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Semana Santa antes versus Semana Santa hoy

SIN CELULAR. El profe Mazier hizo una comparación sobre las épocas cuando no había celulares y con la de ahora, que abundan redes sociales

Semana Santa era la de antes

La gente dejó de ser santularia en los días que se recuerdan la pasión, muerte y resurrección. El profe Rubén Mazier nos hizo un recuento de cómo era la Semana Santa y cómo es la de ahora que se ve alterada con la llegada de las redes sociales.

“Antes todo ya empezaba en Miércoles de Ceniza como debe ser. Ahí ya se marcaba la diferencia fundamental. Todo tipo de escándalo quedaba prohibido y la policía  era la que recorría luego los lugares para ver que no haya tanto ruido. La música mermaban en un 80 por ciento, ya en Cuaresma. El que no iba a misa ese día a ponerse el aceite ya estaba en contramano luego”, empezó contando “El Profe”.

“Domingo de Ramos. La bendición era toda una tradición. Las palmas eran más grandes porque ahora son microchips de palmas. También iban los cuadros y galones de agua para la bendición, para el agua santa y espantar los espíritus malos”, relata “El Profe”.

El locutor recuerda de cómo desde el Miércoles Santo ya todo era silencio. “Hasta las radios ya dejaban de funcionar. Nadie se ponía a gritar ni a golpear fuerte nada. La representación de los 12 Apóstoles recorría los barrios. Los calvarios ya no existen. Los jóvenes ya ni saben hoy por hoy lo que son los estacioneros.

“Ahora la gente recorre las 7 iglesias por Facebook”

  • Las cosas cambiaron y la Semana Santa de esta época es muy diferente, según cuenta en su comparación el profe Mazier.

“En Miércoles de Cenizas, esas chicas que tienen su cabello pintado en mil colores te dice: ‘Tienes algo negro en tu frente’. Si es que sabe que es Miércoles de Ceniza.

Luego agregó: “Va llegando la Cuaresma y todos ya piensan dónde irse, si a playa o a los lugares más terribles luego. Ahora se recorre siete playas, no siete iglesias. Concurso de quién toma más vino y concurso de 4×4. Te descuidas y te cobran la entrada al balneario. En plena muerte de Jesucristo es toda contra todos. Te descuidas y la gente recorre las iglesias por Twitter y Facebook nomás ya.

“El Profe” añadió que lo único que sigue habiendo como antes son las películas como Ben Hur y Espartaco. Después, el 90 por ciento de la tradición religiosa desapareció, finalmente.

Fuente: crónica.com

Semana Santa: mitos y verdades

Anteriormente se decía, por ejemplo, que el Jueves,Viernes y Domingo Santo no se podía entrar en ríos ni bañarse, porque podría transformarse en pez

Algunas de las creencias populares indican que después de las tres de la tarde del Viernes Santo, no se debe salir de la casa.

Durante la fiesta principal del año litúrgico, los Católicos y Cristianos  reviven la crucifixión, muerte y posterior resurrección de Jesús, por lo que son días dedicados a  la oración, la  reconciliación y el perdón.

Sin embargo, muchos se salen de estos parámetros. Algunos, toman esta semana para salir de vacaciones, pasear, rumbear y descansar en familia. De ahí que, en los hogares con una alta creencia católica, se han generado a lo largo de los años, una serie de misterios y curiosidades, sorprendentes, sobre esta festividad.

Anteriormente se decía, por ejemplo, que el Jueves,Viernes y Domingo Santo no se podía entrar en ríos ni bañarse, porque podría transformarse en pez. No se debía usar prendas rojas, porque se podría atraer la presencia del demonio. Los niños no podían jugar ni subir árboles, de hacerlo, podrían convertirse en micos. Tampoco, se debía salir el viernes después de las 3 p. m, y, por supuesto, estaba prohibido tener relaciones sexuales.

Además, si un bebé nacía un Viernes Santo la tradición o religiosidad popular decía que podría ser el Anticristo. Se creía también que si un hijo les mostraba la lengua a sus padres, esta se podía convertir en la de una serpiente. De igual forma, si les levantaba la mano, se le podía caer el brazo. No se podía comer carnes rojas y menos tener peleas, porque eso indicaba que el diablo estaba suelto.

Con el paso del tiempo estas prohibiciones o creencias populares, que han pasado de generación en generación, se trasformaron en mitos usados para asustar algunos, hacer reír a otros o simplemente para exteriorizar esos sentimientos y valores espirituales que se profesan.

Moisés Rodríguez, sacerdote de la Arquidiócesis de Villavicencio, dice que “esas creencias de tiempos anteriores lo que buscaban era mantener el respeto por los días más trascendentales dentro de la fe cristiana. No obstante, indica que estos son simples mitos y que por eso han ido desapareciendo”.

También señala que ” lo realmente importante es entender el llamado de la iglesia a “vincularse a los actos litúrgicos que rememoran el sacrificio que realizó Dios al entregar a su hijo por la salvación de la humanidad. Por esto la actitud del católico debe corresponder con esa entrega de amor del Señor”.

¿Pero cuáles son las acciones que se deben seguir en la Semana Mayor? De acuerdo con el padre Moiso “no hay manual con restricciones ni prohibiciones, pero por tratarse de un periodo de recogimiento “los feligreses deben cuidar sus comportamientos” y entre eso está mantener abstinencia de la carne, es decir, la sed desmedida de placer carnal. Adicionalmente, hacer ayuno y orar durante los días santos.

Para Duban Porras, feligrés de la Iglesia Nuestra Señora del Pilar, la polémica que despierta la veracidad de estos mitos, no debe ser el centro del debate. “El punto no es hallarle una explicación científica a cada creencia que reposa en el argot popular y que ha pasado de generación en generación, sobre todo en familias de tradición católica”.

De acuerdo con Porras, de lo que se trata, es de entender que a través de esas tradiciones o creencias que rodean la Semana Santa las comunidades expresan el respeto por la celebración más importante de la fe.

Por esto señala que, esas curiosidades propias de hace más de 50 años no hay que buscarles veracidad alguna, simplemente aceptarlas y convivir con ellas, pues son la esencia del catolicismo. Además, algunos no las olvidan y las mantienen vigentes.

Fuente: periodicodelmeta.com

Sin habichuelas con dulce no hay Semana Santa

Por Alcides Nova

Antropólogo de la UASD asegura que se trata de un plato auténtico de RD

Además de los desplazamientos por carretera para juntarse con familiares y amigos o para disfrutar de balnearios y playas durante los días de asueto, la Semana Santa significa para la mayoría de los dominicanos la oportunidad de sentarse a la mesa para disfrutar de unas ricas habichuelas con dulce, un plato enraizado en su cultura y en su imaginario cultural.

Las habichuelas con dulce, cuyo consumo se dispara cada año durante la Cuaresma y la Semana Santa, “es el único plato auténticamente dominicano” que no se elabora en ningún otro país del mundo, asegura el director del Instituto de Antropología de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), José G. Guerrero.

Para 2017 República Dominicana produjo 441,321 quintales de habichuela roja que es la que se utiliza en la preparación del emblemático plato. La producción de coco alcanzó los 574,576 millares, según el Ministerio de Agricultura.

“Yo no he visto que en otra parte del mundo preparen habichuelas con dulce como parte de su gastronomía; como yo viajo mucho, he ido a Brasil, Cuba, Venezuela y Haití, y ahí no la preparan y donde la preparan son dominicanos que la han llevado o esos nacionales lo han aprendido de nosotros”, afirma Guerrero.

Desde que se asoma la época de Semana Santa se multiplican las ofertas de los supermercados que incluyen kits completos para elaborar el plato de habichuelas con dulce. Se trata de una tradición que incluso lleva a los gobiernos a repartir los ingredientes de su preparación.

Solo para Semana Santa de 2018, el Plan de Asistencia Social de la Presidencia de la República despachó 600,000 kits para las habichuelas. Este año, sin embargo, la entidad tuvo el inconveniente de que declaró su adquisición de “urgencia”, pero el procedimiento resultó objetado por la Dirección de Compras y Contrataciones Públicas, luego de que diversos medios informativos cuestionaran su transparencia.

Guerrero explica que en México se enteró de que la estaban preparando, y al cuestionar a las personas que trabajaban en la elaboración de las habichuelas con dulce, comentaron que un profesor dominicano le enseñó a otro docente mexicano cómo se preparan.

“Los chinos están vendiendo unas latas de habichuelas con dulce; pero yo la compré y no es habichuelas con dulce, sino un tipo de habichuela a la cual le agregan azúcar. Pero las habichuelas con dulce con ese sabor auténtico dominicano, yo solo lo veo aquí”, resalta.

Guerrero narra que buscando información para una investigación ausipiciada por una empresa, empezó a investigar el origen de las habichuelas con dulce. Dijo que al buscar en los libros y recetarios de comida, encontró un libro de cocina de 1909, donde habla de diversos nombres. En el Cibao se le llama frijoles con dulce, en Santo Domingo y otras partes del país, habichuelas con dulce.

“Al buscar los libros publicados sobre Francia, encontré un militar francés llamado Dorvo Soulastre que vino a Santo Domingo en 1798 y conoció la historia de Francois Delalande, quien se encontraba en Cabo Haitiano y le había ido muy bien sembrando frijoles, que en Francia estaban de moda, pero los que él trajo de Francia no se aclimataron”, relata.

Guerrero especula que después de varios intentos, Delalande terminó sembrando las habichuelas que existían en el país y se usaban para fertilizar la tierra. Fue un éxito total e impuso en República Dominicana la costumbre de consumir frijoles azucarados o habichuelas.

“Esos frijoles eran algo de la clase media y clase alta, se brindaba en todas las fiestas, pero esas no son las habichuelas con dulce. Ya ese proceso de los frijoles azucarados de Francia y las habichuelas con dulce de hoy, hay un vacío documental que yo no lo he podido encontrar y no creo que lo encuentre porque era comida de pobres y la gente no lo toma en cuenta, solamente se escribía la comida de la clase alta”, explica.

Guerrero destaca que encontró por primera vez la palabra habichuelas con dulce en 1928, y a partir de ahí aparece en los libros de folclore de Manuel Emilio Jiménez.

El investigador Hugo Tolentino Dipp cita, en su libro “Itinerario histórico de la gastronomía dominicana”, un texto publicado en 1929 por Ramón Emilio Jiménez bajo el título “Al amor del bohío”: “Pero el plato favorito de cuaresma son los frijoles con dulce, indispensables el Miércoles de Ceniza, el Viernes de Dolores y el Viernes Santo. Como priva el hábito de hacer copartícipes del sabroso manjar a los afectos más caros del vecindario, hay veces en una mesa más de diez fuentecillas de distintas casas con el mismo alimento. Y de todos los platos han de servirse todos los comensales, y así no se oye más que el clamor impertinente de los chicos: ‘¡Los frijoles de tía!’ ‘¡Los de Nenena!’ ‘Los de siña Juana!’, y la mesa se hace interesante”.

Jiménez agrega, según Tolentino Dipp: “El rico grano recibe, en el suplicio de la olla, baño de agua, nevada leche reforzada por una de coco y otra de azúcar, y a ellos sumados los ingredientes mantequilla, batata en trocitos para espesar, crema enriquecida con pasas y especias, y por último el casabe, el típico casabe […] que se reserva para arrojarlo en pedazos sobre las fuentes humeantes en el momento decisivo del ataque”.

El director del Instituto de Antropología de la UASD define la Semana Santa como un tiempo “muy importante” implantado por la religión católica que se practicaba en el país, donde salen las carnes y se consume el huevo, el pescado, los dulces, los vegetales y los espaguetis.

Aporte de las habichuelas con dulce

Guerrero asegura que las habichuelas con dulce durante Semana Santa dinamizan la economía, ya que mueven millones de pesos a través diferentes agroindustrias que producen leche, azúcar, pan, habichuela, galletas, especies, coco, batata o pasa.

Fuente: eldinero.com.do

La creación expectante espera por ti

Margarita Beato
Especial para LISTÍN DIARIO
Santo Domingo

Plenitud. ¡Enamórate de la vida, enamórate de la creación, enamórate de Dios!

La búsqueda de Dios, que es necesaria para todo creyente, define muy bien la vida contemplativa. Hasta el punto de que podemos definir al contemplativo como el que «busca a Dios». Todos los pasos que se dan a lo largo de la vida contemplativa tienen como razón fundamental la búsqueda de Dios y el estar dispuesto a todo para encontrarle. Sin esta búsqueda de Dios, todos los demás elementos de la vida contemplativa carecen de sentido.

¿Para qué sirve la oración, el silencio, la lucha contra las tentaciones, el discernimiento o el apostolado, si no es porque buscamos a Dios?

Frecuentemente, la rutina, la mediocridad, los pequeños o grandes fracasos, las propias limitaciones, etc., van haciendo que pongamos la búsqueda apasionada de Dios en un segundo plano, y que nos permitamos dedicarnos simplemente a realizar unas tareas, cuidando lo exterior de las mismas, mientras dejamos que se desvanezca esa atracción hacia Dios, que es la única razón que sustenta una entrega radical, como la que supone la vida contemplativa.

Si no tenemos esa sed de Dios, corremos el peligro de que todo lo que realicemos, por bueno y santo que sea, se convierta en un sucedáneo de esa búsqueda apasionada, en algo que disimula la sed de Dios y nos da la falsa seguridad de haber llegado a la meta, cuando realmente hemos abandonado el camino de la sincera y arriesgada búsqueda permanente de Dios.

El papa Francisco nos invita en su carta de Cuaresma 2019 a que: “Por la celebración de los misterios que nos dieron nueva vida, lleguemos a ser con plenitud hijos de Dios, de Pascua en Pascua, hacia el cumplimiento de aquella salvación que ya hemos recibido, gracias al misterio pascual de Cristo: ‘Pues hemos sido salvados en esperanza’» (Rm 8,24). Este misterio de salvación, que ya obra en nosotros durante la vida terrena. Es un proceso dinámico, que incluye también a la historia y a toda la creación. San Pablo llega a decir: «La creación, expectante, está aguardando la manifestación de los hijos de Dios» (Rm 8,19).

La celebración del Triduo Pascual de la pasión, muerte y resurrección de Cristo, culmen del año litúrgico, nos llama una y otra vez a vivir un itinerario de preparación, conscientes de que ser conformes a Cristo (cf. Rm 8,29) es un don inestimable de la misericordia de Dios.

Si el hombre vive como hijo de Dios, si vive como persona redimida, que se deja guiar por el Espíritu Santo (cf. Rm 8,14), y sabe reconocer y poner en práctica la ley de Dios, comenzando por la que está inscrita en su corazón y en la naturaleza, beneficia también a la creación, cooperando en su redención. Por esto, la creación —dice san Pablo— desea ardientemente que se manifiesten los hijos de Dios, es decir, que cuantos gozan de la gracia del misterio pascual de Jesús disfruten plenamente de sus frutos, destinados a alcanzar su maduración completa en la redención del mismo cuerpo humano”.

(+) Recomendaciones de un niño escritor

 

Elvin Roque Beltrán es un niño de 12 años de edad, que cursa el séptimo grado en el Liceo Secundario Pueblo Arriba, en Boca de Nigua. La asignatura favorita de Elvin Roque Beltrán es el español.

Reconoce que una de sus profesoras lo motivó a participar en un concurso de literatura, porque veía en él una gran pasión por los libros, dice ser un asiduo asistente a la biblioteca y que le dedica aproximadamente media hora al día.

Le recomienda a los niños que lean mucho, que escriban, que dejen los celulares y que les dediquen tiempo a la lectura. “El Sueño de Rafael” es un libro que él escribió y con el que ganó el segundo lugar en el concurso de literatura.

(+) Emprendiendo desde la escuela 

Nueve jóvenes emprendedores del Liceo Francés de Santo Domingo han creado la mini empresa Carbiorante, con el fin de participar en el concurso francés “Emprender para aprender”. Para eso los estudiantes deben crear una mini empresa, que venda un producto o servicio conforme a la ética del desarrollo sostenible. Por ejemplo, al recuperar el aceite en los restaurantes, Carbiorante evita que se termine contaminando el mar, y lo transforma en una fuente de energía.

Reflexión de Semana Santa para estudiantes y docentes

La vida ejemplar de Jesucristo nos invita a la reflexión, en Semana Santa, sobre nuestro comportamiento para con nuestros semejantes.

Durante estas fechas se celebra una fiesta religiosa de singular importancia para quien decida observarla.

Se trata de la celebración de los últimos días de permanencia física del maestro Jesús de Nazaret en este planeta, y su importancia radica en lo trascendental de su existencia terrena por la manera en que él eligió vivir en la práctica sus enseñanzas, aun ante las situaciones tan adversas que rodearon su partida.

Los últimos días de Jesús de Nazaret en la tierra estuvieron rodeados de grandes pruebas y dificultades, la mayoría más fuertes de lo que cualquier ser humano creería poder ser capaz de soportar, pero aun así este gran maestro demostró mediante su ejemplo, la grandeza que puede alcanzar el ser humano cuando se pone en contacto con su ser interior y este comienza a manifestarse en obras.

Entre los ejemplos que dio Jesús durante estos días podemos citar el de mantener la dignidad al enfrentar las mayores tribulaciones, el perdonar la traición por comprender la debilidad, mantener la ecuanimidad ante los mayores retos, comportarse compasivamente hasta con sus mayores enemigos.

Además, la fidelidad a sus ideales ante las mayores tentaciones, y así muchos otros pero, tal vez su mayor ejemplo fue el de mantener la confianza en Dios aun a costa de su propia vida y mediante ésta dar fe de la supervivencia del alma más allá del plano material.

La existencia de Jesús tuvo un alto propósito, mostrarnos mediante una vida inmaculada el camino a seguir para acercarnos cada vez más a nuestro padre creador. Una vida dedicada a cumplir la voluntad de Dios manifestada en servir desinteresadamente a la humanidad.

Una vida tan ejemplar como la de este gran maestro nos invita a la reflexión sobre nuestro comportamiento para con nuestros semejantes, nuestra actitud ante las situaciones cotidianas y la manera en que pudiéramos mejorarlas si nos lo proponemos.

Si hacemos aunque sea un pequeño esfuerzo por imitar el ejemplo de Jesús en nuestras vidas, estaremos dando grandes pasos hacia la elevación de la calidad de vida en este planeta y con ello contribuyendo al acercamiento de la humanidad para unirse en una sola raza, donde todos los hombres seamos hermanos y nos miremos los unos a los otros como iguales, reconociendo al Cristo interior en cada uno de nosotros para así permitir que el reino de los cielos se manifieste aquí en la tierra, como una vez lo predijo Jesús.

Estos días son ideales para recordar las enseñanzas de este sublime maestro del amor y la compasión comparándolas con nuestro estilo de vida para así poder establecer un patrón a seguir en nuestra vida diaria en armonía con las lecciones aprendidas de este estudio y de esta manera contribuir al enaltecimiento de los valores humanos en nuestra sociedad.

Fuente: educando.com

Clasificación Curricular: Todos Básica Formación Integral, Humana y Religiosa

¿Por qué la Semana Santa cambia de fecha?

Cada año varían las fechas de Semana Santa y existe una razón histórica para ello cada año. En estas fechas los cristianos celebran la resurrección de Jesús. Esta es su celebración más importante del año. De hecho, durante los tres primeros siglos era la única fiesta que celebraban.

La muerte de Cristo ocurrió cerca de la Pascua Judía. Los evangelios se refieren a esta celebración en la última cena, cuando Jesús se reúne con sus discípulos para celebrar la fiesta en la que los judíos recordaban su salida de Egipto. Según el judaísmo, los hebreos deben renovar cada año esta celebración el día 15 del mes de Nisán, que empieza con la primera luna nueva de primavera. Con el paso del tiempo y desde el I Concilio Ecuménico de Nicea en el año 325, la Semana Santa se celebra el primer domingo de luna llena después del equinoccio primaveral (alrededor del 21 de marzo). Así el domingo de Pascua acontece en un paréntesis de 35 días, entre el 22 de marzo y el 25 de abril.

Fuente: National Geographic Traveler