La Expedición de Constanza, Maimón y Estero Hondo, 14 y 20 de Junio de 1959.

Estaba programada para llegar por aire y mar a suelo dominicano el 14 de junio. Sin embargo, las dos embarcaciones facilitadas por los cubanos llegaron a la costa norte seis días después, debido a un sabotaje y al mal tiempo.

El desembarco aéreo ocurrió el domingo 14 de junio, con 54 expedicionarios a bordo del avión C-46 Curtiss, en el aeropuerto militar de Constanza. La ruta de incursión aérea fue dirigida por Juan de Dios Ventura Simó y la expedición comandada por Enrique Jimenes Moya. El avión, adquirido en Miami utilizando parte de los 250,000 dólares donados por los venezolanos, fue camuflado con las insignias de la Aviación Militar Dominicana y regresó a Cuba, piloteado por el venezolano Julio César Rodríguez y el co-piloto cubano Orestes Acosta.

El desembarco aéreo, en sentido general, fue exitoso y sin bajas, logrando los expedicionarios desplazarse hacia las montañas en dos grupos, uno dirigido por Enrique Jimenes Moya con 33 hombres, que avanzó hacia Tireo, mientras que los otros 20 expedicionarios, avanzaron hacia las montañas de El Botao, bajo la dirección del comandante cubano Delio Gómez Ochoa. El régimen desplegó unos 3,000 soldados, desplazando camiones y aviones, a los que se sumaron los grupos de campesinos y civiles. El 15 de junio temprano los cielos de Constanza se vieron ennegrecidos por los bombardeos de la Aviación Militar Dominicana. Mientras se internaban en las montañas, uno de los expedicionarios perdió la mochila que contenía los planos de los desembarcos marítimos. Esto constituyó un revés, al revelar los planes precisos de los desembarcos marítimos no realizados aún.

El 20 de junio, la lancha Carmen Elsa desembarcó por Maimón, con 96 expedicionarios, comandada por José Horacio Rodríguez y finalmente capitaneada por José Messón. A su vez, la Tínima desembarcó en Estero Hondo con unos 48 expedicionarios, comandada por José Antonio Campos Navarro. Los desembarcos fueron combatidos por el Ejército y la Aviación Militar, con el despliegue de otros 3,000 soldados. Los expedicionarios de Maimón y Estero Hondo fueron duramente atacados por la Marina, con la presencia de un guardacostas, una corbeta de guerra y un barco destructor, además de bombardeos por la Aviación Militar Dominicana.

La menor parte de los expedicionarios de ambos frentes cayeron en combate. La mayoría fueron hechos prisioneros por militares y civiles, algunos asesinados de inmediato o enviados a la Base Aérea de San Isidro, donde finalmente eran interrogados, torturados y fusilados.

Un último reducto de 5 expedicionarios de Constanza fue hecho prisionero el 10 de julio, compuesto por los dominicanos Poncio Pou Saleta y Merardo Germán, mientras que los cubanos Delio Gómez Ochoa, Frank López y el adolescente Pablito Mirabal, se les capturó al día siguiente.

Existen evidencias de la pervivencia hasta el mes de septiembre de 1959 de dos expedicionarios que habían desembarcado en Maimón, logrando permanecer con vida de manera aislada. Ellos fueron el norteamericano Larry Bivins -veterano de la guerra de Corea, y el español Francisco Álvarez, quien fue el último en morir el día 14 de septiembre, tras ser torturado, tal y como lo reflejan sus restos.

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Pueden mandar sus actividades con fotos de calidad al correo: [email protected] o a [email protected]

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Aprendizaje cooperativo: dejar de competir en las escuelas para mejorar la sociedad

David Johnson y su hermano Roger fundaron, en los años setenta, el Centro de Aprendizaje Cooperativo de la Universidad de Minnesota, desde el que se han publicado más de 100 investigaciones y se ha formado a más de un millón de profesores de diferentes partes del mundo. Muchos han sido los premios otorgados a estos investigadores, aunque cabe destacar el Brock International Prize for Education en 2007, concedido por la Universidad de Oklahoma.Sus estudios iban encaminados a derrocar el aprendizaje competitivo e individualistaque inundaba los sistemas de enseñanza primaria, secundaria y universitaria de Estados Unidos y otros muchos países del mundo.

El aprendizaje cooperativo requiere un mayor esfuerzo para el logro, una mejora de las relaciones interpersonales y, también, de la salud psicológica. Este sistema es mucho más exigente que el individualista porque el alumno tiene que conectar al mismo tiempo con la tarea que debe realizar y con el grupo.

La interdependencia positiva

Los hermanos Johnson defienden que sentar a los chicos en círculo y decirles que son un grupo no significa que se esté creando un trabajo cooperativo. De hecho, se tienen que dar los cinco pilares de su metodología, en especial la interdependencia positiva. Esto significa que los participantes del grupo deben entender que el éxito individual no se dará si no triunfan todos (muy parecido a la filosofía ubuntu). Si alguien falla, todos pierden o, lo que es lo mismo, cada esfuerzo individual no será para beneficio propio, sino del grupo.

Este tipo de metodología (el aprendizaje cooperativo) se basa en que las personas se preocupan por el bienestar de los demás y, por tanto, también del propio. Esto es lo contrario de lo que alimenta nuestra sociedad, donde crece la cultura de ser el número uno aunque eso implique obstruir los esfuerzos de los otros.

Muchos profesionales de la educación se suman a esta idea, ya que los sistema de enseñanza de la mayoría de países dejan en un segundo plano la interacción entre los estudiantes. Sin embargo, esta interacción colaborativa es esencial y será la base de cómo aprenderán a trabajar en equipo, pero también de cuánta autoestima serán capaces de adquirir.

Atrás quedó una época en la que los estudiantes competían entre ellos para ver quién sacaba mejores notas y se sitúa por encima de los demás. Muchos profesionales de la enseñanza lo consideran un modelo caduco que hasta las empresas tecnológicas, como IBM, han desacreditado admitiendo oficialmente que solo contratan a profesionales que saben trabajar en grupo.

¿Qué opinas? ¿Mejor competir o colaborar?

Fuente: muhimu.com

Fobia escolar: cuando ir al colegio se convierte en un problema

Son muchos los niños que no disfrutan de la experiencia escolar. Más allá de demandarles un esfuerzo, el colegio en muchos casos puede convertirse en un estímulo que les cause una gran ansiedad. Así, hoy hablamos de la fobia escolar.

Muchas personas experimentan miedos durante la infancia. A la oscuridad, a determinados animales, a personajes o seres fantásticos, a fenómenos naturales como las tormentas, etc. Sin embargo, en la mayoría de los casos, estos miedos van desapareciendo conforme crecen o no llegan a traducirse en una fobia escolar.

Son los llamados miedos evolutivos. Pero, ¿qué ocurre cuando ciertos miedos persisten en el tiempo y se dan de una forma desproporcionada e interfiriendo en la vida del niño? Un caso común en esta tipología es la fobia escolar.

¿Qué es la fobia escolar?

La fobia escolar se define como el miedo irracional y excesivo a ciertas situaciones escolares que derivan en una gran dificultad para ir o permanecer en la escuela. Las causas de esta fobia pueden ser múltiples. Por ejemplo:

  • Rechazo de compañeros o profesores.
  • Dificultades en el rendimiento escolar.
  • Cambios frecuentes de escuela.
  • Conflictos en casa.
  • Enfermedad y sintomatología derivada.

Todas estas situaciones provocan en el niño una respuesta de ansiedad intensa, junto a alteraciones a nivel motor, fisiológico y cognitivo.

Niño con ansiedad

Síntomas cognitivos

Destacan dentro de esta tipología los pensamientos negativos sobre la escuela. También, la anticipación de consecuencias negativas (por ejemplo, regañinas por parte profesor) que no tienen por qué ocurrir.

El niño tiene una visión negativa de su desempeño en clase o le agobia la idea de vomitar, marearse o sufrir otros síntomas físicos delante de sus compañeros.

Síntomas motores

El principal síntoma dentro de las alteraciones motoras es la evitación. Esta es, la resistencia a la hora de acudir al colegio, expresada tanto verbal como físicamente.

Se queja de dolores o dice estar enfermo, no se levanta de la cama, no se viste, no desayuna… En definitiva, no realiza la rutina característica de preparación para acudir a la escuela. Además, en caso de acudir, el niño puede llorar, gritar o agarrarse a ellos para no entrar.

Síntomas fisiológicos

Se caracterizan por un acusado incremento de la activación fisiológica. Esto se manifiesta con síntomas como sudores, tensión muscular, dolor estomacal, diarrea o sensación de mareo, entre otros.

Fobia escolar vs. ansiedad por separación

Es muy importante -a la hora de determinar si un niño sufre de fobia escolar- diferenciarla de la ansiedad por separación.

La ansiedad por separación se entiende como el miedo del menor a separarse de las personas con las que tiene un vínculo afectivo fuerte, normalmente sus padres. Por ejemplo, al separarse de estos para ir al colegio, para ir a una excursión, para ir a dormir a casa de un amigo o amiga, etc.

Por tanto, para diferenciar la ansiedad por separación de la fobia escolar, debemos indagar el motivo por el que el niño no quiere ir al colegio. Si el foco del miedo es separarse de sus padres, debemos descartar la fobia.

Niña con fobia escolar agarrada a su padre

Superando la fobia escolar

Existen diversas técnicas o métodos para reducir el grado de incapacidad que produce la fobia y finalmente terminar con ella. Las más efectivas se basan en la psicología cognitivo-conductual, que se basa en la idea de que el cambio de pensamiento conlleva un cambio en el comportamiento y viceversa. Los métodos más comunes son:

  • Desensibilización sistemática: especialmente recomendado cuando el niño quiere evitar ciertas situaciones escolares. La técnica se basa en exponer al menor a esta situación de forma progresiva. Su finalidad es reducir la ansiedad dentro de la situación, de modo que el niño entienda que no ocurre nada malo. De este modo el refuerzo negativo que produce la evitación acaba desapareciendo.
  • Entrenamiento en habilidades sociales: puede que el miedo a ir al colegio se base en el rechazo de algunos de sus compañeros. En este caso, se puede entrenar al niño en habilidades sociales para que así disponga de herramientas para mejorar su relación con ellos.
  • Reestructuración cognitiva: la reestructuración se basa en cambiar las creencias desajustadas o irracionales del menor. De este modo, el valor negativo asociado a la escuela se reduce o se transforma en otro más positivo y realista.
  • Entrenamiento en relajación: aprendiendo y practicando técnicas de relajación, el niño aprende a controlar los síntomas fisiológicos de la ansiedad. Esta técnica se aplica junto a otras, como la reestructuración o la exposición.

Uso de fármacos en la fobia escolar

El objetivo principal del tratamiento de la fobia escolar es que el niño acuda al colegio sin sentir ansiedad, miedo y malestar. Aunque se pueden utilizar también fármacos, principalmente antidepresivos, es importante tener en cuenta el balance coste-beneficio de la administración de los mismos.

Ciertos estudios apuntan a que los efectos secundarios de estos no compensan su uso cuando existen terapias psicológicas que funcionan y se pueden utilizar en su lugar. Así pues, las terapias psicológicas se posicionan como una elección eficaz y con resultados que perdurarán a largo plazo.

¿Cuánto tiempo deben jugar los niños con videojuegos?

Los videojuegos ya son una forma más de ocio, pero no solo eso. Cada vez son más los docentes que los emplean como herramienta educativa en sus clases. Sin embargo, surge una pregunta: ¿existe un tiempo recomendado de uso?

En España hay 16,8 millones de videojugadores. Por edades, y según datos proporcionados por la Asociación Española de Videojuegos (AEVI), los más jóvenes son los que más juegan. Así, lo hace el 80% de los niños entre 6 y 10 años, una cifra similar los que tienen entre 11 y 14 (78%), y el número empieza a disminuir en la franja entre 15 y 24 años (66%).

Con independencia del el debate sobre si es adecuado o no que los niños jueguen con videojuegos, la cuestión se centra para muchos expertos en cuánto tiempo. La Academia Americana de Pediatría considera que de 3 a 12 años lo adecuado sería de una a dos horas al día y preferiblemente durante los fines de semana.

“Depende de la edad y del tiempo libre del niño/adolescente, podemos hablar de entre una y tres horas diarias de uso”, sostiene el neuropsicólogo Daniel Rama y vicepresidente de Asociación Española de Psicología del Niño y Adolescente (APSNAE).

“Con esto no quiero decir que el límite sea de tres horas, si no que esta es la referencia que hay que establecer como tope. Si juegan dos horas, mejor que tres”. Y hace una recomendación a los padres: “Lo mejor es acordar con ellos el tiempo máximo de uso, aunque sean videojuegos educativos, y ponerles un límite”.

Para qué juegan

Aunque el tiempo no debería ser el único criterio en el momento de establecer las reglas. “También es importante conocer ‘para qué’ juegan: no es lo mismo que sea para divertirse o integrarse socialmente, con los posibles beneficios que esto conlleva, que para abstraerse de la realidad o como único regulador emocional, donde pueden aparecen los riesgos”.

familia tiempo videojuegos

Lo que no hay que perder de vista es que el uso de videojuegos no es preocupante en sí mismo. Es una forma de entretenimiento y una herramienta de aprendizaje como lo puede ser un libro. “Jugar de una manera adecuada es útil y activa el desarrollo de capacidades cognitivas, como la memoria, atención sostenida, capacidad de concentración, socialización (especialmente interesante en niños introvertidos), toma de decisiones o creatividad”, enumera el neuropsicólogo. “Incluso mejora la comprensión lectora en algunos casos de dislexia”.

Tanto el tiempo como el tipo de contenidos han de ir en consonancia con el estilo educativo elegido por los padres, además de con la edad del niño. “Estudios recientes han concluido que, aunque el videojuego incluya contenido violento, si se juega un tiempo limitado de no más de media hora, no está demostrado que exista una relación causa-efecto con malos comportamientos”, afirma Daniel Rama.

Poner límites para evitar riesgos

Los videojuegos son una forma más de entretenimiento, e igual de beneficioso o perjudicial que dedicarle más tiempo del adecuado a ver la televisión, por ejemplo. Lo que sí es importante es que no sea la única fuente de ocio, si no una opción más, y que haya variedad, tanto en el tipo de juego como en los contenidos. En esto es esencial que se atiendan las recomendaciones de uso por edades especificadas con el código PEGI.

La otra cara, la de los riesgos, tampoco debe ser pasada por alto, pero sin demonizarlos. Una sobreexposición o un mal consumo de los videojuegos puede ser perjudicial. “Puede provocar disfunciones en la alimentación o en el descanso, por olvidarse de comer o perder horas de sueño por jugar, junto a problemas físicos posturales y dolores de espalda. Desde el punto de vista psicológico, puede derivar en malestar, agresividad, trastornos disociativos (desconexión con la realidad), confusión entre realidad y fantasía, alienación social y nomofobia (miedo a estar desconectado de la red)”, advierte el vicepresidente de APSNAE.

Para prevenir este tipo de situaciones, lo mejor es gestionar de manera adecuada el uso tanto de los videojuegos desarrollados con un fin educativo como de los destinados al ocio. Es recomendable que se les inculquen hábitos como no dar información a desconocidos o elegir los títulos en familia, incluso algunos que puedan compartir padres e hijos. Este testde Empantallados.com puede ser de gran ayuda.

Rama también recomienda establecer entre todos el tiempo de uso y las consecuencias si no se cumple con lo acordado. Y ofrece un consejo más: “No apagar la videoconsola ni amenazarles con hacerlo, ellos mismos han de responsabilizarse de cumplir los límites”.

Fuente: educaciontrespuntocero.com

Cría niños sin límites, y te «sacarán los ojos»

Son muchos los interrogantes y dudas que aparecen a la hora de educar, así como las diferentes emociones que aparecen durante el proceso, especialmente a la hora de marcar límites. Es habitual que muchos padres tengan dudas y puedan llegar a sentirse «malos padres» al tomar decisiones que conllevan establecer normas y pautas de crianza.

Son muchas las dudas que se presentan ante la dura labor de educar a un niño: ¿Lo estaré haciendo bien? ¿Será está la opción más adecuada? ¿Por qué si estoy convencida de que esta decisión es acertada siento como si no lo fuera?

Ante los millones de interrogantes que surgen a la hora de educar encontramos un exceso de artículos, libros e información sobre la crianza de los hijos. Basta con ir a una librería o poner en el buscador palabras como educación, crianza o enseñar seguidas de la palabra niños para obtener miles de resultados con multitud de consejos que no siempre resultan ser coherentes y acertados.

Qué es y qué no es un límite

PAdres regando a sus hijos con amor

Muchas personas asocian la palabra límite con algo negativo y piensan que marcar fronteras implica no tener en cuenta la opinión del niño. Sin embargo, este concepto se aleja mucho de otros como gritar, enfadar o ignorar y se acerca más al de estructurar, regular y enseñar. Marcar un límite no implica alzar la voz o enfadarse, tampoco faltar al respeto.Educar supone decir «no» a peticiones que no pueden o deben llevarse a cabo y enseñar al niño que a veces hay que esperar para conseguir lo que se quiere. También implica poner consecuencias a comportamientos que hay que corregir y ser consecuentes con las decisiones que se toman.

 

Para ello no es necesario que los padres eleven la voz, se enfaden o amenacen constantemente a sus hijos. El mensaje se puede transmitirse con calma, de forma clara y sin repetirse demasiado. No conviene lanzar amenazas absolutas o que nunca vayan a llevarse a cabo.

«¿Papá me compras la tarta de Peppa Pig?»

Imagina que estas en un supermercado y tu hija quiere que le compres la tarta de Peppa Pig. No es el momento ni la ocasión de comprar la tarta así que le dices que no. Ante tu negativa, tu hija insiste y comienza a llorar y patalear en el suelo.

En este momento comienzas a sentir vergüenza, porque la gente de tu alrededor te mira, empiezas a enfadarte cada vez más y para que la rabieta termine y no continué el espectáculo le compras la tarta a tu hija. Tu hija feliz con su tarta se calla, tú dejas de sentir vergüenza y la compra puede continuar.En este ejemplo cuando los padres ceden se ven aliviados porque su hija ha dejado de llorar, ya no sienten vergüenza y su enfado no tiene por qué ir a más. Sin embargo, la niña ha aprendido que utilizando las rabietas puede conseguir aquello que desea.

 

Aunque en el momento en el que se produce la situación se pueda llegar a controlar, si esto se convierte en una forma habitual de funcionar las rabietas podrían aumentar y convertirse en una forma habitual para conseguir lo que se desea.

Patterson y su trampa del reforzamiento negativo

La teoría de la coacción de Patterson y su trampa del reforzamiento negativo explican muy bien el ejemplo anterior y cómo para los padres resulta más sencillo a corto plazo ceder a las peticiones inadecuadas de los hijos. Sin embargo, a largo plazo el coste será mucho mayor, ya que los comportamientos inapropiados se reproducirán a una velocidad exponencial.

Cuando ante una conducta inadecuada, como una rabieta, golpes o amenazas, los padres ceden, las dos partes se «sienten bien». Por un lado, los padres consiguen que el niño pare y deje molestar mientras que por el otro el hijo consigue lo que quiere.

La trampa del reforzamiento negativo de Patterson explica como los padres al ceder ante una rabieta obtienen alivio, ya que la rabieta cesa, mientras que el niño consigue. Así aumenta la probabilidad de que con el tiempo las rabietas sean más frecuentes.

A corto plazo parece que ambas partes ganan, pero a largo plazo las consecuencias pueden no ser tan agradables. El niño aprenderá a manipularal adulto mediante estas conductas y las utilizará de forma más habitual. Por otro lado los padres acabarán por no poder controlar el comportamiento del hijo a no ser que le den aquello que pide.

Las consecuencias de la falta de límites

Las personas a quienes no se les han puesto límites normalmente tienenuna baja tolerancia a la frustración, les cuesta controlar sus emociones y no responden bien ante el cumplimiento de normas y obligaciones. Suelen manipular y hacer sentir mal al otro con tal de conseguir su propósito.

Impertinencia, exigencia de privilegios, falta de constancia y esfuerzo, escasa paciencia, poca colaboración, problemas de conducta, agresiones o incluso destrucción de objetos son algunos de los problemas en los que puede derivar la falta de límites.

En los trastornos conductuales, como por ejemplo el trastorno negativista desafiante o el trastorno de conducta, caracterizados por un desafio constante y la ruptura de normas, es frecuente encontrar una educación carente de límites dónde es el niño quien ordena, manda y decide.

Si tú no educas ¿quién educará?

Recientemente decía la psicóloga Teresa Rosillo en una entrevista: «se nos ha olvidado decirles a los niños que los padres mandan». Son muchos los hogares donde quien tiene la última palabra es el menor y son los adultos quienes acomodan sus planes y rutinas a las demandas y caprichos del hijo.

Una de las labores fundamentales de los padres es educar para que el propio niño pueda autorregularse. Sin embargo, para que el niño pueda regularse a sí mismo antes ha tenido que haber sido regulado desde fuera.

Son los padres, y no otras entidades o personas, quienes tienen el deber y la obligación de educar a sus hijos. Esto implica escuchar, enseñarles que es lo correcto e incorrecto, decir «ahora no», «esto ya lo hemos hablado» o «tendrás que esperar» en muchas ocasiones, frustrar y enseñarles a superar esa sensación. Educar no es una labor sencilla, pero si no la asumen los padres, ¿quiénes lo harán?

20 escritoras recomendadas para fomentar la lectura

Son muchas las escritoras que han dejado huella en la historia de la literatura universal. Con el objetivo de fomentar su conocimiento entre estudiantes de todas las edades, destacamos algunas de ellas y sus obras más relevantes.

Ampliamos a veinte el listado de escritoras recomendadas cuyo legado literario es idóneo para fomentar la lectura entre los estudiantes.

Agatha Christie

Agatha Christie

Es considerada la madre de la literatura policiaca actual. El Libro Guinness de los Récords la nombró como la escritora que más obras ha vendido en todos los tiempos (dos mil millones de copias). Una de sus obras más conocidas es ‘Y no quedó ninguno’, que cuenta la historia de 10 personas relacionadas con varias muertes del pasado, que por una razón u otra, lograron evadir a la justicia. Estas personas son invitadas a pasar un fin de semana en una isla, donde eventualmente comienzan a morir una tras otra.

Alice-Munro

Alice Munro

Nacida en la ciudad canadiense de Ontario, es una de las escritoras de lengua inglesa más prestigiosas. Inició su carrera escribiendo cuentos y sus obras se caracterizan por retratar personajes que se enfrentan a costumbres y tradiciones profundamente arraigadas. Entre ellas destacan títulos con gran aceptación por parte de la crítica como ‘Las lunas de Júpiter’, una colección de relatos de la autora, ‘Escapada’ o ‘Mi vida querida’. Su obra recibió el Premio Nobel de Literatura en el año 2013.

 

Ana María Matute

Premio Cervantes, Premio Príncipe de Asturias y Premio Nadal, entre otros, son los galardones que ha recibido esta escritora, considerada una de las mejores de la posguerra española. Nacida en Barcelona, Ana María Matute ha dejado obras tan importantes como ‘Los Abel’ u ‘Olvidado Rey Gurú’, considerado clásico de culto. Con motivo del homenaje por su muerte, acaba de salir a la venta una reedición que se complementa con los dibujos que la propia autora ilustró para redondear la obra a la que nombraba como ‘su testamento’.

Ana Frank

Ana Frank

La pequeña Ana Frank con tan sólo 13 años, se vió obligada junto a los suyos, un dentista y otra familia (todos ellos judíos) a ocultarse en una buhardilla de Ámsterdam cuando los nazis ocupan los Países Bajos durante la Segunda Guerra Mundial. Esta situación le llevó a contar su experiencia a través de una serie de diarios fechados entre junio de 1942 y agosto de 1944 que han sido recopilados en uno de los libros más famosos de la literatura mundial: ‘El Diario de Ana Frank’.

 

Astrid Lindgren

La obra más conocida de esta escritora sueca, escrita en la década de los cuarenta, es ‘Pippi Calzaslargas’, en la que narra la historia de una niña que vive en libertad, ama los animales, es creativa y usa la imaginación para resolver cualquier tipo de situación. Pero fue la serie de televisión con el mismo título, y producida a finales de los años 60, la que dio a conocer su obra al gran público. En 1958, recibió el premio Hans Christian Andersen, considerado el ‘Pequeño Premio Nobel’ de la literatura infantil y juvenil, Pero no es su único libro: enmarcados en el género infantil, se basan en el feminismo y el amor por la naturaleza.

 

Escritoras influyentes

Carmen Laforet

Nacida en Barcelona en 1921, se trata de una de las escritoras recomendadas más reconocidas de la época franquista. Con 23 años ganó el Premio Nadal, otorgado por Ediciones Destino, en 1944, como reconocimiento a su Novela ‘Nada’, una de las más reconocidas de esta escritora. Supuso una corriente de aire fresco en la prosa de la época gracias a la gran escritura con la que reflejó la realidad de la posguerra.

Escritoras influyentes

Dulce Chacón

La poeta y narradora española Dulce Chacón hizo de la represión franquista, y en especial de la situación que vivieron muchas mujeres, el tema principal de su obra;‘La voz dormida’ es un ejemplo de ello. Ambientada en la postguerra civil española, la estructuró en tres partes que desarrolló entre la cárcel de Ventas y una pequeña pensión localizada en la popular Calle Atocha. Se documentó en historias reales para narrar el sufrimiento que tuvieron que vivir las mujeres republicanas en cárceles franquistas.

 

Elena Garro

Esta escritora mexicana nació en el año 1916 y es considerada como la madre del Realismo Mágico. Esta corriente literaria, que muestra lo irreal como algo cotidiano, aparece en cuentos como ‘La culpa es de los tlaxcaltecas’, publicado en 1964, y en el que reflexiona sobre el papel de la mujer en la sociedad de la época. También figura en la novela ‘Los recuerdos del porvenir’, que relata el conflicto armado mexicano conocido como la Guerra Cristera en los años 20 a través de la historia y las aventuras de dos hermanos.

Escritoras influyentes

Emilia Pardo Bazán

Esta gallega es considerada la mejor novelista española del siglo XIX, así como una de las escritoras recomendadas más importantes de todos los tiempos: fue predecesora del movimiento a favor de los derechos de la mujer. Con su gran facilidad para escribir fue capaz de poner en manifiesto la capacidad de la mujer para desempeñar tareas hasta entonces encomendadas al varón. ‘Los pazos de Ulloa’ es su obra estrella, una novela que refleja a la perfección el naturalismo español.

15 escritoras recomendadas que todos los estudiantes deberían leer 12

Emily Brontë

Emily Brontë escribió una única novela: ‘Cumbres Borrascosas’, uno de los clásicos literarios mundiales de todos los tiempos. Decidió publicarla con un seudónimo que respondía a nombre masculino (Ellis Bell) para lograr que se le diera el reconocimiento que no se le habría dado si la firma hubiese sido femenina.

Escritoras influyentes
Gabriela Mistral

Bajo este seudónimo firmó Lucila de María del Perpetuo Socorro Godoy Alcayaga todas sus obras. Esta poetisa chilena, que comenzó colaborando con el diario ‘El Coquimbo’, fue Premio Nobel de Literatura en 1945. Además de poeta, fue una reconocida docente, tanto en Chile como fuera de sus fronteras colaborando, incluso, con la reforma educativa que José Vasconcelos –político, pensador y escritor mexicano- quería implementar en México. Entre sus obras fundamentales se encuentran ‘Desolación’, ‘Besos’, ‘Caricias’ o ‘Piececitos’.

 

Escritoras influyentes

Gloria Fuertes

Nacida en Madrid en 1917, es una figura imprescindible a la hora de hablar de la poesía feminista. Se hizo famosa al participar en programas infantiles y juveniles como ‘Un globo, dos globos, tres globos’, dejando gran variedad de obras imprescindibles para todas las edades como ‘Las Tres reinas magas’, ‘Poemas de la Oca Loca’ (uno de los libros infantiles más vendidos) o ‘Poeta de Guardia’, enfocado al público adulto.

 

Escritoras influyentes

Isabel Allende

Esta chilena puede presumir de ser la escritora viva más leída a nivel mundial. Sus obras, casi todas superventas, han sido traducidas a más de 35 idiomas. Su novela más famosa es La casa de los espíritus, escrita en 1982, fue su primera novela como escritora y se enmarca dentro del género del realismo mágico: cuenta la vida de la familia Trueba a través de cuatro generaciones, lo que permite mostrar y relatar los movimientos políticos y sociales que siguieron al período postcolonial de Chile. El amor, la muerte, la familia o los ideales son otros de los temas en los que profundiza.

Escritoras influyentes

Jane Austen

La novelista británica está considerada como uno de los ‘clásicos’ de la novela inglesa. Austen vivió durante el periodo histórico conocido como época georgiana y a través de sus obras defiende la educación liberal de la mujer. Escribió ‘Orgullo y Prejuicio‘ apenas cumplidos los 20 años de edad y la novela se considera, además, una de las primeras comedias románticas de su género. La temática a la que recurre es el matrimonio y, a través de él, realiza una completa y exhaustiva radiografía de la campiña inglesa del siglo XVIII.

 

Margaret Atwood

La adaptación en forma de serie de una de sus obras, ‘El cuento de la criada’, le ha otorgado un importante reconocimiento en los últimos años. Escribió esta obra en 1985 y recibió varios premios literarios: narra un futuro distópico en el que se han reducido los niveles de natalidad y las mujeres fértiles se convierten en ‘criadas’ de familias ricas, a las que dan descendencia. Se trata, por lo tanto, de una importante crítica al papel de la mujer en la sociedad actual.

 

Escritoras influyentes

Mary Shelley

Narradora, dramaturga, filóloga, ensayista y biógrafa británica, Mary Wollstonecraft Shelley es más conocida como Mary Shelley y como autora de ‘Frankestein’. Esta obra literaria de terror con tintes de ciencia ficción fue publicada en 1818. En ella nos descubre la historia del joven científico Víctor Frankestein y su criatura, argumento que emplea la autora para ahondar en otros temas de actualidad ligados a la moral científica, la creación y destrucción de la vida, o la relación del hombre con Dios.

 

Escritoras influyentes

Nelle Harper

La escritora estadounidense es conocida, especialmente, por su novela ‘Matar a un Ruiseñor’, publicada en 1960 y merecedora del Premio Pulitzer. En ella narra la historia de un pequeño pueblo ficticio de Alabama en el que, debido a la época que refleja, todavía persisten los prejuicios raciales y el conservadurismo católico. El pueblo se ve agitado cuando un hombre negro es acusado de la violación de una joven blanca y de entre sus habitantes emerge una única persona dispuesta a defender al acusado, enfrentándose al rechazo de toda la comunidad. Este hombre es un respetado abogado y el padre de la protagonista de la novela, Scout Finch.

 

Rosa Montero

Durante su trayectoria como periodista ha realizado más de 200 entrevistas, mientras que como escritora tiene en su haber quince novelas y cuentos para niños, además de diversos libros relacionados con su profesión. Entre los temas que suele tratar en sus obras, destacan las relaciones personales y el papel de las mujeres en la sociedad, el arte y la cultura. Este es el caso de ‘La ridícula idea de no volver a verte’, en la que toma como referencia el diario de Marie Curie para analizar el papel de esta científica en la época que le tocó vivir. Ha recibido diversos reconocimientos, como el Premio Nacional de las Letras Españolas en el año 2017.

 

Escritoras influyentes

Rosalía de Castro

Es considerada mundialmente como una de las grandes poetisas de la historia, y reconocida como una de las precursoras de la poesía moderna junto a Gustavo Adolfo Bécquer. Fue rechazada en numerosas ocasiones por ser mujer y por escribir en otra lengua (gallego), pero  dejó grandes obras como ‘Cantares Gallegos’, ‘Follas Novas’ o ‘A las orillas del Sar’, que han sido traducidas a numerosos idiomas como el francés, el alemán o el japonés.

 

Escritoras influyentes
Virginia Woolf

Fue una de las escritoras más relevantes del siglo XX debido a su estilo narrativo único, conocido como ‘corriente de conciencia’, en el que el lector se transporta de los pensamientos de un personaje a los de otro de una forma perfectamente hilada. ‘La señora Dalloway’ es su obra maestra y el culmen de su estética rompedora.

6 cualidades que te convierten en un excelente docente

La calidad del docente depende de su vocación, interés y desempeño no solo en el área particular que imparte sino en todo el proceso educativo. Según los autores del libro “What makes great teaching?”, estos aspectos se relacionan con cualidades específicas que identifican a un excelente docente. Te invitamos a descubrirlas

 

1. Conocimiento pedagógico / Saber cómo dictar los temas

Un excelente docente no solo posee amplios conocimientos sobre la o las materias que imparte, sino que sabe cómo direccionar el contenido para que los estudiantes puedan entenderlo. Se requiere una comprensión sólida sobre los temas que se enseñan para plantear alternativas y lograr la adquisición de competencias específicas por parte de los estudiantes.

Aplicar diferentes métodos de enseñanza, personalizándolos según las características de cada clase es medular en el desarrollo de la profesión docente si se desea lograr buenos resultados. Los grandes maestros son capaces de evaluar los distintos mecanismos de pensamiento de los estudiantes e identificar los errores más frecuentes para trabajar sobre ellos.

2. Calidad de instrucción / Evaluar la práctica

Poder cuestionar y evaluar prácticas específicas es fundamental para determinar el avance de los estudiantes. El docente debe indagar en lo aprendido previamente por el estudiante, para posteriormente introducir paulatina nuevos conocimientos ligados con temas anteriores, de modo que el estudiante sume conocimientos en lugar de reemplazarlos.

Determinar cuánto tiempo necesitan los estudiantes para asimilar una información conforme a sus características es imprescindible para continuar con el programa de clase. La eficacia de la enseñanza dependerá de los resultados que manifiesten los estudiantes de acuerdo a sus posibilidades.

3. Ambiente de clase / Crear una atmósfera adecuada de estudio

Inducir el comportamiento de los estudiantes hacia un clima de aprendizaje, tolerancia y superación es una tarea difícil. Es deber del docente fomentar la proactividad de la clase, aumentando la exigencia con el paso del tiempo para obtener lo mejor de cada alumno, pero reconociendo sus logros para influir positivamente en su autoestima.

La autoestima se asocia a la eficacia ya que los estudiantes que se sientan contenidos desarrollarán mayor predisposición para enfrentar obstáculos en su educación y en su vida. El docente debe marcar el acierto de sus alumnos para incentivarlos a participar, ayudarlos a corregir sus errores mediante la comprensión del problema y valorar el esfuerzo, que no significa ser permisivos o aceptar menos de lo que cada estudiante puede dar.

4. Manejo del aula / Controlar todas las variables posibles en el desarrollo de una clase

Existen factores que todo docente necesita manejar aunque no estén directamente relacionados con el aprendizaje, sino que permiten su desarrollo y por ende son igual de importantes. El uso eficiente del tiempo para cada lección y la coordinación de recursos en el aula, por ejemplos, son capacidades inherentes en un excelente docente.

Para obtener un correcto funcionamiento del aula (fluido, ameno, participativo) el docente deberá manejar el comportamiento de los estudiantes, que se logra estableciendo reglas claras y conocidos por todos. Dichas normas se aplicarán constantemente con la finalidad de maximizar el aprendizaje de estudiante, ya que no podrás impartir conocimientos en un clima de distracción o desinterés.

5. Filosofía del docente / Definir concepciones sobre la materia, la enseñanza y el aprendizaje

Las concepciones que el docente tenga sobre la materia que imparte y el proceso de enseñanza-aprendizaje influirán sobre sus métodos pedagógicos. Las prácticas específicas que adopta un educador responden a una manera de comprender el mundo y transmitirlo, así como sus objetivos y teorías.

Delimitar las concepciones sobre qué es el aprendizaje, cuáles son sus modelos conceptuales y qué rol cumple cada parte en el proceso de educación, te ayudará a ser consecuente en tus clases. Los alumnos captarán la coherencia en los ejercicios que propongas, los métodos que ofreces para resolverlos y las alternativas que pueden implementar siguiendo el hilo de tus concepciones o cuestionándolas.

6. Comportamiento profesional / Contemplar todos los elementos de la educación

Un docente debe ser capaz de reflexionar sobre su propia práctica e intentar detectar debilidades y fortalezas que lo orienten durante sus clases y/o profesión. Además, es fundamental capacitarse continuamente para mantenerse actualizado con tendencias que perfeccionen su desempeño o que podrían resultar útiles para captar la atención de los estudiantes.

La comunicación continua con padres es otro elemento diferencial en un buen docente, pues conocer el ambiente familiar del estudiante será necesario si se desea buscar indicadores que permitan darnos una idea de cuán efectivo está siendo nuestra enseñanza, dónde deberíamos poner el foco o qué deberíamos cambiar. También se espera que el educador apoye a sus colegas, actitud inequívoca de su interés y comprensión de todas las partes que componen el proceso de educación del cual es parte.

Fuente: noticias.universia.pr

Trata a tus hijos como te gustaría ser tratado y no te equivocarás

Trata a tus hijos como a ti mismo te gustaría ser tratado. Apaga sus miedos, pon nombre a esas emociones que ellos no saben expresar, regálales tiempo, enciende sus sueños y hazles sentir como lo que son, las personas más valiosas de tu mundo.

Resulta curioso como a día de hoy, muchas madres y padres ven la crianza con un poco de miedo. Leen manuales de educación, se instruyen en las últimas teorías y buscan respuesta a cada problema en Internet o en esos amigos -padres o no- que se alzan como auténticos gurús en temas de crianza. Esos papás se olvidan en cierto modo de escuchar algo mucho más valioso que todo esto: a su instinto natural.

Un niño no quiere gritos ni entiende de reproches, tu hijo merece ser tratado con el arte de escucha, la paciencia y la grandeza del afecto. Porque a los niños no hay que «domarlos» hay que amarlos.

El instinto de una madre o la capacidad natural de un padre a la hora de intuir las necesidades de sus propios hijos es sin duda la mejor estrategia a la hora de educarlos. Los niños llegan al mundo con una bondad innata, así que merecen ser tratados con respeto para salvaguardar esta nobleza de corazón, atendiendo con naturalidad y sin miedo cada acontecimiento que nos traiga el día a día.Te invitamos a reflexionar sobre ello.

Un niño debe ser tratado con afecto y sin miedos

Hay madres y padres que temen fracasar en su papel como progenitores.Piensan que puede ser una tragedia no poder darles la mejor fiesta de cumpleaños, no encontrarles plaza en el mejor colegio o no poder comprarles la misma ropa de marca que llevan sus amigos en el cole. Aspiran, de algún modo, a ofrecerles a sus niños aquello que ellos mismos no tuvieron.

Queda claro que cada uno es libre a la hora de elegir cómo educar a un hijo, pero a menudo se nos olvida cómo son los niños y todo lo que acontece en su interior. Nos aferramos en pensar en todo lo que debemos ofrecerles sin descubrir primero qué necesitan realmente: a nosotros mismos.

  • Un niño no es un adulto en miniatura, es una persona que necesita entender el mundo a través de ti y con tu ayuda.
  • Un niño actúa siempre por necesidades y no por manipulación o malicia como los adultos. Hemos de ser intuitivos ante esas demandas.
  • Un niño debe, por encima de todo, ser tratado con afecto. Nuestros hijos no necesitan pues ropas de marca o juguetes electrónicos con los que jugar en soledad. Necesitan tu tiempo, tu ejemplo, tus abrazos de buenas noches y tu mano a la que entrelazarse para cruzar la calle.

La crianza autorregulada: comprender y acompañar

La crianza autorregulada se nutre directamente de las teorías del apegoformuladas en su día por el psiquiatra Wilhelm Reich. Ahora bien, a día de hoy vuelven a estar de actualidad porque ensalzan una serie de conceptos clave mediante los cuales, conectar mucho mejor con la infancia, con sus tiempos, con sus necesidades.

Una madre es más eficaz que nunca cuando confía en su instinto, cuando lee en los ojos de su hijo aquello que de verdad necesita.

Lo interesante de este enfoque es que se entiende la autorregulación como sinónimo de vida, de la necesidad de tomar contacto primero con nuestra propia complejidad personal para entender que también el niño tiene sus necesidades, sus propios conflictos generados, a veces, por una sociedad que no comprende la infancia ni al infante.

Claves de la crianza autorregulada

La crianza autorregulada nos dice que un niño que ha sido tratado con respeto en su infancia y que además, ha visto cómo sus padres eran respetuosos con todos aquellos que les rodeaban, será un adulto respetuoso.

Ahora bien, pero… ¿de qué manera alcanzamos tal logro? ¿Cómo nos enseña la crianza autorregulada a dar adultos felices al mundo?

  • Un niño debe sentirse comprendido y acompañado en todo momento. Si aparece la frustración esa criatura deja de sentirse adaptada, integrada.
  • Hay que educar con un apego saludable basado en el amor y la cercanía. De este modo, poco a poco, ese niño se sentirá seguro para dirigir sus pasos hacia la independencia.
  • La voz de un niño debe ser escuchada en todo momento, porque también ellos deben ser tenidos en cuenta cuando ríen y cuando lloran, cuando demandan o cuando sugieren.
  • La crianza autorregulada también nos habla de tiempos, de no iniciar el aprendizaje intelectual hasta los 7 años, para propiciar así un primer tiempo de descubrimientos a través del juego.

La interacción con sus entornos a través de los cinco sentidos y de las relaciones con sus iguales mediante la alegría, también nos ofrece un modo interesante de favorecer su desarrollo psicosocial. No obstante, y sea como sea el enfoque con el que elijamos criar a nuestros hijos, no debemos olvidar algo tan sencillo como tratarlos con esa fórmula mágica certera e infalible: el amor.

Fuente: lamenteesmaravillosa.com

Los niños no se definen por sus notas escolares

Como consecuencia, al no cejar en nuestro empeño de priorizar los resultados académicos, estamos descuidando las habilidades para la vida. Nuestros hijos son pequeñas personas que no se definen por sus logros o sus fracasos, sino por ser ellos mismos, únicos por naturaleza.

Como adultos somos responsables de ofrecer a los niños recursos emocionales y sociales que les permitan vivir en un entorno mucho más saludable tanto interno como externo.

Es más fácil criar niños fuertes que reparar adultos rotos

En este sentido para garantizar el bienestar infanti y adolescente, es necesario fortalecer psicológicamente a los niños y prepararles para hacer frente a las dificultades emocionales e interpersonales que acompañan de manera intrínseca a la vida cotidiana.

Porque al fin y al cabo la vida no es sólo lo que transmiten los cuentos de hadas y esto es algo que debemos tener muy presente en la crianza de nuestros pequeños. Solo así les daremos habilidades para minimizar el malestar y prevenir los problemas psicológicos que se derivan de las propias dificultades vitales.

Esto les ayudará a crecer sanos y a desarrollar una personalidad saludable que se enfoque en el bienestar y en la calidad de vida. Así, las bases de este mismo fortalecimiento se asientan en 3 pilares:

  • El equilibrio emocional.
  • Las relaciones interpersonales satisfactorias.
  • El desarrollo personal-profesional.

La niñez es una etapa crucial para adquirir y desarrollar las competencias psicológicas que permiten una evolución favorable de estos tres pilares de nuestro bienestar. Sin embargo, como venimos comentando, como sociedad primamos en nuestros niños el desarrollo de competencias académicas, olvidándonos de ayudarles a pensar, sentir y actuar de forma más beneficiosa.

«A lo largo de la vida resultan esenciales una mayor autoconciencia, una mejor capacidad para dominar las emociones perturbadoras, una mayor sensibilidad frente a las emociones de los demás y una mejor habilidad interpersonal, pero los cimientos de estas aptitudes se construyen en la infancia».

-Daniel Goleman-

La asignatura de su vida más importante no son las matemáticas

La asignatura más importante en la vida de nuestros niños no son las matemáticas ni las ciencias o la lengua sino su capacidad para adaptarse al entorno, manejar sus relaciones, sus emociones y sus pensamientos. Para esto es principal que la educación empiece por nosotros.

O sea que si queremos ayudar a nuestros pequeños a gestionar su enfado, no podremos hacerlo si explotamos cada vez que algo no nos gusta. Del mismo modo, si no estamos bien, no educaremos de la forma correcta. Por ejemplo, no conseguiremos calma y motivación en nuestros niños si tenemos altos niveles de estrés y de frustración.

No medir el afecto es esencial para transmitir amor a nuestros niños; el exceso de afecto no los consiente, lo hace el hecho de darlo tras episodios negativos de mala conducta. No es adecuado reforzar la desmotivación ante las tareas escolares pero sí que lo es no apoyar al niño cuando comprende la enseñanza del error de no hacer los deberes o no estudiar. Además es importante que destaquemos que:

  • Es adecuado dar afecto físico; es decir, abrazos, besos, caricias, miradas…
  • Debemos elogiar los logros de los niños de manera correcta.
  • Debemos estar dispuestos a ver y responder a las necesidades emocionales de los niños.
  • Debemos proporcionar un refugio seguro en el que el niño sienta nuestro apoyo.

Es clave que nos interesemos por sus motivaciones, intereses y preferencias. Asimismo, es importante que nos impliquemos en la escuela y que evitemos entrometernos en la vida de los niños de manera crítica y desafiante.

Pero, sobre todas las cosas, no podemos definirnos en base a las notas escolares. Ellos no son listos o tontos ni buenos ni malos, son ELLOS en esencia y con libertad.

Fuente: lamentesmaravillosa.com