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Enseñar química en secundaria

Se hace necesario que los docentes tengan claro “qué”, “por qué”, “cómo” y “para qué” se debe enseñar esta ciencia.

Prof. Rosa Iris Marte
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La química es una ciencia moderna que ha revolucionado de manera impactante el desarrollo de la humanidad. Son amplios los avances científicos que se aplican en el área industrial, la medicina, la comunicación y otros, basados en el estudio de esta ciencia. Sin embargo, el estudiar Química por parte de los jóvenes que ingresan a la universidad no resulta atractivo, debido a un trayecto difícil a través de sus estudios de pregrado.

Desde la Transformación Curricular del Plan Decenal de Educación, los programas curriculares de las Ciencias de la Naturaleza del Nivel Medio han enfrentado dificultades en su desarrollo debido a ciertas causas: desinterés por parte de docentes y estudiantes, el uso inadecuado del tiempo de instrucción, escases de las prácticas de laboratorio y de estrategias innovadoras.

El programa curricular de química en el nivel secundario abarca tres grandes ramas: Química General, Química Inorgánica y Química Orgánica, además de contenidos básicos de Bioquímica. Esto representa un programa bastante amplio y complejo con respecto al tiempo para impartirlo, provocando un desequilibrio en la carga académica.

Tal y como lo ha declarado la Unesco (1999), para enseñar Química de manera satisfactoria en las escuelas, es necesario que exista un laboratorio previamente equipado para el desarrollo de las actividades prácticas y experimentales y que en su ausencia se debe hacer uso de los recursos del entorno usando como estrategia un “Laboratorio Móvil”.

Gracias al Ministerio de Educación, con el apoyo del Banco Mundial y la Oficina de Cooperación Internacional, que han trabajado arduamente en mejorar la enseñanza de las Ciencias de la Naturaleza a través de la inserción y equipamiento de laboratorios de ciencias en las escuelas se está mejorando de manera significativa el proceso de enseñanza. También gracias a la inserción de tanda extendida, se podría completar el programa de clase de la asignatura. Además se están trabajando desde el Instituto Nacional de Formación y Capacitación de Maestros (Inafocam) programas de capacitación, Diplomados y Especialidades en Ciencias de la Naturaleza.

Motivación para Padres y Educadores

Ana María Pellerano
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Santo Domingo

Iniciar un nuevo año nos marca con una nueva energía, nos sentimos con entusiasmo y algarabía de lo nuevo, de comenzar de cero, sobre todo cuando en ocasiones tuvimos la oportunidad de hacer un acto de cierre de ese año anterior.

Un nuevo año, nos da 365 nuevas oportunidades cada día, para hacer las cosas diferentes y correr nuevos riesgos y retos.

Salir de nuestra zona de confort, puede parecerse a un monstruo de 7 cabezas.

Sin embargo, el fin del mundo no llega ahí, sino todo lo contrario, crece! Cuando nos atrevemos a salir de la zona de confort en la que estamos todos los días, ensancha nuestro horizonte y nos abre ante nuestras y múltiples posibilidades.

Reconocer en nosotros nuestros temores, resistencias y encararlas, nos hace más sanos y nos ayuda a transitar por la vida, con una carga menos pesada.

Caminar ligeros de equipaje nos permite llegar a nuevos destinos con mayor entusiasmo y mejor visión.

Incorporar nuevos enfoques nos obliga a utilizar nuevos lentes para mirar lo que pasa a nuestro alrededor, y nos acerca a estado de mayor satisfacción interna y de conexión con nosotros mismos y con los demás.

Con ello, provocamos contagio en los demás, y sobre todo cuando somos personas responsables de educar a otros, sean nuestros alumnos, somos portadores de una huella que marcamos de forma positiva en el desarrollo emocional de los niños y niñas, que serán los adultos de mañana.

Desde esta mirada, aportamos para un legado más positivo para hacia otras generaciones.

¡¡Conéctate contigo y con los demás!!

La responsabilidad de los padres

Jacqueline Ant. Pujols Marte
Orientadora
Santo Domingo

La responsabilidad de los padres en la educación de los hijos es un tema discutido muy frecuentemente en gran parte de la sociedad; debido entre otras cosas, a los comportamientos que están mostrando en la actualidad los niñas/os, adolescentes y jóvenes.

Es triste constatar como muchos de ellos, están asumiendo por sí mismos su responsabilidad en el proceso educativo a pesar de no tener la madurez suficiente para enfrentar las dificultades y responder a todos los riesgos psicológicos y sociales a los que están expuestos día a día.

La educación empieza en el hogar, es la familia la mayor responsable de inculcar los valores; es en ella donde se realizan los aprendizajes más fundamentales para la construcción del primer concepto de sí mismos, de lo que es el mundo; es donde el niño aprende a amar, confiar, compartir y donde interioriza las normas de convivencia necesarias para integrarse en la vida social. Los padres como actores primarios en la formación de sus hijos; deben de asumir sus responsabilidades como un derecho y un deber que les corresponde en la educación de sus hijos. Que sus hijos los vean como una prenda muy preciada y con todo el valor que ellos ameritan.

Por otro lado propiciar espacios donde los hijos aprendan a desempeñarse en el diario vivir y sus aprendizajes sean significativos para toda la vida.

Cuando los padres educan a sus hijos en valores, hacen de estos hombres y mujeres íntegros en la moral, con características que los convierte en seres excepcionales, capaces de descubrir sus potencialidades y habilidades, donde están en condiciones de enfrentarse a un mundo de cambio permanente y constante.

Es importante que las familias reconozcan y pongan en práctica el valor de la responsabilidad para crear conciencia de la gran magnitud que esta confiere a los seres humanos. “Es el momento en que rescatemos el valor de la responsabilidad”.

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VALOR DE LA RESPONSABILIDAD SOCIAL DESDE EL HOGAR EMPODERARSE

Los padres deben de empoderarse del papel que les corresponde y asumir cada día la posición de liderazgo en la formación de sus hijos. COLABORADORES Estar conectado con la escuela, involucrarse en las actividades y sobretodo en el proceso de enseñanza-aprendizaje servir de colaboradores donde juntos Familia-Escuela trabajen para el éxito académico de sus hijos

El sentirnos escuchados

La intimidad personal está vedada al exterior, pero a veces el nivel de presión y conflicto implica la necesidad de apertura al otro, porque la persona experimenta la dificultad de convivir consigo misma.

Al mismo tiempo que la persona experimenta la necesidad de hablar, de abrir su yo, percibe también la acogida o no del “tú” que escucha. La escucha se prolonga en la obligación de acoger lo que el otro diga.

Cuando la escucha ha sido positiva, el “algo” ha llegado a su destino y se ha diluido la intensidad del conflicto del yo portador.

Cuando hablamos y escuchamos se nos revela la trama de la Inter-subjetividad de la convivencia y del hecho de ser sujetos sociales.

Escuchar es estar pendiente de quien habla: se trata de estar “colgados” del otro y con el otro, de su ser y de su contenido verbal.

El fundamento de la escucha es el respeto profundo al otro. La escucha activa implica acoger lo que se dice y a quién lo dice. Escuchar es una de las formas de interrelacionarse más potentes del ser humano.

Escuchar es silenciar mi ser, es acallar mi egoísmo, es curar mi herida narcisista y mis ganas de omnipresencia ante el otro. La persona tiene que estar “descentrada” de sí misma. La persona es tanto más “ella misma” cuanto menos está en ella. Por el contrario, “ensimismarse” es centrarse en uno mismo, hacer de la propia intimidad el centro de la vida personal, con exclusión de cualquiera.

Si aprendemos a escuchar mejoramos nuestra forma de hablar.

El don de saber escuchar

Al escuchar, tenemos que poner toda la atención a la acción de hablar y de transmitir de la otra persona.

Santo Domingo

Escuché decir en una ocasión: “Saber escuchar es un arma de doble filo, sumamente efectiva…. Quien escucha siempre considera que uno es encantador, porque le está prestando atención a lo que tiene que decir e inconscientemente lo considera como un aliado.  Pero, además, el que escucha siempre recibe información estratégica que puede emplear a su favor en el momento en que lo considere más oportuno”.  Y, en efecto, el silencio es casi un arma de guerra… ¡que pocos sabemos emplear!

Al igual que podemos llegar a controlar el lenguaje del cuerpo, saber escuchar requiere cierto entrenamiento y cierta disciplina.

Aquí les comparto algunas sugerencias para ejercitar la buena escucha, que pueden ayudarnos en nuestras relaciones, ya sea en el hogar, el trabajo o en la vida en general:

-Formar el hábito. No estamos acostumbrados a escuchar, porque no lo hacemos a menudo, pero, como todo hábito, es cuestión de ejercitarlo, y poco a poco se facilitará. Empiece hoy mismo, con cualquier persona.

-En vez de pensar en lo que va a decir mientras habla, concéntrese en sus palabras y emociones. Ponga toda su atención en la persona y olvídese de usted en esos momentos.

-Mantener la actitud. La otra persona no percibirá su atención solo porque guarde silencio mientras habla; necesita también ver en su actitud que le interesa recibir su mensaje. Por eso, dele señales claras de que está atento a través de sus gestos, de una postura receptiva y, sobre todo, con la mirada.

-Formular preguntas. Una vez que la persona haya hablado, hágale preguntas para estar seguro de que entendió bien sus palabras. Esto no solo aclara la comunicación, sino que infunde confianza a la otra persona para expresar lo que piensa.

-Tener equilibrio emocional. Si toma como una alusión personal todo lo que escucha, creará una barrera y quizá las emociones le ganen. Si la otra persona habla de usted, piense que es solo su percepción.   Usted puede expresar desacuerdo sin tener que alterarse. A veces guardar silencio es sensato, y nos acerca más a la otra persona.

-Evitar las distracciones. El celular o cualquier otro aparato portátil que suene pueden cortar de tajo la comunicación. Así que tenga las manos libres mientras conversa.