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Ser padres presentes para un año escolar exitoso

El 19 de este mes inicia el nuevo año escolar, para que sea exitoso es necesario empezar con actitud positiva. Según los expertos, lograr buenos propósitos con planes, estrategias, reglas y hábitos de estudio augura mejores resultados en los aprendizajes de nuestros hijos.

Fuente: educando.do

4 inspiradoras historias de padres ejemplares

El próximo domingo es el Día del Padre. En Plan LEA ya lo estamos celebrando. Hoy les ofrecemos este post en el que recuperamos algunas historias de auténticos superpadres. Héroes sin capa que, enfrentándose a distintos obstáculos, demostraron que no existe fuerza comparable a la del amor por un hijo.

El Equipo Hoyt

A Rick Hoyt, nacido en el año 1962, le diagnosticaron tetraplejia con parálisis cerebral espástica poco después de nacer. Algunos médicos aconsejaron a Dick y Judy, sus padres, que ingresaran al pequeño en un centro especializado. Argumentaban que jamás podría disfrutar de una vida normal, que los cuidados que su condición exigía tal vez fuesen inasumibles para ellos. Contra viento y marea, los Hoyt se resistieron a tirar la toalla. Buscaron alternativas, contrastaron opiniones y, sobre todo, confiaron en el potencial de Rick.

Poco a poco, el tiempo fue dándoles la razón. Descubrieron que Rick sí era capaz de comunicarse y aprender. Con el apoyo de sus padres, pudo matricularse en la escuela pública y estudiar una carrera universitaria. Pero sin duda alguna, fue en el deporte donde encontró los desafíos que le han llevado a convertirse en una leyenda de la superación personal. Cuando Rick tenía 15 años, uno de sus compañeros de estudios quedó paralizado tras sufrir un accidente. Quiso alentarle, demostrarle que su vida no había terminado; y quiso hacerlo a través del ejemplo. Pidió ayuda su mejor aliado, su padre. Le propuso participar en una carrera de 5 millas.

Aunque Dick no era un gran atleta, entrenó duro para cumplir los deseos de su hijo. Después de cruzar la meta, Rick hizo una confesión a su padre: “cuando corremos no me siento discapacitado”. Desde entonces nada pudo detenerles. Durante 37 años completaron juntos más de 1.000 carreras, incluyendo 255 triatlones y más de 70 maratones. En este vídeo puedes ver en acción al Equipo Hoyt.

 

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“Papá de Juan José y de todos…”

La frase entrecomillada aparece en la orla de los próximos graduados en Educación Primaria de la Universidad de Cádiz. Es el texto que puede leerse bajo la foto de un hombre llamado Juan Lucero. No es un estudiante más, sino el padre de Juan José Lucero. Durante los últimos cuatro años ha asistido a clase a diario con su hijo. Todo para que la silla de ruedas que necesita para moverse no sea un impedimento para cumplir su sueño: convertirse en profesor de matemáticas.

Los compañeros de Juan José han querido reconocer de este modo el esfuerzo de padre e hijo. “Mi padre es uno más de la clase. Mis compañeros están orgullosos porque es como un padre para ellos”, confirma Juan José. Desde luego, son todo un ejemplo de amor y entrega. Y seguirán siéndolo, porque el estudiante ya tiene nuevo objetivo. Desea matricularse en un máster que le habilitará para ser profesor en Secundaria. Su padre lo tiene claro: estará a su lado en el camino.

 

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Jim y Derek Redmond en Barcelona’92

Por más que busques en los archivos, en los Juegos Olímpicos de 1992 no encontrarás información sobre ningún atleta llamado Jim Redmond. Sin embargo, fue uno de los grandes héroes de las competiciones celebradas en Barcelona. Jim es el padre de Derek, atleta británico que participó en las pruebas de los 400 metros lisos. Tampoco él batió ningún récord; de hecho, es posible que haya sido el corredor más lento de la historia. Pero su ejemplo es sencillamente inolvidable.

Derek era un deportista formidable, aunque con frecuentes problemas físicos. Las lesiones le dejaron fuera de las Olimpiadas de Seúl en 1988, pero en Barcelona era uno de los grandes favoritos para conquistar una medalla. Desafortunadamente, a mitad de la carrera de semifinales sintió un pinchazo que le obligó a detenerse. Estaba roto. Los médicos saltaron al tartán para retirarle de la pista, pero Derek se negó a abandonar. Tenía que cruzar la meta.

Cojeando y con lágrimas en los ojos, Derek Redmond emprendió los 175 metros más largos de su vida. En ese momento, un hombre saltó de las gradas, forcejeó con el personal de seguridad y se colocó a su lado. Era Jim, su padre. Le sugirió retirarse, le recordó que no tenía que demostrar nada a nadie, pero Derek insistió. Quería acabar. Abrazados y a trompicones, los Redmond atravesaron la línea de meta. “Soy el padre más orgulloso del mundo. Estoy más orgulloso de él de lo que lo estaría si hubiera ganado el oro. Hace falta tener muchas agallas para hacer lo que ha hecho”, explicó Jim ante los medios. El sentimiento tiene que ser mutuo: seguro que su hijo siente un orgullo similar hacia él.

 

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Carlos González y el hijo pródigo

En el curso «Autoridad y límites», Carlos González habla de la parábola del Hijo Pródigo, del Evangelio de Lucas. Partiendo de este texto, y dejando al margen las connotaciones religiosas, el pediatra hace interesantes reflexiones. Por un lado, el relato nos recuerda que dos hijos pueden ser muy diferentes entre sí aunque sus padres los críen de la misma forma. Pero sobre todo, González subraya la importancia de enseñar a perdonar a través del ejemplo. Es lo que hace el padre protagonista de la historia, que elige no enfurecerse ante los errores cometidos por su hijo rebelde.

“El castigo es otro nombre de lo que antes se llamaba venganza. Ahora se les llama consecuencias, aunque la mayoría de las veces es la misma cosa. Lo normal es perdonar a tu hijo. ¿Cómo es posible que se nos ocurra castigar a niños pequeños por cosas sin importancia?”, comenta Carlos González. En el curso «Autoridad y límites» comparte consejos y opiniones para adoptar un modelo de crianza distinto, en el que la gestión de la autoridad no esté reñida con el cariño y el respeto hacia los hijos.

Fuente: https://escuela.bitacoras.com/

Tu hijo no nace siendo lector. ¡Tú lo haces lector!

Nueve consejos prácticos para formar hijos lectores:

 

  1. Lee junto a tu hijo, en cualquier situación y por cualquier motivo.Lee los paquetes de cereales en el desayuno o la cartelera de los cines el fin de semana. Léele las instrucciones para montar su castillo de juguete o busca con él información en internet para saber más sobre su animal preferido. Por supuesto, cuéntale cuentos, léele poesía, adivinanzas, trabalenguas…
  2. Convierte la tele en una aliada, no en un enemigo.Si la pequeña pantalla es lo que realmente le engancha, hay que fijarse en sus programas preferidos y tratar de buscar libros relacionados con su pasión. Tenemos ya garantizado un mínimo de interés.
  3. Visita la biblioteca pública del barrio con asiduidad.Los fondos de la sección infantil y juvenil de las bibliotecas públicas ofrecen muchos más libros de los que se puedan tener en casa. Suelen celebrarse además actividades de animación a la lectura y encuentros con otros lectores.
  4. Invítale a “merendar” libros.En lugar de golosinas o chocolate, invítale de tanto en tanto a elegir un libro de la librería. Hay libros de todos los presupuestos y una merienda literaria no tiene por qué ser cara.
  5. No te empeñes en que le guste lo mismo que a ti a su edad.No, a tu hijo no le gusta todavía Jim Boton y Lucas el maquinist En estos momentos disfruta con Mortadelo y Filemón. ¿Qué problema hay? Se está forjando su gusto por la lectura, no el tuyo. Aprende a esperar para dar los libros adecuados en el momento oportuno.
  6. Preséntale la lectura como un premio.«Si acabas pronto tus deberes, podrás sentarte en el sofá a leer ¡durante media hora! Yo también intentaré acabar pronto para leer contigo ¿Qué te parece?»
  7. Sé regular.Convierte la lectura en un hábito. No es necesario mucho tiempo pero sí ser sistemático. Si tu hijo es pequeño, reserva 10 minutos del día para leerle. A este intervalo de tiempo, puedes llamarlo «La hora de jugar a leer» y anúnciaselo como si hubiera llegado la mejor hora del día. Aunque tú no te pares a pensarlo, estar junto a ti, con tu atención y con un buen libro, para tu hijo es el mejor momento del día.
  8. Suscríbelo a una revista especializada para niños.Nunca falla: recibir una revista a su nombre, como papá o mamá, con contenido especialmente seleccionado para sus intereses es un “gancho” seguro.
  9. Crea misterio alrededor de los libros. Para un niño de primaria, no es lo mismo leer un libro de intriga o aventuras sentado tranquilamente en el sofá que leerlo en ese mismo sofá pero a oscuras, con una linterna, debajo de una sábana, para que no os descubran los malos.
  10. Explota su curiosidad.No es lo mismo invitar a tu hijo (de secundaria) a leer un libro (que sabemos va a rechazar) que decir, mientras lo dejas olvidado en la mesa de la cocina: “¡Uf, demasiado fuerte para mí…!” Seguro que la curiosidad puede con él.

Elena Roger Gamir
Pedagoga

Fuente :www.solohijos.com

Cómo sacar lo mejor de un niño tímido

Cómo sacar lo mejor de un niño tímido

La timidez es un rasgo más de la personalidad de nuestros hijos. Ni buena ni mala. Tan solo un factor más que debemos conocer para ayudar a nuestros hijos a desarrollarse en equilibradamente. A veces, olvidamos esta faceta de su personalidad y les obligamos a hablar cuando no quieren, a actuar de una determinada manera que no es natural en ellos, presionándolos ante amigos y familiares…para que dejen de ser lo que son: ¡tímidos!
¡Cómo si serlo fuera un defecto o un problema!

Si respetamos esta característica y actuamos en consecuencia, proporcionándoles espacio, tiempo y experiencias que les fortalezcan y no que les hagan sentir mal por ser como son, acabarán manejando su timidez como manejan cualquier otra faceta de su personalidad.

¿Quieres ayudar a tu hijo a manejar su timidez?

  • Acepta a tu hijo tal y cómo es. En realidad, ¿qué hay de malo en ser tímido? Es una faceta más de la personalidad de cada persona. Si se siente respetado, si no está presionado y se sabe especial, probablemente convivirá con su timidez con naturalidad y aceptación.
  • No emitas críticas negativas cuando sepas que no ha sido capaz de hacer una determinada tarea.No lo compadezcas ni le excuses para que no sufra. Simplemente, alaba su intento, ayúdale a detectar su error y anímale a buscar alternativas y conseguirlo en otra ocasión. Exactamente igual que harías con un niño sin timidez: educarlo para crecerse.
  • Empatiza con él. Dile:“comprendo lo mal que lo has pasado” mejor que “lo que tienes que hacer es…”. Seguramente lo que tu hijo busca es comprensión, no soluciones.
  • Hazle saber que aprecias sus esfuerzos.La confianza en uno mismo es proporcional al reconocimiento que se recibe de las personas que son significantes.
  • Modela la capacidad de autorrefuerzo. Asegúrate que te escucha decirte cosas agradables cuando haces las cosas bien:“¡qué contenta estoy! ¡qué bien me ha salido!”.
  • Modela la capacidad de autocrítica constructiva. Asegúrate que te oye decir cuando te equivocas: “No me ha salido bien esta receta, me he equivocado pero la próxima prestaré más atención”.

¿Cómo actuar si…?

En determinadas ocasiones, obligamos a nuestros hijos a actuar en contra de su naturaleza. Generalmente nos sentimos violentos ante su falta de respuesta o su silencio y les forzamos a tomar decisiones apresuradas, muchas en contra de lo que realmente necesitan en ese momento. En estos casos, ¿el problema es la timidez o nuestra intolerancia o impaciencia?  Algunas ocasiones pueden ser estas:

  • Si no quiere hablar con una determinada persona, no le pongas en evidencia ni contestes por él.
    Dale tiempo para responder. Una sonrisa tuya, un guiño o un gesto cómplice es todo lo que necesita para sentirse seguro. Si no quiere hablar, limítate a seguir la conversación y confía en que se unirá cuando esté preparado.
  • Si escuchas frases negativas que se dice a sí mismo (“soy tonto”, “no soy capaz”, “no puedo”)dile que tú no piensas lo mismo y dale ejemplos muy concretos que contradigan lo que piensa: «Yo no estoy de acuerdo; me acuerdo de aquel puzle de 300 piezas que montaste tu solo; al principio tampoco creías que pudieras hacerlo y ¡lo conseguiste! ¡Eso me parece que no lo hace cualquier persona!».   Háblale de sus cualidades. Verbaliza con exactitud sus sentimientos y ante un “soy tonto” explícale que lo que quiere decir es “¡vaya! otra vez me he equivocado; tendré que concentrarme más la próxima vez”. No es lo mismo.
  • Si no se atreve a quedarse solo en un cumpleaños sin tu presencia, no le obligues. Acércate al objetivo final a pequeños pasos. Empieza por dejarlo solo en otras circunstancias parecidas como puede ser en casa de un abuelo, en casa de ese amigo pero cuando no hay cumpleaños… Ofrécele pequeños desafíos que estés segura va a poder superar antes de enfrentarlo a algo que le sobrepasa en esos momentos. Si a ti te obligaran a pilotar una nave espacial en estos momentos, seguro que también te sentirías incapaz.

Frases para motivar y frases para inhibir

Si por su timidez, siempre le estás diciendo lo que debe hacer o lo que deja de hacer, sin darte cuenta lo que haces realmente es desestimularle a tomar decisiones y arriesgarse. Cualquier niño, especialmente aquel que es tímido, necesita frases de reconocimiento, de valoración y de estímulo. Yo no soy tímida pero os aseguro que me encantaría oír más a menudo estas frases provenientes de mi entorno. La que más me gusta: «si me necesitas, cuenta conmigo» y «toma una decisión, confío en ti». Con esta frase, quizás me animaría a arriesgar más…

Dile:

– ¡Has sido capaz de hacerlo!
– Si me necesitas, estaré a tu lado
– Sigue así, lo haces muy bien
– Veo que cada día mejoras
– Sé que lo conseguirás
– Equivocarse es bueno; inténtalo de nuevo

No le digas

– No te comportes como un bebé
– Venga, estoy esperando…
– Eres un miedoso
– ¡Estoy cansado de tantos miedos!
– Siempre igual, ¿cuánto te harás mayor?

Como dijo Albert Einstein, «Todos somos genios. Pero si juzgas a un pez por su habilidad de trepar árboles, vivirá su vida entera creyendo que es estúpido». 

Fuente:   www.solohijos.com

Qué valorar al elegir colegio para tus hijos

Muchos somos los padres que cada año nos vemos inmersos en el tour por colegios de nuestra zona esperando encontrar el colegio que mejor nos encaje para nuestro hijo.

Hay padres que lo tienen claro y buscan colegios por criterios determinados, como que sean bilingües que está muy de moda, que tengan extraescolares, que sean religiosos… Cada familia elige lo mejor para sus hijos.

Pero a veces no tienes un criterio tan claro que te ayuda a descartar centros escolares, y visitas varios esperando que algunos de ellos destaquen en algo que te guste para tus hijos. Y te encuentras viendo varios centros sin saber que buscas, o sabiendo lo que buscas sin encontrarlo, quien sabe.

Por eso, como estoy inmersa en esta etapa, os voy a decir cuáles son las cosas que creo que hay que saber sobre un colegio, y después os daré mi opinión sobre cuáles son las que yo más valoro a la hora de elegir.

Empezamos por las cosas que debes saber sobre el centro escolar, si existen jornadas de puertas abiertas podrás ir, preguntar, observar in situ, sino te tocará aprenderte su web de arriba a abajo y preguntar a otros padres de la zona.

  1. Metodología

Ahora está muy de moda oír que se aprende por Proyectos. ¿Qué es esto? Pues un tipo de educación interdisciplinar, en el que se elige un tema y en base a él se aprende lengua, conocimiento del medio (o sociales y ciencias cómo se llama ahora en primaria), matemáticas… Suelen elegir temas que capten la atención de los niños, o incluso temas que ellos elijan, o temas de actualidad. Por ejemplo, el sistema solar, los trenes, los dinosaurios, el Quijote… Este tipo de educación hace que los niños sean más activos en el proceso de aprendizaje y estén más motivados porque hacen trabajos en equipo, investigación…

Luego está la educación tradicional. Libro de texto, tema 1, ejercicio 2. Todos sentados y quien no lo haya entendido que lo lea de nuevo. Creo que algo habremos avanzado y no será tan soso el planteamiento. Pero no da pie a la creatividad siguiendo un libro de texto curso tras curso.

Educación Montessori, Waldorf… Educación en la que el niño es el protagonista, se sigue su ritmo, sus intereses, se aprende en el propio entorno… Hay pocas escuelas así, pero las hay. Y ojalá tuviera una cerca de casa.

  1. Profesorado y formación

Al final todo depende del maestro que te toque. Esta frase la leía en un artículo de César Bona, y también lo creo así. Si te toca un maestro con ganas de aprender él también año a año, probar cosas nuevas, mejorar su relación con los alumnos… Me daría igual la metodología, porque al final harían lo que el ritmo de los niños marcase desde dinámicas adaptadas a ellos. Pero claro, ir al colegio, hablar 5 minutos con la que será su maestra (lo digo en femenino porque de momento solo hemos hablado con mujeres), que te quiere decir todo lo bueno del centro, de su aula… Tampoco te da tiempo a indagar en el tema, pero puedes hacerte una idea.

Está genial saber que los profesores se van reciclando, que el propio centro les ofrece cursos, charlas, para ir mejorando y adaptándose a nuevas necesidades, a nuevos recursos de aula… Qué sé yo, pero que tengan ganas de estar “al día” me parece lo mínimo.

  1. Material, libros de texto

Comentaba antes sobre la educación tradicional con libros de texto. Hay escuelas que ya no tienen libros, los profesores aportan fotocopias, ellos crean sus apuntes en base a lo que aprenden e investigan en clase, tienen otros apuntes en soportes digitales… Es un factor a tener en cuenta porque el gasto de libros de texto supone un pico en laeconomía familiar… El material de diario también hay que saber si lo compra cada niño, si lo compra el maestro haciendo un “bote” con el dinero de los alumnos, si lo aporta el colegio…

  1. Instalaciones

Ande o no ande caballo grande. Y con las instalaciones de un colegio ¿igual? Hay que conocer todos los recursos que están al alcance de los niños en cuanto a infraestructuras, que haya seguridad, señalización, en infantil baño en las aulas, biblioteca, sala de informática, sala polivalente, buen comedor o cocina…

  1. Comedor

Muchos centros no tienen ya cocina, y os hablo de centros nuevos. Solo tienen unos super hornos que calientan la comida que les traen una vez por semana, no a diario. Otros sí tienen su comida, hacen la compra los cocineros, incluso tienen huerto o productos ecológicos… Si tus hijos han de comer 5 días a la semana ahí, de verdad creo que es importante saber qué tipo de alimento les ofrecen. Muy importante. Además hay programas de alimentación saludable en los que les dan fruta para almorzar a los niños 1 o 2 días por semana. Preguntad, preguntad también sobre esto.

  1. Cercanía

Cuando son muy pequeños hay que llevarlos, recogerlos… está bien conocer las opciones para llegar al colegio, a pie, medios de transporte. Quizá tengas uno lejos pero bien comunicado en metro y otro cerca pero que andando tardes más tiempo en llegar. Cada uno que haga su hoja de rutas.

  1. Precios

De entrada sabes que en un colegio público no pagas. Pero espera, que si dejas a tu hijo en madrugadores suma, en el comedor, en la extraescolar de la hora de comer, el material escolar o libros de texto, el transporte a diario… Fíjate en todo, que no te pille por sorpresa nada cuando empecéis en septiembre.

  1. Ideología

Por norma general los colegios concertados son colegios religiosos. Si por lo que sea te decides por uno de estas características, pregunta cómo se afronta el tema de la religión, si hay alternativa (en caso de quererla), si en el día a día rezan, como enseñan los valores (si sólo los relacionan con el tema religioso o como un tema cívico).

  1. Otros aspectos

Voy a dejar de enrollarme tanto con este tema que os vais a cansar de mí. Así que voy a contaros otros aspectos que para mí no son determinantes, pero quizá son los que diferencien un centro de otro y está bien que prestemos atención en ellos y preguntemos en las puertas abiertas.

  • Horario. En muchas comunidades autónomas ya está implantada la jornada continua, en otras depende del centro.
  • Enseñanza de idiomas o bilingüismo.Sí, está de moda, pero creo que aún no está bien implantado (hablo de lo que conozco en mi comunidad autónoma, Aragón)
  • Nuevas tecnologías.Trabajar con ordenadores, tablets, aprender a usarlos con responsabilidad…
  • Autonomía. Los niños autónomos, que consiguen hacer cosas por sí mismos, suelen sentirse bien consigo mismos, por lo que es bueno que aprendan rutinas como recoger sus materiales, ponerse y quitarse el abrigo, ir al baño, comer… En casa podremos hacer los padres parte de ese trabajo, pero es bueno que lo refuercen en el cole.
  • Control de esfínteres.Hay centros que en las aulas de 3 años no permiten pañal. En otros ayudan a los niños que aún no saben controlarlo bien. Cada uno tiene una normativa al respecto.
  • Contacto con la naturaleza.Quizá tengan huerto, relación con lugares donde hacer convivencias…
  • Salidas, excursiones, visitas culturales… Que tengan opción desde el colegio a conocer lugares de interés, o al revés, que tengan visitas en el colegio, charlas… cosas que desde casa no podríamos aportarles. Ejemplo, visita de los bomberos al colegio. No puedo traerme un bombero a casa.
  • Extraescolares. Aunque estén muchas horas en el colegio, quizá tus hijos tengan interés por otras cosas que no se desarrollan en las aulas, manualidades, música, deporte… y si el colegio ofrece algo que te encaje sería genial.
  • Contacto con las familias. Como se comunican con los padres, reuniones, tutorías…
  • Equipos de apoyo(psicología, logopeda, orientación…).

Y tras esta retahíla de cosas os diré, que para mis hijos me estoy volviendo medio loca, lo que pensaba que era importante, ahora no lo considero tanto tras visitar los colegios. La maternidad me ha revuelto y me ha hecho cuestionarme tantas cosas, que ahora considero más importante la metodología, el comedor, los materiales, que la cercanía, la ideología y el precio.

 

Fuente:

mujeresymadresmagazine.com

 

¿Por qué jugar es esencial para el desarrollo de los niños?

Los expertos aseguran que cuando un menor se divierte, además de desarrollar su creatividad o relaciones sociales, está aprendiendo y reproduciendo aprendizajes adquiridos de manera inconsciente

Este curso escolar tiene los días contados. Las clases poco a poco se hacen más ligeras y el tiempo para jugar se incrementa, sobre todo en las primeras etapas educativas. Un hecho que también se nota en los hogares. Inmersos prácticamente en las vacaciones estivales, niños y niñas disfrutarán en las próximas semanas de más tiempo para entretenerse. Una actividad, el juego, que los expertos reivindican como un factor esencial en el desarrollo de las personas, sobre todo durante la etapa infantojuvenil.

Ignacio Guadix, responsable de Educación de UNICEF España, sostiene que “el juego precisa de tiempo y espacio: un tiempo sustancial a diario y un espacio seguro donde desarrollarse”. Si esas condiciones están limitadas por cuestiones de pobreza, violencia o injusticia, “este derecho se verá afectado también”. “A pesar de que el juego se abre camino en las situaciones más desesperanzadoras. Es extraño ver a dos niños juntos que durante un tiempo de espera, y pasados unos momentos de tanteo, no se inviten a imitarse, retarse o a compartir una experiencia. Jugar es una de las mejores metodologías de aprendizaje a cualquier edad y también una de las mejores formas de afrontar una recuperación psicosocial tras un trauma, como podemos comprobar, por poner un ejemplo cercano, con los desplazados por el conflicto en Ucrania”, asegura el responsable de Educación de la ONG.

Qué pasa en el cerebro de un niño cuando juega con sus padres

Hoy es habitual observar cómo los padres y las madres ejercen de anfitriones en las actividades lúdicas que llevan a cabo sus hijos junto a otros niños. De este modo, se convierten en demasiadas ocasiones en protagonistas de las actividades lúdicas. El pensador Francesco Tonucci sostiene que “jugar libremente significa salir de casa: jugar en la calle sin vigilancia del adulto, encontrarse con amigos, dedicarle un tiempo libremente y vivirlo con ilusión o desilusión. Ambos sentimientos forman parte del juego”. Por eso, aunque la implicación de los progenitores es beneficiosa para el desarrollo de sus hijos, Guadix considera que “es necesario identificar los momentos en los cuales los adultos deben dejar que los niños se aburran, que confronten, que consuman el tiempo sin ponerse de acuerdo, que se organicen…”. Porque, según el experto, durante el juego “se crea una microsociedad que debe lidiar con los intereses particulares para alcanzar la pura diversión”. “Salen a la luz los más profundos valores o antivalores en nuestra relación con el otro y nos vemos en situación de elegir. De ese complejo proceso de elección aprendemos vivencialmente; por eso jugar tiene esa potencia a la hora de marcar nuestro desarrollo”, reflexiona.

Entretenerse, divertirse solo y con otros debe ser una vía de aprendizaje para la vida cotidiana. En esta línea, Susana Lominchar, directora de El Cole de Celia y Pepe, un centro especializado en niños con problemas en el lenguaje, da su opinión: “Si pensamos en cualquier juego, y vamos más allá del aspecto lúdico, observamos que engloba unas normas que hay que respetar, unas rutinas, tácticas… y, por supuesto, un desenlace que hay que saber gestionar. A veces ganamos, otras perdemos, y saber manejar las frustraciones y valorar los logros de los demás serán la base de una persona íntegra, razonable y tolerante en un futuro”.

El juego y las distintas etapas de la infancia

Marta Fernández García-Andrade, directora terapéutica del gabinete multidisciplinar de la Fundación Querer y psicóloga familiar e infantojuvenil, mantiene que todos los niños deben disfrutar diariamente de tiempo para jugar. “Cuando el niño participa o se divierte con alguna actividad, además de desarrollar su creatividad o relaciones sociales, está absorbiendo y reproduciendo aprendizajes adquiridos de manera inconsciente. Un niño de tres años simulará mediante juego simbólico que habla por teléfono con su madre, uno de seis hará construcciones que ha visto en la calle y uno de nueve seguirá o inventará normas en un proceso más reglado, reproduciendo límites y jerarquías, tal y como sucede en la vida adulta. Además, jugar es un modo de desahogo y distensión que permite un mayor ajuste emocional”, asegura la psicóloga.

En la realización de actividades lúdicas se involucran aspectos físicos, cognitivos y emocionales que adquieren distintas intensidades durante la práctica, independientemente de que este se desarrolle online o de manera tradicional. Sea como sea la tarea escogida, el responsable de Educación de UNICEF España dice que los adultos han de “ser capaces de facilitarles todo tipo de experiencias”. “Que sean capaces de subirse a un árbol y después que puedan construir su casa virtual con todo detalle y fantasía, porque vamos a desenvolvernos en un entorno físico y también en un entorno virtual y debemos ser competentes en ambos”, recoge.

Con relación a si es igual el juego desestructurado o aquel que está asociado a algún tipo de deporte, Marta Fernández García-Andrade añade que es indistinto, puesto que “mientras con el primero se fomenta la creatividad o la proyección emocional, con el segundo se adquieren valores como la disciplina o el trabajo en equipo. Así que ambos son beneficiosos o positivos a cualquier edad”.

Fuente :  elpais.com

 

7 señales de que estás criando bien a tus hijos

“Educar no es dar carrera para vivir, sino templar el alma para las dificultades de la vida”. Pitágoras

Hoy en día sí que no podemos decir que nadie nos ha enseñado a ser padres porque vaya que tenemos un enorme abanico de herramientas y posibilidades que hacen que esta labor sea más sencilla y asequible.

Si bien cada individuo es único y con necesidades muy específicas, en asuntos básicos la educación podríamos decir que es universal.

La magia radicará como padres en saber educar – “educere”- sacar desde dentro hacia fuera lo mejor de cada uno de nuestros hijos.

Formarles, forjarles, dirigirles es una maravillosa aventura en la que no vamos solos.

Pero, ¿cómo saber si los estamos criando bien?

Existen padres – que a mí opinión son la gran mayoría- que han hecho una labor maravillosa.

Hay 7 señales características de niños bien criados por estos padres que el psicólogo clínico y escritor Nadene van der Linden observó en sus años de práctica.

¿Cuáles son? 

1. Los hijos tienen la capacidad de expresar ampliamente emociones como enojo, tristeza o miedo frente a los padres es una buena señal de que se sienten emocionalmente seguros con ellos y de que llevan una buena relación.

2. Los hijos acuden a los padres en primera instancia al enfrentar algún problema. Esto quiere decir que les han proporcionado una base segura a la que ellos pueden regresar cuando necesiten ayuda porque están abiertos a la comunicación sobre las cosas que les son difíciles en sus vidas.

3. Los hijos pueden discutir pensamientos y sentimientos sin temor a la reacción de sus padres. Esto es un signo positivo de una relación padre-hijo receptiva, abierta y flexible.

4. La opinión de los padres a los hijos es eso, un comentario y no una crítica con etiquetas. Es decir, emiten opiniones no críticas sobre el comportamiento -no sobre el hijo- y evitan etiquetas como eres “malo”, “burro”, “envidioso”, “peleonero”, “flojo”…

5. Padres que motivan a sus hijos a perseguir sus propios intereses y sueños destacando sus talentos. El animarlos a sobresalir en algo que “ellos” aman les ayuda a tener una sensación de dominio y logro.

6. Padres que establecen límites en el comportamiento para mantener a sus hijos seguros. Estos les ayudan a sentirse amados y valorados, incluso si algunas veces no están de acuerdo con ellos.

7. Padres que reparan sus errores delante de sus hijos. Son padres que si pierden el control delante de ellos o comenten algún fallo se atreven a reconocer, a explicar y a pedir perdón.

BOY

Ahora está el otro lado de la moneda. Enunciaré las señales de que cómo padres tienen un área de oportunidad considerable, no para qué se juzguen temerariamente, sino para que observen y hagan los cambios pertinentes.

Si sus hijos no ayudan en casa; hacen berrinches frecuentes dentro y fuera del hogar al grado que todos les voltean a ver; le ruegan para que les obedezca y les haga caso; siempre quiere más y vive insatisfecho y en queja; les ignora y tampoco presta atención a reglas básicas de convivencia y comportamiento; es controlador y le gusta manipular a los adultos; es chantajista y solo entiende por medio de sobornos…

Bueno, la lista puede seguir… pero esto no es para que tiren la toalla o se sientan un padres fracasados. No. Es simplemente para que vean que aún hay mucho bueno que pueden hacer y que quizá sería bueno buscar apoyo externo con especialistas en la materia.

Recuerden que ustedes son los padres y que si se los confió es porque sí pueden con esta gran responsabilidad. Es cuestión de voluntad, querer hacerlo bien y para ello pueden formarse sobre lo que consideren necesario. Como dije antes, se trataría de reforzar las áreas de oportunidad y no es un imposible.

Amar es educar y educar es amar. La educación es por esencia un acto, un proceso dinámico que nace con el hombre y muere con él. Sus hijos tienen a los mejores educadores, maestros a los que llaman papá y mamá.

Fuente: aleteia.org

Crianza de las hermanas Mirabal: cómo eran sus padres

Enrique Mirabal Fernández, santiaguero, se había establecido con sus padres y hermanos en una finca en Salcedo (en ese entonces, llamado Juana Núñez). Siendo un adolescente, se interesa por el comercio y se muda, junto a su hermano Fello, a la comunidad de Ojo de Agua. Mercadeaban productos agrícolas: cacao, arroz, café habichuelas, maíz, entre otros.

Les iba bien con sus negocios y se animan a comprar una casa desde donde Enrique opera, además, una pulpería. Años después, Fello, afectado por una enfermedad pulmonar, decide establecerse en Jarabacoa, en búsqueda de mejores condiciones climáticas.

Es aquella casa la que recibe al matrimonio Mirabal Reyes el 17 de marzo de 1923, cuando Enrique se une a Mercedes, una joven costurera oriunda de Ojo de Agua, descendiente de una familia que había sido perseguida durante la intervención norteamericana por su apoyo a los denominados gavilleros. Su casa materna había sido incendiada por los oficiales estadounidenses. A partir de entonces, su familia es conocida como anti norteamericana y, más tarde, como anti trujillista.

María Teresa con sus padres Enrique 
Mirabal y Mercedes Reyes. 

El trabajo arduo de la pareja no tardó en rendir prósperos frutos, y, en pocos años, ya tenían varios almacenes que abastecen a las grandes tiendas de la época. Su seriedad y solidaridad les ganaron el cariño y respeto de la sociedad.

Al mismo tiempo, crecía la familia. Para su tercer aniversario de bodas, ya habían procreado igual número de hijas: Patria, Dedé y Minerva. Al año siguiente, nace un varón que muere enseguida y, casi una década después, arriba María Teresa. Todos nacieron por parto natural.

La infancia de las 4 niñas transcurrió en un ambiente acomodado. Asistieron a los mejores centros educativos y disfrutaban de los mimos de un padre complaciente. Viajaban en avión, tenían vehículos de motor y hacían compras internacionales por catálogo, entre otras cosas a las que la población promedio no tenía acceso en esa época.

A finales de la década de 1930, los rumores por la matanza de haitianos a cargo del gobierno de Trujillo estremecen la sensibilidad de los dominicanos. En adición, la persecución y abusos cometidos por el dictador ante todo aquel considerado enemigo de su régimen, hicieron brotar las primeras células para hacerle frente.

Patria, Minerva y Dedé Mirabal 

 

Esta indignante realidad conmueve a las hermanas, en especial a Minerva que desde joven mostraba gran interés por la actividad política. En poco tiempo, sería reconocida como parte de la desafortunada lista de conspiradores a los que Trujillo ya tenía en la mira.

Entrada la década del 50, la familia Mirabal Reyes sobrellevó el apresamiento de varios de sus miembros y la vigilancia constante de una casa rodeada por espías. Esta terrible situación contribuyó al deterioro de la salud de Don Enrique. Sufrió varios derrames cerebrales que, finalmente, acabaron con su vida a finales de 1953.

A pesar de la tristeza por la muerte de su padre, ´las muchachas` se esmeraron durante los años siguientes, en hacer lo mejor de sus vidas. Formaron hermosas familias y asumieron con más fuerza su lucha política. Junto a sus esposos, Patria, Minerva y María Teresa participaron activamente del Movimiento clandestino 14 de Junio, que tenía como objetivo el derrocamiento de la tiranía trujillista.  Una nueva ola de encarcelamientos y persecución se desató en su contra, culminando el 30 de noviembre de 1960 con el brutal asesinato de las tres hermanas.

Una vez más, el luto invadía el hogar de doña Mercedes, quien junto a Dedé y a su fiel empleada, Tonó, emprende la maratónica labor de criar a los seis hijos de sus hijas asesinadas, más los tres de Dedé. Nueve razones para no dejarse caer por la desconsuelo. Cumplió con este compromiso hasta su muerte en 1981.

María, Minerva, Patria y su esposo Pedrito 

Dedé, la hermana que quedó viva, dedicó su vida a velar por los nueve retoños y a una desgarradora tarea adicional: la de contar la historia. Convirtió la casa donde transcurrieron los últimos años de sus hermanas en un museo y allí recibió, año tras año, a miles de visitantes a los que nunca se cansaba de repetir sus relatos, asegurándose de que el sacrificio de sus muchachas no fuera olvidado jamás. Falleció el 31 de enero de 2014 a los 88 años de edad.

Fuente: Casa Museo Hermanas Mirabal

30 cosas que toda niña necesita escuchar mientras crece

Las palabras importan y, cuando eres madre, tienen muchísimo más valor. Es importante pensar el impacto que tiene el lenguaje en la vida de nuestras hijas. Estas frases para empoderar a las niñas son un gran herramienta para combatir la falta de autoestima, el machismo y la decepción. El poder femenino está en alza, ¡sé parte del cambio!

#1 Orgullo

<<Sé tú misma y siéntete orgullosa de quién eres>>.

#2 Aceptación

<<Quien te acepte, te aceptará como eres. ¡No cambies!>>.

#3 Equivocación

<<Es importante aprender a decir ‘tienes razón’ cuando uno está equivocado>>.

#4 Vibras positivas

<<Ser positiva es clave para cambiar tu realidad>>.

#5 Descubrirse

<<Conoce tus límites>>.

#6 Conformidad

<<No te conformes, pero disfruta de los logros que consigues>>.

#7 Objetivos

<<Para avanzar, hay que tener objetivos (no importa lo pequeño que sean)>>.

#8 Sin miedo

<<No tengas miedo de expresarte>>.

#9 Negación

<<Recuerda: está bien decir ‘NO’>>.

#10 Maternidad

<<Ser madre no es una obligación. Es una elección>>.

#11 Volar

<<¡Qué nadie te corte las alas! (Ni siquiera yo, tu madre)>>.

#12 Risa

<<Después de un mal día, refúgiate en el humor>>.

#13 Egocentrismo selectivo

<<A veces hay que ser un poco egoísta, ¡y eso no es malo!>>.

#14 Independencia

<<Busca ser independiente: es lo más cercano a la libertad>>.

#15 Caída

<<Permítete un día (o una semana) de sofá, películas y helado>>.

#16 Tristeza

<<Está bien sentirse mal>>.

#17 Abajo el machismo

<<’Eso es de hombres’ es una frase que NO tiene validez>>.

#18 Perfecta en tu imperfección

<<Eres perfecta por ser fiel a ti misma>>.

#19 Errores

<<Los errores son aceptables, siempre y cuando aprendas de ellos>>.

#20 Sin excusas

<<Que tu paciencia sea una virtud, no una excusa para no actuar>>.

#21 Luchar

<<Es MUY difícil saber lo que quieres. Lo importante es seguir luchando para descubrirlo>>.

#22 Llegar más allá

<<La clave para llegar lejos: el trabajo duro y las herramientas que da el conocimiento>>.

#23 Soñar

<<La imaginación y los sueños no tienen edad>>.

24 Traición

<<No te traiciones nunca, por nada ni por nadie>>.

#25 Elige tu destino

<<Nadie puede imponerte que la casa y los hijos sean tu mayor responsabilidad>>.

#26 No al patriarcado

<<Lucha contra la opresión machista>>.

#27 Enojo

<<No tomes decisiones mientras estás enfadada>>.

#28 Para pagar tus sueños

<<Ahorra, aunque sea un poquito cada mes>>.

#29 ¡Tú puedes!

<<Nadie podrá convencerte de que no eres capaz de hacer algo, si tú crees que sí>>.

#30 Sin ataduras

<<No le debes NADA a NADIE>>.

Fuente: vix.com

Cuando nace un nuevo hermanito

Muchos padres no se sienten seguros de dar amor y cuidado suficiente a cada uno de sus hijos. Aunque usted ha planeado agrandar su familia, y siente que sus niños se beneficiarán aprendiendo a cuidarse el uno con el otro y que se desarrollarán lazos familiares muy fuertes en años venideros, usted se sentirá miedo de que hizo algo que los enfrentará uno contra otro por el resto de su vida.

La rivalidad es la necesidad de ser mejor que el oponente y obtener para usted algo que es precioso y limitado. La rivalidad entre hermanos es una competencia normal por el cariño y afecto de los padres y es completamente normal hasta cierto grado en todas las familias.

¿Qué puede hacer usted como padre para ayudar a sus hijos mayores a aceptar el nacimiento de un nuevo hermanito?

  • Digale a su niño(a) que usted está esperando otro niño.
  • Involucre a su niño(a) en la preparación para el nacimiento del bebé.
  • Incluya a su niño(a) en la llegada del hermanito(a). Inscríbalo(s) en las
    clases de “Hermano Mayor” en el hospital local.
  • Deje que su niño(a) le ayude con el cuidado del bebé.
  • Reserve un tiempo para su niño(a) mayor. Si su niño(a) tiene la impresión que usted siempre esta atendiendo al bebé él/ella se pondrá celoso(a). Planee estar completamente a solas con su niño(a) mayor para darle la oportunidad de que el/ella decida lo que desea hacer para pasar un momento agradable.
  • Deje que su niño(a) mayor participe en actividades fuera del hogar que no incluyan al bebé o que no lo incluyan a usted, de esta manera el/ella aprenderá a separarse y a sentirse bien sin que usted esté alrededor.

Cualquiera que sea la edad de su niño(a) mayor, su mundo cambiará drásticamente cuando usted traiga al nuevo bebé a la casa. Las sugerencias indicadas podrían ayudarle a que este cambio se desarrolle en un ambiente más suave y agradable para la familia entera.

Fuente: aciprensa.com