Entradas

Ideas para despertar la imaginación de los niños con cuentos

Rocío López

Quién dijo que leer es algo aburrido es porque todavía no ha encontrado su libro y, siendo así, este continúa esperando en algún lugar a ser descubierto. ¡Una verdadera pena!

Como maestros, tenemos la oportunidad de mostrar a nuestros alumnos que la lectura es una pasión, más allá de la obligación y la cotidianeidad, más allá de lo práctico y lo puramente material. Solo así la lectura puede potenciar nuestras habilidades creativas e imaginativas y además hacernos pasar un rato divertido y agradable en clase.

Me gustaría recomendaros dos ideas sencillas y muy divertidas para transformar esa “tarea impuesta” en una experiencia gratificante, una aproximación a los libros y a la lectura de forma amena y positiva. Ambas actividades pueden hacerse en Ciclo Inicial y Ciclo Medio de Primaria.

El libro sin nombre

Agrupa a los alumnos en grupos de 3 o 4 personas. Toma tantos cuentos como grupos haya y da uno cada equipo. Eso sí, antes de hacerlo, viste los libros que seleccionaste con una “chaqueta”, envuélvelos con papel blanco para que no se vea la portada ni el título.

Haz que los niños lean el cuento sin descubrirlo todavía. Esto hará que no tengan ninguna impresión previa y puedan apreciar su contenido de otra forma. Pídeles que analicen varios elementos, como pueden ser los siguientes: qué han apreciado de los personajes, cómo es el texto, si les ha gustado la historia, qué parte es su favorita, qué parte es la más emocionante, si volverían a leerlo, a quién podría gustarle, etc. Si son muy pequeños, deberás leerles tú el cuento y acotar la reflexión con preguntas muy concretas.

Una vez visto y hablado el cuento, pídeles que entre todos decidan cuál debería ser el título para ese libro. Es muy importante que negocien y traten de ponerse de acuerdo. Para ello, han de tener en cuenta los estos aspectos:

  • ¿Quién queremos que lea el libro?
  • ¿Con ese título, lo escogerá esa persona en una librería o biblioteca?
  • ¿Por qué este es mejor que ningún otro título?
 ¿Cómo lo vestimos?

Una vez nos hemos decidido por un título u otro, vestiremos el cuento: Le fabricaremos una buena sobrecubierta. Esto nos servirá también para hablar con nuestros alumnos de sus partes.

Así, daremos una hoja de papel a cada uno y tendrán que arreglárselas para que encaje bien con el libro. A continuación repartiremos distintos útiles plásticos: acuarelas, colores, rotuladores, punzones, tijeras, etc.

Finalmente, les daremos dos indicaciones únicamente, que la sobrecubierta incluya el título que decidieron y que después puedan argumentar por qué la han ilustrado de esta forma.

Et voilà!

Fuente: La autora es maestra especialista en innovación educativa y emprendimiento.

educaciontrespuntocero.com

 

Estos son los motivos para establecer el teatro como asignatura en el aula

Haydee Mesa

Autoconocimiento, juego, aprendizaje profundo, fomento del vínculo y la cohesión social… La introducción del teatro como una asignatura más en la escuela proporciona varios beneficios a los estudiantes. En Brasil, por ejemplo, ya se contempla como materia.

No hace mucho que me sorprendí gratamente al leer la noticia de que Brasil ha decidido integrar el teatro y la danza en su plan educativo. En efecto, estas disciplinas son un completo instrumento para estimular el aprendizaje profundo y necesario para un eficiente desarrollo cognitivo y emocional. Este artículo pretende hacer un breve repaso de los beneficios que pueden aportar las Artes Escénicas al alumnado, con la ferviente esperanza de que pronto los niños  puedan optar también por ellas como asignaturas en sus centros formativos. 

  1. Aprendizaje profundo

Integra cuerpo, emoción, mente y espíritu, y se articula mediante una:

-Estimulación corporal sensorialA través de la expresión corporal, el teatro desarrolla la Inteligencia cinestésica y el dominio del cuerpo.

-Estimulación de la inteligencia emocional: El teatro y la inteligencia emocional caminan siempre de la mano. Si por inteligencia emocional entendemos la capacidad de identificar, comprender, controlar y modificar emociones no te quepa la menor duda de que es esta la esencia del trabajo del actor.

-Estimulación de facultades de las capacidades mentales como la memoria, la atención, la percepción…

-Estimulación de valores que nutren el espíritu: De la mano del trabajo en equipo, se fortalecen valores como la empatía, la colaboración, el respeto, la tolerancia y la autenticidad.

  1. Autonocimiento

El alumno adquiere conocimientos sobre su persona, sus características y peculiaridades. Es la base de la autoestima. El teatro la potencia profundamente, en la medida en que contrasta, las cualidades del alumno que actúa con la del personaje que va a ser interpretado.

  1. Juego y diversión

Como dice el neurocientífico español Francisco Mora: “El juego es el disfraz con que la naturaleza ha disfrazado los procesos cognitivos y de aprendizaje.” El teatro en sí no es más que un juego entre la imaginación en estado puro y el cuerpo que pretende materializarla.

  1. Mirada crítica y compromiso social

No sólo te divierte, sino que te conmueve y te hace pensar soluciones empáticas a la problemática del ser humano que el teatro muestra a tu alumno a modo de espejo.

  1. Cultura

El teatro se nutre de la cultura (música, pintura, cine, danza, literatura…) y a su vez impacta en ella.

  1. Fomenta el vínculo y la cohesión social

Lo hace a través del empleo de dinámicas grupales que garantizan el respeto y la confianza necesarias para que pueda darse el grado óptimo de desinhibición que permita al alumno enfrentase a un público.

  1. Inteligencias múltiples y motivación

Menos la Lógico-Matemática, potencia todas las demás inteligencias y cuenta con un repertorio de actividades vivenciales que estimulan cada una de ellas formando parte del entrenamiento diario de quien actúa. El teatro ofrece formas de aprendizaje para todo tipo de perfiles y, por eso, es muy motivador.

educaciontrespuntocero.com

¿Por qué no tienen ganas de aprender?

Para que alguien aprenda algo tiene que querer aprender. Este es el primer requisito imprescindible para el aprendizaje. No se puede forzar el aprendizaje, como mucho conseguiremos que memoricen pero en ningún caso que aprendan. Pero ¿cómo conseguimos que tengan ganas de aprender? ¿Cómo podemos lograr que quieran aprender?

Las ganas de aprender

El aprendizaje es algo natural del ser humano. Las personas desde que nacen, están constantemente aprendiendo gran cantidad de cosas. Cuando algo nos interesa queremos saber más, queremos conocerlo, queremos hacerlo y nos dedicamos a explorarlo, a hacerlo a conocerlo. Eso es el aprendizaje.

Para que ocurra el aprendizaje tenemos que querer aprender, no se puede aprender si uno no quiere aprender. Las ganas de aprender constituyen el primer y necesario paso para que se produzca el aprendizaje. Sin ganas de aprender no hay aprendizaje.

Las ganas de aprender constituyen el componente actitudinal del proceso de aprendizaje:

  • El interés por aprender.
  • La voluntad de aprender.
  • La motivación por aprender.

Las ganas de aprender constituyen la actitud adecuada para que se produzca el aprendizaje.

¿Por qué no tienen ganas de aprender?

Las ganas de aprender o actitud positiva hacía el proceso de aprendizaje, parten del papel que el que aprende tiene en su proceso de aprendizaje. Cuando no son los protagonistas activos del proceso de aprendizaje los estudiantes difícilmente se implicaran con el mismo y no se esforzarán, ocurre lo siguiente:

  • No les interesa lo que aprenden.
  • Le aburre, no se sienten implicados.
  • No disfrutan aprendiendo.
  • No hay ganas de aprender y no hay aprendizaje.
¿Qué consecuencias conlleva la falta de ganas de aprender?

La falta de ganas de aprender conlleva diversas consecuencias negativas, veamos:

  • No se producen aprendizajes y por lo tanto se obtiene un bajo rendimiento académico.
  • Puede aparecer la baja autoestima académica y la desmotivación.
  • No creen que su esfuerzo les lleve a conseguir sus metas. Ya que se perciben incapaces de lograrlo.
  • Como consecuencia se implican todavía menos con el proceso de aprendizaje y tienen menos ganas de aprender.
 ¿Cómo podemos despertar sus ganas de aprender?

Es labor de familias, educadores y de toda la comunidad educativa despertar las ganas de aprender. Veamos algunas sencillas ideas que nos pueden ayudar a despertar las ganas de aprender.

  • Implícales de manera activa en su proceso de aprendizaje. En lugar de limitar su papel a ser meros receptores pasivos, procura que exploren, que busquen, que indaguen y que se mantengan activos para aprender.
  • Despierta su interés, y trata de buscar actividades que se ajusten a su manera de pensar y de aprender, para ello crea diferentes experiencias que puedan ajustarse a su manera de aprender.
  • Busca temas y motivos que concuerden con sus intereses, preocupaciones, interrogantes.
  • Trata de despertar su curiosidad para ello puedes utilizar las preguntas.
  • Enséñales que su esfuerzo es básico para lograr las metas, que si se implican y se involucran obtendrán los resultados.
  • Hazles responsables de su propio proceso de aprendizaje, se trata de procurar que sean ellos mismos los que se organicen, los que lleven su seguimiento, lo que dirijan su propio proceso.
La autora es psicóloga y pedagoga

Fuente: educayaprende.com

Cómo hacer para que tus estudiantes lean 40 libros al año

Laura Vidal

La profesora estadounidense Nancie Atwell.

Actualmente, Nancie Atwell  vuelve a ser noticia, ésta vez por haber conseguido un objetivo que cualquier programa educativo del mundo envidiaría: sus estudiantes leen un promedio de 40 libros al año. Y lo hacen porque quieren.

En 2015, la profesora estadounidense Nancie Atwell se convirtió en la primera ganadora del Global Teacher Price (un premio que podría considerarse “el nobel de la educación”). Fue merecedora de un premio de 1 millón US$ concedido por la Fundación Varkey a “una innovadora y cariñosa maestra que ha tenido un impacto inspirador en sus estudiantes y comunidad”.

Los estudiantes concurren al Center for Teaching & Learning (CTL), en Maine, del que Nancie es fundadora, y están en el 7º y el 8º grado (tienen entre 11 y 14 años). Su promedio de lectura es excelente, ya que en Estados Unidos el promedio de libros leídos al año por los jóvenes, teniendo en cuenta los que leen por obligación, ronda los 10.

El método utilizado para atraer a los niños hacia la lectura es sencillo: según la profesora, las claves son una oferta variada que contemple los intereses diversos de los niños; y una disponibilidad de tiempo y espacio para leer en la escuela.

De este modo, los estudiantes del instituto cuentan con un tiempo libre de otras obligaciones para dedicar a la lectura, y lo hacen en un espacio diseñado para eso: sillones y cojines cómodos, distintos de los asientos en los que permanecen durante las otras horas de la jornada escolar, una biblioteca atractiva y un ambiente tranquilo. Además, Nancie confía en que el hábito de la lectura comience en la escuela y se afiance en casa.

“La clave es que sean ellos los que deciden qué leer”, explica Atwell. “Mis estudiantes devoran los libros porque la biblioteca del aula está llena de historias interesantes, porque disponen de tiempo a diario para leer en la escuela y porque confío en que sigan leyendo en casa todas las noches”.

Fuente: labioguia.com

10 trucos para enamorar a tus alumnos

Adriana 

En la actualidad hay un término en inglés que se ha popularizado enormemente en distintos campos y disciplinas, también en la educación. Se trata de la palabra “engagement”.

Un término, por otra parte, de no muy fácil definición pero que viene a definir un tipo de relación personal basado en la fidelización, en el compromiso y en la motivación. En mi caso prefiero un término que creo que nos es mucho más cercano a todos. Este término no es otro que enamorar.

¿Qué trucos podemos utilizar para enamorar a nuestros alumnos?

Vaya por delante que la intención de este artículo no es hacer que nuestros alumnos acaben rendidos a nuestros encantos. Nada más lejos de eso. A lo que me refiero con la palabra enamorar, es conseguir conectar con los alumnos, que se alegren de vernos, que esperen con ilusión la clase que les vamos a impartir, que sean capaces de ver en nosotros a un modelo, a alguien cercano. Esto para mí es lo que entiendo por enamorar a los alumnos y estos son algunos de los trucos que creo te pueden funcionar:

  1. Entra sonriendo. No digo nada nuevo al afirmar la importancia del lenguaje no verbal a la hora de comunicarse. Personalmente, la entrada en el aula es un momento al que le concedo muchísima importancia, porque en cierta manera puedes adivinar cómo se desarrollará la sesión lectiva. En mi caso siempre intento entrar con una sonrisa. Y entro con una sonrisa porque sé que es contagiosa, porque siempre habrá algún alumno que te devolverá en algún momento esta sonrisa. Con este alumno habrás conseguido conectar muy probablemente hasta el final de la clase. No entiendo el empeño de muchos docentes en entrar con el semblante serio o proyectando cierto enfado. No tengo muy claro que el semblante serio implique mayor control del aula y mayor disciplina. En mi caso, al menos, prefiero enseñar desde la sonrisa. Tiempo habrá si acaso de ponerse serios durante la sesión lectiva.
  1. Cuenta una anécdota. No hay mejor forma de conectar con un alumno que contando una anécdota. Una anécdota que puede ser nuestra o de otra persona. Las anécdotas, como las historias, tienen un enorme poder de seducción para los alumnos. Debemos ser capaces de poder usar estas anécdotas de una forma inteligente, ir dosificándolas a lo largo de una clase. Son una excelente forma de captar la atención, de disminuir conductas disruptivas, de encandilar a tus alumnos. Se puede y se debe enseñar contando historias, contando anécdotas. Y tan importante es contarlas como que nuestros alumnos también puedan hacerlo.
  1. Finaliza la clase con un vídeo. Este truco no falla nunca. Ya me he referido en otros artículos a la importancia de diversificar los distintos materiales de que disponemos. Aquellos que contamos en clases con equipos de audio y pantallas digitales o proyectores, conexión a internet, debemos aprovecharnos al máximo de estos recursos. Poniendo un vídeo al final de la sesión es una excelente forma de decirles a tus alumnos que han hecho un buen trabajo durante la sesión, que estás satisfecho y agradecido por ello, y que quieres recompensar este esfuerzo con un tipo de material que permite la distensión y la relajación. Es un momento para disfrutar con ellos. Yo os recomiendo que sean vídeos que no superen los cinco minutos y que, en la medida de lo posible, guarden relación con el currículo de la Unidad Didáctica que estés impartiendo. También hay que tener muy en cuenta un canal como el de Youtube, muy popular entre los alumnos.
  1. Aprende de tus alumnos. No hay mejor manera de enamorar que hacerles ver a tus alumnos que ese día ellos te han enseñado algo. Se trata de un truco muy sencillo, ya que puedes aprovechar las asignaturas que hayan tenido ese mismo día. La propia pizarra tradicional te dará un montón de pistas. Hazte el curioso, y deja que ellos te enseñen algo que saben, algo que para ellos tiene cierto valor y escúchales con atención, de forma activa, asintiendo con la cabeza. Hazles sentir importantes, hazles sentir que ellos también tienen algo que decirte.
  1. Da o presta algo que sea tuyo. En el maletín de un docente hay algunas cosas que nunca pueden faltar. Los pañuelos de papel son una de esas cosas. A los alumnos les encanta que les demos o prestemos algo. La acción de coger el maletín y sacar algo de dentro y dárselo al alumno es visto por muchos de ellos como algo muy a valorar. He hablado de pañuelos de papel, pero también puede ser material escolar. En este caso hazles ver que se lo prestas indicándoles que para ti es algo importante, que deben responsabilizarse de este material prestado. En ese momento estarás creando un vínculo entre tú y el alumno, y podrás aprovechar para hablar con él cuando te lo devuelva.
  1. Di o haz algo inusual. No te estoy pidiendo que hagas el payaso en clase. Para nada. De lo que se trata es de llevar a cabo algunas actuaciones que se salen de lo normal en una clase lectiva. Puede ser un gesto, un movimiento, cantar una canción, recitar un poema, cambiar el tono de voz, andar de puntillas hacia un alumno que está medio dormido…. Estas extravagancias tienen un poder tremendamente efectivo, porque descolocan al alumno y al mismo tiempo consigues arrancarle una sonrisa de complicidad. Haz de la sorpresa una de tus mejores armas para enamorar a tus alumnos.
  1. Intercambia los papeles. Muchos de ustedes saben el poder de atracción que tiene la silla del profesor en el aula. Cuántas veces habremos entrado en el aula y nos habremos encontrado con que hay un alumno sentado en la silla del profesor. Pues bien, a lo largo de la sesión lectiva puede ser un excelente recurso para enamorar a tus alumnos el intercambiarse los papeles. En mi caso me gusta hacerlo cuando estamos repasando algunos conceptos de una Unidad Didáctica. Lo que hago es sentarme en la silla de alumno y el alumno en la mía. Lo cierto es que se produce una situación que a los alumnos siempre les choca y os aseguro que, bien gestionada, hace que se produzca un momento de distensión en el aula.
  1. Convierte a un alumno en protagonista. No hay nada que nos guste más que sentirnos especiales. Pensad si no en vuestros aniversarios. Creo que no existe mejor manera de conectar con las personas que haciéndoles ver lo importantes que son para ti. Pues bien, os recomiendo que proyectéis esta idea en vuestros alumnos, que hagáis sentirlos especiales, que potenciéis sus cualidades y sus virtudes. Si así lo hacéis, lograréis establecer un vínculo que os beneficiará enormemente, porque la respuesta que tendrá ese alumno será de gratitud. Y la gratitud es una muy buena compañera para enseñar y para aprender.
  1. Crea expectativas. Tenemos que ser capaces de vender nuestro producto. Y hacerlo de la mejor manera posible. En el mundo del marketing el mejor producto es aquel que mejor se vende, independientemente de si es mejor o peor. Así que nosotros debemos vender aquello que enseñamos mediante la creación de expectativas. La creación de expectativas son muy útiles al inicio de una sesión lectiva. Una vez entréis en el aula, lo primero que debéis hacer es dar a conocer vuestro producto, lo que enseñaréis. Y hacerles ver que será algo único, especial, diferente, maravilloso, increíble. Estas expectativas serán recogidas por vuestros alumnos y os aseguro que la predisposición para su aprendizaje será mucho mayor.
  2. Bromea. En otros artículo he afirmado que se puede y se debe aprender jugando. Pues bien, en este artículo también quiero pensar que se puede y se debe aprender bromeando. Porque cuando bromeamos estamos enseñando a nuestros alumnos que nos podemos reír con la gente y no de la gente. Una broma dicha a tiempo es un arma tremendamente poderosa para establecer un vínculo emocional con tus alumnos. Favorece el lenguaje figurado, rebaja la tensión, crea distensión, sirve para establecer transiciones entre las diversas actuaciones en el aula.

Como pueden ver, estos trucos o consejos tienen una muy fácil realización dentro de un aula y son aplicables a todas las edades. En muchas ocasiones no somos conscientes de que las grandes clases se nutren de estas pequeñas actuaciones. Debemos reflexionar sobre cuál es nuestro papel en el aula y qué hacemos para captar la atención, para enseñar a nuestros alumnos, para seducirles con nuestras palabras y nuestros gestos, para, en definitiva, enamorarles. Esforcémonos entonces en ganarnos a nuestros alumnos, para que este enamoramiento les propicie una mejor predisposición en sus procesos de enseñanza-aprendizaje

Fuente: auladeideas.com