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Las tremendas faltas de ortografía de los niños por el uso de la tecnología

Cuando me llega un mensaje de mi hermano de 17 años al Whatsaap tiemblo; ya sé que emplearé más de cinco minutos en leer, releer e intentar descifrar esas frases que parecen salidas de la mismísima piedra Rosetta: “Tk mxo, bss”…, ¿ehhhh, ¿se te han estropeado todas las vocales del móvil?

Pues así es, este es el tipo de escritura que ven y construyen los niños y adolescentes de hoy día gracias a las redes sociales. Estamos en la época de la inmediatez, del escribir más rápido que se habla y que se piensa, así que, si me como unas cuantas letras y cambio algunas por otras, me ahorro trabajo y esfuerzo, además está el aliciente de que el receptor lo entiende perfectamente.  Pero ojo, las faltas de ortografía de los niños en las redes sociales, les pasan factura a nivel académico.

Las faltas de ortografía de los niños por el uso de la tecnología

Esto me preocupa tremendamente, explicarle a mi hermano que El Quijote no sería lo mismo si su primera frase hubiese sido: “N un lugar d l Mncha, d qyo nmbre no kiero akordarm”, no ha dado resultado; él sigue acotando las palabras como si no tuviera importancia; y lo peor de todo es que ya me he encontrado algunos libros para preadolescentes donde los diálogos entre los personajes se escribían de esa manera.

Una empresa de esas que nos enseñaban a hacer caligrafía decentemente en primaria, ha redactado un informe en el que ha reseñado las veinte faltas de ortografía de los niños y adolescentes más comunes en las redes sociales:

– Las tildes parecen haber desaparecido del mapa; a mí personalmente siempre me han traído de cabeza, pero hay que reconocer que no es lo mismo escribir: “disparate, que dispárate; o, la pérdida de mi hermana, que la perdida de mi hermana”…

– La cosa continúa con la desaparición de la letra h y los signos de puntuación.

– El cambio de la letra c por la k o por la q.

– El cambio de las elles por las Y griegas

– La letra j, de la que abusamos tanto como para que se borre su impresión de la tecla, ja, ja, ja.

– La confusión entre ‘a ver’ y ‘haber’, ‘a’ y ‘ha’ o ‘¡Ay!’, ‘ahí’ y ‘hay’.

El tema se vuelve preocupante cuando al pensar que la memoria visual tiene más fuerza que cualquier regla ortográfica, de ahí la importancia de leer cada día libros. Actualmente se fija la edad del primer móvil entre los 9 y 10 años, época en la que todavía no tienen bien asimilada la gramática ni la ortografía, por lo que, ver cada día esas mismas palabras mal escritas, termina por provocar una interiorización por parte de los chicos que será difícil de corregir.

Solucionar las faltas de ortografía de los niños por el uso de la tecnología

En plena era digital es cuando más leemos y más escribimos, tanto es así que, según un estudio: Global Kids online “Los derechos de la infancia en la era digital”, los adolescentes españoles que ahora tienen 15 años, tuvieron su primer móvil con 12 años, mientras que en este momento, quienes tienen entre 9 y 10 años, tuvieron su primer teléfono con 7.

Por ello, ahora más que nunca debemos incidir en tener una escritura cuidadosa, recordar a nuestros hijos, e incluso a nosotros mismos que:

– Conviene releer lo escrito e intentar corregir los errores.

– No dejarnos llevar por la comodidad y la rapidez, sino por el gusto de ver la frase bien escrita.

– No olvides los signos de puntuación.

– Si no sabes cómo se escribe la palabra recurre a los correctores ortográficos, aunque en ocasiones son ellos los que nos juegan malas pasadas.

– No dejes de leer libros.

– Cuanto más practiques mejor escribirás.

Fuente: Guiainfantil.com

Biohacking, el movimiento que hace temblar la industria biotecnológica

María Hidalgo

Hay un movimiento DIY (“Do It Yourself”, “Hazlo tú mismo”) desconocido por la mayoría pero que cada vez acumula más fuerza y polémicas: la Biología de garaje (en referencia a los comienzos de la revolución informática). Es un movimiento internacional de ciencia ciudadana que trata de crear una versión accesible y distribuida de la biología, a través de soluciones tecnológicas de bajo coste y suele ser externa, y en cierto modo ajena, de los entornos convencionales en los que podemos encontrar el estudio y desarrollo de la biología como pueden ser las universidades y las empresas de biotecnología.

Como muestra de ello, a diferencia de la biología institucional, muchos de los desarrolladores de esta biología DIY no poseen una formación académica en esta ciencia sino que adquieren sus nociones y la practican gracias al conocimiento abierto y el apoyo de una comunidad.

Al democratizar la experimentación de las prácticas biológicas, ha surgido un fenómeno paralelo a este DIY: el biohacking. Tras este concepto encontramos todo un movimiento de acercamiento de la ciencia a la ciudadanía que ha conseguido trasladar los laboratorios de investigación a los “garajes” de todo aquel quiere acercarse a esta ciencia y sumarse a la experimentación colectiva y en abierto.

Los participantes de esta biología casera se identifican por una estética biopunk así como con el movimiento transhumanista y el techno-progresismo. Para aunar no sólo esta estética sino también sus principios, cuentan incluso con un Manifiesto Común, en el que podemos encontrar algunas de sus reivindicaciones, como son por ejemplo, la alfabetización científica de la sociedad para que esta pueda ser colaboradora activa de su propia salud, sus interacciones con sus propios cuerpos y medio ambiente, la calidad de su comida, agua o aire.

Pero el biohacking va mucho más allá y aspira también a la gestión de la propia biología utilizando una serie de técnicas médicas, nutricionales y electrónicas con objeto de ampliar las capacidades físicas y mentales del sujeto.

Esto puede sonar a simple ciencia ficción pero ya hay ejemplos y casos muy reales que han podio llevar a la práctica como por ejemplo “Circadia”, un dispositivo de código abierto implantable en el cuerpo y que puede leer datos biomédicos y transmitirlos a Internet a través de bluetooth. Cualquier usuario puede descargárselo, modificarlo o utilizarlo para sí mismo. El implante, no solo acumula datos médicos, también puede mostrar (mediante Leds a través de la piel) mensajes, advertencias o textos desde un Smartphone con Android al implante.

¿Increíble? Pues como os decíamos, Circadia es solo un pequeño ejemplo. Estos nuevos hackers se experimentan en todos los campos imaginables de la biología genética como la extracción de ADN en casa con fines didácticos pero también, planteando polémicos problemas de bioseguridad.

¿Existirían problemas relacionados con el biohacking? Estandarizar los protocolos de seguridad ha de ser una obligación para cualquier investigador, profesional o amateur, para garantizar que los experimentos ofrecen buenos resultados, y no perjuicios en el futuro. Aunque como también explica Markus Schmidt en este artículo, la filosofía hacker aplicada a la biología presenta los siguientes principios:

Be safe, do not damage anything, do not damage anyone, either physically, mentally or emotionally, be funny, at least to most of the people who experience it.

 El movimiento de biología DIY, al igual que la biología sintética, ha sido el objeto de numerosos artículos de prensa en los que se utilizan argumentos como el síndrome de Frankenstein para crear un estado de alarma alrededor de él, asociándolo al bioterrorismo. En realidad los principales laboratorios de biología DIY son vigilados por las agencias del estado de diferentes países para asegurarse que sus actividades no presentan ningún peligro, y a veces llegan a colaborar con ellas.

En junio de 2013 el laboratorio estadounidense BioCurious propuso un proyecto en la plataforma de financiamiento participativo Kickstarter para crear plantas genéticamente modificadas que brillaban en la oscuridad. A raíz de la polémica que se generó a partir de él sobre los usos apropiados de las biotecnologías, Kickstarter decidió prohibir las campañas que prometieran organismos genéticamente modificados como recompensa.

Otra de las polémicas parten de los movimientos grinder (modificación corporal destinada a aumentar las capacidades sensoriales del ser humano) y transhumanista también se han apropiado del término biohacker, que entienden como la experimentación biológica sobre uno mismo por medio de diferentes implantes electrónicos y de nuevos modos de alimentación. Sin embargo, la mayoría de laboratorios de biología DIY tiende a desvincularse de estas corrientes ideológicas a causa de los riesgos sobre la salud humana que éstas podrían conllevar.

Además de causar polémicas, los biohacker, al igual que sus compañeros informáticos y periodistas, también están organizándose para desvelar las prácticas poco éticas del mundo empresaria. En particular, los miembros de Four Thieves Vinegars, se definen como un grupo de biohackers cuyo objetivo es desarrollar métodos que permitan a cualquier ciudadano con unos conocimientos básicos, fabricar sus propios medicamentos y luchar de esta forma contra un sistema que termina privando a muchos de sus derechos de acceso a la medicina por varias razones.

Según detallaba eldiario.es, este mismo verano estalló otra polémica vinculada al precio de las inyecciones de epinefrina comercializadas por la compañía Mylan y conocidas como EpiPen, que se utilizan como tratamiento de emergencia para tratar reacciones alérgicas graves. En la actualidad cada pack de dos unidades se vendía a 600 dólares, sin embargo, un equipo de biohackers consiguió crear una dispositivo similar por menos de 30 dólares.

Four Thieves Vinegar (traducido como el vinagre de los cuatro ladrones) y ha utilizado componentes que se pueden comprar a través de internet por un precio que ronda los 30 dólares. El colectivo ha colgado un documento con instrucciones en su página web y ha publicado un vídeo en el que explican cómo crear el dispositivo autoinyectable, que han bautizado como EpiPencil.

Con esta acción los activistas han demostrado que el dispositivo es relativamente sencillo y barato de producir, algo que ya habían reconocido varias fuentes del sector farmacéutico según informó la cadena americana NBC.

Estas son algunas páginas esenciales para conocer algo más sobre ellos:

Biocurious, hackerspace for biotech in Sunnyvale

Biofoundry, Australia’s first biohacking space based in Sydney

Bricobio, Montreal’s first BioTech Biohacker Space

Counter Culture Labs, biohacking space in Oakland (EE.UU.)

Genspace, community based lab in Brooklyn, New York providing scientific education

Hackteria, Open Source Biological Art, DIY Biology, open source software, open source hardware

La Paillasse, Paris (France)

London Biohackspace, London (United Kingdom)

Open Wetlab, Amsterdam (Holland)

SyntechBio, Latin American Network of Biohacker Spaces

TheLab, biohackerspace and community lab in Los Angeles (EE.UU.)

Univercité, Renens (Switzerland). It includes the Hackuarium laboratory

Fuente: muhimu.es

América Latina llegó tarde a la carrera por la calidad educativa

Hainan Reynoso Uribe

Francisco Cajiao Restrepo es reconocido por pensar posibles soluciones al problema educativo desde una nueva perspectiva y una manera no convencional.

El filósofo de la education, egresado de la Universidad Javeriana, visitó el país en ocasión del Congreso Internacional de Educación Aprendo 2016, escenario donde compartió con 1,200 docentes dominicanos sus teorías y esquemas de mejora de la educación, desde la mirada disruptiva.

Cajiao vino bien recomendado por la puesta en práctica -con grandes logros y aportes- de sus conocimientos, como exrector de la Universidad Pedagógica Nacional y de la Universidad Distrital y exdirector del Departamento Administrativo de Bienestar Social del Bogotá, capital de Colombia, donde nació.

Según la evaluación sobre la calidad del gasto educativo presentada por Educa en octubre pasado, de cada peso que el Estado dominicano recibe, 34 centavos son destinados a la educación. Lo interesante de este estudio es que no solo hacía falta la inversión del cuatro por ciento del producto interno bruto (PIB) para mejorar la educación. Los recursos son necesarios, pero no son la única condición para mejorar la calidad, sino que los docentes siguen siendo la figura clave.

Tras su charla magistral, “Los maestros como pilares de la calidad: formación y trabajo en el aula”, ovacionada por los educadores presentes, Plan LEA conversó con Cajiao acerca de la calidad de la educación en la región.

En ese sentido, sostuvo que las dificultades con la educación en América Latina se deben a dos factores, el primero de los cuales tiene sus raíces en las independencias: “En el momento en que se constituyeron como naciones, ningún país de América Latina tenía una clase dirigente suficientemente fuerte, preparada y clara. Esto tiene que ver con una mentalidad que tuvo España en su colonización, que fue mantener a la gente bastante ignorante, de manera que la Ilustración no nos llegó a nosotros”.

“Entonces he ahí un factor de atraso inicial, no fueron grandes personalidades las que lograron estas independencias, aunque hay excepciones en todas partes (…). No era una gran clase educada e ilustrada, por tanto no hubo una propuesta muy agresiva de educación pública, por ejemplo”.

Dijo, además, que en muchos de estos países las clases dominantes optaron por generar su propia educación con modelos privados.

Mientras que el segundo factor, Cajiao lo atribuye a que la Iglesia Católica dirigió la educación en un grado importante, especialmente la de las clases dominantes, en detrimento de la educación pública, “retrasando en muchas partes la educación pública”, por lo que establece que en América Latina se generó una educación que era apenas funcional para formar la mano de obra mínima necesaria en una sociedad que no estaba industrializada.

Décadas de atraso

Cajiao recuerda que en América Latina la industrialización empezó apenas en los años 30 del siglo XX, mientras que en Inglaterra se inició en el 1780, entre los siglos XVIII y XIX, y reflexiona en el sentido de que eso generó una diferencia importante porque esos países se dedicaron a producir materias primas y bienes de extracción (minería, agricultura elemental) y no a la industrialización de bienes.

“La industria en Europa y Estados Unidos de América arrastró mucho la necesidad educativa porque se necesitaba gente más calificada para alimentar el aparato productivo, mientras que en muchos países de América Latina la cosa se quedó en las minas, digamos en la agricultura básica ni siquiera mecanizada, de manera que eso yo creo que también tuvo mucho que ver, y eso nos puso a partir en la carrera como con 30 o 40 años de atraso”.

Calidad versus competitividad

Al reflexionar sobre el atraso educativo de la región, sostiene: “Estos países se han ido rezagando mucho en su productividad porque la falta de gente muy educada y el tipo de educación que tenemos no ha sido un motor para generar gran industria, es decir, transformación de bienes, sino que muchos de nuestros países siguen todavía teniendo economías muy centradas en la producción de materias primas que son transformadas en otros países”.

“Hay países que están yendo por las vías de los estímulos, un poco lo que han hecho ustedes en Dominicana con una transformación en el sistema salarial, en fin, hay muchas cosas que se están tratando de hacer, pero yo creo que tendremos que esperar un tiempo”, concluyó.

El XX Congreso Internacional de Educación Aprendo 2016: “Pilares de la Calidad Educativa: comunicar ideas, resolver problemas, expresar emociones” se celebró del 11 al 13 de noviembre.

Posibles soluciones

Cajiao Restrepo Sugiere hacer dos cosas: crear mecanismos para mejorar la formación de los nuevos maestros, y por otro lado transformar a los actuales actores del sistema, lo cual reconoce que no es nada fácil.

La tercera herramienta que propone es cambiar los modelos educativos, lo cual plantea crear modelos de evaluación, pero ya no individual del maestro, sino institucional, de manera que se motive a todo un cuerpo docente para transformar  las prácticas y hacerlas colectivas.