Familia disfuncional: Cuando los padres son el problema

Nathalia Romero 
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Los  casos de jóvenes menores de edad que mantienen “relaciones sentimentales” con hombres mayores es una práctica común en el país. Por lo regular, la sociedad condena el abuso por parte de los adultos y también, en otros casos, juzga el comportamiento “poco decoroso” de las adolescentes. Pero hay un punto que pocas veces se toca: ¿Qué es lo que realmente pasa con la familia de esas jóvenes? Muchas veces, los padres son el problema.

En un estudio publicado en 2017, por Plan Internacional, con datos de la encuesta ENHOGAR MICS 2014, en el país el 12.5 % de las dominicanas entre 20 y 49 años se casaron o unieron antes de los 15 años y el 37 % antes de los 18 años. Actualmente, una de cada 5 adolescentes (23.4%) entre 15 y 19 años está casada o unida con un hombre 10 años mayor.

“Aunque muchas personas pueden pensar que una niña se casa o se une porque es libre de decidirlo, el estudio encontró que esa libertad no es tal. El matrimonio infantil forzado es resultado de la violencia intrafamiliar, la expectativa de emancipación o la oportunidad de negociación que establecen las familias como una oportunidad de salida de la pobreza”, resaltó Jeannette Tineo, autora de la investigación.

Ésta es una muestra de cómo un mal manejo de parte de los padres puede causar un problema social.

Para la psicóloga y terapeuta familiar Laura Rivas, estas familias pueden ser catalogadas como familias disfuncionales. En una familia disfuncional, se le pide a los niños que asuman roles de adultos. Un ejemplo de esto es cuando hacen a los hijos responsables del cuidado de sus hermanos menores, ayudar a sostener el hogar sin importar los medios y en algunos casos, cuidar de las relaciones entre los adultos, como es servir de mensajeros entre padres que han peleado entre sí. Aunque puede parecer que esos son niños maduros, estas situaciones imponen ansiedad y estrés que no tienen las habilidades necesarias para manejar.

La psicóloga expone que, las personas que crecen en hogares disfuncionales llegarán a ser adultos sabiendo que su vida no es normal. “Es habitual escuchar cuando llegan a terapia de adultos preguntando si ‘hay familias que son como las de la televisión.’ Dentro de las situaciones que más añoran es poder contar con sus familiares y estar felices de hacerlos parte, que los abuelos estén involucrados con los nietos porque pueden confiar en ellos su cuidado, y cómo son los límites y las relaciones amorosas saludables”. Asimismo, agrega que, otras áreas donde necesitan adquirir habilidades son el manejo del dinero, el autocuidado e incluso, cómo debe verse un hogar, puesto que han crecido en hogares que no se mantenían limpios.

Intervención psicológica
En terapia familiar, los problemas de comportamiento o las enfermedades mentales de los niños reflejan a la familia como un todo.

Es por esa razón que los problemas y las soluciones comienzan y terminan con los adultos.

Rivas explica que, muchos padres no aceptan que tienen problemas y comportamientos tóxicos que afectan directamente a sus hijos. No poder admitir que se han equivocado o que tienen la responsabilidad es una característica común de las familias disfuncionales.

“Por esto, rara vez los padres están preparados para aceptar que cuando un niño o adolescente va a terapia es casi siempre por un manejo inadecuado de los adultos”.

¿Cómo tratar psicológicamente a niños que vienen de ambientes tóxicos?
Según Rivas, los niños que crecen en familias disfuncionales pueden ser ayudados con intervención psicológica.

El objetivo principal será ayudarles a desarrollar habilidades tales como: emocionales, de comunicación y de resolución de problemas. A través de la práctica pueden subsanar el daño.

Muchas personas aprenden a cuidar ese niño interior y hacer cambios importantes en su vida, resultando en adultos sanos que pueden cambiar su legado familiar.

Maestros: varias generaciones, una pasión

Nathalia Romero
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Santo Domingo, RD

Cuando se le pregunta a María Martínez, qué significa para ella ser maestra, es inevitable que se le quiebre la voz y sus ojos se tornen llorosos, después de más de 30 años de labor docente.

Todo lo que empezó por pura coincidencia a los 15 años de edad, siendo maestra sustituta, terminó conquistándola para convertirse en su eterna pasión.

Ya se han cumplido tres décadas de labor docente, la cuál ejerció en La Ciénega, uno de los barrios mas peligrosos y marginados de Santo Domingo, donde a pesar del panorama no favorable y todas las vicisitudes que pasó, con la poca paga y dar clases en condiciones deplorables, nos narra que aún así, vivió experiencias maravillosas y que le cambiaron la vida.

“Yo tuve la oportunidad de ayudar a muchachos con problemas de drogas y que venían de hogares disfuncionales. Después de muchos años me recuerdan y me agradecen. El trabajo del maestro no es solo enseñar, es también ser como un padre y un amigo”.

Hoy día, Martínez dice con orgullo que aún mantiene contacto con sus alumnos, muchos de ellos profesionales y gente de bien.

Y aunque ya está jubilada, su pasión y vocación no han terminado, sigue impartiendo clases sin ningún costo a niños con problemas de aprendizaje de su comunidad. “Tú no te imaginas lo que yo amo esta carrera”, expresa con un sentimiento de satisfacción.

Una profesión sacrificada
Esperanza Ventura este año cumplirá 30 años en el magisterio. Y de todos esos años de trabajo, resalta la titánica responsabilidad que lleva en sus espaldas el docente. “Se requiere mucha preparación y siempre estar a la vanguardia con todo lo que tiene que ver el campo educativo”.

De igual forma destaca que actualmente la sociedad no valora la carrera del docente, una carrera que para ella es muy sacrificada y en la que los profesores se entregan y dan lo mejor de sí cada día. “El maestro representa un apoyo y un modelo a seguir. Es el que escucha y es el receptor de todo lo que pasa, no solo con sus alumnos sino también con sus familias”.

De su experiencia como maestra relata que, le ha tocado tratar con todo tipo de estudiantes, pero trabajar de cerca en la formación de las mujeres es lo que más le ha marcado en su vida de docente. Tener el privilegio de empoderar a sus alumnas, hacerles ver que son importantes y que valen mucho. “Mi orgullo son mis alumnas. Un triunfo de ellas es un uno mío. No me arrepiento de haber elegido esta  profesión”.

 Una nueva generación
Aún está en sus 20, pero desde su niñez, Pamela De La Cruz sintió la vocación de enseñar a otros. Pero no fue hasta que llegó a la universidad y luego a las aulas que descubrió su potencial para dedicarse a ser maestra.

La experiencia viva con los niños, el cariño, la cercanía, las cosas que podía hacer mejorar en ellos, le hicieron darse cuenta del poder que tenía en sus manos. “El trabajo diario con los estudiantes me motiva a ser mejor profesional”.

La joven profesora dice que, su juventud no ha sido una barrera para ganarse el respeto de sus alumnos y de los padres de los mismos. “Al principio los padres tenían sus dudas, pero luego veían mi forma de manejarme y después no creían que fueran tan joven”, narra.

De La Cruz cree firmemente que un maestro tiene el poder de construir como de destruir. “Una palabra o una frase de motivación para tu alumno puede cambiar su vida para bien o para mal”. Sin embargo, aunque pertenece a la nueva generación de profesores, no está muy de acuerdo con muchas políticas del sistema educativo actual. “Ahora existe mucha permisividad y poca exigencia hacía el estudiante. Esto dificulta el proceso de evaluación y el trabajo del maestro. Creo que éste es el mayor reto para los docentes ahora mismo”.

María, Esperanza, y Pamela pertenecen a distintas generaciones, pero todas coinciden en algo: la pasión de enseñar.

      

EN PUNTOS
Historia.
 El 30 de junio es el Día Nacional del Maestro, en la República Dominicana, establecido por el “Secretario de Estado de Justicia, Educación Pública y Bellas Artes” (hoy, Ministerio de Educación), mediante la Resolución No. 6-39 de fecha 6 de junio de 1939.

Juan Bosch. La fecha coincide con el natalicio del profesor Juan Bosch; figura cumbre de la literatura y la política dominicana de todos los tiempos.

Ilustres. Entre los maestros que más contribuyeron al desarrollo de la educación en RD, están: Eugenio María de Hostos, Salomé Ureña, Ercilia Pepín, Socorro Sánchez y Pedro Henríquez Ureña.

Inclusividad e igualdad en la escuela

Nathalia Romero
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Santo Domingo, RD

“Considerando que la constitución establece en su artículo 39 numeral 4 el derecho a la igualdad entre el hombre y la mujer ante la ley y de manera expresa que: “Se prohíbe cualquier acto que tenga como objetivo o resultado menoscabar o anular el reconocimiento, goce o ejercicio en condiciones de igualdad de los derechos fundamentales de mujeres y hombres. Se promoverán las medidas necesarias para garantizar la erradicación de las desigualdades y la discriminación de género”. De esta forma empieza la ordenanza que presentó el Ministerio de educación mediante la cual se establece como prioridad el diseño e implementación de la política de género en el sistema educativo dominicano.

La medida ha creado opiniones divididas en la sociedad dominicana, tanto a favor como en contra.

Varios sectores la rechazan debido a la confusión que se tiene entre la política de género y el famoso concepto de “ideología de género”, ambos muy distintos. Pero la ordenanza solo busca la inclusión, equidad e igualdad.

Ahora, ¿qué es la inclusividad y la política de género?

Para el sociólogo Joel Arboleda la política de género es un conjunto de medidas que buscan mitigar las diferencias que se generan entre hombres y mujeres. Sin embargo, lo que se trata es de mitigar problemas sociales que se dan a raíz de su condición biológica. “El género es una variable social, y el sexo es una variable biológica”.

Mientras que la inclusividad es cuando se abren las puertas y la igualdad de oportunidades para que las diferencias de género no se traduzcan en diferencias de acceso a las oportunidades.

“Normalmente lo que se busca en una sociedad es que el acceso a las oportunidades sean iguales, independientemente de si los individuos pertenecientes a ella la aprovechan o no”.

Asimismo expresa que la educación dominicana necesita una política de género adecuada porque normalmente cuando se habla de género la gente piensa en la violencia y desigualdad que se ejerce en las  mujeres, pero las relaciones de género nos afectan a todos. Un ejemplo de esto es el rol del hombre y  la construcción de la masculinidad que puede llevar a unos excesos incumplibles. Una muestra de esto es cuando la sociedad espera que el hombre sea quien mantenga el hogar, cuando en la actualidad ya las mujeres trabajan y a veces ganan y tienen mejores empleos que sus parejas. “Entonces, sucede que el hombre pasa por una inconsistencia de estatus porque no logra desarrollar lo que la sociedad espera que él realice por su condición de ser hombre”.

El sociólogo también hace la observación de que las personas que están en contra de la política de género no entienden que por la falta de esta, aun las mujeres no acceden a mejores trabajos, ni salarios, ni las contratan porque están embarazadas, y a los hombres no le dan permisos de paternidad. “Parte de la violencia que hay en la sociedad dominicana deviene de relaciones de género mal dirigidas”.

Una educación inclusiva ayudaría a largo plazo cambiar ese tipo de relaciones. Las relaciones de género están sufriendo una revolución que es indetenible. Cuando este proceso avance el mundo será totalmente diferente, aunque sectores no estén de acuerdo. Una sociedad no se puede desarrollar con la mitad de su población marginada”.

Inclusividad en el sistema educativo dominicano

De su lado el  psicólogo Blas Valenzuela señala que el mayor beneficio de la implementación de la enseñanza inclusiva permitiría eliminar estereotipos de género, disminuir los niveles de discriminación sexista, reducir los casos de violencia de género, mejorar la convivencia familiar y un sinnúmero de aspectos que se pueden evidenciar en países que tienen años aplicando políticas de género en las escuelas, y han mostrado resultados y cambios positivos y significativos.

“Si coeducamos desde la escuela, podremos asegurarles estos derechos a las futuras generaciones, además de disminuir los niveles de discriminación, de violencia, de embarazos no planeados, entre otras situaciones” concluye Valenzuela.

EN PUNTOS

Feminicidios.
República Dominicana es el país de mayor tasa de feminicidios en la región

Embarazos.
También el país de Latinoamérica con mayores embarazos en adolescentes

Desigualdad.
Según el estudio Desarrollo humano en el tiempo: tendencias del bienestar y la desigualdad en el país, la nación ha venido perdiendo el 44% de su potencial de desarrollo por la desigualdad de género.

¿Cómo enseñar? La formación de maestros y maestras

Emelinda Padilla
Santo Domingo, RD

La mayoría de las instituciones que forman maestros y maestras, están conscientes de las nuevas demandas que las reformas educativas irán exigiendo en las aulas a los docentes. En este sentido, formar un docente que enseñe a sus alumnos a aprender, que desarrolle en los niños y niñas su creatividad, sus capacidades de comprensión; que promueva los cambios y acepte las diferencias y divergencias, incorporando la diversidad en el aula como un valor positivo, entre otros, son de los retos que tienen por delante los centros de educación superior.

Indudablemente para que un educador pueda realizar esta labor, necesita vivenciarla en su propia formación como docente. Dicho de otra forma “no puede reclamársele a los docentes que apliquen en sus aulas lo que no aprendieron ni vieron puesto en práctica en su preparación”. En consecuencia, el nuevo docente también requiere de nuevas formas de aprender, en una institución superior donde también se viva la reforma educativa desde su misma práctica.

Al igual que el educador de niños y niñas, el formador de formadores en su rol de educador como “mediador eficiente”, debe ejercer una práctica estructuradora de un conjunto variado de situaciones que permitan que sus alumnos (docentes en formación) observen, analicen, formulen hipótesis, investiguen y tomen decisiones en conjunto con sus pares en múltiples interacciones, y actúen conforme a ellas, construyendo así socialmente, niveles de conocimiento progresivamente más avanzados; fomentando la comunicación verbal entre ellos, puesto que gran parte del proceso educativo sistemático posterior se basará en la interacción entre iguales, la negociación y el intercambio de significados y experiencias.

Pero ¿es esa la forma en que se les enseña a los maestros en las instituciones formadoras? ¿aprenden nuestros maestros a reflexionar regularmente sobre sus prácticas, con el conjunto de los otros educadores?

Las investigaciones sobre instituciones formadoras de calidad, indican que la reflexión de los docentes sobre sus prácticas, impacta positivamente en la calidad de la educación que imparten. Es necesario, por tanto, que desde las aulas donde estamos formando maestros, cada alumno, como parte de un equipo que aprende, reflexione sobre la coherencia y efectividad de sus creencias sobre la práctica pedagógica. Es desde esta instancia donde el futuro maestro evalúa y se autoevalúa, compartiendo las decisiones pedagógicas de sus “estudiantes imaginarios” con otros. ¿Preparan las universidades a los futuros maestros para dialogar con profesionales de otras especialidades (psicólogos, nutricionistas, asistentes sociales?, ¿dialogan los maestros universitarios con sus alumnos, sobre casos reales o imaginarios que se presentan o podrían presentarse en aula?

Mucho se ha hablado y escrito sobre fomentar el desarrollo del trabajo en equipo y el aprendizaje colaborativo. Sin embargo, en las distintas realidades educativas que conozco, prevalece una práctica educativa aislada, donde brillan las cualidades y habilidades de las personas en forma individual. Esto lo hace el docente universitario con sus alumnos y luego éstos replican esa práctica en sus escuelas.

Los cambios en educación no pueden construirse en este contexto. Una verdadera reforma educativa supone la reflexión pedagógica, la práctica colectiva, nuevos hábitos de trabajo y aprendizaje, en que la experiencia común es fundamental. El aprender a aprender supone ayudar a los demás a ser efectivos en las acciones que emprendemos en conjunto, y aprender de los demás. Eso sólo se logra si se crean e institucionalizan espacios de intercambio y reflexión pedagógica. Para la educación este es un desafío, por cuanto significa formar educadores que establezcan equipos de trabajo con sus pares.

Una tendencia humana es que los maestros “enseñen como fueron enseñados”. Estando de acuerdo todos en esa premisa, llegó la hora de prestar más atención a la forma en que son enseñados nuestros maestros a aprender, porque de ella dependerá la forma en que enseñarán a sus alumnos. Nadie da lo que no tiene.

Promociona tus proyectos escolares en Plan LEA

¿Tu Centro educativo realiza actividades como ferias científicas y labores sociales? El programa prensa-escuela del Listín Diario, PLAN LEA , hace la cordial invitación a docentes y estudiantes de escuelas y colegios de todo el país a enviar sus actividades y proyectos escolares para aparecer en nuestra página impresa, página web y redes sociales.

Pueden mandar sus actividades con fotos de calidad al correo: [email protected] o a [email protected]

¡No pierdan esta oportunidad!

 

¿Para qué sirve la escuela?

Dr. Ángel Palacio

Una pregunta trivial para la que todo el mundo tiene la respuesta. La escuela sirve para enseñar, porque a la escuela se va a aprender.

Si usted es una persona pragmática, que no le gusta perder el tiempo metiéndose en berenjenales especulativos, filosóficos, entonces puede quedarse tranquilo: termina de alistar a los muchachos, los mete en el carro, los deja a la puerta del colegio y se va feliz, porque sus muchachos se quedaron aprendiendo. Pero si a usted le gusta de vez en cuando incordiar la paciencia y darle mente a las cosas, entonces puede usted seguir preguntando: Y ¿para qué aprendemos? Porque sólo así sabríamos realmente para qué sirve la escuela.

El conocimiento no sucede en el aire. Es vectorial. Siempre conocemos, buscamos información, aprendemos para algo. Por lo pronto, conocemos con fines prácticos. El ser humano necesita el conocimiento para subsistir, para mantenerse en la vida. Saber defenderse de los animales, y de las inclemencias del clima. Saber recolectar frutos, cazar animales. También se usa para mejorar las condiciones de nuestra vida. Cultivar el mejor vino, producir más  cereales, construir casas más grandes y más cómodas.

Pero conocemos para otras cosas más. Conocemos para disfrutar del conocimiento. El hecho de conocer es sumamente satisfactorio. Vamos a conocer las cataratas del Niágara porque observar ese espectáculo nos da satisfacción.

No piense usted que esto de conocer para contemplar es una tontería. Las penas se mitigan con la contemplación, dice Santo Tomás. Y por eso nos gusta tanto viajar. Y de la contemplación sale la curiosidad, que es la madre de todas las ciencias.  La mayor parte de los descubrimientos científicos de que disfrutamos fueron descubiertos por pura  curiosidad. Volta no pensaba en baterías eléctricas cuando experimentó con las ranas. Y Thompson pensaba que nunca se le sacaría utilidad al descubrimiento del electrón.

Conocemos además para comprender el mundo. Comprender tiene dos estadios: entender e interpretar:

Entender las cosas es conocer cómo suceden y qué las causa. ¿Por qué llueve? ¿Cómo respiran los peces?

Interpretar las cosas, el mundo, la vida, la existencia es tratar de encontrar las razones por las que suceden. Es tratar de darle sentido. Dar sentido, aunque usted no lo crea, es una necesidad básica de los humanos. Conocemos, finalmente, para conocernos a nosotros mismos. El conocimiento nos sirve para entender nuestras emociones, dominar nuestros miedos, saber de qué se componen nuestros sueños, nuestras pasiones. Y así nos ayudan a la hora de tomar decisiones. Importante conocer lo que nos está permitido, lo que aparenta ser apetecible, pero es dañino. Cómo puedo establecer relaciones sanas con la naturaleza, la sociedad y conmigo mismo. Distinguir lo que es importante de lo que no lo es.

Los ilustrados ingleses, franceses y alemanes entendieron claramente que el ser humano nace incompleto y tiene que desarrollarse.  A ese desarrollo lo llamaron formación. Entendieron también que ese desarrollo, esa formación, se hacía adquiriendo conocimientos, a lo que llamaron instrucción. Y así la formación se basa en la instrucción y la instrucción tiene como finalidad la formación.  Instrucción + formación = educación. Pensaban que desarrollando seres autónomos, independientes física y moralmente, críticos, conocedores de que no están solos en el mundo, que necesitan del otro y el otro necesita de ellos, de que la existencia está llena de espejismos y podemos equivocarnos, estaban desarrollando la persona humana que traemos en germen cuando venimos a la vida. Y formando personas se obtenían seres felices y ciudadanos productivos.

Esta forma de pensar se vio contrapuesta a otra más pragmática. Lo importante es instruir. olvidándose de otras tonterías, preparar soldados para enfrentarse al invencible ejército de Napoleón, preparar obreros para trabajar en las minas del Rhin.

Al final este enfoque se impuso y pronto se extendió con el favor americano por todo el mundo con el nombre de educación progresiva.

Hoy, la educación que se imparte en las escuelas es pragmática, utilitarista y mercantilista -en palabras de Freire-. Y por eso está en crisis. Por eso vive en continua reforma. Ha descuidado la finalidad contemplativa, y por eso es aburrida. Y trata de evitarlo hablando de enseñanza lúdica. Como si la diversión más grande no fuera aprender. Conocer. Como si la satisfacción más grande de nuestro cerebro no fuera la adquisición de conocimientos. Como si algo valioso se pudiera conseguir sin esfuerzo y sin disciplina. Como si la “alegría de la escuela” no fuera otra que la cara de felicidad de los niños cuando aprenden. Ha matado el asombro y la admiración. Y por eso no prepara poetas, ni científicos ni mucho menos sabios, ni santos. La escuela de hoy mata la creatividad.

Ha olvidado la formación, desconociendo la advertencia de Rousseau: no se pueden conseguir ciudadanos productivos sino sobre la base de personas libres, responsables e inteligentes.

Quedan algunas escuelas humanistas. Muy pocas. Que Dios las proteja. Porque la sociedad monetizada de hoy no las valora.

PERFIL

“La escuela de hoy mata la creatividad”
El autor tiene más de 50 años en la enseñanza. Durante su estancia en el país ha impartido docencia en el Seminario Santo Tomás de Aquino, PUCMM, UNPHU, Colegio La Salle y Decroly.

Generación Z reta al sistema educativo actual

Nathalia Romero
Santo Domingo

Revolución. Al ser una generación digital, ellos esperan que las herramientas digitales estén en el día a día de su vida estudiantil. El hecho de ser así les hace pensar que la tecnología no es ajena a ninguna de sus actividades.

José Díaz tiene 18 años y recientemente terminó el bachillerato. Este joven describe sus años de vida escolar como muy demandantes, tanto en el aspecto académico como el técnico, ya que estudió en un politécnico.

Narra que  en las enseñanzas se compartía una misma constante, el autoaprendizaje, ser autodidacta era la clave, y que al estudiante se le daba la introducción, se le explicaban los términos básicos o esenciales, se le daba una meta, y él mismo debía continuar solo, con su propia determinación de querer aprender y superarse. El ideal era que el maestro estuviera al lado para acompañarlo y guiarlo, pero no siempre era así. “Me habría gustado tener un mejor sistema de enseñanza, o al menos uno más personalizado” dice. Por las mismas enseñanzas, puntualiza, al final se acostumbró a ser autodidacta, por lo que es su forma favorita de aprender. Así como José, se expresan otros jóvenes pertenecientes a la generación Z.

Un reto para los docentes
Ruth Contreras es profesora desde hace más de 25 años y forma parte del grupo de maestros que se han tenido que adaptar a esta generación que ha crecido en la época de la inmediatez. Según lo que le ha tocado experimentar, asegura que hay una diferencia del cielo a la tierra entre la generación de estudiantes de hace 20 años con los de ahora. “Actualmente a los estudiantes no les gusta leer, y solo están interesados en lo digital. Les gusta lo inmediato, lo fácil. Se deprimen con facilidad, y no les gusta seguir las reglas”.

Ante esta situación, la psicóloga y terapeuta familiar Laura Rivas opina que para los docentes es difícil muchas veces mantener la atención de chicos que de alguna forma ya lo han visto todo. “Aún las referencias más obscuras siguen siendo de uso común.  Una clase de pizarra y marcador se queda corta y debe ser suplementada con actividades vivenciales, recursos didácticos  divertidos, y enfoques novedosos”, puntualiza.

Asimismo, para la docente e investigadora Martha Rodríguez, la mayoría de los/as docentes, son “migrantes digitales”, por lo tanto, esta condición hace que tengan, primero que efectuar la transición en el aprendizaje constante de uso de tecnologías, de redes sociales, y de comprender su uso como parte de los beneficios para la docencia, en cualquiera de los niveles educativos: escolar (inicial, primaria y secundaria), superior universitario, formación técnica.

Resalta que los/as docentes de este tiempo, que son los que han trabajado con los millenials y ahora trabajan con la generación Z, tienen el reto de desarrollar competencias digitales como integrar el uso de las tecnologías en la planificación docente, utilizar el conocimiento para resolver problemas reales y complejos, brindando conocimiento que tenga valor añadido para la sociedad, y construir conocimientos que sean de provecho para los/as estudiantes.

Aterrizando el tema a nuestro país, para Rodríguez las limitantes que actualmente tiene el sistema educativo dominicano para conectar con la generación Z, como la falta de recursos tecnológicos en la mayoría de  escuelas y la poca conectividad a la internet, se pueden mejorar con el alcance de la conectividad con la coordinación entre instituciones y programas, por ejemplo: labores que se realizan desde República Digital, continuar con los procesos formativos en el uso e integración de las TIC dirigidos hacia los/as docentes, enseñándoles cómo integrar de forma efectiva el uso de las TIC en su planificación docente.

GENERACIÓN Z
Características
. Expertos en la comprensión de la tecnología. Multitarea. Abiertos socialmente desde las tecnologías. Rápidez e impacienia. Interactivos.

Ante lo educativo. Se sentirán más motivados/ as para realizar actividades, ejercicios, en las que tengan que hacer uso de sus dispositivos y de servicios en la web.

Plan LEA cierra ciclo de talleres

Elizahenna Del Jesús
Santo Domingo

Desde el martes 7 hasta el lunes 20 del mes de mayo, Plan LEA realizó la dinámica: “Lee, diviértete y aprende con el periódico LISTÍN DIARIO”, en los siguientes centros educativos: Colegio Creciendo, Colegio Padres y Maestros, Colegio Nuevo Sol,  Escuela Parroquial Santo Socorro y Escuela Hogar Mercedes Amiama, todos pertenecientes a la Regional 15 del Ministerio de Educación (Minerd).

Los talleres fueron impartidos por la Coordinadora Administrativa Docente de Plan LEA, la Licda. Elizahenna del Jesús. Los niños y niñas participantes tuvieron la experiencia de formar parte de una clase innovadora y amena, donde aprendieron utilizando el juego como medio para propiciar un aprendizaje significativo.

El taller inició con un recorrido histórico por el Decano de la Prensa Nacional,  sus inicios y evolución. Las dinámicas se desarrollaron de forma interactiva y los ejercicios incluyeron lectura, actividad memorística, comprensión lectora y  participación activa.

Este taller puede ser impartido en todas las áreas y niveles.

Actualmente, se realiza en centros educativos pertenecientes a las regionales educativas 10 y 15.

Beneficios de la dinámica “Lee, Diviértete y Aprende con el Plan LEA”
Esta actividad se caracteriza por ser lúdica, promover el respeto a la opinión ajena, la discusión, el desarrollo de competencias comunicativas y de conciencia ciudadana, además propicia un ambiente de trabajo colaborativo.

APORTES
Formación

Este taller teóricopráctico tiene como intención pedagógica estimular la lectura y el aprendizaje significativo, fomentar el hábito de lectura, desarrollar el pensamiento crítico, la capacidad de escucha y el trabajo cooperativo.

 

Método Singapur revoluciona sistema educativo

Nathalia Romero
[email protected]

El método Singapur está presente en más de 50 países y ha revolucionado la forma de enseñanza. Los estudiantes con quienes se implementa el método sacan las mejores en la evaluación PISA.

Estrés, frustración, miedo, poca comprensión y falta de motivación, son parte de  las emociones que sienten muchos estudiantes al enfrentarse a las matemáticas. Esta ciencia, que ha jugado un papel fundamental en el desarrollo de la humanidad y que forma parte del día a día, ha sido por muchos años el dolor de cabeza para muchos escolares.

En República Dominicana, las cifras sobre el buen desempeño en esta materia por parte de los alumnos ha ido en baja año tras a año. Así lo demostró la última evaluación Diagnóstica Nacional para estudiantes de sexto grado de Primaria, realizada por el Ministerio de Educación, donde solo un 32.10%  de estudiantes del sexto grado calificaron con resultados “aceptables” y el 63.81% alcanzó la meta de logros “elemental”, mientras que en el nivel “satisfactorio” apenas lo consiguen un 4.10%.

Ante esta situación, Henry Oviedo, representante en el país de la fundación Wise Education, expresa que se necesita una revolución en la forma de enseñanza de los números, que por años se ha caracterizado por la memorización y autoritarismo. El experto en educación conversó con Plan LEA sobre el “método Singapur”, una técnica que se originó en ese país asiático y  que cambió por completo su sistema educacional, y está presente en países como Chile y Finlandia.

A diferencia del método tradicional de enseñanza, el método Singapur consiste en que los profesores trabajen en equipos utilizando objetos y materiales concretos para enseñar matemáticas.

La idea es centrarse en la resolución de problemas, entender el razonamiento lógico que hay detrás, más que la memorización del procedimiento para llegar a un resultado.

“Es necesario que los estudiantes vean las matemáticas como un juego, algo divertido y no como un deber. Desde pequeños nos enseñan a memorizar solo para exámenes pero no nos enseñan para la vida”, puntualiza Oviedo.

Muchos trabajos del futuro están relacionados con el dominio matemático. “Estudios han vaticinado que existe una clara relación entre el éxito a la hora de dominar las matemáticas y el nivel socioeconómico alcanzado años después”.

 

 

 

La tarea de educar: Compartida entre maestro y familia

Emelinda Padilla
Santo Domingo

Acostumbro a recalcar en mis cursos y talleres a maestros y equipos de gestión que “cada niño o niña que llega a la escuela, no lo hace solo/a. Con él/ella viene también su familia y todo lo que ese sistema representa y significa”.

Este reiterado énfasis resulta de una práctica repetida que observo en la realidad de nuestra escuela: “Los maestros y otros actores del quehacer educativo están llenos de prejuicios y creencias con relación a la validez y conveniencia de integrar y dar participación a las familias en los procesos de enseñanza”. Cuando pienso en cómo aportar para lograr cambios en ese sentido, me pregunto si estarán esos maestros formados para que puedan dialogar con las familias u otros adultos sobre sus niños.

Así como en la tarea de educar convergen especialistas de diferentes áreas, es innegable que la familia es determinante en el desarrollo socioemocional, psicomotor y lingüístico del niño. No todas las familias educan a sus hijos de igual forma, la educación de la familia va generando en los niños valores, actitudes, temores, alegrías.  Mientras más se alejan los valores que impone el centro educativo de las formas de crianza de la familia, más difícil será acercarse a ella y a los niños.

Este proceso se torna más complejo cuando la educación está dirigida a familias y niños provenientes de los sectores económicos y sociales menos favorecidos, ya que entran en relación “expectativas, supuestos y mitos recíprocos, provenientes de mundos con códigos culturales distintos”.

Entonces surge otra pregunta: ¿Están los docentes preparados para relacionarse con un mundo cultural distinto de aquel del cuál provienen? Desde ese punto de vista, y reconociendo a este profesional como un ser humano, con creencias y actitudes propias, y no como un mero transmisor de conocimientos, es indispensable que en su formación autoevalúe su desarrollo como persona, de tal forma que reconozca sus fortalezas y debilidades, y se valore a sí mismo, para que de este modo pueda aquilatar a los otros en sus fortalezas, y descubrir también sus limitaciones.

Estoy segura de que muchos de nosotros hemos conocido centros educativos donde está prohibida la entrada de los padres a las aulas de clases y donde sólo se les convoca para informarles sobre tal o cual tema de interés particular o común (“Mientras menos metan sus narices en la escuela, mucho mejor”). Indudablemente esto es el reflejo de los miedos e incertidumbres de los docentes, quienes perciben a las familias de sus alumnos como enemigos y amenazantes para el establecimiento y la cultura que se les entrega.

No obstante, la manera de vivir que tiene la familia es la primera fuente de aprendizaje para los niños y las niñas, y la vida democrática también se aprende en la práctica familiar. En consecuencia, se requiere aprender a integrar la cultura de la familia y los recursos del medio natural y social, como bases fundamentales del proceso educativo.

No podemos continuar enseñando las mismas cosas a niños y niñas de contextos, realidades y culturas diferentes. La estandarización de los contenidos hace que “lo que se enseña” esté muy alejado de los conocimientos, intereses y motivaciones de los estudiantes. Al tiempo de que dificulta cada vez más las posibilidades de integración y participación de las familias en los procesos del aula y en el ambiente diverso que en ella se conjuga.

Pretender contar con familias participativas y cercanas a la vida de la escuela, implica que aceptemos y aprovechemos la riqueza de sus diferencias, valorarlas en vez de rechazarlas, promoverlas en vez de ocultarlas y validarlas en vez de descalificarlas.

Al igual que sus hijos, los padres y todo el sistema familiar que rodea a los alumnos, deben sentirse cómodos en la escuela, aceptados en lo que son y en lo que creen, identificarse con la comunidad educativa y sentirse parte importante de ella.

Así y no de otra forma, la tarea de educar será compartida felizmente entre escuela-familia y comunidad.  Donde todos crecemos, aprendemos y somos parte de un espacio que se relaciona armónica y constructivamente. Una escuela que enseña a todos y con todos..