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Cómo ayudar a los niños a enfrentar las burlas

Jennifer Delgado

 

Burlarse de los demás no está bien, es cruel, injusto e hiriente. Y los adultos debemos cerciorarnos de que los niños lo sepan. Aún así, algunos pequeños pueden convertirse en el centro de las burlas de sus compañeros de colegio o de juegos, ya se trate de bromas inocentes o malintencionadas.

Como padres, no podemos evitar que nuestros hijos pasen por estas experiencias, pero podemos prepararles para que puedan lidiar mejor con ellas. No podemos olvidar que las burlas pueden ser la antesala del acoso escolar, un problema cada vez más preocupante que provoca graves heridas emocionales en niños y adolescentes.

Valida sus emociones y sentimientos

A un niño no le sentará nada bien convertirse en el objeto de burla de sus coetáneos. No solo se sentirá herido, humillado y ofendido, sino que también puede sentirse muy confundido pues es probable que no logre comprender qué ha hecho mal o dónde se ha equivocado. Si intentamos restarle importancia a esos sentimientos con frases como “no ha pasado nada” o, lo que es aún peor, le regañamos por haberse sentido así diciéndole cosas como “no es para tanto” o los niños no lloran”, el pequeño se sentirá más solo y confuso.

Por eso, el primer paso consiste en validar sus sentimientos. Puedes decirle “es comprensible que te sientas mal. Hablar de ello puede ayudarte. De esta manera, el niño entenderá que su reacción es perfectamente normal, no se sentirá juzgado y confiará en ti para que le ayudes a resolver sus problemas. De hecho, si el niño no se siente cómodo contándote lo que le ocurre porque cree que le juzgas, las burlas se mantienen y se convierten en acoso, es probable que termine sufriéndolo en silencio.

Ayúdale a ponerse en el lugar de los otros niños

La tendencia natural de los padres es aliarse con sus hijos en contra de un enemigo común. Sin embargo, convertir el colegio o el parque de juegos en un campo de batalla no es una buena idea. En su lugar, puedes apostar por desarrollar la empatía. Si se han burlado de tu hijo, se sentirá herido y tendrá la tendencia a asumir el papel de víctima, lo cual puede dar paso a una peligrosísima indefensión aprendida.

No obstante, si le enseñas que las burlas pueden ser el reflejo de la inseguridad de otros niños, de su necesidad de sentirse superiores o incluso de problemas en su hogar, tu hijo se sentirá más aliviado y comprenderá que el problema no está en él, lo tienen los otros. Por supuesto, no se trata de justificar ni sufrir pasivamente esas conductas, sino de comprender qué las ocasiona.

“La humillación dice más de quien humilla que de quien es humillado”.

No le des soluciones, anímale a encontrar sus respuestas

Aunque no es agradable que se burlen de tu hijo, puedes aprovechar esta situación para estimular la resiliencia, una capacidad fundamental para la vida. Esto significa que no debes darle soluciones sino ayudarle a encontrarlas. Pregúntale cómo cree que debe comportarse la próxima vez que se burlen de él. Pídele que imagine qué ocurre de nuevo y que piense en cómo debe reaccionar. La idea es que le animes a reflexionar sobre la situación y el impacto que las respuestas de ambas partes tienen en el otro.

Un artículo publicado en la Canadian Academy of Child and Adolescent Psychiatrybrinda algunas pistas sobre cómo guiar al niño para que aprenda a lidiar con las burlas. La clave radica en mantener el control y no perder la calma. Puedes pedirle que imagine que la situación de burla es como la secuencia de un vídeo, que puede parar cuando desee pues es él quien tiene el mando. Pero si pierde la calma, perderá el mando y serán los otros niños quienes tengan el control.

Los niños deben aprender los tres pasos de la técnica. El primero es tomar nota de sus gestos faciales y la postura de su cuerpo, que no puede ser agresiva ni temerosa, sino relajada. De hecho, se ha apreciado que los niños que suelen ser víctimas de bullying son aquellos que responden con irritabilidad y molestia. Cuando se le pide al niño que examine su reacción, en realidad se le está entrenando para que adopte una distancia psicológica de lo que está ocurriendo, lo cual favorece el autocontrol.

El segundo paso consiste en responder con ecuanimidad, pues si reacciona enfadándose o llorando equivaldría a ceder el mando a los niños que se burlan de él. Si se le ocurre alguna respuesta rápida e ingeniosa puede decirla, ya que normalmente desarma a los otros niños y les hacen ver que sus bromas no han hecho mella, que él sigue teniendo el control de la situación.

El tercer paso es abandonar el sitio con tranquilidad. Si no puede hacerlo, explícale que no siempre es necesario irse físicamente, que puede abandonar la situación mentalmente usando alguna técnica de distracción mental, como leer o ponerse los auriculares para escuchar música. Normalmente, cuando los otros niños se dan cuenta de que sus bromas no provocan ninguna reacción, se aburren y se van.

“La educación consiste en ayudar a un niño a llevar a la realidad sus aptitudes”. —Erich Fromm

Anímale a que haga amistades

Tener un grupo de amigos es fundamental para cualquier niño, pues este no solo es fuente de emociones positivas sino que también actuará como un escudo contra los agresores. De hecho, un estudio publicado en la revista Child Development reveló que los niños que forman parte de un grupo son menos propensos a ser víctimas del acoso escolar.

Al contrario, los niños catalogados como “desconectados” son más proclives a sufrir bullying, pues no han desarrollado sus habilidades sociales y emocionales. Estos niños a menudo provienen de familias donde las emociones siempre han sido reprimidas o han recibido una educación sobreprotectora que les ha impedido hacer amigos. Por eso, es importante que tu hijo haga buenas amistades, las cuales se convertirán en una red de apoyo.

¿Te has encontrado alguna vez en una situación así? ¿Cómo has reaccionado?

PD: Si las burlas se han vuelto regulares, estaríamos hablando de acoso. En ese caso es recomendable que acudas al colegio y hables con los maestros para encontrar una solución conjunta.

Fuente: muhimu.es/

5 razones por las que jamás debes pegarle a un niño

Aunque dicen que una buena “nalgada” funciona como correctivo, aquí te decimos por qué nunca debes pegarle a un niño.

Pegarle a un niño para educarlo es una práctica muy arraigada en muchas sociedades, de tal forma que una “nalgada” no está del todo mal vista; sin embargo, está comprobado que los golpes dañan tanto física como psicológicamente a los niños.

Como adultos y padres responsables, debes saber que pegarle a un niño es una conducta reprobable que no conduce a nada bueno. Aquí más razones para nunca pegarle a tu hijo:

  1. Demuestra que has perdido el control: Como padre, eres tú quien siempre debe tener el control de la situación, esto no significa ser autoritario, sino tener la capacidad de guiar al pequeño y explicarle por qué su comportamiento no es el adecuado. Cuando recurres a los golpes le estás demostrando que estás fuera de control y tu referente como autoridad se derrumba.
  2. Violencia llama violencia: ¿Cómo le podrás decir a tu hijo que está mal pegarle a otro niño cuando tú lo haces en casa? Educar con golpes es una forma de justificar la violencia y tu hijo aprenderá que esta es la única forma de solucionar los problemas. Además, está demostrado que los niños expuestos a la violencia en el hogar se convierten en niños violentos.
  3. No te ayuda a educar: Pegarle a los niños deja en evidencia que eres poco creativo como padre. Es muy fácil dar un golpe, pero este solo resuelve el conflicto al momento a través del miedo, pero no modifica el comportamiento del niño. Evitará hacerlo para no volver a recibir un golpe, pero no entenderá por qué no debe comportarse de esa manera.
  4. Daña la personalidad de los niños: Los gritos, las humillaciones, y por supuesto, pegarle a un niño deja una huella imborrable en su personalidad. La violencia los hace sentir indefensos y humillados y provoca daños en su autoestima.
  5. Porque es delito: Además de todo lo anterior, pegarle a un niño es un delito que se castiga en la mayoría de los países. No importa el tipo de golpe, la violencia física y psicológica contra un niño está prohibida por la ley.

Fuente: www.padresehijos.com.mx

Profesora crea estrategia anti bullying

El bullying sigue siendo un problema constante en las escuelas, pues no es tan fácil detectarlo, pues muchas veces se manifiesta de forma silenciosa. Sin embargo, una maestra de primaria ideó una ingeniosa estrategia que detecta un problema de bullying antes de que ocurra. ¿Quieres conocerla?

 Llegado el viernes, una profesora de una escuela norteamericana, le da una hoja en blanco a cada uno de sus alumnos para que escriban dos sencillas preguntas:

 1.-¿Con qué niños quieres sentarte la semana que viene? (deben elegir a 4 de sus compañeros)

2.-¿Quién es el mejor que se portó esta semana?

 Los niños responden a pesar de que saben que no se sentarán con sus mejores amigos, y el plan de la profesora no se trata de reorganizar las mesas. Su objetivo es saber quién se queda al margen; es decir, el nombre menos recurrente en las respuestas de sus alumnos o simplemente no aparece nunca.

Después de recoger las hojas de sus alumnos, la profesora hace un análisis de las respuestas, con el cual organiza un organigrama de las relaciones que hay entre sus alumnos, con el cual determina a los siguientes personajes:

 -Quién lidera grupos o a quién admiran más.

 -Quiénes, sin ser líderes, son muy populares.

 -Quiénes, sin ser populares, reciben apoyo.

 -Quienes son relegados, y los que, por obviedad, son blancos fáciles del bullying.

 Después de identificar a los niños solitarios, busca equilibrar las relaciones entre sus alumnos reintegrándolos, con el objetivo de que el alumno solitario encuentre apoyo en aquellos que puedan defenderlo, y alejándolo de posibles acosadores. Y también llevando con su grupo las siguientes actividades:

 -Asambleas de clase: estas se hacen cada semana para exponer los problemas que surgieron en clase y buscar las soluciones.

-Convivencia para lograr empatía entre sus alumnos: es muy importante conocerlos en realidad y saber con qué sueñan, quiénes son sus amigos y si se sienten a gusto en clase.

 -Apoyar a los niños con menos amigos: enseñar a estos pequeños cómo integrarse con otros niños sin que se sientan intimidados.

 ¿Qué les parece la estrategia de esta profesora?

Fuente: padresehijos.com.mx/

Lucía se suicidó por acoso escolar: “Mamá, no puedo más”

Lucía, la niña de 13 años que se suicidó el martes de la semana pasada en Murcia, España,  tras sufrir acoso escolar, tenía pánico a salir de casa ante la posibilidad de encontrarse con los compañeros que la hostigaban en clase. Lo cuentan su madre, María Peligros Menárguez, y su padre adoptivo, Joaquín García, que aseguran que los presuntos agresores «son vecinos del barrio».

Joaquín García cuenta emocionado que la niña «no bajaba al jardín a reunirse con los demás chiquillos desde mayo y no podía ir sola por las calles». «Incluso cuando iba con su madre por el pueblo, le agarraba fuerte de la mano por temor a verlos».

Lucía era una adolescente normal, amante de la cultura manga, y no se perdía ningún salón del cómic que se celebrara en Murcia. De mayor quería ser youtuber y trabajar en algo relacionado con las redes sociales. Quedaba con sus amigas en el centro de Murcia, a unos seis kilómetros de su vivienda familiar en la pedanía de Aljucer. La llevaban sus padres en coche. «Las dos chiquillas más cercanas venían siempre a casa, o ella iba a la suya», señala María Peligros Menárguez. La tarde del pasado día 10, llamó a la puerta de la habitación de su hija. Al no obtener respuesta, abrió y se la encontró ahorcada.

Lucía comenzó a sufrir acoso a los 10 años, cuando estaba en Primaria. Los padres no le dieron importancia pensando que era cosa de críos. De adolescente comenzó un tratamiento psicológico en 2015, tras un episodio detectado por la madre. «Un día, al meter el bocadillo en su mochila, vi que tenía los de toda la semana y le dije que, al regresar del colegio, hablaríamos de eso», comenta la madre. Esa misma mañana, María Peligros Menárguez descubrió el relato angustioso del diario de su hija. Lucía había escrito que se encontraba sola, que estaba harta de ser la gorda. Estaba hundida.

La pesadilla del instituto

Cada mañana, el viaje en el autobús al antiguo instituto se convertía para la niña en una pesadilla porque se metían con ella durante todo el trayecto. La insultaban. La empujaban. «Quién se va a sentar con la gorda» era el saludo habitual, según les relató Lucía a sus padres.

Fue un domingo del pasado mes de mayo cuando todo explotó. «’Mamá, no puedo más’, me dijo Lucía entre lágrimas», afirma la madre, denunciando el «maltrato constante» al que le sometían «algunos compañeros» metiéndose con su aspecto, «llamándola gorda, fea, incluso con agresiones y empujones».

A pesar de toda la presión soportada, el rendimiento escolar fue bueno en todo momento. Lucía siempre había tenido un comportamiento ejemplar en clase. «Era una niña estudiosa, con buenas notas, pero tuvo la mala suerte de tener unos compañeros conflictivos que se metieron con ella desde la escuela hasta el instituto, hasta que no pudo más», manifiesta la madre.

Habló con uno de los profesores, que le describió la mala suerte de su hija al tocarle en el grupo de la Escuela Secundaria Obligatoria  más conflictivo del instituto. «Se quedó aislada de sus amigas, que iban a otro aula, y fue terrible para ella», lamenta. Varios profesores indicaron entonces a los progenitores que se debía cambiar a la chiquilla de aula, pero no se hizo.

Los padres de Lucía se sintieron desamparados desde el primer instante. «Fuimos a pedir ayuda a su instituto, el Ingeniero de la Cierva, en Patiño, y nos dijeron que ya se había activado el protocolo de protección contra el acoso escolar… Pero no funcionó», denuncia Joaquín García. «Fui yo quien tuvo que solicitar el traslado al instituto Francisco Cascales, situado en el centro de Murcia, a través de la Inspección y con un informe psicológico. Me dijeron que me buscara la vida, que lo hiciera a título particular, que ellos habían hecho lo correcto y que no se contemplaba el cambio de escuela».

La Inspección Educativa no tenía conocimiento de los hechos cuando le trasladaron las quejas en persona, según afirman los padres, pero sí actuó para facilitar el cambio de instituto. Y eso pese a que los presuntos responsables del acoso también se habían metido con otros compañeros de clase, se quejan.

Revisar el protocolo

Los padres de Lucía confían en que la Policía actúe. Que se sepa qué ha fallado. Saben que los presuntos implicados son también menores de edad. Lo que sí piden a la Consejería de Educación es que «revise el protocolo, porque está claro que no funciona». Temen que ocurra un caso similar.

Joaquín García tiene otra hija mayor que reside en Barcelona. Laura y Lucía eran buenas amigas. La pequeña visitó a su hermana hace poco tiempo y quería volver en breve a la capital catalana. Incluso barajaba la posibilidad de iniciar en el futuro una nueva vida allí para alejarse de su realidad.

Sus padres no pudieron imaginarse que la nota encontrada por una limpiadora el 21 de diciembre, cuando comenzaron las vacaciones de Navidad en el nuevo instituto, era una carta desgarradora de despedida que finalizaba diciendo: «Si queréis verme, tendréis que visitar mi tumba».

Fuente: El Mundo