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Descubre cómo este profesor consiguió eliminar los embarazos adolescentes

En un colegio de Bogotá en el que los embarazos eran tan habituales que, nada más y nada menos, 70 niñas daban a luz cada año, el profesor Luis Miguel Bermúdez consiguió reducirlos hasta eliminarlos por completo. ¿Cómo? Gracias al diseño de un currículo de educación sexual.

Este “profesor del sexo” era más que necesario y no solo en ese colegio. La situación no es excepcional dentro del país. En Colombia, 1 de cada 3 adolescentes es madre antes de cumplir 19 años. A este escalofriante dato se suma la difícil situación que viven todas estas chicas, obligadas en su mayoría a dejar los estudios, con todo lo que eso conlleva. Según UNICEF, el embarazo adolescente “está asociado con la violencia de género en su sentido más amplio: violencia física, simbólica, psicológica y económica”.

Para adentrarnos más en lo que consiste el currículo del profesor Bermúdez y cómo llegó al mismo, leamos esta entrevista realizada por el diario El Espectador:

P: ¿Cómo ideó este exitoso currículo?

R: Había leído muchísimo, pero me parecía que iba por el mismo camino que todos habían repetido. Por ese tiempo conocí a Fulanito, que estaba en quinto. Él jugaba cauchito (lo que entendemos en España como jugar a la goma) en los descansos y los niños se concentraban a verlo.

Al año siguiente, Fulanito pasó a sexto y en su primer día de recreo se acercó a un grupo de niñas que jugaba cauchito. Él les pidió que lo dejaran saltar, pero ellas y los que estaban concentrados alrededor soltaron la risa: “Ay, severa flor, no ve que esto es un juego de niñas, ¿usted es una niña? Cuidado se le ve la falda, qué gay”. Desde ese día lo llamaron el marica.

 Ese tipo de acoso es una situación diaria en las escuelas, ¿qué fue lo determinante?
Al niño le pusieron esta etiqueta de gay y se pasó el resto de los años tratando de quitársela. Ahí descubrí que en el cambio de primaria a bachillerato ese miedo a que te señalen hace que los niños intenten librarse de la discriminación a través de dos cosas: con violencia y con sexo. En octavo Fulanito embarazó a una niña.

Allí empecé a sospechar que la violencia de género y hostigamiento por orientación sexual no solo afectan a las mujeres y a la población LGBTI, sino que son dispositivos de control de la sociedad para mantener los sexos. Esa fue mi epifanía y la hipótesis de la tesis de mi doctorado en educación.

¿Cómo probó su hipótesis?

Por ese entonces se había suicidado Sergio Urrego, así que analizamos con los estudiantes de décimo y once las noticias sobre su muerte y los comentarios de la gente. El 90 % de opiniones eran negativas. Del mismo modo, revisamos las noticias del número de embarazos adolescentes en el distrito y los comentarios también eran negativos.

Luego, les pregunté si sus papás pensaban lo mismo, y todos lo negaron. Las niñas alegaban que sus mamás les decían que eran sus mejores amigas, que en ellas podían confiar; otros decían que les daba terror hablar con los padres. Así que les propuse que fueran responsables con su cuerpo para evitar los embarazos, es decir, no que dejaran de tener relaciones, sino que las tuvieran con un método. Les expliqué cómo hacer un diario de campo y les di la tarea de conseguir un método anticonceptivo durante dos semanas, registrándolo todo.

¿Qué arrojaron los resultados?

Que hay unos imaginarios culturales que impiden a los chicos hacerse responsables de sus cuerpos. Muchas no fueron capaces de decirles a los papás, otros ahorraron de las onces para comprar el anticonceptivo, niñas que les contaron la tarea a las madres terminaron regañadas, las abofetearon, les dijeron que eran unas calenturientas, unas prostitutas. El día que socializamos los resultados, que eran anónimos, las niñas empezaron a llorar en cadena.

Y hay más, no solo fue en la casa. La señora de la droguería les echó un sermón, una pidió la cita en la EPS y le dijeron que no la atendían sin sus padres. Mientras que con los hombres encontramos que pasaba otra cosa: el machismo.

¿Cómo explicaría esa diferencia entre géneros?

En mi contexto encontramos que hay un miedo social a que la niña pierda su virginidad porque repite la historia de su madre y un miedo latente a que el niño no tenga relaciones rápido porque se vuelve homosexual. Allá, en Suba-Rincón, las familias les temen a esos dos escenarios, porque a las mujeres las juzgan con la única función que les dan en la vida: ser madre. El embarazo adolescente y la homosexualidad son las maneras públicas de decirle a la sociedad que fracasó.

¿Por qué se da el embarazo adolescente?

Hay una cuestión inconsciente de las niñas de quedar embarazadas y de aceptarlo de alguna manera, porque la cultura les dice que eso es una tragedia, pero a la misma vez les dice que es normal. A mis niñas sus mamás les decían que ellas querían que estudiaran, que fueran a la universidad, que no cometieran los mismos errores que ellas habían cometido.

Una vez les pregunté si las mandaban a hacer comida, si alguna vez se les había quemado el arroz. Ellas decían que sí y que las regañaban porque si seguían quemando el arroz no iba a conseguir marido. Y eso no es ningún chiste, ahí meto a Sigmund Freud, ese es el horizonte de lo que tu familia en realidad quiere de ti. El problema es que quedan en embarazo y es doloroso para las niñas porque ya les quitan la atención, las dejan salir; mientras ellas añoran su virginidad porque las cuidaban.

¿Qué es una mujer empoderada?

Cuando mis niñas empezaron a visibilizar las violencias de género se negaron a hacer el arroz, comenzaron los problemas en las casas, muchas cosas de sus padres les parecieron ofensivas. Supe que se habían empoderado cuando les empezaron a decir locas o hippies en las casas, que no iban a conseguir marido y que por culpa de las clases de sexualidad se iban a quedar solteronas.

Desde su experiencia, ¿cómo podría explicar el feminicidio?

Es la consecuencia de esa educación violenta que recibió el hombre, especialmente de las mujeres. La primera formación se da en la familia y después en la escuela, estos dos escenarios son dirigidos casi siempre por mujeres. Durante esa época, el niño o niña aprende a ser violento. Mis niños dicen que las cantaletas permanentes de sus mamás son más hirientes que la pela que les da el papá, cada tanto.

Mi hipótesis sobre el feminicidio es que tú, como hombre, o incluso como mujer, devuelves toda esa violencia al crecer. Por eso, Suba es una de las localidades con mayor feminicidio en Bogotá, es un sector donde las familias que son monoparentales, y muchas veces las mamás por soslayar todas esas problemáticas y responsabilidades, violentan a sus hijos, lo que hace que ellos crezcan con una figura tanto de amor como también con una figura que tanto los ha violentado.

Usted habla de unas figuras hegemónicas, ¿cuáles son?

En las mujeres, la princesa Disney, blanca, mona; entonces que la manzanilla, que las góticas para que no se le oscurezcan los ojos. Si lo nota, todo eso son complejos: de blanqueamiento, de violencias coloniales. Y todos nos preocupamos así estemos bien alejados del estereotipo, peleamos y sufrimos por parecernos lo más posible a ese modelo hegemónico y en ese proceso, sufrimos, nos excluimos y nos excluyen.

En la escuela, esos son los principales motivos de violencia. Ahí es donde nosotros mediamos diariamente, en cada cosa que va apareciendo.

¿Cuál es papel de los métodos anticonceptivos en la sociedad? 

Nosotros hicimos una revisión a toda la publicidad de los métodos anticonceptivos preguntándonos por qué en Europa funcionaban. Claro, todos los comerciales de Norteamérica y Europa son sobre el placer, el placer, el placer. Mientras que la publicidad hecha para Lationamérica es protégete del embarazo, y protégete de las enfermedades, y protégete. Entendimos que nuestro enfoque no era centrado en la prevención, que teníamos que educar a través de la vivencia del ser humano en la sexualidad, es decir, el placer.

¿Qué es la ideología de género? 

Eso desde la academía no existía. Se lo vinieron a inventar para tergiversar la política de equidad de género en las escuelas en contra del plebiscito. Pero nosotros lo tomamos como algo que siempre ha estado: si tú eres mujer debes usar vestido rosa, ser delicada, dulce, cabello largo, ser débil y si no eres así; eres la marimacha, eres la lesbiana. Y si eres un hombre macho violento, debes ser desordenado, competitivo y, si no, usted es un maricón.

Otra cosa es equidad de género, ni siquiera igualdad, porque eso de igualdad es equiparar a hombres y mujeres en el mismo lugar y eso es como aceptar que no hay diferencias. La equidad es que tengamos la misma posición en el derecho.

¿Cómo afecta la violencia de género en las escuelas? 

En la escuela esas equidades de género se manifiestan distinto que en la vida adulta. En la vida adulta la culpa es mucho del hombre. Y no, tú no puedes culpar a un niño porque lo están educando de una manera machista. De hecho, en la adolescencia sufren esa violencia por igual. Incluso, a veces, en octavo la violencia de género ataca más a los varones, por eso se vuelven más violentos. Como las niñas llegan más rápido a la etapa de desarrollo, ellas empiezan a burlarse de sus compañeritos: les dicen que son feos, que son inmundos, así, de una manera mordaz. Y uno ve cómo el niño se desquita en décimo. No lo hace racionalmente, pero le hace lo mismo a la mujer.

¿Por qué es tan difícil romper el status quo?

Por nuestra herencia hispano católica que puso en nuestra cultura una crianza marianista hacia la mujer. Eso hizo una construcción de feminidad en Latinoamérica que excluye a todas las que se salen de nuestro estereotipo. Y en esa exclusión se refugian las violencias. Por ejemplo, ¿cuántas veces no se les enseña a las niñas que la primera relación sexual es sublime? ¿Y usted cree que para la mayoría de las mujeres su primera relación sexual fue placentera? ¿Con qué punto de comparación? No, eso es violento.

Para un hombre adulto hay más privilegios en cuanto al machismo. Sin embargo, en la adolescencia los niños debemos pasar por violencia y relaciones sexuales que no deseábamos. Todos creen que en la adolescencia queremos tener relaciones sexuales y nadie sabe de las inseguridades que tienen. Uno es inseguro, busca la relación sexual para reforzar la hombría frente a la orientación sexual, tienen la curiosidad, pero le temen.

Sin embargo, si un currículo oculto del machismo logró hacer toda una sociedad machista, si alguien se propone hacer un currículo que tenga las mismas estrategias para acabarlo, lo puede lograr.

Fuente: muhimu.es

 

 “En esa estrella está mamá”

Pilar Álvarez

Al anochecer, tía y sobrina salen al patio a mirar las estrellas. Una sola, en realidad. “En esa estrella está mamá”, le dice Pilar a la niña.

-¿Le habrán dado bien de comer allí?- pregunta la pequeña.

-Claro, cariño.

Los psicólogos le recomendaron que le dijera la verdad adaptada a sus cuatro años de edad: mamá se ha ido para siempre.

Cristina Martín-Tesorero Contento, de 38 años, fue asesinada por su marido el 5 de febrero en la casa familiar de Mora (Toledo), un pueblo con 10.315 habitantes que vive del olivo y que se ha volcado con los homenajes a su vecina. Llevaba más de 20 años luchando contra la consecuencia de la primera operación a la que se sometió después de que le detectaran el síndrome de Meniere, una enfermedad rara que empezó a sufrir de adolescente. Por las complicaciones de aquella primera visita al quirófano acabó en una silla de ruedas. Y además tenía hipersensibilidad en el lado izquierdo del cuerpo.

Conforme avanzó la enfermedad le dijeron que no volvería a andar, pero no se resignó y consiguió levantarse de nuevo. La habían operado decenas de veces para colocarle distintos implantes. Algunas de esas intervenciones duraron más de 10 horas. Su familia perdió la cuenta de las veces que entró en quirófano. “Cuando llevábamos 33 operaciones, dejamos de contar”, dice Pilar, su hermana mayor, una ingeniera de 45 años que dejó su trabajo en Madrid cuando su madre enfermó de cáncer y volvió a casa a cuidar de los suyos. Está sentada en el salón de la casa, al lado del sillón en el que dormía su hermana, junto a un aparador marrón plagado de fotos de Cristina: sonriente, con el traje de novia, con su niña, con los ojos azules mirando a cámara. Pilar y Vicenta visten de negro. Tobías, como ellas, tiene la mirada encogida de llorar.

Ha pasado muy poco tiempo. Aún hablan de ella en presente. Aún se sobresaltan cuando llega una de sus horas de medicación. Comía como un pajarillo, apenas algo de pollo cocido sin nada de sabor. La sal la tenía prohibida. Las visitas al hospital Gregorio Marañón de Madrid, donde están los especialistas que la trataban, eran continuas. “Soy vuestro conejillo de indias”, les decía con una carcajada cada vez que probaban un tratamiento nuevo. Tenía mucho sentido del humor. Se reía porque “pitaría en el aeropuerto” después de que le colocaran uno de los implantes. Y tenía también mucho carácter. “Con la mala leche que tienes volverás a andar”, le decían de broma sus médicos.

La familia pasa del llanto a la risa gracias al hijo de Pilar, un bebé de 17 meses que corretea por el salón ajeno a lo que ha pasado. “Menos mal que los tenemos a ellos”, dice Tobías. El bebé y la niña. “Hemos querido hablar de Cristina por su hija, para que tenga un bonito recuerdo de su madre. No olvides poner que era una luchadora”, pide Pilar.

De él, de su presunto asesino, prefieren contar poco. A la niña le han dicho que se ha ido “muy, muy lejos” por no explicarle aún que está en la cárcel de Ocaña. Pilar fue al colegio a pedir que la cuidaran de comentarios. Pero la niña volvió un día a casa contando que su padre le había clavado un cuchillo a su mamá.

Aquel domingo, después de comer todos juntos, estaban en casa la abuela, Cristina, su marido y el hijo de Pilar. Tobías, Pilar y la niña se habían ido a Madrid a comprar una sillita para el coche. Rafa, el marido, llevaba a sus 43 años más de dos años sin trabajar, con “depresión”. Se habían conocido por internet. Cristina, que casi no salía de casa, comenzó a hacer amigos en la red y se enamoraron. Rafa venía de Canarias. Se mudó al pueblo hace 12 años. Lo aceptaron como a un hijo y empezó a trabajar en la empresa familiar, una distribuidora de cerveza que Tobías tuvo que retomar tras jubilarse después de que su yerno dejara el negocio de lado y se encerrara día tras día en su habitación. No habían puesto ninguna denuncia, aunque Cristina llamó una vez al 016 para pedir ayuda después de que la insultara y la amenazara. Y la familia había consultado para intentar ingresarlo. “Temíamos por él. Nunca pensamos que pudiera pasar nada así”, dice su padre.

A Cristina Martín-Tesorero le encantaba tener la casa llena de gente. Sus primos la visitaban para las fiestas de cumpleaños, que se celebraban allí. “A pesar de las dificultades nunca perdió su gran sonrisa”, escribe uno de ellos. “Recuerdo el verano que, de niños, nos dedicamos a componer canciones”, relata otro en los mensajes que ha recogido Pilar. “Recuerdo la alegría que me produjo verla avanzar vacilante por el salón”, añade un tercero. En la casa de planta baja y sin barreras, que los padres construyeron para ella y su marido, acabaron viviendo todos para cuidar de Cristina, para atender a Vicenta.

Cristina adoraba a su hija. La tuvieron por vientre de alquiler en Estados Unidos. Nunca se perdía sus funciones en el colegio y cada noche era ella la que se acercaba a su cama a leerle un cuento. Siempre le encantó leer.

La niña también cuidaba mucho de su madre. Por eso ahora le preocupa si comerá bien en el cielo. Al anochecer salen a hablar con su estrella. “Pero no hay que llorar, tía. Yo no lloro, yo soy muy machota”.

Fuente: politica.elpais.com/

 

Investigación revela desigualdades en el sistema de protección social

Una investigación realizada por el del Centro de Género del Instituto Tecnológico de Santo Domingo (CEG-INTEC) reveló las desigualdades en el sistema de protección social dominicano.

El estudio “La salud y la seguridad social, otras fuentes de desigualdades de género en la República Dominicana. Estado de situación al 2017” de la autoría de Desireé del Rosario, Elsa Alcántara y Lourdes Contreras, establece que el fuerte crecimiento macroeconómico que exhibe el país no se refleja en el bienestar de la población.

Consigna que la tasa de pobreza general es de un 32%, por lo que una de cada tres personas está en situación de pobreza. Aproximadamente el 6% de los hogares más pobres y vulnerables son dirigidos por mujeres, lo que las autoras definen como un, “reflejo de la feminización de la pobreza”.

Asimismo, indican que  tres de las metas de los Objetivos de Desarrollo Sostenible corresponden a los problemas tradicionales que representan deudas sociales acumuladas relacionadas con la deficiente atención a la salud de las mujeres.  Aseguran que estos aspectos no han visto mejoría en tres décadas, como es el caso de la mortalidad materna.  En la actualidad ocurren 107.3 muertes  por cada 100,000 nacidos vivos.  En ese sentido, la República Dominicana cuenta con el más alto índice de la región.

A pesar de que el acceso de ambos géneros al Seguro Familiar de Salud (SFS) es similar, las investigadoras establecen que  todavía hay muchos obstáculos por sortear.

Una de las principales causas está asociada a la división sexual del trabajo, la segmentación laboral y la discriminación salarial a que son sometidas las mujeres. Mientras, el Estado carece de los mecanismos necesarios para el cumplimiento de las políticas, programas acordados y derechos protegidos.

Es así como el  Seguro de Riesgos Laborales (SRL),  está constituido en un 56% por hombres y 44% por mujeres, lo cual encuentra explicación en el acceso limitado de las mujeres a puestos laborales.

En cuanto al acceso de la mujer al sistema de pensiones y aseguramiento por riesgos laborales, también está relacionado con el menor acceso de las mujeres al trabajo formal, cuya  proporción es de un 45%.

Precisa que ese factor negativo es mayor en el total de la afiliación, 43% de las mujeres contra 57% de los hombres y está relacionado con el espaciamiento laboral de las mujeres por su papel en la maternidad.

La investigación recomienda al Gobierno Dominicano implementar el enfoque de género en sus políticas públicas y proyectos, con el objetivo de “identificar situaciones de discriminación entre hombres y mujeres y adoptar acciones para garantizar la igualdad y la equidad de género”.

Destacan la falta de  decisión política para ejecutar acciones efectivas que permitan superar la desigualdad e inequidad de género, aspecto que señalan como, “la principal debilidad” que da lugar al rezago en el acceso universal a la seguridad social, tras 15 años de vigencia.

¿Por qué el 8 de marzo?

Hoy más que celebrar, conmemoramos la sangre, sudor y lágrimas derramadas en la lucha por la igualdad de derechos. Las estadísticas de hoy revelan que las luchas siguen siendo las mismas que dieron origen al establecimiento del 8 de marzo como Día Internacional de la Mujer.

El 8 de marzo de 1857 la huelga de las  trabajadoras textiles de la compañía Lower East Side fue por las largas  jornadas laborales, de más de 12 horas diarias,  y con un salario miserable, de un 60 o 70% menos de lo que ganaban los hombres.

El 8 de marzo de 1908 las costureras de la Cotton Textil Factory, en Washington Square, Nueva York se fueron a huelga. Se unieron a  otras 40,000 mujeres de otras fábricas de Estados Unidos. La demanda era por la igualdad de derechos, reducción de la jornada, derecho para unirse a los sindicatos y el cese de la explotación infantil.

Los dueños de la fábrica cerraron las puertas y ventanas de la textilera con las mujeres en huelga dentro. Hubo un incendio en el edificio, y al estar cerrado, 120 mujeres murieron encerradas ahí dentro.

Más de un siglo después la paridad de género sigue siendo un tema de agenda. Los puestos oficiales ocupados por mujeres son fruto de una cuota de discriminación afirmativa, que aunque positiva, no deja de ser discriminatoria. El acceso al empleo y el sueldo siguen siendo inferiores al de los hombres.

La igualdad es determinante para el desarrollo de familias, hijos y naciones fuertes y sanas.

La plaga del lenguaje de nuestro tiempo

La Academia Dominicana de la Lengua rechaza el uso indiscriminado del doble género gramatical, por considerar el supuesto uso no sexista de la lengua como una forma dañina para el buen decir.

Señala como innecesario el uso del desdoblamiento genérico, (“Los/las cibaeños/as” “A todos y todas”) entre otras formas de expresión, ya que el castellano provee como solución gramatical el uso del género masculino para expresar a todos los miembros de una clase, independientemente de su sexo.

En el libro Sexismo lingüístico y doble género, la lingüista María José Rincón establece que  expresar los sustantivos femeninos y masculinos para designar a un colectivo mixto es inviable.

Asegura que los autores de la propuesta del supuesto lenguaje inclusivo no repararon en la complejidad del sistema lingüístico, en el sentido de que en muchos casos los sustantivos van acompañados de adjetivos y deben concordar en género y número.  “Si nos vemos obligados, para no pecar de sexistas, a cambiar mis amigos están contentos por mis amigos y mis amigas están contentos, ¿no dejaríamos entrever una posición sexista también en el uso del adjetivo  masculino y no del femenino? se cuestiona.

Según el texto el hecho de que el elemento no marcado sea el género masculino, y no el femenino, no implica discriminación de sexo, sino el respeto por la ley lingüística de la economía expresiva.

La discusión sobre el uso no sexista de la lengua procura evitar el detrimento del buen lenguaje y afirma que es incorrecto el uso de la arroba (@) para sustituir el morfema de género, como en el caso de los que escriben “[email protected]” o “[email protected]”.

La ponencia ve insostenibles los esfuerzos por alcanzar la igualdad de derechos y oportunidades para las mujeres desde la crítica al lenguaje, y sostiene que esa lucha justa y admirable se debe librar mejorando la calidad de la educación dominicana, para formar individuos responsables y conscientes

Este breve título que dicha autora comparte con Bruno Rosario Candelier,  Ignacio Bosque, Fabio J. Guzmán Ariza, Domingo Caba e Ignacio Bosque propugna por elevar el nivel del debate lingüístico y recomienda a los hablantes formas adecuadas del uso del idioma español.

 

Por qué el día contra la violencia de género es el 25 de noviembre

María Sahuquillo

Desde 1981, Latinoamérica conmemora cada 25 de noviembre el día contra la violencia de género. Los movimientos feministas de la región, con una de las tasas más altas de violencia contra la mujer, acuñaron esa fecha en honor a las dominicanas Minerva, Patria y María Teresa Mirabal, tres hermanas asesinadas el 25 de noviembre de 1960 por orden del dictador Rafael Leónidas Trujillo, del que eran opositoras. Años más tarde, en 1999, la ONU se sumó a la jornada reivindicativa y declaró cada 25 de noviembre Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, en honor a las hermanas Mirabal.

“Cuando asesinaron a mi madre yo tenía cuatro años. Y también me asesinaron la posibilidad de conocerla”, cuenta Minou Tavárez Mirabal, la hija de Minerva, la más activa de las tres hermanas contra el dictador Trujillo. “Me he tenido que conformar con los recuerdos de otros y tal vez alguna pequeña cosa que yo creo que recuerdo, pero que no estoy segura de que sea del todo real: mi madre poniéndose una especie de traje miliar, con una boina; ella mirándose en un espejo, caminando por un pasillo; el día que a ella se la llevaron presa, que yo me aferré a su pierna y ella se molestó conmigo porque me eché a llorar… Yo creo que no quería verse débil frente a quienes se la llevaron”, rememora por teléfono desde República Dominicana Tavárez Mirabal.

Este sábado se cumplen 57 años de la muerte de Minerva, Patria y María Teresa. El 25 de noviembre de 1960, los cuerpos de las hermanas Mirabal eran hallados, destrozados, en el interior de un jeep hundido en un barranco, en Salcedo, al noreste de República Dominicana. Horas antes, las tres mujeres, activas militantes contra el régimen de Trujillo, habían sido asesinadas por un escuadrón enviado por el dictador. Los hombres del autócrata las mataron a golpes y las metieron dentro del vehículo para simular un accidente. Pero nunca hubo duda de que se trataba de un crimen. Y el asesinato de las hermanas Mirabal, conocidas como “las mariposas”, fue uno de los detonantes de la caída de Trujillo.

“Si me matan, sacaré los brazos de la tumba y seré más fuerte”, dijo en más de una ocasión, cuando ya se sabía amenazada, Minerva Mirabal, la más activa de las tres mariposas. Años más tarde, las hermanas Mirabal, nacidas en una familia acomodada de comerciantes, con carreras universitarias, casadas y con hijos, se convirtieron en un símbolo de la lucha contra la violencia de género. Una lacra global y multiforme de consecuencias devastadoras para el planeta. La trata, la violencia sexual, económica, psicológica, el acoso, la mutilación genital… son graves violaciones de los derechos humanos que afectan al 70% de las mujeres de todo el mundo.

“Una sociedad no puede llamarse democrática si tolera que a las mujeres se las está maltratando y asesinando. Y eso se produce, además, con mayor frecuencia, en los espacios donde deben estar más protegidas, sus hogares, su entorno, con las personas con las que se relacionan”, lamenta Minou Tavárez Mirabal, profesora universitaria y fundadora del partido Opción Democrática y que pese a que se siente orgullosa de que el legado de su madre y sus tías den nombre al día contra la violencia de género, lamenta que esta lacra aún sigue siendo un gravísimo problema en República Dominicana —donde se producen unos 200 asesinatos de mujeres por razón de género al año— y en toda la región, donde se registran una media de 12 al día.

Su madre, Minerva, que junto a su esposo, Manuel Tavárez —que más tarde también fue asesinado—, lideraba el Movimiento Patriótico 14 de Junio, ya había pasado por la cárcel por su oposición a Trujillo. También sus hermanas Patria y María Teresa. La más conocida era Minerva, pero las tres se habían destacado por su actividades revolucionarias. “Fue un crimen de carácter político. Las mataron porque llevaron adelante un movimiento de resistencia político, el más importante contra la dictadura de Trujillo. Y él se sentía impotente, pensaba que no lo podía doblegar, así que las mató. El dictador ya había dicho que sus principales problemas eran la iglesia católica y la familia Mirabal”, apunta la hija de Minerva. “Trujillo trataba de no nombrar a las hermanas Mirabal; y menos a Minerva, a quien tenía un odio especial, como si no mencionarlas les fuese a quitar fuerza”, añade.

Muchos cuentan que, además, Trujillo tenía marcada a Minerva Mirabal, a quien había intentado seducir sin ningún éxito una década antes. Se habla incluso de que la mujer le rechazó con un bofetón en un baile, organizado solamente para que Trujillo pudiese bailar con ella, que le dejó en mitad de la pista del evento al que fue, directamente conminada a asistir con amenazas a la familia. “Trujillo había intentado poseerla, como todo lo que había en este país, en esta isla que creía que era de su propiedad. Y ella se permitió el ‘atrevimiento de rechazarlo y de rechazar su acercamiento para conquistarla. Y le rechazó también de manera política. Y Trujillo lo sintió. Se cuenta que tras el bofetón, ella le dijo que no le gustaba su Gobierno”, dice Minou Tavárez, que ha crecido junto a sus primos, al cuidado de su abuela y de Dedé Mirabal, la única hermana que quedó con vida y que falleció hace tres años.

“Me siento orgullosa como hija, como mujer, como dominicana, de que la fecha del 25 de noviembre sirva para llevar adelante una campaña que es indispensable”, apunta Minou Tavárez. Sin embargo, advierte, no es suficiente con declarar el día contra la no violencia hacia la mujer. “El tema se ha introducido en los discursos como lo políticamente correcto, pero al mismo tiempo puedes apreciar la indiferencia con la que los mismos actores que pronuncian discursos contra la violencia de género, por la igualdad y no discriminación, cada 25 de noviembre u 8 de marzo no creen en lo que están diciendo; no tienen ningún compromiso. Sólo un día no sirve. Tienen que ser todos”.

Fuente:  El País

¿Incita ‘La Bella y la Bestia’ a la violencia doméstica?

 

Alberto Muñoz

En Reino Unido se ha desatado la polémica con el plan educativo que un profesor británico anónimo ha difundido por internet para su descarga y uso en las aulas. En él, se defiende la idea de que el machismo está muy presente en algunas de las películas Disney más conocidas y que, por ejemplo, La Bella y la Bestia fomenta la violencia doméstica.

“Bestia no agrede a Bella pero la violencia física está presente”, se puede leer en un diagrama que ha sido descargado más de 600 veces y que registra más de 11.000 visitas según ha publicado el Daily Mail. “En la película de Disney, Bella cambia el carácter de Bestia gracias a su belleza y dulzura de una bestia a un príncipe, de alguien que es cruel a alguien que es bueno”.

La conclusión que saca el plan educativo, dirigido a jóvenes de entre 11 y 16 años, es que “el mensaje de la película no es otro sino que si una mujer joven es guapa y dulce puede transformar a un hombre agresivo en un caballero. Es decir, que es culpa de la mujer que el marido abuse de ella”. Y la diapositiva añade un inciso: “Por supuesto se convierte en un príncipe guapo porque la gente fea no puede ser feliz”.

El plan, titulado Racismo/Sexismo en Disney, ataca también a otras princesas de la famosa factoría de dibujos animados. De Blancanieves, por ejemplo, se afirma que “no le importan las tareas del hogar porque está segura de que llegará un joven rico para llevársela pronto”. “Esto es típico en este tipo de películas: mujeres jóvenes felices de ser amas del hogar que esperan a que un hombre las despierte de su coma y les dé una vida”.

Un portavoz de la compañía, citado en la información del Daily Mail, defendió que “durante más de 90 años, las historias atemporales de Disney y sus amados personajes han sido universales e importantes para todo el mundo”.

Phil Davies, diputado conservador en el Parlamento británico, ha cargado duramente contra este plan educativo al que ha definido como “cargado de estupideces políticamente correctas”. “Los padres estarían horrorizados pensando que a sus hijos les están lavando el cerebro; los envían al colegio para que aprendan matemáticas, ciencia e historia no para esta basura”.

La polémica parece ir más allá, ya que el plan está diseñado para que sea impartido en asignaturas que generan una tradicional controversia como es la de Ciudadanía. “Estas enseñanzas representan un ataque ignorante, insidioso y encubierto a los valores familiares y la antigua sabiduría de los cuentos de hadas”, atacó Chris McGovern, presidente de la Campaña por la Educación Real. “Son parte de una estrategia deliberada para separar los lazos que unen a nuestra sociedad”.

Por su parte, un miembro del Departamento de Educación al que no identifica el medio inglés ha asegurado que son “los colegios los que deben decidir qué recursos son más apropiados para sus alumnos con el consentimiento de los padres. Los profesores tienen multitud de recursos a su alcance para descargar y confiamos en ellos para que decidan cuáles son los más apropiados”.

Es la tesis de un plan educativo, dirigido a jóvenes de entre 11 y 16 años

Fuente: El Mundo

¿Y si enseñamos a las niñas a ser valientes, en vez de ser perfectas?

En la década de 1970 una psicóloga de la Universidad de Columbia realizó una serie de experimentos con niñas y niños que arrojaron resultados inesperados. Esta psicóloga trabajó con estudiantes de quinto grado para ver cómo lidiaban con un material nuevo y complicado.

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Foto de Mia Thorn So

 Entonces se dio cuenta de que las niñas eran más propensas a abandonar la tarea, y lo hacían, como media, antes que los niños. Curiosamente, mientras más brillantes eran las niñas y más alto era su cociente intelectual, más rápido tiraban la toalla. Esas niñas mostraban una conducta de indefensión aprendida.

Los niños brillantes se comportaron de manera diferente. Asumieron aquella actividad como un reto intelectual que les llenó de energía y les motivó a redoblar sus esfuerzos.

¿Qué sucedió? ¿Por qué las niñas se muestran más vulnerables y menos confiadas que los niños de su misma edad?

En realidad, en quinto grado la mayoría de las niñas aventajan a los niños en todas las materias, incluyendo Matemáticas. Por tanto, la diferencia en sus comportamientos no tiene que ver con la falta de habilidad o los conocimientos adquiridos sino más bien con la forma de enfrentar los retos.

Mientras que los niños asumían que no lograban solucionar los problemas porque estos eran más complicados, las niñas comenzaban a dudar rápidamente de sus habilidades, perdían la confianza y abandonaban la tarea. Estas niñas también solían pensar que las habilidades eran inmutables, mientras que los niños asumían que se podían desarrollar a través del esfuerzo.

Lo peor de todo es que estas creencias y formas de comportarse se mantienen en la adultez. De hecho, se ha apreciado que los hombres se presentan a un empleo aunque solo cuenten con el 60% de las habilidades demandadas. Al contrario, las mujeres solo se atreven a presentarse para el puesto si tienen el 100% de la cualificación.

¿Cómo es posible que tengamos una actitud tan diferente ante los retos?

La respuesta se haya en la educación, una educación que ha enseñado a los niños a ser valientes y asumir retos y a las niñas a ser perfectas y actuar con cautela.

Niños valientes, niñas perfectas…

Es difícil, o más bien imposible, borrar siglos de tradición de un plumazo. Aunque hemos avanzado mucho en materia de igualdad de géneros, en el inconsciente colectivo y en lo más profundo de nuestras mentes aún anidan muchas ideas sexistas.

Por eso, los padres siguen educando a sus hijos para que no tengan miedo y no lloren mientras que a las niñas se les exige que no anden desaliñadas, que sean perfectas y se comporten con mesura.

Aún educamos a niños que, con buena suerte, se convertirán en los caballeros que salven a las damiselas en apuros. Y educamos a las niñas para que esperen ser rescatadas, porque su misión no es luchar, sino mantenerse perfectas a pesar de la tormenta.

A las niñas se les enseña a sonreír, se les exige que saquen buenas notas y se les prohíbe que lleguen a casa cubiertas de barro porque han estado jugando. Con los niños los padres suelen ser más permisivos, les permiten que jueguen al aire libre, que se ensucien y suban a los árboles. De hecho, muchos de esos comportamientos se premian ya que demuestran lo valientes que son. De esta forma se les anima a asumir riesgos.

Al contrario, a las niñas se les incita a mantenerse alejadas de los riesgos, se les pide que se mantengan en un discreto segundo plano, a salvo y dentro de su zona de confort. A menudo se les elogia por lo bien que se comportan, casi siempre por mantenerse calladas, y por su simpatía. De esta forma, sin darse cuenta, los padres limitan las potencialidades de las niñas, quienes muy pronto aprenden que de ellas no se espera lo mismo que de los varones.

Así, la mayoría de las niñas terminan convirtiéndose en mujeres que asumen solo los riesgos imprescindibles y que ante los problemas piensan que algo anda mal en ellas. Por eso, no es extraño que las mujeres sufran más depresión y ansiedad que los hombres.

Sin embargo, cuando enseñamos a las niñas a ser valientes y formamos a su alrededor una red de apoyo que las anime, van a hacer cosas increíbles porque tienen un enorme potencial.

Fuente: Cultura Inquieta