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El uso de celulares y tablets retrasa el habla en los niños

Hoy en día, los smartphones y tablets podrían considerarse verdaderos “niñeros de la era digital“. A menudo, los padres y tutores de los niños deciden entretenerlos con este tipo de dispositivos, creyendo que le hacen un bien, para estimular su inteligencia. Sin embargo, un estudio reveló que afecta el desarrollo de los pequeños.

La investigación de la Universidad de Toronto en conjunto con el Hospital de Niños de esa ciudad de Canadá, se basó en un total de 894 niños de entre 6 meses y 2 años. Los resultados serán presentados en el encuentro 2017 de la Pediatric Academic Societies, uno de los más prestigiosos a nivel mundial en lo que respecta a pediatría.

El estudio examinó en profundidad la conexión entre el tiempo que los niños pequeños pasan frente a los dispositivos y el desarrollo del habla. Las sospechas se confirmaron: la tecnología no nos hace necesariamente más inteligentes.

Los investigadores crearon una herramienta denominada “Lista de Verificación Infantil” para medir el desarrollo del habla, a partir del cumplimiento de distintas metas que los niños deberían alcanzar durante el primer tiempo de vida. Eso se contrastó con el tiempo de exposición frente a las pantallas.

Retrasos en el habla

El estudio permitió establecer que los niños pasan un promedio diario de 28 minutos frente a la tablet o el smartphone. Además, el 20 por ciento de los niños de 18 meses registra un mínimo de 30 minutos frente a las pantallas.

Esas cifras resultan alarmantes, más aún, al establecer su consecuencias. Esa mínima exposición diaria fue asociada con un incremento del 49% en retrasos del habla.

Los especialistas notaron que los niños que pasaban ese tiempo frente a las pantallas, empezaron a hablar más tarde de lo esperado. Mostraban marcadas dificultades para transformar sonidos en palabras, aunque no tenían deficiencias en el lenguaje corporal e interacciones sociales.

Cuestionar el rol de la tecnología

“Es un primer paso que requiere de replicación y de otros análisis para examinar las causas concretas”, sostuvo Catherine Birken, pediatra y autora senior a cargo del estudio.

Expertos aseguran que esto resultados sirven para que los padres se cuestionen el rol de la tecnología en la educación y el desarrollo intelectual de sus hijos. La idea de que “los niños aprenden de las pantallas” es cada vez más cuestionada, principalmente en lo que respecta a menores de 2 años y medio.

¿Qué hacer?

Especialistas en pediatría recomiendan a los padres “volver a las raíces” y equilibrar el uso de los dispositivos con actividades de otro tipo que enriquezcan el desarrollo del habla, como simplemente mantener una conversación -aunque sea unidireccional- y leerles libros de cuentos.

El estudio no logró diferencias si el tipo de contenidos a los que los niños eran expuestos afectaba en mayor o en menor medida el desarrollo del lenguaje, ni tampoco analizó la influencia de tener a los padres presentes o no.

Importancia de la Ortografía

La ortografía es la base del buen entendimiento. Estas son las razones.- El lenguaje humano es un fenómeno altamente complejo que ha ido agregando elementos casi interminablemente hasta el punto de necesitar un conjunto de reglas y explicaciones que permitan, al escribirlo, entender la metodología, los símbolos y los sonidos más complicados. La ortografía nace entonces como el conjunto de reglas y normas escritas más completo para entender cómo realizar una redacción apropiada. Si bien estas reglas suelen parecer muchas veces arbitrarias, tienen una gran razón de ser que es diferenciar distintos sonidos que en el lenguaje oral se confunden y deben ser distinguidos porque se producen de un modo diverso. Por otro lado, la ortografía es lo que permite que uno pueda entender lo que otro escribe ya que si no existieran estas reglas sería realmente imposible en muchos casos la comprensión de algunas palabras. Se considera que gran parte de la ortografía se aprende básicamente por la lectura continuada de textos más que por la memorización de cada regla.

La ortografía como sistema de verificación del lenguaje. Sus partes y elementos

La correcta transmisión del Lenguaje tiene distintos niveles de verificación, teniendo por un lado un criterio Semántico otro que es conocido como Pragmático y por último un criterio Sintáctico, que nos permite analizar propiamente al mensaje emitido, a saberse:

Semántico: Relativo puramente al significado del mensaje, siendo generalmente relacionado a la correcta utilización del lenguaje.
Pragmático: La respuesta que tiene el receptor del mensaje al recibir el mismo, teniendo en cuenta la correcta utilización del Lenguaje, su interpretación y el contexto del mismo.
Sintáctico: La utilización ordenada de las palabras dentro de un mensaje, analizando la estructura del mismo y el modo en que se combinan no solo las palabras, sino también los Signos de Puntuación, para poder dar un sentido unívoco y no se libre a varias interpretaciones.

En este último criterio es que encontramos enmarcado el concepto de Ortografía, ya que es justamente las Convenciones y Reglamentos que se han fijado arbitrariamente para un sistema de escritura perteneciente a un lenguaje determinado, por lo que es comúnmente conocidas estas reglas como Normas Ortográficas. Es importante señalar que la ortografía no es siempre estática sino que todos los idiomas actualizan permanentemente sus reglas incluyendo palabras y modismos nuevos del lenguaje.

En este último criterio es que encontramos enmarcado el concepto de Ortografía, ya que es justamente las Convenciones y Reglamentos que se han fijado arbitrariamente para un sistema de escritura perteneciente a un lenguaje determinado, por lo que es comúnmente conocidas estas reglas como Normas Ortográficas. Es importante señalar que la ortografía no es siempre estática sino que todos los idiomas actualizan permanentemente sus reglas incluyendo palabras y modismos nuevos del lenguaje.

La historia de la ortografía y su relevancia en la construcción del lenguaje

Como todo, la ortografía también tiene su historia. Cada uno de los idiomas más importantes y hablados del mundo tiene una academia o institución aceptada para establecer las reglas de uso del idioma. En el caso del lenguaje español y las versiones castellanas, podemos decir que las primeras reglas y normas ortográficas fueron dadas a conocer en el año 1727, con la difusión de las mismas por parte de la Real Academia Española, a poco tiempo de haber sido fundada esta institución, dejando de lado las falencias que tenían adaptar estos signos a las Pronunciaciones Orales, o bien a lo relativo a la Etimología de la Palabra, lo que llevaba a una libre interpretación y a veces hasta distintos criterios para poder interpretar el mensaje, con un desfasaje entre emisor y receptor.

Su principal asentamiento se dio en el año 1854, con la publicación de La Ortografía de la Lengua Castellana, teniendo muy pocas modificaciones desde entonces, contando con adaptaciones etimológicas y fonológicas, ya que las letras pueden representar gráficamente fonemas idénticos en algunos ejemplos, diferenciándose de la fonética, pero no por ello dejando de lado la conservación de caracteres de una misma fonética, como en el caso de la B y V, por ejemplo. La Real Academia Española realiza un trabajo permanente de re-acomodación de las nuevas reglas o modismos que pueden surgir, muchas veces incluyendo nuevas formas que se empiezan a dar espontáneamente, se vuelven masivas y se deben tener en cuenta como formas del lenguaje. Estas nuevas formas al tiempo de ser aceptadas por la Real Academia Española se transforman en versiones oficiales del lenguaje.

Como ejemplos de reglas ortográficas podemos destacar la admisión de una tilde en las letras vocales (A, E, I, O, U) para poder indicar sílabas acentuadas, o la inclusión de una diéresis para indicar la sonoridad de la letra U en las sílabas Gui y Gue.

Fuente: importancia.org

 

 

Aprender con los hijos

Andrea Teanni Cuesta

Un artículo publicado recientemente revela lo difícil que se hace la comunicación hoy día entre padres e hijos. Para lograr su cometido el autor se vale de una anécdota que cuenta una historia de incomunicación, tristeza y frustración. A consecuencia de esto, él mismo ofrece a los padres una serie de consejos que podrían revertir la situación en oportunidad para orientar a los hijos por medio de la comprensión y aprender junto con ellos.  Dichos consejos están compuestos por actitudes y emociones  que involucran tanto a los padres como a los hijos. Establecen una relación causa efecto, dicho de otra manera, de acciones por parte de los padres que generan reacciones en los hijos.

Los primeros tres consejos están dirigidos a cambiar la forma de comunicación habitual. Tal es el caso de hablar de forma positiva en vez de negativa, lo que genera seguridad en los niños y  debilita la resistencia a escuchar a sus padres. Otro cambio consiste en cambiar la segunda persona por la primera, una vez el padre o la madre  recalca su actitud y no la del niño, este se muestra más receptivo a los reclamos, se evita que el hijo se sienta culpable,  se aísle, y más importante aún, se establece una forma de reclamar con respeto. El último, relacionado con el habla, está orientado a que los padres motiven a los hijos a darle nombre a sus emociones, no soslayar lo que están sintiendo a causa de motivos determinados, sino reconocer que algo malo les sucede; de esta manera los preparan para hacer frente a problemas futuros de cualquier ámbito de sus vidas.

El resto de los consejos están vinculados a la escucha. Escuchar a los hijos sin imponer su criterio y a la vez pedirles que hagan propuestas, repercutirá en que estos sientan el compromiso de cumplir con sus promesas y que desarrollen el sentido de responsabilidad para toda su vida. El otro consejo está vinculado a la escucha de los hijos en la primera infancia. Por ejemplo, si las madres dan nombre a las acciones y sentimientos en esta etapa de sus vidas, los bebés se acostumbrarán a la escucha y les facilitará la comunicación en su vida adulta.

Finalmente, se puede afirmar que el texto de referencia constituye una guía bastante didáctica para los padres. Aunque en muchos casos no sería tan fácil de asumir, debido a que los motiva a deponer actitudes de poder, no solo practicados por mucho tiempo, sino que fueron formados por ellas.

En otro orden, la propuesta sobre aprender puede parecer un tanto controversial frente a la creencia de los padres de que sus años y experiencia son suficientes para educar a sus hijos. Así que la idea de seguir aprendiendo y que los hijos tienen mucho que  enseñarles, puesto que estos viven en una época nueva que trae consigo nuevos paradigmas, a muchos les costará un gran tiempo y esfuerzo asumir.

No obstante a esto, el texto es valioso para los padres. Los cambios propuestos son muy útiles para los hijos de una sociedad  en la que los padres y maestros ya no son las únicas fuentes de información. Pero lo que sí es cierto, es que de cualquier forma la palabra y la comunicación siguen siendo la sabia de las relaciones entre padres e hijos.

El texto Aprender con los hijos fue publicado en la sección En armonía de la revista selecciones.com, por Julio Belvione.

Ejercicios para mejorar la dicción de los niños

Cristina Arroyo Fernández

Definimos la dicción como el uso que hacemos de las palabras para formar frases, tanto de forma oral como escrita, es decir, la forma de expresarse que tiene una persona.

Hay niños que tienen ciertos problemas de dicción, les cuesta pronunciar algunas palabras. Los padres podemos ayudarles a mejorar su dicción. Pero, ¿qué ejercicios podemos realizar para mejorar este aspecto? En Guiainfantil.com te lo contamos.

Actividades para que los niños tengan una buena dicción:

– Respiración: Es importante adquirir un patrón respiratorio diafragmático adecuado. De esta manera, el niño aprenderá a dosificar su aire en función de aquello que queremos decir en cada momento.

– Lectura de trabalenguas: De esta manera, el niño ganará agilidad articulatoria, lo que mejorará la inteligibilidad de su habla.

– Lectura de poesía: La lectura de poesía o teatro ayuda al niño a vocalizar, modular su voz y articular claramente los diferentes fonemas.

– Lectura en voz alta: Es muy importante para trabajar la dicción, y ayudará al niño a ejercitarla.

– Lectura sobre articulada: Es una técnica que permite al niño adquirir una buena pronunciación de cada fonema.

– Ejercicio del lápiz: Coloque un lápiz o un depresor entre los dientes del niño y pídele que lea en voz alta. De esta manera, su lengua y sus músculos faciales deben esforzarse más para obtener una mejor dicción. Se puede hacer también improvisando una conversación.

– Lenguaje corporal: El lenguaje no verbal es igual de importante que el lenguaje verbal a la hora de transmitir un mensaje. Por ello, a pesar de trabajar el lenguaje oral, es importante no olvidar nunca este aspecto.

Estos son algunos de los ejemplos de ejercicios que se pueden realizar. Debemos enfocarlo siempre de forma lúdica, y animar al niño reforzando sus progresos. En caso de que necesite ayuda, ¡no dude en contactar con su logopeda!

La autora es logopeda

Fuente: guiainfantil.com

No por gritar, te escucharán más ni te oirán mejor

¿Recuerdas cuando de pequeños nos solían gritar por casi todo? Había una extraña creencia popular, muy arraigada por cierto, que asociaba la autoridad materna o paterna a los gritos. Seguramente esos gritos y amenazas nos lograban asustar a corto plazo, pero, ¿y luego? ¿no volvíamos a reincidir sólo por esto? ¿No habría sido mejor utilizar otra vía que nos acercara más a nuestros padres?

Con el tiempo, y gracias a que ahora los padres se preocupan más por tener formación emocional para criar a sus hijos, esto ha empezado a cambiar.

Aún voy por la calle, o en el metro y en el autobús, y escucho la típica frase a gritos que una madre o padre lanza a su hijo pequeño:

-¡Deja eso! ¡Te voy a dar! ¡Te mato, eh?!

A simple vista, parece una frase hecha sin más. Pero la realidad esconde algo que puede condicionar enormemente a los niños, sobre todo si esto se repite en el tiempo y espacio, como una constante en su vida. Un emisor de normas, que además es su padre o tutor, amenazándole y gritándole repetidamente, hará de él alguien inseguro, mientras que si le dice las cosas con otro talante, más cordial, maduro, sin tener por qué ser ‘blando’, logrará el efecto contrario. El niño verá al padre accesible, y seguramente confiará mucho más en él.

¿Dónde está, se preguntarán muchos de ustedes, el matiz para demostrar autoridad a los hijos, y que no te vean a la vez como un ogro al que desean evitar? ¿Cómo ser su padre  y comunicarte con él, sin que te vea como a un amigo más?

Es muy difícil. Los psicólogos y pedagogos suelen apostar por estas armas: comunicación, siempre, sin excusas, de tiempo o pereza. Debe fluir el diálogo, también la naturalidad. Evitar eufemismos, pero tampoco ser cruel al usar ciertas palabras o expresar algunas ideas. Deshechar los gritos y amenazas, y mostrarse firme y serio, pero dialogador y disponible. Uf…demasiado te pido ¿eh?

Fuente: Blog de Fátima A./padres.facilisimo.co

Las palabras tienen gran poder ¡Cuídalas!

De las palabras depende, muchas veces, la felicidad o la desgracia, la paz o la guerra.

Una palabra es capaz de arruinar algo por lo que hemos luchado o que hemos tardado mucho tiempo en construir y una palabra es capaz de regenerar y de curar.

No se las lleva el viento, dejan huella y jamás se pueden recuperar una vez que han salido de nuestra boca.

Los griegos decían que la palabra era divina y elogiaban el silencio.

Con palabras insultantes, despectivas o agresivas hacemos daño a las personas provocando heridas, creando resentimientos y dolor que, tarde o temprano, se volverán en contra nuestra.

Una palabra irresponsable puede encender discordias. Una palabra cruel puede arruinar una vida. Una palabra con resentimiento puede causar odio. Una palabra brutal puede herir o matar.

Una palabra amable puede suavizar las cosas y hacer que una verdad sea aceptada. Una palabra alegre puede iluminar el día. Una palabra oportuna puede aliviar la carga. Una palabra de amor puede curar y dar felicidad.

Son la manifestación de nuestro mundo interior, por ello hemos de cuidar nuestro lenguaje. Si nuestras palabras son amables, los ecos que escucharemos también lo serán.

Los pensamientos se convierten en palabras y muchas enfermedades son producto de nuestros pensamientos. Cuida tus palabras.

De ti depende si las usas para bien o para mal, tanto para ti como para los demás.

Cuando estés airado/a o resentido/a, no hables.

Cuídalas. Las palabras tienen poder.

Existen palabras que todos conocemos, que todos sabemos que tienen mucho poder, como por ejemplo: Perdón, gracias, paz, guerra, amor, conciencia, felicidad… Coméntanos tu palabra poderosa favorita!!!

Fuente: ojodeltiempo.co

La plaga del lenguaje de nuestro tiempo

La Academia Dominicana de la Lengua rechaza el uso indiscriminado del doble género gramatical, por considerar el supuesto uso no sexista de la lengua como una forma dañina para el buen decir.

Señala como innecesario el uso del desdoblamiento genérico, (“Los/las cibaeños/as” “A todos y todas”) entre otras formas de expresión, ya que el castellano provee como solución gramatical el uso del género masculino para expresar a todos los miembros de una clase, independientemente de su sexo.

En el libro Sexismo lingüístico y doble género, la lingüista María José Rincón establece que  expresar los sustantivos femeninos y masculinos para designar a un colectivo mixto es inviable.

Asegura que los autores de la propuesta del supuesto lenguaje inclusivo no repararon en la complejidad del sistema lingüístico, en el sentido de que en muchos casos los sustantivos van acompañados de adjetivos y deben concordar en género y número.  “Si nos vemos obligados, para no pecar de sexistas, a cambiar mis amigos están contentos por mis amigos y mis amigas están contentos, ¿no dejaríamos entrever una posición sexista también en el uso del adjetivo  masculino y no del femenino? se cuestiona.

Según el texto el hecho de que el elemento no marcado sea el género masculino, y no el femenino, no implica discriminación de sexo, sino el respeto por la ley lingüística de la economía expresiva.

La discusión sobre el uso no sexista de la lengua procura evitar el detrimento del buen lenguaje y afirma que es incorrecto el uso de la arroba (@) para sustituir el morfema de género, como en el caso de los que escriben “[email protected]” o “[email protected]”.

La ponencia ve insostenibles los esfuerzos por alcanzar la igualdad de derechos y oportunidades para las mujeres desde la crítica al lenguaje, y sostiene que esa lucha justa y admirable se debe librar mejorando la calidad de la educación dominicana, para formar individuos responsables y conscientes

Este breve título que dicha autora comparte con Bruno Rosario Candelier,  Ignacio Bosque, Fabio J. Guzmán Ariza, Domingo Caba e Ignacio Bosque propugna por elevar el nivel del debate lingüístico y recomienda a los hablantes formas adecuadas del uso del idioma español.

 

Alumnos con dislexia: estrategias para educadores

Prof. María Trinidad Iglesias Musach

La dislexia es una deficiencia de la lectura, la escritura y el aprendizaje. Su causa es una alteración de las zonas cerebrales del lenguaje. Afecta a un 5% de los niños de 7 a 9 años, sobre todo varones. Se le atribuye una base genética y no está relacionada con la inteligencia. Sus manifestaciones son muy variadas, dependiendo de la edad del niño y de la intensidad del trastorno. Se pueden observar déficits en las funciones relacionadas con la memoria, el vocabulario, las áreas motrices y el habla. En la etapa preescolar ya se pueden detectar alteraciones significativas en el lenguaje, la motricidad, la percepción y la falta de madurez en general, por lo que, sabiendo que no se cura sólo con el paso del tiempo, se requiere de un diagnóstico temprano para poder ayudar el niño oportunamente. Por ello, los educadores no deben dudar en consultar ante las primeras sospechas de dislexia.

¿Por qué se produce?

 Para entender que ocurre en el cerebro de un niño con dislexia, conviene explicar de manera sencilla cómo funciona éste y cómo se lleva a cabo el proceso de la lectura: El cerebro humano está formado por dos hemisferios derecho e izquierdo, que se comunican entre sí. Cada hemisferio está especializado en ciertas funciones. El hemisferio izquierdo se especializa en los procesos de lenguaje, mientras que el derecho se especializa en la información visual y espacial. Además, no trabajan exactamente del mismo modo, sino que el hemisferio izquierdo procesa la información secuencialmente, o sea, unos datos tras otros, mientras que el derecho lo hace simultáneamente, o sea, muchos datos a la vez. Al leer, se combinan los dos tipos de estrategias en el manejo de la información por ambos hemisferios. Pero en los niños disléxicos, la disfunción o fallo en el hemisferio izquierdo afecta la velocidad de procesamiento de la información, lo que incapacita al niño para procesar cambios rápidos de estímulos o sucesiones, tanto en el área visual como auditiva. Conocer cuál es la alteración concreta que causa la dislexia es más difícil. Los enfoques cambiaron en los últimos treinta años y actualmente, los estudios se centran en la relación existente entre el lenguaje hablado y el escrito, intentando comprender la naturaleza y la calidad del análisis fonema grafema, es decir la relación pronunciación – escritura y la automatización durante la lectura. Si bien, hay distintos tipos de dislexia de acuerdo a las alteraciones presentadas, se atribuye al fallo fonológico la base patogenética de las dislexias.

¿Cuáles son los síntomas que deben alertar al educador?

La dislexia es un trastorno específico del aprendizaje, por lo tanto evolutivo y los síntomas cambian a medida que el niño crece. Así ya es posible apreciar en la etapa preescolar pequeños detalles o signos que pueden hacernos sospechar que un niño es disléxico. Entre los 6 a 12 años los síntomas son más evidentes, o al menos, más conocidos. A partir de los 12 años se hacen muy claras las alteraciones del aprendizaje. Para que un niño sea disléxico, no es necesario que presente todos los síntomas que a continuación se detallan, aunque tampoco lo es por observarse sólo alguno de ellos.

Preescolares (niños de 3 a 5 años)
  • Desarrollo lento del vocabulario y retraso en el desarrollo del habla con dificultades para articular o pronunciar palabras.
  • Torpeza al correr, saltar y brincar.
  • Dificultad para seguir instrucciones y aprender rutinas
  • Falta de atención y aumento de la actividad e impulsividad. · Dificultad para abotonar y abrochar o subir un cierre o cremallera.
  • Retraso para memorizar los números, el abecedario, los días de la semana, los colores y las formas.
  • Falta de control y manejo el lápiz y de las tijeras.
  • Aparición de conductas problemáticas en sus habilidades sociales.
  • Escolares (niños de 6 a 11 años)
  • Invierte letras, números y palabras.
  • Confunde el orden de las letras dentro de las palabras.
  • Dificultad para conectar letras y sonidos y en descifrar las palabras aprendidas.
  • Confunde derecha e izquierda y escribe en espejo.
  • No completa una serie de instrucciones verbales.
  • Presenta dificultad en la pronunciación de palabras, invirtiendo, sustituyendo o invirtiendo sílabas.
  • Traspone las letras, cambia el orden e invierte números.
  • Su comprensión lectora es pobre.
  • No toma o agarra bien el lápiz.
  • Su coordinación motora es pobre, se confunde con facilidad y es propenso a accidentes.
  • Es lento para recordar información.
  • Su trastorno en la coordinación motora fina le da mala letra y pobre caligrafía.
  • Tiene problemas acerca del tiempo y no logra saber la hora, día, mes y año.
  • No logra escribir pensamientos, ni organizarlos; su gramática y ortografía son deficitarias.
  • Muestra dificultad en el aprendizaje de conceptos numéricos básicos y no puede aplicarlos en cálculos o en la resolución de problemas.
De 12 años en adelante
  • Tiene problemas de concentración cuando lee o escribe.
  • Falla en la memoria inmediata, no recordando lo leído por su dificultad con la comprensión de la lectura, el lenguaje escrito o las destrezas matemáticas.
  • Interpreta mal la información, por su falta de comprensión de conceptos abstractos y porque lee mal.
  • Muestra dificultades en organizar el espacio, sus materiales de trabajo y sus pensamientos al escribir o al hablar.
  • No logra planificar su tiempo ni tiene estrategias para terminar a tiempo sus tareas.
  • Trabaja con lentitud y no se adapta a ambientes nuevos.
  • No funcionan sus habilidades sociales y no logra hacer amigos ni entender las discusiones.
  • Finalmente evita leer, escribir y las matemáticas, tendiendo a bloquearse emocionalmente.
¿Cómo puede ayudarlo el educador?

Ante todo, debe recordar que su actitud debe ser positiva y constructiva, ya que para tener éxito en los estudios el alumno disléxico sólo requiere una enseñanza diferente. Si bien sus necesidades particulares deberán ser atendida por un profesional especializado en dislexia, le será muy útil la aplicación de las siguientes estrategias para aprender:

  • Tener bien claro lo que usted espera del niño, aceptando que haga preguntas durante las lecciones y asegurándose si ha entendido las instrucciones.
  • Comprobar que el entorno sea estructurado, previsible y ordenado, ya que los niños con dificultades disléxicos responden mejor cuando se dan ciertas premisas.
  • Aceptar y admitir que su alumno tardará más tiempo en aprender y que se cansará más rápidamente que los demás niños.
  • Asegurarse que las instrucciones y explicaciones que le ha transmitido sean claras, de acuerdo al ritmo del niño y volviendo a repetirlas las veces que sean necesarias.
  • No utilizar jamás amenazas, ni súplicas o castigos para que mejore su rendimiento escolar, pues el niño no responderá y tendrá efectos negativos sobre su autoestima, su rendimiento y su confianza en usted.
  • Es altamente positivo, por el contrario, elogiar las capacidades del niño, sus fortalezas y sobre todo su esfuerzo y su coraje para enfrentar su dislexia, sin olvidar el dolor psíquico que ésta le produce.
 ¿Cuándo un alumno tendrá dislexia?

Todo educador perspicaz sabiendo que se trata de un síndrome muy complejo, deberá estar atento a la aparición de algunas y no todas, de las dificultades que enumero a continuación:

  1. Dificultades para discriminar visual o auditivamente.
  2. Dificultades para discriminar sonidos y o símbolos.
  3. Dificultades en la lectura, la ortografía y la escritura.
  4. Dificultades en la discriminación e identificación de fonemas o sílabas.
  5. Dificultad en la comprensión del texto que ha decodificado.
  6. Dificulta para escribir, aún contando con un buen nivel de lectura.
  7. Déficit de memoria a corto plazo (de trabajo), frente a materiales visuales y auditivos.
  8. Problemas en al secuenciación auditiva y sensorial.
  9. Problemas de organización y autoadministración, es especial lo relacionado con el lenguaje escrito, los párrafos y redacciones.
  10. Problemas con los símbolos y las operaciones matemáticas.
¿Afecta la dislexia las demás áreas del aprendizaje escolar?

 Sin duda que sí, de ahí la necesidad de actuar tempranamente para evitar que la dislexia invada y se extienda a todas las áreas de estudio del niño.

Sugerencias didácticas para el alumno disléxico

Enseñanza basada en métodos multisensoriales, es decir aquellos que utilizan el tacto, el movimiento y el color como canal de aprendizaje, además de la vista y el oído.

  • Adaptar el programa de estudio a las necesidades del niño.
  • Establecer un equipo con el niño y sus padres, para ayudarlo y acompañarlo en su dislexia.
  • No permitir que los compañeros se burlen del niño y explicarles lo que es la dislexia.
  • Animarlo siempre y elogiarlo por sus talentos y aptitudes, evitando ponerlo en situaciones en las que fracasará.
  • Favorecer el aprendizaje utilizando métodos basados en las facultades auditivas, visuales, táctiles y del movimiento, cuando su nivel académico corresponda al inicio escolar.
  • A medida que el niño aprenda palabras, se hace necesario el conocimiento de un código que relacione las combinaciones de las letras con los sonidos de las mismas. De esta forma el alumno logrará establecer una correspondencia entre grafemas y fonemas (pequeñas unidades sonoras en que descomponemos las palabras).
  • Por la vía ortográfica y la identificación de las palabras, recurrirá el niño a las secuencias con significado (morfemas) que tiene almacenadas en su cerebro.
  • Reforzar la memoria a corto plazo y a largo plazo, favoreciendo así el almacenamiento de la información y el acceso a la misma.
  • Utilizar la técnica de “sobre-aprendizaje” o la repetición intensiva para reforzar la nueva información que recibe el niño.
  • No olvidar darle copia de apuntes de lecciones y lista de lecturas obligatorias.
  • Recordar minimizar los deberes sobre todo de lectura y escritura por el sobreesfuerzo que le representa al niño.
  • Evitarle leer delante del grupo y valorarlo por sus esfuerzos, puesto que no es posible la comparación con los demás niños.
  • Favorecer la utilización de ordenadores para escribir los textos y utilizar procesadores, correctores ortográficos y otras tecnologías disponibles.
  • Durante los exámenes brindarle al alumno disléxico tiempo suplementario y períodos de descanso, permitiendo el uso de ordenadores portátiles o pizarras digitales si los hubiere.

En síntesis:

  • Las últimas investigaciones sobre la dislexia señalan que hay procesos cognitivos y psicolingüísticos que se desarrollan en la etapa preescolar y que son decisivos para el aprendizaje de la lectura en el niño.
  • Algunas pruebas detectoras aplicadas en el Jardín de Infantes permiten predecir la dislexia y comenzar una adecuada atención temprana.
  • Existen investigaciones que han demostrado la relación de la Dislexia con alteraciones del cerebro del niño, en áreas imprescindibles para el aprendizaje de la lectura y el lenguaje. Que por lo demás, han demostrado que, la calidad funcional del cerebro puede ser mejorada por el entorno familiar y escolar del niño y por las terapias especializadas que se le apliquen.
  • Los especialistas en Dislexia podrá intervenir terapéuticamente mediante técnicas neurocognitivas y neuroemocionales, desde una comprensión neuropsicogenética, que permitirá la comprensión de la disfunción cognitiva del niño y de sus conductas de defensa y de frustración.

Fuente: http://dim.pangea.org/revistaDIM/dislexia2.pdf