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Enseña a tu hijo los límites de abrazar y besar a los demás

Es muy común que los padres le digan a sus hijos “saluda con un beso al tío”, “Dale un abrazo al abuelo”. Y suele suceder que muchas veces el niño no quiere, y los padres obligamos a nuestros hijos a hacerlo.
Los niños desde muy pequeños conocen el mundo a través del tacto. No es raro entonces que demuestren su afecto a través de besos, caricias, abrazos y contactos (y hasta algunas veces, mordiendo). Según los expertos, los niños que besan y abrazan a todo el mundo deberían conocer que existe un límite para ello.

Es muy lindo cuando los pequeños son cariñosos. Nos encanta que nuestros hijos nos llenan de abrazos y besos. Pero ¿qué pasa cuando esos besos y abrazos los reparten por doquier, a cualquier persona o compañerito de la guardería? Casi sin preguntar, con sus besos (a veces en la boca) y sus abrazos de ternura, sin darse cuenta de que a veces no están respetando el espacio del otro. Y eso, es algo que le debemos enseñar los padres.

 De acuerdo a Fatherly, y según el terapeuta familiar Dolan Del Vecchio, son los padres los que tienen que moldear el comportamiento de los niños y enseñarles a respetar al otro, y hacerles entender que los besos y abrazos, por más que sean demostraciones bonitas de afecto, no siempre deben darse en cualquier momento, lugar, ni mucho menos a cualquier persona sin preguntárselo. El terapeuta dice “Muchos padres no respetan los límites físicos propios de su hijo, y mucho menos los límites físicos entre marido y mujer. Los padres deben tener una idea de sus propios límites razonables entre sí, con otros adultos y con sus hijos, porque si no lo hacen sus hijos van a hacer lo que sea que hagan “.

Es decir, que si eres de tomar por la fuerza a tu hijo para besarlo y abrazarlo, aunque él grite que no quiere, entonces él o ella puede replicar esa conducta con sus compañeritos o compañeritas de la escuela.

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Pedir permiso antes de la demostración

Del Vechio quiere dejar en claro que, cuando un niño aún no domina el lenguaje, es normal que los niños agarren a otros y abracen y necesiten ser agarrados y abrazados por sus padres, pero conforme van creciendo, son los padres quienes mediante el lenguaje deben explicarle a sus hijos que no todos los amiguitos quieren ser besados efusivamente.

Está bien que los padres fomenten el abrazo de su hijo a un amigo del preescolar al encontrarse o al irse de la escuela, a modo de saludo de bienvenida y despedida. También está bien alentar a un niño a preguntar antes de abrazar y besar al amigo o amiga. Pero el terapeuta explica que lo que también es importante, es que el niño entienda que el problema no está en el afecto, sino en no pedir permiso.

Lo que se debe lograr es el equilibrio. Es decir, hacerle entender al niño que mostrar afecto está bien, pues es un valor en la amistad, pero que es fundamental el respeto al otro de su cuerpo y su espacio personal.

Por otra parte, enseñarle a los niños a no ser excesivamente afectuosos y demostrativos con cualquier persona los protege de los peligros que implica brindar demasiada confianza a un extraño. Asimismo, el terapeuta recomienda enseñar a los niños acerca de los nombres propios de las partes del cuerpo, así como la privacidad de las zonas íntimas y que nadie debe tocarlas bajo ningún punto de vista.

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Cómo enseñarle a un niño excesivamente cariñoso

  • Modelar los buenos límites personales, así como los límites físicos con amigos y otros miembros de la familia.
  • No reaccionar a las violaciones de límites con enojo sino con cordura.
  • Recordarles a los niños que es importante preguntar antes de abrazar y besar a alguien, y que se trata de respeto.
  • Estar atento a la enseñanza del peligro de besar a los extraños.
  • Ayudar a los niños a comprender con quién debe hablar si se lo toca de manera inapropiada.

Y al revés, también

Así como le enseñamos a nuestros hijos a no ser excesivamente afectuosos y demostrativos con sus amigos o personas desconocidas, es fundamental que los padres creemos conciencia acerca de cuántas veces los niños se sienten obligados a saludar a las personas que no quieren.

Es muy común que los padres le digan a sus hijos “saluda con un beso al tío”, “Dale un abrazo al abuelo”. Y suele suceder que muchas veces el niño no quiere, y los padres obligamos a nuestros hijos a hacerlo. Ello deja un doble mensaje oculto, pues el niño está aprendiendo que no es dueño de su cuerpo y que un adulto puede decirle qué es lo que debe hacer y a quién tiene que besar. No se trata de inculcar malos modales, sino de respetar la voluntad del niño y escuchar su voz interior que le dice que por algún motivo no quiere besar a ese adulto.

Fuente: vanguardia.com.mx

El ‘insonmio tecnológico’ afecta cada vez más a niños y jóvenes

Niños irritables, con problemas en el colegio, cefaleas, con dificultades para seguir instrucciones, que se quejan de estar cansados o que les cuesta quedarse dormidosson cada vez más comunes en las consultas de los especialistas pediátricos.

La causa, coinciden los médicos, suele ser siempre la misma: las pantallas a las que se exponen antes de dormir.
“Hay muchísimos casos en el último tiempo. La gran mayoría de los pacientes que consultan por trastornos de desarrollo o trastornos escolares no se dan cuenta de que la causa es la exposición a las pantallas”, dice la doctora Marcela Paredes, neuróloga infantil de la Clínica Santa María.

A su consulta llegan desde preescolares hasta adolescentes con este problema. “Hay niños chicos que están todo el día expuestos a las pantallas, de la tableta, del celular.Los papás los hacen comer o dormir mirando el celular, en plena ignorancia (de los problemas que esto trae)”.

El aumento de niños con problemas por la exposición nocturna a las pantallas es un problema global: en España, el hospital Vitas Nisa Rey Don Jaime admitió al diario ‘El Mundo’ que las consultas infantiles han aumentado en un 22 por ciento en los últimos cinco años, debido al “insomnio tecnológico”.

Dormir fragmentado

“No solo se duerme menos debido a las pantallas, también hay más despertares en la noche, algunos son imperceptibles, pero generan un sueño más liviano. Todo esto cambia la arquitectura del sueño. Y el sueño REM, que es cuando se sueña, en el que creamos memorias, se da de manera superficial”, advierte el doctor Pablo Brockmann, somnólogo del Centro del Sueño de la Red de Salud UC Christus. Y agrega: “Las pantallas son uno de los principales factores que afectan el sueño de las nuevas generaciones”.

Con él coincide la doctora Viviana Venegas, neuróloga infantil de la Clínica Alemana:“No es solo que duerman mal o que les cueste dormir, también tiene impacto al día siguiente en el funcionamiento cognitivo del niño, las capacidades de rendir en el colegio, el humor y otros problemas. Muchas cosas pasan durante el sueño: se regulan las hormonas –por ejemplo, las que se relacionan con el desarrollo corporal–, se resetea el cerebro, se consolida la memoria, se prepara para lograr mayores aprendizajes, también se relaciona con el metabolismo de la glucosa… es muy relevante para la salud general del niño”.

Hipertensión arterial y obesidad también están relacionados con un mal dormir, dicen los especialistas. “Las luces de cualquier pantalla tienen la misma intencionalidad lumínica que el día. Al recibir estímulo de luz día, el cerebro hace algunas cosas, y en la oscuridad tiene otras funciones. Entonces, cuando mantienes un estímulo lumínico, el cerebro no sabe qué hacer y se altera una serie de funciones, y eso se traduce en manifestaciones de disfunciones de la regulación metabólica y endrocrinológica”, dice la doctora Paredes.

Por eso se recomienda no exponerse a las pantallas al menos una hora antes de irse a dormir.

El doctor Brockmann reconoce que es difícil limitar el uso de pantallas, sobre todo entre los adolescentes. Por eso recuerda que algunos teléfonos, como el iPhone, tienen un modo para que la luz se vuelva más cálida y evite interferir tanto en la calidad del sueño.

Buscando otra solución, Google mostró hace una semana –en su conferencia para desarrolladores– una nueva función para celulares (llamada Wind Down Mode, que funcionará en el próximo sistema operativo Android), que detecta hábitos de sueño y cambia la pantalla a blanco y negro cuando se acerca la hora de dormir.

Sin embargo, tampoco hay que olvidar el papel de los padres, hace hincapié la doctora Venegas. “Es una labor educativa que hay que trabajar, no se puede tomar a la ligera. El rol de los padres en el uso adecuado de las tecnologías cobra real importancia en este”.

Medidas efectivas en casa

Para ayudar a que los niños tengan una relación saludable con la tecnología, la Asociación Americana de Pediatría recomienda poner límites de horarios en los que se pueda estar “conectado”. Además, recuerda que el tiempo ‘online’ no tiene por qué ser un tiempo en solitario. “Juega e interactúa con tus hijos cuando usen pantallas. (…). No tes limites a monitorear lo que hacen”, se lee en el sitio web.

Crear espacios y momentos sin tecnologías es otra clave: comidas, reuniones familiares, así como las habitaciones infantiles deben estar libres de pantallas.

También es buena idea apagar el televisor cuando nadie lo esté viendo, así como cargar los dispositivos electrónicos de noche y fuera del cuarto del hijo, para evitar que se sienta tentado a usarlo.

“No use la tecnología como un chupeta emocional. Los dispositivos electrónicos pueden ser muy efectivos en calmar y tranquilizar a los niños, pero no debe ser la única forma que aprendan a tranquilizarse. Los niños deben aprenden a reconocer y manejar sus emociones”, recomendó la Asociación Americana de Pediatría.

Fuente: abcdelbebe.com

Elegir una guardería para el bebé

La elección de la guardería para el bebé es siempre un motivo de preocupación para los padres, que quieren lo mejor para su hijo. Por tanto, antes de iniciar la búsqueda, los padres debemos tener claro lo que queremos, en base a una serie de requisitos indispensables que, en adelante, habrá que colocar en orden de prioridades.

Una buena guardería o escuela infantil debe ser aquella que no se limite a “vigilar” a los niños, sino que les proporcione un ambiente acogedor, en el que profesionales formados dispongan de una base adecuada para su desarrollo. La escuela debe ofrecer confianza a las familias y a los más pequeños. Si los padres se encuentran satisfechos con la elección, será más fácil que sus hijos acepten y se adapten bien al cambio.

Te contamos qué debes tener en cuenta a la hora de elegir una guardería para el bebé.

Consejos para elegir una guardería para el bebé

Es aconsejable que la guardería se encuentre cerca del domicilio familiar. Los amiguitos que haga vuestro hijo en la guardería también serán sus amigos de vecindad. Los padres deben visitar varias guarderías e informarse acerca del funcionamiento y de la organización de cada una de ellas.

Para eso, es necesario tener algo de tiempo para estar allí y observar la relación del personal, cómo se hablan y se comportan entre ellos y con los niños. El día de la visita conviene hacer todas las preguntas que se te ocurran y también, todas las que creas que son necesarias. Aprovecha la ocasión para que no te queden dudas, si es posible. Todos los centros, tanto públicos como privados, deben ajustarse a la normativa de la LOGSE (Ley de Ordenación General del Sistema Educativo), pero aunque la mayoría cumple las normas, es conveniente visitar las instalaciones y comprobar que efectivamente es así.

¿Cuántos niños debe haber por clase?

Cuánto más pequeños son los niños, mayor es la atención que necesitan. Asegúrate de que el número de niños por educador cumpla la normativa vigente. Cuantos menos sean por clase mejor será la atención hacia ellos. Según establece el marco legal, el número de niños por clase está directamente relacionado con la edad que tengan. Por tanto, sólo pueden estar:

– En el caso de niños menores de 12 meses, 8 niños por clase.
– Si tienen entre uno y dos años, 20 niños por clase.
– Si ya tienen entre tres y seis años, 25 niños por clase.

¿Cómo debe ser el espacio y las instalaciones de la guardería?

El espacio ha de ser amplio y exclusivo, con acceso independiente al exterior. Por cada niño, el centro debe disponer de dos metros cuadrados mínimos en las salas. En la zona correspondiente a los menores de dos años, las áreas de descanso e higiene deben estar diferenciadas. Hay que contar también con una sala de utilización múltiple. El comedor, por ejemplo.

¿Es obligatorio que haya un pediatra y algún especialista en educación especial?

No es obligatorio que haya un pediatra, pero es conveniente que ofrezcan esteservicio médico, que tiene una función de prevención. Si vuestro hijo tiene algún tipo de necesidad educativa especial, el centro deberá aportar recursos humanos y materiales de apoyo determinados por la administración educativa correspondiente.

El control higiénico en la escuela infantil

Existen controles periódicos por parte de las autoridades competentes para comprobar el perfecto estado de los centros, que deben cumplir las ordenanzas que señale la legislación vigente, y también contar con un espacio apropiado para el comedor y la cocina. Los padres pueden visitar la cocina y hacer preguntas sobre el menú, por ejemplo.

La zona de recreo para los bebés

Por cada nueve aulas, con una superficie no inferior a los 75 metros cuadrados, todas las escuelas infantiles deben disponer de un patio exterior de juegos, exclusivamente del centro escolar.

Preparación académica de los educadores

Los cuidadores o educadores que atiendan a los niños entre 0 y 3 años deben tener, como mínimo, un título de Jardín de Infancia, y los que atiendan a los niños entre 3 y 6 años deben ser Maestros de Educación Infantil.

Fuente: guiainfantil.com

Por qué a tus hijos les cuesta pronunciar “erre” y “ese”

Es normal que muchos niños, sobretodo los más pequeños, al inicio del habla les cueste pronunciar ciertos fonemas como el sonido de la “erre” y de la “ese”. Son los sonidos más complicados de conseguir, ya que es necesario un gran control de la lengua para poder pronunciarlos.

Te contamos las razones de por qué a tus hijos les cuesta pronunciar “erre” y “ese” y qué deben hacer para evitar este problema en el futuro.

Niños a los que les cuestan pronunciar “erre” y “ese”

Es frecuente relacionar las dificultades de pronunciación de los sonidos erre y ese con la logopedia, pero pocas veces nos preguntamos el porqué. Teniendo tantos sonidos en nuestro repertorio (p, c, g, d, t, n, l, etc.) ¿Por qué estos dos sonidos son los más frecuentes?

Para ello, antes de nada, es importante analizar sus características:

El sonido vibrante múltiple o erre fuerte (rr) se produce colocando la punta de la lengua en el paladar, concretamente en un punto específico de las arrugas próximas a los dientes, una vez en ese punto de colocación se produce un movimiento de vibración rápido. Su dificultad de articulación se conoce bajo el nombre de rotacismo. Y normalmente los niños suelen presentar alguno de estos típicos cinco errores, si intentasen decir (rr)atón:

  • Omisión o ausencia del sonido. Ejemplo: atón
  • Sustitución por erre francesa. Ejemplo: Ejemplo: gatón
  • Sustitución por erre floja. Ejemplo: ratón
  • Sustitución por ele. Ejemplo: latón

El sonido fricativo sordo o ese (s) se produce colocando el ápice o punta de la lengua en posición anterior, aunque sin sobresalir de la frontera de los dientes, una vez en ese punto de colocación se produce un paso de aire suave y concentrado en línea media. Su dificultad de articulación se conoce bajo sigmatismo. Y normalmente los niños suelen presentar alguno de estos típicos tres errores, si intentasen decir (s)iete:

  • Omisión o ausencia del sonido. Ejemplo: iete
  • Sustitución por zeta. Ejemplo: ziete
  • Sustitución por sonidos parecidos a la ce hache. Ejemplo: chiete

Una vez descritos con detalle, es fácil entender mejor por qué estos sonidos son particularmente difíciles de adquirir para los más pequeños; ambos necesitan de un buen control de la punta de la lengua muy preciso y maduro a nivel de movilidad, colocando la lengua hábilmente cerca de los dientes y con la suficiente suavidad como para dejar pasar más o menos aire.

En resumen, ahora ya sabemos la importancia de la punta de la lengua y de una buena movilidad para prevenir posibles dificultades.

Fuente: guiainfantil.com

Lectoescritura: cómo aprenden los niños a leer y escribir

Cómo es el proceso de aprendizaje de la lectoescritura en la infancia

La adquisición de la lectura y la escritura, son procesos que se aprenden de forma dinámica y constructiva. Ambos procesos requieren tener adquiridas ciertas habilidades psicológicas básicas, así como destrezas cognitivas y una adecuada construcción del pensamiento: como son la observación reflexiva, la identificación, la comparación, resolución de problemas, el análisis, la generalización, habilidades motrices concretas, la formulación de hipótesis y reglas, la clasificación. Así es como aprenden los niños a leer y escribir. 

El proceso de aprendizaje en los niños de leer y escribir

Muchos niños y niñas, a partir de los 3 o 4 años, pueden iniciarse en la curiosidad por las letras, por saber lo que pone en un cartel, en un letrero o en una etiqueta, incluso son capaces de identificar su nombre de tantas veces que se lo han mostrado escrito o lo han visto en las etiquetas de su ropa del colegio o en sus materiales escolares. Paralelamente hacen un esfuerzo por escribir su nombre de la mejor forma que saben.

Es por ello, que a partir de los 3 años puede comenzarse el trabajo en la construcción del aprendizaje de los procesos de lectura y escritura, con tareas de pre-escritura. Pero, como he manifestado en otras ocasiones, este aprendizaje no hay que forzarlo, y es posible que haya muchos niños y niñas que no estén preparados para iniciarse en él. Por lo tanto, la edad de inicio es relativa y dependerá del desarrollo de cada pequeño.

Para motivar este proceso, se puede estimular al niño con ciertas tareas y juegos que van a favorecer una mayor habilidad a la hora de enfrentarse al proceso lecto-escritor, como son juegos de:

  • Orientación espacial.
  • Lateralidad, de coordinación viso-motora.
  • Discriminación y memoria auditiva.
  • Psicomotricidad fina.
  • Lenguaje hablado,
  • Conciencia fonológica.
Cuándo está el niño preparado para leer y escribir

El niño o la niña pueden estar preparados para leer y escribir a partir de los 5 o 6 años, pero esta edad no es delimitante, sino aproximada, ya que es necesaria cierta madurez y no todos los niños se desarrolla igual. Sí es importante estar pendiente del momento en que al niño se le ve preparado para iniciar el proceso y siempre asegurándonos que su comunicación a través del lenguaje ya es óptima.

Nuestros hijos, nuestros alumnos, irán descubriendo que cada letra tiene su propio sonido, lo que se llama fonema, que es la unidad fonológica mínima, y aprenderán a descodificar, por asociación y repetición del adulto, ese sonido cada vez que vayan viendo esa letra y esa grafía la asociarán al nombre de la letra. Es sorprendente cuando ven, por ejemplo, unas montañas dibujadas y dicen que se parece a la letra “M”, o una cuerda en el suelo con forma serpenteante y dicen que parece una “S”.

Por lo general, se inician primero en el reconocimiento de las letras que componen su nombre, y para ellos y ellas descubrirlas en otros carteles o letreros es realmente satisfactorio.

Es frecuente también que reconozcan palabras escritas sin apenas saber leer, y es que la memoria visual juega un buen papel, ya que han sido capaces de memorizar las grafías de una palabra y por ese motivo las identifican: como por ejemplo CASA, MAMÁ o PAPÁ.

Para los niños y niñas es más sencillo iniciarse tanto en lectura como en escritura con letra mayúscula, ya que su grafía es más simple, tanto de memorizar como de trazar.

La curiosidad que tiene un niño por aprender a leer y escribir, cuando su madurez se lo permite, es el motor y motivación suficiente para fomentar ese aprendizaje. Una vez que ya identifica todas las grafías y el sonido que hace cada letra, será capaz de decodificar esos sonidos para leer la palabra, y no le faltarán ganas de transcribirlas al papel casi de forma simultánea. En esta parte de tarea grafo motriz, es adecuado enseñarle la direccionalidad de la letra, ya que hay niños y niñas que interiorizan de manera incorrecta un trazo en una letra o número, y posteriormente es más difícil de corregir, es decir, hay que desaprender lo aprendido, que decimos en educación.

Es habitual que, en sus inicios, la niña o el niño, cometan ciertos errores fruto de su aprendizaje, como pueden ser omisiones de letras, letras escritas de forma invertida, no dejar espacios entre palabras, aquí la tarea del adulto no es tanto borrar, sino mostrar cómo se hace, siempre desde la calma y la confianza.

Fuente: guiainfantil.com

Paciencia ante todo para hablarles a los niños

Después de un largo viaje en auto nos parece natural que un cachorro “se queje” ladrando, corra en círculos o quizá muerda un poco. No nos enojamos con él cuando necesita liberar esa energía. Le preguntamos: “¿Quién es un buen chico?” en un tono que el perro entiende perfectamente. Significa: “Estoy encantado contigo simplemente porque existes”.

Comparémoslo con la manera en que tratamos a los niños después de que han aguantado un día de clases, actividades y tareas. Les ladramos instrucciones: “Termina tus problemas de matemáticas, ¡y asegúrate de demostrar el resultado!”, “¡Deja de jugar con el iPad!”, “¡Prepárate para ir a dormir!”.

En vez de disfrutar su compañía, los arrinconamos y les damos órdenes.

Esto es particularmente desafiante para los niños pequeños.

Los padres sin agallas y sobreprotectores crían niños infantiles y berrinchudos que se sienten con el derecho a todo. Sin embargo, los profesores de esos niños piensan que son estupendos.

¿Por qué ocurrió ese cambio de equilibro? Antes trataba los problemas de las niñas y ahora lidio con una regresión tan severa en los niños que los padres están temerosos por ellos y de ellos. ¿Por qué son tan lastimosos, patéticos y molestos… pero solo en casa?

Sabemos algunas de las razones. El temario de la escuela se ha extendido mientras que el desarrollo humano sigue avanzando al mismo ritmo de siempre. Esto significa que las chicas, que desarrollan habilidades verbales, de lectura y sociales antes que los niños, tienen una ventaja.

Para ese momento, muchos niños ya agotaron sus reservas de autocontrol. Algunos inician una huelga. Los líderes sindicales lo llaman “cumplimiento doloso”: asiste al trabajo, pero no trabajes. A menos que un padre se comporte como cuidador y asistente personal desde el inicio hasta el final.

¿Después qué sigue? ¡Te vas a la cama en este instante, jovencito!

Ahora la lucha de poder se intensifica. El “Acuéstate conmigo”. Los “monstruos”. Las lágrimas. Su ansiedad extrema es su energía, imaginación y pasión que implosionan contra ellos mismos y contra el pacífico hogar de su familia.

No es fácil cambiar las escuelas o regresar a épocas pasadas. Sin embargo, podemos controlar por lo menos un elemento del asunto: cómo interactuamos con nuestros hijos.

¿Qué porcentaje de la comunicación con tu hijo consiste en fastidiar, recordar, castigar o gritar? “Mmm… ¿90 por ciento, 100?”. Sé que eso no es cierto, así como sé que los niños no padecen enfermedades mentales y que estas familias no sufren disfunción oculta.

Antes de considerar la terapia o los medicamentos, les sugiero a los padres que aprendan a hablarles a los niños pequeños y también a escucharlos.

Deléitate con su encanto

¡Mamá, mamá! ¿Sabías que hay 440 tipos de tiburones? El más grande es el blanco. ¡Tiene SEIS METROS DE LARGO! ¡Pero los tiburones solo matan a diez personas al año! ¡Los perros matan a 25.000 personas al año! Los tipos de tiburones son marrajo, martillo, azul y tollo cigarro. ¡Duende!, leopardo, nodriza, mielga…

El edificio más alto del mundo, la cámara de video más pequeña que utilizó la CIA, el mayor número de balones encestados en un solo partido. Los chicos quieren demostrar quiénes son, ser maestros del universo. Recolectar información es su manera de abarcar un tema. Si esa información tiene superlativos, los más grandes, los más fuertes, los más rápidos… qué mejor.

Una buena táctica es fingir ser un poco ignorantes y buscar su conocimiento especializado por mínimo que sea. Ser entusiasta y mostrarse cautivado es un depósito en el banco de la buena voluntad que estableces con tu hijo. Esa información esotérica comunicada apasionadamente es el regalo que te dan; cuando preguntas los detalles y valoras las respuestas, muestras tu gratitud.

Ayúdalo a cambiar de canal

Si está recitando la misma letanía de dinosaurios que ya has escuchado cincuenta veces, considera que quizá se le está acabando el material. Los niños pequeños necesitan más información no solo para saciar su curiosidad, sino también para mantenerte cautivado.

La mejor manera de refrescar el monólogo es proporcionarle algunos hechos nuevos y experiencias a través de libros, videos o paseos: un viaje a la biblioteca, al puerto, a la estación de trenes o al mercado de productores; o una gran excursión al museo, el acuario o el zoológico.

Encestando puntos

Deja que hable en la oscuridad, en el auto, mientras se mueve, mientras espera el autobús o cuando está sentado en el metro. En general, está más cómodo charlando al lado que cara a cara. Sostener un objeto también alivia la tensión. Tu papel es estar atento y recibir sus comentarios. Una vez que los niños pueden escribir, algunos prefieren comunicar un gran pensamiento, una confesión o un sentimiento profundo en un pedazo de papel y deslizarlo bajo tu puerta en vez de decirlo en persona. Si tú le dejas pequeñas notas de vez en cuando en su escritorio, la mesa de noche o la almohada, abres una vía de comunicación que no conocía y será más probable que él haga lo mismo.

Para que entienda tu mensaje, evita las “críticas constructivas” con palabras abstractas como inapropiado, enfocado, distractor y éxito. Sobre todo, cuando las usas en tono serio, a tu hijo le suenan como el blablablá de los adultos en las caricaturas de Charlie Brown y compañía. En vez de eso, habla con fuerza, calma y sencillez. Repite. Puede que tu hijo no entienda las insinuaciones. Es poco probable que recuerde los discursos largos y serios acerca de todo, desde las áreas que debe mejorar hasta los planes detallados que lo emocionan. Así que imagina que tus conversaciones son como encestar en el básquetbol. Dices algo, después otra cosa, y a veces lo logras y encestas.

Aprécialo

En su novela La ley del menor, Ian McEwan describe a un niño de 8 años que relata “un flujo plateado de anécdotas, reflexiones y fantasías” y que genera en un escucha adulto “una ola de amor por el niño que le apretaba la garganta y le ardía en los ojos”.

Dale a tu hijo el cariño fácil, el aprecio y la tolerancia que le demuestras a tu perro.

Puede llevarte en un viaje increíble si confía en ti, si te tomas el tiempo y si estás dispuesto a seguirlo.

Fuente: nytimes.com

El problema de los niños de hoy en día es la ausencia de valores

Cada sociedad en su momento se encargó de culpar a las nuevas tecnologías de los problemas sociales. Cuando apareció el televisor, se culpó a éste de tanto aislamiento familiar. Ahora, en cambio, son internet y sus redes sociales los que parecen ser los culpables de tanta desintegración social en la época que estamos viviendo.

La realidad es que siempre existirá un medio de comunicación distinto al ideal de comunicación de tú a tú que pulule por nuestras sociedades y que incluso modifique los patrones de actuación más tradicionales. Pero la interpretación y el uso que hagan nuestros hijos de lo que vean y escuchen fuera del hogar dependerán de algo muy sencillo, los valores con los que hayan sido criados.

Es cierto que algunos valores están desapareciendo de los hogares a un paso agigantado que realmente preocupa, pero en nuestras manos está afrontar los cambios y los nuevos retos con el fin de poder llegar a un consenso con los más jóvenes y hacerles ver que internet no exime de una serie de valores y comportamientos en el desarrollo de la vida. Veamos algunos casos:

Casos de falta de comportamiento y valores

  • El valor de la escucha activa. Este es probablemente el valor más ausente en los hogares, ya que la falta de tiempo, el exceso de trabajo, o determinados problemas sociales, hacen que cada vez más los padres escuchen menos las necesidades de sus hijos. Ya es raro un almuerzo o una cena en familia, un fin de semana de paseo con los hijos, una charla informal por la tarde con nuestros hijos… Cuando la escucha activa se pierde en el hogar, el resto de los valores comienza a fallar.
  • El valor del respeto. Creemos que respetar es conseguir que los niños hagan todo lo que decimos. Esto no es respetar, es sumisión. Y lo que menos debes desear es un hijo sumiso sin opinión propia. Esto no es bueno ni para tu hijo ni para la sociedad. El respeto es entender que existen límites y que los derechos de uno acaban cuando comienzan los del otro. El respeto requiere de que se pongan límites en casa y que exista castigo y recompensa de manera positiva. En modo alguno se trata, por tanto, de ejercer el castigo físico o el insulto, por supuesto, ya que así así solo se consigue el miedo y no el respeto.
  • El valor de la tolerancia. Es uno de los valores más ausente de la sociedad hoy en día y se aprende en casa. La tolerancia es respetar las diferencias del otro, respetar los espacios del otro, respetar la privacidad de los demás… La tolerancia es salir del egocentrismo y entender que los otros tienen pensamientos, sueños y anhelos que desean también alcanzar. Y en la medida en que les demos su propio espacio a los niños para desarrollarse, estaremos construyendo adultos tolerantes para el futuro.

En definitiva, lo importante es no olvidar que los valores no se enseñan, se transmiten, de manera que por más que nos esforcemos con palabras para lograr el objetivo de enseñar a los hijos a ser tolerantes o cualquier otro valor, nada aprenderán si realmente dichos valores no se ven reflejados en el propio hogar.

Fuente: blog.bosquedefantasias.com

Beneficios de la terapia de lectura con perros para los niños según sus necesidades

Leer a los animales tiene innumerables beneficios para los niños. Más aún si estos niños tienen algún tipo de problema o trastorno, como puede ser en el caso de niños con autismo, con hiperactividad o con dislexia.

En cada uno de los casos, la terapia de lectura con animales se encamina hacia un objetivo concreto. El Proyecto Perros y Letras, que funciona en muchísimos colegios de todo el mundo, intenta sobre todo aumentar la autoestima de los niños e incentivarles hacia la lectura, pero además, tiene grandes beneficios más concretos.

Los beneficios de la terapia de lectura con perros para los niños según sus necesidades:

Niños con autismo: La terapia de lectura con perros aporta grandes beneficios a los niños con autismo. Por ejemplo, les ayuda al autocontrol, que es fundamental, y a la apertura a un mundo que no es solo el suyo. Para ello, se trabaja mucho el contacto, tanto el contacto visual como el contacto táctil.

Niños con dislexia: Principalmente con ellos, lo que se consigue es que pierdan el miedo a leer. La dislexia no es en realidad un trastorno. Es una forma diferente de ver la realidad. Pocas cosas pueden mejorar la dislexia, pero sí se puede conseguir que ganen en autoestima, ya que los niños con dislexia tiene mucho miedo a leer en público, por miedo a equivocarse y a que el resto se pueda reír de ellos. Por eso, no suelen estar nada motivados a leer. Con ellos se trabaja la motivación hacia la lectura. Los perros no van a reírse, no juzgan nada, no van a extrañarse si se equivocan. Para ellos es un reto leer, y con esta terapia consiguen darse cuenta de que no pase nada por equivocarse.

Niños con hiperactividad: Lo que se busca con estos niños es que se relajen, que lean de una forma más pausada, más tranquila. Por eso, en el momento en el que el niño lea demasiado rápido, le pondrá la pata encima para indicarle que va muy rápido y no se está enterando de nada. Cuando el niño con hiperactividad lee más despacio, el perro se va durmiendo, y el niño lo ve como una señal de que lo está haciendo bien.

Niños con tartamudez: Lo que se intenta con los niños tartamudoses que pierdan el miedo a la lectura, el miedo a equivocarse y a que le juzguen. Si hay un problema físico, eso no se puede tratar, pero sí se puede conseguir una mejora de la autoestima, al igual que con los niños con dislexia. Si el niño no quiere leer porque la lectura le produce estrés, intranquilidad, así sí se puede ayudar con la terapia con perros. Los niños se relajan y se consigue un menor nivel de ansiedad, con lo que el aprendizaje se consigue con más facilidad.

Fuente: guiainfantil.com

Los superhéroes modernos son un mal ejemplo para los niños

Los niños son como una esponja.

Lo sabemos y no nos cansamos de repetirlo, pero quizá no somos plenamente conscientes de las implicaciones de esa frase. El hecho de que aprendan muchas cosas por imitación significa que captarán tanto lo bueno como lo malo del medio en que crezcan. Por eso, es fundamental tener cuidado con los ídolos con los que se identifican.

Un mundo donde los superhéroes luchan contra el mal

Batman, Spiderman, Superman, los X-Men, Ironman, el Capitán América, Wonder Woman y toda la saga de superhéroes modernos se han convertido en los ídolos de millones de niños en todo el mundo. Entran prácticamente todos los días en el salón de nuestras casas, de la mano del televisor o los cómics.

Todos estos superhéroes tienen algo en común: luchan por el bien en defensa de los inocentes. Siempre les vemos combatiendo crímenes, catástrofes, invasiones y cualquier otro tipo de amenaza que ponga en riesgo al mundo. Sin duda, estos superhéroes son un ejemplo de sacrificio, desinterés y servicio a la comunidad. O, al menos, eso pensamos los padres; sin embargo, todo no es tan fantástico.

La violencia impresiona más que los buenos valores

Sarah M. Coyne, una investigadora de la Universidad Brigham Young, nos alerta de que los mejores valores que representan los superhéroes no suelen calar muy profundo en sus pequeños admiradores. Sin embargo, otras lecciones menos favorables sí dejan marcas.

Esta psicóloga analizó a 240 niños en edad preescolar y descubrió que, al cabo de tan solo un año, aquellos que más se habían expuesto a las aventuras de los superhéroes adoptaban rápidamente los aspectos más agresivos de su comportamiento, haciendo caso omiso de los valores altruistas. En el estudio, publicado en el Journal of Abnormal Child Psychology, también se aprecia que esas historias violentas ejercen un efecto desensibilizador, lo cual hace que los niños sean menos empáticos con las víctimas del acoso escolar y se conviertan en testigos mudos de este o incluso lo alienten.

“Muchos padres creen que la cultura de los superhéroes contribuirá a que sus hijos defiendan a otros y sean más agradables con sus coetáneos, pero nuestro estudio demuestra que ocurre exactamente lo contrario. Los niños adoptan los comportamientos agresivos, no los valores de defensa”, explica Coyne.

¿Por qué los niños aprenden los malos comportamientos?

Coyne explica que, en muchas ocasiones, la complejidad de las películas, las series o los cómics que protagonizan los superhéroes impide que los niños saquen un mensaje constructivo. En otras palabras: muchos de esos programas no están hechos para niños en edad preescolar, por lo que les resulta difícil comprender que las peleas en las que se involucran sus ídolos están “justificadas” por principios morales.

A esa edad, algunos niños todavía no tienen la capacidad cognitiva necesaria para captar los valores positivos desligándolos del contexto negativo. Su pensamiento es eminentemente concreto, por lo que se centran en las cosas más evidentes, como los comportamientos violentos.
De hecho, en el estudio se aprecia que el 20% de los niños asociaron los superhéroes con alguna habilidad violenta. Cuando les preguntaron quién era su superhéroe preferido y por qué, algunos respondieron: “Es muy grande y golpea muy bien”, “porque puede aplastar y destruirlo todo” o “porque puede matar”.

Otra psicóloga que también estudia el tema, Sharon Lamb, añadie que: “Existe una gran diferencia entre las películas de superhéroes de la actualidad y los cómics del pasado. Los superhéroes de hoy son básicamente personajes de acción que se involucran en continuas escenas de violencia, son agresivos, sarcásticos y casi nunca hablan de la necesidad de hacer el bien por la humanidad”.

¿Debemos prohibir los superhéroes a los niños?

No es necesario eliminar los programas de superhéroes de la dieta visual de los niños. Los superhéroes forman parte de la magia de la infancia y alimentan la fantasía. El secreto radica en el equilibrio, en lograr que los niños también se identifiquen con otros personajes.

También es fundamental que resaltemos los valores positivos de los superhéroes y expliquemos los matices más sutiles que los niños no llegan a captar, de manera que comprendan que la violencia nunca es la solución a los problemas.

Enseña a reciclar a los niños desde bebés

Reducir, reutilizar, reciclar y recuperar. Esta es la regla de las cuatro erres que debemos poner en marcha cada uno de nosotros para salvar y conservar nuestro planeta.

Reducir la cantidad de basura, reutilizar envases y bolsas, reciclar materiales como el plástico y recuperar materiales para volver a utilizarlos son algunas de las cosas que los padres podemos hacer para conservar el estado del planeta y que debemos enseñar a nuestros hijos. Son hábitos que debemos enseñar desde casa, así es como podemos enseñar a reciclar a los niños desde bebés. 

¿Cómo enseñar a reciclar a los niños?

Y es que a partir de los 3 años de edad, los niños ya pueden aprender a separar los residuos. Al principio, la enseñanza se produce mediante el ejemplo que ofrecen los padres al niño a la hora de separar los materiales (cristales, cartones, plástico…) en casa. Así, después podrá compartir el mismo comportamiento en familia, mientras aprende y se interesa por el reciclaje en la escuela y en su entorno.

Aunque todos tenemos conciencia de que es fundamental que las nuevas generaciones crezcan respetando el medioambiente, en el ámbito mundial el reciclaje aún es una asignatura pendiente en muchos hogares. Así, por ejemplo, según FIDA (Fundación para la Investigación y el desarrollo ambiental en la Comunidad de Madrid),en España sólo se recicla el 11 por ciento de los residuos, mientras que en otros países europeos como Holanda y Francia, ya se recicla de un 30 a un 50 por ciento de los materiales.

El sistema de colores para los contenedores es especialmente educativo para los niños. Existen cinco tipos de contenedores y cada uno tiene asignado un color para verter la basura:

  • El azul es para papel y cartón, el verde para vidrio y cristal.
  • El amarillo para el metal, los briks y los envases de plástico.
  • El gris es para los restos de comida, es decir, para la materia orgánica, y aquí también se pueden tirar las plantas, las telas, la tierra, las cenizas, las colillas y los tapones de corcho.

Además, existen otro tipo de contenedores complementarios para tirar restos de aceite, juguetes rotos y pilas.

Hoy por hoy, parece que el que no recicla es porque no quiere. Sabemos cómo hacerlo y ya tenemos los contenedores cerca de casa para que desplazarse no nos de pereza y sea la excusa perfecta para no hacerlo.

Y es que si no nos esforzamos un poco todos y cada uno de nosotros seguirá siendo necesario utilizar entre 10 y 15 árboles para fabricar una tonelada de papel o usar mucha energía para mezclar arena, carbonato de cal y carbonato de sodio para obtener vidrio.

Pero, sobre todo, llama la atención el tema de las latas. Reciclando el aluminio es posible ahorrar el 95 por ciento de la energía que se necesita para fabricarlo a partir de un mineral llamado bauxita.

Fuente: guiainfantil.com