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En casa se pueden hacer muchas cosas para que tus hijos no hereden tu fobia a las Matemáticas

Conseguir que los niños disfruten aprendiendo es fácil si se incorporan a la rutina cotidiana

Cuando los niños comienzan la escuela algunos padres reviven como una auténtica pesadilla el “miedo a las mates” de sus años de infancia. Se trata de uno de los bloqueos más reconocidos por las familias, que se ven incapaces de fomentar y reforzar los conceptos que los pequeños están aprendiendo en clase y se agarran a las academias y las extraescolares delegando esta tarea. Pero, ¿por qué es tan habitual que se atasquen las matemáticas? «Como todas las cosas complicadas -responde Malena Martín, madre, licenciada en matemáticas, profesora de secundaria y fundadora de la plataforma Aprendiendo Matemáticas, «pero sin duda el principal motivo es la forma en la que nos han enseñado. Si en el colegio el ritmo de las clases no es el adecuado para nuestros hijos, las explicaciones van demasiado rápidas, o bien la forma en cómo se presentan esas matemáticas es demasiado abstracta… es posible que se pierdan».

Esto se va agravado, prosigue, «por esa creencia tan habitual de «yo no sirvo para los números, no se me dan bien las matemáticas», que encima se transmite de padres a hijos», advierte. Pero sin duda, asegura, «hay otra manera de hacer matemáticas que permite que cualquier niño avance y además, lo haga de manera gratificante, divertida, y disfrutando del proceso, no sufriendo con este».

Según Martín, es posible trabajar las matemáticas de una forma «natural» y convertirla en un hábito que se puede incorporar a la rutina familiar y que permite desterrar viejos temores. ¿Cómo? «En casa podemos estimular el gusto por las matemáticas como ya hacemos por la lectura o con los hábitos de salud. De hecho, es fácil conseguir que los niños dejen de tener miedo y se abran al aprendizaje de las matemáticas si se divierten y comprenden lo que hacen. Si además los padres colaboran con ciertas rutinas, miel sobre hojuelas», asegura esta mujer, que comenzó la licenciatura siendo ya mamá de dos niños pequeños. Sus hijos, reconoce, despertaron en ella la preocupación por mejorar y renovar la didáctica de las matemáticas y la animaron a investigar en el área de las matemáticas manipulativas y lúdicas.

 

Para ella el único modelo que funciona para enseñar las matemáticas de una forma divertida y fácil es el del juego y el uso de materiales manipulativos. «Los niños tienen que ver y tocar las matemáticas. Solo partiendo de ahí, se puede hacer que los niños vayan de manera autónoma descubriendo los conceptos, en lugar de aprendiéndolos de memoria. No es lo mismo partir de la práctica y poco a poco ir llegando a lo abstracto, que partir de esto último». Como ella misma dice, se trata de «un modelo de aprendizaje que conecta con las necesidades y los talentos de cada niño y que favorece el desarrollo del pensamiento lógico de una forma creativa».

Y, sobre todo, respeta la evolución de cada niño. «Los niños menores de seis años deberían el 90% de su tiempo jugando y manipulando material, no con un papel haciendo sumas y restas. En Alemania hasta que no entran en Primaria no hacen nada de números, ni de lecto-escritura, y cuando lo hacen avanzan en cuestión de meses lo que aquí nuestros niños tardan años sufriendo. Es una pena el desconocimiento que hay en algunos colegios sobre el proceso de aprendizaje».

Matemáticas de «estar por casa»

Para comenzar con este aprendizaje Malena Martín nos ofrece cuatro consejos para trabajar las matemáticas desde casa:

Los materiales manipulativos.Son recursos que permiten a los niños aprender practicando. Por ejemplo, con unas regletas numéricas los niños visualizan los números y realizan investigaciones que les llevan a entender por sí mismos las operaciones aritméticas y sus propiedades como la conmutativa de la suma o de la multiplicación. Con un ábaco, los niños aprenden el sistema decimal y desarrollan estrategias de cálculo mental. Hay muchos materiales educativos para aprender matemáticas e incluso nosotros mismos podemos fabricar en casa con cartulinas o reciclando objetos cotidianos como tapones, rollos de papel higiénico o envases.

Los juegos de mesa. Son los grandes aliados para consolidar lo aprendido y desarrollar la memoria. También es recomendable ofrecerles juegos de ingenio y lógica que les ayuden a desarrollar su razonamiento lógico, algo básico en la resolución de problemas matemáticos.

Los libros o cuentos. La literatura es una buena herramienta para acercar las matemáticas desde una perspectiva diferente a la habitual.

Y por último, y más importante: la confianza. «Los padres deben transmitir una actitud tranquila, de confianza, de que sus hijos pueden. Quizás tardarán más que otros, pero ellos pueden. Y si no quieren, pues igual ahora no es su momento. No forzarles y esperar porque seguro, seguro, que lo acaban haciendo».

Fuente: abc.es

 

Cómo reducir la generación de residuos sólidos en el hogar

Carolina Jiménez
[email protected]
Santo Domingo

Desde el momento de la compra hasta cuando tiramos la basura, se considera que se genera una problemática por no separar de manera correcta los residuos sólidos.

Cuando utilizamos el término basura, nos referimos a desechos que necesitamos eliminar, tales como residuos de comidas, papeles y desperdicios de materiales que utilizamos para distintos quehaceres. Sin embargo, la mayoría de veces no hacemos conciencia de cuál es la manera correcta para deshacernos de estos residuos sólidos.

Según el portal ecologistasenaccion.org, cada día generamos más basura, lo que causa un gran problema desde el momento de la compra hasta cuando tiramos los desechos.

Un grave error es que generalmente muchas de las cosas que botamos son de materiales que no se descomponen; es decir, que no son incorporadas a la naturaleza, como es el caso de los plásticos.
Jorge Brea, del Departamento de Geografía y Estudios Ambientales de la Universidad de Michigan, explica en su guía “Manejo de residuos sólidos” que: “los residuos contaminan los océanos, causan inundaciones, transmiten enfermedades, empeoran la calidad de vida de las personas, dañan la fauna y la flora, y desaceleran el desarrollo social y económico de los países”.

El manejo de residuos sólidos es un problema que afecta a todas las personas del mundo. Según estadísticas presentadas por Brea, en 2016, 2,000 millones de toneladas de desechos fueron producidas mundialmente; esta cantidad se estima que aumentará a 3,400 millones de toneladas hacia el año 2050 (Banco Mundial). Esto representa un aumento del 70% en 34 años.

Por lo que, el manejo adecuado de los residuos sólidos requiere una inmediata atención en todos los niveles de la sociedad.

Las acciones para reducir la generación de residuos deben iniciar por el hogar, la primera actividad es clasificar y separar los diferentes tipos de residuos que se generan: los residuos orgánicos que se pudren, los residuos reciclables y los residuos que se llevarán a rellenos sanitarios.

Clasificación y Almacenamiento Temporal de Residuos Sólidos

Brea recomienda clasificar los residuos y almacenarlos temporalmente. Una sugerencia es usar tres contenedores diferentes con tapa; un contenedor verde para orgánicos como los residuos de alimentos, poda de pasto y árboles; uno gris para reciclables como papel, cartón, metales, plástico, y vidrio; y uno naranja para los otros desechos incluyendo residuos sanitarios, pilas y productos químicos como cosméticos, solventes y aceites automotrices.

Estos contenedores se colocan en un lugar adecuado, un centro de acopio. Centros de acopio deben ser áreas techadas y secas, de fácil acceso para cargar y descargar y de libre acceso para la comunidad.

Tomemos en cuenta que “si dejamos una bolsa plástica, una botella de vidrio o una lata de aluminio a la intemperie, estas se quedarán ahí sin presentar cambios por cientos de años. Esto es así porque el plástico, el vidrio y el metal no son biodegradables; tardarán mucho en descomponerse para devolver a la tierra sustancias útiles”. (icarito.cl)

Si los residuos se separan y se depositan correctamente se obtienen materiales reaprovechables. De esta manera, se puede disminuir la cantidad de basura y la contaminación del medio ambiente. Se deben tomar medidas para reducir, reutilizar y reciclar los residuos sólidos.
  • Reduce la generación de residuos sólidos. Compra preferiblemente alimentos frescos y no procesados. Evita envases de plástico.
  • Reutiliza al máximo artículos antes de desecharlos.
  • Recicla materiales que sirven para fabricar otros productos o refabricar los mismos. Los metales, el vidrio, el plástico, el papel, el cartón, entre otros, son materiales reciclables.

(+) Beneficios de reciclar

Al reciclar una tonelada de papel se salvan 17 árboles, se disminuye el consumo de agua en un 86% y el de energía en un 65%. Por cada tonelada de vidrio reciclado se ahorran 130 kilogramos de combustible y 1,200 kilogramos de materia prima. Dos toneladas de plástico reciclado ahorran una tonelada de petróleo. Fabricar aluminio usando aluminio reciclado requiere 90% menos energía que hacerlo a partir de materia prima.

Reciclar también prolonga la vida útil de rellenos sanitarios. Hay que tener en cuenta que el tiempo estimado de descomposición del papel es 4 meses, el de una lata de aluminio 100 años, el de envases de plástico de 150 a 400 años y de pañales 500 años. (Plan de Gestión Integral de Residuos)

¿Qué son y dónde están las zonas de seguridad en tu hogar en caso de terremoto?

Siempre que hablamos de sismos y de adoptar medidas de prevención, solemos enfocarnos a lo que debemos y no hacer en la escuela y la oficina. Pocas veces prestamos atención a la seguridad de nuestra familia en casa. ¿Sabes acaso cuáles son las zonas seguras?

Las zonas de seguridad en tu casa son aquellas que ofrecen mayores garantías para estar más seguros en caso de una catástrofe como los terremotos y se debe acudir a ellas, si no es posible salir al exterior.

De acuerdo con especialistas en Protección Civil, la zona de seguridad es el punto más resistente y fuerte de una vivienda. Este punto se encuentra en el espacio con el mayor número de columnas o muros de apoyo. Por lo general, el pasillo junto al baño tiene la estructura más firme.

Debes asegurarte de que en la zona de seguridad:

  • No haya cilindros de gas envasado.
  • No pasen tubos de gran tamaño.
  • No haya repisas, libreros o cristales.
  • Fijes a la pared los cuadros, armarios y espejos.
  • Las lámparas y candiles al techo estén perfectamente fijos.

En caso de sismo, debes ubicarte en la zona de seguridad y agacharte. Tapa tu cabeza con las manos y pégala a las rodillas. En caso de que caiga escombro, esta posición evitará que te lastimes.

Aunque en el pasado se recomendaba ubicarse debajo de una mesa o algún mueble firme, esta medida de seguridad ya no es viable. Los materiales que se usan ahora no son lo suficientemente resistentes para soportar la caída de un objeto pesado, así que no te ofrecen ninguna protección.

De cualquier manera, es mejor que te coloques en la zona de seguridad, y en cuanto pase el sismo, salgas de casa.

Recuerda que todos los sismos vienen acompañados de una o varias réplicas, así que cuando estés en la calle, evita los edificios con ventanales y los puntos en los que haya cables de energía eléctrica. Trata de situarte en algún parque o camellón.

Si vives en una zona terremotos, para prevenirlo en todo lo posible recurre a un experto que analice tu vivienda para identificar los lugares más seguros para resguardarse, cómo actuar con el fin de que se produzcan menos daños y estés más protegido y qué medidas debes tomar para ponerte a salvo y, una vez pasado el terremoto, sobrevivir.

¡Ah! Por favor, no permitas que tu familia regrese a casa hasta que algún especialista haya verificado que no hay daños estructurales.

Fuente: ideasqueayudan.com

La educación emocional en la escuela y en el hogar

En la actualidad tanto la familia como las escuelas públicas y colegios privados están altamente preocupados por los casos de violencia generalizada, el maltrato, la desintegración de las buenas costumbres y la falta de respeto a los demás, tanto en el ámbito familiar como en el escolar y en la sociedad.

Estas noticias reflejan ampliamente que existen cada vez más emociones fuera de control en la vida de los niños, jóvenes y adultos y el medio donde se desenvuelven. Hay que ir más allá de la simple lamentación y tomar acciones efectivas. Y esto deberá hacerlo tanto la escuela como la familia.

Frente a esta realidad, hay que prevenir y evitar una amplia lista de emociones negativas que conducen a la  “enfermedad emocional”, a la “deficiencia moral” y al“analfabetismo emocional”  tales como: el egoísmo, la imprudencia, la desesperación, la hostilidad, la crueldad, la ira, el pesimismo, la depresión, el resentimiento, la falta de compasión, los celos, envidia, engaño, petulancia, desvergüenza, falta de escrúpulos, el consumismo, la agresividad y la ruindad espiritual que corrompe los propios los valores y el concepto del bien y la convivencia con los demás.

Es responsabilidad, tanto de la familia como de la escuela, el enseñar, exigir, guiar y alentar un conjunto de emociones sanas y positivas que están vinculadas a la “saludemocional”, a la “inteligencia emocional”, a la felicidad, a la convivencia armónica y la solidaridad. Entre estas emociones sanas figuran la autoestima, la compasión, la benevolencia, la generosidad, el amor, la bondad, la verdad, la responsabilidad, la justicia , la honestidad, el respeto a la diversidad, la cortesía y las buenas costumbres.

Esta necesidad se vuelve más imperiosa en la medida que las investigaciones han demostrado que para “la emoción es un elemento importante y decisivo pensamiento eficaz”, tanto en la toma de decisiones como en el simple hecho de pensar con claridad.

Cuando un niño, joven o adulto tiene un repertorio emocional empobrecido o se siente emocionalmente alterada “no puede pensar y actuar correctamente”, y la perturbación emocional constante puede crear comportamientos desajustados en las capacidades intelectuales de un niño, adolescente o adulto “deteriorando la capacidad de aprender” y colocarlo en situaciones de riesgo como el fracaso escolar, las drogas, el bullying y hasta la criminalidad.

Tanto la escuela como la familia deben considerar una obligación ineludible el  “alfabetizar emocionalmente”,el “educar las emociones”, el promover el desarrollo de la“inteligencia emocional”,  el “educar el corazón”, el“educar para el bien”, el “educar para el buen vivir”, el “educar para lo bueno, lo justo y lo bello”. Y para hacerlo, y hacerlo bien, los padres y los profesores deberán ser, a su vez, “emocionalmente competentes”, “emocionalmente inteligentes”, “emocionalmente equilibrados”.  Padres y maestros tienen la gran oportunidad de educar para la felicidad. ¡Ojalá que lo hagan siempre!

Fuente: nuestroshijos.do

Medidas de seguridad infantil

Carolina Jiménez
[email protected]
Santo Domingo

En la temporada de vacaciones es donde mayor precaución debemos tener con los más pequeños de la casa, y es que al estar tanto tiempo allí, pueden distraerse con objetos o actividades que resultan ser peligrosas.

Se dice que la seguridad de los pequeños empieza en el hogar con las medidas de precauciones adecuadas que tomen los padres para el cuidado de sus hijos. Pero no solo en la casa  pueden ocurrir estos accidentes, sino también en los campamentos de verano.

Algunos de los accidentes más frecuentes son: caídas, golpes, quemaduras y ahogamientos.

Consejos de seguridad infantil en la casa

Estar siempre pendientes de los más pequeños, puede evitar que estos sufran accidentes que podrían ser de alto riesgo.

  1. Sellar los enchufes que estén al alcance de los niños. Esta medida ayudará a evitar un accidente eléctrico. Al mismo tiempo recoger los cables que estén en zonas visibles. 
  2. Impedir paso a las escaleras, al menos que un adulto esté vigilando. Esto se puede lograr con una barrera exclusiva para puertas y escaleras.
  3. Nunca dejar solos a los pequeños cerca de la piscina. Así evitar caídas que podrían causar ahogamiento. Durante las vacaciones de verano no debe perder de vista a los pequeños en las playas o piscinas. Es recomendable estimular la enseñanza de la natación a edades tempranas.
  4. Comprarles juguetes seguros que no tengan piezas cortantes, ángulos puntiagudos, ni estar fabricados con materiales tóxicos. Procurar que sean de tamaño grande para impedir que los introduzcan en la boca y se los traguen. 
  5. Vigilar siempre la llave de corte del gas de la cocina. Si no se está cocinando, hay que procurar mantener la llave cerrada. Lo mismo se debe hacer con las estufas de gas. Hay que evitar dormir con ellas encendidas.
  6. Guardar productos peligrosos lejos del campo de acción de los niños. Colocar los productos de limpieza y otros productos potencialmente tóxicos en estanterías o muebles en alto para evitar su ingestión. 
  7. No se debe cocinar con el niño en brazos ni dejarlo en el suelo cerca de la cocina. Las quemaduras son altamente peligrosas. Hay que tratar de mantener alejado al niño a toda costa de la cocina.
Consejos de seguridad en los campamentos de verano

Para un director de campamento y staff en general, es una ardua responsabilidad el cuidado de los pequeños. Por lo tanto, son muchas las medidas de precauciones que deben aplicar, pero estas cuatro son de las más importantes:

  1. Crear actividades sin altos riesgos que sean adecuadas para la edad de los niños.
  2. Contar con un personal de adultos que vigilen constantemente las actividades de los pequeños.
  3. Ofrecer seguridad en cada una de las actividades, ya sean acuáticas o de otro tipo.
  4. Tener botiquín de primeros auxilios.

Tabla de tareas del hogar para niños según su edad: la enseñanza que los padres han olvidado

Se trata de una habilidad tan necesaria como escasa, aunque una manera muy sencilla para desarrollarla consiste en hacer que los niños se involucren en las tareas del hogar desde que son pequeños. Aristóteles lo llamó phronēsis y Kant, juicio pero ambos se referían a la habilidad para pensar con sentido común y asumir el punto de vista de los demás.

Por desgracia, según un estudio publicado en la revista Qualitative Sociology que analizó el comportamiento de las familias estadounidenses desde 1920 hasta la fecha, todo parece indicar que hemos ido a peor. Estos investigadores afirman que los padres les dan a sus hijos cada vez menos responsabilidades y estas son más triviales. Por tanto, los niños tienen menos oportunidades para involucrarse en actividades realmente significativas que aporten algo a la familia o a su comunidad.

Seis buenas razones por las que los niños deben contribuir en las tareas del hogar
      1. Favorece la colaboración

Cuando los niños saben que están haciendo algo importante para los demás sienten que forman parte de un equipo. Esa sensación les empodera, les anima a seguir las instrucciones y les enseña a trabajar en grupo.

  1. Fomenta la autoconfianza

Si los padres confían en sus hijos, los niños aprenderán a confiar en sus capacidades. Por eso, darles tareas relevantes es una estrategia para desarrollar la seguridad, la confianza y la autoestima infantil.

  1. Estimula la responsabilidad

Si los niños saben que les corresponden determinadas tareas y que nadie las hará por ellos aprenderán a asumir responsabilidades, por lo que se convertirán en pequeños más juiciosos y reflexivos.

  1. Potencia la autonomía y la independencia

Ir dándole a los niños tareas cada vez más complejas que demanden el desarrollo de nuevas habilidades les dará la confianza que necesitan para ser más autónomos e independientes.

  1. Desarrolla la capacidad de organización

Los niños que participan desde una edad temprana en las tareas del hogar suelen ser más organizados que quienes lo hacen a una edad más avanzada. Esta capacidad no solo les permitirá mantener su habitación en orden sino que también les ayudará a planificar mejor sus tareas escolares.

  1. Promueve el respeto

Cuando los niños se involucran en las tareas del hogar valoran muchísimo más el trabajo de sus padres, por lo que también es una manera para enseñarles el respeto por los demás, un respeto que va más allá de las simples normas básicas de cortesía como saludar, despedirse o dar las gracias.

¿Cómo educan a sus hijos los padres de otras culturas?

Un estudio publicado en la Journal of the Society for Psychological Anthropologyreveló que existen grandes diferencias en la educación que reciben los niños de la amazonía peruana, los samoanos y los californianos.

En la amazonía peruana, durante el primer año de vida los bebés son apreciados, amados y protegidos por la familia y la comunidad. Se mantienen siempre cerca de sus madres. Sin embargo, muy pronto se insertan en las actividades cotidianas, primero solamente como observadores y más tarde, apenas aprenden a caminar, los adultos les motivan a hacer las cosas por sí solos.

De hecho, a los tres años ya intentan cortar la hierba y comienzan a imitar las actividades de los adultos. No obstante, las tareas no se distribuyen por género y los adultos se cercioran de que sean útiles para la comunidad. Se trata de un estilo de crianza que no está basado en la prevención ni en la intervención sino en la corrección del error. Así los padres desarrollan la autosuficiencia y autonomía de sus hijos.

En la cultura samoana los niños también se insertan muy pronto en la vida familiar y comunitaria. Los bebés se alimentan cara a cara con otros pequeños o mirando a sus padres, de manera que aprenden muy pronto a conectar con los demás y comprenden el valor de la atención, dos puntos clave para el desarrollo de una actitud respetuosa.

Al llegar a los cuatro o cinco años estos niños ya tienen asignadas tareas específicas dentro de la familia y la comunidad, siempre bajo el ojo atento de los adultos, que  normalmente solo intervienen para evitar que cometan errores.

Por el contrario, en la cultura occidental los padres se adaptan a las necesidades y los deseos de sus hijos, no solo durante su infancia sino también en la adolescencia. También se asume una educación más directiva, enseñándoles a los niños paso a paso cómo deben hacer las cosas. Muchos padres también tienen la tendencia a intervenir rápidamente cuando los pequeños tienen dificultades e incluso prefieren anticiparse a estas. El problema es que al evitar los errores y los problemas limitan las oportunidades de aprendizaje de los niños y les impiden desarrollar la autoconfianza y la tolerancia a la frustración.

Por otra parte, las madres suelen ser quienes llevan el peso del hogar y a los niños prácticamente no les dan responsabilidades, por lo que muchos, al llegar a los ocho años, se muestran reticentes cuando los padres les piden que contribuyan con algunas tareas domésticas.

¿Cómo lograr que las tareas domésticas sean realmente educativas? Darle verdaderas responsabilidades

Los niños, aunque sean pequeños, se dan cuenta de cuándo sus acciones realmente aportan algo al núcleo familiar. Por tanto, es importante que los padres no se limiten a desarrollar la autonomía infantil sino que le vayan dando al niño diferentes tareas que puedan marcar la diferencia en el hogar, siempre acordes a su nivel de desarrollo.

Dejarle libertad para que haga las cosas a su modo

Los padres pueden brindar orientaciones generales, sobre todo cuando se trata de tareas más complejas, pero es importante que los niños tengan cierta libertad para hacer las cosas a su modo. Es probable que se equivoquen, pero así aprenderán y desarrollarán la autoconfianza y la creatividad.

Armarse de paciencia

Educar no es un camino lineal, los padres tienen que armarse de paciencia porque es probable que se produzcan retrocesos o que el avance no vaya tan rápido como se esperaba. Toda ayuda que le permita crecer es bienvenida pero hacer las cosas en lugar del niño implica lastrar sus potencialidades.

Tabla de tareas para el hogar según la edad del niño

2-3 años
  • Comer solo.
  • Organizar sus juguetes y guardarlos en el cajón.
  • Regar las plantas.
  • Colocar sus libros en su sitio.
  • Limpiar el polvo de las esquinas.
4-5 años
  • Vestirse y asearse solo.
  • Poner la mesa.
  • Darle de comer a la mascota.
  • Fregar los platos con ayuda.
  • Mantener en orden su habitación.
6-7 años
  • Hacer la cama.
  • Preparar su mochila para el cole.
  • Pasar la aspiradora en casa.
  • Quitar el polvo de los muebles.
  • Recoger las hojas secas del jardín.
  • Preparar una ensalada.
8-9 años
  • Limpiar el suelo.
  • Cuidar la mascota.
  • Preparar el desayuno o un plato sencillo con ayuda.
  • Guardar la compra.
  • Poner y vaciar el lavavajillas.
  • Recoger el correo.
10-11 años
  • Limpiar su habitación.
  • Limpiar el jardín y quitar las malas hierbas.
  • Tender la ropa.
  • Cuidar de un hermano menor.
  • Preparar platos sencillos sin ayuda.
  • Saber coser un botón y hacer un dobladillo.

Fuente: muhimu.es

Padres convierten su casa en escuela para sus hijos

Con el argumento de que “nadie educa mejor a los hijos que sus propios padres”, Ana Karen Copado decidió impartir la educación básica a su hijo Mateo aplicando el sistema denominado Escuela en Casa. La familia es vecina del Fraccionamiento Real del Sol, en Tlajomulco, y pocas escuelas públicas están cerca del domicilio. Además, se ubica en una parte del municipio en la que, según habitantes, constantemente se registran problemas de inseguridad.

Por eso, para alejar a su hijo de este panorama, optó por sumarse al programa que ofrece la organización jalisciense “A Todas las Naciones”. Allí le otorgaron el material para impartir el nivel preescolar a su hijo. Además, semanalmente recibe asesoría de docentes encargados de diseñar el programa y ella se encarga de planear clases, horarios y actividades educativas combinadas con las responsabilidades del hogar.

“Los padres tienen más paciencia. Tú sabes cómo es tu hijo y cómo va a aprender o de qué manera se le puede llegar para que aprenda las cosas más rápido”, relata Ana Karen.

Pero la forma en la que decidió educar a Mateo no es bien vista por familiares y vecinos; piensan que el niño es sometido a un encierro o que eventualmente tendrá problemas para desenvolverse con los demás. Ana sostiene que ocurre todo lo contrario: “Se les nota la diferencia: son autodidactas e independientes. Hasta cierto punto aprenden más que en las escuelas públicas”.

Óscar Joel García Membrillo, coordinador del proyecto Escuela en Casa, explica que desde hace 18 años promueven esta modalidad. Actualmente atienden a 120 estudiantes de preescolar, primaria y secundaria (para los del nivel bachillerato se apoyan con Prepanet, del Tec de Monterrey). La dinámica consiste en que los padres o tutores imparten las materias en una planeación diseñada a sus tiempos, por cinco horas diarias. Quienes concluyen sus estudios deben certificarse ante la Secretaría de Educación Jalisco (SEJ) con un examen de conocimientos.

De acuerdo con la Secretaría, sólo tres casos han solicitado dicha validación; otras 80 personas se han acreditado ante la Secretaría de Educación Pública (SEP).

Fuente: El Informador.mx

El hogar: espacio para el  desarrollo de competencias ciudadanas

La doctora en Educación Aura Núñez señala que en  los  sectores  de  mayor  pobreza las familias sufren cambios más agudos debido a que una gran cantidad de niños y jóvenes no han  visto trabajar a sus padres, por lo menos con regularidad, lo que ha cambiado  la vieja idea de padre proveedor material  y madre proveedora de afecto.

Establece que a pesar de que estos fenómenos  se dan en el conjunto de la sociedad,  son más frecuentes en los sectores más vulnerables, y agrega que tienen una incidencia nefasta en las relaciones escuela-enseñanza-aprendizaje-familia, negándose en el proceso el clima moral y afectivo que debe predominar en una familia estructurada.

La afirmación es parte de un estudio  que establece que la enseñanza ya no se circunscribe al escenario de la escuela, sus docentes,  alumnos  y padres,  sino que se abre al espacio público local, incluyendo  como  agentes  de enseñanza  y aprendizaje a las familias, iglesias, clubes, juntas de vecinos, bibliotecas y organizaciones productivas, con  el objetivo  de construir un  proyecto  educativo  y cultural  que parta  de las necesidades  y posibilidades de la comunidad.

Aura Núñez parte de que la familia es la primera institución  social del niño, por lo que es considerada determinante en su desarrollo.

 Al precisar que la vida cotidiana del hogar es el marco en el cual se aprenden los primeros comportamientos interpersonales, dijo que los padres, los hermanos y otros adultos significativos cumplen el rol de ser los primeros modelos, fundamentales en la formación socio afectiva, en  tanto dispensan guías de comportamiento y vinculación emocional, sistemas de creencias y valores por  medio de sus prácticas y discursos.

Asimismo explica que si el hogar es un pilar fundamental para la formación socio afectiva y moral de sus miembros, lo es también para su desarrollo académico. En su estudio la doctora Núñez reta a los padres que están verdaderamente comprometidos con la educación de los hijos, a enfrentar el desafío de establecer vínculos reales con la escuela.

El estudio concluye con la exhortación de que, “Si los padres se involucran directamente en las actividades escolares de sus hijos, serán padres más motivados a colaborar con los proyectos que emprenda la escuela, y estarán atentos al  comportamiento de sus hijos, por otro lado estos serán más exitosos, mejorará el clima escolar, serán alumnos  más disciplinados, más motivados, tendrá un sentimiento de pertenencia a su entorno, mayor rendimiento escolar y en consecuencia serán mejores alumnos, mejores hijos y mejores ciudadanos” asegura.

Leer estudio completo en planlea.listindiario.com/wikilea