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Presencia francesa en República Dominicana

La presencia de franceses en territorios que hoy forman parte de la República Dominicana data desde el mismo siglo XVI. En las crónicas sobre el segundo viaje de Cristobal Colón a las Antillas, aparece mención de un religioso francés que acompañaba la delegación jerónima que fue, junto con los dominicos y los franciscanos, de las primeras órdenes religiosas en establecerse en la isla.

Más tarde, en el siglo XVI y XVII, piratas y bucaneros franceses se establecieron al noroeste de la isla, lo que significó con el tiempo un establecimiento de habitantes franceses, y, eventualmente la convivencia de dos mecanismos de colonización muy distintos, con dos idiomas y dos sistemas de producción diferentes, el francés basado en el cultivo intensivo de la caña de azúcar y una marcada separación entre amos y esclavos; y el español, en la cría de ganado bovino.  Esta situación fue reconocida formalmente por el Tratado de Rijswijk, donde España cede la parte ooccidental de la isla a Francia, fruto de las negociaciones entre Francia y la Gran Alianza, que pusieron fin a la Guerra de Luis XIV contra la Liga de Augsburgo.

Del siglo XVIII en adelante, las relaciones entre los habitantes de uno y otro origen de este territorio han estado marcadas por la interrelación con otros países, sobre todo los conflictos bélicos que oponían a franceses, españoles, ingleses y más tarde los Estados Unidos.

La corona francesa, en su colaboración con los independentistas de las colonias de Nueva Inglaterra, envió esclavos de Saint-Domingue a luchar por la independencia de lo que luego serían los Estados Unidos1. Este hecho, más la propagación de las ideas de la Revolución Francesa entre la población mulata de la colonia de Saint-Domingue, trajo como resultado la búsqueda de la separación de Francia y la declaración de independencia de Haití en 1804.

Al momento de esta declaración, toda la isla se encontraba bajo el dominio de la Francia Revolucionaria, una consecuencia del Tratado de Basilea de 1795. La parte oriental, que tradicionalmente había sido el Santo Domingo español, permaneció bajo administración francesa hasta 1809, cuando volvió a integrarse a los territorios bajo la jurisdicción de la Corona Española. En 1821, el Santo Domingo español intentó declararse independiente y sumarse a la Gran Colombia que se estaba constituyendo bajo el liderazgo y la acción de Simón Bolívar. Sin embargo, esta situación fue preocupante para los dirigentes del territorio occidental y es así como Toussaint Louverture y, más tarde Henri Christophe, invadió Santo Domingo, para luego establecerse por un período de 22 años. Poco después de declarada la independencia de la República Dominicana, la Francia de Napoleón III estableció relaciones diplomáticas con la incipiente República Dominicana.

El final del siglo XIX y prácticamente todo el siglo XX estuvo caracterizado por unas relaciones tímidas entre ambos países, cada uno de los cuales concediéndole prioridad a relaciones con otros estados y territorios. El fortalecimiento y consolidación de los Estados Unidos como potencia mundial tuvo también capital importancia en la intensidad de las relaciones de los territorios americanos con respecto a los europeos. Los puntos más destacados de colaboración entre Francia y la República Dominicana en el siglo XX fueron el establecimiento del sistema de telégrafos, el establecimiento de la Alianza Francesa en el año 1914, la construcción de la Basílica Catedral Nuestra Señora de la Altagracia, en Higüey, iniciada en el año 1949 siguiendo el diseño y la supervisión de los ingenieros franceses André Jacques Dunoyer de Segonzac y Pierre Dupré, a partir de la cual se establecieron varias instancias de cooperación comercial, entre otras, la representación de la venta de vehículos Peugeot y Renault.

Hoy día Francia y la República Dominicana disfrutan de muy buenas relaciones que abarcan una interacción cada vez más fuerte en las áreas económica, cultural y política.

Adicionalmente, la República Dominicana mantiene relaciones de cooperación y representación ante la Unión Europea, entidad que ha contribuido, a través de sus programas de cooperación, al desarrollo económico y social del país en los últimos 25 años.

La comunidad dominicana residente en Francia ha aumentado sensiblemente en el siglo XXI, tanto en Francia Metropolitana como en los territorios de ultramar. Si bien a partir de la década de los setenta del siglo XX las migraciones dominicanas hacia uno y otro destino estaban muy diferenciadas, con una mayor presencia de la población de escasos recursos económicos en los territorios antillanos y una mayor representatividad de un segmento más acomodado de la población en el territorio metropolitano, hoy día esas fronteras han empezado a diluirse.

Por su parte, la población francesa en República Dominicana ha aumentado considerablemente desde finales del siglo XX, concentrándose principalmente en las ciudades de Santo Domingo, Samaná y como prueba de ello, ambas cuentan con centros educativos supervisados, reconocidos y parcialmente apoyados económicamente por la administración francesa. La escuela de Samaná se denomina Thédore Chaseriau, en honor al pintor francés del siglo XIX, nacido en la bahía de El Limón, en la provincia de Samaná, en la época en que toda la isla era administrada por Francia. Se estima que el número de franceses en República Dominicana es de alrededor de 2,800 personas (alrededor de 2,000 inscritos en la Embajada de Francia, y 800 residentes inscritos en protección y no inscritos). Este número es cinco veces más que el registrado de dominicanos en territorio francés.

El destino turístico de Punta Cana es conocido y visitado por el público francés. De hecho, dentro de los turistas europeos, los franceses constituyen el grupo más numeroso2. Algunos de estos visitantes han decidido establecer relaciones más duraderas con el país y han llegado a establecerse definitivamente, otros, lo han hecho vía la implantación de relaciones comerciales, sobre lo que se tratará más abundantemente en la sección dedicada al intercambio comercial.

1  Se dice que Henri Christophe fue parte de los 500 hombres nacidos en la colonia de Saint-Domingue, participaron en el Asedio de Savanah, una batalla importante en la guerra de independencia de los Estados Unidos, gesta que los ciudadanos de ese país llaman “la revolución americana”.

2  Datos del MITUR en el primer trimestre de 2013.

Fuente: www.embajadadominicanaenfrancia.com

5 de diciembre: llegada de los españoles a nuestra isla

Después de varios intentos de establecer colonias en la costa norte de la Hispaniola, se creó  la primera permanente en el Nuevo Mundo: Santo Domingo.

El 5 de diciembre de 1492, Cristóbal Colón y un grupo de españoles llegaron a la isla de Santo Domingo, en los días finales de su primer viaje a “las indias”.

A su llegada Colón y sus acompañantes encontraron la isla habitada por una gran población de indios Taínos, quienes la llamaban Ayti o Hayti (tierra montañosa o tierra alta).

En su primer viaje, Colón estableció un asentamiento en la costa norte, que llamó el fuerte de la navidad (por haber sido el 25 de diciembre). Para establecer este fuerte usó los restos de la carabela Santa María, que había zozobrado.

En su segundo viaje a la Hispaniola, en 1493, Colón encontró que dicho fuerte había sido arrasado e eliminado sus habitantes, por lo que estableció un segundo asentamiento, más hacia el este de la isla que lo llamó la Isabela.

Después de varios intentos de establecer colonias en la costa norte de la Hispaniola, se estableció la primera permanente en el Nuevo Mundo: Santo Domingo, ubicado en la costa sur, llevando toda la isla el mismo nombre.

Las relaciones entre los nativos y los españoles se deterioraron por los maltratos a que eran sometidos los primeros. Los indios se revelaran aunque fueron sometidos definitivamente en 1495.

En Santo Domingo los españoles introdujeron el sistema de repartimiento o encomiendas, mediante este método los colonizadores recibían tierra y el derecho a usar los indios para trabajarla.

La colonia fue gobernada por Colón hasta 1499, trató de frenar los abusos, prohibiendo las expediciones contra ellos y regulando los impuestos informales que les imponían los colonizadores. Esta situación provocó que los colonizadores se opusieran al navegante.

Por las demandas de los españoles, Colón ideó el sistema de repartimiento de tierra e indios. Sin embargo, este método no mejoró la situación de los indios, y la Corona española lo cambió instituyendo el sistema de encomienda en 1503.

Ya antes del año 1500, los terratenientes demostraron su poder conspirando exitosamente contra Colón. Su sucesor, Francisco de Bobadilla, fue nombrado juez principal y comisionado real por la corona española en 1499.

Bobadilla apresó a Colón, enviándolo a España, pero pronto la Reina Isabel ordenó su liberación. En 1503 Bobadilla fue sustituido por Nicolás de Ovando, quien siendo gobernador y juez supremo sustituyó el sistema de repartimiento de indios por el de encomienda.

Mediante este sistema, los indios tenían que trabajar ciertos días para los encomenderos, los que tenían que cuidarlos e instruirlos en el Cristianismo.

A la población taína de Santo Domingo le fue mal en el gobierno colonial. El tamaño exacto de la población indígena de la isla en 1492 nunca ha sido determinada, pero observadores de la época dieron estimados que variaban desde varios miles hasta varios millones.

El Padre Bartolomé de Las Casas estimaba 3 millones, “lo que ciertamente es una exageración”. En todo caso, hubo cientos de miles de indígenas en la isla.

La isla de La Española, actualmente está ocupada por las naciones de Haití y la República Dominicana, fue el primer lugar del Nuevo Mundo donde los españoles formaron una colonia.

Esta isla sirvió de base logística para la conquista de la mayor parte del Hemisferio Occidental.

Fuente: educando.edu.do