Entradas

10 motivos por los que tu hijo debería practicar deporte

Practicar un deporte con regularidad ofrece muchísimos beneficios, tanto físicos como psíquicos. Lo primero que nos viene a la mente cuando hablamos de hacer ejercicio, son todas las ventajas sobre nuestro cuerpo, desde mantener un peso saludable y mejorar la elasticidad y la coordinación, hasta fortalecer la musculatura y prevenir enfermedades.

Es innegable que realizar una actividad física favorece la salud corporal, pero, muchas veces, no se presta suficiente atención a la mejora de la salud mental. Facilitar el aprendizaje, mejorar el estado de ánimo, obtener más energía y reforzar la autoestima, son algunos de los efectos secundarios de entrenar con cierta periodicidad.

Además de todos estos motivos, los niños y adolescentes pueden sacar más provecho del deporte ya que se encuentran en una etapa formativa y especialmente sensible. De tal manera, el deporte representa una oportunidad para que los más jóvenes de la casa se relacionen con la sociedad y aprendan lecciones tan útiles y valiosas como que todo esfuerzo conlleva una recompensa y que hay batallas que se pierden. También, les mantiene alejados de hábitos perjudiciales como el consumo de tabaco, alcohol o drogas.

Diez beneficios de practicar deporte

  1. Un estilo de vida activo protege la salud. Practicar deporte con regularidad, treinta minutos al día cuatro o más veces por semana, mejora las funciones cardiovasculares y, por tanto, disminuye el riesgo de sufrir varias enfermedades como la cardíaca, presión arterial alta, niveles elevados de colesterol en sangre e incluso, algunos tipos de cáncer.
  2. El deporte fortalece los huesos y lo músculos. Esto disminuye el riesgo de sufrir fracturas y en última instancia baja el riesgo de osteoporosis. La actividad física contribuye a una adecuada maduración del sistema muscular y esquelético, además de corregir posibles defectos físicos. Huesos y músculos fuertes son la base para un crecimiento adecuado.
  3. Mejor coordinación y flexibilidad. El cuerpo se mueve con más elasticidad y permite un nivel más amplio de estiramiento. Este hecho también protege a los niños y niñas de posibles lesiones, ya que como mejor sea su coordinación y mayor sea la flexibilidad de sus músculos evitaran y amortiguaran las caídas y golpes.
  4. El ejercicio físico es la mejor manera de conseguir un peso saludable y, junto a una dieta equilibrada, evitar enfermedades como la obesidad, uno de los males de la infancia más habituales en la actualidad. Si los niños se mantienen activos, resultará más sencillo mantener y regular el peso corporal. También, es una manera más de evitar el sedentarismo y fomentar la realización de los trayectos cortos, caminando o paseando.
  5. Potencia la creación de hábitos saludables, desde la propia práctica del ejercicio a una alimentación sana o una adecuada higiene corporal. Hacer ejercicio con cierta regularidad favorece a la elaboración y regularización de hábitos, costumbres i rutinas que, a medida que los niños y niñas crezcan, formaran parte de su personalidad.
  6. Cuando se tiene un buen estado físico, el cansancio es menor y también se tiene mayor energía y resistencia durante el día. El ejercicio físico ayuda a descargar tensiones, disminuye el estrés y, en consecuencia, mejora la calidad de sueño. Este tipo de actividad puede frenar los impulsos excesivos de los más pequeños de la casa que aún no saben controlar el exceso de nervios o de energía.
  7. Mejor estado de ánimo y sensación de bienestar. Muchos deportistas describen sensaciones de alegría y mejor humor cuando se ejercitan con regularidad. Esto es así porque el ejercicio estimula la liberación de endorfinas, sustancias naturales que produce el cuerpo y promueven la sensación de bienestar y vitalidad. De esta manera, se consigue el mantenimiento de un buen estado de ánimo, más fuerte para afrontar los problemas y contratiempos del día a día.
  8. Practicar algún deporte es una oportunidad para que tu hijo se relacione con otros niños o adultos, siguiendo una serie de reglas y normas del juego. La mejor manera de socializar y que aprenda a ser más colaborador y menos individual, además de enseñarle a aceptar y respetar sus semejantes así como reconocer que existe alguien que sabe más que él. Los deportes en equipo son una manera de compartir triunfos y derrotas, formar parte de un equipo, trabajar unidos para conseguir un objetivo común y de obtener disciplina. Algo que, sin duda, beneficia a quien lo practica en todos los ámbitos de la vida cotidiana.
  9. Es un canal más para mejorar la autoestima de niños y adolescentes que por su cuerpo pueden tener problemas de integración, por sentirse demasiado altos o bajos, o gordos o delgados. Estas sensaciones y complejos son más fáciles de aceptar cuando se forma parte de un equipo y cuando se tiene la capacidad para controlar su cuerpo. Estar integrado en la práctica de un deporte genera, poco a poco, que el niño supere su timidez y aumente su seguridad y confianza en sí mismo.
  10. Los niños a través del deporte pueden darse cuenta del valor y de la importancia de realizar un trabajo y esfuerzo No todos los objetivos se alcanzan de inmediato y es importante que entiendan los sacrificios y las dificultades que a veces surgen. Valores como la constancia, el rigor y la motivación son claves para disfrutar los triunfos y afrontar que hay batallas que también se pierden. Es una manera de ayudar a los niños que tienen poca tolerancia a la frustración.

Esto sería un resumen de los muchos beneficios que supone practicar un deporte, pero seguro que entre todos podemos ampliar bastante más la lista. Ya no hay excusa para introducir el ejercicio en nuestra vida y en la de nuestros hijos, animaros a reflexionar sobre todo lo que os puede aportar. ¡Déjanos en los comentarios tu opinión!

Fuente: aulaplaneta.com

Enseña a tus hijos a reconocer los signos del abuso sexual

Pareciera que cada día que abrimos el periódico, entramos a redes sociales o vemos las noticias, hay una nueva y terrible historia de explotación y abuso infantil. Como consejera y educadora enfocada en prevenir el abuso sexual infantil, la gente a menudo me pregunta si el abuso sexual es más frecuente hoy que antes. Educadores y cuidadores quieren saber por qué pareciera que hay una explosión de nuevas denuncias.

La pregunta es legítima y no es fácil de responder: el abuso sexual sigue siendo un crimen que se reporta poco, aunque ahora hay más medios que nunca para que los sobrevivientes hablen de sus experiencias traumáticas. La luz está llegando poco a poco a los rincones oscuros donde los depredadores siempre se han escondido, y a aquellos que los albergan y asisten. Así que mientras las historias de abuso a manos de clérigos de confianza o incluso miembros de la familia son difíciles de leer y dolorosos de atestiguar, me emociona saber que finalmente estamos dándoles voz a quienes no la tienen. Las estadísticas muestran que al menos uno de diez menores de edad en Estados Unidos sufrirá de abuso sexual antes de cumplir 18 años; no podemos ignorarlo

Es hora de enfocarse en la prevención. Los depredadores olfatean a quienes ya tienen problemas en otras áreas de su vida y pueden ser vulnerables. Sin embargo, hay muchas cosas que los padres y tutores pueden hacer para proteger a las criaturas:

• Enséñales que sus sentimientos importan y merecen respeto. Para los papás eso no significa dejarlos correr por la casa y hacer lo que les dé la gana, sino que cuando un niño comparte un sentimiento, hay que validarlo. Muchos papás conocen el clásico ejemplo de hacer una cena maravillosa con plato fuerte, varios acompañantes e incluso el postre; después, enfrentar a un niño que al ponerse la piyama anuncia que tiene hambre. Todos quisiéramos responder: “Eso no es posible” o “No tienes hambre” o algo menos correcto. Pero con un poco de cuidado podemos validar al niño y mantener nuestro estatus en la jerarquía del hogar. Intenta algo como: “Lamento que tengas hambre, pero tendrás que esperar al desayuno”, o “Ay, tienes hambre… hay una zanahoria en el refrigerador para ti” para validar los sentimientos de tus criaturas.

Respetar al niño y validar sus sentimientos le da un sentido del yo y le ayuda a reconocer sus propias emociones: ser capaz de reconocer nuestros sentimientos es el primer paso para saber cuando algo no se siente bien. Los depredadores confían en que los menores de edad son fáciles de manipular. Los que tienen una mejor sensibilidad respecto a lo que se siente bien y lo que no —y son capaces de comunicar esos sentimientos a adultos de confianza y que estos los validen— tienen una gran ventaja.

• Insiste en que son dueños de su cuerpo. Chicas y chicos necesitan comprender que nadie puede tocar sus partes íntimas, mirarlas o hablarles de sus partes íntimas fuera de las situaciones apropiadas, como en el consultorio médico. Comunícale este concepto a tus hijos desde los 2 años. Puede empezar cuando sea hora del baño o durante el entrenamiento de control esfínteres. Use lenguaje simple y apropiado para su edad: “Mamá te está lavando los ojos y los oídos y la espalda y el pene. Tu cuerpo es tan especial y te pertenece a ti. Nadie puede tocarlo porque este es tu cuerpo. Si alguien lo hace, dile a mamá de inmediato porque mi trabajo es cuidarte y mantenerte seguro; tocarte, especialmente en tus partes íntimas, puede no ser seguro”.

A medida que los niños crecen, esta conversación debe ser más detallada e incluir escenarios posibles, diálogos e incluso juego de roles. Asegúrate de que los chicos sepan que las reglas son para todos. Eso significa decir cosas como: “Nadie puede hacerte sentir incómodo, incluso si es tu tío, primo, tía o vecino. No está bien nunca y siempre voy a creerte”. Muchos niños no lo sabrán si no se los decimos.

• Asegúrate de que entienden la diferencia entre los secretos y las sorpresas. Hay que enseñarles que jamás deben mantener un secreto sobre sus partes íntimas. Un ejemplo que puedes usar es una visita médica, en la que es posible que alguien toque y mire sus partes íntimas. Eso está bien porque el doctor o la doctora se está asegurando de que estamos saludables, pero sobre todo porque no es un secreto. Los papás deben estar presentes cuando un niño está siendo examinado o saber de la consulta y después conversar con su hijo sobre lo ocurrido durante la examinación.

También, para equilibrar, hay que ayudarles a comprender el matiz entre secreto y sorpresa. Pedirle a un niño que no hable sobre el contenido de un regalo o una fiesta sorpresa puede ser confuso, así que hay que insistir en que las sorpresas y los secretos no son lo mismo. Quien recibe un regalo se va a enterar de la sorpresa y casi seguro se sentirá feliz y cómodo. Por el otro lado, un secreto que no debe contarse jamás no está bien y nos puede confundir, entristecer o hacer sentir asco. Este es un concepto crucial para los niños, porque los depredadores intentarán que los niños mantengan el secreto.

• Comparte tus historias con tantas sensaciones y sentimientos como sea posible. Los niños buscan en los adultos cercanos formas de entender lo que experimentan así que es útil compartir la propia experiencia. Esto les ayuda a aprender qué significa expresar los sentimientos y a poner en palabras cosas que no comprenden. No tienes que compartir historias de abuso, lo importante es modelar lo que significa seguir las corazonadas y los instintos. Las historias pueden ser tan simples como: “Estaba tan frustrada esta mañana porque me quedé atorada en el tráfico y sabía que iba a llegar tarde al trabajo. Sentía mariposas en el estómago y mis manos estaban tensas de apretar tan fuerte el volante”. Comunicarse así con los niños les permite compartir sus propios sentimientos de ira, confusión, felicidad y tristeza, y a comprender que otros pueden sentirse así.

• Pide permiso para tocar a un niño. Cuando les pedimos permisos pequeños a los niños, fomentamos la noción de que tienen control sobre su cuerpo. Así si, por ejemplo, se topan con un depredador sabrán reconocer lo que se siente distinto. Algo tan pequeño como preguntar: “¿Puedo acomodarte el cuello? Está torcido” le manda el mensaje de que tiene autonomía sobre su cuerpo. Practicar diálogos así pueden ayudar mucho a que un niño o niña reconozca que un depredador no pide permiso y le ayudará a identificar a esa gente tramposa.

• Dales el poder de decir “No” y de hablar con franqueza.Animar la honestidad emocional y los límites físicos ayuda a que adquieran control sobre su cuerpo. Dejar a una niña decir: “No, no quiero un abrazo, pero un apretón de manos está bien” le muestra que tiene alternativas. Pero, aun así, los chicos pueden ser incapaces de decir “No” a un abusador o de detener el abuso. La mayoría de los menores de edad que sufren abuso sexual no lo dicen, así que tenemos que decirles que incluso si no pudieron decir “No” o alejarse, lo más importante es contarle a alguien lo sucedido. Diles que les creerás sin importar lo que pase y que no van a meterse en problemas por decirlo.

Los padres, madres y cuidadores pueden ayudar a las criaturas a compartir historias de abuso y obtener la validación y la ayuda que necesitan. Prevenir el abuso es igualmente importante: al darles las herramientas necesarias, podemos ayudarles a aprender cómo mantenerse más seguros y apoyarlos en caso de que enfrenten una situación traumática.

Fuente: nytimes.com

Los diez consejos para evitar el ahogamiento de niños en piscinas y playas

El último dato que recoge el Instituto Nacional de Estadística (INE), indica que durante 2017 fallecieron 36 niños por esta causa. Muchos de estos ahogamientos se produjeron en piscinas privadas y gran parte de los mismos se refieren a niños menores de 5 años. A esta dramática estadística hay que añadir los menores que sufren secuelas neurológicas, fracturas graves y otras patologías derivadas de accidentes en el agua.

Por todo ello, los servicios de pediatría de los Hospitales Vithas han elaborado sendos decálogos de recomendaciones de fácil cumplimiento que pueden ayudar a padres y cuidadores a evitar más muertes infantiles por esta causa. Muchas de estas recomendaciones son extensibles a las personas adultas, especialmente de edad avanzada, colectivo que concentra el mayor número de ahogamiento.

Medidas de prevención de ahogamiento en piscinas
No perder de vista a los pequeños
No perder de vista a los pequeños

1. Vigilancia continua: no existe sustituto de la vigilancia de un adulto. Quien acompañe al niño debe estar permanentemente vigilando y si se ausenta debe nombrar un sustituto. Es primordial no perder de vista a los pequeños cuando se bañan o están cerca del agua.

2. Norma 10” 20”: el adulto debe mirar al niño cada 10 segundos y debe permanecer a una distancia tal que le permita llegar en 20 segundos.

3. Detectar riesgos: comprobar si existe algún modo de que el niño muy pequeño llegue a la piscina y de qué manera lo haría, para evitarlo.

4. Protección: incorporar dispositivos de seguridad que impidan que el niño llegue al agua en un descuido.

5. Aprendizaje: antes del verano y desde bastante pequeños deberían aprender a flotar primero y nadar después. Este aprendizaje no exime en ningún caso de la vigilancia.

6. Dispositivo de rescate: tener a mano salvavidas, pértiga y teléfono para contactar con emergencias.

7. Orden: mantener alejados de la piscina juguetes u objetos que llamen la atención del niño y al sentirse atraído por ellos le hagan acercarse al agua.

8. Drenajes: asegúrate de que los sistemas de drenaje están apagadosy los niños están lejos de los mismos.

9. Seguridad: tener vallas, cobertores de invierno, alarmas perimetrales o de inmersión, elementos de flotación adaptados a cada niño.

10. Emergencias: aprende la secuencia de reanimación cardiopulmonar (RCP) y el teléfono de emergencias (112).

Medidas de prevención de ahogamiento en playas
Mejor las playas con servicio de socorrista
Mejor las playas con servicio de socorrista

1. Siempre acompañados: nunca dejes a los niños ir solos a la playa. Ellos no tienen la misma percepción del peligro que nosotros y pueden menospreciarlo.

2. Mejor con socorrista: elige playas con servicio de socorrista. Respeta y sigue sus indicaciones.

3. Chaleco: mejor saber nadar, pero si no es así, en el mar, mejor chaleco que flotador o manguitos.

4. Evitar saltos: enséñales que no deben saltar desde las rocas o cualquier tipo de plataforma en altura, el peligro que ello supone y las consecuencias desastrosas que puede acarrear. Predica con el ejemplo.

5. Desconfía de los inflables: las colchonetas, flotadores y demás, dan falsa sensación de seguridad.

6. Después de comer: deben entrar despacio en el agua ya que existe elriesgo de hidrocución ante cambios bruscos de temperatura.

7. Vigila constantemente: en la playa hay mucha gente. No los dejes solos ni un minuto.

8. Confía en el socorrista: si hay que hacer un rescate, sigue siempre sus instrucciones.

9. La RCP salva vidas: aprende la secuencia de reanimación cardiopulmonar (RCP) y el teléfono de emergencias (112).

10. Protégele del sol: Aplica crema solar SPF50 con frecuencia, gorro, gafas de sol, ropa ligera, protector labial con filtro solar. Los golpes de calor pueden ser fatales en el agua.

*Estas recomendaciones son extensibles a pantanos, embalses o las pozas que se forman en algunas playas cuando baja la marea.

 

No suba esa foto de su hijo

Nuestras redes están llenas de imágenes de niños haciendo monerías. En verano, su sobrexposición aumenta más si cabe. Cada imagen es compartida —sin consentimiento alguno—  por el padre, la madre o algún familiar o amigo para orgullo de quien comparte y disfrute de sus conocidos. Se reciben likes y alguna alabanza que lleva a reincidir. Así ha sido durante varios años sin que nadie se planteara las consecuencias. Hasta que, acompañando al resquemor creciente hacia las redes sociales, una duda ha empezado a extenderse: ¿acaso hacemos mal subiendo a Internet imágenes de niños?

Tres de cada cuatro menores de dos años tienen fotos online, según un estudio de la empresa de seguridad en Internet AVG con datos de ciudadanos de 10 países (Estados Unidos, Canadá, Alemania, el Reino Unido, Francia, España, Italia, Australia, Nueva Zelanda y Japón). La emoción ante la paternidad es una de las causas de esta pulsión, la versión actualizada de las imágenes que se guardaban en la cartera. De media, los progenitores de niños menores de 6 años suben 2,1 informaciones a la semana sobre estos, según un estudio con información de 1.300 padres estadounidenses de la aplicación Local Babysitter. Entre los 6 y los 13, hay un descenso: 1,9 informaciones por semana. Cuando el menor cumple 14 años, el ímpetu se reduce a menos de una vez a la semana (0,8). En España, los padres son los más preocupados, según AVG, por las consecuencias futuras en la vida de sus hijos de la cantidad de información onlineque proporcionan sobre estos (valoran su grado de preocupación en un 3,9 sobre 5). Esta preocupación posiblemente se habrá visto reforzada tras saber que Mark Zuckerberg —el hombre que más ha hecho porque compartamos como compartimos — cree que el futuro, en lugar de abierto, como sostenía hasta ahora, será privado.

Mientras que el sector de la comunicación se ve obligado a proteger la identidad de los menores que salen en sus páginas, la publicación masiva de imágenes sin filtro de niños en las redes ha convertido la protección en una ironía. El fenómeno es tal que ha dado origen a un nuevo término: sharenting, la suma de share(compartir) y parenting (crianza). En 2015 dos holandeses lanzaron al mercado la marca Koppie Koppie, una tienda online de tazas con fotos de niños cogidas de la Red para señalar el problema. Pero la primera persona que escribió un estudio detallado sobre este extendido fenómeno fue la abogada Stacey Steinberg, que en 2016 publicó el informe Sharenting, la privacidad de los niños en la era de las redes sociales. Esta profesora de Derecho de la Universidad de Florida, EE UU, y madre, estudió en profundidad las implicaciones de esta costumbre planetaria en marcha desde hace más de una década. Los padres son, por un lado, “los veladores de la información personal de sus hijos y, por otro, los narradores de la vida de estos”, escribe Steinberg. Al narrar, compartimos información sobre los hijos a la vez que les privamos del derecho a hacerlo ellos mismos en sus propios términos. Y eso es una fuente potencial de daño a la que hemos prestado poca atención.

Los padres velan por la información personal de sus hijos y a la vez narran la vida de estos.

STACEY STEINBERG, ABOGADA

Los riesgos a los que se ven sometidos los menores son varios. Para empezar, ponemos más fácil su localización física a criminales o pervertidos. Pero hay además otros peligros de origen digital. Si alguien captura una imagen o un vídeo de un menor, puede simular que sufre algún tipo de peligro y reclamar un rescate. También puede suplantar su identidad en las redes, como ya le ha sucedido a varias influencers. Si, además, al anunciar el nacimiento de un bebé añadimos la fecha (cosa que hacen no pocos padres), podríamos estar propiciando el robo de su identidad. Por no hablar del ciberbullying que quizá causamos al subir una foto ridícula de nuestro hijo (se calcula que en 2018 lo habían sufrido el 59% de los menores, según Pew Research).

Pero hay otra consecuencia más obvia que tampoco solemos tener en cuenta: la opinión del menor. Un 58% de los padres estadounidenses que comparten fotos creen que subirlas sin el consentimiento expreso de sus hijos es correcto, según la empresa de seguridad McAfee. Y un 40% cree que la foto podría llegar a avergonzar al menor, pero que no le importará o que acabará superándolo. Sin embargo, lo que se está comprobando es precisamente lo contrario: que a muchos sí les disgusta el uso que sus padres hacen de su imagen. Valga de ejemplo lo que le dijo la hija de la actriz Gwyneth Paltrow cuando esta subió una imagen de ambas en la que la menor llevaba unas gafas de esquí que cubrían su rostro: “Mamá, ya lo hemos hablado. No puedes publicar fotos mías sin mi consentimiento”, se quejaba Apple. A lo que Paltrow respondía: “¡Pero si ni siquiera se te ve la cara!”.

¿Deberíamos pedir entonces permiso a nuestros hijos cada vez que subamos una foto de ellos? De esto trataba el debate que mantuvieron el pasado mes de octubre varias influencers españolas —Lidia Bedman, mujer de Santiago Abascal, líder de Vox, o Jennifer Ortiz, entre otras—, madres y famosas que, además, reciben dinero por exhibir y exhibirse. Ortiz resumía el dilema durante el debate de la siguiente forma: “El día de mañana, cuando mi hijo me pregunte sobre las fotos que subí de él, le diré: ‘Hijo, lo hice quizá desde mi egoísmo, pensando que eran fotos bonitas y que no te iban a hacer daño. Entonces, en ese momento le pediré perdón y le daré una tarjeta [de crédito] con su dinero”.

¿Subimos imágenes de niños por el lado emocional o porque mercantilizamos con llos?

LAURA BAENA, CREADORA DE LA WEB MALASMADRES

Poco a poco van trascendiendo casos puntuales llegados a los tribunales de menores que denuncian a sus padres en Italia, Francia o Estados Unidos. En Francia, las autoridades pueden imponer multas de hasta 45.000 euros más un año de prisión por publicar fotos íntimas de los hijos sin su permiso. “En España no conozco ningún caso aún”, afirma Samuel Parra, abogado especializado en temas tecnológicos. “Lo más habitual es que un padre denuncie al otro por subir fotos sin su consentimiento como le ha sucedido a Bisbal, que denunció a su exmujer, Elena Tablada, por subir a las redes imágenes de la hija de ambos. Si el padre denunciado no retira las fotos, ahí vienen los problemas”. “Hay una realidad”, opina Laura Baena, publicista y creadora de la web Malasmadres. “Las fotos de menores lo petan. ¿Subimos las imágenes porque nos tocan la parte emocional o realmente estamos mercantilizando a los niños?”.

¿Podemos esperar que las propias redes pongan freno a nuestra locuacidad? Nathan Freitas, del Berkman Klein Center for Internet & Society, un centro de investigación sobre tecnología dependiente de la Universidad de Harvard, cree que sería naif esperarlo: “No les resultaría nada difícil crear un botón muy grande y claro que dijera: ‘Compartir SOLO con mi familia directa’. Pero si eso supone recolectar menos dinero, vayamos olvidándonos de ello”. Y los tribunales ¿podrían poner freno a los padres? Lo habitual es que sean reticentes a priorizar el derecho a la privacidad de los menores ante su propia familia. Se supone que los padres son los mejores guardianes de la privacidad de sus hijos y cuando no lo son, los jueces generalmente aceptan que los padres hacen lo mejor para estos.

Stacey cierra su texto con varias recomendaciones a los padres interesados en proteger a sus hijos: que se familiaricen con las políticas de privacidad de las redes en las que suben fotos. Que fijen alertas que les avisen cuando el nombre de su hijo salga en algún resultado de búsqueda en Google. Que antes de contar algo se planteen no revelar la identidad del menor. Que no den pistas sobre los lugares que visita. Que pidan permiso a estos antes de compartir una información sobre ellos. Que no suban nunca una foto de estos con poca ropa. Y la última: que consideren si esa información que están valorando compartir puede tener algún efecto en el bienestar y en el desarrollo psicológico del pequeño.

Fuente: elpais.com

¿Juegan los padres un papel acertado en la educación de sus hijos?

Una encuesta muestra la influencia de los progenitores a la hora de orientar por dónde debe ir el futuro de sus hijos

Un 77,9% de alumnos españoles tienen en cuenta la opinión de sus padres a la hora de elegir sus estudios futuros, una cifra que aumenta hasta un 81,6% en la Comunidad de Madrid, según la percepción de los mismos progenitores. Así se desprende de un informe elaborado por Educa2020, Sigma Dos y la Fundación AXA que ha sido presentado este lunes en la sede central de la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE).

El trabajo se realizó como cierre de una actividad de Educa2020 que ha durado más de un lustro, al haberse constatado que más del 60% de los alumnos de Bachillerato –algo menos entre los estudiantes de FP– dice que la principal influencia a la hora de decidir qué estudiar y qué «ser de mayor» viene de los padres, y no de los orientadores académicos o de los tutores.

Acompañado por la CEO de AXA España y presidenta de la Fundación AXA, Olga Sánchez, el director de Investigación y Análisis de Sigma Dos, José Miguel de Elías, y los responsables de Educa2020, Miguel Garamendi, presidente de la CEOE, ha señalado que «vivimos en un contexto totalmente globalizado en el que estamos asistiendo auna auténtica revolución tecnológica. Un nuevo escenario en el que desaparecen trabajos y aparecen, sin cesar, otros nuevos. Nos tenemos que preparar, por tanto, para ese nuevo mercado laboral que ya se atisba».

Los cambios son el futuro y la educación el camino, aunque aún quede mucho por recorrer. El 41,6% de los progenitores –de una encuesta realizada a 19.000 familiares de alumnos en toda España–ha aconsejado a sus hijos una orientación concreta en relación a sus estudios o profesión. Dentro de este porcentaje, a más de la mitad les es indiferente si los estudiantes siguen una carrera humanística o científica, y el 20,7% prefiere que se decanten por la segunda de estas opciones.

La Formación Profesional (FP) es la gran desconocida entre quienes tienen un nivel de estudios de Bachillerato, FP Grado Medio o COU, aunque el conocimiento está muy extendido entre los madrileños. Pese a ello, y a la búsqueda cada vez mayor por parte de las empresas de trabajadores con este perfil, la puntuación general de la FP en la Comunidad de Madrid es de solo 5,6 puntos de valoración sobre diez.

La FP, «el patito feo»

La Formación Profesional (FP) tiene «mala imagen» en Madrid por su menor consideración social y por la creencia de que solo cursan estos estudios quienes no pueden seguir carreras superiores. Un 77,2% de los padres, madres y tutores encuestados en esta comunidad reconocen creerlo así, mientras que a nivel nacional este porcentaje desciende hasta el 57,5%.

Una muestra, en cualquiera de los dos casos, de que estos estudios y aprendizajes siguen siendo «el patito feo» en el mundo de la educación, aunque seguir carreras relacionadas con la tecnología desde los mismos suponga en la actualidad una garantía de hallar de inmediato un puesto de trabajo bien remunerado.

Los responsables de Educa2020 incorporaron a la explicación de esta última encuesta a los padres, madres y tutores de alumnos los resultados de otras tres anteriores, realizadas desde 2016 a nueve mil universitarios, 12.800 estudiantes de Bachillerato y 2.500 empresas, un total de 43.000 respuestas, para trazar una panorámica completa del estado de la «educación para la empleabilidad» en España. Concretamente en Madrid, el 58% de las empresas reconoce tener dificultades a la hora de encontrar candidatos idóneos para ocupar su oferta de puestos de trabajo y es algo relacionado con la escasa orientación a estos estudios.

Decía Henry Ford que si hubiese preguntado a los americanos por sus necesidades cuando estaba desarrollando su famoso método para hacer coches asequibles, le hubiesen respondido que preferían un caballo más rápido. Una frase anecdótica que, para el presidente de la CEOE, explica el momento en el que se encuentra la educación en nuestro país, «hoy todavía pensamos que necesitamos caballos más rápidos».

Fuente:abc.es

Padres solteros: Una realidad que pocos ven

Contrario a lo que se puede pensar, los padres solteros también pueden ejercer una paternidad afectiva y responsable.

Nathalia Romero
[email protected]
Santo Domingo, RD

“Aprendí a lavar cabeza, soy quien le lavo su ropa, soy quien le quita sus mañas cuando no quieren una comida y quieren otras cosas. Eso lo he disfrutado y no lo cambio por nada”. Con estas palabras llenas de orgullo y con la satisfacción del deber cumplido, se expresa Powel Valerio, padre soltero de tres hijos, quien por un divorcio hace 5 años, tomó la decisión de criar solo a sus vástagos. “Su madre me los entregó porque por el trabajo, no tenía tiempo para dedicarles”.

Este padre forma parte de ese pequeño porcentaje de hombres solteros que se quedan con sus hijos. Ya sea por viudez, divorcio o situación económica. Es una realidad, pero aún en nuestro país y en otras partes del mundo, sigue siendo un tema tabú.

Periodista de profesión, este padre soltero narra que lo que en su momento fue un trago amargo se convirtió en la felicidad de su vida.

Tiene dos gemelas de 8 años y un varón de 9.

Para él, ha sido un camino lleno de muchos momentos de alegría, pero los inicios no fueron tan fáciles. “El mayor reto fue enseñarles a bañarse solos y lavar sus prendas íntimas”.

También relata que fue complejo darles respuesta cuando les preguntaban por qué su madre se los entregó. “No sabía qué contestar en ese momento”.

Aunque en la sociedad dominicana se ve como un estigma que los hombres afronten la crianza solos, los comentarios que ha recibido han sido todos buenos.

“Me preguntan cómo me encargo de tres niños y puedo hacer las cosas que hago”.

Pero no todo es color de rosa. Así como a muchas madres solteras se les hace complicado conseguir pareja, los padres solteros tampoco son la excepción. Valerio ha tenido que sacrificar muchas veces el plano sentimental. Dice que las mujeres cuando ven un padre soltero y dedicado a sus hijos ven un billete de lotería. Pero es bien reservado al momento de elegir. Llegó a dejar una pareja por sus hijos. “Se quejaba del poco tiempo que le dedicaba. Puedo querer, puedo amar una mujer, pero si tengo que soltarla por ellos, lo hago”.

Este padre abnegado relata que llegó a ser profesor de educación física en su colegio, con tal de protegerlos y estar cerca de ellos. “Cada decisión que tomo en mi vida es por ellos. Son mi todo. Y solo con ellos quiero seguir adelante”.

Padre no es el que engendra

Víctor Domínguez pasa por una situación similar. Tiene 25 años, es enfermero y tiene dos hijos de 7 y 5 años. Pero a diferencia de Valerio, no son sus hijos biológicos.

Hace 4 años, su hermano mayor falleció junto a su esposa, en un accidente de tránsito, dejando a sus hijos en la orfandad. De todos sus familiares, Víctor, con solo 21 años, decidió hacerse cargo de los niños.

El joven considera que la experiencia de ser padre tiene sus cosas buenas y malas. “Ser padre nunca es sencillo, tiene mucha responsabilidad y es un trabajo a tiempo completo. Pero es lindo darle un poco de felicidad y un hogar sano a unos niños que, a tan corta edad, tuvieron que pasar por un episodio tan difícil”.

Narra que lo más complejo fue hacer que se adaptaran a un nuevo hogar. “Aunque ahora mismo es  menos difícil porque aún no comprenden lo que es la muerte, del todo. Creo que será más difícil cuando ambos crezcan y surjan las preguntas”.

Otro de los desafíos que ha tenido que enfrentar ha sido la parte económica. A pesar de que recibe ayuda de su abuela en el cuido de los niños, tiene que pagar alquiler, colegio, gastos fijos y alimentación. Hasta una salida a la semana la tiene que agendar y planificar.

No obstante, para Domínguez no ha sido una limitante el hecho de conseguir pareja. “Podría decir que se interesan más en mí cuando conocen esa parte de mi vida”.

Domínguez dice ser muy reservado con esa parte de su vida, por eso cuando la gente se da cuenta se asombra. Un ejemplo de ello es cuando en el trabajo ha tenido que pedir permisos por cuestiones de salud de los niños. “En una ocasión me dijeron: ‘¿Y por qué no va la madre?’. Yo les dije: ‘Es que yo soy la madre’. Ahora ya no tengo que dar tantas explicaciones”.

Problema social

Para la psicóloga y terapeuta familiar Laura Rivas, socialmente, el pequeño porcentaje de padres solteros, o los pocos que se reconocen, dan luz a un problema más profundo. Rivas asegura que esto está relacionado a la política de género, aunque no lo parezca. “Y es por esto que no aceptamos que un niño juegue con muñecas. Teniendo esto en cuenta, al parecer, hemos crecido con otros juegos. Por tanto, con otra concepción de la realidad. Las políticas públicas así lo reflejan”.

“Ellos pueden dar las respuestas físicas y emocionales que necesitan sus hijos sin drenarse completamente. Dado que se espera que las personas en una relación tengan un apoyo integrado, los padres y madres solteras pueden crear sus propias conexiones con familiares, amigos, vecinos, colegas y otros padres solteros”.

Por ende, considera que quien cuestiona si hay un riesgo psicológico de ser criado por un padre soltero no está enfocándose en lo vital. En cualquier caso, considera que ser hombre o mujer no limita la crianza y mucho menos si existe una red de apoyo.

Rivas puntualiza que aceptar a los padres solteros es reconocer que la paternidad responsable no es exclusiva de hogares con dos personas fungiendo el rol parental.

“Es reconocer a los hombres maravillosos que han elegido ser padres para dar a sus hijos más de lo que han recibido”.

DATOS
Monoparental.

Según Organización de Familias Monoparentales, en el área metropolitana de RD, cerca de un millón 500 mil familias son monoparentales, por un rompimiento de la relación entre el padre y la madre, siendo el divorcio el renglón de mayor incidencia.

Porcentaje
Según la Oficina Nacional de Estadística (ONE), sin importar quién lleve la dirección del hogar, en República Dominicana, más del 40% es de familias monoparentales.

El precio del estrés parental

El estrés, por la demanda creciente sobre niños y padres, cada vez es un factor más común en la crianza. Los veranos en el pueblo, las tardes en el parque en muchos casos han pasado a ser actividades extraescolares que generan un presión muy grande sobre niños y adultos.

De que los hijos son una bendición, no hay duda. Que seamos conscientes del precio del estrés parental que conlleva su crianza para los padres y su reflejo en los niños es otro asunto. De hecho, podemos decir que la crianza de los hijos se ha convertido casi en una carrera de fondo.

Durante el período de gestación se les dice a las futuras mamás que el estrés es un factor de riesgo, de hecho puede tener consecuencias desastrosas para el desarrollo de los más pequeños. Sin embargo, muchos de estos cuidados y atenciones cambian radicalmente una vez que el niño ha nacido.

Buena parte de este estrés surge de una moda: llenar las agendas de los niños de actividades extraescolares. En muchos casos, a eso se añade el malestar derivado de la culpa que sienten muchos padres por no pasar demasiado tiempo con sus hijos.

Madre estresada por el trabajo y la crianza

Los consejos a las madres

Cuando el bebé ya ha nacido, en pocos casos se le explica a los padres cómo hacer frente al estrés o cómo no generar estrés. Al contrario, en muchos casos se supone que es algo que tienen que ir aprendiendo de manera natural por el camino. Por otro lado, el hecho de que la madre tenga una carrera profesional no suele disminuir la altura de los listones que tiene que saltar.

Este hecho, por sí mismo, ya es estresante. Además, una buena cantidad de especialistas recomiendan que el recién nacido duerma en la habitación parental, pero no en la cama de los padres.

Por otro lado, la madre también debe tener cuidado con lo que come en el caso de estar con la lactancia. Además, puede flotar en el aire la idea de que, si la mujer vuelve al puesto de trabajo, no quiere lo suficiente a tu bebé; si no vuelve a trabajar, también puede aparecer la idea compartida de que no te quieres lo suficiente.

Hacer continuamente cosas por tu hijo

Todos estos factores nos dan una ecuación de padres muy cansados y estresados. Personas que corren detrás del segundero, intentando encontrar tiempo en los lugares en los que se evapora.

En cuanto los niños tienen edad suficiente para empezar clases de música, practicar algún deporte o aprender un idioma el estrés todavía puede aumentar. llevarlos, traerlos, estar pendientes de sus horarios…

Estas actividades, además de tiempo, requieren recursos económicos para pagar matrículas y mensualidades. En distintos momentos los padres pueden preguntarse si pueden cubrir una formación más completa para sus hijos. La consecuencia es el ajuste presupuestario y en muchos casos el aumento de horas dedicadas al trabajo para obtener el dinero que cubra la formación.

El precio real del estrés parental

Este estrés sostenido en el tiempo erosiona la salud. Empezarán los dolores de estómago, musculares y de cabeza. Las consecuencias a largo plazo son todavía más peligrosas e incluyen subida de la presión arterial, problemas coronarios y trastornos como la ansiedad y la depresión que afectan a la salud mental.

Eso en referencia a la salud de los padres. Pero lo cierto es que este grado de estrés parental también afecta, y mucho, a los hijos. Desde el comienzo de la gestación, el estrés de la madre tiene reflejo en el pequeño.

Estudios llevados a cabo sobre este aspecto muestran que el estrés maternal durante el embarazo puede afectar a la fisiología del niño y también a su estabilidad emocional.

Además, durante los dos primeros años de vida, los niños con padres que sufren de estrés y ansiedad suelen producir un contagio en la cadena de sucesión. De la misma manera, parece que un estilo de crianza muy controlador actúa como potenciador de esta ansiedad.

Niño con ansiedad

No hace falta correr para ser buenos padres

De acuerdo con estos datos, se llega fácilmente a la conclusión de que unos padres estresados representan de alguna manera un peligro para ellos y para los pequeños. Demasiadas actividades y «opciones de éxito» para un hijo pueden derivar en todo lo contrario si el estrés se constituye como compañero constante.

Quizás sea el momento de reducir la velocidad y volver a replantear todo de nuevo. Quizás tantas actividades no sean necesarias o puedan ser sustituidas por otras más sencillas que produzcan menos presión. Quizás la academia o el centro del barrio no sea el mejor, pero también quizás optar al mejor tenga un precio a largo plazo en cuanto a salud que no podamos pagar.

Fuente: lamenteesmaravillosa.com

Cómo enseñar a estudiar a tus hijos en 10 pasos

A menudo los malos resultados académicos no tienen tanto que ver con la capacidad intelectual del estudiante, como con su escasa concentración o su nulo manejo de las técnicas de estudio.Muchos padres observan con desesperación cómo su hijo puede pasarse horas delante del libro, para luego recibir malas notas en el examen. Este problema, sin embargo, tiene solución. No se trata de estudiar más, sino de estudiar mejor. Te mostramos cómo enseñar a estudiar a tus hijos en diez sencillos pasos.

PREVENIR EL FRACASO ESCOLAR

Cuando un alumno se sienta ante un libro, las técnicas con las que afrontará el estudio son tan importantes como descansar o comer bien. Sin un método adecuado, las horas de estudio resultan poco productivas y pueden conllevar malos resultados que en último término desmotiven al alumno. La desmotivación y la ausencia de unos hábitos de estudio adecuados son algunas de las causas del temido fracaso escolar.

Según datos recabados por la oficina europea de estadística Eurostat, en 2013 el porcentaje de fracaso escolar en España asciende al 24,9 %. Es decir, casi una cuarta parte de los jóvenes de entre 15 y 24 años abandonan los estudios de una forma prematura. Las técnicas de estudio son una herramienta eficaz para luchar contra estas cifras. Estas se sustentan sobre cuatro pilares fundamentales:

  • • La planificación del estudio.
  • • La concentración y los elementos que la favorecen.
  • • La comprensión de los contenidos a estudiar.
  • • Las herramientas o técnicas que se utilizan para procesar o fijar el aprendizaje.

Con el desarrollo adecuado de estos cuatro pilares, constancia y práctica, verás cómo tus hijos aprovechan mejor sus horas de estudio y obtienen mejores resultados.

ENSÉÑALES A APRENDER EN DIEZ PASOS

Te damos una serie de consejos y requisitos que debes trabajar con tus hijos para que adquieran unos hábitos y métodos de estudio adecuados:

  1. 1. Crea un espacio adecuado al estudio. Es esencial que tu hijo disponga de una mesa con espacio suficiente, donde tenga los materiales necesarios a mano y el entorno sea tranquilo. Debe contra también con una buena iluminación y una silla adecuada. Hay que evitar distracciones como la tele, los videojuegos o la radio.
  2. 2. Facilita su concentración. Evita distracciones a su alrededor, como el móvil, los videojuegos o la televisión. Intenta que distribuya su estudio en periodos de 45 o 50 minutos, durante los cuales debe evitar las interrupciones al máximo. Siempre que puedas, encuentra un estímulo o un gancho para motivarlo.
  3. 3. Enséñale a planificarse. En la Red hay muchas herramientas que puede utilizar para anotar sus deberes y trabajos y planificar sus propios horarios de estudio. Por ejemplo, Google Calendar‎. De los 7 a los 12 años es bueno que dedique a estudio  entre una y dos horas al día entre semana; de los 13 a los 18 deberá aumentar su horario de estudio una hora al día. Deja que él mismo organice sus tareas.
  4. 4. Atención a los apuntes. Tomar apuntes exige una tarea de atención y síntesis que puede facilitar mucho a tu hijo el estudio. Enséñale a anotar las ideas principales que se traten en clase, así como los datos concretos que requieran memorización. Recuérdale que le será más fácil si incluye títulos y apartados o si utiliza sus propias abreviaturas.
  5. 5. Ayúdale a realizar una lectura comprensiva. Por mucho que relea un tema, no le servirá de nada si no lo entiende. Para que la lectura sea efectiva, debe comprender lo que se explica. Esto facilitará su aprendizaje. Si no entiende algún término, puede consultar enciclopedias online como la Gran Enciclopedia planeta o diccionarios como el de la RAE. Acciones como subrayar o autoevaluarse con cuestionarios realizados por él mismo también pueden serle de mucha ayuda.
  6. 6. Enséñale a subrayar. El subrayado puede ser muy útil a la hora de sintetizar ideas. Sin embargo, muchos estudiantes no lo hacen bien. Deben destacar solo las ideas más importantes. Si en un texto está prácticamente todo subrayado, este no servirá de nada. En la página Aprender a estudiar hay varios ejercicios para practicar el subrayado.
  7. 7. Descúbrele herramientas como los esquemas o los mapas conceptuales. Son muy útiles a al hora de procesar la materia de estudio y ayudan a su comprensión y posterior memorización, En esta página del Ministerio de Educación te enseñan a realizar esquemas y con herramientas como Creately oMindmeisterpueden realizar mapas conceptuales online.
  8. 8. Anímale a realizar resúmenes. Es importante que sepa sintetizar y ordenar sus ideas, ya que esto le será muy útil a la hora de expresar lo aprendido en un examen. En el portal Educando te enseñan cómo hacer un buen resumen. http://www.educando.edu.do/articulos/estudiante/cmo-hacer-un-buen-resumen/
  9. 9. Ayúdale a ejercitar su memoria. En la web Aprender a estudiar te dan consejos y trucos para que tu hijo saque el mayor partido a su memoria.
  10. 10. Muéstrale cómo preparar un examen. Lo ideal es que pregunte al profesor de qué tipo será el examen y que no estudie a última hora. Si pone en práctica los pasos dados hasta ahora, seguro que le será mucho más fácil. Durante la prueba es esencial que lea las preguntas con tranquilidad y conteste primero a las más fáciles. Si tiene alguna duda, que pregunte al profesor.

Fuente:aulaplaneta.com

Mi adolescente dejó de hablarme. ¿Debería preocuparme?

Mi hija adolescente dejó de hablarme. ¿Debería preocuparme?

Así que su adolescente que solía ser conversadora de repente ha dejado de serlo. A los padres no les gusta que sus hijos no se comuniquen con ellos, especialmente cuando creen que han venido teniendo una relación cercana y que de su parte nada ha cambiado.

Lo primero que hay que hacer es respirar profundo. Entienda que alejarse de los padres es una fase normal y necesaria del desarrollo de la adolescencia. Pero por mucho que no quiera admitirlo (y probablemente no lo hará), su hija sigue necesitando que usted siga conectado e involucrado en su vida. Esto es especialmente cierto en los adolescentes que tienen dificultades de aprendizaje y de atención, quienes a menudo enfrentan estrés adicional en el bachillerato.

Los adolescentes necesitan su propio espacio, pero también necesitan a sus padres. Así que mientras su hija está pasando por el proceso de separación, usted tiene que acortar esa distancia con cuidado. Empiece por ponerse a su nivel.

¿Qué tan silenciosa se ha vuelto su hija?

Que usted tenga o no un motivo de preocupación en realidad depende de hasta qué punto ella ha dejado de hablar. Estas son algunas situaciones posibles.

Usted y su hija solían ser “los mejores amigos”. Le contaba todo y ahora, de repente, no le dice nada y le cuenta sus cosas privadas solo a sus amigos.

En este caso, tiene poco de qué preocuparse. A pesar de lo doloroso que sea, trate de no tomárselo de manera personal. Está haciendo lo que se supone que debe hacer.

Estas son varias sugerencias acerca de qué hacer (y no hacer) en esta situación:

  • No le dé un sermón ni le diga lo dolido que se siente
  • Intente tener interacciones positivas con ella
  • Involúcrela en actividades que hayan disfrutado haciendo juntos
  • Coman juntos
  • No intente sacarle información. En su lugar, ábrase y cuéntele algo divertido o interesante de su vida. Si lo hace, es más probable que ella haga lo mismo
  • Hable con ella como a un adulto y deje claro que valora sus opiniones, y que a cambio espera respeto

Su amorosa y afectuosa hija ahora le responde con monosílabos y mira hacia otro lado con actitud molesta. Pasa el menor tiempo posible con usted y parece reservar todo su entusiasmo para sus amigos.

Aunque le moleste y esté tentado a censurar este tipo de comportamiento, sepa que todavía se considera parte del desarrollo normal de los adolescentes. Enfocarse en las relaciones amistosas ayuda a los chicos a ser menos dependiente de los padres, un paso necesario para convertirse en adultos felices e independientes. Dicho esto, su labor continúa siendo insistir en mantener el respeto y proteger a su hija.

Qué hacer:

  • Establezca límites adecuados, pero también enfóquese en fortalecer su relación. No lo respetará si no se siente conectada con usted.
  • Resista el impulso de sermonearla. Si lo logra, ella no tendrá que rechazarlo para poder ser ella misma.
  • Recuerde que los adolescentes pueden ser emocionales. Esto es especialmente cierto en los chicos con TDAH. Note el estrés que acompaña a su falta de respeto. Al decir algo como: “Sé que estás molesta, pero por lo general no eres grosera”, podría iniciar una conversación.

Su hija no habla con nadie y se pasa todo el tiempo encerrada en el cuarto. Se ha alejado de los amigos, ha perdido interés en actividades que le generaban placer y cada vez está más aislada.

Este tipo de comportamiento es motivo de verdadera preocupación ya que no es parte del desarrollo normal de los adolescentes. Necesita averiguar si su hija ha pasado por algún tipo de trauma, como el acoso o la violación, o si está abusando de las drogas o el alcohol. Esta conducta de aislamiento también podría indicar el inicio de un grave problema de salud mental, como la depresión, la esquizofrenia o el trastorno bipolar, los cuales suelen manifestarse a finales de la adolescencia y a principios de la edad adulta.

Es peligroso si su hija se está alejando de todos los que conoce. Por ejemplo, pasar la mayor parte del tiempo en línea no es un substituto aceptable de hablar con la gente en la vida real. Las relaciones en la Internet pueden volverse muy intensas, muy rápidamente y es difícil saber si las personas con las que su hija se relaciona en línea son una buena influencia o incluso si son quienes dicen ser.

Qué hacer:

  • Si su hija parece hostil y enojada, déle la oportunidad de que le diga lo que usted no ha hecho bien.
  • La privacidad llega hasta cierto punto. Ninguna habitación de un adolescente debe ser inaccesible para los padres. Usted tiene derecho a saber lo que su hija hace en su habitación, especialmente si pasa muchas horas sola.
  • Insista en tener más información. No es inusual que los adolescentes contesten preguntas como “¿adónde vas?”, diciendo “fuera” y “¿cuándo vas a regresar?” con “después”. Manténgase firme y dígale que necesita que sea más específica.
  • En casos en los que su hija se niegue a comunicarse, puede ser aconsejable supervisar sus redes sociales.
  • Busque ayuda profesional de un especialista calificado. Empiece por comunicarse con el pediatra de su hija y describirle su comportamiento a detalle.

¿Sospecha que su adolescente pudiera tener ideas suicidas?

Si alguna vez sospechara que este pudiera ser el caso, es de vital importancia que trate el asunto de inmediato. Pero con tranquilidad. “Es importante que hable de lo que le preocupa de manera tranquila y no acusatoria”, afirma Nadine Kaslow, psicóloga clínica y experta en suicidio en personas jóvenes. “En ocasiones cuando los padres están muy preocupados, terminan diciendo: ‘No pienses de esa manera’ o ‘no deberías sentirte así’. Y entonces no son percibidos como amorosos ni cariñosos, sino como críticos. Los niños responden negativamente ante eso”.

La Dra. Kaslow también recomienda:

  • Dígale que le ama una y otra vez cada vez que su hija esté sintiéndose mal
  • Valide sus sentimientos diciendo cosas que demuestren empatía como: “Suena como que fue bastante difícil”. “Sé lo doloroso que eso puede ser”
  • Convenza a su hija de la necesidad de obtener ayuda profesional y explíquele que buscar ayuda no es un signo de debilidad

Cuando su hija no se comunica con usted, recuerde que no es acerca de usted. Tiene que elegir sus batallas y darle espacio para crecer. Pero también debe anteponer la salud y el bienestar de su hija. Eso significa  estar conectado incluso cuando ella no lo haga fácil ni divertido.

Fuente:understood.org

Familia disfuncional: Cuando los padres son el problema

Nathalia Romero 
[email protected]

Los  casos de jóvenes menores de edad que mantienen “relaciones sentimentales” con hombres mayores es una práctica común en el país. Por lo regular, la sociedad condena el abuso por parte de los adultos y también, en otros casos, juzga el comportamiento “poco decoroso” de las adolescentes. Pero hay un punto que pocas veces se toca: ¿Qué es lo que realmente pasa con la familia de esas jóvenes? Muchas veces, los padres son el problema.

En un estudio publicado en 2017, por Plan Internacional, con datos de la encuesta ENHOGAR MICS 2014, en el país el 12.5 % de las dominicanas entre 20 y 49 años se casaron o unieron antes de los 15 años y el 37 % antes de los 18 años. Actualmente, una de cada 5 adolescentes (23.4%) entre 15 y 19 años está casada o unida con un hombre 10 años mayor.

“Aunque muchas personas pueden pensar que una niña se casa o se une porque es libre de decidirlo, el estudio encontró que esa libertad no es tal. El matrimonio infantil forzado es resultado de la violencia intrafamiliar, la expectativa de emancipación o la oportunidad de negociación que establecen las familias como una oportunidad de salida de la pobreza”, resaltó Jeannette Tineo, autora de la investigación.

Ésta es una muestra de cómo un mal manejo de parte de los padres puede causar un problema social.

Para la psicóloga y terapeuta familiar Laura Rivas, estas familias pueden ser catalogadas como familias disfuncionales. En una familia disfuncional, se le pide a los niños que asuman roles de adultos. Un ejemplo de esto es cuando hacen a los hijos responsables del cuidado de sus hermanos menores, ayudar a sostener el hogar sin importar los medios y en algunos casos, cuidar de las relaciones entre los adultos, como es servir de mensajeros entre padres que han peleado entre sí. Aunque puede parecer que esos son niños maduros, estas situaciones imponen ansiedad y estrés que no tienen las habilidades necesarias para manejar.

La psicóloga expone que, las personas que crecen en hogares disfuncionales llegarán a ser adultos sabiendo que su vida no es normal. “Es habitual escuchar cuando llegan a terapia de adultos preguntando si ‘hay familias que son como las de la televisión.’ Dentro de las situaciones que más añoran es poder contar con sus familiares y estar felices de hacerlos parte, que los abuelos estén involucrados con los nietos porque pueden confiar en ellos su cuidado, y cómo son los límites y las relaciones amorosas saludables”. Asimismo, agrega que, otras áreas donde necesitan adquirir habilidades son el manejo del dinero, el autocuidado e incluso, cómo debe verse un hogar, puesto que han crecido en hogares que no se mantenían limpios.

Intervención psicológica
En terapia familiar, los problemas de comportamiento o las enfermedades mentales de los niños reflejan a la familia como un todo.

Es por esa razón que los problemas y las soluciones comienzan y terminan con los adultos.

Rivas explica que, muchos padres no aceptan que tienen problemas y comportamientos tóxicos que afectan directamente a sus hijos. No poder admitir que se han equivocado o que tienen la responsabilidad es una característica común de las familias disfuncionales.

“Por esto, rara vez los padres están preparados para aceptar que cuando un niño o adolescente va a terapia es casi siempre por un manejo inadecuado de los adultos”.

¿Cómo tratar psicológicamente a niños que vienen de ambientes tóxicos?
Según Rivas, los niños que crecen en familias disfuncionales pueden ser ayudados con intervención psicológica.

El objetivo principal será ayudarles a desarrollar habilidades tales como: emocionales, de comunicación y de resolución de problemas. A través de la práctica pueden subsanar el daño.

Muchas personas aprenden a cuidar ese niño interior y hacer cambios importantes en su vida, resultando en adultos sanos que pueden cambiar su legado familiar.