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Sentarse bien en clase puede mejorar la salud postural en la edad adulta

Sentarse correctamente en clase o que la mochila no supere el 10% del peso corporal son algunas de las recomendaciones para adquirir una buena salud postural desde la infancia y evitar dolencias que pueden llegar a ser crónica.

La mayoría del tiempo que pasan los niños en la escuela están sentados, sobre todo según van avanzando cursos y la enseñanza-aprendizaje requiere de más atención y concentración para asimilar conocimientos. Estar tantas horas en una silla deriva muchas veces en la adquisición de malos hábitos que no siempre se corrigen correctamente y que terminan arrastrándose a lo largo del tiempo afectando a nuestra salud postural.

“Es muy difícil que los adultos cambien sus malos hábitos posturales porque llevan toda su vida haciéndolo así. En la infancia somos libros en blanco: si aprendemos correctamente, continuaremos haciéndolo bien”, apunta María Cruz Gómez Alcántara, miembro de la Comisión de Fisioterapia en la Empresa y Ergonomía del Colegio Profesional de Fisioterapeutas de la Comunidad de Madrid. “Al igual que el agricultor cuida la planta desde que es una semilla, nosotros debemos cuidar nuestro cuerpo”, añade esta fisioterapeuta.

Salud postural: la prevención como el mejor remedio

Según datos de este colegio profesional, los problemas derivados de una mala higiene postural adquirida en la infancia es la tercera de las causas de baja laboral en la edad adulta, por detrás del embarazo y la gripe estacional. Sin embargo, no siempre se presta la atención que esta educación se merece ni en la escuela ni dentro del entorno familiar.

Por esta razón hace casi diez años que se puso en marcha en la Comunidad de Madrid  la campaña ‘Prevención del dolor de espalda en escolares’. El objetivo principal es intentar prevenir desde pequeños lesiones musculo-esqueléticas provocadas por malas posturas. Unas lesiones que suelen aparecen si esos malos hábitos se arrastran a la edad adulta y se repiten de manera persistente en las actividades de la vida diaria o en el entorno profesional.

niño salud postural

“Además, si nuestro organismo tiene sobrepeso o somos personas sedentarias, aumentamos el riesgo de que estas lesiones pasen de agudas a crónicas. La consecuencia más grave sería una lesión irreversible que limitase para realizar determinadas actividades o ejercer una profesión”, advierte Gómez Alcántara, que también forma parte del comité científico de esta campaña de prevención en la que participan más de 40 fisioterapeutas de manera voluntaria.

“Pero no es la única secuela. Hay otra que a priori puede parecer menos grave, pero de la que es más difícil calcular el riesgo: la instauración de creencias equivocadas sobre el dolor, su persistencia y las capacidades personales para afrontarlo. Esto puede ser fuente de problemas de dolor crónico en la edad adulta”.

Hábitos saludables en casa y en la escuela

Junto a una mala postura a la hora de sentarse, también hay otros factores que pueden favorecer estas lesiones. Una de las más evidentes es el exceso de peso que la mayoría del alumnado acarrea en la mochila. María Cruz Gómez Alcántara recomienda que jamás supere el 10% del peso corporal.

 mochila niños clase

Una buena manera de aligerar la carga es revisando lo que los estudiantes llevan de casa al colegio, y viceversa. “Si usa mochila de carro, siempre deberá empujar de ella en lugar de tirar y colocársela en la espalda para subir y bajar escaleras. Si utiliza el modelo tradicional, siempre ha de utilizar las dos asas y ajustarla a su tamaño: debe quedar entre la cabeza y la pelvis”, aconseja la fisioterapeuta

Una vez en clase, habría que enseñarles cómo adoptar una postura correcta en la mesa y evitar que permanezcan en la misma posición de manera prolongada. “Cualquier postura mantenida durante mucho tiempo puede resultar contraproducente. Es aconsejable promover actividades no sedentarias y utilizar un atril durante la lectura de libros o documentos”.

niña salud postural

Siempre que se pueda, la mesa de trabajo debe estar adaptada al tamaño del alumno. “Los centros deberían intentar que el mobiliario esté adaptado a la morfología de cada estudiante, en lugar de tener todos el mismo tamaño de mesa y silla. No en todos los centros es viable, pero en muchos de ellos se está haciendo un esfuerzo para que el más alto de la clase no tenga el mismo mobiliario que el más bajo. Y lo mismo pasa con alumnos de diferentes edades”.

El papel de la escuela, del profesor y de la familia es clave para impartir una correcta educación postural desde la infancia. Unos hábitos adecuados ayudarán a niños y adolescentes a crecer saludablemente y evitar futuros problemas en su vida adulta.

Cómo responder a las “excusas” de tus alumnos

El artículo de hoy quiere dar una solución a frecuentes respuestas que oigo diariamente por boca de mis alumnos de entre 12-15 años de edad. Son respuestas que yo mismo daba cuando era alumno y estoy seguro de que te serán muy familiares.

Se trata de respuestas que se centran en el problema y no en la solución. De ahí que me parece muy importante saber responderlas adecuadamente. Y les aseguro que no siempre es fácil. De ahí que hoy quiera enseñarles qué técnicas o estructuras utilizo cuando un alumno se queda sin tinta en la impresora, llega tarde a primera hora de la mañana o no entrega las tareas.

Sin más demora, zarpamos…

Tres ejemplos de respuestas que como docentes debemos combatir para el bien del alumno.

Aquí tienes tres respuestas que he oído alguna vez de boca de mis alumnos. Seguro que algunas de ellas te sonarán:

  1. No te he podido entregar el trabajo porque la impresora no tenía tinta.
  2. He llegado tarde porque mi madre no me ha despertado.
  3. No tengo los deberes porque el último día no vine a clase. Estaba en el médico.

¿Te resultan familiares estas respuestas? Seguramente sí. Y ya te adelanto que no tienen una fácil respuesta o, mejor  dicho, la respuesta que debemos dar lleva un tiempo. Pero creo que es importante hallar ese tiempo de donde sea para trabajarlas en bien de nuestros estudiantes.

Para ello quiero enseñarte algunas estructuras que uso y que creo que pueden serte útiles. No se trata de que las sigas a rajatabla, sino que me gustaría que fueran un punto de partida y encontraras tú mismo la fórmula que mejor se adapta a ti y a tus alumnos.

Estructuras asertivas. Cómo se responde a la frase: “La impresora no tenía tinta”.

La mejor forma de responder y combatir este tipo de respuestas por parte de tus alumnos es mediante la asertividad, es decir, adoptando una postura asertiva.

Porque, ¿qué tienen en común las 3 respuestas que he escrito a modo de ejemplo? Muy sencillo. Que todas ellas se centran en el problema en lugar de la solución.

Fíjate, si no:

  1. La culpa es de la tinta.
  2. La culpa de la madre.
  3. La culpa es del médico.
¿Qué hacer entonces ante este tipo de respuestas que da el alumno?

Ser asertivos, es decir, ser contundente con la forma en la que responderemos, pero sin perder ni los nervios, ni el control. Y tampoco enfadándonos con el alumno. También debes asumir que te llevará un poco más de tiempo modificar la respuesta, pero creo que merece la pena esa inversión de tiempo.

Lo primero que hay que hacer es hacerle ver al alumno que centrándose en el problema, nunca será capaz de reconocer la parte o totalidad de culpa que el alumno tiene. De ahí que sea tan importante no enfadarnos, sino tener la respuesta oportuna en el momento adecuado.

Las estructuras asertivas que te propongo se dividen en 3 fases:

FASE 1ª: Reconocimiento. El alumno reproduce exactamente la solución que le propone el docente.

Estructura asertiva:

– No. Repite conmigo: + (reconocimiento de la culpa) 

  1. No. Repite conmigo. “Reconozco que no he sido previsor y he dejado la impresión para el último momento.”
  2. No. Repite conmigo.” Ya soy lo suficientemente mayor como para despertarme yo solo.”
  3. No. Repite conmigo: “Cuando voy al médico, mi obligación es preguntar a mis compañeros las tareas encomendadas por los profesores.”

Fase 2ª: Revisión. El alumno, tras reproducir la solución que le ha dado el docente, debe repetirla, pero usando sus palabras para comprobar que el mensaje se ha entendido.

Estructura asertiva:

– Bien. Dime entonces por qué… + (respuesta del alumno)

  1. – Bien. Dime entonces por qué no has entregado el trabajo. (Docente)

   – Porque no he sido previsor. (Posible respuesta del alumno)

  1. – Bien. Dime entonces por qué has llegado tarde. (Docente)

    – Porque ya soy lo suficientemente mayor como para depender de que mi madre me despierte todos los días. (Posible respuesta del alumno)

  1. – Bien. Dime entonces por qué no has hecho las tareas. (Docente)

– Porque no me he preocupado de pedir a mis compañeros las tareas del día que fui al médico. (Posible respuesta del alumno)

FASE 3ª: Felicitación. Se felicita al alumno por reconocer dónde está el problema.

Estructura asertiva:

Te felicito + Nombre del alumno + por tu respuesta. Recuérdala la próxima vez que te pase algo parecido.

La respuesta está en la asertividad. A modo de conclusión.

Llevo ya varios cursos trabajando la asertividad con este tipo de estructuras asertivas que he compartido contigo en este artículo. No tengo muy claro el porqué es tan frecuente este tipo de respuestas en los alumnos. Probablemente se deba a un tipo de mecanismo de defensa ante una posible represalia por parte del docente. De ahí que en lugar de una reprimenda, la asertividad debe convertirse en una oportunidad para construir un diálogo efectivo con nuestros alumnos.

Libro recomendado sobre asertividad: Asertividad. La expresión de una sana autoestima, de Olga Castanyer.