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¿Por qué es importante el autocontrol en el docente?

La enseñanza es un proceso emocional tanto para los profesores como para los estudiantes. No se trata solo de impartir conocimiento y ayudar a los estudiantes a mejorar y aprender, sino también de potenciar las emociones positivas que conducen al aprendizaje.

El profesional de la educación conoce con determinación el rol que cumple dentro del proceso enseñanza-aprendizaje, sin embargo, el sistema educativo aún no está preparado para identificar las necesidades emocionales de los docentes que son ocasionadas por diversos factores internos y externos durante la jornada de trabajo, en este sentido, la ausencia de programas y empatía humana genera la pérdida del autocontrol en el maestro. Las complicaciones laborales del docente que se presentan durante el transitar educativo generan una pérdida en la habilidad anímica.

Como docentes, también enfrentamos situaciones que pueden hacernos sentir enojados, frustrados, disgustados, tristes o incluso emocionados.

Para crear una atmósfera de aprendizaje de apoyo, necesitamos poder regular nuestras emociones mediante el uso de estrategias efectivas. ¿Qué es entonces la autorregulación emocional? ¿Y qué estrategias de autorregulación emocional necesitamos para prosperar en la enseñanza?

Autorregulación emocional:

Las emociones forman parte de nuestra vida diaria. Abarcan sentimientos, estados mentales y comportamientos frente a personas, circunstancias o eventos.

La enseñanza impone diferentes exigencias a nuestras emociones. Se espera que estemos tranquilos y controlados, incluso en situaciones estresantes. Esto es mediante la regulación de nuestras emociones o ajustándolas a un nivel óptimo en cada situación.

Por ejemplo, cuando nuestro entusiasmo por usar una nueva actividad en clase es intenso, puede terminar sobrecargando a nuestros estudiantes con mucho contenido y confundiéndose.

Estrategias para la autorregulación emocional

Aquí te presentamos estrategias de autorregulación emocional que pueden ayudarte a regular tus emociones, para así evitar desperdiciar mucha energía y que podamos mantener una atmósfera de aprendizaje saludable:

1. Establecer un “código de conducta” profesional:

Regular las emociones implica monitorear los sentimientos y poder establecer una relación profesional con los estudiantes. Para lograr este objetivo, los docentes pueden establecer un código de conducta para ellos mismos que subraye lo que se debe y no se debe hacer de la siguiente manera:

– Intentar controlar lo que se está sintiendo: Cuando se despiertan sentimientos intensos positivos o negativos (feliz, enojado, ansioso, etc.) es importante no intentar reprimirlos. La investigación ha demostrado que la supresión consume recursos cognitivos, lo que hace que el docente no pueda llevar a cabo la clase de la mejor manera, ya que no es probable que la emoción desagradable desaparezca (Gross, 2002; Kimura, 2010).

Pero esto no significa dejar que tus emociones te dominen. Trata de mostrarlos de manera adecuada y coherente con la situación. No grites, llores o digas palabras que no se deben decir a tus alumnos y que arruinarían tu identidad profesional . En su lugar, evalúa esa situación para averiguar el “por qué”.

Por ejemplo, si los estudiantes están teniendo comportamientos que nos corresponden , muéstrales que esto es inaceptable hablándoles con un tono de voz enojado sin perder el respeto o ser violento (muestre sentimientos de enojo, no acciones de enojo).

Luego, intenta comprender por qué se comportan de esa manera. Habla con ellos en voz baja y escúchalos principalmente (en clase, haciendo contacto visual directo con ellos o individualmente después de la clase).
Es posible que no estén interesados en la actividad que se esté realizando o que no hayan entendido sus instrucciones, etc. Por lo tanto, concéntrate en el problema real, cómo enfrentarlo con más éxito y dirija las acciones para evitarlo en el futuro.

2. Equípate con herramientas que te hagan sentir seguro:

Es necesario tener las herramientas que te ayuden a lidiar con diferentes situaciones. Esto te ayuda a sentirte seguro y capaz de regular tus emociones de forma eficaz.

– Conoce más sobre tus estudiantes: Invierte tiempo y energía para conocer las necesidades emocionales, físicas y cognitivas de sus estudiantes.
– Hacer frente de forma proactiva: Estar bien preparado es esencial para sentirse seguro y cómodo, pero también debes estar consciente de que ocurrirán situaciones inesperadas y tener nociones de cómo reaccionar frente a estos hechos. A pesar , no puede anticipar todas las posibilidades, pero puede prepararse para más alternativas.

Mientras prepara sus lecciones , piense en ‘lo que podría suceder’. Por lo tanto, intente prever los desafíos de la relación y luego decida ‘qué se debe hacer en este caso’ mediante la elaboración de su plan y la creación de recursos para los próximos riesgos y demandas.

Por lo tanto, no espere hasta que ocurran los problemas (afrontarlos de forma reactiva), pero piense en sus alumnos, cómo podrían comportarse y prepárese para afrontar esas situaciones.
– Aprenda a lidiar con situaciones embarazosas: Si sus estudiantes hacen preguntas para las que no tiene respuesta o no está seguro de ellas; si comete un error y los estudiantes lo notan … entonces, ¿qué haría en tales situaciones? Lea libros, artículos y publicaciones de blogs sobre estrategias de gestión del aula, pregunte a expertos y establezca contactos con otros profesores para aprender más sobre ellos.

3. Levanta tu espíritu en momentos difíciles

Cuando estamos experimentando un problema o una pérdida personal profunda en el hogar, es muy probable que nuestro estado emocional se exaspere aún más por la mala conducta de cualquier estudiante.
Podemos perder los estribos, gritar, gritar, maldecir, compartir nuestros problemas con nuestros estudiantes, llorar, etc., y así permitir que otros sean testigos de nuestro despliegue emocional solo para buscar alivio de lo que estamos enfrentando. En estos momentos, no es fácil regular nuestras emociones.

Pero, el aula no es el contexto para derramar nuestras emociones, ya que esto no nos llevará a ninguna parte aparte de perder el respeto y la participación de nuestros estudiantes en el aprendizaje . Entonces, para minimizar el impacto de estos momentos difíciles en los estudiantes:

– De camino al trabajo, escuche su música, canción favorita o lea un libro, una revista o cualquier escritura que le interese. También puede leer su horario de la semana y planificar actividades adicionales.

– Antes de comenzar tu primera clase, intenta venir un poco antes, habla con tus compañeros (los que están alegres y con los que te gusta charlar) sobre viajes, compras, moda, trabajo, etc. (pero no sobre tus problemas). O hable con sus alumnos sobre lo que han estado haciendo en su tiempo libre, lo que planean hacer, etc.

– Siempre que se sienta abrumado por sentimientos negativos, trate de recordar momentos felices (también divertidos) o eventos que puedan ayudarlo a sentirse bien.

– Pida la ayuda de un colega para sacar fotocopias adicionales, reunir materiales de la lección, etc. Puede devolver el favor cuando se sienta mejor.

Fuentes: redib.org

                  www.tuclase.cl

Educación simplificó el currículo educativo

Juan Eduardo Thomas
Santo Domingo, RD

Dos grandes novedades asoman al nuevo año escolar que estrenará República Dominicana el 2 de noviembre próximo: una simplificación del currículo educativo, que le quitará contenidos considerados innecesarios por las nuevas autoridades y la puesta en marcha de las cátedras ciudadanas, que prometen  instrucción en civilidad y cultura general y popular dominicana.

Para explicar el primero de los puntos, el referente al currículo formativo, el ministro de Educación, Roberto Fulcar, asegura que República Dominicana cuenta con uno de los planes de estudio más grandes de América, con el que se pretende educar en cuestiones que ya no son relevantes a la sociedad de hoy.

Y esa simplificación de la que habla se haría en dos etapas: una inmediata, para aplicarla al presente año escolar, y la segunda con mayor calado para el periodo académico 2021-2022, cuando ya los nuevos incumbentes tengan un año en sus funciones.

“La República Dominicana tiene el curriculu más grande del continente. Superabundante y está lleno de irrelevancias, de contenidos e indicaciones de competencias que no son fundamentales en este tiempo que vivimos. Antes lo fueron, ya no”, señala el ministro.

En lo inmediato, esa simplificación de los contenidos que conforman el currículo educativo nacional es el que, en compañía de la Unicef, se procederá a virtualizar para la enseña a distancia que comienza el 2 de noviembre.

El año escolar nacional arranca formalmente el 18 de septiembre con el proceso de formación al profesorado. Esa primera fase concluirá el 30 de octubre y para el día dos de noviembre comenzarán las clases con los alumnos.

La idea que plantea el ministro Roberto Fulcar es la de hacer énfasis en competencias que enseñen a aprender, que pueda desarrollar el apetito por el aprendizaje de los estudiantes.

La segunda novedad que pretenden implementar, la de las cátedras ciudadanas, serán tan abarcadoras como importantes, según detalla el ministro Fulcar. Irán desde orientaciones sobre la los fenómenos naturales y la vulnerabilidad dominicana, hasta conocimientos de beisbol con figuras renombradas del deporte nacional, mediante un acuerdo que está en proceso de elaboración.

Una de esas cátedras ciudadanas a implementar les mostrará a los estudiantes la historia y el origen del merengue. Esa, en particular, estará a cargo del reconocido periodista Luis Eduardo Lora (Huchi), el historiador Rafael Chaljub Mejía y del maestro Rafael Solano.

“Eso debe ser explicado de manera simple y lúdica”, explica.

Pero también tendrán formación en cultura, con apreciación cultural y baile, en coordinación con el ministerio de Cultura, dirigido por Carmen Heredia; educación vial, con el propósito de que ningún estudiante salido del nuevo sistema educativo se salte una luz roja y conocimiento al detalle de la Constitución de la República.

En total serán más de 20 cátedras ciudadanas que completarán el modelo de tanda de extendida.

En sentido amplio, y en palabras del ministro Roberto Fulcar, el propósito es que el modelo educativo que se está impulsando sirva a los dominicanos para vivir mejor, para mejorar la vida de los ciudadanos e impulsar su empleabilidad.

“La educación debe servir para que la gente viva de lo que estudió”, dice Fulcar.

El nuevo ministro de Educación participó ayer del Desayuno del Listín, donde acudió en compañía de las viceministras Ligia Pérez, de servicios técnicos pedagógicos y Julissa Hernández, de planificación y desarrollo. En el encuentro informativo participaron Manuel Corripio, presidente de la Editora Listín; Miguel Franjul, director; Fabio Cabral, subdirector y Juan Eduardo Thomas, Editor Jefe.

La modalidad a distancia
El nuevo año escolar tendrá la novedad de ser enteramente a distancia. Y el camino para llegar a esa decisión se tomó tras las consultas con todos los actores de la vida nacional. De manera particular, el ministro de Educación cita conversaciones con las autoridades de Salud Pública y la Organización Panamericana de la Salud, que recomendaron no tener un año escolar presencial.

“Sería un pecado capital que los niños fueran al aula en estos momentos. Es un riesgo muy serio”, dice Fulcar.

La recomendación que les hizo la OPS es la de esperar hasta controlar la curva de contagios por la pandemia del coronavirus para entonces pensar pasar a un modelo semipresencial.

Esa modalidad a distancia obliga, cuenta el ministro Fulcar, al acompañamiento de los padres en el proceso de aprendizaje de sus hijos. Y para llegar ahí, previo al arranque de las clases con el alumnado nacional, las autoridades de Educación prevén un adiestramiento especial solo para los padres.

“Sucede algo: Quien no tiene un mínimo de metodología y sicología se aburre y hasta puede generarle un trauma a los niños”, explica Fulcar.

El rol del profesor será diferente
El nuevo panorama educativo nacional plantea un cambio general al modelo educativo hasta ahora conocido. Es un cambio radical surgido de una crisis que ha paralizado al mundo. Y en ese nuevo contexto los profesores deberán ajustar su rol.

“Los roles del profesor cambian”, advierte el ministro Roberto Fulcar. Ese nuevo rol es uno más orientado al seguimiento del alumnado, más orientado a la supervisión del trabajo docente.

“Los profesores van a revisar los resultados de los procesos de sus estudiantes. Su tarea ahora cambia pero el que lleva el seguimiento de sus alumnos y sus grupos es el profesor”, explica.

Esa supervisión directa del estudiantado es la que tiene planteada el ministerio para dar seguimiento a los equipos a entregar por el Gobierno. “Si hacen algo con las computadoras, las venden, rompen o pierden, no pueden hacer las tareas y ese es el sistema de control de los profesores”, dijo.