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Por qué deberíamos llevar a la biblioteca a los niños más a menudo

El hábito de lectura es fundamental en el desarrollo y la educación de los niños, además de ser muy enriquecedor a nivel cultural. Estimula la creatividad, la imaginación, la capacidad de concentración y atención, aporta conocimiento, enriquece el vocabulario, alimenta su curiosidad y con ello, la flexibilidad de pensamiento.

Son múltiples los beneficios que pueden proporcionar los libros y los cuentos si están presentes en el día a día de los pequeños. Por eso, deberíamos llevar a la biblioteca a los niños más a menudo. Estos centros culturales son un espacio muy estimulante en el que los más pequeños podrán mejorar sus capacidades.

Razones para llevar a la biblioteca a los niños

Cuando hablamos de planes con niños, se nos presentan múltiples propuestas de ocio. Entre todas ellas, una de las mejores opciones es la de visitar la biblioteca. Allí, los niños lo pasarán bien mientras aprenden y, además, en la mayoría de las ocasiones es gratis.

Podrán elegir los libros y los cuentos que quieran. Además, muchas de las bibliotecas cuentan con otras alternativas como ordenadores, vídeos o música.

La visita a la biblioteca implica diversos aprendizajes beneficiosos en el desarrollo y educación de los niños además de fomentar el hábito de la lectura. Entre ellos:

1. Respetar normas sociales de convivencia
Es importante que desde temprana edad entiendan que cuando existen unas normas será necesario respetarlas. De este modo alcanzarán el objetivo del siguiente punto. Acatar las normas facilita el aprendizaje de valores.

2. Aprenden valores
Lo hacen cuando entienden que no deben molestar a las demás personas que están en el centro utilizando sus instalaciones. O cuidando los ejemplares y materiales que deciden usar y toman prestado. Además de ser más responsables a la hora de cuidar el material prestado.

3. Menos “materialistas”
Los pequeños disfrutan de un material que no es de ellos, sino de todos. Aprenden a disfrutarlo cuando tienen los libros en sus manos, pero saben que cuando acaben no se los quedarán, sino que otros podrán entretenerse con ellos.

4. Estrechar lazos familiares
Es una actividad que comparten padres e hijos y esto hace que se pase tiempo juntos mientras se estrechan lazos de unión familiar.

¿Cuándo empezar a ir a una biblioteca?

Cuando un niño se aficiona a la lectura desde pequeño desarrolla con mayor facilidad ciertas habilidades cognitivas que le ayudarán a desenvolverse por el mundo. Si el pequeño se “aficiona” más tarde experimentará mayores dificultades. Es por ello que se puede hablar del “efecto Mateo” (el rico se hace más rico, y el pobre se hace más pobre) desde la perspectiva educativa, donde el aprendizaje prematuro acompañado de éxito da lugar a posteriores logros, mientras que el fracaso temprano en la lectura puede dar lugar a problemas en el aprendizaje de habilidades lectoras.

Por tanto, será fundamental que se fomente el interés por la lectura y se cree un hábito enriquecedor y saludable desde temprana edad.

Fuente: guiainfantil.com

22 dictados divertidos para niños. Ortografía y gramática fácil

¿Qué es un dictado? Se trata de una fórmula para mejorar la ortografía de los niños mediante la lectura de un texto en voz alta mientras el niño lo escribe.

Es, a día de hoy, el mejor ejercicio que pueden hacer los niños para fijar reglas gramaticales o recordar cómo se escriben algunas palabras. Es una práctica muy común en niños de primaria ya que les ayuda a desarrollar habilidades de escritura necesarias para avanzar en su aprendizaje. Pero, ¿qué textos debemos leerles?, ¿cuánto tiempo deben estar haciendo dictados?, ¿qué extensión deben tener? En Guiainfantil.com te aclaramos todas estas dudas y además te proponemos 22 dictados divertidos para niños, una forma de practicar la ortografía y la gramática de forma fácil. 

Cosas que debes saber sobre los dictados para niños

¿Cuáles son los beneficios de los dictados?

Mejora el uso de la gramática en el niño y le ayuda a recordar la correcta escritura de las palabras. Además le ayuda a mejorar la concentración  al tener que poner atención en lo que le están leyendo. Y, sobre todo, es un estupendo refuerzo porque un buen dictado pasa porque el niño revise el mismo el texto comparándolo con el original y detectando los fallos, asi fijará aun más la correcta grafía de las palabras.

¿Qué extensión deben tener los dictados?

Depende de la edad del niño, si está en primero de primaria y ha comenzado el aprendizaje de la escritura conviene hacer dictados cortos y de temática divertida. Poco a poco podemos ir haciendo dictados más complicados y podemos ir incitando poco a poco a que sea el niño quien se autocorrija.

¿Cuánto tiempo han de pasar haciendo dictados los niños?

Lo principal es que no se aburran, que no sea un momento de tarea tediosa y aburrida. Para ello es preferible que paséis simplemente 10 minutos haciendo y corrigiendo un dictado corto que tener al niño media hora trabajando. Eso sí, es preferible que sea una tarea que se realice frecuentemente.

Dictados muy cortos para niños con las letras g y j

1- Juan quería ir en bicicleta al colegio pero Gemma prefirió ir paseando con su amiga.

2- El gigante tenía un gato al que llamaba Gonzalo y una jirafa a la que regañaba mucho porque se comía todas las berenjenas de su huerto.

3- Guillermo toca la guitarra, mientras su mujer riega las plantas con una jarra de cristal.

4- Esa gelatina está tan deliciosa que Jaime decidió darse el gusto de comerse todo el plato, no dejó nada para el resto de la gente.

Dictados muy cortos para niños con la letra h

5- La pequeña hormiga es tan fuerte que ella sola lleva un cacahuete sobre su espalda para que sus hermanas puedan comer.

6- Había una vez una habichuela tan alta que nadie consiguió ver donde estaba la última hoja.

7- El hada Henar se tumbó en la hierba a tomar el sol y mientras miraba al cielo un cohete vio pasar.

8- Hugo había ahorrado tanto dinero que en su pequeña hucha no cabía ni una pequeña haba.

Dictados muy cortos para niños con la letra b

9- Bruno se puso su bañador, sacó su bote y remó por la bahía.

10- Mi abuelo cerró el cuento del “Buho burlón” y me dio un beso de buenas noches.

11- El burro Bernardo lleva unas botas rojas tan brillantes y una bufanda azul tan bonita que los demás burros le miran con admiración.

12- Benito da un mordisco a su bocadillo y se lanza en el tobogán mientras que Bruno juega al balón.

Dictados cortos con la letra V

13-  Era verano y Victoria inició un viaje muy largo, voló en avión, después montó en barco y más adelante en tren. En su travesía por el aire contempló las nubes, por el mar las gaviotas y por tierra el verde del paisaje.

14- Víctor corrió a cerrar la ventana porque el viento de aquella mañana levantó una enorme corriente de aire. Afuera, las violetas agarraban sus pétalos, las avispas se escondían y una valiente vaca evitaba que los huevos de las gallinas rodaran y rodaran.

Dictados cortos con rima

15- El lagarto está llorando.

La lagarta está llorando.

El lagarto y la lagarta con delantalitos blancos.

Han perdido sin querer su anillo de desposados.

(Federico García Lorca)

16- En mi cara redondita

tengo ojos y nariz,

y también una boquita

para hablar y para reír.

Con mis ojos veo todo,

con la nariz hago achís,

con mi boca como como

palomitas de maíz.

(Gloria Fuertes)

17- Hay besos de caramelo,

dulces como una sonrisa.

Y están los besos con prisa,

que hay que cogerlos al vuelo.

(Carmen Gil)

18- Entre las piedras curiosas

van saltando las ardillas,

junto a la orilla del mar

lo pasan de maravilla.

Las nubes desde muy alto,

las miran con mucha envidia,

quisieran poder bajar

y unirse al juego algún día.

(Marisa Alonso Santamaría)

20- Un lobito muy zorro junto a un cortijo

se ha encontrado a una niña

y así le dijo:

– Mira niña, vente conmigo a mi viña

y te daré uvas y castañas.

Y respondió la niña:

– No, que me engañas.

(Lope de Vega)

Dictados largos para niños de primaria

21- En una hermosa mañana de verano, los huevos que habían empollado la mamá Pata empezaban a romperse, uno a uno. Los patitos fueron saliendo poquito a poco, llenando de felicidad a los papás y a sus amigos. Estaban tan contentos que casi no se dieron cuenta de que un huevo, el más grande de todos, aún permanecía intacto.

Todos, incluso los patitos recién nacidos, concentraron su atención en el huevo, a ver cuando se rompería. Al cabo de algunos minutos, el huevo empezó a moverse, y luego se pudo ver el pico, luego el cuerpo, y las patas del sonriente pato. Era el más grande, y para sorpresa de todos, muy distinto de los demás. Y como era diferente, todos empezaron a llamarle el Patito Feo.

(Hans Christian Andersen)

22- Esta antigua historia comienza con la muerte del molinero, un viejo hombre que vivía con sus tres hijos, entre los cuales repartió su humilde herencia. Para el mayor de los hermanos decidió dejar el molino, al mediano el burro y para el pequeño el gato que tanta compañía había hecho a la familia.

No es que fuese una gran herencia, pero los hermanos parecían estar de acuerdo, salvo el más joven, que se sentía tan decepcionado, pues cómo iba él a ganarse la vida con un gato que ni siquiera podía comerse. Pero ojo, los gatos son animales astutos e inteligentes, y este hasta hablaba, y al ver a su dueño sumido en tal desgracia se puso manos a la obra.

Fuente: guiainfantil.com

Trucos para enseñar a los niños a multiplicar

Muchos niños disfrutan del aprendizaje, de lo nuevo que les puede traer el colegio, y también de cada nuevo reto. Hay pequeños que están deseando saber más por ejemplo, de matemáticas. Sin embargo, para otros puede ser un auténtico suplicio tener que sentarse frente al papel y resolver los ejercicios de clase.

Si nuestros hijos tienen problemas a la hora de hacer multiplicaciones y queremos animarles y ayudarles a que lo entiendan, es necesario que conozcamos juegos y trucos que les enseñen de forma fácil.

Cómo enseñar a los niños a multiplicar

Para que los niños aprendan a multiplicar, o refuercen los conocimientos que ya les han dado sus profesores en las aulas, es necesario que cuenten con la capacidad de no desanimarse cuando no les salga a la primera. Explicarles una multiplicación como que fuera un juego es lo que suele ser más útil para que nunca lo olviden.

Podemos pensar en el juego de las frutas, sobre todo si son cerezas, o de los lacasitos si los tenemos a mano, o cualquier elemento que podamos comer o jugar con ello, y que sea divertido y colorido para que nunca lo olviden.

Experimentar con las multiplicaciones de forma divertida con juegos puede hacerse de la siguiente forma: estableciendo grupos de números a través de colores, si no queremos hacerlo con fruta o alimentos, podemos pensar en bolitas de plastilina. La fuerza visual de los niños hará que comprendan los ‘equipos’ de números a través de los colores para que sepan por qué las cantidades van multiplicándose.

Juegos para que los niños aprendan las tablas de multiplicar

Para que aprendan cómo multiplicar, existen diversos trucos que podemos tener a mano en un momento dado:

– El juego de las canciones: Si lo que queremos es que se aprendan las tablas de multiplicar de carrerilla, solamente tenemos que echar la vista atrás y recordar nuestra infancia, donde existían esos cánticos con los números que rimaban, al más puro estilo ‘6×4 = 24; 6 x 6 = 36…’ es más fácil que lo recuerden de esta manera.

El  juego de los pares con rimas: Si lo que queremos es que entiendan que cuando un número par se multiplica por otro par, da lugar a otro de la misma condición, y el resto de reglas de multiplicacion, podemos jugar con las rimas para que termine por entenderlo: ‘impar por par, par ; par por par; par’, al principio le puede costar un poco, pero después lo dirá de carrerilla. Y lo mejor de todo: le facilitará aprender luego el resultado de las tablas.

El juego de la tabla del 9: Cuando ya lleven avanzado su aprendizaje, existe el cuento de la tabla del 9 para cuando ya sean auténticos expertos en multiplicaciones, que hace alusión a Robin Hood, que robaba a los ricos (el dígito de la derecha), para dársela a los pobres (el dígito de la izquierda), conforme va avanzando la tabla. Nunca olvidarán el juego y les será mucho más sencillo aprender la tabla más complicada. Aquí tenemos el ejemplo:

9 X 1 = 9: Aquí tenemos el primer número. Para saber cuánto es 9 x 2, hay que restarle uno al dígito de la derecha ( 9 – 1 = 8), y aumenta uno delante, por lo que el resultado se transformará en 18. Cuando continúen, 9 x 3 será 27, y ocurrirá lo mismo, el dígito de la derecha baja uno (8 – 1 = 7) y se añadirá uno más delante (de uno, pasa a dos); y así sucesivamente. Seguimos con 9 x 4 = 36, un dígito más a la izquierda (donde estaba el 2 del 27, y uno menos en el de la derecha). Si la fábula de Robin Hood la cogen a la primera, podrán saber que fácilmente, los dígitos irán bajando en el número de la derecha y aumentando en el de la izquierda.

Fuente: guiainfantil.com

Esto es lo que la firma de los niños revela de su personalidad

La firma de los niños representa su sello personal, la marca que usan para identificarse, para dejar evidencia de que algo ha sido hecho por ellos y para dar validez a algo con lo que está de acuerdo. Pero, ¿sabías que la firma de los niños revela su personalidad y algunas de sus emociones?

La relación entre la firma de los niños y su personalidad

Una investigación realizada con niños de 7 a 15 años concluyó que los pequeños tienen bastante claro qué significa firmar y la diferencia que entraña el solo hecho de escribir su nombre; de modo que, es alrededor de los 7 años que gradualmente la mayoría de los niños empiezan a desarrollar su “sello personal”.

La grafología, que es la disciplina que trata sobre la forma en que nuestra escritura refleja aspectos clave de nuestra personalidad, ha desarrollado una serie de parámetros de interpretación de la firma tomando en cuenta muchos aspectos tales como: su forma, su ubicación, su tamaño, su dirección, su presión, su legibilidad, entre otras.

Obviamente los niños se encuentran en un proceso de desarrollo que hace que su forma de firmar cambie continuamente hasta que alcanzan la madurez (y aun así sigue en continuo cambio durante la vida adulta según las circunstancias de vida). Por otro lado, un análisis formal solo podría ser hecho por un profesional.

Sin embargo, resulta interesante que le pidas a tu hijo que haga una carta y la firme. Podrás observarla y tratar de encontrar relación con algunas de las interpretaciones básicas sobre la personalidad (sin perder la perspectiva de que sólo es un ejercicio donde no hay nada determinante aún). Estas son algunas de las consideraciones que debes tener en cuenta.

Sus rasgos según la ubicación de la firma en el texto

¿Dónde ha hecho la firma tu hijo? El lugar en el que ha escrito su nombre en relación al folio y al resto del texto puede hablar sobre ciertos rasgos de su personalidad.

1. Si está muy cerca del texto o casi lo roza
Indica por lo general cierta dependencia, inseguridad y necesidad de sentirse protegido.

2. Si está cerca del texto, pero no lo roza
Probablemente se trate de un niño equilibrado, que se adapta bien a las distintas situaciones.

3. Si está muy lejos del texto
Normalmente habla de un niño reservado o introvertido, que no muestra fácilmente sus emociones y a quien le gusta poner distancia entre lo que en verdad siente y lo que demuestra.

4. Hacia la izquierda del texto
Puede tratarse de un niño o joven a quien no le gustan los cambios, indica por lo general cierta inseguridad e introversión. Es probable que prefiera mantenerse protegido en la seguridad del pasado antes de enfrentarse a lo desconocido. También puede ser que esté pasando por una situación difícil que le cueste enfrentar o que le genere mucho estrés.

5. En el centro del texto
Habla de una personalidad muy equilibrada y controlada, poco espontánea, que regula sus impulsos y la expresión de sentimientos.

6. A la derecha del texto
Por lo general se trata de un niño optimista, luchador, dinámico y con confianza en lo que vendrá.

Lo que revela el tamaño de la firma de los niños

¿De qué tamaño es la firma si lo comparas al resto del texto que ha escrito? Estas son algunas de las claves a tener en cuenta.

– Texto grande, firma pequeña
Normalmente tiene relación con falta de confianza y seguridad. Puede tratarse de un niño sobreprotegido por sus padres.

– Firma que corresponde al tamaño del texto
Se trata de personas bien ubicadas en su realidad, equilibradas, transparentes, que se muestran tal como son.

– Firma grande, texto pequeño
En muchas ocasiones puede tratarse de alguien que muestra exceso de confianza en él y sus capacidades. Se percibe superior a los demás, o bien puede tratarse de, un mecanismo de defensa contra sentimientos reales de inseguridad. Normalmente tratan continuamente de llamar la atención y necesitan reconocimiento y atención.

Las emociones de tu hijo según la dirección de su firma

Hay niños que tienden a escribir hacia arriba, mientras que otros hacen los renglones rectos y otros se van hacia abajo. Con las firmas ocurre algo similar, lo que revela distintas emociones del niño que ha firmado.

– Una firma ascendente
Normalmente se trata de personalidades ambiciosas, optimistas, con objetivos altos.

– Cuando la firm es horizontal
Demuestra estabilidad, objetividad y madurez.

– Si la firma es descendente
Muestra pesimismo, tristeza, desánimo.

Existen muchas interpretaciones más sobre la rúbrica (trazos que se añaden al nombre al firmar) y el nombre en la firma. Sin embargo, esas aún son difíciles de identificar porque los niños y jóvenes aún están en experimentación.

Solo vale la pena saber que, entre más sencilla sea la firma, (por ejemplo, aquellos que solo escriben su nombre), es un indicador mucho mayor de personalidad, objetividad y transparencia sobre aquellos cuya rúbrica es demasiado ornamentada o ilegible.

Fuente: guiainfantil.com

El Día Universal del Niño, que se celebra todos los años el 20 de noviembre, es un día dedicado a todos los niños y niñas del mundo.

Es un día de celebración por los avances conseguidos, pero sobre todo es un día para llamar la atención sobre la situación de los niños más desfavorecidos, dar a conocer los derechos de la infancia y concienciar a las personas de la importancia de trabajar día a día por su bienestar y desarrollo.

UNICEF trabaja todo el año para conseguir cambios reales en la vida de los niños y las niñas, y el Día Universal del Niño es un momento clave para sumarnos a este llamamiento mundial a favor de la infancia y de los niños más vulnerables.

Para celebrarlo en 2018, hemos pedido de nuevo a los dirigentes mundiales que se comprometan a hacer realidad los derechos de todos los niños y adolescentes de hoy y de las generaciones futuras, y a que todo aquel que quiera se pinte de azul haciendo o vistiendo algo de color azul el 20 de noviembre.

¿Cuándo se celebra el Día Universal del Niño?

Naciones Unidas celebra el Día Universal del Niño el 20 de noviembre, fecha en la que la Asamblea General de la ONU aprobó la Declaración de los Derechos del Niño en 1959 . Esta declaración, que no tenia legalmente carácter vinculante, no era suficiente para proteger los derechos de la infancia. Tras diez años de negociaciones con gobiernos de todo el mundo, líderes religiosos, ONG, y otras instituciones, se logró acordar el texto final de la Convención sobre los Derechos del Niño, el 20 de noviembre de 1989, cuyo cumplimiento es obligatorio para todos los países que la han firmado.

¿Qué se celebra?

La Asamblea General de la ONU recomendó en 1954 destinar un día a fomentar la fraternidad entre los niños y las niñas del mundo, y promover su bienestar con actividades sociales y culturales.

Naciones Unidas celebra este Día Internacional del Niño en honor a la aprobación de la Declaración de los Derechos del Niño en 1959 y a la Convención sobre los Derechos del Niño en 1989, el tratado internacional más ratificado de la historia.

¿Para qué sirve el Día Universal del Niño?

El objetivo del Día Universal del Niño es recordar a la ciudadanía que los niños son el colectivo más vulnerable y, por tanto, que más sufre las crisis y los problemas del mundo.

Este día mundial recuerda que todos los niños tienen derecho a la salud, la educación y la protección, independientemente del lugar del mundo en el que hayan nacido.

Dedicar un día internacional a la infancia también sirve para hacer un llamamiento mundial sobre las necesidades de los más pequeños y para reconocer la labor de las personas que cada día trabajan para que los niños y niñas tengan un futuro mejor.

¿Por qué UNICEF conmemora el Día Internacional del Niño?

UNICEF es la principal organización internacional que se encarga de proteger los derechos de la infancia y conseguir cambios reales en las vidas de millones de niños. Llevamos más de 7 décadas trabajando por los derechos de los niños. Nuestra labor se basa en la Convención sobre los Derechos del Niño, que se aprobó un 20 de noviembre y cambió nuestra forma de trabajar.

En esta fecha UNICEF se une a la comunidad internacional en la promoción y defensa de los derechos de la infancia.

¿Qué se puede hacer en este día?

El 20 de noviembre es una ocasión especial para que todo el mundo conozca los derechos de los niños y para recordar la importancia de trabajar para conseguir el bienestar de todos los niños y las niñas del mundo.

Es un buen día para conocer las distintas formas de colaborar con los niños más vulnerables, para que sus derechos sean reconocidos y garantizar su bienestar y desarrollo.

Fuente: unicef.es

Educar a los niños ‘desconectados’ de la tecnología si es posible

Verónica Pérez Arango, docente en un colegio de secundaria y mamá de Ulises, de 8 años, ha visto esta escena muchas veces: en casas de hijos de amigos que pasan horas hipnotizados delante de una tableta o un teléfono, Uli –como llama cariñosamente a su hijo– tiende a escabullirse con su hermanita menor a alguna otra habitación y descubrir juguetes nuevos que quizá su dueño no toca hace siglos.

“La verdad es que me llama poderosamente la atención que niños y niñas de 6 o 10 años no se diviertan con otra cosa que no sean las redes y la tecnología”, dice Verónica. Esa es una de las razones por las cuales Ulises forma parte de una tendencia que crece: niños criados con acceso nulo o muy restringido a teléfonos celulares y, especialmente, redes sociales.

En un mundo hiperconectado, en el que las empresas de tecnología apuntan a públicos cada vez más jóvenes, muchos padres en Argentina y en el mundo eligen educar a sus hijos en ambientes ‘tech-free’.

¿Cuáles son las ventajas y desventajas de una niñez sin apps? ¿Es muy difícil sostener la apuesta por una infancia analógica? ¿Un chico desenchufado es un chico aislado, excluido? ¿Cuáles son las recomendaciones de los especialistas?

En el caso de Ulises, por ejemplo, él no tiene redes sociales ni celular: a veces le pide prestado el teléfono a su mamá para poner algo de música. “No tiene redes, pero la verdad es que tampoco las pidió”, explica Verónica, que regula también las horas de pantalla en su casa, incluyendo Netflix y YouTube. “Lo que sí me pregunta es por qué no puede ver todo el día Netflix, a lo cual le respondo que está genial ver pelis, pero que está bueno aburrirse porque cada vez que se aburren descubren un juego nuevo o inventan algo o salen al aire libre –dice Verónica–. A mí, como madre, me da más trabajo esto, pero amo tanto que juegue cuando conozco niños y niñas de esa edad que si no tienen tecnología adelante, no saben qué hacer”.

En el grado de Ulises, que va a una escuela pública, la mayoría de los papás están en la misma sintonía; y para Verónica eso es un factor clave: “Me parece que cuando el entorno de padres prioriza más el juego, el cuerpo, la conversación y el compartir, es más fácil que los niños no se sientan sapos de otro pozo –explica–. Si justo tu hijo o hija son los únicos que no usan tanta tecnología, es más difícil”.

Único de su curso sin celular

Ese es un poco el caso de Sebastián, de 11 años, hijo de Laura Castillo, actriz, que asegura a todo aquel que quiera escucharlo ser el único de su grado que no tiene celular ni redes.

Sebastián también estudia en una escuela pública (en las que, muchos papás aseguran, la iniciación de los niños en la vida digital es más tardía e irregular que en las privadas), pero los años que lo separan de Ulises pueden explicar la diferencia: es común que a los 11 o 12 años muchos niños tengan su primer celular o una cuenta de Instagram. Sin embargo, los papás de Sebastián se mantienen firmes: “Creemos que no lo necesita y no está aún preparado. No se mueve solo en la calle más allá de algún mandado o compra cercana a nuestra casa. Además privilegiamos el contacto real con sus amigos y compañeros”, explica Laura, y agrega: “Ya va a tener, cuando vaya a la secundaria y se mueva más solo, pero por ahora aunque se queje y lo discutamos mucho nos mantenemos firmes. No creemos que sea decisión de él”.

La historia de Sebastián es la que a los adultos nos aparece como más típica: sin embargo, no todos los niños que no tienen acceso a celulares o a redes lo viven como un problema. En parte, como comentaba Verónica, el entorno juega un papel importantísimo: una red social solo tiene gracia si tus amigos están en ella, pero también depende de la personalidad de cada niño. Muchos niños huyen de las redes sociales clásicas y eligen otro tipo de ‘apps’, más relacionadas con el juego y la creatividad que con la exposición de sus vidas personales.

A pesar de que sus padres no le prohíben el acceso a ninguna red (“sí leo todo lo que puedo y hablo mucho con ella, además de proponer mil cosas para que no esté todo el día en el teléfono”, dice Tomás Linch, editor y papá), Catalina, de 12, usa solamente WhatsApp y una red social llamada Amino, que no usa ninguno de sus compañeros de colegio: “Arranqué en sexto grado. Pero mis amigos solían usar mucho antes Instagram, que yo nunca usé”, cuenta. Amino es una ‘app’ que conecta comunidades de fans de distintos temas, desde animé hasta series de TV, videojuegos o superhéroes: Catalina dibuja y la usa para trabajar en proyectos colaborativos. “Es extraordinario lo que los niños generan solos”, se maravilla Tomás, que nunca había escuchado hablar de Amino antes. “No creo que alguien de mi edad se pierda de nada por no tener redes, celular o WhatsApp –dice Catalina–. A veces usamos WhatsApp para hacer la tarea, pero el que no tiene usa el WhatsApp del padre y se arregla”.

Algo parecido dice Lucas, de 11, hijo de Laura González, maquilladora y esteticista, que no tiene redes sociales, pero sí un celular muy básico y sin chip para jugar algún juego: “Yo diría que sin Skype, sin WhatsApp, sin Facebook, sin Instagram. ¡Estoy muy bien! No me interesa mucho hablar en redes sociales. A mí lo que me gustaría es tener un celu para jugar jueguitos, pero tranqui, no tengo ningún problema. Mis amigos siguen a famosos en Instagram, pero yo no, yo solo quiero un celu para jugar y que no se me quede varado como el que tengo ahora”, dice Lucas, sin rastros de mal humor. Eso no significa que su vida sea 100 % libre de tecnología: es un fanático de la PlayStation y juega en red con sus amigos del colegio.

Decisión a conciencia

¿Tiene fundamentos la decisión de los papás ‘tech-free’? Todo indica que sí: hace unos meses fue furor la noticia de que muchos empleados de las empresas de Silicon Valley crían a sus hijos de la forma más analógica posible. Vijay Koduri (exempleado de Google y cofundador de la ‘startup’ HashCut) y su mujer, Minni Shahi (empleada de Apple), le contaron al medio ‘Business Insider’ que la tecnología en la que ellos trabajan está prohibida en su casa: ninguno de sus hijos de 10 y 12 años tiene su propio celular, y solo tienen permiso para jugar con los de sus padres durante diez minutos semanales. Junto con otros padres de Silicon Valley, explicaron que la carrera hoy en las empresas de tecnología es crear aplicaciones cada vez más adictivas para consumidores cada vez más jóvenes: “Las empresas de tecnología saben que cuanto más temprano logres que los niños usen tu plataforma, más fácil es que incorporen el hábito para toda la vida”, explicó Koduri.

La doctora Julieta Olivieri, psiquiatra infantil y juvenil del Departamento de Urgencia del Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez, opina en la misma línea: “En general, los niños arrancan a usar el celular en los últimos años de la primaria, preparándose para la mayor autonomía de la secundaria. Los que empiezan antes pueden tener trastornos del sueño, cuestiones de compulsión, ansiedad… en mi experiencia no es para nada positivo empezar muy temprano”.

Según ella, los papás tienen muy presente el miedo a los ataques de pedófilos, pero no necesariamente otro peligro real, que es la propia exposición de los niños: “Ellos no siempre entienden que eso que ponen en un celular se puede volver público: los papás no lo piensan mucho hasta que el niño no aparece exhibido en una foto complicada. Los pedófilos son reales, pero este también es un peligro muy común si un niño tiene acceso ilimitado a redes”. Olivieri sugiere un acceso a redes no demasiado temprano, paulatino y supervisado por un adulto.

Algunos padres optan por estos caminos intermedios, con graduación y control: es el caso de Lucrecia Fernández Grenno, politóloga y mamá de Magdalena, de 7 años, que tiene un celular con WhatsApp, pero solo un pequeño grupo de contactos. “Su papá es de la República Checa, como ella, así que se comunica con él por WhatsApp. Me tiene a mí, a sus abuelos y a su mejor amiga. No tiene permitido tener a otros”. A veces mira el Facebook de su mamá o pone “me gusta” a sus primos desde la cuenta de ella; según Lucrecia, este tipo de acceso controlado es común en el entorno de ella: “Pide tener Instagram, pero yo aún no la dejo, le explico que es demasiado pequeña y que puede sacarse fotos que no correspondan. No le gusta, pero lo acepta como límite, también porque ninguno de sus compañeros tiene”.

Emma, de 11, tiene un acceso un poco mayor, acorde con su edad, pero también monitoreado de cerca por su mamá, Clara Sirvén, periodista y productora: “Emma tiene una cuenta de Instagram privada, y los seguidores los acepto yo”, explica Clara. Sus amigas suelen tener Instagram y otra red llamada Musical.ly, muy popular entre los niños (entre otras cosas, porque no tiene ningún límite en la edad de acceso). Emma llega a usar tres o cuatro horas diarias de redes, pero no le parecería grave no tener: “Mis amigas que no tienen se quedan afuera de alguna cosa, alguna foto graciosa, pero nada muy importante”.

Por su parte, Jimena Riveros tiene en su casa a todo el espectro de la niñez, con Ema de 7, Mía de 10 y Juana de 12. “La chiquita tiene Musical.ly, pero no tiene abierta la red, sube videítos que solo pueden ver sus hermanas y amigas, igual ya está en tema, cosa que con la mayor arrancó apenas en cuarto grado. Yo tengo en mi celular las cuentas de Instagram de las dos más grandes, así que veo todo: y, obviamente, son perfiles cerrados”. Los fines de semana se van a una casa en la que no hay conexión: “Ellas piden que la ponga, pero lo estoy retrasando, porque me encanta que se entretengan haciendo vida sin internet”.
Con o sin grises, una cosa parece cierta: la infancia ‘unplugged’ es posible, y –para muchos– no está nada mal.

Fuente: abcdelbebe.com

La salud mental de los niños

Por suerte, cada vez más se presta atención a la salud mental de los niños pero, hace tan solo unas décadas era un tema que ni se contemplaba. Ahora, contamos con muchísimos recursos para ayudar a los niños a desarrollar una adecuada fortaleza psicológica y un óptimo bienestar emocional y mental.

Situaciones que pueden alterar la salud mental de los niños

Los psicólogos somos testigos de cómo en esta última década los padres y madres acuden con mayor frecuencia a la consulta de psicología con el objetivo de cuidar la salud mental de los niños que en ocasiones se ve amenazada por distintas causas.

Es más fácil detectar cuáles son las necesidades físicas de un niño (tiene hambre, tiene sed, tiene frío, etc.) que las necesidades emocionales. Además, muchas veces los niños no entienden qué les sucede y por tanto no pueden expresarlo con claridad. Esto hace que en muchos casos no sea fácil identificar que el niño no goza de una salud mental adecuada.  

Seguidamente, detallamos los principales motivos que pueden alterar la salud mental del niño:

– Ser víctima de acoso escolar.

– La no adaptación en el centro educativo.

– Ser testigo de violencia en la familia.

– Haber sido víctima de un abuso sexual o haber sufrido agresiones físicas y/o psicológicas por parte de sus progenitores o cuidadores.

– No sentirse querido por sus principales figuras de apego y no recibir cariño de los mismos.

– Sufrir la separación traumática y tormentosa de sus padres en la que ambos han llegado a las manos, se han insultado, humillado, despreciado, etc.

– Haber sufrido la muerte de un ser querido o haber sido testigo de cómo alguno de los progenitores ha enfermado (cáncer, trasplantes, etc.).

– Estar hospitalizado durante períodos largos de tiempo por enfermedad.

– Tener un problema psicológico, un trastorno psiquiátrico o enfermedad mental.

– Haber vivenciado una situación de catástrofe natural (incendios, terremotos, etc.).

– Estar sometido a un estrés continuo en la familia debido a condiciones económicas poco favorables (situación de desempleo de los padres, falta de recursos para satisfacer necesidades básicas como agua, alimentación o vivienda, etc.).

Todas estas situaciones pueden amenazar la salud mental del niño. Algunos niños disponen de los suficientes recursos personales para gestionar las emociones que se despiertan ante este tipo de situaciones sin que le interfieran en su día a día y, por tanto, pueden continuar así funcionando sin ningún problema. Sin embargo, otros niños, ante estas situaciones ven tambalear su salud mental y aparecen lo que conocemos como ‘síntomas’.

Síntomas que pueden indicar problema de salud mental de los niños

Los síntomas nos dan pistas de que algo no funciona bien, nos alertan de que algo está pasando. Podemos empezar a sospechar que el niño no goza de una óptima salud mental cuando:

– No muestra interés por interactuar con las personas de su entorno.

– No establece relaciones positivas con su grupo de iguales ni tampoco con los adultos.

– Cuando hay retraimiento o aislamiento social.

– Alteraciones en el sueño y en la alimentación.

– No tiene curiosidad por aprender ni explorar el entorno en el que se desenvuelve.

– No experimenta, regula ni expresa sus emociones de manera adecuada.

– Manifiesta un comportamiento que llama la atención (se muestra retraído, aislado o por el contrario se muestra agresivo y desafiante, etc.).

– Irritabilidad, muestras frecuentes de ira.

– Se auto lesiona (se muerde, se golpea, se araña, etc.).

– Muestra sentimientos de tristeza o melancolía la mayor parte del tiempo.

– Se siente constantemente preocupado, ansioso.

– Repite conductas más comunes en niños de menor edad como incontinencia urinaria en la cama, durante mucho tiempo.

– Se queja constantemente de dolores de cabeza, de estómago o cualquier otro tipo de dolor corporal.

Es importante observar si el niño muestra estos síntomas en todos los contextos en los que se desenvuelve (casa, colegio, durante el tiempo de ocio con los compañeros, etc.) ya que esto va a determinar si estamos o no ante un problema de salud mental.

Tratamiento de problemas mentales en niños

Es importante que si se detectan algunos de los indicadores de salud mental deficitaria, que anteriormente hemos señalado, se le ofrezca al niño la posibilidad de ser atendido por un profesional de la salud. No intervenir o no hacer nada al respecto puede agravar los síntomas y no aliviar el malestar del niño e incluso agravarlo.

Esto limitaría su derecho a vivir de manera plena y satisfactoria. Por ello, ante estos síntomas de alarma, lo más recomendable es que los padres y madres se pongan en contacto con profesionales de la salud (médico especialista en pediatra, médico especialista en psiquiatra o psicólogo) para que puedan actuar con el fin de aliviar el sufrimiento del menor.

Fuente: guiainfantil.com

Cómo explicar a los niños el abuso sexual y cómo detectarlo

La idea de que alguien pueda hacerle daño a nuestros hijos es terrorífica, tanto que llegamos a rechazar pensar en ello y hablar a los niños de esa posibilidad. Sin embargo, al mantenerlos en la total ignorancia puede que los estemos poniendo en peligro. Pero, ¿qué decirle a un niño para prevenir los abusos?

Una conversación necesaria

Abuso sexual infantil es cuando un adulto o un niño más mayor utiliza de forma sexualizada a un menor para beneficio propio, ya sea tocándole o excitándose. El abuso sexual es un delito tabú, porque a sus víctimas les cuesta mucho hablar de ello y denunciarlo, especialmente si son niños. Sin contar esos casos que nunca son descubiertos, que son bastantes, las última cifras aportadas por Save the Children son preocupantes.

Según la ONG, con datos del Ministerio del Interior, en 2015 en nuestro país se produjeron 3.919 denuncias por agresiones sexuales a menores; esto se traduce en una media de 10 denuncias al día, lo que significa un aumento del 5% con respecto al 2014. Para los padres es inevitable pensar que sus hijos están protegidos frente a estas aberraciones y que nunca les va a ocurrir a ellos. Nos encargamos de que así sea, pero por muy duro que suene, la realidad es que el 87% de estos abusos se producen en el entorno cercano al niño, dentro de su círculo de confianza, donde el menor se siente a salvo (colegio, clases extraescolares, amigos o familiares).

Por ello es importante que hablar con nuestro hijo en casa de este problema tampoco sea tabú. Es una conversación dura y nada agradable, pero le estaremos dando las herramientas necesarias para protegerse. Hemos hablado con Margarita García Marqués, psicóloga de ASPASI (Asociación para la Sanación y la Prevención de los Abusos Sexuales en la infancia. www.aspasi.org), para que nos aconseje y nos dé las claves a la hora de tratar este tema con los niños.

Prevenir los abusos sexuales

Quizá es imposible evitar todos los abusos, pero sin duda es posible prevenirlos. Para hacerlo hay dos cosas que podemos hacer: ser nosotros vigilantes y además, enseñar a los niños que el abuso existe y que nadie puede tocarlos de forma inadecuada.

A los niños hay que explicarles que lugares de su cuerpo y que formas de tocarlos no son correctas y enseñarles que, si alguien hace algo que les incomoda, deben salir corriendo inmediatamente y no aceptar el contacto físico indeseado. Eso pasa incluso por no obligarles a darle besos a alguien si no quieren, pues de ese modo se sienten dueños de sus cuerpos y saben que nadie puede forzarlos a hacer algo que no quieran.

Hay que explicarles, en la medida de su comprensión, que hay personas que, incluso pareciendo muy buenas, nos pueden engañar y tratar de hacerles daño o tocarlos de forma indebida. Nadie, nadie, puede tocarlos o acariciarlos de forma que no les guste. Puede que eso haga que rechaze abrazos de alguien que es inofensivo pero eso reforzará su confianza en que tienen derecho a decir que no.

También, por supuesto, hay que enseñarles que no deben irse con extraños, sea porque les piden ayuda para buscar un cachorrito o les ofrezcan un juguete o una golosina. Pero, por supuesto, ni todos los extraños van a querer hacerles daño, ni todas las personas conocidas o de confianza son seguras.

La norma de no estar solos y no irse con desconocidos es fundamental. Deben gritar y huir si alguien quiere llevárselos y tirarse al suelo pataleando y chillando si los agarran. Pero, cuando se trata de personas conocidas de su entorno el asunto es más delicado, pues pueden tratar de engañarlos o asustarlos para que sean dóciles o callen lo sucedido.

Por eso, siempre debemos reiterarles que confiamos en ellos y que deben contarnos cualquier cosa mala que les suceda, pues creeremos en ellos y los defenderemos, incluso si la persona que los ha dañado es muy cercana a nosotros.

Un consejo general, de todos modos, sería no dejar a nuestros hijos a solas con nadie en quien no confiemos absolutamente (ni familia, ni amigos, ni cuidadores, ni figuras con autoridad espiritual, ni maestros ni entrenadores o monitores) pues los abusadores aprovechan cuando el niño está desprotegido e, incluso así, estar abiertos a percibir signos de abusos y reiterándole a nuestro hijo a menudo que nadie puede tocarles indebidamente y que, si algo extraño les sucede, deben contárnoslo inmediatamente y los salvaremos.

Miedo en los niños

Tenemos que ser conscientes de que contarles esto a los niños puede causarles miedo y preocuparlos. La idea no es que vivan aterrorizados o desconfiando del mundo, ni pensando que todos son malvados, pero si que conozcan la realidad para poder enfrentarse a ella y evitar ser víctimas.

Vivir con miedo no los va a proteger, pero si el saber como actuar si la situación se presenta. Es decir, les estamos dando armas y protegiéndolos al contárselo.

Hay explicar las cosas poco a poco y desde pequeños, cuando no entienden que es el abuso, y enseñarles a ser dueños de sus propios cuerpos y a tener confianza absoluta en nosotros les digan lo que les digan o los amenacen con lo que les amenacen. Podemos prevenir que sean víctimas del abuso sexual hablando con ellos.

Fuentes: bebesymas.com/crecerfeliz.es

Enseña a tu hijo los límites de abrazar y besar a los demás

Es muy común que los padres le digan a sus hijos “saluda con un beso al tío”, “Dale un abrazo al abuelo”. Y suele suceder que muchas veces el niño no quiere, y los padres obligamos a nuestros hijos a hacerlo.
Los niños desde muy pequeños conocen el mundo a través del tacto. No es raro entonces que demuestren su afecto a través de besos, caricias, abrazos y contactos (y hasta algunas veces, mordiendo). Según los expertos, los niños que besan y abrazan a todo el mundo deberían conocer que existe un límite para ello.

Es muy lindo cuando los pequeños son cariñosos. Nos encanta que nuestros hijos nos llenan de abrazos y besos. Pero ¿qué pasa cuando esos besos y abrazos los reparten por doquier, a cualquier persona o compañerito de la guardería? Casi sin preguntar, con sus besos (a veces en la boca) y sus abrazos de ternura, sin darse cuenta de que a veces no están respetando el espacio del otro. Y eso, es algo que le debemos enseñar los padres.

 De acuerdo a Fatherly, y según el terapeuta familiar Dolan Del Vecchio, son los padres los que tienen que moldear el comportamiento de los niños y enseñarles a respetar al otro, y hacerles entender que los besos y abrazos, por más que sean demostraciones bonitas de afecto, no siempre deben darse en cualquier momento, lugar, ni mucho menos a cualquier persona sin preguntárselo. El terapeuta dice “Muchos padres no respetan los límites físicos propios de su hijo, y mucho menos los límites físicos entre marido y mujer. Los padres deben tener una idea de sus propios límites razonables entre sí, con otros adultos y con sus hijos, porque si no lo hacen sus hijos van a hacer lo que sea que hagan “.

Es decir, que si eres de tomar por la fuerza a tu hijo para besarlo y abrazarlo, aunque él grite que no quiere, entonces él o ella puede replicar esa conducta con sus compañeritos o compañeritas de la escuela.

Especial

Pedir permiso antes de la demostración

Del Vechio quiere dejar en claro que, cuando un niño aún no domina el lenguaje, es normal que los niños agarren a otros y abracen y necesiten ser agarrados y abrazados por sus padres, pero conforme van creciendo, son los padres quienes mediante el lenguaje deben explicarle a sus hijos que no todos los amiguitos quieren ser besados efusivamente.

Está bien que los padres fomenten el abrazo de su hijo a un amigo del preescolar al encontrarse o al irse de la escuela, a modo de saludo de bienvenida y despedida. También está bien alentar a un niño a preguntar antes de abrazar y besar al amigo o amiga. Pero el terapeuta explica que lo que también es importante, es que el niño entienda que el problema no está en el afecto, sino en no pedir permiso.

Lo que se debe lograr es el equilibrio. Es decir, hacerle entender al niño que mostrar afecto está bien, pues es un valor en la amistad, pero que es fundamental el respeto al otro de su cuerpo y su espacio personal.

Por otra parte, enseñarle a los niños a no ser excesivamente afectuosos y demostrativos con cualquier persona los protege de los peligros que implica brindar demasiada confianza a un extraño. Asimismo, el terapeuta recomienda enseñar a los niños acerca de los nombres propios de las partes del cuerpo, así como la privacidad de las zonas íntimas y que nadie debe tocarlas bajo ningún punto de vista.

Internet

Cómo enseñarle a un niño excesivamente cariñoso

  • Modelar los buenos límites personales, así como los límites físicos con amigos y otros miembros de la familia.
  • No reaccionar a las violaciones de límites con enojo sino con cordura.
  • Recordarles a los niños que es importante preguntar antes de abrazar y besar a alguien, y que se trata de respeto.
  • Estar atento a la enseñanza del peligro de besar a los extraños.
  • Ayudar a los niños a comprender con quién debe hablar si se lo toca de manera inapropiada.

Y al revés, también

Así como le enseñamos a nuestros hijos a no ser excesivamente afectuosos y demostrativos con sus amigos o personas desconocidas, es fundamental que los padres creemos conciencia acerca de cuántas veces los niños se sienten obligados a saludar a las personas que no quieren.

Es muy común que los padres le digan a sus hijos “saluda con un beso al tío”, “Dale un abrazo al abuelo”. Y suele suceder que muchas veces el niño no quiere, y los padres obligamos a nuestros hijos a hacerlo. Ello deja un doble mensaje oculto, pues el niño está aprendiendo que no es dueño de su cuerpo y que un adulto puede decirle qué es lo que debe hacer y a quién tiene que besar. No se trata de inculcar malos modales, sino de respetar la voluntad del niño y escuchar su voz interior que le dice que por algún motivo no quiere besar a ese adulto.

Fuente: vanguardia.com.mx

El ‘insonmio tecnológico’ afecta cada vez más a niños y jóvenes

Niños irritables, con problemas en el colegio, cefaleas, con dificultades para seguir instrucciones, que se quejan de estar cansados o que les cuesta quedarse dormidosson cada vez más comunes en las consultas de los especialistas pediátricos.

La causa, coinciden los médicos, suele ser siempre la misma: las pantallas a las que se exponen antes de dormir.
“Hay muchísimos casos en el último tiempo. La gran mayoría de los pacientes que consultan por trastornos de desarrollo o trastornos escolares no se dan cuenta de que la causa es la exposición a las pantallas”, dice la doctora Marcela Paredes, neuróloga infantil de la Clínica Santa María.

A su consulta llegan desde preescolares hasta adolescentes con este problema. “Hay niños chicos que están todo el día expuestos a las pantallas, de la tableta, del celular.Los papás los hacen comer o dormir mirando el celular, en plena ignorancia (de los problemas que esto trae)”.

El aumento de niños con problemas por la exposición nocturna a las pantallas es un problema global: en España, el hospital Vitas Nisa Rey Don Jaime admitió al diario ‘El Mundo’ que las consultas infantiles han aumentado en un 22 por ciento en los últimos cinco años, debido al “insomnio tecnológico”.

Dormir fragmentado

“No solo se duerme menos debido a las pantallas, también hay más despertares en la noche, algunos son imperceptibles, pero generan un sueño más liviano. Todo esto cambia la arquitectura del sueño. Y el sueño REM, que es cuando se sueña, en el que creamos memorias, se da de manera superficial”, advierte el doctor Pablo Brockmann, somnólogo del Centro del Sueño de la Red de Salud UC Christus. Y agrega: “Las pantallas son uno de los principales factores que afectan el sueño de las nuevas generaciones”.

Con él coincide la doctora Viviana Venegas, neuróloga infantil de la Clínica Alemana:“No es solo que duerman mal o que les cueste dormir, también tiene impacto al día siguiente en el funcionamiento cognitivo del niño, las capacidades de rendir en el colegio, el humor y otros problemas. Muchas cosas pasan durante el sueño: se regulan las hormonas –por ejemplo, las que se relacionan con el desarrollo corporal–, se resetea el cerebro, se consolida la memoria, se prepara para lograr mayores aprendizajes, también se relaciona con el metabolismo de la glucosa… es muy relevante para la salud general del niño”.

Hipertensión arterial y obesidad también están relacionados con un mal dormir, dicen los especialistas. “Las luces de cualquier pantalla tienen la misma intencionalidad lumínica que el día. Al recibir estímulo de luz día, el cerebro hace algunas cosas, y en la oscuridad tiene otras funciones. Entonces, cuando mantienes un estímulo lumínico, el cerebro no sabe qué hacer y se altera una serie de funciones, y eso se traduce en manifestaciones de disfunciones de la regulación metabólica y endrocrinológica”, dice la doctora Paredes.

Por eso se recomienda no exponerse a las pantallas al menos una hora antes de irse a dormir.

El doctor Brockmann reconoce que es difícil limitar el uso de pantallas, sobre todo entre los adolescentes. Por eso recuerda que algunos teléfonos, como el iPhone, tienen un modo para que la luz se vuelva más cálida y evite interferir tanto en la calidad del sueño.

Buscando otra solución, Google mostró hace una semana –en su conferencia para desarrolladores– una nueva función para celulares (llamada Wind Down Mode, que funcionará en el próximo sistema operativo Android), que detecta hábitos de sueño y cambia la pantalla a blanco y negro cuando se acerca la hora de dormir.

Sin embargo, tampoco hay que olvidar el papel de los padres, hace hincapié la doctora Venegas. “Es una labor educativa que hay que trabajar, no se puede tomar a la ligera. El rol de los padres en el uso adecuado de las tecnologías cobra real importancia en este”.

Medidas efectivas en casa

Para ayudar a que los niños tengan una relación saludable con la tecnología, la Asociación Americana de Pediatría recomienda poner límites de horarios en los que se pueda estar “conectado”. Además, recuerda que el tiempo ‘online’ no tiene por qué ser un tiempo en solitario. “Juega e interactúa con tus hijos cuando usen pantallas. (…). No tes limites a monitorear lo que hacen”, se lee en el sitio web.

Crear espacios y momentos sin tecnologías es otra clave: comidas, reuniones familiares, así como las habitaciones infantiles deben estar libres de pantallas.

También es buena idea apagar el televisor cuando nadie lo esté viendo, así como cargar los dispositivos electrónicos de noche y fuera del cuarto del hijo, para evitar que se sienta tentado a usarlo.

“No use la tecnología como un chupeta emocional. Los dispositivos electrónicos pueden ser muy efectivos en calmar y tranquilizar a los niños, pero no debe ser la única forma que aprendan a tranquilizarse. Los niños deben aprenden a reconocer y manejar sus emociones”, recomendó la Asociación Americana de Pediatría.

Fuente: abcdelbebe.com