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Experiencias y consejos para trabajar la oratoria en el aula

No todo el mundo se siente cómodo hablando en público, una habilidad que si se sabe desarrollar proporciona importantes beneficios. ¿Tienes pensado enseñar oratoria a tus estudiantes? Esta selección de artículos publicados en nuestra web te ayudará a conseguirlo.

Hablar en público correctamente y conseguir captar la atención de la audiencia a la que te diriges no es fácil. Además, no todas las personas tienen las mismas capacidades y habilidades para expresarse con soltura y naturalidad. Por eso, desde ámbitos como la escuela es fundamental que los alumnos puedan trabajar la oratoria como una asignatura más. Si tienes intención de llevarla a tu aula, toma nota de esta selección de experiencias, juegos y consejos.

Oratoria: la asignatura pendiente

Este artículo recoge las investigaciones realizadas por el experto en psicolingüística Neil Mercer sobre la necesidad de llevar la oratoria a las aulas, y opina que la manera en que hablan y se expresan los estudiantes influye en sus resultados académicos. Asimismo, se exponen algunos de los beneficios del arte de hablar en público. La oratoria ayuda a gestionar las emociones, a mejorar las habilidades sociales y de pensamiento crítico, a ganar confianza en nosotros mismos, a desarrollar la capacidad de liderazgo…

Niña con micrófono: oratoria en las aulas

Juegos para enseñar a los alumnos a hablar en público

Rocío López, maestra especialista en innovación educativa y emprendimiento, propone unos trucos y sencillos consejos en forma de juegos para que los estudiantes del ciclo superior de Primaria y ESO dejen a un lado la vergüenza y se atrevan a hablar ante un auditorio. Estas actividades son: ‘El discurso del rey’, ‘Lo que no sabías de…’ y ‘El pozo de los miedos’.

consejos sobre oratoria

3 alumnos crean unas gafas de realidad virtual para ayudar a hablar en público

Inés, Soledad y Jorge son estudiantes de Secundaria del Colegio Ramón y Cajal en Madrid. Esta experiencia relata cómo crearon unas gafas de realidad virtual que ayudan no sólo a mejor la expresión oral, sino a evitar el miedo a la hora de hablar ante los demás. Bautizaron a su proyecto con el nombre de ‘LIS’ y lo que hace especiales a estas gafas es que es posible seleccionar entre diferentes simulaciones para practicar un discurso ante un espacio abarrotado de asistentes, una ponencia en el aula o una presentación en un entorno profesional, entre otros ejemplos.

Enseñar oratoria en inglés al alumnado a partir de los tres años es el propósito de Magic Talk!, un proyecto desarrollado en el Colegio Canigó (Barcelona) que fomenta el desarrollo de habilidades comunicativas en lengua inglesa a través del juego. En concreto, cada alumno (desde un atril) coge el micrófono y se dirige al resto de sus compañeros de clase para comentar los temas y las actividades que tratan. La experiencia les ayuda a lograr una pronunciación correcta, además de mejorar sus capacidades de expresión, comprensión y fonética a la vez que trabajan el tono de voz, el volumen y las expresiones faciales y corporales.

Magic Talk!: un proyecto para que los alumnos de Infantil hablen mejor Inglés

10 pautas para enseñar oratoria en clase

Autora del libro ‘Generación T, exploradores de la voz digital’, Rocío Martín, licenciada en Comunicación Audiviosual, desvela y desarrolla en este decálogo las claves para enseñar oratoria a los alumnos. Estas claves están relacionadas con la dicción, la respiración, la seguridad, autoestima e inteligencia emocional, la comunicación no verbal, escribir para contar, la negociación, sacar lo máximo de cada plataforma, el valor de la palabra, la ciberseguridad y ‘el momento atrévete’.

10 pautas para enseñar oratoria en clase

Fuente: educaciontrespuntocero.com

Juegos para enseñar a los alumnos a hablar en público

 Rocío López

Hablar en público resulta, para la mayoría de adultos y niños, una actividad desagradable. Nuestro pulso se acelera, la respiración se entrecorta, las manos nos tiemblan…  Las emociones tienden a jugarnos una mala pasada en esta situación.

Esto es debido a que, por lo general, ponemos poco en práctica esta habilidad hasta que la necesitamos, que es ya de adultos. No obstante no hay que preocuparse, ¡las noticias son buenas! Es una competencia que se puede (y se debe trabajar) ya desde la escuela y además es posible hacerlo con trucos y consejos sencillos que no requieren ninguna preparación.

Foto tomada de 3.0

Eso sí, hay que tener en cuenta que para las actividades que explicaremos a continuación el clima en el aula ha de ser relajado, y el alumno ha de sentirse cómodo. No se aprende a hablar en público de un día para otro y, por supuesto, la dedicación y la paciencia son buenas virtudes para conseguirlo. Además, aquel niño que presenta dificultades para expresarse delante de sus compañeros o profesores por timidez o vergüenza no puede dar el paso repentino de debatir delante de un auditorio lleno. Ha de pasar primero por pequeños retos intermedios, es la única manera sana y ajustada a sus necesidades. Por esto, las actividades que propongamos en clase han de incrementar paulatinamente el ratio de alcance de la voz de nuestros alumnos y adecuarse al ritmo de aprendizaje de cada uno.

Ahora sí, prepara tu voz, deja a un lado tu vergüenza y… ¡a hablar! Estos juegos podrás llevarlos a cabo en el aula de ciclo superior de Primaria y la ESO.

El discurso del rey

Los jugadores, en grupos de 7 personas, se colocarán en círculo y uno de ellos empezará la ronda a modo de pregonero diciendo en voz alta “El rey manda que…”. El siguiente le contestará completando la frase: “Los lunes se coman siempre patatas fritas”, por ejemplo.

El turno pasará al siguiente jugador teniendo en cuenta las agujas del reloj y, entonces, tendrá que repetir lo dicho hasta el momento y añadir un elemento nuevo al discurso. Por ejemplo: “El rey manda que los lunes se coman siempre patatas fritas y los cortesanos vistan con bañador.”

El siguiente jugador repetirá nuevamente la frase completa y añadirá un nuevo ingrediente: “El rey manda que los lunes se coman siempre patatas fritas, los cortesanos vistan con bañador y los sapos lleven vestido”. Así, los turnos irán pasando sucesivamente entre los participante hasta llegar nuevamente al pregonero, el jugador que inició la ronda. Este tendrá que colocarse sobre la mesa, aclarar su garganta, poner pose de paje y, a modo de discurso real, proclamar con voz firme y clara lo que se ha ido repitiendo.

“Lo que no sabías de…”

Los participantes irán caminando por la clase mientras que suena la música y, cuando se detenga, se situarán frente a la persona que se encontraba más cerca. Entonces, deberán responder al oído de este compañero las cuatro preguntas que el docente pronunciará en voz alta.

Foto tomada de 3.0

Por ejemplo, podéis escoger entre estas o inventar otras: ¿Cuál es tu color favorito?; explícale a tu compañero un día en que pasaste mucho miedo; dile a tu compañero cómo se llama tu mascota y por qué le pusiste ese nombre; ¿qué película te llevarías siempre a una isla desierta y por qué?; ¿cuál es el sitio más bonito que has visitado de vacaciones?; ¿qué comida detestas?; si pudieses viajar a un sitio ahora mismo, ¿dónde irías?

A partir de las respuestas obtenidas, el compañero tendrá un minuto para explicar al resto de la clase los descubrimientos que ha hecho sobre su amigo. Entonces, podrá hacer una sencilla presentación oral o, si se atreve, inventar un rap, un trabalenguas o una adivinanza.

Lo más importante de esta actividad no es que el alumno realice un discurso muy elaborado; sino que se atreva a situarse frente a la clase, a romper esa barrera, y explicar algo que, al no ser una historia en primera persona, no le debería dar tanta vergüenza.

El pozo de los miedos

Antes de hablar en público, son los miedos y sensaciones negativas florecen en nuestro cuerpo, y es bueno ser consciente para poder gestionarlas y ponerles solución. Durante este ejercicio, pediremos a nuestros alumnos que se sitúen en parejas y escriban en papelitos todas las emociones desagradables que sienten cuando han de salir a hablar frente a alguien.

Foto tomada de 3.0

Por ejemplo, pueden poner lo siguiente: “siento que mis manos arden”, “las mejillas me queman”, “noto que me cuesta respirar”, “siento que quiero darme la vuelta”, “pienso que me caeré delante de todos”, “me imagino que tropiezo”, etc. Pueden ser tanto expresiones físicas como pensamientos malos.

A continuación, les diremos que rompan con todas su fuerza esos papeles, los pisen, los arruguen, los destrocen… y los lancen a un pozo imaginario (habremos marcado en el suelo de la clase con tiza una circunferencia) donde caen y ya no pueden salir. Seguidamente, les diremos que cierren los ojos e imaginen que han que hacer una exposición importante. Esta vez la harán genial, tan bien que saldrán muy contentos de ella. Además el público les aplaudirá y sentirán cómo su pecho se llegan de orgullo. Ya nada tiene que ver con los miedos e inseguridades de antes, son una persona nueva.

Me gusta creer que no existen los malos oradores, sino falta de práctica. Así que, ha llegado el momento de poner a raya nuestro pánico escénico y atrevernos a continuar creciendo y aprendiendo, ¿no te parece?

Fuente: educaciontrespuntocero.com