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Los alumnos con más inteligencia emocional tienen menor riesgo de «bullying»

Un equipo de investigación de la Universidad Complutense de Madrid (UCM) ha diseñado una prueba que emplea secuencias de películas de dibujos animados y unos tests posteriores para evaluar la inteligencia emocional. Gracias a ella, han demostrado que los jóvenes con respuestas «más sensibles», es decir, con mejores resultados, «tienen un mejor comportamiento en el aula y un menor riesgo de sufrir situaciones de acoso escolar».

Denominada «Emocine», la herramienta utiliza quince ‘clips’ de películas de dibujos animados inferiores a dos minutos de duración. A diferencia de otras pruebas en las que el sujeto informa directamente sobre su estado emocional, en «Emocine» este estado se revela a partir de preguntas sobre las escenas que han visto los alumnos, indican desde Servimedia.

Estas preguntas tienen tres posibles respuestas, que caracterizan el nivel evolutivo de la inteligencia emocional y pueden ser: sensibles, ingenuas y sobreinterpretadoras. Según los resultados, los sujetos con respuestas de la categoría sensible «perciben e interpretan correctamente las situaciones emocionales, presentan un mejor comportamiento en el aula y reciben mayor número de elecciones y menos rechazos por parte de sus iguales. Esto contribuye a reducir el riesgo de bullying», concluyen los investigadores.

La herramienta se probó en una muestra de 1.448 estudiantes de entre 8 y 13 años procedentes de diez centros escolares de ocho comunidades autónomas, y sus resultados se validaron y publicaron en «Frontiers in Psychology». Las chicas y los alumnos de cursos superiores son los grupos que presentaron mayores respuestas sensibles.

El objetivo de los investigadores es aplicar esta herramienta en Educación Infantil y Secundaria, incluso grabando sus propias secuencias. La ventaja de utilizar escenas de cine reside en que las lecturas e interpretaciones de los estudiantes son más realistas que las que se basan en descripciones textuales o en fotografías fijas, además de que la experiencia resulta «mucho más divertidas».

Fuente: abc.es

Así pueden las familias fomentar la lectura de sus hijos

Recopilamos una serie de consejos que pueden ayudar a las familias a fomentar en casa el gusto por la lectura. ¿Nos sugieres alguno más?

Sophie Gagnon-Roberge, autora del libro ‘Despertar el placer por la lectura’, afirma que sus estudiantes están de acuerdo con la idea de que la mayoría lee por la recompensa de después o por miedo a suspender el examen sobre lectura, pero en ningún caso lo hacen por placer. Además, estudios como el llevado a cabo por el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) sobre los hábitos de lectura de los españoles, más del 35% de la población no lee nada o casi nada. ¿Se puede cambiar este resultado? De acuerdo a diferentes estudios, sí es posible: leer en voz alta fragmentos de algunos textos, dejar siempre a la elección del menor el título o acompañar en la lectura son solo algunos de los consejos que hemos recopilado para fomentar la lectura también desde el hogar gracias a la ayuda de las familias.

Fomentar lectura en casa

Leer en voz alta, imaginación al poder

Uno de los consejos que las familias pueden aplicar en su rutina diaria está vigente desde hace generaciones: realizar una lectura compartida entre adulto y menor. Según un estudio publicado por la Asociación Americana de Psicología y realizado por investigadores de la Universidad de Sussex (Reino Unido), esta práctica ayuda a que los pequeños participen de los textos y se conviertan en grandes lectores a largo plazo. En concreto, el informe apuesta por la lectura interactiva: señalar ilustraciones e imágenes, hacer preguntas o aclarar el significado del vocabulario más difícil influye, en palabras de uno de los investigadores, “de manera significativa en la cantidad de palabras nuevas que los niños pueden aprender”.

Convertir la lectura en un juego

En el libro ‘Despertar el placer por la lectura’, Sophie Gagnon- Roberge, profesora de Lengua y Literatura, realiza un análisis completo de consejos para fomentar la lectura en clase. Entre ellos, hay algunos que también se pueden llevar a cabo en el hogar, como el de transformar la lectura en un juego. Comenta que es muy eficaz alimentar a los menores con fragmentos atractivos y, sobre todo, a los que todavía no han descubierto un género literario que les interese. Así, apuesta por actividades complementarias como buscar un tesoro, convertir la lectura en un juego de mesa o en un videojuego o vivir una noche de lectura de relatos de miedo para temblar.

Dando ejemplo

Otro consejo avalado por diferentes expertos procede de la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (AEPap): dar ejemplo. Las personas adultas son un ejemplo para los niños y jóvenes, que durante su proceso de aprendizaje imitan muchas de las acciones que ven en casa. Por lo tanto, realzan la importancia de leer delante de ellos e, incluso, transmitirles lo que se está disfrutando de la lectura. Además de este consejo, la misma asociación hace referencia a otros como reservar un rato diario a la lectura, respetar la elección de los menores o no imponerles que se sienten delante del libro: siempre será más efectivo proponerles que lo hagan alegando motivos que puedan motivarles en la actividad.

niño leyendo

Interacción con el colegio

Otra de las cosas que destaca Sophie Gagnon en su libro es la importancia de que el centro educativo trabaje en conjunto con las familias: “Es importante que los padres busquen pistas para fomentar la lectura junto a sus hijos”. Por ejemplo, pedir bibliografías adecuadas a su nivel de aprendizaje o pedirles consejo para realizar una lectura en común con los menores. Esta última práctica ayuda, según unestudio de la Universidad de Nueva York, a prevenir la hiperactividad y a fomentar la concentración.

Fuente: educaciontrespuntocero.com

Un niño que no lee tiene anemia emocional

Escritores infantiles, psicólogos y expertos en educación infantil, como Begoña Ibarrola, Nélida Pérez, Rafael Guerrero, Marga Santamaría o Carmen Llopis, se han dado cita en un encuentro organizado por el Colegio CEU San Pablo Montepríncipe de Madrid en el que los niños han enseñado a sus padres a disfrutar de los cuentos y a vivirlos como ellos lo hacen. A través de los cuentos y de diferentes talleres, estos expertos también han orientado a las familias sobre cómo gestionar y controlar en sus hijos emociones como el optimismo, la empatía, los miedos, la rabia o la autoestima y se ha reivindicado la importancia de los cuentos en la educación emocional de los más pequeños.

Según Begoña Ibarrola, una de las autoras de cuentos infantiles más leídas de España, «los cuentos son recursos mágicos para construir la esfera emocional de tus hijos». Nos recuerda que «los cuentos favorecen el autoconocimiento y la conciencia emocional, mostrándonos quienes somos y, lo que es más importante, quienes podemos llegar a ser». «Un niño que no lee tiene anemia emocional», agregó la autora. «Leer es compartir emociones, generar espacios emocionales comunes donde todos los seres humanos podemos comunicarnos ya que el lenguaje del corazón es un idioma universal que va más allá de las palabras», indicó a Servimedia.

Para esta experta, los cuentos ayudan a comprender y hablar con naturalidad y fluidez sobre los miedos, las penas o la felicidad propia y ajena, así como a lidiar con los conflictos de nuestro día a día que, querámoslo o no, transcurre plagado de emociones. Así, explicó que los cuentos tienen la función de estimular la imaginación y la fantasía, entretener y divertir, transmitir una enseñanza moral, facilitar la comprensión de verdades metafísicas y filosóficas, y una función terapéutica, al proporcionar a los niños orientaciones y claves para comprender nuestro mundo interior o nuestros conflictos.

Al igual que Begoña Ibarrola, Nélida Pérez, experta en educación emocional, ha destacado la importancia de trabajar con los niños las emociones desde edades muy tempranas. «Los niños deben entender que la emotividad no es algo sorprendente e incontrolable, sino un medio de expresión de su personalidad, y como todo medio de expresión, puede ser educado. Por este motivo, enseñarles a identificar, reconocer, y controlar sus emociones debería ser un objetivo prioritario en la educación de los hijos y los padres deberían servir de modelos».

Durante los talleres de inteligencia emocional y animación a la lectura de «La Granja de las emociones y de los cuentos para sentir», padres e hijos han visualizado cuentos proyectados a través de sombras chinas en el techo; pintado «Los huevos mágicos de las 10 gallinas»; creado su propia «Mochila de las emociones» a través de la técnica de la estampación; han hecho mágicas pompas de jabón gigantes y han diseñado su propio «Paraguas Mary Poppins», por ejemplo.

Fuente: abc.es

 

Cómo enseñar a los niños a ser agradecidos

 

Enseñar a los niños a ser agradecidos es una tarea de fuego lento. Se trata de acompañar a su desarrollo biológico para que disfruten de esta maravillosa virtud.

Enseñar a los niños a ser agradecidos va más allá de acostumbrarles a responder con un «gracias»; infundirles un sentido de gratitud es algo completamente diferente. La gratitud va más allá de los buenos modales: es una mentalidad, un rasgo y un estilo de vida.

La gratitud es, pues, un valor que todo niño debería desarrollar para ser capaz de reconocer lo que los demás hacen por ellos. Ser agradecido es una característica personal importante con otras inclinaciones, como pueden ser la generosidad y bondad. Un niño agradecido es menos egoísta, una actitud que a la larga le hará más feliz y le situará en una mejor posición en el intercambio social.

«La gratitud convierte lo que tenemos en suficiente. Es la señal de las almas nobles«.

-Esopo-

Niño con el corazón en la mano.

Claves para enseñar a los niños a ser agradecidos

Cientos de estudios coinciden en que, entre otros beneficios, practicar la gratitud:

  • Predispone a las emociones positivas.
  • Reduce el riesgo de depresión.
  • Aumenta la satisfacción de las relaciones.
  • Incrementa la capacidad de recuperación frente a eventos estresantes de la vida.

No cabe duda de que enseñar a los niños a practicar la gratitud es un gran regalo para ellos y también para las personas de su alrededor. A continuación presentamos algunas estrategias para enseñar a los niños a ser agradecidos.

1. Dar ejemplo

Los padres y otros adultos de referencia son el primer modelo de conductapara los niños. Si los niños ven a sus padres comportarse de manera generosa y disfrutar y valorar las cosas buenas que les ocurren, por pequeñas que sean aquellos, querrán seguir el ejemplo de sus progenitores.

Si, por el contrario, los niños ven que sus padres y otros adultos protestan constantemente por todo, se comportan de manera grosera y arisca y nunca están satisfechos con nada, será muy difícil que entiendan qué significa ser y sentirse agradecido.

2. Ayudarles a entender que los demás también tienen necesidades

Es normal que los niños pequeños sean egoístas y egocéntricos, y es difícil explicarles que el mundo es grande y no gira para satisfacer sus deseos. Biológicamente, la posibilidad de salir de lo que se reduce a ellos la irán ganando con el tiempo; ahora bien, nosotros también podemos ayudar desde el entorno.

Tenemos que ayudarles a que vean que todos tenemos unos deseos y que en muchas ocasiones estos son de alguna manera contrarios o poco compatibles. Así, no poder satisfacerlos puede generar mucha frustración, desplazando nuestra atención de lo que sí tenemos y haciendo un mundo de lo que nos falta.

3. Enseñarles a compartir

Un niño que aprende a compartir, aprende en el mismo camino a valorar lo que tiene, tanto en objetos y comodidades como en personas con las que puede contar. Compartir implica aprender a ser considerado con los demás y ampliar los horizontes del mundo.

4. Subrayar la importancia de decir “gracias”

En la misión de enseñar a los niños a ser agradecidos, queremos destacar una idea: dar las gracias no debe ser solo algo mecánico que los niños tengan que aprender a decir cuando reciben algo; aunque al principio para ellos sea solo una palabra, han de ir aprendiendo a la vez su verdadero significado. La costumbre de decir gracias, poco a poco, irá ayudándoles a plantearse por qué realmente se sienten agradecidos.

5. Agradecer a los niños cuando hagan algo bueno

Cuando los niños hagan algo bueno hay que darles las gracias; mostrarles gratitud, del mismo modo que de ellos se espera que se muestren gratos hacia los demás. Es parte del ejemplo que hay que esforzarse por darles.

De esta manera, los niños descubrirán que son importantes y que hay cosas sencillas que agradan a los demás y que los hacen felices. A la vez, también querrán descubrir cuáles son esas cosas en los demás.

6. Hablar sobre las cosas por las que se está agradecido

Es bueno pedir al niño que exprese por qué se siente agradecido, sin reprobarle o regañarle porque no valore algo. De esta manera, se puede conocer mejor al niño para descubrir así los puntos de su forma de ser que hay que reforzar para que consolide la gratitud.

Los adultos también deben explicarle a los niños las cosas por las que se sienten agradecidos. De esta forma, estos pueden ampliar su visión del mundo y entablar un diálogo que les ayude a valorar las cosas buenas que pasan en su vida.

Padre hablando con su hija

La importancia de ser agradecido

Como hemos visto, enseñar a los niños a ser agradecidos tiene muchas ventajas. El problema es que la gratitud no siempre surge de manera natural.

Los aspectos negativos en nuestras vidas, como las decepciones, los resentimientos y los miedos a veces ocupan más nuestra atención que los aspectos positivos, llevándonos a la no aceptación de la gratitud como rasgo propio de la personalidad. Pero Robert Emmons, un destacado experto académico en gratitud, argumenta que desarrollar intencionalmente una perspectiva agradecida nos ayuda a mejorar nuestro nivel de satisfacción vital.

En el camino de enseñar a los niños a ser agradecidos, a esto seguirá reparar en que muchas de estas cosas buenas son «regalos» que hemos tenido la fortuna de recibir. Al hacer de la gratitud un hábito, podemos lograr cambiar el tono emocional de nuestras vidas y crear más espacio para la alegría y la conexión con los demás.

Fuente: lamenteesmaravillosa.com

Por qué algunos niños son el “payaso de la clase”

Child Grooming, el acoso sexual a menores a través de Internet

En la “era del ciberespacio”, la realidad del Child Grooming ha sido detectada y puesta de manifiesto con eficacia. La sucesión de crímenes está demandando una regulación penal que promueva soluciones rápidas, ajustadas y de carácter definitivo.

Cuando se trabaja una regulación jurídica en concreto, esta debe responder a la par a la realidad social que se vive en ese determinado momento. En este sentido, por Child Grooming se entienden aquellos atentados sexuales ejercidos sobre menores a través de Internet. Actualmente, existe una regulación exhaustiva enfocada en el tema debido a la expansión de esta clase de delitos.

Como es sabido, Internet ha cambiado la sociedad. El desarrollo digital y los avances tecnológicos se producen cada vez a mayor velocidad, y muchos de ellos están planteando serios retos al Derecho. De hecho, parte de la doctrina ha empezado hablar de la existencia de los derechos de cuarta generación para referirse a los que nacen en la era digital. Por ejemplo, con esto se querría hacer referencia a los derivados de la protección de datos personales vinculados al derecho a la intimidad.

En la «era del ciberespacio», la realidad del Child Grooming, definido como ciberacoso sexual infantil, ha sido detectada y puesta de manifiesto con eficacia. La sucesión de crímenes y la relevancia de las consecuencias que estos casos producían ha requerido una regulación penal que promoviese soluciones rápidas y de carácter definitivo.

Niña sufriendo ciberacoso

Pero, ¿qué es el Child Grooming?

El ciberacoso infantil viene a definir la nueva táctica con la que muchos pedófilos tratan de contactar con sus potenciales víctimas, especialmente debido al uso casi abusivo que se le da a los móviles y ordenadores. Estos instrumentos incluyen cámaras de mucha calidad. Así, la posibilidad de enviar imágenes personales a través de Internet es cada vez más accesible para los jóvenes. Situación que se potencia a través de redes como Instagram, Facebook, YouTube o Twitter, entre otros.

En este contexto, los pedófilos —adultos con inclinación sexual hacia niños, preadolescentes y adolescentes— pueden escoger a través de miles de perfiles a su próxima víctima. Especialmente del sector más vulnerable, que es el que se encuentra en menores de entre diez y quince años.

A través de Internet, el delincuente puede dar lugar a situaciones graves de acoso sexual. Algunas de las cuales pueden llegar a materializarse en la vida real. Todos estos supuestos tienen graves consecuencias a las víctimas; menores que aún no tienen una personalidad formada, siendo muy vulnerables en el terreno emocional.

Estos acosadores generalmente se encuadran dentro de un rango de edad determinado: entre treinta y cincuenta años. Aunque aparentan ser normales, son personas inseguras, inmaduras y con serias dificultades para establecer relaciones sociales, además de contar con un grave desajuste de personalidad.

Características y evolución del delito

En un estudio realizado en noviembre de 2002 sobre «Seguridad infantil y costumbres de los menores en Internet», el Defensor del Menor de la Comunidad de Madrid empezó a alertar acerca del Child Grooming.

A lo largo del mencionado estudió, se indicaba cómo un 44% de los menores que navegaba con regularidad, se había llegado a sentir acosado sexualmente en Internet en alguna ocasión. Entre ellos, un 11% también reconocía haber sido víctima de esta situación en diversas ocasiones. De este modo, se pedían medidas penales contra la pornografía infantil en Internet que comprendiesen esta materia.

Hombre sujetando una máscara para representar las mentiras blancas

Así, llegamos a encontrarnos ante el nuevo delito recogido en el artículo 183 bis del Código Penal. Tras la reforma del Código Penal operada por la LO 5/2010, de 22 de junio, de Acercamiento Tecnológico a Menores de Trece Años con Fines Sexuales, el denominado Child Grooming se inserta en el Código Penal.

Este nuevo delito hace referencia a los demás delitos de pederastia y contra la libertad sexual, ya que se castiga su conducta si se realiza con la finalidad de cometer alguno de aquellos delitos. Pensemos que estos delitos sexuales tienen un mayor contenido del injusto. Es decir, poseen una mayor gravedad. Esto se debe a que no se está lesionando solo la indemnidad sexual del menor, sino también su correcta formación de la personalidad y la sexualidad.

La indemnidad sexual haría referencia al derecho a no verse involucrado en un contexto sexual sin un consentimiento válidamente prestado. En este caso, se habla de indemnidad sexual y no libertad sexual porque los menores de trece años no pueden prestar -ni válida ni inválidamente el consentimiento- en las relaciones sexuales según nuestra normativa penal, debido a su inocencia y falta de madurez.

Las nuevas tecnologías han generado un cambio en la forma de comunicarnos. Se han establecido espacios virtuales de encuentro, lo que ha traído consigo efectos muy positivos, pero en algunos aspectos se ha dado lugar a nuevas situaciones de peligrosidad.

Para poder luchar de forma efectiva contra la pederastia infantil, y en concreto contra el Child Grooming, hay que ser conscientes de esta realidad.Mantenerse informado e informar a los menores del peligro que puede conllevar ciertos actos y un uso descuidado de Internet.

Fuente: lamenteesmaravillosa.com

Enseña a tus hijos a reconocer los signos del abuso sexual

Pareciera que cada día que abrimos el periódico, entramos a redes sociales o vemos las noticias, hay una nueva y terrible historia de explotación y abuso infantil. Como consejera y educadora enfocada en prevenir el abuso sexual infantil, la gente a menudo me pregunta si el abuso sexual es más frecuente hoy que antes. Educadores y cuidadores quieren saber por qué pareciera que hay una explosión de nuevas denuncias.

La pregunta es legítima y no es fácil de responder: el abuso sexual sigue siendo un crimen que se reporta poco, aunque ahora hay más medios que nunca para que los sobrevivientes hablen de sus experiencias traumáticas. La luz está llegando poco a poco a los rincones oscuros donde los depredadores siempre se han escondido, y a aquellos que los albergan y asisten. Así que mientras las historias de abuso a manos de clérigos de confianza o incluso miembros de la familia son difíciles de leer y dolorosos de atestiguar, me emociona saber que finalmente estamos dándoles voz a quienes no la tienen. Las estadísticas muestran que al menos uno de diez menores de edad en Estados Unidos sufrirá de abuso sexual antes de cumplir 18 años; no podemos ignorarlo

Es hora de enfocarse en la prevención. Los depredadores olfatean a quienes ya tienen problemas en otras áreas de su vida y pueden ser vulnerables. Sin embargo, hay muchas cosas que los padres y tutores pueden hacer para proteger a las criaturas:

• Enséñales que sus sentimientos importan y merecen respeto. Para los papás eso no significa dejarlos correr por la casa y hacer lo que les dé la gana, sino que cuando un niño comparte un sentimiento, hay que validarlo. Muchos papás conocen el clásico ejemplo de hacer una cena maravillosa con plato fuerte, varios acompañantes e incluso el postre; después, enfrentar a un niño que al ponerse la piyama anuncia que tiene hambre. Todos quisiéramos responder: “Eso no es posible” o “No tienes hambre” o algo menos correcto. Pero con un poco de cuidado podemos validar al niño y mantener nuestro estatus en la jerarquía del hogar. Intenta algo como: “Lamento que tengas hambre, pero tendrás que esperar al desayuno”, o “Ay, tienes hambre… hay una zanahoria en el refrigerador para ti” para validar los sentimientos de tus criaturas.

Respetar al niño y validar sus sentimientos le da un sentido del yo y le ayuda a reconocer sus propias emociones: ser capaz de reconocer nuestros sentimientos es el primer paso para saber cuando algo no se siente bien. Los depredadores confían en que los menores de edad son fáciles de manipular. Los que tienen una mejor sensibilidad respecto a lo que se siente bien y lo que no —y son capaces de comunicar esos sentimientos a adultos de confianza y que estos los validen— tienen una gran ventaja.

• Insiste en que son dueños de su cuerpo. Chicas y chicos necesitan comprender que nadie puede tocar sus partes íntimas, mirarlas o hablarles de sus partes íntimas fuera de las situaciones apropiadas, como en el consultorio médico. Comunícale este concepto a tus hijos desde los 2 años. Puede empezar cuando sea hora del baño o durante el entrenamiento de control esfínteres. Use lenguaje simple y apropiado para su edad: “Mamá te está lavando los ojos y los oídos y la espalda y el pene. Tu cuerpo es tan especial y te pertenece a ti. Nadie puede tocarlo porque este es tu cuerpo. Si alguien lo hace, dile a mamá de inmediato porque mi trabajo es cuidarte y mantenerte seguro; tocarte, especialmente en tus partes íntimas, puede no ser seguro”.

A medida que los niños crecen, esta conversación debe ser más detallada e incluir escenarios posibles, diálogos e incluso juego de roles. Asegúrate de que los chicos sepan que las reglas son para todos. Eso significa decir cosas como: “Nadie puede hacerte sentir incómodo, incluso si es tu tío, primo, tía o vecino. No está bien nunca y siempre voy a creerte”. Muchos niños no lo sabrán si no se los decimos.

• Asegúrate de que entienden la diferencia entre los secretos y las sorpresas. Hay que enseñarles que jamás deben mantener un secreto sobre sus partes íntimas. Un ejemplo que puedes usar es una visita médica, en la que es posible que alguien toque y mire sus partes íntimas. Eso está bien porque el doctor o la doctora se está asegurando de que estamos saludables, pero sobre todo porque no es un secreto. Los papás deben estar presentes cuando un niño está siendo examinado o saber de la consulta y después conversar con su hijo sobre lo ocurrido durante la examinación.

También, para equilibrar, hay que ayudarles a comprender el matiz entre secreto y sorpresa. Pedirle a un niño que no hable sobre el contenido de un regalo o una fiesta sorpresa puede ser confuso, así que hay que insistir en que las sorpresas y los secretos no son lo mismo. Quien recibe un regalo se va a enterar de la sorpresa y casi seguro se sentirá feliz y cómodo. Por el otro lado, un secreto que no debe contarse jamás no está bien y nos puede confundir, entristecer o hacer sentir asco. Este es un concepto crucial para los niños, porque los depredadores intentarán que los niños mantengan el secreto.

• Comparte tus historias con tantas sensaciones y sentimientos como sea posible. Los niños buscan en los adultos cercanos formas de entender lo que experimentan así que es útil compartir la propia experiencia. Esto les ayuda a aprender qué significa expresar los sentimientos y a poner en palabras cosas que no comprenden. No tienes que compartir historias de abuso, lo importante es modelar lo que significa seguir las corazonadas y los instintos. Las historias pueden ser tan simples como: “Estaba tan frustrada esta mañana porque me quedé atorada en el tráfico y sabía que iba a llegar tarde al trabajo. Sentía mariposas en el estómago y mis manos estaban tensas de apretar tan fuerte el volante”. Comunicarse así con los niños les permite compartir sus propios sentimientos de ira, confusión, felicidad y tristeza, y a comprender que otros pueden sentirse así.

• Pide permiso para tocar a un niño. Cuando les pedimos permisos pequeños a los niños, fomentamos la noción de que tienen control sobre su cuerpo. Así si, por ejemplo, se topan con un depredador sabrán reconocer lo que se siente distinto. Algo tan pequeño como preguntar: “¿Puedo acomodarte el cuello? Está torcido” le manda el mensaje de que tiene autonomía sobre su cuerpo. Practicar diálogos así pueden ayudar mucho a que un niño o niña reconozca que un depredador no pide permiso y le ayudará a identificar a esa gente tramposa.

• Dales el poder de decir “No” y de hablar con franqueza.Animar la honestidad emocional y los límites físicos ayuda a que adquieran control sobre su cuerpo. Dejar a una niña decir: “No, no quiero un abrazo, pero un apretón de manos está bien” le muestra que tiene alternativas. Pero, aun así, los chicos pueden ser incapaces de decir “No” a un abusador o de detener el abuso. La mayoría de los menores de edad que sufren abuso sexual no lo dicen, así que tenemos que decirles que incluso si no pudieron decir “No” o alejarse, lo más importante es contarle a alguien lo sucedido. Diles que les creerás sin importar lo que pase y que no van a meterse en problemas por decirlo.

Los padres, madres y cuidadores pueden ayudar a las criaturas a compartir historias de abuso y obtener la validación y la ayuda que necesitan. Prevenir el abuso es igualmente importante: al darles las herramientas necesarias, podemos ayudarles a aprender cómo mantenerse más seguros y apoyarlos en caso de que enfrenten una situación traumática.

Fuente: nytimes.com

Cómo denunciar el acoso escolar

Es posible denunciar a aquellos centros educativos que no garantizan los derechos de los alumnos. Asegurar la protección de los menores frente a un posible acoso es un deber del centro y una tarea de todos como sociedad.

Conocer el procedimiento adecuado para denunciar el acoso escolar se ha convertido en un factor fundamental para que, precisamente, se denuncien los hechos. El peligro de no hacerlo no es solamente que el acto quede impune, sino que se repita en el tiempo.

El acoso escolar o bullying es un problema grave que sigue afectando a muchos menores cada día. Por suerte, la lucha para frenar este tipo de situaciones está cogiendo cada vez más fuerza. A día de hoy, es posible tomar medidas para proteger a niños y adolescentes. De hecho, la mayoría de centros cuentan con planes de contingencia para actuar en estos casos.

El acoso escolar debe ser tratado de raíz, eficazmente y a tiempo. De lo contrario, las víctimas pueden sufrir graves daños físicos y psicológicos, llegando al suicidio en el peor de los casos. Además, las consecuencias no solo afectan a los acosados.

Los agresores, cuando el acoso no es denunciado, adquieren la costumbre de actuar de manera violenta. Distintos estudios han demostrado que muchos de los acosadores cuya conducta no ha sido sancionada ni redirigida se convierten en adultos violentos (Olweus, 2011; Temcheff, Serbin, 2008).

Niño representando el bullying

Denunciar el acoso escolar

Actualmente, la ley hace responsables a los colegios de no proteger a los niños de los peligros que puedan sufrir estando en el centro. Esto, como es obvio, incluye el acoso. Por lo tanto, en primer lugar, al detectar que un menor puede estar sufriendo bullying es fundamental exigir al colegio que tome medidas de protección. También que sancione a los agresores por las conductas llevadas a cabo.

Este paso es muy importante. Es posible denunciar a aquellos centros educativos que omiten su responsabilidad frente a los alumnos. Garantizar la protección de los menores y la seguridad de las víctimas de acoso escolar son deberes del centro. Se supone que este debe ser un entorno seguro para cualquier menor.

Ya existen sentencias que obligan al colegio a indemnizar a aquellos niños que han sufrido acoso escolar y no han sido protegidos. Una de las más importantes es de mayo de 2012. En ella el juez obliga a un colegio de Alcorcón a pagar 32.000 euros a la familia de un menor que sufrió bullying.

Independientemente, si el colegio no tomara las medidas adecuadas o estas no fueran suficientes, hay que acudir a los órganos territoriales de educación. La Inspección Educativa tiene protocolos de intervención específicos para estos casos.

¿Qué ocurre en estos casos?

Si la situación llega a manos de la Inspección, esta la examinará en busca de evidencias. Después, si llegara a detectar pruebas de acoso, realizará una intervención y hará un seguimiento del mismo. En casos de extrema gravedad, si se llega a estimar que se ha cometido algún delito, el procedimiento exige poner el caso en manos de la Fiscalía de Menores.

El acoso escolar en muchas ocasiones incluye conductas delictivas. Por ejemplo, amenazas o agresiones físicas.

Cuando median esta clase de delitos, o si a través del procedimiento mencionado no se soluciona el problema, para denunciar el acoso escolar se puede acudir directamente a la vía penal. En función de la gravedad de los actos, se pueden imponer penas como el internamiento en un centro de menores en régimen cerrado o semiabierto. También, trabajos en beneficio de la comunidad o la pena de libertad vigilada, además de las correspondientes indemnizaciones.

De forma habitual, el pago de la indemnización lo efectúa el agresor -o sus padres, madres o tutores, al ser menores de edad-. No obstante, si ha habido negligencia por parte del centro educativo, como se mencionaba, es posible reclamar de forma subsidiaria una indemnización al mismo.

Independientemente, no hay que olvidar que el verdadero objetivo es que el acoso cese. El menor afectado tiene que verse y sentirse libre de la amenaza que hasta ese momento suponían los agresores.

Niña víctima de bullying

Cómo actuar en casa

La confianza, sentirse apoyado en todo momento por la familia, son factores fundamentales que pueden marcar cómo el menor afectado tratará internamente el problema. Es clave que en la familia se escuche al hijo o hija, pues habitualmente, ellos hablan con claridad cuando se sienten seguros. Por ello, no es recomendable poner en duda en ningún caso el relato. Se debe actuar con calma y precaución.

El acoso escolar puede atraer graves consecuencias. En concreto, puede generar daños sobre la autoestima del menor. También cuadros de estrés postraumático, depresión, y en casos más graves conductas autolíticas.

De este modo, puede ser necesaria atención especializada para tratar la sintomatología producida por el acoso escolar. Estos síntomas tienden a reflejarse en cambios como una disminución del rendimiento escolar, miedo a ir al colegio o estados de ánimo depresivos. En estos casos, es fundamental consultar la situación con un especialista.

Fuente: lamenteesmaravillosa.com

Los diez consejos para evitar el ahogamiento de niños en piscinas y playas

El último dato que recoge el Instituto Nacional de Estadística (INE), indica que durante 2017 fallecieron 36 niños por esta causa. Muchos de estos ahogamientos se produjeron en piscinas privadas y gran parte de los mismos se refieren a niños menores de 5 años. A esta dramática estadística hay que añadir los menores que sufren secuelas neurológicas, fracturas graves y otras patologías derivadas de accidentes en el agua.

Por todo ello, los servicios de pediatría de los Hospitales Vithas han elaborado sendos decálogos de recomendaciones de fácil cumplimiento que pueden ayudar a padres y cuidadores a evitar más muertes infantiles por esta causa. Muchas de estas recomendaciones son extensibles a las personas adultas, especialmente de edad avanzada, colectivo que concentra el mayor número de ahogamiento.

Medidas de prevención de ahogamiento en piscinas
No perder de vista a los pequeños
No perder de vista a los pequeños

1. Vigilancia continua: no existe sustituto de la vigilancia de un adulto. Quien acompañe al niño debe estar permanentemente vigilando y si se ausenta debe nombrar un sustituto. Es primordial no perder de vista a los pequeños cuando se bañan o están cerca del agua.

2. Norma 10” 20”: el adulto debe mirar al niño cada 10 segundos y debe permanecer a una distancia tal que le permita llegar en 20 segundos.

3. Detectar riesgos: comprobar si existe algún modo de que el niño muy pequeño llegue a la piscina y de qué manera lo haría, para evitarlo.

4. Protección: incorporar dispositivos de seguridad que impidan que el niño llegue al agua en un descuido.

5. Aprendizaje: antes del verano y desde bastante pequeños deberían aprender a flotar primero y nadar después. Este aprendizaje no exime en ningún caso de la vigilancia.

6. Dispositivo de rescate: tener a mano salvavidas, pértiga y teléfono para contactar con emergencias.

7. Orden: mantener alejados de la piscina juguetes u objetos que llamen la atención del niño y al sentirse atraído por ellos le hagan acercarse al agua.

8. Drenajes: asegúrate de que los sistemas de drenaje están apagadosy los niños están lejos de los mismos.

9. Seguridad: tener vallas, cobertores de invierno, alarmas perimetrales o de inmersión, elementos de flotación adaptados a cada niño.

10. Emergencias: aprende la secuencia de reanimación cardiopulmonar (RCP) y el teléfono de emergencias (112).

Medidas de prevención de ahogamiento en playas
Mejor las playas con servicio de socorrista
Mejor las playas con servicio de socorrista

1. Siempre acompañados: nunca dejes a los niños ir solos a la playa. Ellos no tienen la misma percepción del peligro que nosotros y pueden menospreciarlo.

2. Mejor con socorrista: elige playas con servicio de socorrista. Respeta y sigue sus indicaciones.

3. Chaleco: mejor saber nadar, pero si no es así, en el mar, mejor chaleco que flotador o manguitos.

4. Evitar saltos: enséñales que no deben saltar desde las rocas o cualquier tipo de plataforma en altura, el peligro que ello supone y las consecuencias desastrosas que puede acarrear. Predica con el ejemplo.

5. Desconfía de los inflables: las colchonetas, flotadores y demás, dan falsa sensación de seguridad.

6. Después de comer: deben entrar despacio en el agua ya que existe elriesgo de hidrocución ante cambios bruscos de temperatura.

7. Vigila constantemente: en la playa hay mucha gente. No los dejes solos ni un minuto.

8. Confía en el socorrista: si hay que hacer un rescate, sigue siempre sus instrucciones.

9. La RCP salva vidas: aprende la secuencia de reanimación cardiopulmonar (RCP) y el teléfono de emergencias (112).

10. Protégele del sol: Aplica crema solar SPF50 con frecuencia, gorro, gafas de sol, ropa ligera, protector labial con filtro solar. Los golpes de calor pueden ser fatales en el agua.

*Estas recomendaciones son extensibles a pantanos, embalses o las pozas que se forman en algunas playas cuando baja la marea.

 

El cerebro del niño no sabe de periodos vacacionales, su mente debe seguir ejercitándose

El debate está servido: ¿Es el verano una época solamente de diversión? ¿ Es bueno mantener el hábito del trabajo o es preferible una desconexión? Rutina y hábito o merecido descanso, las opiniones son muchas cuando se pregunta: ¿Hay que hacer deberes en verano? Pero, ¿qué son los deberes? Si se trata de tareas a desarrollar para estimular el aprendizaje, descubrir la pasión y el talento del alumno, asociar el error con el proceso necesario para el logro y por lo tanto con la construcción de nuevos conocimientos, evidentemente el concepto de «deberes» resulta un continuo en el que establecer delimitaciones no tiene sentido.

Hay que recordar que el aprendizaje es para toda la vida y el proceso de enseñanza-aprendizaje debe ser divertido y natural. Un aprendizaje experiencial conforma una herramienta que contribuirá a afrontar situaciones críticas y difíciles del día y día y superar incertidumbres.

Los niños deben aprender desde la emoción, con alegría y sorpresa, con ensayo y error, superando retos en la medida que se supera un conocimiento pero, por encima de todo, motivados por la curiosidad. Con todo, no existe una respuesta definitiva a la pregunta sobre los deberes en verano.

El cerebro del niño no sabe de periodos vacacionales, su mente debe seguir ejercitándose y no por ser verano debe hacer una parada, sino que continúa siendo un entorno donde seguir aprendiendo. Existen muchas maneras de seguir absorbiendo conocimientos; también jugando.

Los expertos en neuroeducación sostienen que existe una clara «plasticidad cerebral» que se debe aprovechar. Tanto es así, que el encéfalo se va adaptando y modificando en función de los estímulos que perciba a lo largo de la vida. Por lo tanto, en la medida que se entrene, estimule o active el cerebro, se estará promoviendo las interconexiones para el establecimiento y consolidación de nuevos aprendizajes.

Por lo tanto, es de especial importancia la consideración de dejar o no el cerebro de los niños sin una «rutina de trabajo» para seguir estimulando y avanzando hacia el desarrollo de las inteligencias múltiples (Gardner, 1983).

Fuente: abc.es