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Esto es lo que puede pasar si un niño se queda encerrado dentro del coche

Los niños no deben quedarse solos dentro de un coche, y mucho menos cuando no tienen ninguna posibilidad de salir por sus propios medios, y menos aún cuando estamos en verano y el vehículo se encuentra aparcado al aire libre mientras se está calentando por el sol.

En ninguna circunstancia, sin embargo, por mucho que se explique lo que ocurre cuando la temperatura en el interior del coche se eleva (puede subir de 10 a 15 grados en 15 minutos), puede que nos cueste imaginar lo que ocurriría, por eso creo que todos deberíamos ver este vídeo que hemos encontrado en Bebés y Más.

Sólo dura siete minutos, a lo largo de los cuales seguimos los hechos que suceden al ‘abandono’ de un bebé dentro del coche, mientras la madre entra a comprar con las consiguientes distracciones (pedir consejo a los empleados, encontrarse a una conocida, atender los mensajes del teléfono, esperar la cola en la caja,..).

Porque (no nos engañemos) es casi imposible controlar al cien por cien el tiempo que pensamos dedicar a comprar, y esto es razón suficiente para no dejar a nuestro hijo encerrado en el coche

Y si – además – somos conscientes de que la temperatura corporal de los pequeños, sube de tres a cinco veces más rápido que en un adulto, y que la hipertermia puede ocurrir en sólo 20 minutos (a todas luces, esto es menos de lo que tardaríamos, aunque el volumen de la compra sea pequeño), no necesitamos ninguna explicación más. A los niños, no se les deja solos en el coche, porque el tiempo que pretendemos ahorrar se puede volver en nuestra contra.

‘One desition’ está producido por Red Castle, y en él (además de seguir los movimientos de la madre mientras compra), observamos cómo el niño empieza a sudar, a inquietarse, después a llorar pidiendo ayuda, y finalmente queda inconsciente.

Un niño muerto cada diez días en estas circunstancias en Estados Unidos, es una cifra que alarma. Y si debemos ser responsables como padres, en caso de convertirnos en espectadores por presenciar a un pequeño dentro del coche sólo, no debemos demorar nuestra actuación (llamar a la policía y si es necesario forzar la puerta – o romper el cristal como hace uno de los protagonistas -), porque lo que está en juego es una vida.

La mayoría de las víctimas por hipertermia tienen entre 0 y cuatro años, aunque dentro del coche, un niño puede sufrir otros accidentes como quedar atrapados por una ventana, o poner en marcha accidentalmente el vehículo.

Espero que la difusión de este vídeo ayude a mejorar la consciencia social hacia este tema tan delicado.

Fuente: bebesymas.com

Los 10 alimentos que provocan más atragantamientos en niños

¡Cuidado con este top 10! Estos son los alimentos con los que los niños se atragantan más fácilmente.

Perritos calientes

Perritos calientes son unos de los alimentos más comúnmente asociados a la  asfixia entre los niños. Los perritos calientes comparten las características físicas descritas anteriormente para los juguetes de alto riesgo. Son cilíndricos, del tamaño de las vías respiratorias y compresibles, lo que permite que se atasquen firmemente en la hipofaringe de un niño y ocluyan completamente las vías respiratorias.

Caramelos y dulces duros

Caramelos y dulces duros, como los chupa chups o piruletas, son otros de los alimentos con más alto riesgo de atragantamiento ya que comparten las mismas características físicas de alto riesgo que crean tapones eficaces para la vía aérea infantil.

Los caramelos-dulces (duros y blandos) acaparan la cuarta parte de los casos de atragantamiento entre los menores de 4 años, seguidos por las frutas/vegetales, la leche, la carne y las semillas/frutos secos.

Cacahuetes y frutos secos

Cacahuetes y frutos secos representaron el 26% de todos atragantamientos sucedidos entre 1989 y 1998 en hospitales pediátricos de Estados Unidos y Canadá.

Semillas

Semillas, como las pipas son uno de los alimentos con los que más se atragantan los niños. Además los pacientes que se atragantan con semillas o frutos secos tienen más probabilidades de requerir hospitalización que los que se atragantaron con otro tipo de alimentos.

Uvas

Las uvas, por su forma, son una de las frutas con las que más se atragantan los niños pequeños. No se trata de evitar estos alimentos. Los alimentos deben servirse en tamaños, formas y texturas adecuados. Evita porciones que sean del ancho de una moneda de un peso, lo cual es aproximadamente el tamaño de la garganta de un niño pequeño.

Zanahorias crudas

Las zanahorias crudas son unos de los alimentos que los menores de 1 año se suelen atragantar. Entre los 10 alimentos que causaron más lesiones a niños menores de 3 años los, cacahuetes, palomitas de maíz, manzanas, semillas de girasol, y las zanahorias estuvieron por encima de dulces, perritos calientes, la carne (no especificada), espinas y pollo (sin hueso).

Manzanas

Las manzanas son unas de las frutas con las que más se atragantan los niños.

Palomitas de maíz

Otro de los alimentos por los que los niños se suelen atragantar son las palomitas de maíz.

Chicles

Los chicles son peligrosos porque puede ajustarse a las vías respiratorias y formar un sello tenaz que es difícil de desplazar o extraer.

Nubes

Las nubes aunque parezcan suaves son causa de atragantamiento en niños porque se pegan a las vías respiratorias y son difícil de despegar.

Fuente: serpadres.es

El “Spinner” es el juguete de moda pero podría ser peligroso

Laura Vidal
La Bioguía

Si no conoces el “Fidget Spinner”, deberías saber que es el nuevo juguete de moda en muchos países, prácticamente en el mundo entero.

Se trata de un objeto de plástico con un disco central que hace de eje, sobre el que giran tres asas que tienen un disco cada una que hace de peso.

Originalmente fue inventado como un juguete terapéutico para niños con condiciones como la hiperactividad o el déficit de atención, pero recientemente comenzó a ponerse de moda entre todos los niños.

Eso llamó la atención sobre el estrés que los chicos en edad escolar padecen, que los hace interesarse por este tipo de juguete, ya que su única función es hacerlo girar en las manos, y de esa forma calma la ansiedad.

Pero un hecho que sucedió en Estados Unidos demostró que este juguete también puede ser muy peligroso.

Lo que ocurrió fue que Britto Joeniec, una niña de 10 años, se tragó la pieza central del Fidget Spinner accidentalmente mientras jugaba con él en el asiento trasero del auto de su madre.

Su madre le salvó la vida practicándole la “Maniobra de Heimlich”, pero el objeto quedó alojado en su tráquea ocasionándole asfixia, y debió ser sometida a cirugía para retirarlo.

Su madre,  Kelly Rose Joniec, escribió un mensaje con el objetivo de contar su experiencia y así informar a otros adultos sobre los peligros que este juguete puede tener.

Éste es el mensaje que Kelly redactó:

“De camino a casa después de un divertido encuentro de natación, oí a Britton que hacía un ruido extraño de arcadas en el asiento trasero mientras yo estaba conduciendo.

Mirando hacia atrás por el espejo, vi que su cara se ponía roja y la baba le brotaba de la boca – ella casi no podía hablar y se veía que estaba en pánico por lo que de inmediato me detuve. 

 

Ella apuntaba a la garganta como queriendo decir que se había tragado algo, así que probé a realizar la maniobra de Heimlich.

Ella me dijo que había puesto parte de su spinner en su boca para tratar limpiarlo y de alguna manera se lo tragó.

Después de varios intentos muy estresantes para colocarle un catéter, Britton fue llevada a cirugía para localizar y extraer el objeto endoscópicamente.

Afortunadamente hemos tenido un resultado positivo, pero he tenido bastante miedo durante un tiempo, no solo debido a la ingestión inicial, sino también por la preocupación por la composición y estructura del objeto y, por último, por el riesgo de la anestesia general.

Las ruletas de los spinners se pueden salir con facilidad, por lo que si usted tiene niños pequeños (menores de 8 años de edad) tenga en cuenta que éstos presentan un peligro potencial de asfixia.”

FUENTES:

CNN

El Ciudadano

Cuidado, peligro de muerte

Virginia Hernández/Cristina G. Lucio

Defina anorexia. Diga lo primero que se le pase por la cabeza. ¿Qué es para usted la bulimia? Con toda seguridad habrá pensado en comida, en niñas extremadamente delgadas, siempre atentas a las portadas de las revistas y que se miden cada centímetro y controlan cada caloría. O en chicas que se provocan el vómito para compensar atracones de pocos minutos. Aunque la percepción social de las enfermedades agrupadas en los Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA) ha evolucionado desde que en los años 80 se empezara a hablar de esta enfermedad en nuestro país, lo cierto es que aún hay mucho desconocimiento. Ignorancia que puede hacer mucho daño.

Ahí el dato más escalofriante: los TCA es la enfermedad mental con mayor número de muertes. Por los importantes daños en todos los órganos que produce la malnutrición y por las altas tasas de suicidio, aunque no siempre estén identificados como consecuencia de la dolencia. ¿La buena noticia? “Que el diagnóstico se hace de forma más precoz y que se ha reducido el número de hospitalizaciones, porque los pacientes acuden al tratamiento con menor gravedad”. La afirmación es de la doctora Montserrat Graell, jefa de Psiquiatría del Hospital infantil Niño Jesús de Madrid, cuya unidad es la de referencia en España sobre este tipo de dolencias para los menores de 18 años.

Así funciona la Unidad de TCA del Hospital Niño JesúsLa unidad de trastornos alimentarios del Hospital infantil Niño Jesús de Madrid comenzó en el año 1992, bajo la dirección del doctor Morandé. Es la unidad de referencia en España. Trabajan cuatro psiquiatras, dos psicólogos clínicos, además del personal de enfermería, en colaboración con médicos de otras especialidades, como cardiólogos o nutricionistas. Se compone de tres áreas: hospitalización, para los casos más graves, hospital de día y asistencia ambulatoria. El tratamiento es continuado e intensivo. Los psiquiatras Montse Graell, Mar Faya y Ricardo Camarneira, el psicólogo clínico Ángel Villaseñor y la responsable de Enfermería, Victoria Cabellos, nos cuentan su funcionamiento.

Gráfico: Maite Vaquero

Graell lleva trabajando desde el año 1997 en esta unidad, fundada por el doctor Gonzalo Morandé hace justo 25 años. En este tiempo la doctora ha visto los avances en la formación de los médicos de atención primaria y cómo las familias acuden antes a las consultas. Hay una mayor difusión de esta enfermedad y mejor información, aunque todavía esté estigmatizada y permanezca oculta. Por ejemplo, en la asignatura de Ciencias de 3º de la ESO hay una parte específica sobre estos trastornos. Pero, más allá de medidas y cánones, la doctora describe el TCA como “una alteración de las emociones y de los pensamientos que conduce a una conducta de restricción alimentaria o/y de compensación de lo ingerido a través del vómito y del ejercicio excesivo. Hay una falta de percepción de las señales corporales de alerta”.

Paula Gonzalo, psicóloga de la clínica Adalmed, especialista en estos trastornos, compara la enfermedad con un iceberg que, por cierto, es la forma del colgante que regalan en su centro a las pacientes que reciben el alta. En la parte que se ve, está la obsesión por el físico, el peso, los atracones, el espejo, las comparaciones… Abajo: ahí está el verdadero problema. “Es lo que realmente hay que atacar con las pautas psicoterapéuticas, una vez que están controladas esas vías de escape: los miedos, las inseguridades, la baja autoestima o los problemas de comunicación y de relaciones sociales”. Paula habla como experta y como ex enferma, estuvo en tratamiento de anorexia restrictiva durante seis años.

“Me molesta que se crea que esta enfermedad es de niñas tontas y superficiales. Es una vía de escape, a unos les da por el alcoholismo, a otros por las drogas o por la ludopatía. A mí y a los pacientes a los que trato nos dio por el cuerpo y la comida. Con eso crees que tienes el control sobre algo, un falso control por supuesto. Hay demasiados prejuicios sobre la enfermedad mental en general”, explica sobre una realidad que conoce desde los dos lados de la barrera.

Ese es un punto que a veces cuesta reconocer, al menos en esa primera idea que pedíamos al principio. ¿Qué son la anorexia o la bulimia? Son enfermedades mentales de las que, con tratamiento continuado, cuesta una media de cuatro o cinco años recibir el alta, en el caso de que se consiga (la remisión total en el inicio adolescente es de un 60%. Hay un 20% de cronicidad y enfermos que se quedan con algunos de los síntomas). Un alta requiere mucho trabajo de los pacientes, que si no colaboran no avanzarán en la recuperación. También de las familias. “Hay una vulnerabilidad genética en la aparición de estos trastornos. La herabilidad se sitúa en torno al 40%”, cifra la doctora Graell, que añade los factores temperamentales (“perfeccionismo, insatisfacción, pensamiento rígido y obsesivo…”), también transmitidos por los padres; y los sociales y culturales, sobre los que tantas veces se advierte.

“Especialmente quiero señalar la poca tolerancia que en la sociedad tenemos a las diferencias, entre ellas a la diversidad corporal. Hay niños que están criados en ambientes donde el cuerpo perfecto, con una serie de características, sería valorado por encima de cualquier otra cosa. Yo las llamo familias pesistas. O algunos que tienen a sus hijos como prolongaciones narcisistas, como los que quieren que sean estrellas del deporte a toda costa”, continúa la doctora.

Su colega, el psiquiatra de la misma unidad Ricardo Camarneiro, añade que la vulnerabilidad de estas personas (todavía se diagnostica a nueve mujeres por cada hombre, a partir de edades adolescentes) “puede activarse por estrés -situaciones traumáticas como rupturas sentimentales o bullying, por ejemplo- y por presiones externas”. Pero el doctor deja muy claro que, aunque es importante tener en cuenta que estas presiones influyen, “nunca hay que establecer una relación causal entre estos factores y la enfermedad. Eso le quita la gravedad que tiene”.

“Nunca hay que establecer una relación causal entre estos factores y la enfermedad. Eso le quita la gravedad que tiene”.

Los TCA ponen patas arriba una casa. A la hija de Eva le diagnosticaron bulimia el pasado mes de octubre. Ingrid (se ha cambiado el nombre) se provocaba el vómito a diario, pero nadie se había percatado, hasta que la madre vio restos que indicaban que algo no marchaba. Sabía que los compañeros se habían metido con la niña desde pequeña por su sobrepeso, pero Ingrid había desarrollado herramientas que parecía que le hacían sobrellevarlo. Cumplió 15 años en febrero. “El pronóstico fue bueno porque ella lo reconoció y al principio pudo seguir con su vida normal. Pero cuando empezó el tratamiento -Ingrid tiene que tener acompañamiento 24 horas-comenzaron a aflorar otros síntomas, empezó a autolesionarse y llegó un momento que le tuvieron que dar la baja médica”.

Gráfico: Maite Vaquero

“La enfermedad lo llena todo e implica a toda la familia, incluido su hermano mayor, de 17 años”, cuenta Eva. “Yo conocía la vertiente de la restricción, pero no sabía la gravedad que supone la bulimia ni los síntomas como las autolesiones -los padres siempre deben reaccionar con calma y sin darle excesiva importancia- ni los ataques incontrolados de ira que han aparecido con posterioridad”.

Reacciones de rechazo a que les saquen de una zona de confort maldita. “Te da mucho miedo salir”, explica Marta, a punto de cumplir 16 años y con más de un año de terapia a sus espaldas. “Te acostumbras a ella y estás muy cómodo. Si la enfermedad te dice que saltes por un precipicio, lo haces antes de escuchar a la gente que te dice que no saltes. Te tienes que enfrentar a ello si quieres curarte, pero si no pones de tu parte no vas a llegar a ninguna parte”.

Gráfico: Maite Vaquero

“Lo pasamos tan mal que la gente no llega a entenderlo. Tenemos tanto dolor dentro”, cuenta Ana, de 25 años, que recibió el alta el pasado diciembre. “Al tener la autoestima tan baja, no confiamos en nadie. Además, al ocultar tantas cosas, generas una relación de mentiras no solo en tu casa, con tus amigos también”.

Esa confianza es vital que se establezca entre médico y paciente. Ángel Villaseñor, psicólogo del Niño Jesús, dice que no es tan difícil conectar con los enfermos. “Ellas detectan con suma facilidad si el que se acerca tiene la sensibilidad para saber lo que está pasando y si tratas de entender su sufrimiento. Hay que enseñarlas a dirigir su comportamiento, a que adquieran nuevas rutinas. El miedo no puede ser paralizante”.

Mar Faya, psiquiatra de la misma unidad del Niño Jesús, describe su trabajo como de puerta de entrada y de salida. Es la responsable del tratamiento ambulatorio de la unidad y ve a las pacientes al principio, para asignarles el programa adecuado a su estado de salud, y al final, cuando reciben el alta pero hay que continuar con el seguimiento para evitar recaídas. “A los padres siempre les digo que es una carrera de fondo y que aquí no hay sprint. Que hay que organizarse, confiar y seguir, aunque haya contratiempos. Pero si médicos, pacientes y padres remamos en la misma dirección, conseguiremos que salgan adelante. El índice de curaciones va aumentando”. Lleva 15 años y ha visto muchos casos.

¿Niñas caprichosas y perfeccionistas? Responde Ana, desde la experiencia de saberse curada: “Los estereotipos marcan. Piensa en cómo me va afectar tu comentario”.

Paula, psicóloga y ex anoréxica: “Hacen trampas que yo hacía”Tenía 14 años y un año por delante de intercambio en Irlanda. Paula no pudo más y confesó. Le contó a sus padres por lo que pasaba y pidió ayuda, aunque los primeros dos años no colaboró demasiado. Recibió el alta seis años después. Paula ahora es psicóloga clínica en el mismo centro donde recibió tratamiento, en Adalmed, en Madrid. Cuando terminó sus estudios no pensó que derivaría su carrera hacia esta especialidad: “Soy rápida detectando síntomas, supongo que al final eran muchos años de entrenamiento”, explica. Sus pacientes saben que ella pasó por lo mismo y se sienten identificadas. Paula está ahí y pudo curarse. La terapeuta juega con la experiencia en primera persona: “Hay algunas cosas para las que puedo tener más vista, algo que te cuenten que no te suene bien o estrategias que yo utilicé y que a mí me funcionaron para parar pensamientos”.

Fuente: elmundo.es

S.O.S. Salvemos las costas de República Dominicana

Hainan Reynoso Uribe

El mar es el tesoro más grande que posee la República Dominicana. Curiosamente, el territorio sumergido es 10 veces más grande que la parte emergida de la isla. En las aguas turquesa que bañan las costas, habitan especies emblemáticas como las ballenas jorobadas, tortugas marinas, manatíes y los corales. El área de la costa posee un total de 425,245.06 Km² de recursos bióticos, representados en animales y plantas.

Constituye un desafío aprender cómo hacer un uso sostenible de esa riqueza marina, desde el espacio local en el que cada quien se desenvuelve. Es preciso desarrollar acciones en beneficio de la  preservación del mar.

Los recursos bióticos marinos, las especies emblemáticas como las ballenas jorobadas, tortugas marinas, manatís y los corales, deben conservarse con una visión utilitaria, no extractiva, pues son activos de gran atracción turística.

La República Dominicana es un país archipielágico, formado por islas e islotes adyacentes. Aquí la naturaleza se expresa en ecosistemas marinos costeros tropicales como manglares, arrecifes, praderas de algas marinas, dunas y playas.

Estos ecosistemas costeros proporcionan invaluables y numerosos servicios a la economía y la sociedad en sentido general.

Los arrecifes

Son formaciones rocosas usualmente pobladas por colonias de coral en aguas tropicales y subtropicales. Habitan  donde penetra la luz conocida como zona fótica. La República Dominicana contiene varios tipos de formaciones coralinas, entre las que sobresalen los bancos oceánicos de La Plata y La Navidad, y los arrecifes de barreras, franja y parches.

El arrecife es uno de los ecosistemas más productivos. Proporciona puertos seguros, hábitat para la biodiversidad, alimento y playas. En ellos abunda una gran variedad de peces, crustáceos y moluscos conformados por comunidades altamente complejas, que presentan una gran diversidad biológica.  Se estima que en el país existen alrededor de 57 especies diferentes de corales y una cobertura de  166  Km² equivalente al 11 % de la superficie arrecifal de la Región del Caribe.

Praderas marinas

Llamadas erróneamente algas, este grupo de plantas se adaptó a la vida marina y posee raíz, tallo y flores igual que una planta tradicional. Se establece en aguas poco profundas donde albergan especies de gran importancia ecológica como el manatí antillano y las tortugas; y económica, como el lambí y langosta. Asimismo aportan una barrera natural que retiene los sedimentos.

Su escenario está en el Canal de la isla Beata, en la zona sur, Montecristi y Puerto Plata. A pesar de su gran importancia ecológica son muy poco estudiadas en República Dominicana.

Fauna Marina

Existen muchos grupos de animales que habitan exclusivamente en el mar,  por ejemplo, los equinodermos o estrellas y erizos de mar.

De los peces, un grupo  se divide en cartilaginosos, denominados por su esqueleto de cartílago. Según la FAO tenemos 20 especies de rayas y 41 de tiburones. Son de gran importancia comercial en la región del Caribe.  Desafortunadamente, muchas de sus poblaciones son diezmadas por la sobrepesca. Mientras, solo se encuentra en la lista de extinción el tiburón martillo. Lo cual debe llamar a preocupación a la sociedad científica y política del país por el rol tan importante de estos organismos en el ecosistema.  El otro grupo de peces son los óseos.  Se agrupan según la estructura de sus aletas y son en su mayoría actinopterigios, con diversas formas y colores. También son de  gran valor comercial. Otro grupo que habita en las costas son los crustáceos marinos como la langosta y los camarones, entre los que se destaca el carismático camarón boxeador.

Bahía de Las Águilas

El Parque Nacional Jaragua es el hábitat de varias especies en peligro de extinción. Allí cohabitan los manatíes y tortugas marinas. El parque posee la más alta densidad de  reclutamiento de juveniles, en la región del Caribe, de la especie carey.  Este grupo sirve de indicador para el resto del mundo.

Esta zona también posee los arrecifes con mayor diversidad. Sirven de refugio a cientos de especies de valor comercial. La mayor pesquería corresponde a la langosta y el lambí.  En lo referente a la flora, poseen la exclusividad en la isla de la presencia de Pimenta haitiensis, Melocactus intortus var, Pedernalensis y la Jacaranda ekmanii.

Buenas prácticas de uso

En  la preservación de los ecosistemas marinos se sustenta el bienestar de las demarcaciones costeras del país. Estos sostienen una gran variedad de actividades fundamentales para la vida y el desarrollo socioeconómico de República Dominicana. Sin embargo, la remoción de vegetación, extracción de arena de playa, sobrepesca, descarga de aguas residuales y destrucción de hábitat costero son evidentes.

Las regiones con las mejores representaciones de sitios y ecosistemas costeros y marinos dominicanos están vinculadas a las zonas de desarrollo turístico, urbano e industrial. Este desarrollo sustituye a estos ecosistemas y el estado natural del litoral.

El desarrollo de actividades económicas en la zona costera y los asentamientos humanos traen consigo un aumento en la demanda de los servicios ecosistémicos. Las políticas de manejo actual deben estar enfocadas a un ordenamiento territorial abocado al uso sostenible de los recursos naturales.

La Autoridad Nacional Marítima, (Anamar) recomienda respetar el marco legal vigente y las temporadas de veda. Esta medida  regula la extracción de especies que de otra manera serían sobreexplotadas.  El fin último es garantizar la seguridad alimentaria de la población y evitar llegar al nivel de extinción de las especies.

La Biodiversidad Marina y Los Recursos Vivos de República Dominicana, redactado por técnicos de la Autoridad Nacional Marítima (Anamar), es el subtema que aborda el fascículo número 5 de la XXIV edición de la Semana de la Geografía, ¡Aprende! Nuestras Áreas Protegidas son Fuente de Vida Sostenible.

 

Riesgo en la salud

José Luis Batista Silva

Cuba.- La aplicación de los conceptos de Peligro (P), Vulnerabilidad (V) y Riesgo (R) son utilizados frecuentemente por los medios y por especialistas dedicados a esta temática durante décadas, considerando fundamentalmente al peligro como una realidad objetiva que, en la mayoría de los casos, es muy difícil o hasta imposible reducirlo.

Empero, la vulnerabilidad de una región, comunidad, individuo, etc. sí puede modificarse, e inclusive reducirla a niveles muy bajos, lo cual significa no “estar en riesgo” ante determinados peligros. Vale recordar que existe una relación entre estos tres conceptos: R = P x V, es decir, el Riesgo es directamente proporcional a la Vulnerabilidad, aunque el Peligro es inalterable.

La aplicación de estos conceptos es también ampliamente utilizada en la Salud Pública, aunque debe entenderse existen diferencias formales de su interpretación, en comparación con las organizaciones de Protección Civil.  Diversas organizaciones, bajo la óptica de la salud humana consideran que el riesgo puede ser definido de varias formas: Es un sinónimo de respuesta estimada o probabilidad estimada a priori del efecto, peligro (como medida). Es la frecuencia esperada de efectos indeseables que aparecen por una exposición dada a un contaminante.

 Es un concepto matemático relacionado con la gravedad esperada y/o la frecuencia de respuestas adversas que aparecen por una exposición dada a una sustancia. Medida de peligro para la salud por la exposición a una sustancia y de la probabilidad de su ocurrencia. Puede involucrar la extrapolación cuantitativa de animales a humanos, o de altas dosis a corto plazo a bajas dosis a largo plazo. Probabilidad de daño, enfermedad o muerte bajo circunstancias específicas. En términos cuantitativos, el riesgo se expresa en valores en un rango de cero (representando la certeza de que el daño no ocurrirá) a uno (representando la certeza de que el daño tendrá lugar).

En resumen, puede concluirse que no existe diferencia entre los conceptos “vulnerabilidad” y “factores de riesgo”, solamente son formas de enfocar la temática de los riesgos en la Defensa Civil y en la Salud Pública.

Factores de riesgos

Se define como las características, actividades y atributos potenciales de un individuo para adquirir cierta enfermedad.

Peligro

Es la existencia real de las enfermedades, es una verdad objetiva.

RiesgoProbabilidad real de enfermarse.  Por tanto, si un médico le dice a su  paciente: “sus factores de riesgo” son el sobrepeso,  ingesta de gaseosas, no hacer ejercicios, etc., usted está corriendo el riesgo de contraer una cardiopatía”.