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Reforzando lo aprendido

Llegó finalmente el verano y con él las ganas de ir a la piscina, de ver la tele, dormir hasta tarde y en definitiva, de no hacer nada. Y es que las vacaciones de verano son un paréntesis demasiado largo en el que los niños olvidan lo que han aprendido durante el año si no repasan o se les programa actividades para hacer durante el día. Con una buena planificación, los niños tendrán tiempo de hacer de todo y de no quedarse en un vacío de aprendizaje que no les beneficia en absoluto.

Si los niños no repasan durante las vacaciones no sólo nos encontramos ante la pérdida de conocimientos, sino también del tiempo empleado por los profesores en enseñarles. Además cuando comiencen las clases los maestros deberán volver a recordar los conceptos del curso anterior, en lugar de seguir avanzando.

Reforzar lo aprendido durante el curso le será de gran ayuda en agosto.

Para ello es fundamental conocer qué contenidos educativos son necesarios reforzar durante el verano. Además, al niño le resultará entretenido y divertido si sabemos cómo motivarle. Comprender por qué es fundamental que repase en verano ayudará a mejorar el adecuado desarrollo educativo del niño.

¿Por qué es conveniente repasar en verano?

Son muchos los motivos que demuestran que repasar durante los meses de verano beneficiará al niño no solamente a nivel académico sino también a nivel personal.

Hay contenidos escolares que son necesarios trabajar a pesar de que las notas hayan sido buenas. Reforzar todo lo relacionado con la lectura, la escritura y el cálculo, servirá para mantener un buen nivel académico y aprender de una forma más relajada y divertida.

Inculcar modales a los niños

Todo niño está capacitado para adquirir modales y reglas de conducta siempre y cuando sean apropiadas a su edad.  Por supuesto que no puedes esperar que un bebé de 18 meses se comporte perfectamente las 24 horas del día, pero sí puedes inculcarles buena educación desde muy temprano, de modo que puedas ir asentando los cimientos para unas positivas relaciones interpersonales. Te mostramos cómo puedes hacerlo a cada edad.

Si conseguimos que el niño empiece el curso con las materias asentadas, le será más fácil adquirir nuevos conocimientos. Por lo tanto se sentirá motivado hacia nuevos aprendizajes.

Repasar y reforzar materias en verano son además formas de combatir el aburrimiento. Esta puede ser otra alternativa para ocupar sus momentos de ocio.

Si durante el curso determinadas asignaturas le han costado mucho esfuerzo, no cabe duda de que el verano es el mejor momento para poner al día asignaturas en las que ha habido dificultades de aprendizaje.

¿Qué contenidos hay que repasar?

Sería conveniente que antes de que termine el colegio en verano se tuviera la oportunidad de mantener una reunión con el/la tutor/ra de la clase.

Además de repasar las notas obtenidas por el niño en las diferentes materias, es conveniente que la tutora nos señale qué materias o conocimientos debe reforzar y repasar el niño para el curso que viene.

Una conversación con el profesor nos va a facilitar muchos más detalles relevantes sobre cómo es el aprendizaje del niño en las diversas materias. Puede explicarnos qué es lo que le ha costado más aprender y qué es necesario repasar. De esta manera conoceremos las estrategias más eficaces de aprendizaje que ha utilizado para poder ayudarle  en casa.

Lo que siempre se debe repasar

•    Reforzar la lecto-escritura será útil para el curso próximo. La lectura, la escritura y la ortografía serán herramientas necesarias que hay que ir perfeccionando a lo largo de todo el período escolar.

•    El cálculo mental y las operaciones básicas matemáticas (suma, resta, división y multiplicación) serán la base de un buen nivel académico para los cursos superiores.

•    También será necesario repasar los idiomas aprendidos durante este año para mantener el nivel conseguido durante el curso escolar.

¿Cómo conseguir que repase en verano?

Ante todo, motivándole. Pero, ¿cómo le explicamos que tiene que repasar algunas materias, a pesar de que las notas han sido buenas? Motivándole a aprender.

Una vez que se le ha dejado descansar durante un período de tiempo, se le organizará un horario para que todos los días pueda repasar durante dos horas aproximadamente.

Para conseguir que el niño esté motivado debemos innovar en sus herramientas de aprendizaje. Por eso será necesario conseguirle materiales educativos diferentes e innovadores.

El niño podrá elegir sus propios libros de lectura. Nosotros nos encargaremos de supervisar el contenido y asegurarnos de que le gustarán y le mantendrán entretenido.

Otra manera de motivarles es a través del ordenador. Una nueva forma de aprender y repasar lo aprendido durante todo el curso, pero en un formato diferente.

Y por último, el niño también podrá repasar a través de juegos. Existen gran variedad de juegos educativos indicados para reforzar determinados aspectos importantes de cada materia.

En definitiva, el verano es un período de tiempo muy largo en el que el niño está desconectado totalmente de todos sus hábitos de estudio y estrategias de aprendizaje. Este es momento más indicado para repasar y poner al día materias que le han costado más trabajo aprender durante el curso y afianzar conocimientos básicos escolares.

Juegos y actividades para leer y mejorar en matemáticas este verano sin estudiar

Evitar la situación de olvido o vacío de aprendizaje es especialmente importante en el caso de las matemáticas.

Respecto a la lectura, hay estudios que revelan que los niños que no leen en verano tienen un peor rendimiento académico durante el año, que los que sí lo hacen.

Mantener una mente “matemática” y “lectora” activa durante el verano es posible si seguimos unos sencillos consejos. Podemos planificar un repaso, y estimular a los niños con juegos y actividades que construyan y refuercen sus habilidades en matemáticas y lenguaje.

6 Consejos para que los niños lean este verano:

•    Darles libros con sus personajes favoritos: Aprovechar los libros con los dibujos animados o personajes favoritos es una forma de enganchar hasta los niños más reacios.

•    Fomentar un nuevo interés: Comprarle libros sobre algún tema que le guste al niño, y motivarle a aprender más buscando más información en la red o en una biblioteca municipal.

•    Leer revistas infantiles: Existen muchas revistas dirigidas a los niños, con temas, juegos y actividades que interesan a los niños y les animan a leer.

•    Escribir cuentos y leerlos a la familia: ¡Anímale a escribir cuentos! Los niños sienten una sensación de orgullo cuando muestran sus destrezas lectoras y creativas a sus familiares cercanos. Además al hablar sobre su creación estamos fomentando la comunicación en familia. Otra opción es que los niños lean a los hermanos más pequeños, o a sus abuelos y hacerles compañía.

•    Escribir un resumen: Puedes buscarle información o algún artículo dirigido a los niños y proponerle que escriba un resumen. En este caso además de fomentar la lectura, hace un ejercicio de comprensión y síntesis que le enseña a expresarse mejor.

•    Juegos educativos: Los niños pueden aprender con juegos y ejercicios que les retan y estimulan la afición por la lectura, con libros normales o multimedia que desarrollan sus habilidades literarias, de comprensión lectora, vocabulario, palabras, y también ortografía.

6 Consejos para reforzar las capacidades matemáticas:

•    Aprendiendo a contar hasta 100: Los niños pequeños tienen dificultades para comprender el concepto de 100. Para ayudarle dile que coleccione cantidades de 100 de diferentes cosas (conchas, piedras blancas, pepitas de la sandía o garbanzos) y que haga montoncitos de 5 en 5, o de 10 en 10. Luego puedes hacer operaciones matemáticas de suma y resta ¿y si quitamos 23 cuántas te quedan? Todo dependiendo de su nivel de comprensión.

•    Haz la compra: Dale la publicidad del supermercado y asígnale un presupuesto de 100 o 200 € para hacer una compra ficticia. Le puedes decir que quieres la mitad de los yogures, o el doble de queso. Así hace las mismas operaciones de matemáticas ¡con cosas de la vida real!

•    Codificar mensajes: Si asignas un número a cada letra del abecedario, puedes escribir mensajes que necesitarán de mucha actividad mental en el niño. Ya que los mensajes no serán sólo de asignación de números a letras, sino que puedes utilizar operaciones matemáticas que den un número que se corresponda con la letra. Si no hace las operaciones, no sabrá qué le quieres decir y ¡a lo mejor se pierde algo importante!

•    Dar cambio: Puedes jugar a este juego que además ayudará al niño en su vida diaria. Dale un monedero o una cajita con monedas de diferente valor. Puedes jugar como si estuvierais en la compra. Él va a comprar y tiene que pagar, o al contrario, tú compras y te tiene que dar cambio.

•    Sumar las matrículas de los coches: Tanto si vais de paseo como al viajar en coche se pueden hacer operaciones matemáticas con las matrículas de los coches. Y a partir de una cantidad empezar a hacer operaciones mentales, preguntándole ¿y si le quito 4? ¿Y si ahora le sumo 14? Y ¿si lo multiplico por 3? La dificultad de las operaciones dependerá de la edad del niño.

•    Juegos educativos: Diseñados específicamente para reforzar jugando lo aprendido durante el año. Además si son en CD los niños se acostumbran a familiarizarse con el ordenador.

Ayúdale a planificar sus semanas de vacaciones y poner un horario en el que deberá de hacer sus actividades para no olvidar lo aprendido y aprovechar más el verano. Recuerda que además eres su modelo y que aparte de descansar puedes aprovechar el verano para leer más, aprender algo, realizar alguna actividad. Si te ven motivados por aprender, ellos querrán hacer lo mismo que tú.
Fuente: todopapas.com

¿Es bueno que tus hijos estudien en vacaciones?

Llegaron las vacaciones de Navidad, y éstas son las dos semanas en donde los niños solo quieren disfrutar y olvidarse del colegio. Pero son muchos los padres que se encuentran en la duda si es bueno o no reforzar las materias débiles, y estudiar en vacaciones de invierno.

 Investigando sobre si es bueno o no estudiar en vacaciones de invierno, recopilamos a través de la red las distintas visiones de un grupo de profesionales, y sus opiniones sobre el tema.

Amanda Céspedes, neurosiquiatra infanto-juvenil, es una férrea defensora de que las vacaciones de invierno son un derecho de los niños y están destinadas a darles un descanso intelectual. “En esa perspectiva, yo soy contraria a que sigan trabajando en repasar materias. El actual currículo es extraordinariamente extenso, recargado y  exigente, de modo que los alumnos han desarrollado  anticuerpos y sólo desean descansar de tanto contenido”, afirma.

Pero esto no significa, aclara Amanda Céspedes, que no sea saludable que los alumnos, especialmente en enseñanza básica, ejerciten habilidades olvidadas en lo que ella llama “maraña de contenidos”. Destaca que “es preciso que los niños lean durante las vacaciones, siempre lectura por placer. Las matemáticas también pueden ejercitarse a través de juegos de mesa que invitan a razonar, como naipes o Metrópoli, entre muchos otros”.

La psicopedagoga María Eliana Yrarrázaval coincide con Amanda Céspedes en la necesidad de ejercitar estas habilidades y hace un llamado a los docentes para que se preocupen de enviar una pauta o minuta a los padres en la que se incluyan sugerencias de libros atractivos para que sus hijos lean en las vacaciones de invierno.

Señala, además, que “hay que considerar que todo aprendizaje deja una huella en el cerebro y, por lo tanto, es bueno seguir con este hilo de aprendizaje, ejercitando la memoria, repitiendo algo que se ha enseñado… Los niños estarán dos semanas sin ir al colegio y ésta es una excelente oportunidad para estimular sus cerebros a través de otras vías más recreacionales, por ejemplo, iniciándolos en la práctica de algún instrumento que les gusta y al que no han podido dedicarle tiempo durante el primer semestre del año”. Estas recomendaciones, simples y concretas, pueden ser incorporadas a la pauta o minuta que se entrega a los padres.

Sin embargo, María Eliana Yrarrázaval considera que este tiempo de descanso también es una oportunidad para reforzar contenidos del programa de estudios, siempre y cuando se haga con prudencia pues “no se puede pretender ejercitar todos los ramos en vacaciones de invierno”. Propone a los docentes de enseñanza básica diseñar un breve cuadernillo de actividades, que incluya dos o más asignaturas, y cuya realización por parte de los alumnos sea voluntaria. “Se puede informar a los niños que al regresar de vacaciones los mejores trabajos recibirán un premio, que puede consistir en una buena nota para quienes lo hayan hecho y diplomas al trabajo más completo, al más creativo, al más ordenado, etc”.

La psicóloga de la Clínica Cordillera, Jessica Sosa, explica que “las vacaciones son un período en que los niños y jóvenes deben recargar las pilas, porque ellos también se estresan en el año por las clases, pruebas, trabajos, entre otros deberes”.

“Lo importante es que exista un espacio para que los niños y adolescentes descansen y no es conveniente recargarlos con estudios, reforzamientos o repasando materias”, sostiene Sosa. La experta subraya que “los escolares tienen derecho a desconectarse de los estudios y si han tenido un mal rendimiento, lo que conviene es que los padres reflexionen con ellos y vean en que fallaron y por qué a fin de remediarlo para la segunda parte del año”.

En el blog InformED, publicaron este listado de 20 razones por las cuales esto puede no ser una buena idea:

  1. Los estudiantes aprenden todo el tiempo en el siglo XXI. Gracias a las computadoras, el aprendizaje ocurre todos los días y a toda hora. El acceso a programas, conexiones internacionales y sitios de aprendizaje permiten que los estudiantes puedan aprender en cualquier momento. Según un artículo publicado en Mindshift, en los próximos diez años veremos cómo las fronteras que separan la escuela y el hogar desaparecen. Intenta tender un puente entre la escuela y el hogar, haciendo que tus estudiantes investiguen por sí mismos durante las vacaciones. En lugar de asignar tareas, crea un interés genuino por aprender. Ellos buscarán aprender sobre temas que les gustan.
  2. Más tareas no implican necesariamente mayores logros. Según un estudio realizado en Estados Unidos, por la Universidad de Duke, se encontró poca relación entre los logros y las tareas en los primeros años de la primaria y solo beneficios moderados en los últimos años de la primaria. Otro estudio, realizado por la misma universidad, concluyó en que las tareas son beneficiosas, pero asignar cantidades excesivas de tareas resultaba contraproducente. Otra de las conclusiones fue que había más beneficios para los estudiantes más grandes que para los jóvenes. Harris Cooper, autor del libro “La batalla por las tareas: área común entre administradores, docentes y padres” (The Battle over Homework: Common Ground for Administrators, Teachers, and Parents), agrega que para los estudiantes más jóvenes, las tareas deberían estar enfocadas en mejorar sus habilidades para estudiar. En general, Cooper sugiere que las tareas deberían ser sencillas y breves, involucrar familias, y ser acordes con los intereses de los estudiantes.
  3. Los países que asignan mayor cantidad de tareas no se desempeñan mejor que aquellos que asignan menor cantidad de tareas. Un estudio de la Universidad de Stanford encontró que los estudiantes de países como Japón, Dinamarca y la República Checa, a quienes les asignaban pocas tareas, se desempeñaron mejor que los estudiantes de Grecia, Tailandia e Irán, que solían tener grandes cantidades de tareas. Los de Estados Unidos e Inglaterra también suelen tener muchas tareas y aún así se mantienen en el promedio de las estadísticas internacionales. De hecho, Japón ha establecido políticas de no asignar tareas a los estudiantes más jóvenes, permitiendo un mayor tiempo para la familia y los intereses personales. Finlandia, líder en exámenes internacionales, limita las tareas a media hora por noche. Por supuesto, existen otros factores que no son tenidos en cuenta en el estudio, pero en general, es interesante ver este tema desde una perspectiva global.
  4. En lugar de asignarles tareas, sugiéreles que lean por diversión. Existen historias y libros ideales para que recomiendes a los padres y estudiantes. Puedes comenzar por leer el primer capítulo en clase, para generarles intriga y que luego continúen durante las vacaciones.
  5. No asignes gran cantidad de trabajo. Es mejor no asignar grandes cantidades de actividades fotocopiables que no aporten demasiado al aprendizaje. Además, no querrás perder gran parte de tu valioso tiempo corrigiendo papeles sin sentido.
  6. Haz que los estudiantes concurran a algún evento cultural local. Puedes comentarles a los padres que, en lugar de asignarles tareas, les sugerirás a tus estudiantes que asistan a algún evento en particular que se relacione con los temas vistos en clase.
  7. El tiempo en familia es más importante durante las vacaciones. Si los niños tienen menos tareas, será más fácil que la familia pase más tiempo junta. Y es innegable que este tiempo es muy importante para el desarrollo de cualquier niño.
  8. Para aquellos estudiantes que viajan durante las vacaciones, las tareas podrían impedir que aprendan durante su viaje. Viajar ya es, en sí misma, una actividad de aprendizaje. Pero hacerlo viajando con una tonelada de libros y obligaciones por cumplir, puede impedir aprovechar al máximo esta experiencia.
  9. Los niños necesitan tiempo para ser niños. Necesitan tiempo para jugar. Sugiéreles que realicen alguna actividad física, ya que muchos no realizan la suficiente.
  10. Algunos expertos en educación recomiendan acabar con cualquier tipo de tareas. Los autores Etta Kralovec y John Buell, sugieren que las tareas pueden ser una forma de intrusión en la vida familiar.
  11. Envía una carta a los padres explicando por qué no asignarás trabajo. Puedes aprovechar para comprometer a los padres para que jueguen juntos un juego educativo o realicen algún tipo de arte con sus niños. Si las familias saben que no asignarás trabajos, podrán dedicar más tiempo a sus hijos.
  12. Puedes hacer que las vacaciones sean un tiempo para un proyecto abierto que brinde créditos extra. Los estudiantes pueden tomarse el tiempo para hacer algo que les gustaría bajo sus propias condiciones. Aprender por diversión e interés puede producir un compromiso más significativo que las tareas asignadas.
  13. En lugar de darles tareas, sugiere que visiten un museo. Con las familias en casa, las vacaciones son el momento ideal para que los estudiantes visiten una exhibición que sea de su interés o realicen alguna actividad en algún museo cercano. A veces, alentar este tipo de visitas puede ser más beneficioso que asignarles tareas.
  14. Aliéntalos a realizar algún voluntariado durante las vacaciones. Las vacaciones son también un buen momento para que los estudiantes contribuyan con la comunidad. Los estudiantes pueden aprender mucho del servicio comunitario.
  15. Desarrolla un juego en clase. Pueden jugar algún juego didáctico la última semana de clases y hacer que lo continúen en casa con sus familias.
  16. Los estudiantes pueden aprender más al observar el mundo real. Aprender no se trata solo de actividades en papel. Los docentes deberían inspirar a los estudiantes a encontrar formas de aprender de las experiencias del mundo real. Puedes pedirles que observen algún trabajo en la casa o que pregunten a sus padres por sus trabajos durante las vacaciones. De esta forma, podrán entender mejor el mundo real y los diferentes trabajos que podrán realizar en el futuro. Tal vez algunos estudiantes puedan acompañar a sus padres al trabajo en lugar de realizar tareas.
  17. Organiza una caminata. Los estudiantes aprenden mucho de la naturaleza. Diles a los estudiantes que salgan y compartan sus experiencias al volver. Será muy enriquecedor.
  18. Diles a tus estudiantes que visiten un parque de atracciones. Si enseñas física o matemáticas, los parques de atracciones brindan excelentes ejemplos sobre las leyes de la física y las probabilidades matemáticas. También puedes planificar una clase sobre el tema para que luego terminen de entenderla en el parque.
  19. ¡Los niños necesitan descansar! Todos necesitan un respiro y las vacaciones son para que los estudiantes jueguen y se tomen un descanso de la escuela. Los niños necesitan dormir y descansar al menos 10 horas. Con las salidas familiares y los viajes, tienen menos tiempo para hacer tareas durante las vacaciones.
  20. A muchos padres y estudiantes no les gustan las tareas para las vacaciones. Siempre necesitarás el apoyo de los padres. Asignar tareas no suele ser bien recibido por ellos porque las vacaciones suelen ser el único momento que tienen para dedicarles su atención. En lugar de esto, puedes hacer una encuesta entre los padres, para saber qué les parece y así tomar en cuenta sus opiniones. Los estudiantes también prefieren tener un poco de tiempo libre. Si no les das tareas durante las vacaciones, es posible que trabajen más duro cuando regresen.