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La generación del sentimiento

A la Generación Z se la suele considerar valiente y resiliente, pero a la vez presentan secuelas emocionales. Han crecido en el mundo posterior al 11-S, así que el miedo y la ansiedad han sido una constante en sus vidas; ahora, los eventos de 2020 están ahondando en el estrés emocional. Analizamos cómo los cambios sociales y en la cultura digital están reformateando el rango emocional de esta generación.

Análisis

La Generación Z es un grupo que da mucha importancia a los sentimientos y no tiene miedo a abrir su corazón también en el mundo digital. Al haber crecido en un mundo marcado por el estrés, empezaron a inclinarse por las plataformas sociales desde muy pronto, encontrando consuelo en la libertad y el sentido de comunidad que brindan los espacios digitales.

Madurar para la Gen Z ha sido una experiencia muy diferente a la de sus predecesores, en gran medida debido a la influencia que ha tenido la tecnología para ellos. Esta situación se da también en plena pandemia y en el mayor movimiento por la defensa de los derechos civiles de nuestra era. En junio, un 75% de la Gen Z declaraba que el virus había afectado enormemente a su visión del mundo, mientras que el 68% dijo lo mismo acerca del movimiento Black Lives Matter, que creció 21 puntos desde abril.

Obligada a aislarse y a mantener un distanciamiento físico, esta generación ha tenido que aprender a socializar de formas diferentes y estas actividades han ido derivando al mundo online. Como consecuencia, la Generación Z no solo tiene soltura para aprender y divertirse en el mundo digital, sino que estos espacios se han convertido en un lugar para desacreditar a las autoridades, dialogar sobre enemigos comunes y hallar la manera de hacer el mundo un lugar mejor, más justo y más compasivo.

Un imponente 85% de la Gen Z cree que sus decisiones determinarán su futuro, y no están perdiendo el tiempo. Puede que sean un grupo fluido en cuando a identidad y creencias, pero tienen unos objetivos sólidos cuando hablamos de desmantelar el racismo, acallar a todas las Karen, Boomers y Millennials de turno que estén siendo parte del problema, y crear espacios seguros en los que poder hablar abiertamente de sus sentimientos.

La Gen Z es totalmente diferente a las demás. Las personas que pertenecen a este grupo son orgullosas, nihilistas, sin remordimientos y sienten que no tienen nada que perder, por lo que hacen uso de sus conocimientos sociales sin miedo para acabar con pensamientos y sistemas anticuados a través del humor, la sinceridad y la vulnerabilidad. En este reportaje nos adentramos en la evolución y el entramado de seis emociones clave de la Generación Z.

WGSN

Orgullo

Ser joven es difícil. Actualmente, se enfrentan a una creciente deuda futura, la amenaza del desgaste laboral y el agotamiento emocional, más un panorama cada vez más complejo en las redes sociales. La Gen Z no lo tiene fácil, pero, a pesar de los retos a los que se enfrenta, están orgullosos de ser un sector demográfico con poder digital.

La protesta “March For Our Lives” de 2018, en la que 800 000 personas se reunieron en Washington DC para denunciar la violencia por armas de fuego, se originó a raíz de un hashtag que crearon unos estudiantes de Florida. Fue la primera vez que el poder de la Gen Z se hizo notar a gran escala. Este tipo de acciones han seguido ocurriendo y se han convertido en una fuente de satisfacción para ellos.

El fin de la vergüenza: Pertenecer a la Gen Z se ha convertido en un distintivo de honor. De hecho, una encuesta de JUV Consulting reflejó que el 65% de la Gen Z está orgullosa de formar parte de este grupo demográfico. Puede que vayan a heredar un mundo inestable sin un colchón de seguridad económica o laboral, pero están seguros de que tienen el potencial para romper con esta dinámica; un pensamiento que ha subido seis puntos hasta alcanzar un 62% entre mayo y junio.

Aceptación extrema: A la Gen Z se le recrimina a menudo el apego que tienen por las redes sociales, pero esto se ha convertido en una ventaja bajo su punto de vista; es en las redes donde la Gen Z ha cultivado un espíritu acogedor de “te queremos tal y como eres” del que se enorgullecen. La igualdad y la aceptación son los pilares que consolidan a la Gen Z, la más diversa a nivel racial y étnico en Estados Unidos, donde hay un 48% de representantes de diversas comunidades. Esta generación está orgullosa de su herencia y su cultura, y está deseosa de compartirla. Un ejemplo es la evolución del reto #hotseat en TikTok que la modelo Milan Mathew reinterpretó con una visión diferente. En lugar de pasar de un conjunto a otro, fue transformando su look de ropa informal contemporánea a trajes tradicionales indios para hacer un homenaje a sus raíces. El vídeo se hizo viral y recibió 2,3 millones de ‘Me gusta’, además de animar a más personas a hacer alarde de sus orígenes, creando una tendencia de difusión en un macrorreto.

@imcurtiswaters

Miedo

El miedo es un denominador común en todas las edades, pero la Gen Z es particularmente susceptible. Al haber heredado un mundo donde el terrorismo y los tiroteos en colegios protagonizan los titulares, su realidad está marcada por la ansiedad. Para algunos, el miedo se ha convertido en rabia y los ha llevado a protestar contra la opresión sin importar las consecuencias.

Arrojados: Aunque a algunos miembros de la Gen Z les dé miedo decir lo que piensan (especialmente en internet, lo que se conoce como el efecto FOPO), no hacerlo resulta mucho más aterrador, pues saben que, si no luchan por lo que quieren, los sistemas de opresión seguirán existiendo. Llevan el peso del mundo en sus hombros, arriesgándolo todo en nombre del bien. Al luchar sin miedo por la igualdad y el medio ambiente, entre otras causas, están sacrificando su seguridad y tiempo para ser jóvenes despreocupados, en favor de un mundo mejor. Esta generación no tiene miedo de plantar cara y cuestionar a la clase dirigente, ya que la autoridad no los intimida. Un ejemplo son los jóvenes que usaron TikTok para que el partido de Trump se creyera que un millón de personas iba a asistir al acto electoral de Tulsa; cuentas como esta ofrecen instrucciones y trucos para dificultar la vida del presidente.

Temerosos: Aunque a la Gen Z no le asusta desafiar a políticos o manifestarse en las calles, es famosa por ser incapaz de imponerse en situaciones cotidianas, como decirle a un camarero que se ha equivocado o hablar con gente en la vida real. Al estar familiarizados con los traumas emocionales, temen convertirse en el motivo de uno, en particular el de alguien de su edad que pueda tener problemas de salud mental. Los miembros de la Gen Z son fuertes cuando se les amenaza, pero no quieren que se les considere groseros o problemáticos, no quieren ser “una Karen” y, por este motivo, suelen ser muy respetuosos y diplomáticos hasta que se les hace enfadar.

Presencia de emociones opuestas: La Gen Z es muy consciente de ellos mismos y exponen las dos caras del miedo online. Algunos creadores simplemente documentan sus problemas emocionales, mientras que otros utilizan el humor para satirizar los diferentes puntos de vista que sirven de fuente de información para los que no pertenecen a la generación y mostrar los dos polos del miedo de la Gen Z.

Fuente: www.wgsn.com

Educación de los sentimientos

Acabo de leer que cada año, sólo en Francia, se fugan de sus casas cien mil adolescentes, y cincuenta mil intentan suicidarse. Los estragos de las drogas -blandas, duras, naturales o de diseño- son conocidos y lamentados por todos. Parece como si las conductas adictivas fueran casi el único refugio a la desolación de muchos jóvenes. La gente mueve la cabeza horrorizada y piensa que casi nada se puede hacer, que son los signos de los tiempos, un destino inexorable y ciego.

Sin embargo, se pueden hacer muchas cosas. Y una de ellas, muy importante, es educar mejor los sentimientos. El sentimiento no tiene por qué ser un sentimentalismo vaporoso, blandengue y azucarado. El sentimiento es una poderosa realidad humana, que es preciso educar, pues no en vano los sentimientos son los que con más fuerza habitualmente nos impulsan a actuar.

Los sentimientos nos acompañan siempre, atemperándonos o destemplándonos. Aparecen siempre en el origen de nuestro actuar, en forma de deseos, ilusiones, esperanzas o temores. Nos acompañan luego durante nuestros actos, produciendo placer, disgusto, diversión o aburrimiento. Y surgen también cuando los hemos concluido, haciendo que nos invadan sentimientos de tristeza, satisfacción, ánimo, remordimiento o angustia.

Sin embargo, este asunto, de vital importancia en educación, en muchos casos abandonado a su suerte. La confusa impresión de que los sentimientos son una realidad innata, inexorable, oscura, misteriosa, irracional y ajena a nuestro control, ha provocado un considerable desinterés por su educación. Pero la realidad es que los sentimientos son influenciables, moldeables, y si la familia y la escuela no empeñan en ello, será el entorno social quien se encargue de hacerlo.

Todos contamos con la posibilidad de conducir en bastante grado los sentimientos propios o los ajenos. Con ello cuenta quien trata de enamorar a una persona, o de convencerle de algo, o de venderle cualquier cosa. Desde muy pequeños, aprendimos a controlar nuestras emociones y a también un poco las de los demás. El marketing, la publicidad, la retórica, siempre han buscado cambiar los sentimientos del oyente. Todo esto lo sabemos, y aún así seguimos pensando muchas veces que los sentimientos difícilmente pueden educarse. Y decimos que las personas son tímidas o desvergonzadas, generosas o envidiosas, depresivas o exaltadas, cariñosas o frías, optimistas o pesimistas, como si fuera algo que responde casi sólo a una inexorable naturaleza.

Es cierto que las disposiciones sentimentales tienen una componente innata, cuyo alcance resulta difícil de precisar. Pero sabemos también la importancia de la primera educación infantil, del fuerte influjo de la familia, de la escuela, de la cultura en que se vive. Las disposiciones sentimentales pueden modelarse bastante. Hay malos y buenos sentimientos, y los sentimientos favorecen unas acciones y entorpecen otras, y por tanto favorecen o entorpecen una vida digna, iluminada por una guía moral, coherente con un proyecto personal que nos engrandece. La envidia, el egoísmo, la agresividad, la crueldad, la desidia, son ciertamente carencias de virtud, pero también son carencias de una adecuada educación de los correspondientes sentimientos, y son carencias que quebrantan notablemente las posibilidades de una vida feliz.

Educar los sentimientos es algo importante, seguramente más que enseñar matemáticas o inglés. ¿Quién se ocupa de hacerlo? Es triste ver tantas vidas arruinadas por la carcoma silenciosa e implacable de la mezquindad afectiva. La pregunta es ¿a qué modelo sentimental debemos aspirar? ¿cómo encontrarlo, comprenderlo, y después educar y educarse en él? Es un asunto importante, cercano, estimulante y complejo.

proponer un programa exigente y completo de valores, apoyados y vividos desde una educación para la virtud, permitirá que los niños, adolescentes, jóvenes y adultos maduren cada día en su humanidad, vivan abiertos a los demás, y se preparen en serio a la meta en la que se decide, para siempre, el bien verdadero de cada uno de nosotros: el encuentro eterno con Dios. ¿No debería ser esa la señal inequívoca de que hemos sabido ofrecer un buen programa de formación en los valores?

Fuente: aciprensa.com

Cómo ayudar a los niños a enfrentar las burlas

Jennifer Delgado

 

Burlarse de los demás no está bien, es cruel, injusto e hiriente. Y los adultos debemos cerciorarnos de que los niños lo sepan. Aún así, algunos pequeños pueden convertirse en el centro de las burlas de sus compañeros de colegio o de juegos, ya se trate de bromas inocentes o malintencionadas.

Como padres, no podemos evitar que nuestros hijos pasen por estas experiencias, pero podemos prepararles para que puedan lidiar mejor con ellas. No podemos olvidar que las burlas pueden ser la antesala del acoso escolar, un problema cada vez más preocupante que provoca graves heridas emocionales en niños y adolescentes.

Valida sus emociones y sentimientos

A un niño no le sentará nada bien convertirse en el objeto de burla de sus coetáneos. No solo se sentirá herido, humillado y ofendido, sino que también puede sentirse muy confundido pues es probable que no logre comprender qué ha hecho mal o dónde se ha equivocado. Si intentamos restarle importancia a esos sentimientos con frases como “no ha pasado nada” o, lo que es aún peor, le regañamos por haberse sentido así diciéndole cosas como “no es para tanto” o los niños no lloran”, el pequeño se sentirá más solo y confuso.

Por eso, el primer paso consiste en validar sus sentimientos. Puedes decirle “es comprensible que te sientas mal. Hablar de ello puede ayudarte. De esta manera, el niño entenderá que su reacción es perfectamente normal, no se sentirá juzgado y confiará en ti para que le ayudes a resolver sus problemas. De hecho, si el niño no se siente cómodo contándote lo que le ocurre porque cree que le juzgas, las burlas se mantienen y se convierten en acoso, es probable que termine sufriéndolo en silencio.

Ayúdale a ponerse en el lugar de los otros niños

La tendencia natural de los padres es aliarse con sus hijos en contra de un enemigo común. Sin embargo, convertir el colegio o el parque de juegos en un campo de batalla no es una buena idea. En su lugar, puedes apostar por desarrollar la empatía. Si se han burlado de tu hijo, se sentirá herido y tendrá la tendencia a asumir el papel de víctima, lo cual puede dar paso a una peligrosísima indefensión aprendida.

No obstante, si le enseñas que las burlas pueden ser el reflejo de la inseguridad de otros niños, de su necesidad de sentirse superiores o incluso de problemas en su hogar, tu hijo se sentirá más aliviado y comprenderá que el problema no está en él, lo tienen los otros. Por supuesto, no se trata de justificar ni sufrir pasivamente esas conductas, sino de comprender qué las ocasiona.

“La humillación dice más de quien humilla que de quien es humillado”.

No le des soluciones, anímale a encontrar sus respuestas

Aunque no es agradable que se burlen de tu hijo, puedes aprovechar esta situación para estimular la resiliencia, una capacidad fundamental para la vida. Esto significa que no debes darle soluciones sino ayudarle a encontrarlas. Pregúntale cómo cree que debe comportarse la próxima vez que se burlen de él. Pídele que imagine qué ocurre de nuevo y que piense en cómo debe reaccionar. La idea es que le animes a reflexionar sobre la situación y el impacto que las respuestas de ambas partes tienen en el otro.

Un artículo publicado en la Canadian Academy of Child and Adolescent Psychiatrybrinda algunas pistas sobre cómo guiar al niño para que aprenda a lidiar con las burlas. La clave radica en mantener el control y no perder la calma. Puedes pedirle que imagine que la situación de burla es como la secuencia de un vídeo, que puede parar cuando desee pues es él quien tiene el mando. Pero si pierde la calma, perderá el mando y serán los otros niños quienes tengan el control.

Los niños deben aprender los tres pasos de la técnica. El primero es tomar nota de sus gestos faciales y la postura de su cuerpo, que no puede ser agresiva ni temerosa, sino relajada. De hecho, se ha apreciado que los niños que suelen ser víctimas de bullying son aquellos que responden con irritabilidad y molestia. Cuando se le pide al niño que examine su reacción, en realidad se le está entrenando para que adopte una distancia psicológica de lo que está ocurriendo, lo cual favorece el autocontrol.

El segundo paso consiste en responder con ecuanimidad, pues si reacciona enfadándose o llorando equivaldría a ceder el mando a los niños que se burlan de él. Si se le ocurre alguna respuesta rápida e ingeniosa puede decirla, ya que normalmente desarma a los otros niños y les hacen ver que sus bromas no han hecho mella, que él sigue teniendo el control de la situación.

El tercer paso es abandonar el sitio con tranquilidad. Si no puede hacerlo, explícale que no siempre es necesario irse físicamente, que puede abandonar la situación mentalmente usando alguna técnica de distracción mental, como leer o ponerse los auriculares para escuchar música. Normalmente, cuando los otros niños se dan cuenta de que sus bromas no provocan ninguna reacción, se aburren y se van.

“La educación consiste en ayudar a un niño a llevar a la realidad sus aptitudes”. —Erich Fromm

Anímale a que haga amistades

Tener un grupo de amigos es fundamental para cualquier niño, pues este no solo es fuente de emociones positivas sino que también actuará como un escudo contra los agresores. De hecho, un estudio publicado en la revista Child Development reveló que los niños que forman parte de un grupo son menos propensos a ser víctimas del acoso escolar.

Al contrario, los niños catalogados como “desconectados” son más proclives a sufrir bullying, pues no han desarrollado sus habilidades sociales y emocionales. Estos niños a menudo provienen de familias donde las emociones siempre han sido reprimidas o han recibido una educación sobreprotectora que les ha impedido hacer amigos. Por eso, es importante que tu hijo haga buenas amistades, las cuales se convertirán en una red de apoyo.

¿Te has encontrado alguna vez en una situación así? ¿Cómo has reaccionado?

PD: Si las burlas se han vuelto regulares, estaríamos hablando de acoso. En ese caso es recomendable que acudas al colegio y hables con los maestros para encontrar una solución conjunta.

Fuente: muhimu.es/

¿Los cuervos celebran funerales para sus muertos?

Liz Langley

Quienes han escuchado el melancólico reclamo de la paloma huilota tal vez se pregunten: ¿Las aves sufren por la pérdida de sus seres queridos?

Emilie Bouef nos envió el siguiente comentario por Facebook: “Me han contado que los cuervos hacen una especie de funeral cuando uno de ellos muere. Me encantaría saber más al respecto”.

Llamarse, reunirse y prestar atención especial a un camarada caído son conductas comunes de los córvidos, grupo de aves altamente inteligentes que incluye a las cornejas, los arrendajos, las urracas y los cuervos, informa Kaeli Swift, estudiante doctoral en ciencias ambientales de la Universidad de Washington.

Pero eso no significa, necesariamente, que las aves estén de luto por su compañero perdido. Por el contrario, es posible que traten de averiguar si hay una amenaza en el sitio donde ocurrió la muerte, para evitarlo en el futuro.

En un estudio publicado recientemente en la revista Animal Behaviour, Swift descubrió que los cuervos estadounidenses asocian el peligro con las personas que manipulan cadáveres de cuervos, y pueden mostrarse recelosas de comer cerca de esos individuos.

El hombre de la máscara

Al iniciar su experimento de dos años, Swift puso comida en más de cien sitios del estado de Washington que atraían a los cuervos en etapa de cría y nidificación.

Luego, Swift pidió a 25 voluntarios humanos que usaran máscaras y se pararan cerca de la comida durante 30 minutos, a la vista de las aves. Las máscaras ocultaban las expresiones faciales de las personas, y también permitían rotar a los voluntarios que participaban en el experimento.

Cada voluntario llevaba en las manos un cuervo muerto y se paraba cerca del cadáver de un halcón de cola roja –depredador de los córvidos- o cerca de un halcón de cola roja muerto que sujetaba un cadáver de cuervo (todas las aves usadas en el experimento estaban disecadas). La variable de control del experimento –el elemento que no cambia- podía ser la ausencia del voluntario o un voluntario con las manos vacías.

De manera casi universal, cuando vieron a las personas y las aves muertas, los cuervos respondieron con “regaños” o emitiendo una alarma para otros cuervos. De las cuatro situaciones, la combinación “halcón y cuervo muerto” provocó la respuesta más intensa; sin embargo, los pájaros no respondieron al voluntario de “control” con las manos vacías.

Una voluntaria demuestra cómo presentaron los cadáveres de cuervos a los cuervos vivos durante los experimentos de Swift y sus colegas. Kaeli Swift

Una voluntaria demuestra cómo presentaron los cadáveres de cuervos a los cuervos vivos durante los experimentos de Swift y sus colegas. Kaeli Swift

Los voluntarios que provocaron reacciones regresaron al mismo sitio, periódicamente, durante seis semanas, pero volvieron con las manos vacías. Con todo, los cuervos siguieron protestando por su presencia durante todo el experimento y se mostraron más recelosos del área durante varios días, lo que sugiere que consideran peligrosas a las personas que manipulan a sus congéneres muertos.

En un segundo experimento Swift descubrió también que los cuervos respondían con menos intensidad a una persona enmascarada que sostenía una paloma disecada, lo que indica que “los cuervos son más sensibles a los cuervos muertos que a otros tipos de aves”, informa Swift.

En términos generales, la investigación demostró que la simple inferencia del peligro bastó para que los cuervos se volvieran escépticos de los humanos.

No te olvido

Otros experimentos han revelado que los cuervos estadounidenses nunca olvidan un rostro (humano), aun después de nueve años y medio (y contando), asegura John Marzluff, biólogo de la Universidad de Washington y coautor del nuevo estudio.

Semejante habilidad es beneficiosa para estas aves sociales y longevas, porque tienen que vérselas con personas imprevisibles.

Si eres un cuervo, “algunos te matarán y otros te darán de comer”, y eso puede cambiar si, por ejemplo, un amante de las aves se muda de una casa y otra persona menos amistosa llega a vivir allí, señala Marzluff.

Por ello, los cuervos deben ser “ágiles” al interactuar con nosotros, y el estudio apoya la idea de que “estos cuervos prestan atención” a personas individuales.

En una investigación anterior, Marzluff y su equipo hicieron escaneos cerebrales de cuervos estadounidenses y demostraron que el hipocampo –región asociada con el aprendizaje y la memoria- se activa al ver a una persona sosteniendo el cadáver de un cuervo.

“Esas asociaciones pueden renovarse” si vuelven a ver la amenaza, afirma.

Por ejemplo, en 2008, Marzluff pidió a investigadores con máscaras de cavernícolas que capturaran cuervos mientras otro grupo, con máscaras de control –de Dick Cheney- las liberaba. Después, las aves ignoraron a los inofensivos Cheney, pero regañaron y persiguieron a los cavernícolas, y siguieron haciéndolo durante años.

¡Pobres pájaros! Quizás pensaron que podían confiar en un Cuer-vernario.

Fuente: National Geographic en Español

¿Qué piensa tu hijo de ti?

Como padres y madres, pensamos que no siempre lo hacemos bien. Que perdemos la paciencia. Gritamos y actuamos a veces con nuestros hijos de manera que posteriormente nos sentimos mal. Y en nuestro malestar, nos olvidamos de los muchos pequeños detalles amorosos que cada día nos salen de manera espontánea del corazón.

En realidad, se nos da muy bien querer a nuestros hijos. Cuando les escuchamos al salir del colegio,  cuando cocinamos con ellos magdalenas o les hacemos cosquillas. Cuando les leemos el cuento o bailamos con ellos  se sienten queridos. Cuando les miramos con ternura. Con los gestos más sencillos les llegamos al corazón.

Este vídeo nos muestra que las prioridades y expectativas de hijos y padres no son las mismas. Ellos contemplan lo imperceptible, lo sutil e invisible. Ellos hablan el lenguaje del corazón, por lo que valoran de nosotros aspectos que ni siquiera nosotros valoramos. Claro que cometemos errores pero entre nuestra imperfección también tocamos el alma de nuestros hijos y los llenamos de recuerdos brillantes.
No lo hacemos tan mal, aunque está bien querer mejorar. Pero que nuestras expectativas para ellos y para nosotros no sean tan rígidas  que no nos permitan disfrutar de lo que sin verse va construyendo la fina red de los detalles  amorosos.

Elena Roger Gamir

Pedagoga – Solohijos