¿Cómo enseñar? La formación de maestros y maestras

Emelinda Padilla
Santo Domingo, RD

La mayoría de las instituciones que forman maestros y maestras, están conscientes de las nuevas demandas que las reformas educativas irán exigiendo en las aulas a los docentes. En este sentido, formar un docente que enseñe a sus alumnos a aprender, que desarrolle en los niños y niñas su creatividad, sus capacidades de comprensión; que promueva los cambios y acepte las diferencias y divergencias, incorporando la diversidad en el aula como un valor positivo, entre otros, son de los retos que tienen por delante los centros de educación superior.

Indudablemente para que un educador pueda realizar esta labor, necesita vivenciarla en su propia formación como docente. Dicho de otra forma “no puede reclamársele a los docentes que apliquen en sus aulas lo que no aprendieron ni vieron puesto en práctica en su preparación”. En consecuencia, el nuevo docente también requiere de nuevas formas de aprender, en una institución superior donde también se viva la reforma educativa desde su misma práctica.

Al igual que el educador de niños y niñas, el formador de formadores en su rol de educador como “mediador eficiente”, debe ejercer una práctica estructuradora de un conjunto variado de situaciones que permitan que sus alumnos (docentes en formación) observen, analicen, formulen hipótesis, investiguen y tomen decisiones en conjunto con sus pares en múltiples interacciones, y actúen conforme a ellas, construyendo así socialmente, niveles de conocimiento progresivamente más avanzados; fomentando la comunicación verbal entre ellos, puesto que gran parte del proceso educativo sistemático posterior se basará en la interacción entre iguales, la negociación y el intercambio de significados y experiencias.

Pero ¿es esa la forma en que se les enseña a los maestros en las instituciones formadoras? ¿aprenden nuestros maestros a reflexionar regularmente sobre sus prácticas, con el conjunto de los otros educadores?

Las investigaciones sobre instituciones formadoras de calidad, indican que la reflexión de los docentes sobre sus prácticas, impacta positivamente en la calidad de la educación que imparten. Es necesario, por tanto, que desde las aulas donde estamos formando maestros, cada alumno, como parte de un equipo que aprende, reflexione sobre la coherencia y efectividad de sus creencias sobre la práctica pedagógica. Es desde esta instancia donde el futuro maestro evalúa y se autoevalúa, compartiendo las decisiones pedagógicas de sus “estudiantes imaginarios” con otros. ¿Preparan las universidades a los futuros maestros para dialogar con profesionales de otras especialidades (psicólogos, nutricionistas, asistentes sociales?, ¿dialogan los maestros universitarios con sus alumnos, sobre casos reales o imaginarios que se presentan o podrían presentarse en aula?

Mucho se ha hablado y escrito sobre fomentar el desarrollo del trabajo en equipo y el aprendizaje colaborativo. Sin embargo, en las distintas realidades educativas que conozco, prevalece una práctica educativa aislada, donde brillan las cualidades y habilidades de las personas en forma individual. Esto lo hace el docente universitario con sus alumnos y luego éstos replican esa práctica en sus escuelas.

Los cambios en educación no pueden construirse en este contexto. Una verdadera reforma educativa supone la reflexión pedagógica, la práctica colectiva, nuevos hábitos de trabajo y aprendizaje, en que la experiencia común es fundamental. El aprender a aprender supone ayudar a los demás a ser efectivos en las acciones que emprendemos en conjunto, y aprender de los demás. Eso sólo se logra si se crean e institucionalizan espacios de intercambio y reflexión pedagógica. Para la educación este es un desafío, por cuanto significa formar educadores que establezcan equipos de trabajo con sus pares.

Una tendencia humana es que los maestros “enseñen como fueron enseñados”. Estando de acuerdo todos en esa premisa, llegó la hora de prestar más atención a la forma en que son enseñados nuestros maestros a aprender, porque de ella dependerá la forma en que enseñarán a sus alumnos. Nadie da lo que no tiene.

Promociona tus proyectos escolares en Plan LEA

¿Tu Centro educativo realiza actividades como ferias científicas y labores sociales? El programa prensa-escuela del Listín Diario, PLAN LEA , hace la cordial invitación a docentes y estudiantes de escuelas y colegios de todo el país a enviar sus actividades y proyectos escolares para aparecer en nuestra página impresa, página web y redes sociales.

Pueden mandar sus actividades con fotos de calidad al correo: [email protected] o a [email protected]

¡No pierdan esta oportunidad!

 

¿Para qué sirve la escuela?

Dr. Ángel Palacio

Una pregunta trivial para la que todo el mundo tiene la respuesta. La escuela sirve para enseñar, porque a la escuela se va a aprender.

Si usted es una persona pragmática, que no le gusta perder el tiempo metiéndose en berenjenales especulativos, filosóficos, entonces puede quedarse tranquilo: termina de alistar a los muchachos, los mete en el carro, los deja a la puerta del colegio y se va feliz, porque sus muchachos se quedaron aprendiendo. Pero si a usted le gusta de vez en cuando incordiar la paciencia y darle mente a las cosas, entonces puede usted seguir preguntando: Y ¿para qué aprendemos? Porque sólo así sabríamos realmente para qué sirve la escuela.

El conocimiento no sucede en el aire. Es vectorial. Siempre conocemos, buscamos información, aprendemos para algo. Por lo pronto, conocemos con fines prácticos. El ser humano necesita el conocimiento para subsistir, para mantenerse en la vida. Saber defenderse de los animales, y de las inclemencias del clima. Saber recolectar frutos, cazar animales. También se usa para mejorar las condiciones de nuestra vida. Cultivar el mejor vino, producir más  cereales, construir casas más grandes y más cómodas.

Pero conocemos para otras cosas más. Conocemos para disfrutar del conocimiento. El hecho de conocer es sumamente satisfactorio. Vamos a conocer las cataratas del Niágara porque observar ese espectáculo nos da satisfacción.

No piense usted que esto de conocer para contemplar es una tontería. Las penas se mitigan con la contemplación, dice Santo Tomás. Y por eso nos gusta tanto viajar. Y de la contemplación sale la curiosidad, que es la madre de todas las ciencias.  La mayor parte de los descubrimientos científicos de que disfrutamos fueron descubiertos por pura  curiosidad. Volta no pensaba en baterías eléctricas cuando experimentó con las ranas. Y Thompson pensaba que nunca se le sacaría utilidad al descubrimiento del electrón.

Conocemos además para comprender el mundo. Comprender tiene dos estadios: entender e interpretar:

Entender las cosas es conocer cómo suceden y qué las causa. ¿Por qué llueve? ¿Cómo respiran los peces?

Interpretar las cosas, el mundo, la vida, la existencia es tratar de encontrar las razones por las que suceden. Es tratar de darle sentido. Dar sentido, aunque usted no lo crea, es una necesidad básica de los humanos. Conocemos, finalmente, para conocernos a nosotros mismos. El conocimiento nos sirve para entender nuestras emociones, dominar nuestros miedos, saber de qué se componen nuestros sueños, nuestras pasiones. Y así nos ayudan a la hora de tomar decisiones. Importante conocer lo que nos está permitido, lo que aparenta ser apetecible, pero es dañino. Cómo puedo establecer relaciones sanas con la naturaleza, la sociedad y conmigo mismo. Distinguir lo que es importante de lo que no lo es.

Los ilustrados ingleses, franceses y alemanes entendieron claramente que el ser humano nace incompleto y tiene que desarrollarse.  A ese desarrollo lo llamaron formación. Entendieron también que ese desarrollo, esa formación, se hacía adquiriendo conocimientos, a lo que llamaron instrucción. Y así la formación se basa en la instrucción y la instrucción tiene como finalidad la formación.  Instrucción + formación = educación. Pensaban que desarrollando seres autónomos, independientes física y moralmente, críticos, conocedores de que no están solos en el mundo, que necesitan del otro y el otro necesita de ellos, de que la existencia está llena de espejismos y podemos equivocarnos, estaban desarrollando la persona humana que traemos en germen cuando venimos a la vida. Y formando personas se obtenían seres felices y ciudadanos productivos.

Esta forma de pensar se vio contrapuesta a otra más pragmática. Lo importante es instruir. olvidándose de otras tonterías, preparar soldados para enfrentarse al invencible ejército de Napoleón, preparar obreros para trabajar en las minas del Rhin.

Al final este enfoque se impuso y pronto se extendió con el favor americano por todo el mundo con el nombre de educación progresiva.

Hoy, la educación que se imparte en las escuelas es pragmática, utilitarista y mercantilista -en palabras de Freire-. Y por eso está en crisis. Por eso vive en continua reforma. Ha descuidado la finalidad contemplativa, y por eso es aburrida. Y trata de evitarlo hablando de enseñanza lúdica. Como si la diversión más grande no fuera aprender. Conocer. Como si la satisfacción más grande de nuestro cerebro no fuera la adquisición de conocimientos. Como si algo valioso se pudiera conseguir sin esfuerzo y sin disciplina. Como si la “alegría de la escuela” no fuera otra que la cara de felicidad de los niños cuando aprenden. Ha matado el asombro y la admiración. Y por eso no prepara poetas, ni científicos ni mucho menos sabios, ni santos. La escuela de hoy mata la creatividad.

Ha olvidado la formación, desconociendo la advertencia de Rousseau: no se pueden conseguir ciudadanos productivos sino sobre la base de personas libres, responsables e inteligentes.

Quedan algunas escuelas humanistas. Muy pocas. Que Dios las proteja. Porque la sociedad monetizada de hoy no las valora.

PERFIL

“La escuela de hoy mata la creatividad”
El autor tiene más de 50 años en la enseñanza. Durante su estancia en el país ha impartido docencia en el Seminario Santo Tomás de Aquino, PUCMM, UNPHU, Colegio La Salle y Decroly.

Generación Z reta al sistema educativo actual

Nathalia Romero
Santo Domingo

Revolución. Al ser una generación digital, ellos esperan que las herramientas digitales estén en el día a día de su vida estudiantil. El hecho de ser así les hace pensar que la tecnología no es ajena a ninguna de sus actividades.

José Díaz tiene 18 años y recientemente terminó el bachillerato. Este joven describe sus años de vida escolar como muy demandantes, tanto en el aspecto académico como el técnico, ya que estudió en un politécnico.

Narra que  en las enseñanzas se compartía una misma constante, el autoaprendizaje, ser autodidacta era la clave, y que al estudiante se le daba la introducción, se le explicaban los términos básicos o esenciales, se le daba una meta, y él mismo debía continuar solo, con su propia determinación de querer aprender y superarse. El ideal era que el maestro estuviera al lado para acompañarlo y guiarlo, pero no siempre era así. “Me habría gustado tener un mejor sistema de enseñanza, o al menos uno más personalizado” dice. Por las mismas enseñanzas, puntualiza, al final se acostumbró a ser autodidacta, por lo que es su forma favorita de aprender. Así como José, se expresan otros jóvenes pertenecientes a la generación Z.

Un reto para los docentes
Ruth Contreras es profesora desde hace más de 25 años y forma parte del grupo de maestros que se han tenido que adaptar a esta generación que ha crecido en la época de la inmediatez. Según lo que le ha tocado experimentar, asegura que hay una diferencia del cielo a la tierra entre la generación de estudiantes de hace 20 años con los de ahora. “Actualmente a los estudiantes no les gusta leer, y solo están interesados en lo digital. Les gusta lo inmediato, lo fácil. Se deprimen con facilidad, y no les gusta seguir las reglas”.

Ante esta situación, la psicóloga y terapeuta familiar Laura Rivas opina que para los docentes es difícil muchas veces mantener la atención de chicos que de alguna forma ya lo han visto todo. “Aún las referencias más obscuras siguen siendo de uso común.  Una clase de pizarra y marcador se queda corta y debe ser suplementada con actividades vivenciales, recursos didácticos  divertidos, y enfoques novedosos”, puntualiza.

Asimismo, para la docente e investigadora Martha Rodríguez, la mayoría de los/as docentes, son “migrantes digitales”, por lo tanto, esta condición hace que tengan, primero que efectuar la transición en el aprendizaje constante de uso de tecnologías, de redes sociales, y de comprender su uso como parte de los beneficios para la docencia, en cualquiera de los niveles educativos: escolar (inicial, primaria y secundaria), superior universitario, formación técnica.

Resalta que los/as docentes de este tiempo, que son los que han trabajado con los millenials y ahora trabajan con la generación Z, tienen el reto de desarrollar competencias digitales como integrar el uso de las tecnologías en la planificación docente, utilizar el conocimiento para resolver problemas reales y complejos, brindando conocimiento que tenga valor añadido para la sociedad, y construir conocimientos que sean de provecho para los/as estudiantes.

Aterrizando el tema a nuestro país, para Rodríguez las limitantes que actualmente tiene el sistema educativo dominicano para conectar con la generación Z, como la falta de recursos tecnológicos en la mayoría de  escuelas y la poca conectividad a la internet, se pueden mejorar con el alcance de la conectividad con la coordinación entre instituciones y programas, por ejemplo: labores que se realizan desde República Digital, continuar con los procesos formativos en el uso e integración de las TIC dirigidos hacia los/as docentes, enseñándoles cómo integrar de forma efectiva el uso de las TIC en su planificación docente.

GENERACIÓN Z
Características
. Expertos en la comprensión de la tecnología. Multitarea. Abiertos socialmente desde las tecnologías. Rápidez e impacienia. Interactivos.

Ante lo educativo. Se sentirán más motivados/ as para realizar actividades, ejercicios, en las que tengan que hacer uso de sus dispositivos y de servicios en la web.

Plan LEA cierra ciclo de talleres

Elizahenna Del Jesús
Santo Domingo

Desde el martes 7 hasta el lunes 20 del mes de mayo, Plan LEA realizó la dinámica: “Lee, diviértete y aprende con el periódico LISTÍN DIARIO”, en los siguientes centros educativos: Colegio Creciendo, Colegio Padres y Maestros, Colegio Nuevo Sol,  Escuela Parroquial Santo Socorro y Escuela Hogar Mercedes Amiama, todos pertenecientes a la Regional 15 del Ministerio de Educación (Minerd).

Los talleres fueron impartidos por la Coordinadora Administrativa Docente de Plan LEA, la Licda. Elizahenna del Jesús. Los niños y niñas participantes tuvieron la experiencia de formar parte de una clase innovadora y amena, donde aprendieron utilizando el juego como medio para propiciar un aprendizaje significativo.

El taller inició con un recorrido histórico por el Decano de la Prensa Nacional,  sus inicios y evolución. Las dinámicas se desarrollaron de forma interactiva y los ejercicios incluyeron lectura, actividad memorística, comprensión lectora y  participación activa.

Este taller puede ser impartido en todas las áreas y niveles.

Actualmente, se realiza en centros educativos pertenecientes a las regionales educativas 10 y 15.

Beneficios de la dinámica “Lee, Diviértete y Aprende con el Plan LEA”
Esta actividad se caracteriza por ser lúdica, promover el respeto a la opinión ajena, la discusión, el desarrollo de competencias comunicativas y de conciencia ciudadana, además propicia un ambiente de trabajo colaborativo.

APORTES
Formación

Este taller teóricopráctico tiene como intención pedagógica estimular la lectura y el aprendizaje significativo, fomentar el hábito de lectura, desarrollar el pensamiento crítico, la capacidad de escucha y el trabajo cooperativo.

 

Método Singapur revoluciona sistema educativo

Nathalia Romero
[email protected]

El método Singapur está presente en más de 50 países y ha revolucionado la forma de enseñanza. Los estudiantes con quienes se implementa el método sacan las mejores en la evaluación PISA.

Estrés, frustración, miedo, poca comprensión y falta de motivación, son parte de  las emociones que sienten muchos estudiantes al enfrentarse a las matemáticas. Esta ciencia, que ha jugado un papel fundamental en el desarrollo de la humanidad y que forma parte del día a día, ha sido por muchos años el dolor de cabeza para muchos escolares.

En República Dominicana, las cifras sobre el buen desempeño en esta materia por parte de los alumnos ha ido en baja año tras a año. Así lo demostró la última evaluación Diagnóstica Nacional para estudiantes de sexto grado de Primaria, realizada por el Ministerio de Educación, donde solo un 32.10%  de estudiantes del sexto grado calificaron con resultados “aceptables” y el 63.81% alcanzó la meta de logros “elemental”, mientras que en el nivel “satisfactorio” apenas lo consiguen un 4.10%.

Ante esta situación, Henry Oviedo, representante en el país de la fundación Wise Education, expresa que se necesita una revolución en la forma de enseñanza de los números, que por años se ha caracterizado por la memorización y autoritarismo. El experto en educación conversó con Plan LEA sobre el “método Singapur”, una técnica que se originó en ese país asiático y  que cambió por completo su sistema educacional, y está presente en países como Chile y Finlandia.

A diferencia del método tradicional de enseñanza, el método Singapur consiste en que los profesores trabajen en equipos utilizando objetos y materiales concretos para enseñar matemáticas.

La idea es centrarse en la resolución de problemas, entender el razonamiento lógico que hay detrás, más que la memorización del procedimiento para llegar a un resultado.

“Es necesario que los estudiantes vean las matemáticas como un juego, algo divertido y no como un deber. Desde pequeños nos enseñan a memorizar solo para exámenes pero no nos enseñan para la vida”, puntualiza Oviedo.

Muchos trabajos del futuro están relacionados con el dominio matemático. “Estudios han vaticinado que existe una clara relación entre el éxito a la hora de dominar las matemáticas y el nivel socioeconómico alcanzado años después”.

 

 

 

La tarea de educar: Compartida entre maestro y familia

Emelinda Padilla
Santo Domingo

Acostumbro a recalcar en mis cursos y talleres a maestros y equipos de gestión que “cada niño o niña que llega a la escuela, no lo hace solo/a. Con él/ella viene también su familia y todo lo que ese sistema representa y significa”.

Este reiterado énfasis resulta de una práctica repetida que observo en la realidad de nuestra escuela: “Los maestros y otros actores del quehacer educativo están llenos de prejuicios y creencias con relación a la validez y conveniencia de integrar y dar participación a las familias en los procesos de enseñanza”. Cuando pienso en cómo aportar para lograr cambios en ese sentido, me pregunto si estarán esos maestros formados para que puedan dialogar con las familias u otros adultos sobre sus niños.

Así como en la tarea de educar convergen especialistas de diferentes áreas, es innegable que la familia es determinante en el desarrollo socioemocional, psicomotor y lingüístico del niño. No todas las familias educan a sus hijos de igual forma, la educación de la familia va generando en los niños valores, actitudes, temores, alegrías.  Mientras más se alejan los valores que impone el centro educativo de las formas de crianza de la familia, más difícil será acercarse a ella y a los niños.

Este proceso se torna más complejo cuando la educación está dirigida a familias y niños provenientes de los sectores económicos y sociales menos favorecidos, ya que entran en relación “expectativas, supuestos y mitos recíprocos, provenientes de mundos con códigos culturales distintos”.

Entonces surge otra pregunta: ¿Están los docentes preparados para relacionarse con un mundo cultural distinto de aquel del cuál provienen? Desde ese punto de vista, y reconociendo a este profesional como un ser humano, con creencias y actitudes propias, y no como un mero transmisor de conocimientos, es indispensable que en su formación autoevalúe su desarrollo como persona, de tal forma que reconozca sus fortalezas y debilidades, y se valore a sí mismo, para que de este modo pueda aquilatar a los otros en sus fortalezas, y descubrir también sus limitaciones.

Estoy segura de que muchos de nosotros hemos conocido centros educativos donde está prohibida la entrada de los padres a las aulas de clases y donde sólo se les convoca para informarles sobre tal o cual tema de interés particular o común (“Mientras menos metan sus narices en la escuela, mucho mejor”). Indudablemente esto es el reflejo de los miedos e incertidumbres de los docentes, quienes perciben a las familias de sus alumnos como enemigos y amenazantes para el establecimiento y la cultura que se les entrega.

No obstante, la manera de vivir que tiene la familia es la primera fuente de aprendizaje para los niños y las niñas, y la vida democrática también se aprende en la práctica familiar. En consecuencia, se requiere aprender a integrar la cultura de la familia y los recursos del medio natural y social, como bases fundamentales del proceso educativo.

No podemos continuar enseñando las mismas cosas a niños y niñas de contextos, realidades y culturas diferentes. La estandarización de los contenidos hace que “lo que se enseña” esté muy alejado de los conocimientos, intereses y motivaciones de los estudiantes. Al tiempo de que dificulta cada vez más las posibilidades de integración y participación de las familias en los procesos del aula y en el ambiente diverso que en ella se conjuga.

Pretender contar con familias participativas y cercanas a la vida de la escuela, implica que aceptemos y aprovechemos la riqueza de sus diferencias, valorarlas en vez de rechazarlas, promoverlas en vez de ocultarlas y validarlas en vez de descalificarlas.

Al igual que sus hijos, los padres y todo el sistema familiar que rodea a los alumnos, deben sentirse cómodos en la escuela, aceptados en lo que son y en lo que creen, identificarse con la comunidad educativa y sentirse parte importante de ella.

Así y no de otra forma, la tarea de educar será compartida felizmente entre escuela-familia y comunidad.  Donde todos crecemos, aprendemos y somos parte de un espacio que se relaciona armónica y constructivamente. Una escuela que enseña a todos y con todos..

Violencia escolar: Un reflejo de la sociedad

Nathalia Romero

[email protected]

Problema social. En los últimos años, las peleas entre estudiantes se han incrementado, y muchas de ellas se han vuelto virales en redes sociales llamando la atención de la sociedad y la comunidad educativa nacional.

El pasado 26 de abril una tragedia conmocionó la sociedad. La niña Chanel Mari Tiburcio, de 11 años, murió por causa de una pelea con una compañera de clases de su misma edad. Según testimonios, Chanel decía que no quería pelear, pero la presión fue tal que fue inevitable su lamentable destino.

Las dos adolescentes cursaban el quinto año de primaria en la escuela profesor Julián Amparo. El caso de Chanel tomó relevancia por su mortal desenlace, pero la violencia en las escuelas no es un tema nuevo. De acuerdo con el estudio: “Prevalencia, Tipología y Causas de la Violencia en los Centros Educativos de Básica y Media de la República Dominicana”,  realizado por el Instituto Dominicano de la Evaluación e Investigación de la Calidad Educativa (Ideice) la prevalencia de acoso escolar es alta en las escuelas públicas  dominicanas, con una tasa reportada de 33.6%. Es decir, que una de cada tres escuelas en los 55 distritos evaluados presenta violencia escolar.  Al ver estas alarmantes estadísticas, se viene la pregunta ¿cuál es el origen de las conductas violentas en estudiantes? Para el psicólogo e investigador Joan Noboa, la violencia es un fenómeno complejo y puede tener su origen por diversas causas como conflictos dentro del hogar o respuestas aprendidas del contexto social. “Cuando hablas con el estudiantado acerca de las causas que les llevan a ser violentos te darás cuenta que los agresores lo hacen para tener el dominio y control de la situación. Esto les da prestigio y poder ante los demás”, explica. Asimismo, agrega que el origen de la rivalidad entre compañeros se produce  de las diferencias en un contexto donde no se ha incluido o aceptado la diferencia. Por eso, en algunos casos, una víctima deja de serlo en la medida en que se “adapta” y normaliza el sistema de conductas y creencias violentas a las que está expuesta. Como es el caso de aquellos niños que tienen alguna diversidad funcional (o discapacidad) y cuando son extranjeros. “De hecho, en el país existen muchos casos de violencia entre pares debido a las diferencias de nacionalidad que son mantenidas y reforzadas por los mismos adultos mediante prejuicios. Esto lleva, de cierta forma, a los alumnos agresores a buscar el “poder” y “prestigio” minimizando a sus compañeros por su lugar de nacimiento. De ahí que sea tan importante trabajar, a través de la cultura de paz, el tema de la inclusión en todas sus formas”.

 

El rol del maestro

¿Cómo puede un docente detectar las actitudes violentas en sus estudiantes?  El psicólogo expone que los docentes ante una conducta violenta se limitan a decir “deja el relajo/juego de manos”. Dejando a un lado que dentro de esa advertencia hay una información importante digna de toda atención. “El “relajo” es el puente entre la confianza y la violencia a través del juego. “Por eso, cuando vemos que un niño siente dolor no podemos hablar de relajo, sino de un acto violento. De igual forma, es ideal que la familia y la escuela se mantengan colaborando entre sí, a través de estrategias que busquen la expresión y regulación de sentimientos; para así lograr un desarrollo de la infancia saludable”.

 

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Resolución de conflictos.

El conflicto es una oportunidad para crecer y entender nuestras diferencias. Las consecuencias del conflicto van a ser distintas según cómo se aborde. No es lo mismo decir “tienes la culpa” a “me siento triste por lo que pasó”.

 

Manejo del conflicto.

Con las víctimas se debe valorar el esfuerzo que han hecho al buscar ayuda. De ninguna manera se debe preguntar “¿qué hiciste para que él te diera?” ya que genera sentimientos de culpa y refuerza la conducta del agresor.

Los docentes.

Se debe contar con maestros instruidos en el tema de la violencia. La violencia, al ser normalizada, solo se puede ver cuando hay una situación violenta más grave que la anterior.

 

XXVI Edición de Semana de la Geografía: “El manejo de los residuos sólidos: un desafío urgente!”

Cierra por todo lo alto Feria de Semana de la Geografía

  Celebración. La VIII Feria Semana de la Geografía se llevó a cabo en la Sala de Eventos de Plaza Sambil, del Distrito Nacional el 23 y 24 de abril. Los asistentes pudieron disfrutar de charlas, foros y obras de teatro.

Nathalia Romero
[email protected]
Santo Domingo

“La experiencia de estudiar en el aula los temas tratados de los cuadernillos de la Semana de la Geografía 2019, fue conscientizadora y sumamente educativa. No nos basamos en solo leer el cuadernillo sino que, mediante actividades lúdicas como obras de teatro, declamación de poesías, aprendimos cómo cuidar el Medioambiente”, dijo con emoción la docente Wendy Mendoza, quien asistió a la Octava Feria de la Semana de la Geografia 2019, acompañada con sus alumnos del Centro Educativo San José.

Mendoza, al igual que otros profesores y estudiantes de distintas escuelas a nivel nacional, tuvieron la oportunidad este año, de tratar en las aulas el tema “El manejo de los residuos sólidos: Un desafío urgente”.

Con un contenido diseñado por Plan LEA, en conjunto con expertos Medioambientales para concienciar a las escuelas, las familias y toda la comunidad, sobre la importancia de cuidar nuestro Medio Ambiente, con la eliminación de los plásticos y residuos sólidos en las calles y zonas costeras.

La Semana de la Geografía 2019 fue un proceso de trabajo de cuatro meses, que empezó con la capacitación de profesores y que culminó con la tradicional Feria Semana de la Geografía, que se lleva a cabo durante dos días. Ofrecida en su octava edición, recibió a cuarenta y cinco recintos educativos y alrededor de 800 estudiantes por tanda.

Los asistentes tuvieron la oportunidad de aprender sobre el manejo de los residuos sólidos, mediante charlas, foros, teatro y presentaciones artísticas. Asimismo, pasearse por los ‘stands’ del Grupo Jaragua, Anamar, Propagas, Gildan, Fundación Popular, Instituto de Formación Docente Salomé Ureña (Isfodosu) e Industrias San Miguel. Además de estas entidades la feria tuvo el apoyo de Fundación Rica, Inafocam y Grupo Ramos.

Las charlas estuvieron a cargo de profesionales en temas de conservación y preservación de la biodiversidad, entre las que se cuentan Eladia Gesto, de Fundación Propagas; Emely Rodríguez, del Consejo Nacional para el Cambio Climático y Mecanismo de Desarrollo Limpio (CNCCMDL); Ana Lidia Montes de Oca, de Gildan y Bolívar Ramos, de la Autoridad Nacional para Asuntos Marítimos (Anamar). Por otro lado, Pamela Pichardo, de la Fundación Popular impartió la charla: “Finanzas con propósito” y Reydi Moreta y Omar Shamir, de la Fundación Global Democracia y Desarrollo (FUNGLODE), proyectaron el documental “¿Basura o Recurso?”.

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Concurso
75 centros educativos de todo el territorio nacional participaron en el concurso de la Semana de la Geografía, siendo preseleccionados 4 equipos.

Evaluación
Los videos y ensayos recibidos fueron evaluados por jurados expertos en medio ambiente, quienes tomaron en cuenta la calidad, originalidad y creatividad de los participantes.

Premios
Fueron entregados más de 100 mil pesos en bonos de CCN.

18 escuelas de Santiago reciben cuadernillos

Dieciocho centros de la provincia Santiago recibieron la donación de cuadernillos de la Semana Geografía 2019, gracias a nueve empresas que contribuyeron al desarrollo de los estudiantes con la modalidad de apadrinamiento.
Reina Rosa, coordinadora administrativa de la oficina de Listín Diario en la región Cibao, hizo entrega del material didáctico en compañía de las instituciones donantes, en las que se encuentran: Banco de Reservas, Corporación de Zonas Francas de Santiago, Envases Antillanos, Pimentel y Compañía, Bojos Tanning, Cemento Cibao, Cooperativa San Miguel, Baltimore Dominicana (Baldom), y Cooperativa La Altagracia, los cuales apadrinaron a los centros educativos: Colegio Leonardo Da Vinci, Colegio Quisqueya (CEQUISA), Instituto Tecnológico México, Liceo Carmelo Sandoval en Cienfuegos, Escuela Eugenio Deschamps, Escuela Ismael de los Santos, Escuela Fausto Pimentel, Politécnico Julio Alberto Hernandez, Escuela Bartolo Tavarez, Escuela La Zanja Sabana Iglesia, Escuela primaria Elisa Genao, Boca de Bao, Escuela Básica Generosa Ferreira, y Escuela Pedro Mahamud.A parte de esto, se han realizado en Santiago otras actividades de la Semana de la Geografía.

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Tradición
Todos los años diversas instituciones se unen a la misión educadora del Plan LEA para donar a varios centros educativos los cuadernillos de la Semana de la Geografía.