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6 señales que indican que un niño necesita más amor y cariño

Vivimos en una sociedad tan rápida y metida en el estrés de las redes sociales, que a veces se nos olvida mostrar lo más natural de nosotros mismos: nuestro cariño. Quizás tus padres no te enseñaron a mostrar amor, y ahora que eres padre o madre, no sabes cómo expresarlo para que tus hijos crezcan con tu amor verdadero. Pero, al final, los perjudicados son tus pequeños, que podrían llegar a tener una carencia afectiva importante. Para evitarlo, te enseñamos a detectar algunas señales que indica que un niño necesita más amor y cariño de sus padres. ¡Atentos!

Cuándo un niño necesita más amor y cariño, ¡atento a las señales!

Sabemos que a nuestros hijos no se les pasa detalle de nuestro comportamiento, por lo que tenemos una gran misión con ellos: ser los mejores padres, por ellos y por nosotros. A fin de cuentas, como decía Robert Braul, “el problema con el aprendizaje de ser padres es que los hijos son los maestros”.

“Nuestros hijos valoran nuestro amor, atención y cuidado por ellos, según el tiempo que les dediquemos”. Y es que debemos tener presente que nuestros hijos no se van a sentir más queridos por los regalos que les podemos hacer sino por el tiempo que compartamos con ellos. La falta de amor y de cariño puede tener consecuencias muy negativas para su desarrollo y educación, por lo que debemos fijarnos en estos indicios que muestran que no están recibiendo suficiente atención afectiva.

1. El niño desarrolla miedo al abandono
La primera evidencia de falta de cariño es el miedo al abandono. Un niño que no se siente querido, tiene miedo a ser abandonado, ya que siente que no es importante. Vivir bajo ese miedo determinará una forma de ser que le llevará a desarrollar relaciones de adulto en las que la dependencia emocional o la falta de autoestima predominarán en su vida.

2. El niño trata de llamar la atención
El segundo efecto de una carencia afectiva son ‘las llamadas de atención’. Recordemos que un mal comportamiento es una reclamación de una necesidad interior y es muy probable que esta necesidad sea la ausencia de cariño.

3. El niño se siente triste
La tercera señal es más evidente y se nos muestra cuando el niño se siente triste, apático o enfadado de manera continuada. Estos son síntomas que, alargados en el tiempo, pueden acercarse a los efectos de una depresión. Y es que, en el fondo, ocurre algo similar con el miedo al abandono del que hablábamos antes.

4. Se produce una bajada en el rendimiento escolar
Otra de las señales frecuentes de que un niño necesita más amor y cariño es el bajo rendimiento escolar o deportivo de nuestros hijos. Si sienten que no nos importa, tampoco tendrá interés para ellos lo que estén estudiando o la actividad que estén realizando.

5. Utiliza un lenguaje más negativo
Otra señal de la falta de amor es su lenguaje. Probablemente utilizará un lenguaje derrotador, negativo, lleno de desánimo… Incluso, puede llegar a los improperios con la intención de llamar a la atención de sus padres o de las personas que tenga cercanas.

6. Vigila tu propio comportamiento como padre
Ahora bien, recuerda que, por mi parte, yo soy más de observar el comportamiento que estamos teniendo como padres, que de intentar solucionar lo que le está ocurriendo a nuestros hijos. Es decir, si yo no estoy prestando atención a mi hijo es porque algo me está pasando, así que, antes de solucionar la situación con él, debo ocuparme de mí y de averiguar qué puedo hacer mejor como padre o madre.

Para desarrollar nuestra manera de ser auténtica y genuina, necesitamos sentirnos cuidados y queridos por nuestros padres; pero para ser buenos padres, necesitamos el cariño y atención de nuestros hijos.

Fuente> guiainfantil.com

Qué es el Calendario de Adviento y cómo usarlo con los niños

Los Calendarios de Adviento son una de las tradiciones navideñas más esperadas por los niños. Navidad tras Navidad, las familias compran un calendario en los supermercados o lo hace en casa para sus hijos, para que empiecen a disfrutarlo a partir del día 1 al día 24 de Diciembre.

Es una manera que usan muchas familias para preparar a los niños para la llegada de la Navidad. Del día 1 al 24 de Diciembre, los niños abren una ventana del calendario y descubren una sorpresa o regalo, que puede ser desde un caramelo o una galleta hasta un cuento o canción infantil sobre la Navidad.

El calendario de Adviento y los niños

El calendario de adviento se trata de un calendario con 24 casillas, en las que se guarda una sorpresa o un regalo a los niños. Cada día el niño abre una ventanita del calendario y descubre la sorpresa. Es una forma que tiene muchas familias para preparar a sus hijos para la Navidad.

En las casillas del calendario se puede tanto poner caramelos, como galletas, mensajes con valores, e incluso cuentos o canciones que los padres deben contar o cantar este día con sus hijos. En realidad, el calendario tiene forma de ‘conteo’ para saber cuántos días faltan para la Navidad. Los niños se lo toma como un juego.

Origen del calendario de Adviento

¿De donde surgen los calendarios de Navidad? La historia del calendario se remonta al siglo XIX, época protestante alemana, cuando los niños encendían una vela por cada día del periodo de Adviento, es decir, desde el domingo de Adviento (día que varía según el año), hasta el día 24 de Diciembre o Nochebuena. Hoy en día, la tradición se ha popularizado y cambiado. El calendario incluye dos días del 1 al 24 de Diciembre y en lugar de velas, se regala chocolatinas, juguetes, libritos, etc.

Los primeros calendarios físicos surgieron después de una forma diferente. En las familias más humildes, se pintaba con tiza o gis, 24 rayas en la puerta de la casa, y cada día un niño borraba una. En las familias más ricas, los niños recibían una golosina cada día.

Los primeros calendarios de adviento impresos surgieron en el año 1902, cuando se lanzó en el mercado imágenes de colores para ser recortadas y pegadas en las 24 casillas de una cartulina. Pero, los primeros calendario ya con ventanitas salieron al mercado en 1920, teniendo como sorpresas figuras de cuentos de hadas y de dioses germanos. Por el año 1950, el calendario se volvió popular en Alemania, y detrás de las ventanas, se escondían imágenes de paisajes nevados y motivos cristianos. Algunos ya empezaban a guardar dulces.

Pensando en lo importante que es el Calendario de Adviento para las familias, Guiainfantil.com ha preparado algunos calendarios muy originales para que los niños puedan esperar la Navidad de una forma dulce y usando toda su creatividad.

Fuente> guiainfantil.com

Los miedos de los niños en el colegio que más se repiten

El miedo es una emoción básica que se da en todas las edades y etapas de desarrollo. Es adaptativo y va evolucionando con la edad, la madurez y las experiencias personales. Entre los terrores infantiles más comunes encontramos el miedo a la oscuridad, a los monstruos, a los ruidos, a los animales…

Pero, ¿qué ocurre con los miedos de los niños en el colegio? Se trata de una experiencia con la que van a tener que enfrentarse casi a diario. El papel de los adultos es importante a la hora de que los niños superen y manejen sus miedos.

Estos son los miedos de los niños en el colegio más comunes

Los niños pueden manifestar miedo ante diversas situaciones, aunque estas sean familiares y habituales como, por ejemplo, el colegio. Hay que estar atento a las reacciones y verbalizaciones de los niños a la hora de identificar si hay algo que altera el mundo emocional del niño, ya que cuando no se superan positivamente los terrores, y se intensifican, puedan derivar en ansiedad y fobias.

En el ámbito escolar los niños pueden manifestar miedo por diversas y variadas razones.

1. Miedo al fracaso escolar (a repetir curso, a suspender, a hacer mal tareas, a no saber contestar a las preguntas del profesor…)

2. Miedo social (a que se rían de ellos, a no tener amigos, a ser rechazado…)

3. Al malestar físico

4. A los cambios escolares (de etapa, de centro…)

El miedo escolar es uno de los miedos que más puede condicionar el progreso académico y social de los niños.

Es normal que cuando inician la escolarización, o al inicio del curso escolar sobre todo cuando hay cambios de etapa o de centro, los niños tengan cierto temor. Sin embargo, si este miedo perdura y se intensifica, puede convertirse en una fobia o un miedo excesivo, que llega a limitar la vida escolar de los niños.

La importancia de encontrar la causa de los terrores

Hay miedos evidentes, como el miedo a los animales, a la oscuridad, etc… pero hay otros que no lo son tanto, y por eso hay que estar atentos a las señales de alerta que nos pueden indicar que algo no va bien. Entre estos signos, encontramos las regresiones, es decir, comportamientos y conductas que no corresponden con la etapa de desarrollo en la que se encuentra el niño; problemas de sueño, como pesadillas, despertares y miedos nocturnos; desmotivación y apatía; o impulsividad.

A la hora de afrontar el miedo escolar en los niños es importante intentar identificar la causa. Son varias las posibilidades.

– Niños con dificultades de aprendizaje, por ejemplo, tienen miedo en el aula a responder a  las preguntas del profesor, a hablar en clase, salir a la pizarra, o leer en voz alta.

– La propia inseguridad del niño también es una fuente de miedo en la escuela.

– Puede también que se haya dado algún episodio desagradable en el colegio, que aunque no sea importante para los adultos, es vital para el niño.

– Miedo a la separación de los adultos de referencia, etc.

Por lo tanto hay que investigar y analizar qué puede estar generando este miedo para poder intervenir sobre él. Dependiendo de la causa del miedo, la intervención será diferente.

Cómo ayudar a los niños a superar sus miedos en el colegio

A la hora de trabajar los miedos, es conveniente que los adultos analicemos cuáles son nuestras respuestas hacia esos temores.

En ocasiones los padres tendemos a quitar importancia a esas situaciones, creyendo que así ayudamos a los niños, o por el contrario nos angustiamos y preocupamos en exceso. Los adultos tenemos que dar seguridad a los niños, por lo que debemos actuar con calma y tranquilidad, pero ofreciendo confianza.

No debemos regañar al niño cuando manifieste su miedo. Podemos ayudarle animándole a que nos verbalice cómo se siente, y dándole posibles soluciones a la situación, es decir, un modelo que le ayude a superar esas situaciones que le dan miedo.

Podemos ayudarles también con técnicas de relajación, que le ayuden a rebajar la ansiedad en momentos clave.

En cualquier caso si estos miedos persisten y no se superan con el tiempo, será conveniente acudir a un profesional que ayude al niño, que nos oriente a los padres sobre cómo intervenir y que nos asesore sobre cómo trabajar con la escuela.

Fuente> guiainfantil.com