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¿Cómo explicarles a los niños los fenómenos naturales?

Juan Felipe Velasco

Los niños, en las distintas etapas de su infancia, tienen miedos que son inherentes a su edad y pueden significar una evolución psicológica y un mecanismo de protección. En sus primeros meses, el miedo a extraños y la ansiedad de la separación son los principales factores. Luego, reflejan su temor en creaciones fantásticas como monstruos y fantasmas.

A medida que van comprendiendo el mundo, las situaciones reales de riesgo se convierten en una preocupación para ellos. Por ello, los fenómenos naturales como los terremotos y tormentas pueden ser un factor que genere pánico en los pequeños.

Isabel Cristina Bettin, psicóloga de preescolar del Gimnasio Los Caobos de Bogotá, afirma que “el hecho de asustarse con fenómenos naturales se presenta primero porque son eventos que se salen de lo cotidiano. Además, son acompañados por ruidos fuertes”.

Igualmente, agrega, “en la mayoría de los casos, la oscuridad y exceso de agua en caso de tormenta, que se aumenta con el ruido del viento y el movimiento de los árboles o golpes de puertas o ventanas, si ellas están abiertas, hacen la situación más fuerte en lo sensorial para el niño”.

¿A qué le tienen miedo los niños y por qué?

También, si el infante ha visto episodios de películas o videojuegos relacionados con el fenómeno natural donde se presente como algo negativo, o haya recibido información por parte de un conocido que lo preocupe, es probable que tenga un impacto en su emoción.

Para aliviar el miedo del pequeño, lo primero que se debe hacer es validarlo, pues él lo está sintiendo como algo latente. Por eso, poco a poco se le pueden ir explicando los fenómenos naturales desde la ciencia, diciéndoles que son pasajeros y mientras se encuentren en su hogar (en el caso de tormentas, por ejemplo), no les harán daño.

De igual forma, deben conocer que “ante los temblores, las construcciones están hechas con un sistema de seguridad sismo resistente que protege a las personas. En cuanto a las tormentas, algunas edificaciones tienen pararrayos que atraen la energía y los descarga en un sitio especial”, agrega la psicóloga.

Lo importante es que el lenguaje y la explicación sean de acuerdo con la edad. Si son muy pequeños, se puede usar la imaginación y hacerlo de manera metafórica, cariñosa y respetuosa, pero real. También es válido utilizar ejemplos, buscar explicaciones didácticas y videos que les ayuden a entender de qué se trata cada uno de los fenómenos.

Se recomienda, además, no ridiculizarlos ante los miedos, no regañarlos ni violentarlos. Por el contrario, se debe ser respetuoso de su emoción. Adicionalmente, es mejor evitar que los pequeños se acerquen al tema por medio de películas o videojuegos, pues ellos pueden distorsionar y exagerar la realidad.

Temblores, un miedo compartido

Uno de los momentos donde los padres coinciden en su temor con los hijos, puesto que pueden sentir que su vida o integridad física está en riesgo son los movimientos telúricos. Si bien existen protocolos que se deben conocer y seguir por seguridad, algunos adultos entran en pánico y contagian de esta reacción a los niños, que terminan por asustarse aún más.

Dado lo anterior, explica Bettin, “en caso de un temblor o terremoto, es más el modelamiento o ejemplo de los cuidadores o personas que están cerca, los que van a marcar la pauta de comportamiento en cuanto a la reacción emocional ante situaciones de incertidumbre y ajenas a su control”. En otras palabras, es necesario mantener la calma para transmitírsela al niño y que este sepa manejar sus emociones en el momento.

Creatividad para la calma

En Ecuador, país que sufrió el 16 de abril de 2016 un terremoto que devastó parte de la zona costera, la Fundación Telefónica creó los ChatBooks, una iniciativa gratuita donde los padres enviaban un mensaje de texto con la palabra ‘cuento’ a un número en WhatsApp, y recibían un pequeño relato enfocado a ayudar a los infantes a superar el trauma y el miedo que les generó el temblor.

Marcela Farfán, escritora de los cuentos infantiles, manifiesta que “en los cuentos le decíamos a los niños: tranquilos, no se asusten, traten de escuchar a la Pachamama (la Tierra). Utilizamos cuatro personajes principales: una nube, un volcán, una laguna y una montaña que vivían en los Andes. Por ejemplo, en uno de los cuentos, el volcán se sentía indigesto y explotaba para sentirse mejor”.

Entonces, por medio de la imaginación y el refuerzo del vínculo afectivo padre-hijo por medio de los relatos fantásticos, más de 11000 personas se beneficiaron inicialmente con 30 cuentos, uno diario, pero la acogida fue tal que duplicaron la cantidad de relatos.

La escritora, creadora del proyecto Cada niño con su cuento, que busca fortalecer el autoestima de ellos por medio de la personalización de relatos, los cuales les ayudan a comprender una situación específica de su vida, complementa que “está psicológicamente comprobado que la relación entre el padre que le lee a su hijo cuentos y el que no lo hace es diferente porque cuando le lees un cuento en la noche al niño, él entra en un modo tranquilizante y abre su imaginación”.

Fuente: abcdelbebe.com

Las áreas protegidas son fuente de vida sostenible

Hainan Reynoso Uribe

El Plan LEA de LISTÍN DIARIO, junto a la comunidad educativa dominicana, se avoca a la celebración de la XXIV edición de Semana de la Geografía del 13 al 17 de marzo, bajo el tema ¡Aprende! nuestras áreas protegidas son fuente de vida sostenible.

Este tradicional proyecto educativo busca desarrollar conductas sustentables que propugnen por la preservación de las áreas protegidas, mediante la divulgación de conocimientos sobre geografía.

Es por esto que las escuelas y colegios se apresuran a adquirir los fascículos sobre los cinco ejes temáticos que se abordarán este año, y de los cuales tenemos a bien compartir el primero sobre las áreas protegidas. El folleto es de la autoría de la Dirección de Información Ambiental y Recursos Naturales del Ministerio de Medio Ambiente.

Un área protegida es “una porción de terreno y/o mar especialmente dedicada a la protección y mantenimiento de elementos significativos de la biodiversidad y de recursos naturales y culturales asociados, manejados por mandato legal y otros medios efectivos”, según la Ley 64-00.

Según el ministerio, dentro de los aspectos determinantes para declarar una zona como protegida se cuentan: el grado de intervención humana, representatividad de unidades biológicas, salvaguardar cuencas hidrográficas, conservar formaciones geológicas únicas, biodiversidad, valor genético, especies endémicas, especies en peligro de extinción, especies de flora y fauna característica, sitio de rutas migratorias, valores histórico-culturales, entre otras.

Patrimonio natural  y cultural del pueblo

El objetivo de estos espacios es la preservación de especies locales, migratorias y los recursos genéticos que mantienen la estabilidad de los ambientes y procesos ecológicos que se verifican en ellos, según establece un documento del departamento de Gestión de Áreas Protegidas.

Son remansos de agua dulce, salada y su biodiversidad asociada. De ellos fluye el aire puro que regula el clima, reciclan los nutrientes del bosque, y conservan los suelos que sirven de hábitat a una gran diversidad de especies.

En las áreas protegidas se puede encontrar evidencia de la historia y cultura de los pueblos, a través de vestigios. Asimismo, permiten a los estudiosos conocer el lugar en que ocurrieron hechos importantes.

La primera área protegida fue el Parque Nacional Yellowstone, en Estados Unidos de América. Declarado así a finales del siglo XIX.

El país se suma a la iniciativa en 1928, cuando se legisla a favor de que la porción de la Cordillera Central llamada el Vedado Yaque del Norte, se constituyera como la primera área protegida del país. En 1933, se delimita el primer parque nacional en Las Matas y en el 1938, el Vedado de Constanza.

La gestión de dichas áreas inicia en 1962 con la creación de la Dirección General Forestal. En 1974 surge la Dirección Nacional de Parques, con la misión de “ordenar, administrar y regir los espacios protegidos”. En 2000 se crea el hoy Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales mediante la la Ley 64-00.

Los datos indican que la superficie de las áreas protegidas es de aproximadamente 58,441.45 km², de los cuales alrededor de 12,890,81 km² corresponden al área terrestre, mientras que unos 45,550,64 km² comprenden el área protegida marina.

Protegidas por ley

El manejo de un total de 128 áreas dentro de 12 categorías, según los objetivos de conservación, se realiza de forma armónica a través del Sistema Nacional de Áreas Protegidas (Sinap).  Con el fin de tener un lenguaje común respecto a las categorías de manejo adoptadas en el Sinap, el país adoptó las directrices patrocinadas por la Unión Mundial para la Naturaleza (UICN). Dichos renglones facilitan la planificación, y mejoran la gestión de la información sobre las áreas protegidas, ayudando a regular las actividades dentro de ellas.

En su artículo 13, la Ley Sectorial de Áreas Protegidas de República Dominicana contempla las siguientes categorías de manejo:

Categoría I. Áreas de Protección Estricta: Reserva Científica. Santuario de Mamíferos Marinos.

Categoría II. Parques Nacionales: Parque Nacional y Parque Nacional Submarino.

Categoría III. Monumentos Naturales. Monumento Natural y Monumento Cultural.

Categoría IV. Áreas de Manejo de Hábitat/Especies. Refugio de Vida Silvestre.

Categoría V. Reservas Naturales. Reservas Forestales, Bosque Modelo y Reserva Privada

Categoría VI. Paisajes Protegidos Vías Panorámicas, Corredor Ecológico y Áreas Nacionales de Recreo

Para cada una de esas categorías de manejo, dicha ley define los objetivos por lo cual fueron creadas, a la vez que indica los usos permitidos en cada uno de ellas.

Áreas protegidas con reconocimiento internacional

La zona de Jaragua–Bahoruco –Enriquillo fue declarada como Reserva Científica por la UNESCO en 2002. Este paraíso ubicado en la región suroeste del país, alberga tres zonas núcleo, que son los parques nacionales: Jaragua, Sierra de Bahoruco y Lago Enriquillo e isla Cabritos.  La zona es de gran importancia ecológica y de alta diversidad biológica, sumado a su alto porcentaje de especies endémicas

Cambio climático en República Dominicana: para muestra un botón

Yvonne Arias

Según científicos para el 2020 el cambio climático aumentará los fenómenos naturales extremos. El clima está experimentando cambios y como consecuencia, ocurre una intensificación del efecto invernadero.

En el caso de las regiones de Mesoamérica y el Caribe, que representan 2 de los 25 focos principales de la biodiversidad del planeta, si las condiciones de los peores escenarios prevalecen, algunas de sus costas, incluyendo la República Dominicana, se verán significativamente afectadas por el cambio climático para la década del 2020. El Caribe y su biodiversidad se cuentan entre las más especiales y vulnerables a los efectos del cambio climático, principalmente por tratarse de islas pequeñas.

Nuestra atmósfera es una mezcla de varios gases y aerosoles. Mantiene las condiciones aptas para la vida en la tierra, la cual depende de la energía que recibe del sol. Aproximadamente la mitad de la luz que llega a la atmósfera terrestre pasa a través del aire y las nubes, llega a la superficie donde es absorbida. Es irradiada nuevamente en forma de calor (ondas infrarrojas). El 90% de este calor es absorbido por los gases de efecto invernadero y devuelto a la superficie, que la ayuda a calentar hasta una temperatura promedio de 15 grados Celsius, perfecta para la vida.

Los gases más abundantes de la atmosfera son el Nitrógeno (N2), gas inerte que constituye el 78% del total del aire y el Oxigeno (O2),  que constituye el 21%, es muy reactivo (ya que se combina con otras sustancias, oxidándolas), permite que los combustibles ardan y se disuelve en agua, entre  otros gases presentes en bajas cantidades. El vapor de agua es variable según la región.

Los gases de invernadero más importantes son CO2, CH4, N2O,  los clorofluorocarbonos (CFC). Su concentración atmosférica es baja, pero tienen una importancia fundamental en el aumento de la temperatura del aire próximo al suelo, haciéndola permanecer en un rango de valores aptos para la existencia de vida en el planeta.

Para muestra un botón

La temporada ciclónica de los huracanes  inicia el 1 de junio y finaliza el 30 de noviembre, Sin embargo las amenazas recibidas fuera de época movieron a expertos en la materia a proponer su extensión.

El área que corre el mayor  riesgo en el país es el Bajo Yuna, que incluye parte de María Trinidad Sánchez, Duarte, Salcedo, Sánchez Ramírez, Monseñor Nouel, San Pedro de Macorís, Montecristi y San Cristóbal.

En el caso de María Trinidad Sánchez, cuya economía está relacionada con actividades pesqueras, sobre todo al este de Nagua, ha sido afectada por inundaciones, la penetración del mar y cambios en los ecosistemas marinos, como arrecifes de coral y manglares.

Como consecuencia hay una variación en la producción pesquera, en comunidades que contienen entre el 52% y el 89% de hogares pobres.

Otro caso es el de la provincia Duarte, donde la economía se basa en el cultivo de arroz, y las inundaciones de los últimos años ocasionaron pérdidas económicas  importantes, en comunidades donde el porcentaje  de hogares pobres se encuentra entre 37% y 82%.

El daño se extiende a zonas urbanas y prueba de esto es que en Santiago las autoridades calificaron cinco barrios con “vulnerabilidad urbana” debido a las inundaciones habituales causadas por los malos hábitos humanos que dan lugar a la acumulación de plásticos que obstruyen los filtrantes y desagües naturales.

 En este caso el hombre es causantes de su propia desgracia. Sin embargo es necesario analizar además, los niveles de pobreza, la falta de educación ciudadana, el desorden territorial y la mala gestión de las autoridades municipales.

La naturaleza se defiende

La Española es una isla baja, lo que la hace muy frágil ante el cambio climático. Este hecho hace que se haga imprescindible adoptar políticas de desarrollo apropiadas que excluyan áreas vulnerables. Para esto es necesario que se tome en cuenta los servicios que ofrecen los ecosistemas, así como componentes biofísicos, económicos y culturales, entre otros.

Dos estudios sobre el ecosistema dunícola, realizados por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), reafirmaron que estos desempeñan un papel esencial para la buena conservación del medio ambiente y el turismo sustentable.

La recuperación y conservación de las dunas permite una resiliencia y una adaptación ante el cambio climático. Además, sirven para estabilizar las playas, recursos esenciales para el turismo, es decir, para la economía, y son el hábitat natural de diversas especies de plantas y animales como es el caso del área protegida Monumento Natural Dunas de Las Calderas, dedicado al científico y educador dominicano Sixto J. Incháustegui.

Las playas arenosas son vulnerables al aumento del nivel del mar por arrastre de partículas, cambios en los procesos de pérdidas/o aporte y modificación en la zonación de la vegetación de las dunas. Su conservación y recuperación sirve para evitar la erosión del suelo y la desertificación. Es, en definitiva, una forma de desarrollo económico y una posibilidad para el empleo local.

El reciente huracán Matthew y las severas lluvias que afectaron al país en noviembre de 2016, dejaron a su paso, tanto en Haití como en la República Dominicana, a miles de familias desplazadas, heridos, desaparecidos y muertos.  Este fenómeno natural desnudó la pobreza del país y puso en evidencia la escasa previsión ante tales eventos de la naturaleza, que según los pronósticos cada vez serán más frecuentes e intensos.

La protección de los ecosistemas naturales y muy particularmente las costas, los manglares, y por supuesto la diversidad biológica es impostergable.

La Conferencia de las Partes (COP) de la Conferencia de Naciones Unidas sobre Cambio Climático fue celebrada en Paris en el 2015 busca negociar un acuerdo global contra el cambio climático, que preserve la vida de las generaciones futuras en el planeta a través del Acuerdo de París. Este último propone evitar que la temperatura del planeta rebase los 2 grados Celsius, preferiblemente no más de 1.5 grados Celsius para el año 2100, así como crear mecanismos de financiamiento como el Fondo Verde, para prevenir, reducir, mitigar y remediar los efectos del cambio climático, especialmente en los países más vulnerables a este fenómeno.

La República Dominicana, parte de los Pequeños Estados Insulares en Desarrollo (PEID, por sus siglas en ingles), no lo ratificó, a pesar de que el presidente . Danilo Medina, estuvo presente en la COP21 y adoptó el Compromiso-País de reducir en un 25% las emisiones totales de dióxido de carbono para el año 2030.

El 22 de abril de este año 2017 se celebrará en Nueva York, en la sede de la Organización de las Naciones Unidas, la ceremonia de firma del Acuerdo de Paris, por lo que mantenemos la esperanza de que sea ratificado.

Pueden solicitar la ratificación del Acuerdo de paria al presidente de la República en:
https://www.change.org/p/danilo-medina-rd-debe-ratificar-el-acuerdo-de-par%C3%ADs?recruiter=53540462&utm_source=share_petition&utm_medium=twitter&utm_campaign=sha

Inicia la XXIV Edición de Semana de la Geografía

Hainan Reynoso

Con una conferencia magistral dictada por  Yvonne Arias, directora ejecutiva del Grupo Jaragua, a los técnicos nacionales de las áreas de ciencias naturales y sociales del Ministerio de Educación de la República Dominicana (Minerd) se dio inicio, el pasado miércoles 10 de enero, a la XXIV Semana de la Geografía,  en el Museo Infantil Trampolín de la Zona Colonial.

La bióloga, química y eco-medioambientalista Yvonne Arias lanzó el desafío a los 38 técnicos presentes, a las escuelas, familias y comunidades con la disertación: ¡Aprende! Nuestras áreas protegidas son fuente de vida sostenible, tema bajo el cual se desarrollará este año el proyecto anual del Plan LEA y LISTÍN DIARIO.

Las palabras de bienvenida a la charla estuvieron a cargo de Manuel Cámpora, director de museografía del Museo Infantil Trampolín,  quien destacó la importancia trascendental que existe entre la educación y el impacto ambiental que generan las acciones de las personas.

Al dirigirse a los técnicos y autoridades presentes, Rosario Vásquez,  encargada del Plan LEA del  Listín Diario, enfatizó que el tradicional proyecto busca entrenar, sin costo alguno, a técnicos y a docentes sobre el tema que cada año traza la  National Geographic Society. Además, Vásquez esbozó las actividades que abarcará el programa correspondiente a la  Semana de la Geografía 2017.

El cronograma, que inició con esta  conferencia, incluye talleres a los representantes de las 18 regionales que conforman el sistema educativo dominicano y la elaboración de cinco fascículos con los respectivos abordajes del tema Nuestras áreas protegidas: fuente de vida sostenible.

Contempla también -prosiguió  Rosario Vásquez- la proyección del documental Muerte por Mil Cortes, de Jake Kheel,  el próximo  mes de marzo en el auditorio de la Fundación Global Democracia y Desarrollo (Funglode), además de una excursión a una de las áreas protegidas, destino que se conocerá oportunamente.  El público en general podrá ser partícipe de este cine-fórum sobre el cuidado del medio ambiente y el desenlace nefasto de la tala de árboles en el Parque Nacional Sierra de Bahoruco.

Mientras, Javier Helena,  coordinador de Ejes Transversales del Minerd, hizo la exhortación a la participación entusiasta de los actores del sector educativo en esta tradicional actividad pedagógica, y que es calendarizada anualmente en el Programa de Actividades de dicho ministerio.  Motivó a los técnicos a convertirse en multiplicadores del conocimiento adquirido, en sus respectivas regionales.

Yvonne Arias inició sometiendo a los técnicos al ejercicio pedagógico de desaprender los conocimientos medioambientales que no se ajustan a la realidad de la República Dominicana en este momento.

El objetivo era elevar el acervo conservacionista y medioambiental con los contenidos de los cinco ejes temáticos sobre los cuales versará la XXIV Edición de la Semana de la Geografía.

Estos temas serán desarrollados de manera breve, precisa y muy gráfica a través de cinco fascículos, dentro de los que se cuentan:

  1. Los servicios sostenibles que nos proporcionan nuestras áreas.   Escrito por   Yvonne Arias, del  Grupo Jaragua.
  2. ¡Cambio Climático! Adaptación, resiliencia y medidas de prevención. Será escrito por Laura Rathe. Consultora del Consejo Nacional para el Cambio Climático y Mecanismo de Desarrollo Limpio (CNCCMDL)
  3. ¡Recursos no Renovables! Educación para su Preservación. El tema será coordinado por el Viceministerio de Aguas y Suelos del   Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales.
  4. ¡Aprende! La Biodiversidad Marina y Costera de República Dominicana y que será coordinado por  la Autoridad Nacional de Asuntos Marítimos (Anamar).
  5. ¡Aprende y explora! Nuestras áreas protegidas. A ser coordinado por el  ViceMinisterio de Áreas Protegidas y Biodiversidad.  Dirección de Información Ambiental de Recursos Naturales (DIARENA)
    Del Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales

El Plan LEA, como eje transversal, apoya tres de  las siete competencias fundamentales que incluye el currículo actual del Minerd. Con los talleres Leer y Aprender con Periódicos y el Estuche de Prensa LEA, Plan LEA colabora en el desarrollo de las competencias: Comunicativa;  Pensamiento Lógico, Creativo y Crítico.

Mientras que con la Semana de la Geografía  apoya la competencia Ambiental y Salud.  Asimismo, este último proyecto va acorde con cuatro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Organización de las Naciones Unidas, entre los que se cuentan Agua limpia y saneamiento, Acción por el clima, Vida submarina y Vida de Ecosistemas Terrestres.

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