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Conoce la historia de cómo se fundó San Francisco de Macorís

A la llegada de Cristóbal Colón a la Isla de Santo Domingo el 5 de diciembre de 1492, el territorio que hoy ocupa la Provincia Duarte y parte del Nordeste de la República Dominicana estaba habitado por hombres y mujeres nativos denominados Ciguayos o Macoriges. Los Macoriges eran indígenas muy valientes y a la llegada de los Colonizadores enfrentaron al intruso con tal decisión que dado su inferioridad bélica frente a los colonizadores, fueron las primeras tribus en ser exterminadas por los invasores y esto hizo que estos territorios quedaran despoblados por más de 100 años.

Cuentan las leyendas, que un joven Vegano llamado Braudilio Paulino se casó con una Cotuisana de nombre Narcisa Rodríguez y que estableció su bohío en las zonas de la Guzmán y la Javiela, el sitio donde más tarde y hasta la fecha se estableció la ciudad de San Francisco de Macorís. Si esto es así, los Macorisanos somos descendientes de los Cotuisanos y de los Veganos.

Según los historiadores, el matrimonio de los dos jóvenes debió producirse en las primeras décadas del siglo 17, porque lo cierto es, y de esto si se tiene registros, que para el año 1673, cuando se produjeron las continuas incursiones de los piratas franceses al centro del Cibao a través de la península de Samana, San Francisco ya existía como un paraje de Cotui, hoy Provincia Sánchez Ramírez.

Como la zona estuvo despoblada por más de 100 años y dada las condiciones de clima y suelos propicios hubo un gran aumento de ganado vacuno y porcino salvaje y esto fue atrayendo a gran cantidad de hombres que venían a labores de montería o caza de ganado salvaje y mucho de los cuales se quedaban y fueron estableciendo sus bohíos, dando lugar al crecimiento de la Villa que más tarde se llamaría Santa Ana del Rincón de San Francisco de Macorís. Estamos hablando a principios del siglo.

Los Reyes de España autorizaron en 1776 la fundación de San Francisco, pero esta acción no se materializó hasta el 20 de septiembre de 1778, fecha en que se levantó el Acta y se firmaron los documentos que certifican la donación por parte de las familias Tejada y de Jesús de los terrenos donde se estableció los límites del pueblo. Ya para 1784, San Francisco tenía unos 2,000 habitantes y era oficialmente un pueblo con una Ermita donde se rendía culto a Santa Ana. San Francisco de Macorís fue asignado como Común de La Vega y luego mediante Decreto No.2385 de 1885 fue asignada Común de Moca.

El 2 de octubre de 1896 fue elevada a la categoría de Provincia con el Nombre de Pacificador, nombre este con el que los adulones llamaban al Presidente Ulises Hereaux (Lilis). En el año 1926 el Congreso le Cambia el nombre de Pacificador por el de Duarte, en honor al patricio Juan Pablo Duarte y Diez.

San Francisco se caracteriza por la hospitalidad de sus gentes, se comenta que entre el periodo comprendido entre la fundación de San Francisco en 1778, la ocupación Haitiana que se origina en el Tratado de Basilea 1795 y el periodo convulso que va hasta después de la proclamación de la independencia nacional el 27 de febrero de 1844; San Francisco servía de refugio a perseguidos políticos nacionales y extranjeros que encontraban en estas ubérrimas tierras la solidaridad humana de sus gentes y el respeto a sus derechos.

Desde su fundación San Francisco ha estado presente en las luchas libradas por el pueblo dominicano para conquistar la libertad y la democracia. Fue la primera ciudad del país que participo activamente en la obra independentista de la trinitaria, en este pueblo se alojo Ramón Matías Mella para difundir por los pueblos del Cibao las ideas revolucionarias de los trinitarios.

Tres días después que Ramón Matías Mella disparara en la puerta de la misericordia el 27 de febrero de 1844 el trabucazo libertario, el 2 de junio con el prócer Manuel María
Castillo a la cabeza de la juventud macorisana marchó por las calles de San Francisco e hizo preso al Jefe Haitiano que comandaba la plaza.

Desde la independencia de la República, la lucha contra la tiranía trujillista y la intolerancia que cualquier gobierno o autoridad haya pretendido imponer a los dominicanos, los Macorisanos hemos estados y estaremos presentes para defender la libertad, la justicia y el derecho de los seres humanos a ser libres y a vivir con dignidad. Donde quiera que se encuentre un Macorisano estará comprometido con estos nobles ideales que dieron origen y que han caracterizado la historia de este heroico pueblo de la República Dominicana que se llama San Francisco de Macorís.

Fuente: https://ayuntamientosfm.gob.do/historia/

Cristian Báez: estudiar fue su única oportunidad para triunfar en la vida

Para poder lograr una carrera en el Instituto Tecnológico de las Américas, este joven duraba meses sin salir a ver a su familia porque no tenía el pasaje, pasaba hambre y hasta se enfermó del estómago. Hoy el éxito le sonríe. La perseverancia la aprendió de su mamá.

Marta Quéliz
Santo Domingo

La historia de Cristian Amaurys Báez Ortiz está pintada con el color de la perseverancia. Vivía en una comunidad inhóspita de San Cristóbal. Hoyo Prieto, para ser específico. No sabía lo que era la luz eléctrica y mucho menos lo que significaba la modernidad. Veía su miseria como algo “normal”. Empero, tenía una visión muy clara: hacerse profesional.

Su escuela quedaba en una loma. Tan lejos como estaban las posibilidades de que se cumpliera su sueño. Pero sus deseos de llegar a una universidad junto a su inteligencia y dedicación lo llevaron a ir acercándose poco a poco a lo que anhelaba. Estudiar en el Instituto Tecnológico de las Américas (Itla) no era precisamente lo que buscaba. No tenía predilección por ninguna universidad, solo por una carrera que le permitiera salir de la pobreza en que vivía, ayudar a su familia y echar hacia delante. Tecnología multimedia fue la que estudió y que hoy desempeña ocupando un buen puesto en una empresa privada.

Así comenzó su “viaje” hacia el conocimiento

¿Qué pasó Cristian antes de lograr hacerse profesional? Él da respuesta a esta pregunta y la verdad que hasta ponerse en su lugar conmueve. “En cuanto a mi experiencia universitaria puedo decir que tal vez hay poca gente que haya pasado lo que yo pasé para poder estudiar. Pero voy a contarles primero sobre mi experiencia en el Itla. Cuando me enteré a través de un primo que esta institución daría unas becas a un grupo de estudiantes meritorios, no lo dudé, hice mis gestiones para venir a la Capital”. Hasta aquí todo está bien.

No bien conoce esta buena nueva cuando de inmediato anuncian que, por razones de cambio de autoridades, la subvención que tenía el referido centro de estudios superiores había sido retirada y ya no procedía la entrega de esas becas como estaba estipulado. De 1,300 sólo darían 600. “Me desanimo, pero no me quedo conforme, y continúo mi búsqueda”. Es un joven optimista y decidido.

“Investigo todo, aplico, y espero que me respondan porque me darían alojamiento y eso era un sueño hecho realidad porque no tenía donde quedarme en la ciudad”. Al contarlo se le ve ilusionado como si lo viviera de nuevo. Dejó su trabajo en San Cristóbal y vendió el motor que tenía porque daba por hecho que entraría al Itla, donde al llegar recibió un buen trato.

“Cuando me buscan a ver si estoy dentro de los escogidos según la lista de espera, no estaba. Me confundí con el correo que recibí. Se me cayó el alma, pero no me di por vencido. Les expliqué que venía desde San Cristóbal, no podía volver para allá, sin el poco dinero que tenía y con las ilusiones rotas”. En este momento flaqueó, pero no lloró porque más peso tiene lo logrado que el trabajo que pasó para hacerse profesional.

“No había sitio para mí”

“Pero me quedé ahí con mi maletica. Con el dinero del motor, que no era mucho, había comprado alguna ropa para ‘instalarme’ allá donde iba a vivir y a estudiar, y me quedaba algo solo para manejarme los primeros días. Es feo decirlo, pero lo que yo daba era pena, y esa pena fue la que hizo que me dejaran dormir allá por una noche porque ya no podía volver atrás para San Cristóbal ese día”. En este momento se pone melancólico como si estuviera viviendo de nuevo aquella “locura”.

Un ángel le hizo la jugarreta. Cuando tenía que salir del espacio, quien debía ocupar el lugar donde estaba encontró la oportunidad para estudiar en otro lugar. “Me dejaron allí. No cabía de la alegría, pero no tenía en qué ‘caerme muerto’. Nos vendían la comida bien barata y yo compraba tres (desayuno, comida y cena). Me enfermé porque a veces se dañaba la comida con tantas horas guardada”. Hoy ríe, pero se vio al borde de la muerte.

Cada día era peor porque tenía menos dinero. Muchas veces se acostaba sin comer, y durante meses debía quedarse en el campus sin ver a nadie de su familia. No tenía dinero para un pasaje por poco que costara. “Eso era fuerte. Quería irme los fines de semana como lo hacían los demás compañeros, pero no podía, y si conseguía algo, si alguien me daba un dinerito, tenía que dejarlo para comer…”. Esta parte duele, y sus ojos reflejan las peripecias que pasó Cristian en el Itla.

“Quería ser alguien por mí y por toda la gente que me había ayudado”

Cada día el problema de salud de Cristian Amaurys Báez Ortiz era peor. Una gastritis fuerte se apoderaba de su paz, y aun así debía estudiar día y noche para sacar buenas notas y mantener su beca. “Y lo más grande era que no tenía seguro médico. Todos esos dolores me los aguantaba. Al principio tomaba de los medicamentos que traje de la farmacia donde trabajaba en San Cristóbal, pero después se me acabaron y el problema iba a poniéndose más grave”. Hoy, aunque ha tenido éxito como profesional, le han quedado las secuelas que le han dejado las peripecias por las que pasó en el Itla para convertirse en un profesional.

“Nadie se puede imaginar los desvelos que tuve por problemas de salud y porque debía estudiar para sacar buenas calificaciones y mantener esa beca que me dieron aun sin estar dentro de los agraciados. Era un estudiante meritorio, pero mi turno no había llegado. Hicieron una excepción conmigo por la situación en la que me vi”. Es agradecido y lo expresa con esta cita: “Quería ser alguien por mí y por toda la gente que me había ayudado, sobre todo ahí dentro”.

Recuerda que uno de los momentos más difíciles fue cuando casi terminando su carrera se enfermó de mala manera. “No quería que me llevaran al médico porque como le dije, no tenía seguro ni dinero. Mis compañeros me llevaron y me prestaron para pagar la consulta y algunos medicamentos. Me mandaron a reposar, alimentarme bien y hacerme unos estudios. No quería reposar porque me faltaba el último cuatrimestre y podía perder mi beca”. En esta ocasión descansa el relato.

Fue comprensible la pausa. Perdió la beca de manera automática porque para sanarse debió irse a su casa en contra de su voluntad. “Eso sí, no me rendí. Le hacía guardia al rector todos los días, malo, con mucho dolor lo esperaba, hasta que di con él y logré que me la extendiera para terminar la carrera. Me gradué con honores y todos estaban felices en el Itla porque todos conocían mi historia”. Hay satisfacción.

Lo que hay antes de su llegada al Itla

Cristian tenía nueve años cuando salió de Hoyo Prieto para Los Cacaos, en San Cristóbal. Para su suerte, la escuela en la que estudiaba en la loma solo llegaba a cuarto de la primaria. Para seguir estudiando sus padres decidieron irse acercando a la civilización. Ya bachiller, comenzó la búsqueda de soluciones y es ahí cuando él se muda con sus abuelos en San Cristóbal sin la más mínima posibilidad de ir a la universidad.

Se busca un empleo. “Tenía trabajo, pero no estudio, y la gente me decía que buscara la forma que yo era muy inteligente, pero nana, perdí varios años. Veía a mis compañeros ya avanzando en la universidad y yo sin lograr entrar. Eso era fuerte, porque mi familia no tenía la posibilidad y, de lograr entrar a la UASD, no tenía donde vivir en la Capital. Era un lío por dondequiera que lo sumara”. Todavía recuerda la angustia vivida antes de entrar al Itla, entidad a la que le agradece que hoy día desempeñe su carrera con un buen puesto laboral.

Tan bien le ha ido que trajo a su familia a vivir a la Capital. Solo su padre se quedó en San Cristóbal. “Mis hermanos han podido estudiar en la universidad porque yo les allané el camino de las dificultades”. Se nota el orgullo que siente de sus logros y aprovecha para mandarle un mensaje a la juventud: “Hay que ser optimista, verte donde quieres estar y luchar para lograrlo”. Concluye Cristian el dueño de una historia de superación digna de admirar.

Niña de 9 años enseña leer al vendedor de helados de su escuela

Nunca es tarde para aprender

Por lo general, la mayoría de las personas aprendemos a leer cuando aún somos niños; pero lamentablemente, no todos tienen esa oportunidad. Por diversos motivos, hay niños que deben abandonar la escuela para dedicarse a trabajar y apoyar con los gastos de la casa. Y muchas veces llegan a la adultez sin saber leer ni escribir, o sumar y restar; pero el deseo de aprender se mantiene.

Francisco Santana Filho es un hombre de 68 años originario de Brasil que no sabía leer. Desde hace 4 décadas vende helados afuera de una escuela primaria. Para su suerte, un día se encontró con Bárbara Matos, una niña con un enorme corazón que decidió enseñarle a leer y escribir.

La infancia de Francisco fue muy dura pues desde pequeño tuvo que salir a trabajar para ayudar a sus padres con los gastos del hogar y jamás tuvo la oportunidad de asistir a la escuela. El hombre se dedicó a trabajar y trabajar durante toda su vida y llegó a una edad avanzada sin haber aprendido lo más básico.

Por casualidad terminó vendiendo helados en una escuela, pero nunca se imaginó que un día, luego de tantos años, alguien se ofrecería a ser su profesor.

Bárbara, de 9 años, decidió comprar un helado y de pronto quiso saber algo sobre el vendedor. Le preguntó si sabía leer y el hombre respondió que no. Luego le contó que nunca pudo aprender porque no tuvo la oportunidad de asistir a la escuela pero que no perdió las ganas de estudiar. Sin pensarlo dos veces, Bárbara le dijo a Francisco que ella sería su maestra y le enseñaría a leer y escribir.

Desde entonces, todos los días, la niña se queda un tiempo extra al finalizar sus clases para ayudar al vendedor. De alumna se convierte en maestra y lo hace excelente. Por su parte, Francisco va a trabajar vendiendo helados y cuando es el momento se transforma en alumno. A la puerta de la escuela, ambos se sientan a estudiar.

«Ella es mi maestra. Es un individuo gentil y particular. En el momento de la salida se quedaba para enseñarme el alfabeto», mencionó Francisco.

Poco a poco, el vendedor comenzó a reconocer letras y palabras. Día tras día, Bárbara se dispone a enseñarle algo nuevo a Francisco. Ahora una profesora del Colegio Diocesano, Rizélia Sobreira, también tomó la labor de instruir al vendedor y y apoya a la niña en el proceso.

Cuando era niño, Francisco tenía el sueño de convertirse en periodista pero nunca pudo lograrlo. Ahora quiere enfocarse en saber leer y escribir muy bien y luego seguirá con las matemáticas. Ahora ya puede escribir algunas expresiones y lo más importante, sabe escribir su nombre.

Esta peculiar historia se hizo viral luego de que la maestra tomara una fotografía del dúo mientras estudiaba y la compartiera en redes sociales. Muchos reconocieron la generosidad e iniciativa de la niña así como las ganas de superación del hombre. Felicitaron a ambos por la noble y provechosa acción que están llevando a cabo y que ya está rindiendo frutos.

Fuente: https://porquenosemeocurrio.net/

El Teleférico de Puerto Plata un emblemático atractivo turístico

Subir al teleférico de la ciudad de Puerto Plata debe ser ineludible en tu visita a la República Dominicana. Este peculiar transporte se ha convertido en un emblema para la ciudad, ya que es uno de los puntos de interés más famosos y visitados.

Desde su inauguración el 19 de julio de 1975, el teleférico de Puerto Plata ha sido una de las principales atracciones turísticas de la provincia ubicada al norte del país.

No obstante, no todos conocen su historia y lo que llevó crear esta obra arquitectónica dedicada a ofrecer una mirada con altura de la Novia del Atlántico.

Según explica su propia página web, en el año 1970, en la montaña Isabel de Torres, se instaló en primera instancia la obra conocida como “El Cristo Redentor” con miras a un mayor atractivo turístico. Pero un año después, se comenzó la construcción de la carretera de El Cupey, hacia la cima de la montaña, con la finalidad de realizar la obra culmine.

La construcción de la carretera tenía la finalidad de “facilitar y ayudar a movilizar las maquinarias o equipos destinados a la construcción del Teleférico”, establece.

Con este fin, el Gobierno dominicano de entonces firmó un contrato con la empresa italiana “Ceretti e Tanfani” para el suministro de los equipos que serían utilizados en el Teleférico, iniciando en 1972 los trabajos.

Específicamente, la web detalla que el arquitecto Cristian Martínez fue quien presentó la idea de instalar un funicular para ascender a la cima de la montaña y el presidente Joaquín Balaguer ordenó el inicio de los trabajos de construcción.

Un año después, y en medio de los trabajos del teleférico, el ingeniero Benjamín Paewonsky fue el encargado de convertir toda la zona de la cima de la montaña en un jardín botánico.

Ya para el año 1974, todos los equipos del teleférico estaban instalados y haciendo viajes de prueba, los cuales duraron un período de seis meses.

Luego de los meses de prueba, el 19 de julio de 1975 la obra fue abierta al público y ese mismo año fue inaugurada.

El Funicular se encuentra instalado en la Loma Isabel de Torres de la ciudad, es del tipo “va viene”, y consta de tres cables en cada lado, dos cabina, dos estaciones y una torre de sostén de los cables.

“La instalación del Teleférico que fue básicamente de atractivo turístico, ha dado resultados a la ciudad de Puerto Plata y al país, por ser el único Teleférico del Caribe, y ha sido visitado por turistas de todos los continentes”, indica la página web del teleférico.

Según pudo constatar periodistas de Listín Diario con personas de Puerto Plata, es la primera vez en 45 años que presenta una avería en el funicular.

Las cinco pandemias más letales de la historia de la humanidad

De la peste negra al coronavirus, reflexionamos acerca del futuro de las pandemias con un repaso de los brotes más devastadores de la historia desde los primeros registros datados en la Edad Antigua.

Durante la epidemia de gripe de 1918, el Auditorio Municipal de Oakland se utilizó como hospital temporal.

 

Desde los inicios del turbulento 2020, la ciencia trabaja a contrarreloj en la investigación de la COVID-19. Desde que fue declarada pandemia global por la Organización Mundial de la Salud, las cifras del coronavirus han continuado su ascenso, transformando la realidad de todos los países hasta el último detalle de nuestro día a día. Aunque su incidencia a día de hoy ha caído por la vacunación a nivel global de más de 8 470 millones de dosis, desde su inicio los casos superan los 5,3 millones en España y los 272 millones a nivel global. Aunque obtener la cifra real de fallecidos es difícil, en España superan los 88.600 y a nivel mundial superan los 5,3 millones, según datos del Ministerio de Sanidad y de Our World in data. Sin embargo, al analizarlas a través de un prisma global, las cifras del COVID-19 aún están lejos de sus competidores más letales de la historia.

La Peste Negra (1347-1351): 75 – 200 millones de muertes

La epidemia más devastadora de la historia de la humanidad, la peste negra, terminó con la vida de entre 75 y 200 millones de personas en el siglo XIV. El brote repentino de esta enfermedad afectó, según estiman modelos de predicción actuales, entre 75 y 200 millones de personas, que traducido a porcentaje se encuentra entre un 30 y un 60 por ciento de la población de Europa.

Difusión de la Peste negra. En verde, las áreas de menor incidencia.

De acuerdo a los datos actuales, el inicio de la pandemia tuvo su epicentro en Asia y se extendió a través de las rutas comerciales hacia Europa hasta alcanzar su pico máximo entre 1347 y 1353. Aunque durante siglos se ha culpado de su origen a las ratas, un estudio de 2018 sugirió que se propagó a través de las pulgas y los piojos de las personas. La fiebre, la tos, las manchas en la piel y otros síntomas como la gangrena que dio nombre a la epidemia se extendieron como la pólvora por el norte de África, Asia, Oriente Medio y Europa con una mortalidad muy alta.

Aunque la gravedad de la plaga fue diferente según la zona, los estragos de sus consecuencias a nivel económico, político y social fueron abrumadores, sobre todo cuando la opinión pública comenzó a culpar a los judíos como responsables del envenenamiento de los canales de agua potable.

La medicina de aquella época era aún tan básica que no estaba preparada para investigar la causa de la enfermedad, por lo que los historiadores, médicos y biólogos no hallaron consenso sobre si la raíz de la plaga fue una variante de la peste bubónica u otra enfermedad distinta. A lo largo de los años posteriores, la mayoría de variedades de Yersinia pestis se han encontrado en China, lo que podría indicar que la epidemia se originó en aquella región.

Ahora, un nuevo estudio del Consejo Superior de Investigaciones Científicas ha demostrado que la mortalidad de la peste negra tuvo un impacto muy desigual gracias al análisis del polen fosilizado recogido en Europa. El trabajo, publicado en Nature Ecology and Evolution afirma que la mortalidad no fue tan homogénea como reflejan los libros de historia.

 

“Hemos descubierto que la considerada peor pandemia de la historia tuvo un impacto devastador en algunas regiones, como Escandinavia o Francia, mientras que en otras, como en Irlanda o la Península Ibérica, el impacto fue mucho más discreto”, afirma Reyes Luelmo, investigadora en el grupo de arqueología medioambiental del Instituto de Historia del CSIC.

A través del estudio del polen, los investigadores han reconstruido la historia del desarrollo de las actividades económicas relacionadas con la agricultura y la ganadería, lo que les ha llevado a conocer la interacción de los humanos con el entorno. “Supuestamente, una epidemia con tal caída demográfica habría provocado por entonces que los bosques se recuperaran ante un menor impacto humano sobre ellos y, en paralelo, que tanto la agricultura como la ganadería sufrieran una notable deceleración o incluso cese absoluto”, explica José Antonio López, investigador del Instituto de Historia del CSIC.

Según explican los investigadores, al basarse en el estudio más allá de los datos cuantitativos que normalmente solo reflejan la realidad de las grandes urbes, han constatado las altas tasas de mortalidad en Francia, Escandinavia, Alemania, Grecia e Italia, mientras muchas regiones de Europa Central y Oriental, incluidas la península ibérica e Irlanda, muestra que la actividad agrícola no cesó.

“Las pandemias son fenómenos complejos que tienen historias regionales y locales. Hemos visto esto con el covid-19, ahora lo hemos demostrado para la peste negra”, afirma Adam Izdebski, del Instituto Max Planck.

Viruela (1520): 56 millones de muertes

También bautizada en honor a las pústulas que provoca en la piel, la viruela fue una pandemia devastadora con una tasa de mortalidad de un 30%, especialmente alta entre niños y bebés. A pesar de que se desconoce su origen, existen evidencias de su existencia en una época muy temprana, ya que se han hallado restos en momias egipcias datadas del siglo III a. C.

A través de la historia, la enfermedad se propagó en brotes periódicos y se expandió de forma masiva cuando los conquistadores llegaron al nuevo mundo: según las estimaciones, unas 400 000 personas morían cada año en la Europa del siglo XVIII y un tercio de aquellos que lograban sobrevivir desarrollaba ceguera o quedaban desfigurados.

La Organización Mundial de la Salud declaró su erradicación en 1980, tras diversos esfuerzos por globalizar las campañas de vacunación. Sin embargo, se estima que la viruela mató hasta 300 millones de personas​ solo en el siglo XX y hasta 500 millones en sus últimos 100 años de existencia.

 

Camas con pacientes en un hospital de emergencia de Kansas, en medio de la epidemia de gripe que golpeó Estados Unidos durante la guerra y fue transportada en los barcos a través del Atlántico.

Previo a la aparición de la vacunación, en China se practicaba la inoculación para prevenir la enfermedad al menos desde el siglo X d. C. Siglos más tarde, la británica Mary Montagu observó cómo los circasianos que se pinchaban con agujas impregnadas en pus de viruela nunca contraían la enfermedad, lo que significó uno de los mayores aportes a este respecto en Occidente hasta que el científico Edward Jenner desarrolló la vacuna 90 años más tarde.

Tras las campañas de vacunación el virus quedó erradicado, excepto por las reservas en estado criogénico que todavía quedan en dos laboratorios de Rusia y Estados Unidos. A pesar de que algunos grupos de expertos han solicitado su eliminación para evitar incidentes, no se llevó a cabo por falta de información sobre el virus.

La Gripe Española (1918-1919): 40-50 millones de muertes

Al contrario de lo que puede parecer debido a su nombre, la Gripe Española mató a más de 40 millones de personas en todo el mundo y no se inició en nuestro país. Aunque no existe un consenso en cuanto a su origen, muchos científicos sitúan sus primeros casos en Estados Unidos en 1918.

En el contexto de una guerra mundial en la que España era neutral, nuestro territorio no censuró la información sobre la epidemia y sus consecuencias, a diferencia de los países implicados en el conflicto bélico, que eliminaron toda información al respecto con el objetivo de no desmoralizar a las tropas y no mostrar sus puntos más vulnerables al enemigo.

 

Una publicación sobre los biólogos españoles ante el microbio de la gripe española.

Por tanto, los medios de comunicación españoles fueron los primeros en informar sobre la enfermedad, y además, fuimos uno de los países más afectados con 8 millones de personas infectadas y 300.000 personas fallecidas.

“La censura y la falta de recursos evitaron investigar el foco letal del virus. Ahora sabemos que fue causado por un brote de influenza virus A, del subtipo H1N1”, afirma la Gaceta Médica. “A diferencia de otros virus que afectan básicamente a niños y ancianos, muchas de sus víctimas fueron jóvenes y adultos saludables entre 20 y 40 años, una franja de edad que probablemente no estuvo expuesta al virus durante su niñez y no contaba con inmunidad natural”.

Plaga de Justiniano (541-542): 25-50 millones de muertes

La información sobre las enfermedades del pasado es más desconocida cuanto más retrocedemos en la historia. Sin embargo, existen evidencias que sugieren que la llamada Plaga de Justiniano se encuentra en cuarto lugar entre las más devastadoras, con cifras de mortalidad entre los 25 y los 50 millones de personas fallecidas. Según las estimaciones demográficas del siglo VI, supuso la muerte de entre el 13 y el 26 % de la población.

 

Su origen se halló durante el Imperio bizantino en las ratas que viajaban cientos de kilómetros en los barcos mercantes, que navegaban hacia los distintos rincones de Eurasia entre el año 541 y 549.  La plaga fue recurrente en las zonas cercanas a los puertos del Mediterráneo hasta aproximadamente el año 750.

Los lugares más aceptados como en origen de la pandemia nos llevan a los enclaves comerciales del este de África, y su causa más aceptada se halla en la bacteria Yersinia pestis, como en el caso posterior de la Peste Negra, aunque proveniente de una cepa diferente. En este caso, su nombre hizo referencia al emperador romano Justiniano I que regía entonces el Imperio bizantino.

VIH/SIDA (1981-actualidad): 25-35 millones de muertes

Desde su aparición en 1976, el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) ha matado a 32 millones de personas, según la Organización Mundial de la Salud. A día de hoy aún hay entre 31 y 35 millones conviviendo con la enfermedad, sobre todo en África.

LAS ENFERMEDADES EN LAS CIUDADES DEL SIGLO XIX

Históricamente, las ciudades han sido centros de comercio, industria… y enfermedades. A principios del siglo XIX, había tal densidad de población en las ciudades que las enfermedades empezaron a propagarse a un ritmo sin precedentes. Parecía que no quedaban esperanzas hasta que se produjo una serie de descubrimientos científicos que desencadenaron una revolución en la higiene y la salud urbanas.

Este virus infecta las células del sistema inmunitario, mermando la capacidad del organismo para combatir enfermedades. En las etapas más avanzadas del virus sobreviene el síndrome de la inmunodeficiencia adquirida o SIDA, que ha tenido un gran impacto en la sociedad no solo a nivel de salud, sino como fuente de discriminación.

“El VIH/sida sigue siendo uno de los problemas de salud pública más graves del mundo, especialmente en los países de ingresos bajos o medios”, afirma la Organización Mundial de la Salud.  “A mediados de 2017, 20,9 millones de personas estaban recibiendo terapia antirretrovírica en todo el mundo. Sin embargo, solo el 53% de los 36,7 millones de personas que vivían con el VIH estaba recibiendo el tratamiento en 2016 a nivel mundial”.

El medio ambiente, la clave para evitar próximas pandemias

«Conservar la biodiversidad se traduce en preservar las vidas humanas». Así de tajante fue el pasado mes de octubre un grupo de científicos de la Plataforma Intergubernamental Científico-Normativa sobre Diversidad Biológica y Servicios de los Ecosistemas (IPBES).

Como conclusión de su reciente estudio, alertaron: las mismas fuerzas que impulsan la extinción de especies, la pérdida de hábitat y el cambio climático provocarán más pandemias en el futuro.

«Sin estrategias preventivas, surgirán pandemias con más frecuencia, se propagarán más rápidamente, matarán a más gente y afectarán a la economía global con repercusiones más devastadoras que nunca», concluyen en el informe.

 

Fuente:

https://www.nationalgeographic.es/historia/2020/11/cinco-pandemias-mas-letales-de-historia-de-humanidad

 

 

 

El magnicidio de Ulises Heureaux

MOCA, el 26 de julio de 1899, fue asesinado en la ciudad de Moca, el dictador General Ulises (Lilís) Heureaux, uno de los militares y políticos de mayor influencia en la vida política dominicana durante las últimas dos décadas del siglo XIX.
En el asesinato de Ulises Heureaux participaron los jóvenes Horacio Vásquez, Ramón Cáceres y Jacobito de Lara. Horas después el cadáver fue trasladado a la ciudad de Santiago de los Caballeros, por el gobernador de la provincia Santiago, general Perico Pepín, quien se abrió paso a balazos con lo que él y sus hombres despejaron el camino y tomaron el cuerpo sin vida del Presidente.
Una de las heridas que acabó con la vida de Ulises Heureaux hizo impacto en su corazón. En el momento que fue abatido a balazos se disponía a viajar a Santiago.
Ulises Heureaux, llamado por sus amigos y familiares Lilís, había nacido en el hogar de dos inmigrantes pobres, pero desde muy joven alcanzó posiciones de importancia por su inteligencia, valentía, liderazgo y capacidad de gobernar.
Había ido a Moca como parte de un recorrido que inició el día 21 de julio de 1899, para calmar a los hombres de negocio que estaban muy disgustados por los efectos de las emisiones inorgánicas que había hecho el Gobierno.
Heureaux les prometió a los comerciantes que estaba en ánimo de incinerar los billetes que había emitido para restaurar la confianza en su Gobierno. Su gira la comenzó en Sánchez donde cumplió su promesa. El 25 de julio quemó 4 mil pesos en La Vega y luego se trasladó a Moca.
En esa ciudad, el día 25 de julio, en la noche, le ofrecieron una recepción.

Un Gobierno intolerante y de realizaciones

La intolerancia fue una nota característica en la administración dictatorial del dictador Heureaux, a partir de su segunda administración en el año 1886; pero fue la época en que el país obtuvo logros materiales extraordinarios, incluida la instalación del servicio de electricidad.
Dándole continuidad a un proyecto que había iniciado el Gobierno del Partido Azul, del presidente general Gregorio Luperón, puso en servicio el 18 de octubre de 1883, la primera locomotora y a partir de 1887, ya su Gobierno tenía en servicio el primer ferrocarril que iba de Samaná a Santiago. En esa primera etapa fue construida la red vial de Sánchez-La Vega con una longitud de 130 kilómetros.
En el mismo año 1887, también construyó los puentes sobre el Arroyo Nibaje, y el de Gurabito, en Santiago.
En la Capital construyó en 1890, el puente Presidente Heureaux, para unir la parte occidental de la Capital con la zona oriental.
En el año 1893, inició la construcción del acueducto de Santo Domingo. Y en el año 1896, se conoció el primer presupuesto del país en el que fueron incluidos los gastos del alumbrado eléctrico en el Ayuntamiento de la Capital.
En 1895 construyó el ramal Jima-San Francisco de Macorís.
En el año 1897, el presidente Heureaux construyó el Ferrocarril Central Dominicano, que unía a Puerto Plata y a Santiago.
La mayoría de los historiadores dominicanos que tratan sobre la figura de Lilís lo hacen influidos por los prejuicios. En ocasiones se quedan en las anécdotas que opacan la valentía e inteligencia del militar y político.
Un tratamiento diferente le da la historiadora Mu Kien Adriana Sang, en su obra “Ulises Heureaux Biografía de un Dictador”, publicada por el Instituto Tecnológico de Santo Domingo en 1987, afirma que las cualidades de la personalidad de Ulises Heureaux, “Le permitieron vencer las hostilidades políticas y los inmensos obstáculos que se le presentaban”.
El escritor Harry Hoetink, en su obra “El Pueblo Dominicano. 1850-1900”, publicada en 1971 por la Universidad Católica Madre y Maestra de Santiago, sostiene:
“En el pensamiento de Heureaux, como típico dictador criollo, apenas cabían principios ideológicos.
“Veía la actividad política como artesanía, el aparato político como un artefacto de trabajo, la estructura política como un total delicado, pero estático. “El papel del Parlamento en la dictadura criolla estaba de acuerdo con el carácter no ideológico, artesanal del sistema político”.
La figura de Lilís también fue motivo de burla para sus adversarios políticos. En 1890 circuló un panfleto en el que se anotó:
“Ese que veis ahí arriba, ancho de pómulos y largo de boca, con la nariz dilatada como gato que olfatea sangre, torvos los ojos, la piel cetrina y la frente achatada de los criminales natos”.
En 1882, el diplomático francés Alphonse Garrus, escribió sorprendido a sus superiores que “un hombre casi negro tuviese un tan arraigo en la población”. En ese momento el liderazgo de Lilís estaba en la cumbre con el apoyo de su padre militar y político, el general Gregorio Luperón.
En ese año se vistió por primera vez de Presidente de la República.

Fuente: Historia Dominicana en Gráficas

Cartelera de la “Noche Larga de Museos 2022”

Visitas guiadas, exposiciones de artesanía, pintacaritas, presentaciones musicales, obras teatrales, teatro de calle, cortometraje, exposiciones fotográficas, recitales poéticos, ballet, talleres, degustaciones gastronómicas, actividades de cuentacuentos, recitales y actividades infantiles, son solo algunos de los atractivos para el disfrute de los asistentes.

En la Zona Colonial

Los visitantes de la Fortaleza de Santo Domingo (Ozama) podrán disfrutar del Festival de la Música, organizado por la Alianza Francesa, con una variada cartelera artística.

Otros museos y lugares históricos de la Ciudad Colonial que han confirmado participación en el evento, son: Museo Alcázar de Colón, Museo Faro a Colón, Panteón Nacional, Centro Cultural Banreservas, Centro Cultural de España, Museo Trampolín, el Museo de las Casas Reales, Museo Juan Pablo Duarte, Casa de Teatro y la Cinemateca Dominicana.

También, la Casa Mella Russo, el Museo Mundo del Ámbar, el Museo de Las Atarazanas Reales (MAR), el Centro Cultural de las Telecomunicaciones, el Museo de la Catedral de Santo Domingo y el Museo Fray Antón de Montesinos.

Asimismo, KAH KOW EXPERIENCE (Museos del Cacao) ofrecerá un tour con un descuento de un 25% por motivo de esta celebración cultural.

En la Plaza de la Cultura

La Plaza de la Cultura Juan Pablo Duarte, ubicada en el Distrito Nacional, se une con visitas guiadas, exposiciones y presentaciones artísticas en los museos: de Arte Moderno, del Hombre Dominicano, de Historia y Geografía y de Historia Natural.

A esta festividad se han unido el Ayuntamiento de Santo Domingo Oeste (con actividades en su anfiteatro) y el de Santo Domingo Este; mientras que, en Santo Domingo Norte, se integrará el centro cultural ubicado en la estación T3 del teleférico de Sabana Perdida. También participará el Archivo General de la Nación, ubicado en el Distrito Nacional.

Puerto Plata y Santiago

Asimismo, en Santiago de los Caballeros, este evento tendrá lugar en el Monumento a los Héroes de la Restauración, el Centro Cultural León Jimenes, el Centro de Convenciones y Cultura Dominicana y la Casa de Arte.

Las instituciones culturales de Puerto Plata que se han unido a esta festividad, son el Museo Fortaleza San Felipe, Museo del Ámbar, Sociedad Cultural de Renovación, el Museo Judío, Casa de Arte Sosúa, Iván García Teatro Escuela y el Museo Gregorio Luperón.

En la provincia Hermanas Mirabal se une el Museo Maguá; en La Romana, el Museo Altos de Chavón; en Higüey, el Museo Ponce de León, y en Moca, el Museo 26 de julio.

Las familias dominicanas y extranjeras podrán disfrutar, una vez más, de una programación atractiva y diversa enfocada en ofrecer conocimiento y entretenimiento en los museos y centros culturales de Santo Domingo y otras provincias del país, durante la celebración de la “Noche Larga de Museos”.

 

Jean Pierre Boyer y su afán por unificar la isla

Un día como hoy, pero de 1829, el presidente haitiano Jean Pierre Boyer da instrucciones para que se entusiasme a todas las personas extranjeras por cuyas venas circulara sangre africana y gozaran de libertad para que vinieran a vivir a la isla.

(Puerto Príncipe, 1776 – París, 1850) Político haitiano que presidió el país desde 1818 hasta 1843. Tras conquistar los negros y mulatos haitianos la independencia de su país, estalló entre ellos mismos una lucha racial que habría de tener por protagonista, entre otros, a Jean-Pierre Boyer.

Jean-Pierre Boyer

Nacido en Puerto Príncipe hacia el año 1776, Jean-Pierre Boyer procedía de una familia de mulatos libres. Tas estudiar en Francia, fue uno de los primeros que tomaron las armas cuando se produjo la rebelión de 1794 en contra de los esclavistas franceses. Fiel al líder mulato André Rigaud, que fue derrotado por el general negro Toussaint-Louverture, Jean-Pierre Boyer hubo de refugiarse en Francia, de donde regresó en 1802 con la expedición napoleónica que se proponía reconquistar la isla.

Sin embargo, la pretensión de los franceses de reintroducir la esclavitud movió a Boyer a combatir por los negros, prestando grandes servicios a la causa de la independencia del país. Apoyó al general Alexandre Pétion en la lucha que llevó al derrocamiento en 1806 del dictador Jean Jacques Dessalines. En 1818, tras la muerte de Pétion, Boyer fue proclamado presidente del sur de Haití, que unificó con el norte tras la rebelión que acabó con el tiránico mandato de Henri Christophe (1920).

Su gran ambición era reunificar la isla, lo que consiguió en 1822 tras invadir Santo Domingo, país independiente desde el año anterior. En 1825 logró el reconocimiento de la soberanía de Haití por Francia a cambio de una considerable indemnización económica, lo que lo forzó a elevar los impuestos.

El gobierno de Boyer duró veinticinco años, y dio a Haití una estabilidad política y una organización administrativa perdurable. Sin embargo, sus inclinaciones hacia un gobierno despótico, las constantes luchas entre negros y mulatos y la ausencia de reformas sociales que aliviaran la situación de los campesinos llevaron a los liberales a derrocarlo en 1843. El ex presidente huyó a Francia, donde murió el 9 de julio de 1850 en París.

Fuente: www.biografiasyvidas.com

Hoy se cumplen 106 años de la invasión de EUA a República Dominicana

En mayo de 1916 Estados Unidos decidió invadir República Dominicana, acción que demostró la estrategia injerencista de ese país en Latinoamérica y el Caribe.

El 16 de mayo de 1916, Estados Unidos puso en marcha su plan intervencionista en República Dominicana. Han pasado 106 años de esa acción militar que vulneró la soberanía de la nación caribeña.

El presidente estadounidense Woodrow Wilson (1913-1921) fue quien ordenó tal ocupación, impulsado por la llamada doctrina Monroe: “América para los americanos”.

La ocupación militar de EE.UU. duró ocho años y modificó al país caribeño. Durante la intervención se produjo la mayor penetración de capital norteamericano, que lentamente se apoderó de los sectores productivos dominicanos, principalmente de la industria azucarera.

Además de ese control económico, los interventores disolvieron la Guardia Republicana, la principal fuerza militar con la que contaba República Dominicana.

Las excusas para la invasión

Con vistas a proteger las rutas del Canal de Panamá cuya construcción ya había comenzado en la época, el presidente norteamericano Theodore Roosevelt (1901 – 1909) trató de impedir la intervención europea que podría producirse debido a las grandes deudas dominicanas con el viejo continente.

En 1907 Estados Unidos asume las deudas aduaneras dominicanas con la firma de una convención mediante la cual se le cedía completamente la administración de las Aduanas, principal fuente de ingresos en aquel momento para la RD. Bajo esta condición, un 50 por ciento de los ingresos serían destinados al pago de las deudas.

La invasión militar de 1916

El 3 de mayo de 1916, el contraalmirante William Banks Caperton obligó al secretario de Guerra de la República Dominicana Desiderio Arias, quien había tomado el cargo en el gobierno de Juan Isidro Jimenes Pereyra, abandonar Santo Domingo con la amenaza de un bombardeo naval a la ciudad.

Tras la salida de Arias los marines norteamericanos comienzan la ocupación del país, controlando toda la nación dos meses después de comenzada la intervención. Los norteamericanos impusieron un gobierno militar bajo el mando del contralmirante Harry Shepard Knapp.

Los invasores impusieron una legislación a la medida de sus intereses en industrias y agricultura, así como la ley de registro de tierras, quedaba así el país caribeño exclusivamente como productor de materias primas para naciones industrialmente desarrolladas.

La voluntad nacional contra el poderoso ejército de ocupación se expresó en grupos guerrilleros que incluían a mujeres, los cuales desarrollaron una guerra de guerrillas que provocó muertes, heridos y daños materiales a todo lo que fuera norteamericano, aunque finalmente fueron superados por las tropas de la naciente aviación estadounidense.

Para finales del siglo XIX Estados Unidos dio paso a una injerencia de forma sistemática en varios países de la región, todas ellas caracterizadas por la intromisión armada y con el objetivo de implementar políticas bajo sus intereses.

Fuente: ecured

El origen de las habichuelas con dulce

¿De dónde vino el tradicional favorito de la Cuaresma dominicana, Habichuela con Dulce? Veamos si podemos resolver el misterio de su origen.

¿Son nuestras Habichuelas con Dulce, el plato más popular de la Cuaresma dominicana, un fenómeno único? ¿Es este extraño concepto de un postre basado en habichuelas algo que solo ocurre en la República Dominicana? ¿Donde se originaron estas?

Los orígenes dominicanos de las dulces habichuelas y su vínculo con la muerte del hijo de Dios son tan inciertos como la ingente cantidad de nombres que la legumbre posee. Desde los frijoles oriundos de las tierras indígenas, para quienes era un alimento tan común como lo es hoy en toda Latinoamérica, hasta las habas y sus derivados, parte de los cuales se atribuyen a un origen árabe, por ser estos los libertadores de los granos, que durante la edad media se cultivaban en Europa para animales y como complemento alimenticio de los pobres.

Los árabes sabían que eran muy saludables y desarrollaron sistemas avanzados de cultivos y promovían su consumo.

Otras versiones acuñan algunos de sus nombres a los judíos, no por ser ahorradores, sino por su costumbre de guardar el Sabbath, que las cocinaban viernes para comerlas en sábado de descanso.

Esta versión les hace sentido a los dominicanos que, desde que un miércoles antes de primavera, la cuaresma nos arrodilla para estamparnos su sello de entrada, y no hay un fin de semana donde no se cuezan habichuelas con dulce, mejor dicho, no se coman porque gracias a nuestro Señor, que murió por nosotros, la solidaridad sigue latente entre familiares y vecinos, que mandan su cantinita o avisan que pasen a recogerlas con batata, pasas y galletitas, para no perder la costumbre.

La historia de nuestra receta es tan épica que podría ser un best seller de Shakespeare: un joven mulato con un par de valores inculcados, pidió en matrimonio la mano de la hija del francés de Saint Domingue que tenía fincas de legumbres en Haití. El padre se acogió a la prohibición de que negros, mulatos o esclavos se casaran con blancos y el valiente haitiano, aprovechando la rebelión de los negros, en venganza a su desalmado despecho mató a su pretendida y parte de las hembras de esa familia, obligando al padre y a los que pudieron salvarse a emigrar hacia el Santo Domingo español.

Durante la visita de un amigo merendaron a la francesa con frijolillos azucarados, dulces a base de leche y frutas encurtidas, entre otros. Después de eso, a los ya dominicanos les gustó la combinación y a la costumbre de comer frijolillos azucarados, se le fue incorporando lácteos hasta que nació la receta que hoy patrimonio del pueblo dominicano.

Las habas que en Europa siempre estuvieron ligadas a las supersticiones, Roma la tenía tan mal vista que incluso mirarlas podía causar mal de ojos, a tal punto que tienen su receta de “habas de los muertos”, que se come el día de finados. El antiguo aunque garbanzos, lentejas o guisantes gozaban de buena vibra, las habas en Egipto se consideraban una legumbre impura.

Existen cuentos de brujas y hasta obras de superventas de habichuelas mágicas. Nunca entendí por qué en Andalucía y las Islas Canarias le acuñan el nombre de habichuelas a los frijoles, según la variedad o la etapa en la que se encuentren (judías cuando son verdes, alubias, habichuelas, frijoles, porotos cuando están secas, etcétera).

En este país brillante la redimimos, morimos por ellas y celebramos su ascensión cuando suena el timbre que trasciende nuestras puertas. Asociamos las habichuelas con dulce con la fecha de la Pasión y Muerte de nuestro Señor Jesucristo, pero lo que la mayoría no sabe es que, las legumbres se cosechan en primavera y, aunque nuestros hijos creerán que todas las cosas provienen del supermercado y que se encontraron ahí siempre, en esta época del año y de manera natural, en todas partes se cuecen habichuelas.

¡Como las quieras!

Súmate a la tradición de repartir habichuelas con sólo una funda de una libra y pico, hervida en agua con canela y luego licuadas y agregándoles un litro de leche, una leche evaporada, una de coco, una libra de azúcar crema, clavo, vainilla y una pizca de sal. Se deja hervir hasta que reduzcan y adquieran un color intenso y brillante. Este es el truco para evitar flatulencias y hacer que aguante varios días en la nevera sin estropearse. Sírvelas con pasas, daditos de batata y casabe o galletas de leche.  

Fuente: listíndiario.com