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Soy una mamá monpet, madre sin tiempo personal

Primero pensé que era una madre con el Síndrome de Wendy, luego descubrí que me acercaba más al perfil de madre helicóptero, pero resulta que ni una cosa ni otra. Yo soy una mamá monpet o madre sin tiempo personal.

La realidad de una madre monpet

Si no habías oído hasta ahora este término, te diré que procede de la expresión inglesa Mother with no personal time, cuya traducción sería algo así como Madre sin Tiempo Personal.

Una madre monpet hace cosas como encerrarse en el baño con alguna excusa para contestar los whatsapps de su grupo de amigas u ofrecerse de manera voluntaria para bajar la basura a horas intempestivas y con tormenta fuera con el único objetivo de rascar un par de minutos al día para respirar y desconectar de todo. ¿Te suena, verdad? Por no hablar de ese momento en el que necesitas pegarte una ducha de dos minutos ¡solo dos minutos! y la única manera de hacerlo es poniendo a las niñas frente al ordenador para que vean un capítulo sus dibujos favoritos.

Ser madre es un trabajo que no tiene vacaciones, ni días de asuntos propios, ni puentes… Son 24 horas al día, 7 días de la semana en los que tienes que compaginar el papel de madre “perfecta” con ese otro trabajo con el que pagas la hipoteca, los gastos de la casa, la cuota del colegio, los uniformes…

Te levantas a las 6-7 de la mañana, vas a la oficina, comes en 15 minutos, sufres por dejar todo terminado antes de que llegue la hora de salir y… ¡a por tu segunda labor del día! Corres para llegar a buscar a las niñas al colegio (en el camino rezas para que no se estropee el transporte público o para que no haya ningún accidente en la carretera), llevas a una a música, mientras que la otra tiene inglés y, en esa hora que tienes, haces la compra para cenar esa noche algo calentito porque se te olvidó sacar el tupper del congelador.

Pero aún queda lo mejor. Llegáis a casa ¡y todo se ralentiza! Son las 20.00 horas y aún os quedan cosas por hacer: los deberes, la tortilla, los dientes, el cuento… Con un poco de suerte, a las 22.00 horas se hace el silencio en casa. Cansada, tú te tiras en el sofá para descansar, sabiendo que ese tiempo durará poco porque tienes que plancharte la ropa y preparar la comida para el día siguiente.

Un estudio realizado en Estados Unidos por la empresa de alimentación y salud Welch’s afirma que una mujer dedica unas 98 horas semanales a tareas netamente laboriosas dentro y fuera del hogar. Estas cifras se repiten en España, donde según el INE (Instituto Nacional de Estadística) las mujeres destinan 26,5 horas a la semana a cuidar a hijos o familiares, tareas domésticas y colaboraciones sin sueldo en ONG (a estas horas habría que contar las horas de trabajo remunerado).

¡Agotador vivirlo y leerlo! Pero es una realidad que a muchas mujeres madres nos toca de lleno. Muchas veces somos nosotras, las mujeres, las que asumimos toda la carga de trabajo y las que nos negamos a soltar o a delegar en el otro, pero está claro que tanta presión puede repercutir nuestra salud. ¡Tenemos que empezar a ponerle freno!

A la conquista del tiempo y espacio para la madre monpet

Después de todo lo que te he contado, ¿crees que tú también eres una madre monpet? Sé que resulta muy fácil decirlo, pero encontrar tiempo para ti es primordial para que tú estés bien y, por lo tanto, tu familia también. ¿Qué hacer para dejar de ser una madre monpet? La solución es encontrar tu espacio y tu momento para conectarte contigo misma:

– Resérvate un hueco para hacer lo que más te guste
Apuntarte a clases de yoga, salir a correr, quedar con las amigas, ir a darte un masaje, leer un libro, tomar un café… Seguro que hay miles de cosas que hacías antes de ser madre y que has aparcado por falta de tiempo. ¡Es el momento de recuperar algunas de ellas!

– Reorganiza la agenda
Crear una familia es cosa de dos. Puede que por nuestra condición natural de madre, asumamos más responsabilidades, pero la otra parte, es decir, el padre también juega un papel importante en todo esto. Habla con él para repartir las tareas y no te cargues tú con todo.

– Haz ejercicio
Si hacer deporte no está dentro de tus hobbies favoritos, ¡lo sentimos! A partir de ahora y para dejar de ser una madre monpet, ¡necesitas moverte más! A través del ejercicio se libera estrés y se eliminan tensiones. Busca tus zapatillas que… ¡comenzamos!

– Mímate por dentro y por fuera 
La falta de tiempo y las prisas hace que muchas madres no se cuiden, pero hay que mimarse. Hay que mirarse al espejo, arreglarse, ponerse guapa para empezar cada día con la mejor sonrisa y con ganas de comerse el mundo.

– Pide ayuda
Tú eres un pilar muy importante para tus hijos. Si estás feliz, ellos serán felices, por eso es importante que estés bien. Si te notas bloqueada, pide ayuda a algún familiar o vecina o, incluso si te notas muy desbordada, habla con tu médico de cabecera.

Después de descubrir que soy una madre monpet y de aceptarlo, no puedo dejar de preguntarme: “¿Por qué tenemos tanto interés en etiquetarlo todo?” Y lo que es peor, ¡todo lo que tiene que ver con la maternidad! Hay gente que habla de drama de las madres monpet, pero yo prefiero decir problema con fácil solución. ¿Nos ponemos manos a la obra?

Fuente: guiainfantil.com

Madres adolescentes: con mayor probabilidad de un mal cardiovascular

Muchas investigaciones se han dedicado a estudiar las enfermedades cardiovasculares ligadas a la edad, pero relativamente pocas, han observado las asociaciones y respuestas que existen entre la edad y el primer parto.

En especial, se conoce de los riesgos que las madres adolescentes tienen con un embarazo joven, y lo que esto implica también para sus hijos, pero no se había estudiado el riesgo contenido en relación con las afecciones cardiovasculares.

Por ello, un grupo de investigadores de la Medical School University Hospital en Tirana (Albania); del Laboratorio Multilab y Alvaro Laboratorios (Natal, Brasil); del Hospital Universitario Caldas (Manizales, Colombia); del Kingston General Hospital (Kingston, Ontario, Canadá); y del Hospital Honoré Mercier (Quebec, Canadá) se dio a la tarea de reunir datos de madres tempranas.

Esta investigación que involucró a las entidades mencionadas fue publicada en el Journal of the American Heart Association, revelando que las mujeres que han tendido su primer hijo antes de los 20 años, tienen mayor probabilidad de desarrollar, con los años, algún tipo de enfermedad cardiaca o vascular, esto comparadas con las que tienen hijos a mayor edad.

El estudio

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, en el mundo hay unos 16 millones de nacimientos al año de embarazadas entre los 15 y 19 años, y alrededor de un millón de esos partos son de niñas menores de 15 años.

Este trabajo que hasta ahora revela sus resultados, empezó en 2012 con 1.047 mujeres, de entre 65 y 74 años, de Canadá, Albania, Colombia y Brasil, a las que se les calculó su perfil de riesgo cardiovascular, teniendo en cuenta la edad en la que fueron madres por primera vez, su condición socioeconómica y si han presentado algún problema de tipo cardiaco o vascular.

Así, se compararon mujeres cuyos embarazos se dieron antes de los 20 años con aquellas que los tuvieron entre los 20 y 24; de 25 a 29 y más de 30 años, y también con mujeres nulíparas (que nunca han tenido hijos).

De tal forma, el estudio halló que de los grupos afiliados a la investigación, el que menos riesgo tiene de desarrollar alguna afección cardiovascular es el de quienes fueron madres entre los 25 y 29 años, las mujeres menores de 20 años tenían una media de riesgo con un 5,8 puntos, y las mujeres sin hijos tenían un porcentaje a la baja de probabilidades de afecciones de este tipo.

Igualmente, se encontró que la aparición de la enfermedad cardiovascular puede ir ligada al estrés que despierta en las jóvenes gestantes su condición, la incertidumbre del futuro y el compromiso de la maternidad temprana.

Catherine Pirkle, una de las autoras del estudio, dice que algo muy importante del trabajo es invitar a las mujeres, quienes tuvieron su primer hijo antes de los 20 años, para que mantengan alerta de cualquier síntoma relacionado con una afección cardiovascular, a revaluar sus hábitos de vida y alimenticios, y a mirar la posibilidad de realizar una actividad física de manera cotidiana.

Mayor prevención del embarazo adolescente

De igual forma, los autores de este estudio hacen un llamado a los sistemas de salud y a los gobiernos para que se incentiven los programas de promoción y educación sexual, y se facilite el acceso a métodos de planificación, buscando que las jóvenes, al inicio de su vida sexual, tengan conocimiento de la posibilidad que tienen de un embarazo prematuro, y de lo que esto implica para su desarrollo personal, profesional y para la salud misma.

Fuente: abcdelbebe.com

Hijos de mamás trabajadoras son más exitosos

Muchas de las mamás que trabajan se sienten culpables de hacerlo. Piensan que sus hijos la extrañan, se preguntan dónde están y si regresarán. Esto tendría que ser todo lo contrario: deberían sentirse orgullosas de ser mamás trabajadoras.

Sí, serlo es difícil. Es como un acto de malabarismo y de culpa al no poder estar todo el tiempo. Se tiene que aceptar que hay la posibilidad de que no estarás ahí para sus primeras palabras o pasos o para consolarlo si algo lo hace sentir mal, pero todo eso vale la pena.

Un estudio de Harvard Business School analizó los datos de dos docenas de países y argumenta que los hijos de mamás que trabajan:

  • Tienen más probabilidades de ser empleados en una empresa.
  • Las hijas: 33% ocupan puestos de supervisión y ganan más dinero que las de mujeres que no trabajan fuera del hogar y presentan 4.5% más de probabilidad de ser empleadas por sí mismas.
  • Completan más años de educación.
  • Son de alto rendimiento en la escuela.
  • Sienten menos depresión y ansiedad.
  • Seguramente tendrán puestos altos en alguna empresa.
  • Son más independientes y saben estar más tiempo solos sin exigir compañía.
  • Hacen menos berrinches, a menos que no reciban atención exclusiva en algún momento del día.
  • Participan en las labores domésticas a edad más temprana.
  • Demuestran mayor iniciativa y liderazgo en los juegos y las actividades escolares.
  • Comentan desde pequeños que quieren estudiar una carrera o poner un negocio.

Las mamás que trabajan:

  • Dan ejemplo de esfuerzo y perseverancia a sus hijos.
  • Son más saludables mental y físicamente que aquellas que no lo hacen o se quedan sin empleo, según un estudio de la American Sociological Association.
  • A los 40 años de edad se ven más jóvenes y tienen más energía.
  • Las que no trabajan reportan más sensaciones de tristeza e ira que aquellas que reciben un salario.

Esto no quiere decir que los niños no se benefician cuando sus mamás pasan más tiempo con ellos, sin embargo cada quien decide la forma en la que lo dedican. La investigación muestra que los niños de padres que trabajan acumulan beneficios; sólo recuerda poderles dedicar tiempo de calidad cuando estés con ellos.

Tip

Dedícale al menos 20 minutos de tiempo exclusivo, libres de cualquier distracción (teléfono, televisión, computadora) y mirándolo a los ojos. Así le dirás qué tan importante es para ti.

Fuente: bebemundo.com

12 prácticas necesarias para madres y padres estresados

“Prevenir antes que curar” de esta frase, nace este artículo. Trabaja en ti durante todo el año, y no tendrás que preocuparte de aprender en el último momento, para afrontarte a la realidad de tu vida familiar.

Si llegado a este punto te encuentras agotada o agotado, debes parar y pensar en cómo retomar las riendas de tu vida de otra forma más relajada. Aquí tienes un manual con 12 prácticas necesarias para madres y padres estresados. ¿Es tu caso?

12 actividades salvadoras para madres y padres estresados

¿Sientes que todo te sobrepasa? ¿Que sientes agotamiento e impotencia? ¿Que la educación de los hijos te consume? Aquí tienes una sería de prácticas, que llevadas a cabo darán como resultado cambios paulatinos y positivos.

  1. MES 1. Piensa en un objetivo para ti o tu familia, pero no te apegues al resultado, disfruta del camino. Ve avanzando poco a poco y comparte la felicidad del trayecto.
  2. MES 2. Haz una lista de tus quejas familiares más frecuentes y la frecuencia con las que las realizas. Toma conciencia así de cuál es tu lenguaje para la comunicación familiar.
  3. MES 3. No vivas en la sensación de no ser suficiente con lo que tienes. Está bien que ambiciones sanamente, pero no busques la perfección. Mejor pensar en lo que tienes que en lo que te falta.
  4. MES 4. Presta atención a tus sentidos. Dedica este mes a saborear, oler, caminar de manera consciente. ¿A qué huelen las nubes? ¿A qué saben las estrellas?
  5. MES 5. Cuando escuches o te cuenten algo que no te gusta, di: ‘Esto no me impide ser feliz’. Repite internamente. Y haz oídos sordos.
  6. MES 6. No esperes al fin de semana o a las vacaciones para realizar algo distinto en tu vida. Organiza un plan en mitad de la semana y compártelo o vívelo a solas. ¡La cuestión es disfrutar!
  7. MES 7. Olvídate del reloj y los móviles durante una tarde a la semana en todo tu mes. Dedica a escuchar y saborear el silencio que te ofrecerá este ejercicio.
  8. MES 8. Practica el Silencio. Destina tiempo en el mes, a estar contigo mismo, disfrutando del silencio. No juzgues lo que la mente te traiga durante el silencio, solo observa el pensamiento y déjalo ir.
  9. MES 9. Dedica tiempo a cada uno de tus hijos, por separado, y también dedica tiempo a tu pareja. Haz que tus hijos tengan un momento para compartir “secretos” solo contigo.
  10. MES 10. Haz una lista de actividades comunes para compartir en familia, y practícalas con atención durante este mes. Después analizáis cuáles han sido las más divertidas y a repetir!!!
  11. MES 11. Durante este mes, cuando estés con otras familias, habla siempre en positivo de tus hijos. NO entres en la queja. No te dejes atrapar por el lenguaje negativo. ¡¡Siempre positivo, nunca Negativo!!
  12. MES 12. Dedica este mes a escribir actitudes positivas y valorativas de cada miembro de la familia, incluida tú, y deja notas-sorpresas por toda la casa. Ya me estoy imaginando sus sonrisas.

Fuente: guiainfantil.com