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Los superhéroes modernos son un mal ejemplo para los niños

Los niños son como una esponja.

Lo sabemos y no nos cansamos de repetirlo, pero quizá no somos plenamente conscientes de las implicaciones de esa frase. El hecho de que aprendan muchas cosas por imitación significa que captarán tanto lo bueno como lo malo del medio en que crezcan. Por eso, es fundamental tener cuidado con los ídolos con los que se identifican.

Un mundo donde los superhéroes luchan contra el mal

Batman, Spiderman, Superman, los X-Men, Ironman, el Capitán América, Wonder Woman y toda la saga de superhéroes modernos se han convertido en los ídolos de millones de niños en todo el mundo. Entran prácticamente todos los días en el salón de nuestras casas, de la mano del televisor o los cómics.

Todos estos superhéroes tienen algo en común: luchan por el bien en defensa de los inocentes. Siempre les vemos combatiendo crímenes, catástrofes, invasiones y cualquier otro tipo de amenaza que ponga en riesgo al mundo. Sin duda, estos superhéroes son un ejemplo de sacrificio, desinterés y servicio a la comunidad. O, al menos, eso pensamos los padres; sin embargo, todo no es tan fantástico.

La violencia impresiona más que los buenos valores

Sarah M. Coyne, una investigadora de la Universidad Brigham Young, nos alerta de que los mejores valores que representan los superhéroes no suelen calar muy profundo en sus pequeños admiradores. Sin embargo, otras lecciones menos favorables sí dejan marcas.

Esta psicóloga analizó a 240 niños en edad preescolar y descubrió que, al cabo de tan solo un año, aquellos que más se habían expuesto a las aventuras de los superhéroes adoptaban rápidamente los aspectos más agresivos de su comportamiento, haciendo caso omiso de los valores altruistas. En el estudio, publicado en el Journal of Abnormal Child Psychology, también se aprecia que esas historias violentas ejercen un efecto desensibilizador, lo cual hace que los niños sean menos empáticos con las víctimas del acoso escolar y se conviertan en testigos mudos de este o incluso lo alienten.

“Muchos padres creen que la cultura de los superhéroes contribuirá a que sus hijos defiendan a otros y sean más agradables con sus coetáneos, pero nuestro estudio demuestra que ocurre exactamente lo contrario. Los niños adoptan los comportamientos agresivos, no los valores de defensa”, explica Coyne.

¿Por qué los niños aprenden los malos comportamientos?

Coyne explica que, en muchas ocasiones, la complejidad de las películas, las series o los cómics que protagonizan los superhéroes impide que los niños saquen un mensaje constructivo. En otras palabras: muchos de esos programas no están hechos para niños en edad preescolar, por lo que les resulta difícil comprender que las peleas en las que se involucran sus ídolos están “justificadas” por principios morales.

A esa edad, algunos niños todavía no tienen la capacidad cognitiva necesaria para captar los valores positivos desligándolos del contexto negativo. Su pensamiento es eminentemente concreto, por lo que se centran en las cosas más evidentes, como los comportamientos violentos.
De hecho, en el estudio se aprecia que el 20% de los niños asociaron los superhéroes con alguna habilidad violenta. Cuando les preguntaron quién era su superhéroe preferido y por qué, algunos respondieron: “Es muy grande y golpea muy bien”, “porque puede aplastar y destruirlo todo” o “porque puede matar”.

Otra psicóloga que también estudia el tema, Sharon Lamb, añadie que: “Existe una gran diferencia entre las películas de superhéroes de la actualidad y los cómics del pasado. Los superhéroes de hoy son básicamente personajes de acción que se involucran en continuas escenas de violencia, son agresivos, sarcásticos y casi nunca hablan de la necesidad de hacer el bien por la humanidad”.

¿Debemos prohibir los superhéroes a los niños?

No es necesario eliminar los programas de superhéroes de la dieta visual de los niños. Los superhéroes forman parte de la magia de la infancia y alimentan la fantasía. El secreto radica en el equilibrio, en lograr que los niños también se identifiquen con otros personajes.

También es fundamental que resaltemos los valores positivos de los superhéroes y expliquemos los matices más sutiles que los niños no llegan a captar, de manera que comprendan que la violencia nunca es la solución a los problemas.

Enseña a reciclar a los niños desde bebés

Reducir, reutilizar, reciclar y recuperar. Esta es la regla de las cuatro erres que debemos poner en marcha cada uno de nosotros para salvar y conservar nuestro planeta.

Reducir la cantidad de basura, reutilizar envases y bolsas, reciclar materiales como el plástico y recuperar materiales para volver a utilizarlos son algunas de las cosas que los padres podemos hacer para conservar el estado del planeta y que debemos enseñar a nuestros hijos. Son hábitos que debemos enseñar desde casa, así es como podemos enseñar a reciclar a los niños desde bebés. 

¿Cómo enseñar a reciclar a los niños?

Y es que a partir de los 3 años de edad, los niños ya pueden aprender a separar los residuos. Al principio, la enseñanza se produce mediante el ejemplo que ofrecen los padres al niño a la hora de separar los materiales (cristales, cartones, plástico…) en casa. Así, después podrá compartir el mismo comportamiento en familia, mientras aprende y se interesa por el reciclaje en la escuela y en su entorno.

Aunque todos tenemos conciencia de que es fundamental que las nuevas generaciones crezcan respetando el medioambiente, en el ámbito mundial el reciclaje aún es una asignatura pendiente en muchos hogares. Así, por ejemplo, según FIDA (Fundación para la Investigación y el desarrollo ambiental en la Comunidad de Madrid),en España sólo se recicla el 11 por ciento de los residuos, mientras que en otros países europeos como Holanda y Francia, ya se recicla de un 30 a un 50 por ciento de los materiales.

El sistema de colores para los contenedores es especialmente educativo para los niños. Existen cinco tipos de contenedores y cada uno tiene asignado un color para verter la basura:

  • El azul es para papel y cartón, el verde para vidrio y cristal.
  • El amarillo para el metal, los briks y los envases de plástico.
  • El gris es para los restos de comida, es decir, para la materia orgánica, y aquí también se pueden tirar las plantas, las telas, la tierra, las cenizas, las colillas y los tapones de corcho.

Además, existen otro tipo de contenedores complementarios para tirar restos de aceite, juguetes rotos y pilas.

Hoy por hoy, parece que el que no recicla es porque no quiere. Sabemos cómo hacerlo y ya tenemos los contenedores cerca de casa para que desplazarse no nos de pereza y sea la excusa perfecta para no hacerlo.

Y es que si no nos esforzamos un poco todos y cada uno de nosotros seguirá siendo necesario utilizar entre 10 y 15 árboles para fabricar una tonelada de papel o usar mucha energía para mezclar arena, carbonato de cal y carbonato de sodio para obtener vidrio.

Pero, sobre todo, llama la atención el tema de las latas. Reciclando el aluminio es posible ahorrar el 95 por ciento de la energía que se necesita para fabricarlo a partir de un mineral llamado bauxita.

Fuente: guiainfantil.com

Internet y los niños: aprende a navegar seguro

Aprender a navegar con seguridad en Internet es imprescindible para los niños y digo imprescindible porque la red ofrece ya tantas ventanas abiertas, emergentes, públicas, privadas, informativas, sociales y educativas, que es un peligro dejar que los niños se pongan delante de un ordenador y empiecen a navegar sin criterio, sin orden, sin un interés específico o sin saber utilizar las redes sociales con cabeza.

Cómo aprender a navegar seguro por Internet

Actualmente, tanto los padres como los educadores somos conscientes de este reto. Así, en los colegios e institutos se imparten regularmente charlas para los alumnos de los últimos cursos de Primaria y de la ESO, donde se exponen y explican todas las herramientas con las que se puede navegar en Internet y se advierte a los chavales del peligro de la negligente utilización de las redes sociales y de lo que puede ocurrir cuando invitan como amigo a su cuenta a alguien que no lo es o que no conocen, lo que podría ocurrir cuando publican sus datos personales (nombre, dirección, colegio, equipo deportivo) o dan pistas para que los demás lo averigüen.

Hay que tener en cuenta que en Internet, todos podemos encontrar de todo y los niños también. Por este motivo, ningún niño deberíanavegar en Internet sin haber consultado algunas páginas webdonde se explica a los niños qué es la navegación segura. Del mismo modo que ponerse al volante de un vehículo sin haber estudiado el código de circulación o haber dado unas clases prácticas de conducir es un peligro para uno mismo y para los demás, navegar en Internet sin saber cómo también es un peligro, sobre todo, porque el acceso al ordenador cada vez se produce a edades más tempranas y el nivel de maduración entre los niños, los adolescentes y los jóvenes es muy diferente.

No obstante, una cosa es navegar en Internet y otra ser un verdadero cibernauta. Los niños, gracias a su innata curiosidad y gracias a su facilidad de adaptación a los nuevos medios, se han convertido en usuarios de Internet, y, en muchos casos, en usuarios avanzados. Desde la perspectiva adulta, mientras que Internet ofrece claras ventajas en el campo de la educación, ya que reduce los obstáculos para la creación y distribución de contenidos y ofrece un amplio acceso a fuentes de información digital cada vez más ricas, por otro lado, los menores representan el grupo más vulnerable dentro de los usuarios de la red: son víctimas potenciales de actividades ilícitas (tráfico de niños, pornografía y prostitución infantil) y tienen fácil acceso a contenidos desaconsejables (pornografía, violencia, racismo, xenofobia, discriminación por razón de género) que puedan afectar negativamente a su desarrollo físico, mental, espiritual y social.

Por este motivo, una adecuada protección, implica necesariamente un buen conocimiento del funcionamiento de la red y sus posibilidades, la formación necesaria para detectar contenidos potencialmente perjudiciales y la información sobre los mecanismos de protección existentes, tanto técnicos como legales. En definitiva, el mejor método de prevención contra el manejo pernicioso de Internet, pasa por la Educación. Conocer exactamente las posibilidades del uso de Internet y sus peligros no debe ceñirse solamente al marco técnico, si no que los niños deben aplicar en su uso otros conceptos propios de la Educación tales como los valores de interdependencia, justicia social, tolerancia y respeto, entre otros.

¿Por qué es importante que los niños aprendan a tocar un instrumento musical?

Cada día en que mis alumnos más pequeños (2, 3 y 4 años) llegan a sus clases y lo primero que buscan hacer es ir a sentarse al piano con gran alegría y entusiasmo, me da una satisfacción muy profunda, porque es un indicio de que son sanamente felices y porque están aprendiendo lo importante que es poder expresar sus emociones con un lenguaje distinto y a través de un arte maravilloso: la música. Ellos desde pequeños están descubriendo este increíble mundo, lleno de sensaciones maravillosas relacionadas con el piano. Mientras exploran  el mundo de la música, ellos están haciendo en sus vidas una relación estrecha con el arte, un camino que les llevará a explorar su sensibilidad, su creatividad, su futuro y sobre todo, su felicidad.

¿Por qué es importante que los niños aprendan a tocar un instrumento musical?

Es así como estamos seguros, que en el futuro podrán sacar las notas más dulces y alegres, con la expresividad más natural que les diga la partitura o sus estados de ánimo, porque cuando una partitura nos da la indicación de dulce, nostálgico o relajado, sin duda alguna podrán hacerlo con una mayor sencillez y claridad; ya que esto no se puede lograr nunca de ninguna manera si no es con paciencia, alegría y entusiasmo, y estar desde pequeños motivándolos día a día con buenos y positivos elogios. En vez de estarles obligando con gritos, regaños o amenazas; es mejor inculcarles la pasión y lo bello que es descubrir nuevas cosas, es inculcarles desde pequeños que explorar sin límites sus conocimientos a través del arte, es un gusto que les puede durar toda la vida.

La creatividad

Aprender música no solamente es para que el niño mejore sus calificaciones en la escuela, el poder envolvernos en las artes nos brinda tanto a adultos, jóvenes y niños, la oportunidad de poder expandir nuestra creatividad, sin embargo la ventaja que tienen los niños al aprender música desde pequeños, radica en que ellos tendrán esta cualidad desde una muy temprana edad.

Desde que nacemos y comenzamos nuestra etapa de crecimiento, nuestros cerebros se convierten en esponjas que absorben una gran cantidad de información de nuestro entorno y comenzamos a explorar el mundo a través de nuestros sentidos. Es en este punto cuando se formarán nuestras habilidades y gustos que serán parte de nosotros  el resto de nuestras vidas. Sin embargo, existen cosas que desde pequeños todos hacemos con mucho entusiasmo pero mientras vamos creciendo dejamos de hacer: aprendemos con cancionesdibujandobailandocreando cosas con nuestras manos y observando. Esto nos dice claramente que los seres humanos somos artistas por naturaleza, y que las artes son parte de nuestra necesidad  humana desde pequeños, pues con estas, aprendemos a explorar el mundo; recordando que las cosas que mejor aprendemos son aquellas que nos gustan y con las que interactuamos todos los días mientras vamos creciendo. Es aquí cuando el aprender a tocar un instrumento, el involucrarse en las artes tendrá un efecto positivo, ya que esto le permitirá a los pequeños explorar su creatividad con plena libertad y sin temor a equivocarnos; es cuando pueden llevar al máximo su potencial, y desarrollar nuevas técnicas para seguir lográndolo.

Sensibilidad

Otra de las grandes ventajas que nos aporta el tocar un instrumento, es el poder desarrollar nuestra propia sensibilidad. A todas las personas nos gusta escuchar música y no existe un solo día en el cual no hayamos escuchado alguna melodía; sin embargo, el tipo de música que escucha cada quien es distinto; de igual manera nuestra forma de hacer música también lo es, no existen dos personas que toquen igual, debido a que no existen dos personal iguales en el mundo.

Todos somos en esencia músicos, y todos disfrutamos de escuchar  música día a día y esta es una razón por la cual todas las personas tienen deseo de tocar algún instrumento. Sin embargo, cuando creamos música con nuestras propias manos, comenzamos a conocer un mundo dentro de nosotros mismos a través de la música.

Te has preguntado alguna vez, ¿cómo interpretarías una melodía? ¿te has imaginado la versión de esa canción que tanto te gusta, siendo tocada por ti mismo en violín, piano, o el instrumento de tu preferencia? seguramente sentirías un gran placer al interpretarlo, gozo, alegría, tristeza, melancolía, nostalgia, y un sin fin de emociones que la música nos puede proporcionar; sin embargo, cuando tocas un instrumento musical, la diferencia radica en que ya no eres quien recibe las emociones, ahora eres tú quien las está sacando, puedes expresar tus sentimientos de una manera diferente, es como poder hablar otro idioma; ¿y si hubieras tenido esta habilidad siendo tan pequeño? ¿Hubiera cambiado algo de ti y de tu vida?

Retos del futuro

Cada día en todas partes, políticos, educadores y filósofos hablan de reformar la educación, se compran libros, computadoras, se estructuran reformas, se suben salarios, se bajan salarios, se traducen textos, etc.; sin embargo, pocos son los resultados que realmente se logran con respecto a la educación de los niños; además de que, cada día existen menos plazas y más requerimientos para conseguir trabajos. Mientras más se avanza menos oportunidades existen para nuestros niños de que puedan resolver los problemas del futuro. Hay que ser conscientes de que nuestros niños enfrentarán un mundo lleno de nuevos retos que necesiten soluciones creativas e inteligentes, niños sensibles que cuiden el entorno y que puedan seguir abriendo las puertas de lo desconocido.

Fuente: clasesviolinpiano.com

Qué hay detrás de los niños que se hacen los graciosos dentro del grupo

Que los niños sean los graciosos del grupo no es malo, ni mucho menos. Hay niños con mucho sentido del humor, muy risueños, que les gusta hacer bromas y divertir a los demás.

El problema viene cuando el niño a través de esos comportamientos busca llamar la atención o tener el protagonismo. Son los niños que quieren hacer reír a los demás a toda costa, y no les importa, incluso, dejarse en ridículo ellos mismos. Esto es lo que hay detrás de los niños que se hacen los graciosos dentro del grupo.

Perfil de los niños que se hacen los graciosos dentro del grupo

Es difícil establecer la línea que separa un comportamiento natural y que forma parte de la personalidad del niño, y uno que no lo es tanto. Puede que esa línea la marquen las situaciones en las que se producen esos comportamientos, y la manera en que se producen.

Cuando son disruptivos, cuando no son adecuados a la situación en que se producen, (en medio de una clase por ejemplo), entonces podemos decir que el niño busca algo más que simplemente divertir o expresar su forma de ser.

Puede que estos comportamientos escondan algo más, como por ejemplo la necesidad ser aceptados en el grupo o bien desviar la atención de algún problema o dificultad. No hay un perfil concreto de niños que buscan ser los graciosos del grupo, ni unos criterios establecidos, pero por lo general pueden ser:

Niños que buscan la aceptación de los demás, (por complejos, baja autoestima, pobres habilidades sociales) que no saben cómo hacer para que les “quieran ” otros niños, y para ello, pueden comportarse de forma histriónica, gastando bromas siempre, haciéndose el payaso porque ven que eso gusta a los otros niños.

– Niños con algún problema escolar o de aprendizaje, (niños a los que les cuesta aprender por ejemplo) y buscan en esas llamadas de atención ocultar esas dificultades. Hay que tener en cuenta que en estos niños, estos comportamientos ocultan algo más emocional, y debemos tenerlo en cuenta. Si no pueden llamar la atención por los logros académicos, la llamaré por ser divertido, y de paso oculto que hay tareas que me cuestan más.

– Niños que están pasando por cambios en su vida, y esta forma de actuar es una manera de llamar la atención o de liberar tensiones.
O simplemente, son niños que necesitan llamar la atención porque están acostumbrados a serlo siempre.

En general, sea cual sea el motivo que está detrás de estos comportamientos,  el objetivo final  es llamar la atención y una necesidad de ser tenidos en cuenta. Dependiendo del niño habrá que profundizar en esos motivos subyacentes, atenderlos y trabajar en una doble vía,  la causa de  estos comportamientos, y por otro lado, marcar unos límites a esas conductas.

En primer lugar es importante identificar cuando se producen esas conductas, (en clase, con otros niños, delante de otros adultos), y así podremos saber si es por inseguridad, necesidad de ser aceptados, ocultar un problema o ser el centro de atención.

Cómo gestionar este comportamiento en el niño

Hay que saber poner límites a esas conductas, y es importante cómo hacerlo.

– Hay que dejarles claro, que ser gracioso y divertido no es algo malo ni negativo, y que nos gusta que sean así, pero tienen que saber cuándo es el momento para serlo. No se trata de afear la conducta sino de enseñarles cuando es el momento.

– Hay que buscar el término medio entre ignorarle todo el rato y hacerle caso continuamente. Habrá que ignorar en su justa medida cuando el comportamiento no sea adecuado, es decir, puedo hacerle caso pero para decirle que no es el momento de gastar una broma, o decirle que no me hace gracias, es decir,  no regañarles sino corregirles.

– Es importante reforzar las sus cualidades positivas y hacérselas ver al niño. Muchas veces detrás de estos comportamientos hay una falta de autoestima o seguridad en sí mismo.

– Si las bromas en ocasiones rozan la falta de respeto a otras personas, hay que corregir ese comportamiento, haciendo ver al niño cómo se puede sentir la otra persona, ayudándole a que se ponga en el lugar del otro.

Por lo tanto, que el niño sea gracioso, divertido y haga reír a los demás, no es malo ni hay que impedirles serlo, pero en aquellas ocasiones en las que esos comportamientos estén fuera de lugar, será importante, por un lado, pensar en qué puede haber detrás, y por otro lado, poner límites a esas conductas.

Fuente: guiainfantil.com

12 frases para enseñarles a tus hijos que no se vayan con desconocidos

Todos recordamos a nuestros padres y abuelos diciéndonos una y otra vez que no nos fuésemos con desconocidos, que no aceptásemos regalos de extraños y un millón de advertencias más. Todos pasamos por eso de pequeños, pero los tiempos cambian y los peligros también. Si bien no es tan común que un desconocido trate de llevarse a un niño que no conoce, ¿estamos preparados para hacer que nuestros hijos capten la idea?

Por desgracia, la mayoría de los secuestros de menores ocurren en el ámbito familiar, pero la seguridad es lo primero y, por eso, no está de más enseñar a los más peques a que no se vayan con desconocidos o gente de la que desconfíen. Eso sí, no nos volvamos locos: no es cuestión de meter miedo a los niños. Tan solo se trata de explicarles, poco a poco y sin dramas, que hay buenas y malas personas en el mundo.

1. “No aceptes regalos ni chucherías de un desconocido”

La leyenda urbana de los caramelos o gominolas con droga podría no ser o no real… Eso sí, reconozcamos que es raro que alguien le haga un regalo a un niño que no conoce. Así que, para curarnos de espantos, lo mejor es que a los más pequeños les quede muy claro esta frase.

2. “No acompañes a nadie sin permiso”

Si los niños saben que antes de irse con alguien tienen que pedir permiso a sus padres y es una norma que siempre tiene que darse, entonces preguntarán si se encuentran en esa situación en la que un desconocido, o conocido de la familia, le pida que le acompañe.

3. “Gritar ‘socorro’ es la clave”

Si alguien le agarra, le fuerza a hacer algo o intenta llevárselo, lo primero que tiene que hacer es gritar muy fuerte “socorro” o “estos nos son mis padres”.

4. “Recuerda nuestra palabra de seguridad o palabra secreta”

Es una buena idea que tengas una palabra de seguridad con tus hijos. Si, por ejemplo, alguien va a buscarle al colegio diciendo que va de parte de sus padres, entonces le preguntará la palabra secreta (que solo sabréis vosotros) y si la persona que le va a buscar no la sabe, entonces es el momento de correr a pedir ayuda a su profesor.

5. “No debe haber secretos con otros adultos”

Es importante que los niños tengan claros que no deberían tener secretos con otros adultos. Si alguna persona le dice o hace algo que “es un secreto”, debería contarse a su padre o a su madre de todas maneras. Los secretos no son buenos.

6. “Decir ‘no’ no tiene nada de malo”

Los niños tienen que saber desde bien pequeños que no pasa nada por decir que no. Además, saber decir no les ayudará a salir de muchas situaciones incómodas a lo largo de su vida.

7. “Cuidado con las redes sociales y lo que compartes en ellas”

Los niños acceden a internet y las redes cada vez más pronto. Por eso, es imprescindible dejarles claro que nunca deben compartir su ubicación, ni compartir detalles íntimos ni información personal con gente que conozcan a través de las redes.

8. “No le des información personal a alguien que no conoces de nada”

Muy relacionado con el punto anterior: nada de compartir información personal con desconocidos.

9. “No te alejes de tus padres”

Déjales claro que cuando están contigo (o su otro progenitor) no deben alejarse, ni perderos de vista.

10. “Si te pierdes en una tienda, no salgas del lugar”

Más de lo mismo: si el pequeño se pierde en una tienda o en un centro comercial es importante que no salga del recinto y que busque a alguien que trabaje allí (un dependiente o alguien de seguridad) para que avise de que se ha perdido.

11. “No subas al coche o furgoneta con un desconocido”

Déjale claro que si alguien le invita a subir a su coche tiene que irse lo más rápido posible al lado contrario y buscar ayuda (de la policía o de un profesor si está a la salida del colegio).

12. “Nunca digas que estás solo en casa”

Si, por cualquier motivo, está solo en casa, enséñale que nunca diga ni por teléfono ni a través de la puerta que está solo.

Fuente: muhimu.es

6 cosas que hacen los daneses para criar niños felices, ¿las probamos?

Dinamarca está en el top 5 de países más felices del mundo desde 1973. El libro Cómo criar niños felices. El método danés para desarrollar la autoestima y el talento de nuestros hijos de la psicóloga estadounidense Jessica Joelle Alexander y la coach y terapeuta danesa Iben Dissing nos da la clave de por qué las familias danesas viven en un círculo de crianza feliz que se repite generación tras generación, consiguiendo coronar esta lista de países.

Cómo criar niños felices

En su libro, las dos especialistas en psicología explican cuáles son las pautas que deberían seguir los padres —y que ya hacen la mayoría de daneses— a la hora de educar y criar a sus hijos. Por ejemplo, aseguran que los gritos y los cachetes deben quedar completamente fuera de la crianza: ese estilo autoritario que cada vez se lleva menos, pero que algunos echan de menos, es el más nocivo para los más pequeños.

Niños felices, adultos capaces de superar el fracaso

Además, la presión y el estrés al que muchos someten a sus hijos no es saludable: reducirlos y centrarse más en la autoestima es clave para criar niños felices. Hay que crear más bienestar y cuidar lo que el pequeño es, no lo que podría llegar a ser o los logros que podría alcanzar. Si reforzamos su autoestima, tarde o temprano llegará mucho más lejos.

Ver la vida a la manera danesa es lo que nos sugieren Alexander y Dissing en su libro. Si modificamos viejos hábitos de crianza conseguiremos que las nuevas generaciones se conviertan en adultos plenos, capaces de sobreponerse al fracaso y con una autoestima difícil de derribar.

Las 6 pautas para criar niños tan felices como los daneses

1. Enséñales a jugar

Sí, cierto, puede que al principio (si no están acostumbrados) haya muchos lloros y rabietas, pero merece la pena pasar por el mal trago inicial. Según las autoras de este libro sobre el método danés para criar niños felices: “Si los niños siempre están luchando por conseguir algo, como buenas notas, premios o el reconocimiento de profesores o de sus padres, no lograrán desarrollar su impulso interior. El juego puede ser usado para mejorar las habilidades de superación de adversidades, en especial las de adaptación, de resolución de problemas y de establecimiento de metas”. Así que ya lo sabes, el juego libre es de lo mejor que hay para alcanzar la felicidad.

2. Deja que sean auténticos

Borra el concepto de autodecepción (y decepción) de su vocabulario. Responde siempre con honestidad a sus preguntas, lee cuentos que hablen de las emociones (todas, tanto las buenas como las malas), enséñales a ser genuinos. Es importanteque los niños dejen de compararse con sus compañeros, amigos o familiares de su edad (si aún estás a tiempo, evita que aprendan este mal hábito evitándolo tú también). Es más importante enfocarse en el esfuerzo individual, en su propia originalidad y autenticidad. Además, no conviertas los halagos en tu respuesta automática: un halago tiene que ser una recompensa, no algo sin ningún tipo de significado.

3. Utiliza la redefinición para mejorar

Los daneses evitan el lenguaje limitante y negativo, y no les dicen a los más pequeños qué hacer, cómo deben sentirse o cómo deben enfrentarse a una situación. Por el contrario, les motivan para que los niños vean las situaciones desde distintos puntos de vista y, así, se centren menos en los resultados que deben obtener o las partes negativas de no obtener los resultados “adecuados”.

4. Crea empatía

La única forma de tener relaciones sanas y cariñosas a largo plazo es reforzando la empatía en una edad muy temprana. El método danés para criar niños felices tiene esto muy en cuenta: si la empatía se suprime, entonces estarás exponiendo a tu hijo a abusos físicos, psicológicos o sexuales sin quererlo y, en muchos casos, sin ser consciente de ello. En estos casos, los límites saludables se rompen y, por tanto, su habilidad para ser empáticos se ve afectada. Claro, que también la sobreprotección, el otro extremo de la cuerda, es perjudicial. Crea empatía, pero no asfixies a tu hijo.

5. Deja atrás los ultimátums

Un ultimátum no deja de ser una lucha de poder: “si haces esto todo saldrá bien”, aunque el pequeño no entiendas por qué ha de hacerlo, no quiera hacerlo o no esté cómodo haciéndolo. Aquí las autoras del libro recomiendan distinguir entre el comportamiento y el niño en sí: no culpes al pequeño (los niños son buenos por naturaleza), involucra al otro progenitor (si lo hay) y hablad, los tres, sobre por qué determinado comportamiento está mal.

Alexander y Dissing lo epxlican así: “Lo que a menudo sucede es que los padres pierden en esta configuración. Podemos perder la cercanía (gobernando con miedo), podemos perder la perspectiva (escogiendo las batallas y no la guerra o las grandes líneas de la paternidad), y podemos perder el respeto (si no lo siguen).El uso de la empatía y un enfoque más basado en el respeto tiene un efecto boomerang. Enseñe respeto, sea respetuoso y usted será respetado es el lema”.

6. Refuerza la unión y el hygge

Ya hablamos en su momento sobre el hygge y nos sigue encantando. La felicidad depende, en gran medida, del tiempo que pasamos con los amigos y la familia. Aquí entra el hygge, ese concepto danés que nos habla de pasar tiempo de calidad con las personas a quienes tenemos estima. Esto es clave para que los niños crezcan felices: “Se busca desconectar de todo y dedicarse a estar con quien más se aprecia en un ambiente acogedor. El concepto de unión y ‘hygge’ tiene demasiadas implicaciones pero, esencialmente, es hacerte tú mismo a un lado por el beneficio de un todo. Es dejar el drama en la entrada y, sacrificar tus necesidades y deseos individuales para hacer que una reunión grupal resulte más amena”.

Fuente: muhimu.es

Amistades escolares

No hay mejor cosa para un niño que comenzar el año escolar junto a un amigo. Gran parte del entusiasmo de regresar al aula consiste en reencontrarse con caras familiares y amistades del año anterior. Sin embargo, muchas cosas pueden cambiar con el inicio de un nuevo curso lectivo, entre ellas los amigos.

La amistad es una parte integral de la infancia y el desarrollo de nuestros hijos. Hacer amigos es importante porque les enseña a compartir, a resolver disputas, a interactuar y a dar y recibir impresiones, advertencias y consejos. Sin embargo, los padres sufrimos cada vez que nuestros hijos tienen dificultad en hacer nuevos amigos, se pelean con su mejor amigo o son dejados de lado. Es difícil para los padres saber cuál es nuestro lugar en relación a las amistades de nuestros hijos y cómo y cuándo podemos intervenir en sus relaciones.

“Las amistades ayudan a los niños a crecer emocional y socialmente”, afirma Leslie Blitz, especialista en educación de la escuela Hartshorn, en Nueva Jersey. “Durante esta etapa, los niños aprenden a compartir y a ceder, a cómo ganar o perder de forma adecuada. También aprenden a respetar los puntos de vistas de otros individuos”, añade. Según Blitz, los niños suelen encontrar compañía o consuelo en sus amigos, sea en los fracasos o los éxitos de sus vidas. Sin embargo, la mayoría de los chicos experimenta alguna experiencia dolorosa en relación a un amigo. “Cuando un chico regresa al aula y descubre que su amigo se mudó, no pasó de grado o se trasladó a otro colegio, es importante que los padres lo alienten a hacer nuevas amistades participando en actividades escolares que ayuden a sus hijos a integrarse al grupo”, sigue Blitz.

Según otros especialistas, enseñar a nuestros hijos a respetar a los demás es una buena forma de mantener las amistades. Los niños pueden divertirse sin tener que mandonear a sus amigos. Lo que nuestros hijos ven en el hogar es lo que harán en el futuro. Por eso lo mejor es educar dando el ejemplo. Los padres asimismo deben respetar la personalidad de sus hijos y su gusto en la selección de sus amigos. Los chicos no siempre eligen a sus amigos de la misma forma en que lo hacen sus padres o prefieren relacionarse a otros niños en grupo o individualmente. Abrir las puertas del hogar a sus amistades es otra buena forma de impulsar una buena amistad. Finalmente, es importante enseñarles a los chicos a solucionar conflictos entre amigos constructivamente.

Fuente: serpadres.com

8 errores de educación que puedes cambiar por completo con el método Montessori

Cómo cambiar la forma de educación de los hijos hacia un método de educación positiva.

De los errores se aprende. Y es cierto que nunca es tarde para cambiar y transformar los errores en algo positivo. Así que si tú también cometes algún error de educación con tu hijo, estás a tiempo de transformarlos por completo con un simple cambio de actitud.

Para ello nos fijamos en los consejos de una famosa escritora norteamericana sobre la educación y métodos de enseñanza, L.R Knost, cuya filosofía se basa en los  métodos de la escuela Montessori. Aquí tienes los 8 errores de educación que puedes cambiar por completo con el método Montessori.

Si hay algo que L.R Knost sepa, es reflexionar sobre la educación de los niños. Está claro que ayuda bastante el haber tenido 6 hijos. La experiencia es un grado, que decía mi abuela, así que cuando alguien con tanta experiencia habla sobre educación, suelo prestar atención.

Laura R. Knost es defensora del método de aprendizaje positivo, a la filosofía de la escuela María Montessori, y a la educación de los hijos desde el afecto. Muchos de nuestros errores como padres, asegura, están relacionados con la forma ‘clásica’ de educación, basada en la autoridad y el castigo. Pero nunca es tarde para cambiar.

En este caso, Laura R. Knost nos habla de cómo podemos cambiar 8 errores de educación con los niños, los más frecuentes. Solo tenemos que cambiar nosotros, como padres, nuestra forma de educar:

1. En lugar de manipular, da ejemplo. Uno de los errores más extendidos entre los padres es la manipulación. ¿Cómo se manipula a un hijo? Por ejemplo, cuando usamos el chantaje afectivo: ‘Si no recoges los juguetes, estaré muy triste’. O bien la amenaza: ‘Si no recoges tus juguetes, te quedarás sin salir’. La propuesta de la escritora es transformar la manipulación en ejemplo. Recoger con los niños los juguetes para que aprendan a hacerlo en una buena opción. Si ellos ven que nosotros también recogemos nuestras cosas, entenderán que es algo que también ellos deben hacer.

2. En lugar de intimidar, invita. Muchos padres hacen un excesivo uso de su autoridad y llegan a intimidar a sus hijos. Para un niño, es como un muro que no se atreve a cruzar. Si en lugar de intimidar, invitas a tu hijo a hacer algo, le estarás tendiendo un puente y además generarás en él mucha más confianza. La confianza genera ese maravilloso efecto de ilusión, autoestima y recompensa. Normalmente, quien da confianza, la recibe. Si invitas a tu hijo a hacer algo en lugar de ordenárselo por la fuerza, responderá de forma positiva.

3. En lugar de avergonzar, dile todo lo que hace bien. No hay nada peor que avergonzar y humillar a un niño. Es como si lanzaras una losa sobre su autoestima y sobre la confianza que siente hacia ti. Luego no te quejes si apenas te cuenta nada y la comunicación con él empeora… Lo mejor, frente a resaltar una y otra vez todo lo que hace mal, confía en él y resalta lo que hace bien. Conseguirás que él cada vez quiera hacer más cosas bien para ganar más alabanzas.

4. En lugar de enfurecerte, alienta. Si en algún momento tu hijo no consigue hacer algo o comete un error, que no sienta tu furia. No le regañes, que no no note que estás frustrado o triste. Lo que debes hacer es mantener la calma y animarle para que vuelva a intentarlo. Genera en él ese sentimiento de superación y perseverancia tan necesarios para aprender y conseguir alcanzar los sueños.

5. En lugar de amenazar, enseña. Está demostrado que los gritos y las amenazas no sirven para nada bueno. Es más, generan en los niños una especie de bloqueo e impiden que aprendan. Enseñar implica todo lo contrario: en lugar de decirle ‘Como no hagas los deberes, te quedarás sin jugar toda la tarde’, enséñale qué ocurre si no hace los deberes: ‘No has hecho los deberes porque preferías ver la televisión, así que no puedes jugar. Tendrás que hacer los deberes’.

6. En lugar de suponer, escucha. A menudo cometemos el error de sacar nuestras propias conclusiones sin ni siquiera escuchar lo que tiene que decirnos nuestro hijo. Para valorar algo que hizo o no hizo, antes hay que escuchar su versión. Así que si un día te encuentras ese jarrón que tanto te gusta hecho añicos, antes de gritarle o castigarle sin más, deja primero que te cuente qué ha ocurrido.

7. En lugar de herir, ayuda. Las palabras pueden ser crueles y agresivas. También los silencios. A veces no medimos la fuerza de lo que decimos a nuestro hijo y terminamos diciendo cosas de las que luego nos arrepentimos. Las palabras pueden herir, y las heridas no enseñan grandes cosas a los niños. Lo que debemos hacer es respirar muy hondo cuando sintamos ganas de decir a nuestro hijo algo que sabemos que puede herirle, y transformar esas palabras en otras que le sirvan de ayuda. Así, en lugar de decir ese horrible: ‘¿Eres tonto, o qué?’, cambia la frase por un ‘¿Pero por qué hiciste eso? ¿Quieres que te ayude a hacerlo de forma correcta?’.

8. En lugar de castigar, educa. Los castigos en la mayoría de los casos no funcionan. Los niños, a la larga, aprenden a mentir para librarse de ellos. La educación puede funcionar perfectamente sin castigos. Si le das a tu hijo responsabilidades, le enseñas mediante rutinas a respetar una serie de normas, le enseñas mediante el ejemplo y le enseñas a ‘remendar’ sus errores, le estarás educando sin necesidad de castigar.

Cómo es el método de educación basado en la filosofía Montessori

Desde luego, los consejos de esta mamá y abuela no tienen desperdicio. ¿Su filosofía? Se mantiene fiel a los principios básicos de la escuela Montessori:

– Conseguir que el niño sea capaz de ver desde pequeño que es independiente, autónomo, y capaz de lograr por sus propios medios muchísimas cosas.

– Darle responsabilidades a los niños para que se involucren más en todo lo que hacen y sean capaces de entender las consecuencias del acto y efecto de todo lo que hacen.

– Educar desde el cariño y la comprensión.

– Darles libertad a cada niños para seguir su propio ritmo de aprendizaje.

– Potenciar las habilidades individuales de cada niño.

Fuente: guiainfantil.com

La creatividad del preescolar

Carolina Jiménez
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Santo Domingo

La educación preescolar constituye un ciclo de formación de suma importancia para el desarrollo de los niños entre 0 y 6 años de edad. Es una etapa en la que se incrementan habilidades físicas y psicológicas, así como el fomento de creatividad y enseñanzas de autenticidad.

Michelle Díaz, maestra de preescolar, afirma que: “Durante la etapa preescolar es donde se trabajan los elementos más importantes del desarrollo socioemocional y cognitivo de los niños. Las exploraciones sensoriales y las competencias educativas son las que más aportan al proceso estudiantil, convirtiéndose en un ciclo de formación de suma importancia”.

La educación inicial contribuye al desarrollo cognitivo del ser humano, que inicia con una capacidad innata de adaptación al ambiente; consta de una serie de etapas que representan los patrones universales del desarrollo. En cada una de estas la mente del niño desarrolla una nueva forma de operar.

El desarrollo cognitivo está relacionado con el conocimiento: es el proceso por el cual vamos aprendiendo a utilizar la memoria, el lenguaje, la percepción, la resolución de problemas y la planificación.

La maestra explica que existen numerosos estudios que demuestran que el cerebro de los niños en edad preescolar tiene la capacidad de realizar diferentes conexiones cerebrales de manera acumulativa y por etapas. “El maestro de educación inicial tiene una labor muy importante, ya que debe estimular y promover dichas conexiones en su máximo nivel”, agrega.

Sostiene Díaz que, los maestros deben identificar las necesidades de cada uno de sus estudiantes y trabajarlas de manera personalizada para un mejor aprendizaje. “En ocasiones, hay actividades que requieren la participación de grupos grandes, pero también se debe contar con otras de grupos pequeños, donde se pueda trabajar cada necesidad de manera individual”.

Para fomentar el aprendizaje de habilidades y conocimientos que resultan esenciales en esta primera etapa escolar, es importante que en el aula se realicen actividades dinámicas y variadas.

Michelle Díaz, maestra de preescolar.

“El mayor objetivo de un preescolar es guiar a los niños en la construcción socioemocional de sus vidas de manera sana y real. Sin embargo, el curriculum preescolar es completo de acuerdo a las competencias que requiere el Ministerio de Educación. Estas se trabajan a través de investigaciones y exploraciones tanto sensoriales como cognitivas y varían según el nivel y las necesidades de cada estudiante. Se busca estar actualizados con las habilidades del siglo XXI (comunicación, pensamiento crítico, colaboración y creatividad)”, argumenta la maestra.

En cuanto a las actividades para los niños, plantea que insertar objetos en pequeños orificios o trazar líneas puede desarrollar la motora fina. Dentro de las actividades más frecuentes están las habilidades de preescritura, sin importar el nivel con el que se esté trabajando.

Para el profesorado es un reto mantener la atención de los niños, condición previa imprescindible para empezar cualquier actividad escolar.

“Un maestro preescolar debe siempre tener energía para mantener motivados a sus estudiantes durante el proceso de aprendizaje. Siempre realizo con mis estudiantes actividades que respondan a sus intereses y curiosidades, creando una investigación sobre ello, lo cual les permitirá un mayor aprendizaje”, puntualiza Díaz.

Para lograr que el aprendizaje sea continuo, los padres en sus hogares deben asumir la responsabilidad de poner en práctica las enseñanzas que los maestros les imparten a sus hijos. Díaz asegura que: “Siempre es bueno que los maestros tengan una relación abierta con los padres, donde puedan mantenerlos informados sobre los temas y necesidades específicas de sus hijos. Estos por su parte, leerles algún libro relacionado a los temas que se están trabajando en el colegio y sacar un momento del día para realizar actividades. Esta conexión con el hogar, permitirá que los niños puedan tener un aprendizaje significativo y enriquecedor”.