Entradas

Día de la Independencia Nacional

El día 27 de Febrero está instituido como el Día de la Independencia Nacional de la República Dominicana. En lo que es hoy la República Dominicana, se conmemora pues la declaración de separación de la parte de habla española de esta isla de Santo Domingo respecto a la parte occidental ocupada desde mucho tiempo atrás por los habitantes de habla francesa que poblaban la parte occidental de la isla a la que se llamó Haití.

Estos habían sido colonizados y esclavizados tras varios pactos y acuerdos entre Francia y España, que eran, como lo son hoy, dos grandes potencias colonialistas. Eso fue así hasta los años 1803 y 1804 en que Toussaint y Dessalines, dos esclavos haitianos, se rebelaron y declararon la separación hecha por Toussaint primero y la independencia después de Haití proclamada por el analfabeto Dessalines respecto a Francia, que fue su país colonizador y esclavista, como ya hemos dicho anteriormente.

Por razones que ameritan ponderarse y discutirse para ser bien esclarecidas, el 27 de Febrero de 1844 se produjo la declaración de separación dominicana de Haití, y a esto, andando el tiempo, se ha querido llamar fecha de la Independencia.

En Haití, desde el 1804 en adelante se desarrolló uno de los procesos más espectaculares de las epopeyas por la independencia libradas en Indoamérica y El Caribe.

Haití fue escenario de un proceso histórico en que se vinculó la lucha nacional por la independencia con la lucha social contra la esclavitud y los esclavistas y colonialistas, así como en contra de los agentes del colonialismo que allí eran representados por los mulatos o “afransechices” como los negros esclavos y ya en libertad les llamaban despectivamente con toda justicia y razón de sobra.

Tras muchas vicisitudes históricas caracterizadas por grandes sucesos y verdaderas tragedias, los mulatos haitianos hicieron causa común con los negros de a verdad y se unificaron en Haití alrededor de la idea de arremeter contra la nación emergente de la parte oriental de la isla -la futura República Dominicana- que seguía aún precariamente en manos de los colonialistas españoles, y que estaba ya cuajando como lo que es la República Dominicana, esto es, como una nación con todas y cada una de sus atribuciones esenciales.

Así, encabezando a las fuerzas haitianas, un general mulato llamado Charles Boyer invadió la parte oriental y que hoy es la República Dominicana. Esto aconteció en el 1822. La ocupación duró formalmente hasta el 27 de Febrero de 1844 cuando también de manera formal y con actos significativamente simbólicos se declaró inicialmente, poniéndose de común acuerdo los que de una y otra forma no comulgaban con la coyunda de los haitianos sobre los dominicanos, la separación, esto es, que los dominicanos nos liberamos definitivamente del dominio de los haitianos, reivindicando así los derechos de la nación dominicana de organizarse y vivir en forma distinta y separada de los haitianos, ya que a pesar de compartir el territorio de una misma isla con éstos, de por medio habían incalculables por numerosos otros factores que nos distinguían y separaban de los haitianos, fuesen éstos negros puros o mulatos, fuesen casi salvajes o ilustrados o medianamente ilustrados. La parte de República Dominicana estaba ya compuesta para entonces por blancos criollos de habla española, mulatos en forma muy acentuada de hábitos, costumbres e idioma próximos o casi iguales a los de los blancos criollos y negros puros que con los haitianos sólo compartían el color de la piel y un lejano origen africano, ya que en cuanto a la opresión, aunque los haitianos al invadirnos declararon abolida la esclavitud al imponer su Constitución y sus leyes, que se oponían a ésta, sobre esa abigarrada masa de mulatos, negros criollos y blancos criollos las cosas seguían igual o peor que antes, ya que soportar la forma de ser de los haitianos y su haitianidad nunca ha sido fácil de tragar y mucho menos de digerir y asimilar por los dominicanos y la dominicanidad.

La Iglesia Católica, Apostólica y Romana, como institución, favoreció y aplaudió todo el tiempo que duró la invasión haitiana, y al efecto consta en los documentos de la historia que en 1835, por ejemplo, el representante de la Iglesia, el Arzobispo Portes, ofreció una misa Tedeum en la Catedral Primada de América en conmemoración y bendición de la llegada de las tropas haitianas, encabezadas por Charles Boyer, que no era buena cosa, consagrando así la Iglesia que la presencia de los invasores se efectuaba por obra y gracia de la voluntad divina de su dios, Jesucristo y Espíritu Santo.

Cuando ya la efervescencia de los calderos en que se cocinaba la nacionalidad dominicana llegaba al punto crítico de ebullición, la gran prostituta, la ramera, la Iglesia de Roma, ordenó dar un giro hacia el respaldo del movimiento emancipador, sólo con el objetivo de permearlo, infiltrarlo y terminar mediatizándolo, como en efecto aconteció.

El movimiento emancipador así queda teniendo un criollo español como su líder formal, que ya había demostrado, en los limitados objetivos que había trazado al movimiento, así como en su maridaje espúreo con la Iglesia Católica, que era la principal accionista de la compañía negrera del tráfico de esclavos negros robados en el Africa, llamada la Compañía de Senegal, que era vacilante e inseguro.

Este líder inconsistente y de escasa visión y de grandes compromisos con los poderes tradicionales del colonialismo español, que guardaba discriminatoria distancia de la masa de mulatos y negros criollos, era Juan Pablo Duarte, que no fue capaz de imbuir al movimiento emancipador de ideas libertarias como las que desde mucho tiempo atrás inundaban a Europa, sobre todo a Francia que había visitado, respecto al oscurantismo religioso encarnado en la Iglesia Católica ni mucho menos fue capaz de darle a dicho movimiento independentista que imponía y reclamaba la marcha de la historia, un sustento material ni filosófico, a pesar de que había vivido en Europa y hasta en la mismo España, que aún siendo hasta hoy en día trasero del viejo continente colonial, en donde ya se conocía la Constitución de Cádiz.

Rápidamente, por los compromisos evidentes de Duarte con los poderes coloniales y sus prejuicios complementarios, la Iglesia Católica y sus huestes como Santana, Bobadilla, etc., le acorralaron, y se le aisló, pasando a tener dicha camarilla el control del conjunto del movimiento que, de emancipador, independentista y libertario fue reducido a la limitadísima “separación”, e imponiéndosele el viejo separatismo como bandera, sólo del odioso yugo haitiano, pero sin confianza en el futuro de la nación próxima a nacer o ya nacida; y esperando que la República pasare de nuevo a estar bajo el dominio odioso de España.

En tanto Duarte, víctima de sus propias limitantes conservadoras, le entrega la hegemonía del movimiento a la Iglesia, a Santana, al sacerdote católico Bobadilla, etc., hay un hombre mulato criollo, perteneciente por parte de su familia a grupos que sí confiaban y estaban interesados en la independencia y en los derechos económico-sociales y políticos de los mulatos y negros esclavos y vejados, y que no tenía resentimiento hacia los blancos criollos distanciados del coloniaje oneroso, brutal, afrentoso y vergonzoso de la maldita España negrera, baluarte inquisitorial del cristianismo esclavista. Este era Francisco del Rosario Sánchez, el único y verdadero Padre de la Patria dominicana y de la independencia nacional, ejemplo de la lucha contra los traidores, contra los lacayos, contra los entreguistas y contra todos aquellos cuyo mercenarismo les empuja a conspirar permanentemente contra las aspiraciones de la nación dominicana y su pueblo.

Francisco del Rosario Sánchez jamás transigió con las fuerzas del coloniaje ni del entreguismo, por ello estuvo permanentemente perseguido desde el mismo 27 de Febrero y aún desde muchos años antes por las huestes antinacionales y anti-dominicanas de los haitianos invasores, de Santana, de Bobadilla, los españoles y la Iglesia Católica, Apostólica y Romana.

Estos reaccionarios anti-dominicanos persiguieron implacablemente a los familiares y allegados a Francisco del Rosario Sánchez. Y el funesto déspota que fuera Pedro Santana lo fusiló junto a sus compañeros de armas tras lanzarse a la lucha armada por rescatar a la Patria vendida por los energúmenos y bestias entreguistas, dirigidas como siempre por la perversa Iglesia Católica, a través del anti-dominicano y traidor, judas, Pedro Santana.

Del mismo modo Santana hizo asesinar a María Trinidad Sánchez, tía del Padre de la Patria dominicana, Francisco del Rosario Sánchez, quien en su acción, su propaganda y su postura trazó el camino de que todo aquel que en nuestro país quiera alcanzar una patria libre e independiente, debe estar dispuesto a los más grandes sacrificios, incluido abonar con su sangre el árbol de la justicia social contra entreguistas, déspotas y traidores, y jamás reducirse a un anacoreta cobarde y ruin que da las espaldas a las responsabilidades históricas para refugiarse en las supercherías oscurantistas.

Fuente> virtual.uasd.edu.do

Próceres, héroes y mártires de nuestra independencia

Juan Daniel Balcácer

[email protected]

Tres categorías clásicas

Un somero examen en torno de quiénes conforman el panteón de nuestros héroes nacionales permitirá constatar que existen tres categorías históricas según las cuales son distinguidas y valoradas, postreramente, las personalidades extraordinarias de una nación. En tiempos modernos se considera prócer al individuo que, en el plano de la civilidad o del intelecto, logra descollar entre la generalidad de sus coetáneos y, en virtud de su accionar público, realiza aportes trascendentales a beneficio de su comunidad. En ciertas esferas del quehacer humano, para alcanzar la categoría de héroe es preciso estar dotado de virtudes singulares y haber acometido proezas memorables que hayan tenido un impacto determinante en el colectivo al que pertenece el individuo. Se dice que héroe o heroína es quien protagoniza un poema, un relato, que deviene personaje central de una narrativa o lleva a cabo, de manera arriesgada, una acción fuera de lo común defendiendo la soberanía e independencia de su patria, principalmente en la guerra. En cambio, el mártir se eleva a planos de reverencias excepcionales en vista de los sufrimientos que le han sido infligidos por sus adversarios en medio de persecuciones, encarcelamientos y torturas físicas provocadas por diferencias políticas, filosóficas, religiosas y étnicas, entre otras causas. Por lo general, la víctima de tantas iniquidades humanas nunca reniega de sus convicciones y llega hasta el extremo de ofrendar su propia vida en defensa de los principios y valores que ha enarbolado en el curso de su lucha, deviniendo así en mártir de una comunidad o un pueblo.  Entre prócer, héroe y mártir existen ciertas similitudes, razón por la cual quienes clasifican en una de esas tres categorías devienen en lo que Emerson denominó “hombres representativos” y, aun cuando no siempre lo logran, pueden pasar a formar parte de la privilegiada nómina de los ocupantes del Panteón Nacional de cada nación.

Las grandes personalidades

 Que los individuos excepcionales son quienes en determinadas circunstancias históricas se destacan por encima de la generalidad de sus contemporáneos, no es materia de discusión. Lo que sí debemos tener presente es que, independientemente de sus condiciones también extraordinarias, esas “grandes personalidades”, como las llamó Carlyle, no imponen sus criterios y forma de pensar de manera caprichosa. La teoría que concibe el proceso histórico únicamente en función de la voluntad de personajes determinados soslaya la circunstancia de que a esos individuos privilegiados no les es dable cambiar voluntariamente el rumbo fundamental del desarrollo social; ni, mucho menos, decidir la forma del régimen social y político en el que habrán de actuar. A tales individuos no les es posible evitar el colapso de un modo de producción caduco ni tampoco crear otro nuevo, por el simple hecho de aspirar a que los fenómenos sociales se subordinen a sus voluntades e intereses personales o de clase.  Jorge Plejánov observó que “el gran hombre lo es no porque sus particularidades individuales imprimen una fisonomía individual a los grandes acontecimientos históricos, sino porque está dotado de particularidades que le hacen el individuo más capaz de servir a las grandes necesidades sociales de su época, surgidas bajo la influencia de causas generales y particulares.” Carlos Marx, en cambio, fue aun mucho más preciso al consignar que: “Los hombres hacen su propia historia, pero no la hacen a su libre arbitrio, bajo circunstancias elegidas por ellos mismos, sino bajo aquellas circunstancias con que se encuentran directamente, que existen y transmite el pasado”.

Hacia un Panteón Nacional

Conviene repasar brevemente cómo fue conformándose nuestro panteón de la Patria. En la primera mitad del siglo XIX, entre nuestros antepasados hubo preclaras personalidades que realizaron aportes significativos al proceso de definición de lo dominicano y a la vertebración de lo que, andando el tiempo, se constituiría en la nación dominicana. En efecto, un período clave para comprender los cimientos sobre los que se edificó “el ethos” dominicano es el transcurrido entre las postrimerías del siglo XVIII y el año de 1822. Pues bien, de entre los dominicanos que primero se esforzaron por resaltar la importancia de la isla de Santo Domingo para España; luego los que se opusieron a las invasiones haitianas de principio de siglo XIX, después los que lucharon contra la “Era de Francia en Santo Domingo” y, finalmente, los que pudieron fin a la llamada “España Boba”, se destacaron el padre Antonio Sánchez Valverde, Juan Sánchez Ramírez, Andrés López Medrano y José Núñez de Cáceres. De acuerdo con Roberto Cassá, Sánchez Valverde fue el intelectual del criollismo; Sánchez Ramírez, el caudillo de la Reconquista; Núñez de Cáceres, precursor de la independencia dominicana; y López Medrano, un precursor de la democracia. De esas cuatro grandes personalidades, solo los restos de Juan Sánchez Ramírez y de José Núñez de Cáceres yacen en el Panteón de la Patria, el primero como héroe de la Reconquista y, el segundo, en su calidad de prócer de la primera independencia dominicana.

Fuente: listindiario.com

Mujeres destacadas en la lucha por la Independencia Nacional

En las acciones revolucionarias del 27 de febrero de 1844, las mujeres también tuvieron un rol importante, es por esto, que Plan LEA desea compartir el trabajo de “Mujeres de la Independencia” de Virgilio Alfau Durán.

Mujeres_dela_Independencia

La Plaza de la Bandera de Santo Domingo

Ubicada en la intersección de las Avenidas 27 de Febrero y Gregorio Luperón de Santo Domingo, se localiza la Plaza de la Bandera, un monumento patriótico que rinde homenaje a uno de los más importantes símbolos nacionales de la República Dominicana.

La antigua Plaza de la Independencia fue construida en 1978 durante el gobierno del Dr. Joaquin Balaguer (1906-2002), y luego fue reinaugurada y renombrada Plaza de la Bandera el 14 de febrero del 1997 por el presidente Leonel Fernández después de unos trabajos de remodelación.

El 25 de enero de 1979, el Papa Juan Pablo II celebró la Santa Misa en esta plaza. El Papa estuvo de frente el cuadro original de la Virgen de la Altagracia que fue trasladado especialmente de la Basílica de Higuey para esta ocasión.

En el perímetro, se muestran numerosos mástiles con banderas de la República Dominicana.

En el centro de este Monumento a la Patria, está el Arco del Truinfo. A sus lados están dos ángeles que representan: La Gloria y el Honor. Debajo del arco, está la gran escultura de Juan de Avalo que representa “La Madre Patria” que protege y sostiene al soldado caído por defenderla. Debajo del arco se exhibe una enorme bandera dominicana.

Alrededor de este entorno, se encuentran localizados edificios gubernamentales como el Ministerio de Defensa, la Junta Central Electoral, el Instituto Agrario Dominicano y el Centro de Exportación de la República Dominicana.

Fuente: conectate.com.do

Historia de la Independencia Nacional Dominicana

La República Dominicana declara su Independencia de la dominación haitiana el 27 de Febrero de 1844 y se constituye como un estado independiente.

Dominación Haitiana

La parte española de la isla fue invadida por la naciente República de Haití por razones de tipo económicas, sociales y políticas siendo la de mayor importancia la preservación de su propia independencia frente a un vecino que mantenía el sistema esclavista y que por sus propios intereses era un potencial enemigo de la recién creada república negra, en la que había sido abolida la esclavitud.

La invasión se produce casi sin ninguna oposición militar dada la diferencia numérica de ambos lados. La parte este o española tenía una población inferior al pueblo haitiano de esa época, además de la desorganización y miseria producto de la Guerra de la Reconquista en la parte española. Por otra parte, España estaba en franca decadencia y enfrentando los movimientos independentistas en el territorio continental y había perdido el interés por esta posesión cuyas minas de oro ya estaban agotadas.

La ocupación haitiana de la parte oriental de la isla duró 22 años. Esta ocupación, que pretendía anexar el territorio oriental a Haití, produjo inmediatamente un gran malestar y repulsa en los habitantes españoles dado sus irreconciliables diferencias de idioma, cultura, religión y su organización política, pero sobre todo por su concepción diferente del derecho de propiedad de la tierra.

Movimientos separatistas

La ocupación generó resistencia, desobediencia civil e incluso algunas conspiraciones que fueron develadas y hechos prisioneros o condenados a muerte sus miembros en un régimen que representaba cada día más el oprobio natural de una dominación extranjera.

La Trinitaria

En 1838 y después de regresar de estudiar en Europa y convencido por los vientos del Liberalismo que azotaban el viejo continente, Juan Pablo Duarte funda la organización secreta La Trinitaria cuya meta fue la creación de una Patria independiente de toda dominación extranjera.

La Trinitaria creció rápidamente dentro de la juventud y se extendió a las principales ciudades del país producto del trabajo tesonero y también como resultado de una sociedad artística llamada La Filantrópica que por medio de obras de teatro iba llevando el mensaje independentista.

Cuando el Presidente Boyer es derrocado por un movimiento revolucionario haitiano, se presentan coyunturas que precipitan los acontecimientos en la parte oriental de la isla firmemente decidida a terminar con el yugo opresor.

En ese momento existían cuatro movimientos separatistas como nos menciona Frank Moya Pons en su Manual de Historia:

1.El movimiento independentista encabezado por Juan Pablo Duarte

2.Movimiento pro-español, del cual eran exponentes en Santo Domingo los sacerdotes Gaspar Hernández y Pedro Pamiés, y en Puerto Plata el veterano General Andrés López Villanueva.

3.Movimiento pro-ingles, se inclinaba a buscar la protección de Inglaterra a cambio de ventajas comerciales y lo encabezaba un propietario de Las Matas de Farfán de apellido Pimentel.

4.Los Afrancesados: compuesto por hombres maduros, la mayor parte de los cuales habían ocupado puestos administrativos dentro del gobierno haitiano anterior y que creían poder alcanzar la eliminación del dominio haitiano con ayuda de Francia, (los afrancesados) a cambio de otorgarle a esta potencia privilegios políticos, arancelarios y territoriales. Sus cabecillas visibles eran un rico propietario de Azua llamado Buenaventura Báez (que luego se convirtió en dictador) y el importante abogado y comerciante Manuel Joaquín Delmonte.

El Gobierno provisional haitiano ordenó que se realizaran elecciones municipales el día 15 de Junio de 1843, elecciones que fueron ganadas en su mayoría por los miembros de la Trinitaria en el sector oriental, victoria que agudizaría la lucha contra la dominación haitiana e hizo que el General Gérard o Herard con sus tropas iniciara la persecución de los trinitarios en todo el país, obligando a Duarte a embarcarse subrepticiamente hacia Saint Thomas para evadir dicha persecución.

El movimiento quedó bajo la dirección de Francisco del Rosario Sánchez y buscando lograr nuevos adeptos lograron “conquistar” para la causa a Tomás Bobadilla, antiguo funcionario del régimen de Boyer que el nuevo gobierno haitiano había dejado fuera. También conquistaron los hateros del este del país, un grupo de personas privilegiadas por la colonia mediante la entrega de grandes cantidades de tierra y sus líderes eran los hermanos Pedro y Ramón Santana.

Declaración de Independencia

Aunque Juan Pablo Duarte, el Padre de la Patria, se hallaba ausente, la noche del martes 27 de febrero de 1844, en la Puerta del Conde de la ciudad de Santo Domingo, la República Dominicana era proclamada por Francisco del Rosario Sánchez, jefe del movimiento tras la ausencia de Duarte, Tomás Bobadilla y Briones, representante de los conservadores, Ramón Matías Mella, Manuel Jiménez, Vicente Celestino Duarte, José Joaquín Puello, Gabino Puello, Eusebio Puello, Eduardo Abreu, Juan Alejandro Acosta, Remigio del Castillo, Jacinto de la Concha, Tomás de la Concha, Cayetano Rodríguez, Félix María del Monte y otros patriotas, quienes expresarían a a las autoridades haitianas su indestructible resolución de ser libres e independientes, a costa de nuestras vidas y nuestros intereses, sin que ninguna amenaza sea capaz de retractar nuestra voluntad.

Ese 27 de febrero se izó la Bandera Dominicana en la Puerta del Conde. Ondeó en la ciudad de Santo Domingo la bandera bordada por Concepción Bona y María Trinidad Sánchez, junto con otras damas. La Bandera había surgido de un proyecto presentado por Juan Pablo Duarte, aprobado el 16 de julio de 1838 en La Trinitaria, donde se presentaron los colores y la forma de la enseña que representaría al nuevo estado, que se denominaría “República Dominicana”.

La naciente república quedó dirigida por una Junta Central Gubernativa bajo el poder de los conservadores hasta el 14 de noviembre de 1844 en que Pedro Santana es electo como el Primer Presidente Constitucional de la República Dominicana.

Fuente: nuestroshijos.do

Actividades patrióticas para la escuela

A continuación te presentamos una serie de actividades que podrías realizar en tu centro educativo con la finalidad de incentivar los valores patrios.

a) Realizar diariamente el Acto a la Bandera.

b) Recopilar varios pensamientos de Juan pablo Duarte y después del acto de la bandera, un niño los leerá, pasando luego a publicarlos en el mural del centro. 

c) Buscar imágenes de Juan Pablo Duarte y relacionarlas con diferentes etapas de su vida, escribiendo acciones del Padre de la patria que se adapten a estas.

d) Escribir sobre una cartulina y colocar en el Mural la rendición de cuentas de Duarte, en la campaña militar al sur.

e) Colocar en diferentes lugares de la escuela pensamientos de Duarte.

f) Las y los jóvenes, niños/as dramatizan el Juramento Trinitario en sus aulas.

g) Campaña Duartiana en la comunidad con la ayuda de la Sociedad de Padres y Amigos de la Escuela.

h) Niños vestidos como Trinitarios reparten pequeños volantes con pensamientos de Duarte a las personas.

Fuente: educando.edu.do

 

Cómo se festeja el 4 de julio en Estados Unidos

Alberto Piernas

El Día de la Independencia en Estados Unidos se celebra cada 4 de julio, evocando la fiesta más famosa a lo largo del país.Un día para dejar escapar cohetes, ser algo más patriótico y, en general, festejar.

Día patriótico

El 4 de julio de 1776, Estados Unidos firmó su independencia del gobierno inglés, comenzando a gestarse la potencia que es hoy día. Desde entonces, esta fecha se ha convertido en modo de celebración para los estadounidenses, quienes aprovechan los primeros días de verano para preparar barbacoas y desplegar sus banderas. Esto es sólo el comienzo de un sinfín de actividades en las que tienen protagonismo los grandes iconos del país, las estrellas de su bandera, los partidos de béisbol o las águilas.

Formas de celebrar el 4 de julio

Los estadounidenses celebran el 4 de julio de diferentes formas, según la parte del país donde residen. En Texas adoran una jornada de rodeo, en California las escapadas a las playas pacíficas, las zonas de interior, un buen picnic o barbacoa a base de hamburguesas, costillares o hot dogs, mientras los festivales de jazz invaden Kentucky y la declaración de Independencia es leída, en directo, en el ayuntamiento de Boston; cada lugar adapta la celebración a su particular visión.

Las parades también son reclamos típicos en grandes ciudades, mientras los concursos invitan a utilizar la sandía como motivo de competición hasta dar con el mejor tragón, siendo ésta la fruta más consumida durante el Día de la Independencia.

ROZBYSHAKA/ISTOCK/THINKSTOCK

Sin embargo, el gran highlight de todo buen 4 de julio que se precie son los fuegos artificiales. El lugar más destacado es la Estatua de la Libertad, en la isla de Manhattan, un monumento íntegramente relacionado con el sentido de independencia para los americanos, por lo que los fireworks disparados en este lugar adquiere un notorio protagonismo con más de 22 toneladas de mercancía pirotécnica, mientras otros míticos lugares como el Lago Michigan en Chicago, la bahía de San Francisco o la Piscina Reflectante al Monumento de Lincoln de Washington DC también dejan escapar sus propios fuegos.

Básicamente, cualquier celebración del 4 de julio comienza con el despliegue de la bandera, una visita a la parade más cercana seguido de cualquier fiesta familiar o entre amigos y, como colofón, los obligados fuegos artificiales. Si te encuentras en territorio estadounidense, no dudes en celebrar la particular fiesta de celebración para felicitar a Estados Unidos por sus 241 años de vida.

Fuente: vix.com

Colegio realiza acto conmemorativo a la Independencia Nacional

Santo Domingo.- El Colegio Parroquial Nuestra Señora de Lourdes celebró el 17 de febrero la XVII edición del desfile con motivo a la conmemoración del 173 Aniversario de la Independencia Nacional.

 La actividad contó con la presencia de autoridades educativas e invitados especiales. El acto inició a las 9:30 am  con el desfile de los 620 alumnos del colegio, acompañados de sus  profesores y  la banda de música de la Armada Dominicana al mando del teniente de navío Figenio Ramírez Moreno.

 Inmediatamente entraron los guardabanderas de 4to. año de bachillerato, portando banderas dominicanas e interpretando el Himno a la Bandera. Posteriormente se escucharon las gloriosas notas de nuestro Himno Nacional Dominicano. A continuación se realizó el despliegue de los abanderados.

 Las palabras de bienvenida estuvieron a cargo del reverendo cura Gustavo Carles, director del colegio, quien dedicó dicho acto al viceministro de Educación Luis de León. Las palabras de motivación fueron expresadas por Odalis Araújo Delgado, quien exhortó a que los demás centros educativos realicen actos similares para fortalecer el amor a la patria.

 La alumna Irisneida Yudelka Marte Cruz, de 3ro. de bachillerato, realizó el Juramento con todos los alumnos delante de la bandera y de los presentes al igual que lo hicieron Los Trinitarios.

 Las estudiantes de 1ro. y 2do de bachillerato presentaron una exhibición del Batón Ballet del colegio, mostrando un gran talento de sincronización para honrar la patria dominicana.

 Como es tradición en el centro educativo, 20 fusileros especiales hicieron la exhibición de sus armas, dando una muestra de disciplina y orden. El público expresó su emoción al ver al director pasearse entre el arco de fusiles que formaron durante la demostración.

 Los estudiantes de inicial, 1ro. y 2do. de primaria,  ubicados en el fondo en una gradería móvil, vistiendo camisetas y pañuelos rojos, azules y blancos formaron la bandera dominicana. De la misma forma los alumnos de 2do. y 3ro. de primaria colorearon los cielos haciendo flotar globos con los colores patrios.

 Los guardabanderas de la 15ta. Promoción del colegio, Zenith, entregaron el mando a los estudiantes de 3er. año. La ceremonia estuvo dirigida por Danilo Suero Ramírez.

 La preparación de los alumnos y dirección de la actividad estuvo a cargo del 2do.Tte. Hamself Manuel Rodríguez Encarnación y el cabo García Otaño Esterlin E.N.

 Para terminar, los guardabanderas de 3ro. de bachillerato desfilaron por todo el escenario portando la bandera dominicana  y del colegio, para que estudiantes, profesores e invitados le hicieran el saludo de honor correspondiente.