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Hoy es el natalicio de Matías Ramón Mella

“No hay tiempo de retroceder, habremos de ser libres o morir, es la consigna… ¡Viva la República Dominicana!”, cuenta la historia que  estas fueron las palabras que pronunció Matías Ramón Mella, uno de los líderes la Independencia Nacional de la República Dominicana, la noche del 27 de febrero de 1844.

Nació el 25 de febrero de 1816, en Santo Domingo, República Dominicana.  Hoy se conmemora  un año más del natalicio de un patriota que a los diecinueve años de edad ya era encargado de la común de San Cristóbal. Se distinguió por el trabucazo en la Puerta de la Misericordia; y durante su negocio de la madera se destacó como hombre “hábil” con el sable y la espada.

Su desempeño en la actividad política y en especial como militar, se desarrolló durante los años 1822 a 1843 en el gobierno haitiano de Jean Pierre Boyer, que dominaba la parte española de la isla.

Obtuvo grandes logros como activista y  durante el servicio militar, el hijo de Antonio Mella Álvarez y Francisca Castillo, se convirtió en uno de los miembros de la Sociedad Secreta La Trinitaria.

Por su rectitud, responsabilidad, valor y honestidad delegó en Juan Pablo Duarte algunas tareas que  Juan Nepomuceno Ravelo no pudo cumplir. Una de estas era trasladarse a la villa haitiana de Los Cayos de San Luis, al sur de la isla, para hacer contactos con los revolucionarios reformistas adversarios del presidente Boyer.

Mella consiguió entrar en contacto con el líder de la oposición haitiana Charles Hérard y lideraba a su vez el movimiento, sin embargo Hérard lo encarceló luego que derrocaran a Boyer. Durante su encarcelamiento, estalló una rebelión contra Hérard, lo que le permitió a Mella y sus seguidores marchar a Santo Domingo.

En distintos episodios se destaca el papel de Mella. Se considera como uno de los fundadores de la República Dominicana más adaptado a las actividades militares y conocedor de estrategias de batalla.

Cómo la disciplina positiva mejora la actitud de tus hijos

Si quieres que tu hijo o hija cambie su actitud, cambia la tuya como madre o padre. Escucha, entiende y acepta.

Una forma sencilla y amena de descubrir en qué consiste la disciplina positiva. En la educación de los niños y niñas se ha empleado tradicionalmente la disciplina punitiva, basada en el castigo, la cual provoca efectos negativos (resentimiento, venganza, rebelión y reducción de la autoestima). En contraposición, proponemos una alternativa que se basa en el respeto, la implicación del niño/a  fomentando su autocontrol y autoestima, haciendo de ellos personas responsables y respetuosas.

 Pautas para educar con disciplina positiva

 Este es un extracto del libro “Disciplina Positiva” de Jane Nelsen.

1- Asegúrate que el niño recibe el mensaje de amor y respeto. El niño con mal comportamiento es el que más necesita oír que se le quiere.

2- Permite al niño desarrollar percepciones de que es significante y aceptado. A través de las reuniones familiares y de clase se puede ayudar a los niños a que descubran sus capacidades y se valoren.

3- No hagas cosas por los niños que puedan hacer solos. Así les ayudarás a ser más capaces.

4- Formula preguntas del tipo “qué” y “cómo”. Por ejemplo. ¿Qué ha ocurrido?, ¿Cómo te sientes con lo que ha pasado?, ¿Qué has aprendido con esto?, ¿Cómo puedes utilizarlo para la próxima vez?

5- Formula preguntas de curiosidad. Hacer preguntas para que el niño observe sus propios sentimientos.

6- Implica a los niños en las soluciones. Así el niño aprenderá a solucionar problemas y se animará a participar en las soluciones diseñadas.

7- Celebra reuniones familiares o de clase con regularidad. En ellas los niños aprenden a solucionar conflictos y problemas y a ayudarse los unos a los otros.

8- Resuelve los problemas en parejas. Deja a dos niños que hayan tenido un problema o una pelea resolver ellos solos el conflicto, con estas normas: no echarse la culpa y centrarse en las soluciones.

9- Marca líneas de resolución de problemas: Los pasos a seguir ante un conflicto serían: no responder a la provocación, dialogar con respeto sobre lo sucedido, elegir una solución consensuada, pedir ayuda si no se encuentra solución.

10- Establece rutinas con los niños. Si conjuntamente con el niño se establecen los pasos de cualquier actividad (por ejemplo, la hora de acostarse) el niño tendrá más voluntad de llevarlo a la práctica sin problemas ya que ha participado en su diseño.

11- Ofrece opciones limitadas. Cuando proponemos opciones (por ejemplo: ¿Quieres bañarte antes o después de hacer los deberes?) damos al niño la libertad de elegir, lo que le motivará a actuar.

12- Reorienta el poder. Dejar que los niños participen y ayuden les permite también ejercer poder, no solo obedecer.

13- Di: “Me doy cuenta”. Si ves que el niño no ha hecho algo, por ejemplo: recoger los juguetes, es mejor decir: “Me doy cuenta de que no has recogido tus juguetes”, en vez de “¿Has recogido tus juguetes?”.

14- Céntrate en las soluciones. Proponer a los niños que planteen soluciones a los problemas o dificultades cotidianas: “¿Cómo podríamos solucionar las discusiones sobre la hora de salir de la bañera?.

15- Crear una rueda de opciones. A la hora de encontrar soluciones a los problemas se le pueden ofrecer diferentes opciones y que el elija.

16- Utiliza las emociones honestamente. Hablar sobre las propias emociones y sentimientos es un buen ejemplo para los niños. Una fórmula adecuada sería: “Me siento___________ cuando___________, porque__________, y me gustaría___________”.

17- Enseña las diferencias entre lo que los niños sienten y lo que hacen. Hay que dejar que los niños expresen sus sentimientos (esos son reales y no debemos negarlos), aunque desaprobemos su conducta (esta sí se puede evitar o corregir). Por ejemplo, ante un ataque de celos entendemos los sentimientos, pero evitamos que el niño pegue a su hermano.

18- Asume las responsabilidades que tienes en el conflicto. Si aceptamos nuestra parte de culpa en el conflicto, facilitamos igualmente que el niño asuma su parte de culpa.

19- Dale un cronómetro. Un cronómetro puede ayudar al niño a decidir cuándo empezar con los deberes o cuándo apagar la televisión.

20- Adéntrate en el mundo de los niños. Preguntarse qué hay detrás de la conducta de los niños.

21- Escúchale reflexivamente: A la hora de escuchar es bueno parafrasear las palabras del niño.

22- Escucharles activamente: En la escucha activa, escuchamos los sentimientos escondidos entre las palabras haciéndole ver que entendemos sus sentimientos.

23- Supervisa, supervisa, supervisa. Es una herramienta necesaria sobre todo para niños más pequeños

24- Distrae y/o reorienta: En vez de prohibirles hacer algo es preferible decirles u orientarles sobre lo que pueden hacer.

25- Utiliza las 4 R para recuperarse de los errores: Reconocer que se ha cometido un error, Responsabilizarse de lo que se ha hecho mal, Reconciliarse (pidiendo perdón) y Resolver (buscar una solución conjuntamente).

26- Mantente al margen de las peleas. Es una herramienta inicial para abordar las peleas  ya que uno de los principales motivos de éstas es involucrar a los padres.

27- Pon a todos los niños en el mismo barco. No dar la razón a ninguno de los contendientes de una pelea (aunque se esté seguro de quién es el culpable). La solución al problema la han de encontrar entre los dos.

28- Tómate un tiempo para enseñar. Una herramienta muy útil es la de enseñar a los niños a hacer juegos de rol.

29- Decide lo que vas a hacer. Es bueno decidir cómo se va a comportar uno ante un conflicto y hacérselo saber al niño. Por ejemplo, aparcar y dejar de conducir si los niños se pelean en el coche.

30- Sigue hasta el final. Hay que ser amable pero firmes y llegar hasta el final en el uso de las estrategias positivas.

31- Menos es más. Cuanto menos se hable más eficaz se es. Hay que dejar que las acciones hablen más alto que las palabras.

32- Utiliza señales no verbales. El uso de señales no verbales (p. ej.: un vaso bocabajo en la mesa indicaría que hay que lavarse las manos antes de comer), sobre todo si participan los niños en su elección, puede aumentar la motivación para realizar las tareas cotidianas.

33- Di:” Cuando……, entonces“. Es más eficaz decir: “Tan pronto como acabes los deberes verás la TV”, que “Si acabas los deberes, verás la TV”.

34- Enseña consecuencias naturales. Es bueno que el niño experimente las consecuencias  naturales de sus actos. Una consecuencia natural es algo que sucede debido a lo que el niño ha elegido, sin que el adulto haya hecho nada.

35– Enseña consecuencias lógicas. Para que una consecuencia lógica no sea un castigo  deben cumplirse las 3 R: Las consecuencias lógicas deben ser Relativas (deben estar relacionadas con el comportamiento), Respetuosas (deben aplicarse sin cólera, fuerza ni humillación) y Razonables (deben parecer razonables al adulto y al niño).

36- Anima en lugar de dar recompensas o elogios. Animar a los niños les lleva a la autoconfianza mientras que elogiar les hace dependientes de los demás.

37- Las pagas no se relacionan con las tareas. Las pagas se deben dar sin relacionarlas con las tareas.

38- Haz que los niños se impliquen en las tareas domésticas. Los niños deben participar en las tareas de la casa y una buena manera de planificarlas es en las reuniones familiares.

39- Abrázale. Esto puede por sí solo cambiar la actitud tanto del padre como del hijo.

40- Dedícale tiempo. Dedicar todos los días unos minutos extra hace que los niños se sientan aceptados e importantes y les permite compartir experiencias y sentimientos.

Bases de la Disciplina Positiva
  • Colaboración.
  • Responsabilidad y Autonomía.
  • Cariño y comprensión.
  • Comprensión por parte del pequeño de las normas.
  • Implicación de los niños y niñas.
  • Libertad de actuación.
  • Desarrollo sano y feliz.

Fuente: Muhimu

 

Biografía de Matías Ramón Mella Castillo

Matías Ramón Mella

Matías Ramón Mella Castillo nació el 25 de febrero de 1816 en Santo Domingo. Fue un militar, político y activista dominicano. Es considerado uno de los Padres de la Patria de la República Dominicana junto a Juan Pablo Duarte y Francisco del Rosario Sánchez.

Como miembro del movimiento independentista, Mella encarnó la expresión militante y decidida siendo conocido por haber disparado su trabuco la noche del 27 de febrero del 1844 en la Puerta de la Misericordia dando comienzo de esta forma a la revuelta por la independencia del país.

De los fundadores de la República, Mella fue el más apto para las actividades militares. Su habilidad como estratega contribuyó significativamente a lograr la independencia dominicana, hecho que puso fin a la ocupación haitiana.

Más tarde se incorporó al movimiento restaurador contra la Anexión a España, realizada por el terrateniente Pedro Santana en 1861. Fue vicepresidente del país entre 1863-1864.

Familia y primeros años

Hijo de Antonio Mella Álvarez y Francisca Castillo.

En 1835, en plena dominación haitiana, fue nombrado “Preposé”, o encargado de la común de San Cristóbal. Allí se dedicó al negocio del corte de madera, actividad de la que también se ocupaba Antonio Duvergé, lo que hace suponer que ambos líderes se conocieron desde entonces. Mella era hábil con el sable y la espada.

Hacia 1836, contando con veinte años de edad, Mella contrajo matrimonio con Josefa Brea, quien pertenecía a una familia importante del país, y con quien procreó 4 hijos: Ramón María, Dominga América María, Antonio Nicanor e Ildefonso. Según un testamento del 5 de mayo de 1859, ninguno de los dos aportó grandes bienes al matrimonio. Al parecer adquirió sus bienes y propiedades estando casado, parte de ellos por vía hereditaria tras el fallecimiento de su padre en febrero de 1837.

Vida política y militar

El 1 de marzo de 1844 se integró como miembro de la recién creada Junta Gubernativa Provisional durante la Primera República y pocos días después partió para el Cibao donde asumió el cargo de gobernador de Santiago y delegado de la Junta Central Gubernativa, convirtiéndose en el jefe político y militar de la región más importante del país. Ostentó el rango de General del Ejército Nacional e hizo venir a José María Imbert desde Moca, quien lo auxilió como “mano derecha” en el mando militar.

Al dar comienzo la Batalla de Santiago, Mella, que no se encontraba en el campo de batalla, impartió las primeras instrucciones y escogió a Imbert como lugarteniente.

Cuando Faustin Soulouque invadió el país, Mella se incorporó al ejército, destacándose en la Batalla de Las Carreras y pasó a ser secretario de Pedro Santana. Luego de la renuncia del presidente Jimenes y la elección de Buenaventura Báez como presidente, en septiembre de 1849, Mella es nombrado Secretario de Estado de Hacienda y Comercio.

Al surgir la enemistad entre Santana y Báez, Mella decidió seguir al lado del primero. No obstante, la obstinación de Santana por querer anexar el país a España los enemistó para siempre. Entre 1849 y 1861, Mella rechazó a Santana y su proyecto de anexión.

Mella desempeñó los cargos de Comandante de Armas, Ministro de la Guerra, Gobernador de Santiago, Ministro Plenipotenciario y Enviado Extraordinario en Misión Especial frente al Gobierno español. En julio de 1856 se le encomendó preparar un proyecto de ley para organizar el ejército.

Miembro de La Trinitaria

Aunque no se sabe cuándo conoció a Duarte, una vez fundada La Trinitaria, se adhirió a ella en calidad de miembro mediante un comunicado, junto a Sánchez y Félix María del Monte. Duarte vio en Mella un discípulo de condiciones excepcionales y lo designó como sustituto de Juan Nepomuceno Ravelo cuando éste fracasó en las gestiones de llegar a un acuerdo con los dirigentes haitianos con la finalidad de organizar el movimiento de “La Reforma”.

Guerra de independencia

En enero de 1843 fue comisionado por Duarte para trasladarse a la villa haitiana de Los Cayos de San Luis, al sur de la isla, para hacer contactos con los revolucionarios reformistas adversos al presidente Boyer.

Convocó e hizo posible una alianza entre los trinitarios y los reformistas haitianos que combatían a Boyer. Esto trajo como consecuencia, el 16 de enero de 1844, la firma del acta de separación, que proclamó la necesidad de separarse de la opresión haitiana y oficializó la unión de liberales y conservadores. Durante la guerra de independencia ocupó la región norte para impedir la penetración haitiana. Misericordia Puerta donde Mella disparó el trabucazo la noche del 27 de febrero de 1844, siendo este el principio del fin de la invasión haitiana en la República Dominicana.

Guerra por la Restauración

Luego de declarada la independencia, Mella proclamó a Duarte presidente de la Junta Central Gubernativa con la finalidad de evitar que algún partidario del colonialismo ocupara el poder. Esta actitud provocó que Pedro Santana lo expulsara del país.

Mella regresó al país en 1848 amparado en la amnistía del presidente Manuel Jimenes. Al regresar se unió a los conservadores liderados por Pedro Santana, hasta que en 1861, ya ante la eminente Anexión a España, se unió a los restauradores.

En agosto de 1863 viajó al sur, atravesando la Cordillera Central por Constanza, con el encargo de organizar las tropas restauradoras dirigidas por Pedro Florentino. Durante la restauración fue designado Ministro de la Guerra y elaboró un manual de guerra de guerrillas en enero de 1864.

Muerte

Restos de los padres de la patria. Altar de la Patria, donde reposan los restos de Matías Ramón Mella junto a Duarte y Sánchez. Mella se desempeñaba como vicepresidente de la República Dominicana cuando, en pleno Grito de Capotillo, enfermó de disentería. En las cercanías de su muerte pidió que sus restos fueran envueltos en la Bandera Nacional y pronunció estas palabras: “Aún hay patria, viva la República Dominicana”.

Murió el 4 de junio de 1864, en extrema pobreza, en una pequeña casa cercana a la Fortaleza San Luis, en Santiago; siendo enterrado cubierto por la bandera dominicana como fuera su deseo. Sus restos se encuentran, junto a los de Duarte y Sánchez, en el Altar de la Patria.

 

Biografía de Francisco del Rosario Sánchez

Francisco del Rosario Sánchez

Francisco del Rosario Sánchez nace en Santo Domingo el 9 de marzo de 1817, tuvo su gloria en la puerta del Conde el 27 de Febrero de 1844 día de la proclamación de la independencia dominicana.

Luego de haber enarbolado la Bandera Nacional es expulsado del país hacia Inglaterra, de ahí pasó a Nueva York, Curazao, Antillas Holandesas, donde se entera del fusilamiento de su tía, la también patriota María trinidad Sánchez. Regresa al país en la goleta “27 de Febrero” y ejerce varias funciones en el país como comandante de armas, fiscal, defensor público. Es expulsado nuevamente en 1855 hacia Curazao pero regresa en el 1856.

En 1859 fue desterrado hacia Saint Thomas, donde sufrió múltiples vicisitudes, un año después se entera de los planes de anexión a España preparados por Pedro Santana. El 20 de Enero de 1861 Sánchez como jefe del movimiento nacional de la parte sur contra la Anexión a España llega a Haití junto a otros dominicanos desde Saint Thomas y lanza una patriótica proclama.

Su Captura

El que Sánchez entrara por Haití fue explotado por el gobierno de Santana para presentar a Sánchez ante el pueblo dominicano como un traidor. Penetra a territorio dominicano por las montañas Hondo Valle, Vallejuelo y El Cercado, donde fue herido en una ingle, capturado y trasladado junto a sus compañeros a San Juan de la Maguana donde fueron juzgados por una corte militar y condenados a muerte.

Sánchez hace una brillante defensa exonerando de toda culpa a sus compañeros y dijo: “para enarbolar el pabellón dominicano fue necesario derramar la sangre de los Sánchez, para arriarlo se necesita también la de los Sánchez”.

Su Fusilamiento

El 4 de Julio de 1861, donde hoy se encuentra el cementerio de San Juan de la Maguana se cumplió la sentencia de muerte. Momentos antes había hecho un último encargo: “Decid a los dominicanos que muero con la patria, por la patria y a mi familia, que no recuerde mi muerte para vengarla”. El fusilamiento de Sánchez ayudó al pueblo dominicano a recuperar la soberanía poco después gracias a La Restauración.

Biografía de Juan Pablo Duarte

De joven, Juan Pablo Duarte fue apegado a la lectura, traducía del francés y latín al español, y siempre fue un preocupado por la independencia de la República Dominicana.

Juan Pablo Duarte, Padre de la Patria,

Orígenes

Los padres de Juan Pablo Duarte fueron, Juan José Duarte un negociante oriundo de Vejer de la Frontera en la provincia española de Cádiz, quien se casó en Santo Domingo con Manuela Diez Jiménez, oriunda de El Seibo, hija a su vez de padre español y madre dominicana.

Luego de la invasión de Toussaint en 1801, los Duarte emigraron hacia Puerto Rico, residiendo en Mayagüez. La familia regresó al país luego de terminada la guerra de la Reconquista en 1809, cuando el país volvió a ser colonia española.

Juan José Duarte instaló un negocio de efectos de marina y ferretería, único en su género en la ciudad de entonces, situado en la margen occidental del río Ozama, en la zona conocida con el nombre de La Atarazana.

Niñez

Juan Pablo Duarte y Diez nació en la ciudad de Santo Domingo el 26 de enero de 1813. Fue bautizado en la Iglesia de Santa Bárbara el 4 de febrero de 1813. Sus primeras enseñanzas las recibió de su madre.

Viaje formador

En 1828 o en 1829, con apenas quince años de edad, y acompañado del señor Pablo Pujols, comerciante ligado a su familia, sale vía Estados Unidos, Inglaterra, y Francia rumbo a España, radicándose en Barcelona, donde tenía parientes. Poco se conoce de Duarte durante su permanencia en España pero se asegura que incidió inmensamente en su formación.

Vida social en Santo Domingo

En 1832 aparece de nuevo en Santo Domingo y trabaja en el negocio de su padre. Entonces realiza una intensa vida social que le liga a importantes sectores de la pequeña burguesía urbana. Es testigo de matrimonios, apadrina bautizos y asiste a reuniones de carácter cultural.

Esa vivencia de la sociedad es la que le permite percibir que existe un sentimiento patriótico que rechaza la presencia de los haitianos en el país.

Inicio en la política

Ya en esa época el gobierno de Boyer había envejecido y de un gobierno liberal y progresista, pasó a ser una dictadura con graves problemas económicos y resistencia interna en su territorio original.

Juan Pablo era un joven apegado a la lectura y ávido de conocimientos, traducía del francés al español, así como del latín. Debió haberse entusiasmado con la cadena de independencias que se sucedían en el continente americano y en las cuales el país no participaba.

La Trinitaria y La Filantrópica

El 16 de julio de 1838, fundó la Sociedad Secreta “La Trinitaria” con intenciones de independizar el país. Los primeros miembros de La Trinitaria fueron Juan Pablo Duarte, Juan Isidro Pérez, Pedro Alejandro Pina, Jacinto de la Concha, Félix María Ruiz, José María Serra, Benito González, Felipe Alfau y Juan Nepomuceno Ravelo.

Debido a que necesitaban promocionarse de manera velada surgió otra sociedad llamada “La Filantrópica” que hacía presentaciones de piezas teatrales para concientizar a los ciudadanos de la separación de Haití.

Años atrás el gobierno de Jean Pierre Boyer había descubierto una conspiración en Los Alcarrizos, un poblado cercano a Santo Domingo y ordenó ahorcar a los involucrados. Los Trinitarios sabían que arriesgaban la vida con sus actividades.

La Reforma Haitiana

En 1843 un grupo haitiano liderado por Charles Herard inicia una revuelta contra Boyer que repercutió en la parte oriental de la isla, Duarte encabeza el movimiento reformista en la ciudad de Santo Domingo y envía a Matías Ramón Mella a negociar con Herard al poblado haitiano de Les Cayes. Por su parte, Duarte contacta a los hermanos Santana en El Seybo y los atrae a su causa.

Primer Exilio

Cuando Charles Herard llega triunfante a Santo Domingo en 1843 desata una cacería contra Duarte y Los Trinitarios. Juan Pablo se ve obligado a partir en una goleta rumbo a Saint Thomas y de allí a “La Guaira” cerca de Caracas, Venezuela.

El padre de Duarte murió en Santo Domingo el 25 de noviembre del 1843 estando Juan Pablo exiliado.

Trinitarios en acción

Los Trinitarios encabezados por su presidente en funciones, Francisco del Rosario Sánchez y Matías Ramón Mella, llevaron a cabo las gestiones del movimiento independentista. Redactaron el Manifiesto del 16 de enero de 1844 en el cual quedaron plasmados los principios republicanos y liberales que Duarte predicó durante años y ratificaron, en ese documento, la firme voluntad de crear un Estado soberano.

La noche del 27 de febrero del 1844 los Trinitarios encabezados por Sánchez y Mella hicieron realidad el sueño Trinitario al proclamar la independencia dominicana enarbolando los principios que habían aprendido de Duarte.

Regreso a la patria

Juan Pablo regresó a Santo Domingo el 14 de marzo e inmediatamente se integró a la Junta Central Gubernativa dominada por sectores que no creían en la integridad del país.

Enfrentamiento con Santana

La Junta Central Gubernativa nombra a Duarte General y lo envía a Azua donde se realizaba un enfrentamiento con las tropas de Charles Herard. Duarte no está de acuerdo con las tácticas militares de Pedro Santana y ambos se enemistan. La Junta Central Gubernativa llama a Duarte a Santo Domingo.

Proclamado Presidente

El 4 de julio de 1844 en Santiago el Coronel Matías Ramón Mella, Comandante en Jefe del Departamento Central (Cibao), aclama a Juan Pablo Duarte como Presidente de la República Dominicana. Los Trinitarios gozaban de mucha simpatía en toda la región cibaeña. Seis días más tarde Duarte es proclamado Presidente en Puerto Plata.

Pedro Santana arrebata el poder. Al enterarse de la situación Pedro Santana, héroe de la Batalla de Azua, llega a Santo Domingo y el día 14 de julio disuelve la Junta Central Gubernativa existente y crea una nueva excluyendo a los Trinitarios. Santana ordena arrestar a Sánchez y Mella. Duarte es perseguido y finalmente arrestado en Puerto Plata.

Días después Santana declara traidores a los Trinitarios y los expulsa del país.

Segundo Exilio

El 10 de septiembre de 1844 Juan Pablo Duarte parte al exilio embarcándose para Hamburgo – Alemania. Emprende su viaje de regreso para reunirse con su familia y llega a Saint Thomas el 24 de diciembre para proseguir a Venezuela.

En Caracas le sorprende la noticia del fusilamiento de la líder interna de los trinitarios, María Trinidad Sánchez, justamente el 27 de febrero de 1845, en el primer aniversario de la independencia.

Asumiéndose culpable de esta muerte, y evitando una guerra civil, Duarte desaparece de la vida pública, internándose en la selva venezolana, radicándose en la ciudad de Angostura (hoy Ciudad Bolívar), donde pierde todo contacto con amigos y familiares durante más de quince años.

Duarte restaurador

Luego de enterarse de las acciones durante la Guerra de Restauración Duarte desembarca en Montecristi en 1864 para ponerse a las órdenes del gobierno restaurador en armas de Santiago de los Caballeros. La Guerra Restauradora estaba decidida a favor de los dominicanos y el gobierno decidió nombrar a Juan Pablo como su representante en el exterior con la misión de obtener apoyo de Venezuela y las demás naciones americanas en la lucha militar contra España.

Última etapa

Duarte se quedó con su familia en Caracas, subsistiendo de una fábrica de velas hasta su fallecimiento el 15 de julio de 1876 a los 63 años de edad.

Sus restos fueron trasladados al suelo dominicano en 1884, por el gobierno de Ulises Heureaux (Lilís), que lo había declarado Padre de la Patria junto a Francisco Sánchez del Rosario y a Matías Ramón Mella.

Fuente: Educando