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Por qué a tus hijos les cuesta pronunciar “erre” y “ese”

Es normal que muchos niños, sobretodo los más pequeños, al inicio del habla les cueste pronunciar ciertos fonemas como el sonido de la “erre” y de la “ese”. Son los sonidos más complicados de conseguir, ya que es necesario un gran control de la lengua para poder pronunciarlos.

Te contamos las razones de por qué a tus hijos les cuesta pronunciar “erre” y “ese” y qué deben hacer para evitar este problema en el futuro.

Niños a los que les cuestan pronunciar “erre” y “ese”

Es frecuente relacionar las dificultades de pronunciación de los sonidos erre y ese con la logopedia, pero pocas veces nos preguntamos el porqué. Teniendo tantos sonidos en nuestro repertorio (p, c, g, d, t, n, l, etc.) ¿Por qué estos dos sonidos son los más frecuentes?

Para ello, antes de nada, es importante analizar sus características:

El sonido vibrante múltiple o erre fuerte (rr) se produce colocando la punta de la lengua en el paladar, concretamente en un punto específico de las arrugas próximas a los dientes, una vez en ese punto de colocación se produce un movimiento de vibración rápido. Su dificultad de articulación se conoce bajo el nombre de rotacismo. Y normalmente los niños suelen presentar alguno de estos típicos cinco errores, si intentasen decir (rr)atón:

  • Omisión o ausencia del sonido. Ejemplo: atón
  • Sustitución por erre francesa. Ejemplo: Ejemplo: gatón
  • Sustitución por erre floja. Ejemplo: ratón
  • Sustitución por ele. Ejemplo: latón

El sonido fricativo sordo o ese (s) se produce colocando el ápice o punta de la lengua en posición anterior, aunque sin sobresalir de la frontera de los dientes, una vez en ese punto de colocación se produce un paso de aire suave y concentrado en línea media. Su dificultad de articulación se conoce bajo sigmatismo. Y normalmente los niños suelen presentar alguno de estos típicos tres errores, si intentasen decir (s)iete:

  • Omisión o ausencia del sonido. Ejemplo: iete
  • Sustitución por zeta. Ejemplo: ziete
  • Sustitución por sonidos parecidos a la ce hache. Ejemplo: chiete

Una vez descritos con detalle, es fácil entender mejor por qué estos sonidos son particularmente difíciles de adquirir para los más pequeños; ambos necesitan de un buen control de la punta de la lengua muy preciso y maduro a nivel de movilidad, colocando la lengua hábilmente cerca de los dientes y con la suficiente suavidad como para dejar pasar más o menos aire.

En resumen, ahora ya sabemos la importancia de la punta de la lengua y de una buena movilidad para prevenir posibles dificultades.

Fuente: guiainfantil.com

Lectoescritura: cómo aprenden los niños a leer y escribir

Cómo es el proceso de aprendizaje de la lectoescritura en la infancia

La adquisición de la lectura y la escritura, son procesos que se aprenden de forma dinámica y constructiva. Ambos procesos requieren tener adquiridas ciertas habilidades psicológicas básicas, así como destrezas cognitivas y una adecuada construcción del pensamiento: como son la observación reflexiva, la identificación, la comparación, resolución de problemas, el análisis, la generalización, habilidades motrices concretas, la formulación de hipótesis y reglas, la clasificación. Así es como aprenden los niños a leer y escribir. 

El proceso de aprendizaje en los niños de leer y escribir

Muchos niños y niñas, a partir de los 3 o 4 años, pueden iniciarse en la curiosidad por las letras, por saber lo que pone en un cartel, en un letrero o en una etiqueta, incluso son capaces de identificar su nombre de tantas veces que se lo han mostrado escrito o lo han visto en las etiquetas de su ropa del colegio o en sus materiales escolares. Paralelamente hacen un esfuerzo por escribir su nombre de la mejor forma que saben.

Es por ello, que a partir de los 3 años puede comenzarse el trabajo en la construcción del aprendizaje de los procesos de lectura y escritura, con tareas de pre-escritura. Pero, como he manifestado en otras ocasiones, este aprendizaje no hay que forzarlo, y es posible que haya muchos niños y niñas que no estén preparados para iniciarse en él. Por lo tanto, la edad de inicio es relativa y dependerá del desarrollo de cada pequeño.

Para motivar este proceso, se puede estimular al niño con ciertas tareas y juegos que van a favorecer una mayor habilidad a la hora de enfrentarse al proceso lecto-escritor, como son juegos de:

  • Orientación espacial.
  • Lateralidad, de coordinación viso-motora.
  • Discriminación y memoria auditiva.
  • Psicomotricidad fina.
  • Lenguaje hablado,
  • Conciencia fonológica.
Cuándo está el niño preparado para leer y escribir

El niño o la niña pueden estar preparados para leer y escribir a partir de los 5 o 6 años, pero esta edad no es delimitante, sino aproximada, ya que es necesaria cierta madurez y no todos los niños se desarrolla igual. Sí es importante estar pendiente del momento en que al niño se le ve preparado para iniciar el proceso y siempre asegurándonos que su comunicación a través del lenguaje ya es óptima.

Nuestros hijos, nuestros alumnos, irán descubriendo que cada letra tiene su propio sonido, lo que se llama fonema, que es la unidad fonológica mínima, y aprenderán a descodificar, por asociación y repetición del adulto, ese sonido cada vez que vayan viendo esa letra y esa grafía la asociarán al nombre de la letra. Es sorprendente cuando ven, por ejemplo, unas montañas dibujadas y dicen que se parece a la letra “M”, o una cuerda en el suelo con forma serpenteante y dicen que parece una “S”.

Por lo general, se inician primero en el reconocimiento de las letras que componen su nombre, y para ellos y ellas descubrirlas en otros carteles o letreros es realmente satisfactorio.

Es frecuente también que reconozcan palabras escritas sin apenas saber leer, y es que la memoria visual juega un buen papel, ya que han sido capaces de memorizar las grafías de una palabra y por ese motivo las identifican: como por ejemplo CASA, MAMÁ o PAPÁ.

Para los niños y niñas es más sencillo iniciarse tanto en lectura como en escritura con letra mayúscula, ya que su grafía es más simple, tanto de memorizar como de trazar.

La curiosidad que tiene un niño por aprender a leer y escribir, cuando su madurez se lo permite, es el motor y motivación suficiente para fomentar ese aprendizaje. Una vez que ya identifica todas las grafías y el sonido que hace cada letra, será capaz de decodificar esos sonidos para leer la palabra, y no le faltarán ganas de transcribirlas al papel casi de forma simultánea. En esta parte de tarea grafo motriz, es adecuado enseñarle la direccionalidad de la letra, ya que hay niños y niñas que interiorizan de manera incorrecta un trazo en una letra o número, y posteriormente es más difícil de corregir, es decir, hay que desaprender lo aprendido, que decimos en educación.

Es habitual que, en sus inicios, la niña o el niño, cometan ciertos errores fruto de su aprendizaje, como pueden ser omisiones de letras, letras escritas de forma invertida, no dejar espacios entre palabras, aquí la tarea del adulto no es tanto borrar, sino mostrar cómo se hace, siempre desde la calma y la confianza.

Fuente: guiainfantil.com

Paciencia ante todo para hablarles a los niños

Después de un largo viaje en auto nos parece natural que un cachorro “se queje” ladrando, corra en círculos o quizá muerda un poco. No nos enojamos con él cuando necesita liberar esa energía. Le preguntamos: “¿Quién es un buen chico?” en un tono que el perro entiende perfectamente. Significa: “Estoy encantado contigo simplemente porque existes”.

Comparémoslo con la manera en que tratamos a los niños después de que han aguantado un día de clases, actividades y tareas. Les ladramos instrucciones: “Termina tus problemas de matemáticas, ¡y asegúrate de demostrar el resultado!”, “¡Deja de jugar con el iPad!”, “¡Prepárate para ir a dormir!”.

En vez de disfrutar su compañía, los arrinconamos y les damos órdenes.

Esto es particularmente desafiante para los niños pequeños.

Los padres sin agallas y sobreprotectores crían niños infantiles y berrinchudos que se sienten con el derecho a todo. Sin embargo, los profesores de esos niños piensan que son estupendos.

¿Por qué ocurrió ese cambio de equilibro? Antes trataba los problemas de las niñas y ahora lidio con una regresión tan severa en los niños que los padres están temerosos por ellos y de ellos. ¿Por qué son tan lastimosos, patéticos y molestos… pero solo en casa?

Sabemos algunas de las razones. El temario de la escuela se ha extendido mientras que el desarrollo humano sigue avanzando al mismo ritmo de siempre. Esto significa que las chicas, que desarrollan habilidades verbales, de lectura y sociales antes que los niños, tienen una ventaja.

Para ese momento, muchos niños ya agotaron sus reservas de autocontrol. Algunos inician una huelga. Los líderes sindicales lo llaman “cumplimiento doloso”: asiste al trabajo, pero no trabajes. A menos que un padre se comporte como cuidador y asistente personal desde el inicio hasta el final.

¿Después qué sigue? ¡Te vas a la cama en este instante, jovencito!

Ahora la lucha de poder se intensifica. El “Acuéstate conmigo”. Los “monstruos”. Las lágrimas. Su ansiedad extrema es su energía, imaginación y pasión que implosionan contra ellos mismos y contra el pacífico hogar de su familia.

No es fácil cambiar las escuelas o regresar a épocas pasadas. Sin embargo, podemos controlar por lo menos un elemento del asunto: cómo interactuamos con nuestros hijos.

¿Qué porcentaje de la comunicación con tu hijo consiste en fastidiar, recordar, castigar o gritar? “Mmm… ¿90 por ciento, 100?”. Sé que eso no es cierto, así como sé que los niños no padecen enfermedades mentales y que estas familias no sufren disfunción oculta.

Antes de considerar la terapia o los medicamentos, les sugiero a los padres que aprendan a hablarles a los niños pequeños y también a escucharlos.

Deléitate con su encanto

¡Mamá, mamá! ¿Sabías que hay 440 tipos de tiburones? El más grande es el blanco. ¡Tiene SEIS METROS DE LARGO! ¡Pero los tiburones solo matan a diez personas al año! ¡Los perros matan a 25.000 personas al año! Los tipos de tiburones son marrajo, martillo, azul y tollo cigarro. ¡Duende!, leopardo, nodriza, mielga…

El edificio más alto del mundo, la cámara de video más pequeña que utilizó la CIA, el mayor número de balones encestados en un solo partido. Los chicos quieren demostrar quiénes son, ser maestros del universo. Recolectar información es su manera de abarcar un tema. Si esa información tiene superlativos, los más grandes, los más fuertes, los más rápidos… qué mejor.

Una buena táctica es fingir ser un poco ignorantes y buscar su conocimiento especializado por mínimo que sea. Ser entusiasta y mostrarse cautivado es un depósito en el banco de la buena voluntad que estableces con tu hijo. Esa información esotérica comunicada apasionadamente es el regalo que te dan; cuando preguntas los detalles y valoras las respuestas, muestras tu gratitud.

Ayúdalo a cambiar de canal

Si está recitando la misma letanía de dinosaurios que ya has escuchado cincuenta veces, considera que quizá se le está acabando el material. Los niños pequeños necesitan más información no solo para saciar su curiosidad, sino también para mantenerte cautivado.

La mejor manera de refrescar el monólogo es proporcionarle algunos hechos nuevos y experiencias a través de libros, videos o paseos: un viaje a la biblioteca, al puerto, a la estación de trenes o al mercado de productores; o una gran excursión al museo, el acuario o el zoológico.

Encestando puntos

Deja que hable en la oscuridad, en el auto, mientras se mueve, mientras espera el autobús o cuando está sentado en el metro. En general, está más cómodo charlando al lado que cara a cara. Sostener un objeto también alivia la tensión. Tu papel es estar atento y recibir sus comentarios. Una vez que los niños pueden escribir, algunos prefieren comunicar un gran pensamiento, una confesión o un sentimiento profundo en un pedazo de papel y deslizarlo bajo tu puerta en vez de decirlo en persona. Si tú le dejas pequeñas notas de vez en cuando en su escritorio, la mesa de noche o la almohada, abres una vía de comunicación que no conocía y será más probable que él haga lo mismo.

Para que entienda tu mensaje, evita las “críticas constructivas” con palabras abstractas como inapropiado, enfocado, distractor y éxito. Sobre todo, cuando las usas en tono serio, a tu hijo le suenan como el blablablá de los adultos en las caricaturas de Charlie Brown y compañía. En vez de eso, habla con fuerza, calma y sencillez. Repite. Puede que tu hijo no entienda las insinuaciones. Es poco probable que recuerde los discursos largos y serios acerca de todo, desde las áreas que debe mejorar hasta los planes detallados que lo emocionan. Así que imagina que tus conversaciones son como encestar en el básquetbol. Dices algo, después otra cosa, y a veces lo logras y encestas.

Aprécialo

En su novela La ley del menor, Ian McEwan describe a un niño de 8 años que relata “un flujo plateado de anécdotas, reflexiones y fantasías” y que genera en un escucha adulto “una ola de amor por el niño que le apretaba la garganta y le ardía en los ojos”.

Dale a tu hijo el cariño fácil, el aprecio y la tolerancia que le demuestras a tu perro.

Puede llevarte en un viaje increíble si confía en ti, si te tomas el tiempo y si estás dispuesto a seguirlo.

Fuente: nytimes.com

El problema de los niños de hoy en día es la ausencia de valores

Cada sociedad en su momento se encargó de culpar a las nuevas tecnologías de los problemas sociales. Cuando apareció el televisor, se culpó a éste de tanto aislamiento familiar. Ahora, en cambio, son internet y sus redes sociales los que parecen ser los culpables de tanta desintegración social en la época que estamos viviendo.

La realidad es que siempre existirá un medio de comunicación distinto al ideal de comunicación de tú a tú que pulule por nuestras sociedades y que incluso modifique los patrones de actuación más tradicionales. Pero la interpretación y el uso que hagan nuestros hijos de lo que vean y escuchen fuera del hogar dependerán de algo muy sencillo, los valores con los que hayan sido criados.

Es cierto que algunos valores están desapareciendo de los hogares a un paso agigantado que realmente preocupa, pero en nuestras manos está afrontar los cambios y los nuevos retos con el fin de poder llegar a un consenso con los más jóvenes y hacerles ver que internet no exime de una serie de valores y comportamientos en el desarrollo de la vida. Veamos algunos casos:

Casos de falta de comportamiento y valores

  • El valor de la escucha activa. Este es probablemente el valor más ausente en los hogares, ya que la falta de tiempo, el exceso de trabajo, o determinados problemas sociales, hacen que cada vez más los padres escuchen menos las necesidades de sus hijos. Ya es raro un almuerzo o una cena en familia, un fin de semana de paseo con los hijos, una charla informal por la tarde con nuestros hijos… Cuando la escucha activa se pierde en el hogar, el resto de los valores comienza a fallar.
  • El valor del respeto. Creemos que respetar es conseguir que los niños hagan todo lo que decimos. Esto no es respetar, es sumisión. Y lo que menos debes desear es un hijo sumiso sin opinión propia. Esto no es bueno ni para tu hijo ni para la sociedad. El respeto es entender que existen límites y que los derechos de uno acaban cuando comienzan los del otro. El respeto requiere de que se pongan límites en casa y que exista castigo y recompensa de manera positiva. En modo alguno se trata, por tanto, de ejercer el castigo físico o el insulto, por supuesto, ya que así así solo se consigue el miedo y no el respeto.
  • El valor de la tolerancia. Es uno de los valores más ausente de la sociedad hoy en día y se aprende en casa. La tolerancia es respetar las diferencias del otro, respetar los espacios del otro, respetar la privacidad de los demás… La tolerancia es salir del egocentrismo y entender que los otros tienen pensamientos, sueños y anhelos que desean también alcanzar. Y en la medida en que les demos su propio espacio a los niños para desarrollarse, estaremos construyendo adultos tolerantes para el futuro.

En definitiva, lo importante es no olvidar que los valores no se enseñan, se transmiten, de manera que por más que nos esforcemos con palabras para lograr el objetivo de enseñar a los hijos a ser tolerantes o cualquier otro valor, nada aprenderán si realmente dichos valores no se ven reflejados en el propio hogar.

Fuente: blog.bosquedefantasias.com

Beneficios de la terapia de lectura con perros para los niños según sus necesidades

Leer a los animales tiene innumerables beneficios para los niños. Más aún si estos niños tienen algún tipo de problema o trastorno, como puede ser en el caso de niños con autismo, con hiperactividad o con dislexia.

En cada uno de los casos, la terapia de lectura con animales se encamina hacia un objetivo concreto. El Proyecto Perros y Letras, que funciona en muchísimos colegios de todo el mundo, intenta sobre todo aumentar la autoestima de los niños e incentivarles hacia la lectura, pero además, tiene grandes beneficios más concretos.

Los beneficios de la terapia de lectura con perros para los niños según sus necesidades:

Niños con autismo: La terapia de lectura con perros aporta grandes beneficios a los niños con autismo. Por ejemplo, les ayuda al autocontrol, que es fundamental, y a la apertura a un mundo que no es solo el suyo. Para ello, se trabaja mucho el contacto, tanto el contacto visual como el contacto táctil.

Niños con dislexia: Principalmente con ellos, lo que se consigue es que pierdan el miedo a leer. La dislexia no es en realidad un trastorno. Es una forma diferente de ver la realidad. Pocas cosas pueden mejorar la dislexia, pero sí se puede conseguir que ganen en autoestima, ya que los niños con dislexia tiene mucho miedo a leer en público, por miedo a equivocarse y a que el resto se pueda reír de ellos. Por eso, no suelen estar nada motivados a leer. Con ellos se trabaja la motivación hacia la lectura. Los perros no van a reírse, no juzgan nada, no van a extrañarse si se equivocan. Para ellos es un reto leer, y con esta terapia consiguen darse cuenta de que no pase nada por equivocarse.

Niños con hiperactividad: Lo que se busca con estos niños es que se relajen, que lean de una forma más pausada, más tranquila. Por eso, en el momento en el que el niño lea demasiado rápido, le pondrá la pata encima para indicarle que va muy rápido y no se está enterando de nada. Cuando el niño con hiperactividad lee más despacio, el perro se va durmiendo, y el niño lo ve como una señal de que lo está haciendo bien.

Niños con tartamudez: Lo que se intenta con los niños tartamudoses que pierdan el miedo a la lectura, el miedo a equivocarse y a que le juzguen. Si hay un problema físico, eso no se puede tratar, pero sí se puede conseguir una mejora de la autoestima, al igual que con los niños con dislexia. Si el niño no quiere leer porque la lectura le produce estrés, intranquilidad, así sí se puede ayudar con la terapia con perros. Los niños se relajan y se consigue un menor nivel de ansiedad, con lo que el aprendizaje se consigue con más facilidad.

Fuente: guiainfantil.com

Los superhéroes modernos son un mal ejemplo para los niños

Los niños son como una esponja.

Lo sabemos y no nos cansamos de repetirlo, pero quizá no somos plenamente conscientes de las implicaciones de esa frase. El hecho de que aprendan muchas cosas por imitación significa que captarán tanto lo bueno como lo malo del medio en que crezcan. Por eso, es fundamental tener cuidado con los ídolos con los que se identifican.

Un mundo donde los superhéroes luchan contra el mal

Batman, Spiderman, Superman, los X-Men, Ironman, el Capitán América, Wonder Woman y toda la saga de superhéroes modernos se han convertido en los ídolos de millones de niños en todo el mundo. Entran prácticamente todos los días en el salón de nuestras casas, de la mano del televisor o los cómics.

Todos estos superhéroes tienen algo en común: luchan por el bien en defensa de los inocentes. Siempre les vemos combatiendo crímenes, catástrofes, invasiones y cualquier otro tipo de amenaza que ponga en riesgo al mundo. Sin duda, estos superhéroes son un ejemplo de sacrificio, desinterés y servicio a la comunidad. O, al menos, eso pensamos los padres; sin embargo, todo no es tan fantástico.

La violencia impresiona más que los buenos valores

Sarah M. Coyne, una investigadora de la Universidad Brigham Young, nos alerta de que los mejores valores que representan los superhéroes no suelen calar muy profundo en sus pequeños admiradores. Sin embargo, otras lecciones menos favorables sí dejan marcas.

Esta psicóloga analizó a 240 niños en edad preescolar y descubrió que, al cabo de tan solo un año, aquellos que más se habían expuesto a las aventuras de los superhéroes adoptaban rápidamente los aspectos más agresivos de su comportamiento, haciendo caso omiso de los valores altruistas. En el estudio, publicado en el Journal of Abnormal Child Psychology, también se aprecia que esas historias violentas ejercen un efecto desensibilizador, lo cual hace que los niños sean menos empáticos con las víctimas del acoso escolar y se conviertan en testigos mudos de este o incluso lo alienten.

“Muchos padres creen que la cultura de los superhéroes contribuirá a que sus hijos defiendan a otros y sean más agradables con sus coetáneos, pero nuestro estudio demuestra que ocurre exactamente lo contrario. Los niños adoptan los comportamientos agresivos, no los valores de defensa”, explica Coyne.

¿Por qué los niños aprenden los malos comportamientos?

Coyne explica que, en muchas ocasiones, la complejidad de las películas, las series o los cómics que protagonizan los superhéroes impide que los niños saquen un mensaje constructivo. En otras palabras: muchos de esos programas no están hechos para niños en edad preescolar, por lo que les resulta difícil comprender que las peleas en las que se involucran sus ídolos están “justificadas” por principios morales.

A esa edad, algunos niños todavía no tienen la capacidad cognitiva necesaria para captar los valores positivos desligándolos del contexto negativo. Su pensamiento es eminentemente concreto, por lo que se centran en las cosas más evidentes, como los comportamientos violentos.
De hecho, en el estudio se aprecia que el 20% de los niños asociaron los superhéroes con alguna habilidad violenta. Cuando les preguntaron quién era su superhéroe preferido y por qué, algunos respondieron: “Es muy grande y golpea muy bien”, “porque puede aplastar y destruirlo todo” o “porque puede matar”.

Otra psicóloga que también estudia el tema, Sharon Lamb, añadie que: “Existe una gran diferencia entre las películas de superhéroes de la actualidad y los cómics del pasado. Los superhéroes de hoy son básicamente personajes de acción que se involucran en continuas escenas de violencia, son agresivos, sarcásticos y casi nunca hablan de la necesidad de hacer el bien por la humanidad”.

¿Debemos prohibir los superhéroes a los niños?

No es necesario eliminar los programas de superhéroes de la dieta visual de los niños. Los superhéroes forman parte de la magia de la infancia y alimentan la fantasía. El secreto radica en el equilibrio, en lograr que los niños también se identifiquen con otros personajes.

También es fundamental que resaltemos los valores positivos de los superhéroes y expliquemos los matices más sutiles que los niños no llegan a captar, de manera que comprendan que la violencia nunca es la solución a los problemas.

Enseña a reciclar a los niños desde bebés

Reducir, reutilizar, reciclar y recuperar. Esta es la regla de las cuatro erres que debemos poner en marcha cada uno de nosotros para salvar y conservar nuestro planeta.

Reducir la cantidad de basura, reutilizar envases y bolsas, reciclar materiales como el plástico y recuperar materiales para volver a utilizarlos son algunas de las cosas que los padres podemos hacer para conservar el estado del planeta y que debemos enseñar a nuestros hijos. Son hábitos que debemos enseñar desde casa, así es como podemos enseñar a reciclar a los niños desde bebés. 

¿Cómo enseñar a reciclar a los niños?

Y es que a partir de los 3 años de edad, los niños ya pueden aprender a separar los residuos. Al principio, la enseñanza se produce mediante el ejemplo que ofrecen los padres al niño a la hora de separar los materiales (cristales, cartones, plástico…) en casa. Así, después podrá compartir el mismo comportamiento en familia, mientras aprende y se interesa por el reciclaje en la escuela y en su entorno.

Aunque todos tenemos conciencia de que es fundamental que las nuevas generaciones crezcan respetando el medioambiente, en el ámbito mundial el reciclaje aún es una asignatura pendiente en muchos hogares. Así, por ejemplo, según FIDA (Fundación para la Investigación y el desarrollo ambiental en la Comunidad de Madrid),en España sólo se recicla el 11 por ciento de los residuos, mientras que en otros países europeos como Holanda y Francia, ya se recicla de un 30 a un 50 por ciento de los materiales.

El sistema de colores para los contenedores es especialmente educativo para los niños. Existen cinco tipos de contenedores y cada uno tiene asignado un color para verter la basura:

  • El azul es para papel y cartón, el verde para vidrio y cristal.
  • El amarillo para el metal, los briks y los envases de plástico.
  • El gris es para los restos de comida, es decir, para la materia orgánica, y aquí también se pueden tirar las plantas, las telas, la tierra, las cenizas, las colillas y los tapones de corcho.

Además, existen otro tipo de contenedores complementarios para tirar restos de aceite, juguetes rotos y pilas.

Hoy por hoy, parece que el que no recicla es porque no quiere. Sabemos cómo hacerlo y ya tenemos los contenedores cerca de casa para que desplazarse no nos de pereza y sea la excusa perfecta para no hacerlo.

Y es que si no nos esforzamos un poco todos y cada uno de nosotros seguirá siendo necesario utilizar entre 10 y 15 árboles para fabricar una tonelada de papel o usar mucha energía para mezclar arena, carbonato de cal y carbonato de sodio para obtener vidrio.

Pero, sobre todo, llama la atención el tema de las latas. Reciclando el aluminio es posible ahorrar el 95 por ciento de la energía que se necesita para fabricarlo a partir de un mineral llamado bauxita.

Fuente: guiainfantil.com

Internet y los niños: aprende a navegar seguro

Aprender a navegar con seguridad en Internet es imprescindible para los niños y digo imprescindible porque la red ofrece ya tantas ventanas abiertas, emergentes, públicas, privadas, informativas, sociales y educativas, que es un peligro dejar que los niños se pongan delante de un ordenador y empiecen a navegar sin criterio, sin orden, sin un interés específico o sin saber utilizar las redes sociales con cabeza.

Cómo aprender a navegar seguro por Internet

Actualmente, tanto los padres como los educadores somos conscientes de este reto. Así, en los colegios e institutos se imparten regularmente charlas para los alumnos de los últimos cursos de Primaria y de la ESO, donde se exponen y explican todas las herramientas con las que se puede navegar en Internet y se advierte a los chavales del peligro de la negligente utilización de las redes sociales y de lo que puede ocurrir cuando invitan como amigo a su cuenta a alguien que no lo es o que no conocen, lo que podría ocurrir cuando publican sus datos personales (nombre, dirección, colegio, equipo deportivo) o dan pistas para que los demás lo averigüen.

Hay que tener en cuenta que en Internet, todos podemos encontrar de todo y los niños también. Por este motivo, ningún niño deberíanavegar en Internet sin haber consultado algunas páginas webdonde se explica a los niños qué es la navegación segura. Del mismo modo que ponerse al volante de un vehículo sin haber estudiado el código de circulación o haber dado unas clases prácticas de conducir es un peligro para uno mismo y para los demás, navegar en Internet sin saber cómo también es un peligro, sobre todo, porque el acceso al ordenador cada vez se produce a edades más tempranas y el nivel de maduración entre los niños, los adolescentes y los jóvenes es muy diferente.

No obstante, una cosa es navegar en Internet y otra ser un verdadero cibernauta. Los niños, gracias a su innata curiosidad y gracias a su facilidad de adaptación a los nuevos medios, se han convertido en usuarios de Internet, y, en muchos casos, en usuarios avanzados. Desde la perspectiva adulta, mientras que Internet ofrece claras ventajas en el campo de la educación, ya que reduce los obstáculos para la creación y distribución de contenidos y ofrece un amplio acceso a fuentes de información digital cada vez más ricas, por otro lado, los menores representan el grupo más vulnerable dentro de los usuarios de la red: son víctimas potenciales de actividades ilícitas (tráfico de niños, pornografía y prostitución infantil) y tienen fácil acceso a contenidos desaconsejables (pornografía, violencia, racismo, xenofobia, discriminación por razón de género) que puedan afectar negativamente a su desarrollo físico, mental, espiritual y social.

Por este motivo, una adecuada protección, implica necesariamente un buen conocimiento del funcionamiento de la red y sus posibilidades, la formación necesaria para detectar contenidos potencialmente perjudiciales y la información sobre los mecanismos de protección existentes, tanto técnicos como legales. En definitiva, el mejor método de prevención contra el manejo pernicioso de Internet, pasa por la Educación. Conocer exactamente las posibilidades del uso de Internet y sus peligros no debe ceñirse solamente al marco técnico, si no que los niños deben aplicar en su uso otros conceptos propios de la Educación tales como los valores de interdependencia, justicia social, tolerancia y respeto, entre otros.

¿Por qué es importante que los niños aprendan a tocar un instrumento musical?

Cada día en que mis alumnos más pequeños (2, 3 y 4 años) llegan a sus clases y lo primero que buscan hacer es ir a sentarse al piano con gran alegría y entusiasmo, me da una satisfacción muy profunda, porque es un indicio de que son sanamente felices y porque están aprendiendo lo importante que es poder expresar sus emociones con un lenguaje distinto y a través de un arte maravilloso: la música. Ellos desde pequeños están descubriendo este increíble mundo, lleno de sensaciones maravillosas relacionadas con el piano. Mientras exploran  el mundo de la música, ellos están haciendo en sus vidas una relación estrecha con el arte, un camino que les llevará a explorar su sensibilidad, su creatividad, su futuro y sobre todo, su felicidad.

¿Por qué es importante que los niños aprendan a tocar un instrumento musical?

Es así como estamos seguros, que en el futuro podrán sacar las notas más dulces y alegres, con la expresividad más natural que les diga la partitura o sus estados de ánimo, porque cuando una partitura nos da la indicación de dulce, nostálgico o relajado, sin duda alguna podrán hacerlo con una mayor sencillez y claridad; ya que esto no se puede lograr nunca de ninguna manera si no es con paciencia, alegría y entusiasmo, y estar desde pequeños motivándolos día a día con buenos y positivos elogios. En vez de estarles obligando con gritos, regaños o amenazas; es mejor inculcarles la pasión y lo bello que es descubrir nuevas cosas, es inculcarles desde pequeños que explorar sin límites sus conocimientos a través del arte, es un gusto que les puede durar toda la vida.

La creatividad

Aprender música no solamente es para que el niño mejore sus calificaciones en la escuela, el poder envolvernos en las artes nos brinda tanto a adultos, jóvenes y niños, la oportunidad de poder expandir nuestra creatividad, sin embargo la ventaja que tienen los niños al aprender música desde pequeños, radica en que ellos tendrán esta cualidad desde una muy temprana edad.

Desde que nacemos y comenzamos nuestra etapa de crecimiento, nuestros cerebros se convierten en esponjas que absorben una gran cantidad de información de nuestro entorno y comenzamos a explorar el mundo a través de nuestros sentidos. Es en este punto cuando se formarán nuestras habilidades y gustos que serán parte de nosotros  el resto de nuestras vidas. Sin embargo, existen cosas que desde pequeños todos hacemos con mucho entusiasmo pero mientras vamos creciendo dejamos de hacer: aprendemos con cancionesdibujandobailandocreando cosas con nuestras manos y observando. Esto nos dice claramente que los seres humanos somos artistas por naturaleza, y que las artes son parte de nuestra necesidad  humana desde pequeños, pues con estas, aprendemos a explorar el mundo; recordando que las cosas que mejor aprendemos son aquellas que nos gustan y con las que interactuamos todos los días mientras vamos creciendo. Es aquí cuando el aprender a tocar un instrumento, el involucrarse en las artes tendrá un efecto positivo, ya que esto le permitirá a los pequeños explorar su creatividad con plena libertad y sin temor a equivocarnos; es cuando pueden llevar al máximo su potencial, y desarrollar nuevas técnicas para seguir lográndolo.

Sensibilidad

Otra de las grandes ventajas que nos aporta el tocar un instrumento, es el poder desarrollar nuestra propia sensibilidad. A todas las personas nos gusta escuchar música y no existe un solo día en el cual no hayamos escuchado alguna melodía; sin embargo, el tipo de música que escucha cada quien es distinto; de igual manera nuestra forma de hacer música también lo es, no existen dos personas que toquen igual, debido a que no existen dos personal iguales en el mundo.

Todos somos en esencia músicos, y todos disfrutamos de escuchar  música día a día y esta es una razón por la cual todas las personas tienen deseo de tocar algún instrumento. Sin embargo, cuando creamos música con nuestras propias manos, comenzamos a conocer un mundo dentro de nosotros mismos a través de la música.

Te has preguntado alguna vez, ¿cómo interpretarías una melodía? ¿te has imaginado la versión de esa canción que tanto te gusta, siendo tocada por ti mismo en violín, piano, o el instrumento de tu preferencia? seguramente sentirías un gran placer al interpretarlo, gozo, alegría, tristeza, melancolía, nostalgia, y un sin fin de emociones que la música nos puede proporcionar; sin embargo, cuando tocas un instrumento musical, la diferencia radica en que ya no eres quien recibe las emociones, ahora eres tú quien las está sacando, puedes expresar tus sentimientos de una manera diferente, es como poder hablar otro idioma; ¿y si hubieras tenido esta habilidad siendo tan pequeño? ¿Hubiera cambiado algo de ti y de tu vida?

Retos del futuro

Cada día en todas partes, políticos, educadores y filósofos hablan de reformar la educación, se compran libros, computadoras, se estructuran reformas, se suben salarios, se bajan salarios, se traducen textos, etc.; sin embargo, pocos son los resultados que realmente se logran con respecto a la educación de los niños; además de que, cada día existen menos plazas y más requerimientos para conseguir trabajos. Mientras más se avanza menos oportunidades existen para nuestros niños de que puedan resolver los problemas del futuro. Hay que ser conscientes de que nuestros niños enfrentarán un mundo lleno de nuevos retos que necesiten soluciones creativas e inteligentes, niños sensibles que cuiden el entorno y que puedan seguir abriendo las puertas de lo desconocido.

Fuente: clasesviolinpiano.com

Qué hay detrás de los niños que se hacen los graciosos dentro del grupo

Que los niños sean los graciosos del grupo no es malo, ni mucho menos. Hay niños con mucho sentido del humor, muy risueños, que les gusta hacer bromas y divertir a los demás.

El problema viene cuando el niño a través de esos comportamientos busca llamar la atención o tener el protagonismo. Son los niños que quieren hacer reír a los demás a toda costa, y no les importa, incluso, dejarse en ridículo ellos mismos. Esto es lo que hay detrás de los niños que se hacen los graciosos dentro del grupo.

Perfil de los niños que se hacen los graciosos dentro del grupo

Es difícil establecer la línea que separa un comportamiento natural y que forma parte de la personalidad del niño, y uno que no lo es tanto. Puede que esa línea la marquen las situaciones en las que se producen esos comportamientos, y la manera en que se producen.

Cuando son disruptivos, cuando no son adecuados a la situación en que se producen, (en medio de una clase por ejemplo), entonces podemos decir que el niño busca algo más que simplemente divertir o expresar su forma de ser.

Puede que estos comportamientos escondan algo más, como por ejemplo la necesidad ser aceptados en el grupo o bien desviar la atención de algún problema o dificultad. No hay un perfil concreto de niños que buscan ser los graciosos del grupo, ni unos criterios establecidos, pero por lo general pueden ser:

Niños que buscan la aceptación de los demás, (por complejos, baja autoestima, pobres habilidades sociales) que no saben cómo hacer para que les “quieran ” otros niños, y para ello, pueden comportarse de forma histriónica, gastando bromas siempre, haciéndose el payaso porque ven que eso gusta a los otros niños.

– Niños con algún problema escolar o de aprendizaje, (niños a los que les cuesta aprender por ejemplo) y buscan en esas llamadas de atención ocultar esas dificultades. Hay que tener en cuenta que en estos niños, estos comportamientos ocultan algo más emocional, y debemos tenerlo en cuenta. Si no pueden llamar la atención por los logros académicos, la llamaré por ser divertido, y de paso oculto que hay tareas que me cuestan más.

– Niños que están pasando por cambios en su vida, y esta forma de actuar es una manera de llamar la atención o de liberar tensiones.
O simplemente, son niños que necesitan llamar la atención porque están acostumbrados a serlo siempre.

En general, sea cual sea el motivo que está detrás de estos comportamientos,  el objetivo final  es llamar la atención y una necesidad de ser tenidos en cuenta. Dependiendo del niño habrá que profundizar en esos motivos subyacentes, atenderlos y trabajar en una doble vía,  la causa de  estos comportamientos, y por otro lado, marcar unos límites a esas conductas.

En primer lugar es importante identificar cuando se producen esas conductas, (en clase, con otros niños, delante de otros adultos), y así podremos saber si es por inseguridad, necesidad de ser aceptados, ocultar un problema o ser el centro de atención.

Cómo gestionar este comportamiento en el niño

Hay que saber poner límites a esas conductas, y es importante cómo hacerlo.

– Hay que dejarles claro, que ser gracioso y divertido no es algo malo ni negativo, y que nos gusta que sean así, pero tienen que saber cuándo es el momento para serlo. No se trata de afear la conducta sino de enseñarles cuando es el momento.

– Hay que buscar el término medio entre ignorarle todo el rato y hacerle caso continuamente. Habrá que ignorar en su justa medida cuando el comportamiento no sea adecuado, es decir, puedo hacerle caso pero para decirle que no es el momento de gastar una broma, o decirle que no me hace gracias, es decir,  no regañarles sino corregirles.

– Es importante reforzar las sus cualidades positivas y hacérselas ver al niño. Muchas veces detrás de estos comportamientos hay una falta de autoestima o seguridad en sí mismo.

– Si las bromas en ocasiones rozan la falta de respeto a otras personas, hay que corregir ese comportamiento, haciendo ver al niño cómo se puede sentir la otra persona, ayudándole a que se ponga en el lugar del otro.

Por lo tanto, que el niño sea gracioso, divertido y haga reír a los demás, no es malo ni hay que impedirles serlo, pero en aquellas ocasiones en las que esos comportamientos estén fuera de lugar, será importante, por un lado, pensar en qué puede haber detrás, y por otro lado, poner límites a esas conductas.

Fuente: guiainfantil.com