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Hoy se cumplen 106 años de la invasión de EUA a República Dominicana

En mayo de 1916 Estados Unidos decidió invadir República Dominicana, acción que demostró la estrategia injerencista de ese país en Latinoamérica y el Caribe.

El 16 de mayo de 1916, Estados Unidos puso en marcha su plan intervencionista en República Dominicana. Han pasado 106 años de esa acción militar que vulneró la soberanía de la nación caribeña.

El presidente estadounidense Woodrow Wilson (1913-1921) fue quien ordenó tal ocupación, impulsado por la llamada doctrina Monroe: “América para los americanos”.

La ocupación militar de EE.UU. duró ocho años y modificó al país caribeño. Durante la intervención se produjo la mayor penetración de capital norteamericano, que lentamente se apoderó de los sectores productivos dominicanos, principalmente de la industria azucarera.

Además de ese control económico, los interventores disolvieron la Guardia Republicana, la principal fuerza militar con la que contaba República Dominicana.

Las excusas para la invasión

Con vistas a proteger las rutas del Canal de Panamá cuya construcción ya había comenzado en la época, el presidente norteamericano Theodore Roosevelt (1901 – 1909) trató de impedir la intervención europea que podría producirse debido a las grandes deudas dominicanas con el viejo continente.

En 1907 Estados Unidos asume las deudas aduaneras dominicanas con la firma de una convención mediante la cual se le cedía completamente la administración de las Aduanas, principal fuente de ingresos en aquel momento para la RD. Bajo esta condición, un 50 por ciento de los ingresos serían destinados al pago de las deudas.

La invasión militar de 1916

El 3 de mayo de 1916, el contraalmirante William Banks Caperton obligó al secretario de Guerra de la República Dominicana Desiderio Arias, quien había tomado el cargo en el gobierno de Juan Isidro Jimenes Pereyra, abandonar Santo Domingo con la amenaza de un bombardeo naval a la ciudad.

Tras la salida de Arias los marines norteamericanos comienzan la ocupación del país, controlando toda la nación dos meses después de comenzada la intervención. Los norteamericanos impusieron un gobierno militar bajo el mando del contralmirante Harry Shepard Knapp.

Los invasores impusieron una legislación a la medida de sus intereses en industrias y agricultura, así como la ley de registro de tierras, quedaba así el país caribeño exclusivamente como productor de materias primas para naciones industrialmente desarrolladas.

La voluntad nacional contra el poderoso ejército de ocupación se expresó en grupos guerrilleros que incluían a mujeres, los cuales desarrollaron una guerra de guerrillas que provocó muertes, heridos y daños materiales a todo lo que fuera norteamericano, aunque finalmente fueron superados por las tropas de la naciente aviación estadounidense.

Para finales del siglo XIX Estados Unidos dio paso a una injerencia de forma sistemática en varios países de la región, todas ellas caracterizadas por la intromisión armada y con el objetivo de implementar políticas bajo sus intereses.

Fuente: ecured

El origen de las habichuelas con dulce

¿De dónde vino el tradicional favorito de la Cuaresma dominicana, Habichuela con Dulce? Veamos si podemos resolver el misterio de su origen.

¿Son nuestras Habichuelas con Dulce, el plato más popular de la Cuaresma dominicana, un fenómeno único? ¿Es este extraño concepto de un postre basado en habichuelas algo que solo ocurre en la República Dominicana? ¿Donde se originaron estas?

Los orígenes dominicanos de las dulces habichuelas y su vínculo con la muerte del hijo de Dios son tan inciertos como la ingente cantidad de nombres que la legumbre posee. Desde los frijoles oriundos de las tierras indígenas, para quienes era un alimento tan común como lo es hoy en toda Latinoamérica, hasta las habas y sus derivados, parte de los cuales se atribuyen a un origen árabe, por ser estos los libertadores de los granos, que durante la edad media se cultivaban en Europa para animales y como complemento alimenticio de los pobres.

Los árabes sabían que eran muy saludables y desarrollaron sistemas avanzados de cultivos y promovían su consumo.

Otras versiones acuñan algunos de sus nombres a los judíos, no por ser ahorradores, sino por su costumbre de guardar el Sabbath, que las cocinaban viernes para comerlas en sábado de descanso.

Esta versión les hace sentido a los dominicanos que, desde que un miércoles antes de primavera, la cuaresma nos arrodilla para estamparnos su sello de entrada, y no hay un fin de semana donde no se cuezan habichuelas con dulce, mejor dicho, no se coman porque gracias a nuestro Señor, que murió por nosotros, la solidaridad sigue latente entre familiares y vecinos, que mandan su cantinita o avisan que pasen a recogerlas con batata, pasas y galletitas, para no perder la costumbre.

La historia de nuestra receta es tan épica que podría ser un best seller de Shakespeare: un joven mulato con un par de valores inculcados, pidió en matrimonio la mano de la hija del francés de Saint Domingue que tenía fincas de legumbres en Haití. El padre se acogió a la prohibición de que negros, mulatos o esclavos se casaran con blancos y el valiente haitiano, aprovechando la rebelión de los negros, en venganza a su desalmado despecho mató a su pretendida y parte de las hembras de esa familia, obligando al padre y a los que pudieron salvarse a emigrar hacia el Santo Domingo español.

Durante la visita de un amigo merendaron a la francesa con frijolillos azucarados, dulces a base de leche y frutas encurtidas, entre otros. Después de eso, a los ya dominicanos les gustó la combinación y a la costumbre de comer frijolillos azucarados, se le fue incorporando lácteos hasta que nació la receta que hoy patrimonio del pueblo dominicano.

Las habas que en Europa siempre estuvieron ligadas a las supersticiones, Roma la tenía tan mal vista que incluso mirarlas podía causar mal de ojos, a tal punto que tienen su receta de “habas de los muertos”, que se come el día de finados. El antiguo aunque garbanzos, lentejas o guisantes gozaban de buena vibra, las habas en Egipto se consideraban una legumbre impura.

Existen cuentos de brujas y hasta obras de superventas de habichuelas mágicas. Nunca entendí por qué en Andalucía y las Islas Canarias le acuñan el nombre de habichuelas a los frijoles, según la variedad o la etapa en la que se encuentren (judías cuando son verdes, alubias, habichuelas, frijoles, porotos cuando están secas, etcétera).

En este país brillante la redimimos, morimos por ellas y celebramos su ascensión cuando suena el timbre que trasciende nuestras puertas. Asociamos las habichuelas con dulce con la fecha de la Pasión y Muerte de nuestro Señor Jesucristo, pero lo que la mayoría no sabe es que, las legumbres se cosechan en primavera y, aunque nuestros hijos creerán que todas las cosas provienen del supermercado y que se encontraron ahí siempre, en esta época del año y de manera natural, en todas partes se cuecen habichuelas.

¡Como las quieras!

Súmate a la tradición de repartir habichuelas con sólo una funda de una libra y pico, hervida en agua con canela y luego licuadas y agregándoles un litro de leche, una leche evaporada, una de coco, una libra de azúcar crema, clavo, vainilla y una pizca de sal. Se deja hervir hasta que reduzcan y adquieran un color intenso y brillante. Este es el truco para evitar flatulencias y hacer que aguante varios días en la nevera sin estropearse. Sírvelas con pasas, daditos de batata y casabe o galletas de leche.  

Fuente: listíndiario.com

“56 años después de la conquista en la isla Española, los taínos no llegaban a 500 personas.

Un jefe taíno, un pueblo indígena caribeño, cuenta cómo se erradicó la historia de su pueblo y lo que están haciendo para recuperarla.

Jorge Baracutei Estevez
Durante siglos, se consideró que los taínos, unos indígenas caribeños, eran un pueblo extinto. Recientemente, los historiadores y los análisis de ADN han confirmado lo que creían muchas personas que se identifican como taínas: que se produjo un genocidio sobre el papel cuando el censo dejó de contarlos, pero que su identidad persistió. Jorge Baracutei Estevez (en la foto), que dirige un grupo comunitario taíno en nueva York, colaboró con la fotógrafa Haruka Sakaguchi para representar a los taínos modernos y sus inscripciones censales reinventadas.
FOTOGRAFÍA DE HARUKA SAKAGUCHI

El pueblo taíno descubrió a Cristóbal Colón y a los españoles. Ellos no nos descubrieron a nosotros, ya que nosotros estábamos en nuestro hogar y ellos perdidos en el mar cuando llegaron a nuestras orillas. Así lo vemos nosotros, pero en la historia nos describen como los descubiertos. Los taínos son los pueblos de habla arawak del Caribe que habían llegado desde Sudamérica en el transcurso de 4000 años. Los españoles esperaban encontrar oro y especias exóticas cuando llegaron al Caribe en 1492, pero el oro escaseaba y las especias eran desconocidas. Entonces, Colón centró su atención en la siguiente mejor mercancía: el tráfico de esclavos.

Maritza Luz Feliciano Potter
Réplica de la inscripción censal de Maritza Luz Feliciano Potter, 38 años.
FOTOGRAFÍA DE HARUKA SAKAGUCHI
Maritza Luz Feliciano Potter
«Mediante certificados de matrimonio, registros de bautismo y unas cuantas inscripciones censales, pude identificar a algunos familiares (de mediados del siglo XVIII) a quienes identificaron como “negros” un año, pero que habían sido clasificados como “indios” unos años antes. Aunque no reniego de mi ascendencia europea o africana, siento que hacía tiempo que era necesario que mi familia conociera, recordara y reclamara nuestro derecho de nacimiento como indígenas boricuas [puertorriqueños]. ¡Somos taínos! ¡Seguimos aquí!». -Maritza Luz Feliciano Potter, 38 años
FOTOGRAFÍA DE HARUKA SAKAGUCHI

Debido al maltrato en las minas de oro, los campos de caña de azúcar y las enfermedades desenfrenadas que llegaron con los españoles, la población descendió rápidamente. Así nació el mito de la extinción de los taínos. Los taínos fueron declarados extintos poco después de 1565, cuando un censo indicó que solo había 200 indios viviendo en La Española, actuales República Dominicana y Haití. Los registros censales e históricos lo dejan claro: no quedaban indígenas en el Caribe después de 1802. Entonces ¿cómo podemos ser taínos?

Mercedes García
«De niña, mi abuela me decía que era taína y que, independientemente del lugar del mundo donde estuviera, esa era mi identidad. No entendí bien qué significaba taíno hasta que leí acerca de los taínos y los arawak en una enciclopedia. Me rompió el corazón enterarme de que mi pueblo estaba extinto».-Mercedes García, 36 años
FOTOGRAFÍA DE HARUKA SAKAGUCHI
Mercedes García
Réplica de la inscripción censal de Mercedes García, 36 años.
FOTOGRAFÍA DE HARUKA SAKAGUCHI

Pocos historiadores han analizado de forma crítica estos registros censales, aunque los indios seguían apareciendo en informes, testamentos y certificados de matrimonio y nacimiento durante todo el periodo colonial y más allá. Sobrevivimos porque muchos de nuestros ancestros huyeron a las montañas. Cuando la inquisición comenzó en España en 1478, cualquier judío que no quisiera ser torturado o asesinado debía convertirse al catolicismo. Los llamaron conversos. Esta práctica también se aplicó a los indios taínos. Más adelante, después de 1533, la monarquía española «concedió» la libertad a los esclavos indígenas y cualquier español que se negara a liberar a sus esclavos taínos los reclasificaba como africanos. Durante esta época, muchos hombres españoles se casaron con mujeres taínas en el Caribe. ¿No eran taínos sus hijos?

Un genocidio sobre el papel significa que puede conseguirse que un pueblo desaparezca sobre el papel. El censo de 1787 en Puerto Rico incluye a 2300 indios puros en la población, pero el siguiente censo, de 1802, no incluye ni a un solo indio. (El proyecto fotográfico replica esos datos censales.) Cuando algo se pone en papel, no se puede hacer casi nada para cambiarlo. Todas las enciclopedias tienen entradas sobre Colón, sobre que nos llamaba indígenas y que no quedaba un solo indígena en el Caribe poco después. Independientemente de tu aspecto físico o de tu identidad, estabas extinto. Esto es un genocidio sobre el papel: un relato creado por los conquistadores y perpetuado por todos los investigadores siguientes.

Gypsie Runningcloud
Réplica de la inscripción censal de Gypsie Runningcloud, 48 años.
FOTOGRAFÍA DE HARUKA SAKAGUCHI
Gypsie Runningcloud
«Los ancianos de mi familia me inculcaron desde pequeño la idea de mantener un silencio absoluto respecto a nuestra identidad indígena. Estábamos culturalizados con la idea de que jamás debemos revelar que somos pueblos indígenas. Esta idea se extendía a simplemente asentir con educación cuando los desconocidos decían que nos “parecíamos” a los nativos, pero mis primos y yo jamás debíamos reconocer públicamente nuestro legado indígena». -Gypsie Runningcloud, 48 años
FOTOGRAFÍA DE HARUKA SAKAGUCHI

Nací en la localidad de Jaibón, en la República Dominicana. Crecí en Estados Unidos y había leído que no había ni una sola gota de sangre indígena en el Caribe, que todos los indígenas habían sido erradicados. Pero las personas como yo siempre nos hemos identificado como indígenas. Siempre supimos que teníamos ascendencia india.

A principios de los 90, empezamos a congregarnos en diversos eventos nativos como pow-wows y festivales. Pusimos en marcha un movimiento para reclamar e intentar preservar lo que sabíamos del idioma y las prácticas supervivientes.

Los estudios de ADN posteriores empezaron a demostrar que muchas personas del Caribe sí tenían ADN mitocondrial nativo americano. El 61 por ciento de los puertorriqueños, del 23 al 30 por ciento de los dominicanos y el 33 por ciento de los cubanos. Es un porcentaje alto de marcadores genéticos para un pueblo supuestamente extinto. En 2016, un genetista danés extrajo ADN antiguo de un diente hallado en un cráneo de 1000 años en las Bahamas. El diente tenía una cadena completa de ADN de taíno. ¿Coincidiría con el nuestro? De los 164 puertorriqueños analizados, todos coincidían con el ADN taíno.

Rene J. Perez
Réplica de la inscripción censal de Rene J. Perez, 33 años.
FOTOGRAFÍA DE HARUKA SAKAGUCHI
Rene J. Perez
«Cuando tenía cuatro o cinco años, le pregunté a mi madre qué éramos. Ella me respondió: “taínos”. Cuando le pregunté qué eran los taínos me dijo “indios”, así que siempre pensé que era de la India. Cuando me hice mayor, me enteré de que mi madre quería decir indígenas del Caribe». -Rene J. Perez, 33 años
FOTOGRAFÍA DE HARUKA SAKAGUCHI
Juliet Diaz Bawainaru
Réplica de la inscripción censal de Juliet Diaz Bawainaru, 38 años.
FOTOGRAFÍA DE HARUKA SAKAGUCHI
Juliet Diaz Bawainaru
«Es quienes siempre supimos que éramos. Ser taíno nunca fue un secreto para nuestra familia en Cuba». -Juliet Diaz Bawainaru, 38 años
FOTOGRAFÍA DE HARUKA SAKAGUCHI

Durante todo este tiempo, nos hemos reescrito en la historia. Internet es nuestra mejor herramienta. En la actualidad, contamos con un grupo entero de jóvenes estudiosos que se identifican como taínos. Haciendo preguntas nuevas y cuestionando respuestas antiguas, nos están reescribiendo en la historia. Algunos libros han dejado de emplear la palabra «extinción» para describirnos.

Otra forma de reafirmar nuestra identidad es atacar los registros censales. Durante años, no existía la opción de «indio» para la gente de Latinoamérica: eras hispano, blanco, negro o una mezcla. Cuando la opción de indio o indígena se incluyó en el censo de Puerto Rico, 33 000 personas se identificaron como «indios». Nuestras identidades siempre han estado ocultas a plena vista. Eso es lo que refleja este proyecto fotográfico.

Kayla Anarix Vargas-Estevez
Réplica de la inscripción censal de Kayla Anarix Vargas-Estevez, 17 años.
FOTOGRAFÍA DE HARUKA SAKAGUCHI
Kayla Anarix Vargas-Estevez
«Es lo único que he conocido». -Kayla Anarix Vargas-Estevez, 17 años
FOTOGRAFÍA DE HARUKA SAKAGUCHI
Eric Alexie Cruz
Réplica de la inscripción censal de Eric Alexie Cruz, 48 años.
FOTOGRAFÍA DE HARUKA SAKAGUCHI
Eric Alexie Cruz
«En 2014, trabajé en un documental sobre los nativos americanos de Oklahoma llamado “Spirit Roads”… Conecté con alguien durante el tiempo que pasé allí y quise saber más sobre mi legado. Cuanto más sabía, más veía que las antiguas tradiciones de mi familia se remontaban a los taínos». -Eric Alexie Cruz, 48 años
FOTOGRAFÍA DE HARUKA SAKAGUCHI

Queremos que el mundo sepa que el pueblo taíno no fue exterminado. Desempeñamos un papel importante en la formación de nuestros países insulares. Para nosotros, conocer esta historia es como encontrar a un pariente perdido, una parte de ti mismo de la que no sabías nada. Cuando me di cuenta de que gran parte de nuestras tradiciones orales, cultura material, espiritualidad e idioma eran indígenas, me di cuenta de lo triunfante que era el pueblo taíno.

Recuerdo haber llegado a casa de niño tras haber descubierto a Colón. Estaba muy entusiasmado y había hecho un dibujo de sus tres barquitos. Cuando llegué a casa, mi madre me contó la historia real. Me quedé conmocionado. Millones de personas murieron por sus ansias de oro y reconocimiento. Resulta muy gratificante llegar al momento actual en el que la población en general, no solo los caribeños y los pueblos indígenas, están de acuerdo en que no es alguien a quien se deba conmemorar.

Cuando observo mi historia y pienso en las atrocidades que cometieron los españoles, me pregunto: ¿Qué hacían las abuelas y las madres cuando presenciaron cómo asesinaban y violaban a sus hijos, hermanos y padres y cómo saqueaban y expoliaban sus aldeas? Debieron de haber rezado mucho, como hacen todas las personas que sufren. Pero ¿qué pasó con esas oraciones? ¿Desaparecieron en el aire como el humo de una hoguera? Y ahí me doy cuenta: nosotros, los descendientes, somos sus oraciones. Hemos regresado para arreglar las cosas, para contar nuestra historia.

El jefe Jorge Baracutei Estevez es un especialista jubilado del Museo Nacional del Indígena Americano del Smithsonian. Formó parte del equipo que compuso la primera exposición sobre los taínos del museo. Actualmente, es el director de Higuayagua, una organización taína en Nueva York y el Caribe. Está documentando las historias orales de los ancianos taínos.

Haruka Sakaguchi es una fotógrafa japonesa asentada en Nueva York. Ella y el jefe Jorge Estevez crearon registros censales hipotéticos para representar el aspecto de un asiento registral individual en 1802, el año en el que la población indígena de Puerto Rico descendió de 2312 (en 1797) a cero. Sakaguchi pidió a sus sujetos que posaran con ropa que transmitiera su identidad.

Fuente: https://www.nationalgeographic.es/

Edades de la historia

¿Quieres saber cuáles son las edades de la historia? Los estudiosos han dividido todo el conocimiento sobre la humanidad en diferentes etapas que abarcan amplios periodos de tiempo y que cambian cuando tiene lugar un acontecimiento importante o determinante para el rumbo de la historia. Las etapas históricas que forman parte de la historia de la humanidad son: la Prehistoria, la Edad Antigua, la Edad Media, la Edad Moderna y la Edad Contemporánea.

Cinco períodos en los que las personas hemos ido evolucionando desde que vivíamos en cavernas y cuevas hasta nuestros días, viviendo en grandes ciudades, usando un medio de comunicación como Internet y viviendo una media de 80 años.

¿Cuáles son las cinco etapas de la historia?

Para saber cuáles son las edades de la historia, antes, debemos entender a qué nos referimos cuando hablamos de historia pues, de este modo, comprenderemos por qué el ser humano ha tenido que dividir todo el tiempo vivido como especie y que se organiza según se van realizando algunos avances o progresos.

Para definir qué es la historia diremos que es el estudio de los acontecimientos del pasado y de la evolución de la vida humana en el planeta. Con la historia se pretende estudiar de dónde venimos, cuáles fueron los primeros humanos y las formas de vida que poblaban el planeta mucho antes de nuestra generación.

La historia de la humanidad es muy amplia y, de hecho, debemos irnos hacia atrás en el tiempo durante varios millones de años para poder encontrar los primeros rastros de humanos en el planeta. La organización de la historia siempre está realizada bajo un orden cronológico, es decir, se comienza desde lo más antiguo a lo más reciente para, así, poder comprender toda la vida en su magnitud y comprender los orígenes de nuestra realidad.

La forma en la que la cultura occidental ha dividido la historia tiene raíz religiosa: el nacimiento de Cristo es nuestro punto de partida. Por eso, cualquier fecha a la que nos refiramos y que sea posterior a este hecho, se indica con el añadido a.C. (antes de Cristo) y si ha ocurrido después, se le añade el d.C. (después de Cristo).

Las etapas de la historia universal

Así pues, los historiadores de Occidente determinaron que nuestra historia se divide en diferentes periodos diferenciados o que han supuesto un cambio significativo en el modo de vida o concepción de la realidad.

A modo de resumen, las edades de la historia son las siguientes:

  • Prehistoria: desde el origen de la humanidad (es decir, hace unos 2 o 3 millones de años a.C.) hasta que se inventó la escritura (hace cuatro mil años a.C.)
  • Edad Antigua: comienza con la aparición de la escritura y termina con la caída del Imperio Romano (en el siglo V d.C.)
  • Edad Media: desde el siglo V hasta que los españoles descubren América, en el siglo XV (concretamente, en el año 1492).
  • Edad Moderna: desde el XV hasta que se da inicio la Revolución Francesa.
  • Edad Contemporánea: desde el XIX hasta la actualidad.

Fuente imagen: IHMC Public Cmaps

La Prehistoria: etapas y características

A continuación vamos a analizar las edades de la historia de forma característica para que tengas una ligera idea de lo que tuvo lugar en cada etapa y, así, comprender de dónde venimos como especie pero, también, como civilización. Y el inicio de todo esto se encuentra en la Prehistoria, es decir, los acontecimientos que se sitúan de forma más lejana a nuestra actualidad y que coinciden con la aparición de los primeros homínidos hace 2 o 3 millones de años, la fecha precisa se desconoce.

Desde la aparición del primer homínido y hasta la del Homo Sapiens (el primer antepasado del ser humano) la especie fue evolucionando y perfeccionándose tanto construyendo herramientas más precisas, como organizándose para vivir en comunidad.

Qué es la Prehistoria

El tiempo que reunimos bajo la etiqueta de “Prehistoria” es el más amplio de cualquier otra etapa histórica puesto que abarca desde que apareció el primer homínido y hasta que se inventó la escritura. Una evolución que tardó muchísimos años y que, por este motivo, los investigadores han tenido que dividir para poder entender mejor los acontecimientos y mejoras que tuvieron lugar en este momento; así pues, las etapas de la Prehistoria son las siguientes:

El Paleolítico

En este momento histórico nos encontramos a los primeros humanos que se alimentaban de la caza, la pesca y la recolección de frutos. Creaban herramientas de forma manual con materiales cotidianos y que se encontraban en su entorno (como huesos, piedras, madera, etc.) para poder cazar y, así, alimentarse. Se agrupaban en pequeños grupos y no tenían residencia fija, por lo que eran nómadas que se cobijaban en el interior de las cuevas.

En este periodo se consigue dominar el fuego, uno de los logros más destacados puesto que les permitió cocinar la comida, entrar en calor e iluminarse por la noche. Uno de los aspectos también más destacados de este periodo de la historia es el arte paleolítico, es decir, las pinturas rupestres con las que dejaron constancia de su forma de vida.

El Neolítico

El paso de una etapa a otra viene dado porque el humano comienza a producir sus propios alimentos, es decir, se da inicio la agricultura y la ganadería, algo que conlleva a grandes cambios en la forma de vida de los colectivos. Lo primero de todo es que tuvieron que ingeniárselas para crear nuevas herramientas que sirvieran para el campo, del mismo modo, ahora se comienzan a almacenar alimentos por lo que se da inicio la cerámica.

Otro de los cambios más destacados de este periodo es que las personas dejaron de ser nómadas para convertirse en grupos sedentarios pues, ahora, ya no tenían que moverse para buscar su comida sino que ellos mismos eran capaces de producirla. Con esto se comienzan a crear los primeros poblados en los que conviven familias y miembros de la misma tribu.

Las edades de la historia - ¡Resumen fácil! - La Prehistoria: etapas y características
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La Edad Antigua: características principales

Continuamos con las edades de la historia para encontrarnos con el periodo que inaugura la Historia, es decir, el periodo en el que nacerá Cristo y que, por tanto, comenzaremos a contar desde cero. Pero la Edad Antigua comienza antes de Cristo, de hecho, 3300 años antes de su nacimiento y el motivo por el que se cambia de época es porque surge la escritura. Este es un hecho crucial en la historia de la humanidad y, por este motivo, los expertos marcaron aquí el inicio de una nueva era.

En este periodo histórico es cuando se desarrollan las primeras civilizaciones del planeta que, en su gran mayoría, se dedican a la agricultura y ganadería.

Mesopotamia

Se asentaron en el norte de la Península Arábiga y datan del año 4000 a.C. y a ellos les debemos la invención del sistema de riego agrícola. El imperio se dividía de forma jerárquica como una Ciudad-Estado en la que la familia real y el clero estaban en las partes más altas de la pirámide y los artesanos o campesinos en el último eslabón.

La religión que profesaban era politeísta y de su cultura nos han quedado ciencias tan importantes como la astronomía o las cuatro reglas artiméticas de las matemáticas. Su método de escritura era pictográfica y jeroglífica y, de ellos, nos han llegado obras como “El poema de la creación” o “La epopeya de Gilgamesh”. En esta otra lección te descubrimos un resumen de la Antigua Mesopotamia.

Egipto

Vivían en el norte de África, cerca del Nilo y sus orígenes datan del 3300 a.C. La sociedad egipcia estaba también muy jerarquizada y los soberanos del pueblo se conocían como “faraones”, personas que se las consideraban divinas y que tenían un control absoluto del poder administrativo, judicial, militar y religioso. En esta otra lección podrás descubrir las características de la civilización egipcia.

La religión del Antiguo Egipto es un gran legado cultural que nos ha llegado hasta la actualidad y, gracias a ella, actualmente podemos disfrutar de una de las siete maravillas del planeta como son las pirámides. Los egipcios nos aportaron conocimientos muy interesantes como las matemáticas, la numeración, la medicina y las artes, sobre todo escultóricas.

El fin de la Edad Antigua se da cuando cae el Imperio Romano, es decir, en el siglo V d.C.

Las edades de la historia - ¡Resumen fácil! - La Edad Antigua: características principales
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La Edad Media: Resumen corto

Ahora vamos a entrar en otra de las edades de la historia que conforman nuestra vida en el planeta. Hablamos de la Edad Media, un periodo que abarca el siglo V y el XV, es decir, desde el final del Imperio Romano hasta el descubrimiento de América.

Acontecimientos importantes en la Edad Media

Durante este tiempo tuvieron lugar acontecimientos muy importantes a nivel histórico, político y social que a continuación vamos a resumir para que puedas hacerte una idea de lo que ocurrió:

  • En la Edad Antigua se seguía un modelo social esclavista y, cuando se pasó a la Edad Media, esto se cambió por un sistema feudal.
  • Al caer el Imperio Romano, muchísimas civilizaciones pudieron ser dueños de sus propias estructuras consiguiendo establecer su propio idioma y modus vivendi, por tanto, se perdió la centralización romana que había habido hasta entonces para que los mismos pueblos cogieran las riendas de su futuro.
  • A nivel religioso, en la Edad Media se persiguieron las concepciones clásicas (consideradas paganas) y en lugar comenzó a ganar muchísima más fuerza el cristianismo o el islam.
  • Por muchos estudiosos, la Edad Media es considerada una etapa oscura puesto que viene de la Edad Antigua (con una explosión del arte, la cultura y la civilización) y precede a la Edad Moderna (con la explosión del Humanismo y del Renacimiento). Las constantes guerras entre pueblos y la aparición de instituciones como la Inquisición hacen que, este periodo, este teñido de oscuridad y miseria.
  • En este momento de la historia universal es cuando florece la vida urbana y, por tanto, aparece la burguesía, precursora del sistema capitalista. Por ello, el sistema político y social comienza a asentar las bases de lo que, ahora, tenemos en nuestra realidad.

Al tratarse de un periodo de la historia que es, también, bastante amplio se suele dividir en dos periodos: la Alta Edad Media (del siglo V al X) y la Baja Edad Media (desde el XI hasta la crisis y el final de la etapa). En esta otra lección te descubrimos los acontecimientos más importantes de la Edad Media.

Las edades de la historia - ¡Resumen fácil! - La Edad Media: Resumen corto
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La Edad Moderna: Características principales

La siguiente época histórica es la Edad Moderna que se divide desde el descubrimiento de América en 1492 hasta el inicio de la Revolución Francesa. Este es un periodo en el que se comienza a presenciar una fuerte evolución ya que aparecen inventos como la imprenta pero, también, a nivel político-social el descubrimiento de América conlleva a una nueva forma de ver y entender el mundo. Durante esta época se vivió el periodo cultural conocido como el Renacimiento, es decir, se volvió a fijar la vista a la época Clásica para poder seguir su influjo a nivel estético y artístico.

Desde finales de la Edad Media, las ciudades habían ido creciendo y, por tanto, presentaban un fuerte desarrollo logístico y urbano. Este hecho hizo que el sistema económico hasta entonces imperante (el feudalismo) se transformara para dar paso al sistema capitalista que es el que rige hasta nuestra actualidad.

Acontecimientos más importantes de la Edad Moderna

Para que puedas entender esta edad de la historia vamos a realizar un resumen cronológico de los acontecimientos más importantes que tuvieron lugar en este periodo:

  • Expansión de la burguesía: esta clase social se consolida en la Edad Moderna debido a que crece el comercio y la actividad industrial pero se necesitaban nuevos compradores y, por eso, las ciudades y países empezaron a abrirse al mundo para comprar y vender productos. En esa otra lección te descubrimos cómo surge la burguesía.
  • Ampliación de negocios en el mar: los turcos tenían bloqueado el comercio en el Mediterráneo y, por este motivo, la expansión comercial tuvo que hacerse por incursiones en el mar. Este fue el motivo por el que Colón descubrió América pues estaba buscando una ruta comercial para ir a India.
  • Piratería: debido a esta apertura comercial por los mares y océanos, aumenta la piratería, es decir, la presencia de ladrones que asaltaban barcos para saquearlos y hacerse con el motín. Piensa que muchos de estos barcos venían de hacer negocios con otros países y, por tanto, estaban repletos de riquezas tanto monetarias como materiales.
  • Nuevas corrientes de pensamiento: el humanismo y el racionalismo se imponen en la primera parte de la Edad Moderna, por ello, surgen nuevas corrientes filosóficas que se inspiran en los clásicos y en la que el hombre vuelve a ser el centro del pensamiento y el debate filosófico. A finales de este periodo histórico nos encontramos con otra corriente, la Ilustración, movimiento intelectual caracterizado por la racionalidad.
  • Aumento de la esclavitud: debido al descubrimiento de nuevas tierras se aumenta la esclavitud humana pensada para poder construir las nuevas ciudades en el mundo descubierto. Los esclavos, procedentes de África, se trasladan a las colonias españolas, francesas, portuguesas e inglesas que hay en América creando auténticas despoblaciones de zonas africanas.
  • Revolución industrial: gracias al desarrollo del sector de la industria se comenzaron a crear máquinas para mejorar los procesos industriales y, así, poder satisfacer la demanda creciente en el mercado. El sistema capitalista empieza a notarse profundamente en una sociedad en la que cada vez hay más clase media con capacidad para comprar y gestionar su propia economía.
Las edades de la historia - ¡Resumen fácil! - La Edad Moderna: Características principales
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La Edad Contemporánea: Características principales

Y ya entramos en la última de las edades de la historia hablando sobre la Edad Contemporánea, es decir, el momento actual en el que vivimos. El punto de partida debe buscarse en el inicio de la Revolución Francesa, es decir, en 1789 y se alarga hasta nuestros días.

En este periodo, la humanidad ha experimentado fuertes cambios sociales que han conseguido mejoras muy significativas en la calidad de vida. Dentro de las características de la Edad Contemporánea destacamos las siguientes:

  • Aparece un nuevo sistema de gobierno que nunca antes había aparecido: el sistema republicano, es decir, una forma de gobierno en la que no hay un rey ni soberano que reine el país. El gobierno es el pueblo y el representante del mismo se establece por medio de votación popular; actualmente, en el mundo existen repúblicas como la de Francia, la de Italia, etcétera.
  • Consolidación del capitalismo como sistema económico: durante la Edad Contemporánea el capitalismo se ha consolidado como la forma de organización económica y social más popular entre la mayoría de los países del mundo. En esta otra lección te acercamos a un resumen de la historia del capitalismo.
  • Pérdida de poder de la Iglesia: el capitalismo y las nuevas corrientes culturales (en las que la razón era el punto de partida) hicieron que, poco a poco, la influencia de la iglesia y de las religiones occidentales fueran en decadencia.
  • Aumento demográfico: el aumento de la población ha sido una constante en la Edad Contemporánea y, actualmente, es uno de los peligros más grandes a los que nos enfrentamos. El motivo ya no es que tengamos muchos hijos (que no es el caso) sino que, gracias a los avances en medicina y ciencia, morimos mucho más tarde.
  • Aumento de la demanda: debido a que cada vez somos más personas en el mundo, se necesitan más productos básicos para vivir y, por eso, han crecido las industrias y los recursos naturales se están sobreexplotando.
  • Aparición de grandes inventos que han revolucionado el mundo: el teléfono, el barco a vapor, la bombilla, el cine, el avión, Internet, etcétera.
  • Fenómeno de la globalización: se abre el mundo a nivel comercial y turístico para poder crear relaciones entre otros países y, así, las grandes empresas pueden crear sus piezas en países subdesarrollados (pagando poquísimo dinero por ellos) y venderlos en países del Primer Mundo consiguiendo, así, amplios beneficios.
Las edades de la historia - ¡Resumen fácil! - La Edad Contemporánea: Características principales
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Línea del tiempo de las edades de la historia

A modo de conclusión, y para que te queden mejor guardados los conceptos expuestos de este resumen de las edades de la historia, te adjuntamos aquí una línea del tiempo. En ella, podrás encontrar una completa división temporal de nuestra historia que parte desde la prehistoria y llega hasta nuestros días.

Con esta línea temporal podrás visualizar de una forma más fácil y efectiva cómo se desarrolla el tiempo en nuestra historia y los acontecimientos más destacados de cada periodo.

Las edades de la historia - ¡Resumen fácil! - Línea del tiempo de las edades de la historia
Imagen: la biblioteca de la faud
Fuente: https://www.unprofesor.com/
Bibliografía
  • Alvarez, R. V., González, S. G., de Toro Miranda, R. M., & Telechea, J. Á. S. (2004). Edad Media. Edades: revista de historia, (12), 81-144.
  • Santos Yanguas, N. (1981). La concepción de la historia de Roma como sucesión de edades en los historiadores latinos. Cuadernos de filología clásica.
  • Schelling, F. (2002). Las edades del mundo (Vol. 9). Ediciones AKAL.
  • Yanguas, N. S. (1981). La concepción de la historia de Roma como sucesión de edades en los historiadores latinos. CFC (L), 17, 173-184.

La importancia de enseñar historia en la escuela

La enseñanza de la historia es indispensable para el conocimiento del ser humano viviendo en sociedad. De hecho, la enseñanza de la historia es espejo del desastre mayor que padece el sistema educativo nacional. Este artículo, que forma parte del libro Para qué estudiar y enseñar la historia, de próxima publicación en el Instituto de Estudios Educativos y Sindicales de América, caracteriza las deficiencias y expone la necesidad de una reforma radical de la enseñanza de la historia.

Si damos un salto desde los tiempos remotos hasta los días actuales, advertimos que los motivos que hoy nos mueven a enseñar la historia no difieren sustancialmente de los fines que animaron a nuestros antepasados indígenas. Enseñamos a nuestros descendientes la historia propia y la de otros pueblos para hacerlos conscientes de que son parte de la gran corriente de la historia humana, de un proceso que se inició hace miles de años y por el que han transitado pueblos y civilizaciones distintos a los nuestros.

Enseñamos el pasado porque somos conscientes de que el “pasado fue el modelo para el presente y el futuro”. En cierta manera, el conocimiento del pasado es la clave del “código genético por el cual cada generación reproduce sus sucesores y ordena sus relaciones. De ahí la significación de lo viejo, que representa la sabiduría no sólo en términos de una larga experiencia acumulada, sino la memoria de cómo eran las cosas, cómo fueron hechas y, por lo tanto, de cómo deberían hacerse”.1

Enseñar el desarrollo histórico de los pueblos equivale entonces a ser conscientes, en primer lugar, de nuestra temporalidad, a situarnos en nuestra propia circunstancia histórica.

La primera lección del conocimiento histórico es hacernos conscientes de nuestra historicidad. “La vida humana se desarrolla en el tiempo, es en el tiempo donde ocurren los acontecimientos y (…) es en el transcurso del tiempo que los hombres escriben la historia”. Los individuos, así como los grupos y las generaciones humanas, requieren situarse en su tiempo, en el inescapable presente que irremediablemente forjará su propia perspectiva del pasado y sus expectativas del futuro. La dimensión histórica, con su ineludible juego entre el presente, el pasado y el futuro, es el ámbito donde los seres humanos adquieren conciencia de la temporalidad y de las distintas formas en que ésta se manifiesta en los individuos y en los grupos con los que éste se vincula.

La conciencia de que nuestras vidas se realizan en el tiempo y se modifican con el transcurrir temporal la adquirimos primeramente en el seno de la vida familiar y en el propio entorno social. La primera noción de que el ser humano está vinculado con sus antecesores en una suerte de cadena temporal se adquiere con los padres y los ascendientes de los que éstos provienen. En el seno de la familia el niño adquiere por primera vez conciencia de que es un eslabón temporal de un grupo social cuyos orígenes se sitúan en un pasado remoto. Es en el seno de la familia donde se percata de las diferencias de edad y donde adquiere noción de los cambios que el paso del tiempo induce en la vida humana. Más tarde esta percepción individual de la temporalidad se convierte en percepción social cuando el joven o el adulto entran a formar parte de generaciones, grupos y clases sociales. La apreciación de que el grupo, la tribu o la nación también cambian con el transcurso del tiempo aparece cuando el individuo se inserta en la vida social de su momento histórico.

El proceso histórico, además de verificarse en el tiempo, ocurre en el espacio. Tiempo y espacio son los dos ejes del acontecer histórico. Los hechos históricos, una vez situados en el tiempo, requieren ser ubicados en el lugar donde ocurren, deben ser registrados en una geografía precisa. Cualquier persona que se acerca al pasado, y con más razón el historiador, está obligada a conocer el lugar exacto donde ocurrieron los hechos y a dar cuenta de las características de ese espacio.

Por estos rasgos del conocimiento histórico en muchos países la historia marcha emparejada con la geografía. No puede haber conocimiento fidedigno de los acontecimientos sin el registro pormenorizado del territorio donde éstos ocurrieron. Sin caer en las aberraciones que proclamaron que el lugar o el clima determinaban la naturaleza de los acontecimientos históricos, es un hecho que el medio geográfico impone su huella sobre las obras humanas. El historiador, como el géografo, está entonces obligado a conocer el ámbito ecológico que rodea la vida social para explicar el peso del medio natural en el desenvolvimiento de los seres humanos.

Por otra parte, el conocimiento histórico, al reparar en las circunstancias que promueven el desarrollo de los individuos, las familias, los grupos o las naciones, nos lleva a percibir la singularidad de esos grupos, nos hace percatarnos de sus rasgos propios y de los lazos de identidad que los unen. El conocimiento histórico enseña que desde los tiempos más remotos los seres humanos se organizaron en grupos, tribus, pueblos y naciones dotados de un profundo sentimiento de solidaridad e identidad. Al mismo tiempo que el conocimiento histórico destaca la naturaleza social de los seres humanos, nos acerca a los artefactos que contribuyeron a soldar los lazos sociales: la lengua, los rasgos étnicos, el territorio, las relaciones familiares, la organización política…

Por las razones anteriores se puede afirmar que el conocimiento histórico es indispensable para preparar a los niños y los jóvenes a vivir en sociedad: proporciona un conocimiento global del desarrollo de los seres humanos y del mundo que los rodea. El conocimiento histórico es, ante todo, conocimiento del ser humano viviendo en sociedad. Si las nuevas generaciones están obligadas a conocer el presente, es conveniente que lo hagan a partir del pasado que ha construido ese presente. Es necesario que cada generación sepa actuar en el presente fundada en el conocimiento que le proporciona el análisis de la experiencia pasada.

Desde el inicio de la vida civilizada el conocimiento histórico ha sido el mejor instrumento para difundir los valores de la cultura nacional y para comprender el sentido de la civilización humana. La historia, al recoger y ordenar el conocimiento del pasado, se convierte en el almacén de la memoria colectiva, en la salvaguarda de la nación. La historia es el saber que da cuenta de las raíces profundas que sostienen las sociedades, las naciones y las culturas y, asimismo, es la disciplina que esclarece el pasado de los individuos: es el saber que desvela las raíces sociales del ser humano.

Para que la historia pueda cumplir sus funciones culturales, sociales, nacionales y educativas es preciso que satisfaga los siguientes requisitos:

1. Ofrecer a los niños conocimientos básicos sobre la historia y la geografía de México, con el fin de familiarizarlos con los fundamentos de la cultura nacional. Enseñar a los alumnos la historia y la geografía equivale a darles una visión del mundo y una memoria.

2. Despertar la curiosidad de los niños y los jóvenes por su pasado. Fomentar, mediante el uso de diversos métodos activos y complementarios, el estudio de los orígenes familiares y sociales, así como los de la región y la nación. Esta enseñanza es la base de su patrimonio cultural, concebido como una herencia del pasado a los seres humanos contemporáneos, que permite a cada uno encontrar su identidad. La identidad del ciudadano se basa en esta apropiación del patrimonio cultural heredado.

3. Hacer sentir a los niños y a los jóvenes que los conocimientos históricos no son adquisiciones definitivas, sino saberes sujetos a revisión constante. Lo que hoy conocemos puede ser modificado por el conocimiento de mañana, o puede ser puesto en duda por nuevos descubrimientos. El estudio de la historia debe fomentar la idea de que el conocimiento es un proceso en constante renovación, y estimular el sentido crítico y el espíritu de observación.

4. El estudio de la historia debe asimismo estimular las facultades que el humanismo propone desarrollar: “la capacidad crítica de análisis, la curiosidad que no respeta dogmas ni ocultamientos, el sentido del razonamiento lógico, la sensibilidad para apreciar las más altas realizaciones del espíritu humano, la visión de conjunto ante el panorama del saber, etcétera”.3 Enseñar a los alumnos a leer e identificar, es decir, a reconocer y nombrar, y más tarde a construir algunas frases para darle sentido a las cosas así reunidas, ejercita el juicio crítico y el razonamiento.

5. Rebasar el campo de la historia de México para hacer comprender a los jóvenes la importancia de la civilización y de la historia de otros pueblos. El conocimiento de otras culturas y tradiciones es la mejor manera de estimular la comprensión y el espíritu de tolerancia entre los jóvenes.

6. Utilizar los ejemplos históricos para enseñar cómo funciona la vida y la sociedad, y cómo pueden los jóvenes conocer los derechos y los deberes de los seres humanos, cómo se forjaron los valores que sostienen y alimentan al conjunto social, y cómo se reconocieron y aceptaron esos valores en el desarrollo histórico de los pueblos. Comprender el mundo contemporáneo y actuar sobre él como persona libre y responsable, exigen el conocimiento del mundo en su diversidad y en su desarrollo histórico.

7. Reafirmar la idea de que educar “es creer en la perfectibilidad humana, en la capacidad innata de aprender y en el deseo de saber que la anima, en que hay cosas (símbolos, técnicas, valores. memorias, hechos…) que pueden ser sabidos y que merecen serlo, en que los hombres podemos mejorarnos unos a otros por medio del conocimiento”.4

Aun cuando desde los inicios de nuestro sistema educativo la historia fue considerada una asignatura importante, sus contenidos, los modos de enseñarla, la formación de los profesores, los métodos que la difunden y sus resultados poco han contribuido a formar mejores ciudadanos y mexicanos. Casi no hay estudios sistemáticos que registren el desempeño pormenorizado de la enseñanza de la historia en las escuelas. Pero los escasos que existen confirman la exactitud del diagnóstico hecho por un libro dedicado a examinar la realidad educativa del país: una catástrofe silenciosa recorre los diferentes ámbitos del sistema educativo nacional. Veamos, con mayor precisión, dónde se ubican estas catástrofes y cuáles son sus características.

Los contenidos. Supuestamente la enseñanza de la historia debería ofrecer a los niños y jóvenes una idea general sobre la formación de su país, sobre los principales procesos históricos que intervinieron en su desarrollo y sobre la diversidad de su población. Asimismo, la enseñanza de la historia debería ser un apoyo de la formación cívica de los estudiantes, debería capacitarlos para comprender la realidad social y el mundo que los rodea, y ofrecerles instrumentos básicos para actuar en el mundo exterior. Supuestamente la enseñanza de la historia, como la enseñanza en general, debería preparar a los niños a pensar bien, a reflexionar con propiedad y a manejar el conocimiento aprendido, de tal manera que pudieran transitar de la vida escolar a la vida productiva como individuos activos, participativos y creativos.

Sin embargo, en la realidad, los contenidos de los libros de texto y de los programas escolares se dedican a formar en las mentes de los niños una concepción estrecha del desarrollo histórico del país, dominada por la idea de una identidad nacional uniforme. No hay congruencia entre los propósitos declarados de la enseñanza de la historia y los métodos adoptados para transmitirla, que están regidos por la memorización y las prácticas obsoletas. El problema mayor que presentan los libros de texto es que su contenido carece de un propósito definido desde el punto de vista histórico y pedagógico. No está claro qué se quiere enseñar de la historia de México, ni para qué ni cómo. Los libros de texto tampoco enseñan a pensar y explicar los procesos históricos. A veces hay una contradicción flagrante entre los temas seleccionados y los métodos adoptados para explicarlos. Los materiales didácticos se reducen al libro de texto, que es utilizado como única fuente de información y de consulta. En fin, según los expertos, la educación básica padece las siguientes deficiencias:

Al igual que en la primaria, el plan de estudios de la educación secundaria continúa basado en una pedagogía abstracta, de información, irrelevante para la vida real de los estudiantes; se transmiten contenidos desvinculados del entorno social específico en donde se realiza la práctica educativa y, por esta vía, se garantiza el divorcio entre el conocimiento escolar y las demandas efectivas de la sociedad.6

Por lo general, las horas dedicadas a la enseñanza de la historia resultan insuficientes para cubrir el número de las materias. La disparidad entre los propósitos de los programas escolares y la realidad de la enseñanza se manifiesta en múltiples renglones. La contradicción entre el número de horas realmente disponibles y las materias que deberían enseñarse hace imposible cumplir el programa anual, lo cual deriva en frustración tanto para los profesores como para los alumnos.

Los métodos de enseñanza. Sabemos que entre la población mexicana una de las lecturas más frecuentadas es la de los libros de historia; pero en las escuelas los niños unánimemente tienen esta materia como la más aburrida y la consideran un verdadero suplicio. Según algunas encuestas los niños y jóvenes rechazan las clases de historia porque están basadas en la memorización y en procedimientos tradicionales. Son clases en las que están ausentes las técnicas que han renovado la impartición de conocimientos. Los profesores no fomentan el trabajo colectivo o las prácticas de grupo, y también están en contra de los métodos experimentales, las innovaciones pedagógicas y las visitas a museos o a los lugares históricos. En general, se manifiestan en contra de las técnicas que ponen en relación directa al alumno con los temas de estudio, y con las prácticas que los hacen pensar y actuar como individuos racionales. En todos estos casos el estudiante no es considerado un sujeto activo, sino un paciente sometido a la tutela del educador.7

Los educadores. En nuestro país, el “elemento constitutivo central de la educación es el maestro”.8 Sin embargo, los profesores son, sin duda alguna, uno de los puntos más débiles del actual sistema educativo. Las encuestas realizadas en el área de historia señalan que están mal pagados y carecen de motivaciones sociales e intelectuales para cumplir con su cometido, males que comparten con los demás profesores del sistema. Las encuestas revelan que en la mayoría de los casos no tienen una preparación especializada en los temas históricos. Los datos disponibles informan que gran parte de los profesores que imparten estas materias se formaron en otras especialidades. Esas mismas encuestas indican que los programas de actualización no han servido para remediar las deficiencias iniciales en la preparación de los maestros. Es decir, por su propia formación deficiente los profesores son los primeros en reproducir en el salón de clases los conocimientos obsoletos, las pedagogías inapropiadas y la frustración entre los alumnos. Son también los primeros en evadir el análisis y la autocrítica, pues atribuyen los fracasos de su enseñanza al exceso de materias, la falta de programas didácticos y de materiales de trabajo adecuados, o a las autoridades de la escuela.9

Otro de los problemas que afecta la enseñanza de la historia es la desvinculación entre el profesor de la materia, las autoridades de la escuela y los padres de los alumnos. En general, los directores de la escuela y los Jefes de Enseñanza desconocen los enfoques, las pedagogías y las necesidades del programa de historia, por lo cual no prestan oídos a los planteamientos que hacen los docentes, o toman una posición contraria a sus demandas. El sentimiento de frustración que crea esta relación se agudiza porque los docentes no están organizados académicamente para hacer valer sus críticas y propuestas. Estas deformaciones se han profundizado porque los padres de familia que las perciben no tienen voz ni voto en la educación que se imparte a sus hijos. Están completamente marginados del sistema escolar.

En resumen, entre los retos que enfrenta el sistema educativo está el de “desarrollar su capacidad para atender integralmente al docente, desde su formación inicial hasta su actualización, procurar el mejoramiento de sus condiciones de trabajo y de salario, y reconocer su valorización social”.

Los alumnos. En la lista de catástrofes que agobian al sistema educativo mexicano uno de los sectores más agraviados es el de los alumnos. El primer agravio proviene de la frustración que experimenta el niño que va a la escuela a aprender la historia de su patria y recibe en cambio una retahíla de nombres, fechas y acontecimientos que antes que comprender tiene que memorizar. El segundo agravio lo reciente cuando en lugar de que la escuela establezca una relación de mutuo aprendizaje entre él y sus profesores, propicia una relación gobernada por el autoritarismo, la no comunicación y la represión. El tercer y más resentido de los agravios es la carga de aburrimiento, apatía, rechazo y nulo aprovechamiento que inunda al alumno en las clases de historia; una carga que ahoga cualquier estímulo para estudiar, comprender o investigar.

Es decir, la enseñanza de la historia es contraria a los ideales básicos del sistema educativo. En lugar de enseñar inocula deficiencias en la formación de los alumnos y malquista al estudiante con la educación, los profesores y la escuela. Antes que estimular a los alumnos a ejercitar la crítica y abrirse al entendimiento de nuevos problemas, los encierra en la memorización insustancial y la apatía. Estas deformaciones de la enseñanza de la historia se localizan en la enseñanza básica y se prolongan en la media y superior. Es decir, hay una crisis general de la enseñanza de la historia en el sistema educativo mexicano.

No nos engañemos: la imagen que tenemos de otros pueblos, y hasta de nosotros mismos, está asociada a la Historia tal como se nos contó cuando éramos niños. Ella deja su huella en nosotros para toda la existencia. Sobre esta imagen, que para cada quien es un descubrimiento del mundo y del pasado de las sociedades, se incorporan de inmediato ideas fugitivas o duraderas (…) al tiempo que permanecen, indelebles, las huellas de nuestras primeras curiosidades y de nuestras primeras emociones. Marc Ferro

Si esta aseveración de Marc Ferro es cierta, como lo creo, entonces los mexicanos estamos obligados a emprender una reforma radical de la enseñanza de la historia, porque la historia que hasta ahora hemos enseñado en nuestras escuelas está plagada de deficiencias y se enseña terriblemente mal. No soy experto en asuntos educativos ni en materias pedagógicas, dos aspectos clave en cualquier programa de reforma educativa. Sin embargo, pienso que la reforma que necesitamos debe sustentarse en una estrategia que aspire a alcanzar los siguientes objetivos.

Primero. Promover una encuesta exhaustiva de la situación actual del sistema educativo. Como dije antes, en México son escasas las encuestas rigurosas sobre un fenómeno tan cambiante y sujeto a transformaciones profundas como la educación. Los países avanzados hacen periódicamente este tipo de ejercicios de evaluación y anualmente revisan las variables más sensibles a los cambios. Es evidente que para emprender una reforma rigurosa del sistema educativo se requiere una encuesta exhaustiva, amplia y sistemática, que permita elaborar un diagnóstico realista de los problemas que hoy afectan a las tareas educativas. Y es asimismo necesario que esa acción se encomiende, como se hace regularmente en Francia y otros países, a las personas más capacitadas y comprometidas con los desafíos educativos de su país.

Segundo. Elaboración de un programa de reformas basado en los resultados de la encuesta anterior. Es imprescindible que la propuesta de reformas a los métodos de enseñanza y al sistema educativo sea elaborada por una comisión integrada por un equipo de profesores, pedagogos, historiadores, padres de familia, escolares y expertos altamente calificados y comprometidos con el buen desarrollo del sistema educativo. Quiero decir que deberá ser una comisión independiente del sistema corporativo que hoy impide que la educación sea un asunto de interés público y una responsabilidad nacional.

Tercero. El programa de reformas debe estar integrado por acciones inmediatas, seguidas por otras de mediano y largo plazo, y las tres deberán ser objeto de evaluaciones periódicas que habrán de darse a conocer a la opinión pública.

La reforma de la enseñanza de la historia y del sistema educativo no puede olvidar que la enseñanza “nunca es una mera transmisión de conocimientos o destrezas prácticas, sino que se acompaña de un ideal de vida y de un proyecto de sociedad”.15 La nueva propuesta educativa debe ser coherente con el proyecto de sociedad democrática que están construyendo los mexicanos, y debe rechazar los ideales de educación negativos. Como dice Savater, el proyecto democrático y universalista de educación debe rechazar “el servicio a una divinidad celosa cuyos mandamientos han de guiar a los humanos, la integración en el espíritu de una nación o de una étnia como forma de plenitud personal, la adopción de un modelo sociopolítico único capaz de responder a todas las perplejidades humanas, sea desde la abolición colectivista de la propiedad privada o desde la potenciación de ésta en una maximización de acumulación y consumo que se compromete con la bienaventuranza”.

Por último, para alcanzar estos objetivos, habría que retomar las propuestas sociales del Acuerdo Nacional para la Modernización de la Educación Básica (1992). El mensaje de este documento decía que la “magnitud y trascendencia de la obra educativa que reclama el futuro de México entraña la participación de cuantos intervienen en los procesos educativos”, por lo que es indispensable fortalecer la capacidad de organización y participación en la base del sistema: la escuela misma, los maestros, los padres de familia y los alumnos. Se trataba de “desplegar la energía social para un decidido enriquecimiento de la educación”, fundado en “una amplia participación social en la educación”.

Enrique Florescano
Historiador. Entre sus libros, Memoria mexicana y La bandera mexicana: Breve historia de su formación y simbolismo.

Fuente: https://www.nexos.com.mx/

Antonio Imbert Barrera, ejemplo de hombría, coraje y responsabilidad

Todos los patriotas del 30 de mayo fueron hombres que sacrificaron sus vidas en aras de eliminar a un tirano que había sometido al país con la mayor crueldad y despotismo por 31 años.

Todos son considerados por la historia como patriotas y héroes que ofrendaron sus vidas por un ideal superior: el nacimiento de la democracia y las libertades públicas. Nadie debe escamotear y regatear la heroicidad de sus acciones y la enorme trascendencia política y social del magnicidio. Con la muerte de Trujillo nació la democracia dominicana. El general Imbert Barrera fue un hombre muy valiente que arriesgó su vida y la de su familia para darle muerte al dictador. Fue de los que en la refriega le dio varios tiros directos al tirano, igual que Antonio de la Maza, otro singular patriota.

Solo dos sobrevivieron ese episodio de máxima trascendencia en el Siglo XX; Luis Amiama Tió y Antonio Imbert Barrera, que con suerte, astucia y valentía lograron salvar sus vidas. Todos los demás murieron en la acción o varios meses después fueron asesinados cobardemente por Ramfis Trujillo. Todos sufrieron fuertes y crueles  torturas y murieron con el máximo honor y ese heroísmo mutiló la felicidad de todas sus familias para siempre. Esa condición de héroes no se debe regatear por posteriores filiaciones políticas o sectarismos divisionistas de tinte ideológico desfasado.

Don Antonio Imbert Barrera fue declarado Héroe Nacional porque fue un hombre que ofreció su vida para darle muerte a Trujillo, junto con los demás patriotas que participaron en la conjura. Con esa sola actuación consagró don Antonio su calidad humana y patriótica, y por eso en 1962, junto con Luis Amiama Tió, fue distinguido por el Gobierno con la declaración de Héroe Nacional y el rango de general vitalicio.

Fue héroe por su valentía y elevado sentido del deber porque se jugó la vida y porque esos hombres del 30 de mayo abrieron las puertas a la libertad que desde entonces disfrutamos como nación y pueblo. Don Antonio, con esa acción aquella noche del 30 de mayo de 1961 tocó las puertas de la historia y entró a la inmortalidad, junto a los demás héroes que participaron en el magnicidio.

La inquina de algunos pocos contra Imbert Barrera es de carácter político e ideológico desfasada y por viejos rencores mezquinos, por algunas de sus actuaciones posteriores, lo que no es justo ni dable en la historia. Todo viene por su postura asumida en la dolorosa Guerra de Abril de 1965. Ahí se dividió el país y surgieron dos bandos, que hasta hoy sus viejos participantes disputan sus diferencias después de 53 años.

El regateo de parte de la izquierda democrática y obvio de los comunistas de entonces, fue por haber formado con el apoyo de los norteamericanos el Gobierno de Reconstrucción Nacional, que realmente administró el país por cinco meses. En el otro lado, estaba el Gobierno Constitucionalista dirigido por el coronel Francisco Caamaño, que controlaba una parte de la zona colonial y resistió con dignidad, con sus seguidores, los ideales que defendían. Ambos representaban el país dividido de esos difíciles meses.

Ambos gobiernos, nos guste o no, fueron el producto de las circunstancias de un crítico momento histórico dominicano a cuatro años de la muerte de Trujillo y dentro de un contexto extremo de la Guerra Fría, entre dos ideologías muy opuestas que exponían las dos superpotencias mundiales y con la revolución castrista en plena efervescencia y con su tesis de exportar su revolución comunista y después de la crisis nuclear en Cuba en octubre de 1962, que dejó su impronta de tensiones en la geopolítica mundial.

Había, pues, grandes temores en la población y existía en Hispanoamérica y el Caribe un fuerte nerviosismo político, por los avances de la extrema derecha militar y por los mismos avances de los movimientos comunistas. Fue una época confusa de todo tipo de extremismos de derecha trujillista, de conservadores de centro-izquierda democrática; de comunistas castristas, maoístas, pro-rusos y anarquistas. Hay que leer bien la prensa de esos años, para poner las cosas en su contexto histórico del momento.

La Guerra de Abril comenzó por un golpe de Estado y lucha entre dos bandos militares. Fue una guerra civil en el fondo. Se complicó cuando asustados por la rebelión popular constitucionalista los norteamericanos invadieron el país. Con solicitud del coronel Pedro Bartolomé Benoit o no, los norteamericanos iban a invadir de todas formas. La carta de Benoit y dos coroneles más de la Junta de San Isidro, solo fue una farsa protocolar de los norteamericanos. El anticomunismo activo de la época y la política estadounidense de no permitir otra Cuba, no daba lugar para interpretaciones. Ellos invadieron por su visión y temores geopolíticos. La posición norteamericana y la del presidente Johnson y su gabinete, están muy claras en los informes y cables desclasificados.

Antonio Imbert Barrera ni ningún político o militar dominicano fueron la causa de la invasión. Ninguno la deseaba, y lo cierto es que los líderes de los dos bandos enfrentados se tuvieron que resignar ante la realidad y manejar esa nueva circunstancia. Para evitar un 1916, no había otra salida que negociar y pactar. En medio de la guerra fría, Estados Unidos invadió, por sus causas e intereses propios. Cierto es que no debió invadir y fue un acto de injerencia paternalista extrema.

Tampoco era cierto que los jefes constitucionalistas fueran comunistas, para nada. Quizás ayudó a salvar muchas vidas en una guerra fratricida, pero la invasión frustró un proceso interno que venía desde el 1961, que debieron resolverlo los dominicanos solos. Pero la política norteamericana de 1965 no quiso tomar riesgos. Actuó velozmente, con o sin razón. Para ellos, razón de Estado.

Don Antonio aceptó formar el Gobierno después de una invasión consumada, y junto con su Gabinete, en aras de buscar un equilibrio interno y una salida para que el país volviera a la normalidad y los americanos se fueran. Fue un patriota en ese difícil momento, pues sino aceptaba formar un Gobierno Nacional, probablemente los norteamericanos hubieran convertido la intervención en una ocupación militar, como sucedió en 1916. La época y mentalidad había cambiado desde la primera ocupación, y prefirieron ayudar a crear un gobierno dominicano que llevara la administración pública, las finanzas, las nóminas, los puertos y mantuviera la economía en movimiento, como en efecto sucedió.

Por su lado Caamaño con la invasión se creció, de ser jefe inesperado del bando Constitucionalista se convirtió en el líder que enfrentó la invasión y junto con Imbert Barreras, los dos bandos negociaron separados durante tres meses la salida de las tropas norteamericanas y de la OEA. Pero de ahí nació otro héroe para muchos. Ambos negociaron con la realidad, con las circunstancias y fueron pragmáticos e inteligentes. Mejor negociar una salida del invasor, que tener una ocupación militar de varios años.

El general Imbert Barrera -ayer como hoy- respetaba como el 95% de los dominicanos a los norteamericanos, pero nunca fue un entreguista, ni vendió a su patria. Como otros políticos, militares, empresarios y la ciudadanía en la historia dominicana, tuvieron que aceptar la realidad del intervencionismo norteamericano y buscar la forma de mantener vivas las instituciones nacionales.

El general Imbert Barrera en verdad se echó encima una responsabilidad innecesaria y delicada. Se echó una vaina, por la que aún sus enemigos lo persiguen como un fantasma de otra época. En dos ocasiones históricas don Antonio actuó con suma responsabilidad, valentía y patriotismo. No sólo él actuó así, sino su gabinete, los altos empresarios y la mayoría del pensamiento de centro y conservador que representaba el 70% de la población nacional. Por sus dos actuaciones responsables en 1961 y 1965, en el 1967 fuerzas oscuras lo ametrallaron a tiros y casi lo mataron en plena capital.

El Gobierno de Reconstrucción Nacional, igual que el Gobierno Constitucionalista, ayudaron y fueron fundamentales, para darle estabilidad y paz al país, despejar toda duda de una guerra civil violenta y de sentar las bases para primero formar el gobierno provisional con García Godoy y después para que se celebraran las elecciones en 1966.

Los grandes pro hombres se miden por sus grandes actuaciones en momentos esterales. Por ejemplo, ¿se admira a Pedro Santana que ganó todas las batallas contra los haitianos y selló la independencia, o lo rechazamos por su malogrado anexionismo de 1861? ¿Admiramos o no, a Carlos Morales Languasco que en 1905 pactó el Modus Vivendi y evitó la injerencia militar de acreedores europeos o lo rechazamos por firmar la realidad? Admiramos o no a Ramón Cáceres, por aprobar la firma en 1907 de la Convención Dominico Americana que solo representó firmar la realidad existente desde décadas, pero que evitó una ocupación militar norteamericana en pleno imperialismo de T. Roosevelt?

Admiramos a Horacio Vásquez que junto con Cáceres mató al tirano Lilís en 1899 y que en 1924 fue el primer presidente electo democráticamente después de la desocupación o lo criticamos por su reelección en 1928 o por ser débil e ingenuo con el joven General Trujillo que lo traicionó en 1930? ¿Se admira al Balaguer títere de Trujillo, al represor autoritario de los Doce Años o al reformador de los Diez Años? ¿Se admira al Bosch demócrata liberal de 1962 o al marxista no leninista de 1973, o al que juntó con sus discípulos pactó en 1996 con su enemigo ideológico de la ultra derecha para frenar al líder Peña Gómez?  ¿Vamos a interpretar la historia de manera selectiva o se respeta?

¿Se admira al Caamaño trujillista pre 1961, al demócrata constitucionalista de 1965, o se le rechaza porque en el 1973 entró con una pequeña fuerza guerrillera comunista entrenada en Cuba para tumbar al gobierno constitucional de Balaguer? No fui nunca balaguerista, pero era el gobierno constitucional legítimo. ¿Qué se hace en cada caso?  ¿A quién se admira y a quién se le rechaza después? Estimo que hay que respetar la historia y sus grandes personajes por sus actuaciones en los grandes momentos claves históricos.

En resumen, en mi opinión el general Antonio Imbert Barrera debe ser reconocido como lo que es, un Héroe Nacional y se le debe rendir respeto y admiración por jugarse la vida el 30 de mayo en que el grupo de patriotas ajusticiaron al tirano. Todos los que ayudaron y participaron en la conjura son patriotas y héroes, por arriesgar y sacrificar sus vidas para darle a este país libertad y democracia. Imbert Barrera fue un hombre de su momento, como dice Ortega y Gasset, el hombre y su  circunstancia.

Don Antonio Imbert Barrera le dio el frente con su hombría, coraje y responsabilidad a cada momento político que le tocó vivir. Fue un hombre sencillo, decente y con los años un gran conciliador y protector de revolucionarios de la ira de los Doce Años. Considero que por los tiros que le dio a Trujillo es héroe para la eternidad. Lo demás es politiqueo circunstancial mezquino, que pronto desaparecerá con las nuevas generaciones que no están contaminadas por las pasiones del pasado.

Fuente: Listindiario.com

Un mérito a destiempo: Escritores opinan sobre exequátur Post mortem entregado a Minerva Mirabal

Nathalia Romero

[email protected]

Santo Domingo, RD.

Minerva Mirabal fue una mujer que estuvo adelantada a su época. Fue líder opositora de una las dictaduras más férreas del siglo XX, poeta, artista y lectora asidua de filosofía. Se graduó Summa Cum Laude de la carrera de Derecho, en la Universidad Autónoma de Santo Domingo con la tesis doctoral: “El principio de la irretroactividad de las leyes y la jurisprudencia dominicana”. Un peldaño que para en ese entonces no cualquiera podía conseguir y más si se era mujer. Ese logro, fue empañado y quedó enterrado por muchos años.

No fue hasta 63 años después que el actual presidente de la República, Luis Abinader, le entregó mediante el decreto 671-20 su merecido exequátur post mortem.

¿Pero cuál fue el motivo por el que nunca se le entregó a Minerva su exequátur? ¿Fue por su condición de mujer? ¿Por qué ningún otro gobierno había tomado la iniciativa?

Para el historiador Juan Pablo Uribe, la razón por la cual nunca se le otorgó el derecho como ciudadana de ejercer su profesión fue por razones meramente políticas. Y el olvido de su póstumo reconocimiento por parte de los diferentes gobiernos post-dictadura, se debe a lo que él considera como la cuadriga que ha caracterizado gran parte de la historia democrática del país: la complicidad, impunidad, silencio y olvido.

Uribe explica que la familia Mirabal, principalmente Minerva, tuvieron un papel fundamental en la resistencia contra el oprobioso régimen. Porque Minerva nunca fue una figura de adorno. Fue fundadora junto a su esposo Manuel Aurelio Tavárez Justo del movimiento 14 de junio, la mayor fuerza opositora de la dictadura. Esto la convirtió en una enemiga pública del régimen. Fue un caso singular.

El motivo de la negación por parte de Trujillo de entregarle el exequátur a Minerva y la persecución hacia sus hermanas no fue solo por el hecho de  haber sido mujeres, sino también porque fueron revolucionarias, convirtiéndose esto en un hecho, que para la dictadura debía ser doblemente castigado, alega Uribe.

El caso de las Mirabal es comparable con el del poeta español Federico García Lorca, quien fue asediado y asesinado por su condición de poeta, revolucionario, comunista y homosexual. Para Francisco Franco la muerte de García Lorca significó un triunfo, porque el dictador se proclamó campeón del anti-comunismo, tal como lo hizo su homólogo Trujillo.

No obstante, para el escritor y periodista Diógenes Céspedes, el exequátur post mortem no fue más que un reconocimiento a los familiares de Minerva que están vivos y para que la sociedad lo sepa.

“Antes ningún gobierno lo había hecho y a los que llevan el apellido y que han ocupado altos cargos en los gobiernos de Leonel y Danilo, no era un tema para ellos”, declara Céspedes.

Céspedes entiende que al gobierno actual no le costó nada dar el reconocimiento. “Solo un pedacito de papel y nadie se opone a esa medida”. Y es que para la ideología de los héroes nacionales solo existe adscripción. “Oponerse es ir en contra de la corriente y de lo políticamente correcto”, según el escritor.

Mientras que para la escritora dominico-americana Julia Álvarez, quien en el libro “En el tiempo de las mariposas” dio a conocer la historia de las tres hermanas en el mundo literario, el reconocimiento llegó más de 60 años tarde, pero aun así, se siente agradecida de que alguien se hubiese dado cuenta y reconociera la injusticia de esa censura.

Álvarez ahora insta a los dominicanos, que aborden y reconozcan tantas otras violaciones, como lo fue la masacre que a los haitianos que ordenó el tirano Rafael Leonidas Trujillo  en 1937.  Por esa razón, la escritora y un grupo de otros escritores de la Diáspora, y del país vecino fundaron “Frontera de las Luces” en el año 2012, un colectivo que anualmente conmemora la masacre en octubre, y con ambos países y comunidades en la frontera, hacen proyectos y crean lo que considera la escritora una “Frontera de la Luz”.

“Creo que Minerva Mirabal nos defendería en cualquier tribunal y aprobaría este esfuerzo de dar voz y derecho a una injusticia”, expresa la autora.

 

 

Casimiro Nemesio de Moya: primer cartógrafo de la República Dominicana

Casimiro Nemesio de Moya y Portes. General, ministro y candidato a la presidencia de la República Dominicana.

Nació el 19 de diciembre de 1849 en Santo Domingo, hijo del presbítero Dionisio Valerio de Moya y Padrón y Juana Carlota de Portes y Moya.

Recibió su primera educación como seminarista, pero abandonó los estudios para dedicarse a la política.

Miembro del partido azul, participó en las insurrecciones contra Ignacio María González en 1871 y 1876, alcanzando el grado de general.

En 1878 ocupó el ministerio de Relaciones Exteriores en el Gobierno Provisional de Cesáreo Guillermo, quien al asumir la Presidencia al año siguiente lo designó al frente de Interior y Policía, cartera que no quiso aceptar.

El padre Fernando Arturo de Meriño lo nombró canciller en su Administración y en las elecciones de 1882 figuró como candidato a la Vicepresidencia en la boleta encabezada por Ulises Heureaux.

Conocedor de sus aspiraciones presidenciales, Heureaux se presentó de nuevo como candidato en los comicios de 1866. Dado su talante liberal, la juventud del Cibao se puso al lado de De Moya, quien también optó por la Presidencia.

Semanas antes de celebrarse las elecciones, los partidarios de Alejandro Woss y Gil, quien ocupaba el cargo de Presidente por renuncia de Francisco Gregorio Billini y era un incondicional de Heureaux, persiguieron y encarcelaron a numerosos moyistas, impidiéndoles votar en varias poblaciones. Heureaux, que era ministro de Guerra y Marina, cometió fraude y salió elegido.

Los que apoyaron a De Moya se sublevaron con Benito Monción al frente, y aunque el candidato derrotado no deseaba ver al país envuelto en una guerra civil, tuvo que apoyarlos.

Durante varias semanas la lucha fue extremadamente violenta, muriendo en los combates más de 600 hombres. Heureaux empezó a perder terreno y, al darse cuenta de que no podría vencer a sus adversarios, solicitó un préstamo al comerciante español Cosme Batlle y sobornó a los principales generales adeptos a De Moya, quien tuvo que deponer las armas para evitar más derramamiento de sangre y salió del país.

Legalizadas las elecciones, Heureaux juró el cargo de presidente de la República por segunda vez el 6 de enero de 1887.

Desterrado en Saint Thomas, donde permaneció nueve años, De Moya se dedicó a estudiar la geografía de la República.

Fruto de ese interés realizó una tabla sinóptica de distancias entre las principales poblaciones del país y los puestos fronterizos, que publicó en aquella isla.

En 1895 aceptó un salvoconducto de Heureaux, convertido en dictador, y regresó a su patria.

Cuatro años después del asesinato de Heureaux, De Moya cooperó con el Gobierno de Horacio Vásquez.

Al producirse el 23 de marzo de 1903 un golpe de Estado contra el Presidente, y siendo gobernador de la ciudad de Santo Domingo, se levantó en armas para restablecer a su jefe en el poder, pero ante el empuje arrollador de los revolucionarios tuvo que retirarse de la lucha.

En 1905 imprimió un mapa de la isla de Santo Domingo que había comenzado en su exilio en Saint Thomas y se consagró a investigar el período colonial.

Participó en las mediciones de varias de las calles de Gascue, actividad que realizó al servicio de Enrique Henríquez, uno de los grandes propietarios de tierra de la ciudad de Santo Domingo.

Realizó el primer plano detallado de la ciudad de Santo Domingo en 1900, pero no fue hasta 1905 cuando fue publicado. Casimiro de Moya además diseñó el Escudo de la Bandera Dominicana el cual fue oficializado por el presidente Adolfo Alejandro Nouel en el año 1913, también hizo la tabla de distancias en kilómetros.

Conocido como el Mapa de Moya, oficialmente adoptado por resolución del Congreso Nacional Dominicano el 18 de mayo de 1905. Este mapa fue impreso en la Habana, Cuba, en 1906. Ofrece una visión detallada de la isla incluyendo la ciudad de Puerto Príncipe y la ciudad y los contornos de Santo Domingo. Fue en su momento un mapa exclusivo dado la división de la isla en dos Repúblicas; la costumbre era hacer el mapa de cada nación por separado. Fue considerado con una ejecución patriótica por la luz que arrojó sobre los límites fronterizos.

Murió el 27 de mayo en su ciudad natal a los 66 años de edad.

Una calle del sector de Gazcue, que va desde la Osvaldo Baez , hasta la Hermanos Deligne, fue nombrada en su honor.

Bibliografía activa

Mapas de la Isla de Santo Domingo y Haití, 1905.

Bosquejo histórico del descubrimiento y conquista de la isla de Santo Domingo, 1913.

Personas siguen muriendo 19 años después de los ataques del 11 de septiembre

Casi 3.000 personas murieron de manera directa por los atentados al World Trade Center y se estima que más de 1.000 han fallecido desde entonces por enfermedades relacionadas con el evento

Estudios revelaron la alta toxicidad del polvo generado tras el desplome de las Torres Gemelas.

15 minutos. Estamos enterrando a gente a diestro y siniestro (…) es una epidemia en marcha, dijo a Reuters Nancy Carbone, directora de una ONG con sede en Brooklyn que no hablaba sobre el coronavirus, sino de las muertes derivadas del atentado terrorista del 11 de septiembre (11-S).

Casi 3.000 personas murieron de manera directa por los ataques al World Trade Center (WTC) y se estima que más de 1.000 han fallecido desde entonces por enfermedades relacionadas con el evento.

De esa cifra, al menos 200 son bomberos que trabajaron en la zona cero. Es muy probable que ese número siga creciendo debido a que el número total de afectados supera los 400.000.

Es tal la situación que se creó el Programa de Salud del World Trade Center, con el propósito de atender y dar seguimiento a las afecciones de estas personas. Ya hay más de 100.000 inscritos.

Enfermedad del World Trade Center

Luego del derrumbe de las dos torres de 110 pisos una gruesa capa de polvo lo cubrió todo a varios kilómetros a la redonda.

Días después del atentado las salas de emergencia comenzaron a recibir a personas que habían sobrevivido al ataque o que habían trabajado en la zona cero. Presentaban ataques de tos y problemas para respirar.

“Los síntomas eran terribles. De repente se despertaban porque no podían respirar”, dijo el doctor Michael Crane, director del Programa de Salud del World Trade Center del Hospital Monte Sinaí a Europa Press.

Ese ataque de tos crónico fue bautizado también como la tos del World Trade Center.

“Las heridas pulmonares son el impacto más común causado por la exposición al polvo y al humo en el World Trade Center”, explicó a la revista Sinc el investigador de la Universidad de Nueva York Michael Weiden.

Pero para muchos, los problemas respiratorios por la inhalación del polvo de la zona cero fueron mucho más graves y complejos que un ataque de tos.

Un gran número de personas ha tenido que vivir desde ese momento con enfermedades respiratorias crónicas. El tratamiento que reciben es similar al del asma.

Uno de esos casos es el del agente de seguridad escolar de la Policía de Nueva York, Daisy Bonilla, quien solo puede alimentarse a través de purés y alimentos líquidos debido a la inflamación permanente de las vías respiratorias.

Si comiera alimentos sólidos “se me quedaría en el esófago y sentiría como si me ahogara (…) Es un asco, pero me estoy acostumbrando. Intento verlo de una manera positiva. Al menos estoy viva”, dijo Bonilla a Europa Press.

Polvo tóxico

“Nunca sabremos qué había en esa nube porque el viento se la llevó, pero la gente la respiraba, la comía”, expresó Michael Crane.

La gruesa capa de polvo que cubrió la zona cero se convirtió en una de las imágenes emblemáticas que todos relacionan con el ataque a las torres gemelas.

Sin embargo, para ese momento no era más que polvo. Pero gracias a investigaciones posteriores se descubrió que no estaba conformado por partículas inertes.

Los expertos coinciden en que, más allá de los problemas respiratorios, la mayorías de las muertes derivadas de los atentados estarán relacionadas con el cáncer.

Un censo del Programa de Salud del WTC contabilizó al menos a 10.000 personas con cáncer. Cada mes se registran entre 50 y 80 nuevos casos.

Un estudio publicado en la revistaThe Lancetreveló que los bomberos que trabajaron en la zona cero tenían un 19 % más de probabilidades de desarrollar cáncer en comparación con el resto de sus compañeros, y hasta un 10 % más que la población general.

Otro trabajo publicado en 2018 por la revista médicaJAMA Oncologydeterminó que el tipo de cáncer más probable que pueden desarrollar quienes trabajaron en el lugar posterior al ataque es el mieloma múltiple, un tipo de cáncer sanguíneo. También se reveló una mayor incidencia de cáncer de cabeza, cuello, seno, próstata y piel.

Lucha por reconocimiento

Uno de los cánceres más comunes entre las personas expuestas a este polvo es el de pulmón, ocasionado en la mayoría de los casos por la inhalación de partículas tóxicas.

Uno de los componentes hallados en el polvo fue el amianto o asbesto, un mineral cancerígeno usado como aislante en las construcciones. Se sabe que en el WTC fueron usados 400 toneladas de este componente.

Asimismo, la incidencia de cáncer de tiroides entre los trabajadores de servicios de emergencia es mayor, el triple en comparación con el resto de ciudadanos.

Uno de los casos más notorios de personas que murieron de cáncer fue el de Marcy Borders, conocida como “Dust Lady” (La chica polvo).

Una fotografía que muestra a Borders cubierta de polvo de pies a cabeza se convirtió en una de las más icónicas del ataque. En 2014 le diagnosticaron cáncer de estómago. Murió un año después.

Sin embargo, pese al gran número de casos de cáncer, quienes lo padecen debieron luchar durante años para que lo reconocieran como una enfermedad relacionada a los atentados y de esta manera acceder al dinero del Fondo de Compensación a las Víctimas del 11 de septiembre.

Los especialistas coinciden en que todavía no se ha llegado al punto más álgido del problema, debido a que algunos de los cánceres relacionados con la exposición a la zona cero tardan entre 20 y 30 años en desarrollarse.

 

Fuente: 15minutos.com

 

Nelson Mandela, icono de la lucha contra el ‘apartheid’

El 18 de julio de 1918 nació Nelson Mandela, un símbolo de la lucha por los derechos de los sudafricanos, un hombre que tras pasar media vida en la prisión se convertiría en el primer presidente de raza negra de Sudáfrica y un referente mundial contra el racismo.

Nelson Mandela, icono de la lucha contra el ‘apartheid’

“Siempre he atesorado el ideal de una sociedad libre y democrática en la que las personas puedan vivir juntas en armonía y con igualdad de oportunidades. Es un ideal para el que he vivido. Es un ideal por el que espero vivir, y si es necesario, es un ideal por el que estoy dispuesto a morir”. Nelson Mandela pronunció estas palabras tras la condena por alta traición que dictó contra él el Tribunal de Johannesburgo en abril de 1964 en el conocido como proceso Rivonia.

Originario del pueblo xhosa y perteneciente a la casa real tembu, el 18 de julio de 1918 nacía en Mvezo, El Cabo (Sudáfrica), Rolihlahla Mandela, que en lengua xhosa significa “revoltoso”. Hijo de un jefe tribal, Rolihlahla pasó su infancia en las zonas rurales de Sudáfrica hasta que a los siete años fue bautizado como Nelson Mandela para poder asistir a la escuela metodista. Al fallecer su padre, Nelson quedó al cuidado de un primo suyo, un regente de los Thembu llamado Jongintaba Dalindyebo. El joven Mandela escuchaba hablar a los lideres tribales y empezó a tomar conciencia del sentido de justicia y a abrazar la retórica antiimperialista. ​Pese a todo, no veía a los colonos europeos como opresores. A los dieciséis años, Mandela entró a formar parte del consejo tribal y tres años mas tarde ingresó en la Universidad de Fort Hare (una institución sólo para personas de raza negra) donde cursó estudios superiores.

“Siempre he atesorado el ideal de una sociedad libre y democrática en la que las personas puedan vivir juntas en armonía y con igualdad de oportunidades. Es un ideal para el que he vivido. Es un ideal por el que espero vivir, y si es necesario, es un ideal por el que estoy dispuesto a morir”. Nelson Mandela

Activismo contra el racismo

Cuando en 1941 Mandela supo que el jefe Jongintaba había concertado para él un matrimonio, abandonó la aldea y partió a Johannesburgo donde vivió en el superpoblado suburbio de Alexandria. Allí conoció a Walter Sisulu, un activista contra el apartheid, con el que trabó una amistad que sería determinante en su vida: influyó en sus ideas políticas, le ayudó a conseguir trabajo y a finalizar sus estudios de derecho. También le presentó a su prima Evelyn Mase, con la que contraería matrimonio en 1944.

En Johannesburgo, Mandela conoció a Walter Sisulu, un activista contra el apartheid que influyó poderosamente en su pensamiento político

Rápidamente, Sisulu se dio cuenta de las dotes de liderazgo que tenía Mandela y lo presentó al Congreso Nacional Africano (ANC), un movimiento que estaba en contra de la opresión que desde hacía décadas venían sufriendo los negros sudafricanos. En 1944, Mandela, fue uno de los líderes fundadores de la Liga de la Juventud del Congreso, que llegó a constituir el grupo dominante en el Congreso Nacional Africano. Su ideología abrazaba el socialismo africano: nacionalista, antirracista y antiimperialista.

 

Cadena perpetua

En 1962, al regreso de un viaje para recaudar fondos, Mandela fue detenido y condenado a cinco años de cárcel. Estando en prisión, fue declarado culpable de sabotaje, traición y conspiración violenta para derrocar al Gobierno en el conocido juicio de Rivonia, a cuyo término dirigió a los jueces su célebre alegato final, lleno de firmeza y dramatismo, aunque ello no impidió que fuese condenado a cadena perpetua. A pesar de estar preso, ese mismo año fue nombrado presidente del Congreso Nacional Africano.

En 1962, Mandela fue declarado culpable de sabotaje, traición y conspiración violenta para derrocar al Gobierno y condenado a cadena perpetua

Mandela pasó 27 años preso en diversas cárceles sudafricanas –6 años en la prisión de Pollsmoor y 4 en la prisón de Victor Vester– y en unas condiciones penosas. El Gobierno Sudafricano rechazó todas y cada una de las peticiones para que Mandela fuera puesto en libertad. A partir de entonces, Mandela se convirtió en un símbolo de la lucha contra el apartheid dentro y fuera del país, una figura legendaria que representaba el sufrimiento y la falta de libertad de toda la población negra sudafricana.

El primer presidente negro

Por fin, en febrero de 1990, Frederik de Klerk, presidente de la República por el Partido Nacional, cedió ante la evidencia y abrió el camino para abolir la segregación racial. Legalizó el Congreso Nacional Africano y liberó a Mandela. En 1993, Mandela y De Klerk compartieron el Premio Nobel de la Paz y el 27 de abril de 1994 Mandela se convirtió en el primer presidente negro de Sudáfrica.

En 1990, De Klerk liberó a Mandela y ambos fueron galardonados con el Premio Nobel de La Paz en 1993

Tras sufrir una prolongada infección respiratoria, Madiba, como era conocido en señal de respeto, murió el 5 de diciembre de 2013 a la edad de 95 años. El 6 de diciembre, el presidente de la República Sudafricana, Jacob Zuma, declaró diez días de luto nacional y anunció que el funeral se llevaría a cabo en el estadio Soccer City de Johannesburgo el día 10 del mismo mes, y contaría con la presencia de toda la comunidad internacional.