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Enseña a reciclar a los niños desde bebés

Reducir, reutilizar, reciclar y recuperar. Esta es la regla de las cuatro erres que debemos poner en marcha cada uno de nosotros para salvar y conservar nuestro planeta.

Reducir la cantidad de basura, reutilizar envases y bolsas, reciclar materiales como el plástico y recuperar materiales para volver a utilizarlos son algunas de las cosas que los padres podemos hacer para conservar el estado del planeta y que debemos enseñar a nuestros hijos. Son hábitos que debemos enseñar desde casa, así es como podemos enseñar a reciclar a los niños desde bebés. 

¿Cómo enseñar a reciclar a los niños?

Y es que a partir de los 3 años de edad, los niños ya pueden aprender a separar los residuos. Al principio, la enseñanza se produce mediante el ejemplo que ofrecen los padres al niño a la hora de separar los materiales (cristales, cartones, plástico…) en casa. Así, después podrá compartir el mismo comportamiento en familia, mientras aprende y se interesa por el reciclaje en la escuela y en su entorno.

Aunque todos tenemos conciencia de que es fundamental que las nuevas generaciones crezcan respetando el medioambiente, en el ámbito mundial el reciclaje aún es una asignatura pendiente en muchos hogares. Así, por ejemplo, según FIDA (Fundación para la Investigación y el desarrollo ambiental en la Comunidad de Madrid),en España sólo se recicla el 11 por ciento de los residuos, mientras que en otros países europeos como Holanda y Francia, ya se recicla de un 30 a un 50 por ciento de los materiales.

El sistema de colores para los contenedores es especialmente educativo para los niños. Existen cinco tipos de contenedores y cada uno tiene asignado un color para verter la basura:

  • El azul es para papel y cartón, el verde para vidrio y cristal.
  • El amarillo para el metal, los briks y los envases de plástico.
  • El gris es para los restos de comida, es decir, para la materia orgánica, y aquí también se pueden tirar las plantas, las telas, la tierra, las cenizas, las colillas y los tapones de corcho.

Además, existen otro tipo de contenedores complementarios para tirar restos de aceite, juguetes rotos y pilas.

Hoy por hoy, parece que el que no recicla es porque no quiere. Sabemos cómo hacerlo y ya tenemos los contenedores cerca de casa para que desplazarse no nos de pereza y sea la excusa perfecta para no hacerlo.

Y es que si no nos esforzamos un poco todos y cada uno de nosotros seguirá siendo necesario utilizar entre 10 y 15 árboles para fabricar una tonelada de papel o usar mucha energía para mezclar arena, carbonato de cal y carbonato de sodio para obtener vidrio.

Pero, sobre todo, llama la atención el tema de las latas. Reciclando el aluminio es posible ahorrar el 95 por ciento de la energía que se necesita para fabricarlo a partir de un mineral llamado bauxita.

Fuente: guiainfantil.com

Beneficios del contacto con la naturaleza en niños

Descubre los beneficios de que tu pequeño disfrute de todo tipo de ambientes naturales.

Muchos recordaremos cuando éramos niños y como nos encantaba ir a jugar debajo de la lluvia, saltar charcos, jugar con tierra y trepar árboles. La naturaleza nos brindaba mucha diversión a pesar de que, llegando a casa, nuestros padres seguramente nos llamarían la atención.

De niños tal vez no lo hubiéramos creído, pero también nuestros papás, y los papás de nuestros papás, se empapaban en las calles, hacían pasteles de lodo e iban jugando a tener aventuras en los parques llenos de mugre y humedad.

El contacto de los niños con el ambiente es algo más natural de lo que podemos imaginar, incluso tiene su lado antropológico: dentro de nosotros hay rasgos que nos llaman a convivir con la naturaleza plenamente. De ahí que a muchos nos agrade andar descalza en el pasto, sumergirnos en un lago o tomar agua de lluvia.

Esta relación con la naturaleza tiene muchos beneficios para nuestro organismo, especialmente cuando somos niños: nos hace sentir conectados con nuestro entorno, nos genera tranquilidad y armonía.

Además, es una forma de generar defensas en el cuerpo: jugar con tierra y agua nos hace más resistentes a los virus y bacterias. Es como si nuestro cuerpo, de manera inconsciente, buscara aquello que necesitamos para terminarnos de desarrollar y fortalecer.

Por si fuera poco, los niños que están en contacto con la naturaleza son más responsables y respetuosos con su entorno: generan conciencia sobre el cuidado del ambiente, valoran más los pequeños detalles y son menos propensos a desarrollar adicciones como el tabaquismo.

Y sin duda, los pequeños amantes de la naturaleza serán más propensos y hábiles para desarrollar algún deporte, lo que les ayudará en su desarrollo físico, mental y emocional.

Permite que tu pequeño disfrute plenamente de su entorno, siempre y cuando no sea enfermizo o tenga alguna alergia. Si no lo sabes, su cuerpo lo irá desvelando poco a poco mientras esté en contacto con la naturaleza. Él aprenderá mucho de sí mismo

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