptitudes necesarias para leer y escribir.

Dislexia: supone dificultades a la hora de aprender a leer por los métodos convencionales de instrucción, a pesar de que el niño presenta un nivel de inteligencia normal y adecuadas condiciones socio-culturales.

Disortografía: es el conjunto de errores de escritura que afectan a la palabra y no a su trazado o grafía.

Disgrafía: es un trastorno de tipo funcional que afecta a la escritura en lo relativo al trazado o la grafía.

¿Cómo detectar un retraso en la lectura en los niños?

Para poder diagnosticar estos aspectos, debemos atender a una serie de factores: ausencia de problemas de visión y de audición, ausencia de problemas físicos que puedan repercutir en la lectura, ausencia de desórdenes emocionales o neurológicos y cociente intelectual normal

Para considerar que puede existir una afectación en este aspecto debemos encontrar: deterioro en la lectura y rendimiento en este aspecto significativamente inferior al esperado en relación a sus características personales y escolares.

Fuente: guiainfantil.com

10 cosas que te pasarán por la cabeza el 1er día de escuela de tu hijo

¿Se acerca el primer día de clases de tu pequeño? Seguramente ya te habrás imaginado mil situaciones posibles de lo que puede ocurrir con tu pequeño. Aquí te dejamos unas cuantas:

1. “Me quedaré 5 minutos fuera del colegio por si lo oigo llorar.” Y esos 5 minutos se convertirán en 15; bueno, tal vez en 1 hora.

2.“¡BULLYING, BULLYING, BULLYING! Piensas en tu indefenso bebé acosado por niños enormes… ¿o será tu pequeño el primero en atacar?

3. “¿Le puse comida suficiente?” Has llenado su lonchera de comida para sobrevivir como si fuera a una excursión al Everest.

4. “Debí ponerle un chip.” Si los barrotes de su cuna no lo detuvieron, ¿podrán las rejas de la escuela?

5.-“Que no cambie su comida por…” Frituras, canicas, fichas… en fin. Hay todo un tráfico de esas cosas en la escuela.

6. ¿Y si se enamora de su miss? Piensas en esa peligrosa mujer de la que se puede enamorar y robarte el amor de tu pequeño.

7. “¿Irá solo al baño?” Tu pequeño dejó el pañal hace mucho tiempo, pero nunca se sabe cuándo ocurrirán accidentes.

8. “¿Regresará con novia?” Sabes lo apuesto y conquistador que es tu hijo, y todavía no estás lista para esa sorpresita.

9. “Llegaré un poco antes de la hora de salida.” Sólo por si tu niño está tan desesperado como tú por verse.

10. “¿Y si me convierto en tu maestra personal?” Ya superado el primer día de escuela, lo abrazas y piensas en la posibilidad de ser su nueva maestra. Ves su sonrisa, la cual te da seguridad para superar el día siguiente.

Fuente: padresehijos.com.mx

 

 

Qué efectos tendrá el eclipse solar total de este 21 de agosto sobre la Tierra

Además de producir unos minutos de noche en medio del día, ¿qué otro impacto tiene el eclipse sobre la Tierra?

1 – Bajará la temperatura

Cuando la Luna se interponga entre la Tierra y el Sol y la noche interrumpa brevemente el día, las temperaturas bajarán y lo harán de forma rápida.

¿En cuántos grados? Según explica la NASA, el descenso equivale a la diferencia de temperatura que existe entre el día y la noche en esa época del año, para ese lugar.

Sin embargo, hay que tomar en cuenta que, como la superposición total dura sólo unos minutos, el ambiente no tiene tiempo suficiente como para responder a este cambio térmico tan brusco.

Por eso, será probablemente equivalente a tres cuartos o la mitad de la diferencia de temperatura que allí existe entre la noche y el día.

En esta ocasión, en EE.UU., se espera una caída de alrededor de 10ºC.

En cambio, en los sitios donde el eclipse será parcial, el descenso rondará entre los 3ºC y 5ºC.

2- El viento cambiará de dirección

Según reveló un estudio de la Universidad de Reading, en Reino Unido, como resultado del cambio de temperatura, el aire caliente deja de elevarse desde el suelo y provoca un cambio en la velocidad y la dirección del viento.

Este fenómeno se conoce como “viento del eclipse“.

Según los investigadores, que analizaron un eclipse parcial en Reino Unido en 2015, el cambio en el viento está provocado por las variaciones en la “capa fronteriza”, que es la zona de aire que separa los vientos altos de aquellos más cerca del suelo.

El efecto dura sólo unos minutos durante el eclipse y luego el viento vuelve a soplar como antes, cuando el Sol era visible en el cielo.

3 – Los animales cambiarán su comportamiento

La mayoría de los organismos vivos tienen un reloj biológico sincronizado con el ritmo del Sol.

Durante el período de oscuridad, por más breve que sea, los animales entienden que es de noche y actúan en consecuencia.

Las aves diurnas comienzan a chillar y a dispersarse en busca del nido o se agrupan y permanecen en silencio, mientras que las nocturnas inician su actividad, las grillos y las lechuzas comienzan a dar sus conciertos nocturnos, las polillas remplazan a las mariposas, las abejas regresan a sus panales, las hormigas van a sus nidos y algunas arañas desarman sus redes.

Los mosquitos salen a buscar víctimas y las larvas de langostinos y almejas nadan hacia la superficie del mar para buscar alimentos en la seguridad que les brinda la oscuridad de la noche.

Las mascotas como gatos o perros probablemente no sientan el efecto de la sombra de la Luna.

Como el evento es muy breve, la oscuridad no causará seguramente más que un momento de confusión para los animales domésticos.

En 1932, la Sociedad de Historia Natural de Boston observó animales durante un eclipse solar que se prolongó por 10 minutos y descubrió que la mitad de los animales observados parecía atemorizado.

Sin embargo, hay que aclarar que la mayor parte de la información sobre el comportamiento de los animales es anecdótica y no hay muchos estudios científicos sobre el tema.

Es por eso que muchas instituciones educativas y científicas han solicitado a la gente durante este eclipse participar con información en diversos proyectos de ciencia ciudadana.

4 –El efecto gravitacional

Lo primero que hay que notar, explica el sitio de la NASA, es que durante el eclipse la Luna estará en la fase de Luna nueva. Por eso, cualquier efecto gravitacional será igual al que ocurre durante esta fase de la Luna, que se repite cada 28 días.

Un observador en la Tierra está bajo la influencia gravitatoria de la Tierra, la Luna y el Sol.

Fuente: bbc.com

Rotacismo o dificultad para pronunciar la ‘r’ en niños

La adquisición del código fonético en los niños es un proceso de aprendizaje que se da a medida que el niño crece. Es muy común, que los niños durante este proceso encuentren dificultades a la hora de aprender a pronunciar el fonema ‘r’. Este trastorno en la pronunciación suele ser pasajero, pero es importante que los niños reciban la ayuda necesaria para corregirlo.

Por qué hay niños que no pronuncian bien la R

Existen diferentes motivos por los que el niño puede tener dificultades para producir este sonido. Algunos de ellos son los siguientes:

– El punto de articulación: el niño no coloca la lengua donde hay que hacerlo para producir el sonido R, y no sopla como es debido.

– Hendidura en el paladar.

– Déficit auditivo. Eso le impide diferenciar este fonema de otros similares.

– Dificultad en la discriminación auditiva del fonema por otros motivos.

– Discapacidad intelectual.

– Frenillo lingual largo o corto.

Actividades a realizar para lograr la pronunciación de la R

Es importante trabajar diferentes aspectos:

1- Respiración y soplo: Se pueden llevar a cabo ejercicios sencillos de respiración y soplo como hacer pompas con un pompero, soplar velas, inflar globos, mover un molinillo solo con el soplo, jugar partidos de fútbol moviendo pequeñas bolas de espuma…

2- Posicionamiento lingual: Se deben hacer ejercicios para que el niño tome conciencia de la posición correcta de la lengua para la producción de este fonema. Para ello, se pueden colocar diferentes alimentos detrás de los incisivos superiores (pan de ángel, trocitos de sugus, nocilla…) y el niño debe deshacerlos solo con la punta de la lengua.

3- Ejercicios de movilidad lingual: Debemos plantear una serie de ejercicios para aumentar el tono y la movilidad de la lengua del niño.

Algunos ejemplos son los siguientes:

– Chocar la lengua con los incisivos superiores y sacarla con fuerza.

– Se puede hacer este mismo ejercicio ejerciendo un poco de presión en las mejillas, para dirigir el flujo de aire.

– Recorrer el paladar de atrás a delante con la lengua y sacar la lengua fuera chocando con los incisivos superiores.

– Mover a los lados por dentro y por fuera de la boca.

– Tocar las últimas muelas.

– Imitar que comemos un helado.

– Masajearse la lengua con el cepillo de dientes tras lavárselos.

4- Discriminación auditiva: Para producir correctamente un fonema, es muy importante que el niño sepa diferenciarlo de otro similar. Por ello, es recomendable realizar actividades de discriminación auditiva.

Para ello, podemos ir pronunciando palabras y el niño debe clasificarlas según se pronuncien con /rr/ /r/ o /l/, por ejemplo. Para hacer esta actividad más divertida, le podemos pedir que escriba o dibuje las palabras en la columna correspondiente.

5- Pronunciación y repetición: Para ello, se pueden utilizar cuentos o canciones en las que el niño tiene que repetir ciertas palabras que contengan el fonema R. No hay que exigir al niño que lo pronuncie correctamente a la primera, ya que esto se conseguirá con el tiempo.

Todos estos ejercicios deben realizarse de forma natural y lúdica, e integrados en su rutina diaria. Es importante tener en cuenta que, en algunas ocasiones, el niño ha adquirido este fonema en su lenguaje repetido pero no lo ha automatizado en su lenguaje espontáneo. Es un proceso que lleva tiempo, así que debemos tener paciencia y no ser muy exigentes. Y por supuesto, en caso de duda, consulta con tu logopeda.

Fuente: guiainfantil.com

Colegio Brisa Oriental recibe certificación de Calidad del Modelo Pentacidad

El Centro Educativo Brisa Oriental recibió la certificación de Calidad del Modelo Pentacidad, NRMP 001, pasando a ser el quinto centro educativo del país en obtenerlo.

Durante un año escolar completo la institución implementó este sistema que realiza un cambio en el concepto de educar planteando como base formar a las personas en cinco ámbitos: identidad, social, mente, cuerpo y emoción.

Tras su implementación y auditorías externas de la certificadora internacional SGS, el colegio recibió de manos de Begoña Salas, Directora Ejecutiva de Pentacidad, la certificación oficial.

¨Pudimos trabajar los valores de cada estudiante a través de sus competencias en los cinco ámbitos de la persona, desde donde van a desarrollar su verdadero proyecto de vida¨, expresó Salas.

El principal objetivo de este método es hacer posible que cada niño y joven encuentre en sí mismo sus potencialidades. No se concentra únicamente en la transmisión de conocimientos, sino  más bien  en la formación y educación de la inteligencia emocional de las personas; lo cual repercute de manera positiva en la manera asertiva de sus relaciones humanas y comunitarias.

Este nuevo sistema de trabajo del centro Brisa Oriental es parte de la actualización y desarrollo de nuevas estrategias acordes a las demandas actuales de la sociedad.

El Centro Educativo Brisa Oriental cuenta con 18 años de trayectoria en los que ha graduado cientos de bachilleres, contando entre estos estudiantes que han resultado ganadores de olimpiadas de matemáticas, ortografía y física, realizadas por el Distrito.

La implementación del Sistema de Calidad Educativo estuvo a cargo del equipo del centro conformado por Margarita Sosa, Yahayra Ventura, Leonor Pimentel, Raysa Javier, Yamilka Alcántara y Laika Díaz.

Cómo fomentar el compañerismo en los niños

Fomentar el compañerismo en los niños pequeños resulta ser no solo necesario sino que arrastra, para la adolescencia y la vida adulta importantes beneficios.

No todos los niños tienen ese deseo de ser “buenos compañeros”. Ciertamente hay una edad en la que los niños suelen ser egoístas y no prestan sus juguetes o útiles con facilidad. Esto puede generar grandes conflictos futuros.

Si bien es cierto que muchos niños tienen una cuota de egoísmo, también es cierto que modificar este comportamiento les ayudará en sus relaciones futuras y, ser un buen compañero, le abrirá importantes puertas sociales a lo largo de su vida.

¿Qué es el compañerismo?

El compañerismo es la capacidad de poder ser atento, generoso y comprensivo con otros niños. Esta actitud, aunque muchos niños la traen aprendida desde el hogar, es necesario fomentarla.

La importancia de ser compañeros

Ser buenos amigos o compañeros los inserta en el mundo social adulto. Aunque suene exagerado,los niños que son buenos compañeros tienen más posibilidades de conseguir mejores puestos de trabajo que aquellos que son solamente inteligentes. Esto no quiere decir que haya que dejar de lado el factor intelectual; indica que, desde la década del 80 se ha comenzado a tener en cuenta (y cada vez más) la importancia del compañerismo en un niño. De hecho, muchos investigadores del tema afirman que un niño que tiene empatía, es buen compañero y tiene un nivel intelectual medio puede acceder a un mejor futuro que aquel que no tienen incorporado el compañerismo. Sin profundizar demasiado en el tema, se ha detectado que en la actualidad en la mayoría de los países del mundo, para cubrir un puesto de trabajo de liderazgo, el área de recursos humanos tiene este factor en cuenta en la misma escala o nivel que el nivel de estudios alcanzado.

Métodos para fomentar el compañerismo
  1. La lectura de cuentos sobre buenos compañeros

Ser un buen compañero no solo es un beneficio para el niño sino que termina siendo un gozo para él. Los cuentos sobre valores y sobre el compañerismo en particular, le ayudan a los niños a identificarse con el mismo, pasando a ser ellos protagonistas del mismo cuento donde los valores sobre el compañerismo en el 100% de los casos tienen un desenlace que los estimula a ser buenos o mejores compañeros.

  1. Los pequeños actos ayudan

A menudo creemos que un método de enseñanza debe ser algo sofisticado que debemos elaborar con tiempo y luego supervisar. Si bien es cierto que existen diferentes métodos, los pequeños actos de compañerismo quedan registrados en los niños; no hay que olvidar que los niños son como esponjas a la hora de incorporar no solo conocimientos escolares sino también sociales. Una acción simple de corregir un hábito egoísta cuando un niño no quiere prestar un lápiz a otro compañero, por ejemplo, puede bastar no solo para ese niño sino también para que otros observen y aprendan de esa pequeña experiencia y de la importancia de ser un buen compañero.

  1. Enseñar sobre la empatía

Muchos niños no son buenos compañeros porque simplemente no saben cómo serlo y, en el peor de los casos, muchos de ellos son malos compañeros porque no saben lo que es “estar en el lugar del niño con el que están siendo malos compañeros”.

Enseñar y transmitir valores sobre la empatía mediante canciones, cuentos o historias ayuda a que los niños incorporen poco a poco la necesidad de ser buenos compañeros.

  1. Premiar a los buenos compañeros

Puede resultar de utilidad  incorporar “premios al mejor compañero”. Esto estimula a los niños a “ser mejores” para obtener un premio a cambio.

Fuente: educapeques.com