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El miedo a sentirse enamorado

Carolina Jiménez
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Santo Domingo

El amor es uno de los sentimientos más maravillosos que puede experimentar el ser humano. Por lo general, se asocia a una relación pasional entre dos personas. Sin embargo, existen otros tipos de amores que podrían ser más grandes, como por ejemplo, el amor a Dios, a la familia, a la naturaleza y el amor a sí mismo.

Alejandro Romualdo, poeta, lo define como una entrega total y desinteresada que asume todos los riesgos y dificultades. Dice que cuando las razones del corazón se imponen, avasallan irresistiblemente prejuicios y barreras de toda clase.

Para la poeta Claribel Alegría, el amor tiene criterios sencillos: la afinidad, el deseo de entender y ser entendido, la confianza absoluta basada en el conocimiento íntimo del carácter del otro, el compañerismo, los valores compartidos y la curiosidad insaciable de explorar tomados de las manos este mundo insólito y fugaz.

¿Es siempre el amor correspondido?

A pesar de ser el amor un acto que produce sensaciones de felicidad y emociones, puede convertirse en una pesadilla para quienes aman y no son correspondidos. Peor aún, para aquellos que no tienen la capacidad de enamorarse, es decir, para un filofóbico.

El término filofobia se refiere a una patología o trastorno mental con referencia al amor como pareja e incluso el amor de familia o amistad, mejor conocido como el miedo irracional de amar o de enamorarse de alguien.

Según investigaciones, se basa en ese miedo al amor, pero no necesariamente para estar con una persona se necesita amarla. Esto quiere decir que los filofóbicos en algunos casos logran permanecer con una persona en unión por algunos meses, pero cuando comienzan a tener algún sentimiento huyen sin dar explicaciones a su pareja.

Otra situación que acompaña a quienes sufren de este trastorno es su entorno, si comienzan a tener una amistad o relación con otras personas al principio se sienten normales, pero si comienzan a sentir que es una amistad, que le hace falta la otra persona, ya sea para platicar o incluso que siente dolor por lo que le pase, prefiere alejarse y dejar de hablar con la persona. Esto lo hace para evitar sentir emociones fuertes y llegar a quererla. 

Patrones conductuales de una persona que padece filofobia

La psicóloga emocional Ciara Molina expone los siguientes patrones:

• Tienden a buscar defectos en la pareja, para justificarse a sí mismos que no deben implicarse más en esa relación sentimental.
• Se enamoran de personas inalcanzables para reafirmarse en que ellos no tienen el miedo a amar, sino que son las circunstancias las que no hacen factible esa relación.
• Buscan relacionarse con personas muy diferentes a ellos pensando que de esta manera se llegará al fracaso de la unión y no sentirán la presión de dejar la relación sólo por sus miedos.
• Suelen provocar disputas con la otra persona, buscando de este modo que sea ella la que deje la relación.
• Se aíslan emocionalmente al sentir que la otra persona se está acercando demasiado, cayendo en conductas como eludir llamadas de teléfono, dejar de verla con asiduidad, inventar excusas, etc.

Beneficios de la lectura: cómo los cuentos ayudan a superar miedos

Por Appvise

Hoy en día, es bien sabido que la lectura aporta, tanto a los pequeños como a los adultos, una serie de beneficios en los diferentes ámbitos del desarrollo personal. Tanto en casa como en los colegios, el fomento en la lectura debería estar muy presente, ya que contribuye en gran medida al crecimiento cognitivo, afectivo y social del lector.

Qué nos aporta la lectura

Es difícil no reconocer que tenemos a nuestro alcance un gran abanico de posibilidades en cuanto a literatura se refiere.

Los más pequeños disponen desde los cuentos más clásicos y populares de siempre a los más modernos álbumes ilustrados.

Los jóvenes, cada vez tienen más novelas adaptadas a los tiempos modernos y con sus aficiones más comunes.

Y los adultos, miles de novelas que despiertan emociones, intrigas o hacen reflexionar. Pero, en cualquier caso, todas ellas tienen algo en común: aportan grandes beneficios a quienes disfrutan de esas historias.

5 beneficios de la lectura que no sabías

  • Leer de forma habitual permite que el cerebro trabaje de forma constante, manteniéndose activo y estimulando la conectividad neuronal.
  • Ayuda a mejorar nuestro nivel de alfabetización al igual que nuestras habilidades lingüísticas: velocidad lectora, vocalización, expresividad, comprensión; amplia nuestro vocabulario y la calidad en nuestra comunicación con los demás.
  • Desarrolla la memoria, ayuda a ordenar nuestros pensamientos, mejora nuestro nivel de concentración y amplia nuestros horizontes en cuanto a creatividad se refiere.
  • Permite evadirse durante unos instantes, viajar a otros mundos de fantasía con los que nuestro subconsciente siempre ha soñado, experiencias (a veces) imposibles de cumplir.
  • Aumenta la capacidad de empatía hacia los demás, al tratar de comprender a los personajes, al sentir y pensar en sus formas de actuar…

Lo mejor de todo es pensar que estas aportaciones que nos ofrece la simple lectura de un libro abarcan todas las edades, desde los más pequeños al lector más adulto, ya que les aportarán, en mayor o menor medida, alguno de los beneficios mencionados.

10 cuentos contra el miedo

Entre esa infinidad de libros y cuentos que llenan las librerías, encontramos algunas historias que, además de aportar las habilidades antes mencionadas, nos pueden ayudar como educadores o padres, a afrontar con nuestros hijos un problema muy común: los miedos nocturnos.

Los monstruos, la oscuridad, otros seres fantásticos… pueden ser un obstáculo a superar en el desarrollo evolutivo de los más pequeños, y que nos lleve a buscar estrategias en el lugar menos pensado para superarlo con éxito. Este tipo de miedo podría considerarse como uno de los llamados miedos evolutivos, o aquellos miedos que van apareciendo en las diferentes etapas de nuestra vida y por los que vamos pasando, como puede ser el miedo a la separación de los padres, a ser rechazado, la muerte de un ser querido…

Entre los siguientes cuentos que vamos a presentar podemos encontrar personajes muy variopintos: desde niños valientes, hasta monstruos que no saben asustar o controlar sus emociones, pasando por personajes que nos hacen ver la oscuridad de una forma divertida y lúdica. ¿Estás preparado para plantarles cara? Pues… ¡aquí van!

  • “Donde viven los monstruos”, de Maurice Sendak. Este cuento es un clásico, también adaptado a la gran pantalla, que narra la historia de un niño que se siente incomprendido y que quiere gobernar en el mundo de los monstruos, quienes buscaban a su vez un líder en quien confiar.
  • “¡Buenas noches, monstruos!”, de Lucía Serrano. Esta vez, serán los monstruos los que mostrarán sus sentimientos y se refugiarán en la cama del niño para sentirse a salvo.
  • “Yo mataré monstruos por ti”, de Santi Balmes. De nuevo, el miedo de un niño que cree en un mundo paralelo debajo de su cama, donde resulta que los monstruos siente también temor, pero por el ser humano.
  • “¿Por qué sueño cosas feas?”, de Olga Alamán. En este caso, serán los niños quienes pregunten sobre distintos miedos y los padres contesten de forma clara y sencilla, generando una reflexión al respecto.
  • “Una pesadilla en mi armario”, de Mercer Mayer. Clásica historia del miedo al armario, contada con toques de humor y buscando un tierno final a lo que parecía terrorífico sin remedio.
  • “A todos los monstruos les da miedo la oscuridad”, de Michäel Escoffier. En él, se relata con humor la auténtica razón de por qué los monstruos se esconden en las habitaciones de los niños y cómo ellos también sienten miedo.
  • “Tragasueños”, de Michael Ende. El autor de la Historia Interminable nos cuenta la historia de una princesa que no podía dormir bien porque tenía pesadillas. Un viaje por el que su padre, el rey, buscará la solución en un ser fantástico que come sueños y pesadillas.
  • “El monstruo de colores”, de Anna Llenas. Un monstruo necesitará de nuestra ayuda para poder hacer frente al descontrol de sus emociones.
  • “¡A dormir, monstruos!”, de Ed Vere. Aquí se presentan los monstruos de una forma que jamás podrás imaginar: divertida y nada terrorífica.
  • “De verdad que no podía”, de Gabriela Keselman. Un niño no puede dormir, pero cuenta con la protección de su madre, a quién aprenderá a pedir ayuda siempre que lo necesite.

Literatura para alimentar nuestra inteligencia emocional.

Como se puede ver, tanto la inteligencia emocional como la superación personal, hacen un claro acto de presencia en todas estas lecturas recomendadas. Son un punto de conexión en común.

Es decir, abren las puertas a que los niños dejen aflorar sus sentimientos, les permitan afrontarlos con valentía, o incluso reconociéndolos y exteriorizándolos para quitarse ese primer peso de encima.

A través de valores como la empatía, son capaces de comprobar que todos podemos llegar a sentir miedo alguna vez, aun siendo adultos. Y que por ello, no debemos sentirnos mal por estar tristes o sufrirlo, sino que debemos sacar nuestra fuerza interior para vencerlos de la mejor manera posible: con una sonrisa.

La sociedad y el estigma del Síndrome de Solomon

Sarah Romero

Nuestra sociedad tiende a demonizar el éxito de los demás. Este acto con base en la envidia por los triunfos ajenos tiene unas consecuencias muy claras en la sociedad: somos menos libres de lo que pensamos porque estamos muy condicionados por el entorno. El miedo a ser el elemento discordante de un grupo sienta las bases de una patología muy bien estudiada, conocida como Síndrome de Solomon.

Este trastorno se caracteriza porque el individuo toma decisiones o lleva a cabo conductas evitando destacar o sobresalir por encima de los demás, es decir, sobre el entorno social que le rodea. Este comportamiento tan determinado lleva a estas personas a ponerse obstáculos a sí mismas con objeto de continuar en la senda de la mayoría.

Las personas afectadas por el síndrome de Solomon tienen baja autoestima y también falta de confianza en sí mismas, lo que les lleva a evaluarse según las valoraciones de su propio entorno y no según sus propias apreciaciones. El miedo a que nuestras virtudes brillen por encima de las de los demás y estos se vean ofendidos por ello es uno de los pilares de este trastorno psicológico.

A pie de calle, está mal visto que nos vaya todo bien y esta actitud, generalizada en el ser humano, lleva a los individuos a fijarse más en las carencias que en las virtudes. Desear algo que no tenemos y sí tiene otro, provoca que el complejo de inferioridad esté solo a un paso al darle un lugar destacado a nuestras frustraciones -en vez de a nuestras fortalezas- y que nos cueste más alegrarnos de las cosas buenas que les suceden a los demás.

Fuente: Muy interesante

Juegos para enseñar a los alumnos a hablar en público

 Rocío López

Hablar en público resulta, para la mayoría de adultos y niños, una actividad desagradable. Nuestro pulso se acelera, la respiración se entrecorta, las manos nos tiemblan…  Las emociones tienden a jugarnos una mala pasada en esta situación.

Esto es debido a que, por lo general, ponemos poco en práctica esta habilidad hasta que la necesitamos, que es ya de adultos. No obstante no hay que preocuparse, ¡las noticias son buenas! Es una competencia que se puede (y se debe trabajar) ya desde la escuela y además es posible hacerlo con trucos y consejos sencillos que no requieren ninguna preparación.

Foto tomada de 3.0

Eso sí, hay que tener en cuenta que para las actividades que explicaremos a continuación el clima en el aula ha de ser relajado, y el alumno ha de sentirse cómodo. No se aprende a hablar en público de un día para otro y, por supuesto, la dedicación y la paciencia son buenas virtudes para conseguirlo. Además, aquel niño que presenta dificultades para expresarse delante de sus compañeros o profesores por timidez o vergüenza no puede dar el paso repentino de debatir delante de un auditorio lleno. Ha de pasar primero por pequeños retos intermedios, es la única manera sana y ajustada a sus necesidades. Por esto, las actividades que propongamos en clase han de incrementar paulatinamente el ratio de alcance de la voz de nuestros alumnos y adecuarse al ritmo de aprendizaje de cada uno.

Ahora sí, prepara tu voz, deja a un lado tu vergüenza y… ¡a hablar! Estos juegos podrás llevarlos a cabo en el aula de ciclo superior de Primaria y la ESO.

El discurso del rey

Los jugadores, en grupos de 7 personas, se colocarán en círculo y uno de ellos empezará la ronda a modo de pregonero diciendo en voz alta “El rey manda que…”. El siguiente le contestará completando la frase: “Los lunes se coman siempre patatas fritas”, por ejemplo.

El turno pasará al siguiente jugador teniendo en cuenta las agujas del reloj y, entonces, tendrá que repetir lo dicho hasta el momento y añadir un elemento nuevo al discurso. Por ejemplo: “El rey manda que los lunes se coman siempre patatas fritas y los cortesanos vistan con bañador.”

El siguiente jugador repetirá nuevamente la frase completa y añadirá un nuevo ingrediente: “El rey manda que los lunes se coman siempre patatas fritas, los cortesanos vistan con bañador y los sapos lleven vestido”. Así, los turnos irán pasando sucesivamente entre los participante hasta llegar nuevamente al pregonero, el jugador que inició la ronda. Este tendrá que colocarse sobre la mesa, aclarar su garganta, poner pose de paje y, a modo de discurso real, proclamar con voz firme y clara lo que se ha ido repitiendo.

“Lo que no sabías de…”

Los participantes irán caminando por la clase mientras que suena la música y, cuando se detenga, se situarán frente a la persona que se encontraba más cerca. Entonces, deberán responder al oído de este compañero las cuatro preguntas que el docente pronunciará en voz alta.

Foto tomada de 3.0

Por ejemplo, podéis escoger entre estas o inventar otras: ¿Cuál es tu color favorito?; explícale a tu compañero un día en que pasaste mucho miedo; dile a tu compañero cómo se llama tu mascota y por qué le pusiste ese nombre; ¿qué película te llevarías siempre a una isla desierta y por qué?; ¿cuál es el sitio más bonito que has visitado de vacaciones?; ¿qué comida detestas?; si pudieses viajar a un sitio ahora mismo, ¿dónde irías?

A partir de las respuestas obtenidas, el compañero tendrá un minuto para explicar al resto de la clase los descubrimientos que ha hecho sobre su amigo. Entonces, podrá hacer una sencilla presentación oral o, si se atreve, inventar un rap, un trabalenguas o una adivinanza.

Lo más importante de esta actividad no es que el alumno realice un discurso muy elaborado; sino que se atreva a situarse frente a la clase, a romper esa barrera, y explicar algo que, al no ser una historia en primera persona, no le debería dar tanta vergüenza.

El pozo de los miedos

Antes de hablar en público, son los miedos y sensaciones negativas florecen en nuestro cuerpo, y es bueno ser consciente para poder gestionarlas y ponerles solución. Durante este ejercicio, pediremos a nuestros alumnos que se sitúen en parejas y escriban en papelitos todas las emociones desagradables que sienten cuando han de salir a hablar frente a alguien.

Foto tomada de 3.0

Por ejemplo, pueden poner lo siguiente: “siento que mis manos arden”, “las mejillas me queman”, “noto que me cuesta respirar”, “siento que quiero darme la vuelta”, “pienso que me caeré delante de todos”, “me imagino que tropiezo”, etc. Pueden ser tanto expresiones físicas como pensamientos malos.

A continuación, les diremos que rompan con todas su fuerza esos papeles, los pisen, los arruguen, los destrocen… y los lancen a un pozo imaginario (habremos marcado en el suelo de la clase con tiza una circunferencia) donde caen y ya no pueden salir. Seguidamente, les diremos que cierren los ojos e imaginen que han que hacer una exposición importante. Esta vez la harán genial, tan bien que saldrán muy contentos de ella. Además el público les aplaudirá y sentirán cómo su pecho se llegan de orgullo. Ya nada tiene que ver con los miedos e inseguridades de antes, son una persona nueva.

Me gusta creer que no existen los malos oradores, sino falta de práctica. Así que, ha llegado el momento de poner a raya nuestro pánico escénico y atrevernos a continuar creciendo y aprendiendo, ¿no te parece?

Fuente: educaciontrespuntocero.com