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El profesor de matemáticas que triunfa en Youtube

Con 4.018.698 visualizaciones de su video más visto, el profesor Bernardo Acevedo Frías, pensionado de la Facultad de Ciencias Exactas de la Universidad Nacional de Colombia Sede Manizales, ya cuenta con casi 30.000 suscriptores en cerca de 40 países.

Gracias al apoyo de sus tres hijos, este docente pensionado de la Facultad de Ciencias Exactas de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Manizales, graba diariamente una gran cantidad de videos en los que explica complejos problemas matemáticos para facilitarles la comprensión y aplicación a los estudiantes que lo siguen en su canal.

Su hija Valentina Acevedo, publicista y diseñadora gráfica, le dio vida hace cuatro años al canal de YouTube “1ª con Berni”, como una forma compartir conocimientos matemáticos con el mundo.

Acompañado de su fiel escucha, Póker, un bull dog francés, el maestro Bernardo Acevedo deja el registro de su saber en internet mediante contenidos enfocados en esta asignatura, convirtiéndose así en el “profesor Youtuber”.

Por medio de listas de reproducción ordenadas por temas, los seguidores del canal pueden avanzar en el conocimiento que ya no solo pertenece a las aulas de clases, sino a todo aquel que reproduzca sus videos en “1ª con Berni”.

Una cámara de video, un par de luces, un tablero y un marcador son los instrumentos con los que el maestro lleva a cabo su aporte a la comunidad.

“Desde que tenga internet, cualquier persona puede ver mis videos las veces que quiera en cualquier lugar del mundo y descargarlos sin que le cueste un peso, este es el servicio social que prestamos”, afirmó.

Para la realización audiovisual, el profesor dispone de las ocho horas laborales para grabar, editar el material y subir los clips, que pueden ser 15 al día, los cuales se cargan en la plataforma de internet para que los estudiantes tengan un orden, sin esperar para aprender o entender el siguiente problema.

Según las estadísticas del canal, registradas por YouTube, su mayor público se encuentra entre los 18 y 24 años, dato que satisface al influencer de la matemática, pues considera que con su pasión está ayudando a miles de universitarios alrededor del mundo a convertirse en mejores profesionales.

Actualmente el canal “1ª con Berni” cuenta con 3.600 videos organizados en listas de reproducción, así: matemática básica, cálculo diferencial,  cálculo integral, cálculo vectorial, álgebra lineal, ecuaciones diferenciales y aplicaciones de la matemática.

Desde Colombia, pasando por Perú, México, Chile, y hasta Emiratos Árabes Unidos, los suscriptores al canal del profesor Bernardo Acevedo también encuentran contenido de la aplicación de la matemática en las ingenierías, la administración de sistemas y otras carreras en las que las ciencias exactas son indispensables.

Cada minuto aumentan las reproducciones de sus productos y los miles de usuarios agradecen el trabajo ordenado y constante que el profesor realiza en el canal.

“¡Muchas gracias profe!, siempre complemento sus videos con los libros de texto, me ayudan muchísimo… Una pregunta, ¿en algún momento hará el curso de variable compleja? ¡Saludos desde Chile!”.

“Desde que descubrí su canal siempre es mi fuente de consulta, gran explicación; es como llevar un curso en la U., prácticamente; muy completo. Espero siga subiendo más videos. Gracias maestro Berni”.

Estos son algunos de los mensajes que recibe a diario en su canal el profe youtuber de la UNAL y que lo estimulan para seguir adelante con este valioso aporte académico en la red.

Fuente: elexpectador.com

Es urgente que cambiemos la forma de enseñar

Emelinda padilla Faneytt
Especial para LISTíN DIARIO

Reto. Esto implica transformaciones serias en todos los que guiamos el proceso de enseñanza-aprendizaje.

Hemos escuchado mucho sobre la capacidad que tiene nuestro cerebro de modificarse y ajustarse a los cambios (neuroplasticidad). Esto quiere decir que nuestro cerebro está permanentemente haciendo adaptaciones y remodelaciones a partir de lo que vivimos y aprendemos en el transcurso de nuestras vidas. La desactualización frente a los últimos descubrimientos sobre nuestro “cerebro plástico” ha resultado en estereotipos y prácticas perjudiciales de enseñanza por parte de los maestros y en las creencias de los estudiantes sobre su propia capacidad de aprender.

Pareciera que conocer el desarrollo de nuestro cerebro para potenciar las condiciones de aprendizaje fuera tarea exclusiva de los maestros del nivel inicial y de los primeros grados educativos. Los estudios más recientes realizados con neuro-imágenes dan cuenta que durante la adolescencia en nuestro cerebro se produce una gran reorganización de las redes neuronales, que lo hace funcionar de forma diferente al de la infancia o la adultez. Es un período donde el cerebro es tremendamente plástico y donde conocer su desarrollo durante esta etapa, es una gran oportunidad para el aprendizaje, el crecimiento personal y la creatividad del estudiantado.

Que “todos aprendemos de forma diferente” no es un cliché. Y aunque algunos autores aseguran que “existen ciertos patrones de activación del cerebro que pueden ser singulares entre unas personas y otras” (Giedd et al., 2015), el ritmo de aprendizaje y maduración cerebral es singular. Por lo que en la práctica, es auténtica la necesidad educativa y social de que estudiantes totalmente diferentes puedan aprender juntos, tal como sucede en la vida cotidiana.

Es oportuno abandonar el discurso inclusivo y atender “verdaderamente” la diversidad que tenemos en nuestras aulas, priorizando los ritmos de aprendizaje de nuestros estudiantes, creando así nuevos espacios donde se fomente y ejercite la cooperación, la actividad, la autonomía y la autogestión de sus aprendizajes por parte de los alumnos. No se trata solo de que en un aula convencional integremos alumnos con necesidades específicas o discapacidades, sino aulas donde conviven y aprenden personas que son diferentes, sin importar esas diferencias.

Atender la diversidad de los alumnos implica que los maestros los observen de forma individual y grupal, para poder seleccionar acertadamente los estímulos que deben priorizar a través de su práctica pedagógica, logrando en ellos/as lo que conocemos como “nivel adecuado de activación” donde no se caiga en los perjudiciales extremos de aburrimiento o sobre-estimulación. Y es precisamente este reto, el que muchos de nuestros maestros no están en actitud de asumir, resultando frecuente encontrarnos con una práctica de enseñanza generalizada, donde se entiende que “todos aprendemos lo mismo y de la misma forma”.

En mis cursos, talleres y charlas, siempre comparto la afirmación “nuestro cerebro es social” (Smith et al., 2009). Es clave cooperar, dialogar y compartir para aprender.

Cuando un maestro entiende esto, permite que sus alumnos se conviertan también en “maestros de otros” (tutoría entre iguales) beneficiando el aprendizaje de todos ellos.

Uno de los aportes más relevantes de las neurociencias en educación es la importancia de desarrollar las funciones ejecutivas en el aula. Estas funciones vitales para la vida cotidiana están vinculadas al proceso madurativo de la corteza prefrontal y resultan imprescindibles para el éxito académico y el bienestar personal del estudiante. Con la intención de simplificar el concepto, me atrevo a resumir como las más importantes, las que permiten el desarrollo de funciones complejas como el razonamiento, la resolución de problemas y la planificación.

Algunos autores sugieren que “las intervenciones educativas más beneficiosas son aquellas que trabajan las funciones ejecutivas de forma indirecta, incidiendo en lo que las perjudica —como el estrés, la soledad o una mala salud— y provocando mayor felicidad, vitalidad física y un sentido de pertenencia al grupo”, (Diamond y Ling, 2016). Seguramente, el entrenamiento puramente cognitivo no sea la forma idónea de mejorar la cognición. El éxito académico y personal requiere atender las necesidades sociales, emocionales y físicas de los niños y las niñas.

Hoy más que nunca entiendo que el progreso de mis alumnos/as requiere trabajar en equipo, saber comunicarse, empatizar, controlar los impulsos o establecer relaciones adecuadas. Se necesita una buena educación emocional, aquella que nos permite potenciar toda una serie de competencias emocionales y sociales básicas que no han de sustituir a las cognitivas sino que, las han de complementar.

Ya no hay excusas, es urgente que cambiemos nuestra forma de enseñar. Esto implica transformaciones serias por parte de todos los que tenemos la responsabilidad de guiar y acompañar a otros a aprender. Empezando por la necesaria formación basada en el conocimiento de las evidencias empíricas que provienen de las investigaciones científicas, que irán vinculando cada vez más y mejor, neurociencia y educación.

Descubren un método infalible para potenciar el cerebro

Un equipo de investigadores de la Universidad Johns Hopkins de Baltimore (EE. UU.) ha descubierto que un método de entrenamiento cerebral que se utiliza con frecuencia en estudios científicos puede ayudar a mejorar nuestra memoria de trabajo.

La memoria de trabajo es la que usamos en el día a día, especialmente en la escuela o en el contexto laboral, y se refiere a nuestra capacidad para obtener información nueva y adaptar nuestras respuestas en consecuencia, durante breves períodos de tiempo. Es clave en el proceso de aprendizaje, de ahí que no resulte sorprendente, que los científicos hayan estado investigando si existen “recetas para el éxito” cuando se trata de mejorar la memoria de trabajo.

Hasta el momento, los estudios científicos no han identificado de manera concluyente un método efectivo de entrenamiento del cerebro para aumentar las habilidades cognitivas. Sin embargo, los científicos de la Universidad de Johns Hopkins han empleado un enfoque nuevo para probar la efectividad de los diferentes métodos de entrenamiento cerebral. Y han descubierto, por primera vez, que un ejercicio concreto puede mejorar significativamente la memoria de trabajo.

“Las personas afirman que el entrenamiento cognitivo unas veces funciona y otras no. Mostramos que importa qué tipo de entrenamiento estás haciendo. Esta tarea parece mostrar los resultados más consistentes y el mayor impacto en el rendimiento y debería ser en la que nos deberíamos centrar en si estamos interesados en mejorar la cognición a través del entrenamiento”, explica Kara J. Blacker, líder del trabajo.

Entrenamiento cerebral a través de tareas de memoria

Los expertos plantearon la hipótesis de que los estudios previos tal vez no se hayan centrado en las tareas de entrenamiento cerebral más eficaces cuando intentan abordar la pregunta: “¿Podemos mejorar algunas de nuestras capacidades cognitivas?”. Por ello, compararon dos tipos principales de actividad de entrenamiento cognitivo y midieron la actividad cerebral de los participantes antes y después de haber participado en estos ejercicios, utilizando electroencefalogramas (EEG).

El equipo reclutó a 136 adultos jóvenes (44 de ellos hombres), que fueron divididos en tres grupos. Todos ellos fueron sometidos a las mismas pruebas en la línea de base, con el fin de determinar las capacidades de la memoria de trabajo, la atención y los niveles de inteligencia.

En este estudio se abordaron dos tipos de ejercicios de entrenamiento cerebral: “dual n-back” y “span complex”. Dual N-Back: unir 2 tareas simultaneas y conseguir que el cerebro pueda recordar las dos; podemos reducir las tareas y usar solo una, o aumentarlas y trabajar con 3; esto es, implica recibir información visoespacial y auditiva simultáneamente. En Span-Complex, “la tarea del participante era recordar el orden y las ubicaciones de cuadrados rojos presentados en una cuadrícula de 4 x 4”. Este ejercicio no requiere actualizar constantemente la información recibida como en el anterior ejercicio.
Divididos en tres grupos, los participantes tuvieron que hacer la tarea Dual N-Back, la de expansión compleja o una tarea de control durante un mes, repartidas en 5 días por semana durante 30 minutos por sesión.

Curiosidades sobre el cerebro humano

Tras las exploraciones finales de electroencefalografía, los científicos descubrieron que la memoria de trabajo de los participantes que habían participado en la prueba de Dual N-back habían mejorado en un 30% su memoria de trabajo, lo que es casi el doble que la mejora mostrada en los participantes a los que se les había asignado el segundo tipo de entrenamiento cerebral.

Los mismos participantes también mostraron cambios en la actividad de la corteza prefrontal, una región del cerebro altamente implicada en la atención y la memoria.

“Los hallazgos sugieren que esta tarea en particular [dual n-back] está cambiando algo en el cerebro. Hay algo sobre la secuencia y la actualización que realmente interviene en las cosas que solo la corteza prefrontal puede hacer, la resolución de problemas del mundo real”, explica Susan Courtney, coautora del estudio.

A los expertos les gustaría adaptar este ejercicio para poder orientarlo al consumidor o incluso poder distribuirlo de forma comercial en un contexto clínico.

“La mayor lección aquí fue que sí, el entrenamiento intensivo fortalece la cognición y el cerebro, pero aún no entendemos por qué y cómo. No podemos simplemente saltar a un videojuego y esperar que eso vaya a curar todos nuestros problemas cognitivos. Necesitamos intervenciones más específicas “, comenta Courtney.

Fuente: muyinteresante.es

4 maneras de utilizar la escritura como terapia

Nuestro foco está más en el exterior que en el interior.

No estamos acostumbrados a focalizarnos en nuestro interior. La sociedad actual juega con la estimulación continua. No nos deja tiempo para pensar. Intenta negarlo, pero quieras o no la mayoría de las decisiones que tomas son emocionales. Tu parte consciente solo se dedica a justificar esa decisión a posteriori.

Además, es cierto también que la introspección está relacionada con la depresión. Cuando no sabemos navegar en nuestro ser más profundo, lo más seguro es que nos ahoguemos en nosotros mismos.

Le tenemos miedo a nuestro interior. No sabemos qué se puede esconder allí.

En nuestro interior, de vez en cuando se forman nudos. A veces es fácil ignorarlos. Sus voces son muy sutiles y con no prestar atención salimos del paso. Pero puede que lleguen a un punto en el que esas tensiones no susurren, sino que griten. Y es en ese preciso momento cuando nos “damos cuenta” de que tenemos un gran embrollo dentro y que no sabemos cómo desenredarlo.

Un remedio rápido: la escritura

Existen muchas soluciones para las preocupaciones cotidianas:  yoga, pilates, técnicas de mindfulness, pero les voy a hablar ahora de otra muy distinta y que a mí, personalmente, me gusta más practicar: la escritura como terapia.

No hace falta alcanzar la perfección gramatical para practicarlo. La propia habilidad de escribir se puede ir entrenando y educando con el tiempo. La finalidad no es escribir una novela, sino expresar tu mundo interior a través de la palabra escrita. Eso sí, advierto que es un hábito difícil de comenzar; requiere esfuerzo y concentración, pero es como ir al gimnasio. Los primeros días tienes agujetas y después te acostumbras al ejercicio y lo echas de menos el día que no lo haces.

La propia escritura ofrece muchas facilidades de cara a afrontar esas tensiones internas:

  • Ordenamos nuestros pensamientos.
  • Descubrimos conflictos internos.
  • Nos permite analizar la coherencia entre lo que pensamos, sentimos y hacemos.
  • Nos da la capacidad de analizar la utilidad de nuestros actos y nuestra motivación.
  • Como cualquier actividad que requiera pensar en lo que hacemos o pensamos, desarrolla la autoconciencia y el autoconocimiento.
  • Nos permite desahogarnos.
  • Podemos ver nuestro mundo interno desde una perspectiva más externa y neutral.

Este modelo proviene de la psicología de la Gestalt, una corriente terapéutica que se centra sobre todo en hacernos conscientes de lo inconsciente; de “darnos cuenta” de las cosas que hacemos y pensamos para así afrontar mejor nuestro día a día. Lo que  explico en este artículo no es la terapia que se hace en Gestalt; es solo una herramienta, pero ya sabes de dónde surge.

Y ya está. En realidad, lo importante es comenzar a escribir. Si quieres una pequeña guía, te propongo 4 modelos.

4 formas de utilizar la escritura como terapia
  1. Modelo esquemático

Primero, escribe el suceso que te preocupa de forma “objetiva”, es decir, centrándote en lo que pasó y no en lo que pensaste que pasó. Segundo, habla de lo que piensas sobre ello. Después, escribe sobre lo que sientes al pensar eso mismo. Y, finalmente, explica qué consecuencias trae para ti ese suceso o qué piensas hacer al respecto.

  1. Modelo para comunicarnos con los demás

Este modelo es muy útil, también, si no sabes cómo decirle a alguien algo. Es un modelo propuesto por Allan y Bárbara Peace para comunicarnos mejor con los demás de cara a dar malas noticias o expresar cosas que nos molestan. La clave está en seguir un diario: recoge a lo largo de la semana algunas entradas que te hayan sido significativas. Utiliza el modelo anterior para ordenar tus ideas o escribe libremente.

  1. El modelo de la tercera persona

Consiste en expresarte en tercera persona, ya sea hablando sobre cualquier problema u otra cosa. De hecho, puedes probar después a escribir una solución positiva a ese problema, como si aconsejaras a alguien sobre ello.

  1. El modelo creativo

Trabaja con las metáforas para hacer una narrativa creativa. Es la técnica más creativa y más reflexiva a la hora de escribir. Suelen utilizarla mucho los amantes de la poesía. Eso sí, requiere cierto nivel de gramática. A veces, es difícil encontrar símbolos que representen nuestros sentimientos.

Estos son solo algunos trucos que  recomiendo, pero puedes encontrar tu  estilo propio. Puedes expresarte además tanto de forma analógica, como de forma digital, a través de un blog, por ejemplo.

Recuerda dos cosas: primero, buscamos un fin terapéutico en la escritura. Escribimos para sentirnos mejor. Y, segundo, la introspección es interesante, pero es muy angustiosa. Asimila que nadar por tu interior no es siempre agradable.

Fuente: muhimu.es

 

Todos los alumnos saben algo: el método Learning Cycle

JUAN PÉREZ VENTURA

Hoy hablamos del Learning Cycle, una interesante forma de entender el proceso de aprendizaje que ha pasado desapercibida fuera del mundo anglosajón.

El profesor David Kolb es el ideólogo de esta metodología que se basa en la autonomía de los estudiantes para adquirir conocimientos. Bajo la aplicación de este método, la figura del docente pasa a convertirse en una especie de guía. No se forma a los estudiantes enseñando conceptos, sino enseñándoles a construir conceptos por sí mismos.

El pilar fundamental del Learning Cycle es que todos los alumnos saben (muchas) cosas. Y esto no es porque hayan estudiado previamente, sino por la propia experiencia personal de cada uno de ellos: lo que han vivido, lo que han visto, lo que han aprendido en el día a día, las situaciones que han conocido, los problemas que han tenido que superar… Se suele decir que la vida es la mejor escuela y, efectivamente, durante los años de vida de los estudiantes éstos han adquirido muchos conocimientos sobre los que se puede construir más conocimiento académico.

El Learning Cycle comienza teniendo en cuenta esa experiencia personal de cada alumno y continúa dejando que los propios estudiantes construyan su propio proceso de adquisición de conocimientos. Esto es: que cada alumno avance autónomamente hacia la comprensión de los conceptos. Comprender qué es el absolutismo, qué es la deslocalización, qué es el sector terciario, qué es el ciclo del agua, qué es la Guerra Fría… En distintas asignaturas (especialmente en las Ciencias Sociales) la metodología del Learning Cycle puede ser muy interesante.

Pero si los alumnos trabajan de forma autónoma, buscan información y construyen conocimiento teniendo en cuenta su experiencia. Entonces, ¿cuál es el papel del profesor? Esta forma de entender la enseñanza reserva un papel muy importante a los docentes: deben facilitar el proceso de construcción de conceptos. El profesor tiene que preparar los materiales y contenidos necesarios para que los alumnos puedan encontrar respuestas y aprender; recomendar la lectura de un libro, el visionado de un documental o la visita a una exposición pueden ser elementos que el profesor ponga sobre la mesa y ayuden a los estudiantes.

Y aunque exista esta guía por parte del profesor, lo cierto es que el proceso de aprendizaje debe consistir en la autonomía y el razonamiento por parte del alumno. Es un proceso de reflexión personal el que se debe seguir para acabar comprendiendo y entendiendo la información.

Objetivos del “Learning Cycle” en cada una de sus fases. Elaboración propia.

Cada una de las fases que prevé el Learning Cycle está encaminada a la construcción de conceptos. Como hemos dicho, se parte de una experiencia concreta (tratar que los alumnos relacionen el tema de estudio con su propia experiencia y que descubran la importancia de aprender más sobre dicho tema) y se avanza a través de la reflexión y la definición de conceptos. Las ideas y conceptos son como ladrillos que construyen el edificio de un tema. Para comprender la Guerra Fría, por ejemplo, los estudiantes tendrán que aprender y conocer conceptos como “bloque” y “competición”.

Finalmente, es importante que todas estas ideas puedan ser puestas en práctica por los alumnos, si bien es cierto que no siempre las materias se componen de conceptos aplicables. Mientras en Tecnología o Plástica sí se puede crear algo físico (aplicar una técnica de dibujo, elaborar una maqueta, fabricar un objeto…) tras haber realizado el Learning Cycle; en otras asignaturas, como Historia, lo aprendido sólo se puede aplicar escribiendo un ensayo. En cualquier caso, lo más importante es el proceso que lleva a los estudiantes a formar contenidos académicos.

Es una metodología que cambia los roles y que asigna el protagonismo al alumnado, dejando al profesor como un elemento de apoyo y guía. Haciendo uso de los materiales que facilite el docente, los estudiantes tendrán que ser capaces de bucear y encajar las piezas que les permitan construir conocimientos.

Cuando uno es capaz de construir algo por sí mismo, la lección se aprende y entiende mucho mejor.

Fuente: muhimu.es

El método japonés contra la pereza de los niños

Estefanía Esteban

A veces un niño puede tardar diez largos minutos en terminar una simple operación de matemáticas. Y otros diez largos minutos en decidir si va o no a lavarse las manos. Por no hablar de recoger los juguetes. O de levantarse por las mañanas. Pero, ¿por qué son tan perezosos los niños?

Tal vez la cuestión no sea responder a esa pregunta, sino a esta otra: ¿Cómo consigo que mi hijo no sea tan perezoso? La solución la encontramos en una técnica japonesa. Se llama la regla del minuto.

Regla del minuto o Método Kaizen contra la pereza

En Japón le llaman Método Kaizen, que significa ‘sabiduría para cambiar’. Aquí lo conocemos como regla del minuto. Parece ser un método infalible para terminar con la desidia y la pereza a la hora de hacer determinada tarea. O más bien, para conseguir que seamos más perseverantes y no dejemos las cosas a medias. Este método, por supuesto, se puede aplicar tanto para adultos como para niños.

Pero, ¿en qué consiste? Se trata de destinar un minuto, un sólo minuto a la tarea que nos cuesta o que más le cuesta a nuestro hijo. Con una única condición: que la realice siempre a la misma hora. Es decir, ¿que a nuestro hijo le cuesta mucho recoger su cuarto? Muy bien… todos los días, a la misma hora, recogerá su cuarto durante un minuto. Tal vez le motive tener un reloj a mano marcando silencioso los segundos. Uno, dos… así, hasta 60.  ¿Quién no puede hacer una tarea durante un minuto?

Tal vez nos resulte extraño, pero un pequeño paso puede significar mucho. De hecho, un paso es siempre el comienzo de un gran camino. Lo que este método consigue es que llegue el día en el que llegue la hora de recoger el cuarto y el niño recoja todo de forma automática, porque lo tiene interiorizado y ya no le cuesta hacerlo. Y ese es el momento de aumentar el tiempo de un minuto a 5 minutos. Y más adelante, a 10 minutos. Y llegará el día en el que a tu hijo no le importe el tiempo invertido en recoger el cuarto.

El creador de esta técnica, el japonés Masaaki Imai, piensa que este método es muy eficaz para todo en la vida. El método Kaizen viene a ser una forma de cambiar de forma paulatina sin gran esfuerzo, un método de adaptación a lo que menos nos gusta.

Por qué los niños son perezosos

Existen muchas razones por las que un niño puede ser perezoso. Entre ellas:

– La tarea que tiene que realizar el niño le parece compleja y piensa que no podrá hacerlo.

– No le motiva.

– No pasa nada por no hacerla… la educación que recibe es tan blanda que nunca le exigen hacer las tareas.

Para evitar que ocurra todo esto y que tu hijo aplique la ley del mínimo esfuerzo, busca la forma de motivarle para realizar todo lo que le da pereza. Incentívale, elógiale y por supuesto, utiliza el juego y la imaginación para que las tareas tediosas se conviertan en algo divertido.

Fuente: GuiaInfantil.com

Claves que hacen que el método Montessori resurja con fuerza

Dácil Martín Petrini

Con este método, para entrar en clase, los niños se quitan el calzado, prima el trato de respeto entre compañeros, pero también hacia el entorno. Las aulas son ambientes preparados donde los niños pueden moverse con libertad y elegir lo que hacer en todo momento. Además, se trabaja el currículo y destrezas como sociabilidad, creatividad, autosuficiencia, cuidado personal y del entorno… ¿Quieres conocer más sobre el método Montessori?

Hace unos cinco años el método Montessori era una elección educativa alternativa y reservada para algunos pocos que buscaban otras maneras de entender las escuelas. Y eso que se trata de algo que viene funcionando en muchísimos países del mundo desde hace más de cien años. A día de hoy, cada vez se están abriendo más centros e incluso los públicos se están interesando por aplicar muchos de sus principios filosóficos.

Pero, ¿en qué consiste esta metodología? La palabra Montessori viene de su creadora María Montessori, una mujer que destacaba por su gran inteligencia e iniciativa. Antes de centrarse en la pedagogía fue médico y basó toda la creación de su sistema educativo en el método científico. Observó a los niños y diseñó materiales y ambientes adaptados tanto a sus necesidades como a sus etapas de desarrollo.

Los principios básicos
  1. Un profundo respeto al niño.Lo que implica un trato personalizado y amable, conocer a cada uno de los niños y buscar fórmulas para cubrir sus necesidades evolutivas, seguir su ritmo y tener en cuenta sus intereses, así como creer en sus capacidades.
  2. Trabajar siempre hacia la independencia.Como decía Montessori: “Cualquier ayuda innecesaria es un obstáculo para el desarrollo”. La intervención del adulto o guía del aula será siempre la de dar estrategias a los niños para que aprendan a hacer las cosas por sí solos. Esta consigna debe acompañar todas las etapas del desarrollo, desde el bebé que empieza a controlar sus movimientos, hasta el adolescente que investiga para crear sus propios conocimientos según proyectos.
  3. Educar por la paz.En ocasiones, esta metodología se centra en el mero uso de los materiales específicos que su autora creó, pero Montessori lo que quería era construir una sociedad por cohesión. Si desde la infancia se eliminan elementos que promuevan la competitividad y la frustración en los niños, así como la ira y el orgullo del adulto hacia el menor, lo más probable es que esos alumnos se conviertan en adultos armónicos e independientesque cuestionan aspectos injustos.

Esta sociedad por cohesión también se construye en ambientes donde hay mezcla de edades. Por eso, los niños se agrupan en aulas de 0 a 3 años; de 3 a 6; de 6 a 9; y de 9 a 12, de forma que la competitividad se sustituye por la colaboración y las potencialidades florecen para fortalecer las relaciones. Los niños participan activamente en el cuidado y limpieza del aula, las plantas y las mascotas, lo que promueve que crezcan con el sentido de la responsabilidad.

Un material muy estudiado

La guía o docente Montessori actúa como conexión entre el material preparado y los niños. Les muestra, de manera individual o en pequeños grupos, cómo manejar el material para que ellos construyan su propio aprendizaje a través del ensayo y error. Para que este trabajo pueda llevarse a cabo y funcione es importante conocer dos puntos clave en el desarrollo de los niños:

  • Período sensible:son sensibilidades especiales, características de los estados infantiles, son pasajeros y se limitan a la adquisición de un carácter determinado. El aprendizaje en ese momento está lleno de vida y alegría, y el adulto debe ofrecerle cosas que permitan el salto evolutivo—ya que ese periodo, si no se estimula, se pierde para siempre. Una vez perdido el periodo sensible, pueden adquirir esa destreza, pero con muchísimo esfuerzo y desgana—.
  • Mente absorbente:es la manera en la que aprenden los menores de 6 años, sin esfuerzo, absorben todo del ambiente que les rodea. Nadie tiene que darles instrucciones formales, simplemente, cuando los niños llegan a su madurez cerebral y morfológica aprenden a hablar. Esto mismo sucede para adquirir otras destrezas como leer, escribir o calcular. El material Montessori invita a los niños a aprender por sí mismos cuando se encuentran preparados -cuando aparece el periodo sensible-, es por ello que se cuida el diseño del aula.El fenómeno de la mente absorbente es lo que hace también que los niños reproduzcan todo lo que ven.

Al fin y al cabo, las escuelas Montessori son escuelas para la vida, donde no sólo nos acercamos a aspectos curriculares, sino que se aprenden destrezas que usamos día a día en la vida adulta: sociabilidad, creatividad, autosuficiencia, cuidado personal y del entorno, cortesía y respeto, entre otros.

Fuente: educaciontrespuntocero.com