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Es más probable recordar lo nuevo cuando conecta con las emociones

Consultor educativo internacional y autor de más de una docena de libros como ‘Neurociencia educativa’ o ‘Cómo aprende el cerebro’, David A. Sousa reflexiona en esta entrevista sobre el papel que juega el cerebro en la educación. Según su opinión, la neurociencia educativa ayuda a entender diversas maneras de abordar el aprendizaje de los estudiantes.

¿Por qué es tan importante conocer el funcionamiento y la estructura del cerebro?

Los maestros intentan cambiar el cerebro humano todos los días. No se trata de pedirles que se conviertan en neurocientíficos pero, cuanto más sepan sobre cómo aprende el cerebro, más éxito tendrán en la enseñanza.

¿Se tiene en cuenta hoy en día en los centros educativos?

Sí, pero muy poco. Los educadores están empezando ahora a conocer los estudios sobre cómo aprende el cerebro. Esta información debería formar parte de la base de conocimiento de todos los maestros. Por ello, estamos trabajando duro para actualizar las aulas, sobre todo, para conseguir que los profesores de las universidades educativas incluyan la neurociencia en sus cursos.

Cuanto más sepan los docentes sobre cómo aprende el cerebro, más éxito tendrán en la enseñanza.

¿Dónde y por qué se produce el aprendizaje en el cerebro?

Son muchas las partes del cerebro que se activan durante el proceso de aprendizaje. La parte frontal (lóbulo frontal) es la responsable de la atención, la memoria activa, la resolución de problemas y la toma de decisiones. El centro profundo del cerebro (sistema límbico) procesa las emociones y decide qué aprendizaje se codificará en la memoria a largo plazo. La información sensorial se procesa a través de otras áreas.

¿Qué aporta la neuroeducación al proceso de enseñanza-aprendizaje?

A medida que los investigadores hacen nuevos descubrimientos sobre cómo el cerebro aprende, los educadores pueden decidir si cualquiera de esos descubrimientos se traducen en estrategias de enseñanza más eficaces.

¿Propiciaría una educación individualizada que respetara los ritmos de cada alumno?

A medida que la población estudiantil se diversifica en cultura, idiomas y habilidades, los maestros necesitan diferenciar su instrucción para satisfacer las necesidades individuales de sus estudiantes. La neurociencia educativa les ayuda a entender diversas maneras de abordar el aprendizaje de los estudiantes.

La neurociencia educativa ayuda a los maestros a entender diversas maneras de abordar el aprendizaje de los estudiantes.

¿Qué cambios serían necesarios en el proceso de evaluación actual?

Deberíamos hacer evaluaciones formativas con frecuencia para comprobar la comprensión del estudiante y su progreso hacia el objetivo de aprendizaje. Así, los profesores podrían adaptar la enseñanza. Además, deberíamos centrarnos menos en una evaluación sumativa —esas pruebas ‘de alto riesgo’ al final de la unidad—, con la que poco se puede hacer para mejorar el aprendizaje de los alumnos una vez terminada la lección.

¿Y en otros aspectos (entorno físico, modo de trabajo…)?

En cuanto al ambiente físico, éste debería ser un lugar donde los estudiantes se sientan físicamente seguros y tengan suficiente espacio para poder moverse por el aula durante la lección. El movimiento es un factor importante para generar aprendizajes, así como para activar la memoria.

El movimiento es un factor importante para generar aprendizajes, así como para activar la memoria.

¿Qué papel desempeñan las emociones en el aprendizaje?

Las emociones juegan un papel muy importante en el aprendizaje. Las dos estructuras cerebrales responsables de crear recuerdos a largo plazo se encuentran en la parte emocional (límbica) del cerebro. Por eso recordamos las mejores y peores cosas que nos han pasado. Siempre que los maestros puedan conectar el objetivo de aprendizaje con las emociones, habrá una mayor probabilidad de que los estudiantes recuerden el nuevo aprendizaje.

¿Qué rol juega la tecnología en este contexto?

La influencia de la tecnología en el proceso de enseñanza-aprendizaje es complicada. La tecnología puede ser útil, por ejemplo, cuando permite a los estudiantes ver lo que están aprendiendo aplicado al mundo real, o ponerse en contacto con estudiantes de otras partes del mundo para obtener sus puntos de vista sobre los temas tratados en el aula. Sin embargo, la tecnología también puede alejarnos de un aprendizaje efectivo cuando se convierte en el foco de la lección, en lugar de asistir al logro del objetivo real de la lección.

Fuente:  Educación 3.0

 

La neurociencia demuestra que el elemento esencial en el aprendizaje es la emoción

Publicado por Autoconocimiento Integral

El investigador en neurociencia Francisco Mora asegura que el elemento esencial en el proceso de aprendizaje es la emoción porque sólo se puede aprender aquello que se ama, aquello que le dice algo nuevo a la persona, que significa algo, que sobresale del entorno en Neuroeducación, el libro que acaba de publicar en Alianza Editorial.

Sin emoción no hay curiosidad, no hay atención, no hay aprendizaje, no hay memoria.

La alegría como base del aprendizaje

El científico señala que “los niños hoy aprenden, desde muy pronto, conceptos abstractos en habitaciones con ventanales sin mucha luz o luz artificial, con el rigor y la seriedad de maestros que se aleja de aquel “juego” primitivo que generaba aprender y memorizar de lo sensorial directo, “con alegría”, base de la atención y el despertar de la curiosidad”.

Entender esto hoy en su raíz y desde la perspectiva de cómo funciona el cerebro y sacar ventaja de ello –afirma– “es un primer principio básico de la enseñanza con el que se puede llegar a aprender y memorizar mejor. estos principios se pueden extender en su aplicación no solo a la enseñanza básica o durante la adolescencia sino a los más altos estudios universitarios o a estudios aplicados sea la empresa o la investigación científica”.

Asimismo añade que “la neurociencia cognitiva ya nos indica, a través del estudio de la actividad de las diferentes áreas del cerebro y sus funciones que solo puede ser verdaderamente aprendido aquello que te dice algo. Aquello que llama la atención y genera emoción. Aquello que es diferente y sobresale de la monotonía”.

“La atención, ventana del conocimiento, despierta cuando hay algo nuevo en el entorno. Ese ‘algo nuevo’ apela, como hace millones de años, a la supervivencia como último significado” –añade–.

“La atención nace de algo que puede significar recompensa (placer) o castigo (peligro) y que por tanto tiene que ver con nuestra propia vida”. “Pero con el devenir evolutivo y la propia civilización –advierte Mora–, aprender y memorizar son mecanismos que los hemos llevado a unos niveles tan abstractos y de tan alto calado social que escapan y se han venido alejando de las raíces inviolables, genéticas y evolutivas, de aquella alegría que en su origen significó verdaderamente aprender y memorizar”.

Conocer cómo funciona el cerebro revitalizaría la enseñanza

A su juicio, revitalizar hoy la enseñanza y el aprendizaje en este nuevo contexto de una cultura avanzada, “requiere un conocimiento de cómo funciona el cerebro en esos procesos y llevarlo a los maestros y los profesores para que estos finalmente lo apliquen en las aulas”. Asegura que “de esto se han dado cuenta muy recientemente prestigiosos pensadores e instituciones como el recién creado Centro de Neurociencia para la Educación de la Universidad de Cambridge o la International Mind-Brain and Education Society a través de su revista Mind, Brain and Education”. No obstante asegura que “es bien cierto que, hasta ahora, el conocimiento extraído de las neurociencias no ha sido fácil mostrarlo a los maestros y ellos transferirlo como método a la enseñanza de los niños o los estudiantes de instituto”.

Reconoce que “existen problemas en la relación neurocientífico-maestro (y más allá profesores universitarios) sobre todo en el lenguaje utilizado por los primeros para dirigirse a los segundos en la transferencia de estos conocimientos. y en los segundos, los maestros, para captar, con certeza y seguridad esos conocimientos a la hora de emplearlos con los alumnos”.

“Desde esta perspectiva como base –subraya– se pretende construir este libro que propongo con el título de Neuroeducación y que tendría un formato similar al libro ¿Se puede retrasar el envejecimiento del cerebro?”

Mora, utilizando un lenguaje sencillo, conciso y asequible pretende “desarrollar las contestaciones a las preguntas básicas y los componentes esenciales del problema que representa el advenimiento de la neurociencia para la educación y enumerar y describir brevemente las soluciones y ventajas de estas nuevas concepciones”.

El diario El Mundo ha publicado una entrevista al científico con motivo de su laudatorio en homenaje a la neuróloga Rita Levi-Montalcini en la embajada italiana.

Fuente: Canal Lector