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La notas escolares, el resultado de un año de esmero

Se acerca  la entrega de calificaciones escolares del curso con los resultados obtenidos por  los estudiantes. ¿Cómo afrontan ellos este momento? ¿Reaccionan de la forma adecuada? ¿Qué hacer cuando los niños no alcanzan el aprobado en alguna o varias materias? ¿Qué importancia tiene realmente este boletín? ¿Qué es lo que representa? Hoy trataremos de dar respuesta a ésta y otras preguntas.

¿Qué nos indican realmente las calificaciones escolares?

Quizás la respuesta a esta pregunta parezca obvia, pero conviene recordar que las notas no son más que una muestra medible del progreso en la adquisición y memorización de determinados contenidos académicos. Esto quiere decir que las calificaciones escolares deben verse como un instrumento de medición, no como un objetivo en sí mismo.

Es bastante frecuente que los padres centren su atención en la nota final del alumno (la que plasma el boletín), sin tener en cuenta otros aspectos importantes.

– Cada niño es único e irrepetible. Con sus propios intereses, nivel de maduración y estilo de aprendizaje. Las notas, muchas veces, no tienen esto en cuenta. Los exámenes son iguales para todos y se realizan en el mismo momento. Es lógico que no consigan los mismos resultados…

«Todo el mundo es un genio… pero si juzgas a un pez por su habilidad de trepar un árbol, pasará el resto de su vida creyendo que es un idiota» – A. Einstein

– No es conveniente valorar únicamente la calificación en sí misma. Tampoco es aconsejable exigir una determinada nota a los niños. Lo más importante a valorar es el esfuerzo y el rendimiento escolar del alumno. Muchas veces el esfuerzo no está reflejado en la calificación obtenida: hay niños que, sin esforzarse, consiguen un aprobado y otros que, tras mucho esfuerzo, no logran obtenerlo. Los primeros pueden estar desperdiciando parte de su potencial, y los segundos pueden desarrollar altos niveles de frustración y desmotivación.

– El hecho de conseguir unas buenas calificaciones escolares, en ocasiones, se transforma en una competición. La educación debería estar basada en el aprendizaje, no en la evaluación. Por desgracia, aprobar no es sinónimo de aprender. ¿Conoces a alguien que recuerde todo el contenido que ha estudiado (y aprobado) durante toda la etapa de Educación Primaria y Secundaria? ¿Han sido necesarios todos los contenidos académicos?

– El status social que nos da las notas. Es inevitable… el día de entrega de boletín, la puerta de la escuela se convierte en un simbólico ring de lucha donde los padres comparan las notas obtenidas por sus hijos (delante de ellos, por supuesto). Unos, orgullosos de sus maravillosos niños con notas triunfantes; y otros, poco menos que avergonzados por las desastrosas notas de sus hijos que no llegan al aprobado (en este caso, prefiero no describir los calificativos utilizados hacia ellos).

– Unido a lo anterior, el valor de un niño NO lo definen sus calificaciones. Un número no puede indicar la calidad de persona que eres.

Fuente: https://maestradecorazon.com/