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Frialdad emocional: la violencia invisible que destruye a las personas

Hoy sabemos que la violencia psicológica puede dejar heridas tan profundas, o incluso mayores, que la violencia física. Sin embargo, detectar el abuso emocional no es tan sencillo, no solo porque no existen marcas visibles en el cuerpo, sino porque nuestros estereotipos pueden impedirnos ver las evidencias más sutiles.

Solemos asociar el maltrato psicológico con los gritos, las humillaciones verbales, las amenazas y las burlas denigrantes. No obstante, existe un tipo de violencia psicológica que puede hacer mucho daño y normalmente pasa desapercibida: la frialdad emocional o indiferencia.

El aislamiento emocional como herramienta de castigo

En la Antigua Grecia se aplicaba un castigo ejemplar a las personas que se consideraban peligrosas o sospechosas para la soberanía popular. El nombre que se le daba a este castigo era ostrakismos, que significa literalmente “destierro por ostracismo”. Cuando la Asamblea votaba, la persona tenía 10 días para abandonar la ciudad y si intentaba regresar antes del plazo establecido, le condenaban a muerte. En algunos casos, la propia exclusión se convertía en una condena a muerte, ya que las personas no sobrevivían sin la protección de la sociedad.

En la actualidad hay personas que siguen aplicando una especie de ostracismo emocional (condenan al otro a un tratamiento frío) que implica ignorar sistemáticamente sus necesidades. Esa persona adopta un comportamiento pasivo-agresivo ya que recurre al silencio, la indiferencia y al desprecio para castigar o manipular al otro.

Los comportamientos que delatan esa frialdad emocional son:

  • Negarse a mantener una conversación y dirigirle la palabra a la persona que se está “castigando”.
  • No responder a sus preguntas o hacerlo con monosílabos.
  • No mostrar afecto, ignorando conscientemente las necesidades emocionales del otro, que quedan insatisfechas en el marco de la relación.
  • Evitar el contacto físico y visual, haciendo como si la persona no existiera, de manera que se sienta invisible e insignificante.
  • Mostrar un marcado desinterés por todo lo relacionado con la otra persona.
  • Negarse a colaborar en diferentes tareas para generar frustración y malestar en el otro.
  • No acudir a eventos sociales juntos, con el objetivo de que el otro se avergüence de sí mismo.
¿Qué sucede cuando no se satisface la necesidad de conectar emocionalmente?

Sentimos una profunda necesidad de conectar emocionalmente con los demás. Cuando somos pequeños, no solo necesitamos que nuestros padres nos alimenten y protejan, también necesitamos ser amados y mimados. Los abrazos y las caricias nutren el desarrollo infantil.

Esas necesidades no desaparecen cuando nos convertimos en adultos independientes, sino que se multiplican. Necesitamos cierto grado de aceptación social y que validen nuestras emociones y sentimientos. También necesitamos amar y ser amados y, en determinados momentos, cuando las cosas se tuercen,necesitamos sentirnos arropados.

Ese apoyo emocional es la base sobre la cual seguimos construyendo nuestra identidad. Cuando ese apoyo falla, cuando nuestras necesidades emocionales no son satisfechas, no solo experimentamos un gran vacío, sino que, a la larga, comenzaremos a pensar que no somos dignos de ser amados, lo cual terminará dañando nuestra autoestima y la imagen que tenemos de nosotros mismos.

Cuando la frialdad emocional proviene de las personas más cercanas, como puede ser la pareja, un padre o un hijo, podemos llegar a sufrir graves daños en nuestro autoconcepto: perdemos el control, se debilita la sensación de pertenencia e, incluso, se afecta nuestro sentido de la vida, según indica un estudio publicado en la revista Group Processes & Intergroup Relations.

Otro metaanálisis publicado en la revista Communication Monographs en el que participaron más de 14.000 personas llegó a la conclusión de que el silencio es sumamente destructivo en las relaciones de pareja, ya que se interpreta como una falta de implicación y un intento de sometimiento emocional. Estos psicólogos descubrieron que el uso del silencio como herramienta de castigo es común en las parejas y es uno de los factores que más distancia a sus miembros, llevando a la ruptura.

El problema es que la frialdad emocional genera frustración debido a la falta de respuesta e implicación del otro. También puede hacer que nos sintamos confundidos y hasta culpables, además de que nos sentiremos cada vez más solos e incomprendidos. La persona que es ignorada sistemáticamente y cuyas necesidades emocionales son menospreciadas se sumirá en el profundo pozo de la depresión. Sentirá que no es digna de ser amada ni respetada, por lo que perderá la confianza en sí misma y será cada vez más vulnerable ante su maltratador.

Ese tipo de relaciones dejan profundas huellas que incluso determinan las relaciones posteriores que establece esa persona, destruyendo su capacidad para confiar en los demás y establecer relaciones plenas. La frialdad emocional y la indiferencia pueden terminar discapacitando emocionalmente a una persona.

Por eso, es importante que tengamos presente que el distanciamiento emocional es una de las formas más crueles de violencia y manipulación psicológica. Ignorar las necesidades del otro no es la mejor manera para resolver los conflictos y acortar las distancias. Toda relación debe estar basada en el diálogo y el respeto mutuo.

Fuente: muhimu.es

Vacaciones para maestros y profesores y sus efectos positivos

Víctor Ardila

Hay quienes aseguran que los docentes tienen un periodo de vacaciones muy largo, pero no podría ser diferente debido a la tensión psicológica extraordinaria que lleva consigo la labor de educar.

Un nuevo estudio ha encontrado que desconectarse totalmente del trabajo docente durante los días de descanso y en particular en las vacaciones, es fundamental.

Aunque todos fijamos nuestras miradas hacia el descanso de las vacaciones de fin de año, la verdad es que puede ser difícil desconectarse totalmente del trabajo, pues nuestras vacaciones no son como las de un abogado o las de un ingeniero, que dan la espalda a sus trabajos hasta la fecha de reanudación. El maestro sigue siendo maestro durante las vacaciones: lee, estudia, se actualiza, se esfuerza por saber y por ser.

Sin embargo, los beneficios de tomarse un tiempo totalmente libre de trabajo permite “restaurar la energía emocional”. Como lo afirma el Dr. Paul Flaxman, un catedrático de psicología organizacional de la City University, “Nuestro trabajo demuestra que las pausas, especialmente a mitad y fin de año, son increíblemente importantes ya que dan la oportunidad para recuperar la energía después de las considerables exigencias de nuestro trabajo como educadores”.

Tips para un provechoso descanso en vacaciones

A pesar de que cada uno disfruta de las vacaciones de acuerdo con su personalidad e intereses, a continuación se citan algunas ideas que pueden ser útiles para aprovechar al máximo este periodo de descanso.

Retiro digital

Las vacaciones son una época propicia para aislarse del correo electrónico, del Word, del Excel y de todos los programas que usamos con frecuencia los educadores. Si por alguna circunstancia no podemos desconectarnos totalmente del correo electrónico, solo contestemos en las mañanas o en las tardes, con ello damos el mensaje de que no estamos disponible a lo largo de día.

La lectura

La lectura es una de las marcas de la profesión docente y es inevitable dejar pasar unas vacaciones sin un buen libro ya sea de literatura o de temas relacionados con el quehacer docente pero cuya lectura resulta ser relajada. Algunos títulos sugeridos para estas vacaciones son: La alegría de enseñar, Aprendo porque quiero, Plantando semillas y Enseñar, un viaje en cómic; entre otros títulos.

Dentro de los muchos beneficios de la lectura se destacan:

– Permite acceder a otros puntos de vista.

– Mantiene el cerebro en forma.

– Amplía la capacidad de concentración.

– Ayuda a relajarse tanto o más que la música, pasear o tomar una taza de café.

– Incrementa la capacidad de comprender y resolver problemas.

Los viajes

Visitar otros lugares cambia nuestra perspectiva del mundo y, a través de la gente, la cultura, la ropa, la comida y la música apreciamos más lo maravilloso que es vivir. Para los educadores es particularmente estimulante y emocionante viajar y recoger experiencias que podemos compartir luego con nuestros estudiantes.

Ya sea que los viajes se hagan a otro país o a un pueblo cercano, su beneficio se puede resumir en los siguientes puntos:

– Generan diferentes emociones que parten de la curiosidad y el descubrimiento.

– Rompen completamente con la rutina.

– Permiten compartir desde lo vivido.

– Generan espacios de reflexión.

– Inspiran y fomentan la creatividad.

El dibujo

Dibujar es una fuente de placer y de relajación y las vacaciones pueden ser el momento para ponerlo en práctica.

El dibujo o el garabateo logran desconectarnos de aquellos pensamientos que nos generan ansiedad. Dentro de los muchos beneficios del dibujo cabe destacarse:

– Ayuda a focalizar y a concentrarse.

– Reduce el estrés y la angustia.

– Favorece el autoconocimiento.

– Fomenta la creatividad.

– Ayuda a tomar conciencia sobre algunos estados emocionales dado su alto componente relajante.

La música

Estas vacaciones son propicias para completar nuestra discoteca personal bajando de manera legal música de sitios como jamendo o archivo musical gratuito, entre otros, que permiten gozar de la música para el disfrute personal.

Algunos beneficios de escuchar música, especialmente en vacaciones son:

– Reduce el estrés, pues contribuye a disminuir el nivel de activación del cuerpo.

– Modifica el estado de ánimo. Tras la realización de una serie de ejercicios de relajación acompañados de música, nos sentimos más positivos y optimistas.

– Reduce el dolor. Muchos estudios demuestran que escuchar música ayuda a reducir el dolor físico de forma considerable.

– Contribuye a aumentar el rendimiento particularmente cuando se realiza algún deporte.

– La música relajante es un buen complemento para meditar. Ciertos géneros musicales potencian la práctica de la meditación, disminuyendo la actividad cerebral.

– La música suave mejora el sueño de quien la escucha mientas duerme.

La familia

Lo ideal de las vacaciones es compartir tiempo de calidad en familia. Sea que se salga a pasear o que se decida quedar en casa, disfrutar de la familia:

– Genera sentimientos positivos y recuerdos que se conservan en el tiempo.

– Mejora la comunicación.

– Disminuye el estrés puesto que desvía la atención de las preocupaciones y los problemas.

– Aumenta la autoestima. Las actividades que realizamos con nuestra familia repercuten positivamente en la autoestima de sus miembros. Además, se mejora el concepto de familia que tienen los componentes de ella.

Ejercicio físico y respiración

Es algo obvio pero el ejercicio físico es importante, no solo en vacaciones sino como componente de la vida diaria. Aprovechar las vacaciones para darse un buen masaje es realmente relajante pero una terapia menos costosa y más útil es la risa.

Otra cosa que solemos ignorar, porque lo consideramos como una respuesta automática, es respirar. Cuando nos estresamos tendemos a respirar desde el pecho, cuando nuestra respiración más relajada proviene del diafragma. Para ser conscientes de nuestra respiración basta con poner nuestra mano sobre el abdomen, imaginando que tenemos un globo que sube y baja. Si bien, saber respirar es algo que deberíamos practicar a diario, las vacaciones pueden ser la oportunidad de aprender a hacerlo de manera consciente.

Por favor, no hablemos de trabajo en vacaciones

Por último, durante las vacaciones evitemos hablar de trabajo. Los maestros tendemos a socializar mucho entre nosotros, así que si las charlas no giran en torno a nuestra labor, sino a conocernos y reconocernos como seres humanos integrales, descubriremos a personas muy interesantes en cada uno de quienes, por razón de nuestro trabajo diario, apenas sabemos sus nombres y su área de especialización.

Creo que las vacaciones de los educadores no son solo un derecho laboral, sino un requisito indispensable para fortalecerse y brindar lo mejor de nosotros a nuestros estudiantes.

Fuente: educacion.norma.com

¿Cómo explicarles a los niños los fenómenos naturales?

Juan Felipe Velasco

Los niños, en las distintas etapas de su infancia, tienen miedos que son inherentes a su edad y pueden significar una evolución psicológica y un mecanismo de protección. En sus primeros meses, el miedo a extraños y la ansiedad de la separación son los principales factores. Luego, reflejan su temor en creaciones fantásticas como monstruos y fantasmas.

A medida que van comprendiendo el mundo, las situaciones reales de riesgo se convierten en una preocupación para ellos. Por ello, los fenómenos naturales como los terremotos y tormentas pueden ser un factor que genere pánico en los pequeños.

Isabel Cristina Bettin, psicóloga de preescolar del Gimnasio Los Caobos de Bogotá, afirma que “el hecho de asustarse con fenómenos naturales se presenta primero porque son eventos que se salen de lo cotidiano. Además, son acompañados por ruidos fuertes”.

Igualmente, agrega, “en la mayoría de los casos, la oscuridad y exceso de agua en caso de tormenta, que se aumenta con el ruido del viento y el movimiento de los árboles o golpes de puertas o ventanas, si ellas están abiertas, hacen la situación más fuerte en lo sensorial para el niño”.

¿A qué le tienen miedo los niños y por qué?

También, si el infante ha visto episodios de películas o videojuegos relacionados con el fenómeno natural donde se presente como algo negativo, o haya recibido información por parte de un conocido que lo preocupe, es probable que tenga un impacto en su emoción.

Para aliviar el miedo del pequeño, lo primero que se debe hacer es validarlo, pues él lo está sintiendo como algo latente. Por eso, poco a poco se le pueden ir explicando los fenómenos naturales desde la ciencia, diciéndoles que son pasajeros y mientras se encuentren en su hogar (en el caso de tormentas, por ejemplo), no les harán daño.

De igual forma, deben conocer que “ante los temblores, las construcciones están hechas con un sistema de seguridad sismo resistente que protege a las personas. En cuanto a las tormentas, algunas edificaciones tienen pararrayos que atraen la energía y los descarga en un sitio especial”, agrega la psicóloga.

Lo importante es que el lenguaje y la explicación sean de acuerdo con la edad. Si son muy pequeños, se puede usar la imaginación y hacerlo de manera metafórica, cariñosa y respetuosa, pero real. También es válido utilizar ejemplos, buscar explicaciones didácticas y videos que les ayuden a entender de qué se trata cada uno de los fenómenos.

Se recomienda, además, no ridiculizarlos ante los miedos, no regañarlos ni violentarlos. Por el contrario, se debe ser respetuoso de su emoción. Adicionalmente, es mejor evitar que los pequeños se acerquen al tema por medio de películas o videojuegos, pues ellos pueden distorsionar y exagerar la realidad.

Temblores, un miedo compartido

Uno de los momentos donde los padres coinciden en su temor con los hijos, puesto que pueden sentir que su vida o integridad física está en riesgo son los movimientos telúricos. Si bien existen protocolos que se deben conocer y seguir por seguridad, algunos adultos entran en pánico y contagian de esta reacción a los niños, que terminan por asustarse aún más.

Dado lo anterior, explica Bettin, “en caso de un temblor o terremoto, es más el modelamiento o ejemplo de los cuidadores o personas que están cerca, los que van a marcar la pauta de comportamiento en cuanto a la reacción emocional ante situaciones de incertidumbre y ajenas a su control”. En otras palabras, es necesario mantener la calma para transmitírsela al niño y que este sepa manejar sus emociones en el momento.

Creatividad para la calma

En Ecuador, país que sufrió el 16 de abril de 2016 un terremoto que devastó parte de la zona costera, la Fundación Telefónica creó los ChatBooks, una iniciativa gratuita donde los padres enviaban un mensaje de texto con la palabra ‘cuento’ a un número en WhatsApp, y recibían un pequeño relato enfocado a ayudar a los infantes a superar el trauma y el miedo que les generó el temblor.

Marcela Farfán, escritora de los cuentos infantiles, manifiesta que “en los cuentos le decíamos a los niños: tranquilos, no se asusten, traten de escuchar a la Pachamama (la Tierra). Utilizamos cuatro personajes principales: una nube, un volcán, una laguna y una montaña que vivían en los Andes. Por ejemplo, en uno de los cuentos, el volcán se sentía indigesto y explotaba para sentirse mejor”.

Entonces, por medio de la imaginación y el refuerzo del vínculo afectivo padre-hijo por medio de los relatos fantásticos, más de 11000 personas se beneficiaron inicialmente con 30 cuentos, uno diario, pero la acogida fue tal que duplicaron la cantidad de relatos.

La escritora, creadora del proyecto Cada niño con su cuento, que busca fortalecer el autoestima de ellos por medio de la personalización de relatos, los cuales les ayudan a comprender una situación específica de su vida, complementa que “está psicológicamente comprobado que la relación entre el padre que le lee a su hijo cuentos y el que no lo hace es diferente porque cuando le lees un cuento en la noche al niño, él entra en un modo tranquilizante y abre su imaginación”.

Fuente: abcdelbebe.com