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La lectura bíblica en las escuelas

La Biblia no es solamente un libro religioso, sino que es un libro de un contenido histórico, poético, moral, cívico, jurídico y hasta médico. Fue el primer libro que se imprimió cuando se inventó la imprenta, y es el más leído y vendido en el mundo y el más antiguo de la historia.

En clase de español, se nos obligaba a leer libros de la literatura castellana.  Era obligatorio que leyéramos la obra maestra de la literatura española, el libro de Miguel de Cervantes y Saavedra, llamado “El Quijote de la mancha”, y se nos pedía una reflexión sobre el mismo con un enfoque histórico aplicado a algunos hechos de nuestra realidad contemporánea. Si se puede leer en las escuelas el Quijote, y otros grandes escritores latinoamericano y nacionales,  además de obras de la literatura mundial, ¿Por qué no permitir la lectura de la Biblia en las escuelas?

El mundo está lleno de ironías, se discute el hecho de que no se debe permitir la Biblia porque es un libro religioso, sin embargo, recomiendan y permiten otros libros sin fundamentos científicos, y que promueven la teoría de la  evolución, la filosofía escéptica y la ideología de género. La mayoría de las autoridades están de acuerdo que en las cárceles se debe leer Biblia y además, que se predique el evangelio, pero ¿no sería mejor comenzar a leer la biblia en las escuelas para evitar que estos niños lleguen a tenerla que leer en las cárceles?

¿Sobre qué fundamento está constituida nuestra nación? Nuestra nación, y sus valores, están constituidos en los principios de Dios, Patria y libertad, ya que no somos un país ateo,  y por lo tanto, el hecho de que no impongamos una religión determinada, no debe inhibirnos de aceptar nuestra herencia cultural y religiosa desde una óptica de valores, sin hacer un énfasis religioso.

Pero veamos nuestra realidad. La sociedad dominicana ha perdido todos sus valores, y hoy se debate en una profunda crisis de desintegración familiar, violencia, drogas y corrupción.Lo más alarmante es la desintegración familiar y la gran cantidad de niños que nacen, sin tener un padre que les inculquen valores y les enseñe el temor al mal. Hemos perdido la perspectiva de Dios respecto a los valores fundamentales de la vida en familia.

La lectura de la Biblia, sin una interpretación religiosa determinada, es suficiente para dar convicción y valores que ayuden al niño a decidir qué camino tomar en el futuro. Además, la verdadera educación debe enseñar a todos los lados de la ciencia y las letras. Lo mismo pueden leer a Darwin o Marx, que a Jesús y San Pablo, y cada cual, de acuerdo a su raciocinio y experiencia, tomará al final de la carrera, la decisión que desee tomar.

(+) Beneficios

Muchas posturas congenian con que la lectura de las Sagradas Escrituras no perjudicará, sino que al contrario, vendrá a cambiar la mentalidad y formación en cada uno de los centros educativos, esto, lo amplia el profesional en derecho Ivony Meléndez quien expone: ‘’estoy de acuerdo. Somos un estado laico, el estado es libre de adherir y apoyarse en la religión desarrollando la espiritualidad, fomentando los valores que se han perdido’’, además el abogado Meléndez asegura que con esta iniciativa se puede
lograr ‘’vencer el fanatismo, y las malas costumbres adquiridas’’.

Alguien apegado a la Palabra de Dios, es Óscar Zambrano, un hombre de familia y con mucho recorrido
en la Iglesia, donde ha sabido encontrar el espacio para formar y aumentar su fe. Zambrano, es de los
que piensa que ‘’hay que conformar un documento que logre unificar criterios de las diferentes creencias
o formas de ver la fe, esto reforzaría las debilidades que muchos niños traen debido a la ausencia de Dios en los hogares’’.

Fuente: fundacioncatolica.org

Lectoescritura: cómo aprenden los niños a leer y escribir

Cómo es el proceso de aprendizaje de la lectoescritura en la infancia

La adquisición de la lectura y la escritura, son procesos que se aprenden de forma dinámica y constructiva. Ambos procesos requieren tener adquiridas ciertas habilidades psicológicas básicas, así como destrezas cognitivas y una adecuada construcción del pensamiento: como son la observación reflexiva, la identificación, la comparación, resolución de problemas, el análisis, la generalización, habilidades motrices concretas, la formulación de hipótesis y reglas, la clasificación. Así es como aprenden los niños a leer y escribir. 

El proceso de aprendizaje en los niños de leer y escribir

Muchos niños y niñas, a partir de los 3 o 4 años, pueden iniciarse en la curiosidad por las letras, por saber lo que pone en un cartel, en un letrero o en una etiqueta, incluso son capaces de identificar su nombre de tantas veces que se lo han mostrado escrito o lo han visto en las etiquetas de su ropa del colegio o en sus materiales escolares. Paralelamente hacen un esfuerzo por escribir su nombre de la mejor forma que saben.

Es por ello, que a partir de los 3 años puede comenzarse el trabajo en la construcción del aprendizaje de los procesos de lectura y escritura, con tareas de pre-escritura. Pero, como he manifestado en otras ocasiones, este aprendizaje no hay que forzarlo, y es posible que haya muchos niños y niñas que no estén preparados para iniciarse en él. Por lo tanto, la edad de inicio es relativa y dependerá del desarrollo de cada pequeño.

Para motivar este proceso, se puede estimular al niño con ciertas tareas y juegos que van a favorecer una mayor habilidad a la hora de enfrentarse al proceso lecto-escritor, como son juegos de:

  • Orientación espacial.
  • Lateralidad, de coordinación viso-motora.
  • Discriminación y memoria auditiva.
  • Psicomotricidad fina.
  • Lenguaje hablado,
  • Conciencia fonológica.
Cuándo está el niño preparado para leer y escribir

El niño o la niña pueden estar preparados para leer y escribir a partir de los 5 o 6 años, pero esta edad no es delimitante, sino aproximada, ya que es necesaria cierta madurez y no todos los niños se desarrolla igual. Sí es importante estar pendiente del momento en que al niño se le ve preparado para iniciar el proceso y siempre asegurándonos que su comunicación a través del lenguaje ya es óptima.

Nuestros hijos, nuestros alumnos, irán descubriendo que cada letra tiene su propio sonido, lo que se llama fonema, que es la unidad fonológica mínima, y aprenderán a descodificar, por asociación y repetición del adulto, ese sonido cada vez que vayan viendo esa letra y esa grafía la asociarán al nombre de la letra. Es sorprendente cuando ven, por ejemplo, unas montañas dibujadas y dicen que se parece a la letra “M”, o una cuerda en el suelo con forma serpenteante y dicen que parece una “S”.

Por lo general, se inician primero en el reconocimiento de las letras que componen su nombre, y para ellos y ellas descubrirlas en otros carteles o letreros es realmente satisfactorio.

Es frecuente también que reconozcan palabras escritas sin apenas saber leer, y es que la memoria visual juega un buen papel, ya que han sido capaces de memorizar las grafías de una palabra y por ese motivo las identifican: como por ejemplo CASA, MAMÁ o PAPÁ.

Para los niños y niñas es más sencillo iniciarse tanto en lectura como en escritura con letra mayúscula, ya que su grafía es más simple, tanto de memorizar como de trazar.

La curiosidad que tiene un niño por aprender a leer y escribir, cuando su madurez se lo permite, es el motor y motivación suficiente para fomentar ese aprendizaje. Una vez que ya identifica todas las grafías y el sonido que hace cada letra, será capaz de decodificar esos sonidos para leer la palabra, y no le faltarán ganas de transcribirlas al papel casi de forma simultánea. En esta parte de tarea grafo motriz, es adecuado enseñarle la direccionalidad de la letra, ya que hay niños y niñas que interiorizan de manera incorrecta un trazo en una letra o número, y posteriormente es más difícil de corregir, es decir, hay que desaprender lo aprendido, que decimos en educación.

Es habitual que, en sus inicios, la niña o el niño, cometan ciertos errores fruto de su aprendizaje, como pueden ser omisiones de letras, letras escritas de forma invertida, no dejar espacios entre palabras, aquí la tarea del adulto no es tanto borrar, sino mostrar cómo se hace, siempre desde la calma y la confianza.

Fuente: guiainfantil.com

Beneficios de la terapia de lectura con perros para los niños según sus necesidades

Leer a los animales tiene innumerables beneficios para los niños. Más aún si estos niños tienen algún tipo de problema o trastorno, como puede ser en el caso de niños con autismo, con hiperactividad o con dislexia.

En cada uno de los casos, la terapia de lectura con animales se encamina hacia un objetivo concreto. El Proyecto Perros y Letras, que funciona en muchísimos colegios de todo el mundo, intenta sobre todo aumentar la autoestima de los niños e incentivarles hacia la lectura, pero además, tiene grandes beneficios más concretos.

Los beneficios de la terapia de lectura con perros para los niños según sus necesidades:

Niños con autismo: La terapia de lectura con perros aporta grandes beneficios a los niños con autismo. Por ejemplo, les ayuda al autocontrol, que es fundamental, y a la apertura a un mundo que no es solo el suyo. Para ello, se trabaja mucho el contacto, tanto el contacto visual como el contacto táctil.

Niños con dislexia: Principalmente con ellos, lo que se consigue es que pierdan el miedo a leer. La dislexia no es en realidad un trastorno. Es una forma diferente de ver la realidad. Pocas cosas pueden mejorar la dislexia, pero sí se puede conseguir que ganen en autoestima, ya que los niños con dislexia tiene mucho miedo a leer en público, por miedo a equivocarse y a que el resto se pueda reír de ellos. Por eso, no suelen estar nada motivados a leer. Con ellos se trabaja la motivación hacia la lectura. Los perros no van a reírse, no juzgan nada, no van a extrañarse si se equivocan. Para ellos es un reto leer, y con esta terapia consiguen darse cuenta de que no pase nada por equivocarse.

Niños con hiperactividad: Lo que se busca con estos niños es que se relajen, que lean de una forma más pausada, más tranquila. Por eso, en el momento en el que el niño lea demasiado rápido, le pondrá la pata encima para indicarle que va muy rápido y no se está enterando de nada. Cuando el niño con hiperactividad lee más despacio, el perro se va durmiendo, y el niño lo ve como una señal de que lo está haciendo bien.

Niños con tartamudez: Lo que se intenta con los niños tartamudoses que pierdan el miedo a la lectura, el miedo a equivocarse y a que le juzguen. Si hay un problema físico, eso no se puede tratar, pero sí se puede conseguir una mejora de la autoestima, al igual que con los niños con dislexia. Si el niño no quiere leer porque la lectura le produce estrés, intranquilidad, así sí se puede ayudar con la terapia con perros. Los niños se relajan y se consigue un menor nivel de ansiedad, con lo que el aprendizaje se consigue con más facilidad.

Fuente: guiainfantil.com

¿Conoces los impresionantes cambios cerebrales que produce la lectura?

Hay distintas experiencias que pueden generar cambios cerebrales positivos. Una de ellas es la lectura y provoca modificaciones fascinantes. Hay que decir que no todos los libros son capaces de causar un gran impacto mental. Según diversas investigaciones, leer historias sobre personajes, reales o ficticios, es quizás una de las actividades que más transformaciones logra generar.

Actualmente muchos se preguntan para qué sirve la literatura. De hecho, hay quien pone en duda su valor, pues consideran que es igual a ver una película, pero con una dosis extra de dificultad. Un libro y las letras que contiene deben competir con los efectos especiales que se consiguen en el cine o la televisión. No todos logran llegar a ese punto en donde eres parte del libro que estás leyendo, entonces, prefieren verlo todo en una pantalla.

“El arte de leer es, en gran parte, el arte de volver a encontrar la vida en los libros, y de comprenderla mejor gracias a ellos”.

-André Maurois-

Sin embargo, es claro que la lectura es una experiencia muy diferente a la de ver una película. Primero, exige de ti mayor concentración, abstracción e imaginación. Segundo, los cambios cerebrales que te provoca son mucho más intensos y duraderos. Veamos lo que dicen algunos expertos al respecto.

Los cambios cerebrales en la percepción

Tu percepción del mundo se modifica cuando estás leyendo. Según lo ha indicado Keith Oatley, profesor de Psicología Cognitiva de la Universidad de Toronto (Canadá), leer una escena bien descrita equivale a verla.

Lo que tu mente hace es traer de la memoria los objetos que son similares a los que la escena describe. Esto es como crear una especie de fotografía mental. Por lo tanto, se ponen en marcha muchos procesos a la vez, que involucran a la memoria, a la percepción y a la creatividad.

Al final de una lectura que contenga varias escenas bien descritas nos da la posibilidad de crear un álbum de escenas propio e intransferible. Es tu mente la que acomoda todos los elementos, haciendo una asociación entre lo que lees y lo que sabes. Esto produce cambios cerebrales en términos de percepción e inteligencia.

Leer es también vivir

El investigador Raymond Mar, doctor en psicología de la Universidad de York, va más allá. Según los estudios que ha hecho al respecto, todo parece indicar que el cerebro no distingue bien aquello que lee de aquello que vive. Algo similar ocurre al ver una película, pero en el caso de la lectura la experiencia es más íntima y profunda, por lo cual genera cambios cerebrales más importantes.

Nuestros cerebros se comportan de una manera muy similar cuando imaginamos una historia y cuando la vivimos en realidad. El doctor Mar ha dicho que cuando se lee acerca de una acción que está realizando un personaje, en nuestro cerebro se activan las mismas zonas que necesitaría ese personaje para llevar a cabo la acción. En otras palabras, vivimos la lectura como si fuésemos el personaje mismo.

Son tan relevantes los cambios cerebrales que se producen que se han logrado localizar e identificar mediante pruebas de neuroimagen. Por ejemplo, cuando el personaje va caminando, en el cerebro se activan las zonas motoras relacionadas con el andar. Literalmente vivimos lo que leemos y todo gracias a un tipo particular de neuronas, las neuronas espejos. Sí, esas mismas por las que , por ejemplo, imitamos un bostezo cuando vemos a alguien que bosteza o las mismas que hacen que un bebé sonría cuando nosotros sonreímos.

La lectura y la empatía

Los investigadores han hecho un gran énfasis en los cambios cerebrales que induce la lectura en relación con la empatía. En primer lugar, pudieron detectar que las zonas del cerebro que se emplean para leer y comprender las acciones de determinados personajes son las mismas que utilizamos para comprender a otras personas. Al fin y al cabo lo que subyace en el fondo de ambas experiencias es un proceso de comunicación.

Así que, por un lado, vivimos lo que el personaje hace como si nosotros mismos lo estuviéramos haciendo; por otro lado, al hacer ese ejercicio también estamos incrementando nuestra capacidad de comprender a los demás, de asociar situaciones y emociones. Conclusión: leer es una forma de practicar y enriquecer nuestra empatía. De una u otra forma, alteramos nuestro punto de vista cuando hacemos una lectura que implique la narración de una historia.

El doctor Mars da un ejemplo concreto de ello. Se remite al caso de un personaje que está discapacitado. Si sus experiencias son narradas detalladamente, aunque nosotros no tengamos ninguna limitación, hay un punto en donde logramos comprender lo que siente esa persona. En otras palabras, aprendemos a ponernos en el lugar de los demás.

Estos son tan solo algunos de los aportes que hace la lectura. Se cuentan por decenas los cambios cerebrales que se producen al tomar un libro entre las manos y dejarse capturar por él. Una buena lectura nos transforma en sentido positivo. Nos permite crecer, unirnos más profundamente al resto de la humanidad y volvernos más inteligentes.

Fuente: ortografiacultura.blogspot.com

José Alcántara Almánzar: la importancia de la lectura en los jóvenes

Por: Carolina Jiménez

 

Educador, narrador, ensayista y crítico literario, son parte de los oficios que acompañan a José Alcántara Almánzar, sociólogo y director del Departamento Cultural del Banco Central de la República Dominicana desde 1996.

En sus inicios fue profesor de idiomas, literatura e historia en su ciudad natal, Santo Domingo. Enseñó sociología en varias universidades dominicanas. Entre 1987 y 1988 fue profesor Fulbright en el Stillman College, Tuscaloosa (Alabama), Estados Unidos. Algunas de sus publicaciones más trascendentales son: “Viaje al otro mundo”, “Callejón sin salida”, “Testimonios y profanaciones”, “Las máscaras de la seducción”, “El lector apasionado”, y su más reciente “Cuentos para jóvenes”.

Para Alcántara, la lectura no solo es importante en el aprendizaje y la adquisición de conocimientos de los jóvenes, sino que también es imprescindible para su formación. “Leer es un modo de ampliar nuestra visión de los seres y las cosas, y sobre todo, el método más efectivo para conocernos. Estoy convencido de que la buena lectura nos hace mejores personas”, agrega.

Al conversar sobre el valor que se le debe otorgar a los concursos y proyectos que tengan como objetivo incentivar a los jóvenes a la lectura, afirma que: “Acercan a los jóvenes a un universo nuevo donde la lectura se convierte en cómplice de un viaje interminable, y al mismo tiempo, permite desarrollar destrezas a veces desconocidas por el propio sujeto, como su imaginación y su capacidad creativa”.

Cuatro autores dominicanos que recomienda Alcántara a los jóvenes son: Juan Bosch, autor de unos cuentos estremecedores que siguen encantando a quienes los leen; Franklin Mieses Burgos, un paradigma de la poesía contemporánea que deslumbra por la perfección de sus versos; Pedro Henríquez Ureña, un artífice del ensayo y la crítica; y Manuel Rueda, un renovador de la poesía, maestro de la narrativa, el teatro y el ensayo.

Alcántara considera que los maestros de centros educativos deben motivar a los estudiantes a la lectura. “En lugar de asignar lecturas y poner tareas, recomiendo trabajar la práctica en el aula. Leer en voz alta a cargo de los educadores y también de los alumnos, hacer comentarios sobre lo que leen e intercambios entre condiscípulos acerca de las lecturas. Nada hay mejor que la lectura de viva voz para asimilar y recordar siempre lo enseñado”.

Conocer si cada libro tiene una edad e identificarlo, es  un misterio. La explicación que da Alcántara es que hay libros antiguos que se mantienen lozanos y son leídos generación tras generación, con mirada distinta pero con parecido entusiasmo. Sin embargo, señala que hay libros que se olvidan muy pronto y nadie lee, aunque hayan sido publicados ayer.

“El Quijote es buen ejemplo de lo primero. Tiene cuatrocientos años de edad y sigue apasionando a los lectores de todas las edades y latitudes. Esto se debe a las verdades eternas que proclama su héroe, su sabiduría y su humanidad, así como la belleza de la escritura tallada por un artífice del idioma como Miguel de Cervantes y Saavedra”, argumenta.

Beneficios de la lectura: cómo los cuentos ayudan a superar miedos

Por Appvise

Hoy en día, es bien sabido que la lectura aporta, tanto a los pequeños como a los adultos, una serie de beneficios en los diferentes ámbitos del desarrollo personal. Tanto en casa como en los colegios, el fomento en la lectura debería estar muy presente, ya que contribuye en gran medida al crecimiento cognitivo, afectivo y social del lector.

Qué nos aporta la lectura

Es difícil no reconocer que tenemos a nuestro alcance un gran abanico de posibilidades en cuanto a literatura se refiere.

Los más pequeños disponen desde los cuentos más clásicos y populares de siempre a los más modernos álbumes ilustrados.

Los jóvenes, cada vez tienen más novelas adaptadas a los tiempos modernos y con sus aficiones más comunes.

Y los adultos, miles de novelas que despiertan emociones, intrigas o hacen reflexionar. Pero, en cualquier caso, todas ellas tienen algo en común: aportan grandes beneficios a quienes disfrutan de esas historias.

5 beneficios de la lectura que no sabías

  • Leer de forma habitual permite que el cerebro trabaje de forma constante, manteniéndose activo y estimulando la conectividad neuronal.
  • Ayuda a mejorar nuestro nivel de alfabetización al igual que nuestras habilidades lingüísticas: velocidad lectora, vocalización, expresividad, comprensión; amplia nuestro vocabulario y la calidad en nuestra comunicación con los demás.
  • Desarrolla la memoria, ayuda a ordenar nuestros pensamientos, mejora nuestro nivel de concentración y amplia nuestros horizontes en cuanto a creatividad se refiere.
  • Permite evadirse durante unos instantes, viajar a otros mundos de fantasía con los que nuestro subconsciente siempre ha soñado, experiencias (a veces) imposibles de cumplir.
  • Aumenta la capacidad de empatía hacia los demás, al tratar de comprender a los personajes, al sentir y pensar en sus formas de actuar…

Lo mejor de todo es pensar que estas aportaciones que nos ofrece la simple lectura de un libro abarcan todas las edades, desde los más pequeños al lector más adulto, ya que les aportarán, en mayor o menor medida, alguno de los beneficios mencionados.

10 cuentos contra el miedo

Entre esa infinidad de libros y cuentos que llenan las librerías, encontramos algunas historias que, además de aportar las habilidades antes mencionadas, nos pueden ayudar como educadores o padres, a afrontar con nuestros hijos un problema muy común: los miedos nocturnos.

Los monstruos, la oscuridad, otros seres fantásticos… pueden ser un obstáculo a superar en el desarrollo evolutivo de los más pequeños, y que nos lleve a buscar estrategias en el lugar menos pensado para superarlo con éxito. Este tipo de miedo podría considerarse como uno de los llamados miedos evolutivos, o aquellos miedos que van apareciendo en las diferentes etapas de nuestra vida y por los que vamos pasando, como puede ser el miedo a la separación de los padres, a ser rechazado, la muerte de un ser querido…

Entre los siguientes cuentos que vamos a presentar podemos encontrar personajes muy variopintos: desde niños valientes, hasta monstruos que no saben asustar o controlar sus emociones, pasando por personajes que nos hacen ver la oscuridad de una forma divertida y lúdica. ¿Estás preparado para plantarles cara? Pues… ¡aquí van!

  • “Donde viven los monstruos”, de Maurice Sendak. Este cuento es un clásico, también adaptado a la gran pantalla, que narra la historia de un niño que se siente incomprendido y que quiere gobernar en el mundo de los monstruos, quienes buscaban a su vez un líder en quien confiar.
  • “¡Buenas noches, monstruos!”, de Lucía Serrano. Esta vez, serán los monstruos los que mostrarán sus sentimientos y se refugiarán en la cama del niño para sentirse a salvo.
  • “Yo mataré monstruos por ti”, de Santi Balmes. De nuevo, el miedo de un niño que cree en un mundo paralelo debajo de su cama, donde resulta que los monstruos siente también temor, pero por el ser humano.
  • “¿Por qué sueño cosas feas?”, de Olga Alamán. En este caso, serán los niños quienes pregunten sobre distintos miedos y los padres contesten de forma clara y sencilla, generando una reflexión al respecto.
  • “Una pesadilla en mi armario”, de Mercer Mayer. Clásica historia del miedo al armario, contada con toques de humor y buscando un tierno final a lo que parecía terrorífico sin remedio.
  • “A todos los monstruos les da miedo la oscuridad”, de Michäel Escoffier. En él, se relata con humor la auténtica razón de por qué los monstruos se esconden en las habitaciones de los niños y cómo ellos también sienten miedo.
  • “Tragasueños”, de Michael Ende. El autor de la Historia Interminable nos cuenta la historia de una princesa que no podía dormir bien porque tenía pesadillas. Un viaje por el que su padre, el rey, buscará la solución en un ser fantástico que come sueños y pesadillas.
  • “El monstruo de colores”, de Anna Llenas. Un monstruo necesitará de nuestra ayuda para poder hacer frente al descontrol de sus emociones.
  • “¡A dormir, monstruos!”, de Ed Vere. Aquí se presentan los monstruos de una forma que jamás podrás imaginar: divertida y nada terrorífica.
  • “De verdad que no podía”, de Gabriela Keselman. Un niño no puede dormir, pero cuenta con la protección de su madre, a quién aprenderá a pedir ayuda siempre que lo necesite.

Literatura para alimentar nuestra inteligencia emocional.

Como se puede ver, tanto la inteligencia emocional como la superación personal, hacen un claro acto de presencia en todas estas lecturas recomendadas. Son un punto de conexión en común.

Es decir, abren las puertas a que los niños dejen aflorar sus sentimientos, les permitan afrontarlos con valentía, o incluso reconociéndolos y exteriorizándolos para quitarse ese primer peso de encima.

A través de valores como la empatía, son capaces de comprobar que todos podemos llegar a sentir miedo alguna vez, aun siendo adultos. Y que por ello, no debemos sentirnos mal por estar tristes o sufrirlo, sino que debemos sacar nuestra fuerza interior para vencerlos de la mejor manera posible: con una sonrisa.

La literatura en el fomento de valores

Minerva González Germosén

Para desarrollar valores a través de la literatura se requiere amar la lectura y para tal cosa, fomentar su hábito es lo principal. Especialistas, sugieren que lo idóneo es iniciar los primeros estímulos durante la etapa prenatal.

La literatura como arte de la expresión que se vale del uso estético de la palabra para provocar placer, despertar emociones, hacer volar la imaginación y transportar a otros mundos inimaginables (Díaz Pimentel, 2012), puede ser el medio para fomentar valores en las personas. Sin embargo, para esto, se requiere estimular la lectura desde la primera etapa de concepción del bebé.

Leer permite la construcción de mundos imaginarios que posibilitan la cimentación de peldaños hacia moradas ideales. La fabricación de héroes para alcanzar utopías y destruir villanos que impiden llegar a metas anheladas.  Asimismo, la lectura es como  un volcán en erupción en el fortalecimiento de la imaginación del lector.

En el mundo real, la literatura construye la trayectoria de la madurez lingüística, fomentando el acervo cultural del lector. Del mismo modo, desarrolla la creatividad e imaginación, siendo esta última, la materia prima en todo proyecto ideado, “un puente que conduce hacia la representación metafórica y ficcional que comunica a otros mundos, donde se viven aventuras con personajes que se convierten en sus mejores amigos o sus más temidos enemigos” (Guerrero Guadarrama, 2003). Por lo que, es oportuno cimentar valores a través de la lectura para permear la personalidad del novel lector y sea una mejor persona.

Pero ¿cómo desarrollar valores a través de la literatura? ¿conviene a la sociedad el fomento de valores? ¿dónde deben ser fomentados los valores en casa o en la escuela?

Para desarrollar valores a través de la literatura se requiere amar la lectura y para tal cosa, fomentar su hábito es lo principal. Especialistas, sugieren que lo idóneo es iniciar los primeros estímulos durante la etapa prenatal, ya que según el científico Thomas R. Verny autor del libro “la vida secreta del niño antes de nacer “el bebé que se expone a estímulos tiene mayor capacidad de aprendizaje, desarrolla mejor la capacidad para calmarse y alcanza a escuchar con mayor claridad los sonidos que le resultan familiar. Esto último, podría ser aprovechado durante el embarazo escuchando audiolibros y leyendo cuentos infantiles donde se perciban los valores que se pretende alimentar en el niño.

Por otro lado, durante el embarazo, los padres deben preparar la habitación elegida para el bebé, ambientar un espacio para su biblioteca personal, colocar alfombras con personajes de cuentos clásicos que indudablemente llamaran su atención. Dicho espacio tiene que resultar confortable tanto para los padres como para el niño, hasta se pueden colocar fragancias aromáticas en el espacio dedicado a la biblioteca del niño. Asimismo, adquirir libros de acuerdo a las etapas por las que atravesará, estos podrían ser cuentos, leyendas, poesías.

Los textos elegidos tienen que ser apropiados en el vocabulario, la temática, contexto y hasta la trama abordada así, el niño comprenderá con más facilidad lo leído. Por otra parte, después del nacimiento del bebé las prácticas de lecturas continuarán y hasta podrían resultar estratégicas al momento de calmar al bebé en momentos de llanto. Los noveles padres elegirán las horas de lectura del bebé cuando lo estimen oportuno durante sus etapas de desarrollo. Y, llegada la época de escolaridad, los maestros de los distintos grados por los que deba pasar el infante compartirán con los padres la responsabilidad de leerle, mientras él adquiere la lectoescritura.

Adquirida la lectoescritura, el niño tendrá libertad de elegir sus libros de manera espontánea. Es importante no hacer de la lectura una tarea obligada, sino una actividad recreativa, divertida y placentera para no producir rechazo, afirma la cuentista Emma Lucía Ardilla. De esta manera, en cada etapa se forjará un potencial lector, puesto que, la niñez es el momento ideal para adquirir los mejores aprendizajes sin dificultad y, por ende, la apropiada para que la lectura sea el recurso para forjar valores, viajando por los senderos trazados por los personajes que forman las historietas que lee.

En la medida que el nuevo lector va alcanzando su madurez y adquiere la lectoescritura desarrollará destrezas que le permitirán discernir y criticar todo en su entorno. Mientras, los padres deben reajustar sus actividades para que sean comunes con las de sus hijos y así, frecuentar lugares donde los libros son los protagonistas como, puesta en circulación de obras, asistir al cine a ver películas realizadas a partir de historias de libros, visitar bibliotecas públicas y privadas, acudir a ferias, organizar intercambios de libros entre los amigos del niño que comparte su interés, colaborar en la organización del rincón de lectura del grado que cursa su hijo, entre otras.

Por otro lado, como resultado de investigaciones en contextos pedagógicos, especialistas de diversas áreas proponen múltiples maneras de iniciar los infantes en la lectura como María Montessori que ideó un método donde se recrearon rincones en las diversas disciplinas entre ellas, la lectura en el aula de la escuela o del hogar.  El método anterior no requiere ser un especialista para aplicarlo en cualquier niño, sin embargo, métodos como el global, mistos exigen para su aplicación especialidad en docencia. Lo cierto, que cualquier método que sea empleado para inducir al niño en la lectura servirá como estrategia para evitar los momentos de ocio y buscar la alegría que produce volar a lugares recónditos.

El lector infante puede identificarse con uno de los personajes, asumiendo sus valores y antivalores, en ocasiones hasta difiriendo con decisiones tomadas por el autor y que probablemente perjudiquen sus personajes. Por otro lado, la madurez alcanzada permite que las actividades de lectoescritura sean completamente sensoriales y que se conecten sus emociones con su realidad contextual. La planeación y adecuación de las actividades por parte de los padres deben resultar recreativas, para que el momento de lectura no se perciba como algo impuesto, todo lo contrario, como una actividad divertida, relajada y entretenida (González, 2017). Estas, podrían ser asistir a puesta en circulación de obras, ver películas realizadas a partir de historias de libros, visitar bibliotecas públicas y privadas, acudir a ferias, organizar intercambios de libros entre los amigos del niño que comparte sus intereses, colaborar en la organización del rincón de lectura del grado que cursa su hijo, entre otras.

Quienes crecen haciendo de la lectura su mejor pasatiempo desarrollan destrezas que le beneficia en los diferentes contextos en que convivirá. Según Ana Romero Franco coordinadora del Taller Literario Pedro Mir, los niños apasionados de la literatura mostrarán seguridad en sus habilidades comunicativas orales y escritas, elevarán su autoestima, mostrarán seguridad al momento de expresarse en público y desarrollarán una elevada criticidad en los diversos planos en que se relacionen.

Finalmente, la literatura puede ser el recurso ideal para fomentar valores de manera imperceptible, convertirlos en personas sensibles, solidarias, honestas, respetuosas del entorno y de las leyes que rigen cualquier sociedad. Su práctica desarrolla destrezas y habilidades de discernimiento que permite una comunicación efectiva. Del mismo modo, su práctica asidua transforma el interior del lector, transportándolo a espacios donde se alcanza la felicidad, es la materia prima al momento de construir mundos donde mora la equidad desterrada de la realidad de los humanos. Derriba las barreras que impiden alcanzar las utopías soñadas. Es el alba que marca el sendero hacia fuentes de elixir que aletargan momentos de ocio, compañera fiel en viajes por espacios infinitos donde convergen diferentes puntos de vista.

Entonces, siendo la literatura el medio para transformar al ser humano ¿por qué no emplearla como herramienta principal? Para que baje el nivel de violencia, se administre con honestidad el erario, se fortalezca nuestro nivel educativo, nuestros hombres no asesinen sus parejas, nuestros jóvenes no vean el consumo de drogas como una salida del momento, para construir un mejor país.

 

 

 

Los problemas de lectura más comunes en niños

La lectura es el proceso por el cual se produce una decodificación, significación y comprensión de cierta información reflejada en un soporte y que se transmite a través de algún código, generalmente el lenguaje.

En ocasiones, este proceso de lectura y escritura no se desarrolla como debería, lo que podría deberse a diferentes causas, como factores ambientales, metodología de enseñanza inadecuada y problemas de lenguaje o de habla, entre otros. ¿Cuáles son los problemas más comunes que se dan cuando el niño está aprendiendo a leer?

¿Cómo se adquiere la lectura?

La adquisición de la lectura requiere de un aprendizaje que pasa por una serie de etapas:

1. Logográfica: el niño en este periodo el niño es capaz de reconocer escrituras conocidas de forma global, es decir, logos. Ejemplo: Sabe reconocer el logo de ciertas marcas.

2. Alfabética: durante esta etapa el niño comienza a comprender el principio alfabético y a asociar el grafema con el fonema correspondiente. Este estadio se conoce como la etapa de codificación fonológica, en la cual el niño lee por fonemas o sílabas.

3. Ortográfica: en esta fase, el niño es capaz de reconocer patrones ortográficos necesarios para llegar a adquirir una lectura fluida.  El niño empieza a reconocer grupos de letras y palabras con solo un golpe de vista.

Algunos autores añaden una cuarta etapa, que sería la siguiente:

4. Fluida-expresiva: en este momento, el niño es capaz de leer un texto, atendiendo a la puntuación, expresión y contexto.

Problemas durante el aprendizaje de la lectura

Retraso lector: se puede definir como un desfase en el desarrollo en la adquisición de la lectura y la escritura que aparece generalmente en niños entre 6 y 8 años sin que presenten ningún tipo de patología. Se manifiesta como una demora en la adquisición de habilidades y aptitudes necesarias para leer y escribir.

Dislexia: supone dificultades a la hora de aprender a leer por los métodos convencionales de instrucción, a pesar de que el niño presenta un nivel de inteligencia normal y adecuadas condiciones socio-culturales.

Disortografía: es el conjunto de errores de escritura que afectan a la palabra y no a su trazado o grafía.

Disgrafía: es un trastorno de tipo funcional que afecta a la escritura en lo relativo al trazado o la grafía.

¿Cómo detectar un retraso en la lectura en los niños?

Para poder diagnosticar estos aspectos, debemos atender a una serie de factores: ausencia de problemas de visión y de audición, ausencia de problemas físicos que puedan repercutir en la lectura, ausencia de desórdenes emocionales o neurológicos y cociente intelectual normal

Para considerar que puede existir una afectación en este aspecto debemos encontrar: deterioro en la lectura y rendimiento en este aspecto significativamente inferior al esperado en relación a sus características personales y escolares.

Fuente: guiainfantil.com

Beneficios de leer antes de dormir

Mundo Primaria

El ritual de las noches es similar en todas las casas: cena, lavarse los dientes, pijama y a la cama. Sin embargo es conveniente tratar de hacer un hueco en esa rutina para leer un libro infantil o un cuento para dormir.

Beneficios de la lectura para los niños

 Potencia la imaginación: La imaginación es muy importante en el desarrollo psicológico y aprendizaje del niño. Además, a la vez que potenciamos la imaginación ayudamos a desarrollar la creatividad, habilidad que, entre otras cosas, nos ayuda a solucionar problemas de forma efectiva.

Foto tomada de mundoprimaria.com

Potencia la memoria y la capacidad de razonamiento: A través de la lectura de cuentos aprenderán nuevas palabras y estimulará su habilidad lógica, ya que empezarán a ordenar hechos y consecuencias gracias a las historias y sus desenlaces. Además, si después de la lectura hacemos preguntas trabajaremos su capacidad de comprensión.

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Crea un hábito de lectura: Si leemos cuentos a los niños de forma rutinaria desarrollarán las ganas, entusiasmo y curiosidad por empezar a leer ellos mismos. Así, esta rutina podrá mantenerse a lo largo de los años y lo acompañará en su crecimiento e independencia.

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Mejoran la concentración: Si los padres, además de leer, representan el cuento (cambios de en el tono de voz con los personajes, risas, llantos, onomatopeyas) mantendrán la atención de los niños de forma fácil y les ayudará a mejorar su capacidad de atención concentración.

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Mejoran su capacidad del lenguaje: leer y representar cuentos a los niños sigue siendo una forma de comunicación verbal, de la que aprenderán la pronunciación, nuevas palabras y sonidos.

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Transmiten valores positivos: los cuentos pueden ser una fuente de valores a través de las experiencias de los personajes y sus moralejas.

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Preparación mental para el sueño: Con la rutina de la lectura, ellos entenderán ese momento como el del fin del día, el del descanso y empezar a relajarse. Además, los cuentos con finales felices le ayudarán a conciliar el sueño más fácilmente.

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Elegir un cuento para dormir

Para alcanzar estos beneficios es determinante elegir una historia adecuada a la edad del niño. Así conseguiremos no asustarles o aburrirles con conceptos demasiado complicados para ellos o demasiado simples. En Mundo Primaria podemos ayudarte en esta tarea desde la sección de Cuentos cortos.

La importancia de la lectura para los padres

No podemos ignorar que leer cuentos antes de irse a la cama también tiene beneficios para los papás y mamás narradores.

  • El rato de lectura se convertirá en un momento de tranquilidad y mayor intimidad con tus hijos.
  • Los más mayores también podemos aprender nuevos valores y conceptos positivos que desconocíamos.
  • Mejora nuestra creatividad: cambiar un final o reinventar una historia será cada vez más sencillo gracias a la imaginación de los papás.

No olvides dedicar este pequeño pero importante rato para pasar con tus hijos.

Contar un cuento no supondrá más de media hora y a cambio conseguiremos unos niños más felices.

 

Cinco razones para leer El Principito

La novela infantil más veces traducida a otros idiomas: un libro clásico escrito por el autor y aviador francés Antoine de Saint-Exupéry (1900–1944). Su popularidad ha sido tanta que ha sido traducido a más de doscientos idiomas como el latín, sardo y hasta el sistema braille. Un libro sencillo de leer, comprender y recordar junto a tus hijos, uno de los más grandes clásicos a la fecha que por cultura general deben leer tus hijos.

Inspirada en nuestra querida tierra, Guatemala:  cuentan que él iba rumbo a la tierra de su prometida en El Salvador, y que tuvo que hacer una parada por Guatemala porque su avión venía fallando, al aterrizar tuvo un accidente que lo llevó a convalecer en Antigua Guatemala, ciudad que lo inspiró para escribir acerca del Asteroide B612: tres volcanes, uno de ellos inactivo -el de Agua-, árboles que crecen enormemente creando catástrofes -la Ceiba- y su inspiradora rosa, como las que se cultivan en nuestra tierra fría de Sacatepéquez. Una serpiente que se traga un mamut, inspirada en el Cerro de Oro de Atitlán.

Lección del amor y la amistad: un libro con una profunda reflexión acerca de estos dos grandes valores  a través de los personajes “La Rosa” y “El Zorro” que enseñan a nuestros hijos a ser empáticos, nobles, humildes.

Nunca verás un atardecer de la misma forma: Si lees el libro conocerás que los atardeceres o las caídas del sol son un fenómeno natural que nos llena de emociones, nostalgia y tristeza. “Cuando uno está muy triste son agradables las puestas de sol”, decía una de las citas de El Principito en el libro.

Leerás y escucharás las citas o frases más memorables: leerás una extensa compilación de frases para reflexionar acerca del amor, fidelidad, vida, amistad, el valor del presente, la sencillez y la inocencia de la niñez.

Un libro enriquecedor, clásico, necesario, indispensable en la cultura general de un niño y la familia, porque la lectura y la fantasía que viene con éstos se hereda por tradición de papás a hijos. Si prefieren el cine, vean la película pero no dejen de conocer un libro que como a mí, puede que les cambie el gusto por la lectura, o incluso la forma de ver o vivir la vida.

Fuente: revistamishijosyyo.com