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Significado de la Semana Santa

La Semana Santa o Semana Mayor está cargada del sentido cristiano y según estos debe ser tiempo para reflexionar en Jesucristo, hijo de Dios que ofrendó su vida para que vivamos en paz.

El significado de esta semana es puramente cristiano, sin embargo, este período de asueto es empleado por muchas personas para realizar actividades de esparcimiento y diversión.

Este “tiempo santo” muy bien podría ser utilizado para reflexionar en qué cosas podemos hacer para realizar cambios positivos en nuestras vidas, trabajo, en el país y por qué no hasta en el mundo.

Para los cristianos, la Semana Santa es el tiempo litúrgico más importante, y es dedicado a la oración y reflexión de los misterios de la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo, hijo de Dios.

La época se inicia con la cuaresma, conocida como el tiempo de preparación, donde se recuerda los cuarenta días de Jesús en el desierto. Comienza con el miércoles de ceniza y culmina con el Domingo de Ramos.

Es bueno aclarar que todos los actos que se realizan desde el inicio de la Semana Santa, tienen un significado cristiano, y con ello se busca recordar el sacrificio de Jesús en la cruz.

El verdadero significado de la gran Fiesta Pascual, como también se le llama a este período, es tener un encuentro con Dios y acercarnos más al prójimo realizando buenas acciones.

Los cristianos interpretan la Semana Santa, no como el recuerdo de un hecho histórico, o un momento de vacaciones sin sentido, para ellos es tiempo de perdón y de reconciliación fraterna, expulsando de sus corazones el rencor, odio y la envidia.

La Semana Mayor 2018 inicia este veinticinco de marzo y finaliza el domingo primero de abril, con el Domingo de Resurrección.

Por su lado, el Jueves Santo abre el Triduo Pascual, que no es más que los tres días en que los católicos celebran la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo. Comprende el tiempo desde la tarde del Jueves Santo, hasta la tarde del Domingo de Pascua. Es el corazón del año litúrgico.

El Viernes Santo es el episodio más triste de la Semana Santa conmemorándose la muerte en la cruz de nuestro señor Jesucristo.

El Sábado Santo se medita sobre el misterio de la pasión de Cristo, el Domingo de Resurrección, es el momento de mayor júbilo donde se celebra la resurrección de Jesús.

Fuente: educando.edu.do

¿Por qué la Semana Santa cambia de fecha?

Cada año varían las fechas de Semana Santa y existe una razón histórica para ello cada año. En estas fechas los cristianos celebran la resurrección de Jesús. Esta es su celebración más importante del año. De hecho, durante los tres primeros siglos era la única fiesta que celebraban.

La muerte de Cristo ocurrió cerca de la Pascua Judía. Los evangelios se refieren a esta celebración en la última cena, cuando Jesús se reúne con sus discípulos para celebrar la fiesta en la que los judíos recordaban su salida de Egipto. Según el judaísmo, los hebreos deben renovar cada año esta celebración el día 15 del mes de Nisán, que empieza con la primera luna nueva de primavera. Con el paso del tiempo y desde el I Concilio Ecuménico de Nicea en el año 325, la Semana Santa se celebra el primer domingo de luna llena después del equinoccio primaveral (alrededor del 21 de marzo). Así el domingo de Pascua acontece en un paréntesis de 35 días, entre el 22 de marzo y el 25 de abril.

Fuente: National Geographic Traveler

Los Reyes Magos son verdad

Papá llegó a casa y se sentó con su hija para escuchar cómo le fue el día. La niña en voz baja y misteriosa le preguntó: ¿Existen los Reyes Magos?

– ¿Papa?

– Sí, hija, cuéntame.

– Oye, quiero… que me digas la verdad.

– Claro, hija. Siempre te la digo, respondió el padre un poco sorprendido.

– Es que… titubeó Cristina.

– Dime, hija, dime.

– Papá, ¿existen los Reyes Magos?

El padre de Cristina se quedó mudo, miró a su mujer, intentando descubrir el origen de aquella pregunta, pero sólo pudo ver un rostro tan sorprendido como el suyo que le miraba igualmente.

– Las niñas dicen que son los padres. ¿Es verdad?

La nueva pregunta de Cristina le obligó a volver la mirada hacia la niña y tragando saliva le dijo:
– ¿Y tú qué crees, hija?

– Yo no se, papá: que sí y que no. Por un lado me parece que sí que existen porque tú no me engañas; pero, como las niñas dicen eso.

– Mira, hija, efectivamente son los padres los que ponen los regalos pero…

– ¿Entonces es verdad?, cortó la niña con los ojos humedecidos. ¡Me habéis engañado!

– No, mira, nunca te hemos engañado porque los Reyes Magos sí que existen, respondió el padre cogiendo con sus dos manos la cara de Cristina.

– Entonces no lo entiendo. Papá.

– Siéntate, cariño, y escucha esta historia que te voy a contar porque ya ha llegado la hora de que puedas comprenderla -dijo el padre, mientras señalaba con la mano el asiento a su lado.

Cristina se sentó entre sus padres ansiosa de escuchar cualquier cosa que le sacase de su duda, y su padre se dispuso a narrar lo que para él debió de ser la verdadera historia de los Reyes Magos:

– Cuando el Niño Dios nació, tres Reyes que venían de Oriente guiados por una gran estrella se acercaron al Portal para adorarle. Le llevaron regalos en prueba de amor y respeto, y el Niño se puso tan contento y parecía tan feliz que el más anciano de los Reyes, Melchor, dijo:

– ¡Es maravilloso ver tan feliz a un niño! Deberíamos llevar regalos a todos los niños del mundo y ver lo felices que serían.

– ¡Oh, sí! -exclamó Gaspar-. Es una buena idea, pero es muy difícil de hacer. No seremos capaces de poder llevar regalos a tantos millones de niños como hay en el mundo.

Baltasar, el tercero de los Reyes, que estaba escuchando a sus dos compañeros con cara de alegría, comentó:
– Es verdad que sería fantástico, pero Gaspar tiene razón y, aunque somos magos, ya somos ancianos y nos resultaría muy difícil poder recorrer el mundo entero entregando regalos a todos los niños. Pero sería tan bonito.

Los tres Reyes se pusieron muy tristes al pensar que no podrían realizar su deseo. Y el Niño Jesús, que desde su pobre cunita parecía escucharles muy atento, sonrió y la voz de Dios se escuchó en el Portal:
– Sois muy buenos, queridos Reyes, y os agradezco vuestros regalos. Voy a ayudaros a realizar vuestro hermoso deseo. Decidme: ¿qué necesitáis para poder llevar regalos a todos los niños?

– ¡Oh, Señor! -dijeron los tres Reyes postrándose de rodillas. Necesitaríamos millones y millones de pajes, casi uno para cada niño que pudieran llevar al mismo tiempo a cada casa nuestros regalos, pero. no podemos tener tantos pajes., no existen tantos.

– No os preocupéis por eso -dijo Dios-. Yo os voy a dar, no uno sino dos pajes para cada niño que hay en el mundo.

– ¡Sería fantástico! Pero, ¿cómo es posible? -dijeron a la vez los tres Reyes con cara de sorpresa y admiración.

– Decidme, ¿no es verdad que los pajes que os gustaría tener deben querer mucho a los niños? -preguntó Dios.

– Sí, claro, eso es fundamental, asistieron los tres Reyes.

– Y, ¿verdad que esos pajes deberían conocer muy bien los deseos de los niños?

– Sí, sí. Eso es lo que exigiríamos a un paje, respondieron cada vez más entusiasmados los tres.

– Pues decidme, queridos Reyes: ¿hay alguien que quiera más a los niños y los conozca mejor que sus propios padres?

Los tres Reyes se miraron asintiendo y empezando a comprender lo que Dios estaba planeando, cuando la voz de nuevo se volvió a oír:

– Puesto que así lo habéis querido y para que en nombre de los Tres Reyes de Oriente todos los niños del mundo reciban algunos regalos, YO, ordeno que en Navidad, conmemorando estos momentos, todos los padres se conviertan en vuestros pajes, y que en vuestro nombre, y de vuestra parte regalen a sus hijos los regalos que deseen.

También ordeno que, mientras los niños sean pequeños, la entrega de regalos se haga como si la hicieran los propios Reyes Magos. Pero cuando los niños sean suficientemente mayores para entender esto, los padres les contarán esta historia y a partir de entonces, en todas las Navidades, los niños harán también regalos a sus padres en prueba de cariño. Y, alrededor del Belén, recordarán que gracias a los Tres Reyes Magos todos son más felices.

Cuando el padre de Cristina hubo terminado de contar esta historia, la niña se levantó y dando un beso a sus padres dijo:
– Ahora sí que lo entiendo todo papá. Y estoy muy contenta de saber que me queréis y que no me habéis engañado.

Y corriendo, se dirigió a su cuarto, regresando con su hucha en la mano mientras decía:
– No sé si tendré bastante para compraros algún regalo, pero para el año que viene ya guardaré más dinero.

Fuente:  En buenas manos

Nuevas revelaciones al abrir la tumba de Jesucristo

Kristin Romey

JERUSALÉN – Los investigadores han seguido estudiando el sitio donde, según la tradición, fue sepultado el cuerpo de Jesucristo. Y sus hallazgos preliminares parecen confirmar que aún están presentes algunas partes de la tumba, las cuales han sobrevivido siglos de daños, destrucción, y reconstrucción en la circundante Iglesia del Santo Sepulcro en la Ciudad Vieja de Jerusalén.

La tumba, el sitio más venerado del mundo cristiano, consiste actualmente de una losa o lecho mortuorio de piedra caliza que fue tallado en la pared de una cueva. Al menos desde 1555, aunque probablemente desde siglos antes, ese lecho mortuorio ha estado protegido con una cubierta de mármol, supuestamente para impedir que los peregrinos arrancaran fragmentos de la roca original como reliquias.

La noche del 26 de octubre, cuando se retiró la cubierta de mármol, la inspección inicial del equipo de conservación de la Universidad Politécnica Nacional de Atenas solo halló una capa de material de relleno subyacente. No obstante, conforme los investigadores continuaron su labor ininterrumpida durante 60 horas, quedó expuesta otra losa de mármol con una cruz tallada en la superficie. Y así, al caer la noche del 28 de octubre, pocas horas antes que volvieran a sellar la tumba, el lecho mortuorio original de caliza fue revelado, intacto.

Foto: Oded Balilty, AP para National Geographic

IZQUIERDA:  Un restaurador retira escombros bajo una losa de mármol fracturada, para exponer la superficie de roca original de lo que se considera el lugar de sepultura de Jesús. DERECHA: Inscrita con una cruz cristiana, esta losa de mármol fracturada podría datar de las Cruzadas.

“Estoy completamente sorprendido. Me tiemblan un poco las rodillas porque no me esperaba esto –dijo Fredrik Hiebert, arqueólogo residente de National Geographic-. No podemos asegurarlo al 100 por ciento, pero parece prueba visible de que la localización de la tumba no ha cambiado con el tiempo, algo que científicos e historiadores se han preguntado desde hace décadas”.

Además, los investigadores confirmaron que, dentro del Edículo (o santuario) del siglo XVIII que alberga la tumba, se encuentran las paredes de caliza originales de la cueva, así que han abierto una ventana en la pared sur del santuario para exponer una de las paredes de la cueva.

“Esta es la roca sagrada que ha sido venerada durante siglos, pero solo hasta ahora podemos verla”, dijo la directora de Supervisión Científica Antonia Moropoulou, quien dirige los trabajos de conservación y restauración en el Edículo.

¿Era realmente la tumba de Cristo?

Aunque es una imposibilidad arqueológica afirmar que la tumba recién expuesta en la Iglesia del Santo Sepulcro es el lugar donde sepultaron a un judío llamado Jesús de Nazaret, hay pruebas indirectas que apuntan a que la identificación del sitio, hecha unos 300 años después por representantes del emperador romano Constantino, pudiera ser razonable.

Las primeras referencias de la sepultura de Jesús se encuentran en los Evangelios canónicos, los cuatro primeros libros del Nuevo Testamento, posiblemente escritos décadas después de la crucifixión de Cristo hacia el año 30 d.C. Aunque los detalles varían, los relatos describen, de manera consistente, que Cristo fue sepultado en una tumba excavada en la roca que pertenecía a José de Arimatea, un judío rico seguidor de Jesús.

Los arqueólogos han identificado más de mil tumbas de ese tipo en el área contigua a Jerusalén, señala Jodi Magness, arqueóloga y becaria de National Geographic. Cada una de esas tumbas familiares consistía de una o más cámaras mortuorias, con nichos largos excavados en las paredes rocosas para dar cabida a cuerpos individuales.

“Todo esto concuerda, perfectamente, con lo que sabemos sobre la manera como los judíos pudientes enterraban a sus muertos en los tiempos de Jesús –señala Magness-. Por supuesto, esto no demuestra que el acontecimiento fuera histórico. Sin embargo, sugiere que cualesquiera que hayan sido las fuentes de los relatos evangélicos, ciertamente conocían esta tradición y las costumbres funerarias”.

Un conservador limpia la superficie de la losa de piedra venerada como el último lugar de descanso de Jesucristo.Foto: Oded Balilty, AP para National Geographic

Fuera de los muros de la ciudad

La tradición judía prohibía dar sepultura dentro de los muros de la ciudad, y los Evangelios especifican que Jesús fue sepultado fuera de Jerusalén, cerca del sitio de su crucifixión en el Gólgota (o Calvario, “lugar de la calavera”). Pocos años después de la sepultura, las murallas de Jerusalén se extendieron y así, el Gólgota y la tumba cercana quedaron dentro de la ciudad.

Hacia 325 a.C., cuando los representantes de Constantino llegaron a Jerusalén para buscar la tumba, supuestamente fueron conducidos a un templo construido unos 200 años antes por el emperador romano Adriano. Fuentes históricas sugieren que Adriano hizo construir el templo sobre la tumba que veneraban los cristianos para afirmar el dominio de la religión del Estado romano.

Según Eusebio, obispo de Cesarea, el templo romano fue arrasado y las excavaciones del subsuelo revelaron una tumba abierta en la roca. La parte superior de la cueva fue cortada para exponer el interior, y a su alrededor construyeron una iglesia para albergar la tumba. En 1009, fatimíes destruyeron por completo la iglesia, la cual fue reconstruida a mediados del siglo XI.

Durante el siglo XX, excavaciones en el interior de la Iglesia del Santo Sepulcro revelaron restos de lo que se cree fue el templo de Adriano, así como de las paredes de la iglesia de Constantino. Los arqueólogos también documentaron una antigua cantera de caliza y al menos media docena de tumbas excavadas en la roca, algunas de las cuales aún pueden verse en la actualidad.

Foto: Elisavet Tsilimantou, Patriarcado de Jerusalén – Universidad Politécnica Nacional de Atenas

Desde la izquierda: La directora de Supervisión Científica, Antonia Moropoulou, muestra la tumba expuesta a Nourhan Manougian y al superior franciscano Francesco Patton, representantes del patriarca armenio, y a Teófilo III, patriarca griego ortodoxo de Jerusalén.

La presencia de tumbas del periodo es una evidencia arqueológica importante, señala Magness. “Lo que demuestran es que, de hecho, esta área fue un cementerio judío fuera de los muros de Jerusalén, en la época de Jesús”.

En opinión de Dan Bahat, ex arqueólogo urbano de Jerusalén, “no podemos estar absolutamente seguros de que el sitio de la Iglesia del Santo Sepulcro sea el sitio de sepultura de Jesús, mas no hay otro sitio del que pueda afirmarse lo mismo con igual certeza; y en realidad, no tenemos razón alguna para rechazar la autenticidad del sitio”.

Meses de restauración y décadas de estudio

En los últimos días, el lecho mortuorio fue sellado nuevamente con su cubierta de mármol original y tal vez no vuelva a quedar expuesto en siglos o incluso, milenios. “La conservación arquitectónica que estamos implementando está destinada a durar para siempre”, dijo Moropoulou. No obstante, antes de volver a sellarla, se llevó a cabo una documentación extensa de la superficie de la roca.

En opinión del arqueólogo Martin Biddle –quien, en 1999, publicó un estudio seminal sobre la historia de la tumba-, para saber o entender, realmente, por qué los fieles creen que esa es la tumba que citan los Evangelios, es indispensable revisar con cuidado los datos recolectados cuando el lecho mortuorio y las paredes de la cueva quedaron expuestos.

Un radar de penetración terrestre detecta las paredes de la tumba original detrás de su fachada de mármol.Foto: Cortesía Patriarcado de Jerusalén – Universidad Politécnica

“Hay que analizar las superficies de la roca con el máximo cuidado –minuciosamente- en busca de rastros de grafiti”, propone Biddle, citando otras tumbas del área que debieron tener una importancia considerable, ya que están cubiertas con cruces e inscripciones pintadas, o rayadas en las superficies rocosas.

“El tema del grafiti es absolutamente crucial –insiste Biddle-. Sabemos que hay, por lo menos, media docena de tumbas excavadas en la roca bajo diversas partes de la iglesia. Entonces, ¿por qué el obispo Eusebio identificó esta como la tumba de Cristo? No lo dijo y no lo sabemos. En lo personal, no creo que Eusebio se equivocara –era un gran erudito-, así que probablemente hay evidencias que debemos buscar”.

Entre tanto, el equipo de la Universidad Politécnica Nacional de Atenas prosigue con la restauración del Edículo. Los conservadores reforzarán, limpiarán y documentarán cada centímetro del santuario durante, al menos, otros cinco meses, recogiendo información valiosa que los eruditos estudiarán durante años en un intento por entender mejor el origen y la historia de uno de los sitios más sagrados del mundo.

La próxima primavera, al terminar los trabajos de restauración, retirarán las vigas de acero que apuntalan el Edículo.Foto: Oded Balilty, AP para National Geographic

Fuente: National Geographic en Español

Destapan por primera vez en siglos la tumba de Jesús

El grupo de científicos a cargo de la restauración del Santo Sepulcro buscan llegar a la roca original en la que, según la tradición, se colocó el cuerpo de Cristo.

“Será un análisis científico largo, pero finalmente seremos capaces de ver la superficie de la roca original en la que, según la tradición, se colocó el cuerpo de Cristo”. Ese es el principal objetivo del equipo de científicos que esta semana destaparon por primera vez en siglos lo que se considera la tumba de Jesús, según comentó Fredrik Hiebert, arqueólogo de la National Geographic Society, uno de los miembros del grupo.

La apertura de la tumba es parte de los trabajos de restauración del Santo Sepulcro. Foto: AFP / Thomas Coex

La tumba, ubicada en la Iglesia del Santo Sepulcro en la Ciudad Vieja de Jerusalén -considerado el lugar más sagrado para la Cristiandad-, estaba cubierta, al menos desde 1555, por un revestimiento de mármol que fue destapado por el grupo.

“El revestimiento de mármol de la tumba ha sido retirado, y nos sorprendió por la cantidad de material de relleno debajo de ella”, dijo Hiebert, quien participa de los trabajos de restauración del Santo Sepulcro, todo queda registrado ante las cámaras del canal National Geographic.

La tumba estaba cubierta, al menos desde 1555, por un revestimiento de mármol. Foto: AFP / Thomas Coex

El sitio del canal recuerda que según la tradición cristiana, el cuerpo de Jesucristo fue colocado en un nicho excavado en la ladera de una cueva de piedra caliza después de su crucifixión por los romanos en el año 30 o 33. La creencia cristiana dice que Cristo resucitó después de la muerte, y que las mujeres que fueron a ungir su cuerpo tres días después del entierro informaron que no encontraron restos.

El lugar de la sepultura está ahora cerrado por una pequeña estructura conocida como Edículo, que se reconstruyó por última vez en 1808-1810 después de ser destruida en un incendio.

Todo fue registrado por cámaras del canal National Geographic. Foto: AFP / Thomas Coex

El Edículo y la tumba interior se encuentran actualmente en proceso de restauración por un equipo de científicos de la Universidad Técnica Nacional de Atenas, bajo la dirección de Antonia Moropoulou.

Según la expectativa de los investigadores, un análisis de la roca original puede ayudar a comprender mejor no sólo la forma original de la cámara de la tumba, sino también cómo ha evolucionado como el punto focal de veneración desde que fue identificado por primera vez por Helena, madre del emperador romano Constantino, en el año 326.

“El revestimiento de mármol de la tumba ha sido retirado, y nos sorprendió por la cantidad de material de relleno debajo de ella”, dijo uno de los investigadores. Foto: AFP / Thomas Coex

“Las técnicas que estamos usando para documentar este monumento único permitirán al mundo estudiar nuestros hallazgos como si ellos mismos estuvieran en la tumba de Cristo”, dijo Moropoulou.

Fuente: National Geographic en Español