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Apertura de la XXV edición de Semana de la Geografía

Por: Carolina Jiménez

Por vigésima quinta ocasión, Plan LEA, celebra el proyecto educativo Semana de la Geografía.  El tema que versará este año, “La geografía de los derechos y deberes civiles: un llamado a la acción”, promueve la relevancia del conocimiento geográfico en la escuela, la familia y la comunidad, instruyendo  a los ciudadanos para que sean capaces de comprender y debatir problemas sociales y ambientales.

La conferencia magistral, dirigida a los técnicos nacionales de las áreas de ciencias sociales y naturales, y con la que se dio inicio a la celebración de Semana de la Geografía 2018,  se llevó a cabo el pasado lunes 22 de enero en Funglode, dictada por Ylonka Nacidit, representante de la Cancillería de la República.

Nacidit desarrolló el tema “La geografía de los movimientos por los derechos de la mujer: un llamado a la acción”, que muestra el rol histórico que ha desempeñado la mujer en el desarrollo de la humanidad y también un recorrido por la geografía de los derechos humanos de las mujeres dominicanas.

Ylonka Nacidit

Por su parte, Rosario Vásquez, encargada de Plan LEA, explicó a los técnicos la importancia de este proyecto educativo y los fructíferos resultados que ha obtenido desde su creación en 1993. Además, enfatizó sobre las actividades que abarcará el programa correspondiente a esta edición de Semana de la Geografía 2018.

En la presentación del proyecto expuesta por Vásquez, fueron anunciadas las regionales donde se impartirán las demás conferencias, entre las que se encuentran: Santiago, La Romana, San Pedro de Macorís, La Vega, San Francisco de Macorís, Nagua, Baní y Santo Domingo.

En esta primera conferencia, Nacidit compartió el significado, bajo su criterio, de las palabras “igualdad” y “feminismo” con la presentación de elementos visuales para la interpretación de los técnicos presentes.

Material educativo                                                      

Los temas a tratarse en Semana de la Geografía 2018 serán desarrollados de manera breve, precisa y gráfica a través de cinco temas condensados en un único folleto.

-Fascículo No. 1

La Geografía: sentido de pertenencia, derechos y deberes ambientales: Un llamado a la acción.  Autora: Ivonne Arias.  Grupo Jaragua.

Fascículo No. 2

Cuidar el planeta Tierra: Geografía, globalización, solidaridad y derechos humanos.  Autor: Jorge Brea.  Departamento de Geografía e Historia de la Universidad Central de Michigan

Fascículo No. 3

Hacia una geografía  inclusiva: Un llamado a la acción.  Autor: Bolívar Troncoso. Geógrafo asesor.

Fascículo No. 4

La geografía de los movimientos por los derechos de la mujer: Un llamado a la acción.   Autora: Ylonka Nacidit.  Cancillería de la República.

Fascículo No. 5

La ciudadanía en la geografía como sujeto de derechos y deberes.

La elaboración de estos fascículos es con la finalidad de facilitar a la comunidad educativa un material actualizado y útil para que conozcan e incorporen los conceptos y actitudes fundamentales que les permitirán reflexionar sobre la relevancia de promover el conocimiento geográfico.

Los días 25 y 26 de abril será la gran celebración de la VII Feria Semana de la Geografía 2018, un espacio para que los visitantes conozcan e incorporen lo fundamental sobre la importancia del aprendizaje  de la  geografía como  ciencia que trata el estudio de los lugares y las relaciones entre las personas y su medio ambiente.

 

 

La geografía

¿Qué es la geografía?

La geografía es la ciencia que estudia las características de la tierra en relación con la sociedad. Por esta razón, sus objetos de estudio son los fenómenos físicos, biológicos, culturales, económicos y sociales, considerados a partir de su distribución en la superficie terrestre y sus interrelaciones. Se pueden identificar dos grandes ramas de la geografía: física que estudia aspectos estrictamente físicos, como el clima, la geología, geomorfología, hidrología y vegetación; y la humana que la economía, cultura, población e historia. Evidentemente, existe una ciencia para cada uno de estos temas, pero la geografía se dedica a interpretar las relaciones entre los fenómenos sociales con la “descripción de la tierra”. Por esta razón, se sirve tanto de las ciencias “naturales” como de las “sociales”.

Historia

Desde el siglo XIX la ciencia geográfica ha tenido diferentes corrientes de pensamiento influenciadas por la evolución del pensamiento y las teorías de las ciencias humanas. De esta forma, la primera corriente que podemos identificar está asociada al positivismo, en donde los fenómenos geográficos son explicados por parte de metateorías que buscan dar cuenta de explicaciones causales. En la transición hacia el siglo XX el positivismo es cuestionado por el carácter historicista propuesto por Marx y por la geografía regional francesa liderada por Vidal de la Blanche, en donde “[…] la creencia de que se puede conseguir una adecuada comprensión de la naturaleza de cualquier fenómeno y un juicio adecuado de su valor considerando tal fenómeno en términos del lugar que ha ocupado y el papel que ha desempeñado dentro de un proceso de desarrollo” (Santarelli et. al. 2003 citando a Mandelbaum, 1971: 42).

En contraposición al historicismo, durante la primera mitad del siglo XX surge una nueva corriente cuantitativa de la geografía, la cual busca mediante el empirismo lógico dar explicaciones de las transiciones territoriales. Bajo esta idea, se encuentra un excesivo foco en los factos y en los marcos lógicos, que despertarán grandes críticas asociadas a todo lo que quede por fuera de un juicio de valor o marco normativo (García Ballesteros, 1986). Así se abre espacio para que surja la geografía de la percepción como una oportunidad para estudiar el comportamiento humano dentro de la estructura territorial. De esta manera […] esta corriente basada en el conductivismo (behaviorismo) que incorpora el aspecto interior del ser humano, se fundamenta en la percepción psicológica del medio a través de los sentidos y en el comportamiento de los hombres” (Santarelli et. Al, 2003: 43), siendo el mapa mental el principal acercamiento a la realidad geográfica. En este mismo periodo emerge la geografía radical que está orientada hacia la inclusión de nuevos actores y temas (justicia social, lucha de clases y la desigualdad) en la explicación de los fenómenos estructurales del territorio. Esta corriente tiene similitudes con la geografía humanista en la cual, siguiendo a Estébanez (1986) se centra en el rol del territorio como espacio vivido, constituyendo la idea del lugar y los sentimientos asociados a él (arraigo, identidad, significado, etc).

Corrientes posmodernas

Finalmente las corrientes posmodernas en la geografía se centran en las nuevas temáticas de la agenda pública global y del rol del poder político en los territorios. Así, podemos ver la influencia de los estudios culturales y los procesos de descolonización asociándolo con las lógicas del postcolonialismo en donde los alteridades y los órdenes subalternos emergen para explicar las particularidades de cada lugar, siendo el ejemplo clásico la obra de Said, Orientalismo. En esta misma lógica la geografía feminista y las corrientes ambientalistas, orientadas a los preceptos de sostenibilidad brindan nuevas formas de reflexión asociadas a la nueva era en que estamos, el antropoceno.

Ramas de especialización

Las principales ramas de especialización geográfica están asociadas a cómo se interpreta un campo del saber con la organización social en el espacio. Esto significa, que si bien la geografía puede estudiar fenómenos políticos, su objeto no es entender la composición del poder y sus actores, sino explicar cómo se distribuye e impactan las relaciones de poder en un territorio determinado a un grupo social. Bajo esta idea podemos decir que la geografía no se limita a describir un fenómeno, sino que lo explica a partir de las relaciones existentes entre grupos humanos y agentes naturales. De esta forma las investigaciones geográficas generalmente tienen en cuenta la distribución espacial de los fenómenos, bien sea por medio de la cartografía o simplemente explicando la génesis y funcionamiento de un espacio.

Siguiendo estas ideas, podemos identificar las siguientes ramas de especialización (no siendo las únicas):

  • Geografía rural: es el estudio del paisaje rural, mostrando las características de asentamiento, distribución de actividades productivas, y patrones de desarrollo.
  • Geografía histórica: siguiendo los preceptos de Sauer (1941) es el estudio de los orígenes de un fenómeno cultural que influencia la composición y evolución de un territorio.
  • Geografía política: estudio de la distribución y composición del poder en un territorio
  • Geografía económica: estudio de las dinámicas productivas y comerciales de un territorio
  • Ordenamiento territorial: el estudio de los instrumentos de organización del territorio procurando optimizar los recursos disponibles.
  • Geografía urbana: estudio de los procesos de construcción del espacio de las ciudades
  • Cartografía y sistemas de información geográfica: representaciones gráficas del territorio

Fuente: enciclopedia.banrepcultural.org/

Los ecosistemas protegidos, una fuente de servicios

Hainan Reynoso Uribe

Santo Domingo.- Con motivo de la XXIV edición de Semana de la Geografía, a celebrarse del 13 al 17 de marzo próximo en todas las escuelas y colegios del país, socializamos con la comunidad educativa en general el contenido del segundo eje desde el cual será abordado el tema seleccionado para este año: ¡Aprende! Nuestras áreas protegidas son fuente de vida sostenible.

El fascículo número 2 es de la autoría de la bióloga, ecóloga y medioambientalista Yvonne Arias, directora ejecutiva del Grupo Jaragua.

El tema versa sobre la fuente de servicios que ofrecen los ecosistemas protegidos de la isla. Arias deplora que a pesar de su condición insular, La Española está rezagada en los procesos de gestión participativa de sus costas.

Este cuaderno busca analizar los servicios de los ecosistemas protegidos y su aporte para alcanzar el Objetivo 15 de Desarrollo Sostenible de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

La República Dominicana es signataria del acuerdo que busca materializar esos Objetivos Mundiales. El que nos ocupa pretende, “proteger, restablecer y promover el uso sostenible de los ecosistemas terrestres, efectuar una ordenación sostenible de los bosques, luchar contra la desertificación, detener y revertir la degradación de las tierras y poner freno a la pérdida de diversidad biológica”.

Los objetivos suman 17 en total y están basados en los logros de los Objetivos de Desarrollo del Milenio. Asimismo, incluyen nuevas esferas como el cambio climático, la inequidad social, la promoción del cambio con la introducción de novedades, “el consumo sostenible, la paz, la justicia”, entre otras prioridades.

Este llamado mundial tiene el firme propósito de que los pueblos adopten las medidas necesarias para mitigar la pobreza, preservar el planeta y garantizar que todos los seres humanos sean beneficiarios de un ambiente de paz y prosperidad.

Dentro de los objetivos específicos del fascículo 2 de la Semana de la Geografía se cuentan, “Compartir información sobre la importancia de los servicios ambientales de los ecosistemas protegidos dominicanos como base para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenibles” así como también, “Identificar servicios ambientales a la comunidad en ecosistemas protegidos dominicanos”.

La autora establece que los servicios ambientales que ofrecen las áreas protegidas, máxime los ecosistemas marinos, son una herramienta de suma importancia para la disminución de la pobreza.

El valor de los servicios de los ecosistemas

En este sentido, Yvonne Arias explica que la economía ecológica y ambiental analiza los ecosistemas como capital natural, e involucra ideas y métodos de contabilizar los bienes y servicios ambientales. Además de que integra el papel de la naturaleza y los precios  ecológicos derivados del crecimiento.

Esta economía estima que la buena salud e integridad de los ecosistemas garantiza la buena salud de la economía y el bienestar humano.

Arias reflexiona en el sentido de que el valor que se le asigna a las cosas, se expresa en términos de un valor económico como expresión de un sistema monetario. Sin embargo, deplora que en el país el agua, el aire y el suelo no son claramente valorados en los sistemas tradicionales.

El Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales, junto al Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y el Fondo Mundial para el Medio Ambiente elaboraron el documento “¿Cuál es el valor de los ecosistemas protegidos de la República Dominicana?” Este es considerado como el primer esfuerzo sistematizado para estimar la contribución del Sistema Nacional de Áreas Protegidas dominicano (Sinap) a la economía y el bienestar de la sociedad.

Según expone Arias: “El estudio realizado por Valenzuela, Alpízar y Bonilla, identificó 20 servicios ecosistémicos para la transferencia de beneficios, de los cuales 12 fueron estimados para la República Dominicana. Dentro de estos, el de mayor incidencia en el valor económico total del Sinap fue el de provisión (80.2 %), seguido por regulación (10 %), soporte (5.3 %), legado y herencia (4.4 %) y cultural (0.1 %)”.

 

El Sinap aporta recursos que pueden ser ponderados como insumos para la construcción de bienestar social. “Para lograrlo –afirma Yvonne Arias- es necesario establecer un pacto entre el gobierno, el sector privado, los grupos sociales y la ciudadanía”. Propugna por un manejo compartido, que aporte al desarrollo, basado en soluciones locales que incluyan, entre otras cosas:

  • El saneamiento de la tenencia de la tierra.
  • La demarcación clara de los límites sobre el terreno.
  • La preservación de los pocos bosques húmedos de montaña que quedan.
  • El manejo acorde a los objetivos de su categoría.
  • La puesta en función de indicadores claros de desempeño, como cambios en el área de cobertura de vegetación natural, tasa de deforestación, número de nidos de especies en peligro durante la temporada de reproducción, entre otros.
  • La implementación de los planes de manejo existentes y la elaboración de los que faltan.

Plan LEA realiza conferencia de la SDG en Santiago

Santiago.- Listín Diario y su programa prensa escuela Plan LEA realizaron, el miércoles 15 de febrero pasado, la conferencia ¡Aprende! Nuestras Áreas Protegidas: Fuente de Vida Sostenible, en el salón de actos de la Cooperativa La Altagracia de Santiago.

La charla contó con el auspicio de la Fundación Propagas, y forma parte de la antesala de la XXIV Edición de Semana de la Geografía (SDG) a celebrarse del 13 al 17 de marzo próximo, en los colegios y escuelas del país.

La conferencia se dirigió a los docentes de las diferentes áreas que componen nuestro sistema escolar, tanto  del Ministerio de Educación de la República Dominicana (Minerd) como de centros privados.

La disertación estuvo a cargo de la bióloga y ecoambientalista  Yvonne Arias, directora ejecutiva del Grupo Jaragua.

La actividad estuvo encabezada por la encargada del Plan LEA, Rosario Vásquez, quien solicitó la colaboración de los maestros en la divulgación de prácticas medioambientales sustentables.

Asimismo, Vásquez exhortó a los presentes a adquirir los fascículos que versan sobre los cinco ejes temáticos que serán abordados durante la Semana de la Geografía 2017, como una manera diferente, amena e interesante de impartir las diferentes asignaturas curriculares.

Durante la actividad, la profesora Meri Martínez, del Liceo Onésimo Jiménez, compartió su testimonio de los grandes logros y aportes obtenidos durante sus 15 años de trabajo en las aulas, con los fascículos de Semana de la Geografía.

Funglode le abre las puertas a La Semana de la Geografía

Como parte de las actividades previas a  la Semana de la Geografía, el Plan LEA organizó una conferencia en el auditorio de la Fundación Global Democracia y Desarrollo (Funglode) dirigida a los técnicos y directores de las Regionales 04, 10 y 15 del Ministerio de Educación de la República Dominicana (Minerd) y sus docentes de Ciencias Naturales y Sociales.

Los 220 representantes del sistema educativo dominicano escucharon la disertación del maestro Bolívar Troncoso Morales sobre el tema a desarrollar este año: ¡Aprende! Nuestras áreas protegidas: fuente de vida sostenible.

Las palabras de bienvenida estuvieron a cargo de Yamile Eusebio, directora del Programa de Actividades Formativas de Funglode; mientras que la exhortación fue hecha por Javiel Elena, coordinador de Ejes Transversales del Minerd.

Durante la actividad fue sorteado entre los maestros la más reciente publicación de Funglode, el Diccionario Enciclopédico Dominicano de Medio Ambiente.

La encargada del Plan LEA, Rosario Vásquez, explicó que la Semana de la Geografía es un proyecto anual que desarrolla LISTÍN DIARIO desde 1993 con el objetivo de concienciar a toda la sociedad dominicana sobre el uso sustentable y la preservación de los recursos naturales.  También destacó la importancia de la geografía para el desarrollo social, cultural y económico del país.

Asimismo, Vásquez exhortó a los presentes a adquirir los fascículos que versan sobre los cinco ejes temáticos que serán abordados durante la Semana de la Geografía 2017, como una manera diferente, amena e interesante de impartir las asignaturas de ciencias sociales y naturales.

Inicia la XXIV Edición de Semana de la Geografía

Hainan Reynoso

Con una conferencia magistral dictada por  Yvonne Arias, directora ejecutiva del Grupo Jaragua, a los técnicos nacionales de las áreas de ciencias naturales y sociales del Ministerio de Educación de la República Dominicana (Minerd) se dio inicio, el pasado miércoles 10 de enero, a la XXIV Semana de la Geografía,  en el Museo Infantil Trampolín de la Zona Colonial.

La bióloga, química y eco-medioambientalista Yvonne Arias lanzó el desafío a los 38 técnicos presentes, a las escuelas, familias y comunidades con la disertación: ¡Aprende! Nuestras áreas protegidas son fuente de vida sostenible, tema bajo el cual se desarrollará este año el proyecto anual del Plan LEA y LISTÍN DIARIO.

Las palabras de bienvenida a la charla estuvieron a cargo de Manuel Cámpora, director de museografía del Museo Infantil Trampolín,  quien destacó la importancia trascendental que existe entre la educación y el impacto ambiental que generan las acciones de las personas.

Al dirigirse a los técnicos y autoridades presentes, Rosario Vásquez,  encargada del Plan LEA del  Listín Diario, enfatizó que el tradicional proyecto busca entrenar, sin costo alguno, a técnicos y a docentes sobre el tema que cada año traza la  National Geographic Society. Además, Vásquez esbozó las actividades que abarcará el programa correspondiente a la  Semana de la Geografía 2017.

El cronograma, que inició con esta  conferencia, incluye talleres a los representantes de las 18 regionales que conforman el sistema educativo dominicano y la elaboración de cinco fascículos con los respectivos abordajes del tema Nuestras áreas protegidas: fuente de vida sostenible.

Contempla también -prosiguió  Rosario Vásquez- la proyección del documental Muerte por Mil Cortes, de Jake Kheel,  el próximo  mes de marzo en el auditorio de la Fundación Global Democracia y Desarrollo (Funglode), además de una excursión a una de las áreas protegidas, destino que se conocerá oportunamente.  El público en general podrá ser partícipe de este cine-fórum sobre el cuidado del medio ambiente y el desenlace nefasto de la tala de árboles en el Parque Nacional Sierra de Bahoruco.

Mientras, Javier Helena,  coordinador de Ejes Transversales del Minerd, hizo la exhortación a la participación entusiasta de los actores del sector educativo en esta tradicional actividad pedagógica, y que es calendarizada anualmente en el Programa de Actividades de dicho ministerio.  Motivó a los técnicos a convertirse en multiplicadores del conocimiento adquirido, en sus respectivas regionales.

Yvonne Arias inició sometiendo a los técnicos al ejercicio pedagógico de desaprender los conocimientos medioambientales que no se ajustan a la realidad de la República Dominicana en este momento.

El objetivo era elevar el acervo conservacionista y medioambiental con los contenidos de los cinco ejes temáticos sobre los cuales versará la XXIV Edición de la Semana de la Geografía.

Estos temas serán desarrollados de manera breve, precisa y muy gráfica a través de cinco fascículos, dentro de los que se cuentan:

  1. Los servicios sostenibles que nos proporcionan nuestras áreas.   Escrito por   Yvonne Arias, del  Grupo Jaragua.
  2. ¡Cambio Climático! Adaptación, resiliencia y medidas de prevención. Será escrito por Laura Rathe. Consultora del Consejo Nacional para el Cambio Climático y Mecanismo de Desarrollo Limpio (CNCCMDL)
  3. ¡Recursos no Renovables! Educación para su Preservación. El tema será coordinado por el Viceministerio de Aguas y Suelos del   Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales.
  4. ¡Aprende! La Biodiversidad Marina y Costera de República Dominicana y que será coordinado por  la Autoridad Nacional de Asuntos Marítimos (Anamar).
  5. ¡Aprende y explora! Nuestras áreas protegidas. A ser coordinado por el  ViceMinisterio de Áreas Protegidas y Biodiversidad.  Dirección de Información Ambiental de Recursos Naturales (DIARENA)
    Del Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales

El Plan LEA, como eje transversal, apoya tres de  las siete competencias fundamentales que incluye el currículo actual del Minerd. Con los talleres Leer y Aprender con Periódicos y el Estuche de Prensa LEA, Plan LEA colabora en el desarrollo de las competencias: Comunicativa;  Pensamiento Lógico, Creativo y Crítico.

Mientras que con la Semana de la Geografía  apoya la competencia Ambiental y Salud.  Asimismo, este último proyecto va acorde con cuatro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Organización de las Naciones Unidas, entre los que se cuentan Agua limpia y saneamiento, Acción por el clima, Vida submarina y Vida de Ecosistemas Terrestres.

La fascinante historia de por qué el norte queda arriba en los mapas

Caroline Williams

Trata de imaginar la Tierra vista desde el espacio. ¿Dónde quedaría la parte de arriba?

Si dices el Polo Norte, lo más probable es que coincidan muchas personas contigo. Sin embargo, pudieras estar equivocado.

La incómoda verdad es que a pesar de que todos nos imaginamos el mundo de esa manera, no hay razones para pensar que el techo del mundo es el norte.

La forma como quedó determinado de esa forma es una excitante mezcla de historia, astrofísica y psicología.

Y además, nos lleva a una conclusión importante: el concepto utilizado para diseñar los mapas tiene que ver con la manera como nos sentimos al respecto.

Navegación cerebral

Entender dónde estás ubicado en el mundo es una habilidad básica de supervivencia, lo cual explica por qué los humanos, como la mayoría de las especies, tienen áreas especializadas del cerebro con numerosas conexiones para crear un mapa cognoscitivo de lo que nos rodea.

El norte fue rara vez colocado en el tope, por el simple hecho que de ahí es donde viene la oscuridad. El oeste tampoco fue una elección, porque por ahí desaparecía el sol”

Jerry Brotton, experto

Sin embargo, lo que hace únicos a los humanos, con la excepción de las abejas, es que nosotros tratamos de transmitir estos conocimientos del mundo a otros miembros de nuestra especie.

Esto es así desde hace mucho tiempo también en lo que se refiere a cartografía. La primera versión de un mapa fue descubierta en la pared de una cueva hace 14.000 años.

Mirando hacia el emperador

Dada esa larga trayectoria, es sorprendente pensar que fue solo hace pocos siglos que el norte comenzó a ser considerado como el tope del planeta.

De acuerdo con Jerry Brotton, un historiador de la Universidad Queen Mary en Londres especializado en mapas, “el norte fue rara vez colocado en el tope, por el simple hecho que de ahí es donde viene la oscuridad”.

El mapa Kagnido, un mapa chino de influencia coreana de 1402

“El oeste tampoco fue una elección, porque por ahí desaparecía el sol”.

Brotton dice que aun cuando ya tenían brújulas en esa época, no existe una razón sólida para que el norte esté en la parte de arriba de los mapas.

Las primeras brújulas hechas en China estaban diseñadas para apuntar hacia el sur, que entonces era considerado más deseable que el oscuro norte.

Pero en los mapas chinos el Emperador, quien vivía en el norte del país, siempre fue colocado en el tope de los mapas, con todos los demás súbditos mirando en dirección hacia él.

“En la cultura china el emperador mira hacia el sur, porque de ahí es donde viene el viento, por eso es una buena dirección. El norte no es muy bueno, pero te encuentras en una posición de subordinación hacia el emperador, así que tienes que mirarlo”, explica Brotton.

Mapas religiosos

Dado que cada cultura tiene una idea muy clara de hacia dónde y hacia quién se debe mirar, no debería sorprendernos que haya poca consistencia en el diseño de los mapas.

Este mapa, el Tabula Rogeriana de Muhammad al Idrissi, dibujado en 1154, solo podemos entenderlo si lo volteamos, como se ve en la foto.

Por ejemplo, en el antiguo Egipto el tope era colocado en el este, porque de ahí salía el sol.

Y las primeras versiones de los mapas islámicos le daban preponderancia al sur, porque la mayoría de las culturas musulmanas se encontraban al norte de la Meca, por lo que se imaginaban mirando hacia el sur.

Los mapas hechos por cristianos en la misma era (llamados mapamundis)situaron el este en el tope, apuntando hacia el Jardín del Edén, con Jerusalén en el centro.

Entonces, ¿cómo todos se pusieron de acuerdo y decidieron poner el norte como techo del mundo?

El norte de los exploradores

La razón por la cual el norte comenzó a ser la referencia tiene que ver con exploradores como Cristóbal Colón y Fernando de Magallanes, quienes navegaban tomando como guía la Estrella del Norte.

Mapamundi Hereford, de 1300.

No obstante, Brotton advierte que estos primeros exploradores no se imaginaban el mundo de esa manera.

“Cuando Colón describe el mundo, tenía como referencia el este en el tope”.

Hay que recordar que en aquella época “nadie sabía qué estaba haciendo ni hacia dónde iban”, insiste.

El mapa del mundo de Gerardus Mercator, de 1569, fue casi seguramente el momento cumbre cuando comenzaron a dibujarse los mapas con el norte arriba.

Mercator fue el primero en utilizar la palabra “atlas” y su mapa fue ampliamente reconocido como el primero en tomar en cuenta la curvatura de la Tierra, de manera que los marinos pudieran cruzar largas distancias sin equivocarse al definir el curso.

Pero incluso en ese caso el norte no tuvo mucho que ver con esa decisión.

“Mercator proyectó los polos hacia el infinito. Según su descripción, ese detalle no importaba porque en esa época no estaban interesados en navegar hacia ellos. El norte quedó arriba, pero a nadie quería ir hacia allá”.

Con todo y eso, pudo haber puesto el sur arriba.

Este es el mapa que puso el norte arriba por primera vez.

A lo mejor la decisión fue más simple porque los europeos eran quienes estaban haciendo la mayor parte de las exploraciones del mundo.

Cualquiera haya sido la razón, la idea de colocar el norte en la parte de arriba tuvo buena acogida.

Una mirada desde el espacio

La tendencia de tener al norte arriba se ha profundizado con el transcurrir del tiempo.

Para muestra está la famosa foto tomada por un astronauta de la NASA en 1973, donde se observa la Tierra con el sur arriba, debido a que fue tomada mientras se realiza una vuelta alrededor del planeta.

La NASA decidió voltearla para evitar confundir a la gente.

La NASA volteó esta fotografía de la Tierra para no confundir a la gente.

Sin embargo, cuando comienzas a mirar a la Tierra desde el espacio te das cuenta que la idea de colocar un punto específico como tope carece de todo sentido.

Es cierto que, tal como aprendimos en la escuela, la Tierra se alinea en el mismo plano con los otros planetas del sistema solar, porque todos conforman la misma nube de polvo que gira al mismo tiempo.

También es verdad que esa fotografía ha podido mostrar el Sol arriba o abajo, dependiendo del lugar en el espacio desde el cual se tomó la imagen.

Comparado con la Vía Láctea, nuestro sistema solar esta desbalanceado unos 63 grados.

No obstante, mientras los astrónomos han descubierto que las estrellas y los planetas se alinean con sus vecinos de una forma similar a lo largo del espacio, Daniel Mortlock, astrofísico del Colegio Imperial de Londres, señala que esto es verdad en una escala muy pequeña comparada con la vastedad del universo.

Hasta donde los astrónomos sabemos, realmente no existe un arriba o abajo en el espacio”

Daniel Mortlock, astrofísico

“Hasta donde los astrónomos sabemos, realmente no existe un ‘arriba’ o ‘abajo’ en el espacio”, advierte.

Así que la respuesta a la pregunta sobre cuál es la parte de arriba de la Tierra es muy sencilla: en ningún lado en particular, y solo la superioridad cultural en la historia ha establecido que el norte es el techo del planeta.

En consecuencia, ¿es hora de comenzar a tomar en consideración otros puntos de referencia?

El norte es “bueno”

Para los psicólogos hay evidencia de que la cultura del norte como techo del mundo puede estar contaminando la forma como percibimos qué es valioso en el planeta.

Una clara referencia en psicología indica que muchas personas piensan que el norte se asocia con sentirse bien o dinámico, y el sur sugiere sentirse decaído.

¿Es posible que nuestra percepción de lo queda arriba y lo que queda abajo introduzca un sesgo negativo hacia el sur?

Brian Meier, psicólogo del Colegio Gettysberg, en Estados Unidos, descubrió que las personas inconscientemente procesan palabras positivas como si estuviesen más arriba en el espacio que las negativas.

De modo que él se preguntó si había una conexión entre el norte=bueno y bueno=arriba, y cómo esas asociaciones afectaban los valores que las personas asignaban a diferentes áreas en una mapa.

Para validar esto mostró a unos sujetos un mapa de una hipotética ciudad, y les preguntó dónde les gustaría vivir.

Las personas estuvieron claramente inclinadas a elegir la zona norte de la ciudad.

Y cuando a otro grupo se le preguntó dónde vivirían personas imaginarias de distintos estratos sociales, los sujetos ubicaron a los más ricos en el norte y a los pobres en el sur.

Es verdad que los planetas están alineados. ¿Pero quién dice desde qué punto de vista deben verse?

No es difícil concebir que a las personas les importa menos qué ocurre en los países o regiones que están en una zona más “baja” que ellos en el mapa o el globo.

La buena noticia es que en el experimento de Meier la relación entre el “norte” y el “sur” fue eliminada con un simple cambio: voltear el mapa.

Así que quizás el mundo pueda ser un poco más justo si todos comenzamos a poner el mapa al revés de vez en cuando.

Mapas hechos con el sur en el tope se consiguen fácilmente en Internet. Es una tendencia que Mortlock favorece mucho: “como australiano creo que debía hacerse con más frecuencia”.

En todo caso es una manera de ver el mundo con ojos frescos y hacerlo inexplorado una vez más.

Con tan pocos descubrimientos por hacer de zonas en la Tierra, a lo que podemos dedicarnos -parafraseando a Marcel Proust- es a mirar el mundo que tenemos.

Pero esta vez, a través de unos ojos distintos.

Fuente: BBC Future

Mirando hacia el futuro del turismo dominicano

Por Emma Fawcett, GFDD Fellow y profesor adjunto de la American University

Si la República Dominicana desea mantener su posición como líder del turismo regional, debe abordar los nuevos desafíos que se vislumbran en el horizonte. Adicionalmente, si el país espera recibir a 10 millones de turistas hacia el año 2022, o incluso aumentar considerablemente las visitas de turistas, estos desafíos se volverán aún más importantes a medida que la adquisición y gestión de nuevas capacidades necesitan de una planificación detallada y de alianzas cuidadosas.

Considerada como la isla más visitada del Caribe, la República Dominicana recibe a más de 5,5 millones de turistas al año. De acuerdo con el World Travel and Tourism Council (WTTC), el turismo genera el 16% del PIB del país y origina casi el 15% de sus puestos de trabajo. Este sector es prioridad para el gobierno dominicano y el presidente Danilo Medina ha fijado la meta de alcanzar los 10 millones de turistas en el año 2022. Sin lugar a dudas, el turismo ha creado enormes oportunidades para la República Dominicana: un crecimiento superior al promedio y la relativa estabilidad económica, el flujo de la inversión extranjera directa, y la capacidad técnica, el empleo y las oportunidades de movilidad social, además de una reputación global como la isla que “lo tiene todo”. Sin embargo, para mantener este crecimiento, el país debe invertir en su sistema educativo, diversificar sus productos turísticos y mejorar la gestión de su medio ambiente.

Deficiencias del capital humano

A medida que el sector turístico dominicano ha crecido, la capacidad profesional de sus empleados se ha ampliado, al igual que los requisitos de contratación de sus empresas. El acceso a la educación pública de calidad sigue siendo un problema crítico en la República Dominicana; una encuesta de la UNESCO en 2010 clasificó la calidad de la enseñanza primaria en la República Dominicana como la peor en Centroamérica y el Caribe. Los requisitos de contratación del sector se han vuelto cada vez más exigentes durante los últimos quince años, haciendo más difícil para quienes no tienen una educación de octavo grado o un diploma de escuela secundaria entrar en el sector. Una vez que un hotel contrata, existe la disponibilidad de capacitación y de oportunidades educativas adicionales, pero los valores de referencia requeridos han aumentado considerablemente, lo que presenta una barrera para el empleo de personas provenientes de los grupos socioeconómicos más bajos. Si no se mejora la educación pública, la industria del turismo se enfrentará a una escasez de capital humano, y los empleos relativamente bien remunerados en el sector hotelero continuarán estando restringidos a un pequeño segmento de la población dominicana.

Foto tomada de la Muestra de CIne Medioambiental Dominicana.
El modelo de “todo incluido” prevalece

El sector turístico es altamente autónomo, dado que la mayoría de los turistas se alojan en centros turísticos que incluyen todo y bajo la fórmula de paquetes pre-pagados, y que los complejos turísticos se concentran en cuatro áreas clave: Puerto Plata, La Romana, Santo Domingo y Punta Cana. A pesar de que genera un número considerable de empleos y vínculos con el sector agrícola, el modelo de “todo incluido” todavía se enfrenta al desafío importante de la dispersión del gasto de los turistas. En Punta Cana los turistas gastan alrededor de $30 diarios fuera de su centro turístico. Por el contrario, en Cancún, los turistas gastan $110 por día. En Punta Cana, existen pocos motivos por los que los turistas deseen salir de sus centros turísticos (la oferta de los restaurantes locales, lugares de entretenimiento, destinos de compras y otros lugares de interés turístico es limitada) mientras que Cancún ha cultivado cuidadosamente estas ofertas. Si no existe un mecanismo para desarrollar y ampliar el turismo, las comunidades dominicanas continuarán perdiendo esta importante fuente de ingresos. Se necesita formar alianzas público-privadas para crear la infraestructura que haga que los turistas salgan de sus centros turísticos y exploren las comunidades locales, diseminando de esa forma los dólares provenientes del turismo y creando mejores vínculos con la economía local.

Foto tomada de la Muestra de CIne Medioambiental Dominicana.
Preocupaciones ambientales

Especialmente en la costa oriental, las preocupaciones ambientales incluyen los efectos sobre los arrecifes de coral, las playas y la flora y fauna locales. La inadecuada delineación de las zonas causa deforestación y erosión, las cuales, a su vez, destruyen los arrecifes de coral a través de la sedimentación y la desertificación. Tal como me explicó un observador de la industria, “nos encontramos en un punto en el que estamos perdiendo nuestro tesoro (la principal atracción de esta área), que es la playa”. En el resto del país, la expansión de las actividades turísticas amenaza la delicada biodiversidad de la isla. Aunque la situación está mejorando, el gobierno dominicano ha demostrado tener una capacidad limitada para abordar los problemas ambientales. El Ministerio de Medio Ambiente fue creado en el año 2000 y antes de eso era la Secretaría de Agricultura quien se encargaba de esas actividades. Dado que se trata de una institución joven, está desempeñando con eficacia sus funciones de “ponerse al día” en materia de regulación: los establecimientos que fueron terminados antes del año 2000 están siendo sometidos a un proceso de registro para garantizar que cumplen con las normas regulatorias en materia de conservación y sostenibilidad que han sido establecidas desde entonces.

Si la República Dominicana desea mantener su posición como líder del turismo regional, debe abordar los nuevos desafíos que se vislumbran en el horizonte, a medida que los gustos de los turistas se alejan de su oferta de “todo incluido” y que Cuba ofrece un nuevo destino para los turistas estadounidenses por primera vez desde hace décadas. Adicionalmente, si el país espera recibir a 10 millones de turistas hacia el año 2022, o incluso aumentar considerablemente las visitas de turistas, estos desafíos se volverán aún más importantes a medida que la adquisición y gestión de nuevas capacidades necesitan de una planificación detallada y de alianzas cuidadosas.

Fuente: Muestra de Cine Medioambiental Dominicana

Celebran XIV Congreso Dominicano de Ciencias Geográficas

Las Ciencias Geográficas constituyen hoy día instrumentos fundamentales para la gestión del desarrollo sostenible de las naciones, dando respuesta con ello al mandato aprobado por las cumbres de las Naciones Unidas desde 1987 hasta la de Río+20 celebrada en Brasil en el año 2012, las que han fundamentado su agenda hacia políticas globales del desarrollo sostenible.

Conscientes de esta realidad, la Sección Nacional Dominicana del Instituto Panamericano de Geografía e Historia (IPGH), organismo especializado de la Organización de Estados Americanos (OEA), y el Instituto Geográfico Nacional José Joaquín Hungría Morell (IGN-JJHM), creado mediante la Ley 208-14, celebraron su XIV Congreso Nacional de Ciencias Geográficas con el tema: “Geografía y Desarrollo Sostenible: Los Retos de la Republica Dominicana”, al reconocer la necesidad de integrar las informaciones geográficas, con miras a mejorar las condiciones de calidad y la calidad de vida de los seres humanos, sin poner en peligro el bienestar de las generaciones futuras.

En esta ocasión el XIV Congreso de Ciencias Geográficas de la Sección Nacional Dominicana del Instituto Panamericano de Geografía e Historia (IPGH) y del Instituto Geográfico Nacional José Joaquín Hungría Morell (IGN-JJHM) estuvo dedicado al Ing. José Joaquín Hungría Morell, por sus importantes aportes al conocimiento, enseñanza, investigación y gestión de las áreas de la geografía y cartografía, tanto en la docencia en la Escuela de Ciencias Geográficas de la Universidad Autónoma de Santo Domingo, como en el Instituto Geográfico Universitario.

Durante el marco de la celebración de este congreso se puso en circulación el libro: “Recursos hidrográficos superficiales de la República Dominicana” del Dr. José Luis Batista, especialista en Hidrología, Medio Ambiente y Riesgos.

 

Nuevo mapa muestra cómo los pueblos indígenas de Centroamérica ocupan y resguardan gran cantidad de bosques, ríos y aguas costeras

Financiado por la Cooperación Danesa y National Geographic Society, el mapa ha permitido que grupos indígenas y gobiernos de la región se unan a la UICN para mapear ecosistemas impresionantes bajo el resguardo de los Pueblos Indígenas.

Los pueblos indígenas ocupan vastas extensiones del territorio centroamericano, entre ellas más de la mitad de los bosques de la región y muchos de sus cursos de agua, lo que los convierte en guardianes de los ecosistemas más importantes de la región. Lo anterior se afirma con el nuevo mapa preparado por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, la red ambiental más grande y diversa del mundo. El mapa fue presentado hoy en un evento paralelo realizado en el marco del Foro Permanente de las Naciones Unidas para las Cuestiones Indígenas, que se celebra en la sede de Naciones Unidas en Nueva York hasta el 20 de mayo.

El mapa es el más completo que se haya producido en Centroamérica, una región que alberga a 80 diferentes pueblos indígenas a lo largo de los siete países que la componen, los cuales ocupan casi el 40% de la superficie terrestre y marina del Istmo.

El área ocupada por los pueblos indígenas de la región, aproximadamente 282.000 kilómetros cuadrados, es más de cinco veces el tamaño de Costa Rica. Más de un tercio de las tierras ocupadas por pueblos indígenas cubre la tierra y las aguas que los gobiernos de la región han designado como protegidos.

“No se puede hablar de conservación sin hablar de pueblos indígenas y su rol como guardianes de las más delicadas tierras y aguas”, manifestó Grethel Aguilar, Directora Regional de la Oficina para México, América Central y el Caribe de UICN, basada en Costa Rica. “Este mapa muestra que donde viven los pueblos indígenas usted encontrará los recursos naturales mejor conservados. Ellos dependen de esos recursos naturales para sobrevivir, y el resto de la sociedad también depende de ese papel que cumplen como protectores de esos recursos, para el bienestar de todos nosotros”.

El mapa “Pueblos indígenas, Áreas protegidas y ecosistemas naturales de Centroamérica”, detalla información relacionada con cuerpos de agua y elementos topográficos que habían pasado desapercibidos en las encuestas geográficas anteriores. Los mapas anteriores se basaron en imágenes de satélite por sí solas, con las que no era posible penetrar las copas de los árboles o sondear los ecosistemas marinos. En contraste con estos mapas antiguos, el nuevo mapa incluye la ubicación de las comunidades indígenas de toda la región.

Esta nueva versión también es la más completa que se haya producido sobre los ecosistemas marinos de la región, debido a que muestra la riqueza que encierran los dos océanos: arrecifes de coral, sitios de anidación de tortugas y el hábitat del manatí.

El mapa 2015 muestra la extensión de áreas marinas que son manejadas por los pueblos indígenas. En más de 80,187 kilómetros cuadrados, cubren un área mayor que la masa de tierra que representa Panamá.

Con textos en español e inglés, que muestran los resultados del proceso de investigación, y con información gráfica que detalla los nombres, las poblaciones y las ubicaciones de los pueblos indígenas de toda la región, el mapa está diseñado para hacer un llamado y visibilizar los potenciales beneficios de la construcción de alianzas entre los conservacionistas, los gobiernos y los pueblos indígenas de Centroamérica.

Los objetivos propuestos son ambiciosos: fortalecer las bases para propiciar un enfoque basado en derechos para la conservación, que garantice no sólo el uso sostenible de la biodiversidad y de los recursos, sino también el respeto por los derechos de tenencia de los pueblos indígenas.

“Este mapa es un instrumento que permite a los pueblos indígenas avanzar en el reconocimiento, respeto y promoción de sus derechos”, destacó Ramiro Batzin, Director Ejecutivo de la Asociación Sotz’il de Guatemala y miembro del Consejo Indígena Centroamericano (CICA). “Va a permitir que las organizaciones indígenas cuenten con un instrumento que les permita incidir para tener un mayor rol en la conservación de los recursos naturales, que permita propiciar un diálogo con los estados y con las organizaciones conservacionistas”, agregó Batzin.

Un equipo técnico de la región altamente capacitado, compuesto por profesionales de diferentes disciplinas, participó en el proyecto que tuvo una duración de más de dos años. Entre ellos se encuentran investigadores indígenas, cartógrafos, científicos sociales, científicos y técnicos ambientales, quienes desempeñaron un papel sin precedente en el diseño y elaboración del mapa, haciendo historia en la elaboración de mapas modernos.

“Este es un mapa donde los pueblos indígenas fueron mapeados por indígenas, quienes los completaron con elementos de su interés. Literalmente se pusieron en el mapa”, destacó Mac Chapin, profesor adjunto de antropología en la Universidad de Colorado, Boulder. Chapin es la persona que ha estado detrás del esfuerzo inicial de mapeo, llevado a cabo hace 14 años bajo los auspicios de la National Geographic Society. En esta edición 2015, Chapin cumplió el rol de asesor técnico del equipo de profesionales de Centroamérica que produjo el nuevo mapa.

El proceso de construcción del mapa implico que el equipo técnico estableciera contacto con 3.500 indígenas, quienes participaron en más de 130 talleres realizados en todos los países de la región, un importante esfuerzo para actualizar la información relacionada con el uso del suelo, los bosques y los cursos de agua de los pueblos indígenas. Este proceso de mapeo empezó en 1992, y a lo largo de estos años se ha propiciado una toma de conciencia entre los pueblos indígenas de la región acerca de los derechos territoriales de los pueblos indígenas

“El mapa ha sido construido desde las comunidades, tiene su legitimidad porque han sido las comunidades las que han dicho aquí estamos nosotros, esto está pasando en nuestras comunidades”, manifestó Jesús Amadeo Martínez, Presidente del Consejo Indígena Centroamericano (CICA). “El valor principal es que pueblos indígenas, organizaciones y comunidades vamos a contar con un instrumento de apoyo para hacer frente a todos los procesos que se están impulsando en Centroamérica”, agregó Martínez.

La Directora Regional de UICN, Grethel Aguilar, sugirió que el mapa debe servir como base para un nuevo y productivo diálogo entre los pueblos indígenas, gobiernos, grupos ambientalistas e intereses privados, quienes enfrentarán desafíos extraordinarios en los próximos años para balancear el desarrollo económico con la conservación de los recursos naturales. “Los mapas indígenas marcan la historia de las personas, y por esta razón es clave para representar las cosas como realmente son”, dijo Aguilar. “Se pone la información a la vista, información que puede propiciar una discusión sobre temas muy complejos, y nos permite tomar acciones basadas en la realidad.”

Financiado por más de $700.000 en subvenciones del Ministerio de Asuntos Exteriores de Dinamarca, la Fundación Ford y la National Geographic Society, entre otros, el nuevo mapa fue elaborado por la UICN mediante técnicas de imagen por satélite con tecnología de última generación y con niveles sin precedentes de la participación de los pueblos indígenas. El mapa también incorpora datos críticos sobre la cobertura forestal y los límites de las áreas protegidas suministrados por los gobiernos de Centroamérica, que cooperaron en el desarrollo del mapa.

Jose Antonio Galdames, Ministro de Energía, Recursos Naturales, Ambiente y Minas (MiAmbiente+) del Gobierno de Honduras y Presidente Pro Tempore de la Comisión Centroamericana de Ambiente y Desarrollo (CCAD), considera que el mapa es una valiosa herramienta que permite visualizar las interacciones de los pueblos indígenas con los bosques, los recursos marino costeros y las áreas protegidas, por esa razón los gobiernos acompañaron el proceso de construcción de dicho mapa.

“Buena parte de Centroamérica está ocupada por pueblos indígenas; lo que claramente nos sugiere la necesidad de que nuestros gobiernos deben ampliar los espacios de participación y fortalecimiento de alianzas estratégicas con las organizaciones de los pueblos indígenas, en los esfuerzos de conservación y uso de la biodiversidad, manejo y protección de los bosques y los recursos marino costeros.

“Me complace manifestar que el gobierno de Honduras apoya a las organizaciones indígenas, creando espacios de participación a través de las plataformas de gobernanza, para garantizar sus derechos, especialmente los derechos de propiedad de las tierras. Que esta sea una oportunidad de avanzar en la inclusión de los pueblos indígenas, de sus estructuras y mecanismos de toma de decisiones para mejorar la gobernanza y alcanzar a largo plazo la conservación de los recursos naturales y de las áreas protegidas en Centroamérica”, agregó Galdames.

El nuevo mapa identifica 948 áreas protegidas terrestres y marinas reconocidas en Centroamérica. El 39 por ciento de esas áreas – unos 96.432 kilometros cuadrados – también son el hogar de los pueblos indígenas. Y el 44 por ciento de los bosques de Centroamérica se encuentran dentro de las áreas habitadas y utilizadas por los pueblos indígenas. Gran parte de esta tierra todavía tiene ecosistemas intactos, que se encuentran bajo una intensa presión debido a modelos económicos poco sostenibles.

Investigación realizada ha demostrado una correlación entre el apoyo a los pueblos indígenas para mantener su forma de vida y la preservación de la biodiversidad en zonas con ecosistemas importantes. Los derechos forestales comunitarios que están legalmente reconocidos y protegidos por los gobiernos, a menudo se traducen en una reducción de la deforestación y menores emisiones de dióxido de carbono.

El mapa que se da a conocer este mes tiene su origen en una serie de esfuerzos que iniciaron hace 24 años impulsados por el antropólogo Chapin. En ese momento, los gobiernos de la región tenían poco conocimiento de los pueblos indígenas y se les había dado poco reconocimiento formal.

Trabajando primero sin presupuesto y luego bajo los auspicios de la National Geographic Society, en 1992 Chapin obtuvo el apoyo de un equipo de geógrafos, antropólogos y biólogos para producir un mapa titulado “La co-existencia de los pueblos indígenas y el medio natural en América Central. Fue el primer mapa bilingüe, en Español e Inglés, que National Geographic Society produjo.

Desde entonces, los avances en el uso de técnicas de imagen satelital y técnicas de mapeo han revolucionado la cartografía, haciendo posible un nuevo nivel de detalle y precisión. Pero esos avances son mínimos si se comparan con la revolución que han desarrollado los pueblos indígenas de Centroamérica por el interés en sus tierras. El nuevo mapa refleja la visión de la región de los pueblos indígenas del mundo, dijo Chapin, mientras que las tecnologías cartográficas modernas proporcionan pruebas claras de que su presencia puede ayudar a asegurar la conservación de los ecosistemas que son vitales para la reducción de las emisiones de carbono y apoyar el desarrollo sostenible.

Fuente: Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN)

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