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Ejercicios para mejorar la dicción de los niños

Cristina Arroyo Fernández

Definimos la dicción como el uso que hacemos de las palabras para formar frases, tanto de forma oral como escrita, es decir, la forma de expresarse que tiene una persona.

Hay niños que tienen ciertos problemas de dicción, les cuesta pronunciar algunas palabras. Los padres podemos ayudarles a mejorar su dicción. Pero, ¿qué ejercicios podemos realizar para mejorar este aspecto? En Guiainfantil.com te lo contamos.

Actividades para que los niños tengan una buena dicción:

– Respiración: Es importante adquirir un patrón respiratorio diafragmático adecuado. De esta manera, el niño aprenderá a dosificar su aire en función de aquello que queremos decir en cada momento.

– Lectura de trabalenguas: De esta manera, el niño ganará agilidad articulatoria, lo que mejorará la inteligibilidad de su habla.

– Lectura de poesía: La lectura de poesía o teatro ayuda al niño a vocalizar, modular su voz y articular claramente los diferentes fonemas.

– Lectura en voz alta: Es muy importante para trabajar la dicción, y ayudará al niño a ejercitarla.

– Lectura sobre articulada: Es una técnica que permite al niño adquirir una buena pronunciación de cada fonema.

– Ejercicio del lápiz: Coloque un lápiz o un depresor entre los dientes del niño y pídele que lea en voz alta. De esta manera, su lengua y sus músculos faciales deben esforzarse más para obtener una mejor dicción. Se puede hacer también improvisando una conversación.

– Lenguaje corporal: El lenguaje no verbal es igual de importante que el lenguaje verbal a la hora de transmitir un mensaje. Por ello, a pesar de trabajar el lenguaje oral, es importante no olvidar nunca este aspecto.

Estos son algunos de los ejemplos de ejercicios que se pueden realizar. Debemos enfocarlo siempre de forma lúdica, y animar al niño reforzando sus progresos. En caso de que necesite ayuda, ¡no dude en contactar con su logopeda!

La autora es logopeda

Fuente: guiainfantil.com

Quiero que mi hijo sea bilingüe, y yo no lo soy

Luis Farrés

¿Cómo podemos conseguir que nuestro hijo aprenda un idioma extranjero si nosotros no lo hablamos bien? El lingüista Luis Farrés, ex-director de The British School of Barcelona, nos da algunas claves.

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El refuerzo del inglés en casa: como un juego y sin presiones

El aprendizaje de la lengua materna es un proceso natural: el bebé observa, escucha, entrena sus articulaciones para poder emitir sonidos, imita los sonidos de los padres, repite palabras, las utiliza con una intención y poco a poco las combina entre sí creando pequeñas frases.

Estas frases, a su vez, nos llevan a emitir pequeños discursos y todo esto sucede en una edad bien temprana y sin que haya intervenido para nada el texto escrito. Así aprendemos a hablar.

El proceso de aprendizaje de una lengua extranjera debería hacerse de la misma manera y con la misma naturalidad.

Para asegurar que una lengua se aprenda de forma natural, se hable sin acento y con fluidez, conviene iniciar el aprendizaje lo antes posible y de la manera más natural que se pueda.

La manera más eficaz de exponer a un niño al inglés durante el día es llevarle a una guardería o a un colegio de habla inglesa, pero no siempre es posible.

Aprender inglés cuando el niño no va a un colegio bilingüe

Lo que sí podemos hacer es ofrecerle en casa todas las oportunidades que le ayuden a captar el idioma lo antes posible. Estas son algunas ideas:

  • Ponerle canciones en inglés.
  • Acostumbrarle a ver las películas y dibujos animados siempre en versión original.
  • Poner canales en inglés en la tele
  • Visitar países en los que se habla inglés o la lengua que estamos introduciendo en vacaciones.
  • Poner a nuestro hijo en contacto con niños de habla inglesa.
  • Introducir el aprendizaje de la música desde una edad temprana. La música es un lenguaje más y por tanto ayuda a nuestros hijos a desarrollar capacidades que estimulan el desarrollo del lenguaje.
Cuando el niño sí puede ir a un colegio bilingüe
  • El niño debe tener contacto con el idioma varias veces al día y en situaciones diversas que, en lo posible, incluyan todas o algunas de las principales actividades del día. Así se familiariza con todas las expresiones, y de la misma manera que aprende de sus padres, también aprende escuchando, probando e imitando a sus educadores.
  • Lo ideal sería que los niños viviesen inmersos en un ambiente en inglés el máximo número de horas al día. En lugar de ”enseñar” inglés a los niños, se trata de que “vivan” en inglés sus experiencias cotidianas, igual que lo hacen en casa con la lengua materna.
  • Es muy importante que el modelo que se les muestra sea el correcto, el educador ha de ser nativo.
  • No es conveniente interferir con modelos escritos a una edad temprana. No se debe introducir la referencia escrita hasta que esté consolidada la oral, ningún bebé empieza a hablar el idioma de sus padres con referencias escritas.

Luis Farrés es lingüista y logopeda. Ex-Director General de The British School of Barcelona

Fuente: www.serpadres.es/