Entradas

Ministro de Educación, Antonio Peña Mirabal, llama emular vida ejemplar del profesor Bosch, “íntegro, honesto y consagrado por una mejor nación”

Recuerdan a gran líder político, educador y laureado escritor dominicano de origen vegano

El ministro de Educación, Antonio Peña Mirabal, encabezó hoy un izamiento de bandera en la plazoleta Pedro Henríquez Ureña del Minerd, en honor al 110 aniversario del profesor Juan Bosch, escenario en el que llamó a emular la vida ejemplar del expresidente de la República, y connotado educador, “hombre íntegro y consagrado al servicio de la nación, especialmente a los más desposeídos, con un sentido constructor de una mejor nación”.

Al dirigirse ante decenas de funcionarios y empleados del Minerd, así como de directivos de la Fundación Juan Bosch, encabezados por su vicepresidente ejecutivo Matías Bosch, el ministro Peña Mirabal destacó la sencillez, dignidad y honradez a toda prueba que en vida exhibió el recordado maestro ciudadano, político y laureado escritor.

El ministro de Educación exhortó a los funcionarios y al resto de los empleados del Minerd, a desarrollar sus tareas en la administración pública con la responsabilidad, compromiso e integridad “que nos legó el querido profesor Bosch, con su permanente mensaje de que al Estado se va a servir, nunca a servirse, a darlo todo por la nación y los más necesitados”.

Expuso que con el sencillo acto de izamiento de la bandera nacional y del Minerd, “reconocemos a un hombre que dedicó su vida al servicio de las nobles causas de su país y de los pueblos del mundo. Gratitud eterna a don Juan por sus grandes ejemplos, quien, al igual que nuestro presidente Danilo Medina, se involucraba con notable, con la población más pobre, hablaba personalmente con ellos y los escuchaba con  sensibilidad social”.

Tras advertir que la honestidad se comprueba cuando se administran los recursos públicos de manera incuestionable como lo hizo el profesor Bosch, Peña Mirabal cerró su breve discurso dirigiéndose al sacerdote Mario de la Cruz, con una frase del evangelio correspondiente a este día: Padre Mario, el evangelio de hoy hace alusión a los que construyen sobre arena y los que construyen sobre roca. Los que construyen sobre arena, vienen las lluvias, crecen los ríos y se lleva la casa, pero los que construyen sobre roca, vienen las lluvias, crecen los ríos y la casa perdura”.

En tanto que, Matías Bosch, vicepresidente de la Fundación Juan Bosch, realizó una breve reseña de la vida del fenecido líder político, en la que llamó a convertir el pensamiento del líder político, educador y reconocido escritor, en el quehacer de la cotidianidad de cada dominicano, siempre pensamiento en la construcción de una mejor nación.

Asimismo, el sacerdote Mario de la Cruz, vicario episcopal de educación de la Arquidiócesis de Santo Domingo, planteó la necesidad de que la formación en valores sea parte intrínseca de la educación en las escuelas, “pues solo así, con esos valores humanos y espirituales, podremos construir una nueva sociedad”.

A la actividad, también con motivo de celebrarse mañana el Día Nacional del Maestro, asistieron viceministros Ramón Valerio, Luis De León y Rafael Darío Rodríguez; Henry Santos, coordinador del Gabinete Ministerial; y los directores Ana Teresa Merán, de Cultura; Mary Kasse, de Cooperación Internacional, y Yuri Rodríguez, del Instituto Nacional de Bienestar Magisterial (INABIMA), y Diómedes Núñez Polanco, de la Biblioteca Nacional, entre otros funcionarios y personalidades invitadas.

Por qué se culpa a los profesores de todo lo que sucede en la escuela

Todo el mundo tiene una opinión sobre la educación y sobre lo que los profesores deberían hacer. Desde la madre metida a bloguera hasta el gurú que imparte charlas, pasando por los políticos que hacen y deshacen leyes educativas, todos tienen infalibles teorías pedagógicas. Que si “los profesores deberían aprender del modelo finlandés”; que si “los docentes deberían quejarse menos y trabajar más”; que si “el maestro debería saber adaptarse a cada niño”; que si “la escuela debería dejarse de experimentos y centrarse en lo básico: las Matemáticas, la Lengua y el Inglés”…

Hace tan sólo un par de décadas, los profesores eran figuras revestidas de autoridad y respetabilidad que nadie se atrevía a contestar. En la era de internet, donde la información es gratis y circula por todas partes, el docente no sólo es cuestionado sistemáticamente, sino que se le responsabiliza de todos los males. Si los niños no saben, es culpa del maestro; si no son felices, también.

“Vivimos un momento en el que se habla más que nunca de educación y, sin embargo, la opinión de los docentes se nos presenta casi siempre en un segundo plano. Queremos que las personas que  se muevan o no en el ámbito educativo, sean un poco más consciente de la presión que soportan los profesores y que se pregunten hasta qué punto su voz está siendo, en no pocas ocasiones, gravemente deslegitimada“.

Todos debemos reflexionar sobre la necesidad de que la sociedad en su conjunto reconozca el trabajo de nuestros maestros y profesores.

Los profesores pasan por una prolongada crisis de reputación. La profesión docente está entre las 10 más valoradas  Pero los docentes, en su mayoría, creen que su trabajo es poco valorado por la sociedad.

A todo ello no ayudan los grupos de WhatsApp que han creado los padres para seguir en contacto después de clase y que a menudo sólo sirven para criticar al profesor. Suelen ser una fuente de ruido que no beneficia en nada a la autonomía educativa de los alumnos y que genera tensiones y conflictos evitables entre los colegios y las familias.

Las campañas antideberes vuelven a cargar las culpas sobre las espaldas de los docentes y hacen más grande la brecha existente entre los profesionales y las familias.

Sobre quién recae la responsabilidad del proceso enseñanza aprendizaje

Consideremos que los agentes educativos más importantes son el alumno y el profesor, así quienes intervienen directamente y con más intensidad son alumnos y profesores. Entonces, si nos planteamos de quién es la responsabilidad de que un proceso educativo se de con éxito, podemos responder que depende de los dos agentes que lo conforman. Ahora bien, considero que el profesor debe tener un papel destacado puesto que es el experto. Pero no entendiendo el experto como aquel que sabe sobre el tema sino como quien sabe como enseñar.

El profesor es el experto en enseñanza, el alumno no. Por tanto, es el profesor quien debe dirigir el proceso de aprendizaje aunque permita al alumno construir su propio aprendizaje. Es un poco complejo.

El maestro tiene la responsabilidad de cumplir unos objetivos educativos, y de transportar a los alumnos de un punto al otro. Tiene también la responsabilidad de que la mayoría de alumnos lleguen a la meta con éxito.

El alumno tiene la responsabilidad de ejercer su papel, es decir, de aprender y de seguir ese camino hacia la meta. El alumno debe organizar sus procesos y su aprendizaje de modo que le lleven a aprender.

Así, se trata de una responsabilidad compartida aunque tiene más peso el profesor en cuanto a la organización del proceso. Mientras qu el alumno tiene más responsabilidad en cuanto al proceso mismo de aprender y su consecución. En realidad, si el alumno no quiere, no aprenderá, pero… ¿de quién será la culpa?

Fuente: elmundo.es

La destructiva nota de una profesora a una alumna que indigna a todos

Un psicólogo compartió en sus redes sociales la nota que una profesora dejó en el cuaderno a una niña de seis años. La nota ha indignado tanto a psicólogos como a educadores y padres. ¿La razón? Lejos de ser una calificación o una nota para mejorar el rendimiento de la pequeña, se trataba de una nota totalmente destructiva. Lo malo es que no era la primera vez que esta pequeña recibía una nota así. ¿El resultado? Su problema con las matemáticas y la lengua, lejos de mejorar, no para de crecer…

Esta es la destructiva nota de una profesora a una alumna que nos hace reflexionar sobre la docencia

La nota dice muy claro lo siguiente: ‘Muy distraída y lenta’. No es la única advertencia de la profesora a su alumna. Su cuaderno estaba lleno de marcas señalando todos los errores que la niña cometía. Ninguna para señalar los aciertos. Además, escribía de forma esporádica mensajes similares, como ‘muy vaga’, ‘sin atención’…

El caso de esta pequeña, con sus dificultades y particularidades, ha incendiado las redes sociales, y ha servido para reflexionar, una vez más, sobre la importancia de potenciar la empatía entre los docentes. El caso lo ha sacado a la luz el psicólogo Agustín Soria Viña. Explica la historia de esta niña, que vive en un barrio conflictivo de Argentina, con pocos recursos, y algunos problemas de aprendizaje. En su nota, explica lo siguiente:

‘Ayer conocí a L. Tiene seis años, se encuentra en primer grado y vive en un barrio complejo y carenciado de la ciudad de Rosario. La niña se hace presente e ingresa al espacio portando una pícara sonrisa en su rostro y una rosa y pesada mochila en su mano derecha. Comenzamos a interactuar por motivos que hacen a la construcción de un vínculo terapéutico.

Se le pregunta por su escuela y afirma que le agrada concurrir a la misma yque disfruta con Lengua y Matemáticas…

Sin embargo, la pequeña acudía a terapia porque solo conocía ciertos números y las vocales. Llevaba consigo un cuadro con los números hasta el 50 y el alfabeto, pero la profesora no le permitía utilizar esa pequeña ayuda… La niña, a pesar de todo, lo intentó. La respuesta, imagina: sus errores bien marcados y la nota en grande advirtiendo de un problema de ‘lentitud’ y falta de atención.

El psicólogo también advierte en su explicación que la profesora utilizaba para enseñar vocales y números la repetición sistemática. Nada de juegos, ni proyectos, ni actividades atractivas. El clásico ‘copia 100 veces el alfabeto’.

Pero el texto del psicólogo recalca (sobre todo) el gran error de ‘etiquetar a la niña’ como lenta y distraída:

‘Y encima, la docente sólo marcaba sus errores. Ni siquiera los visualizaba como parte del proceso de aprendizaje. Lo marcaba para estigmatizar, para herir, para hacer que sus alumnos, en este caso L, padecieran ir a clases, y aún peor, que temieran equivocarse.

La niña, que está en plena construcción de su subjetividad y por ende de sus aprendizajes, se sumergía en un abismo de calificaciones absurdas y patologizantes. Lenta, distraída, sin atención, vaga…

L, no consiguió mostrarnos ni una actividad que haya realizado bien. Sólo decía “acá me equivoqué”, “ahí me confundí”, “eso lo hice mal”. Resaltaba todo lo negativo, como su maestra’.

El problema aquí es que el profesor solo recalcaba los errores de la niña, anulando por completo su confianza en sí misma, su autoestima y por supuesto, su ilusión. Le enseñaba con una metodología aburrida, sistemática, sin tener en cuenta además sus problemas y lagunas de base, sus progresos y sus obstáculos, encaminándola sin remedio hacia el fracaso escolar…

Una reflexión que puede servir en cualquier lugar, en donde exista una carencia de empatía y conexión entre profesores y alumnos. Tal vez, rescatando este importantísimo valor y armándose de herramientas ilusionantes, se consiga mucho más. Con una metolodología basada en los proyectos, en los trabajos en equipo, en la personalización y el respeto del ritmo de aprendizaje de cada alumno, en el aprendizaje positivo, los juegos, la práctica…  Muchos profesores ya apuestan por ello. Afortunadamente.

Fuente: guiainfantil.com

Deberes y funciones de los docentes

Al realizar su trabajo el docente debe cumplir con una serie de requisitos que no puede obviar para poder desarrollar su trabajo con eficiencia. 

Es conveniente recordar algunos de los deberes y funciones del personal docente como una forma de contribuir con el buen desenvolvimiento de las escuelas y liceos.

Estamos claros que los docentes son entes moderadores de las conductas de los estudiantes y con el ejemplo deben enseñarles los niveles de responsabilidad que deben mostrar en la sociedad.

Cumpliendo con estos derechos y funciones te proyectas en tu trabajo como una persona responsable, merecedora del lugar que ocupas en una sociedad de constantes cambios en todas las áreas.

A continuación te dejamos una serie de deberes y funciones que sin lugar a dudas te ayudarán a mantener niveles de responsabilidad adecuados a la labor que realizas en tu centro educativo.

A.        Deberes

  • Asiste a su lugar de trabajo
  • Se presenta puntualmente a su trabajo
  • Cumple con su jornada laboral
  • Muestra respeto por las personas que visitan el centro
  • Muestra respeto por los estudiantes
  • Muestra respeto por las personas que laboran en el centro
  • Muestra respeto por las instalaciones del centro
  • Promueve y cuida la imagen institucional del centro
  • Muestra respeto por los materiales y equipos del centro
  • Muestra dominio de los dispositivos legales relacionados con la labor técnico-
    pedagógica y administrativa
  • Cumple con las normas emanadas del Ministerio de Educación
  • Desarrolla su práctica, según diseño curricular
  • Aporta soluciones a situaciones problemáticas que se le presenta

B.        Funciones

  • Planifica el proceso de enseñanza-aprendizaje
  • Realiza la recuperación o activación de conocimientos previos
  • Asigna y corrige la tarea
  • Realiza la evaluación, según currículum y tiempo establecidos
  • Entrega resultados de evaluación, según lo establecido
  • Realiza retroalimentación a partir de los resultados de la evaluación
  • Elabora materiales didácticos
  • Diseña proyectos de investigación
  • Diseña proyectos de desarrollo estudiantil
  • Diseña proyectos de desarrollo comunitario
  • Diseña y aplica instrumentos de investigación
  • Apoya la elaboración de horarios docentes
  • Diseña y desarrolla tutorías
  • Diseña y desarrolla procesos de nivelación académica
  • Diseña y desarrolla procesos de reforzamientos
  • Diseña y desarrolla eventos relacionados con su campo de ejercicio
  • Diseña y desarrolla procesos de superación profesional
  • Diseña y desarrolla prácticas innovadoras
  • Apoya el acto a la bandera
  • Asiste y apoya las reuniones docentes
  • Remite estudiantes al Departamento de Orientación
  • Remite estudiantes a la Coordinación Docente
  • Otras que le sean asignadas por las instancias correspondientes

 

Fuente. educando.edu.do

El respeto hacia los profesores

Los docentes son el colectivo más importante de nuestra sociedad. De ellos aprendemos el pasado, realizamos nuestro presente y nos moldean hacia el futuro. En épocas anteriores, muchos maestros ejercían una autoridad casi absoluta.  En muchas áreas sustituían a los padres.

En los últimos años se ha experimentado una decadencia muy alarmante en el grado de respeto y seriedad con que los alumnos tratan a sus maestros.  Por muchas razones,  les ven de igual a igual y, respaldados por algunas leyes mal interpretadas de protección al menor, se comportan de forma apabullante, indisciplinada y muy irrespetuosa hacia el colectivo docente.

Sencillas recomendaciones pueden sernos de utilidad para incentivar una mejor comprensión de la función del maestro:

– Cada cual debe permanecer en su lugar. Los alumnos son alumnos y los docentes son docentes. Las funciones y límites deben estar bien definidos para evitar confusiones.

– El maestro debe estar en contacto permanente con las familias.  De esta manera,  habrá un intercambio de información con respecto al desempeño estudiantil y sobre la actitud del alumno.

– Toda falta de respeto, tanto por parte de alumnos como por parte de docentes, debe ser bien sancionada por la directiva del centro. Esto mantendrá la sensación de justicia y calmará los ánimos.

– Los profesores deben estar unidos, tanto para organizar actividades de integración con el alumnado como para respaldar acciones que impliquen proteger a cualquier compañero.

– Intenta tener toda la información posible de los alumnos conflictivos. Esto permitirá adoptar las medidas pedagógicas necesarias para dominar situaciones problemáticas dentro y fuera del aula.

– Incentivar climas de trabajo donde la tolerancia, el respeto y la armonía sean el motor que impulse todo tipo de actividades.

– El nombramiento de delegados estudiantiles es muy importante para motivar al diálogo ante cualquier petición que se quiera hacer por parte de los alumnos.

– La creación de aulas de reeducación puede ayudar a la mejor convivencia estudiantil. El trabajo coordinado con las Asociación de Padres puede ser de gran apoyo.

La violencia escolar es un tema que está sonando cada vez más fuerte en nuestras escuelas.  Las influencias que ejercen los medios de comunicación, videojuegos, etc, están marcando una nueva forma (agresiva) de resolver los problemas y esto se está viendo reflejado en los ambientes educativos.

A los padres y maestros se les está escapando de las manos el mantener líneas de autoridad y respeto.  Las nuevas corrientes de pedagogía les recomiendan ponerse al nivel de los niños y jóvenes y así ganarse su confianza, pero lo que está sucediendo, en muchos casos, es que estas mentes inmaduras no están capacitadas para sobrellevar esta relación de igualdad, produciéndose la consecuente pérdida de respeto.

Por lo tanto,  es un reto constante el mantener la disciplina en un clima de confianza claro y consistente con los fines propios de la educación.

Fuente: cosasdeeducacion.es

La increíble lección de un profesor para enseñar a los niños a aceptar las críticas

Un profesor dio una gran lección a sus alumnos sobre cómo afrontar las críticas de forma constructiva y de cómo cambiar la forma en la que nos fijamos en los demás. Sin duda, este es un gran ejemplo que puedes utilizar con tus hijos para enseñarles a tolerar la frustración y a mirar a los demás de forma más justa.

‘El mundo sólo se fijará en tus errores, y no verá tus aciertos’… Esta es la gran lección que un profesor dio a sus alumnos.

Un día un profesor entro en clase y se dirigió a la pizarra. Todos los alumnos observaron en silencio. El profesor buscó una tiza y comenzó a escribir la tabla de multiplicar del 9 en el encerado, de esta forma:

9 x 0= 0

9 x 1= 7

9 x 2= 18

9 x 3= 27

9 x 4= 36

9 x 5= 45

9 x 6= 54

9x 7= 63

9 x 8= 72

9 x 9= 81

9 x 10= 90

Los alumnos comenzaron a reír. Y el profesor se dio cuenta. Al girarse les preguntó: ‘¿de qué os reís?’

Un alumno contestó: ‘La tabla tiene un error… 9×1 no es 7, sino 9’.

El profesor soltó entonces la tiza y les dijo: ‘Bien, esto demuestra queno os habéis dado cuenta de que he tenido 10 aciertos. No me habéis felicitado por ello… Sólo os habéis fijado en que he tenido un error. Y así os juzgará la vida: el mundo no alabará vuestros millones de aciertos, sino que se fijará en los pocos errores que cometáis’.

Los alumnos se quedaron pensando y asintieron. Cada uno valoró esta respuesta de forma diferente. Unos pensaron en lo injusta que podía llegar a ser la vida, incluso ellos mismos, al centrarse siempre los errores de los demás. Otros fueron más allá y pensaron en cómo afrontar las críticas de forma más constructiva.

5 mensajes sobre valores y tolerancia a la frustración para los niños en esta gran lección

‘El mundo no valora los muchos aciertos de una persona sino que sólo se fija en el único error que comete’. Es el mensaje que el profesor dejó en el aire para que sus alumnos recapacitaran. De aquí se pueden sacar todas estas conclusiones:

– Confía más en ti mismo: Enseña a tu hijo a valorar sus aciertos y habilidades. La actitud en la vida debe ser positiva, y no negativa. Si nos centramos en los errores y no vemos los aciertos, será como centrarnos exclusivamente en la parte negativa. Si valoramos los aciertos y después contemplamos el error, siempre tenderemos a superarlo de forma constructiva.

– Superar la frustración: Enseña a tu hijo que no debe dejar que una crítica le hunda. Persevera y sé fuerte, no te vengas abajo por un error. Recibirás muchas críticas por tus errores a lo largo de la vida. Algunas serán acertadas y otras no. Pero no dejes que una crítica te haga ver sólo lo malo. Levanta la cabeza y observa si también cometiste grandes aciertos. Y continúa adelante con la cabeza bien alta.

– Utiliza la crítica para crecer: En lugar de pensar en el error, enseña a tu hijo a pensar en cómo arreglarlo, de forma positiva, sin peder la confianza en él mismo. Los errores pueden enmendarse.

– La importancia de la humildad: Nunca te creas mejor que los demás. Si ves en alguien un fallo puede que en realidad atesore miles de aciertos.

– La importancia de los refuerzos en la educación: Los refuerzos pueden conseguir en un niño mucho mas que un castigo. ¿Conoces el método del bolígrafo verde? Si destacas los aciertos de tus hijos y luego le adviertes del error, el niño se valorará y no perderá la ilusión por continuar aprendiendo y de enmendar ese ‘pequeño’ error.

Fuente: guiainfantil.com

Un profesor italiano propone a sus alumnos quince deberes muy especiales para el verano

Un profesor italiano ha revolucionado el fin de curso en las redes sociales tras publicar una curiosa nota personal en su muro de Facebook. En la publicación, que se ha compartido ya miles de veces, lista los deberes que ha asignado a sus alumnos para este verano. Se trata de 15 “tareas” muy especiales que no solo son válidas para los niños, sino que tal vez deberían ser obligatorias también para muchos adultos.

Las quince tareas del profesor

Estos son los quince puntos que incluyen las tareas veraniegas de este profesor italiano:

  1. Por la mañana, de vez en cuando, ve a caminar por la orilla del mar en total soledad. Fíjate en cómo se refleja el sol, piensa en las cosas que más amas de la vida y siéntete feliz.
  2. Trata de utilizar todas las nuevas palabras que has aprendido este año. Cuantas más cosas puedas decir, más cosas podrás pensar y, cuantas más cosas puedas pensar, más libre te sentirás.
  3. Lee tanto como puedas. Pero no porque debas. Lee porque el verano inspira aventuras y sueños, y leyendo te sentirás como una golondrina en pleno vuelo. Lee porque es la mejor forma de rebeldía que existe. (Para lecturas recomendadas, pregúntame.)
  4. Evita todas las cosas, situaciones y personas que te generen negatividad o vacío. Busca situaciones estimulantes y la compañía de amigos que te enriquezcan, te comprendan y te aprecien por lo que eres.
  5. Si te sientes triste o asustado, no te preocupes; el verano, como todas las cosas maravillosas, agita el alma. Prueba a escribir un diario para reflejar tus sentimientos. (En septiembre, si quieres, lo leemos juntos.)
  6. Baila. Sin vergüenza. En la calle debajo de casa o en tu habitación. El verano es un baile y sería absurdo no participar.
  7. Al menos una vez, ve a ver la salida del sol. Quédate en silencio y respira. Cierra los ojos, agradecido.
  8. Haz mucho deporte.
  9. Si encuentras a una persona que te encanta, díselo con toda la sinceridad y la gracia que puedas. No importa si lo entiende o no. Si no lo hace, no era la persona predestinada para ti; si lo hace, el verano de 2015 os ofrecerá una oportunidad de oro para caminar juntos. (Si sale mal, regresa al punto 8.)
  10. Revisa los apuntes de nuestras clases, hazte preguntas y relaciona cada autor y cada concepto con lo que te sucede.
  11. Sé alegre como el sol e indomable como el mar.
  12. No digas palabrotas, sé siempre educadísimo y amable.
  13. Ve películas con diálogos conmovedores, preferiblemente en inglés, para mejorar tus habilidades lingüísticas y tu capacidad de soñar. No dejes que la película se termine en los créditos, revívela en tu verano.
  14. A plena luz del día o en las noches cálidas, sueña cómo puede y debe ser tu vida. Busca en el verano la fuerza para no renunciar nunca y haz todo lo que puedas para perseguir ese sueño.
  15. Sé bueno.

¿Qué te parecen estos deberes? ¿Sugerirías alguna otra tarea similar para este verano? Compártelo con nosotros.

Fuente: aulaplaneta.com

El maestro hoy: un promotor de esperanza

Glenny Mateo
[email protected]

 El siglo XXI nos encontró en un mundo mecanizado y con unos niveles de avances tecnológicos insospechados. Todo ha cambiado y evolucionado y la Educación no es la excepción.

Sin embargo, pese a los avances por los que el mundo está atravesando, la figura del maestro sigue siendo, hoy por hoy, de vital importancia para la puesta en marcha de estos cambios, así como la transformación de las sociedades. El maestro sigue siendo, y así será siempre, un elemento cuyo compromiso y responsabilidad trasciende el tiempo y el espacio y tiene el poder, junto a las familias de hacer que se transforme o colapse la sociedad, de ahí la importancia que tiene para las presentes y futuras generaciones.

El maestro vocacionado es un profesional que, más allá de la técnica o ciencia que imparte, siente algo así como “un llamado divino” a generar impacto en la sociedad y construir un mejor mundo, un mejor futuro. Es, en otras palabras, un promotor constante de la esperanza.

Los cambios sociales, científicos y culturales que experimenta el mundo de hoy, cada vez exigen más de un maestro a la vanguardia de la tecnología y del conocimiento científico, pero que no deje de lado la parte humana y afectiva que son las que le dan sentido a nuestro paso por esta tierra y que muchas veces, por lo acelerado de los tiempos, se obvia o se da por sentado.

La responsabilidad del maestro en el mundo de hoy, va más allá de la simple transmisión de información, pues este tiene el compromiso ético y la doble función de formar a los ciudadanos que queremos de forma holística, además de que descansa sobre sus hombros la difícil tarea de compensar las carencias emocionales y afectivas que padecen los estudiantes que tenemos en las aulas, quienes, paradójicamente están más conectados tecnológicamente, pero más distantes a nivel afectivo.

Por esto, se hace imperativo que el maestro del Siglo XXI posea una serie de cualidades que potencien su ministerio que es el de educar y acompañar a los niños y jóvenes en sus trayecto por la escolarización y la vida. Cualidades que sin dudas permitirán que su labor tenga mayor alcance en la sociedad. Estas son solo unas pocas:

  • Amar profundamente a sus alumnos.
  • Hacer uso de la palabra solo para construir, alentar y animar; nunca para herir o lastimar.
  • Creer en las futuras generaciones.
  • Poseer un amplio sentido del deber y de responsabilidad.
  • Tener buen sentido del humor.
  • Ser un buscador incansable de la verdad.
  • Lograr que cada alumno alcance su máximo potencial.
  • Ser justo.
  • Ser respetuoso.
  • Tener la chispa del optimismo ante la adversidad.
  • Cultivar continuamente el espíritu.
  • Aprender continuamente.

Finalmente, en el maestro descansa una gran responsabilidad y compromiso ético de construir el futuro del mundo que queremos legar a las siguientes generaciones, pero para ello es preciso el trabajo conjunto de la mutual Escuela-Familia y como sociedad reivindicar la imagen de los educadores ante nuestros hijos, porque no es posible aprender de quien no se respeta o no se valora. Esto último, es lo que diferencia a las sociedades orientales de las occidentales, quienes han asumido desde la cultura el respeto y valoración del educador. ¡Feliz día del maestro dominicano! 

EL PROFESOR ESTÁ MÁS SOLO QUE NUNCA, EN SU TAREA DE EDUCAR

En el conversatorio “Ser profesor hoy”, el filósofo y educador mencionó tres aspectos preocupantes sobre la tarea docente y dejó claro que el rol del maestro es enseñar la verdad.

El doctor Pablo Pérez, exdecano de la Facultad de Ciencias de la Educación de UDEP, especialista en temas de Filosofía y Psicología, afirmó que el profesor está más solo que nunca, en su tarea de educar, pues antes “también lo hacían la familia y la sociedad.

Sin embargo, hoy, la mayoría de las primeras no educa y la sociedad, engaña. Tenemos que enseñar nosotros solos (los maestros) y, además, compitiendo con lo que se dice fuera. Por ello, debemos estudiar mucho más”, dijo a los más de 150 estudiantes y docentes que asistieron al conversatorio.

Durante su exposición, mencionó otros dos aspectos de su especial preocupación respecto a la tarea que le corresponde cumplir al maestro, actualmente. Dijo que el profesor “debe ponerse en contacto con la verdad, pero esta escasea mucho en el mundo. Por ello, tenemos que dedicarnos a encontrarla o nos quedaremos sin profesión; no tendremos qué enseñar”. Educar, recalcó, es enseñar verdades claves que le sirvan al hombre como guías para siempre.

Anotó que si la tarea del filósofo es buscar la verdad, la del educador es enseñarla. El hombre, dijo, “está hecho para buscar la verdad; y, al hallarla, alguien tiene que decirla y enseñarla; para lo cual, hay que conocerla muy bien”, concluyó.

En otro momento de su exposición, recomendó a maestros y alumnos no adaptarse a la forma ‘líquida de la sociedad’ (que supone adaptarse a todas las ideologías, al individualismo, al consumismo y las modas, etc.) que es contraria a la búsqueda y enseñanza de la verdad. “Adaptarse a cualquier cosa no es el fin de la Educación”, subrayó.

Asimismo, se refirió a otra cuestión importante: “Es preocupante que la educación se preocupe más por los métodos que por el conocimiento de la verdad. El método no nos dice cuál es la verdad, solo se adapta a lo que la sociedad quiere en un determinado momento. Hay que preocuparse de que el maestro sepa cuál es la verdad; si la conoce bien siempre encuentra la forma de enseñarla”.

Si queremos que el profesor sea cada día mejor ha de ser más sabio, anota el doctor Pérez, “debe darse cuenta de que tiene que saber mucho sobre el hombre y el mundo. Esto le permitirá poder orientar a los educandos en los problemas de su vida diaria”.

Falta humanidad en el mundo

El docente universitario también recomendó a los maestros respetar cada etapa de formación: nido, inicial, primaria, secundaria universitaria. Explicó que cada una tiene su porqué, su objetivo. Son etapas distintas del desarrollo humano en la que los estudiantes deben aprender y desarrollar aspectos imprescindibles para su vida futura que no se pueden dejar para después. Una etapa, expresó, no debe ser la mera preparación para la etapa siguiente, de lo contrario lo que dejaron de aprender no lo aprenderán nunca. ¡No descuiden esto, profesores!, exhortó.

Reiteró que lo fundamental es que sepan sobre sí mismos, pues al mundo le falta humanidad y no técnica, por lo que “debemos hacernos sabios en humanidad”. Y, además, recordar siempre que “el maestro debe ser un maestro de verdad y del amor, pues no hay nada mejor que formar con amor a la gente”, puntualizó.

Este contenido ha sido publicado originalmente por Universidad de Piura en el siguiente dirección: udep.edu.pe | Por: Elena Belletich.

Cómo responder a las “excusas” de tus alumnos

El artículo de hoy quiere dar una solución a frecuentes respuestas que oigo diariamente por boca de mis alumnos de entre 12-15 años de edad. Son respuestas que yo mismo daba cuando era alumno y estoy seguro de que te serán muy familiares.

Se trata de respuestas que se centran en el problema y no en la solución. De ahí que me parece muy importante saber responderlas adecuadamente. Y les aseguro que no siempre es fácil. De ahí que hoy quiera enseñarles qué técnicas o estructuras utilizo cuando un alumno se queda sin tinta en la impresora, llega tarde a primera hora de la mañana o no entrega las tareas.

Sin más demora, zarpamos…

Tres ejemplos de respuestas que como docentes debemos combatir para el bien del alumno.

Aquí tienes tres respuestas que he oído alguna vez de boca de mis alumnos. Seguro que algunas de ellas te sonarán:

  1. No te he podido entregar el trabajo porque la impresora no tenía tinta.
  2. He llegado tarde porque mi madre no me ha despertado.
  3. No tengo los deberes porque el último día no vine a clase. Estaba en el médico.

¿Te resultan familiares estas respuestas? Seguramente sí. Y ya te adelanto que no tienen una fácil respuesta o, mejor  dicho, la respuesta que debemos dar lleva un tiempo. Pero creo que es importante hallar ese tiempo de donde sea para trabajarlas en bien de nuestros estudiantes.

Para ello quiero enseñarte algunas estructuras que uso y que creo que pueden serte útiles. No se trata de que las sigas a rajatabla, sino que me gustaría que fueran un punto de partida y encontraras tú mismo la fórmula que mejor se adapta a ti y a tus alumnos.

Estructuras asertivas. Cómo se responde a la frase: “La impresora no tenía tinta”.

La mejor forma de responder y combatir este tipo de respuestas por parte de tus alumnos es mediante la asertividad, es decir, adoptando una postura asertiva.

Porque, ¿qué tienen en común las 3 respuestas que he escrito a modo de ejemplo? Muy sencillo. Que todas ellas se centran en el problema en lugar de la solución.

Fíjate, si no:

  1. La culpa es de la tinta.
  2. La culpa de la madre.
  3. La culpa es del médico.
¿Qué hacer entonces ante este tipo de respuestas que da el alumno?

Ser asertivos, es decir, ser contundente con la forma en la que responderemos, pero sin perder ni los nervios, ni el control. Y tampoco enfadándonos con el alumno. También debes asumir que te llevará un poco más de tiempo modificar la respuesta, pero creo que merece la pena esa inversión de tiempo.

Lo primero que hay que hacer es hacerle ver al alumno que centrándose en el problema, nunca será capaz de reconocer la parte o totalidad de culpa que el alumno tiene. De ahí que sea tan importante no enfadarnos, sino tener la respuesta oportuna en el momento adecuado.

Las estructuras asertivas que te propongo se dividen en 3 fases:

FASE 1ª: Reconocimiento. El alumno reproduce exactamente la solución que le propone el docente.

Estructura asertiva:

– No. Repite conmigo: + (reconocimiento de la culpa) 

  1. No. Repite conmigo. “Reconozco que no he sido previsor y he dejado la impresión para el último momento.”
  2. No. Repite conmigo.” Ya soy lo suficientemente mayor como para despertarme yo solo.”
  3. No. Repite conmigo: “Cuando voy al médico, mi obligación es preguntar a mis compañeros las tareas encomendadas por los profesores.”

Fase 2ª: Revisión. El alumno, tras reproducir la solución que le ha dado el docente, debe repetirla, pero usando sus palabras para comprobar que el mensaje se ha entendido.

Estructura asertiva:

– Bien. Dime entonces por qué… + (respuesta del alumno)

  1. – Bien. Dime entonces por qué no has entregado el trabajo. (Docente)

   – Porque no he sido previsor. (Posible respuesta del alumno)

  1. – Bien. Dime entonces por qué has llegado tarde. (Docente)

    – Porque ya soy lo suficientemente mayor como para depender de que mi madre me despierte todos los días. (Posible respuesta del alumno)

  1. – Bien. Dime entonces por qué no has hecho las tareas. (Docente)

– Porque no me he preocupado de pedir a mis compañeros las tareas del día que fui al médico. (Posible respuesta del alumno)

FASE 3ª: Felicitación. Se felicita al alumno por reconocer dónde está el problema.

Estructura asertiva:

Te felicito + Nombre del alumno + por tu respuesta. Recuérdala la próxima vez que te pase algo parecido.

La respuesta está en la asertividad. A modo de conclusión.

Llevo ya varios cursos trabajando la asertividad con este tipo de estructuras asertivas que he compartido contigo en este artículo. No tengo muy claro el porqué es tan frecuente este tipo de respuestas en los alumnos. Probablemente se deba a un tipo de mecanismo de defensa ante una posible represalia por parte del docente. De ahí que en lugar de una reprimenda, la asertividad debe convertirse en una oportunidad para construir un diálogo efectivo con nuestros alumnos.

Libro recomendado sobre asertividad: Asertividad. La expresión de una sana autoestima, de Olga Castanyer.