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Cambio climático en República Dominicana: para muestra un botón

Yvonne Arias

Según científicos para el 2020 el cambio climático aumentará los fenómenos naturales extremos. El clima está experimentando cambios y como consecuencia, ocurre una intensificación del efecto invernadero.

En el caso de las regiones de Mesoamérica y el Caribe, que representan 2 de los 25 focos principales de la biodiversidad del planeta, si las condiciones de los peores escenarios prevalecen, algunas de sus costas, incluyendo la República Dominicana, se verán significativamente afectadas por el cambio climático para la década del 2020. El Caribe y su biodiversidad se cuentan entre las más especiales y vulnerables a los efectos del cambio climático, principalmente por tratarse de islas pequeñas.

Nuestra atmósfera es una mezcla de varios gases y aerosoles. Mantiene las condiciones aptas para la vida en la tierra, la cual depende de la energía que recibe del sol. Aproximadamente la mitad de la luz que llega a la atmósfera terrestre pasa a través del aire y las nubes, llega a la superficie donde es absorbida. Es irradiada nuevamente en forma de calor (ondas infrarrojas). El 90% de este calor es absorbido por los gases de efecto invernadero y devuelto a la superficie, que la ayuda a calentar hasta una temperatura promedio de 15 grados Celsius, perfecta para la vida.

Los gases más abundantes de la atmosfera son el Nitrógeno (N2), gas inerte que constituye el 78% del total del aire y el Oxigeno (O2),  que constituye el 21%, es muy reactivo (ya que se combina con otras sustancias, oxidándolas), permite que los combustibles ardan y se disuelve en agua, entre  otros gases presentes en bajas cantidades. El vapor de agua es variable según la región.

Los gases de invernadero más importantes son CO2, CH4, N2O,  los clorofluorocarbonos (CFC). Su concentración atmosférica es baja, pero tienen una importancia fundamental en el aumento de la temperatura del aire próximo al suelo, haciéndola permanecer en un rango de valores aptos para la existencia de vida en el planeta.

Para muestra un botón

La temporada ciclónica de los huracanes  inicia el 1 de junio y finaliza el 30 de noviembre, Sin embargo las amenazas recibidas fuera de época movieron a expertos en la materia a proponer su extensión.

El área que corre el mayor  riesgo en el país es el Bajo Yuna, que incluye parte de María Trinidad Sánchez, Duarte, Salcedo, Sánchez Ramírez, Monseñor Nouel, San Pedro de Macorís, Montecristi y San Cristóbal.

En el caso de María Trinidad Sánchez, cuya economía está relacionada con actividades pesqueras, sobre todo al este de Nagua, ha sido afectada por inundaciones, la penetración del mar y cambios en los ecosistemas marinos, como arrecifes de coral y manglares.

Como consecuencia hay una variación en la producción pesquera, en comunidades que contienen entre el 52% y el 89% de hogares pobres.

Otro caso es el de la provincia Duarte, donde la economía se basa en el cultivo de arroz, y las inundaciones de los últimos años ocasionaron pérdidas económicas  importantes, en comunidades donde el porcentaje  de hogares pobres se encuentra entre 37% y 82%.

El daño se extiende a zonas urbanas y prueba de esto es que en Santiago las autoridades calificaron cinco barrios con “vulnerabilidad urbana” debido a las inundaciones habituales causadas por los malos hábitos humanos que dan lugar a la acumulación de plásticos que obstruyen los filtrantes y desagües naturales.

 En este caso el hombre es causantes de su propia desgracia. Sin embargo es necesario analizar además, los niveles de pobreza, la falta de educación ciudadana, el desorden territorial y la mala gestión de las autoridades municipales.

La naturaleza se defiende

La Española es una isla baja, lo que la hace muy frágil ante el cambio climático. Este hecho hace que se haga imprescindible adoptar políticas de desarrollo apropiadas que excluyan áreas vulnerables. Para esto es necesario que se tome en cuenta los servicios que ofrecen los ecosistemas, así como componentes biofísicos, económicos y culturales, entre otros.

Dos estudios sobre el ecosistema dunícola, realizados por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), reafirmaron que estos desempeñan un papel esencial para la buena conservación del medio ambiente y el turismo sustentable.

La recuperación y conservación de las dunas permite una resiliencia y una adaptación ante el cambio climático. Además, sirven para estabilizar las playas, recursos esenciales para el turismo, es decir, para la economía, y son el hábitat natural de diversas especies de plantas y animales como es el caso del área protegida Monumento Natural Dunas de Las Calderas, dedicado al científico y educador dominicano Sixto J. Incháustegui.

Las playas arenosas son vulnerables al aumento del nivel del mar por arrastre de partículas, cambios en los procesos de pérdidas/o aporte y modificación en la zonación de la vegetación de las dunas. Su conservación y recuperación sirve para evitar la erosión del suelo y la desertificación. Es, en definitiva, una forma de desarrollo económico y una posibilidad para el empleo local.

El reciente huracán Matthew y las severas lluvias que afectaron al país en noviembre de 2016, dejaron a su paso, tanto en Haití como en la República Dominicana, a miles de familias desplazadas, heridos, desaparecidos y muertos.  Este fenómeno natural desnudó la pobreza del país y puso en evidencia la escasa previsión ante tales eventos de la naturaleza, que según los pronósticos cada vez serán más frecuentes e intensos.

La protección de los ecosistemas naturales y muy particularmente las costas, los manglares, y por supuesto la diversidad biológica es impostergable.

La Conferencia de las Partes (COP) de la Conferencia de Naciones Unidas sobre Cambio Climático fue celebrada en Paris en el 2015 busca negociar un acuerdo global contra el cambio climático, que preserve la vida de las generaciones futuras en el planeta a través del Acuerdo de París. Este último propone evitar que la temperatura del planeta rebase los 2 grados Celsius, preferiblemente no más de 1.5 grados Celsius para el año 2100, así como crear mecanismos de financiamiento como el Fondo Verde, para prevenir, reducir, mitigar y remediar los efectos del cambio climático, especialmente en los países más vulnerables a este fenómeno.

La República Dominicana, parte de los Pequeños Estados Insulares en Desarrollo (PEID, por sus siglas en ingles), no lo ratificó, a pesar de que el presidente . Danilo Medina, estuvo presente en la COP21 y adoptó el Compromiso-País de reducir en un 25% las emisiones totales de dióxido de carbono para el año 2030.

El 22 de abril de este año 2017 se celebrará en Nueva York, en la sede de la Organización de las Naciones Unidas, la ceremonia de firma del Acuerdo de Paris, por lo que mantenemos la esperanza de que sea ratificado.

Pueden solicitar la ratificación del Acuerdo de paria al presidente de la República en:
https://www.change.org/p/danilo-medina-rd-debe-ratificar-el-acuerdo-de-par%C3%ADs?recruiter=53540462&utm_source=share_petition&utm_medium=twitter&utm_campaign=sha