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‘Pop it’, el juguete de moda que calma y educa a tu hijo

Estos juguetes coloridos y blanditos están hechos de silicona y es muy sencillo encontrarse con uno: bastará con mirar las manos de cualquier niño que pase por la calle. Aparte de desestresar, ¿sabes que puedes utilizarlos como material educativo?

Nos recuerdan a los muelles de colores tan típicos en los noventa y los 2000, o a los famosos fidget spinners que se pusieron tan de moda hace tan solo tres años. La nueva moda de niños y adolescentes se llama ‘pop it’ y no son más que unos cuadrados (también los hay circulares, con formas de animales, de objetos, de corazón,…) blanditos y coloridos de silicona que se asemejan a una cubitera. Tiene dos caras y relieves pequeños como si fuera una huevera. Apretándose, el relieve se aplana y se hunde hacia el otro lado. La sensación, tal y como explican todos los niños, es tan placentera como explotar un plástico de burbujas y, sí, esa sensación también la pueden experimentar todos los adultos, porque es igual de efectivo.

Aunque se pueden encontrar en cualquier bazar o página web por menos de 10 euros, lo cierto es que por la red también circulan multitud de tutoriales para fabricar uno con materiales que todos tenemos en casa. Como podrás comprobar, es bastante sencillo hacerse con uno.

Se hicieron famosos a través de la red social TikTok, donde varios usuarios los aprovechaban para deleitar a sus seguidores con el famoso ‘AMSR’ (o sonido relajante).

Nacieron con el propósito de ayudar a los niños con Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) a liberar energía y relajar los niveles de estrés y ansiedad, aunque en la actualidad, como decimos, no existe niño que no tenga uno.

Aparte de ser maravillosamente entretenidos e inofensivos, por internet circulan un montón de vídeos en los que se aprovechan como material educativo. De hecho, son muchos los profesores que no han dudado en incluirlos en su aula, como parte del Aprendizaje Basado en Juegos. Así que, al a ventaja relajante, también hay que sumar la educativa.

Fuente: https://www.serpadres.es/

El impacto de los videojuegos en el cerebro de los niños

¿Es bueno que los niños jueguen a videojuegos? ¿afecta a su desarrollo? ¿cómo impacta en su cerebro estar horas delante de una pantalla matando monstruos o jugando al Candy Crush? ¿es perjudicial que un niño se duerma viendo dibujos animados en una tableta?

En un blog de Peter Gray del Boston College autor de Freedom to Learn podemos leer:

Conozco niños que permanecen ingentes cantidades de tiempo leyendo– simplemente sentados y leyendo—, sin moverse durante 8 horas al día. Siempre ha habido chicos así, también cuando yo era pequeño. Nunca entendí porque se sentaban y leían cuando podían venir a pescar conmigo. ¡Qué pérdida de tiempo! Curiosamente, nunca he conocido a un padre que limite el tiempo de lectura de un niño. ¿por qué es mejor limitar el tiempo de TV o el jugar al ordenador o consolas que limitar el tiempo de lectura? ¿Por qué nos preocupamos por los niños que están 4 horas delante de un ordenador haciendo lo que les gusta y no nos preocupamos porque el mismo niño este 6 o 7 horas sentado en un pupitre, más dos horas de deberes haciendo lo que otros les obligan? Sugiero reconsiderar si el niño aprende conocimientos más valiosos, o potencia habilidades cognitivas en el ordenador que en la escuela, particularmente porque el ordenador es elegido y el colegio es obligado.

Los niños vienen de serie adaptados para el cambio, su cerebro es más plástico precisamente para aprender. No les importan cambiar; al contrario, les estimula. A los adultos nos gusta menos el cambio porque no es agradable modificar nuestra forma de pensar cuando llevamos 40 años haciéndolo de una forma. Cuando aparecieron la poesía y el teatro, Platón la criticó en La República, se criticó la aparición de libros en la Edad Media, porque corrompía las mentes. Más tarde, que la televisión “atonta” el cerebro y ahora, más de los mismo, con los ordenadores, las tabletsmartphones y videoconsolas.

Primero debemos considerar la edad del niño asociada a su capacidad de elección y responsabilidad y después valorar el tipo de actividad que realizan con el dispositivo. No es lo mismo ver un vídeo de Peppa Pig que jugar a matar monstruos o que interactuar en redes sociales con desconocidos.

Hasta los tres años

A partir del segundo año de vida, los niños pueden interactuar algo con dispositivos en juegos básicos tipo ¿Cuál es el león? Son, esencialmente espectadores pasivos que no interactúan con el dispositivo. En juegos simples no duran más de cinco minutos porque requieren atención sostenida y proactividad que no pueden mantener mucho tiempo. Se aburren al no ser plenamente conscientes de las metas, logros, niveles y recompensas del juego, que sí motivan a edades mayores, su interés no pasa de los colores y muñequitos moviéndose.

Su relación con los dispositivos electrónicos se centra en ver dibujos animados, cantajuegos o algunos vídeos absurdos, como una niña que abre 50 huevos sorpresa. Desde el punto de vista psicológico, no hay ninguna diferencia con ver televisión y la proximidad no daña sus ojos porque si les molesta, se cansa la vista o secan los ojos, simplemente dejan de mirar, cosa que no hacen los niños mayores cuando juegan activamente.

El componente homeostático del sueño (el tiempo que lleva despierto) es demasiado fuerte a esta edad como para que un dispositivo electrónico pueda restarle horas del sueño

A este respecto, algunas investigaciones indican que enfocar constantemente en rangos visuales cercanos, puede hacer estresar y cansar el ojo y eventualmente conducir a la miopía. Sin embargo, las investigaciones, no encuentran correlación entre el uso de estos dispositivos y la miopía. La causa más importante de la miopía en niños es simplemente la herencia. Los niños con padres miopes tienen más probabilidades de desarrollar miopía.

La única precaución, que hay que tomar, aparte del volumen, es el brillo y tipo de luz que emite la pantalla, es decir, si los ven por la tarde noche debemos controlar el brillo ya que un brillo elevado y hacia tonos azules podría retrasar su DLMO (dim light melatonin onset), la hora de segregación biológica de la melatonina cuando el cerebro detecta que no hay luz y ordena a la glándula pineal la segregación de esta hormona que induce los cambios neurofisiológicos para el inicio del sueño. Lo mejor es activar la opción blue shade que bloquea la luz azul o utilizar alguna aplicación similar o poner un filtro de luz azul. Este consejo es válido para todas las edades. Como norma general, la exposición a la luz brillante por la mañana adelanta la hora del sueño de la noche, y por la tarde, lo retrasa.

Por último, el componente homeostático del sueño (el tiempo que lleva despierto) es demasiado fuerte a esta edad como para que un dispositivo electrónico pueda restarle horas del sueño; se dormirá por muy interesante sea lo que vea. Al contrario, un tablet con el brillo y sonido muy atenuado puede ayudarle a conciliar el sueño en días difíciles.

Entre los tres y los seis años

A esta edad siguen viendo contenidos musicales, dibujos animados y películas. Los ven una y otra vez y no siguen el hilo argumental aunque pueden repetir los diálogos de memoria.

En juegos sencillos, tipo Candy Crush, si pueden estar más tiempo pero se terminan cansando, sobre todo si hay otras alternativas de juego, en el exterior o con hermanos o amigos

Por otro lado, empiezan a jugar a juegos sencillos ya que no tienen habilidades cognitivas plenamente desarrolladas para juegos avanzados. Algunas facultades cognitivas necesarias de análisis, planificación y ejecución no están maduras en su cerebro. Aparte de que se está consolidando la lectoescritura necesaria para muchos juegos. Pueden intentarlo, pero su atención no pasa de unos minutos. En juegos sencillos, tipo Candy Crush, si pueden estar más tiempo pero se terminan cansando, sobre todo si hay otras alternativas de juego, en el exterior o con hermanos o amigos.

Las precauciones que debemos tomar son las mismas que para los menores de tres años en cuanto a hora, luminosidad y volumen y una precaución adicional. No se pueden ir a dormir jugando porque el juego requiere proactividad y estimulación e iríamos en contra del vector del sueño que requiere lo contrario.

Entre los seis y nueve años

Podemos tomar las valoraciones del apartado de entre tres y seis años, pero aumentando la tendencia al videojuego, sobre todo por parte de niños con los juegos deportivos y, lo más importante, el inicio del uso del ordenador.

A esta edad se ha producido la consolidación de la lectoescritura y, por tanto, el ordenador y el smartphone abre un mundo de posibilidades que hay que vigilar porque acceder a contenidos no aptos o inadecuados es fácil. A estas edades, el niño debe ver como normal que interactuemos junto a ellos y por supuesto la posibilidad de acceder al historial de uso para detectar acceso a contenidos no adecuados.

Por otro lado, es obvio que el ordenador es la mayor herramienta de información hoy en día y lo será en el futuro. Por tanto, el aprendizaje e interacción no debe limitarse si se hace de manera adecuada. Si un niño de siete años oye la palabra brontosaurio y se va a su dispositivo electrónico a buscar en Google su significado es algo bastante positivo, lo mismo que lo fue en nuestra época cuando consultábamos la enciclopedia.

Si un niño de siete años oye la palabra brontosaurio y se va a su dispositivo electrónico a buscar en Google su significado es algo bastante positivo

Respecto al uso de videojuegos, ahora pueden estar más tiempo atentos ya que ahora si aprenden estrategias y sus habilidades cognitivas les permiten interacciones más complejas de planificación y ejecución. Podemos dar unas recomendaciones sobre el cansancio y sequedad ocular. Usar la regla de 20-20-20, cada veinte minutos, mirar durante 20 segundos a un objeto situado a 20 pies (6 metros).

A partir de los 9 años

Entramos en la edad dorada de los videojuegos, como bien explica Barbara Chamberlin, directora de la Universidad Estatal de Nuevo México:

“Los juegos ofrecen una retroalimentación inmediata, puedes ver tu progreso, puedes intentar algo y frustrarte por un momento pero, cuando lo superas, más adelante aprendes más y más y retroalimenta tu centro de recompensa… Es por eso por lo que el juego es tan atractivo para nosotros”.

El videojuego ha llegado para quedarse. Cada vez hay más y más que son muy entretenidos, conectando con un mayor número de gente. El 65% de los hogares tienen uno o más dispositivos para jugar, sin contar los smartphone que hoy día son tan potentes como los ordenadores.

A partir de esta edad, podemos tomar los consejos anteriores sobre la luz, el volumen y sobre todo tener en cuenta estos aspectos:

● El mejor juego para el desarrollo temprano del cerebro es el que se produce en el exterior, con otros niños y con componente físico. Siempre que exista esa opción debemos promoverla en el niño. Si no es posible, el videojuego o uso del ordenador no es perjudicial, es una alternativa más.

● Jugar mejor con amigos o familiares tanto presencialmente como online.

● No jugar antes de dormir porque estimula y va en contra del vector del sueño.

● El juego nunca debe reducir horas de sueño. Hasta los 12 años no es recomendable usar videojuegos después de las siete u ocho de la tarde.

CONCLUSIONES DEL USO DE VIDEOJUEGOS POR EDADES

Desde el punto de vista del entorno donde hemos evolucionado como especie, el mejor juego es el que se produce en el exterior, moviéndose y en grupos de niños de diferentes edades. El juego es el mejor medio para aprender destreza y habilidades cognitivas de todo tipo incluidas las sociales. Los beneficios son inmensos, por ejemplo sobre la miopía.

El uso de dispositivos electrónicos para entretenimiento es una alternativa más. Más que rechazar debemos integrar los dispositivos electrónicos en la vida de nuestros hijos, aprovechando sus ventajas e intentando evitar sus inconvenientes. Los videojuegos mejoran diferentes capacidades cognitivas, hay varios estudios serios que lo corroboran como optimizar la planificación, gestión de recursos y funciones ejecutivas. Incluso varias multinacionales buscan sus líderes entre los mejores jugadores de videojuegos.

A los niños les gusta sobre todo la libertad, autodirección y competencia que encuentran en los videojuegos. Toman sus propias decisiones y se esfuerzan por conseguir superar los retos que ellos mismos han elegido pueden resolver problemas difíciles y exhibir habilidades extraordinarias. En el juego, la edad no importa, pero la habilidad sí. De esta manera, los videojuegos son una forma más de juego verdadero.

Cuando son pequeños hay que controlar el tipo de luz, el brillo, el volumen, que no reduzca horas de sueño y que no sea el único medio de entretenimiento, los dispositivos electrónicos son solo uno más. Según crecen debes supervisar el tipo de actividad y lo que es más importante los contenidos a los que acceden, sobre todo en redes sociales.

Si un niño parece obsesionado con los videojuegos e infeliz cuando no está jugando, no saques la conclusión de que los juegos son la causa de la infelicidad. Porque no lo haríamos si leyera diez horas al día echándole la culpa a los libros, y psicológicamente es la misma obsesión. En su lugar, tenemos que averiguar que lo que puede estar faltando o funcionando mal en otros aspectos de su vida y si puedes o no ayudar a resolver ese problema. Muchos casos de obsesión por jugar en mundos virtuales son porque el mundo real no produce la misma felicidad en el niño y debemos averiguar por qué. Puede ser el colegio, los padres, los amigos o simplemente una forma de evadirse de los problemas cotidianos.

Fuente: elpais.com

11 claves para cuidar la salud emocional de los niños y niñas

Tristeza, ansiedad, rabia… Son algunos de los problemas emocionales que pueden tener los niños y niñas. Las emociones negativas no se producen solo en los adultos, sino también en los más pequeños, pero el problema se da cuando esas emociones tienen un gran impacto en los niños y niñas. En este post te contamos qué es la salud emocional y cómo cuidarla. Los datos sobre salud mental de niños y adolescentes de la Organización Mundial de la Salud (OMS), nos muestran la magnitud del problema:

– El 50% de los trastornos mentales empieza a los 14 años o antes, pero la mayor parte de los casos no se detectan ni se tratan.

– La depresión es una de las principales causas de enfermedad y discapacidad entre adolescentes a nivel mundial.

– Los trastornos mentales representan el 16% de la carga mundial de enfermedades y lesiones en las personas de edades comprendidas entre 10 y 19 años.

Las causas más habituales de la falta de salud emocional en los niños y niñas suelen ser las siguientes:

– Problemas de carácter. Pueden ser de diverso tipo como tener un carácter fuerte, ser muy introvertido, sentir inseguridad o tener un problema de atención.

– Problemas del entorno del niño o niña. En este caso se trata de ambientes o circunstancias que afectan de forma negativa al niño o niña. Por ejemplo, puede que viva situaciones de violencia en su hogar o que pase por situaciones límite como el caso de los niños y niñas que viven en zonas de conflicto. Además, puede darse el supuesto de niños o niñas que sufran acoso escolar, por ejemplo.

En todos estos casos, la salud emocional del niño o niña se puede ver alterada de manera que pueden aparecer problemas como:

– Depresión. Se puede deber a distintas causas y puede producir una bajada del rendimiento escolar o afectar a las relaciones del niño o niña con otras personas.

– Ira. Se produce en casos en los que los niños y niñas no son capaces de aceptar reglas y se refleja mediante el enfado y la agresividad.

– Fobias. Son miedos excesivos hacia determinadas cosas o situaciones. Por ejemplo, una fobia a los perros o a los insectos.

– Ansiedad. La ansiedad que se produce de forma excesiva puede dar lugar a nerviosismo y a alteraciones en la conducta.

¿Qué es la salud emocional?

Una buena salud emocional es un estado de bienestar que supone que la persona es capaz de gestionar los problemas habituales de la vida y realizar trabajos productivos.

La salud física y la emocional forman un binomio indivisible, de manera que para tener una buena salud general es necesario cuidar la salud física y las emociones. Debemos ser conscientes de que una emoción negativa puede producir un empeoramiento de nuestra salud física.

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¿Cómo cuidar la salud emocional de los niños y niñas?

Si quieres cuidar la salud emocional de tus hijos e hijas puedes realizar acciones como las siguientes:

· Da muestras de cariño. Es fundamental, para el buen desarrollo emocional de los niños y niñas, que sientan el cariño de sus padres. No basta con palabras, debe haber gestos, abrazos, besos.

· Enséñales a entender sus emociones. En ocasiones los niños y niñas sienten rabia o miedo y no son capaces de entender por qué. Reflexiona con ellos para que sepan la emoción que sienten, le den nombre y aprendan a gestionarla.

· Ayuda a desarrollar su inteligencia emocional. La inteligencia emocional es la capacidad de entender las propias emociones y las de otras personas. Se puede fomentar con libros, por ejemplo, para que se comprendan qué sienten las personas en situaciones complicadas, de forma que los niños y niñas se pongan en su lugar.

· Establece límites. Aunque es fundamental entender las emociones que sienten nuestros hijos e hijas, también lo es ponerles límites y decirles que no.

· Escúchales. Los niños y niñas tienen sus propias opiniones y es esencial escucharles de forma activa. Fíjate en lo que dicen, en cómo lo dicen y hazles preguntas para que se sientan escuchados y comprendidos.

· Estate atento a los cambios de comportamiento. Debemos partir de que un niño o niña no nos va a avisar de que tiene baja autoestima, por ejemplo. Es importante ver las señales de que puede existir un problema con tu hijo o hija. Para ello obsérvale y habla con sus profesores y si te informa sobre algún cambio de comportamiento, estate alerta para ver a qué se debe.

· Fíjate en las señales físicas. Los problemas de salud emocional suelen ir acompañados de síntomas físicos como las taquicardias, las náuseas o la tensión muscular.

· Mantén la calma. Aunque es complicado, a veces, es esencial mantener la calma y evitar gritar a los niños y niñas. Intenta empatizar con ellos, ser firme y no ponerte nervioso.

· Pasa tiempo con tus hijos e hijas. Una de las mejores maneras de cuidar la salud emocional de nuestros hijos e hijas es pasar tiempo con ellos. Disfruta de ellos, pasea, juega, lee… Lo que más apreciarán es tu compañía.

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· Acude al psicólogo. En el caso en que lo consideres oportuno, puedes acudir a un psicólogo con tu hijo o hija para que le ayude a controlar sus sentimientos y a desarrollar su inteligencia emocional.

· Genera confianza. Si trabajas en crear ambientes en los que tu hijo o hija se sienta cómodo, generarás confianza, de manera que si tienen un problema te lo contarán para que les ayudes.

Fuente: https://www.educo.org/

Enseña a tu hijo a evitar riesgos con extraños

Los niños se topan con gente desconocida todo el tiempo y en cualquier lugar: en la calle, en las tiendas, en el parque… En la mayoría de los casos puede tratarse de personas agradables, sin embargo también existe la posibilidad de que se encuentre con algunas que no lo sean. Por eso es muy importante que tu hijo sepa reconocer personas y situaciones que pueden implicar riesgos con extraños.

¿Quién es extraño y quién no?
El hecho de que una persona sea ajena para un niño no significa que sea peligrosa para él, así que es importante que los niños cuenten con ciertos elementos para diferenciar entre personas desconocidas a las que es mejor evitar y personas de las cuales no tienen por qué dudar.

Es importante tomar en cuenta que, en un momento dado, nuestros hijos pueden encontrarse en una situación en la que necesiten recurrir a la ayuda de un desconocido, como sería en caso de que se encuentre extraviado, por ejemplo.

¿En qué tipo de extraños puede confiar?
En caso de que tu niño se encuentre en aprietos y necesite ayuda, ¿a quién debe acudir? Indícale que, en primer lugar, busque a alguien que porte uniforme, de preferencia algún policía, un guardia o un empleado de alguna tienda.

En caso de no ver a nadie con uniforme, lo mejor es que busque una mujer, personas acompañadas de niños o gente mayor. También enséñale que es mejor hacerlo en un lugar público.

De ser posible, también es importante que tu hijo sepa ubicar las casas de amigos y familiares, así como tiendas y restaurantes de la colonia, a donde podría acudir en caso de necesitar ayuda.

¿Cuáles son las situaciones de riesgo?
Es fundamental que nuestro hijo sepa identificar situaciones que pueden ser peligrosas. Lo mejor para cuidar a tu niño es que aprenda a detectar señales de riesgo y conductas sospechosas. Enséñale a sospechar y buscar ayuda inmediatamente si un desconocido:

  • Lo invita a dar un paseo en coche
  • Le ofrece un regalo
  • Intenta convencerlo de hacer algo sin permiso
  • Le pide ayuda para algo
  • Le pide que guarde un secreto
  • Intenta tocarle sus parte privadas o le pide que toque las suyas
  • Le incomoda de cualquier forma

Para evitar que tu hijo enfrente riesgos con extraños, asegúrate de que esté preparado para seguir estos cuatro pasos en caso de enfrentar alguna de estas situaciones:

  1. Decir “no”
  2. Irse de ahí inmediatamente
  3. Gritar fuerte para pedir ayuda
  4. Contarle a un adulto de confianza lo que ha ocurrido

Además de saber identificar personas y situaciones de peligro en la calle, es importante que prepares a tu hijo para tomar las siguientes precauciones y evitar riesgos con extraños:

  • Hazle ver la diferencia entre un lugar seguro y uno que puede no serlo. Muéstrale las lugares de la colonia en los que podría jugar con tranquilidad
  • Enséñale la importancia de que siempre te avise dónde está o a dónde piensa ir
  • Háblale sobre la importancia
  • Recomiéndale confiar en su instinto.Cuando no tenga un buen presentimiento sobre una persona o situación, será mejor que se aleje
  • Motívalo a jugar en grupo;siempre es mejor que los niños se acompañen entre sí

Extraños en línea
Actualmente, muchas de las relaciones sociales se dan a través de internet y, lamentablemente, existen personas malintencionadas que buscan aprovechar esta situación. Por ello, es también de suma importancia hablar con nuestros hijos sobre este tipo de riesgos.

  • Sé muy enfático al decirles que todo lo que hagan a través de internet tiene repercusiones en la vida real
  • Pídeles, de igual manera, que eviten tener contacto con extraños, advirtiéndoles sobre la facilidad con que alguien puede crear una identidad falsa en este medio
  • Enséñales a tener cuidado con la información que comparten y pídeles que eviten publicar datos personales
  • La mayoría de redes sociales y chats tienen opciones de privacidad para limitar la lista de contactos a gente que realmente conozcan. Siéntate junto con él a configurar sus cuentas de esta manera
  • Mantén comunicación constante sobre su actividad en internet; es muy importante que sepas con quién se comunican y qué tipo de cosas publican.

Fuente: https://psicologiaparaninos.com/

Educar la espiritualidad para formar niños seguros

En la inocencia de los niños está la espiritualidad. Con sus simples, pero difíciles preguntas reflejan lo más intrínseco de las personas: ¿quiénes somos? ¿De dónde venimos? ¿Qué es morir? Es esta curiosidad innata la que los docentes deben potenciar.

Se viene un fin de semana largo a nivel nacional y, aunque sólo los católicos celebran Semana Santa como un tiempo de recogimiento y oración, es una oportunidad para todos de vivir la espiritualidad. ¿Qué está pasando con la educación de nuestros niños en este sentido?

Religión y espiritualidad no son sinónimos. Mientras que el primero es un conjunto de creencias o dogmas acerca de una divinidad; la espiritualidad -como su nombre lo dice- es lo referente al espíritu, a lo más esencial del ser humano.

“Independiente del credo, al educar el “espíritu” estamos ayudando a los niños a que se conecten con ellos mismos y con su entorno. Con esto, estamos a la vez criando personas que respeten a todos y todo lo que los rodea”, explica Ignacia González, psicóloga.

Vivimos en un mundo que cambia constantemente, marcado por el materialismo, la tecnología, el consumismo y muchas veces también violencia. “Entonces es hoy cuando más que nunca necesitamos potenciar la espiritualidad de los niños y fomentar valores”.

Los docentes deben aprender a incentivar en los alumnos una inquietud espiritual, explica. “Al cuestionarse quiénes son, hacia dónde van, qué es lo que quieren de ellos mismos, estaremos educando personas más seguras, por lo mismo más comprensivas con su entorno y más optimistas y respetuosas”, dice. Y agrega que además se fortalecen los valores internos de cada niño y así descubren de qué son capaces.

“Como profesores es necesario promover instancias y experiencias de espiritualidad, que los ayuden a resolver problemas por sí mismos, superar crisis y sobrellevar la presión que implica la adolescencia”. Formar personas con valores e inteligencia emocional para que puedan conectarse de manera adecuada con el entorno, es una importante herramienta, asegura.

En un sentido más práctico, esto no sólo los ayudará a tener mejores relaciones sociales, sino también a evitar malas influencias como el alcohol y las drogas. “Sólo teniendo en cuenta esta dimensión espiritual estaremos efectivamente entregando una educación integral a los niños”.

Fuente: https://www.grupoeducar.cl/

Por qué fregar, tirar la basura o poner la mesa hará que tu hijo tenga más éxito en la vida

Justo en el momento en el que estamos a punto de despedir del año y aún con la pandemia del Covid-19 entre nosotros, no está de más recordar una de las conclusiones a las que llegó la gran investigación científica del Harvard Grant Study, uno de los estudios longitudinales más completos de la historia, y sobre el que se basa el libro «Cómo criar un adulto», de Julie Lythcott-Haims, de la Universidad de Stanford.

Una de las conclusiones a la que llegaron los investigadores, que se centraron en analizar desde 1938 las claves para llevar una vida saludable y feliz, tiene que ver con la infancia. Y en un momento de crisis económica y social como el actual, en el que los padres están muy preocupados por el futuro de sus hijos y que ni siquiera saben si podrán acceder a un puesto de trabajo, recordamos esta charla TED que la experta ofreció en 2016 y que vuelve a tomar impulso.

Lythcott-Haims, licenciada en Derecho por Harvard, en su charla «Cómo criar hijos exitosos» recuerda que es un error criar a los hijos pensando solo en sus notas y resultados que obtengan de aquello que tenga que ver con su vida académica. Así, aconseja a los padres inculcar un mayor interés en sus pequeños en otras cosas «como el amor y las tareas domésticas» para poder construir «una base para su éxito».

«En el estudio de Harvard, se encontró que el éxito profesional en la vida, que es lo que queremos para nuestros hijos, viene de hacer tareas domésticas en la niñez, y entre más temprano se inicie, mejor», recuerda la experta. Es decir, el «arremángate y ayuda» –recuerda Lythcott-Haims– es un pensamiento clave que adopta el ser humano y que se traduce en que los trabajos o tareas desagradables hay que hacerlas. Se trata de una mentalidad basada en la cultura del esfuerzo individual para la mejora común, «que es lo que te hace sobresalir en el lugar de trabajo», recuerda la experta.

«Sin embargo –continúa– absolvemos a nuestros hijos de hacer trabajo en casa y luego terminan como adultos en el lugar de trabajo a la espera de una lista que no existe. Y lo más importante: carecen del impulso, del instinto de arremangarse y ayudar. De mirar alrededor y preguntarse, ¿cómo puedo ser útil a mis colegas?». Los profesionales con éxito se preguntan: «¿Cómo puedo anticiparme a lo que podría necesitar mi jefe?», recuerda Lythcott-Haims.

El segundo hallazgo del estudio, y que también tiene mucho que ver con la crianza de los hijos, es que la felicidad en la vida viene del amor, no al trabajo, sino del amor de los seres humanos (pareja, familia, amigos…). «Así que en la infancia tenemos que enseñar a nuestros hijos a amar y no pueden amar a los demás si no se aman a sí mismos en primer lugar, y no van a amarse a sí mismos si no les podemos ofrecer amor incondicional», asegura.

Fuente: https://www.abc.es/

Cómo celebrar San Valentín con los niños

El próximo 14 de febrero se celebra San Valentín y aunque este es un día que normalmente está reservado a las parejas, podemos también pasar un gran día con los niños celebrando el amor de la familia por todo lo alto. Por ello, os queremos proponer diversas ideas y planes que os van a servir para celebrar San Valentín con los niños.

 

celebrar san valentín con los niños

Puede que si tienes hijos pequeños apenas sepan qué es San Valentín o porqué se celebra, pero podemos explicarles que este es un día que conmemora a un santo que representa a todos los enamorados y que nosotros por ser una familia que se quiere, queremos celebrar nuestro amor.

De este modo, podemos proponer a los niños celebrar San Valentín, a partir de distintas manualidades con las que seguro que se van a divertir, ya sea creando corazones de papel o por ejemplo haciendo una bonita tarjeta para el Día de los Enamorados en la que todos podemos escribir porqué nos gusta tanto nuestra familia. Además de esas manualidades, y otras muchas que se nos pueden ocurrir, hemos pensado que estos planes a continuación, pueden estar bien para celebrar este día en familia.

Qué hacer en San Valentín si los niños son pequeños

En el caso de tener niños que sean pequeños, en edad preescolar por ejemplo, las manualidades antes mencionadas pueden estar bien, pero además, una de las mejores ideas para celebrar San Valentín puede ser preparar algún juego divertido, como la búsqueda de un tesoro en la que la recompensa sea por ejemplo un montón de caramelos en forma de corazón.

Podemos también, aprovechar que el Día de San Valentín de este año, coincide además con la celebración del Carnaval para disfrazarnos y jugar con los niños a cualquier cosa que se les ocurra a ellos. Deja que sean ellos los que inventen el juego. Seguro que nos vamos a divertir con todo lo que proponen.

Si queremos un plan más tranquilo para celebrar con los niños pequeños este día de San Valentín, podemos salir a pasear y después de ese paseo, volver a casa pedir algo de cena (una que sea especial y guste a toda la familia) y ver alguna película romántica para todos, como por ejemplo La Dama y el Vagabundo de Disney.

Y si deseas un plan especial de San Valentín, nada como organizar un picnic. Podemos hacerlo fuera si las restricciones por la pandemia lo permiten o también y si lo preferimos, se puede hacer dentro de casa, o también como no, en la terraza. Podemos elaborar un menú especial, con una tarta en forma de corazón y hacer de este San Valentín, una celebración especial de lo más familiar.

Qué hacer en San Valentín si los niños son mayores

En el caso de tener niños más mayores, a partir de los 6 años pero también de más edad, e incluso pre-adolescentes, las ideas antes propuestas pueden ser divertidas para ellos, pero en el caso de que además desees sorprenderles, podríamos hacer cosas divertidas como algún que otro «experimento» de San Valentín.

Por ejemplo, podemos proponer que nos ayuden a hacer la cena de San Valentín, pero cocinando arroz y con la ayuda de colorante alimenticio hacer que sea de color rojo. Una vez hecho, los niños tendrán que servir el arroz, en forma de corazón, y para ello podemos hacer un molde con la simple ayuda de un plato de plástico, recortado en esa forma.

Otra idea puede ser convertir nuestra casa en un pequeño restaurante. Podemos dejar que los niños decoren con un gran cartel, o una guirnalda de luces LED, apagar el resto de luces y poner una romántica mesa para dos (papá y mamá) o para toda la familia. Luego podemos cocinar ese menú especial que hemos indicado y plantear un juego en el que o bien nosotros somos camareros y servimos la cena de San Valentín a los niños, o ellos son los camareros y sirven la cena a papá y mamá para que tengan su momento romántico.

Por último, y como colofón al día de San Valentín en familia, podemos acabar explicando historias de amor que hayan sido famosas y que seguro que los niños no conocen, como la de Cleopatra y Marco Antonio o la de Shah Jahan y Mumtaz Mahal que dio como resultado la creación del impresionante Taj Mahal en la India. A raíz de estas historias puede surgir alguna que otra conversación, como por ejemplo explicar a los niños como se conocieron y enamoraron papá y mamá o que ellos expliquen qué entienden por amor y como les gustaría poder vivir San Valentín cuando sean mayores.

Fuente: https://okdiario.com/

 

12 consejos para criar niños honestos

Los padres califican la honestidad como la cualidad que más desean enseñar a sus hijos. Le pedimos a los expertos su mejor consejo sobre cómo criar niños honestos.

Prepárate para la dura realidad: todos los niños mienten. Lo hacen por muchas de las mismas razones por las cuales lo hacen los adultos: para evitar meterse en problemas, para evitar herir los sentimientos de otra persona, para quedar mejor ellos mismos. La capacidad para decir mentiras se desarrolla temprano, incluso en niños de 2 años y medio, y es una etapa normal e importante del desarrollo cognitivo y social de los niños. Para la edad de 4 años, todos los niños mienten; para la edad de 6 años, algunos cálculos indican que los niños mienten hasta una vez por hora. (Y si estás pensando, “¡Mi hijo no!”, ten en cuenta que la investigación muestra que los padres no son muy hábiles determinando si su hijo está diciendo o no una mentira).

¿Cómo puedes hacerle ver a tu hijo de edad preescolar la diferencia entre la verdad y las mentiras que te dice acerca de su día? ¿O enseñarle a tu hijo de escuela primaria que es mejor sincerarse sobre un error cometido? ¿O hacer que tu adolescente sea honesto contigo acerca de dónde estuvo el viernes por la noche? Preguntamos a los expertos, investigadores, especialistas en desarrollo del niño y psicólogos, por sus consejos sobre cómo enseñarle a los niños el valor de la honestidad en cada etapa.

  1. Da el ejemplo

    Parece obvio, pero si no quieres que tu hijo te mienta, no le mientas a él y no dejes que te escuche diciendo mentiras. “Una cosa es decirle a los niños que la honestidad es importante, pero si te ven mintiendo, esto envía un mensaje contradictorio”, dice Victoria Talwar, profesora asociada del Departamento de Psicología Educativa y Orientación de la Universidad McGill en Montreal y líder de investigación sobre los niños y las mentiras.

    Claro que es más fácil decir: “no tenemos tiempo”, que explicarle a tu hijo que no puede comerse un helado porque ya se comió un dulce ese día o porque pronto será la hora de la cena. O decir: “está bien”, en lugar de explicar que lo que la persona dijo fue frustrante. Pero, con el tiempo, las llamadas “mentiras blancas” le enseñan a tu hijo que la deshonestidad está bien en algunas situaciones, y deja a su interpretación cuáles son esas situaciones. Si deseas que tu hijo crezca con la creencia de que la honestidad es el mejor principio, haz lo mejor que puedas para vivir también según ese credo.

  2. No lo engañes

    Particularmente para los niños en edad preescolar, una forma de desalentar las mentiras es simplemente no alentarlos a decirlas. Cuando ves a tu hijo con un labio manchado de jugo y una botella volcada sobre la mesa, no hay necesidad de preguntar: “¿Derramaste este jugo?”. Los niños de esta edad mentirán para evitar meterse en problemas, dice el Dr. Peter Stavinoha, neuropsicólogo clínico del Centro de Psiquiatría Pediátrica en el Centro Médico para Niños de Dallas. “Si sabes que lo hizo, no preguntes. Si preguntas, le estás dando la opción de mentir. Así que él miente, y luego te molestas por eso, y ahora tenemos dos problemas donde solo existía uno”, dice Stavinoha.

    En su lugar, di: “Parece que derramaste algo de jugo. Vamos a limpiarlo juntos”. Esto los mantiene a ambos centrados en el asunto práctico. Y si no estás segura de quién rompió el jarrón, o cuál hermano está mintiendo acerca de esto, Stavinoha dice que vayas directo a la consecuencia. “No te ocupes de la pregunta de si se rompió o quién lo rompió. Concéntrate en lo que deseas lograr. ‘Tenemos un desastre aquí. Les estoy pidiendo a los dos que lo limpien’. Así, les estás mostrando que no hay una consecuencia positiva por negar la responsabilidad”.

  3. El poder de las historias positivas

    En un estudio conducido por la Universidad de Toronto, el psicólogo Kang Lee y otros investigadores incluyendo a Talwar, encontraron que los niños entre 3 y 7 años que habían escuchado el cuento de George Washington y el Cerezo, que ilustra una consecuencia positiva de la honestidad (George es elogiado por decir la verdad), tenían mucha más posibilidad de decir la verdad que los niños que habían escuchado el cuento Pedro y el lobo, que ilustra una consecuencia negativa de mentir (el pastor repetidamente pide ayuda como una broma, pero cuando realmente necesita ayuda, nadie acude a su rescate).

    “Decimos que mentir es malo, pero no resaltamos el comportamiento alternativo. Los niños necesitan ejemplos sobre cómo comportarse en situaciones en las cuales mentir podría ser más fácil, también necesitan historias que muestran cómo ser honesto”, dice Talwar. Para los niños mayores, hablar acerca de la honestidad de los personajes en los libros que están leyendo puede provocar un debate inspirador e instructivo.

  4. Usa las promesas

    Si necesitas una respuesta directa acerca de algo que te preocupa, tal como un incidente en la escuela, pedirle a tu hijo que prometa decirte la verdad antes de hacerle una pregunta aumenta las posibilidades de que lo haga, sugiere el estudio. Pero, ten en cuenta que esta estrategia no es una garantía y se debe usar de manera limitada para que no la desgastes. “No debes usarla demasiado o puede perder su eficacia”, dice Angela Crossman, profesora y presidenta del Departamento de Psicología del John Jay College de Justicia Criminal en City University of New York. Y las promesas tienden a sentirse como algo obligatorio para los niños menores, menciona Talwar.

  5. Hazle saber que te hace feliz cuando dice la verdad

    Los niños pequeños, menores de 8 años, se sienten muy motivados por complacer a las figuras de autoridad, dice Talwar. Su investigación muestra que decirle a los niños que te sentirás feliz si ellos dicen la verdad incrementa la posibilidad de que sean honestos contigo. Ella observa que los niños mayores y los adolescentes tienden a preocuparse un poco menos sobre complacer a las figuras de autoridad y más acerca de su propio sentido interno de lo que es correcto. (Otro estudio encontró que decirle a niños de entre 9 y 11 años que se sentirían bien con ellos mismos si decían la verdad disminuyó las posibilidades de que mintieran). En todas las edades, busca oportunidades para hacer que tu hijo se sienta bien al ser confiable.

  6. Ser honesto y amable a la vez

    Los niños aprenden desde muy pequeños a mentir (de sus padres), ya sea por cortesía o para evitar herir los sentimientos de alguien. “Gracias, este libro se ve increíble” en lugar de “ya tengo este libro”, o “no puedo jugar porque estoy ocupado” en lugar de “no me gusta jugar contigo”. Los investigadores llaman a estas mentiras “prosociales” porque suavizan nuestras interacciones con otros. Pero ser honesto no tiene que ser igual a ser rudo o hiriente. La clave, dice Talwar, es equilibrar la honestidad con la consideración por los sentimientos de la otra persona. “Queremos enseñar a nuestros hijos a ser honestos, pero también queremos enseñarles a ser amables. Necesitamos enseñar la honestidad en una forma que potencialmente ayude a los demás, en lugar de, quizás, herir a otros”, dice Talwar. En el caso del libro, esto significaría decir que es un autor que le gusta, o expresar aprecio porque la persona se esforzó en complacerlo.

  7. No premies la mentira

    Cuando tu hijo miente, hay un motivo: está buscando algo. Y si lo consigue, eso puede reforzar la mentira como una estrategia efectiva. Así que, si observas que tu hijo pequeño siempre inventa una historia de que se lastimó en la escuela tan pronto como tu hijo mayor empieza a contarte acerca de su día, podría ser un comportamiento para llamar la atención. “Cuando un niño miente, averigua qué dinámica puede estar detrás de ello”, sugiere Crossman. ¿Existe alguna forma de ignorar la mentira para que no sea recompensado?

    ¿Puede conseguir lo que desea de alguna otra forma?

  8. Muéstrale que aprecias su honestidad

    Con frecuencia atrapamos a los niños diciendo mentiras, dice Talwar, pero si queremos enseñarles a valorar la honestidad, necesitamos buscar oportunidades para reconocer cuando dicen la verdad, especialmente en situaciones en las cuales podría ser más fácil para ellos mentir. Cuando tu hijo te dice la verdad sobre algo que ha hecho, tómate un momento para mostrar que aprecias su honestidad diciendo: “Me encanta que digas la verdad”.

  9. La mentira como medida de protección

    En entornos en los cuales los castigos son repartidos con dureza y arbitrariamente, la investigación muestra que los niños aprenden a mentir antes y con más habilidad que sus contrapartes en entornos menos represivos. Eso no significa que no debes imponer disciplina, pero en una atmósfera con un enfoque represivo y autoritario, desarrollar la capacidad para mentir puede verse como una medida de protección.

    “Una cosa que los padres pueden hacer es simplemente no tener una gran reacción emocional. Mientras más explosivo sea un progenitor, más atemorizado se vuelve el niño, y más posibilidad tiene de mentir. Simplemente permanecer calmado y apegarte a los hechos que has observado es una forma de hacer que los niños digan la verdad”, dice Stavinoha.

  10. Tengan más conversaciones

    Mientras más abierta y comunicativa sea la relación entre padres y adolescentes más efectiva es, dice el Dr. John Duffy, psicólogo clínico y autor del exitoso libro The Available Parent: Radical Optimism for Raising Teens and Tweens. “Eso significa conversar más y dar menos sermones”. Cuando los enfrentamientos ocurren, esperar a que la situación se calme y acercarte a tu hijo adolescente de forma tranquila siempre va a producir un resultado más positivo, dice él. Y cuando se trata de criar a adolescentes honestos, él recomienda hablar de los problemas de la honestidad y la mentira abiertamente con tu hijo. “En este sentido, puedes decir algo como ‘queremos que te sientas libre de ser honesto con nosotros, sin importar lo que tengas que decir’. Los adolescentes responden bien a este tipo de comunicación, ¡pero los padres tienen que estar preparados para la honestidad!”.

  11. Fija reglas claras

    Noventa y ocho por ciento de los adolescentes en el mundo le mienten a sus padres. Esta es la conclusión de la Dra. Nancy Darling, profesora y presidenta del Departamento de Psicología en Oberlin College, que ha investigado la honestidad en adolescentes durante dos décadas. Darling dice que fijar reglas claras es importante para cultivar una relación honesta con los adolescentes y que ser estricto está bien. Sin embargo, dice ella, es esencial que los padres emparejen esto con ser emocionalmente cálidos, abiertos y tengan la capacidad de aceptación, para que los adolescentes no piensen que serán castigados de forma dura e injusta.

    “Si equilibras estos dos aspectos de la crianza de forma clara, tu hijo adolescente tendrá más posibilidad de pedir tu permiso y más posibilidad de confesarse si ha roto alguna norma. Necesita respetarte y creer que serás afectuoso, lo aceptarás y no lo castigarás”, dice ella. “Si los niños creen que tú tienes el derecho a establecer las normas, pero te respetan, tienen más posibilidad de ser honestos; pero, aún así, querrán discutir contigo acerca de lo que es seguro y lo que deberían tener permitido hacer”.

  12. Respeta su espacio

    Respetar el deseo natural de privacidad de los adolescentes puede alentar a que sean honestos, dice Darling. “No debes involucrarte en sus asuntos más de lo necesario”, advierte ella. “Pregunta solo la información que necesitas. Si haces eso, posiblemente ellos te darán información adicional”. Por ejemplo, necesitas saber que tu hijo estaba seguro en la casa de un amigo la noche del viernes; no necesitas saber de qué hablaron entre ellos. Involucrarse demasiado es hacer que los adolescentes se rebelen poniendo barreras o mintiendo, dice Darling. Así que entérate de lo que necesites saber, y si todavía calla como una tumba, simplemente explica: “Tú no quieres que me meta en tus asuntos, y yo no me quiero meter en tus asuntos, pero tengo que saber por qué…” y dile por qué necesitas una respuesta honesta.

    Fuente: https://www.greatschools.org/

El impacto psicológico de la cuarentena en los niños

Limitar al máximo el movimiento de los ciudadanos es una de las medidas que las autoridades de todo el mundo han recomendado para detener la propagación del COVID-19 a nivel mundial. Todos nos debemos quedar en casa, sin embargo, el confinamiento y la cuarentena pueden tener un impacto psicológico negativo en los niños (y también en los padres), por lo que en esta ocasión nos ocupamos de buscar la forma de reducir sus consecuencias.

Cuando empieza la cuarentena, las personas ‘desaparecemos’ de la vida pública de un momento a otro. Los aspectos psicológicos y de motivación de los individuos resultan fundamentales para asegurar el éxito de esta medida de aislamiento. Pero a medida que van pasando los días pueden empezar a tambalearse.

Según se ha podido comprobar, entre los adultos que se encuentran en confinamiento, existe un mayor riesgo de sufrir algunos problemas psicológicos como la depresión, el desapego hacia los demás, estrés postraumático, ira o mayor irritabilidad, fatiga, insomnio o angustia. El efecto de estas complicaciones puede, además, detectarse meses, e incluso, años más tarde.

Los niños son mucho más resistentes que los adultos a los efectos psicológicos del aislamiento, pero no son inmunes en su totalidad. El cambio en sus rutinas, el continuo ‘bombardeo’ de noticias, o no poder satisfacer sus necesidades básicas como correr, saltar, jugar con sus amigos, etc. puede provocarles estrés y tener un gran impacto emocional en ellos.

Los distintos estudios que ya se están realizando a partir de las semanas en confinamiento, han constatado que tras quedarse tanto tiempo en casa los pequeños han perdido los hábitos y tienden a ser mucho más irritables, lo que hace más frecuentes las rabietas y los momentos de enfado. Son varios los expertos que también hablan sobre la tristeza de los niños en estos días, que puede acabar resultando en un estrés postraumático que afectaría a los pequeños a medio plazo.

Qué tipo de impacto psicológico puede aparecer en tu hijo

Según el tipo de personalidad y carácter del niño se pueden dar diferentes efectos psicológicos:

– Los niños que son más sensibles suelen sentirse muy abrumados por los estímulos, por los cambios repentinos y sobre todo, por la angustia emocional de los demás. Este tipo de niños pueden llorar más a menudo y llegar a experimentar alteraciones del sueño como terrores nocturnos o pesadillas.

 Los niños con un temperamento difícil suelen tener problemas para aceptar las instrucciones y las normas que se le dan y poseen una mayor tendencia a responder de malas formas. Este tipo de niños experimentarán una mayor rebeldía ante la cuarentena, además de cambios de humor y aburrimiento.

Combatir las consecuencias psicológicas negativos del confinamiento en casa

Dentro de la cuarentena por coronavirus los adultos tenemos que ser activos para combatir todos los efectos psicológicos negativos que produce el aislamiento tanto en nosotros mismos, como en los niños y el resto de la familia.

En referencia a los pequeños, será necesario que:

1. Se establezcan unas rutinas
La principal tarea de los padres será la de crear unas rutinas que proporcionen seguridad y estabilidad a los más pequeños dentro de esta situación de excepción. Los niños deben entender que no son vacaciones. Por eso, fijar un horario será muy importante para ayudarles a saber lo que va a ocurrir. Este ‘programa’ incluirá los diferentes momentos del día como las comidas, los momentos de estudio, tareas como recoger el cuarto, hacerse la cama, etc.

2. Ser más tolerantes
En estos días niños y adultos podemos mostrarnos más nerviosos. Es importante ser un poco más tolerantes con el comportamiento de los pequeños. Para ello será importante saber manejar las herramientas necesarias para la gestión de situaciones como peleas entre hermanos, rabietas, etc. Los adultos hemos de ser pacientes, firmes y utilizar el sentido común.

3. El buen uso de la tecnología
Las consolas, los ordenadores, la televisión, el teléfono móvil y la tableta pueden ser grandes aliados sobre todo en esos momentos del día donde la energía de los niños está más decaída para realizar otro tipo de actividades donde se requiere mucha más concentración. ¡Pero siempre controlando su uso!

4. Mantener contacto con otras personas
Somos ‘animales sociales’ y como tal necesitamos relacionarnos con otras personas. Será importante telefonear o hacer video llamadas a amigos o familia para mantener el contacto y combatir los miedos y la incertidumbre de esta situación tan nueva y estresante para los pequeños.

5. Relax
Es necesario combatir la irritabilidad. Hay que tranquilizarse y dejar de lado el malestar. Para ello los progenitores se pueden hacer turnos del cuidado de los hijos y tomarse un rato para sí mismos (o teletrabajar sin distracciones).

6. Hablar con los niños sobre el tema
Para hacerlo, los padres deben adaptar el mensaje que quieren dar a la edad y la madurez de los hijos. Todo lo que se diga debe ser verdad y utilizar la sinceridad.

También os podéis apoyar en los distintos cuentos infantiles para explicar a los niños qué es el confinamiento, la pandemia y ayudarles a enfrentarse a los miedos relacionados con esta situación.

7. Actividades en familia
No se puede salir pero se pueden seguir haciendo actividades en familia como ver películas juntos, jugar a juegos de mesa, etc. Eso ayudará a los pequeños a sobrellevar mejor el aislamiento.

8. Comprender la realidad que estamos viviendo
En el manual aportado por el Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid (España), titulado ‘Orientaciones para la gestión psicológica de la cuarentena por coronavirus’, se recomienda además, que tomemos consciencia sobre la realidad que estamos viviendo. Lamentablemente, la situación es la que es, debemos quedarnos en casa para que el virus deje de propagarse, por lo tanto debemos aceptar la situación y reforzarnos a nosotros mismos sabiendo que, a pesar de que es un sacrificio, estamos haciendo lo correcto; estamos actuando con responsabilidad.

Fuente: guiainfantil.com

La fatiga visual en los niños: el dolor de cabeza de muchos padres

Redacción Plan LEA

Una mamá de Plan LEA nos platica lo que está viviendo con dos de sus tres niños, la más grande le dijo una noche, ¨mami tengo un dolor de cabeza que no lo puedo aguantar¨. Otra de sus niñas también había presentado lo mismo unos días antes. Teresa, la madre, las llevó a un centro médico y de inmediato le refirieron a consulta oftalmológica. Después de conversar y realizarles un chequeo, la doctora diagnosticó fatiga visual.

La fatiga visual es producida por un sobreesfuerzo puntual realizado durante muchos días y  horas continuos, este esfuerzo “fatiga” los músculos ciliares y dificulta, momentáneamente, los cambios de forma del cristalino que permiten el enfoque de cerca.

La pandemia del Covid 19 nos ha obligado a repensar muchas de las actividades que realizábamos, la forma de impartir y recibir la docencia no es la excepción.

Los aparatos electrónicos se constituyeron en el medio necesario para socializar, trabajar, recibir clases y hasta consultas médicas, todo con la finalidad de preservar la salud.

Si antes de la Covid 19 nos preocupaba el consumo excesivo, y muchas veces descontrolado de la tecnología, ahora que esta se constituye en el principal medio para realizar muchas de nuestras tareas, la preocupación aumenta proporcionalmente.

El número de horas que pasamos mirando una pantalla ha aumentado exponencialmente, cuando el tiempo máximo diario recomendado de permanencia frente a una pantalla es de 3 horas.

¿Cómo se previene la fatiga visual?

La doctora Peña recomienda tomar estas medidas preventivas para  evitar que la fatiga visual se manifieste:

Asegurar una buena iluminación en el espacio destinado para trabajar o estudiar, tener la pantalla del ordenador con el brillo y el contraste bien ajustados, llevar gafas de sol cuando se realiza un deporte al aire libre.  Comprobar que la pantalla del ordenador, de la Tablet o del móvil no tenga reflejos ya que las luces que se reflejan en las pantallas exigen un sobreesfuerzo a los ojos.

Cuando los ojos empiezan a manifestar cansancio, porque lagrimean o precisan una mayor frecuencia de parpadeo, conviene detener la actividad un tiempo y llevar a cabo otra más relajante que implique sólo la visión de lejos como por ejemplo mirar hacia el horizonte. Cerrar los ojos un par de minutos también ayuda a calmarlos.

¿Cómo se trata la fatiga visual?

Lo más eficaz para terminar con las molestias derivadas de este problema ocular es dar descanso a los ojos. Apartarlos por un tiempo de la tarea que ha provocado la fatiga visual es fundamental para conseguirlo. Para que la recuperación sea más rápida, también es recomendable:

Aplicarles frío, ayudará a bajar la hinchazón y proporcionará alivio inmediato. Puedes hacerlo colocando máscaras de frío y paños húmedos durante unos 10-20 minutos.

Masajearlos con una crema hidratante haciendo suaves círculos por el contorno de ojos con los párpados cerrados. Realizar suaves presiones en las cejas, las sienes y los pómulos también resulta muy relajante.

Apartarlos de la luz permaneciendo en una habitación oscura con los ojos cerrados u ocultándolos en el hueco de las manos. Es importante recordar que, después de este rato de oscuridad, los ojos deben entrar en contacto con la luz de manera paulatina, para no deslumbrarse.

La fatiga visual se puede solucionar

La fatiga visual es, por tanto, un cansancio puntual de los ojos, que provoca molestias visuales (picor, escozor de ojos, visión borrosa…) y que se soluciona dando descanso a los ojos, apartándolos de la actividad que los sobrecarga. En la actualidad, la fatiga visual más común es aquella que está relacionada con las pantallas, también conocida como Síndrome Visual Informático o SVI.