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La imprevista conexión entre la escritura a mano y aprender a leer

Cuando era niño, escribir significaba una de dos cosas: Escribir a mano con un bolígrafo o un lápiz, o presionar teclas en una máquina de escribir. Eso era todo. Los errores eran difíciles de arreglar y las revisiones difíciles de hacer. Si había que modificar algo, tenía que borrarlo con cuidado (tratando de no manchar o rasgar el papel) o usar corrector líquido o de cinta. Nunca se veía del todo bien.

Esto generaba mucha frustración en los estudiantes con problemas de aprendizaje basados en el lenguaje como la dislexia. La mecánica de escribir se interponía en el camino de la expresión, lo que generaba mucha ansiedad en los niños.

Después llegó la tecnología de asistencia para la escritura. Ahora tenemos computadoras con autocorrector, dictado, predicción de palabras y mucho más. Los chicos pueden revisar los trabajos sin necesidad de una goma de borrar o cinta correctora. Es más sencillo que ellos se expresen.

Toda esta tecnología también ha resultado en algo más: Menos atención a la escritura a mano. Y eso tiene una implicación inesperada en el lenguaje y la alfabetización. Practicar menos la escritura a mano puede conducir a que sea más difícil que los niños aprendan a leer.

Todos aprendemos mejor cuando la información es presentada de múltiples maneras. Esto es especialmente cierto para los chicos con dificultades de aprendizaje y atención. Llamamos a esto aprendizaje multisensorial.

La escritura a mano es una actividad multisensorial. Al trazar cada letra, su mano comparte información con las áreas del procesamiento del lenguaje de su cerebro. A medida que sus ojos siguen lo que está escribiendo, usted involucra esas áreas. Lo mismo ocurre si pronuncia los sonidos de las letras y palabras cuando las escribe.

La investigación muestra que existe una relación especial entre el desarrollo del lenguaje y el acto de escribir a mano. Los estudios muestran que a los chicos que practican la escritura a mano les va mejor en lectura y ortografía. ¿El motivo? Algunos expertos creen que hacer letras a mano cuando se están aprendiendo los sonidos activa los circuitos de lectura en el cerebro que favorecen la alfabetización.

En cambio, teclear en una computadora no ha demostrado mejorar la lectura. Es cierto que teclear puede ser un salvavidas y un alivio para los niños que tienen dificultad con la escritura, pues les permite expresarse y tener más éxito en la escuela. No obstante, no debería ser un sustituto de la enseñanza y práctica de la escritura a mano, especialmente en los primeros grados.

No creo que el asunto para los maestros y padres sea decidir si “¿importa la escritura a mano?”. Importa y siempre importará. El desafío es encontrar el enfoque adecuado para los niños que tienen dificultad con la escritura.

Muchos chicos experimentan verdadera incomodidad física al sostener un lápiz. Se quejan de que les duelen los dedos o los brazos, o de que se les cansa la mano. La sensación de agarrar puede que los distraiga. Y además está el desgaste emocional que se produce al preguntarles una y otra vez ¿qué dice ahí?”, por las letras y palabras que trazaron. Con todo esto, es tentador descartar los lápices y bolígrafos, y usar solamente el teclado o el dictado.

En el libro Reader Come Home: The Reading Brain in a Digital World (no disponible en español), Maryanne Wolf habla sobre cómo la tecnología ha creado la tendencia de hojear, en lugar de leer lenta y cuidadosamente. Ella habla de los beneficios de la “paciencia cognitiva”. Y nos recuerda que leer rápidamente no es lo que hace que alguien sea un buen lector.

Creo que se puede decir algo similar de la escritura a mano.

Solo porque teclear sea más rápido, no significa que sea mejor. Es cierto que los estudiantes con dislexia y otras dificultades de aprendizaje pueden escribir con más facilidad en una computadora que a mano, pero eso no significa que debamos abandonar la escritura a mano.

Mi punto de vista: Ofrezcamos a nuestros niños todas las oportunidades para que prosperen como lectores y escritores. Pueden usar pantallas, dispositivos y todo tipo de tecnología, pero también tengamos lápices y bolígrafos a la mano. Hacer el lento, y con frecuencia difícil trabajo de escribir a mano, puede ayudar a los chicos a convertirse en mejores lectores y escritores.

Fuente: understood.org

5 libros que devoraremos con mucho gusto en 2018

Enero es también el mes de hacer listas de libros y cosas que se quieren hacer a lo largo del año. Para nosotros, una de las mejores formas para superar esta terrible cuesta de enero es la lectura que, una vez más, nos trae un arranque de año con el mercado editorial a rebosar. Debéis escoger bien los títulos para este año ya que, entre tanta oferta, el lector puede enfrentarse a un cúmulo de páginas muy superficiales. Para evitarlo, hemos creado una lista de los que serán grandes éxitos literarios del 2018.

5 propuestas literarias que no te puedes perder este año

1. El arte de no desesperar cuando no estás esperando de Belle Boggs

El arte de no desesperar cuando no estás esperando: La editorial Seix Barral ha sacado a delante este ensayo de Boggs acerca de los problemas de fertilidad en el que toca temas como la adopción, la inseminación, los vientres de alquiler o el planteamiento del futuro cuando no habrá hijos en él. Un libro que se suma a la colección de escritos que abordan la maternidad desde una perspectiva alejada de la convencional.

2. Vernon Subutex 3 de Virgine Despentes

Vernon Subutex 3 (Literatura Random House): Se trata del libro que cierra la trilogía que ilustra los problemas que se viven en Francia actualmente: la violencia entre religiones, la caída de la democracia y el creciente racismo.

3. Muerte con pingüino de Andrei Kurkov

Muerte con pingüino: Una aventura emocionante y a la vez macabra donde el protagonista, un escritor en la ruina y depresivo, adopta a un pingüino como animal de compañía. El animal está igual de deprimido que él y, encima, por necesidad, el escritor comienza a trabajar como redactor de obituarios “por si acaso” para un periódico. Una trama macabra en la que los protagonistas de sus escritos empiezan a morir en extrañas circunstancias.

4. Madona con abrigo de piel de Sabahattin Ali

MADONA CON ABRIGO DE PIEL (Narrativa): De mano de la editorial Salamandra llega un libro que se publicó por primera vez en el año 1943, aunque su éxito no llegó hasta los años 90. Tanto ha gustado que se ha traducido a 16 idiomas con más de 1 millón de ejemplares vendidos.

Este libro narra la historia de amor entre el joven turco Raif Efendi y la pintora alemana Maria Puder. En esta novela está representada la relación entre Oriente y Occidente y la situación de Turquía dentro de Europa. Además, se está preparando su adaptación al cine con Marion Cotillard como protagonista.

5. Bitch Planet 2: Presidenta Bitch de Valentine De Landro y Santiago García

Bitch Planet Volume 2: President Bitch: Llega la segunda entrega de la distopía de De Landro y García, en la que la Tierra se encuentra dominada por El Protectorado. En su sistema obligan a las mujeres que no se doblegan a entrar en un mundo-cárcel llamado el Planeta de las Zorras.

De la mano de la editorial Astiberri llega Bitch Planet, una denuncia al patriarcado, al racismo y las injusticias que sufren las personas con diferentes orientaciones sexuales o identidades de género distintas a las normativas. Un alegato feminista y social necesario en 2018 (y durante muchos años más).

Fuente: muhimu.es

La clave para aprender a leer y a escribir en los niños

Qué es la conciencia fonológica y por qué es importante en el aprendizaje

Algunos niños, al iniciarse en el aprendizaje de la lectoescritura (momento que, por otro lado, empieza a ser cada vez más precoz en el ámbito educativo), encuentran dificultades para denominar las letras, comenzar a hacer las primeras uniones entre ellas, etc.

Estos pequeños demuestran, casi desde las primeras clases, que no consiguen ir al ritmo de los demás. Pero si se detectan dichos problemas tempranamente y se ponen medidas al respecto, en la mayoría de los casos, los niños podrán ‘subirse al carro’ sin demasiados problemas.

Qué es la conciencia fonológica en los niños

Estas dificultades de las que hablamos vienen marcadas, en muchas ocasiones, por una deficiente conciencia fonológica, base para la adquisición de la lectura y la escritura.

La conciencia fonológica consiste en la habilidad para asociar un sonido del lenguaje oral (fonema) a su representación gráfica o escrita (grafema) y comprender, además, que la combinación de estos signos gráficos genera unidades (sílabas) que, a su vez, pueden formar otras más complejas con un significado pleno (palabras). La capacidad para tener este manejo es, como decíamos, clave para el aprendizaje de la lectoescritura.

8 actividades para favorecer la conciencia fonológica en los niños

Las siguientes tareas están dirigidas a que los niños sean capaces de manipular las estructuras modificándolas, sustituyéndolas, omitiéndolas, etc. Todas las propuestas son de modalidad oral y en ellas resultarán útiles también los recursos visuales o manipulables que se quieran emplear.

  1. Listas de palabras: ‘vamos a decir todas las palabras que se nos ocurran que comiencen por la sílaba pa, como por ejemplo: pato’. Esta actividad se puede plantear desde formatos muy diferentes, como el conocido ‘De la Habana ha venido un barco cargado de…’. Esta frase se usa para introducir elementos que empiezan por la sílaba o sonido que el adulto elija.
  2. Calculadora humana: contar cuántas sílabas tiene una palabra o qué número de palabras componen una frase sencilla.
  3. Zampasílabas: descubrir la sílaba que hemos omitido en las palabras que se emiten oralmente, por ejemplo: esca__ras.
  4. Ladrón de sílabas: ahora es el niño quien debe eliminar la sílaba que le pedimos. Ej.: ¿cómo sonaría la palabra ‘ventana’ si quitamos la segunda sílaba?
  5. Deletreo: pedimos al pequeño que adivine a qué palabra corresponden los fonemas que estamos nombrando. Por ejemplo: /s/, /a/, /p/, /o/.
  6. Box de sílabas: al igual que los mecánicos cambian las ruedas a los coches de carreras, el niño deberá sustituir una determinada sílaba en una palabra por otra que ofrezcamos. Ej.: ¿cómo queda la palabra bolsillo si cambiamos la sílaba si por mi?
  7. Fonema/sílaba reincidente: identificar el fonema o la sílaba común a dos palabras distintas. Ejemplo: ¿qué sonido comparten lata y lobo? o ¿qué sílaba hay igual en las palabras completar y cumpleaños?
  8. Palabras encadenadas o Veo-veo: dos clásicos ideales para viajes largos en coche, paseos por la calle, de camino al colegio,…

Estas tareas son divertidas para nuestros peques y, más aún, cuando se les presentan como auténticos juegos. Por ello,  animamos a ponerles títulos atractivos y a mostrar una actitud dinámica que invite a participar. Del mismo modo, no olvides que el refuerzo positivo será fundamental para que los niños se animen y deseen seguir trabajando, pues una palabra cariñosa o de ánimo será la mejor recompensa.

Fuente: Guía Infantil

La literatura en el fomento de valores

Minerva González Germosén

Para desarrollar valores a través de la literatura se requiere amar la lectura y para tal cosa, fomentar su hábito es lo principal. Especialistas, sugieren que lo idóneo es iniciar los primeros estímulos durante la etapa prenatal.

La literatura como arte de la expresión que se vale del uso estético de la palabra para provocar placer, despertar emociones, hacer volar la imaginación y transportar a otros mundos inimaginables (Díaz Pimentel, 2012), puede ser el medio para fomentar valores en las personas. Sin embargo, para esto, se requiere estimular la lectura desde la primera etapa de concepción del bebé.

Leer permite la construcción de mundos imaginarios que posibilitan la cimentación de peldaños hacia moradas ideales. La fabricación de héroes para alcanzar utopías y destruir villanos que impiden llegar a metas anheladas.  Asimismo, la lectura es como  un volcán en erupción en el fortalecimiento de la imaginación del lector.

En el mundo real, la literatura construye la trayectoria de la madurez lingüística, fomentando el acervo cultural del lector. Del mismo modo, desarrolla la creatividad e imaginación, siendo esta última, la materia prima en todo proyecto ideado, “un puente que conduce hacia la representación metafórica y ficcional que comunica a otros mundos, donde se viven aventuras con personajes que se convierten en sus mejores amigos o sus más temidos enemigos” (Guerrero Guadarrama, 2003). Por lo que, es oportuno cimentar valores a través de la lectura para permear la personalidad del novel lector y sea una mejor persona.

Pero ¿cómo desarrollar valores a través de la literatura? ¿conviene a la sociedad el fomento de valores? ¿dónde deben ser fomentados los valores en casa o en la escuela?

Para desarrollar valores a través de la literatura se requiere amar la lectura y para tal cosa, fomentar su hábito es lo principal. Especialistas, sugieren que lo idóneo es iniciar los primeros estímulos durante la etapa prenatal, ya que según el científico Thomas R. Verny autor del libro “la vida secreta del niño antes de nacer “el bebé que se expone a estímulos tiene mayor capacidad de aprendizaje, desarrolla mejor la capacidad para calmarse y alcanza a escuchar con mayor claridad los sonidos que le resultan familiar. Esto último, podría ser aprovechado durante el embarazo escuchando audiolibros y leyendo cuentos infantiles donde se perciban los valores que se pretende alimentar en el niño.

Por otro lado, durante el embarazo, los padres deben preparar la habitación elegida para el bebé, ambientar un espacio para su biblioteca personal, colocar alfombras con personajes de cuentos clásicos que indudablemente llamaran su atención. Dicho espacio tiene que resultar confortable tanto para los padres como para el niño, hasta se pueden colocar fragancias aromáticas en el espacio dedicado a la biblioteca del niño. Asimismo, adquirir libros de acuerdo a las etapas por las que atravesará, estos podrían ser cuentos, leyendas, poesías.

Los textos elegidos tienen que ser apropiados en el vocabulario, la temática, contexto y hasta la trama abordada así, el niño comprenderá con más facilidad lo leído. Por otra parte, después del nacimiento del bebé las prácticas de lecturas continuarán y hasta podrían resultar estratégicas al momento de calmar al bebé en momentos de llanto. Los noveles padres elegirán las horas de lectura del bebé cuando lo estimen oportuno durante sus etapas de desarrollo. Y, llegada la época de escolaridad, los maestros de los distintos grados por los que deba pasar el infante compartirán con los padres la responsabilidad de leerle, mientras él adquiere la lectoescritura.

Adquirida la lectoescritura, el niño tendrá libertad de elegir sus libros de manera espontánea. Es importante no hacer de la lectura una tarea obligada, sino una actividad recreativa, divertida y placentera para no producir rechazo, afirma la cuentista Emma Lucía Ardilla. De esta manera, en cada etapa se forjará un potencial lector, puesto que, la niñez es el momento ideal para adquirir los mejores aprendizajes sin dificultad y, por ende, la apropiada para que la lectura sea el recurso para forjar valores, viajando por los senderos trazados por los personajes que forman las historietas que lee.

En la medida que el nuevo lector va alcanzando su madurez y adquiere la lectoescritura desarrollará destrezas que le permitirán discernir y criticar todo en su entorno. Mientras, los padres deben reajustar sus actividades para que sean comunes con las de sus hijos y así, frecuentar lugares donde los libros son los protagonistas como, puesta en circulación de obras, asistir al cine a ver películas realizadas a partir de historias de libros, visitar bibliotecas públicas y privadas, acudir a ferias, organizar intercambios de libros entre los amigos del niño que comparte su interés, colaborar en la organización del rincón de lectura del grado que cursa su hijo, entre otras.

Por otro lado, como resultado de investigaciones en contextos pedagógicos, especialistas de diversas áreas proponen múltiples maneras de iniciar los infantes en la lectura como María Montessori que ideó un método donde se recrearon rincones en las diversas disciplinas entre ellas, la lectura en el aula de la escuela o del hogar.  El método anterior no requiere ser un especialista para aplicarlo en cualquier niño, sin embargo, métodos como el global, mistos exigen para su aplicación especialidad en docencia. Lo cierto, que cualquier método que sea empleado para inducir al niño en la lectura servirá como estrategia para evitar los momentos de ocio y buscar la alegría que produce volar a lugares recónditos.

El lector infante puede identificarse con uno de los personajes, asumiendo sus valores y antivalores, en ocasiones hasta difiriendo con decisiones tomadas por el autor y que probablemente perjudiquen sus personajes. Por otro lado, la madurez alcanzada permite que las actividades de lectoescritura sean completamente sensoriales y que se conecten sus emociones con su realidad contextual. La planeación y adecuación de las actividades por parte de los padres deben resultar recreativas, para que el momento de lectura no se perciba como algo impuesto, todo lo contrario, como una actividad divertida, relajada y entretenida (González, 2017). Estas, podrían ser asistir a puesta en circulación de obras, ver películas realizadas a partir de historias de libros, visitar bibliotecas públicas y privadas, acudir a ferias, organizar intercambios de libros entre los amigos del niño que comparte sus intereses, colaborar en la organización del rincón de lectura del grado que cursa su hijo, entre otras.

Quienes crecen haciendo de la lectura su mejor pasatiempo desarrollan destrezas que le beneficia en los diferentes contextos en que convivirá. Según Ana Romero Franco coordinadora del Taller Literario Pedro Mir, los niños apasionados de la literatura mostrarán seguridad en sus habilidades comunicativas orales y escritas, elevarán su autoestima, mostrarán seguridad al momento de expresarse en público y desarrollarán una elevada criticidad en los diversos planos en que se relacionen.

Finalmente, la literatura puede ser el recurso ideal para fomentar valores de manera imperceptible, convertirlos en personas sensibles, solidarias, honestas, respetuosas del entorno y de las leyes que rigen cualquier sociedad. Su práctica desarrolla destrezas y habilidades de discernimiento que permite una comunicación efectiva. Del mismo modo, su práctica asidua transforma el interior del lector, transportándolo a espacios donde se alcanza la felicidad, es la materia prima al momento de construir mundos donde mora la equidad desterrada de la realidad de los humanos. Derriba las barreras que impiden alcanzar las utopías soñadas. Es el alba que marca el sendero hacia fuentes de elixir que aletargan momentos de ocio, compañera fiel en viajes por espacios infinitos donde convergen diferentes puntos de vista.

Entonces, siendo la literatura el medio para transformar al ser humano ¿por qué no emplearla como herramienta principal? Para que baje el nivel de violencia, se administre con honestidad el erario, se fortalezca nuestro nivel educativo, nuestros hombres no asesinen sus parejas, nuestros jóvenes no vean el consumo de drogas como una salida del momento, para construir un mejor país.

 

 

 

Cómo enseñar a leer a un niño disléxico

La dislexia es una dificultad de aprendizaje, específica y persistente que afecta a la lectura y la escritura. Para los niños con dislexia aprender a leer y a escribir puede ser todo un desafío difícil de abordar por familias y educadores. Para el niño con dislexia el lenguaje escrito se convierte en una gran barrera, en muchas ocasiones sin sentido, ni lógica alguna, lo cual genera rechazo a la tarea, frustración y malestar.

El niño con dislexia es un niño que tiene importantes dificultades para leer y escribir, porque su cerebro procesa la información de una manera diferente a como lo hacen otros niños, es por eso que si esperamos los mismos resultados siguiendo el método tradicional nos encontraremos con muchas barreras, que pueden y suelen dañar al niño. Es importante tomar conciencia de las características de esta dificultad y ayudar a niño para fomentar el aprendizaje de la lectura, y la consiguiente superación de sus dificultades, desde la comprensión, el conocimiento y la atención a sus necesidades.

Dificultad para leer con dislexia

La dislexia es una dificultad de aprendizaje de origen neurobiológico, cuyas causas parecen estar en la maduración y estructuración de ciertas estructuras cerebrales.

La dislexia, es por lo tanto una condición del cerebro, las personas con dislexia procesan la información de un modo diferente y esto hace que tengan dificultades para entender las letras, sus sonidos, sus combinaciones.

El lenguaje humano es un lenguaje basado en unos signos, las letras y sus sonidos, que son arbitrarios. La correspondencia de cada grafema (letra), con su fonema (sonido), no sigue ninguna lógica, simplemente el azar. Esta es una de las mayores dificultades a las que se enfrentan los niños cuando tienen que aprender a leer y escribir, pasar a signos el lenguaje hablado que conocen, transformar los sonidos en letras es todo un reto.

Esto se complica aún más en los niños con dislexia, la relación se convierte en algo indescifrable para ellos, por más que se esfuercen no logran dar el sentido a ese baile de letras y sonidos.

Los niños con dislexia tienen muchas dificultades para reconocer las letras, a veces confunden unas letras con otras o las escriben al revés.

La siguiente dificultad consiste en saber cuál es el sonido que corresponde a cada letra, y la cosa se complica cuando combinamos varias letras y tenemos que saber varios sonidos.

Las palabras nuevas son todo un reto para ellos, y pueden olvidarlas hasta que las trabajen lo suficiente.

A veces leen con facilidad ciertas palabras, pero al día siguiente las olvidan por completo.

Cuando escriben omiten letras, las cambian de posición, olvidan palabras de una frase, etc.

La dislexia afecta también a la comprensión lectora. Cuando leen están haciendo mucho esfuerzo por descifrar y entender cada palabra, a veces, incluso cada letra, es por ello que el sentido del texto se pierde.

Cómo enseñar a leer a un niño disléxico

El niño con dislexia tiene dificultades para aprender a leer y escribir, porque le cuesta reconocer las letras y saber que sonido les corresponde. Sin embargo, el niño con dislexia puede aprender a leer y escribir y superar sus dificultades.

Recordemos que la dislexia es una dificultad de aprendizaje que no implica ningún hándicap físico o psíquico, el niño con dislexia tiene capacidades adecuadas. Para enseñar a leer a un niño con dislexia es esencial conocer la naturaleza de sus dificultades, comprenderlas y utilizar un método de enseñanza que responda a sus necesidades.

Método para enseñar a leer a un niño disléxico

En primer lugar es necesario hacer una valoración del niño, para conocer su nivel de lectura, de escritura, la naturaleza y características de sus dificultades y de este modo poder conocer sus necesidades. Para ello lo aconsejable es acudir a un especialista.

Favorece el desarrollo de la conciencia fonológica (que consiste en la correspondencia del sonido con la letra). Para ello empieza por actividades sencillas, letra por letra. Aunque otros niños de su edad lean textos completos, puede ser necesario comenzar a trabajar letra por letra. Más adelante podemos seguir con las palabras, las frases y los textos. Se trata de dedicar más tiempo y más detalle a estos aprendizajes.

Utiliza actividades motivadoras que resulten atractivas. No te límites al papel y el lápiz: puedes hacer letras de plastilina, escribir con los dedos en la arena, jugar al veo veo.

Apóyate de juegos, el ahorcado, sopas de letras, crucigramas, otros.

No les fuerces, ni les obligues a leer demasiado. Procura que lean a diario, pero poco a poco, a veces será suficiente con una frase o un párrafo.

Ayúdales a entender lo que leen, hazles preguntas, pídeles que vuelvan a leer.

Fuente: educapeques.com

Cómo enseñar a leer a un niño antes de los 5 años

Antes de nada es necesario entender que a un niño de menos de 5 años se le puede enseñar a deletrear, a reconocer letras, sílabas e incluso palabras, pero no es necesario que aprenda a leer perfectamente. Un niño que aprende a leer después de los 5 años no significa que en el futuro tenga un retraso en la lecto-escritura. De los 5 a los 7 años es la edad ideal para que los pequeños aprendan a leer, aunque cada niño tiene un ritmo diferente y se debe respetar para no crear frustraciones. Cuando un niño es tan pequeño es necesario que se divierta mientras aprende, por lo que leer deberá ser un juego y un momento de entretenimiento. En este sentido, es necesario que el pequeño asocie la lectura como un momento de ocio y diversión, solo de esta manera se podrá crear una relación sana hacia la lectura que le permitirá mejorar a grandes pasos en el futuro. Pero recuerda, para enseñar a un niño a leer… debe querer aprender a hacerlo.

Enseñar a leer a un niño antes de los 5 años

Sé su mejor ejemplo de lectura

Primero hay que trabajar la motivación hacia la lectura. El niño tiene que ver que es interesante y sobre todo divertido. La única forma de conseguirlo es leer con el niño cada día historias y cuentos que le resulten atractivas. Además, deberás ser su mejor ejemplo de buen lector. En este sentido, no dudes en leer cada día un poquito con él para que vea que es divertido y que se pasa muy bien compartiendo este tiempo especial en familia.

Con juegos

Si quieres enseñar a un niño de menos de 5 años a leer, olvídate de las fichas o del trabajo demasiado estructurado. ¡Ya tendrá tiempo para hacer trabajo en fichas! Las pizarras con tizas o los juegos de lectoescritura son la mejor forma para que tu hijo empiece a asociar las letras con sus sonidos y sobre todo, a formar sílabas para después formar palabras. Conocer el alfabeto a través de juegos y canciones es el comienzo.

Primero aprenderá a escribir su nombre y a diferenciar las letras que hay en su nombre y apellidos. Este paso es muy importante en la lecto-escritura porque además de que les motiva, les ayudará a empezar a asociar las letras del alfabeto con otras palabras. Por ejemplo, el niño puede comenzar a asociar la ‘e’ con ‘elefante’ o la ‘a’ con ‘avispa’.

Método global y método analítico para enseñar a leer a un niño

El método global se basa en la síntesis, es decir se le enseña al niño la palabra como un todo, por ejemplo ven la palabra ‘perro’ y saben cómo se pronuncia y qué significa antes de reconocer por separado cada letra o el sonido que corresponde a cada una.

En el método analítico se basa en un proceso de análisis donde se perciben los estímulos visualmente. Por ejemplo, para leer ‘casa’ primero se verá la ‘c’ y después la ‘a’, la ‘s’ y por último la ‘a’, y todo junto forma ‘casa’. A cada grafema (letra escrita) hay que atribuirle un fonema (sonido de la letra). Este proceso puede hacer que se cree una lectura mecánica, por eso es importante combinar ambos métodos y sobre todo, que el niño se divierta formando palabras y conociendo los sonidos y las letras a través de diferentes juegos adaptados a su edad evolutiva.

Fuente: educapeques.com

 

Formemos un club de lectura en la escuela

Está más que comprobado que mientras más leen los niños, tienen mejor desenvolvimiento en la lecto-escritura y en el proceso enseñanza-aprendizaje. Estar en contacto con libros e involucrarse en actividades divertidas y simples como escuchar  cuentos y obras cortas, despierta en los alumnos el deseo y la motivación por leer.

Existe una diversidad de actividades que el docente puede llevar a cabo para influenciar a los estudiantes con la lectura y que se enamoren de ella. En el caso que nos ocupa proponemos la creación de un club de lectura que se reúna periódicamente para realizar una puesta en común de algún título que todos los miembros han leído con anticipación de manera individual, pero de mutuo  acuerdo.

Un club de lectores en la escuela

Para formar un círculo de lectura en la escuela primero hay que elegir un lugar adecuado para la reunión reunión, lotes de libros de un mismo título, un organizador o moderador, y ponerse de acuerdo con unas reglas o normas básicas para el desenvolvimiento ordenado y armonioso.

La hora estará determinada por las posibilidades de los niños.  El horario matutino es recomendado a los alumnos de la jornada extendida, mientras que por lo general, los clubes de lectores se desarrollan en horas de la tarde, tarde-noche.

Un excelente lugar para realizar los encuentros es la biblioteca de la escuela o colegio y no se recomienda un grupo muy numeroso para tener mejor dominio del grupo y para poder reunir libros suficientes para cada participante.

El nombre del club resultará del consenso de los integrantes, pero será el que indique la naturaleza y propósito del grupo.

 

Elegir un moderador

El moderador  planifica la actividad.  Elige el libro a leer, distribuye los títulos y hace la programación del club para el tiempo estimado, ya sea tres, seis meses, un año, en fin.

Asimismo prepara la documentación sobre los autores y las obras elegidas y planifica las actividades complementarias que se vayan a realizar.

También funge como moderador en  las reuniones y regula el préstamo y la devolución de los ejemplares.

Una tarea muy importante es la de recopilar los comentarios y sugerencias de los miembros y proponer iniciativas, como la de escribir cartas a las casas editoriales para solicitar los títulos necesarios o realizar actividades para reunir los fondos de adquirirlos.

Acuerdos básicos

Un club de lectura se rige más por acuerdos que por reglas. Es importante mencionar desde el principio el respeto a las opiniones ajenas, desterrar los insultos y la descalificación y facilitar el diálogo.

Se sugiere evitar rayar los libros en modo alguno,  mientras se recomienda forrarlos para evitar el deterioro de las carátulas.

El primer día.  Estrategia de Diagnóstico

El primer día de reunión se debe entregar a  cada miembro una ficha del lector.

Esta estrategia pretende que el lector piense sobre sí mismo y trate de describirse, que pueda reconocer sus características, lo que lo diferencia de los demás y también aquellos aspectos que lo integran al grupo. Se le propone a los lectores que elaboren su propia ficha del lector.  En ella escribirá sus datos personales, características, hábitos y preferencias sobre la forma en que interactúa con los textos y todo tipo de información que puede ayudarlo y ayudar al coordinador a conocerlo mejor.

El coordinador debe explicar en qué consiste su papel y cuál va a ser la mecánica de funcionamiento del grupo en adelante. Explicará que todos los participantes van a recibir un libro para llevar a casa y que en el caso de los títulos voluminosos se fijará una cantidad de páginas para cada reunión del club. Si lo considera conveniente, puede dar unas pautas de antemano sobre la obra: localización de la historia, grado de dificultad, singularidades del autor.

También deberá proporcionar al grupo sencillas instrucciones para el día de la reunión: como pedirle a los participantes del club que traigan anotaciones de citas, descripciones, comentarios sobre personajes o momentos de la obra literaria que le hayan suscitado alguna reflexión, observaciones de la estructura, dudas que han ido surgiendo durante la lectura y cualquier aspecto que les atraiga; facilitará el trabajo del grupo con el análisis de la lectura.

No olvidar, sin embargo, que el objetivo de este primer día es despertar apetito en los lectores. Deberemos llevar el guión bien preparado con preguntas motivadoras y algún texto que induzca al intercambio de opiniones y a querer volver el próximo día.

Lo habitual es empezar, si no se ha hecho en una sesión anterior, con la presentación del autor/a y de la obra. Puede llevarse alguna reseña crítica o una entrevista especialmente interesante. Introducido el tema se procederá a hacer una ronda de tanteo: ¿qué les ha parecido el libro?

El coordinador debe ir introduciendo, si no lo hacen los participantes del club, temas como estructura, contenido, género, punto de vista, tiempo narrativo.

Los lectores gustan de relacionar las lecturas unas con otras. Una de las razones por las que acuden los miembros del club a las reuniones descansa en el deseo de profundizar en la lectura solitaria y añadir nuevas interpretaciones a la propia.

¿Qué clase de actividades complementarias podemos proponer?

Hay infinidad de actividades que complementan la lectura del libro: desde ver una película basada en el original literario o asistir a una representación teatral, hasta una excursión al lugar donde se ambienta una novela, planificar encuentros con escritores, trazar un itinerario literario de una ciudad protagonista de una lectura, confeccionar un mapa con los acontecimientos históricos que surgen de un determinado libro, organizar una conferencia sobre conexiones entre la música y la literatura; realizar una lectura colectiva de homenaje a un clásico, visitar un museo de arte moderno si se ha elegido una obra que provoque una discusión sobre el arte contemporáneo, convocar un concurso de relatos, seleccionados entre escritores consagrados, con una votación a mano alzada para elegir el mejor relato según criterio de los miembros del club de lectura.

Libros de consenso general

Hay una serie de libros casi infalibles para empezar la actividad literaria de un club de lectura. La razón es que gustan a la mayoría de lectores con independencia de la edad, el sexo, procedencia geográfica y extracción social. Estos libros conforman esta breve selección:

La elección de los títulos

Quizás éste sea el capítulo más delicado y en el que resulte más difícil atinar. Una buena selección de obras para el club de lectura requiere: conocimiento previo de la obra, exigencia de calidad literaria, interés del planteamiento argumental y del desarrollo de la historia.

Libros de consenso general

Hay una serie de libros casi infalibles para empezar la actividad literaria de un club de lectura. La razón es que gustan a la mayoría de lectores con independencia de la edad, el sexo, procedencia geográfica y extracción social. Estos libros conforman esta breve selección:

Adultos

El amor en los tiempos del cólera, Gabriel García Márquez, La sonrisa etrusca,José Luis Sampedro, La casa de los espíritus, Isabel Allende, Orgullo y prejuicio, Jane Austen, El guardián entre el centeno, D. Salinger, Mejillones para cenar, Birgit Vanderbeke, Las hijas de Hanna, Marianne Fredriksson, Sostiene Pereira Antonio Tabucchi, El callejón de los milagros Nayib Mahfuz, La quinta mujer Henning Mankell, El retrato de Dorian Gray Oscar Wilde, Sueños en el umbral Fátima Mernissi.

Juvenil

Los zapatos de murano, Miguel A. Fernández Pacheco Los escarabajos vuelan al atardecer, Maria Gripe, Cuando Hitler robó el conejo rosa, Judith Kerr, Postales desde la tierra de nadie, Aidan Chambers, Día de Reyes Magos, Emilio Pascual, La traidora, Gudrun Pausewang, Cuaderno de agosto, Alice Vieira, Paradero desconocido, Kathrine Kressmann Taylor

Infantil

Matilda, Roald Dahl, Anastasia Krupnik Lois Lowry, Manolito Gafotas Elvira Lindo, El pequeño Nicolás Sempé Goscinny, Los batautos Consuelo Armijo, La increíble historia de la hormiga Miga Emili Teixidor, Las cosas de Ramón Lamote, Paco Martín, Los hijos de Lúa Fina Casaldelrrey.

Actos sociales

El club de lectura es en sí un acto social. No obstante abre la puerta a otros. Para aprovechar oportunidades de difusión de actividades de un pueblo o ciudad, la biblioteca, librería, centro cívico etc.. debe acostumbrarse a dejar sobre la mesa de reuniones información sobre proyecciones de cine, exposiciones, conciertos, charlas, cursos, seminarios, visitas de escritores, talleres en la biblioteca y otros. Seguro que a más de un participante del club le encantará esta clase de atenciones.

Evaluación

La crítica es siempre constructiva y por eso el coordinador debe someter a examen la actividad. Mejor que la encuesta sea anónima porque así los participantes se sentirán más libres de opinar.

La evaluación de la actividad debe contemplar aspectos como: nivel de integración de los participantes, satisfacción, aspectos positivos y negativos, calificación de los libros y cuál sería su contribución para mejorar el desarrollo del club.

Plan LEA realiza taller “Leer y aprender con periódicos”

Con el patrocinio de la Fundación Educación para la Vida (Fevida) y el programa Prensa-Escuela de Listín Diario, Plan LEA realizó el pasado viernes 25 de noviembre el taller “Leer y aprender con periódicos”, en el salón de Actos J. Pellerano Alfau del impreso.

En la actividad participaron 35 maestras de educación inicial, preprimaria, primaria y secundaria, en representación de centros educativos públicos y privados del Gran Santo Domingo y La Vega.

Alexis Fradera, presidente de Fevida, dio la bienvenida a las asistentes, al tiempo que exhortó a las maestras a la búsqueda constante de la excelencia y a prepararse para ofrecer una educación de calidad.

Rosario Vásquez, encargada de Plan LEA, tuvo a su cargo el entrenamiento de las docentes, mediante el cual serán capaces de dinamizar el proceso de enseñanza-aprendizaje dentro del aula utilizando el periódico como recurso didáctico.

Como herramienta para el uso adecuado del periódico en el salón de clases, cada maestra fue dotada de un Estuche de Prensa LEA, una guía didáctica tanto para el maestro como para el alumno que consta de 167 fichas de las áreas básicas del conocimiento: Educación Cívica, Lengua Española, Matemáticas y Ciencias, así como también un manual para introducir a los estudiantes en el manejo y lectura del periódico.

Los docentes, por su parte, se mostraron muy motivados, participaron activamente en las dinámicas propuestas y evaluaron positivamente el taller, resaltaron la importancia de incorporar el periódico como recurso didáctico y aplaudieron la acción de Plan LEA de preparar el Estuche de Prensa LEA como material didáctico a su alcance.

Consejos para que los niños aprendan a leer las horas

Muchos niños, a medida que crecen, comienzan a interesarse por los relojes. Algunos sienten esa curiosidad muy temprano y otros tardan un poco más en motivarse. Sin embargo, lo cierto es que, antes o después, deberán aprender a leer las horas ya que esta es una de las primeras habilidades matemáticas que deben desarrollar. ¿Cómo enseñarle las horas a un niño de manera divertida?

¿Cuándo el niño está preparado para aprender a leer el reloj?

Algunos niños comienzan a interesarse por aprender a leer el reloj desde que son muy pequeños; aunque eso no significa que ya manejen los conceptos básicos. De hecho, no es hasta alrededor de los 5 años de edad que el niño tiene las capacidades necesarias para comprender lo que significa el tiempo y cómo se mide. A esta edad ya son capaces de diferenciar entre los conceptos “hoy” y “mañana” y tienen una noción bastante clara del tiempo que transcurre entre una hora y otra.

Sin embargo, estas capacidades no son suficientes para aprender a leer las horas, también es necesario que el niño sepa contar, al menos hasta el 60. Además, es importante que comprenda que los números siguen un orden creciente que implica que el 3 es más grande que el 2 y menor que el 4; de lo contrario no podrá aprender las horas porque el tiempo es pura matemática.

Una vez que el niño comprenda el concepto del tiempo y sepa contar hasta el 60, estará preparado para desentrañar los misterios del reloj.

Enseñar al niño a leer las horas en 3 pasos
Enséñale a leer un reloj digital

Los relojes más sencillos son los digitales porque marcan la hora precisa y solo se tienen que leer los números que aparecen en la pantalla por lo que son una opción excelente para comenzar a enseñarle la hora a un niño. La tarea consiste en explicarle que el primer número que aparece corresponde a las horas y el segundo a los minutos. Deberás explicarle que el día está dividido en 24 horas, que cada hora tiene 60 minutos y cada minuto 60 segundos.

Para que el niño comprenda esta medición puedes utilizar piedras de tres colores diferentes donde uno significará las horas, otro los minutos y el tercero los segundos. Así podrás explicarle cómo a medida que los segundos avanzan, los minutos pasan y también transcurren las horas. Al inicio será un poco confuso pero muy pronto comprenderá este concepto.

Ayúdalo a crear su primer reloj de manecillas

Cuando el niño sea capaz leer el reloj digital, habrá llegado el momento de enseñarle a leer las horas en un reloj de manecillas. Una buena estrategia consiste en ayudarle a construir su primer reloj de manecillas. Puedes utilizar una cartulina y recortarla de forma redonda y usar dos pajitas o lapiceros de diferentes tamaños para representar las manecillas del reloj. Deberás dividir la esfera en diferentes secciones (que puedes distinguir con colores diferentes para que sea más divertido) para cada una de las horas y minutos (es preferible que representes los minutos de 5 en 5).

Cuando el reloj de manecillas esté listo, podéis jugar a mover las manecillas hacia el color que el niño prefiera de manera tal que juntos identifiquéis la hora marcada. Puedes dejar que el niño lo haga al azar pero siempre tendrá que leer la hora que marca.

Permítele que juegue con el reloj

Los niños detestan hacer las cosas por obligación por lo que es conveniente que hagas de este aprendizaje un juego. Permítele que juegue con el reloj que habéis creado o dale uno viejo para que lo manipule, si tiene sonido, mucho mejor. También puedes aprovechar y comprarle su primer reloj de pulsera, preferentemente de manecillas, se sentirá importante y estará más motivado a aprender a leer la hora.

Fuente: etapa infantil

Peluquero y maestro: descuenta US$2.00 a niños lean en voz alta mientras les cortan el pelo

Ángela Castillo

En mitad de esta selva norteamericana, y porque siempre soñó con contribuir de algún modo al avance de su comunidad, Ryan Griffin impuso en Fuller Cut, la barbería que lleva regentado 20 años, una nueva tarifa: los niños que lean en voz alta un libro mientras se les corta el pelo tendrán un descuento de dos dólares.

Pero no sirve un libro cualquiera. Los títulos que completan la colección de Griffin comparten un rasgo especial. Todos proyectan una imagen positiva de la población de origen africano. “Son libros escritos por y para afroamericanos. Quiero que los pequeños entren en contacto con sus iguales. Que lean sobre personajes que son atletas o astronautas y que partieron del mismo punto que ellos”, explica Griffin a través del correo electrónico: “Mi objetivo es que cuando el cliente abra la novela piense: ‘¡Anda! Este chico tiene la piel y el pelo como yo, y es genial”.

Los beneficios de esta estrategia moral han sido asombrosos

Gracias a medios de comunicación y redes sociales, este pequeño local de Ypsilanti, una ciudad de Michigan de poco más de 1660 habitantes, ha dado la vuelta al mundo. “La mayoría de las veces, los pequeños aceptan el trato. Se guardan el dinero en el bolsillo, escogen un libro y empiezan a leer en voz alta”, escribe Griffin: “Los padres están encantados y los niños acaban con dos dólares de más para invertirlos en lo que les apetezca”, añade. Los profesores de este barrio obrero con mezcla de diferentes etnias también se han acercado a Fuller Cut para alabar la iniciativa.

Aunque las redes sociales le han prestado atención ahora, lo cierto es que la rebaja llegó a Fuller Cut en el verano del 2015. Fue después de un viaje a Nueva York. El amor por el oficio llevó a Griffin, un afroamericano padre de tres hijos, a una barbería en la que se hacía exactamente lo mismo. Pero sin el matiz racial. “Lo de que los niños lean novelas en voz alta es algo que ocurre en establecimientos de todo el país. Desde Lowa hasta Tejas pasando por Ohio”, señala Griffin: “Puede parecer simplista, pero cuando lo descubrí, este gesto tan minúsculo me golpeó como una roca. Uno debe ser responsable dentro de su comunidad, contribuir al avance de la sociedad en la que convive”, reitera.

Un año después de su nacimiento, la rebaja de dos dólares a cambio de lectura sigue viva. Algunos de los pequeños ya han devorado todos los títulos y llevan sus propios libros de casa. “No aspiro a mucho más. Me basta con que la gente que pasa por Fuller Cut vaya luego a otros locales y cuente el proyecto. Ojalá se acabe instaurando en todas las peluquerías de Estados Unidos”, afirma Griffin, que reconoce haber visto crecer su número de clientes.

Un marcapáginas para la siguiente visita

¿Y qué si el niño no quiere o no sabe leer? “Se acepta que alguien mayor les lea mientras se cortan el pelo, también se les descuentan los dos dólares. En caso contrario, pagan la tarifa normal”, responde Griffin, a la vez que reconoce que él de pequeño era disléxico y que no le gustaba nada leer.

Los barberos de Fuller Cut no se limitan a escuchar mientras cortan el pelo. Éstos registran la lectura de los pequeños, apuntan en qué página se marchan a casa, el capítulo que en la próxima visita les toca empezar, les corrigen si se equivocan y les animan a seguir cuando tienen miedo. “Se trata también de que lean obras enteras. De que se enganchen a la lectura. De que descubran qué guay es leer. Sabemos que esto puede tener un gran impacto para ellos”, asegura el responsable de la iniciativa.

Así, según dicen padres y profesores, los niños que pasan por Fuller Cut mejoran su comprensión lectora y pierden el miedo a hablar en público. “Muchos no son capaces de expresarse en voz alta en clase. Sin embargo, aquí sí. Ahorrando dos dólares, los pequeños refuerzan su autoestima y confianza”, sentencia Griffin, el barbero más famoso de Estados Unidos que después de este revuelo se plantea, por qué no, dejar las tijeras y, a sus 44 años, convertirse en escritor. “Cada vez que un niño devora un libro, todos ganamos”.

Fuente:  El Mundo