Entradas

Niña de 9 años enseña leer al vendedor de helados de su escuela

Nunca es tarde para aprender

Por lo general, la mayoría de las personas aprendemos a leer cuando aún somos niños; pero lamentablemente, no todos tienen esa oportunidad. Por diversos motivos, hay niños que deben abandonar la escuela para dedicarse a trabajar y apoyar con los gastos de la casa. Y muchas veces llegan a la adultez sin saber leer ni escribir, o sumar y restar; pero el deseo de aprender se mantiene.

Francisco Santana Filho es un hombre de 68 años originario de Brasil que no sabía leer. Desde hace 4 décadas vende helados afuera de una escuela primaria. Para su suerte, un día se encontró con Bárbara Matos, una niña con un enorme corazón que decidió enseñarle a leer y escribir.

La infancia de Francisco fue muy dura pues desde pequeño tuvo que salir a trabajar para ayudar a sus padres con los gastos del hogar y jamás tuvo la oportunidad de asistir a la escuela. El hombre se dedicó a trabajar y trabajar durante toda su vida y llegó a una edad avanzada sin haber aprendido lo más básico.

Por casualidad terminó vendiendo helados en una escuela, pero nunca se imaginó que un día, luego de tantos años, alguien se ofrecería a ser su profesor.

Bárbara, de 9 años, decidió comprar un helado y de pronto quiso saber algo sobre el vendedor. Le preguntó si sabía leer y el hombre respondió que no. Luego le contó que nunca pudo aprender porque no tuvo la oportunidad de asistir a la escuela pero que no perdió las ganas de estudiar. Sin pensarlo dos veces, Bárbara le dijo a Francisco que ella sería su maestra y le enseñaría a leer y escribir.

Desde entonces, todos los días, la niña se queda un tiempo extra al finalizar sus clases para ayudar al vendedor. De alumna se convierte en maestra y lo hace excelente. Por su parte, Francisco va a trabajar vendiendo helados y cuando es el momento se transforma en alumno. A la puerta de la escuela, ambos se sientan a estudiar.

«Ella es mi maestra. Es un individuo gentil y particular. En el momento de la salida se quedaba para enseñarme el alfabeto», mencionó Francisco.

Poco a poco, el vendedor comenzó a reconocer letras y palabras. Día tras día, Bárbara se dispone a enseñarle algo nuevo a Francisco. Ahora una profesora del Colegio Diocesano, Rizélia Sobreira, también tomó la labor de instruir al vendedor y y apoya a la niña en el proceso.

Cuando era niño, Francisco tenía el sueño de convertirse en periodista pero nunca pudo lograrlo. Ahora quiere enfocarse en saber leer y escribir muy bien y luego seguirá con las matemáticas. Ahora ya puede escribir algunas expresiones y lo más importante, sabe escribir su nombre.

Esta peculiar historia se hizo viral luego de que la maestra tomara una fotografía del dúo mientras estudiaba y la compartiera en redes sociales. Muchos reconocieron la generosidad e iniciativa de la niña así como las ganas de superación del hombre. Felicitaron a ambos por la noble y provechosa acción que están llevando a cabo y que ya está rindiendo frutos.

Fuente: https://porquenosemeocurrio.net/

Las bases neurológicas de la lectura: características y descubrimientos

Resumen de las bases neurológicas de la lectura: las partes del cerebro tras la habilidad de leer.

Las bases neurológicas de la lectura han sido de gran interés para la comunidad científica, en especial en lo que concierne a los trastornos de la lectoescritura.

Desde que se realizaron los primeros estudios neuroanatómicos sobre las zonas implicadas en esta capacidad tan destacable de la especie humana, se ha planteado que hay muchas áreas y vías implicadas en la identificación, codificación y pronunciación de las letras y las palabras.

A continuación hacemos un breve repaso sobre las bases neurológicas de la lectura, qué datos se han recopilado a lo largo de los años y qué afectaciones habrían a nivel cerebral en las personas que presentan dislexias.

¿Cuáles son las bases neurológicas de la lectura?

La lectura y escritura son habilidades que nos distinguen mucho del resto de las especies animales. Estos dos son componentes muy interesantes del lenguaje, habilidad que siempre ha sido objeto de estudio dentro de la comunidad científica al tratar de ver si en otras especies se podría replicar una capacidad que en nuestra especie está tan normalizada.

Como cabría esperar, los científicos han puesto el foco de atención en el cerebro, tratando de ver qué áreas están implicadas en el lenguaje y en específico en la lectoescritura.

Hipótesis neurológicas de la lectura

Uno de los primeros investigadores en hacer descripciones de los procesos neurológicos detrás de la escritura y la lectura fue Joseph Jules Dejerine, quien obtuvo valiosos datos a través del estudio de casos clínicos de personas con trastornos de lectoescritura. Estos estudios se realizaron a finales del siglo XIX y se le atribuye a Dejerine el haber identificado los síndrome de alexia con y sin agrafia en 1892, estudiando a pacientes que presentaban lesiones vasculares debidas a infartos en las áreas parietal y occipital izquierda.

Gracias al trabajo de Dejerine se pudo realizar las primeras sistematizaciones de las áreas cerebrales y, siguiendo un modelo conexionista, con el tiempo se iría sugiriendo la implicación de varias zonas.

Entre estas se encontraría la participación de la corteza occipital izquierda, implicada en el procesamiento visual; el área temporo-parieto-occipital izquierda, la cual se encargaría de la integración visuo-verbal; el giro angular, con la habilidad de la codificación lingüística; la corteza temporal posterior, encargada del acceso semántico; y la corteza frontal inferior izquierda, encargada del habla motora.

Pero no todo el mérito es de Dejerine. Otros muchos investigadores a lo largo de los dos últimos siglos han contribuido a esclarecer las bases neurológicas de la lectura. Entre ellos tenemos a Norman Geschwind, quien estudió la convergencia de la aferencia visual bihemisférica en la corteza occipital izquierda desde la cual se proyectaría la información al giro angular ipsilateral, región que se considera el centro de las imágenes visuales de las palabras. Luego, esta información pasaría a la corteza temporal posterior y, de ahí, al área de Broca a través del fascículo arqueado.

 

La corteza occipital izquierda realizaría el análisis visual. En esta área se reconocerían las características ortograficas de las letras y las palabras, esto es, es aquí donde se encontraría el componente léxico-ortográfica o visual del lenguaje.

Gracias a este análisis se accede a la semántica, esto es, el significado de las palabras, y también se activaría la fonología correspondiente. En otras palabras, todo este proceso permite expresar lo leído mediante el habla, entendiendo lo que se lee.

Pero además de esta ruta para la lectura, denominada como clásica, léxica, transléxica o semántica, se han planteado otros caminos alternativos que se activarían en función de diferentes circunstancias. Una de estas situaciones sería leer sin acceder al significado de las palabras, en donde se implicaría la ruta léxico-fonológica o directa, activándose directamente el componente léxico-fonológico desde el visual. También tendríamos la ruta fonológica o subléxica, activada cuando se leen pseudopalabras o palabras desconocidas.

Es normal que, cada día, al leer cualquier texto, usemos una u otra vía en función de las necesidades que tengamos en ese momento. Si tenemos que leer un texto en profundidad entendiendo lo que leemos y estudiándolo, usaríamos la vía clásica, en la que se aplicarían todas las regiones anteriormente mencionadas. Ahora bien, estas rutas pueden varían en función de si estamos ante una palabra conocida o desconocida, si tenemos que leer rápido o con precisión, si la palabra forma parte de nuestra lengua materna o si es extranjera…

Patologías asociadas a las alteraciones en la lectura

Como comentábamos, el estudio de las bases neurológicas de la lectura debe mucho del estudio de personas que han padecido algún tipo de alteración en su capacidad para leer y escribir. En las personas que sabían leer y escribir antes de manifestar el problema suele suceder que el trastorno surge por algún tipo de lesión a nivel cerebral, mientras que en los casos en los que parece haber problemas ya desde que se empezó a escribir el origen del problema estaría en alguna alteración heredada.

Los trastornos de la lectura y la escritura se conocen como disgrafías y dislexias, términos preferidos antes que los de agrafia y alexia, usados más en textos clásicos. Estos trastornos se pueden clasificar en función de si el problema se encuentra en una alteración puramente lingüística, como sería el caso de las dislexias y digrafías centrales, o bien se halla en los subsistemas aferentes o eferentes implicados en el proceso de la lecto-escritura, hablando en este caso de dislexias y disgrafías periféricas.

A continuación vamos a hablar en profundidad de las dislexias periféricas y las centrales, qué áreas están implicadas y algunas variedades dentro de estos dos grandes grupos.

Dislexias periféricas

Las dislexias periféricas son las alteraciones de la lectura que se dan por algún daño en las áreas implicadas en el proceso que va desde el análisis de la información lingüística al proceso léxico-visual. Un ejemplo clásico de este tipo de alteraciones lo tenemos en la alexia pura o sin agrafia, descrita originalmente en casos de lesión occipital izquierda o bien de la aferencia desde la corteza occipital contralateral, a nivel del esplenio del cuerpo calloso.

Se produce la pérdida en la conexión entre el procesamiento visual de la imagen y el componente léxico-ortográfico, de tal forma que el proceso de la lectura no dispone de reconocimiento lexicológico. Esto da como resultado que el proceso se haga letra por letra, haciendo del proceso de la lectura algo más lento y poco funcional. El afectado puede leer, pero lo hace usando solamente la vía subléxica, por lo cual accede a la semántica una vez a alcanzado el estadio fonológico. Es decir, primero lee los sonidos de las letras, y luego capta su significado.

Hay otros casos en los que sucede que el análisis visual de las palabras y las letras está dañado, de manera que se producen fenómenos extraños como, por ejemplo, omitir las letras al comienzo de las palabras, como sucede en la dislexia por negligencia. Otros casos son el de la dislexia atencional, en el que se cambian letras entre las palabras vecinas, y luego tenemos también la conocida como dislexia visual, en la que se sustituyen palabras por otras al tener un aspecto parecido.

Dislexias centrales

En las dislexias centrales la alteración en la lectura se debe, generalmente, a un fallo en los estadios de reconocimiento lexicológico, al acceso semántico y el procesamiento fonológico previo a la producción del habla. Son síndromes cuya causa puede afectar a alguna de las diferentes vías para la lectura una vez se ha superado el análisis visual del texto que se está leyendo.

En caso de encontrarse el daño en la vía fonológica, normalmente ocasionado por una lesión en la corteza perisilviana izquierda, se da la dislexia fonológica. Esta modalidad de dislexia central se caracteriza por una dificultad para la lectura de palabras desconocidas o pseudopalabras y, también en cierta medida, hay dificultad para leer las palabras funcionales (artículos, determinantes, pronombres, preposiciones, conjunciones o nexos). Al afectado por esta condición le resulta difícil convertir lo grafológico (lo escrito) en fonológico (pronunciado).

La dislexia superficial es aquella que podemos observar en personas que presentan problemas para la lectura de palabras irregulares. En esta condición se le añade una cierta tendencia a regularizar los grafemas de fonología ambigua (error de regularización) y generando palabras que no existen. Esto da lugar a muchos errores de omisión, adición, sustitución o translocación. Algunos investigadores sitúan el problema en la incapacidad para acceder al léxico por medio de una estrategia de reconocimiento de palabras completas.

Por último, podemos comentar el caso de la dislexia profunda. En esta alteración de la lectura se puede observar dependencia de la categoría gramatical y semántica, viéndose afectada sobre todo la lectura de palabras como verbos, adjetivos y partículas funcionales en comparación con la lectura de sustantivos. También se dan problemas para leer palabras abstractas frente a las concretas. La dislexia profunda se ha relacionado con múltiples lesiones a diferentes niveles en las vías implicadas en la lectura en el hemisferio izquierdo.

 

Fuente:

https://psicologiaymente.com

 

Cinco maneras de promover la lectura en vacaciones

Las vacaciones se prestan para  alterar las rutinas diarias y tener un cambio de costumbres, entre las que perfectamente puede estar la lectura. Si bien hay que reservar tiempo para todo, es importante no ser rígidos y buscar los momentos que, en los días de descanso, puedan ser los más adecuados para leer.

Los libros de ficción, de animales u otros temas científicos, los que sirven para elaborar y construir cosas, las novelas que trasladan a otro mundo en la imaginación, han de formar parte del equipaje de niños y jóvenes.

Además, si las vacaciones incluyen un viaje a algún lugar nuevo o una visita a un lugar especial (un zoológico, un parque temático, una exposición), puede ser interesante planificar el viaje con libros sobre estos temas.

Dicho esto, queremos entregarte 5 tips para promover la lectura durante las vacaciones:

  1. La lectura es perfecta para el tiempo libre. Es una actividad perfecta para entretenernos. En vacaciones podemos transportarnos a otros mundos, a través de un autor que nos narra una historia de la cual podemos ser parte.
  2. ¡Busca el ambiente ideal! Prueba sentarte a leer un libro de tu gusto bajo la sombra de un árbol, sobre un prado o en la suavidad de la arena de la playa. Nada mejor que dejar que el tiempo pase capturado por una buena novela. No hay mejor café de la mañana que el que se toma en la compañía de un libro.
  3. Leer en vacaciones nos permite recuperar el tiempo perdido. Pocas veces podemos dedicarle tiempo a un libro elegido por nosotros mismos; mientras que  la lectura en vacaciones es pausada, disfrutada, conversada. Da energía y perspectiva para todo el año.
  4. Promover la lectura con nuestros hijos (a) sin imponer. ¿Cómo? Dando nosotros el ejemplo y siendo lectores ávidos, conversando sobre libros, sugiriendo autores y respetando siempre la libertad de elección.
  5.  ¡Es importante recordar!  La lectura cuando no es impuesta, se vuelve hábito de vida.

Toma en cuenta cada uno de los tips que te entregamos en esta nota y disfruta de la lectura de tu preferencia, junto a tus familiares, durante estas vacaciones.

  1. Vean una película en familia  que haya sido producida a partir de un libro y terminen leyendo el libro para señalar diferencias y similitudes. Pueden hacerlo a la inversa.
  2. Lleva a tus niños al parque o a la playa y programa la escritura de un cuento al aire libre, con elementos de la naturaleza. Luego lean las producciones.
  3. Pon a los niños a escribir cómo serían sus vacaciones ideales y lean en familia.
  4. Visita la biblioteca infantil con ellos y que hagan lectura libre y relajada.
  5. Jueguen a las pistas! Pon en varios lugares de la casa elementos o gráficas y deja notas con pistas que lleven a tus niños a los objetos a encontrar. Al final comenten qué tan útiles fueron las notas para encontrar los elementos a buscar.

Fuente: colegium.com

Tu hijo no nace siendo lector. ¡Tú lo haces lector!

Nueve consejos prácticos para formar hijos lectores:

 

  1. Lee junto a tu hijo, en cualquier situación y por cualquier motivo.Lee los paquetes de cereales en el desayuno o la cartelera de los cines el fin de semana. Léele las instrucciones para montar su castillo de juguete o busca con él información en internet para saber más sobre su animal preferido. Por supuesto, cuéntale cuentos, léele poesía, adivinanzas, trabalenguas…
  2. Convierte la tele en una aliada, no en un enemigo.Si la pequeña pantalla es lo que realmente le engancha, hay que fijarse en sus programas preferidos y tratar de buscar libros relacionados con su pasión. Tenemos ya garantizado un mínimo de interés.
  3. Visita la biblioteca pública del barrio con asiduidad.Los fondos de la sección infantil y juvenil de las bibliotecas públicas ofrecen muchos más libros de los que se puedan tener en casa. Suelen celebrarse además actividades de animación a la lectura y encuentros con otros lectores.
  4. Invítale a “merendar” libros.En lugar de golosinas o chocolate, invítale de tanto en tanto a elegir un libro de la librería. Hay libros de todos los presupuestos y una merienda literaria no tiene por qué ser cara.
  5. No te empeñes en que le guste lo mismo que a ti a su edad.No, a tu hijo no le gusta todavía Jim Boton y Lucas el maquinist En estos momentos disfruta con Mortadelo y Filemón. ¿Qué problema hay? Se está forjando su gusto por la lectura, no el tuyo. Aprende a esperar para dar los libros adecuados en el momento oportuno.
  6. Preséntale la lectura como un premio.«Si acabas pronto tus deberes, podrás sentarte en el sofá a leer ¡durante media hora! Yo también intentaré acabar pronto para leer contigo ¿Qué te parece?»
  7. Sé regular.Convierte la lectura en un hábito. No es necesario mucho tiempo pero sí ser sistemático. Si tu hijo es pequeño, reserva 10 minutos del día para leerle. A este intervalo de tiempo, puedes llamarlo «La hora de jugar a leer» y anúnciaselo como si hubiera llegado la mejor hora del día. Aunque tú no te pares a pensarlo, estar junto a ti, con tu atención y con un buen libro, para tu hijo es el mejor momento del día.
  8. Suscríbelo a una revista especializada para niños.Nunca falla: recibir una revista a su nombre, como papá o mamá, con contenido especialmente seleccionado para sus intereses es un “gancho” seguro.
  9. Crea misterio alrededor de los libros. Para un niño de primaria, no es lo mismo leer un libro de intriga o aventuras sentado tranquilamente en el sofá que leerlo en ese mismo sofá pero a oscuras, con una linterna, debajo de una sábana, para que no os descubran los malos.
  10. Explota su curiosidad.No es lo mismo invitar a tu hijo (de secundaria) a leer un libro (que sabemos va a rechazar) que decir, mientras lo dejas olvidado en la mesa de la cocina: “¡Uf, demasiado fuerte para mí…!” Seguro que la curiosidad puede con él.

Elena Roger Gamir
Pedagoga

Fuente :www.solohijos.com

Cómo sacar lo mejor de un niño tímido

Cómo sacar lo mejor de un niño tímido

La timidez es un rasgo más de la personalidad de nuestros hijos. Ni buena ni mala. Tan solo un factor más que debemos conocer para ayudar a nuestros hijos a desarrollarse en equilibradamente. A veces, olvidamos esta faceta de su personalidad y les obligamos a hablar cuando no quieren, a actuar de una determinada manera que no es natural en ellos, presionándolos ante amigos y familiares…para que dejen de ser lo que son: ¡tímidos!
¡Cómo si serlo fuera un defecto o un problema!

Si respetamos esta característica y actuamos en consecuencia, proporcionándoles espacio, tiempo y experiencias que les fortalezcan y no que les hagan sentir mal por ser como son, acabarán manejando su timidez como manejan cualquier otra faceta de su personalidad.

¿Quieres ayudar a tu hijo a manejar su timidez?

  • Acepta a tu hijo tal y cómo es. En realidad, ¿qué hay de malo en ser tímido? Es una faceta más de la personalidad de cada persona. Si se siente respetado, si no está presionado y se sabe especial, probablemente convivirá con su timidez con naturalidad y aceptación.
  • No emitas críticas negativas cuando sepas que no ha sido capaz de hacer una determinada tarea.No lo compadezcas ni le excuses para que no sufra. Simplemente, alaba su intento, ayúdale a detectar su error y anímale a buscar alternativas y conseguirlo en otra ocasión. Exactamente igual que harías con un niño sin timidez: educarlo para crecerse.
  • Empatiza con él. Dile:“comprendo lo mal que lo has pasado” mejor que “lo que tienes que hacer es…”. Seguramente lo que tu hijo busca es comprensión, no soluciones.
  • Hazle saber que aprecias sus esfuerzos.La confianza en uno mismo es proporcional al reconocimiento que se recibe de las personas que son significantes.
  • Modela la capacidad de autorrefuerzo. Asegúrate que te escucha decirte cosas agradables cuando haces las cosas bien:“¡qué contenta estoy! ¡qué bien me ha salido!”.
  • Modela la capacidad de autocrítica constructiva. Asegúrate que te oye decir cuando te equivocas: “No me ha salido bien esta receta, me he equivocado pero la próxima prestaré más atención”.

¿Cómo actuar si…?

En determinadas ocasiones, obligamos a nuestros hijos a actuar en contra de su naturaleza. Generalmente nos sentimos violentos ante su falta de respuesta o su silencio y les forzamos a tomar decisiones apresuradas, muchas en contra de lo que realmente necesitan en ese momento. En estos casos, ¿el problema es la timidez o nuestra intolerancia o impaciencia?  Algunas ocasiones pueden ser estas:

  • Si no quiere hablar con una determinada persona, no le pongas en evidencia ni contestes por él.
    Dale tiempo para responder. Una sonrisa tuya, un guiño o un gesto cómplice es todo lo que necesita para sentirse seguro. Si no quiere hablar, limítate a seguir la conversación y confía en que se unirá cuando esté preparado.
  • Si escuchas frases negativas que se dice a sí mismo (“soy tonto”, “no soy capaz”, “no puedo”)dile que tú no piensas lo mismo y dale ejemplos muy concretos que contradigan lo que piensa: «Yo no estoy de acuerdo; me acuerdo de aquel puzle de 300 piezas que montaste tu solo; al principio tampoco creías que pudieras hacerlo y ¡lo conseguiste! ¡Eso me parece que no lo hace cualquier persona!».   Háblale de sus cualidades. Verbaliza con exactitud sus sentimientos y ante un “soy tonto” explícale que lo que quiere decir es “¡vaya! otra vez me he equivocado; tendré que concentrarme más la próxima vez”. No es lo mismo.
  • Si no se atreve a quedarse solo en un cumpleaños sin tu presencia, no le obligues. Acércate al objetivo final a pequeños pasos. Empieza por dejarlo solo en otras circunstancias parecidas como puede ser en casa de un abuelo, en casa de ese amigo pero cuando no hay cumpleaños… Ofrécele pequeños desafíos que estés segura va a poder superar antes de enfrentarlo a algo que le sobrepasa en esos momentos. Si a ti te obligaran a pilotar una nave espacial en estos momentos, seguro que también te sentirías incapaz.

Frases para motivar y frases para inhibir

Si por su timidez, siempre le estás diciendo lo que debe hacer o lo que deja de hacer, sin darte cuenta lo que haces realmente es desestimularle a tomar decisiones y arriesgarse. Cualquier niño, especialmente aquel que es tímido, necesita frases de reconocimiento, de valoración y de estímulo. Yo no soy tímida pero os aseguro que me encantaría oír más a menudo estas frases provenientes de mi entorno. La que más me gusta: «si me necesitas, cuenta conmigo» y «toma una decisión, confío en ti». Con esta frase, quizás me animaría a arriesgar más…

Dile:

– ¡Has sido capaz de hacerlo!
– Si me necesitas, estaré a tu lado
– Sigue así, lo haces muy bien
– Veo que cada día mejoras
– Sé que lo conseguirás
– Equivocarse es bueno; inténtalo de nuevo

No le digas

– No te comportes como un bebé
– Venga, estoy esperando…
– Eres un miedoso
– ¡Estoy cansado de tantos miedos!
– Siempre igual, ¿cuánto te harás mayor?

Como dijo Albert Einstein, «Todos somos genios. Pero si juzgas a un pez por su habilidad de trepar árboles, vivirá su vida entera creyendo que es estúpido». 

Fuente:   www.solohijos.com

5 razones para leer el Quijote

En el 2015, el mundo celebró el cuatricentenario de la publicación de la segunda parte del Quijote con festivales, lecturas y congresos desde Estados Unidos hasta Europa, lo cual nos recuerda teniendo en cuenta su capacidad de resistir el paso del tiempo― que gran novela de Cervantes es mucho más que el famoso episodio de los molinos de viento. Dado que Madrid por fin le dio a Cervantes un entierro formal en el mismo convento trinitario donde se descubrieron sus restos recientemente, es razonable pensar que nuestro autor estaría encantado (va con segundas) con saber que tanto él como su obra hayan mantenido su valor literario, cultural y artístico hasta hoy día.

Don Quijote, tanto la novela como el personaje, ha permeado nuestra consciencia colectiva y por lo tanto, no cabría duda que en cien años más, estuviéramos aun considerando su impacto en el aula y las humanidades en general.
El Quijote es una de esas novelas que logra dejar una huella en cualquier lector debido a su comicidad, profundidad, y universalidad. Es una lectura que sin lugar a dudas vale la pena si se tiene paciencia (hay que leer cuidadosamente), perseverancia (es extensa) y preparación(en términos mentales).
A continuación encontrarás las cinco razones “top” para agregar esta joya literaria a cualquier lista de lectura lo más pronto posible.

#5: Es todo una hazaña lingüística 

Tanto las acciones como las palabras de Don Quijote hacen que los a su alrededor se partan de la risa. La combinación del lenguaje arcaico, el sentimiento elevado, y su interpretación errónea de la realidad da paso a una serie de situaciones comiquísimas. Sancho, por su parte y contra parte de su amo, tiene un registro al polo opuesto. Mientras Don Quijote sueña con “desfazer agravios” y “socorrer viudas”, Sancho no deja de pensar en temas más mundanos, como ollas podridas o bienes materiales. Si Don Quijote quiere volar entre las nubes como pájaro, Sancho preferiría comerse un pájaro. Cuando sus dos mundos coinciden,el resultado es genial. Por eso, el lenguaje en Don Quijote se considera poderoso no solo por la producción lingüística de sus personajes sino también los juegos de palabras de Cervantes: Rocinante (“rocínantes”); El gigante Caraculiambro (o sea, no se puede distinguir entre su cara y su trasero),
y la Princesa Micomicona (“monocómico).

#4: Sancho Panza

Sancho Panza representa uno de los primeros de una tradición larga de compañeros literarios. Si la risa asociada con Don Quijote surge de sus proclividades anticuadas caballerescas, la mentalidad provinciana de Sancho Panza es lo que nos provoca gracia. Pero la verdadera belleza del personaje es que sus refranes rústicos se equilibran deliciosamente con momentos de perspicacia. En 10. II, “Las bodas de Camacho”, Basilio, el rival de Camacho, finge suicidarse, y Sancho es el único en reconocer la farsa. También cuando Sancho se vuelve gobernador de su anhelada ínsula, gobierna justamente, algo que nadie hubiera esperado. Através de Sancho, Cervantes logra criticar la noción que la clase social presupone valor, lo cual se aclara cuando el nuevo gobernador se demuestra más capaz que el poderoso y aristocrático Duque, uno de los personajes claves del segundo tomo. En un nivel simbólico, Sancho encarna todo lo positivo y negativo de España de su época. A pesar de sus defectos como la glotonería y materialismo tiene un corazón de oro. Aunque quiere que su hija llegue a ser una princesa, eventualmente para de construir castillos en el aire y acepta su puesto sencillo en la vida. Al concluir la novela, es él quien más se ha evolucionado,aprendiendo del mundo a su alrededor y sus experiencias variadas. Sancho nos recuerda que hay un poco de él en cada uno de nosotros.

# 3 ¡Es una lección de historia vestida de novela!

Leer al Quijote es una experiencia de dos por el precio de uno, de una forma muy implícita,en términos históricos. Aunque los personajes principales no discuten la expulsión y la influencia de los judíos, por ejemplo, el acontecimiento tiene una tendencia subyacente a lo largo de la novela. Howard Mancing contextualiza la marginalización de los judíos, afirmando que
“Their long tradition of superior education and mercantile success, together with their administrative skills and experience in professions such as medicine, made them targets of envy and suspicion by the largely illiterate Christians.”
Su expulsión, entonces,figura como la culminación de este resentimiento colectivo, y se usa como pretexto mientras la Corona en el siglo XV tardío intenta unir al país bajo una religión, la Cristiandad. En la novela dos ejemplos del poder y omnipresencia de la Inquisición vienen a la mente. En Parte I, los amigos y familiares de Don Quijote deciden quemar ciertos libros de su biblioteca, los mismos que supuestamente han causado su locura, como si la quema fuese un remedio médico. Más tarde, en parte II, un conocido de Don Quijote supuestamente es dueño de una cabeza de bronce que habla. El narrador le aclara al lector, sin embargo, que los dueños ya les había informado a los representantes de la Inquisición sobre el truco, lo cual demuestra que no solo estaba Cervantes consciente de no solo lo que los lectores pudieran pensar sino también las repercusiones de los censores. Sancho Panza, quien orgullosamente se declara varias veces “cristiano viejo” representa los menos educados quienes seguían creyendo (erróneamente) en la noción de la pureza de sangre. Cervantes no hace grandes declaraciones sobre estos temas sino más bien las exterioriza y deja que el lector llegue a sus propias conclusiones.La novela misma podría entenderse como una alegoría histórica para el actual ocaso político en España. El periodo barroco Don Quijote nuestro hidalgo cuyos mejores años quedan muy atrás y quien espera revivir el arte de la caballería andante encarna, tal vez, el estado trágico desafortunado de la península en las primeras décadas del siglo XVII.

2. ¡Dos partes!

En la década que separa las dos partes de la novela, increíblemente, pasaron muchas cosas. España expulsó a los moriscos de la península, Cervantes publicó una colección de novelas cortas,
Las novelas ejemplares, y la modernidad de su novela llega a su apogeo para disgusto de Cervantes con la publicación en 1614 de una segunda parte apócrifa por un tal Alonso Fernández de Avellaneda. Este último suceso figura como una de las características fundamentales de Parte II y, hasta cierto punto, lo que le distingue de Parte I.
En Parte I, predomina la farsa, ilustrado tal vez mejor con el episodio con los molinos de viento, cuando el ventero inviste a Don Quijote, y las expresiones del amor cortés hacia damas rústicas por parte del caballero. Nos reímos de nuestro protagonista, y es difícil tomarle en serio. Aunque puesto a la prueba físicamente a causa de diferentes tipos de peleas y burlas, siempre se recupera.En Parte II, las risas continúan, pero el manchego se vuelve más menguante, tanto que podría decirse que el papel de Sancho es el que se destaca. Hay prefiguraciones de la muerte en todas partes, desde un personaje teatral vestido como tal hasta el descenso en la Cueva de Montesinos. Es imposible no tenerle simpatía a Don Quijote y en ciertos casos, lástima,durante sus episodios más traumáticos. El decline de nuestro querido protagonista coincide con el de su creador, Cervantes, quien fallece unos cinco meses después de que la segunda parte se publique.

1. ¡Sólo se pone mejor!

Como cualquier gran obra de ficción, comprometerse a leer a Don Quijote implica una transformación transcendental. Usted verá rastros de Don Quijote en sus parientes, sus vecinos,sus amigos, la naturaleza, y un sinfín de objetos animados e inanimados a lo largo de la vida.La novela permeará su consciencia y hasta su subconsciencia para enriquecer la manera en que ve al mundo y su rol en él.Probablemente la mejor y más gratificante forma de experimentar la magia de Don Quijote es llevarlo como curso. Igual para maestros y alumnos, es un texto del que todo el mundo se enamorará. Lo citarán, recordarán ciertos episodios cuando logren ciertos acontecimientos importantes personales, y apreciarán sus lecciones más y más con el paso del tiempo. Ésta es una de las pocas novelas que tendrá un impacto duradero e inmensurable en todos los quesean expuestos a ella.
Fuente: www.academia.edu

 

Lectura y entretenimiento digital

Ruth Vera

 Muchas veces nos hemos hecho la pregunta: ¿por qué los jóvenes y adolescentes de nuestro país, en su gran mayoría, no desarrollan el hábito de la lectura en estos tiempos o simplemente no les gusta leer?

Esta pregunta se ha intentado responder de muchas formas. Hay quienes dirán que las escuelas no han logrado adoctrinar en la importancia de la lectura o que la familia no se ha involucrado para que juntamente puedan desarrollarse procesos de comprensión. Y, como si no fuera suficiente, se cuestiona el actual currículo educativo, al pronunciar disgustos que insisten en evidenciar la carencia literaria. Sin intención de exagerar, y mucho menos de alarmar, pareciera que la tecnología ha llegado a reemplazar la lectura en los niños, jóvenes y adolescentes.  Es muy notorio que desde muy temprana edad los infantes ya tienen acceso a la tecnología, motivados por sus padres en la mayoría de los casos. Por consiguiente, nos preguntamos si realmente el consumo tecnológico va en detrimento del hábito de lectura.

Frente a lo expresado anteriormente existen posiciones encontradas. Por un lado, es menester resaltar que la concentración no es la misma cuando leemos desde un libro físico, que cuando lo hacemos en formato digital. Esto así ya que las múltiples tareas (multitasking) nos evitan enfocar toda nuestra atención a lo que intentamos leer, haciéndonos perder el hilo conductor de la comprensión, y, por consiguiente, abandonar la lectura inmediatamente.

Actualmente, no solo los estudiantes (jóvenes, niños y adolescentes) han caído en esta trampa, sino que todos en algún momento nos hemos dejado llevar por la «satisfacción inmediata» de los dispositivos, y el afán de los textos cortos, los cuales guían a quien intenta leer a un comportamiento de saltos y lecturas por encima, o lecturas superficiales. Ese vicio se ha agudizado en los últimos años. Todo es para AHORA, y para YA. La vida va rápido, así como las múltiples notificaciones que nos llevan cada segundo a saber qué está pasando.

Por todo esto y más, no podemos negar que la tecnología ha cambiado la forma en la que leemos, así como también ha evitado esfuerzos en el conocimiento de las informaciones. Ya nadie quiere detenerse a entender la noticia, porque desde que vemos que la información tiene más de tres párrafos, se nos hace difícil querer terminar de leer. Esto es peligroso, porque la importancia de la lectura ha pasado a segundo y tercer plano. «Si puedo saber lo mismo de otra forma, la lectura no es necesaria», dirán algunos.

Pero este hecho puede ser reversible. La tecnología no es nuestra enemiga, mas debemos convertirla en nuestra aliada.  Esto es posible cuando utilizamos estos medios para facilitar el proceso de lectura, en lugar de frustrarlo. Es decir, puede que muchos estudiantes no tengan facilidades de adquirir libros ni revistas, o que simplemente no tengan tiempo de comprarlos de forma física, ni de llevarlos consigo todo el tiempo. Aquí entra el beneficio de los dispositivos móviles.

Creo fielmente que sin motivación no hay lectura efectiva. Por lo tanto, no hay aprendizaje». No podemos dejar en manos de lo efímero y pasajero la creación y desarrollo de hábitos de lectura. Esto va más allá de las redes sociales, juegos en línea, videos y conversaciones de internet. Entonces nos preguntamos qué tan dispuestos estamos a enfrentar esta situación. Muchas veces, más que no poder, es cuestión de no querer, que se hace acompañar de una falta de motivación y ausencia de necesidad de leer.

Recuperemos la lectura.  Salvemos este valioso arte que nos lleva a descubrir y explorar mundos ajenos sin tener que trasladarnos a sitio alguno más que con la herramienta de la creatividad mental y la imaginación. ¡Cambiemos el rumbo de la historia!

Vas a amar a esta niña: su reflexión sobre la lectura obligatoria de su cole que no ha dejado indiferente a las redes sociales

Es importante insistir en la necesidad de educar a los niños en el respeto hacia uno mismo. Por desgracia, los abusos siguen siendo una realidad a lo largo y ancho del mundo y no está nunca de sobra que sepan un poquito más acerca de qué deben hacer si ven que alguien les falta el respeto, sea de la forma que sea.

A veces los niños son tan pequeños que al as familias les cuesta mucho explicarles y, sobre todo, hacerles entender qué significa eso del ‘respeto’, pero es cierto que existen muchas herramientas que se lo ponen muy fácil a la familia.

A sabiendas de ello, en el cole de María, la pequeña protagonista del vídeo que está dando la vuelta a las redes sociales en los últimos días, les mandaron a todos los niños de su clase leer el cuento ‘Tu cuerpo es tuyo’ (Editorial NUBEOCHO). El resumen lo ha elaborado María, una niña de unos seis o siete años al a perfección, en una tierna charla que mantiene con su padre y que este, muy orgulloso, ha grabado y, posteriormente, difundido a través de su cuenta de Twitter para demostrar al resto del mundo lo que la lectura y unas cuantas líneas bien explicadas pueden hacer por la educación en valores de los más pequeños de la casa.

“Tu cuerpo es tuyo y solo lo manejas tú”

El cuento en cuestión, escrito por Lucía Serrano, explica a los niños través de unas simpáticas ilustraciones, cómo han de cuidar su cuerpo. Apoyada en la ayuda de especialistas, la autora traslada al lenguaje infantil a la perfección conceptos sobre la sexualidad y, sobre todo, la prevención de abusos a los niños y a las niñas con un lenguaje sencillo y directo. María, la protagonista de la historia, es el vivo ejemplo de lo bien que pueden entenderlo.

“Va de que tu cuerpo es tuyo y lo manejas tú”, explica muy pizpireta a su papá cuando este le pregunta de qué va el cuento que le han mandado leer en clase. “No es una palabra muy importante, significa no quiero y tienes que decirlo si alguien te molesta; pero si no te hace caso, el que te está molestando, se lo tienes que decir a algún adulto o adulta que sí que te haga caso”, expone. Y, por si esto no fuera suficiente, explica su argumento a través de un ejemplo: “Como cuando te dan un abrazo y tú no quieres y no paran aunque has dicho que no”.

Eso sí, también ha entendido lo suficiente para diferenciar cuándo hay que aprender a parar a la otra persona y las ocasiones en las que se puede tocar a un niño sin permiso: “Otra cosa es cuando, por ejemplo, hay un coche y tú vas a cruzar y tus padres te cogen rápido del brazo y te dicen ‘¡no!. Eso está bien porque están protegiendo tu cuerpo”, explica a su papá.

La importancia de explicar a los niños qué son las partes íntimas

Por si esto fuera poco, el cuento también explica a los niños la importancia de preservar y proteger las partes íntimas del cuerpo. Y eso María también lo ha entendido bastante bien, a juzgar por sus palabras en el vídeo: “las partes privadas se llaman privadas porque están tapadas con ropa y si tienes algún secreto sobre ellas y te sientes muy mal, se lo tienes que decir a algún adulto que te haga caso para que te ayude a quitar esos secretos malos” (se refiere a la posibilidad de abuso sexual). “Si alguien te encierra en una habitación y no estás a gusto, es mejor que te vayas de la habitación, porque hay veces que quieres decir que ‘no’ y no te sale la palabra porque te da vergüenza”, termina.

“Eres una máquina, María, ¿lo sabes?”, le dice su padre después de que la niña termine su spech. Y lo cierto es que lo que dice María debería ser un básico que todos los niños deberían conocer.

Fuente: www.serpadres.es

Estudiantes piden se incentive la lectura y el deporte en las escuelas públicas

Listín Diario

Con la participación de delegaciones de estudiantes de todo el país, el Ministerio de Educación realizó el cierre de la Consulta Nacional para la Transformación de la Educación 2022, que busca motivar el interés de los estudiantes en aportar ideas que contribuyan a mejorar la educación dominicana.

Entre esos diálogos se les preguntaba cómo ellos visualizaban su escuela del presente y del futuro, a lo que muchos contestaban que les gustaría que existieran más libros que incentiven la lectura, así como también deportes que permitan aprender de alguna disciplina.

Los resultados de estas consultas celebradas del 6 al 11 de este mes de junio, serán presentados en la 77va Asamblea General de las Naciones Unidas.

Durante la consulta a los estudiantes de las 18 regionales educativas, del nivel Inicial como los del nivel Primario y del Secundario interactuaron con sus facilitadores de manera orgánica.

En la actividad final, el ministro de educación, Roberto Fulcar, expresó la importancia de brindarles a los estudiantes espacios donde puedan expresar sus ideas sobre el tipo de educación que desean, ya que son los principales actores del sistema educativo dominicano.

“Nosotros pensamos que los estudiantes, que son el principal activo de la educación, tienen una voz que debe ser escuchada, opiniones y sentimientos que deben compartir y su educación debe estar influida por sus sueños, sus expectativas y sus esperanzas”. Y añadió: “Y para esto se realizan este tipo de encuentros”.

Asimismo Stormy Silverio, de 5to. Grado de Secundaria, del Politécnico Juan Emilio Bosch, en el municipio El Abanico de Villa Riva,hizo un llamado a los jóvenes como él para que den sus puntos de vista porque esto es lo que caracteriza a una sociedad democrática.

“Gracias al ministro Roberto Fulcar por esta iniciativa grandiosa porque gracias a esta oportunidad podemos reformular y renovar la educación de todos los estudiantes dominicanos y dominicanas”, expresó Silverio.

En tanto que Vladys Santos, estudiante de 5to de Secundaria, de Villa Tapia, dijo sentirse regocijado por ser partícipe de este encuentro donde todas sus propuestas fueron escuchadas por lo que espera que todos sus planteamientos sean acogidos.

Se recuerda que la Cumbre sobre la Transformación de la Educación se realizará en septiembre de este año y propone accionar para garantizar la recuperación total de la interrupción educativa de Covid-19. 

También para identificar las principales transformaciones y palancas estratégicas para reinventar la educación para el siglo XXI y acelerar el progreso hacia objetivos educativos compartidos.

Asimismo, garantizar una financiación pública de la educación fortalecida y más sostenible y aumentar la ambición de los objetivos y puntos de referencia educativos nacionales.

 

Andrés L. Mateo: ¿Para qué sirve leer una obra de ficción?

Tras la creación estética de un genuino narrador subyacen estructuras discursivas entramadas que revelan una época. Ninguna obra de arte, por lo tanto, puede ser tan autárquica que sus enunciados se presenten desprovistos del espacio y del tiempo, dualidad inseparable en la que pernocta toda esencia. Esta es una de las principales razones por la que las transcendentales obras dominicanas jamás deberían ser soslayadas al momento de pensar en la formación de ciudadanos y ciudadanas, y en el tipo de nación al que aspiramos.

La cuestión más importante no apunta sólo al anaforismo populoso y modal: “leer, leer, leer”; sino, y mucho más relevante: ¿Cuáles obras leer y con cuáles estrategias abordar su estudio? Porque, sobre todo, no en todos los textos que pasan por las manos de nuestros estudiantes y profesores encontramos el universo referencial que permite la formación de sujetos con sensibilidad y compromiso social, patriotas por convicción y por dignidad.

Amén de esto, las presentes y futuras generaciones deben saber lo mucho que ha costado a nuestros antepasados el que hoy podamos contar con un estado de deberes y derechos, lo más parecido posible a una democracia. Dicha afrenta puede lograrse, en buena proporción, mediante el estudio crítico de los documentales y de las obras literarias e históricas que contribuyen con el fortalecimiento de la consciencia ciudadana. ¿Cuáles son esas obras? ¿Dónde están?

Una muestra digna la constituye la novela La balada de Alfonsina Bairán (2011) del prestigioso intelectual dominicano Andrés L. Mateo. Se trata de una narrativa fotográfica fascinante. En ella se percibe la facultad de su autor de concebir mundos vividos, imaginados y reinventados, en torno a la dictadura de Trujillo. Está escrita en tercera persona y, en algunos casos, se emplea la primera. Sin embargo, el narrador en ningún momento deja saber su identidad nominal.

No sabemos cómo se llama ese personaje que actúa y disfruta del sexo barato que le oferta su preferida Bartolina. ¿Constituye este aspecto un signo del peligro que representaba opinar durante la dictadura? Posiblemente. Lo que sí sabemos de este personaje sin nombre es que fue objeto del mismo horror que se vivió en Santo Domingo durante la tiranía de Trujillo.

No hay dudas que estamos ante un narrador de amplitud de miras, evidente en la precisión enunciativa y lexical que se entrama en todo su relato. Esa brillantez se reviste de poesía hasta en la más abrupta historia que reinventa. No importa cuán tétricas sean las imágenes, los ambientes, las acciones, los actantes, etcétera, su narrar siempre aparece revestido de un poetizar con el que convierte la más cruel fealdad de la vida en poesía. Incluso, la locución interjectiva más enfática de nuestro idioma, en la voz de los personajes de nuestro autor, suscita el placer sonoro propio del poema. Igualmente sucede con la denominación común con que tanto el narrador como los personajes llaman a las mujeres que ofrecen servicios sexuales:

“¡Qué (…) me importa que el mundo no pase de ahí! 1960: y no ha pasado nada”.(p. 89: párr. 1.) (…)“Mire ahora mismo (…). Se trata de usted y de mí; de las (…). A todos nos ha creado esa mujer”(P. 103, párr. 4).

La novela recrea la llegada de los exiliados españoles después de la Guerra Fría (1936-1939). De hecho, Alberto Cuadra González fue uno de esos opositores al régimen de Franco que llegó al país para ser testigo presencial de la dictadura más cruel y sanguinaria que se ha vivido en el Caribe. Conoció a Alfonsina Bairán, quien también era descendiente de árabes, de esos que fueron acogidos por Trujillo como consecuencia de la crisis humanitaria que produjo la Segunda Guerra Mundial.

Tras el asesinato de su esposo, Alfonsina decide vengarse. Se casa con el propio asesino de éste y funda un prostíbulo al que todos llamaban el Bar de la Turca. Rodeada de sus perros y de las chicas que ofrecían servicios sexuales, Alfonsina pasó todo su tiempo triste y cabizbajo, hasta que llegó el momento en que desapareció de forma misteriosa. ¿La asesinó Trujillo? No se supo más de ella, ni siquiera el mismo narrador lo explica.

Los signos de la dictadura están presentes en cada una de las acciones de los actantes. Incluso en el narrador principal, un omnisciente que no alcanza la categoría de un dios porque aunque cuenta lo que está pensando por la mente de su amante Bartolina, al final de la novela queda perplejo, sin respuestas a muchas preguntas, cuyas contestaciones sí hubiese podido responder un narrador omnisapiente.

Alfonsina Bairán representa, desde mi perspectiva, la frustración que se vivió en el período dictatorial. Decenas de esposas que no supieron más de sus maridos, y viceversa. Padres y madres que un día cualquiera vieron salir a sus hijos e hijas a la escuela para no regresar jamás. En cierta ocasión, unos jóvenes pescadores del río Ozama se llenaron de pavor al encontrar el cuerpo muerto flotando de Valentín Abad. Estaban seguros que ese profesor había pronunciado algunas palabras no tan afines al régimen y que, posiblemente, llegaron a los oídos del déspota.

Conjuntamente con el ambiente terrorífico que atribulaba a los ciudadanos pensantes, el narrador describe, al otro lado del contén, a los enajenados por el régimen. La percepción de que el déspota era un dios imprescindible fue construida a través de propaganda que colocaba a Trujillo primero que a Dios, en cada hogar, por lo que para los ignaros Trujillo era un hombre bueno.

Es por eso que el discurso soterrado, en la literalidad de esta interesante obra, denuncia, de manera magistral, tal actitud retrógrada y legitimadora del desgobierno. Una vez que se difunde la noticia sobre la muerte del déspota, los acólitos lo lloran evidenciando su limitada visión sobre el panorama real que vivía el país: “¡Coño!, me dije, aterrorizado, ¡están adoloridos! ¡Por la muerte de esa bestia están adoloridos!” (P. 121: párr. 4),se lamenta el narrador.

El existencialismo sartreano es evidente en la diégesis de los personajes, incluyendo al narrador principal, quien ante la muerte y desapariciones inexplicables de numerosos ciudadanos se introduce dentro de una crisis existencial que lo hace exclamar: ¡Muerte, coño, llévame a mí también! (P. 117: párr. 6).

La narración en apariencia es lineal, aunque en los últimos capítulos retrocede al ambiente y acciones del inicio para concluir con la incertidumbre y la confusión que produjo la desaparición de Alfonsina Bairán. Estamos, pues, ante una prosa poética, un “macropoema” narrativo que transcurre mayormente en pretérito perfecto simple del singular. En otras ocasiones se emplea el pretérito imperfecto y el tiempo presente compuesto.

El estilo enunciativo es diverso. Son comunes oraciones simples y compuestas por diferentes procedimientos sintácticos (subordinación, coordinación, yuxtaposición); mientras el uso del presente progresivo se constituye en estrategia con la que el narrador le admite viveza y dinamismo a la descripción secuencial de las acciones. Veamos:

“Mientras los hechos ocurrían se aisló de tal forma que había olvidado la presencia de él. Lo sintió, en el silencio achispado, que le oprimía el hombro, y lo vino a ver a penas cuando los soldados se interpusieronarrastrando al muchacho, cruzando la plaza en diagonal, obligando a la multitud a sosegar el apocamiento”.(P. 25: párr. 2; resaltados míos).

Esta novela de nuestro colosal intelectual y humanista, Andrés L. Mateo, puede ser estudiada desde diversas perspectivas. Los actantes son lingüísticamente tan cultos y precisos como el propio autor, por lo que estamos ante una prosa cuya lectura seguro proporcionará un mayor universo morfosintáctico, semántico y pragmático a los lectores. Empero, sobre todo, esta novela presenta oportunidades ineludibles para contextualizar los hechos del mundo ficcional creado dentro del mundo de la historia real que representaron tres décadas de retroceso en la ruta hacia una democracia todavía en cierne.

La balada de Alfonsina Bairán es sólo una muestra de las valiosas obras representativas de la cultura dominicana e hispánica que deben ser leídas porque, sobre todo, tras la hermosura del velo significante que la adorna, se encuentran los intersticios discursivos necesarios para propiciar el fortalecimiento de nuestra identidad como dominicanos, antídoto del neocolonialismo que aún intenta ideologizar nuestras posibilidades de pensarnos y repensarnos como dominicanos.

Andrés L. Mateo (1999) La balada de Alfonsina Bairán. Tercera reimpresión, 2011. Madrid: Alianza Editorial.     

Gerardo Roa Ogando en Acento.com.do