Entradas

El juego del stop para que los niños aprendan a leer y escribir

¡Que levante la mano aquel padre o madre que no pasaba horas y horas de su recreo jugando stop, al basta o al chocolate! Y es que este juego ha viajado de generación en generación, modificando únicamente su nombre. ¡Era uno de los pasatiempos más divertidos de nuestra infancia, al menos de la mía! ¿Por qué no recuperarlo ahora para que los niños aprendan a leer y a escribir de manera espontánea y divertida?

El juego del stop, la forma más divertida para que los niños aprendan a leer y a escribir

Aprender a leer y a escribir y hacerlo sin faltas de ortografía nunca había sido tan divertido. Y es que a través del juego stop el niño estará adquiriendo nuevos conocimientos y nuevas habilidades sin darse cuenta. ¿Quieres saber en qué consiste? La dinámica es muy sencilla:

– Coge un papel y lapicero y divide la hoja en seis columnas.

– En cada una de ellas irá escrita una temática. En la primera, la letra con la que vamos a jugar; en la segunda, ‘Nombre’; la tercera la vamos a destinar para ‘Comida’; en la cuarta, hay que escribir ‘Cosa u objeto’; en la quinta ‘Animal’ y, por último, la sexta será la casilla para sumar los puntos.

– Después, ve haciendo filas para colocar cada una de las letras que toque, de tal manera que parezca una tableta de chocolate, de ahí que algunos lo conozcan como “el juego del chocolate”.

– Para evitar hacer trampas, coloca en una bolsa trocitos de papel doblados con las distintas vocales y consonantes e id sacándolas una a otra. Aquí te damos un consejo: no incluyas letras difíciles para los niños como la w, a no ser que estés jugando en otro idioma.

– Un jugador selecciona una letra al azar y todos se ponen a rellenar los huecos. El primero que termine dice “Stop” o “Basta” e, inmediatamente, todo el mundo levanta las manos y deja de escribir.

– Por cada acierto que tenga cada jugador, se sumará 10 puntos; pero cuidado, si dos participantes coinciden en una palabra, entonces solo se contarán 5. En el caso de que solo un niño haya rellenado una casilla, ¡se lleva un extra, 15 puntos! Gana el que haya conseguido una puntuación más alta.

– El juego stop no tiene fin. Tú decides cuándo acaba, pero te advertimos… ¡engancha!

Trucos para jugar al stop en clase

Si eres maestro, esta actividad es perfecta para desarrollar dentro del aula, porque será una forma de que los niños se diviertan mientras aprenden. ¿Cómo hacer que sea más efectiva?

– La puedes realizar de manera individual, para que cada alumno vaya repasando distintos conceptos y después tú poder evaluar a cada uno; o también en grupo, para favorecer así el aprendizaje cooperativo.

– Lo puedes aplicar a cualquier edad (la dificultad del mismo la puedes ajustar a cada etapa del niño) y también en distintas asignaturas. Por ejemplo, si estáis en clase de Lengua y toca hacer un dictado, cámbialo por una sesión del juego del stop. Otra opción es utilizarlo en clase de inglés, ¡más que recomendable para que aprendan vocabulario nuevo y practiquen el writing y el speaking!

– Las ventajas de esta propuesta para realizar en clase son infinitivas. Los niños aprender a escribir, cogen agilidad mental, practican la redacción, aumentan su vocabulario y… ¡realizan sumas! Y es que si quieren saber quién es el ganador, ¡tendrán que realizar la cuenta final!

Jugar al stop en familia

¿Cuántas veces estáis en casa y tus hijos dicen la frase de “Me aburro”? Según los expertos es bueno y hasta necesario que se aburran, pero si estás pensando en hacer algo que no sea estar sentado frente a la televisión o con la consola en la mano, ¡el juego del stop es tu solución!

Es perfecto para esas tardes de domingo en las que no puedes salir de casa porque está lloviendo.

– También puede ser una actividad a desarrollar después de comer en verano, cuando ya los niños no se quieren echar la siesta y es bueno que esperen un tiempo para hacer la digestión y meterse en el agua.

– No podrá faltar tampoco en las reuniones familiares con los abuelos. Podéis hacer equipos: abuelos y nietos, por un lado, y padres por otros, o incluir también a los primos y a los tíos. ¿Quién ganará? Sin daros cuenta todo estaréis haciendo gimnasia cerebral.

– Y lo mejor de todo: te lo puedes llevar a cualquier sitio porque no pesa nada. Solo necesitas un lápiz y unos folios y ¡la diversión está asegurada!

Personalmente en mi bolso yo siempre llevo un cuaderno y bolígrafos y cuando, por ejemplo, vamos a algún sitio y tenemos que esperar mucho (sala de espera del médico, la sobremesa de un restaurante…) saco todo el material… ¡y a jugar y a aprender se ha dicho! ¿Te apuntas al juego stop?

Fuente: guiainfantil.com

 

Los beneficios de que los niños hablen solos mientras juegan

Hablar solo mejora la comunicación de los niños

Probablemente te has dado cuenta de que muchos niños hablan solos mientras están jugando. A veces incluso decimos que están hablando con su amigo invisible, pues parece que mantengan una conversación muy interesante con alguien que sólo ellos pueden ver.

Esto es algo muy beneficioso para su desarrollo intelectual, ya que en esta situación de juego estará practicando maneras de comunicarse de forma efectiva con los demás.

¿Quieres saber cuáles son los beneficios de que los niños hablen solos mientras juegan?

10 beneficios de que los niños hablen solos mientras juegan

No te preocupes si tu hijo habla solo mientras juega, ya que esto puede tener muchas ventajas para su maduración en el futuro.

1- Practica diferentes maneras de comunicarse. Especialmente cuando utiliza diferentes personajes que interactúan entre ellos.

2- Empatiza con estos diferentes personajes y se pone en otros puntos de vista para entender mejor cómo la misma situación afecta de diferentes maneras.

3- Usa diferente roles, entendiendo que tendrá que actuar con más o menos firmeza si representa, por ejemplo, ser un profesor o ser un alumno.

4- Se autocorrige, ya que no hay nadie que le diga si lo dice bien o mal. Además necesita hacerse entender para que los demás personajes con los que interacciona puedan participar también (de no ser así, no tendría ningún sentido continuar hablando en voz alta).

5- Organiza y estructura mejor las frases, ya que no hay prisa en dar una respuesta y se concede el tiempo que necesita para elaborar el discurso.

6- Utiliza el turno de palabra. La imposibilidad de que los personajes se interrumpan mientras hablan crea la necesidad de que el niño establezca unos tiempos marcados para que cada uno de los hablantes pueda expresarse y ser escuchado.

7- Es más flexible y encuentra fácilmente soluciones para que sus personajes favoritos se pongan de acuerdo.

8- Estimula su creatividad a través de la invención de diversos conflictos y soluciones, necesarios para que el juego tenga sentido y se alargue tanto como desee.

9- Se escucha a sí mismo, siendo más consciente de lo que está diciendo. Este punto es básico para comprendernos y deberíamos hacerlo todos, niños y adultos, así que cuanto más practique, más facilidades tendrá para defender sus ideas en un futuro.

10- Aprende más vocabulario, ya que cuando prueba nuevas fórmulas de comunicación surgen maneras distintas de decir lo mismo pero desde diferentes perspectivas. Y en el momento en que no sepa cómo explicar algo, le aparecerá una duda que deberá resolver, con lo que estará muy atento, después del juego, a lo que se diga a su alrededor para encontrar la solución, memorizando más fácilmente las palabras nuevas que utilizará otro día cuando se encuentre jugando nuevamente con sus personajes favoritos.

Como ves, hay muchos beneficios en que los niños hablen en voz alta mientras juegan. Por eso, si le encuentras hablando a solas te recomiendo que evites interrumpirle en la medida de lo posible y que respetes su espacio para que se pueda expresar libremente.

Fuente: Guiainfantil.com

Jugar al aire libre disminuye problemas de aprendizaje

A los niños que se mantienen activos les va mejor en las evaluaciones, afirman expertos.

Terminar con las rodillas manchadas de verde por el pasto y la camiseta y pantalones rotos después de treparse a un árbol, saltar de charco en charco, salir a buscar ranas y volver a la casa con la cara y las manos sucias.

Imágenes como esas, que evocan la infancia de otras épocas, cuando el contacto con la naturaleza era lo más divertido que podía pasarle a un niño, son cada vez más escasas entre las nuevas generaciones, inmersas en los dispositivos electrónicos. Tanto, que un estudio estableció recientemente que mientras los presos de Estados Unidos pasan dos horas diarias al aire libre, en promedio, los niños salen apenas una hora.

La investigación forma parte de la campaña Free the Kids (liberen a los niños). Para hacer más dramática la situación, se grabó un video en una cárcel de ese país en el que les preguntaron a los reclusos lo que más valoraban de su día a día. La respuesta mayoritaria fue la salida al patio. Luego les contaron que los niños pasan una hora cada día al aire libre y se mostraron sorprendidos y, en algunos casos, tristes.

El estudio se llevó a cabo sobre un total de 12.000 padres de niños entre los 5 y los 12 años, en diez países. Y demostró que los niños de hoy están al aire libre la mitad del tiempo que sus padres cuando tenían la misma edad. El 78 por ciento reconoció que a menudo sus hijos se niegan a jugar sin que haya tecnología de por medio.

Según el mismo documento, aunque los pequeños casi no están en contacto con la naturaleza, sí se interesan por ella. El 75 por ciento de los entrevistados dijo estar orgulloso de que sus hijos supieran sobre ella. Y creen que los niños pueden tener una influencia positiva sobre ellos a la hora de hacer cambios en favor del planeta.

Pero a pesar del entusiasmo por la naturaleza, el 45 por ciento de los niños dice aprender más sobre animales y plantas con la televisión que por la interacción con la vida real. Otro dato: el 84 por ciento de las madres piensa que es responsabilidad de las escuelas educar a sus hijos sobre el medioambiente. El divorcio entre la naturaleza y la infancia se ha incrementado tanto en los últimos años que hasta Richard Louv, autor de varios libros y creador de la organización Children & Nature Network, acuñó la expresión ‘trastorno por déficit de naturaleza’, que se asocia a los problemas que atacan la salud física y mental, la creatividad e incluso la capacidad de socializar de los niños por no pasar suficiente tiempo al aire libre.

Por otro lado, el estudio ‘Natural Childhood’, del naturalista Stephen Moss, asegura que en el Reino Unido el radio de actividad de los niños (área donde sus padres los dejan jugar) se ha reducido 90 por ciento desde los años 70. 

Ángela Fernández de Castro, terapeuta ocupacional especializada en niños, asegura que estar al aire libre es el mejor estímulo que puede tener un niño para no presentar dificultades motoras o sensoriales.

De acuerdo con un estudio de la Universidad de California, que investiga la relación entre pausas activas y comportamientos en el aula, las actividades físicas estimulan la formación de vasos sanguíneos cerebrales para sustentar las neuronas. Además, señala la investigación, a los niños que se mantienen activos les va mejor en las evaluaciones.

Tres planes para hacer en familia

Deportes al aire libre: trepar árboles en compañía de los padres es una actividad ‘mágica’ porque le permite al niño conocer un mundo que usualmente se ignora: el de los árboles, donde se encuentran insectos, nidos y aves.

Casa en el árbol: usar materiales como cajas de cartón es la mejor opción. Con ellos se puede estructurar una gran casa, naves espaciales o barcos, y llevarlos al parque o a algún lugar cercano.

Saltar sobre charcos: los días de lluvia no son excusa para dejar de salir de la casa. Con un buen impermeable y unas botas, se puede dejar que los niños salgan y brinquen de charco en charco, se unten de barro, se acuesten, se ensucien. Por supuesto, en casa debe esperarlos un baño de agua tibia, una toalla y una bebida caliente.

Fuente: abcdelbebe.com

El “Spinner” es el juguete de moda pero podría ser peligroso

Laura Vidal
La Bioguía

Si no conoces el “Fidget Spinner”, deberías saber que es el nuevo juguete de moda en muchos países, prácticamente en el mundo entero.

Se trata de un objeto de plástico con un disco central que hace de eje, sobre el que giran tres asas que tienen un disco cada una que hace de peso.

Originalmente fue inventado como un juguete terapéutico para niños con condiciones como la hiperactividad o el déficit de atención, pero recientemente comenzó a ponerse de moda entre todos los niños.

Eso llamó la atención sobre el estrés que los chicos en edad escolar padecen, que los hace interesarse por este tipo de juguete, ya que su única función es hacerlo girar en las manos, y de esa forma calma la ansiedad.

Pero un hecho que sucedió en Estados Unidos demostró que este juguete también puede ser muy peligroso.

Lo que ocurrió fue que Britto Joeniec, una niña de 10 años, se tragó la pieza central del Fidget Spinner accidentalmente mientras jugaba con él en el asiento trasero del auto de su madre.

Su madre le salvó la vida practicándole la “Maniobra de Heimlich”, pero el objeto quedó alojado en su tráquea ocasionándole asfixia, y debió ser sometida a cirugía para retirarlo.

Su madre,  Kelly Rose Joniec, escribió un mensaje con el objetivo de contar su experiencia y así informar a otros adultos sobre los peligros que este juguete puede tener.

Éste es el mensaje que Kelly redactó:

“De camino a casa después de un divertido encuentro de natación, oí a Britton que hacía un ruido extraño de arcadas en el asiento trasero mientras yo estaba conduciendo.

Mirando hacia atrás por el espejo, vi que su cara se ponía roja y la baba le brotaba de la boca – ella casi no podía hablar y se veía que estaba en pánico por lo que de inmediato me detuve. 

 

Ella apuntaba a la garganta como queriendo decir que se había tragado algo, así que probé a realizar la maniobra de Heimlich.

Ella me dijo que había puesto parte de su spinner en su boca para tratar limpiarlo y de alguna manera se lo tragó.

Después de varios intentos muy estresantes para colocarle un catéter, Britton fue llevada a cirugía para localizar y extraer el objeto endoscópicamente.

Afortunadamente hemos tenido un resultado positivo, pero he tenido bastante miedo durante un tiempo, no solo debido a la ingestión inicial, sino también por la preocupación por la composición y estructura del objeto y, por último, por el riesgo de la anestesia general.

Las ruletas de los spinners se pueden salir con facilidad, por lo que si usted tiene niños pequeños (menores de 8 años de edad) tenga en cuenta que éstos presentan un peligro potencial de asfixia.”

FUENTES:

CNN

El Ciudadano

El juego como estrategia de aprendizaje

Minerva González Germosén
San Pedro de Macorís

Es un entretenimiento al que todo infante tiene derecho, según la Convención sobre los Derechos del Niño. Su práctica puede ser educativa.

El juego es una actividad intrínseca del ser humano. Su práctica involucra cualquier nivel social y a través de él se puede formar la personalidad del niño. En primer lugar, por ser una práctica espontánea, relajada, entre personas con los mismos intereses, casi siempre, es idónea para aprender por medio de ella.

Kathy Hirsh-Pasek, profesora del Departamento de Psicología de la Universidad de Temple, Estados Unidos, asegura que el juego a temprana edad es un elemento relevante para el desarrollo cognitivo, ya que según evidencias científicas, cuando se combinan algunas estrategias con el juego como protagonista se acelera el aprendizaje en los niños.

En el juego intervienen elementos que deben ser tomados en cuenta como son la creatividad, las normas que lo regirán y lo divertido que puede resultar para evitar el aburrimiento de los participantes.

Fomenta creatividad

El interés de quienes intervienen no lo determina el instrumento con que se juega, puesto que lo económico no asegura la diversión, sino lo novedosa y entretenida que pueda resultar su práctica. Lo económico no es una barrera que limite a quienes no cuentan con los recursos para adquirir un juego costoso, puesto que la creatividad e imaginación son herramientas para desarrollar destreza y habilidad que faciliten construir juegos con material reciclado, con recursos propios del entorno. El juego podría ser la motivación para fomentar la creatividad y adquirir nuevos aprendizajes.

Explora nuevos saberes

En segundo lugar, la diversión como actividad lúdica facilita la inserción de los niños en contextos socioculturales nuevos, su práctica permite alcanzar sus fantasías e inventar para conocer todo lo que le rodea. Es cierto que jugar no es exclusivo de los infantes, pero su práctica posibilita la exploración de mundos desconocidos, y alcanzar nuevos saberes. Sin embargo, el propósito central del juego es la diversión, también se desarrollan a través de su práctica competencias interpersonales. Pero, ¿es el juego el medio para fomentar emociones que conviertan al niño en una mejor persona? ¿Podrá  moldear la personalidad del niño?

El juego es un entretenimiento al que todo infante tiene derecho según la Convención sobre los Derechos del Niño, su práctica puede ser educativa, aunque sugieren los expertos que se debe regular el tiempo que se dedique a este, ya que existen otras competencias igual de importantes que el juego y que no necesariamente se desarrollan jugando, por lo tanto, los padres o tutores deben velar porque sus vástagos hagan una distribución apropiada de su tiempo y puedan fortalecer todas las competencias requeridas en su entorno y que no se desarrollan a través del juego.

El entretenimiento es una tarea en la que pueden involucrarse todos los miembros de una familia, convertirla en una ocasión propicia para compartir de una manera grata, donde se mezclen en diversas actividades los miembros de las diferentes edades. Para conseguir tal propósito se conjugan varios elementos como: la originalidad, la inventiva y el deseo de compartir en familia.

En realidad, lo que se requiere para pasar un buen momento de esparcimiento, es el interés de los participantes, ya que algunos juegos resultan más atractivos cuando son practicados de manera grupal, esto así, por la adrenalina que genera vencer al opositor y por las alianzas que se forman dentro del mismo juego. Además, al realizar actividades familiares se tiene la oportunidad de que adultos, jóvenes y niños compartan en un mismo plano y fortalezcan el amor entre los miembros que componen esa familia.

Múltiples propósitos

Una actividad lúdica puede ser planeada por la familia con múltiples propósitos: fortalecer la inteligencia emocional, la honestidad, cuidado del medioambiente, la equidad de género, etc. En definitiva, es una manera agradable de fomentar valores en los más jóvenes.

El juego es una tarea en la que pueden involucrarse todos los miembros de una familia, convertirla en una ocasión propicia para compartir de una manera grata.

En resumidas cuentas

En una época en la que se han invertido los valores, la violencia le gana la batalla a la tolerancia ¿valdrá la pena emplear el juego como estrategia? ¿Jugar podría contribuir a formar mejores seres en todas las esferas socioeconómicas? ¿Retomar los valores desde la familia solucionaría parte de nuestros males sociales?  ¿Es el juego el camino idóneo para educar a través de su práctica?

 

Todo lo que aprenden cuando juegan

Amparo Gil, directora de Caxton College, explica por qué en el ámbito de la educación infantil el juego es el medio más importante que los niños tienen para aprender.

Es habitual creer que el “juego” no tiene la misma consistencia que el “trabajo”, incluso, que son dos términos contradictorios. Esto es así porque tendemos a pensar que cuando jugamos lo hacemos sin atender serios propósitos. Sin embargo, esta visión es errónea.

En la  educación infantil (de cero a cinco años) el juego es el medio más importante que los niños tienen para aprender y crecer como individuos. Cada vez son más los investigadores y educadores que reconocen que esta práctica tiene un papel fundamental en el desarrollo intelectual, el bienestar emocional y las habilidades sociales.

El cerebro nunca volverá a desarrollarse tan rápido como en los primeros cinco años de vida, periodo en el cual se adquieren los mecanismos que le permitirán aprender en el futuro. Y es que durante la primera etapa de la infancia, el cerebro crece de forma espectacular.

El juego como eje en su crecimiento

Mientras los niños avanzan rápidamente de una etapa a otra, el juego debe ser el eje central del crecimiento y el desarrollo. Es el principal medio sobre el que construirán sus habilidades cognitivas y a través del cual le darán sentido al mundo, ya que es un método de aprendizaje que se queda grabado para siempre.

Y esto es así porque nacen con una capacidad innata para adquirir nuevos conocimientos y tremendamente motivados para jugar. Por eso, cuando le dedican el tiempo necesario al juego, éste crece en complejidad y los niños se vuelven más exigentes cognitiva y socialmente.

Sobre esta cuestión, el currículo británico de Educación Infantil es muy explícito, ya que ofrece las posibilidades de un aprendizaje centrado en el niño con el juego como protagonista. A través de este tipo de enseñanza los niños alcanzan las siguientes destrezas:

  • Desarrollan habilidades comunicativas y del lenguaje.
  • Desarrollan la  motricidad fina y gruesa.
  • Exploran los materiales y descubren sus propiedades.
  • Usan sus conocimientos sobre los materiales para jugar creativamente.
  • Expresan sus emociones y sentimientos.
  • Mejoran su equilibrio emocional y su bienestar.
  • Desarrollan su sentimiento de identidad y aprenden a valorar el de los demás.
  • Adquieren habilidades sociales como compartir, respetar los turnos y llegar a acuerdos.
  • Resuelven problemas pasando de necesitar apoyo a alcanzar su independencia.
  • Practican, desarrollan y dominan habilidades relacionadas con el crecimiento y el aprendizaje.
Un ejemplo de cómo promover el aprendizaje lúdico

Una forma de promover esta didáctica basada en la diversión y el desafío por aprender es a través de actividades lúdicas planificadas. Cuando los niños juegan, el grado de aprendizaje es muy elevado. Si esta actividad se utiliza para desarrollar áreas muy concretas se consigue, por ejemplo, que  mejoren las habilidades del lenguaje a través del diálogo o del nuevo vocabulario que utilizan y representan en su juego.

Un ejemplo de una experiencia llevada a cabo recientemente en el segundo ciclo de Educación Infantil es la creación de un centro de salud en clase.

Los niños disfrutaron descubriendo utensilios médicos como el estetoscopio y los rayos X, realizaron juegos de rol sobre los oficios, diagnosticaron dolores de garganta e incluso vendaron supuestos brazos rotos.

Este enfoque tan lúdico del aprendizaje se construye sobre los intereses del niño y responde a su propio concepto del juego. Además, permite planificar actividades más estructuradas para la enseñanza de determinadas habilidades y conocimientos. Al  interactuar con otros niños en el área reservada aprenden a negociar y respetar su turno y adquieren técnicas para resolver conflictos. Además, también desarrollan sus habilidades sociales y emocionales.

Como se demuestra en el ejemplo anterior, el juego es una actividad compleja en la que, a menudo, los niños tienen la oportunidad de practicar y desarrollar habilidades de vital importancia para el día a día así como de potenciar su desarrollo académico.

Como O. Fred Donaldson, ex profesor de la Universidad Washington y California, señaló: “Los niños aprenden cuando juegan. Y lo que es más importante, cuando los niños juegan aprenden a aprender”.

Fuente: Amparo Gil, directora de Caxton College

Juego educativo para fomentar la reflexión sobre el propio yo

 

Objetivos
  • Favorecer la reflexión sobre uno mismo.
  • Tomar conciencia de las propias capacidades y debilidades.
  • Fomentar el desarrollo del autoconcepto.
Participantes

Niños y niñas de 10 años en adelante.

Materiales
  • Ficha
  • Material para pintar, colorear, escribir, recortar pegar, etc.
En que consiste el juego

El juego es una dinámica educativa que consiste en una reflexión sobre el propio yo. Conocerse y aceptarse a uno mismo es muy importante para el bienestar y la autoestima, además nos permite superarnos, ya que podemos ser conscientes de nuestros puntos fuertes y de nuestras debilidades. A través de una dinámica educativa conseguiremos que nuestros niños y niñas reflexionen sobre sus características y capacidades, al igual que un árbol, cada persona está formada por varias partes o facetas que configuran lo que es.

Instruciones
Preparación: Preparamos el material y un espacio adecuado.

Explicación: Les explicaremos a los niños y niñas lo siguiente: “Seguro que si os pregunto ¿cómo sois? Todos  y cada uno de vosotros tiene una respuesta a esa pregunta ¿pero realmente os habéis parado a pensar cómo sois? Es muy importante conocerse a uno mismo y para ello vamos a hacer un juego llamado el Árbol del yo. Todos sabemos lo que es un árbol, pero hay muchos tipos de árboles, unos son más altos que otros, la forma de las hojas y del tronco son diferentes, algunos tienen flores o frutos, etc. Lo mismo ocurre con las personas, todos somos personas, pero cada uno de nosotros es diferente a los demás, cada persona tiene unas características que le definen y le diferencian de los demás. Los árboles tienen varias partes diferenciadas:

  • Las raíces: no se ven, pero que son necesarias para que el árbol crezca. Son la base de la que el árbol va creciendo.
  • El tronco: base que sujeta todo el árbol. Dentro del tronco existen una serie de vasos que permiten transportar los nutrientes de la raíz a las hojas.
  • Las hojas: son la parte que se encarga de la respiración.
  • Los frutos y flores.

Vamos a imaginar que cada uno de nosotros somos un árbol y cómo árbol, tenemos: raíces, tronco, hojas, frutos y/o flores. Vamos a rellenar la ficha para hacer una reflexión sobre cual es cada una de esas partes en cada uno de nosotros.”

Les entregamos la ficha y les pedimos que la completen con la información que consideren que les define. Recordamos que no hay una respuesta buena o mala, y que cada uno tendrá su propia respuesta. A continuación, les pedimos que dibujen el árbol en una cartulina, podemos darles varios modelos de árboles o dejar que ellos lo diseñen. Tendrán que completar las hojas, el tronco, raíces, etc. Pueden usar cualquier material, color, forma, etc… pueden escribir, pegar cosas, etc.

Una vez terminados los árboles veremos que cada uno de ellos es único y diferente, que cada uno de ellos es especial.

Fuente: educayaprende.com/Celia Rodríguez Ruiz, Psicóloga y Pedagoga

Soy matemático, y esta es la razón por la que no juego a la lotería

Florin Diacu

De vez en cuando la televisión local de Vancouver, cerca de donde vivo, me pregunta por mi opinión sobre un premio gordo cercano, del 6/49 o el 7/49, que son los sorteos de lotería más populares a día de hoy en América del Norte. Son parecidos a La Primitiva: compras un boleto, que cuesta dos o tres dólares, y tienes que escoger una secuencia de seis (o siete) números entre el 1 y el 49, por ejemplo: 23, 16, 12, 8, 35 y 41. Si tienes la suerte de adivinar los números adecuados en el orden correcto puedes llevarte a casa el premio, que varía entre 50 y 100 millones de dólares.

Pero hay un problema con este juego: tus posibilidades son tan pequeñas, que es miles de veces más probable que mueras en un accidente de coche que te conviertas en el afortunado ganador. En concreto, la probabilidad de predecir todos los números en el orden correcto es, más o menos, 1 entre 14 millones para el 6/49 y 1 entre 80 millones en el 7/49. Desde luego, es difícil imaginar números tan grandes, por lo que yo suelo usar imágenes que ayudan a entender lo que significa, que los reporteros de televisión adoran. Una vez empleé la guía telefónica de mi ciudad: imagina que tienes 150 guías diferentes. Si compras un boleto, tus posibilidades de ganar la lotería son las mismas de que, al azar, escojas la guía en la que está tu nombre, la abras por la página adecuada y señales exactamente tu teléfono. Si compras otro boleto, tienes otra oportunidad.

Aunque mucha gente se sorprenda, todos los boletos tienen la misma probabilidad de salir: aquellas opciones “especiales”, como 1, 2, 3, 4, 5, 6; y aquellas más “ordinarias” (aparentemente), como 41, 19, 3, 23, 29, 31. Sin embargo, como la gente es menos propensa a poner estos números “especiales”, es mejor estrategia apostar por ellos: si tocaran, el premio se repartiría entre mucha menos gente (incluso puede que te quedes con todo el bote tú solo). De la misma manera, la gente suele jugar números que indican días y meses con mucha frecuencia, por lo que estos, si tocan, reparten premios menores, y es conveniente desecharlos.

Un colega me dijo una vez que la lotería es el impuesto de la ignorancia. Pero no estoy del todo seguro. Me gusta más pensar que la gente compra esperanza. Si gastas dos o tres dólares en esperanza de ganar a lo grande, es una forma poco costosa de mantener el optimismo y mirar hacia el futuro. Personalmente obtengo mi esperanza de otras fuentes, así que no necesito jugar a la lotería.

También se puede pensar en el coste en otros términos: los de la utilidad. Por ejemplo, cuando se compran participaciones de un boleto en la oficina, si piensas que estás gastando 20 euros en la esperanza basada en la mínima probabilidad de que te toque el gordo, no es un valor muy realista; pero si piensas que gastas 20 euros en ahorrarte el disgusto que supondría que, no habiendo comprando el boleto, saliera el número premiado y todos tus compañeros se hicieran ricos menos tú, es posible que compense. La Teoría de la utilidad es una rama de la Economía en la que han hecho aportaciones importantes matemáticos como Von Neumann, Laplace y Bernoulli; y que pretende cuantificar la capacidad de un bien o servicio para satisfacer las necesidades humanas, de un individuo o un colectivo. Sobre ella se basa el desarrollo de las teorías de la decisión.

Cada país tiene su propio sistema de lotería, algunos son muy sencillos y otros más complicados. En España está la famosa Lotería de Navidad, que se juega desde 1812 y es la lotería que se lleva organizando más años del mundo. En 2015 el Gordo fue de 720 millones de euros, y las posibilidades de ganar son tan pequeñas como en cualquier otra lotería, en concreto de 1 entre 100.000, desde 2011; de 2005 a 2010 participaban 85 000 números: desde el número 00000 al 84999, por lo que la probabilidad de ganar ha disminuido en los últimos años. En cualquier caso, estoy seguro de que esto no va a convencer a todos los que compran boletos de lotería para que dejen de hacerlo. Merece la pena pagar unas monedas para levantar las esperanzas, y aún más si es cerca de navidades.

Florin Diacu es catedrático de Matemáticas en la Universidad de Victoria (Canadá) y autor de libros de divulgación como el premiado Megadisaters–The Science of Predicting the Next Catastrophe, publicado por Princeton University Press.

Fuente:  El País