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Las consecuencias de que un niño vea televisión

En los últimos años se han creado canales televisivos exclusivos para bebés y niños pero, ¿qué tan recomendable es que tu hijo vea televisión?

En términos generales, la Asociación Americana de Pediatría (AAP) invita a que los menores de dos años no vean televisión ya que en esta etapa “no ayuda al desarrollo motor y mental”. El organismo apunta a que “si se quiere mantener tranquilos a los niños es mejor que sus papás les lean, hablen o canten, pues estas actividades los ayudan a apreciar el componente social de la actividad e interactividad”.

Las consecuencias de que un niño vea televisión

Lo anterior se debe a que se encuentran en una etapa crucial de su desarrollo en la que adquieren habilidades físicas y mentales y a los niños a quienes se les otorga la libertad de explorar y conocer su entorno naturalmente, tendrán un mejor control sobre su cuerpo y beneficiarán a su mente.

Diferentes estudios realizados por instituciones reconocidas como la Universidad de Washington y la Universidad de Glasgow de Inglaterra, demuestran que ver televisión más del tiempo recomendado es un factor que puede dejar consecuencias en niños.

Complicaciones más comunes:
  1. Obesidad: Dada la relación directa entre pasividad y el consumo de alimentos chatarra.
  2. Falta de atención: Se ha detectado que quienes más pasan viendo tele entre uno y tres años, desarrollan más problemas de atención al cumplir siete años.
  3. Asma: Más de dos horas de exposición representan el doble de posibilidades de desarrollar este padecimiento respiratorio.

Por lo tanto, a partir de que tu hijo cumpla tres años, la Asociación Americana de Pediatría te recomienda permitirle entre una y dos horas diarias como máximo.

En nuestros días, es prácticamente imposible que tu bebé no vea televisión. Aun cuando en casa tengas reglas, él estará expuesto cuando vayan de visita con tu familia, al súper, al centro comercial etc. Por eso, lo mejor es aprender a usarla, para que motive su desarollo.

Pon atención a lo que tu hijo ve en televisión:

¿Qué pasaría si dejas a tu hijo frente al televisor sin tu supervisión? Según la Asociación Americana de Pediatría (APP) en 24 horas se transmiten:

  • 27 actos de violencia, uno de cada 4 incluye armas
  • 45 mensajes con contenido sexual
  • 3 violaciones, homicidios y asaltos
  • 5 comerciales sobre bebidas alcohólicas
  • 55 comerciales sobre juguetes, videojuegos y otras cosas
  • 27 comerciales de comida, la mayoría de alimentos “chatarra”
Tips de la APP
  1. Limita su uso. Sólo permítele verla una o dos horas diarias
  2. Evita ponerla en su cuarto. Así lo podrás vigilar con más facilidad
  3. Planea qué verá. No le estés cambiando constantemente
  4. Acompáñalo y elige programas de acuerdo a su edad
  5. Pon atención a los estereotipos y explícale cómo son las cosas en realidad
  6. Háblale de la diferencia entre las caricaturas y la gente, aunque sea pequeño empezará a distinguirlos
  7. Explícale el propósito de los comerciales: Hacer que la gente compre cosas que quizá no necesita
  8. Predica con el ejemplo. Como eres su modelo a seguir, limita también el tiempo que ves de tele y elige cuidadosamente tu programación
  9. Ofrécele realizar otras actividades. Leer, hacer ejercicio, tocar un instrumento, entre otros
  10. La televisión no es buena ni mala, todo depende del uso que se le dé.

Fuente: bbmundo.com

Prevenir la obesidad desde la escuela

La obesidad infantil y juvenil es uno de los problemas que más afecta a esta población en el mundo desarrollado. Se ha de prevenir e intervenir desde distintos ámbitos, siendo la familia probablemente la primera implicada. Pero también desde la escuela se puede prevenir la obesidad promoviendo los buenos hábitos.

Éstas son algunas de las intervenciones que se pueden llevar a cabo en el ámbito escolar para prevenir la obesidad, según los expertos que elaboran la “Guía de Práctica Clínica sobre la Prevención y el Tratamiento de la Obesidad Infantojuvenil”.

Son puntos deseables en todo centro educativo, para la realización de los cuales son necesarias tanto la concienciación de la comunidad educativa como la elaboración de programas y la adjudicación de recursos destinados a ello.

  • La escuela debe promover la educación física y la actividad deportiva, dentro y fuera de ésta.
  • Las escuelas deberían incluir programas educativos orientados a la mejora de la dieta, la actividad física y la disminución del sedentarismo, que incluyan a la familia y al personal académico.
  • Las intervenciones escolares deben ser mantenidas en el tiempo, a lo largo de los cursos escolares y continuadas fuera del ámbito escolar.
  • La ingesta alimentaria en la escuela debe ser saludable, incluyendo variedad de frutas y verduras y comidas pobres en grasasy azúcares. Sin embargo, muchos comedores escolares no proporcionan menús equilibrados.
  • Se recomienda la implementación de intervenciones multidisciplinares en los colegios e institutos para fomentar el consumo de frutas y verduras en la población infantil y adolescente. Hay una propuesta a nivel europeo para llevar frutas y verduras gratis a los colegios.
  • En la escuela es necesario crear un entorno dietético saludable, disminuyendo la accesibilidad a alimentos de elevado contenido calórico (máquinas expendedoras) y facilitando el consumo de alimentos saludables.
  • Se recomienda la promoción de la práctica de actividad física en la población infantil y adolescente mediante intervenciones dirigidas a más de un ámbito (escuela, familia, comunidad), e incluyendo intervenciones ambientales.
  • Tanto las familias como los profesionales que trabajan en la escuela deben estar incluidos en los programas escolares de educación sanitaria.
  • Se recomienda fomentar actividades en el ámbito escolar dirigidas a disminuir el tiempo destinado a ver la televisión, jugar con videojuegos, el ordenador o el teléfono móvil.

Lo cierto es que desde las administraciones se lucha porque muchos de estos puntos para prevenir la obesidad desde la escuela se lleven a cabo, aunque aún queda mucho camino por recorrer, y somos las familias las que deberíamos valorar y reclamar la importancia de estas prácticas saludables.

Fuente: Bebés y más